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lunes, 21 de octubre de 2019

BEATRIZ DE MAJO: BORRELL, EL MEJOR ALIADO


No nos equivoquemos. La visita de Josep Borrell a Colombia no fue un gesto amable de los colombianos para estrechar lazos de unión con España. No fue el Ministro a suelo neogranadino  ni para visitar el pujante eje cafetero ni los desarrollos petroquímicos de la costa cartagenera, ni los eficientes puertos sobre el Océano Pacifico, ni el colosal proyecto sino-colombiano del nuevo Metro de Bogotá. 

Porque es que en apenas 10 días este  destacado político dejará la cartera de Exteriores del gobierno socialista de Pedro Sánchez, para asumir en Bruselas importantes responsabilidades y una trascendente vocería como  nuevo Alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior y Defensa. 


Por conocer el tenor de las tareas que el hoy Ministro tendrá entre sus manos es que el gobierno de Iván Duque se animó a invitarlo a ver de cerca y tomar contacto con la dramática crisis que experimenta ese país como consecuencia de la presencia, al otro lado de su frontera, de un régimen que no solo ha expulsado a 4 millones de venezolanos hacia el resto del subcontinente a través de Colombia, sino que está exportando y contaminando a la región del más pernicioso de los males actuales: el terrorismo y su perversa asociación con el narcotráfico. 

Sin duda que observar de cerca los enclaves donde se atiende a cientos de miles de migrantes depauperados del país vecino que llegan a borbotones cada día a Colombia debe haber conmovido hasta los huesos al  diplomático. Debe haber concitado, por igual,  su honda preocupación por el efecto socioeconómico que tan desmesurado éxodo está provocando en Colombia. De allí parte, sin duda, el generosísimo y plausible gesto de España de donar un monto  muy significativo -50 millones de Euros- que le servirán de soporte para atender el inmenso reto que tiene frente a sí. 

Pero me atrevería a apostar que las reuniones sostenidas en su primer día de visita con el alto gobierno en Bogotá deben haber servido para abrirle los ojos al Ministro español sobre los peligros políticos que se ciernen sobre un gobierno con apenas un año en el ejercicio del poder y con monumentales problemas de toda índole a los que prestar atención.  No le debe haber costado mucho a este profesional de la Economía formado en Stanford y Doctor de la Complutense entender los intríngulis e imperativos del rescate económico colombiano, un país altamente debilitado por medio siglo de lucha antiguerrillera.  

Ni le habrá pasado por alto todo lo que el Ejecutivo de  Colombia está teniendo que dejar de lado para para dedicarse a batallar con el peso muerto de casi 2 millones de nuevos pobladores inmigrantes. Pero más que eso, en el Palacio de Nariño deben haberle contado acerca del peligro que representa para la paz colombiana y de la región el retorno a la violencia de los disidentes de las FARC de la mano del régimen de Maduro. 

No le habrán ahorrado detalles sobre la manera en que la alianza de la alta jerarquía madurista, envuelta hasta los tuétanos en el narcotráfico, está esterilizando los esfuerzos del gobierno colombiano para desterrar el perverso negocio de la cocaína. También le habrán hecho ver las evidencias con que ningún otro país cuenta sobre las violaciones a los derechos humanos que son el día a día venezolano y que provocan el continuo refugio de dirigentes y líderes opositores en la hermana tierra colombiana. 

Nadie mejor que Josep Borrell  para transmitir al resto de los 27 países de Europa lo que se está jugando en suelo colombiano y que va mucho más allá de proporcionarles generoso abrigo a los vecinos y hacerle frente valientemente a un caos humanitario. 

El nuevo alto vocero de la Unión Europea ante el mundo debe haber visto con crudeza las razones por las que el desacomodo regional que se está provocando en el eje norte de Suramérica, por obra y gracia del chavismo, también se ha vuelto un objetivo de Washington. Y habrá captado como son las atrocidades y crímenes del régimen venezolano lo que explica la naturaleza y el tenor del bloqueo petrolero y de las sanciones americanas a los jerarcas del madurismo que la Unión Europea debería estar activamente secundando.

En las horas grises que atraviesa la dinámica colombo-venezolana posiblemente el mejor aliado que pueda conseguir Colombia para poner orden en la región y terminar de defenestrar al régimen criminal que se aferra al poder en Venezuela es este hombre, Josep Borrell, quien goza además de la capacidad de poder convencer a España del liderazgo  que ella está llamada a jugar como guía de los restantes países del Viejo Continente en este trascendente tema.

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo1

martes, 12 de marzo de 2019

BEATRIZ DE MAJO, ALEMANIA, EL MEJOR ALIADO


Lo natural, lo lógico, lo cuerdo, lo esperado, lo anticipable, lo deseable era que España fuera el mejor aliado de la Democracia en Venezuela. No lo ha sido a pesar de los vínculos que nos unen y a pesar del inmenso contingente de españoles que hacen vida en el país. Y a pesar, también, de que aún hay en suelo venezolano intereses económicos de envergadura en empresas propiedad de españoles.

Las razones de su tibieza podría bien explicarlas el gobierno de la Moncloa. Ocurre que su posición es errática, poco contundente e intermitente a pesar de que hayan reconocido el gobierno de Juan Guaidó y hayan considerado positivamente acreditar la existencia de un representante personal del Presidente interino. Así es como la Unión Europea, a falta del líder natural – España- que motorice posiciones más firmes en torno al problema venezolano, tampoco ha sido determinante ni en armar una condena contundente a las atrocidades del régimen madurista, ni ha sido útil para iniciar y sostener el proceso de eyección del gobierno usurpador y a todas luces criminal.

Alemania, para sorpresa y admiración de los demócratas, si ha dado un paso adelante en la voz de su Embajador en Caracas y en la voz de su Ministro de Exteriores Heiko Maas.

Esta posición fofa de la Unión Europea puede ser atribuida a dos factores: uno es que, en los últimos meses, la crisis venezolana ha girado en torno a temas políticos: Democracia versus Dictadura o bien las violaciones de derechos humanos. Ambos temas tienen dolientes sin rostro.

Además, la falta de actuaciones proactivas en soporte de la oposición de parte de la Madre Patria, han tenido como argumentación de base el que no existía un plan coherente ni común a todos los partidos detractores de la dictadura.

Esa no es ya la situación desde fines del año pasado. Todas las fuerzas opositoras se han unido para producir un plan de recuperación consensuado del país bajo la batuta de Juan Guaidó. Este plan contiene acciones concretas a desarrollar en cada terreno de la dinámica nacional. Y es particularmente creativo y propositivo en el desarrollo de un programa detallado de recuperación económica de carácter expansivo.

Alemania sí parece haber entendido que es el manejo de un plan comunista de control de la economía venezolana lo que ha llevado a esta nación tan rica a los niveles de pobreza y de destrucción que son flagrantes hoy – al margen, claro está, del grosero robo de sus recursos-. En el montaje de este modelo de comunismo de corte caribeño han ido destrozando a su paso todas las instituciones y a todas empresas de los sectores petrolero y no petrolero para reproducir en Venezuela al fallido también modelo cubano.

Es en Berlín donde se han percatado de que el Plan País de Guaidó bien orquestado, en sus aspectos macroeconómicos, es capaz de sacar a Venezuela del marasmo en que se encuentra, y de marcar una alternativa de recuperación para superar el caos y la pobreza. Así también es reconocido por organismos como el BID, ante quien el presidente interino ha nombrado un representante de gran calibre dentro de la Academia a escala planetaria: el profesor Ricardo Hausmann.

El Fondo Monetario Internacional también está estudiando en positivo la viabilidad de este plan a cargo de cuya instrumentación estaría este destacado economista.

Una mirada minuciosa a esta propuesta por el lado de España le haría detectar cuanto juega a favor de los intereses de los españoles el cambio de ruta hacia el progreso democrático que propone Juan Guaidó en Venezuela.

De lo contrario, será Alemania, faro y guía de la Europa unida, quien lleve la voz cantante del Viejo Continente en favor de la única tesis viable en Venezuela. Será Alemania, una vez más- y esta vez secundada por Francia- quien se ponga a la vanguardia de los 28 y lidere el soporte de las fuerzas liberales a favor del rescate político y económico del país.

Y España habrá perdido el estandarte que siempre llevó en favor los álgidos temas del Continente latinoamericano.

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo1