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viernes, 19 de junio de 2020

GABRIELA CALDERÓN DE BURGOS, HISTORIA DE DOS ECONOMÍAS

En la década de 1950, Hong Kong tenía un ingreso per cápita similar al de Cuba. Tomando las dos islas como una especie de experimento natural, Neil Monnery compara en su reciente libro la evolución de ambas economías (A Tale of Two Economies: Hong Kong, Cuba and the Two Men that Shaped Them). Ahora que el sistema libre de Hong Kong podría perecer ante la dictadura China, vale la pena tomar nota de una historia de éxito.

Monnery inicia su análisis en los 1950s, cuando el ingreso per cápita de Hong Kong era alrededor de un tercio de aquel de Gran Bretaña. Para cuando Hong Kong fue entregada a China en 1997, la isla había llegado a tener el mismo ingreso per cápita que Gran Bretaña. Para 2018 tenía un ingreso per cápita de $64.000, esto es, 40% más alto que el de la otrora madre patria. Cuba, en cambio, tenía un ingreso per cápita de $9.000. Si bien según esta medida Cuba ha duplicado su ingreso por persona desde los 1950s, el de Hong Kong es 14 veces mayor.

Mientras que Hong Kong adoptó un sistema de liberalismo económico, Cuba adoptó un sistema de planificación centralizada. Gran Bretaña había quedado empobrecida luego de la Segunda Guerra Mundial, Hong Kong no iba a recibir fondos y tuvo que arreglárselas para generar su propia recuperación. Hong Kong, acababa de soportar cuatro años de ocupación japonesa. La economía colapsó y cayó la población de 1,5 millón de habitantes a cerca de 600.000.

Monnery le atribuye la marcada divergencia de fortuna de estas islas a dos individuos que inspiraron aquella serie de políticas públicas que las encaminaron en sus respectivas trayectorias: el discreto funcionario escocés del servicio público británico Sir John Cowperthwaite y el famoso guerrillero argentino Che Guevara. Mientras que Guevara consideraba que el estado debía adoptar una política industrial, Cowperthwaite creía que ese no era el papel del estado. Guevara consideraba que “necesitamos una industria básica, aunque esta no haga dinero, aunque no sea el mejor de los negocios”.

Mientras que Cuba se cerró al mundo, Hong Kong construyó su prosperidad sobre la base de un comercio libre con el resto del mundo. Lejos de derivar esto en una destrucción de empleos, como suelen vaticinar los enemigos del comercio, Hong Kong pasó de tener 972 fábricas en 1947 que empleaban a 51.000 personas a tener 17.000 fábricas empleando a 600.000 trabajadores en 1970. Adicionalmente, el modelo implicaba impuestos bajos —por ejemplo, el impuesto sobre la renta se ha mantenido en 15% desde 1966— para atraer capitales y fue esto en gran medida lo que hizo posible el desarrollo del centro financiero internacional. Además, el gasto público se mantuvo bajo y en lugar de tener una deuda pública, Hong Kong suele tener un fondo de ahorro para cubrir gastos a futuro—este fondo hoy equivale a 40% del PIB y cubriría más de dos años del gasto público.

Finalmente, dice Monnery, un indicador importante acerca del éxito de una economía es si atrae o espanta a las personas. Ambas islas han experimentado grandes flujos migratorios. Pero, mientras que en Hong Kong el flujo ha sido entrante, en Cuba ha sido saliente. En términos de flujo migratorio neto, de Cuba salieron casi dos millones de personas, y a Hong Kong ingresaron unos casi idénticos dos millones de personas.

Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 12 de junio de 2020.

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Gabriela Calderón de Burgos  
gcalderon@cato.org
@gabricalderon
@InstitutoCato
Ecuador
Gabriela Calderón de Burgos  es editora de ElCato.org, investigadora del Cato
https://www.elcato.org/historia-de-dos-economias

martes, 2 de junio de 2020

BEATRIZ DE MAJO, LA LIBERTAD DIGITAL, PIEDRA DE TRANCA EN HONG KONG, CHINA HOY

Una de las libertades que pudiera verse restringida en Hong Kong de manera anticipada es la que tiene que ver con las comunicaciones digitales y el acceso al ciberespacio. Dejar abierta una espita hacia el exterior en este terreno podría resultarle muy caro al gobierno totalitario de Pekín…pero impedirlo también..

La nueva Ley de Seguridad Nacional ya aprobada por el Parlamento se encuentra en su recta final e intentará meter en cintura a Hongkong a partir de fin de junio o inicios de julio, contraviniendo el compromiso de devolución preexistente con el Reino Unido que debería estar vigente hasta el año 2047.

Lo que está en la cabeza del mandatario chino es su viejo empeño de incorporar nuevas restricciones a las libertades ciudadanas en la letra de la Constitución. Si lo consiguiera, se impondrían sanciones a los ciudadanos de la ex colonia británica en casos de “subversión, secesión, terrorismo y de intromisiones extranjeras”.

Los signos de rebeldía pro-democrática que llevan ya meses evidenciándose de manera más o menos violenta en las calles de la ciudad se han convertido en uno de los mayores desafíos para XI por la visibilidad que ellos tienen a escala planetaria. La necesidad de controlar sus efectos de manera inmediata pudiera llevar a las autoridades a limitar la interacción digital de sus ciudadanos.

El tema no es nuevo aunque había estado quieto desde el advenimiento de Xi al poder en el año 2012. En enero de 2015, en la inauguración del Segundo Congreso Mundial de Internet en Wuzhen, el mandatario no dejó espacio para interpretaciones cuando aseveró que si bien China respetaría el orden digital que quisieran darse en otros países, el mundo de internet en China sería único e independiente, con sus contenidos estrechamente monitoreados desde el Partido Comunista. De entonces a esta parte, una Gran Muralla en el terreno de lo digital, tanto en el acceso a las VNPs como en el campo de la censura, es lo que ha imperado. Mientras tanto en Hong Kong se ha afianzado un régimen de libertades.

La realidad es que Hong Kong en los últimos años ha sido una puerta de salida cómoda para los ciudadanos y negocios del país chino, un puente entre sus ciudades y el internet global, útil para establecer allí Redes Privadas Virtuales ( VPNs) para sortear la censura y evitar el “ snooping” impuesto desde la capital. Los portales encuentran en Hong Kong una especie de refugio y de vehículo útil para periodistas, académicos y todo el que desee transportar u obtener su data sin intercepciones.

Para los residentes de Hong Kong, pensar que la libertad de que gozan será secuestrada, es motivo de gran inquietud y se convertirá, sin duda, en una bandera de lucha política capaz de capturar la proactividad de los más jóvenes. El servicio de Telegram, un chat virtual particularmente seguro, que es utilizado masivamente por los locales y por quienes hacen de la protesta una manera de actuar, se ha convertido en el refugio de un contingente importante de ciudadanos, presos de una paranoia en contra del intervencionismo. Todos, empresas incluidas, buscan como encriptar sus datos y movimientos digitales para mantenerlos a salvo de la vigilancia de Pekín. Son muchas las multinacionales chinas, por demás, que han estado usando las rutas digitales de Hong Kong para mantener privacidad en sus transacciones.

Asi pues, este nuevo estado de cosas destapado por la nueva Ley de Seguridad y otras recientes decisiones controlistas de XI sobre la ex colonia británica, van a causar no pocas dificultades a los jerarcas comunistas y van a actuar como una poderosa olla de presión.

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1
España-Venezuela

viernes, 6 de diciembre de 2019

ALFREDO M. CEPERO: HONG KONG, EL DAVID DEL GOLIAT CHINO

Hagamos votos porque el ejemplo de David alimente el coraje de estos valientes que luchan por la libertad en Hong Kong.

Por medio de la explotación del trabajo esclavo y de la manipulación de su moneda, China Comunista se ha transformado en los últimos 20 años de una nación de segundo orden en una potencia económica que amenaza la hegemonía mundial de los Estados Unidos. Con anterioridad a este período, las naciones desarrolladas ignoraron el peligro chino. Cuando finalmente se dieron cuenta, trataron de conjurar dicho peligro admitiendo a China Comunista en la Organización Mundial de Comercio el 11 de diciembre de 2001.

El objetivo fue obligar a China a respetar las reglas del juego en el complicado mundo del comercio mundial. Pero los mandamases chinos, taimados e inescrutables, no agradecieron el gesto. Por el  contrario, se sintieron envalentonados para imponer condiciones onerosas y robar los secretos de las compañías internacionales deseosas de utilizar la mano de obra esclava facilitada por los jerarcas comunistas chinos.

Por su parte, los presidentes norteamericanos cerraron los ojos ante este bochornoso chantaje perpetrado por los gobernantes comunistas chinos en contubernio con las avariciosas empresas estadounidenses. Pero llegó Donald Trump, el nacionalista consumado y el disociador por excelencia, que está poniendo fin a esta deplorable vergüenza. Un presidente empeñado en crear condiciones más justas y equilibradas en el comercio entre ambos países.

Dentro de este tenso escenario se produce el fenómeno de la rebelión abierta de los habitantes de Hong Kong contra la mano férrea de la tiranía comunista china. Unos facinerosos que−tal como hizo Joseph Stalin en Yalta y en Postdam−firman cualquier documento porque no van a respetar ninguno. Y eso es precisamente lo que han hecho los comunistas chinos con la Declaración Conjunta que firmaron el 27 de mayo de 1985 con Gran Bretaña cuando ésta les devolvió el territorio de Hong Kong.

De acuerdo con el principio de "un país, dos sistemas" creado por la declaración suscrita por el Reino Unidos y la República Popular China, el sistema socialista de Pekín no sería puesto en práctica inmediatamente en Hong Kong. El sistema capitalista de Hong Kong y su modo de vida se mantendrían intactos por un período de 50 años, hasta el año 2047. Pero el dictador vitalicio de China Comunista, Xi Jinping , ha decidido ignorar el compromiso y dado pasos para acelerar el tránsito de Hong Kong del capitalismo al socialismo.

Xi es, después de todo, el dirigente comunista que ha logrado un poder casi absoluto sobre el sistema político chino. De hecho, ha acumulado más poder en su primer término de gobierno que el propio Mao Zedong. A tal punto, que ha logrado eliminar el límite de dos períodos de gobierno del presidente chino y lo ha convertido en vitalicio con el voto obediente de 2,964 delegados a favor frente a dos en contra y tres abstenciones. Xi es también el tirano que desde 2014 mantiene a más de UN MILLÓN de musulmanes de la secta Uyghur en campos de concentración, eufemísticamente llamados "Centros vocacionales de Educación y Entrenamiento."  Los hongkoneses han demostrado no estar dispuestos a aceptar la mano opresiva y totalitaria del socialismo chino.

Por eso propiciaron el 24 de noviembre una tremenda paliza en las urnas a la Jefa de Gobierno, Carrie Lam y a los demás aliados de Xi en Hong Kong. El mayor partido pro-democracia hongkonés obtuvo casi el 90% de los 452 puestos de concejal de distrito, según dijo el lunes el líder del grupo, Wu Chi-wai. El resultado les daría el control de 17 de los 18 consejos de distrito, algo sin precedentes. "No es menos que una revolución. Es una victoria demoledora", dijo Willy Lam, experto político en la Universidad China de Hong Kong.

Ahora bien, si los hongkoneses se imaginan que han ganado la guerra están totalmente equivocados. Según observadores del panorama chino y si tenemos en cuenta la postura rígida mostrada hasta ahora por los gobernantes comunistas, las probabilidad de que Pekín ofrezca nuevas concesiones a corto plazo sigue siendo escasa. De ahí que estemos en presencia de una versión moderna de la confrontación emblemática entre David y Goliat.

La historia sagrada nos cuenta que durante cuarenta días seguidos, y a mañana y tarde, el filisteo Goliat estuvo desafiando a los israelitas. Entonces David le dijo a Saúl: "Que no se desanime nadie por causa de ese filisteo; este siervo tuyo irá a pelear contra él". Y cuando el poderoso filisteo se encaminó para encontrarse con David, éste rápidamente se colocó en línea de combate frente al filisteo, metió su mano en el morral y, sacando una piedra, la colocó en su honda y la arrojó con fuerza al filisteo. La piedra se incrustó en la frente de Goliat, y éste cayó con la cara al suelo. ¡Se había salvado Israel! Hagamos votos porque el ejemplo de David alimente el coraje de estos valientes que luchan por la libertad en Hong Kong.

Por un rato, Donald Trump mantuvo un silencio cauteloso para no poner en peligro sus negociaciones comerciales con Pekín, pero al final no tuvo otra alternativa que ponerse del lado correcto de la historia. El 27 de noviembre firmó dos proyectos de leyes extrañamente aprobados por mayoría abrumadora de legisladores demócratas y republicanos. El primero estipula sanciones contra funcionarios de Hong Kong y de China Comunista que sean culpables de violaciones de derechos humanos. El segundo prohíbe la exportación de ciertos armamentos y municiones letales destinados a la policía de Hong Kong.

Como era de esperar, la reacción de China Comunista fue furiosa y categórica. Citó al embajador de los Estados Unidos en Pekín y amenazó con tomar medidas severas contra lo que calificó como "interferencia norteamericana en los asuntos internos de China Comunista". Como de costumbre, Donald Trump le echó agua al fuego declarando que había firmado los proyectos de ley "por respeto al Presidente Xi, China y el pueblo de Hong Kong". Pero no tengo dudas de que esas declaraciones contemporizadoras no serán capaces de aplacar la furia de Xi Jinping.

La pregunta que se hacen muchos en estos momentos es si las leyes firmadas por Trump descarrilarán las conversaciones comerciales entre los dos países. Yo no lo creo. Los Estados Unidos y China Comunista tienen pautado otro ciclo de conversaciones para el próximo 15 de diciembre que son esenciales para la continuación del proceso. Ninguno de los dos países quiere ponerlo en peligro.
China confronta la carga adicional de una economía que es la de más lento crecimiento en varias décadas. Los Estados Unidos, por su parte, quieren evitar altos costos e inconvenientes económicos a los consumidores norteamericano, especialmente en un año de elecciones. Todo el mundo saldría perdiendo, incluso la estabilidad de la economía global.

Por lo tanto, los heroicos habitantes de Hong Kong no pueden esperar por el momento otro apoyo que el de las palabras, ya provengan de los Estados Unidos o del resto del mundo. Como David tienen que enfrentarse a su Goliat sin otras armas que las de sus principios y de su compromiso con la libertad. Su triunfo sobre la tiranía china sería un verdadero milagro, pero no sería el primero en la historia de la humanidad. Se produjo hace milenios con los israelíes y en tiempos recientes con los pueblos cautivos del infierno soviético. Roguemos porque así sea.

Alfredo M. Cepero
alfredocepero@bellsouth.net 
@AlfredoCepero
La Nuva Nación

martes, 30 de julio de 2019

BEATRIZ DE MAJO: UNA PAPA CALIENTE PARA CARRIE LAM

Las ofertas de paz que exhiben con insistencia desde el lado del gobierno chino ya no sirven para nada. La violencia es la nueva arista del malestar en Hong Kong. Las alertas lanzadas desde Pekín no mueven a deponer sus actitudes agresivas a quienes protestan. El sentimiento ya generalizado es que han sido burlados no solo por Pekín sino por la propia jefa del ejecutivo de esta ciudad de 7 millones de ciudadanos. 

Esta semana que pasó los decibeles subieron de intensidad y la vasta operación de desobediencia civil cobró otro cariz. Ayer, la circulación de los trenes fue interrumpida totalmente en algunas de las líneas afectando los traslados de cinco millones de personas.

El” STOP” que puso Carrie Lam, Jefe del Ejecutivo, sobre la Ley de Extradición propuesta y aprobada por ella, sin haberla retirado de plano, la consideran una cachetada a la población descontenta. Este fue el origen de las primeras protestas. Hoy apenas la ven como una buena excusa para señalarle a la Capital china todo lo que no funciona, incluyéndola a ella. 

Los hongkoneses piden de viva voz su renuncia sin pensar demasiado si lo que les depara el futuro no es peor aún que la débil administración en manos de esta madre de familia de 62 años, algo arrogante pero animada de un sincero de conciliación. Ella ya es percibida por sus gobernados como parte del clan que ha instaurado el abuso y la opresión como forma de relacionamiento entre Peking y Hong Kong. 

Pero el desorden desbocado es tal que Carrie Lam ya no es el objetivo únicamente de la población enfurecida de la ciudad. En la capital china, el fin de semana el Partido Comunista decidió lanzar una advertencia a las autoridades de la excolonia británica exigiendo el rescate del orden que ella perdió hace cerca de dos meses. La apoyan tímidamente en lo verbal, de manera de contribuir al mantenimiento del orden institucional en la ciudad, pero en la cabeza de los líderes del Partido, ya es claro que no será la dama quien les sacará las castañas del fuego. Eso se deja traslucir de las manifestaciones de los voceros gubernamentales chinos en esta ocasión.  

Algo lleva a pensar que se ha despertado el temor a tener que utilizar la fuerza para contener el descontento, un tema que los remite a situaciones violentas como las de Tiananmen Square que nadie desearía repetir.  Por los momentos, no han pasado de poner a Lam contra las cuerdas al exigir sanciones para los sublevados y demandar un inmediato retorno al orden. 

La elevación del tono de las protestas involucra por igual un cambio de contenido. Los reclamos de los hongkoneses no se circunscriben ya a temas relacionados con la extradición. Ya comienzan a poner sobre la mesa asuntos hasta ahora incuestionables relacionados con sus libertades, su autodeterminación, el secuestro de sus derechos, la falta de libertad de expresión de la oposición demócrata, la censura a los medios y el control de internet.

Lo que tenga en Pekín en mente para ponerle punto final a esta diatriba que está teniendo lugar de cara al planeta, es imposible de imaginar. Pero aún le quedar cartuchos antes de pasar a mayores en el terreno de la represión. Una alternativa puede ser la de exigir la renuncia de Lam para dar paso a un nuevo líder con mayor capacidad de entendimiento y negociación.

Hong Kong está hoy ubicado en el centro de una línea de fuego entre democracia y dictadura. El combate es ideológico y el mundo no se mantendrá callado en torno al mismo. China debe pisar, en este terreno, con pies de plomo.  

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo1