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miércoles, 15 de julio de 2020

NOEL ÁLVAREZ, EL PODER DE LA PALABRA

“En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto”, se lee en el Libro de los Proverbios. Toda palabra implica dirigirse al otro, romper el silencio, aunque solo sea con un grito de angustia o con un himno callado. Es liberadora, ya que la soledad nos hace esclavos y hace que surjan los conflictos. Solo en la relación con el otro es posible crecer y la voz es posibilidad de suprimir la soledad y el egoísmo. Por eso, este acuartelamiento prolongado nos mantiene tristes, estresados, agresivos y en algunos casos extremos, deprimidos. Circunstancias que conllevan a la aparición de diversas dolencias que tenemos latentes pero disimuladas por nuestras actividades diarias.

El universo comienza a humanizarse, cuando el ser humano se comunica, ya que, cada lenguaje implica una manera de relación con el mundo. No existe un humano sin lenguaje y aun así, la palabra han perdido fuerza por el afán y por la costumbre. Es una de las opciones que tenemos para comunicarnos entre nosotros, y la forma principal de estructuración del pensamiento. Por tanto, es susceptible de ser, no solo objeto, sino sujeto de dominación.

Puesto que el lenguaje articulado es una capacidad privativa de nosotros los humanos, tenemos todo el derecho del mundo a servirnos de él para cumplir con sus dos funciones primigenias, la comunicativa y la referencial. Cuando el lenguaje no se ejercita, se oxida y hasta se pierde, así que sacar provecho de él, contribuye a que se realice como el maravilloso instrumento que es. Todo conflicto armado, por ejemplo, es una catástrofe en todos los ámbitos y con frecuencia, es también el fracaso de la palabra.

El periodista chileno Adan Kovacsics escribió un libro titulado, Guerra y lenguaje en el cual describe que la mayoría de las declaraciones de guerra contienen contradicciones palmarias y describen hechos con mentiras de corto recorrido, como sucedió en la Primera Guerra Mundial. En la obra, el escritor se sumerge en los periodos de entreguerras para buscar las claves que le ayuden a desentrañar el turbio maridaje entre la violencia y el idioma, entre la militarización de la vida civil y el empleo distorsionado de la palabra. Subraya que la presión social, le dificulta al ciudadano común salirse del habla dominante. No importa el nivel educativo que posea, es casi imposible no claudicar ante el peso de la opinión mayoritaria.

En Guerra y lenguaje, el escritor se adentra en esa metamorfosis lingüística para analizar el papel de la prensa en las contiendas bélicas, el impacto de la guerra sobre la literatura y los efectos de la modernidad sobre el habla de las personas. Señala que la guerra es un producto, que no solo necesita operarios en las fábricas o soldados en el frente o directivos en los pisos superiores o mandos en los cuarteles generales, sino también publicistas. La perversión del idioma por parte de los uniformados, su uso como herramienta de guerra, desemboca en la sociedad, en la entronización de un lenguaje marcial con resonancias

chauvinistas, y, en el periodismo, en la masificación de la jerga castrense y en la estetización de los hechos de batalla.

La campaña militar de la guerra necesita exaltadores, divulgadores y portavoces, necesita la propaganda, los escritores. Todos los instrumentos deben ponerse a su servicio. Todo discurso es una campaña y allí entronca con lo militar. La campaña publicitaria, la discursiva y la militar se unen y se entrelazan como los hilos de una soga. Las tres responden a algo así como una cadena de mando. Una guerra es, además de sus actos y sufrimientos, un torrente de palabras. Quien lo percibe no puede menos que sentir un escalofrío. A la crueldad de una guerra se suma la frivolidad verbal con que se trata, hecho que impregna hasta a quien lo escucha.

Durante una guerra, las noticias de los periódicos responden a una lógica propagandística y de entretenimiento, de frecuentes guiños de adulación al nacionalismo. Las informaciones vienen aderezadas con opiniones, lugares comunes y aseveraciones sin fundamento. En las salas de redacción se vive el batiburrillo de lo espiritual y lo noticioso. No en vano el poeta alemán Hugo Ball, afirmó que, el periodismo de guerra corrompió la lengua. Por eso es especialmente sonora una frase aportada por Kovacsics, que, a mí, me hace pensar que el mal es, un silencio que niega el lenguaje y la comunicación: “Stalin, autoritario…un cortejo de batas blancas que, hasta el último instante, no se atrevió a decirle que estaba muerto”. Cuando me encuentro con expresiones como esta, no sé por qué, recuerdo el año 2013.

*Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

Noel Álvarez
Noelalvarez10@gmail.com
@alvareznv
@Gente4G
Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

sábado, 27 de junio de 2020

TATA LÓPEZ, EL PODER DEL NETWORKING


 Tanto en lo profesional como lo personal el networking es una de las técnicas más importantes a la hora de desarrollar una estrategia de mercadeo, que te puede ayudar para establecer vínculos para mejorar tu carrera profesional o añadir valor a tu marca personal, entre otras cosas, y se construye a través del relacionamiento entre las personas.


Una de las mejores formas de hacer networking es asistiendo a eventos, reuniones y demás actividades donde confluyan profesionales del sector o de tus intereses.  Estas actividades suelen tratarse de ponencias o presentaciones de alguna marca, producto o servicio, en los cuales los organizadores siempre dedican un tiempo o un espacio para poder ponerte en contacto con los demás asistentes y así conocer a personas muy interesantes.

La historia de mi agencia de mercadeo comenzó por casualidad y de allí a la gran red de contactos que tengo hasta ahora; era estudiante de la Universidad Central de Venezuela y me gustaba mucho el tema de la radio, por lo que me inscribí en la cátedra de radio Oswaldo Yépez, dictada en la emisora KYS FM en Caracas. 

Al salir de una de las clases vi en la parada de autobús a un compañero, así que bajé el vidrio, le pregunté dónde vivía y le ofrecí acercarlo a su casa, allí comenzamos a conversar; él era administrador de una empresa de comunicaciones y yo estudiante de Comunicación Social, por supuesto que allí comenzó nuestra amistad.

Un día me llamaron de la empresa donde trabajaba mi amigo porque estaban buscando pasante, me hicieron una oferta de trabajo y dije que sí. Luego de meses analizando noticias de tecnología y empresas, el mejor amigo del dueño de la empresa me ofrece trabajo para ayudarle a enviar noticias de música sobre una de las bandas nacionales emergentes de la época: Los Amigos Invisibles, lo que me dio la oportunidad de conocer y hacer contacto con muchas bandas musicales latinoamericanas, medios de comunicación y artistas del momento. Gracias a las buenas relaciones y a los contactos que había logrado obtener inconscientemente en ese momento, me llamaron de un periódico para hacer los Premios Urbe.

Luego de realizar los Premios Urbe, me junté con un amigo para hacer una fiesta privada, por lo que pensamos en pedir patrocinio a una empresa de cerveza y resulta que la marca nos pidió hacer de nuestra fiesta, su fiesta de fin de siglo; días después de ese evento, el gerente de la marca muy contento con los resultados nos pidió que los apoyáramos con eventos para sus consumidores, y allí nació LBM, de la mano de gente muy creativa con la cual aún tengo contacto y, por supuesto, estoy agradecida.

Ya son casi 20 años con muchos recuerdos donde el networking ha sido pieza fundamental para el crecimiento de la empresa y mi crecimiento personal, de lo que estoy segura es que el relacionamiento es un catalizador del crecimiento profesional y hasta personal.

Así que veamos, ¿cuáles son los elementos que debemos considerar para hacer networking?

Buena retentiva
Agilidad mental
Comunicación efectiva y creativa
Cultura general
Conocimientos técnicos de tu área de desempeño

Desde hace algunos años con la aparición de comunicaciones digitales, el relacionamiento debe hacerse en conjunto con las redes sociales, ya que nos permiten acercarnos a personas sin tener que verle la cara, lo cual es una ventaja para los tímidos siendo una opción perfecta para contactar al otro; además que permiten incluso hacer un primer acercamiento sin realizar la primera llamada o concertar una cita, la cual es un paso más difícil de ejecutar.

Según Wikipedia, grafo social es un término acuñado por Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, que originalmente se refería a la red social de relaciones entre los usuarios del servicio de redes sociales proporcionados por Facebook. Este término se ha descrito como «el mapa global de todo el mundo y cómo están relacionados». El término fue acuñado en la conferencia Facebook el 24 de mayo de 2007, cuando fue utilizado para explicar que la plataforma de Facebook se beneficiaría del gráfico social, tomando ventaja de las relaciones entre los individuos que Facebook ofrece para ofrecer una rica experiencia en línea.

Por otra parte, y para dar más peso al tema del relacionamiento, existe otra teoría que se denomina la Teoría de los Seis Grados de Separación, nombrada por primera vez por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en un cuento llamado Chains en 1930, defiende que cada persona está conectada con cualquier otra en el mundo por un máximo de seis personas intermedias. Sin embargo, desde entonces, Internet y las redes sociales han evolucionado considerablemente y, por lo tanto, toca readaptar dicha teoría según Facebook, ya no son 6 los contactos que nos separan de cualquier otra persona, sino 3,57. Así lo ha determinado la compañía analizando las relaciones entre los mas de 1.590 millones de personas activas al día que tiene la red social.

Entonces, ¿cómo puedo desarrollar mi networking a través de Internet?

Reinaldo Briceño, socio fundador de Cardigans Group Panamá, cuenta que desarrollar tácticas de comunicación y relaciones públicas por Internet no es muy distinto a ejecutarlo de forma tradicional, en cuanto a formar estrategias y tener resultados positivos para la marca, lo que tenemos que tomar en cuenta varios factores:

Definir la nuestra audiencia y por dónde nos ve y lee, qué canales usa para su comunicación, a qué hora se conecta, cómo habla, con qué sueña y, lo más importante, qué relación puede tener con nuestro producto o marca.

Asumir el poder de las alianzas como un leitmotiv y que si nos estamos aliando con alguien o alguna empresa es porque hay un win-win intrínseco.

Definir quiénes son nuestros aliados y quiénes son multiplicadores de nuestra esencia y valores de marca. Aquí empezamos a hacer networking y a potenciar oportunidades para los involucrados.

Tenemos solo 5 segundos para captar la atención de nuestra audiencia, si no lo hicimos, la persona hizo scroll hacia abajo y lo perdimos. Es por eso, que debemos adaptar el lenguaje de la marca a nuestra presencia online. Es decir, más concisa, fuerte e impactante que nos ayuden a lograr un efecto wow.

Saber qué decir y qué no decir, así como cuándo. Es una constante, siempre los clientes quieren comunicar algo ayer si es posible, nos toca sentar base, analizar el mensaje, cómo comunicarlo en nuestras plataformas y realizarlo.
No está mal decidir no comunicar, pero no debemos hacerlo por tanto tiempo, pues corremos el riesgo de ser olvidados o con pocas cosas que decir.

Para concluir con el tema de la inserción digital y la importancia del networking para el crecimiento personal y profesional, podemos considerar que tener presencia online es un deber ser, pero no podemos dejar de lado las formas tradicionales de hacer relacionamiento público, es decir, debemos juntar ambas estrategias para que formen parte de la misma meta comunicacional, lo que al final será el éxito de la campaña.

Tata Lopez
@lopezgrillo
@ElNacionalWeb   

martes, 23 de junio de 2020

CARLOS PADILLA, LA POLÍTICA Y LA LIBERTAD

Una manera de entrenar lo boxeadores es "haciendo sombra" es decir pelean contra su sombra. Nosotros no lo debemos hacer pues nos cubrirán las tinieblas.  

En el devenir de los tiempos podemos encontrar el enfrentamiento ente el poder y la libertad.  

Definida la libertad como la facultad o capacidad del ser humano de actuar según sus valores, criterios, razón y voluntad sin ser coaccionado o estar sometido a lo que ordene otra persona o institución siempre y cuando se respeten los derechos iguales que también tienen los demás, En su base lo que está es el respeto por el individuo, y el respeto a su capacidad de tomar decisiones acertadas para su propia vida o de ser responsable por sus errores.  

En su contra parte se encuentra el poder, que según la nota de. Wikipedia que asumimos desde el punto de vista de las ciencias sociales es la capacidad de un individuo para influir en el comportamiento de otras personas u organizaciones sociales. El término "autoridad" se usa a menudo para designar al poder cuando es percibido como legítimo. El poder puede ser considerado injusto. El poder político es la lógica del ejercicio de las funciones por parte de las personas que ocupan un cargo representativo dentro del gobierno. Generalmente, este influye en el comportamiento, ya sea en pensamiento o en el actuar de una sociedad. Es legítimo cuando es elegido conforme a las leyes del país.     

La dicotomía implica que se tiene la libertad para vivir como uno decida, y puede, respetando el derecho de los demás o se le concede a otro, u otros, facultades de obligar a los demás, mediante el uso de la fuerza para que actúen de forma diferente a lo que ellos quieran. En la mayoría de los casos ese poder reside en una oligarquía política que lo detenta y su periferia que se beneficia del poder del Estado, tomando diferentes denominaciones, pero siempre su naturaleza es la misma que no es otra que la denominada reingeniería social.   

La búsqueda del ejercicio de la libertad es de antigua data siendo Lao Tse,  que vivió en China en el siglo VI AC ya enunciaba las raíces del liberalismo que tuvo poca suerte; pero es en occidente que al asumir las maxima de Cristo "Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios” y "Amaos unos a otros; como yo os he amado" como una genuina expresión de la fraternidad.     

Estas banderas libertarias se expresan en la consiga "Libertad, Igualdad y Fraternidad" aparecen por vez primera en el Libro VIII de Las Aventuras de Telémaco (1699) de Fénelon, obra que se inscribe en el género de literatura política crítica hacia el absolutismo. El lema reapareció en un discurso de Robespierre sobre la organización de las milicias nacionales en 1790. El “incorruptible” proponía inscribir la expresión “El Pueblo Francés” y “Libertad, Igualdad, Fraternidad” en los uniformes y banderas. Pero su proyecto no fue aprobado. En la Francia de un nuevo régimen político, que trajeron en 1848, la Segunda República, los comunistas renunciaron a la bandera roja frente a la tricolor de los liberales y estos aceptaron que la divisa fuera “Libertad, Igualdad, Fraternidad”.   

En su extenso y fundamentado artículo "Entendiendo la filosofía de la libertad", cuya lectura influyo en el trabajo que hoy entrego, Alfredo Gómez Llorens,  historiador y economista nacido en Cuba y residente en Estados Unidos, termina afirmando:  

"Los restos del maltrecho liberalismo que quedan en el mundo, y que no han muerto, van siendo combatidos por diferentes ideologías que se vienen desarrollando y avanzando con el objetivo de destruir definitivamente los rasgos distintivos de la Civilización Occidental entre ellos y sobre todo la filosofía de la libertad. El mundo corre el riesgo de sumirse en una nueva Edad Media".   

Tanto el poder como la libertad deben limitarse en un Estado de Derecho en el cual el respeto al derecho ajeno sea la paz.

Carlos Padilla 
Carpa1301@gmail.com 
@carpa1301 

martes, 16 de junio de 2020

CARLOS E. AGUILERA A., EL PODER Y EL POPULISMO CHAVISTA

El chavismo desde su pérfido nacimiento devino en un fenómeno controversial y polémico en la historia democrática de Venezuela. Su impacto ha sido tal que obliga a revisar la historia incluso desde los tiempos de la conquista. Esta, parece ser, la única forma de entender la situación actual del país. Y es que la república no se inicia desde cero en 1810, sino sobre unas bases construidas en periodo de monarquía española. Debemos comenzar entendiendo que vivir en democracia, implica vivir entre iguales, y la ausencia de esto ha facilitado la irrupción de elementos perturbadores que lejos de unirnos nos han polarizado. Vivir en democracia significa velar por el bien común y no solo por el bien personal; lo contrario nos ha puesto- y nos pondrá-, en una situación precaria ante actores políticos que buscan alcanzar o consolidarse en el poder, como en efecto lo vienen haciendo desde que se entronizaron en el poder, lo cual no obliga a realizar una profunda revisión que haga posible dar al traste con las pretensiones hegemónica del llamado chavismo, ahora convertido en madurismo.

En el primer caso, es decir el poder, brilla además con autoridad. En el segundo, no." (Juan Hernández Pico, SJ) Para lo primero hay que despojarse de la gloria de creernos superiores porque en el segundo caso no solo ensombrecemos al "otro" sino que evitamos la posibilidad de ser y hacer paz. Del poder se escribe mucho, y se seguirá escribiendo mientras se sigan imponiendo estructuras que condenen a la pobreza y al terror ¿Cuántas veces, mientras llueve, hemos pensado en las mujeres que viven sobre el lodo en Monte Sinaí? Tal vez un par de veces e inmediatamente habremos rezado agradeciendo lo que tenemos y medianamente salvamos nuestra conciencia. ¿Cuántas veces desde el poder se atropella y no hacemos nada? Y probablemente solo exclamamos "qué barbaridad"

Terror y pobreza, son consecuencias de esos determinados concubinatos de lo público y privado que debemos distinguirlos. Y para lograrlo hay que conocer. Reflexionar sobre lo que viene desde lo público, de lo privado y desde nosotros. Preguntarse si todo aquello es compatible con el derecho de tener un mundo mejor. El poder atrapa, unas veces sin darnos cuenta, otras tan conscientemente que se nota en la mirada de quien se sumerge en las delicias de sentirse poderoso, como es el caso de Nicolás Maduro. Sucede también cuando creemos que tenemos la verdad.

La firmeza no es sinónimo de agresión. El sometimiento y la descalificación siempre serán actos contra la ética. Porque el tema de la verdad en lo político y religioso, como refieren algunos politólogos, tal vez esté planteado al revés. En nombre de la verdad se ha llegado a la intolerancia y a la crueldad. En tal sentido, se tiene temor que cuando alguien dice que tal cosa es la verdad…nunca la poseemos; en el mejor de los casos, ella nos posee a nosotros. ¿Vemos la verdad desde el amor y el respeto a los demás?

¿Cómo se puede interpretar el rechazo que mediante la protesta masiva en todo el país ha originado el oficialismo, utilizando la violencia y el uso indiscriminado de la fuerza contra su propio pueblo?. Y toda esa acción ilegal e injustificable propósito que tiene el régimen de Nicolás Maduro, de continuar con el financiamiento del régimen de los Castro en Cuba, y al mismo tiempo empobrecer mucho más al país. Ese libreto no funciona para muchos venezolanos y principalmente para los militares que cada día se sienten más abocados en la encrucijada de verse en la obligación de reprimir a quienes protestan, sabiendo que a ellos no les asiste la razón. El pueblo desearía tomar las calles, enardecido por los hechos devenidos en los últimos tiempos, como la escasez de gasolina y gas, por solo citar algunos de los problemas, pero la presencia de la pandemia sirvió de pretexto para que adoptarán medidas extremas, a fin de evitar manifestaciones y reuniones que acrecentarían más aún el rechazo a las políticas del régimen, que a la larga se presentan como indetenibles.

Sucesos como el que referimos en el párrafo anterior, han ocurrido en otros países en los que la desesperada represión ante las acciones populares masivas, solo consiguen

enardecer aún más el rechazo y la determinación de los pueblos frente a la opresión. Más allá de las apariencias, en nuestro país, el chavismo sin Chávez, no tiene manera de consolidarse, aun cuando Maduro pretenda imitarlo vulgarmente copiando fanfarronamente hasta vulgares expresiones, lo cual la mofa es más ridícula. No tardará mucho tiempo, en que el declive del régimen que ya es persistente, sea superado por las ansias de libertad y el deseo de vivir en democracia.

Populismo sin pueblo

La victoria de Maduro en las elecciones presidenciales del 2013 planteó una cuestión delicada para la institucionalidad, pues la duda embargó a miles de venezolanos que desconfían aún a estas alturas de su triunfo, lo cual erosiona el sentimiento y la fe de los venezolanos, que día a día se encuentran divorciados del populismo que tanto lo ayuda a mantenerse en el poder.

Algunos observadores políticos nacionales e internacionales coinciden en señalar que los populistas solo saben protestar, pero nunca gobernar, por cuanto el populismo, a diferencia del liberalismo, no es un corpus coherente de ideas políticas, pues sus minorías arrogantes en el poder desechan el sentido común del pueblo, amén de que se apoya con una clase corrupta, asentados siempre directa o indirectamente por el poder, a diferencia – por ejemplo – de los populistas del Tea Party americano, que imaginan con frecuencia una alianza contra natura de las minorías izquierdistas de las dos zonas costeras de EE.UU y la subclase afroamericana, alianza que, en su opinión, encarna el expresidente Barack Obama. Son las mismas minorías izquierdistas, que ahora se aprovechan de la muerte del afro-norteamericano Floyd, un individuo con un oscuro expediente delincuencial, para supuestamente protestar por los derechos de los ciudadanos de color de esa nación, pero en medio de serios disturbios y saqueos en varias ciudades de Estados Unidos, con participación incluso de individuos latinoamericanos, entre ellos venezolanos, como lo refiere en información ofrecida por la agencia FBI.

Como reza el vulgo popular: “Por más que se tongoneen siempre se les ve el mojote”

Carlos E. Aguilera A.
careduagui@gmail.com
@_toquedediana
(*) Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)

lunes, 25 de mayo de 2020

NOEL ÁLVAREZ: EL ENTRONQUE DEL PODER CON LAS PANDILLAS

Los tiempos de guerra pueden forjar extrañas alianzas, después de todo, “el enemigo de mi enemigo, es mi amigo”, dice un refrán. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Imperio Británico y los Estados Unidos se aliaron con la Unión Soviética de Stalin, probablemente el adversario más peligroso, antes de que a Hitler le diese por invadir a sus vecinos. Pero una alianza menos conocida surgió cuando las autoridades militares de los Estados Unidos reclutaron la cooperación de uno de los pandilleros más conocidos de la historia, Charlie “Lucky” Luciano, quien, viendo la oportunidad de mejorar su situación, accedió a prestar sus servicios, acompañado de todos sus compinches.

¿Quién era el pandillero, objeto de esta audaz operación? A los 14 años, Charlie, como ya era conocido, abandonó los estudios para trabajar como repartidor en una tienda de sombreros ganando siete dólares a la semana, sin embargo, cuando ganó $244 jugando a los dados, decidió que el trabajo honesto no era rentable y que él podía obtener dinero más fácilmente. Al poco tiempo ya tenía su propia pandilla y, además de pequeños robos, ofrecía protección a muchachos judíos, para defenderlos de sus vecinos irlandeses. En 1919, cuando el Senado Americano ratificó la enmienda constitucional que ilegalizaba la producción, distribución y consumo de bebidas alcohólicas, propició la aparición de un mercado negro del alcohol, el cual fue aprovechado por Luciano para enriquecerse.

Luciano no se limitaba a la práctica del contrabando, sino también al robo, la extorsión y, especialmente, a la prostitución. Mandó a eliminar a los principales capos sicilianos en la Gran Manzana y se convirtió en la figura dominante del crimen organizado en los Estados Unidos. Ser el jefe de la mafia, obviamente, le atrajo la atención. Durante los primeros años de su “reinado”, y ya con el apodo de “Lucky”, cuya traducción es “afortunado”, comenzó a dejarse ver en los mejores locales de la ciudad, del brazo de actrices famosas, entre ellas la despampanante Marilyn Monroe, quienes lucían esplendorosas joyas y siempre tenían en sus manos un cigarrillo conocido como Lucky Strike. Se dice que controlaba unas cinco mil mujeres entre Nueva York y Washington.

Las autoridades, conocedoras de los negocios sucios del mafioso italiano, al fin decidieron hacer algo al respecto. Thomas Dewey, un fiscal especialmente nombrado para perseguir el crimen organizado, llevó a cabo una investigación sobre los negocios del italiano. En febrero de 1936, durante una redada en 200 burdeles en Manhattan y Brooklyn, más de un centenar de personas resultaron detenidas. Tres de ellas, confesaron formar parte de un círculo cuyo responsable final era Luciano. El 7 de junio, este fue encontrado culpable de 62 cargos de prostitución forzosa y sentenciado de 30 a 50 años, en compañía de varios de sus compinches. La buena vida de uno de los más célebres mafiosos parecía terminar para siempre. Todo cambió el 7 de diciembre de 1941, cuando las fuerzas aéreas y navales de Japón atacaron la base naval de Pearl Harbor. A partir de ese hecho, los Estados Unidos decidieron tomar parte en la II Guerra Mundial.

Una de las primeras preocupaciones del gobierno norteamericano era la actividad de los submarinos alemanes en el atlántico que, a principios de 1942 aún se encontraba en ascendencia a pesar de la implantación de los convoyes, llegando a hundir más de dos millones de toneladas al mes durante la primera mitad del año. Debido a que muchos de los barcos eran interceptados al poco tiempo de zarpar de Nueva York, los americanos comenzaron a sospechar que los alemanes tenían agentes infiltrados en los muelles. La inteligencia naval situó agentes en el puerto para intentar averiguar algo, pero lo único que encontraron fue un sólido silencio.

Ante el mutismo de los trabajadores portuarios, la inteligencia naval americana decidió aproximarse a los jefes de la mafia para solicitar su colaboración. Oficialmente, nunca hubo un trato, pero, el destino final de Luciano, pareciera señalar lo contrario. El comandante Charles R. Haffenden creó la Operación Underworld, Inframundo, para investigar la relación entre la Cosa Nostra y los sabotajes en los muelles. Como un primer paso, los agentes navales se acercaron a Joseph Lanza, jefe del Mercado Fulton y aliado de Luciano, pero este rechazó cualquier colaboración sin la autorización del Capo encarcelado. Según Meyer Lansky, que era judío y odiaba a los nazis, fue él quien intercedió para lograr un acuerdo. Los detalles permanecen oscuros, pero lo cierto es que durante el resto de la guerra. no volvió a ocurrir ningún accidente, ni huelga, en los muelles.

Pero la relación no terminó con los estibadores de Nueva York. En julio de 1943, mientras los aliados se preparaban para llevar a cabo la invasión de Sicilia, los militares pensaron, correctamente como se pudo comprobar, que los contactos de Lucky Luciano en su tierra natal podrían ser de utilidad para los desembarcos. Una nueva petición al mafioso consiguió la cooperación de las familias locales, quienes no solo enviaron fotografías de las playas de la isla, sino que, una vez llegadas las primeras tropas norteamericanas, les proveyeron de guías y de sus propios soldados para eliminar los puntos de resistencia nazi. Tanto era el respeto y admiración que los sicilianos sentían por Luciano, que la sola mención de su apellido por los estadounidenses, les ofrecía la mayor colaboración.

El gobierno americano nunca admitió haber recibido ayuda de Luciano, pero este fue liberado cuando, solo había cumplido 10 años, de los 30 a que había sido sentenciado. Lucky Luciano fue deportado a Italia y durante unos meses, entre 1946 y 1947, residió en La Habana. El mafioso falleció el 26 de enero de 1962, en el aeropuerto internacional de Nápoles, mientras esperaba a un productor de Hollywood, quien estaba interesado en filmar una película sobre su vida. En los corrillos políticos mundiales se comenta que, cuando un gobierno quiere hacer algo “non sancto”, sus mejores aliados son los delincuentes.

Noel Álvarez
Noelalvarez10@gmail.com
@alvareznv
@Gente4G
Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

lunes, 2 de marzo de 2020

LEANDRO AREA PEREIRA: TIEMPO, VIRUS Y PODER

Cómo definir el tiempo que nos toca vivir: ¿descoyuntado, miserable, gris, preocupante? La percepción que tengamos de él tendrá un profundo impacto sobre nuestras actitudes y conductas, y por lo tanto sobre la valoración de lo propio, de lo próximo y de lo ajeno.

Toda realidad se construye en consideración a esa conciencia, en todo caso vivencia, que pudiera ser falsa o equivocada o impuesta pero que nos invade y con la cual invadimos a su vez a los que nos rodean. Ello es válido desde la noción del mundo que tengamos, del país en que vivimos, de la opinión de quienes nos rodean más de cerca y por supuesto del ser íntimo que somos, que creemos o que queremos ser.

Pero lo cierto es que puedo suponer que para una inmensa mayoría son tiempos estos confusos en los que la experiencia acumulada no termina de ser útil para comprenderlo pues se construyó de pasado, de memoria, mediante ensayo y error, de «como decía mi abuela», y pareciera ya no aplica a situaciones como las que el mundo nos está haciendo vivir.

Estamos secuestrados de y por la incertidumbre. El presente, cual Heliogábalo fanático, se despacha en un tris pasado y futuro al mismo tiempo. Carpe diem vale hoy más que nunca en su sentido más metafórico, es decir irónico. Presente que se agota en sí mismo.

La Primera Guerra Mundial la segunda, la caída del Muro de Berlín en paralelo a la desintegración de la Unión Soviética, el ataque terrorista a las Torres Gemelas, especie de Pearl Harbor en tiempos de globalización, constituyen críticos momentos de la historia en los últimos 100 años.

El presente y su deslave no pueden ser entendidos sin tomar en consideración estos eventos y la marea de sucesos y procesos socioeconómicos, políticos por supuesto, científicos, tecnológicos y culturales que ellos provocaron. Centenaria curva irregular y aparatosa de cambios incontrolables unos, novedoso y sorpresivos otros, auspiciosos también y tantos, y tortuosos los demás y más rotundos contra la condición humana.

Ahora aparece otro inesperado visitante, el nuevo coronavirus, que con prepotencia de  posible pandemia tiene desequilibrado el frágil transcurrir de la seguridad sobre la que antes paseábamos silbando distraídos y tan campantes.

No hay imperio gigante que valga para virus tan microscópico. Nunca más cierta aquella afirmación según la cual el poder tiene los pies de barro y lo político y lo económico y lo más inmune de nuestras tan crecidas veleidades humanas ni se diga.

En Venezuela el tiempo transcurrido se ha encargado de descubrir, otra vez, el virus que nos agobia y que nace cuando se juntan la pobreza y la incultura de la sumisión consentida con una desmedida y tantas veces ególatra y perversa ambición de poder.

En esa relación permanente, que ni dictadura alguna ni los 40 años de democracia pudieron superar, se fue incubando la larva, hoy en plena epidemia, que se muestra sin rubor por todos los rincones del planeta sin antifaz ni mascarilla tapa boca desechable posible que la esconda.

Tiempo, virus y poder, tres desafíos en tiempo de vorágine.

Leandro Area Pereira
leandro.area@gmail.com
@leandroarea

lunes, 9 de diciembre de 2019

LEANDRO AREA PEREIRA: PODER, POLÍTICA Y CORRUPCIÓN

Ponga usted los ingredientes apuntados en el título anterior en el orden que guste, pero déjeme decirle que diciembre es un mal mes para los escándalos. Aunque viéndolo bien, pudiera ser el más adecuado porque todo en él da la impresión de transcurrir más rápido.

En cualquier caso aprovechemos las circunstancias y abramos el debate, siempre vigente, sobre estos tres elementos sugeridos para sobrevolar el inframundo de realidad que nos invade y que no deja esquina sin ángulo. No queda más alternativa a riesgo de que nos tilden de compinches.

Sin embargo, lo digo de antemano, no quisiera llegar a la conclusión apresurada, jugando con la afirmación del reiterado Clauzewitz, de que la guerra es la continuación de la política por otros medios frente a la cual podríamos sugerir, en contravía traviesa, que la política es antes bien la continuación de la guerra por otros medios. De igual manera pudiéramos nosotros lanzar al ruedo la aseveración malvada de que la corrupción es la continuación de la política por otras vías o que la política pudiera ser la hija mimada de la corrupción. ¿Exageración, juego de palabras? En fin.

He sido educado, perdonen la confidencia biográfica, en hogar, amistades, cuna del colegio La Salle y universidad, toda formación contiene elementos románticos y por lo tanto idealistas, en la mayoritaria convicción que la política, casi que cuarta virtud teologal, es un instrumento para hacer el bien o luchar contra el mal.

La vida, que es otra escuela, me ha mostrado pertinaz y demostrado que la política puede llegar a ser una maquinaria perversa que sirve a necesidades, intereses y ambiciones oscuras, individuales o no.

Arrastrados por la enfermiza necesidad de poder, expansión dislocada de deseos insatisfechos, sinónimo de posesión y de dominación, dinero incluido, damos rienda suelta a no importa qué costos y medios a impulsos sin límite. Y el poder está en todos los rincones, como Dios, y no solo en las noticias. Y aparte me interrogo: ¿Será ese un virus congénito, nacimos con él o será producto más bien del ambiente del que somos hijos en estos múltiples e interminables partos sociales donde vivimos naciendo cada día?

Lo que ocurre es que al poder se lo vincula fatalmente con la política y no debería ser así aunque este sea el tema que nos ocupa en estas líneas. Y la política y a los políticos se lo relaciona igualmente, fama bien ganada o campaña de odio, no solo con la ambición de poder sino con la utilización de medios corruptos e ilegales, ¿habrá corrupción legalizada?, para lograr sus metas.

De paso, no existe sociedad, secta, empresa, partido, equipo o individuo vinculado a lo público, que se halle inmune a la corrupción. Hasta las grandes causas han sido penetradas por ese pariente en principio indeseado por sus cercanías a Lucifer. “Simpatía por el diablo” cantan los Rolling Stones. Y mire que más de uno se ha quemado en sus llamas y cumple condena centenaria. Y mire que también existen miles, la cola de solicitudes es interminable, que continúan ilesos y con ánimos mayores de seguir o inscribirse en su negocio siempre próspero. El bien cuesta, es retraído, mientras que el mal es pegajoso y place.

Se observa en tal sentido que los límites, las conexiones, las implicaciones, las zonas grises e influencias entre esos tres elementos, poder, política y corrupción, se han desdibujado de manera alarmante. La aparición de la resbaladiza «ética con pragmatismo» en la que se esconden tantos desaguisados públicos y privados, enseña de alguna forma la crisis de la ética como sinónimo y encarnación del bien común y la felicidad humana, idea próspera en los pensadores clásicos igual que en los padres de la iglesia.

Aterrizando necesariamente en Venezuela nos encontramos con un nuevo escándalo de corrupción o al menos con los fuegos artificiales que hasta hoy se observan y que dan pie a tantas conjeturas incendiarias.

Además del morbo observado es importante resaltar el tsunami social que atraviesa a la sociedad venezolana donde están en juego desde la credibilidad de su existencia como nación hasta la legitimidad de sus liderazgos en este mapa de putrefacción generalizada que nos toca vivir.

Dudo que exista mejor momento para una revisión en perspectiva histórica de lo que somos. Decir que no está ocurriendo lo que ocurre no parece lo más sensato, aunque creérselo todo tampoco y menos aún tirar la toalla. Revisar el menú de opciones a futuro, allí me anoto. El modelo de país que no deseamos flota delante de nuestras espantadas narices.

Poder, política y corrupción, tres afluentes indetenibles de la vida social de nuestro tiempo.

Leandro Area Pereira
leandro.area@gmail.com
@leandroarea

viernes, 1 de noviembre de 2019

SOLEDAD MORILLO BELLOSO: TRIÁNGULOS Y PODER

No cabe el pomposo lenguaje político cuando la situación de los ciudadanos está color de hormiga amazónica en celo y, menos, cuando lo que se siente en la calle es un disgusto y desasosiego superlativos, un hartazgo dispuesto a todo. No cabe el discurso rococó en boca y textos de analistas y doctos cuando se les nota a leguas que están perdidos en el laberinto, que no atinan a descubrir cómo va a decantar todo el despelote y, menos, en qué va a derivar este desmadre que llamamos crisis venezolana. Muchísimo menos cabe la propuesta grisosa, grasosa, indefinida y sin cotas que nos pone en el mero medio de una mediocridad, como es la promesa básica de la muy almohadada "mesita".

Sigo sin entender qué diantres hacen Luis Augusto Romero y Españita, ambos jóvenes capaces e inteligentes políticos del siglo XXI, en ese grupete de políticos de papadas acuosas e ideas anquilosadas y tan poco creativas que solo nos recuerdan que llevan repitiendo lo mismo desde los años ochenta, brincando de un partido a otro, de fracaso en fracaso. Luis y Españita pierden mucho en esa fotico; supongo que no pasará demasiado tiempo antes que entiendan que ser cachorros de perros viejos no es respeto a la veteranía, es caminar hacia el pasado.

En fin, la situación del país luce de nado en un pantano. La palabra "cambio", tan atractiva por esperanzadora, parece hoy carente de contenido y eso no es bueno. Seguramente la solución no está en todo lo que se ha intentado hasta ahora sino en probar caminos novedosos inexplorados. No se trata de cambiar de actores, liderazgos y voceros. Porque no es cuestión del quién sino del cómo y, en buena medida, también el qué. No es asunto de decir lo mismo de modo distinto, porque eso sería suponer que el maquillaje y el traje hacen al actor.

Claro, no es fácil hacer nuevos planteamientos (y conseguir comunicarlos) cuando en la escena está un régimen que ya no tiene remilgos en mostrarse como lo que es: una tiranía feroz y falaz que se ha apropiado de la mayor cantidad de medios y redes. Y tampoco es fácil navegar en el pantano donde unos oportunistas, prevalidos de poder ungido por el régimen y que se creen en el derecho negociar por un grueso porcentaje de la ciudadanía, sin que esos ciudadanos los hayan elegido para ello.

Para marcar claramente la diferencia entre el mecanismo Oslo-Barbados y "la mesita" hay que hablar del origen. Los emisarios de la oposición en Oslo y Barbados fueron designados por Guaidó, quién fue elegido presidente de la AN, organismo que fue elegido directamente por el pueblo. Es decir, legitimidad de origen. Incluso si no se reconociera a Guaidó como presidente (E), por su carácter de presidente del Parlamento está facultado para designar emisarios, a menos que la mayoría calificada de la AN le hubiera ordenado que no designara a esos emisarios en particular y le hubiera exigido plantear otros o directamente mandado designar a unos específicos con nombre y apellido. No así esa "mesita", que es un ente autodesignado, sin aval alguno de legitimidad de origen en urnas electorales. Seis diputados y unos cuantos liderazgos sin cargos de elección popular no pueden pretender imponerse a juro. Porque en realidad no están pasando por encima de la mayoría de los diputados; están pretendiendo estar por encima del pueblo. Y eso es un mayúsculo disparate, un absurdo descomunal.

Muy diferente cosa hubiera sido si estos señores se hubieran acercado a los noruegos y ofrecido como ayudantes en la facilitación. Pero el objetivo político de "la mesita" no es conseguir un "acuerdo nacional"; es sustituir a la oposición formal estructurada y con legitimidad de origen, bajo el argumento de que esa oposición, como no ha obtenido el objetivo deseado, ha perdido legitimidad de desempeño y, ergo, debe ser sustituida por ellos.

Esto se trata de los triángulos. Del tipo de triángulo y del poder en los vértices. Chávez llegó a vivir un ejercicio en un triángulo escaleno. Arriba, él, al final del lado cortó la oposición y al final del lado largo el pueblo. Las dimensiones cambiaron con la muerte de Chávez y el advenimiento de Maduro. Ahora es un triángulo equilátero; en un vértice, el régimen, en otro la oposición y en el tercero el pueblo. La oposición quiere sustituir al régimen. Ciertamente no lo ha logrado. Y al régimen no le sirve este equilátero. Va en contra de su estilo autoritario y, además, está en perpetuo riesgo dada la precaria situación socioeconómica e institucional. Ahí es donde cobra importancia "la mesita"; si ésta sustituye a la oposición estructurada actual, el triángulo se convierte en isósceles. Conveniente para el régimen. No tiene ni siquiera que financiarla o convertirla en colaboracionista. Le basta con dejarla hacer.

Así las cosas, ahí está "la mesita", con un sorprendente poderío comunicacional (Globovisión es ahora LaMesitaTv), esparciendo medias verdades y reinterpretando (mal) los conceptos. Escribiendo un conveniente glosario. Un ejemplo claro de ello es su insistencia en que el mecanismo Oslo-Barbados se basa en el "todo o nada". Eso es simple y llanamente mentira. El principio establecido es "nada está acordado hasta que todo esté acordado". Eso es muy diferente y tiene enormes virtudes, entre ellas que no plantea falsos dilemas. Porque el "nada está acordado hasta que todo esté acordado" es en realidad subir la escalera por peldaños. Peldaño, acuerdo, peldaño, acuerdo. Hasta llegar al final superior de la escalera. El sistema de acuerdos parciales (marca "la mesita") es inoperante, torpe y tonto cuando estamos frente a un régimen que no titubeará al solo impulsar acuerdos de poco valor o, peor aún, incumplir un acuerdo o cumplirlo a medias. Pocos presos políticos han sido excarcelados (no liberados), la fracción del Polo Patriótico se incorporó a la AN pero a ésta no se le ha suspendido el desacato, por solo destacar dos ejemplos de la falsa eficacia de "la mesita".

Es no solo posible sino probable que se reinstaure el mecanismo Oslo, más aún considerando lo que la comunidad internacional está viendo en América Latina y las imprevistas explosiones en el ánimo. Los radicales del régimen y de la oposición tendrán que reevaluar sus posiciones. Seguramente las propuestas de oposición y régimen tendrán cambios. Hay que entender que el escenario no es el mismo que cuando las reuniones en Oslo y en Barbados. Pero una cosa tiene claro el grueso de la oposición estructurada: con la AN en desacato no es que el juego se tranca, es que es un juego imposible y extremadamente destructivo, para todos, y también para el régimen.

Soledad Morillo Belloso
soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob

viernes, 27 de septiembre de 2019

OVIDIO PÉREZ MORALES: NO ESTAMOS EN DICTADURA

“Venezuela no es una dictadura”. Lo ha declarado quien ejerce la presidencia de facto del país. Y es verdad. Desgraciadamente. Porque lo que tenemos es algo peor: un totalitarismo en progresiva ejecución.

Al tocar este tema es indispensable definir bien los términos que entran en cuestión. Y ayuda ilustrándolos con algunos modelos concretos.

En una sociedad se pueden distinguir tres ámbitos de vida o praxis ciudadana: el económico, referente al tener; el político, al poder; el cultural (o, mejor, ético-cultural) al ser, en su más hondo sentido (educación, comunicación, arte, moral, religión…). Economía, política y cultura son términos que identifican respectiva y sintéticamente dichos campos. Es obvio que la vida social constituye un tejido en que esa trilogía se entremezcla, por la unidad misma de la persona humana y de la convivencia que esta integra; no se da, así, una actividad económica en estado puro, pues la economía no se hace a sí misma, sino que es el ser humano (completo) el que organiza su tener en la polis ineludiblemente desde su condición ética. Santo Tomás de Aquino decía algo parecido al respecto: no es el intelecto el que entiende, la voluntad la que quiere y el sentido el que siente, sino el hombre, que por el entendimiento entiende, por la voluntad quiere y por el sentido siente. De allí la complejidad de la actividad humana.

La dictadura es un régimen que busca básicamente el control político de una nación, aunque, según lo dicho, en alguna forma interviene también en cuestiones económicas y culturales. Modelos tenemos en Pinochet y Pérez Jiménez. Me gusta mostrar esto con el ejemplo siguiente. En tiempos de dictadura el señor X tiene una finca en el interior del país; está descontento con el gobierno y entonces dice: “Yo no me voy a meter para nada en política, sino que me voy para mi finca y punto”. En principio no será molestado, a menos que a un personero del régimen le guste precisamente esa finca y lo fuerce a dejarla; o algo por el estilo.

El totalitarismo es algo mucho peor. Entraña una voluntad de control total del ser humano: no solo de lo político, sino también de lo económico y, lo que es más profundo y grave, de lo ético-cultural. Ejemplos patentes los ofrecen el nazismo y el comunismo. El Estado se convierte en un ídolo al cual se le ha de sacrificar todo y rendir reverencia (estatolatría). De allí el connatural culto a la personalidad (big brother, padre), característico de esos sistemas: Hitler, Stalin (podemos agregar otros difuntos como Fidel y Hugo). A la cúpula totalitaria, más allá de bienes materiales y poder político, le interesan las mentes de los súbditos (pensamiento, conciencia, valoración ética). De allí que buscan construir un correspondiente hombre nuevo. El totalitarismo es como una religión al revés, con su doctrina y dogmas, culto, paraíso, ser supremo… Hannah Arendt dejó abundante material sobre el tema.

Lo anterior explica el firme rechazo del Episcopado venezolano a la propuesta de reforma constitucional en 2007, tendiente a la instauración en nuestro país de un Estado socialista; aquella fue negada, pero introducida luego por los caminos verdes del socialismo del siglo XXI y un Plan de la Patria, que ahora ha sido renovado) En esa ocasión el Episcopado fue tajante: “Un modelo de Estado socialista, marxista-leninista, estatista, es contrario al pensamiento del Libertador Simón Bolívar (…), y también contrario a la naturaleza personal del ser humano y de la visión cristiana del hombre, porque establece el dominio absoluto del Estado sobre la persona (…) La proposición de un Estado socialista es contraria a principios fundamentales de la actual Constitución, y a una recta concepción de la persona y del Estado”.

Identificar al que se tiene en frente es fundamental para una adecuada respuesta y una certera estrategia. En la oposición interna y el apoyo externo no es lo que precisamente ha abundado, y de allí tantos errores y fracasos.

El régimen del socialismo del siglo XXI actual es mucho peor que una dictadura. Los creyentes y demócratas debemos estar claros en esta materia. Se juega la suerte del país.

Ovidio Pérez Morales
@OvidioPerezM

viernes, 16 de agosto de 2019

GABRIEL BORAGINA: RICOS Y FAMOSOS

Puede decirse que la gran mayoría de las personas quieren ser conocidas por diferentes razones:

1.                        Los empresarios, vendedores y profesionales para captar clientes.
2.                        Los políticos para lo mismo, pero traducidos en votos.
3.                        Los empleados para conseguir empleo.
4.                        Los religiosos para tener a quienes predicar.
5.                        Los docentes a quienes enseñar.
6.                        Etc.

Es decir, que prácticamente todos queremos ser -más o menos- conocidos por muy disímiles razones cada uno.

Pero ¿existe gente que quiera ser conocida simplemente por el hecho de ser conocida, con independencia de lo que la gente opine de ella?

Muchas personas buscan protagonismo para hacerse ver. Es verdad. Pero siempre hay una finalidad detrás de esa búsqueda, aunque no aparezca explícita a primera vista, ni sea evidente por sí misma.

Y los famosos no siempre consiguen una excelente opinión de ellos por parte de la gente que los conoce.

La fama no es algo que otorgue la opinión pública de manera gratuita. Quien quiera ser famoso debe dar algo a cambio de su fama. Ni más ni menos que como todo en la vida.

La fama -cuando crece- genera casi en partes iguales tantos "amores" como "odios” a los famosos. No sólo se goza de fama como se suele decir, sino que también se sufre de ella.

Cuando la ecuación se desbalancea hacia el lado de los odios, la fama no es tan agradable y apetecible como suponen normalmente quienes la persiguen afanosamente.

Hitler fue un hombre "amado" por millones, lo que revela su ascenso y permanencia en el poder (de otra forma no podría ser explicado), sin embargo, ese "amor" y apoyo popular se fue transformando lentamente en odio a medida que su opresión y agresividad aumentaban. Es probable que cuando tuvo certeza de que había sido definitivamente derrotado no hubiera deseado llegar a ser tan famoso.

Otros tiranos y personajes sinestros tuvieron mejor suerte y salieron indemnes y famosos de la historia pese a sus masacres y miserias generadas (Stalin, Mao Tsé Tung, Perón, el Che Guevara, Fidel Castro, Chávez, etc.). Para sus enemigos fueron famosos por sus crímenes, para sus partidarios por sus "ideales". Para cuál de los dos bandos fueron más famosos es imposible saberlo.

Existe la creencia de que todo el mundo quiere que los demás tengan una alta opinión de ellos. Este deseo es bastante difícil de plasmar en la práctica, por no decir imposible. A veces, hasta en la propia familia hay severas desavenencias como ya advertía Jesús durante su paso terrenal por este mundo.

Pero hay otras personas para las cuales la fama está por encima de cualquier otra cosa, inclusive de sus afectos personales. Posiblemente porque se cree que la fama trae dinero con independencia del amor o del odio que se tenga por el famoso. Sin embargo, parece que aquello de que la fama trae por si misma fortuna no siempre es así si se piensa en casos como -por ejemplo- el de la Madre Teresa de Calcuta, que pese a su fama era pobre. O el ejemplo mismo de Nuestro Señor Jesucristo, a quien su fama no sólo no le reportó riqueza (que nunca la buscó) sino que le llevó a la cruz.

Algunos opinan que la fama se procura porque se considera que otorga poder al que la ostenta. Un poder que no siempre se traduce en algo monetario. Para tener poder hay primero que ser conocido. Hablamos naturalmente de poder sobre los demás, porque para tener poder sobre sí mismo basta con conocerse a uno mismo, por supuesto.

Algunos anhelan el poder para ser famosos, invirtiendo la ecuación, porque para tener poder primero uno tiene que ser conocido, y cuanto más conocido más famoso, y a mayor fama mayor poder (para bien o para mal). Poder que incluye el ser "amado" u "odiado".

Y aunque deliberadamente se busque el poder para ser famoso ese no el orden en que se lo genera, sino que primero viene la fama y después el poder. ¿Poder para qué? El poder puede quererse con diferentes finalidades. Por ejemplo, para tener dinero ¿y para qué sirve el dinero?, básicamente para comprar bienes o servicios. No olvidando que la fama no depende del que la ambiciona, sino del que la concede. No hay famoso sin alguien que lo afame. Y afamar a quien no merece ser afamado es un gravísimo error, pero muy común en nuestro tiempo. Muchos de los famosos de hoy no merecen la fama que se les otorga.

Sin embargo, esto no siempre funciona así. Muchos poderosos se esconden detrás de testaferros creando la ilusión que el poder está en estos últimos y no en quienes los contratan. Y los primeros pagan para hacer "famosos" a sus substitutos, en tanto ellos permanecen en el anonimato y conservan todo su poder. Así, muchos supuestos "ricos y famosos" sólo son famosos, y no verdaderamente "ricos". Simplemente "otros" (los verdaderos ricos) han pagado la publicidad suficiente para hacerlos pasar por ricos en lugar de ellos.

Esto no siempre tiene fines delictivos, sino que a veces se hace con fines preventivos, para no ser víctima de delitos. La riqueza ajena no sólo atrae a gente decente, sino también a delincuentes de todo tipo. Y una manera eficaz de protegerse de estos últimos es simulando que la riqueza no pertenece a su auténtico dueño, sino a un tercero que -en realidad- tiene su patrimonio en cero.

Cierta vez conocí a un hombre muy acaudalado que poseía una flotilla de los mejores coches últimos modelos de las marcas más costosas. Pero, en sus movimientos diarios usaba un desvencijado automóvil usado, muy antiguo y en mal estado, sólo para evitar llamar la atención de los ladrones y que intentaran robarle los mejores y más caros. Ningún "amigo de lo ajeno" repararía en alguien conduciendo un cascajo de cuatro ruedas.

Así también, hay ricos que esconden sus riquezas poniéndolas a nombre de personas de escasos recursos, o de sociedades que -en los papeles- son gerenciadas por indigentes.

Porque la riqueza cuando se divulga trae fama, y atrae a todo tipo de personas, tanto honestas como no. Y la riqueza genera para el rico dos tipos de reclamos por parte de la sociedad: uno, que se la done a los pobres, y otro de parte de los ladrones, que quieren tomarla para sí, por el fraude o por la fuerza (igual como hace el gobierno cuando cobra impuestos). Por lo que ser "rico y famoso" no es tan buen negocio como se supone. Algunos valoran más ser ricos anónimos. Otros ser famosos, aunque no ricos.

Gabriel S. Boragina 
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina 

domingo, 24 de marzo de 2019

LEANDRO AREA PEREIRA, VENEZUELA: UN ENSAYO EXPLICATIVO


Abrumados por el hartazgo de los días que no terminan de llegar aún a parte alguna y estancados en su letargo insostenible, a pesar de las luces que se asoman, se apremian el espíritu dolido y el intelecto deseoso por encontrar explicación humana suficiente y válida a las razones por las que Venezuela se encuentra atorada en esta ignominia de ejemplo, de hambre, dolor y de vergüenza.

Explicaciones no han faltado a lo largo de la historia, pasada y presente, hasta para justificar dictaduras, gendarmerías u otras tropelías “quirúrquicas”, con las que supuestamente sanear, a causa de “razones intrínsecas”, al cuerpo todo social de lo venezolano, las maneras de ser y de estar de nuestra sociedad, pasando por encima o por detrás, o adobándolos a su favor, de razonamientos de carácter socio histórico, político y psicosocial.

En tal sentido, quisiera poner en orden las causas que hoy se me asoman en ejercicio de impaciencia ciudadana, ¡hasta cuándo! , y de construcción de herramienta hacia la claridad del futuro, sin ánimo repetitivo ni escolar. E intentaré para ello perfilar una explicación a partir de cuatro miradores u observatorios, como guste, desde los cuales se pudiera ofrecer una cierta visión orientadora y comprehensiva a tantos lectores no dedicados ni radicados en los conocimientos de la Historia, para pensar en lo venezolano, sus ires y venires, sus firmezas y sus debilidades, sus logros y traspiés; sus esperanzas.

Propongo entonces para la discusión y diseño del futuro, más que para la redención o momificación del pasado, la historia es transformación, cuatro ingredientes razonables, explicativos y discutibles, de lo inacabado que hemos llegado a ser, siempre en gerundio. Son claves, óigase bien, no conclusiones, y habrá más de uno, a eso se aspira, que salte y proponga un nuevo aspecto o los derrumbe todos o combine de manera diversa los que expongo; en fin.

De lo que se trata es de revisar el mapa de nuestros avatares en el largo plazo, que incluye el tiempo transcurrido desde el descubrimiento a la actualidad, y encontrarnos que son cuatro los aspectos centrales y definitorios de nuestro deambular como sociedad.

Se podrían agregar o combinar con estos cuatro “miradores” o puestos de observación, como usted guste, todos los elementos disponibles a nuestro alcance, aderezos como por ejemplo: la calidez del clima, la diversidad étnica, el petróleo y otras riquezas del subsuelo, la bonhomía de sus gentes, la fortuna cultural de las regiones, las influencias externas, la violencia individual y social, el papel de las religiones, el ¨por ahora” famoso, la mermada capacidad productiva, el ingenio y tesón de sus individuos, la demostración de sus escasos éxitos como equipo, las extremas bellezas de su inconmensurable naturaleza, de allí Tierra de Gracia, y demás.

Estos cuatro elementos de los que vengo hablando, esos cuatro fantasmas que nos acechan y que ahora nombro, son los siguientes: a) un sentimiento de orfandad; b) una sensación de despojo; c) una vaga y torpe noción de libertad y; d) una relación instrumental con el poder, la política y el ejercicio de la función pública.

Cada uno de esos aspectos requerirá de un detenido tratamiento específico ya adelantado a su manera, es verdad, por variados especialistas y desde distintas perspectivas, temas y tiempos, que en sumatoria de conocimientos vendrían a ser algo así como la psicosociología explicativa, para nada justificativa, del fracaso venezolano como nación y república estable, que no ha logrado hasta ahora en 500 años de historia, delinear con claridad efectiva y permanente una República democrática próspera de ciudadanos que se identifiquen y actúen en común sentido y propósito desde sus múltiples y enriquecedoras identidades.

Según entiendo estas son cuatro de las piezas principales del rompecabezas que nos acercarían al descubrimiento del por qué no hemos dejamos de ser lo que seguimos siendo y que serán motivo de mis próximos cuatro artículos que ofreceré al lector, me comprometo, en cercanas entregas.

Valga apuntar que este esfuerzo tiene una vocación de futuro en el sentido de perfilar un proyecto de país que, tomando en cuenta con realismo sus debilidades y sus fortalezas, nos haga superar la vergüenza a la que nos ha llevado el socialismo del siglo XXI.

Leandro Area Pereira
@leandroarea

domingo, 27 de enero de 2019

LUIS FUENMAYOR TORO, LA LUCHA POR EL PODER


Los últimos 20 años del modelo instalado en 1959 fueron de gran deterioro de las condiciones de vida de los venezolanos. A muchos les disgusta que se les recuerde esta verdad, pues estuvieron entre sus causantes o sus cómplices, o incluso entre quienes la “disfrutaron”, como hoy son muchos quienes disfrutan de la miseria y necesidades de sus compatriotas. Pero fue así, y aquella situación de descomposición fue la que permitió ocurrieran todos los hechos políticos de finales de siglo, desde el caracazo en 1989 hasta la victoria electoral de Chávez en 1998, pasando por las movilizaciones diarias de calle de 1990 y 1991, el golpe de Estado de 1992, la destitución de Carlos Andrés Pérez en 1993 y la victoria de Caldera contra el bipartidismo en 1994, en una alianza con fuerzas de izquierda.

El gobierno de Chávez, que se inicia en 1999, va logrando paulatinamente el control hegemónico del país, no sin antes tropezar con muchísimos escollos y superar conspiraciones de todo tipo. Recordemos el paro general de 2001, el golpe de estado de 2002 y el “lockout” petrolero de 2003-2004, eventos todos organizados contra un régimen electo democráticamente, con respaldo popular mayoritario y que había actuado dentro de la nueva Constitución aprobada en referéndum en diciembre de 1999. Y hago este preciso señalamiento no para hacer un juicio moral de sus autores y participantes, sino para dejar claro que, en la política, la confrontación tiene como objetivo la lucha por el poder político, por lo que se hace al margen de razones legales, constitucionales o morales y sin limitaciones de otro tipo. 

Las razones legales, constitucionales, éticas y morales se utilizan para tratar de convalidar lo actuado y las decisiones tomadas. Y es así como deberíamos tratar los actuales acontecimientos. Quienes acaban de declarar a Guaidó como Presidente son prácticamente los mismos que dieron el golpe de Estado de abril de 2002. En aquel momento hablaron de vacío de poder, sin importarles que ellos mismos eran los causantes del supuesto vacío, que en realidad no era tal, pues ya se había juramentado ante el órgano competente el Presidente encargado. Era una simple justificación leguleya de la acción política tomada. Hoy, aunque no les guste a muchos, estamos en una situación similar. También se declara un vacío de poder inexistente y se procede a llenarlo en la forma menos legal y constitucional posible, dando una serie de justificaciones que son sólo eso, justificaciones de decisiones políticas tomadas para hacerse con el poder.

De ahí que no tenga mucho sentido la discusión legal ni constitucional del asunto, pues repito no es lo que determina las actuaciones. Estamos en presencia de una lucha por el poder: unos por mantenerlo y otros por tomarlo.

Si fuéramos a los aspectos legales y constitucionales, Maduro era más ilegítimo ayer que hoy, pues hace 6 años fue candidato presidencial violando la norma constitucional, que expresamente prohíbe al Vicepresidente Ejecutivo ser candidato a la Presidencia de la República. Sin embargo, se lo dejó gobernar sin hacer de esta violación mayores problemas. Y se hizo de esta manera, porque la oposición no tenía suficientes fuerzas para asumir esa lucha. O sea, dicho de otra forma para que los fanáticos entiendan, si es que eso es posible, no tenían con qué enfrentarlo. El asunto entonces es de poder y no de quién tiene la razón o cree que la tiene.

Esto no significa que estar asistido, o creer estarlo, por la razón y las leyes no sea importante. Lo es en relación con la unidad de quienes combaten y los apoyos, externos e internos, que puedan obtener. La confrontación actual en Venezuela parece irreversible en su desenlace: Maduro sale, son muy poderosas las fuerzas mundiales que lo adversan, y es rechazado mayoritariamente por una población hambrienta, desesperada y arruinada, por 20 años de desatinos, corrupción y conchupancia. Lo que se discute es cómo sale, si obligado internamente por las mismas fuerzas militares que hoy lo apoyan o a través de una invasión militar extranjera, escenario este último de mayor gravedad para la patria y su existencia futura, por la destrucción material y moral que conlleva.  

Luis Fuenmayor Toro
@LFuenmayorToro

lunes, 31 de diciembre de 2018

NOEL ÁLVAREZ, NO TODOS LOS TIRANOS MUEREN EN SU CAMA


Las expectativas que demuestra mi tía Filotea por lo que pudiera ocurrir en nuestro país, el nuevo año, aderezadas con la lectura que hizo de la novela “El otoño del Patriarca”, me impulsaron a leer con detenimiento esta obra del escritor colombiano Gabriel García Márquez. Este excelente trabajo literario vino a representar para mí, un importante acontecimiento intelectual que hoy, más que nunca, se encuentra vigente su contenido temático porque en él se pueden encontrar personajes que registran mucha similitud con algunos autócratas actuales, lo cuales se aferran al poder como si este fuera su último hálito de vida.

La novela, considerada como una fábula sobre la soledad del poder, se desarrolla en un país ficticio a orillas del Mar Caribe. Este territorio es gobernado por un anciano dictador que recrea el prototipo de las dictaduras latinoamericanas. Se le considera un largo poema en prosa y la obra que mejor representa al mítico tirano contemporáneo. En sus páginas reverbera el realismo mágico que García Márquez supo imprimir en gran parte de sus obras.

El Otoño del Patriarca, se llama así, porque la muerte le sobrevino al dictador durante esa estación del año. En esta historia se nos habla sobre un autócrata, en la que el escritor hace una especie de compendio entre muchos tiranos de toda la historia latinoamericana y la resume en un relato de un solo personaje: el Patriarca. El dictador o Patriarca es un anciano general que no recuerda su edad y no dispone de educación escolar. Se instaló en el poder tras varias contiendas y golpes de estado. El pueblo lo ve como una leyenda. Utiliza métodos violentos para hacer que se cumpla su ley. Su poder llegó a ser tan grande que una vez preguntó ¿qué horas son? y alguien le contestó: las que usted ordene mi general

La madre del tirano, Bendición Alvarado, vivía en la pobreza y se ganaba la vida pintando pájaros y vendiéndolos en el mercado, sin saber que era una de las mujeres más ricas del planeta, ya que, su hijo registraba a su nombre todo cuanto adquiría con los negociados del gobierno. Al morir su madre, el General proclama su canonización civil y la nombra patrona de la nación, curadora de enfermos y maestra de los pájaros. También decretó como feriado nacional, el día de su nacimiento. Desde allí en adelante fue conocida como: Santa Bendición Alvarado de los pájaros. Fíjense ustedes cómo cambian las cosas, en Venezuela no es necesario pintar pájaros para aparecer en la revista Forbes. Solo se necesita vender productos de belleza por catálogos para entrar en la élite donde militan los grandes millonarios del mundo.

Señalan algunos que este trabajo del Gabo podría tratarse de alguna dictadura real de la Sudamérica de cualquier siglo. En el otoño del Patriarca el escritor colombiano consigue atrapar al lector con su mensaje de denuncia social. El dictador es constantemente atacado por una sociedad que no lo quiere. Su poder tiránico conlleva al odio incluso de sus hombres más fieles. En los últimos años del dictador en el poder, el país entra en una crisis que le obliga a vender hasta su propio mar y los pata en el suelo entran en pánico, por algunas consideraciones

del Gabo, tal es el caso de una frase que desliza en la novela: "El día en que la mi… tenga algún valor los pobres nacerán sin c…".

Por el contenido de esta novela, el lector puede apreciar que el poder siempre corre aparejado con la violencia y requiere de periodos de inestabilidad para consolidarse. Todos los autócratas requieren crisis para justificar su afán de ser reconocidos como salvadores, ya que, en la paz, ellos no juegan ningún papel. Por consiguiente, las naciones regidas por este tipo de gobernantes, viven de conflicto en conflicto. Estos delirios autocráticos los viven a diario algunos países latinoamericanos y este dictador los potencia, a través de su actitud maquiavélica e inhumana, cuando ordena, sin que le tiemble el pulso, homicidios individuales, genocidios, magnicidios brutales, que luego manipulará a través de hábiles artificios para no ser considerado responsable de ellos.

Al final, íngrimo y solo, el dictador perecerá de muerte natural y será encontrado, medio comido por los gusanos, en su cama. En esta obra, Gabriel García Márquez transmite a sus lectores el sentimiento de soledad que embarga a todos los tiranos y evidencia las atrocidades a que puede conducir el uso y abuso de un poder sin límites.

Noel Álvarez
Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE 
Noelalvarez10@gmail.com
@alvareznv

martes, 19 de enero de 2016

JOSÉ FÉLIX DÍAZ BERMÚDEZ, PODER Y ADULACION

Cuando la adulación se introduce en el poder lo pervierte, lo corrompe. La adulación rebaja, engaña, ofende. La adulación es inmoral, atenta contra la dignidad del hombre, sirve para estimular y complacer indebidas vanidades y ambiciones.

En la historia la adulancia ha ejercido tantas veces su obra seductora de espíritus y de voluntades. Los grandes hombres, sin embargo, la han despreciado, la han apartado de sí. Bolívar señalaba que: “la lisonja es un veneno mortal para las almas bajas…”. ¡Cuántas lecciones de Bolívar no se siguen! ¡Cuántos actos indignos se realizan en su nombre! A diferencia suya, otros personajes, dirigentes y pueblos inclusive -éstos con buena fe o ignorancia muchas veces-, aceptaron excesos vergonzosos, la comparación inadmisible, el uso intolerable del recuerdo y la obra del Libertador.
En Italia, en los muros de un tribunal penal en Milán, oculta se encontró la obra: “La justicia de los cielos y de la Tierra” (1937), en la cual el aparecía el dictador Benito Mussolini en uniforme militar acompañado del egregio poeta Virgilio y del general y emperador Napoleón Bonaparte como si hubiese detentado alguna cualidad semejante a los mismos.
Los nazis, por su parte, exaltaban a Hitler rodeado por símbolos y  escudos de su patria en actitud grandiosa, única, superior. A su lado igualmente fueron representados los dictadores Franco y Mussolini a quienes se les atribuía el insólito título de: “defensores de la paz y la civilidad”.
La imagen de Lenín, Stalín, Marx y Engels se presentó ante el pueblo soviético como deidades públicas, así como Mao era exhibido ante los chinos entre tantos otros casos lamentables de reverencia y sumisión.
Aristóteles calificó a los aduladores como: “mercenarios” y Richelieu como: “ladrones”. Diderot reflexionaba que: “engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga”.
La justicia sabe discernir y establecer en su momento, más allá de las pasiones, el lugar que a cada quien corresponde en la historia.
Jose Felix Diaz Bermudez
jfd599@gmail.com
@jfdiazbermudez

Anzoategui - Venezuela