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miércoles, 16 de septiembre de 2020

BEATRIZ DE MAJO, “¡HEMOS DERROTADO EL BROTE!”, CHINA HOY, DESDE ESPAÑA

Con esa frase triunfal el principal experto chino doctor en terapia respiratoria, Zhong Nansha, quien fue galardonado en el Gran Palacio del Pueblo la semana pasada con la Medalla de la República por el Jefe del Estado, daba por concluido un vital capítulo dela batalla librada por China en contra de la pandemia que sigue asolando a la humanidad.

Haciendo gala de un superlativo heroísmo vencedor, el gobierno de Xi Jinping enrostraba ante la cara del planeta en una ceremonia desfasada e inconveniente la victoria de su país ante el virus COVID 19, en el mismo momento en que éste hace estragos en casi todos los países del mundo y particularmente entre aquellos con menor nivel de desarrollo.

El mensaje realmente relevante formulado por el jefe del Estado chino, no se regodeaba en el bajo número relativo de decesos que la pandemia había dejado en su país, sino en el deleznable impacto que el virus había producido en su actividad económica, su vida social y la salud de la población china

La heroicidad en aquel país se calibra dentro de un comparativo en el que China sale ganadora frente al resto y así deseó evidenciarlo su Jefe de Estado. La realidad es que China ya se encuentra en una etapa final de recuperación de un desplome que conoció su momento más crítico en mayo de este año. Pekín, por ejemplo, para citar la ciudad más golpeada, vio caer al 10% su tasa de empleo en el quinto mes de 2020, y para setiembre ya había alcanzado, de nuevo, un nivel de ocupación de 72%. Esto lo explica el hecho de que mientras otras naciones se han concentrado en transferir ayudas directas a los afectados por el desplome, el gobierno chino focalizó su esfuerzo en estimular la inversión y particularmente la construcción.

Razones no les faltan, pues, para experimentar satisfacción por haber recuperado un elevado nivel de actividad y registrar expansión. La realidad es que el consumo si está dando un vuelco positivo y las exportaciones han superado ya las del año precedente. Es temprano aun para especular sobre la manera en que este re-despertar puede contribuir a ahondar los niveles de bienestar de la población y la distancia entre el trabajador del campo y de la ciudad, porque lo que sí es evidente es que el soporte oficial a los afectados lleva un ritmo sostenido en las ciudades de gran tamaño y es cuasi ausente en las provincias rurales. La opacidad informativa que se practica en Pekín, por otro lado, no permitirá investigar esta evolución más allá de los intereses estatales.

El caso es que mientras que el resto de los países del mundo aun solo hacen frente a la contención de la pandemia sino a intentar evitar la voracidad de nuevos rebrotes estimulados por el retorno de las sociedades a un ritmo de vida y de trabajo más cercano a la normalidad, en la capital china el haber montado un jolgorio, dentro del más claro espíritu de propaganda comunista, es, por lo menos extemporáneo.

A estas horas aun no es posible medir el nivel de disrupción económica, social y sanitaria que alcanzará el planeta. Ni tampoco dilucidar temas esenciales sobre los que se yerguen inmensos interrogantes. Dejo solo uno: qué tan poco transparente o cuan equivocada fue la gestión inicial de China de todo el surgimiento de la pandemia y a quien corresponde la responsabilidad de haber propagado el virus a lo largo del mundo entero.

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1
España-Venezuela

jueves, 10 de septiembre de 2020

BEATRIZ DE MAJO, RELACIONES ENVENENADAS, CHINA HOY,

Cinco años atrás el Reino Unido se había convertido en el gran dolor de cabera de los norteamericanos dentro del contexto de los cada vez más profundos desencuentros que se venían fraguando entre los dos titanes: Estados Unidos y China. Poco importaba la naturaleza de sus desavenencias: robos de propiedad intelectual o gravitación militar en los mares del sur de China o la incidencia del valor de la moneda china en el comercio bilateral con los Estados Unidos. Una especie de inclinación natural a otorgar razón espontánea a China en lo diplomático era lo que privaba en el gobierno de David Cameron.

Ello, además, venia todo secundado con diversas y colosales planes de inversiones conjuntas que abarcaban hasta el terreno de lo nuclear. Una interacción viva, proactiva y, en apariencia, tan altamente beneficiosa para el Reino Unido como para los chinos.

¿Cuánto queda a estas alturas de todo ese enorme entramado cooperativo de dos vías el que, además, se veía fortalecido por un comercio bilateral creciente –las exportaciones a China se triplicaron entre 2008 y 2018- y una interacción cultural y educativa nunca vista entre la gran potencia china y un país de Occidente?

A pesar de la determinación manifiesta de los dos lados de estrechar vínculos mayores, la relación bilateral se ha topado en tiempos recientes con dificultados que son vistas diferentemente desde las dos orillas. China se ha apresurado a afirmar, a través de sus más altos agentes gubernamentales, que son las transformaciones ocurridas en Londres las que han dado origen, no solo a un distanciamiento político y al abandono de proyectos comunes, sino a una desconfianza con la que resulta difícil desarrollar un cooperativismo positivo. En los términos más claros Pekín ha levantado un dedo acusador para responsabilizar a su contraparte de violaciones al sagrado principio de la no intervención, lo que considera uno de los pilares fundamentales de la corrección en las actuaciones internacionales de sus naciones amigas.

Es claro que la interferencia británica en los asuntos internos de Hong Kong es lo que está al origen del malestar, interferencia que vista desde la óptica china ha provocado serios perjuicios en el desarrollo, estabilidad y la prosperidad de la región. Tal situación es considerada inaceptable por las autoridades del gigante asiático por “envenenar” sus compromisos bilaterales, pero, sobre todo, porque tal desconfianza parte de ignorar que una China estable es la mejor garantía de un mundo en paz, dada su vocación respetuosa del destino que cada nación quiera darse.

Pero es también claro que no es el lado chino el que más tiene que perder en esta suerte de guerra fría que apenas se inicia y que ya ha cobrado importantes cabezas como es el caso de Huawei y su red 5G hoy excluida del espectro de UK. China recibe de Reino Unido el 70% de sus embarques comerciales globales y nación insular británica alberga el doble de lo invertido por Pekín en Alemania desde el año 2000.

Así las cosas y con vistas al remezón esperado tras la materialización del Brexit, China se está transformando en el gran dilema de las autoridades económícas inglesas pero, sobre todo, de los estudiosos de los riesgos políticos y estratégicos.

Vienen meses complejos en los que Washington también tendrá una palabra que decir.

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1

martes, 8 de septiembre de 2020

BEATRIZ DE MAJO, ESA ESPAÑA QUE VEMOS OTROS, SOBREDOSIS

Si solo fuera cuestión de endosarle al Corona Virus las cifras negativas de los españoles por estas estas fechas, ya las cuentas de los daños lucirían bien abultados. Pero es bastante más que eso. La madre patria está pagando una a una las equivocaciones del pasado – propias y ajenas, hay que decirlo- y el marasmo de carácter económico, social, laboral, político es de proporciones épicas para esta hora. Un verdadero pantano de incongruencias, una suerte de despeñadero histórico del que costará salvarlo. 

Decir que la situación económica española era frágil ya al comienzo de este año tampoco aporta demasiado al análisis. No es sino una verdad de Perogrullo. Pero que una situación de atonía del PIB como la existente entonces, con una tasa de desempleo y de desconsumo galopante y con una deuda que superaba ampliamente al producto del país haya, además, sido coronada con una situación política fofa, sin norte claro, con una dosis superlativa de ánimo figurativo y arrogancia, armando alianzas que se tropiezan las unas a las otras y sin sentido alguno de su vocación histórica dentro de los países europeos, solo podía calificarse de la tapa del frasco 

 Y ocurrió lo impensado: COVID 19 se ensañó con España como con casi ningún otro país de Europa. Se vino al suelo en semanas la fama hecha verdad y repetida por décadas sobre la solidez y la eficiencia del sistema sanitario español y como barajitas, una a una, las políticas sociales y socialistas para tratar de mantener al buque que hacia agua por muchos flancos, se volvieron trizas y comenzaron a dar bandazos. De las mangas quienes detentan la responsabilidad de poner orden se sacaron instrumentos útiles por diseño, como los ERTES, que no lograron sino poner a andar a medias  y así fueron desencamando todo un desestructrado conjunto de medidas de apoyo a los afectados que tampoco han servido para aliviar los dramas humanos, sociales, educativos, laborales que surgen a borbotones en las todas las Autonomías en la misma medida en que estas han sido dejadas a su suerte para lidiar con la pandemias y sus consecuencias. 

¿En dónde, a todas éstas, se encuentra el gobierno del socialista Pedro Sánchez, ahora que resulta imperativo no solo sacar las cuentas del Estado para poder progresar, sino sacarlas bien por aquello del quid pro quo con las autoridades de Bruselas? Lo que se percibe desde afuera es una situación de caos proverbial entre los socios de La Moncloa, un tinglado de zancadillas, un estar agazapado para atisbar el mejor momento para saltar sobre su presa quien no es otro sino que el compañero silla por medio en el Gabinete. Y eso sí, esperar la ocasión para hacer anuncios capaces de ganar las medallas de la opinión colectiva. La desconfianza entre los socios de coalición PSOE/ PODEMOS no puede ser más protuberante, ni tampoco menos lesiva del interés público.   

En medio de todo, la relevancia que se reserva en el gobierno a la crisis económica es nula y ella se alza como una montaña frente a la realidad de cada familia española. Pero es que con la poquísima fuerza política que le viene quedando a Podemos y con su sequia de propuestas inteligentes apenas si le alcanzará para hacer frente a su crisis política, a sus entuertos judiciales y a tratar de mantenerse adosado al PSOE, porque sin él su curso será el del Titanic.  

En el otro lado de la talanquera, partidos como Ciudadanos, quien habría podido desempeñar un rol decisivo en lado de Europa, han ido de desacierto en desacierto hasta que apenas hoy les viene quedando la buena imagen de su líder para tratar de arrimar una al mingo. En el lado del PP, una falta de liderazgo, que no es necesariamente falta de ideas, ha estado ocupando los espacios mientras el país se sigue deshilachando.   No decimos una palabra sobre el secesionismo y su falta de sentido ni de oportunidad porque ello lo que provoca es vergüenza.  

 Todo lo anterior se ve así con ojos ajenos. Este estado de cosas es, sin duda costosísimo para el estamento político actual, pero lo es mucho más para las nuevas generaciones de un país que no ha desmayado en su esfuerzo por empinarse para transformarse y estar a la altura de sus socios europeos, densificarse, liberalizarse y progresar.     

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1 
España-Venezuela

domingo, 6 de septiembre de 2020

BEATRIZ DE MAJO, GALARDONADA AL PREMIO SEBASTIÁN ALEGRETT 2019,

Amigos

Deseo compartir con ustedes este galardón que me acaba de ser concedido de parte de la Camara Colombo Venezolana de integración  CAVECOL y que me llena de profundo orgullo. Son 30 años de batallar a favor de la integración de nuestros dos países. 
Cordial saludo


Beatriz de Majo
De: <comercioexterior@cavecol.org>
Date: mié., 2 sept. 2020 a las 16:13
Subject: RV: Notificación Dra. Beatriz de Majo (Galardonada al Premio Sebastián Alegrett 2019)
To: <beatrizdemajo@gmail.com>
Cc: <presidenciaejecutiva@cavecol.org>, <eventos@cavecol.org>


Estimada Dra. Beatriz de Majo, muy buenos días.

Ante todo reciba un cordial saludo en nombre de la Cámara de Integración Económica Venezolano Colombiana (CAVECOL), y en el mío propio. 

Por solicitud de nuestra Presidente Ejecutivo, Lic. Annarelys García, me permito hacerle llegar en anexo la comunicación donde hacemos de su conocimiento que ha sido galardonada con el reconocimiento del Premio a la Integración “Sebastián Alegrett”, en su edición correspondiente al año 2019.

Deseamos reiterarle la invitación a nuestra Asamblea General de Miembros del próximo 11 de septiembre del 2020, a partir de las 08:30 a.m, a través de la Plataforma Zoom.

Sin otro particular al cual hacer referencia por el momento, me despido quedando a la orden para cualquier información adicional que requiera.

Cordialmente.
Firma Rossi Moreno

De:presidenciaejecutiva@cavecol.org [mailto:presidenciaejecutiva@cavecol.org]
Enviado el: lunes, 24 de agosto de 2020 11:21
Para: beatriz@demajo.com.ve
CC: jalfonzo@tpa.com.ve; carlos.benatar@taurel.com; 'William Enrique Paz-Castillo Mendoza' <William.Paz@farmatodo.com>; 'Frank Briceno Fortique' <frankbriceno@gmail.com>; 'González Velazco Juan Antonio' <jgv240664@hotmail.com>; 'Daniel J. Montealegre R.' <montealegre.daniel@gmail.com>
Asunto: Notificación Dra. Beatriz de Majo (Galardonada al Premio Sebastián Alegrett 2019)

Estimada Dra. Beatriz de Majo, reciba nuestro más cordial saludo cargado de mucho cariño y deseos de que usted y su Sr. Esposo se encuentren mejorando en salud. 

Nos complace contactarla por este medio en nombre de la Junta Directiva, del Consejo Consultivo y del Equipo Técnico de CAVECOL, en la oportunidad de hacerle llegar mediante archivo adjunto, la comunicación donde hacemos de su conocimiento que el Comité de Designación del Premio a la Integración “Sebastián Alegrett”, ha decidido galardonarla con este reconocimiento en su edición correspondiente al año 2019, en vista de su valiosa y destacada contribución a la integración venezolano-colombiana e inigualables aportes hacia esta Cámara (anexamos reglamento). 

En este sentido, deseamos expresarle nuestras más sinceras felicitaciones por tan merecido galardón, esperando pueda acompañarnos en nuestra Asamblea General de Miembros del próximo 11 de septiembre del 2020, a partir de las 08:30am a través de la Plataforma Zoom.

Sin más a que hacer referencia por el momento, nos despedimos quedando a su entera disposición para lo que requiera.

Saludos cordiales,
Annarelys García
Presidente Ejecutivo
CAVECOL

Desde "El Republicano Liberal II" Felicitamos a quien desde los inicios del Diario de Opinión es nuestra asidua colaboradora. Una cordial felicitación  por tan merecido reconocimiento.

Carlos Padilla
carpa.carpa@outlook.es
@carpa1301
Editor

martes, 11 de agosto de 2020

BEATRIZ DE MAJO, EL PAN DE PIQUITO SE ACABÓ, COLUMNA SOBREDOSIS

Han transcurrido seis meses desde el inicio del contagio del Coronavirus en los países europeos  y al mundo entero le tocó observar, como espectador privilegiado, el desarrollo de un mal que, más tarde o más temprano, se enquistó en cada sociedad, grande o pequeña, desarrollada o retrasada, con recursos o sin ellos. No se ha salvado nadie. En todos los países afectados se pusieron en ejecución mil planes con distinto nivel de éxito, se cometieron grandes e involuntarios errores, se han asumido políticas de contención de diversa prosapia. 

En Venezuela nos sorprendió más debilitados que en cualquier otro lugar:  empobrecidos hasta los talones, sin un sistema sanitario idóneo, con el equipamiento hospitalario más precario del planeta, sin electricidad, ni agua, ni gasolina, con las cárceles abarrotadas de delincuentes, con un altísimo porcentaje de nuestros médicos viviendo por fuera de  nuestras fronteras, sin mecanismos ni instrumentos de seguridad para proteger ni para orientar a la gran población de pie y para colmo, sin recursos económicos del lado de quienes rigen nuestros destinos. 

Dentro de ese escenario no quedaba otra cosa inteligente que hacer que seguir con detalle el recorrido de otras sociedades y de gobiernos ajenos para combatir la pandemia y sobre todo…no innovar.  Pero aprender en cabeza ajena, nutrirse de la experiencia de otros, no parece ser una máxima conocida del chavismo, mucho menos del madurismo.  

El mundo entero lleva ya medio año de ires y venires, de callejones sin salida, pero también de éxitos en el tratamiento de esta espantosa crisis sanitaria. En otros sitios se han vuelto expertos en medir la contaminación y en interpretar sus estadísticas para poder tomar decisiones adecuadas y determinar rutas estratégicas. Algunos han logrado con disciplina y esfuerzo contener el avance del mal. Si de algo les debería servir la alianza del régimen con China es el conocimiento adquirido de los asiáticos sobre cómo abordar el mal, como evitarlo, cómo restringir su contaminación, cómo y con quien instalar centros asistenciales.  

Nuestros compatriotas en Miraflores y sus adláteres cubanos son de los que creen que con propaganda es posible resolver cualquier entuerto, pero en este particular caso, tanto como el de todos los otros, se equivocan de plano. La transmisión de una falsa imagen de seguridad y la propaganda para cacarear lo bien que lo está haciendo el régimen sirve para engañar a poquitos más no para enderezar crisis. El desborde de la pandemia que está a la vuelta de la esquina amerita anticipación, inteligencia y, sobre todo, mucha acción estratégica, la que, ya lo hemos dicho, además existe y está probada en otras latitudes. 

¿Es el Potro Alvarez quien las va a proporcionar? La designación de este señor, cuyas buenas intenciones todos damos por sentadas, para estar frente de un reto ciclópeo no es sino una muestra de la improvisación que es ley y exhibe, igualmente, la incapacidad de congregar gentes de valía que sepan de cómo tratar y resolver situaciones apocalípticas. Este nombramiento para decidir en materia sanitaria y hospitalaria, para indicar rumbos a los médicos y personal sanitario, para administrar muy precarios recursos y para decir la última palabra sobre el avance de la enfermedad y la vida de miles de enfermos es la peor atrocidad que se le haya podido ocurrir a quien tiene frente a si un tsunami de una proporción épica.   

Las patadas de ahorcado son evidentes. La más notoria es el constante “retoque” oficial de las cifras de la pandemia. Lo muestra en toda su gravedad la publicación Amando Info. Un solo ejemplo: el régimen ha anunciado 65 muertes en el estado Zulia cuando solo en el Hospital Universitario de Maracaibo ya sumaban 216 decesos con síntomas de COVID-19 a fines de julio. Otro detalle en el terreno comparativo: nuestros siameses colombianos registran para esta hora 357.000 casos de contagios del COVID-19 y 12.000 muertos, es decir una incidencia de 3,4%, mientras que de este otro lado del Arauca apenas llegamos a 25.000 contagiados – menos de un décimo que lo registrado en Colombia-  y solo 215 fallecidos, para risible un porcentaje de 0,4%. ¿A quién se engaña? 

Desdramatizar, no llamar a las cosas por su nombre, no solicitar ayuda cuando el mundo se cae a pedazos alrededor no es un acto frívolo es un acto profundamente irresponsable. Por ello se paga.  

La manipulación que ha sido útil para llevar de la nariz a cientos de miles de engañados a través de la dádiva fácil y las propuestas de redención se acabó, porque el Coronavirus va a liquidar el precario apego al madurismo que provoca el reparto de bolsas CLAP, va a pulverizar la incondicionalidad obligada de las fuerzas militares en sus estratos medios, va a volver trizas el apego de sus propios correligionarios Psuvistas. 

Sí, amigos lectores, el pan de piquito se acabó. 

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1 

viernes, 7 de agosto de 2020

BEATRIZ DE MAJO, URIBE, OTRA VEZ AL BANQUILLO, COLOMBIA EN CAPSULAS

Álvaro Uribe es de aquel tipo de líderes sobre los cuales resulta imposible no asumir posición. En lo político se está a su favor o en su contra, siempre de manera contundente. No es posible albergar medias tintas frente a su figura ni mucho menos ser indiferente. El hombre despierta todo tipo de pasiones gratuitas, fuertes e irracionales, ni demasiado elaboradas cuando son a favor, ni demasiado bien sustentadas cuando son en contra. Cae muy bien, en cuyo caso la tolerancia con sus actuaciones y equivocaciones puede ser infinita, o bien sus ejecutorias despiertan reservas insalvables y se puede ser intransigente en extremo con algunos momentos de sus andanzas públicas. Miles de anécdotas se tejen sobre diferentes momentos de su vida y, en todo caso, el dirigente es de todo menos anodino.

El hombre de marras se ha movido además, desde el inicio de su carrera pública, en terrenos turbulentos como suele ocurrir con todo lo que atañe a la querida Colombia, un país lleno de gentes y parajes maravillosos, una nación con una trayectoria de progreso marcadora en el Continente, al tiempo que ha albergado en sus entrañas una violencia superlativa por más de medio siglo y una muy destructora fractura entre hermanos.

Uribe atraviesa un muy difícil momento de su carrera política aunque me atrevería a decir que no es ni el más peligroso ni el más lesivo de su trayectoria, la que ha estado desde siempre marcada por la diatriba en lo ético y la polémica en lo político. Chaparrones como el que a diario le están propinando hoy en la prensa de su país y en la nuestra han abundado a lo largo de su carrera y la marca “Uribe”, al final, no ha hecho sino fortalecerse. Pero lo que si puede ser este episodio de ataques en su contra, es un muy erosivo momento en la vida de la nación vecina cuando ésta atraviesa un capítulo de grandes definiciones o – ¿porque no decirlo?- uno de inmensas rupturas.

Lo que está sobre la mesa no se trata de cuánta verdad o mentira hay en torno a una supuesta manipulación de testigos por parte del entorno del expresidente o de él mismo. Si el expresidente es inocente o culpable de lo que se imputa es, sin duda, muy relevante y, como cualquier otro mortal, debe hacerle frente al peso de la justicia.

Son los prolegómenos y actuaciones en torno a este juicio, las presiones sobre los magistrados en uno y otro sentido, lo que lo han transformado en un serio asunto de diatriba nacional sobre el cual las posiciones política ya distantes se irán manifestando con más y más fuerza.

Todo el episodio huele a circo y es un espectáculo bien montado por las izquierdas de su país, sus más acérrimos enemigos desde que Uribe emprendió en contra de la insurgencia criminal de su país la más frontal y devastadora de las batallas y desde que invirtió su más decidido empeño en terminar con el negocio del narcotráfico, comenzando por la fumigación de las plantaciones de coca.

Si Uribe es o no inocente de lo que se le imputa en esta ocasión no es asunto que pueda resolverse desde el periodismo, incluso el mejor informado. Tampoco lo adecuado es hacer – como ha hecho el Presidente Iván Duque- un panegírico de sus aciertos como gobernante, porque sus ejecutorias claro que lo adornan, pero no lo liberan de responsabilidades en las actuaciones que pudieran ser torcidas.

Lo relevante en este momento es el perverso ambiente que están queriendo crear en torno a un semi-dios de la política neogranadina.

Asi lo resaltó la semana pasada la analista colombiana Vicky Davila: “Para casi todos los políticos de izquierda, ver a Uribe tras las rejas sería el clímax”…“Para las FARC, que Uribe pierda la libertad sería un trofeo de guerra. Lo que siempre han soñado. Un sistema perverso: ellos libres y Uribe preso; el que los persiguió cada minuto durante ocho años”. “Para el expresidente Juan Manuel Santos sería más que una victoria… Santos, el Nóbel, Uribe, el Preso ”.

Más allá de estos actores, para los colombianos del común, para quienes están de nuevo sufriendo los azares y la destrucción de la violencia guerrillera y el terrorismo, además de la resurrección del narcotráfico, el vejamen y la deshonra de este ex mandatario representa mucho más que el resultado de una diatriba judicial.

También lo dice la periodista Dávila : “Para el régimen de Nicolás Maduro y Cuba sería como entregarles la cabeza en bandeja de plata de su más agudo contradictor en Colombia y toda la región. Uribe ha sido sin duda un muro de contención para lo que él mismo bautizó como el “castrochavismo”; los puso en evidencia, incluso internacionalmente, y los enfrentó”.

Así pues, es mala para Colombia esta hora en que la subversión de los valores ciudadanos es lo que está en el orden del día. Quiera Dios que los hermanos y vecinos, nuestros siameses de Colombia, sepan recoger los vidrios. Lo que queda después de una catástrofe de esta naturaleza es pura destrucción.

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1 

jueves, 6 de agosto de 2020

BEATRIZ DE MAJO, ¿SE APAGARÁ TIKTOK?

Con 800 millones de usuarios activos la red TikTok se ha convertido en uno de los líderes planetarios del tráfico y de las descargas digitales. Su potencia y velocidad de penetración la debe a la buena comprensión de la actuación de los jóvenes, particularmente de los adolescentes, dentro de estas herramientas de interacción social, y a su capacidad anticipatoria en la oferta de contenidos, particularmente de microvideos en formato de bucle, adaptados a las preferencias, a la identidad y al historial de navegación de los usuarios.

Si uno se pasea un rato por TikTok, lo que allí se encuentra en materia de contenidos no parece tener ni un solo rasgo atemorizante. Pero esta herramienta se ha transformado en el sitio de encuentro de los más jóvenes y, para esta hora, mantiene conectados a 100 millones de ciudadanos dentro de la geografía estadounidense. No es poca cosa. Posiblemente su altísima penetración tiene que ver con el importante contingente de “influencers” que utiliza y es ello lo que provoca una virtual adicción en el segmento etario al que se dirige.

Ocurre que su desbocada penetración en el país del norte lleva tiempo perturbando el sueño de los líderes de la Casa Blanca, Donald Trump a la cabeza. Posiblemente no es tanto su masividad lo que intriga. Es más bien el inmenso volumen de data sobre las preferencias e inclinaciones de sus usuarios que la plataforma es capaz de extraer, voluntaria o involuntariamente, e incluso antes de fidelizarlos a su aplicación. No se puede negar su eficiencia en ese terreno.

De allí parte la amenaza de veto a su utilización formulada desde el Ejecutivo norteamericano. Existe la presunción de que su penetración podría poner en juego la estabilidad de la gran potencia, si ella realmente oculta un sistema de vigilancia sobre los usuarios y de distribución de propaganda y de desinformación.

