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domingo, 23 de agosto de 2020

JUAN DE DIOS RIVAS, AÑOS REINANDO LA POBREZA Y CORRUPCIÓN, LÓGICAS Y UTOPÍAS

Los venezolanos están perdiendo la fe y esperanza en diálogos de “cogollos polarizados con intereses corrompidos” de las “cúpulas PSUV/GPP/G4/G7/Mesita” con unos partidos políticos opositores “más” arrimados en la conchupancia y otros que los eluden para que no se expresen. Estos polarizados gastan dinero en dólares que le hacen falta a miles de venezolanos para comer y comprar medicinas y el resultado sigue siendo catastróficos, espectáculos inmorales, con una inflación dañina y un uso y abuso “pervertido” de cobrar en dólares, sin pensar que la gran mayoría de los venezolanos no tienen acceso a dólares y no cobran sino en piches Bs. que no les alcanza para nada ¿Hasta cuándo se burlan, mienten y engañan al pueblo?

¿El Libertador Simón Bolívar no es el ejemplo que siguen los socialistas del siglo XXI y G4 y opositores corrompidos?, nuestro libertador dijo: Me vería como un hombre indigno, si fuera capaz de asegurar lo que no estoy cierto de cumplir, 08/10/1812. Hoy es evidente que la bizarrearía, improvisación, mala fe, totalitarismo, presos políticos, torturas, CNE parcializado e ilegitimo, pueblo miserable, mentiras y corrupción son los atributos presentes y de uso común en el entramado pervertido socialista “comunismo” y burocrático de los enchufados

¿Loquera o propósito perverso gubernamental y politiquero?

Ha habido un empeño sistemático en utilizar (mal por interés o mal implementación) los procedimiento modernos de gerencia, administración y operación, su objetivo perverso es seguir esclavizando al pueblo “con misiones, populismo esclavizante, carnet de la patria, cajas CLAP (con alimentos malos, pocos, cuestionadas marcas de productos y evidente corrupción con testaferros y bachaqueros, etc.), dadivas menesterosas, promesas y comportamiento falsos”, los cuales ya no dan esperanzas y menos soluciones de bienestar y seguridad social. El pueblo se los ha calado durante largos años, sacrificados y empobrecedores. 

Los resultados son nefastos y trágicos con demasiadas “muertes, enfermedades, pobreza y carencias”; estamos de primero en miseria y pobreza en América Latina, el pueblo emigra y está desesperado, hambriento, sin alimentos, salud y medicina, por eso escribe en las paredes su protesta “Ni Chávez vive, ni Maduro sirve”, y pronto se las ‘van’ a cobrar en las calles con protestas violentas. Dios salve a Venezuela de derramamiento de sangre entre hermanos y guerras civiles o por invasiones. 

La Paz solo retornara cuando hubiese elecciones libres, transparentes, plurales y democráticas “con la  participación de todos los Partidos Políticos que han existido en las últimas dos (2) décadas” y un CNE con rectores independientes y probos. La burocracia psuvista ha matado el GPP y no tiene directores “Lideres” que jueguen un papel didáctico y pedagógico en una organización estatal responsable, para el éxito del servicio público y buena gerencia administrativa. Un gerente efectivo debe poseer una combinación de habilidades, competencias, valores, principios, preparación interpersonales, técnicas de comunicación, gestión de conflictos y herramientas de liderazgo, no puede y ni debe dedicarse a la corrupción y mentira como propósito de gestión. Son frecuente los cambios de ministerios y se llevan a la rosca a otros cargos y cada día los resultados son peores. Debido a la diversidad de los empleados mal formados y sin carrera administrativa, la calidad de desenvolvimiento y eficiencia son muy malos. Los gerentes también deben tener un conocimiento básico de cómo los individuos prosperan y obtienen reivindicaciones en el desempeño de sus función “sin corrupción” en una organización publica sin carrera administrativa, contratación colectiva y buenos sueldos. La administración pública del socialismo empuja al funcionario a la corrupción y mala prestación de servicio. Resultado no se cuenta con trabajadores honestos, inspirados y motivados. Un gerente ineficaz no tiene la capacidad de extraer lo mejor de los empleados descontentos y enterados de la corrupción de sus jefes, lo que lleva a malos resultados en dar electricidad, agua, buenos servicios público y gerencia buena y honesta para el bien común y rescatar PDVSA.

En Venezuela ya existen las villas miseria o villas de emergencia de la Argentina, expresión equivalente a las favelas de Brasil o a las callampas chilenas, son varios barrios y caseríos que albergan a estas personas sin recursos económicos, que se instalan en las periferias de importantes ciudades, en terrenos desocupados, no propios, donde construyen sus viviendas precarias “ranchos”, sin planificación, seguridad y servicios públicos. Hasta el Gobierno Socialista entrega “malas urbanizaciones” que terminan en un mal vivir y llenas de delincuentes. Los Gobernadores y Alcaldes ya son malos y corruptos. Se habla de miseria para referirse además, a cosas, y no al ser humano. Así decimos por ejemplo, que el salario que recibimos es una miseria, o que el desayuno o almuerzo que nos sirvieron o le ponemos en la lonchera (o una bolsita) hoy a los niños y jóvenes “por su poca cantidad y calidad” resulta miserable. La miseria hoy de los adultos mayores y asalariados en el país de petrodólares es indigna y repudiable. A nuestra Nación sólo la salva un gobierno de Unidad Superior Nacional, una Convergencia hacia “UNA UNIDAD NACIONAL ALTERNATIVA”, donde se conjuguen todas las buenas voluntades políticas, empresariales, sociales y humanas, ahí hay que incluir a gente extraída de esos “polos corrompidos” culpables “sin alegatos” de este desastre, conocidos como “los extremos socialistas/social demócratas MUD/G4/G7/PSUV/GPP/Mesita (hoy todos parecen la misma cosa) y conchupados”; en el medio está la nueva mayoría del 82% de indignados y desposeídos, que somos los venezolanos honestos, de trabajo, clase media, ingeniosos profesionales, técnicos y trabajadores emprendedores, apóstoles del bien común y la justicia social. Venezuela debe recuperará su puesto de respeto, valores, buen vivir y grandeza ya.

Juan de Dios Rivas Velásquez 
rvjuandedios@gmail.com
@rvjuandedios  

lunes, 17 de agosto de 2020

NOEL ÁLVAREZ, EL PRÓLOGO DE LA MENTIRA

Dice San Pablo que, “la raíz de todos los males es la avidez por el dinero”. ¿A quién le importa si Julio César era un ladrón? Desde Séneca hasta Nixon, y desde Homero hasta Napoleón, la corrupción se ha paseado a sus anchas por la historia y ha sido, generalmente, de la mano del poder. No en balde Napoleón Bonaparte solía decir a sus ministros que, les estaba concedido robar un poco, siempre que administraran con eficiencia. El editor y periodista italiano Carlo Alberto Brioschi cuenta el desarrollo de este fenómeno en su libro, Breve historia de la corrupción, publicado en el 2010.

El libro de Brioschi fue prologado por Baltasar Garzón, cuando era juez y en su introito escribió: “Sería propio de un hombre agraciado el morir sin haber llegado a contagiarse de la falsedad, la hipocresía y la vanidad del lujo. Pues morir saciado de ello es morir dos veces ¿Acaso prefieres vivir en el vicio antes que huir de esa peste? Porque peste es la corrupción de la inteligencia tanto más grave que la corrupción del medio ambiente que nos rodea. Esta segunda es corrupción de animales puesto que proviene de animales; aquella es corrupción de hombres, en cuanto proviene de hombres”.

Pero “¿no podría decirse que, fatalmente, la historia política y social no es otra cosa que el propio desarrollo de la corrupción?”, se pregunta Garzón y continúa con su escrito: “En ese sentido, el título podría resultar un tanto equívoco, si no fuera porque Brioschi ha logrado reflejar, mediante trazos similares a los de un pintor impresionista, la debilidad por lo venal de gobernantes y sistemas, y su tendencia a quebrantar los principios éticos, trazando una original y autónoma historia de la corrupción”.

Dice Garzón que, el concepto de corrupción es confuso y amplio porque en su sentido físico es aplicable a cualquier objeto, y en su aspecto intelectual, sentimental, político, social y económico, al ser humano en general. No todos se venden por dinero. Las motivaciones de quienes caen en la corrupción a menudo van más allá de lo económico: “la propia convicción, el odio o la venganza, pasando por intereses de cualquier orden, incluido el de favorecer a los suyos, pueden corromper a una persona. Tampoco existe una sola clase de corrupción, ya que ésta puede ser pública o privada, clásica o moderna, y afectar a instituciones o sectores del Estado o de la Justicia, en sistemas democráticos o en dictaduras”.

En otro párrafo del prólogo se lee que, la corrupción es un fenómeno generador de injusticia y desigualdad entre los ciudadanos y, por ende, de desconfianza: “ante la falta de respuestas adecuadas por parte de quienes tendrían obligación de perseguir las prácticas corruptas y no lo hacen, se presume la corrupción del sistema. Aumentando así el desinterés por la defensa de lo público y la apatía ante la necesidad de generar un rearme ético que tenga como base la educación y el aprendizaje”

En el transcurso de su existencia, gobernantes, hombres de negocios, poderosos magnates, aprovechadores de todo tipo, pero también hombres respetables y aparentemente alejados de cualquier pecado, se han encontrado todos con la sutil y penetrante fragancia de la inmoralidad y la corruptela: “alguno más, alguno menos, sin duda, incluso si la reacción idiosincrática de todos ellos parece haber sido, en la mayor parte de los casos, la de taparse la nariz y ocultar ese encuentro con un piadoso velo que acostumbra a tenderse de un modo casi inconsciente, bien por desmemoria pasajera, bien porque un provecho ilícito de dimensiones menores parece poder cancelarse por la enormidad de las trampas ajenas”, dice Brioschi.

Según, Brioschi, “la corrupción es un fenómeno inextirpable porque respeta de forma rigurosa la ley de la reciprocidad. Según la lógica del intercambio, a cada favor corresponde un regalo interesado. Nadie puede impedir que el partido en el poder establezca una clientela de grandes electores que le ayuden en la gestión del aparato estatal y que disfruten de esos privilegios. Es algo natural y fisiológico”. Como decía Cantinflas en la película, El extra: No es lo mismo, ¡Qué viva la revolución! A ¡Qué revolución tan viva! Y Robespierre, cuando iba a ser decapitado, dijo: "una gran revolución no es más que un crimen estruendoso que destruye a otro crimen”.

Mi sobrino, Virolo, examinando este artículo, junto a la tía Filotea, comenta: “Tío, Baltasar Garzón, como juez persiguió el narcotráfico, el terrorismo, los negocios mal habidos, como magistrado de la Audiencia Nacional de España fue el responsable del arresto de Augusto Pinochet en Londres, por implicación en los delitos de genocidio, terrorismo internacional, torturas y desaparición de personas; hechos ocurridos en Chile. En el 2012, este juez fue expulsado de la carrera judicial, tras haber sido condenado por el Tribunal Supremo de España, a 11 años de inhabilitación por el delito de prevaricación, hecho cometido durante la instrucción de un sonado caso en España. Concluye Virolo: “Otra cosa, tío Noel, parece que Garzón hoy piensa distinto y actualmente anda en unos muy buenos negocios en Cabo Verde”.

Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

Noel Álvarez
Noelalvarez10@gmail.com
@alvareznv
@Gente4G
Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

domingo, 28 de junio de 2020

CARLOS ALBERTO MONTANER, REPÚBLICA DOMINICANA: ELECCIONES Y CORRUPCIÓN

Conozco pocos pueblos latinoamericanos que tomen las elecciones con tanta pasión. El 5 de julio próximo los dominicanos pasarán por las urnas. Afortunadamente, los comicios se han ido depurando año tras año, al extremo de que el Índice Mundial de Libertad Electoral (IMLE), que mide lo que sucede en 198 países y toma en cuenta 55 parámetros, le concede a República Dominicana uno de los lugares más destacados del planeta.  

El Índice es publicado anualmente en español e inglés por la Fundación para el Avance de la Libertad, dirigida por Juan Pina desde Madrid, con el patrocinio de la Human Rights Foundation de New York y la colaboración académica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México. La notable calificación que obtienen los dominicanos, a mi juicio, no es ajena a la labor de la Junta Central Electoral de ese país.  

Eso es muy importante. La apatía democrática es la consecuencia de la duda ante el destino del voto. Tal vez el entusiasmo de los votantes tiene una relación directa con la certeza de que su voto será contado. Pero, existe en el país otro asunto mucho más urgente: la necesidad de honradez en la gestión administrativa.  

En República Dominicana no se puede seguir robando impunemente. La gente está harta de ver a ciertos políticos y funcionarios que llegan al poder en una discreta medianía económica y unos años más tarde poseen casas suntuosas y todos los síntomas de la riqueza. Algunos se desplazan en automóviles lujosos, yates y helicópteros. 

Transparency International es una fundación alemana que mide la corrupción en los diversos países. La única manera de hacerlo, dada la natural discreción de los delincuentes y el carácter secreto de las trampas, es aplicando unos métodos más o menos científicos de “percepción” de la corrupción por parte de la sociedad que la sufre. De acuerdo con TI la República Dominicana ocupa el lugar 137 de las 198 naciones escrutadas. Las más honorables son las escandinavas, aunque dentro de las mejores veinte están los sospechosos habituales de siempre: Holanda, Inglaterra, Estados Unidos, y un no-tan-largo etcétera. 

La puntuación sacada por República Dominicana es 28 de un total de 100. Las 20 mejores obtienen más de 90 u 80. Se supone que menos de 50 hay un grave problema que incapacita al país para desarrollarse plenamente. Al menos hay tres países latinoamericanos que pasan esa prueba: Uruguay, Chile y Costa Rica. Pero el peor de todos los países, a la cola del planeta, está la Venezuela de Nicolás Maduro. Más que una nación se trata de un estercolero. 

Son obvios los daños que provoca la corrupción. Detiene las inversiones y, lo que es más grave, genera una actitud de que no tiene sentido esforzarse en servir al consumidor con precio, calidad y prontitud, los elementos básicos del mercado saludable, porque la clave del éxito está en tener buenas relaciones con el político o funcionario corrupto. 

Lo que no resulta tan claro es cómo frenar o disminuir la corrupción. Tradicionalmente, el Estado es la mejor y más rápida fuente de ingresos para los desaprensivos, especialmente si se tiene en cuenta que venimos de unas costumbres absolutamente tolerantes con formas de comportamiento dudosas. A Hernán Cortés, por ejemplo, lo “premiaron” con los tributos de veinte mil indios por haber derrotado a los aztecas. La Corona española, en épocas de penuria, que eran casi todas, vendía al mejor postor los cargos de la estructura colonial.  

Ni siquiera basta con pagarles altos salarios a los empleados públicos. Siempre es posible esperar más. En algunos países se ha experimentado con ofrecerles remuneraciones especiales a quienes ahorran ciertos dineros de los presupuestos. No sé. Eso suele ser peligroso. Imagínense al Ministro de Educación "ahorrando" en los almuerzos de los escolares o en el fomento de las Bibliotecas. Lo que no hay duda de que “funciona” es la transparencia de la gestión administrativa, un poder judicial rápido y eficaz que castigue las violaciones de la ley, y un robusto mercado dentro de la sociedad civil que asigne los recursos convenientemente. En USA, por ejemplo, es mucho más rentable ser presidente de una gran corporación que dirigir el país. 

¿Qué pasará en las elecciones del 5 de julio? Según las encuestas, ganará en primera o segunda vuelta el economista Luis Abinader al frente de un grupo llamado “Partido Revolucionario Moderno”, un oxímoron, dado que si es revolucionario no puede ser moderno y viceversa. (Supongo que así se denomina para no alejarlo demasiado del grupo de que se desgajó: el “Partido Revolucionario Dominicano”). 

Afortunadamente, el presidente Danilo Medina, líder del “Partido de Liberación Dominicana”, no se postuló. Le convino a su gloria personal. Dicen en el país que Mike Pompeo, el Secretario de Estado norteamericano, lo disuadió cuando Danilo meditaba hacerlo. La tarea que a todos les toca es iniciar un gran debate sobre la corrupción. Si yo fuera Abinader, y si ganara, que eso está por verse, por ahí comenzaba mi mandato.  

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner. 
España-Estados Unidos

domingo, 1 de marzo de 2020

AMÉRICO MARTÍN: DEL FORO (DE SAO PAULO)

Los partidos son políticos no ideológicos. La primera calificación se desprende de la flexibilidad y el pragmatismo naturales que necesitan las organizaciones políticas para luchar por el poder, ejercerlo desde el gobierno, defenderlo de eventuales arrebatos y recuperarlo por las vías que fueran indispensables. Se comprenderá que siendo esos los propósitos esenciales de los partidos, su idoneidad política ayuda mucho más que su hieratismo ideológico, por cierto, especialmente marcado en las organizaciones extremistas de cualquier signo.

La propensión dogmática de las ideologías partidistas se incrementa en la medida en que las confrontaciones entre movimientos recurren a la fe filosófica de ciertas teorías o al carácter confesional-religioso de sus adversarios, tratados -por la fuerza del debate mismo- como enemigos y ya no como simples rivales.

El Foro de Sao Paulo nació en julio de 1990 en respuesta de la izquierda latinoamericana a las demoledoras consecuencias de la caída del muro de Berlín sobre el  mundo social-comunista, que había llegado a ocupar entre la tercera parte del planeta. El objetivo del flamante foro latinoamericano era combatir al neoliberalismo o más bien a la caricatura que fue desfigurada, atribuyéndole la función de trasladarlo todo al mercado. Por eso la nueva pugna “ideológica” se redujo a una falaz confrontación entre el Estado -supuestamente interesado en salvar el nivel de vida del pueblo- y el mercado, cuya única motivación sería el lucro con sacrificio brutal de cualquier consideración humana o social. Véase pues cómo semejante concepción ideológica, también llamada de izquierda, reducía al exitoso enemigo -la derecha-  que lo había pulverizado después de Berlín, al tamaño de sus propias fuerzas para así poder vencerlo.

En la realidad, en ningún país se estableció un sistema de mercado libre por completo de intervencionismo estatal, ni siquiera el de los dos modelos que parecía encarnar la mencionada caricatura: el de Ronald Reagan de 1981 a 1989, popularizado con el nombre de “reaganomics” y el de Margaret Thatcher, llamado “thatcherismo”. Aunque recuperaron poderosamente a EEUU y al Reino Unido con drásticas medidas de mercado, aplicaron, sin embargo, fórmulas proteccionistas, tributarias y arancelarias buscando una todavía mayor competitividad. Cierto es que enfatizaron correctamente el mercado, falso es que dejaran todo a su exclusivo dominio.

El Foro de Sao Paulo se lanzó, no obstante, a una lucha irracional contra un  modelo neoliberal que podía ser criticado pero nada ayudaba caricaturizarlo. Era, pues, el uso de la ideología por sobre la flexibilidad política, el arma mellada del Foro para defender el proteccionismo estatal y amotinarse contra la racionalidad del mercado.

Fue una confrontación sin escrúpulos debido a su carácter falaz pero políticamente exitosa, sobre todo para gobiernos de “izquierda” que no podían combatir flagelos como el de la inflación, la recesión, la improductividad crónica de la llamada economía real, apoyándose en la nueva causa revolucionaria y planificando ofensivas para impulsar una ola encadenada de victorias en latinoamérica. El antineoliberalismo fue el emblema del socialismo del siglo XXI y el Foro de Sao Paulo la principal plataforma de lanzamiento. En su momento de auge, el Foro tuvo 111 partidos y organizaciones de la izquierda latinoamericana, pero se trató de un crecimiento inconsistente porque, atraídos por los avances, se afiliaron muchos grupos cuya motivación era alcanzar el poder a cualquier costo. Organizaciones guerrilleras, partidos fidelistas, el actual PSUV, movimientos peronistas personalistas como el kirchnerismo e incluso su gran rival el Partido Radical Intransigente, el Partido Socialista chileno, el Frente Amplio de Uruguay, los ecologistas colombianos -Partido Alianza Verde-, el PRD mexicano.

La heterogeneidad conspira contra el objetivo político inicial del Foro y contra su perfil ideológico. Bastaría con recordar las estructuras unitarias monitoreadas por Chávez, quizá Fidel Castro y con decreciente entusiasmo por Lula, para observar su rápido deterioro, en contraste con el crecimiento eruptivo del Grupo de Lima, que ha asumido una actitud de militante enfrentamiento al régimen de Maduro y al socialismo del S. XXI. Ese cambio en las políticas de los miembros del Foro le confieren a éste la forma de un acordeón, que se infla o se desinfla según las circunstancias.

En algún momento el jefe del PSUV y máximo representante del socialismo S. XXI confesó que estaban actuando conforme al mandato emanado de la reunión del Foro en Venezuela en  2019. Pero lo que se presencia ahora es una desintegración y realineamiento en contra de aquel supuesto mandato. Valdría preguntarse: ¿más allá de títulos y lemas, el Foro de Sao Paulo, de veras sigue existiendo o no es más que una sombra de lo que inicialmente pretendió ser?

Américo Martín
amermart@yahoo.com 
@AmericoMartin
@DiarioTalCual  

lunes, 9 de diciembre de 2019

LEANDRO AREA PEREIRA: PODER, POLÍTICA Y CORRUPCIÓN

Ponga usted los ingredientes apuntados en el título anterior en el orden que guste, pero déjeme decirle que diciembre es un mal mes para los escándalos. Aunque viéndolo bien, pudiera ser el más adecuado porque todo en él da la impresión de transcurrir más rápido.

En cualquier caso aprovechemos las circunstancias y abramos el debate, siempre vigente, sobre estos tres elementos sugeridos para sobrevolar el inframundo de realidad que nos invade y que no deja esquina sin ángulo. No queda más alternativa a riesgo de que nos tilden de compinches.

Sin embargo, lo digo de antemano, no quisiera llegar a la conclusión apresurada, jugando con la afirmación del reiterado Clauzewitz, de que la guerra es la continuación de la política por otros medios frente a la cual podríamos sugerir, en contravía traviesa, que la política es antes bien la continuación de la guerra por otros medios. De igual manera pudiéramos nosotros lanzar al ruedo la aseveración malvada de que la corrupción es la continuación de la política por otras vías o que la política pudiera ser la hija mimada de la corrupción. ¿Exageración, juego de palabras? En fin.

He sido educado, perdonen la confidencia biográfica, en hogar, amistades, cuna del colegio La Salle y universidad, toda formación contiene elementos románticos y por lo tanto idealistas, en la mayoritaria convicción que la política, casi que cuarta virtud teologal, es un instrumento para hacer el bien o luchar contra el mal.

La vida, que es otra escuela, me ha mostrado pertinaz y demostrado que la política puede llegar a ser una maquinaria perversa que sirve a necesidades, intereses y ambiciones oscuras, individuales o no.

Arrastrados por la enfermiza necesidad de poder, expansión dislocada de deseos insatisfechos, sinónimo de posesión y de dominación, dinero incluido, damos rienda suelta a no importa qué costos y medios a impulsos sin límite. Y el poder está en todos los rincones, como Dios, y no solo en las noticias. Y aparte me interrogo: ¿Será ese un virus congénito, nacimos con él o será producto más bien del ambiente del que somos hijos en estos múltiples e interminables partos sociales donde vivimos naciendo cada día?

Lo que ocurre es que al poder se lo vincula fatalmente con la política y no debería ser así aunque este sea el tema que nos ocupa en estas líneas. Y la política y a los políticos se lo relaciona igualmente, fama bien ganada o campaña de odio, no solo con la ambición de poder sino con la utilización de medios corruptos e ilegales, ¿habrá corrupción legalizada?, para lograr sus metas.

De paso, no existe sociedad, secta, empresa, partido, equipo o individuo vinculado a lo público, que se halle inmune a la corrupción. Hasta las grandes causas han sido penetradas por ese pariente en principio indeseado por sus cercanías a Lucifer. “Simpatía por el diablo” cantan los Rolling Stones. Y mire que más de uno se ha quemado en sus llamas y cumple condena centenaria. Y mire que también existen miles, la cola de solicitudes es interminable, que continúan ilesos y con ánimos mayores de seguir o inscribirse en su negocio siempre próspero. El bien cuesta, es retraído, mientras que el mal es pegajoso y place.

Se observa en tal sentido que los límites, las conexiones, las implicaciones, las zonas grises e influencias entre esos tres elementos, poder, política y corrupción, se han desdibujado de manera alarmante. La aparición de la resbaladiza «ética con pragmatismo» en la que se esconden tantos desaguisados públicos y privados, enseña de alguna forma la crisis de la ética como sinónimo y encarnación del bien común y la felicidad humana, idea próspera en los pensadores clásicos igual que en los padres de la iglesia.

Aterrizando necesariamente en Venezuela nos encontramos con un nuevo escándalo de corrupción o al menos con los fuegos artificiales que hasta hoy se observan y que dan pie a tantas conjeturas incendiarias.

Además del morbo observado es importante resaltar el tsunami social que atraviesa a la sociedad venezolana donde están en juego desde la credibilidad de su existencia como nación hasta la legitimidad de sus liderazgos en este mapa de putrefacción generalizada que nos toca vivir.

Dudo que exista mejor momento para una revisión en perspectiva histórica de lo que somos. Decir que no está ocurriendo lo que ocurre no parece lo más sensato, aunque creérselo todo tampoco y menos aún tirar la toalla. Revisar el menú de opciones a futuro, allí me anoto. El modelo de país que no deseamos flota delante de nuestras espantadas narices.

Poder, política y corrupción, tres afluentes indetenibles de la vida social de nuestro tiempo.

Leandro Area Pereira
leandro.area@gmail.com
@leandroarea

jueves, 5 de diciembre de 2019

GABRIEL BORAGINA: POLÍTICOS RICOS, PUEBLOS POBRES


La aparente paradoja por la cual líderes políticos que sostienen y defienden un discurso "de izquierda" (socialista, valga la aclaración en estas épocas de alta confusión semántica) ganan adhesiones y elecciones al mismo tiempo que se hacen ricos cuando alcanzan alguna cuota de poder, e inmensamente ricos cuando asumen todo el poder posible sin perder seguidores y adictos sino -por el contrario- incrementarlos tiene explicación -en mi opinión- en lo siguiente:


La ideología marxista se ha extendido por todo el planeta y domina la mente humana, claro que en diferentes grados que van del 1% al 100%. En el extremo del 100% encontramos al marxismo-leninismo, aunque afortunadamente no son muchas las personas que aglutinen explícitamente a esta corriente hoy en dia. Y en escala decreciente al marxismo gramsciano.

Por debajo de ese 100% hallamos a todos los individuos que dicen "no ser" ni comunistas, ni socialistas, ni de izquierdas, etc. pero que, sin embargo, están de acuerdo con opiniones tales como la que "los ricos deben pagar más impuestos y en mayor alícuota que los pobres", que "el gobierno debe redistribuir la riqueza", "igualar rentas y patrimonios", etc. Lo que en los hechos implica aceptar (aunque ellos lo nieguen) que los ricos explotan a los pobres, al menos en alguna medida mayor o menor, pero dar, por cierto -de una forma o de otra- la teoría de la explotación marxista. Niegan para sí mismos el rótulo de marxistas, no obstante, el menor dialogo con cualquiera de ellos y las respuestas a nuestras preguntas denotan que piensan como verdaderos marxistas, mal que les pese.

Poca gente tiene buena opinión sobre el capitalismo, a la vez que está convencida que es el sistema que "domina al mundo", idea que impregna no solo a los pobres sino a sujetos de posición acomodada.

En esta mitología popular el gobierno es el instrumento de "la justicia social" que "debe" combatir al capitalismo "imperante" y destruirlo o -al menos- disminuir su poder, para (acto seguido) redistribuir la riqueza "mal habida" de los "capitalistas" y repartirla entre los pobres. Por eso, el súbdito populista no ve con malos ojos el enriquecimiento de sus cabecillas populistas sino al contrario, lo que ellos "ven" es que cuanto más ricos son los políticos populistas más pobres son los representantes del "capitalismo" mundial o local. Esto explica que personajes nefastos y siniestros como Hitler, Mussolini, Stalin, Perón, Fidel Castro, Chávez, como hoy Maduro, Evo Morales, los Kirchner y muchos otros hayan sido o sean enormemente ricos, porque la mayoría de las masas lo ve como el botín arrebatado a los "capitalistas" que será -hoy o mañana- repartido entre los más desfavorecidos.

Encuentro aquí la razón por la cual lo que yo califico como enriquecimiento por corrupción de los jefes populistas un seguidor populista no lo ve de ese modo y lo defiende de palabra y luego en las urnas con su voto al que -para mí- es un corrupto socialista (en realidad, la corrupción es inherente al socialismo).

Si de algo se culpa a los gobiernos (en esta mentalidad tan popularmente extendida) es de no ser eficaces en cuanto a la expropiación de los capitalistas, y la pobreza se atribuye a esto, y no a su verdadero motivo: la inexistencia de tal "capitalismo" que sólo habita en la mente enfermiza de populistas y socialistas. Los dirigentes populistas inculcan a las masas que el hambre y la miseria no son culpa de los gobiernos "de izquierda" sino de los "de derecha" que "no quieren" combatir al capitalismo. Ellos entienden por "capitalismo" a los grupos empresarios, banqueros y -en algunos casos- grandes comerciantes y punto.

Esto demuestra también porque habitantes de zonas muy pobres o carenciadas votan a gobernadores ricos que los mantienen en esa condición mientras estos lucran de sus impuestos y hechos de corrupción, al tiempo que siguen siendo elegidos masivamente comicios tras comicios. Aun para la persona más ignorante parece "evidente" que no es el gobierno el que lo conserva en ese estado y en la pobreza sino el "maldito capitalismo". Y que cuando la pobreza aumenta es por dos "razones" posibles: o el gobierno donde ello ocurre es ineficaz para combatir al capitalismo, o bien se ha convertido en cómplice de los capitalistas. No existe para dicho tipo de masa ninguna otra explicación, o no están preparados para aceptar razonamientos más profundos y consistentes. Menos aún para aceptar la verdadera causa de la pobreza: la ausencia de capitalismo.

De esta manera se puede entender -aunque no excusar- el hecho innegable de más pobres votando o apoyando implícita o explícitamente a políticos ricos, o justificándolos cuando asumen poderes de facto. Todas las tiranías se disculpan a sí mismas discurseando que se tuvieron que convertir en tiranías para enfrentar "el creciente poder" del "imperialismo capitalista", "grupos económicos", etc. es decir, aceptando el planteo fundamental de Marx y de Engels (la dictadura del proletariado) tan errado por estos como por sus "modernos" continuadores.

Es por eso que los políticos más "moderados" evitan hablar del capitalismo en términos elogiosos, y se cuidan mucho de prometer en sus campañas electorales que si llegaran al gobierno promoverán el capitalismo o medidas afines a este, porque saben que tales declaraciones les restarían votos si las incluyeran en sus plataformas electorales, y porque tampoco la mayoría de ellos cree en ese sistema, excepto cuando suponen utilizarlo para incrementar sus propios patrimonios. Pero desconocen que no se hacen ricos por poner en práctica los principios del capitalismo sino los contrarios al mismo. Dado que lucrar a costa de los contribuyentes no es capitalismo, es simple y llano latrocinio y rapiña.

Cuando un partido quiere desalojar a otro de la competencia electoral no hay arenga más estratégica, demagógica y más efectiva para semejante propósito que acusar a los partidos contrarios de querer defender o representar a "los ricos" y a "los capitalistas", esto genera entusiasmo y apegos entre las multitudes y votantes. Es decir, esta perorata sumada a que en la mente de los sufragantes está implícito el Dogma Montaigne por el cual "la riqueza de los ricos es consecuencia de la pobreza de los pobres" brindan al demagogo la fórmula perfecta para aumentar su caudal de votos en cualquier elección. Por ejemplo, en el caso argentino el peronismo opositor predicó desde el comienzo mismo del mandato del presidente Macri que este "gobernaba para los ricos" (lo que desde luego era falso) y así, finalmente, logró vencerlo en las elecciones respectivas.

Gabriel S. Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina

sábado, 30 de noviembre de 2019

LUIS FUENMAYOR TORO: LA CORRUPCIÓN DE LOS SALVADORES

De los dineros del Estado venezolano se ha enriquecido casi toda la llamada clase política venezolana. Ha hecho lo mismo que la casi todos los grandes empresarios venezolanos, quienes se desarrollaron a partir de los grandes negocios con el Estado. 

No es extraño que así haya ocurrido, pues en Venezuela la riqueza, luego del advenimiento del petróleo, ha sido casi exclusivamente estatal. Si analizamos desde 1958, en los dos momentos de gran acumulación ocurridos se han fortalecido los capitales existentes y se dio paso a nuevos grupos burgueses: los identificados con Carlos Andrés Pérez y recientemente los generados alrededor de Hugo Chávez Frías y sus herederos. Nada nuevo sobre la tierra.

En el caso de la corrupción, que involucra la dilapidación y sustracción de recursos públicos por parte de los funcionarios, con participación privada, los mecanismos instrumentados en este largo período fueron alrededor del control (¿descontrol?) de cambios y de los contratos de importación con el gobierno. Nada diferencia a las administraciones adeco copeyanas y chavecistas en esta materia. Ambas actuaron en el mismo sentido, tanto en la instrumentación de un modelo económico basado nada más en la producción de combustible fósil sin mayor valor agregado, como en el reparto de las riquezas generadas por la vía de la adjudicación de divisas y de los contratos. Otras explicaciones son simple cháchara.

Era entonces muy fácil saber lo que iba a ocurrir con los partidos opositores de la Asamblea y su dirigencia, una vez autoproclamado Guaidó como doble presidente, de la Asamblea y de la República, con el respaldo total del gobierno estadounidense. Su acceso a los activos venezolanos en el exterior, CITGO entre ellos, y al financiamiento gringo de todas sus actividades políticas, sin control de nadie y con el beneplácito de una parte de la población venezolana, necesariamente tenía que conducir a la entronización de la corrupción como actividad fundamental de esta “clase” política. Así lo dije desde el mismo momento que se habló de “ayuda humanitaria” y de asumir el control de CITGO. “Zamuros cuidando carne”, pensé.

Por todo eso, no me extrañó la francachela del diputado Superlano en Cúcuta, ni que le hubieran robado 250 mil dólares destinados a la ayuda humanitaria, hechos reseñados públicamente por la prensa y confirmados por Calderón Berti en su informe. Tampoco me sorprendí de que unos rateros designados por Guaidó hubieran hecho negocitos, con el dinero destinado a mantener a los militares venezolanos sedicentes en Cúcuta. Un periodista conocido, serio hasta donde sé, llegó a increparme y casi a defender estas atrocidades exigiéndome pruebas, cuando lo que hice fue denunciar hechos que requerían una investigación y deducir que ésta sería la conducta de toda esa mafia de politiqueros corruptos. Ahora tiene las pruebas.

Otro tanto pasó luego con los bonos que fueron legalizados por la propia AN que los había declarado ilegales. Y luego vino CITGO y la designación ilegal de su directiva y su manejo discrecional por la banda de Guaidó. Pero no contentos con esto, con el mayor cinismo posible designaron como Procurador Especial para defender CITGO al abogado utilizado por la empresa que nos la quiere arrebatar. Prevaricación se llama eso y es penado en todos los países del mundo. Pero aquí, callan todos los líderes opositores y muchos de sus seguidores, abogados algunos que en el pasado enfrentaban este tipo de depravaciones. Y allí está el señor Hernández, protegido y actuando en los futuros grandes negocios de la reconducción de la deuda y los empréstitos, que ya saborean.

Nada me extrañó entonces la destitución de Calderón Berti luego de su informe, persona a quien no conozco ni tengo cerca política ni ideológicamente, pero cuyas declaraciones son más que claras para quienes quieran ver. No es el Fiscal General de Maduro quien lo dice; es un hombre de ellos mismos y a confesión de parte, relevo de pruebas. No me equivoqué entonces al vaticinar todo este desastre. Ni al decir, como hoy repito, que si son éstos quienes van a salvar al país, Dios salve a Venezuela.

Luis Fuenmayor Toro 
lft3003@yahoo.com
@LFuenmayorToro

miércoles, 13 de noviembre de 2019

ALFREDO M. CEPERO: LA FÁBULA DE LOS CORRUPTOS, DESDE ESTADOS UNIDOS

Junto a Chávez y a la Unión Soviética han sido las empresas españolas como Meliá, Iberostar, Marsans, Iberia, Air Europa, Viajes Ecuador y otras las que han apuntalado por años el edificio carcomido de la tiranía castrista y prolongado la agonía del pueblo de Cuba.

La visita del Rey Felipe VI a La Habana tiene todas las característica de "El parto de los montes", la fábula escrita por Esopo en el siglo VI a.C. Esta fábula narra acontecimientos que se anuncian como algo mucho más grande o importante de lo que realmente terminan siendo. Porque el respaldo simbólico de este miembro de la dinastía corrupta de España a la tiranía más corrupta de América no atrasará en un segundo el reloj que ya marca la hora final de la pesadilla cubana. Ese reloj está en La Habana y su hora está siendo determinada por manos cubanas. No en el Madrid de empresarios depredadores y políticos oportunistas. Estos ciegos de avaricia y de poder son incapaces de entender que hace más de un siglo que Cuba dejó de ser colonia española. En la hora de la libertad que ya se nos avecina les pasaremos la cuenta. Y si no lo hacemos no merecemos ser libres.

Felipe, por otra parte, llevaba varios meses tratando de desmarcarse de este viaje. En primer lugar, el rey y sus asesores no quieren una confrontación abierta con Donald Trump y su política de castigo a la tiranía cubana por su apoyo a Nicolás Maduro. El presidente de Estados Unidos ha puesto una enorme presión en Cuba, pero también en los países con intereses en la Isla, ya sea aplicando aranceles o sanciones. Las empresas españolas y los miles de millones que han invertido en Cuba a partir de 1980 están en la mira de la Casa Blanca. Junto a Chávez y a la Unión Soviética han sido las empresas españolas como Meliá, Iberostar, Marsans, Iberia, Air Europa, Viajes Ecuador y otras las que han apuntalado por años el edificio carcomido de la tiranía castrista y prolongado la agonía del pueblo de Cuba.

En segundo lugar, a Felipe no le atraía la idea de aparecer en una foto en la compañía tóxica del presidente de Rusia, Vladimir Putin; Venezuela, Nicolás Maduro; y Nicaragua, Daniel Ortega. Pero Pedro Sánchez, el zurdo Presidente del Gobierno Español, impuso su criterio y el reyecito tuvo que obedecerlo. Lo que demuestra que Felipe no se manda porque es un empleado al servicio de los mercaderes españoles y un sujeto obediente a los políticos de turno. Como su mafioso padre, Juan Carlos I, Felipe defiende con los dientes las sinecuras, lujos y privilegios de zángano de colmena que le son proporcionados con el dinero de los contribuyentes españoles.

A mayor abundamiento, la corrupción de los borbones se remonta al fundador de la dinastía, Felipe V de España, llamado «el Animoso», quien gobernó al país durante 45 años, entre 1700 y 1746. Otro de los borbones ladrones fue el absolutista Fernando VII−el Deseado−quien gobernó de 1814 a 1833 y fue el primer rey después de la expulsión de los franceses de España. Fue tan corrupto que los españoles calificaron parte de su reinado como la "Década Ominosa" .

En un esfuerzo por no ser opacado por sus antecesores, Juan Carlos I hizo de la corrupción un arte de gobierno para beneficio personal. Sus fechorías han sido documentadas en un brillante libro del escritor Gregorio Morán , Editorial Planeta 1991, titulado "El precio de la Transición". En uno de sus capítulos más esclarecedores, Morán escribe: "Juan Carlos I fue el mayor comisionista del país, su corrupción era descarada. Lo suyo con la corrupción fue un descaro. Donde olía dinero, ahí estaba. Una obsesión que venía de Fernando VII, pura tradición borbónica". Lo inaudito es que sus defensores lo justificaban diciendo que Juan Carlos I había tenido muchas dificultades económicas de joven. ¡Eso es una sucia mentira! Los Borbones no tuvieron dificultades económicas nunca.

Otra de las manchas de esta dinastía inmoral fueron las revelaciones de la bella Corinna zu Sayn-Wittgenstein sobre sus relaciones amorosas con el ahora Rey Emérito Juan Carlos I. Este rey "sin mérito" le daba propiedades y regalos que no tenía porque residía en Mónaco, el paraíso fiscal de la vieja Europa. Corinna es la amante que quería ser reina y la que iba a recoger las comisiones del Borbón a Kuwait, Qatar y Arabia Saudí. Cuando se dio cuenta de que no sustituiría a Sofía−la reina perfecta, la reina madre, la reina cornuda enamorada del hombre que le ha puesto los cuernos más grandes del Reino de España−le pasó la cuenta a Juan Carlos I divulgando sus amoríos secretos. Todo esto aumenta la credibilidad de quienes afirman que el Rey Juan Carlos-I “ABDICO” porque un ex-agente del CESID−Centro Superior de Información de la Defensa−lo amenazó con hacer públicos sus muchísimos delitos ocultos.

Otro escándalo en el escudo de la dinastía de los borbones es el de Iñaki Urdangarín, marido de la Infanta Cristina. Este señor fue condenado a una pena de 5 años y 10 meses de cárcel por malversar varios millones de euros de dinero público a través de la Fundación Nóos que presidía. Es inconcebible que Urdangarín haya llevado a cabo un fraude de estas dimensiones sin el permiso y quizás hasta la complicidad de su suegro.

La encomienda que ha recibido ahora Felipe VI no es la de poner fin a la corrupción sino de esconderla. No se engañen los españoles cuando oigan a Felipe VI solicitar reformas en la Constitución de 1978 o invocar la lucha contra la corrupción o el terrorismo. Cuando habla de modificar la Carta Magna se refiere a achicar el agua necesaria que impida el hundimiento de la muy mermada embarcación que se dirige directa contra el iceberg. Todo es una farsa porque en la España de los Borbones se negocia todo menos el pisito que le dejó Franco−el guerrero que salvó a España del comunismo−a Juan Carlos y que ahora ha heredado Felipe VI.

Y para fortuna de estos reyes facinerosos, la Constitución Española de 1978 deja muy claro que el Rey (Juan Carlos I mientras lo fue y en la actualidad Felipe VI) son figuras inviolables jurídicamente, es decir, en esencia son personas que se encuentran al margen de la ley. Otro gran parecido con los miserables que han hecho de Cuba un verdadero infierno en la Tierra. En cuanto a nosotros los cubanos−que una vez nos liberamos del Imperio Español−pronto echaremos de nuestra patria a nuestros tiranos nativos y a sus explotadores cómplices españoles. Nuestra patria demanda que a todos les apliquemos la norma de: "Transición sin venganzas, justicia sin excepciones".

Alfredo M. Cepero:  
www.lanuevanacion.com
@AlfredoCepero

martes, 8 de octubre de 2019

CARLOS ALBERTO MONTANER: PERÚ, LA CORRUPCIÓN Y EL ABISMO

Parecía que Perú se había salvado y marchaba con paso firme hacia el desarrollo. Era lo que auguraban los pronósticos del Banco Mundial. La vecindad con Chile era su secreto. Los peruanos habían visto cómo el mercado, la libertad económica, la masa de ahorros que producía el sistema de cuentas individuales de jubilación, y la seriedad en el manejo de las finanzas y la moneda, en pocas décadas habían puesto a Chile a la cabeza de América Latina y en el umbral del Primer Mundo. Todo lo que había que hacer era persistir en seguir de cerca el modelo chileno. 

No se pudo. No fue así. ¿Qué ocurrió? Tal vez falló, en general, la clase política. Varios de los presidentes están tras la reja, padecen arresto domiciliario, esperan la extradición o se han suicidado para evitar la ignominia. Los peruanos tienen muy mala opinión de sus dirigentes. Mientras en Lima se daba el espectáculo de la disolución del Congreso, en Curitiba, Brasil, el señor Jorge Barata, hombre fuerte de Odebrecht en Perú, revelaba los nombres de varias docenas de políticos peruanos corruptos, a la derecha y la izquierda del espectro ideológico, que habían recibido dinero a cambio de favores de la constructora brasileña. 

¿Son muy diferentes las sociedades de Chile y Perú en lo tocante a la honradez del sector público? Tal vez. De acuerdo con Transparencia Internacional, en una puntuación donde 100 significa que no se percibe nada de corrupción, y 0, en donde sucede todo lo contrario y el país está podrido hasta los cimientos, Chile anda por los 70 puntos, mientras Perú sólo alcanza la mitad: 35. Es lo mismo que sucede con relación a Uruguay (70) y Argentina (40), o con Costa Rica (56) y Nicaragua (25), países limítrofes que, incluso, tienen una historia común o muy próxima. 

Chile, Uruguay y Costa Rica, por cierto, son los únicos países latinoamericanos que pasan de 50, punto neurálgico en que se considera intolerable la corrupción. Venezuela, que es el peor, anda por 18, seguida de cerca por Haití, con apenas 20, y la Nicaragua de Ortega, que asesinó a casi 400 personas en menos de un año, sólo llega a 25. 

No es sorprendente que Chile, Uruguay y Costa Rica sean las sociedades más predecibles y tranquilas de América Latina, mientras Venezuela, Haití y Nicaragua, los tres países percibidos como más corruptos, se muevan por la otra punta del esquema. Existe una obvia relación entre honradez y estabilidad, como también existe entre latrocinio y caos institucional. 

Esa coherencia tiene que ver con la institucionalidad republicana. La República es una construcción artificial basada en la premisa de que todos los seres humanos tienen los mismos derechos y son iguales ante la ley. A partir de esa creencia se montan las instituciones con el objeto de que no existan privilegios de ninguna clase. Por supuesto, que hay “buscadores de rentas”, y hasta se permite la existencia de lobbies dedicados a esos menesteres (a mi juicio innobles), pero el peor pecado es aumentar el precio de los bienes y servicios para beneficio de los políticos y funcionarios que reciben las coimas. 

¿Por qué es el peor pecado? Al menos, por tres razones. Primero, porque enseña que la riqueza no se logra en el trabajo intenso y en la innovación, sino en tener las amistades adecuadas. ¿Para qué estudiar y quemarse las pestañas si basta un amiguete poderoso? Segundo, porque pudre rápidamente los fundamentos morales de la sociedad. Del robo de los presupuestos es muy fácil pasar a la complicidad con los narcotraficantes y las mafias de todo tipo de delito. Y tercero, porque genera un gran cinismo y una actitud de rechazo al conjunto de las instituciones de la República. El “que se vayan todos” escuchado en Argentina es la vuelta a la búsqueda de un dictador que nos salve de nuestra propia incapacidad. 

Los peruanos en abril de 1992 aplaudieron el autogolpe de Alberto Fujimori. Un 82% lo apoyó. Con el tiempo, el hombre fuerte se fue corrompiendo con la ayuda de Vladimiro Montesinos, y hoy ambos están en la cárcel. No sé cómo no lo entienden: sólo nos salva el cumplimiento de la ley y el respeto a las instituciones de la República. Fuera de eso está el abismo.    

Carlos Alberto Montaner
@CarlosAMontaner 

jueves, 3 de octubre de 2019

ELIDES J. ROJAS L.: UNA PERORATA HECHA POLÍTICA DE ESTADO

Mucho se ha dicho sobre la triste etapa que le ha tocado a vivir a los venezolanos en los últimos años. Ya antes era complicada la cosa, pero Chávez tenía mucho real con ese petróleo socialista disparado por encima de 100 dólares por barril y por varios años. Alcanzaba para robar, regalar, complacer amigos, armar bandas internacionales, subsidiar viajes, pasajes aéreos baratos, medicamentos por debajo del precio internacional. Ese dólar preferencial sirvió para que miles de chavistas civiles y militares hicieran fortunas incalculables y también sobró para sostener a Chávez en el poder como un jeque. El pueblo pobre lo quería a realazos y de ahí hacia arriba soportaban al líder intergaláctico entre dólares baratos, apartamentos subsidiados y hasta vehículos comprables.

Chávez tuvo momentos complicados. Hasta sus militares lo sacaron del poder, pero el montón de dólares hacía que esas coyunturas complicadas se superaran muy rápido. Y el desorden continuaba su extraño recorrido por entre el tejido social de los venezolanos. Socialismo a la cubana con plata es vivible, fue la experiencia que quedará como lección. Socialismo a la cubana y quebrados es el verdadero socialismo. Invivible. Y es justamente la actualidad.

Chávez se gastó hasta el último centavo que quedaba por ahí para ganar su elección de despedida, antes de partir al otro mundo. Y dejó dos cosas para que lo recordaran eternamente: un país absolutamente arruinado y, por si fuera poco, a Maduro como sucesor ¿Para qué más? Desde ese momento para acá lo que se ha vivido es quiebra, machorreo, desempleo, ruina, miseria, diáspora, hiperinflación, inviabilidad de país. Un desastre monumental. Y, a pesar de toda esa oscurana, la cúpula no quiere dejar que otros vengan a enderezar el entuerto chavista. Más bien, quieren seguir chupando lo poco que queda, aunque hay que admitir que han sido tan malos que están perseguidos por gran parte del mundo. Tal vez lo que haga falta es la promesa, tal vez muy endeble, de que puedan irse con sus dólares y sus asaltos a la humanidad sin temer represalias ni persecuciones. Tal vez. No es seguro. Cuando un grupo que llegó a la silla con una cúmulo importante de hambre represada por años, no es tan seguro que quieran irse así nomás de la cumbre donde están los reales. Ni siquiera con garantías de impunidad.

Chávez no necesitó muchas excusas. La plata tapaba todo el desastre y todo el entreguismo. El eterno comandante regaló hasta el Esequibo a Guyana buscando el apoyo fallido del Caribe. Ni siquiera han sido agradecidos. En esta materia le echan la burra para el monte a Maduro y a todos. Hasta Cuba, la hermana querida, la prima vividora, apoya la entrega a Guyana. Pero, en contrario, para Maduro y su gente es necesario tener a la mano excusas, mentiras y discursos absurdos para ir justificando el desmadre general. Y no es seguro que le crean. Hay demasiada hambre para estar creyendo cuentos de camino.

Bajo esa premisa es como nacen las iguanas, la interminable lucha contra el imperio, el sabotaje de la derecha, las peleas constantes con otros países, la ruptura de relaciones diplomáticas a cada rato, el maridaje con la dictadura Cubana, la hermandad extremada interesada con Rusia, el coqueteo con grupos terroristas cercanos y lejanos, el Niño y la Niña, el verano saboteador, el robo de cables, las sanciones. Todo tiene un tapón, pero no hay soluciones. Ni medidas ni acciones. Todo se reduce a una eterna perorata, repetida, ociosa, inútil.

Tranquilos. Hay que tener calma. Las revoluciones, para que puedan tener éxito, deben esperar por infinito. Necesitan muchos años. Ni siquiera para triunfar. Necesitan años para derrumbarse tipo Unión Soviética. Ese es justamente el éxito de los contrarios, de los oprimidos.

¿Cuánto falta? Tal vez mucho. Tal vez poco. Hay hambre, eso sí.

Y el hambre es impaciente.

Elides Rojas
elidesr@gmail.com
Twitter: @ejrl

viernes, 30 de agosto de 2019

HUMBERTO MARCANO RODRÍGUEZ: DENUNCIAS Y MAS DENUNCIAS

Denuncias tras  denuncias  pero parece  que  aquí no pasa nada, cerramos la  semana pasada  con una denuncia por  parte  del diario  digital  PANAM POST. Que le está dando la vuelta  al mundo y se ha hecho viral en las  redes sociales, estamos hablando  de la denuncia firmada por  el periodista ORLANDO AVENDAÑO, quién es  el editor jefe y  columnista  de PANAM POST, combativo  periodista venezolano  egresado  de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y con estudios  de historia de Venezuela, cursados en la Fundación Rómulo Betancourt.

Según la denuncia formulada por  el periodista  Orlando Avendaño y publicada en PANAM POST, en la Asamblea Nacional se investiga el hecho  que entre los años 2004  al 2014 se perdieron en la empresa PDVSA la cantidad de ONCE MIL (11.000) MILLONES  DE DÓLARES, a través  de una gigantesca trama de corrupción y estafa, en la cual  según el periodista  aludido aparecen vinculados  Henry Ramos Allup y otros  miembros  de  su familia y entre  ellos  su hijo Ricardo Ramos  D” Agostino, quien en estos  momentos según el denunciante   está  detenido en Suiza por instrucciones  de la Fiscalía  de ese país junto a John  Robert  Ryan  debido a las investigaciones   que llevan adelante  en relación a los fraudes cometidos  contra la empresa estatal venezolana PDVSA, en este  entramado de  corrupción aparece   como protagonista  principal Francisco Morillo, quien fuera  socio  de  Wilmer Ruperti, ampliamente conocido  en los  círculos  chavistas por  sus vinculaciones  por diferentes  estafas millonarias  contra la nación, según Panam Post, Francisco Morillo  aparece  como uno de los grandes  financistas del partido AD e intimo  amigo  personal  de Henry Ramos Allup

Según el periodista Orlando Avendaño, fue en  marzo de 2018, cuando  la Agencia Reuters, reportó una  demanda  sobre un Fideicomiso denominado PDVSA-US LITIGATION  TRUT, contra un grupo de empresas por tejer una red de  corrupción y estafa a la estadal petrolera PDVSA, lo que destapó  el gran escándalo de  corrupción y estafas y en el centro de todo esto aparece la empresa de Francisco Morillo HELSAUCE INC, empresa  donde figura como uno de  sus ejecutivos  Ricardo Ramos D”Agostino, esta red  de corrupción entre otras cosas  sobornaba  a altos  funcionarios  de PDVSA  para  así tener  acceso a  informaciones confidenciales, lo  que le permitía  hacer  sus negocios fraudulentos, saqueando  a PDVSA  inflando  de manera  desconsiderada los precios  de productos y servicios, aparecen también involucrados según relata Avendaño en su informe, Leonardo Baquero y el general Miguel Rodríguez Torres, como ya lo  dijimos antes  la denuncia completa con todos  sus entre telones gira en las redes sociales especialmente  en Face-book. Corresponde  ahora   a los  acusados públicamente,  defenderse de las implicaciones  que este diario y en especial  su Editor  Jefe les hacen. Pero  aún hay algo más  sale  a ahora a relucir, es  que la auto nombrada fiscal general Luisa Ortega Díaz, estuvo de viaje en forma  bastante  secreta a Suiza y allí  se  dirigió  directamente al edificio  situado en Ginebra en La Routte de Chancy GB 1232 Petit Lancy,  donde  funcionan las oficinas de La Procuraduría General de ese país con el objeto especifico  de  consignar un documento  donde  abogaba por la libertad plena  de  dos   de los cuatro   reos implicados en el mega fraude  a PDVSA donde  se calculan  que  fueron  sustraídos  alrededor  de  ONCE  MIL (11.000 )……………….
 MILLONES  DE  DÓLARES en un gran fraude  continuado, siendo los procesados   por los  que  fue  abogar Luisa Ortega  Francisco Morillo y Leonardo Baquero, el caso es o  que no logró convencer a las  autoridades Helvéticas y sus clientes  siguen presos, pero   es  que de esta madeja  aún  queda mucho  hilo, en todo esto  surge   que  el socio  de Luisa Ortega es nada menos  que José Ignacio Hernández, quien es  el Procurador  General de Venezuela  nombrado  por  Juan Guaidó, el caso  es  que los  detenidos  en Suiza  acusados por  el mega fraude  a PDVSA aparecen  como clientes  de  Luisa Ortega Días y José  Ignacio Hernández, una Fiscal y el otro Procurador, esperamos  la reacción del Presidente interino Juan Guiadó en toda esta situación.

Otra  denuncia de vital importancia  es la  que realizó  el Comisario General en el exilio IVAN SIMONOVIS, en relación  a ex – fiscal del Ministerio Público Luisa Ortega Díaz y su esposo en cuanto  a los negocios  que estuvieron haciendo  durante  todo el tiempo  que esta  señora estuvo en el Ministerio Público, primero como Fiscal  donde  fue la funcionaria más   allegada al fiscal de triste  figuración Isaías Rodríguez, y posteriormente  como Fiscal General hasta  que  se fugó  del país, ha  sido  muy claro El Comisario General Iván Simonovis, sobre  todos  los  años  de esta  señora en La Fiscalía  y todo  el daño  que  le hizo infinidades  de personas por  su total compromiso  con el régimen narco- terrorista  primero  con Chávez y luego  con Maduro, las condenas  de tantos inocentes como en el caso de los tres Comisarios  Simonovis, Vivas y Forero y los once Oficiales  de la Policía Metropolitana, todos  aún en prisión a pesar de saberse   que  son inocentes  de las imputaciones  que esta  fiscal les hizo, también está  el caso de la prisión de Leopoldo López y de la Juez Afuini entre   otras docenas  de casos que  conforman un entramado total de  delitos  de lesa humanidad, pasando  por una presunta estafa cometida con bonos  de la deuda pública cometidos por  ella  y su esposo.

De igual manera  denuncia  el Comisario General Iván Simonovis, que  Luisa Ortega tiene una campaña  montada haciendo ver  que está  luchando por la democracia  en Venezuela, cuando en realidad lo  que está haciendo es  reuniéndose  con todos  aquellos  delincuentes  que en su oportunidad por grandes  sumas  de  dinero  ella  liberó de  acusaciones  que  tenían en La Fiscalía General, con el fin de  conformar un grupo de  apoyo, ya  que  sus  apetencias  es  que  Juan Guaidó le nombre  definitivamente  Fiscal General  de la República, de igual manera  Simonovis  dijo  en sus declaraciones  que  todos  los colaboradores  tanto civiles  como militares de este régimen narco-terrorista, tienen  que pagar  por los innumerables    delitos cometidos,  que  con la salida de este régimen no se  debe  aplicar lo de borrón y cuenta  nueva, los  delincuentes  tienen  que pagar, que no se trata  de ninguna persecución, sino de  aplicar  la justicia verdadera.

El doctor  Gonzalo Himiod, directivo de la ONG  Foro Penal Venezolano, ha declarado  que en Venezuela en los actuales momentos hay   diez y ocho (18) presos políticos con orden  de libertad plena, con sus correspondientes  boletas de excarcelación emitidas por  los jueces  correspondientes y  que tanto el SEBIN  como DGCIM se niegan a dejarlos en libertad, desconociendo en su totalidad las  decisiones  judiciales, de igual manera  hay un grupo 495  detenidos políticos que  se encuentran esperando los resultados de juicios que los mantienen en un limbo judicial, también  existen 8.940 personas  sujetas  a juicios penales, con medidas cautelares, es  decir  sometidas  al infamante  estado de  presentación  judicial.

El doctor  Andrés  Pastrana ex – Presidente  de Colombia ha  denunciado que los  terroristas  JESUS  SANTRICH  e IVÁN MÁRQUEZ a  quienes  la INTERPOL  lanzo una  alerta roja   de captura internacional,  se trasladaron a Venezuela  y desde  este país viajaron a Cuba y ya regresaron  haciendo  el viaje  acompañados  de Adán Chávez, en el  avión de Conviasa matrícula YV-3018, saliendo y regresando por la rampa  presidencial  del  aeropuerto  de Maiquetía,  avión normalmente  usado  por  Nicolás Maduro- Ahora estos  terroristas  aparecen declarando  que reanudan de nueva sus andanzas de crímenes, tráfico  de drogas y actos terroristas en territorio Colombiano, el caso es  que  esa  declaración  según voceros  del gobierno de Colombia   fue  emitida  desde territorio venezolano.

Nicolás Maduro y  su régimen narco-terrorista se ha lanzado  de frente  contra  las Universidades Públicas, en un afán desmedido  de  cercenar  totalmente  la  Autonomía Universitaria, pretendiendo a través  de un ilegal dictamen emanado  del también ilegal TSJ de obligar a unas  elecciones   que violan  La Constitución Nacional y La Ley de Universidades, al respecto  ya se ha pronunciado  enfáticamente en total rechazo La  Asociación de Profesores  de la UCV, pero  el más  grande  rechazo ha salido  de unas declaraciones  tajantes  de la Rectora de la UCV  García Arocha, las  cuales  se encuentran  en las redes sociales y se han hecho viral, esperamos  que las demás Asociaciones  de Profesores  de las otras Universidades Públicas, así  como los Gremios Profesionales se expresen  a la brevedad. Sin embargo llama  la atención  que  siendo esto un caso extremadamente  sensible para la democracia y la libertad,  La  Asamblea Nacional no se haya pronunciado y tampoco  el Presidente Interino  Juan Guiadó.

Humberto Marcano R.
hjmrodriguez@gmail.com
@Hmarcanor

martes, 13 de agosto de 2019

BEATRIZ DE MAJO: LA CULPA NO ESTÁ EN WASHINGTON

Una sola mirada a la caída de la producción petrolera en Venezuela ya sirve para darse cuenta de que no son las sanciones americanas al régimen de Nicolás Maduro lo que ha puesto a Venezuela en la ruta de esta estrepitosa caída económica que enfrentamos y que ha depauperado a la población. 

Cuando la llegada de Hugo Chávez al poder este país petrolero producíamos 3.100.000 barriles de crudo cada día. Casi 20 años más tarde las cifras oficiales aseguran que no pasamos  de producir 700.000. Cualquiera que esté al tanto que Venezuela sostiene sus ingresos casi solo con petróleo puede claramente observar que la destrucción de  nuestra industria, su mala administración y falta de inversiones, no comenzó el día que se iniciaron las sanciones gringas.

Y eso es apenas un botón que nos sirve de muestra.  La desaparición de las industrias privadas y públicas  nacionales, el colapso de nuestro sistema de salud, la desbocada inflación y la pérdida de valor del bolívar, no parecen ser tampoco obra de los del norte, al menos para quienes tenemos memoria. Y la responsabilidad recae integra en la Revolución bolivariana que también destruyó las empresas básicas del Estado, que no mantuvo los sistemas eléctricos del país, que  está permitiendo el saqueo del arco minero y que se ha robado todo el oro que se puede extraer de nuestra geografía.   Quienes laboraron y quienes invirtieron en el sector agrícola  y pecuario del país saben, a ciencia cierta, como la descolgada de su producción comenzó por la inseguridad en campo y la falta total de insumos, lo que fue terriblemente agravado con la nacionalización de Agroisleña. En ese entonces aún no se hablaba de americanos ni de sus sanciones a la Revolución. 

No es tampoco culpa de Washington que el saqueo organizado del país, las coimas de los contratos estatales y las comisiones de las compras gubernamentales se hayan vuelto la regla. ¿O es que no acaba de descubrirse una olla monumental de podredumbre con las adquisiciones de los bienes incluidos dentro de las cajas CLAP en la que están involucrados personajes muy cercanos a Maduro y con altísimos cargos en el Gobierno revolucionario? Es una colosal burla, por decir lo menos, pretender convencer al pueblo de que en adelante no podrán distribuir más esta ayuda debido al bloqueo norteamericano. Había que preguntarse cuál es la razón por la que no son las industrias venezolanas sino las extranjeras las que proveen al Régimen de las sardinas en lata o la harina pre-cocida de maíz, la harina de trigo, la pasta o el aceite vegetal que colocan dentro de las CLAP. 

Hay otras cosas que llaman tanto a más la atención en torno al tema de las sanciones no solo de Estados Unidos al régimen madurista sino de muchos otros países. Hay dos tipos de sanciones bien diferenciadas. Unas son las que tienen que ver con imposibilitar el saqueo continuado a PDVSA y  los negociados turbios gubernamentales. Esas operaciones están y seguirán estando bloqueados. 

Otro tipo de medidas sancionatorias, y las que el gobierno nunca trae a colación porque les atañen como protagonistas de hechos delictivos y muy vergonzosos, son en contra del movimientos ilícitos de dinero de los jerarcas del  régimen  y sus familiares, sus testaferros, enchufados y boliburgueses quienes ayudaron a armar un tinglado a través del cual se han perpetrado centenares de operaciones corruptas con los dineros estatales y otro tipo de negocios como el del narcotráfico.  Estas medidas sí pretenden establecer un cerco infranqueable a operaciones ilegales y castigar a sus protagonistas. Estas sanciones no se mencionan en los círculos gubernamentales ni se explicitan de cara al país. En ellas, valga saberlo,  los Estados Unidos han estado acompañados de otros países: Canadá, Suiza, países de la Unión Europea y otros cuantos de nuestro subcontinente.

La excusa que consiste en endilgarle a Washington las culpas seguirá sido utilizada y con ella lo que logra el madurismo procubano es perder cada día más credibilidad, si es que les queda alguna frente a la población de a pie. El apego de 17% del electorado a la figura del dictador que aun muestran las encuestas, el de los detentores de un “carnet de la patria”, beneficiarios al propio tiempo de la pírrica ayuda alimentaria de las corruptas CLAP, es el más endeble de todos porque se origina en un chantaje que se convertirá en un boomerang, más temprano que tarde. 

Así pues, a otro perro con ese hueso. La responsabilidad del deplorable estado de los venezolanos es enteramente revolucionaria. 

Beatriz de Majo
@beatrzdemajo1

martes, 25 de junio de 2019

LUIS FUENMAYOR TORO: CORRUPCIÓN Y TRANSPARENCIA

Nuestros gobiernos, a lo largo de la historia, no se han caracterizado precisamente por la honestidad en la administración de los recursos públicos.

No somos tampoco en este aspecto ninguna excepción en el continente americano, donde los gobernantes siempre han estado envueltos en grado apreciable en casos de corrupción administrativa y enriquecimiento ilícito.

Si a ver vamos, con casi toda seguridad ningún país en el mundo está libre de este flagelo, aunque algunos, poquísimos, han alcanzado niveles tan bajos que pudieran ser considerados como libres de esta plaga. Por otra parte, la corrupción no es ajena al sector privado de la economía, como muchos quisieran aparentar, ni en Venezuela ni en ninguna parte ni en ningún período histórico. Es imposible pensar en que todos los empresarios son honestos y trabajadores, en medio de gobiernos que tienen como denominador común condiciones totalmente opuestas. Lo contrario también es cierto.

Lo señalado no constituye ninguna excusa de la existencia del fenómeno, ni tampoco que se pretenda igualar a todos en este aspecto, ni en su extensión ni en su intensidad. Tampoco significa la existencia de una homogeneidad que no permita diferenciar entre quienes lo son y quienes no, y me refiero de nuevo a gobernantes y empresarios. La afirmación de que todos son unos corruptos no es en absoluto válida, no sólo por no ser cierta sino por ser además perversa y contraproducente, pues quienes la pronuncian están, voluntaria o inadvertidamente, excusando su existencia o minimizando su importancia. Si todo el mundo es corrupto, se trataría de una característica indisolublemente ligada a las prácticas gubernamental y empresarial, por lo cual no habría razón ni para alarmarse ni para enfrentarla. De hecho, en un gobierno o una empresa muy corrompida no sólo puede haber sino que de hecho hay gente que no lo es.

Cuando hablo de gobierno no me refiero sólo al Ejecutivo sino a todos los poderes públicos, pues la conducta de los altos funcionarios es idéntica.También hablo de los poderes estatales y municipales, que también participan entusiastamente de la francachela en un nivel acorde con sus recursos y su jerarquía política, pero no por ello menos grosera y dispendiosa. Y esta conducta en absoluto se hace diferente porque un organismo esté en manos de la oposición. Y me estoy refiriendo a los niveles de toma de decisiones, no a los empleados públicos en general o a los trabajadores ordinarios del sector privado. Esos son ajenos, en principio, a los manejos fraudulentos o a la existencia de privilegios cuestionables. Estos últimos constituyen parte de las corruptelas y de hecho las impulsan y terminan haciéndolas legales y “tolerables”, además de constituir gastos importantes, que merman los fondos públicos requeridos para el funcionamiento cabal de la administración.

A lo anterior se une la obscuridad, el secreto con que se manejan estos aspectos, la ausencia de transparencia que siempre está presente en los  espacios donde reina el delito, pero que termina por ser conocida por lo menos en sus generalidades a través de distintos medios y, ocasionalmente, explota a través de un escándalo en la prensa nacional e internacional. Si el manejo del presupuesto oficial fuera totalmente transparente, de manera de ser conocido en todos sus aspectos en forma oportuna, probablemente se reduciría su uso ineficiente y se prevendría su malversación y el enriquecimiento ilícito de funcionarios y de empresarios. 

Las operaciones de financiamiento estatal deberían ser realmente públicas, lo mismo que las contrataciones dentro y fuera del país, la asignación y el uso de divisas, las inversiones, los gastos de funcionamiento y de representación. Se requeriría también de contralorías independientes en todos los ámbitos y niveles, que nunca deberían estar en manos de quienes son controlados.

Luis Fuenmayor Toro
@LFuenmayorToro 

jueves, 13 de junio de 2019

ELIDES J. ROJAS L.: TOP TEN DE LA RECETA CHAVISTA

Ya es mundialmente conocida la receta del comunismo y sus efectos perversos en la sociedad que le haya tocado vivir esa desgracia: URSS, Cuba, Corea del Norte, solo por mencionar algunas de las premiadas. Venezuela, a pesar de tener parte de la receta cubana en los bolsillos de la cúpula chavista que maneja esta franquicia continental, cuya casa matriz está en La Habana, es un caso agravado. Es comunismo, socialismo, mafia, incapacidad, corrupción, manipulación, represión y dictadura. Todo en un mismo perol generador de pobreza, mal vivir y muerte. Hoy, extraeremos los diez puntos más relevantes de esta máquina productora de desgracias que es el chavismo. Veamos.

Primero. El gran escape. El último informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Acnur, sobre la situación de la sucursal de Cuba operada por los chavistas del grupito cívico-militar que se autodenomina revolucionario, ofrece números suficientes como para colocar esta tragedia en el primer lugar de los logros del comandante eterno y supremo y el resto de la cuerdita. Dice el documento que las personas continúan saliendo de Venezuela debido a la violencia, la inseguridad y las amenazas, la falta de alimentos, medicinas y servicios esenciales. Con aproximadamente 3,9 millones de venezolanos y venezolanas que se encuentran viviendo en el exterior, la gran mayoría en países de América del Sur, este es el éxodo más grande en la historia reciente de América Latina. 

Los acontecimientos políticos, de derechos humanos y socioeconómicos que se desarrollan en Venezuela obligan a un número creciente de niños, mujeres y hombres a irse a los países vecinos y más allá. Muchos llegan asustados, cansados y en extrema necesidad de asistencia. 3,9 millones de personas refugiadas y migrantes de Venezuela en todo el mundo, de las cuales 3,1 en América Latina y el Caribe. Más de 460 mil solicitantes de asilo de Venezuela entre 2014-2018. Alrededor de 1 millón y medio de personas viviendo bajo otras formas legales de estadía en las Américas.

Hay que suponer, en sana lógica, que la mitad al menos, unos dos millones de los refugiados fueron chavistas, pues el 50% de los venezolanos votó y respaldó al militar golpista líder de este cuento de miseria. 

Segundo. La quiebra general. Los economistas lo llaman hiperinflación. La gente es más directa y la llama pelazón. A nadie le alcanzan los reales, las empresas muriendo, el comercio agoniza. La economía formal está en capilla ardiente. El país anda a punta de remesas en divisas y algunas compañías que pagan algo de los salarios en dólares. De resto: contrabando, negocios extraños, viveza, trampa y estafas. Un país al borde del colapso.

Tercero. La muerte del agro. Venezuela, antes de la desgracia chavista, llegó a ser productora de su propia comida y hasta sobraba en algunos renglones para exportar. Hasta que llegó el golpista otra vez con sus loqueteras. Ley de Tierras y a expropiar y confiscar se ha dicho. Varios ministros, algunos pistola en cintura y a caballo, se encargaron de acabar con la alimentación de todos los venezolanos. El negocio estaba claro. Grandes haciendas pasaron a ser propiedad de chavistas encumbrados, aunque no produjeran ni una yuca. El verdadero negocio estaba en importar la comida y quedarse con miles de millones de dólares en comisiones y sobreprecios. Y así es todavía, pero en una cuantía menor. En esta época se llaman Clap. Pero no hay plata. Se la robaron toda. 

Cuarto. Un país a oscuras. Otro negoción originó esta tragedia. Un grupito de amiguitos de altos funcionarios estafó al país apropiándose de miles de millones de dólares comprando plantas y repuestos para el sistema eléctrico nacional con la única intención de hacerse millonarios. Y lo lograron. Bolichicos y funcionarios chavistas son felices. Lo contrario le pasa a los 26 millones que todavía viven en Venezuela. Todo el interior sufre horas y horas de apagones. Y Caracas, siempre cuidada por el régimen, también toma su dosis de patria en menor escala. Por ahora el sistema está remendado, aunque imposibilitado de crecer. Con el chavismo jamás habrá desarrollo económico por una sencilla razón: no hay luz para eso. No arrancará la producción ni a empujones ni con asesores rusos. 

Quinto. Un país petrolero que no produce. Un día el líder intergaláctico, justo en pleno ataque de prócer, agarró un pito y despidió a 20 mil trabajadores de Pdvsa. Se fue la crema y nata de la industria. De allí en adelante asumió la mafia. Negocios redondos entre funcionarios, amigotes de la cúpula, asesores extranjeros, abogados, militares. Nuevos mil millonarios. Con el tiempo triunfó la corrupción y la incapacidad. Quebraron a Pdvsa. Los chavistas acabaron con la gallina de los huevos de oro. Y destruyeron a todo el país de un solo tiro. No hay gasolina, ni aceites, ni derivados. Caracas no hace cola por protección estratégica del chavismo. El interior se cala sin remedio esta apreciada dosis de chavismo del Siglo XXI. 

Sexto. No hay, no hay. Venezuela, bajo el apoderamiento chavista y la modernizadora guía de los cubanos, se ha convertido en una gigantesca caja vacía. Un territorio que ya no es una nación, donde la gente vive para sobrevivir, sin planes futuros ni sueños de crecimiento. Simplemente sobrevivir a la escasez y las carencias normales de un comunismo incapaz y corrupto. No hay comida, medicinas tampoco. No hay agua. Nadie sale de noche. No hay billetes. No hay líneas aéreas. No hay transporte. Le gente muere sin atención ni adecuada asistencia médica. No hay. Es lo normal. 

Séptimo. El país de la trampa. Antes del chavismo ya la cosa era complicada. Con la llegada de los golpistas, el asunto se desmadró. Se instaló la cultura del fraude y la trampa. Desde la gran corrupción hasta el cobro de peajes por cualquier cosa. Funcionarios, militares, policías, civiles, gerentes. Todo el mundo, o la gran mayoría, están en una jugada de tumbarle plata a la gente por servicios que tienen un precio normal, tarifado por leyes y normas. Un pasaporte, por ejemplo, no lo podrá obtener si no paga en dólares a una mafia cívico-militar que controla emisión e impresión. Apostillar un documento, pague. Traer algunas medicinas de su viaje al exterior, pague. Transportar alimentos de una ciudad a otra, pague. Guiso y trampa. Es la Venezuela de hoy. 

Octavo. Delincuencia mayor. La Venezuela chavista se convirtió en el reino de los pranes, las mafias y los malandros de más alto calibre. Imperan el secuestro, el sicariato, las drogas, la extorsión, el cobro de vacunas. Contrabando y explotación ilegal de minerales y riquezas. Sodoma y Gomorra son apenas una partida de metras al lado de la Venezuela 2019. 

Noveno. Abuso, represión y miedo. Todo junto. Lo primero y más grave fue la bomba atómica que le metió el chavismo a las instituciones. Ninguna funciona sino solo para el chavismo. Y la que esté en posición distinta es neutralizada, tipo Asamblea Nacional. De ahí a lo demás, no hay nada. Juicios amañados, presos, desaparecidos, gente saltando de ventanas, políticos en el exilio o en las catatumbas. Represión a plomo y a la cabeza. Y, como es natural, miedo. Mucho miedo. 

Décimo. The Walking Dead. Mientras más al interior del país se desplace usted, peor será la escena. Cientos de súbditos comiendo basura. Cientos recorriendo calles y caminos a ver qué se encuentra por ahí que se pueda comer. Cientos pidiendo limosna. No es pobreza. Es miseria. 

Y el barranco se hace cada vez más profundo. 
Elides Rojas
elidesr@gmail.com 
Twitter: @ejrl