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jueves, 2 de abril de 2020

BEATRIZ DE MAJO: SILENCIOS CÓMPLICES DE CHINA, CHINA HOY

La postura tradicional de Pekín dentro de la escena global y de cara a todos los eventos internacionales que les atañen, ha sido la de extraer para si el mayor dividendo. Esta es una verdad palmaria. Esta será igualmente su estrategia después de haberle demostrado a la humanidad su alarmante y eficiente capacidad – es propio reconocerlo- de reacción frente al virus COVID 19 dentro de su propio territorio. Querrán capitalizar para si sus aciertos.

Con este supuesto en mente y dada la circunstancia jurídico-política internacional que vive Venezuela en el momento actual, ¿cuál actitud cabe esperarse de parte del gigante asiático hacia Venezuela, quien fuera su mejor aliado en Latinoamérica durante los últimos veinte años?

Solo entre 2007 y 2017, Pekín puso en manos de la Revolución chavista más del 40% de todos sus financiamientos otorgados en el subcontinente. Los contratos de cooperación económica que se firmaban a granel con Caracas incluían toda clase de proyectos de desarrollo en el sector petrolero y minero, construcción de viviendas, comunicaciones satelitales, industrias de talla media, desarrollo ferroviario, por citar los más destacados. De todos ellos no queda sino el bagazo.

De su lado Nicolás Maduro, solo en el año 2018 promovió y suscribió 28 acuerdos bilaterales para apoyar la iniciativa de Xi Jinping de la Nueva Ruta de la Seda. La estrecha interacción de ayuda y de negocios entre los dos países no puede ser reseñada en estas muy cortas líneas, pero baste saber que, hoy por hoy, China ha terminado jugando un papel de cierta relevancia en lo que va quedando la cuasi única fuente de ingresos del país que es la explotación de hidrocarburos. Y por el lado de Maduro, valga mencionar que uno de los últimos aportes tecnológicos recibidos del coloso asiático por nuestro país caribeño fue la asistencia para el establecimiento de un sistema de identificación nacional denominado el “Carnet de la Patria” instrumento para el control y fidelización de la población, ya que a través de una suscripción masiva y obligatoria en el mismo, es como se ha estado distribuyendo comida y medicinas a los ciudadanos. Hay que destacar que, también a la usanza china, está sirviendo para el control de las redes sociales de los venezolanos y para “supervisar” las votaciones secretas de la ciudadanía.

Pero el caso es que, para esta hora, tanto Nicolás Maduro, como integrantes del alto gobierno y de la cúpula de las Fuerzas Armadas venezolanas enfrentan la imputación de cargos penales por parte de la fiscalía de los Estados Unidos por crímenes de terrorismo, corrupción y narcotráfico. Y al resto del mundo les tocará, tarde o temprano, un rol a asumir.

Si consideramos que esta relación simbiótica que ha existido entre China y Venezuela ha llevado a los líderes en Pekín a mantenerse estratégicamente a distancia de los flagrantes desaguisados venezolanos, a pesar de lo mucho que llevan ya perdido en la Patria de Bolívar, lo que puede esperarse, de nuevo, es uno de esos silencios que ya esta vez no podrá ser cómplice, será estratégico. Pero a la vez deberá ser temporal y, poco a poco, tendrán que ir dejando de lado sus posiciones ambiguas dentro de las cuales ni se otorga ni se le resta razón ni responsabilidad a nadie.

Porque ocurre que el interlocutor de China, ya no es el jadeante gobierno de Nicolás Maduro en Miraflores, ni siquiera el líder opositor Juan Guaidó.

Del otro lado de la trinchera está el gobierno de los Estados Unidos determinado a hacer justicia con los depredadores del país y a rescatar su Democracia.

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1

jueves, 29 de noviembre de 2018

PEDRO CORZO, EL CASTRISMO Y SUS TUMORES MALIGNOS


Misterioso, pero las metástasis dictatoriales de la dinastía cubana, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, atraen más repudio y rechazo internacional que el cáncer matriz radicado en La Habana hace 60 años. Las críticas más severas contra la tiranía castrista no son  consecuencias de los crímenes cometidos contra los isleños, sino porque asiste, con sus esbirros especializados en espionaje y represión, a esos regímenes.

Tal parece que el desastre humano y material provocado en Cuba por el totalitarismo castrista es irrelevante para la mayoría de los líderes políticos latinoamericanos. Exceptuando la Venezuela de Rómulo Betancourt  y  la generalidad de los gobiernos de Estados Unidos, los cubanos han contado con muy poco apoyo en sus esfuerzos por instaurar una sociedad democrática en su país.

Causa vergüenza ajena recordar que algunos de los presidentes con mayores credenciales democráticas invitaban al decano de los dictadores, Fidel Castro, a la inauguración de sus gobiernos, en momentos en que en la isla cientos eran fusilados, miles se consumían en las cárceles y centenares se ahogaban en el mar, mientras, el hambre y la miseria se extendían por toda Cuba.

La estulticia de tantos dirigentes de Las Américas coincidía con la voluntad castrista de subvertir el orden continental para situar a sus títeres al frente de los gobiernos. Sabían que el castrismo entrenaba y preparaba a los subversivos, que numerosos académicos, periodistas, sindicalistas y políticos contaban con el respaldo económico y asesoría de la dictadura insular, no obstante, se apretaban voluntariamente la soga que tenían al cuello y eran incapaces de facilitar a los que luchaban en la isla recursos para que combatieran la tiranía que los asfixiaba a pesar de que los Castro si entrenaban y armaban a quienes intentaban derrocarlos. Tampoco, cuando la desesperanza cundió en Cuba, estuvieron dispuestos a abrir sus fronteras a los que huían, como sí hicieron Venezuela y Estados Unidos.

Lo paradójico del encanto del castrismo es que ni  los gobiernos más identificados con la derecha política, incluidas las dictaduras militares de Argentina, Chile, Brasil y Paraguay, aunque fuera por elemental sobrevivencia,  mostraron disposición a orquestar directa o indirectamente una conspiración que atacara el centro desde el cual se fomentaba el derrocamiento de todos.

Pero lo insólito fue que dirigentes democráticos decidieran no ver que el entramado de odio y sectarismo que gestó el castrismo era el nutriente fundamental  de las propuestas de Hugo Chávez, quien con los recursos de la nación venezolana y la falsa imagen de redentor de Luis Inacio Lula da Silva, más la logística del régimen cubano, reinventaron el socialismo real haciéndolo parecer para los incautos menos carnívoro.

El Foro de Sao Paulo, bajo el comando de Fidel Castro, Hugo Chávez, Lula da Silva,  Néstor y Cristina Kirchner, Daniel Ortega y Rafael Correa, fue el principal promotor del también fracasado Socialismo del Siglo XXI, lo que no hubiera sido posible si muchos líderes políticos y sociales, como los de la Concertación de Chile junto a otros dirigentes de la progresía y presidentes legítimamente electos, no hubieran optado por un silencio cómplice ante las tropelías de los hermanos Castro y Hugo Chávez.

La constitución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, Celac, y la Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, fue consecuencia directa de los planes hegemónicos del castrochavismo que procuraban en el menor tiempo posible extender su control para manipular el hemisferio a su antojo. Los mandatarios genuinamente democráticos debieron haberse opuesto a esas propuestas, pero la corrección política de la unidad latinoamericana y disentir de Estados Unidos, determinaron su conducta.

Venezuela vive una profunda crisis humanitaria con un claro origen político, trance al que se incorporó Nicaragua y es de esperar la Bolivia de Evo Morales,  si este sigue empecinado en perpetuarse en el poder a pesar del plebiscito en el que la mayoría de la población rechazó otra postulación suya.

Sin embargo, estas tres autocracias no pasan de ser siervos de la gleba del Castrismo, en consecuencia, lo apropiado es una gestión colectiva de hombres libres que en asociación con la oposición interna de cada país, instrumenten una estrategia que termine con el tumor central y sus metástasis.

Pedro Corzo
@PedroCorzo43