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martes, 29 de septiembre de 2020

NOEL ÁLVAREZ, LA PASIÓN DE CENSURAR

“Cuando la censura se entromete en el arte, el problema es que ella misma se vuelve su tema. El arte se convierte en ‘arte censurado’, y así es como el mundo percibe y entiende la obra”. Esto dijo Salman Rushdie, escritor condenado a muerte por el ayatola Ruhollah Jomeini, por blasfemo. Rushdie fue el autor de la novela Versículos satánicos y el ayatola exigió a los musulmanes que, deben ejecutarlo donde lo encuentren.

Esta amenaza para el escritor, que vive en el Reino Unido, es el punto culminante de una campaña contra la novela publicada en 1988 en el Reino Unido y prohibida, en ese momento, en India, Pakistán, Egipto y Suráfrica. Los censores etiquetaron la obra como inmoral, blasfema, pornográfica o controversial. El ataque va más allá de definir la obra, en cierto sentido, para el público general, se transforma en la obra misma.

La censura es un fenómeno indeseable, aunque en algunos casos se convierte en una gran promotora de la lectura y potenciadora de ventas. Como ejemplo, está el caso del escritor mexicano Carlos Fuentes con su novela Aura, que llegó a facturar veinte mil ejemplares semanales después del affaire Abascal. Más allá de esa cifra, que podrá sonar un poco desmesurada, se entrevé un hecho inquietante: el censor piensa que los libros tienen el poder de incidir en la realidad. Lo mismo se dice de otros medios de comunicación cerrados por gobiernos que no toleran la crítica.

En nuestro país el arte calla por el cierre de emisoras radiales y periódicos sacados de circulación. La censura no es deseable bajo ninguna circunstancia. No importa cuántos abusos se cometan en nombre de la libertad de expresión, pues, mientras esta exista, los afectados tendrán oportunidad de contrarrestar una injuria, una calumnia. Ese es el precio que debe pagarse por semejante privilegio.

El Estado censor pretende filtrarse en el pensamiento de sus intelectuales y artistas y despojarlos de lo último que por derecho les pertenece, del motor mismo de su arte: su convicción. En su obra literaria Contra la censura, el autor sudafricano, J. M. Coetzee, subraya la importancia de tratar a la censura como un asunto complejo, con dimensiones psicológicas, que no puede reducirse a una mera batalla entre malos y buenos, entre guardianes de la decencia e intelectuales insubordinados.

Coetzee sugiere que la censura es una ocupación no apta para mentes sutiles, como gesto de castigo, tiene su origen en la reacción de ofenderse. La fortaleza de estar ofuscado, como estado mental, su debilidad radica en no poder permitirse dudar de sí mismo. Este es el criterio que permitirá, a fin de cuentas, descifrar al censor, más nunca alinearse con él.

El Nobel sudafricano deja claro su posicionamiento en contra de la censura. No solo por su declarada filiación liberal sino también porque la historia demuestra que su práctica solo empeora las cosas. Expresa su percepción de que el consenso intelectual contra la censura se ha agrietado en los últimos tiempos. No ataca este problema desde una perspectiva global, y tampoco aborda el escrutinio de algún suceso que haya desatado la disensión.

Coetzee se centra en analizar algunos casos emblemáticos del pasado, el control de la información en la antigua URSS, puesta en práctica y celebrada por amigos latinoamericanos; en el régimen del Apartheid sudafricano; la querella contra D.H. Lawrence a raíz de su novela El amante de Lady Chatterley y otros tantos casos condenados por los defensores de derechos humanos y libertad de expresión.

No es descabellado que una obra acabe siendo menos importante que su historia de censura, pero nunca deberíamos perder la oportunidad de celebrar la incomodidad que puede representar un libro, su capacidad de penetrar como insecto venenoso en las conciencias de los vigilantes de la moral en turno. Rubem Fonseca, escritor brasileño, odiado por políticos y ricos, en sus trabajos literarios escribe sobre la censura: “esta no nace en un espacio de comodidad neutral, se crea siempre al filo: trastoca lugares comunes, perturba códigos morales y le falta el respeto a las vacas sagradas, quienes, siempre tienen pieles muy delicadas, prefieren prohibir las obras”.

Noel Alvarez 
Noelalvarez10@gmail.com 
@alvareznv
Coordinador Nacional del Movimiento político GENTE

martes, 15 de septiembre de 2020

NOEL ÁLVAREZ, HÉROES SILENTES

A través de este artículo quiero rendir un pequeño, pero sentido homenaje, no solo a los médicos, sino también a todos los trabajadores de la salud, quienes, durante el desarrollo de esta terrible pandemia, arriesgan su vida para salvar la nuestra. Para ellos mi eterna admiración y gratitud ¡Qué Dios los cuide y los bendiga! Asimismo, elevo una oración a Dios nuestro señor por el eterno descanso de cada uno de estos héroes caído. Amén.

"Si doctores más sabios que yo quieren ayudarme a entender, concédeme Señor el deseo de aprender de ellos, pues el conocimiento para curar no tiene límites". Esta era una de las prédicas del escritor judío Moisés Maimónides, médico de príncipes y de plebeyos, rabino y célebre teólogo de la Edad Media, cuyos escritos sirvieron de cabecera a Santo Tomás de Aquino. Su obra trascendió fronteras y tiempo, y aún perduran muchos conceptos que él planteó, en medicina, filosofía y otros campos. Su concepto integral del ser humano y el criterio racionalista y amplio de su filosofía hacen que su obra mantenga vigencia y siga siendo admirada en todo el mundo, por diferentes razas y religiones.

Maimónides dejó su vida en esta monumental obra de bien, la medicina. La mayoría de los biógrafos no se extienden demasiado en explicar qué causó su muerte, aunque un historiador de principios del siglo XX, conocido como De Goeje, señala que murió de “agotamiento físico”. El escritor judío El Jajam Yosef Faur z”l, en su clase sobre “Los cuatro gigantes de Sefarad», cuenta un detalle muy importante, el cual en tiempo de pandemia cobra mayor relevancia: “Está documentado que Maimónides falleció como consecuencia de una epidemia, ya que se negó a dejar de atender a sus pacientes, se contagió y luego de un tiempo murió por este motivo”.

El célebre médico escribió: “Al llegar casi muerto de hambre, encuentro los pasillos de mi casa llenos de pacientes, tanto judíos como gentiles, nobles y gente común, jueces y alguaciles, amigos y enemigos, una multitud mixta que espera el momento de mi regreso. Desmonto de mi animal, me lavo las manos, me acerco a mis pacientes y les suplico que tengan paciencia conmigo mientras tomo un ligero refrigerio, la única comida que consumo en veinticuatro horas. Luego salgo para atender a mis pacientes y escribo recetas e instrucciones para sus diversas dolencias.

El médico judío estableció en su casa una clínica médica “gratuita” donde atendía a todo tipo de pacientes. No contaba con mucho tiempo extra. No dedicó su tiempo libre a escribir sus libros, porque decidió que era hora de poner en práctica todo lo que él había aprendido y enseñado en sus innumerables escritos. Su preciosísimo tiempo estaría dedicado ahora a algo que él podía hacer mejor que ningún otro hombre de su época: aliviar el dolor de los que sufrían y curar a los que estaban enfermos.

Maimónides no era del agrado de muchos políticos de la época, tampoco de otros colegas a quienes él llamó enemigos, porque curaba enfermedades sin cobrar

dinero alguno. Su apego a las Sagradas Escrituras le granjeó enemistades que creían en otros entes diferentes a Dios. En sus libros de medicina el médico judío, refiriéndose a muchos políticos, litigantes de la corte y colegas, afirmaba que la ceguera de nacimiento no podía ser curada.

Como médico, dejó una importante huella en la tradición popular que lo muestra, sobre todo, como un galeno a quien se atribuyen milagros que le elevan al nivel de santo y sabio. Sus 10 tratados médicos muestran su humanismo, su énfasis en la medicina preventiva y su visión del paciente como un todo, incluyendo la mente y el cuerpo. Hizo descripciones extraordinarias de la hepatitis, neumonía, diabetes, asma y otras enfermedades.

Recomendaba meriendas pequeñas y más frecuentes, dio importancia a la intolerancia a los lácteos y a la necesidad de alimentarse con fibra. Insistió en la necesidad de realizar actividad física, en especial el caminar, que semeja la recomendación actual de ejercicio de bajo impacto. El Juramento Médico de Maimónides es reconocido por muchos como lo más cercano al ideal de la profesión médica. En varias universidades del mundo y en todo Israel, los médicos hacen su juramento profesional con este, en reemplazo del tradicional Juramento de Hipócrates.

El juramento de Maimónides concluye así: “Concédeme señor el mérito para que nunca deje de sentir compasión por todos lo que sufren, y la sabiduría para asistir a quienes vienen a consultar mi consejo, sin diferenciar entre el rico y el pobre, el amigo o el enemigo, el hombre bueno y el hombre malo, para que así, cuando alguien necesite mi ayuda, que yo solo vea al ser humano que sufre la enfermedad y el dolor. Que mi amor por el arte de curar me dé el valor para que la verdad sea la luz que me guíe, porque soy consciente que la negligencia en mi trabajo médico puede resultar en el sufrimiento o en la muerte de la obra de tus manos. Tú que eres compasivo y misericordioso, concede fuerza a mi cuerpo y valor a mi mente, e implanta en mí un espíritu de integridad. Bendito eres Tú, amo de todas las obras, Creador de todos los seres vivos”.

Noel Alvarez 
Noelalvarez10@gmail.com 
@alvareznv
Coordinador Nacional del Movimiento político GENTE

sábado, 12 de septiembre de 2020

NOEL ÁLVAREZ, LIBERTAD DE EXCRECIÓN

La libertad de los seres humanos no puede ser igual a la que disfrutan los pájaros encerrados en una jaula porque la orientación de los humanos hacia el bien, solo se logra con el uso pleno de la libertad, entendida esta como una propiedad de la voluntad del hombre, mediante la cual, éste puede elegir los medios para conseguir sus fines. El concepto de libertad quiere decir que el individuo no está obligado a elegir de una manera automática o determinada unos bienes en lugar de otros.

En la sociedad actual todos defendemos la independencia y de hecho, es uno de los valores más importantes del ser humano, pero desgraciadamente, no todos entendemos que este preciado derecho tiene como contrapartida, el deber de la responsabilidad. El humano es libre, pero ante la familia, la sociedad y la justicia, tiene que dar cuenta de sus actos, buenos o malos y ha de cargar con su responsabilidad personal. Cada uno recibirá premio o castigo según sus actuaciones.

La libertad es parte del del ser humano, nace con él y se reconoce como una de sus facultades superiores, ejerciéndola a través de su libre albedrío. El papa León XIII, señaló: «El libre albedrío es el bien más noble de la naturaleza, propia solamente de los seres inteligentes, que da al hombre la dignidad de estar en manos de su propia decisión y de tener la potestad de sus acciones». Entonces, la libertad es el conocimiento y la certeza de que podemos regirnos a nosotros mismos; es el dominio de la razón sobre las pasiones humanas. Es lo que fortalece la voluntad para que domine las circunstancias externas, dejando de lado las emociones y permitiendo a través de su práctica conseguir la experiencia necesaria, la cual redundará en beneficio propio, pero también de los demás.

La autonomía supone un reto, entraña responsabilidad, y por eso los humanos nos realizamos siendo libres. Nunca será feliz quien pretenda vivir a expensas de la sociedad. Por supuesto que la libertad implica riesgos y aprensiones, pero conquistarla es la única forma de conocerse y adueñarse de sí mismo. Con tantas instituciones democráticas amenazadas en todo el mundo, por líderes con tendencias autoritarias o populistas, es necesario seguir trabajando para fortalecer los mecanismos de control y equilibrio para proteger los derechos de los ciudadanos.

Como personas preocupadas por los derechos humanos, debemos exigir que los gobiernos empleen todas sus energías para que el poder adquiera forma de solidaridad, que promueva y estimule los actos libres, poniéndose al servicio del bien común, sin que su imperio se entienda como la suma de los egoísmos individuales, sino como el supremo bien de una comunidad.

La democracia no sólo debe permitir la diversidad, sino que también debe estimularla y requerirla porque necesita la presencia activa de los ciudadanos para

existir, de lo contrario será masificadora y generará indiferencia y conformismo. De ahí la esclerosis que padecen muchas democracias. No se puede seguir identificando democracia con libertad. Muchos no solo dejan de buscar la libertad, sino que hasta le temen. Si se compara la libertad de hoy con la que teníamos hace pocas décadas, dolorosamente se comprueba que ella se encuentra en retroceso. Como no estamos muy lejos de volver a la época de los siervos de la gleba, esto hace que quienes podemos vivir en libertad seamos más responsables, porque como dijo Albert Camus, “la libertad no está hecha de privilegios, sino que está hecha sobre todo de deberes”.

Hablando de libertad, en toda su extensión, quiero concluir con una nota pintoresca, la cual me sirvió para titular este artículo: Una investigación periodística, realizada en el Reino Unido, sobre la libertad que demuestran los pájaros a la hora de escoger el color del carro sobre el cual verterán los suspiros de su vientre, permitió determinar que ellos, al igual que los seres humanos, son muy democráticos para escoger el destino de sus excreciones y este es su orden preferido: rojo 18% ¡alerta para la esquina de Bolero!; azul 14%; negro 11%; blanco o gris plata 3% y verde 1%. La estadística señala que las gaviotas prefieren los colores claros, mientras que los palomos prefieren el gris. El responsable de la investigación señaló: “quizá esta sea otra estadística absurda, como casi todas, pero nunca está de más saber las preferencias del "enemigo" para minimizar las consecuencias”.

Noel Alvarez 
Noelalvarez10@gmail.com 
@alvareznv
Coordinador Nacional del Movimiento político GENTE 

martes, 1 de septiembre de 2020

NOEL ÁLVAREZ, AUTÓCRATAS CORRUPTOS

El título de este artículo fue tomado de la novela satírica Rebelión en la granja, publicada en 1945. Esta obra es una fábula mordaz sobre la corrupción del socialismo soviético en los tiempos de Iósif Stalin. En la ficción de la novela un grupo de animales de una granja expulsa a los humanos y crea un sistema de gobierno propio que acaba convirtiéndose en una tiranía brutal. Es una parodia aplicada a las tiranías que han azotado a la humanidad, algunas de las cuales todavía persisten en ciertos países, debido a que accedieron al poder por la vía electoral.

Eric Arthur Blair, mejor conocido por el pseudónimo de George Orwell, fue un escritor y periodista británico, nacido en la India, cuya obra lleva la marca de las experiencias personales vividas por él. Blair nos describe su trabajo en Rebelión en la granja con un sencillo lenguaje. A modo de fábula nos narra los fundamentos del comunismo, a la vez que efectúa una rotunda crítica a cualquier tipo de totalitarismo.

Los animales de la granja de los Jones se sublevan contra sus dueños humanos y los vencen. Pero la rebelión fracasa al surgir entre ellos rivalidades, envidias, y al aliarse algunos con los amos derrocados, traicionando su propia identidad y los intereses de su clase. El carácter universal de su mensaje hace de este libro un extraordinario análisis de la corrupción que engendra el poder, una furibunda diatriba contra el totalitarismo de cualquier especie y un lúcido examen de las manipulaciones que sufre la verdad histórica en los momentos de transformación política.

Se lee en la fábula que la Revolución Rusa, al igual que la rebelión de los animales, empezó bajo unos principios de libertad, lucha contra el poder, defensa del proletariado, de los que Lenin, identificable con el Viejo Mayor, se hizo portavoz. La corrupción de esos principios, el abuso de poder de la mano de Stalin, y la consecuente dictadura, son fácilmente comparables con lo que pasa en la granja bajo el control de Napoleón.

El proletariado está representado por Boxer, el caballo más fuerte de la granja, que ante cualquier problema suele decir “trabajaré más duro” o “Napoleón siempre tiene razón”. Benjamín, el burro, es el personaje más cínico de la granja, y podría identificarse con los intelectuales, conscientes de lo que está sucediendo, pero incapaces de oponerse a ello. El cerdo Snowball ha sido identificado con León Trotsky, mientras que el campesinado lo constituyen las ovejas y las gallinas, estúpidas, torpes e incapaces de tomar una posición crítica ante la realidad. También existen otros personajes en el desarrollo de la fábula.

El señor Jones era un amo cruel, aficionado a la bebida, mantenía descuidada la granja y a sus animales; en la fábula representa a Nicolás II de Rusia y a toda la realeza de la época. Rebelión en la granja es una pieza clave en el pensamiento crítico occidental del siglo XXI. El progresivo declive de la fábula termina en el momento en que los cerdos se convierten en humanos, cuando ya han adquirido todas las acciones atribuidas a las personas; sus costumbres: dormir en la cama,

comer en la mesa, caminar sobre dos patas; sus vicios: beber alcohol, usar la violencia, matar; también sus deseos de poder y riqueza.

Siempre es el mismo cuento, los comunistas llegan al poder, bien sea, por medio de las armas o por el voto, denostando de las perversidades del sistema imperante. Gritan a voz en cuello contra la corrupción, la violación de los Derechos Humanos, el excesivo presidencialismo, la pobreza extrema y la debilidad en la defensa del territorio patrio, pero una vez en el poder, exponencian los vicios que antes criticaban. Esa es la triste historia que le ha correspondido vivir a Venezuela, en los últimos veintiún años y que, según mi criterio, de no ocurrir un hecho sobrevenido, es muy posible que continué en los próximos tiempos.

Para citar solo un caso, como muestra de lo que vengo relatando, el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, comenzó su campaña electoral en el 2018, con una cuña donde criticaba a la manada de animales que conducían la política mexicana. Sobre ellos, utilizando un tono paternalista y un discurso explosivo, dijo: “usan dinero para comprar lealtades y votos, engañan, trafican con la pobreza. Por eso, pueden postular a una vaca o a un burro, son lo mismo, fulanos y menganos, puercos y cochinos, cerdos y marranos”. Llegado a ese punto de éxtasis metafórico, detonó su bomba, el entonces candidato: “muy pronto habrá una rebelión en la granja y acabaremos con la corrupción y la violencia. Tendremos producción, trabajo y bienestar para todos”.

A propósito de la mención del caso mexicano, estando a punto de tomar posesión López Obrador, comenté en un artículo lo que presagiaba sería el futuro de México bajo su gobierno. Allí manifesté mis esperanzas de que, la institucionalidad azteca lograra frenar sus ambiciones perpetuacionistas. En un mundo cada día más globalizado, lo que uno dice en casa, inmediatamente lo conocen en todo el orbe, fue así como, sorpresivamente recibí un duro mensaje de un ofendido mexicano, en el cual, con ofensivas palabras me mandaba a llevar el traje a la lavandería y me conminaba a ocuparme de los problemas de mi país, porque ellos, a diferencia nuestra, si tenían los g… suficientes para resolver los suyos, si el gobierno se desviaba del cauce institucional. Espero que al final del sexenio lopecista, el furibundo mejicano siga opinando igual que cuando me escribió.

*Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

Noel Álvarez
noelalvarez10@gmail.com 
@alvareznv 
Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE 

martes, 25 de agosto de 2020

NOEL ÁLVAREZ, HAY QUE MATAR A LOS ANCIANOS

En 1970, Zbigniew Brzezinski, politólogo estadounidense de origen polaco, escribió sobre la aparición progresiva de una sociedad más controlada, dirigida y soportada en la "revolución tecnotrónica", explicando que, tal sociedad sería dominada por una élite, cuya justificación del poder político estaría basada en tener mayores conocimientos científicos. Sin las limitaciones de los valores liberales tradicionales, este grupo privilegiado podría conseguir sus objetivos políticos utilizando las técnicas modernas para influir en los comportamientos públicos, así como también para mantener a la sociedad bajo una estrecha vigilancia y control.    

La estrategia del poder tecnotrónico parece ser bastante clara; aprovechan las crisis ya sean provocadas, o no, para meter en cintura a la sociedad desprotegida; hacen ver que los medios prevalecen sobre los fines; imponen todo tipo de medidas coercitivas para paliar las consecuencias de las catástrofes, cuando en realidad, las soluciones técnicas son parches inocuos para los problemas que ha creado el propio sistema; someten a la población según sus criterios para implementar medidas, sin oposición alguna. En este sentido, la dictadura científica se impone como modelo social. La era de los técnicos como tribu dirigente del Estado supone una obediencia y sumisión total por parte de la sociedad que deberá ceder su autonomía y libertad en aras de la seguridad.  

El precio que debe pagar una persona para tener la seguridad del Estado es demasiado alto cómo para ser aceptado sin rechistar. Los costos irán en aumento según las expectativas y los planes de la clase dirigente que impondrá un modelo social cada vez más férreo de control y vigilancia, provocando guerras y pandemias de todo tipo para incrementar ese control. Los estados de pánico provocados por distintos tipos de crisis, intencionados o no, van a ir sucediéndose para subyugar todavía más a la sociedad. Todas las medidas que cualquier régimen adopte serán aceptadas conforme la supervivencia de la gente se vea amenazada por la situación en que se encuentre. A juicio de muchos críticos, la pandemia del COVID-19 se está utilizando para montar la mayor operación propagandística en la historia de la humanidad.  

Al parecer, el problema del virus se resuelve matando a los viejitos. Hay que desaparecerlos como sea, según parece haber dicho, desmentido posteriormente, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde: “los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global. Tenemos que hacer algo, y Ya…”. El caso es que lo haya dicho, o no, hay muchas personas que tienen pensamientos similares, aunque prudentemente no los expresen.   

Todo esto es una olla podrida, apunta mi amigo y colaborador Agapito Bocanegra. El miedo a la pandemia sirve como pretexto para crear una sociedad indeseable en sí misma, un mal lugar, una anti utopía, una dictadura absoluta bajo el control de un pequeño sector. En ciertos casos, la población “corre el peligro de quedar a merced de la tecnología y convertirse en máquinas controladas”, decía Martin Heidegger.   

La dictadura científica se caracteriza por la deshumanización, un declive de la sociedad y la instauración de un estado tiránico como respuesta a un viejo orden en estado avanzado de colapso. Los regímenes gobernantes incrementan progresivamente las restricciones. Se controla al mundo a través de una estricta compartimentalización donde la gente solo conoce lo que necesita para su contribución individual, sin conocer la contribución del resto de la sociedad.  

En estos tiempos, se aumentan los niveles psicopáticos de los gobernantes, utilizando como pretexto la COVID 19, la gripe prolongada o los rebrotes aún más mortíferos, con el fin de mantener a la población bajo arresto domiciliario. Se prepara el espionaje de todos los individuos por medio del control riguroso del Estado profundo, ya sea con tele pantallas, drones, microchips, robots espías o cámaras ocultas que transmiten hasta el más mínimo detalle ocurrido en los hogares. “El propósito es que las muchedumbres tengan un horario que cumplir para cada actividad, incluyendo mantener relaciones sexuales”, cita una fuente española.  

Noel Álvarez
noelalvarez10@gmail.com 
@alvareznv 
Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE 

lunes, 17 de agosto de 2020

NOEL ÁLVAREZ, EL PRÓLOGO DE LA MENTIRA

Dice San Pablo que, “la raíz de todos los males es la avidez por el dinero”. ¿A quién le importa si Julio César era un ladrón? Desde Séneca hasta Nixon, y desde Homero hasta Napoleón, la corrupción se ha paseado a sus anchas por la historia y ha sido, generalmente, de la mano del poder. No en balde Napoleón Bonaparte solía decir a sus ministros que, les estaba concedido robar un poco, siempre que administraran con eficiencia. El editor y periodista italiano Carlo Alberto Brioschi cuenta el desarrollo de este fenómeno en su libro, Breve historia de la corrupción, publicado en el 2010.

El libro de Brioschi fue prologado por Baltasar Garzón, cuando era juez y en su introito escribió: “Sería propio de un hombre agraciado el morir sin haber llegado a contagiarse de la falsedad, la hipocresía y la vanidad del lujo. Pues morir saciado de ello es morir dos veces ¿Acaso prefieres vivir en el vicio antes que huir de esa peste? Porque peste es la corrupción de la inteligencia tanto más grave que la corrupción del medio ambiente que nos rodea. Esta segunda es corrupción de animales puesto que proviene de animales; aquella es corrupción de hombres, en cuanto proviene de hombres”.

Pero “¿no podría decirse que, fatalmente, la historia política y social no es otra cosa que el propio desarrollo de la corrupción?”, se pregunta Garzón y continúa con su escrito: “En ese sentido, el título podría resultar un tanto equívoco, si no fuera porque Brioschi ha logrado reflejar, mediante trazos similares a los de un pintor impresionista, la debilidad por lo venal de gobernantes y sistemas, y su tendencia a quebrantar los principios éticos, trazando una original y autónoma historia de la corrupción”.

Dice Garzón que, el concepto de corrupción es confuso y amplio porque en su sentido físico es aplicable a cualquier objeto, y en su aspecto intelectual, sentimental, político, social y económico, al ser humano en general. No todos se venden por dinero. Las motivaciones de quienes caen en la corrupción a menudo van más allá de lo económico: “la propia convicción, el odio o la venganza, pasando por intereses de cualquier orden, incluido el de favorecer a los suyos, pueden corromper a una persona. Tampoco existe una sola clase de corrupción, ya que ésta puede ser pública o privada, clásica o moderna, y afectar a instituciones o sectores del Estado o de la Justicia, en sistemas democráticos o en dictaduras”.

En otro párrafo del prólogo se lee que, la corrupción es un fenómeno generador de injusticia y desigualdad entre los ciudadanos y, por ende, de desconfianza: “ante la falta de respuestas adecuadas por parte de quienes tendrían obligación de perseguir las prácticas corruptas y no lo hacen, se presume la corrupción del sistema. Aumentando así el desinterés por la defensa de lo público y la apatía ante la necesidad de generar un rearme ético que tenga como base la educación y el aprendizaje”

En el transcurso de su existencia, gobernantes, hombres de negocios, poderosos magnates, aprovechadores de todo tipo, pero también hombres respetables y aparentemente alejados de cualquier pecado, se han encontrado todos con la sutil y penetrante fragancia de la inmoralidad y la corruptela: “alguno más, alguno menos, sin duda, incluso si la reacción idiosincrática de todos ellos parece haber sido, en la mayor parte de los casos, la de taparse la nariz y ocultar ese encuentro con un piadoso velo que acostumbra a tenderse de un modo casi inconsciente, bien por desmemoria pasajera, bien porque un provecho ilícito de dimensiones menores parece poder cancelarse por la enormidad de las trampas ajenas”, dice Brioschi.

Según, Brioschi, “la corrupción es un fenómeno inextirpable porque respeta de forma rigurosa la ley de la reciprocidad. Según la lógica del intercambio, a cada favor corresponde un regalo interesado. Nadie puede impedir que el partido en el poder establezca una clientela de grandes electores que le ayuden en la gestión del aparato estatal y que disfruten de esos privilegios. Es algo natural y fisiológico”. Como decía Cantinflas en la película, El extra: No es lo mismo, ¡Qué viva la revolución! A ¡Qué revolución tan viva! Y Robespierre, cuando iba a ser decapitado, dijo: "una gran revolución no es más que un crimen estruendoso que destruye a otro crimen”.

Mi sobrino, Virolo, examinando este artículo, junto a la tía Filotea, comenta: “Tío, Baltasar Garzón, como juez persiguió el narcotráfico, el terrorismo, los negocios mal habidos, como magistrado de la Audiencia Nacional de España fue el responsable del arresto de Augusto Pinochet en Londres, por implicación en los delitos de genocidio, terrorismo internacional, torturas y desaparición de personas; hechos ocurridos en Chile. En el 2012, este juez fue expulsado de la carrera judicial, tras haber sido condenado por el Tribunal Supremo de España, a 11 años de inhabilitación por el delito de prevaricación, hecho cometido durante la instrucción de un sonado caso en España. Concluye Virolo: “Otra cosa, tío Noel, parece que Garzón hoy piensa distinto y actualmente anda en unos muy buenos negocios en Cabo Verde”.

Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

Noel Álvarez
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martes, 11 de agosto de 2020

NOEL ÁLVAREZ, VOLVIÓ SIN ODIO

El 21 de marzo, de este año, publiqué un artículo titulado La fe nos trajo la lluvia, allí señalé que: en lo religioso, soy católico practicante, miembro directivo de una organización de la Iglesia Católica; en lo político y económico soy de tendencia liberal, sin contradicción entre ambas posiciones; también mencioné que la educación familiar me ha enseñado a respetar las distintas creencias de mis semejantes, ya sean estas, religiosas, económicas o políticas. Pensando en la diversidad de mis lectores, procuro, entonces, en mis escritos, no mezclar los santos con las limosnas, es decir, trato de mantener alejada la religión, de la política y de la economía. Sin embargo, en la destruida Venezuela de hoy, es muy difícil mantener totalmente asépticos estos temas, por eso, en esta oportunidad trataré un tema religioso, sin sacrificar la crítica política, por supuesto.   

En el artículo de marzo, publicado en los albores de la segunda tragedia que nos constriñe en estos días, dije lo siguiente: “En un mundo cada vez más politeísta, procrastinador de la figura del Supremo Creador, no quiero causar polémica entre los adelantos técnicos utilizados para el tratamiento del coronavirus y el poder sanador residente en la oración, por el contrario, estoy convencido de que, la acción complementaria puede dar mejores resultados”. Hoy, cuando impotentes vemos sucumbir a nuestros seres queridos y amigos entre las fauces de una despiadada enfermedad, quiero rescatar el inmenso poder de la oración y la fe. Con el mayor respeto sugiero que, mientras esperamos con ansias los resultados de las investigaciones científicas, nos refugiemos bajo el techo del supremo creador. Pidámosle que ampare a nuestras familias, a nuestros amigos, a nuestros compatriotas, ya sea que vivan dentro o fuera del país y en última instancia, roguémosle que cubra con su manto a todos los que habitan en el planeta tierra.   

A quienes hayan sufrido la tragedia de perder a un ser querido, quiero recordarles que, el Santo Sepulcro, es el símbolo y garantía de la resurrección de todos los justos, según la promesa divina. La tumba vacía es un signo de que la muerte es solo un sueño, un momento de silencio y de tinieblas. Significa que no debemos preocuparnos si morimos en Cristo, porque al igual que él, solo dormiremos por un espacio corto de tiempo, y luego nos reencontraremos con nuestros seres queridos y amigos, para vivir eternamente.  

Al resucitar Jesús de Nazaret, no exigió venganza, ni castigo, no persiguió a nadie. En vez de eso, llamó a la reconciliación entre sus hermanos. Los que lo crucificaron no tuvieron que asilarse, ni exiliarse. Algunos de ellos, como el centurión romano, San Longinos, se convirtieron al cristianismo. Su sangre no fue derramada contra algunos, sino que se vertió para todos. “La resurrección ocurre mientras todavía estaba oscuro. No es maldición, sino redención y salvación", escribe Benedicto XVI en su libro: Jesús de Nazaret. El Papa Emérito, también se refiere al Reino de Dios y asegura que “solo la verdad puede llevar a la liberación del ser humano y que las grandes dictaduras únicamente viven gracias a la mentira ideológica”.   

Durante su pontificado, Benedicto XVI lamentó que a lo largo de la historia muchos profetas, ideólogos y dictadores se auto proclamaron mesías e instauraron sus imperios, sus dictaduras, sus totalitarismos, los cuales cambiaron el mundo de un modo destructivo: "Hoy sabemos que esas grandes promesas solo han dejado vacío y destrucción", dijo. El Pontífice evocó, además, el pasaje del Evangelio en el que, desde la cárcel, San Juan Bautista, que había anunciado la llegada del Juez que cambiará al mundo, pero sentía que este permanecía inmutable, mandó a uno de sus discípulos a preguntarle: “¿Eres tú el que debe llegar o debemos esperar a otro?".   

En los últimos dos o tres siglos, según el Papa Emérito, esta pregunta se ha mantenido abierta, lo que ha provocado que muchos profetas, ideólogos y dictadores dijeran: "No es él quien ha cambiado el mundo, hemos sido nosotros”. Por ello, según el Pontífice, debemos preguntar a Cristo: ¿Eres tú? A lo que el Señor responderá: "Veis qué he hecho yo. No he hecho una revolución cruenta, no he cambiado el mundo con la fuerza, sino que he encendido tantas luces que forman un gran camino en el milenio".   

En nuestra época, tal como le sucedió a san Juan, parece que no vemos a Jesús resucitado, por eso, destaco las recomendaciones de mi tía Filotea: “pidamos la gracia para que la pena no nos haga volver a nuestros miedos y jamás permitamos que la piedra nos encierre en nosotros mismos”. La Resurrección de Jesús es luz que ilumina el horizonte de la humanidad. Estamos llamados, como creyentes en Cristo vivo, a construir una sociedad de paz y por la paz. A eso apuesto en mi trajinar político porque entiendo que la violencia y el terror jamás tendrán la última palabra.  

En los días aciagos que vive nuestra patria, nunca mejor aplicado lo que se dice en Las guerras de los judíos, libro escrito por el historiador judeo-romano, Flavio Josefo: “Si por ventura alguno viere que hablo mal contra los tiranos o de ellos, o de los grandes latrocinios y robos que hacen, o que me alargo en lamentar las miserias de mi Patria, algo más de lo que la ley de la verdadera historia requiere, suplícole dé perdón al dolor que a ello me fuerza; porque de todas las ciudades que reconocen y obedecen al imperio de los romanos, no hubo alguno que llegase jamás a la cumbre de toda felicidad, sino la nuestra; ni hubo tampoco alguna que tanto miseria padeciese, y al fin fuese tan miserablemente destruida”.   

Desde hace más de dos mil años, el sepulcro vacío no es un lugar oscuro. Es una fuente de luz. La sencilla losa que besa el peregrino de Jerusalén es como la piedra inconmovible donde se asienta la fe de nosotros los cristianos ¿Sabemos dónde está el cuerpo físico de Jesús? ¿Sabemos por qué está vacío ese sepulcro? Me recuerda el lugarteniente de la orden a la que pertenezco, quien, como fiel seguidor del Buen Pastor, recorre el mundo cristiano y dispara fuerte contra los tiranos: “Hay en el mundo otros importantes mausoleos para la Historia. Profetas del desastre de cada época, filósofos, reyes, pensadores, políticos, revolucionarios, yacen bajo las losas de sus respectivos sepulcros. Miles, millones de hombres veneran su recuerdo. Ellos saben que los restos mortales de estos hombres estelares están allí, certificando que murieron de verdad y que no volverán a sentir el aliento de la vida”.  

Como cristianos, seguidores del Verbo hecho Carne, sabemos que el cuerpo de Jesús no está en el sepulcro de Jerusalén, porque “al tercer día resucitó de entre los muertos”. También sabemos que él, no era solo un hombre, sino el Hijo de Dios. Todos los años, las campanas y el aleluya de Pascua nos convocan en torno a este sepulcro vacío, del que brota una luz que no se extinguirá nunca. 

Pidámosle pues, al poseedor de esa luz perpetua que nos conceda, aunque sea, solo un rayito de ella, para que podamos, superar todas las tragedias que nos azotan; vencer las diferencias que nos destruyen como sociedad; convertirnos en mejores seres humanos; y por último, alcanzar la salvación de nuestro espíritu ¡Amen!  

Noel Álvarez
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Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

lunes, 3 de agosto de 2020

NOEL ÁLVAREZ, POLÍTICOS COMPRADOS

Aclaro que el titulo del artículo y la frase con que este se inicia, para nada retrata la actuación de “honorables personajes” que actúan en la apacible Venezuela de hoy. “un buen político es aquel que, tras haber sido comprado, sigue siendo comprable”, por alguna razón, Winston Churchill, dijo esto durante el desarrollo de la Conferencia de Teherán, celebrada en 1943, donde participaron representantes y gobernantes de la Unión Soviética, Reino Unido y Estados Unidos de América. El principal objetivo de esta conferencia era lograr la cooperación de los tres Estados para poner fin a la II Guerra Mundial. Cada uno de los líderes políticos, Iósif Stalin, Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill, llevaba una postura política y una propuesta para poner fin a la guerra.

Sin embargo, fue la postura de Stalin la que prevaleció sobre las de los otros dos, ya que para vencer a la Alemania Nazi era necesario garantizar la cooperación de la Unión Soviética. Por esto, tanto Churchill como Roosevelt tuvieron que aceptar las exigencias de Stalin, sabiendo que si no lo tenían de su lado, la guerra podía durar más, o la repartición posguerra podría complicarse. En consecuencia, ambos gobernantes aceptaron que apoyarían al gobierno de Stalin y la modificación de la frontera entre Polonia y la Unión Soviética. Posteriormente se pusieron de acuerdo en cuál sería su plan de guerra y cómo atacarían a los alemanes.

La Conferencia de Teherán es considerada en la actualidad como la mayor muestra de cooperación que tuvieron los países aliados durante la II Guerra Mundial. Cada movimiento de los líderes tenía su precio. La Conferencia presentó problemas antes de convocarse y durante su desarrollo. El lugar elegido no parecía el más adecuado. Teherán había sido cuartel general del espionaje alemán y no se tenía la seguridad de que este hubiera sido totalmente exterminado. Vyacheslav Molotov, diplomático bolchevique, afirmó, incluso, “que se había descubierto una conjura para asesinar a uno de los Tres Grandes durante su permanencia en la capital iraní”.

Pero Stalin se mostró inflexible. No quería alejarse demasiado de Moscú y había fijado, como límite, "cualquier punto desde el cual pudiese volver en veinticuatro horas a la capital soviética". Otro problema que agravaba la inseguridad de Teherán eran los desplazamientos dentro de la misma ciudad. La parálisis de Franklin D. Roosevelt hacía difícil esos desplazamientos, porque la Embajada de la Unión Soviética, donde se alojaba Stalin, y la norteamericana, donde se habría alojado Roosevelt, estaban muy distantes entre sí. Por el contrario, la Embajada de la URSS y la del Reino Unido de Gran Bretaña estaban muy próximas. Stalin propuso que el presidente norteamericano fuese huésped de los soviéticos, y lo consiguió.

De esta manera se consumó, de hecho, el acercamiento entre los representantes de la URSS y Estados Unidos y el distanciamiento de ambos respecto a Winston Churchill. El Premier inglés no era tan ciego como para no darse cuenta de lo que esto significaba. En ese momento pensó que el mandatario norteamericano, su aliado de siempre, tenía su precio. De allí la frase inicial de este artículo. Pero no tuvo argumentos válidos que oponer a las excusas que, sobre la seguridad y la comodidad de Roosevelt, se le dieron. "Los Tres Grandes, escribió el periodista norteamericano Raymond Cartier, eran iguales solo de cara al protocolo... Churchill, que no era querido, fue tratado como una entidad secundaria... Incluso sufrió un desplante de parte de Roosevelt cuando lo invitó a cenar, "a dos". Roosevelt le respondió que no quería dar a Stalin la impresión de que los ingleses y los americanos estaban de acuerdo contra él, pero, todos los días, Roosevelt y Stalin tenían conversaciones de las que era excluido Churchill.

Roosevelt, que presidió la primera reunión, dejó bien claro en su discurso cuál era el propósito de la convocatoria: felicitó a sus compañeros, y se felicitó a sí mismo, de actuar movidos por la cívica finalidad de ganar la guerra. No hubo en Teherán una metodología de trabajo. Sería característico en las reuniones de los Grandes, pero nunca de manera tan acusada como en esta. Churchill, que se admiraba de ver la mayor concentración de poder mundial que se había conocido en la historia, escribió luego, francamente: "Cada uno podía plantear y discutir lo que quisiera".

El presidente norteamericano, con menos rubor, se jactaba de que aquello fuese un comadreo político y prescindió por completo del consejo de los 77 asesores que le acompañaban. Stalin no hizo comentario alguno sobre la evidente desorganización. Era él quien la provocaba, convencido de que le interesaba más sondear a sus aliados que comprometerse con ellos. La simplicidad de algunos momentos impresiona hoy al cotejarla con las consecuencias que produjeron aquellas anécdotas. Como cuando Churchill manejaba tres cerillas para explicarle al dictador soviético la configuración de la frontera polaca de posguerra o cuando, cerrado el capítulo finlandés, preguntó Stalin: "¿Hay más cuestiones?" -"Sí, la cuestión de Alemania", -respondió Churchill.

Era Alemania, por encima de todo, la que había convocado a la negociación a los “Tres Grandes”. Por eso, una vez introducida la materia, se manifestó la única unanimidad de la Conferencia: el exterminio de los alemanes. Aunque Anthony Eden, desde su posición de segundo en la delegación británica, quiso hacer un distingo: -"sería ridículo identificar la pandilla de Hitler con el pueblo alemán, con el Estado alemán. La historia muestra que los Hitler vienen y pasan, mientras que el pueblo alemán, el Estado alemán, permanece"-, su voz no fue escuchada.

Churchill y Roosevelt parecían admitir grados de culpabilidad. El británico creía que Prusia debía ser tratada con mucha más dureza. El norteamericano propuso un plan de división de Alemania”. En esta división, la diferencia se mostraba, evidentemente, en las consideraciones de orden industrial. Stalin zanjó la cuestión: "los alemanes son todos iguales". A lo que se adhirió sin muchas vacilaciones Roosevelt, añadiendo que, tarde o temprano, volverían a unirse.

Stalin insistió en el control de la industria alemana y no tardó en ganar para la causa, a sus aliados, cuando mencionó el tema de la Aviación y, por supuesto, el Ejército. Esta unanimidad en el exterminio llevó al dictador soviético a un exceso
verbal que molestó a Churchill y se liquidó con un chiste de dudosa gracia. 

Stalin, en uno de los muy numerosos brindis, que se hacían, siempre con vodka, levantó su copa: "por el fusilamiento de 50.000 oficiales alemanes". Churchill calificó aquello de "indignidad", y Roosevelt intentó salir del paso diciendo: "¡Bueno! ¡Brindemos solo por la muerte de 49.500...!"

*Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

Noel Álvarez
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Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

lunes, 27 de julio de 2020

NOEL ÁLVAREZ, SOSTÉN DE LA DEMOCRACIA

Existen tres virtudes que es conveniente poner en práctica dentro de este mundo convulsionado, represivo y destructivo: la humildad, la paciencia y la caridad. 

Los tiempos oscuros que atormentan a la era actual son personificados por los bárbaros que se hacen eco, en la política, de un pasado fascista y que han llegado a gobernar varios países. Los diseñadores de una nueva generación de fascismo, dominan cada vez más, algunas organizaciones políticas y otras instituciones económicas y sociales, en todo el mundo. Su reinado de pesadilla, de miseria, violencia y destrucción parece estar legitimado, en parte, por su control sobre un gran número de aparatos culturales, los cuales producen una vasta maquinaria de consentimiento.  

El fascismo nunca ha sido completamente enterrado y las condiciones que producen sus supuestos centrales nos acompañan continuamente, iniciando un período de barbarie moderna que parece estar llegando a unos extremos homicidas. Esta formación educativa reaccionaria incluye los principales medios de difusión, las plataformas digitales, Internet y la cultura impresa, todos los cuales participan en un espectáculo continuo de violencia, destrucción de bienes y del medio ambiente. La violencia, creada por el hombre, recorre el mundo entero. Las instituciones democráticas, como los medios de comunicación independientes, las escuelas, el sistema legal, ciertas instituciones financieras y la educación superior, se encuentran bajo asedio.  

El totalitarismo engendra cinismo y es enemigo de la esperanza militante y social. La esperanza debe ser atenuada por la compleja realidad de los tiempos y vista como un proyecto y condición para proporcionar un sentido de agenda colectiva, oposición, imaginación política y participación comprometida. Sin confianza en quienes están al frente de las instituciones de cualquier país y de quienes buscan el poder, incluso en los tiempos más terribles, no hay posibilidad de resistencia, disensión y lucha. La agenda es la condición de la lucha, y la esperanza es la condición de la agenda. 

Henry Giroux, profesor norteamericano, en un artículo denominado, Terrorismo pedagógico y esperanza en la era de la política fascista, dice: “la promesa de democracia está retrocediendo a medida que los fascistas actuales trabajan para subvertir el lenguaje, los valores, el coraje, la visión y la conciencia crítica”. El profesor señala que, la educación se ha venido convirtiendo progresivamente en una herramienta de dominación a medida que los fomentadores del odio despliegan aparatos pedagógicos para atacar a trabajadores, jóvenes negros, refugiados, inmigrantes y a otros, a quienes consideran desechables.    

En la época actual, el lenguaje de la democracia ha sido saqueado, despojado de sus promesas y esperanzas, dejando solo mentiras por doquier. Si se quiere derrotar al fascismo, es necesario hacer de la educación un principio organizador de la política y, en parte, esto se puede hacer con un lenguaje que exponga y desenmascare las falsedades, los sistemas de opresión y las relaciones corruptas de poder, aunque estas provengan de nuestros propios correligionarios, pero, al mismo tiempo que vislumbre la posibilidad de un futuro alternativo. 

La educación puede ser entonces el medio más cercano para fortalecer la democracia, porque es, a través de ella que se gesta la formación de personas con capacidad de debatir sobre el mejoramiento del sistema mismo, pero, por sobre todo, para fortalecerla y hacer de ella un núcleo más fuerte con el pasar del tiempo, adaptándola a las necesidades futuras, con los cambios necesarios para su mantenimiento.  

El desafío de las democracias frente a los totalitarismos es poder sobrevivir como regímenes políticos. Subsistir para intentar garantizar la mejor vida posible a los seres humanos, con todas las contradicciones y diversidades que éstos presentan. Para perdurar, la democracia, no solo requiere contar con más instituciones, sino que precisa de mayor cantidad de ciudadanía, de más personas movilizándose a su favor, para lo cual debe haber entregado, previamente a los ciudadanos, a través de la educación, herramientas para buscar las soluciones o planes de soluciones para sus demandas.  

Entonces, el reto fundamental para quienes defendemos el pluralismo, la tolerancia y la libertad, es instruir a los ciudadanos sobre los principios y valores de la democracia, pero, sobre todo, acerca de un aspecto que es muy difícil de percibir a simple vista: su carácter sublime. Esa excelsitud debe ser resaltada, desde un punto de vista estratégico, porque al ciudadano común, se le hace muy difícil entender estas exquisiteces, mientras mantiene el estómago vacío.  Así las cosas, estoy convencido del papel fundamental que juega la educación en el desarrollo y prevalencia de la democracia. 

Noel Álvarez
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Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

miércoles, 15 de julio de 2020

NOEL ÁLVAREZ, EL PODER DE LA PALABRA

“En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto”, se lee en el Libro de los Proverbios. Toda palabra implica dirigirse al otro, romper el silencio, aunque solo sea con un grito de angustia o con un himno callado. Es liberadora, ya que la soledad nos hace esclavos y hace que surjan los conflictos. Solo en la relación con el otro es posible crecer y la voz es posibilidad de suprimir la soledad y el egoísmo. Por eso, este acuartelamiento prolongado nos mantiene tristes, estresados, agresivos y en algunos casos extremos, deprimidos. Circunstancias que conllevan a la aparición de diversas dolencias que tenemos latentes pero disimuladas por nuestras actividades diarias.

El universo comienza a humanizarse, cuando el ser humano se comunica, ya que, cada lenguaje implica una manera de relación con el mundo. No existe un humano sin lenguaje y aun así, la palabra han perdido fuerza por el afán y por la costumbre. Es una de las opciones que tenemos para comunicarnos entre nosotros, y la forma principal de estructuración del pensamiento. Por tanto, es susceptible de ser, no solo objeto, sino sujeto de dominación.

Puesto que el lenguaje articulado es una capacidad privativa de nosotros los humanos, tenemos todo el derecho del mundo a servirnos de él para cumplir con sus dos funciones primigenias, la comunicativa y la referencial. Cuando el lenguaje no se ejercita, se oxida y hasta se pierde, así que sacar provecho de él, contribuye a que se realice como el maravilloso instrumento que es. Todo conflicto armado, por ejemplo, es una catástrofe en todos los ámbitos y con frecuencia, es también el fracaso de la palabra.

El periodista chileno Adan Kovacsics escribió un libro titulado, Guerra y lenguaje en el cual describe que la mayoría de las declaraciones de guerra contienen contradicciones palmarias y describen hechos con mentiras de corto recorrido, como sucedió en la Primera Guerra Mundial. En la obra, el escritor se sumerge en los periodos de entreguerras para buscar las claves que le ayuden a desentrañar el turbio maridaje entre la violencia y el idioma, entre la militarización de la vida civil y el empleo distorsionado de la palabra. Subraya que la presión social, le dificulta al ciudadano común salirse del habla dominante. No importa el nivel educativo que posea, es casi imposible no claudicar ante el peso de la opinión mayoritaria.

En Guerra y lenguaje, el escritor se adentra en esa metamorfosis lingüística para analizar el papel de la prensa en las contiendas bélicas, el impacto de la guerra sobre la literatura y los efectos de la modernidad sobre el habla de las personas. Señala que la guerra es un producto, que no solo necesita operarios en las fábricas o soldados en el frente o directivos en los pisos superiores o mandos en los cuarteles generales, sino también publicistas. La perversión del idioma por parte de los uniformados, su uso como herramienta de guerra, desemboca en la sociedad, en la entronización de un lenguaje marcial con resonancias

chauvinistas, y, en el periodismo, en la masificación de la jerga castrense y en la estetización de los hechos de batalla.

La campaña militar de la guerra necesita exaltadores, divulgadores y portavoces, necesita la propaganda, los escritores. Todos los instrumentos deben ponerse a su servicio. Todo discurso es una campaña y allí entronca con lo militar. La campaña publicitaria, la discursiva y la militar se unen y se entrelazan como los hilos de una soga. Las tres responden a algo así como una cadena de mando. Una guerra es, además de sus actos y sufrimientos, un torrente de palabras. Quien lo percibe no puede menos que sentir un escalofrío. A la crueldad de una guerra se suma la frivolidad verbal con que se trata, hecho que impregna hasta a quien lo escucha.

Durante una guerra, las noticias de los periódicos responden a una lógica propagandística y de entretenimiento, de frecuentes guiños de adulación al nacionalismo. Las informaciones vienen aderezadas con opiniones, lugares comunes y aseveraciones sin fundamento. En las salas de redacción se vive el batiburrillo de lo espiritual y lo noticioso. No en vano el poeta alemán Hugo Ball, afirmó que, el periodismo de guerra corrompió la lengua. Por eso es especialmente sonora una frase aportada por Kovacsics, que, a mí, me hace pensar que el mal es, un silencio que niega el lenguaje y la comunicación: “Stalin, autoritario…un cortejo de batas blancas que, hasta el último instante, no se atrevió a decirle que estaba muerto”. Cuando me encuentro con expresiones como esta, no sé por qué, recuerdo el año 2013.

*Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

Noel Álvarez
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Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

lunes, 6 de julio de 2020

NOEL ÁLVAREZ, GOTA A GOTA SE DERRUMBA LA DEMOCRACIA

La democracia no se resiente cuando los medios de comunicación cumplen su función de informar, sino cuando los políticos mienten deliberadamente y ocultan sus faltas. 

La democracia es la expresión más fidedigna de la voluntad de un pueblo. Elecciones, imperio de la ley y separación de poderes, tres pilares pensados para garantizar el equilibrio de un sistema en tensión constante. Pero, ¿qué pasa cuando la mayoría de los ciudadanos apoya a dirigentes que van contra esos valores democráticos?  ¿Qué sucede cuando un Gobierno elegido legítimamente en las urnas limita las atribuciones del poder judicial, cambia la ley electoral para su beneficio y convierte sin disimulo los medios de comunicación en un arma propagandística? Aunque en su transitar convoque comicios cada cierto tiempo.  

Establecer el momento exacto en que una democracia deja de serlo no resulta fácil. Detectar el peligroso cambio cuando el agua cae gota a gota es más complicado: sin destruir violentamente el sistema, la reducción de libertades se produce paulatinamente, y los cambios no tienen por qué apreciarse de forma inmediata. La democracia se deteriora en el siglo XXI, en todos los Continentes. El año pasado, 2019,  fue el 13º consecutivo de retroceso de las libertades, según un índice de Freedom House, que mide el nivel de transparencia de los procesos electorales, el pluralismo político, la libertad de expresión y la independencia judicial, entre otros factores.   

Hace pocos meses, Freedom House publicó un informe en el que denuncia en particular “una espectacular erosión de la democracia” en Hungría y Polonia. Lo atribuye al auge del populismo y el nacionalismo. Al parecer, el sistema democrático representativo predominante en Occidente, basado en los principios de libertad individual, defensa de los derechos humanos, separación de poderes, Estado de derecho y economía de mercado, atraviesa una época turbulenta en el Este de Europa.   

“Vivimos en un contexto general de transformación política que cuestiona el modelo liberal y la globalización, y se rebela contra las élites”, señala el politólogo Aleksander Smolar, miembro de la Fundación Batory, un grupo de estudios que defiende la democracia en Polonia. “Entonces surgen regímenes que, ante el temor que producen los rápidos cambios que vivimos, explotan el sueño nostálgico del pasado”.   

En la corriente nostálgica se engloba la “contrarrevolución cultural” que propugnan los Gobiernos de Víktor Orbán en Hungría y Beata Szydlo en Polonia. Su apuesta ideológica, con una fuerte carga nacionalista y populista, defiende la recuperación de un pasado idealizado y glorioso, como la exaltación de la Gran Hungría, una vuelta a la soberanía nacional por encima de la UE. Estos mandatarios son enemigos declarados del liberalismo, una doctrina que, tras caer el fascismo y el comunismo, se impuso como la norma en 1989, unas veces más liberal; otras más socialdemócrata.  

Países clave en el establecimiento de la democracia en el Este, Polonia y Hungría están hoy en el ojo del huracán por su deriva autoritaria. La crisis ha puesto en evidencia las limitaciones de la UE para velar por los estándares democráticos entre sus miembros. “No es que Kaczynski, ex primer ministro, y Orbán no sean demócratas, sino que más bien son unos jacobinos. Todavía faltan elementos para emitir un juicio, hay muchos riesgos a la vista, pero soy optimista porque, en el caso de Polonia al menos, la sociedad civil se ha levantado”, señala Smolar.  

Estos mandatarios representan una nueva forma de gobernar que, según señalaba la historiadora Anne Applebaum en una columna en The Washington Post, “no encaja con lo que entendemos como democracia liberal, pero tampoco puede decirse que sea una dictadura, aunque puede ciertamente acabar ahí, como ha pasado en Turquía o Rusia”. “Que los valores democráticos sean vapuleados en Moscú, Ankara o Caracas no sorprende tanto como que se cuestionen dentro de la UE, por muy jóvenes y frágiles que sean las instituciones polacas y húngaras, por mucho que estos países no hayan vivido en el pasado largos periodos democráticos”, dice Applebaum.   

Desde que se inició esta derrota autoritaria del poder en Hungría y Polonia, han lanzado controvertidas reformas de las leyes, han atacado a los medios de comunicación y a las ONG extranjeras porque los perciben como injerencistas. Estas medidas, han hecho mella en los controles y equilibrios propios de una democracia. Después de leer estos párrafos, uno puede concluir que no solo en estas calles se cuecen habas, pero como dice un viejo adagio venezolano: mal de muchos, consuelo de bobos. 

Noel Álvarez
Noelalvarez10@gmail.com
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Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

lunes, 29 de junio de 2020

NOEL ÁLVAREZ, TIEMPO DE VEDA PARA LA CAZA DE PERIODISTAS

Hoy 27 de junio, Día del Periodista, me puse a reflexionar sobre los amigos que debo felicitar en ese gremio. En ese divagar mental, me reencontré con cientos de amigos, tantos que, si me pusiera a nombrarlos a todos, este artículo no tendría fin. Me limitaré, entonces, a mencionar solo a aquellos que han trabajado directamente conmigo y sobre ellos, haré descansar la representación de todo el sector: Beatriz Navas, Edecio Brito, Edgar Fiol, Wilman Palencia, Xiomara Zambrano, María Alejandra Stojakovic, Daniel Acosta y Carlos Roa.

Un poeta desconocido escribió el siguiente verso: “Yo soy a veces el hombre violento que te ama apasionadamente, que valora tu talante de mujer, que cierras tus lindos ojos en la oscuridad de la noche. Soy el hombre que detesta la violencia procedente del poder que me impide gozar de tu electrizante mirada y la libertad que necesito”. Este “vate”, enamorado de la libertad nos invita a meditar sobre los excesos del poder que impiden el libre ejercicio del periodismo. Tal como sucedía en Grecia, en tiempos de Aristóteles, donde los personajes del teatro clásico cerraban la función pidiendo la benevolencia de las autoridades enquistadas en el poder.

Los comediantes, con gestos de humildad enviaban mensajes de paz, unión y comunidad entre las personas del mundo griego. Tragaban grueso y pedían una Atenas con más libertades y la vuelta a casa de los detenidos. La prisión siempre ha sido un instrumento de abuso de poder con el cual los tiranos castigan a sus enemigos, a sus opositores, y a veces también la utilizan como un medio para obtener los bienes del preso, como nos lo cuentan los pasajes de la historia. Siempre he creído que, la violencia es a la sociedad, como la metástasis del cáncer es a la vida del ser humano. Ambas epidemias tienen efectos destructivos y pueden llegar a un punto en que se vuelven incontrolables.

Hace más de un siglo, el periodismo aun iba en pañales, en aquel entonces, un joven húngaro llamado Joseph Pulitzer desembarcó en Estados Unidos para luchar en la Guerra de Independencia americana. Con serios problemas de visión, Pulitzer apenas entró en combate; sin embargo, consiguió dejar su huella en la historia americana. Aquel inmigrante que cruzó el Atlántico, sin saber hablar inglés, se convirtió en el mayor magnate de la prensa estadounidense.

Las aportaciones de Pulitzer lo convirtieron en el padre del periodismo de masas y lo llevaron a transformarse en una figura legendaria y exótica. Una de sus frases más famosas fue: “La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las

reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos. No pertenecer a ningún partido. Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público. Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al bien público”.

Pulitzer también dijo: “El periodista no es el gerente comercial o el editor, y ni el mismo propietario de un periódico. El periodista es el vigía en el punto del comando del navío del Estado. Él observa la vela que pasa, las pequeñas señales que surgen en el horizonte. Él informa sobre el náufrago que aparece a la deriva y este puede ser puesto a salvo. Él investiga, a través de la nieve y de la tempestad, para avisar sobre los peligros que están al frente. Él no está pensando en su salario o en el lucro de la empresa. Él está allí para cuidar de la seguridad y el bienestar de las personas que en él confían”. Sobre las dificultades para ejercer la profesión escribió: “Reconozco que los obstáculos son numerosos, pero tras sopesarlos imparcialmente estoy mucho más convencido del éxito final de mi idea”.

Los viejos maestros de la comunicación siempre han sostenido que el periodismo es el mejor oficio del mundo, pero en este momento, la situación laboral de este sector es una de las más críticas. Periodistas de todo el mundo pagan un alto precio personal y profesional por su compromiso con la libertad de información. Ejercer el periodismo ha costado la vida a más de 1000 informadores desde 2006 en todo el planeta. Siria y México son los países más difíciles y peligrosos para ejercer la profesión donde los criminales los tienen como “polígono de tiro”. En 1968 la empresa inglesa de seguros Hellmers definió al periodismo como “el oficio más peligroso del mundo”.

En su informe más reciente, Reporteros sin Fronteras advierte que la creciente hostilidad contra los medios, alentada por algunos dirigentes políticos y por regímenes autoritarios, tratando de imponer su visión del periodismo, constituye una amenaza para las democracias: "Los periodistas amedrentados, agredidos encarcelados, torturados, desaparecidos o asesinados, son la cara visible de las violaciones de la libertad de información, la historia con nombre y apellidos de los intentos de imponer un silencio unilateral".

El informe anual de Reporteros sin Fronteras, instrumento que monitorea la situación de la libertad de prensa en 180 países, apunta que el clima de odio en contra de los periodistas es cada vez más marcado y no exclusivo de naciones gobernadas por autócratas. Muchos jefes de Estado, elegidos democráticamente, ven a la prensa, ya no como uno de los actores de la democracia, sino como un 
adversario, frente al cual muestran abiertamente su repudio y estrechan al mínimo la frontera entre la violencia verbal y la física.

La prensa libre es fundamental para la promoción y difusión de los valores que sustentan la constitución del Estado social y democrático de derecho. En el artículo 49 de la Constitución Venezolana se reconoce la libertad de expresión e información como un derecho fundamental, por lo que se prohíbe la censura previa y se protegen el libre acceso a las fuentes noticiosas, el secreto profesional y la cláusula de conciencia del periodista. La impunidad es una de las mayores amenazas a la libertad de información. "La impunidad es un crimen contra el ejercicio de la libertad de expresión y los derechos humanos en general. envalentona a los criminales, constituye una amenaza para el estado de derecho y conduce al miedo y la autocensura, dice, Irina Bokova, vocera de la UNESCO.

Noel Álvarez
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Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

lunes, 22 de junio de 2020

NOEL ÁLVAREZ, LA JERGA DEL POLITIQUÉS

La mayoría de los venezolanos nos interrogamos casi a diario ¿Qué está pasando? ¿Por qué nos carcome la frustración? ¿Por qué esta crisis parece interminable? ¿Por qué se mantiene en pie la tiranía que ha destrozado nuestro país? ¿Hasta cuándo se seguirán aprobando cuestiones procedentes de la mentira? La respuesta podría ser muy sencilla: porque nos mienten siempre, de un lado y de otro. Unos nos exprimen hasta el borde del exterminio, actuando en nombre de una señora llamada revolución. Otros se nos presentan como salvadores de la patria, mientras que a hurtadillas sus patrimonios crecen y el mantenimiento del statu quo, pareciera ser su única esperanza de vida.  

La pieza que puede equilibrar la balanza está amarrada por los negocios y actúan como en tiempos de Hitler. Quienes así actúan se parecen a “un caracol, que todo lo mancha con su baba; como un sapo, que todo lo emponzoña con su veneno, o como una serpiente maligna, que sólo pretende engañar”, escribe San Luis de Montfort.   

La claridad en el mensaje de los políticos es vital para la preservación de una democracia. La política es, sin duda, un lugar privilegiado de la mentira. Hannah Arendt lo recuerda varias veces en Verdad y política, insistiendo en los estragos de la manipulación de masas, dado que la reescritura de la historia, la fabricación de imágenes sobrecogedoras, son lo propio de todos los gobiernos.   

Las expresiones populistas, el oportunismo y los escándalos siempre rodean al político que usa las mentiras para manipular. Mientras esto persista seguirá la frustración del venezolano. El dirigente con perfil de mentiroso tiene “un lenguaje demagógico y sus afirmaciones no son claras. Durante sus discursos llama mucho a la unión con base en ideales y exaltación del arquetipo social. Pero no habla de cosas concretas, mucho menos de cómo podría llevarlas a cabo.  

Amando de Miguel trata de advertirnos en La perversión del lenguaje, sobre lo que considera una degeneración de la lengua castellana, debido al mal uso que le dan los hombres públicos. La tesis general del libro afirma que la evolución del lenguaje no debe ir en detrimento de la primitiva utilidad de la lengua. De Miguel acuña el término “politiqués” para denominar la jerga que hablan comúnmente los políticos y que casi todos acaban adquiriendo. “Este lenguaje carece de precisión, porque su propósito no es hacerse entender sino salir del paso mediante palabras”. Eso podemos comprobarlo cada día en las sórdidas declaraciones de los políticos de profesión, que rara vez amplían el conocimiento de los ciudadanos sobre los hechos, sino que inventan piruetas verbales para ocultar sus ardides.   

El discurso político esconde artimañas tan perversas como el doble lenguaje, que consiste en describir una realidad pretendiendo decir lo contrario. Como estas no afirman un hecho o pensamiento concreto, permiten al político habilidoso desdecirse y alegar que sus detractores lo han malinterpretado. Esto me recuerda lo que sucedía con las peleas del boxeo en el gimnasio libertador, del 23 de Enero. Los shorts de los boxeadores eran, uno de color azul y el otro de rojo. Por una extraña circunstancia, el boxeador de short azul, siempre era ubicado en la esquina roja, y el de rojo, en la esquina azul. Si tu apostabas al boxeador de azul y este ganaba, el corredor de apuestas te decía que él había apostado al color de la esquina. Si, por el contrario, te ibas por el color de la esquina, el corredor te decía que, él había apostado por el color del short. La moraleja de esta anécdota es que, el corredor, a diferencia de los políticos, solo te podía engañar una vez.  

Un político mentiroso hace un daño gravísimo. Cuando niega la evidencia pierde credibilidad y pierde votos. El que mejor y con más eficacia se dedicó a combatir la mentira política fue el presidente Abraham Lincoln. Su célebre frase todavía resuena en los gobiernos y parlamentos del mundo: ““Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.  

Es casi imposible encontrar un dirigente político, de cualquier color, que le diga al pueblo que le esperan días de sacrificios, estrecheces y angustias. Para ganar una elección o disputar el gobierno, es más rentable pintar un pajarito, pero, cuando los problemas se presenten, inexorablemente la realidad se impondrá sobre la mentira y el reclamo al gobernante será brutal, llevando, en algunos casos, a la pérdida del gobierno y del poder.   

Fue famosa la frase del primer ministro inglés Winston Churchill recién comenzada la Segunda Guerra Mundial: “No puedo ofrecerles nada más que sangre, esfuerzos, lágrimas y sudor”. Y así el pueblo inglés se preparó para sufrir y vencer, como finalmente lo hizo.   

Conocemos la “herencia” que nos dejará la revolución, “cuando se vaya”, traducida en un cúmulo de mentiras. A estas alturas del partido, solo los fanáticos radicales continúan creyendo que, estos han sido los 2 mejores gobiernos, en la historia venezolana, pero, una vez más la historia nos demuestra que, una mentira repetida durante años, termina por adquirir características creíbles, destruyendo los cimientos de la sociedad para luego sustituirlos con tragedia y pesimismo. 

Noel Álvarez
Noelalvarez10@gmail.com
@alvareznv
@Gente4G
Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

martes, 16 de junio de 2020

NOEL ÁLVAREZ, DIETA DEL RASTACUERO

Desde mi época de estudiante universitario, traté de averiguar sobre el origen y quienes han sido los precursores de la aplicación de la mentira como arte, en el ámbito de la política. Estas pesquisas no son fáciles porque la historia, celestinamente, obvia muchos detalles al respecto. Lo cierto es que, algunos personajes, avispados y acuciosos, apoyándose en los avances tecnológicos, han atrapado el arte y una vez, hechos con él, la captura del poder es inminente. Perversamente se dedican a conservar el mando y si en algún momento llegaran a perderlo, su venganza suele ser catastrófica.

En la política y en el amor, como en casi todas las prácticas sociales y personales, la promesa y la mentira son palabras claves. Hay un código no escrito que reprueba la aplicación social de la mentira, y miles de leyes condenan el engaño, sin embargo, en muchos sectores, pero sobre todo en la política, existen grupos de personas que defienden la tesis de que, decir algo y hacer todo lo contrario, es perfectamente válido. De esta aceptación nace el popular dicho "todos los políticos son iguales". Por otro lado, al igual que el más vil de los escritores tiene sus lectores, el más grande de los mentirosos, también tiene sus seguidores: y suele ocurrir que, si una mentira se mantiene, al menos una hora, ya ha cumplido su objetivo.

El escritor escocés, John Arbuthnot, en El arte de la mentira política, señaló a la dirigencia política de su época, de esta forma: “Aunque el Diablo sea el padre de las mentiras, parece haber perdido gran parte de su prestigio superado por las continuas mejoras realizadas por algunos políticos”. Se refería el autor, a los integrantes de los dos partidos que se disputaban el poder en la Inglaterra de principios del siglo XVIII, y él se preguntaba, ¿Cuál de los partidos, Laborista o Conservador, es más diestro en el arte del engaño y la mentira? O, dando a la pregunta toda su actualidad: ¿mienten mejor en la derecha o en la izquierda? Difíciles preguntas. "ambos cuentan en sus filas con grandes genios, verdaderos artistas de la ilusión, príncipes del espejismo político que tienen en sus trincheras a los que reciben beneficios por mantener al gobierno en el poder”, decía.

Para aquellos que hubieren mentido en demasía o demasiado mal, mermando así su credibilidad, Arbuthnot propone una original cura de inspiración médica: “ponerse en el dique seco, iniciar una severa dieta, evitando excesos verbales, y obligarse durante tres meses a no decir más que verdades, para poder recuperar así el derecho a mentir de nuevo, con toda impunidad”. Bien es cierto, se lamenta el autor, que nunca ningún partido u hombre político supo soportar semejante dieta. Para ellos es mejor la dieta del rastacuero.

Arbuthnot reconoce, en cierto modo, aquello que Nicolás Maquiavelo supo vislumbrar, como los fundamentos propios, cuando se atrevió a pensar la política desde su autonomía frente a la religión: “la política es un juego de pasiones y de intereses opuestos, y el disimulo es una de sus reglas esenciales. Pero es menester saber encubrir ese proceder artificioso y ser hábil en disimular y en fingir.

Los hombres son tan simples y se sujetan a la necesidad en tal grado que, el que engaña con arte, halla siempre gente que se deja engañar. No hace falta que un príncipe posea todas las virtudes, pero conviene que aparente poseerlas. Puede parecer manso, humano, fiel, leal y aun serlo, pero le es menester conservar su corazón en exacto acuerdo con su inteligencia para que, en caso preciso, sepa variar en sentido contrario”.

El escritor escocés supo entrever esta permanencia de la mentira política, pero no pudo predecirlo todo, ni imaginarse los notables progresos que habría, desde su época, en el arte de la saludable falsedad, ni los continentes vírgenes descubiertos desde entonces. El libro de Arbuthnot describe, en definitiva, lo que no era sino una fase artesanal del disimulo: rumores, chismes, usos verbales, una acumulación y distribución primitiva de ruidos falaces, un entramado pre-moderno de la calumnia. Pasados los tiempos de su amigo Jonathan Swift, la mentira política logró hacer su propia revolución industrial. Con el desarrollo de la prensa escrita, en el siglo XIX, dejó atrás la fase de la oralidad, se mecanizó y alcanzó así una sistematización y una difusión que ellos nunca podrían haber soñado. Pero no sería todo: en el siglo XX, la mentira política entró en la era de la producción y del consumo en masa.

La mentira política es hoy en día, electrónica. Allí se juega a Rosalinda, instantánea y global es el producto de una organización racional y de una rigurosa división del trabajo: un artículo estandarizado y uniforme es elaborado por disciplinados grupos de trabajadores; cada uno de ellos ejecuta una sola operación básica, y no realiza más que una parte ínfima del proceso de producción, no teniendo ninguna responsabilidad sobre el producto terminado; y si éste dura poco, tanto mejor: la obsolescencia instantánea es una de las grandes ventajas del nuevo arte de la mentira política.

Noel Álvarez
Noelalvarez10@gmail.com
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Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

lunes, 8 de junio de 2020

NOEL ÁLVAREZ: HUELGA DE PIERNAS CRUZADAS

En estos tiempos de pandemia, acuartelamiento y crisis política, aparecen múltiples propuestas y actores de distinto pelaje que prometen conjurar los diversos problemas nacionales: la mayoría de ellos, siempre arrimando la brasa para su sardina. Sin embargo, en esta fauna de intereses es gratificante encontrar personas que manifiestan una genuina preocupación por el bienestar de nuestro país. En este último grupo se inscribe un joven político que me contactó, en mi encierro, interesado en un tema que traté en el artículo “Sin sexo no hay paraíso”, publicado hace como 2 años: se trata del tópico conocido como Huelga o Boicot Sexual.  

Le comenté que, a pesar de haber determinado que, en todo el mundo han ocurrido 7 eventos de este tipo, mi artículo se concentró en lo que narra la obra de teatro griega, antimilitarista y de resistencia no violenta, bautizada con el nombre de Lisístrata, puesta en escena en el 411 a.C, escrita por el comediógrafo Aristófanes, en la cual un grupo de mujeres griegas se negó a tener relaciones sexuales con sus maridos, como parte de una estrategia para garantizar la paz y poner fin a la Guerra del Peloponeso. 

Aristófanes fue un ciudadano griego que participó activamente en la lucha política ateniense con la finalidad de fortalecer el Partido Aristocrático y, desde sus filas, mostró su desacuerdo con la manera de gobernar de los demócratas. En diversas obras, sobre todo en Lisístrata, denunció la guerra del Peloponeso, según él, un conflicto fratricida que llevaba a la miseria a los campesinos del Ática. Allí le preguntaron por el papel que jugaban los generales en esa guerra, a lo cual respondió:"¡Ah! ¡Los generales!, muchos, pero no buenos para mucho".

Lisístrata se convirtió en un símbolo del esfuerzo organizado y pacífico a favor de la paz.  En tiempos contemporáneos y para llamar la atención en un mundo destrozado por la violencia, abonada esta por los intereses más abyectos, el lunes 3 de marzo de 2003, de manera simultánea, se representó esta obra en más de 42 países, fue un gran paso en favor de la concordia mundial. Ese día, miles de personas participaron en, aproximadamente, 700 lecturas dramatizadas de la obra, que se realizaron a beneficio de organizaciones sin fines de lucro, trabajadoras por la paz y ayuda humanitaria.

El contexto donde se desarrolla Lisístrata es la antigua Grecia, escenario donde se mantenían en permanente conflicto armado sus grandes ciudades: Atenas y Esparta. Los griegos no desistían de su locura sanguinaria por lograr la supremacía de una ciudad sobre la otra, sacrificando en esta lucha, miles de hombres. Mientras tanto, las mujeres, testigos de excepción, eran relegadas a un segundo plano. Debían permanecer en sus casas criando a los hijos que pronto serían absorbidos por la guerra. Padecían la ausencia de sus maridos por largas temporadas, hasta que, hartas de esta situación, una de ellas provocó lo que jamás ningún hombre griego pensó que ocurriría: las mujeres lograron predominar sobre los hombres.

Lisístrata se reunió con las mujeres de todos los partidos políticos, atenienses y espartanas, logró convencerlas, pese a las reticencias de algunas jovencitas, recién casadas. Todas pronunciaron un juramento mediante el cual se comprometieron a no ceder ante las apetencias de sus esposos. El pacto se difundió por las ciudades y repercutió en los combatientes de ambos bandos.

Las féminas de edad más avanzada, que pertenecían a los partidos políticos de la época ocuparon la Acrópolis de Atenas: En esta fortaleza, amurallada y protegida, donde eran guardados los tesoros del Estado, Lisístrata, con todo su estado mayor, se hizo fuerte, cortando los suministros de la guerra. A los castrenses y milicianos les fue imposible acceder a la Acrópolis para “mitigar sus ímpetus”. En vano trataron de persuadirlas llamando a su instinto maternal. Llegó un momento en que los hombres pedían clemencia, asegurando tener “la próstata congestionada”. Algunas mujeres suplicaban que se les permitiera interrumpir, temporalmente, la huelga para atender a sus convalecientes esposos, pero Lisístrata se negó rotundamente. 

Los guerreros griegos acostumbraban reforzar su moral luego, de cada batalla, en el lecho conyugal, sin embargo, presenciaron con asombro que sus vidas habían cambiado por completo: ahora, ellos tenían que encargarse de limpiar la casa, bañar y pasear a las mascotas, hacer mercado, cocinar, cuidar a los hijos y, lo que más les disgustaba: dormir solos.  Durante el tiempo en que se mantuvo la huelga, la moral de los soldados decayó y no participaron en batallas.

Finalmente se firmó la paz entre Atenas y Esparta: los hombres decidieron terminar la guerra. Sentado en el corredor de nuestra casa trujillana, mi padre hubiera concluido: “Más pudo el hambre que el hombre”. La escritora española, María Teresa López de la Vieja, en su libro “Feminismo: del pasado al presente”, explica que Aristófanes utilizó la figura de la mujer para criticar la política mal dirigida por los hombres. Durante la representación, las mujeres tomaron el control de la sociedad, pero al final de la comedia, los perros de la guerra y el sistema patriarcal, volvieron a imponerse.

El joven político, origen de este artículo, quedó gratamente impresionado por la obra Lisístrata, archivo que aproveché para entregarle, y  para concluir nuestra conversación me formuló el siguiente comentario: “hoy, cuando el planeta está sembrado de armas y municiones, una huelga conyugal como esta, revolucionaría el mundo, salvaría incontables vidas y ahorraría billones de dólares, indispensables para mejorar los sistemas de alimentación y salud, evitando pandemias como la que estamos actualmente padeciendo”. Se despidió agradeciéndome el gesto, no sin antes solicitarme, no divulgar la identidad de su organización política.

Noel Álvarez
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Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE