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lunes, 24 de febrero de 2020

LUIS FUENMAYOR TORO: SIGUIENDO LOS ACONTECIMIENTOS

En artículos anteriores señalé con claridad que el gobierno de Maduro, a diferencia de la oposición extremista que lo enfrenta, no se cierra ninguna vía de salida de la situación actual. Que actúa en varios escenarios, inclusive los que aparecen con tan bajas probabilidades de ocurrencia, que pudieran ser considerados imposibles de suceder. En este sentido, el gobierno busca la salida electoral con la Mesa Nacional de Diálogo, mediante un acuerdo para designar un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) estructurado de forma que ni ellos ni la oposición tengan posibilidades de controlarlo. Un CNE imparcial y realmente autónomo. Se ha hablado de dos miembros designados por el gobierno, dos por la oposición y un quinto de común acuerdo, que sería el fiel de la balanza. Su designación la haría el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), una vez declarada la omisión parlamentaria al no ser designado por la Asamblea Nacional. 

Pero existen otras opciones en cuanto al nombramiento del CNE, que pudieran ser mejores en relación con la aceptación del mismo por la mayoría de los actores políticos existentes e, incluso, por parte de los países que hasta ahora han mantenido una actitud de desconocimiento del presidente Maduro. La ideal sería designarlo en la AN, para lo cual las dos versiones existentes de Asamblea deberían reunirse en una plenaria, con participación de los diputados del gobierno, y proceder a efectuar la designación tal y como lo establece la Constitución. Sería éste un CNE que contaría con el apoyo de la casi totalidad del mundo político actual, quedando fuera solamente los más extremistas del campo extremista. Posiblemente gente como María Corina Machado, Antonio Ledezma, Julio Borges, Voluntad Popular y parte de Primero Justicia. 

Esta posibilidad la hemos calificado como la más improbable, lo cual no significa que sea imposible. Hace unos días hemos visto con extrañeza, pero con satisfacción, la ocurrencia de una reunión entre diputados de las dos asambleas señaladas y del gobierno, para discutir en el marco del Comité de  Postulaciones la designación de un nuevo CNE. Es decir, la hipótesis menos probable pareciera dar pasos en función de concertarse. Es difícil aventurarse a saber lo que ocurrirá, pues la política de Juan Guaidó y EEUU está sostenida sobre la tesis de que Maduro debe salir de la Presidencia (cese de la usurpación) antes de cualquier acuerdo de ningún otro tipo. El gobierno por su parte ha remarcado una y otra vez que la salida de Maduro no es negociable, lo que nos hace pensar que esta posibilidad sigue siendo muy improbable que ocurra, aunque sin duda ninguna sería la más conveniente a los intereses de la nación venezolana.  

Existen sin embargo otras opciones en el escenario político, que no han sido descartadas por el gobierno y a las que podría recurrir o impulsar, para abortar las que le parezcan inconvenientes. Podría estar “mareando” a la oposición con la reunión antes señalada, para que transcurrido el tiempo sin decisiones y entonces proceder a designar con urgencia al nuevo CNE en la Asamblea Nacional Constituyente. Podría también plantearse que los lapsos de las distintas etapas para la elección de la AN no permiten cambiar al CNE, por lo que las elecciones parlamentarias se harían con el CNE existente presidido por Tibisay Lucena. Pero esta táctica dilatoria puede ser también de la oposición. Guaidó y EEUU podrían estar “mareando” a todo el mundo, mientras ganan tiempo, impiden la elección del nuevo CNE en la AN y obligan al gobierno a tener que actuar en las formas alternas que hemos señalado, para continuar con su política de desconocimiento.  

Esto les permitiría continuar reforzando la tesis del cese de la usurpación como elemento primigenio de cualquier cambio, así como robusteciendo el apoyo internacional que les es vital para su subsistencia. Los partidos opositores de la Mesa Nacional de Cambio seguramente están atentos al desarrollo de estos procesos, a las contradicciones existentes en los sectores antagónicos, a sus “vivezas y sinvergüenzura”, de manera de no dejar frustrar una salida que por lo menos mejore la situación existente actualmente. Y que privilegie los intereses de la nación venezolana y la satisfacción de las necesidades de la gente.  

Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro

domingo, 29 de septiembre de 2019

LUIS FUENMAYOR TORO: LA REINCORPORACIÓN DE LOS DIPUTADOS PSUVISTAS

Uno no sabe si dar respuesta seria a una cadena de circunstancias ocurridas, desde que cinco partidos políticos osaron firmar unos acuerdos con el gobierno, que finalizaron la parálisis expectante generada luego del cierre del diálogo de Barbados. Y digo seria, porque los argumentos y críticas oídos parecen pura guasa. Pero vamos a seguir siendo serios por respeto a la mayoría sufrida del pueblo venezolano, que exige seriedad, objetividad y consecuencia de quienes están en la política y en sus inmediaciones. 

Desde el 5 de enero de 2019 hasta hoy, para no ir a las mamarrachadas  ejecutadas por la franquicia opositora de la Asamblea Nacional (AN) desde enero de 2016, no ha ocurrido el cese de la usurpación, pese a todo el apoyo internacional habido, en particular de EEUU; pese a las sanciones contra altos dirigentes gubernamentales y el bloqueo financiero impuesto luego a todo el país, que nos ha hecho la vida cuadritos a los venezolanos de a pie. El gobierno, sin embargo, no ha dado su brazo a torcer en ningún aspecto de los solicitados. 

Cinco partidos, que no se han presentado como representantes de la mayoría del pueblo venezolano, negocian con el gobierno unos acuerdos que son firmados y dados a conocer públicamente. El elemento central de los mismos es la designación de un nuevo CNE imparcial e independiente, algo que todo el mundo ha venido exigiendo por años. Los acuerdos han comenzado a instrumentarse: se reincorporaron los diputados del PSUV a la AN, un paso esencial en la reinstitucionalización del país, fue excarcelado el Vice Presidente de la AN y otros partidos se han adherido a los acuerdos. 

La instrumentación de la incorporación de la fracción del PSUV a la AN se vio entrabada por la mayoría parlamentaria dirigida por VP, PJ, AD y UNT. Varios diputados no fueron incorporados por haberse desempeñado en cargos oficiales o de elección popular, lo cual según la Constitución Nacional impide su reincorporación. Surgen interrogantes en este aspecto, la primera sobre el desempeño de estos diputados en la ANC, pues en condiciones normales no podrían ser al mismo tiempo diputados de la AN y la ANC.  

Ahora. Asumir que un diputado del PSUV no puede reincorporarse a la AN pues es diputado de la ANC, claramente significa un reconocimiento de la “espuria” ANC. Pues si ésta no es reconocida, el diputado en cuestión no está desempeñando ninguna diputación legal y por tanto puede incorporarse a la AN. Lo mismo ocurre con quienes hayan sido ministros o funcionarios del gobierno de Maduro. Si Maduro es un usurpador, no tiene la potestad de nombrar funcionarios, y si éstos no fueron designados por Guaidó pues no ejercieron ningún cargo y pueden regresar a la AN. 

Lo mismo se debería aplicar a Julio Borges y otros diputados designados por Guaidó en determinadas posiciones. Se pudiera también argumentar que de hecho los ministros, otros funcionarios y los diputados constituyentes, así como los nombrados por Guaidó, sí ejercieron esos cargos, no reconocidos pero reales, por lo que no podrían incorporase. Con los gobernadores no habría problemas porque éstos no han sido desconocidos por la AN, ni con los exalcaldes producto de las elecciones anteriores. Con los exalcaldes de los últimos comicios se presentaría la situación descrita para los diputados de la ANC, pues esas elecciones fueron desconocidas por la AN, lo que haría que un exalcalde no haya sido alcalde legal sino usurpador. Y como usurpador sí podría reincorporarse a la AN.  

Todo este embrollo se debe a decisiones políticas tomadas, luego, son problemas a resolver políticamente y no legal o constitucionalmente. No es el TSJ quien va a decidir. La decisión depende de un acuerdo político entre las partes: el Ejecutivo y la AN. Ésta última debe tener en cuenta que no puede repetir posiciones tomadas en el pasado que la llevaron a dónde hoy está. Lo crucial es lograr que la AN retome sus funciones constitucionales y actúe dentro de la Constitución. El gobierno está alerta y no olviden que sigue teniendo el mango de la sartén. 

Luis Fuenmayor Toro 
@LFuenmayorToro