Conocedores de estas disciplinas insisten en que, aun cuando tecnológicamente ello es posible, en el fondo esta es una buena excusa para mostrarles los dientes a los chinos y es ello lo que explica la beligerancia mostrada por el presidente gringo en torno al tema. Es que a pesar de que TikTok repetidamente ha asegurado no mantener relación con el gobierno de Pekín, su principal accionista proviene de ese país. Bytedance, la dueña de la aplicación, es una empresa china con inversionistas chinos y extranjeros, 70% de los cuales serían norteamericanos

Así las cosas, no debe tomarse a la ligera este primer episodio de lo que puede ser una incipiente guerra con componentes tecnológicos que Donald Trump ha decidido protagonizar de nuevo con China. Microsoft se ha hecho parte del asunto manifestando su interés en la adquisición de TikTok, a lo que la Casa Blanca también ha impuesto condiciones. En el caso de que estas no sean cumplidas antes de poco más de un mes, activarían la orden ejecutiva que vetará el funcionamiento de la plataforma.


Si en la realidad TikTok es una amenaza a la seguridad americana, el llamado de atención a la colectividad estaría plenamente justificado y resulta muy fácil de entender para el gran público. Para soportar las tesis intervencionistas ya un conjunto de empresas trasnacionales han prohibido su utilización a sus empleados y en la India ya la red está oficialmente vetada por ese mismo motivo. Las fuerzas armadas americanas también se han adelantado bloqueando su acceso a los teléfonos móviles de todo el componente militar.

Todo este escándalo, con un basamento de espionaje tecnológicamente viable pero de difícil demostración, es bastante menos significativo que los robos de tecnología de punta que sí son atribuibles a empresas chinas. Pero lo que sí representa es un instrumento de propaganda anti-China de gran utilidad para fines electorales.

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1 
España-Venezuela

sábado, 1 de agosto de 2020

BEATRIZ DE MAJO, LA INSURGENCIA ESTÁ VIVA, COLOMBIA EN CÁPSULAS


Quien piense que Colombia ha estado superando su propio drama guerrillero y de violencia a raíz del Acuerdo de Paz de La Habana, se equivoca de plano. A decir de unos cuantos, Colombia estaría atravesando, en esta materia, un buen momento: las FARC están desmovilizadas, los disidentes de las FARC no atienden al liderazgo de la fuerza de la que se han divorciado, el ELN se encuentra debilitado como resultado de la persecución militar en su contra y todo ello en respuesta a los importantes avances efectuados en materia de seguridad en Colombia y gracias a los efectos benefactores de los acuerdos firmados en Cuba. Cuentos de camino. 


Hoy por hoy desde el Congreso de Colombia y revestidos de un manto de aparente respetabilidad, miembros de la cúpula de las FARC actúan como sus agentes. Repiten sin cesar la especie de que estas fuerzas terroristas se desactivaron en lo militar una vez concluido el proceso de paz habanero. Hace menos de un año los líderes de los irregulares aseguraban que el 90% de su pie de guerra estaba comprometido con la paz colombiana en los términos negociados en La Habana.  Hablamos de más de 13.000 exguerrilleros que se encontraban entonces en proceso de reincorporación a la vida social. Un importante contingente de ellos, en efecto, se han involucrado, no sin superar enormes escollos, a proyectos de reinserción, sin que sea posible, a la hora actual, determinar con exactitud cuán exitoso ha sido ese proceso. Lo que sí es claro es que sus representantes, desde sus curules parlamentarios, se encargan de hacer por la vía de lo formal lo que con sus fusiles nunca habrían conseguido. Hacen pocos días estos parlamentarios presentaron un proyecto de reforma de las Fuerzas Armadas encaminado al derrumbe de las mismas en el que lograron recabar el apoyo de las izquierdas radicales agrupadas políticamente.  El proyecto no logró prosperar, pero es una muestra de que los fines y objetivos de los alzados en armas de antaño siguen tan vigentes como en los mejores momentos de la lucha armada.       

Las disidencias de las FARC no son más que desertores de la insurgencia armada que consideran aún que la vía para deponer el poder legítimo de su país sigue siendo el de la lucha criminal, el soborno, el secuestro, la captura de niños y la desestabilización del gobierno. Es difícil determinar el número de sus componentes hoy pero se acerca a los 5000 efectivos – cerca de 1000 más son miembros de las FARC que nunca se desmovilizaron- y se sabe que hacen vida en 8 departamentos del país.  Son particularmente activos en las zonas fronterizas y algunos de sus cabecillas tienen estrechas relaciones con el gobierno de Nicolás Maduro tanto que con alguna frecuencia se exhiben orondos y libres en la capital venezolana.  Armados de sus ansias por el control territorial del país o llenos del deseo de cobrar venganza o intimidar a sus antiguos correligionarios de las FARC, estos se han dedicado a acabar con la vida de excombatientes, generando un ambiente de inseguridad de cuidado en muchas regiones alejadas de los centros más poblados del país. 

Por último el ELN es la agrupación criminal que más se ha fortalecido dentro de las zonas que controlaba, y dentro de otras, habiéndose expandido a las regiones que abandonaron las Farc tras el proceso de paz. Más de 3000 hombres fuertemente armados y con capacidad para coordinar ataques terroristas y desarrollar acciones de tipo urbano se han estado fortaleciendo dentro y fuera de la geografía neogranadina. Hoy hacen vida en Antioquia, Pacífico, y en algunas regiones de Nariño que fueron claves para las Farc, pero además tradicionalmente se han concentrado en Arauca, Boyacá y Casanare y Catatumbo.  Son los grandes controladores de la frontera del Arauca con Venezuela y su penetración en nuestro país es realmente importante en las zonas mineras de Guayana.  

Su relación con el gobierno de La Habana es muy sólida y penetrante. El Comando Central del ELN se encuentra despachando a sus anchas desde la capital de Cuba, a pesar de ser objeto de una solicitud de extradición por parte del gobierno de Bogotá. Sus movimientos tentaculares se hacen sentir en Colombia donde ha protagonizado inmisericordes atentados criminales como el de la escuela de Policía General Santander hace poco más de un año.  
Lo anterior no lleva a afirmar que la postura de la insurgencia no es hoy ni menos beligerante ni menos política que en el pasado. Se mantiene con como una fuerza de choque activa y con poder de iniciativa, como un poder subterráneo que no ceja en su empeño desestabilizador de Colombia tanto como de Venezuela y que se encuentra cómodo en materia de financiamiento gracias a la ayuda que se le proporciona desde el otro lado del Arauca por más de una vía: bien sea, participación en el narco-negocio dentro del país vecino, sociedad con fuerzas criminales venezolanas en la explotaciones ilegal de sus riquezas, asociación con el terrorismo internacional. Desde el desaguisado de la oposición venezolana del 30 de abril del año 2019, Nicolás Maduro cuenta con estos adláteres armados colaboradores de su gobierno, incluso más de lo que cuenta con las Fuerzas militares venezolanas, las que, a la hora de las chiquiticas no se sabe, con certeza, a cuál mando atienden. 

El rol de defensa de la revolución que ejercen todas estas fuerzas del mal colombianas cuenta con un irrestricto apoyo del gobierno de Nicolás Maduro, quien sabe que no es por el camino de la institucionalidad que podrá perpetuarse en el poder y por ello atornilla perversas alianzas con quienes pueden mantenerse en control de un importante componente armado. Que este sea criminal, sanguinario, terrorista, abominable, lo tiene completamente sin cuidado

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1 

miércoles, 29 de julio de 2020

BEATRIZ DE MAJO, ¿RUPTURA ENTRE LOS DOS GIGANTES?, CHINA HOY

Profundas diferencias suscitadas entre China y Estados Unidos en los meses que precedieron al episodio del COVID 19, han provocado la percepción generalizada de que una guerra comercial sin precedentes se desataría entre los dos grandes puntales de la economía mundial. Esto se ha reforzado, sin duda, a raíz del inédito episodio de la crisis sanitaria global y el rol central que China ha jugado en la misma.  

Esta rivalidad subyacente reforzada por la creencia en los círculos de poder en Washington de que el protagonismo de China no ha sido producto de la casualidad, y que su responsabilidad  ha sido agravada por la equivocada política de desinformación que se instrumentó en Pekín, han destapado múltiples tesis acerca de la posibilidad de una severa fractura en la relación comercial China /USA, de un desacoplamiento de los dos gigantes , hasta de una crisis global de la que surgiría un nuevo orden formal en las relaciones económicas y comerciales planetarias. 

Para el público desinformado que observa estos hechos relacionados con la naturaleza de las relaciones entre los dos titanes, es evidente que las estridencias del discurso anti China de Donald-Trump alimentan todo tipo de desencuentros. Por su lado, la personalidad férrea,  unida a las ansias de eternizarse en el poder del líder chino Xi Jinping, no son  signos de que éste esté dispuesto a hacer concesiones en favor de los Estados Unidos,  ni mucho menos a  reconocer ante sus 1.400 millones de súbditos que su manejo oficial de la pandemia ha sido equivocado.  

Ocurre que la interdependencia entre los dos titanes planetarios es tal que uno y otro se ven constreñidos a mantenerse como un matrimonio desavenido pero, al mismo tiempo, interesado. Esto suena a sobre-simplificación del desencuentro, pero tanto China como los Estados Unidos saben el precio que deberían pagar si las diferencias se ahondan hasta el punto de generar una crisis, de la cual salir será una tarea ciclópea. 

El caso es que, en efecto, cada una de las dos economías es sensible a los avances, o a las distorsiones que se generan en la otra. China ha estado creciendo en lo económico a una velocidad sideral en los últimos veinte años y ello ha ocurrido parcialmente a costa de la primacía americana en la escena global. Pero no es menos cierto que esta gravitación en los asuntos mundiales es altamente dependiente de las compras externas – particularmente norteamericanas- , del aporte de insumos externos provenientes de una miríada de mercados con importante influencia gringa, de la presencia de las inversiones transnacionales dentro de su frontera – muchas originarias de los Estados Unidos- y de la estabilidad de su moneda que se manipula a voluntad para beneficio de Pekín. Otros aspectos pueden resultar irritantes para ambos lados, como son los que tiene que ver con el respeto ajeno de los avances tecnológicos y de las telecomunicaciones. Estos son cruciales para ambos lados de la ecuación pero su resolución solo se hará por la vía de la negociación franca y dentro del respeto de la normativa internacional en materia de derechos intelectuales.       

El caso es que el desacomodo de la economía mundial, lo que será el corolario de esta pandemia, es una realidad insoslayable para países grandes y pequeños. Los dos grandes titanes deberán poner todo su empeño en acomodarse a esta realidad. No es perjudicando los intereses fundamentales de su más importante cercano socio que se salvaguardan los objetivos propios.   

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1 

lunes, 27 de julio de 2020

BEATRIZ DE MAJO, LA HORA DE LAS CHIQUITICAS, SOBREDOSIS


Es una práctica bastante habitual entre los gobiernos socialistas radicales la de administrar el poder con la mentira como arma de desinformación. Para ellos, la falsedad no va en contravía con lo ético, ni existe nada torcido ni equivocado en inventar y hacer del conocimiento público hechos irreales que pueden ser útiles para los fines de quien detenta el poder. La argucia, siempre, es esconder la verdad o crear, de cara a los administrados, una verdad inexistente que sea útil a sus propósitos.    


 En Venezuela en los últimos años hemos estado sometidos a la constante tergiversación de la verdad con la que se pretende orientar la actuación de la colectividad hacia donde el gobierno quiere que ésta se incline. Cuanto más letrado o informada es una colectividades más cuesta arriba es esta práctica gubernamental de la falacia sistemática. En nuestro caso, la tan precaria educación formal de nuestra población nos convierte en tierra fértil para que la mentira se instale y hasta la abrace el sector de la población. 

En el momento actual y en el caso de Venezuela, esta mentira sistemática practicada en torno a las informaciones relativas a la pandemia del Corona Virus dentro de nuestras fronteras está siendo ampliamente utilizada para crear un espejismo de control estatal sobre el drama que amenaza al país como un gigantesco y mortal tsunami.  Ocurre que la coincidencia de un proceso electoral con la crisis epidemiológica actual puede ser lapidaria para quien detenta el poder, cualquiera que sea el país de que se trate y representa, en todo caso, un costo político de muy difícil manejo.  

Dentro de nuestras fronteras la circunstancia de la exponenciación del mortal virus se ha presentado en un momento de debilitamiento pronunciado del apego de la población de a pie al chavismo. Esta caída es la resultante de una mezcla del cansancio colectivo frente a promesas incumplidas en todos los terrenos con el monumental deterioro económico del país que se manifiesta con flagrancia en el seno de cada hogar. Es el producto de la percepción creciente de una grosera corrupción entronizada en lo más alto del gobierno. Es la consecuencia también del sufrimiento de cada familia por el deterioro pronunciado de los servicios públicos, lo que tiene una relación directa con el desplome de la calidad de vida de las clases menos favorecidas. Ahora es el tema sanitario el que le dificulta la existencia a la población y la amenaza muy seriamente.  

Frente a ello, y con plena conciencia de lo erosivo que el crecimiento exponencial de la pandemia puede ser para un régimen que no ha sido capaz de dotar al país de un sistema sanitario eficiente para enfrentar la crisis y que no cuenta con los recursos médicos ni económicos para aliviar a la población del drama que se le viene encima, de nuevo el recurso a la mentira y a la desinformación son las herramientas a las que se acude en Miraflores para crear una ilusión de avance. Pero están al descubierto. Los reportes efectuados desde la oficialidad sobre el avance de la contaminación en Venezuela contienen groseras falacias que se van a topar con la dramática realidad de un contagio masivo de una voracidad ciclópea y de una velocidad indetenible. 

Este debería ser el momento de efectuar un gesto de conciencia – un movimiento de sobrevivencia propia- que permita, al reconocer la gravedad de lo que se atraviesa en materia sanitaria, concitar la colaboración de todas las fuerzas del país susceptibles de efectuar un aporte para detener el mal o para ralentizar su propagación. Para ello es preciso reconocer el tamaño de la debacle de salud que se está armando frente a nuestras narices y extender una mano a todo el que pueda ayudar a superarla. Ha llegado lo que en toreo se llama “la hora de las chiquiticas”. 

Frente a este fenómeno del Corona virus tan inédito para nosotros como lo ha sido para todo el mundo, es preciso dejar a un lado la estrategia de ocultar las realidades. Este no puede ser un plan de ataque para épocas de normalidad. Debe ser una tarea abordada de manera excepcional en todos los terrenos. Es indispensable empinarse para no endosar a terceros las responsabilidades que son propias. Necesitamos un proyecto estratégico de ataque sanitario, médico y clínico  monumental que recoja el esfuerzo de los empresarios, de la iglesia, de la academia, de los estudiantes, de la banda de las aseguradoras, de terceros países, de los organismos internacionales, de la oposición política, tanto como la dedicación absoluta del régimen que debe olvidar que se encuentra en una etapa pre-electoral.  

Para esta hora y en torno a este mal, todos los liderazgos del mundo han sido sometidos a prueba: el de Donald Trump y el de Xi Jinping, el de la Merkel en Alemania y el de Sánchez en España, el de Duque en Colombia y el de Bolsonaro en Brasil.  

Venezuela no es distinta. Es imperativo hacer gala de generosidad de espíritu, aparcar las diferencias y hacer del rescate de la salud de los nacionales una causa común. Y sobre todo, dejar de mentir.   

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1 

viernes, 17 de julio de 2020

BEATRIZ DE MAJO, EN LA CASA DE NARIÑO NO SE DUERME, COLOMBIA EN CAPSULAS

Colombia superó esta semana los 165.000 casos de infectados de COVID19 y las victimas mortales del tenebroso virus se acercan a 6.000. Iván Duque y su equipo de gobierno han utilizado cuantas herramientas están a su alcance para intentar detener la pandemia, pero su caso no es diferente al de otros países de nuestra región. La contaminación llegó después que ya se estaba controlando en Europa pero su voracidad ha sido inmensa. Al igual que en otras latitudes, han ido aprendiendo de las experiencias ajenas sin aventurarse a innovar demasiado en relación a un tema donde no existen precedentes conocidos.

Los medios de comunicación se han convertido en instrumentos útiles para alertar a la población acerca de lo imperativo de la pro-actividad colectiva en la contención del mal, pero la indisciplina que es consustancial a la falta de conciencia sobre la letalidad del mal penaliza crecientemente al colectivo, mientras los responsables de los temas de salud no cejan en sus esfuerzos por evitar llegar al límite de lo inmanejable

La saturación de las unidades de terapia intensiva de hospitales y clínicas está a la vuelta de la esquina, mientras las autoridades se desgastan en mantener en el aire todas las pelotas a un mismo tiempo: cuarentenas estrictas, normas de restricción a la movilización ciudadana, alertas comunicacionales a la ciudadanía, sanciones a los infractores, acondicionamiento de clínicas y hospitales, procura de equipamiento de respiración artificial, entrenamiento del personal sanitario en su uso y muchos otros instrumentos más.

Un estudio efectuado por la revista Semana, hace pocos, días revelaba que, a la rata de crecimiento actual de los contagios, el país podría alcanzar para fin de mes los 9.350 fallecidos. Este mismo trabajo llamaba la atención sobre la desenfrenada carrera de cada una de las ciudades por dotar a sus hospitales de equipamiento para atender casos graves, después de haberse comprobado estadísticamente que 1 de cada 5 de los contagiados en todo el país son atendidos en centros de salud- el resto es tratado en sus domicilios- y que, entre los internados, hasta un 5% requiere de terapia respiratoria. Estas cifras están a diario al alcance del público interesado, lo que debería contribuir a alertar sobre la importancia de la protección individual y lo vital de la detección temprana del virus. A pesar de todo, la marcha es inexorable. Hay plena conciencia de que del país se encaminan a gran velocidad a una situación humanitaria severa, para la que es preciso estar preparados.

Preservar la vida de los colombianos es, sin duda, la primera prioridad pero pensar en el día de mañana es igualmente la responsabilidad de quienes conducen al país. La anticipación de un drama económico está en el tapete, al igual que la búsqueda de medios para aliviar los estragos y para rescatar al país de sus efectos. En los momentos en que la pandemia comenzaba a manifestarse Fedesarrollo alertaba sobre cinco efectos anticipables: menor consumo, mayor desempleo, caída de la renta petrolera, crecimiento del déficit y deterioro de las calificaciones de riesgo, son consecuencias del virus. Ya para esta hora todos ellos se están manifestando de manera lapidaria y con una potencia superior a la vaticinada. Para solo citar una de las variables, según ANIF se han destruido ya 5 millones de puestos de trabajo. La tasa

de desempleo alcanzó máximos históricos y ya sobrepasa 22% para ubicarse como la más alta de toda América Latina.

El panorama es aterrador. Si el país neogranadino crecía, en lo económico, a un ritmo de 4,1% en el primer bimestre, para el momento presente la caída de la economía se acerca ya a 6,4%. La Universidad de los Andes ha anticipado un crecimiento de la pobreza que podría afectar a 7,3 millones de personas, es decir un incremento de 15 puntos en los niveles de pobreza.

Has que desear que tengan la destreza necesaria para escoger bien entre las opciones de actuación que se van dibujando. Ya pagaron muy caro la decisión de eliminar por 24 horas el IVA en un grupo de productos, lo que provocó una avalancha de compradores de tal magnitud, que redundó peor día de pandemia hasta el presente. Y lo que era inevitable, produjo una severa penalización al Presidente por la torpeza de la medida.

Solo hay que concluir afirmando que la incertidumbre es lo que domina los escenarios. Por todo ello en la casa de Nariño no se duerme.

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1

martes, 14 de julio de 2020

BEATRIZ DE MAJO, SANCIONES PERSONALES ESCALAN LAS TENSIONES, CHINA HOY

Para el gobierno chino está resultando difícil establecer prioridades y estrategias de actuación cónsonas con ellas en sus frentes de política interna y externa. Es que el entorno se ha ido desordenando y complejizando dentro de la crisis mundial que ha seguido a la pandemia del COVID19.  

Hay en la actualidad asuntos que requieren de atención inmediata porque tienen que ver con la estabilidad interna de un país que alberga casi mil quinientos millones de ciudadanos que atender. Estos son los relativos a la contención sanitaria de la pandemia y en este terreno, por fortuna, el coloso de Asia se encuentra en una posición de partida más ventajosa que el resto del mundo. 

En otros campos no corre con esa suerte. Hay temas de atención impostergable como los económicos. Es preciso encontrar fórmulas para aliviar el impacto inmediato a sus ciudadanos, producido por la desaceleración de la propia economía china, sujeta, a su vez, a las consecuencias de la recesión experimentada en el resto del mundo.   

Hay otra área de conflicto en la que intervienen factores externos de gran calado y tienen que ver con el deterioro de las relaciones entre Pekín y Washington, un tema que lejos de detenerse ha ido adquiriendo grandes decibeles.  Donald Trump no ha cejado en su propósito de desacoplarse de China y para ello estudian planes concretos para restringir el comercio y para reducir las inversiones en suelo asiático.  

Las sanciones americanas en contra de China no solo se mantienen sino que se acrecientan. Lo vimos con detalle la semana pasada al examinar su posición en torno a la imposición de una ley de seguridad aprobada por el Congreso del Pueblo para meter en cintura a Hong Kong.  

Ahora un paso adicional para escalar los desencuentros con Estados Unidos entra en juego. Se trata de la imposición de sanciones no a la nación sino a los particulares.  Washington , de entrada, ha penalizado a cuatro dirigentes de Partido Comunista chino y del gobierno en la región de Kingian, un castigo en nada se relaciona con la política bilateral. Se trata de una denuncia contra la represión que el gobierno chino está aupando en este enclave. La acción norteamericana lo que busca es evidenciar las violaciones de derechos humanos que tienen lugar en esta región autónoma aigur, de la que son objeto un millón de ciudadanos presos en campos de reeducación. Pero de nuevo este movimiento es considerado, en los círculos de poder chinos, como una indeseada interferencia.   

La retaliación no se ha hecho esperar y ayer fue el turno de Pekín para también anunciar sanciones a cuatro políticos de Estados Unidos –entre ellos Marco Rubio, Ted Cruz y  el embajador general de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional- y una comisión del Congreso. 

La bien desplegada estrategia de sanciones de Washington viene a sumarse al importante esfuerzo comunicacional que los americanos están desarrollando para visibilizar otros temas muy sensibles para Pekín como los que tienen que ver con su presencia en el Tibet, Taiwán y Hong Kong.   Y vienen también a sumarse a las antipatías que de manera espontánea o estimulada se viene produciendo dentro de la colectividad mundial por el rol que china ha desempeñado en la expansión mundial del COVID19. 

Ya no se habla de sanciones comerciales americanas contra China, las que siguen su inexorable ritmo. Sin duda que la cuantificación del perjuicio a los intercambios chinos arroja cifras de consideración. Pero, por el momento, le toca a China ubicar estos temas intangibles y colaterales a los económicos dentro de su orden de prioridades, toda vez que ellos lesionan fuertemente su imagen por fuera de sus fronteras.  

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1
España-Venezuela

lunes, 13 de julio de 2020

BEATRIZ DE MAJO, ¿Y SI TRUMP NO GANA?, SOBREDOSIS

Hace un año, nadie que fuera cuerdo pensaba en la posibilidad de que Donald Trump no continuara al frente del ejecutivo de los Estados Unidos después de las elecciones de fin de 2020. Analistas de uno y otro lado daban por descontada una victoria suya en el proceso electoral y la razón no admitía mucho razonamiento en contra: la situación económica norteamericana era boyante.   

Pero ahora canta otro gallo. El argumento de haber alcanzado en tres años la expansión más grande de la historia reciente con un record de empleos inimaginable se ha derrumbado como consecuencia de la pandemia que aun azota a la gran nación.  

Lo que viene quedando en el panorama, entonces, es la posibilidad que Joe Biden se arme con la Presidencia de la nación más poderosa del Planeta un escenario que tirios y troyanos ya analizan y que pareciera que tiene al Madurismo muy entusiasmado por considerar que un golpe de timón importante en la conducción de la política exterior norteamericana les abriría esperanzas de convivencia pacífica con Washington, lo que a esta hora, con Trump a la cabeza es un sueño irredento.  

Flacas esperanzas son las que abrigan los adláteres y achichincles del dictador venezolano, al dar por descontado que, con los demócratas en la Casa Blanca, la percepción de la debacle venezolana cambiará radicalmente y, por ende, su política de sanciones y de estrangulamiento económico y aislamiento político del país y de sus altos personeros.  

Para los observadores del devenir de la gran potencia resalta que son muy escasos aquellos temas en los cuales del bipartidismo norteamericano ha hecho causa solidaria. El del rechazo del régimen chavista es uno. Y también su desacuerdo con cada una de sus expresiones: el desmantelamiento de las instituciones democráticas, la violación de derechos humanos, el secuestro de las libertades, su connivencia con el narcotráfico, su estrecha amistad y cooperación con el terrorismo islámico y su comandita con la Cuba comunista, además de su rampante corrupción.  

La estrecha cooperación y coincidencia doctrinaria y estratégica de la Venezuela de hoy con regímenes como el de Irán y su revolución islámica y la posibilidad de que esta relación contamine a otros países del entorno latinoamericanos no es algo que se pasa por alto a quienes estarán a cargo de la formulación de la política exterior de Joe Biden.  

 ¿Les parece esta afirmación un cuento de caminos?. Pues deberían escuchar con atención el dialogo sostenido por dos altos representantes especiales del Departamento de Estado: Brian Hook para Irán, y Elliot Abraham para Venezuela, en un foro del Hudson Institute. https://www.youtube.com/watch?v=WTFs8x5Rp14&feature=youtu.be 

Uno y otro funcionario expresan claramente como la posición de los Estados Unidos en torno a esta perversa “relación recientemente energizada de dos Estados parias” – Irán y Venezuela- es una “pibartisan policy”, es decir, una política compartida por los dos partidos que aspiran a la presidencia.   

Ambos coinciden en que Irán es un factor principal de distorsión en Oriente Medio y Venezuela puede convertirse en un ente propulsor de inestabilidad en la región latinoamericana y caribeña. Ni el actual gobierno de Trump, ni un eventual gobierno de Biden, cejarán en su determinación por evitar que esto ocurra.  

Es el mismo caso con Cuba. Este Joe Biden, con quien tanto creen contar en el chavismo para atornillarse en el poder, ha sido y es un campeón de la lucha norteamericana contra la Cuba comunista. 

Los ejemplos anteriores versan sobre cuestiones de principios e ideologías políticas, pero hay otros elementos que nos hacen pesar que el pensamiento liberal norteamericano, que ahora enfrenta un fenómeno de creciente de desglobalización, se reafirmará en un gobierno demócrata presidido por Joe Biden. El Diario el País de España lo reseñaba la semana pasada. El programa de gobierno de Biden en lo económico, sustentado en el slogan de “ comprar americano”, claro que le disputa a Trump el nacionalismo, al basarse en un masivo programa de inversión pública y un enfoque nacionalista de la producción y el consumo. ¿Qué tiene en común ello con el totalitarismo comunista propugnado por la Revolución Bolivariana? Allí tampoco habrá cambios que jueguen a favor del desvencijado chavismo. 

Por último, para quienes aún no lo sepan, el equipo de Biden le ha reclamado a Donald Trump una mayor determinación en resolver los problemas que representan Venezuela y Cuba en nuestro Hemisferio. Ha dejado bien claro, a lo largo de la campaña, que aspiran a que la postura del Presidente Trump no sea tan blanda como ha sido hasta el presente y que abandone el electoralismo en lo que se refiere a sus posturas sobre estos dos países y su relación con el voto hispano de Florida.  

Total, es cierto que no está labrada en piedra una victoria electoral republicana. Lo que es claro y diáfano como el agua es que la política exterior de ambos, la del arrogante Trump y la de ecuánime Biden será la misma en torno a los dislates de la Venezuela revolucionaria. 

Que no se hagan ilusiones, pues, quienes piensan, alrededor de Miraflores, que con Biden en USA la partida está ganada. Digámoslo en perfecto criollo: en lo atinente al  régimen venezolano, Biden será el mismísimo musiú … pero con diferente cachimba.  

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
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España-Venezuela

domingo, 12 de julio de 2020

BEATRIZ DE MAJO, PETRO A LA PRÓXIMA CONTIENDA ELECTORAL, CASO COLOMBIA

Cuando Gustavo Petro dejó su puesto en la alcaldía de la capital colombiana, las encuestas midieron su índice de desaprobación y este era de 58% de los ciudadanos. No había pasado mucho tiempo cuando concurrió a las presidenciales y allí fue el único, aparte de Iván Duque, en lograr pasar a la segunda vuelta.

Los resultados los conocemos de sobra y también la empinadísima cuesta que le ha tocado enfrentar a quien llegó con poca experiencia administrativa a la Presidencia de Colombia hacen ya 2 años. Pero el exguerrillero del M-19 no ha perdido un día de su tiempo para valerse de las dificultades que las circunstancias le pusieron enfrente como reto al mandatario actual para ganar fortaleza: en primer lugar, el agotamiento inherente a tener, “per forza”, que poner en ejecución un Plan de Paz y un esquema de Justicia para la Paz adversados por la mitad de sus compatriotas, el fortalecimiento de la disidencia de las FARC como fuerza de combate guerrillero, además de  la comandita estratégica del ELN con el gobierno vecino, la invasión de casi 2 millones de venezolanos hambreados y repletos de necesidades y la pandemia del coronavirus con su secuela de problemas sanitarios y económicos. Todo ello mantendrá al inquilino del Palacio de Nariño en jaque por el resto de su período constitucional.

Algunas de estas circunstancias sobrevenidas, ajenas al accionar gubernamental, han sido ideales para trabajar a favor de implosionar al gobierno de Duque, para magullarlo, para ponerlo en juicio frente a la población más impactada que es la más pobre. En esto se ha vuelto un experto este as del populismo, quien, al conectar bien con las clases más débiles, se empeña en hacerles creer –y lo logra en parte– que él es uno de los suyos y uno capaz de entender sus inmensas necesidades.

Si nos retrotraemos a sus ofertas electorales del año 2018 nos asombraremos de lo que era capaz de urdir como plan para concebir y prometer la ilusión de una nueva Colombia agraria, desvinculada del petróleo, de la minería y de la industria para dale cabida al campesinado olvidado por todos los gobiernos.

Sus ejecutorias al frente de los cargos ejercidos no han podido ser más anodinas y banales, aparte de haberse singularizado como un individuo incapaz de aglutinar un equipo de colaboradores a su alrededor. Con una fama de déspota bien ganada, este líder de las izquierdas radicales en lo que sí ha sido bueno es en fraguar una alianza fuerte con el castro-chavismo. Este género de colaboradores le será útil en el montaje de una estrategia comunicacional plagada de populismos para una nueva candidatura, aun cuando ni Cuba ni Venezuela podrán meterle el hombro en el terreno de lo económico.

A año y medio de distancia, aun no es posible definir la baraja del próximo proceso electoral colombiano, pero los candidatos de la derecha ya empiezan a dibujarse. Con un difícil panorama económico como el que se está presentando y con la pobreza en ascenso como corolario del coronavirus, el discurso para recuperar el músculo perdido de Gustavo Petro –único candidato seguro para 2022–, deberá ser polarizante y, de nuevo, se tornará el más populista de todos y defensor de los afectados. Su mensaje “antiestablishment” le puede ganar afectos entre los jóvenes y las clases desfavorecidas, pero hoy muchos de sus seguidores no solo lo tildan de tóxico, sino que estiman que ese estilo es un punto en desfavor en un país como Colombia en el que las ansias de paz son superlativas como en ningún otro.

Lo que puede favorecerlo nítidamente es la incapacidad de Duque de revertir el curso de desfavor de las encuestas en lo que respecta a su propio desempeño. Esta situación va a penalizar a todas las fuerzas políticas de derecha, no cabe duda, y puede ser el escenario más adecuado para que Petro pesque en río revuelto, como sin duda sabe hacer.

Beatriz de Majo
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miércoles, 8 de julio de 2020

BEATRIZ DE MAJO, PUNTO FINAL A LA AUTONOMÍA DE HONG KONG

Las semanas en las que el mundo entero estaba dedicado a aliviar los embates del coronavirus fueron las elegidas por el Partido Comunista chino para orquestar un bien urdido plan para poner punto final, después de 23 años, a lo que venía quedando de la autonomía de Hong Kong.

En el mes de mayo, en el momento cúspide de la pandemia en Europa, una nueva vuelta de tuerca desde Pekín se puso en marcha con la Ley de Seguridad Nacional. Esta dio un paso adicional al criminalizar el secesionismo y lo que llamaron en la capital la “interferencia internacional” para calificarlos, en adelante, de “formas de subversión frente al poder del Estado”. Esta típica e inequívoca forma de combatir la disidencia que desde hace ya un año se viene manifestando en las calles por parte de la ciudadanía está encaminada a acabar con la independencia judicial y la libertad política que fueron las dos más importantes causas del florecimiento de Hong Kong.

China insiste en que el principio de “un país, dos sistemas” aún está en pie y que lo que persiguen en Pekín, con las recientes medidas, apenas es mejorar la gobernabilidad de este enclave. La nueva ley instaura el castigo con cadena perpetua, al igual que en el resto del territorio chino, a toda acción de rebelión o subversión que cuente con el padrinazgo de fuerzas extranjeras. La razón es simple: para el Partido Comunista la excolonia británica se cataloga como una parte indivisible de su territorio y un factor inalienable de su estabilidad

Las armas de la tiranía llegaron ya a Hong Kong y el descontento colectivo sigue creciendo sin detenerse. Para los locales, la puerta se ha abierto para que cualquier otra ley o regulación que China juzgue útil a sus propósitos sea impuesta en el futuro. Pero frente a ello la pasividad no es una opción. A los jerarcas chinos les tocará, pues, inventarse una estrategia para contener las protestas de los disidentes, a las cuales estará atenta toda la comunidad internacional, y a asfixiar cualquier iniciativa que pueda surgir para defender el status autonómico. Para China, sin embargo, esto es ya cosa juzgada.

En el lado externo de las cosas, no es necesario recalcar que los nuevos pasos dados desde Pekín en el sentido de erosionar de manera frontal las libertades políticas en Hong Kong van en directa contravía de las posiciones prodemocráticas consustanciales a la política de la Casa Blanca. Donald Trump no esperó mucho para asumir posición frente al secuestro de las libertades de la nueva Ley de Seguridad Nacional y criticarla muy severamente por considerarla un instrumento de represión.  Ahora, adicionalmente, interviene en el juego de poderes la decisión unánime de la Cámara de Representantes en Estados Unidos de imponer sanciones a todos aquellos que hagan negocios con funcionarios chinos implicados en la supresión de las libertades a Hong Kong.

Inglaterra no se ha quedado atrás y ha ofrecido a los habitantes de la excolonia permisos de ciudadanía y de residencia, bajo ciertas condiciones, al tiempo que ha manifestado oficialmente que la ley viola el protocolo firmado entre Londres y Pekín en 1948 para devolver la colonia a China.

Así pues, si el Partido Comunista chino tuvo siempre la honda convicción de que las iniciativas libertarias, las debilidades prodemocráticas del conglomerado de Hong Kong  y su “falta de patriotismo” están muy incentivadas desde el exterior y particularmente por Inglaterra y Estados Unidos, ahora le sobran razones para atrincherarse en esa posición ante el mundo.

Quedan aún por manifestarse las consecuencias económicas que este paso tiene para lo que ha sido uno de los más modernos, activos y vanguardista enclave de negocios del mundo entero. En este terreno, China tampoco tiene nada que ganar.

Beatriz de Majo
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sábado, 4 de julio de 2020

BEATRIZ DE MAJO, CON OJOS AJENOS, EL DRAMA BINACIONAL, COLOMBIA EN CAPSULAS

La lectura de la prensa del país vecino le agrega a la visión propia sobre las relaciones colombo venezolanas de hoy una perspectiva diferente- Le aporta un juicio de valor enriquecedor. El diario La Opinión de Cúcuta colocó entre sus páginas, en los días pasados, las reflexiones de un pensador neogranadino, el catedrático y abogado Juan Manuel Ramírez quien elaboró sobre nuestra binacionalidad en esta mala hora que la humanidad entera atraviesa por culpa del COVID 19.

Ramírez pone a nuestro alcance un aporte reflexivo sobre el drama que compartimos por encima de la frontera: el de nuestros migrantes y la manera en que el régimen madurista está utilizando la desgracia humana creada por la revolución chavista para perjudicar a Colombia. Le cedo este espacio a este destacado columnista.

“La Pandemia y la Infamia”

“Los gobernantes actuales de Venezuela son unos confesos narcotraficantes aliados con los carteles más sanguinarios.

Es imposible entender la lógica del gobierno bolivariano de impedir que los propios connacionales regresen a su país acosados por las necesidades, si no se comprende su estrategia política. Porque, mientras todos los países del mundo están buscando soluciones a los estragos que ha producido la epidemia del Coronavirus, pareciera que Venezuela viviera en otra galaxia.

Seguir poniendo la ideología política por encima de la salud, el abastecimiento de alimentos, la provisión de servicios públicos, la justicia, la educación, en fin, todas las obligaciones inherentes al Estado, no se explica sino por la necesidad de la criminal dirigencia “chavista” de mantener el control del poder político.

¿Por qué? La explicación puede ser elemental: Los dirigentes bolivarianos que se han apoderado ilegítimamente de su país, al abandonar el gobierno no tienen un destino diferente a la cárcel.

Y no solamente por delitos políticos o excesos en el ejercicio de la autoridad. ¡No! Es por la comisión, durante las décadas que llevan manejando los destinos del que fuera el país más rico de Suramérica, de los más abominables delitos: los miles de asesinatos de opositores; el robo descarado de los dineros públicos; la apropiación de la propiedad privada; el encarcelamiento de inocentes etc.

Pero, mucho más. Los gobernantes actuales de Venezuela son unos confesos narcotraficantes aliados con los carteles más sanguinarios. Son cómplices de la minería ilegal que está saqueando la riqueza natural de ese bello país. Son financiadores de terroristas puestos a su servicio. Y, ahora, son los torturadores de su pueblo que ya no tiene sitio ni en su propio territorio.

El éxodo de cinco millones de venezolanos que vemos deambular mendicantes por las carreteras suramericanas es la muestra más dolorosa de una nación destruida por un régimen indolente. Y no se entiende por qué somos indiferentes ante esa desgracia que se acrecienta ante nuestros ojos, y que alcanza a golpear a ciudadanos de Colombia y otros países vecinos que encontraron refugio en Venezuela cuando era una sociedad rica.

La grave realidad que está viviendo nuestra región por el inaudito manejo que está dando el gobierno de Maduro a la circulación fronteriza se va a prolongar por largo tiempo, puesto que es una manera de fastidiar a nuestro país y martirizar a los que se habían marchado huyendo de la hambruna generada por el Socialismo del Siglo XXI.

Y no se ve una solución próxima. Albergar a miles de caminantes por tiempo indefinido no lo puede hacer ningún país. Pero tampoco se puede expulsarlos ni maltratarlos. He ahí el problema.

Y mientras tanto, todavía hay quienes le dan un tinte doctrinario al asunto tratando de justificar a los regímenes comunistas o, por lo menos, mirar para otro lado para no enlodar a quienes los representan. ¡Válgame Dios!”

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
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miércoles, 1 de julio de 2020

BEATRIZ DE MAJO, INDIA DENTRO DE UN COMPLICADO AJEDREZ, CHINA HOY


China ocupa 6,5% de la superficie del planeta. Es el mayor país de Asia Oriental y tiene fronteras al Sur con Vietnam, Laos, Birmania, India, Nepal y Pakistán; al Oeste con Afganistán, Tadjikistán, Kirguistán y Kazakstán; al Norte con Rusia y Mongolia; y al Este con Corea del Norte y el Océano Pacífico. En casi todas ellas, las dificultades abundan.  


Podríamos utilizar mucho espacio en describirlas pero concentrarse en la diatriba viva que está presente en la frontera del Himalaya con India, el segundo país más poblado del orbe, un desencuentro que data ya de cuatro décadas, ilustra sobre la actitud del gran coloso de Asia en cuanto a su preeminencia planetaria.   

La región de Cachemira es particularmente compleja porque ella alberga fuerzas militares de ambos lados y en ella tienen lugar conflictos por la soberanía de India y también de Pakistán. India ha estado efectuando inversiones en infraestructura de gran calado en la zona con la finalidad de consolidar su presencia en esa línea limítrofe de facto denominada Línea de Control Actual.  Allí reactivó una importante base militar sin contar con que, desde Pekín, ya se había decidido cruzar la frontera con equipo pesado, desplegar tiendas y cavar trincheras con el mismo propósito de afianzarse en la región que considera suya. Lo que siguió fue inevitable: la provocación dio lugar a una confrontación física que pudiera derivar en algo serio.   

Lo anterior no es un hecho aislado. Ya ha habido otros conflictos bélicos animados por el desconocimiento de China de las fronteras que fueron establecidas por los ingleses a mediados del siglo pasado. En virtud de ello es que han ocupado, a la macha, estos 38.000 kilómetros de suelo hindú.   

Años de posiciones enfrentadas solo han contribuido a endurecerlas por la importancia geoestratégica de esta región que, además, alberga un acceso vital para China al Mar Arábico dentro de su magno proyecto de la Ruta de la Seda. Mientras el desencuentro entre Pekín y Delhi ha tomado cuerpo y del lado hindú han debido digerir derrotas armadas humillantes, China ha incorporado a un tercero en discordia al aliarse con Pakistán – otro país presente en la zona - en su fortalecimiento militar misilístico y nuclear.   

Es tan improbable que el desencuentro actual pase a mayores como pretender que el mismo puede ser resuelto por la vía de la negociación. La disputa ha escalado a estos niveles ya que lo que está en juego para cada lado de la ecuación es muy grueso. Es equivocado creer que se trata solo de un tema bilateral y puntual de soberanía territorial.   

El actual gobierno de India ha estado apostando la carta de lo internacional para aliviar sus equivocaciones y traspiés internos, que no son pocos. Narendra Modi ha estado vendiendo la especie de que su país debe ser considerado un jugador de talla en la escena global, capaz de hacer uso de su dimensión poblacional y su fortaleza tecnológica para singularizarse también como una potencia.  China, por su lado, alberga el temor de que India atormille alianzas con sus rivales ancestrales, Estados Unidos y Japón.   

Lo que sí es claro es que las pretensiones extraterritoriales de Pekín no tienen límites y que su contraparte en Washington no está dispuesta a permitir que un expansionismo desmesurado tome lugar en la zona. Para ello ya Japón, Australia y Filipinas están siendo llamados al botón por el gobierno de Donald Trump.    

Estamos, sin duda, frente a un ajedrez complejo en el que lo que está en juego es la bipolaridad planetaria que se empeñan en mantener y cultivar tanto China como los Estados Unidos.   

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1
España-Venezuela