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jueves, 14 de noviembre de 2019

JORGE V. ORDENES-LAVADENZ:LOS 70 AÑOS DE COMUNISMO EN CHINA

El “Gran Salto Adelante” fue una campaña de medidas económico-político-sociales del presidente Mao Zetong en la República Popular China entre 1958 y 1961 que buscaba dejar atrás la tradicional economía agraria e iniciar la rápida industrialización y colectivización. Todavía están en eso y Xi Jinping, el actual presidente, no escatima esfuerzo en contribuir al “Salto Adelante” a su manera.

Para controlar China Xi busca controlar su historia… lo que tiene como credo en las recientes celebraciones del 70 aniversario de los sangrientos “triunfos” de Mao Zetong. Para eso ha hecho publicar libros, películas, programas de televisión y museos a fin de destacar una China dinámica y unida bajo el partido comunista que él lideriza y, para mostrarlo, acaba de estar en la histórica provincia central de Xiniang a fin de celebrar la fundación de la República Popular China y recordar los 130.000 originarios de esta área que dieron su vida por la causa. Como dice C. Buckley, de Bloomberg Politics: “en la ocasión ni siquiera hizo referencia al millón de campesinos que perecieron de hambre en Xiniang como consecuencia de las reformas de Mao y su penosa secuela.”

Xi busca regresar a lo que él llama los “genes rojos,” o un tradicionalismo recalcitrante de una China dizque pujante que se origina en un pasado sin duda peluqueado que sirve de razón de un presente cada vez más “promisorio” con miras a un futuro todavía mejor que siga el dogma comunista de monopolio político y económico. Ensoñación que él cultiva devotamente. Se trata de un “mensaje patriótico” que descarta cualquier referencia a los costos humanos tempranos, a los de la Plaza Tiananmen, a los campos de concentración y muerte paulatina a la que hoy están sometidos millones de chinos por haber mostrado desacuerdo con los principios oficiales sobre todo en regiones rurales donde habita la mayor parte de la población de la que Xi dice. ”Esta tierra roja fue ganada a un alto precio y pagada con la sangre de cientos de millones de nuestros antepasados revolucionarios… Los último 70 años han sido de inusitado progreso económico y tecnológico.”

Claro que no sorprende que las recapitulaciones de logros de Xi, que se hacen con bombo y platillo desde hace tiempo, descarten sistemáticamente los traumas históricos como la hambruna que mató a decenas de millones entre 1958 y 1960 en todo el país; y omitan totalmente las promesas de “un gran adelanto” en la producción de alimentos que no se logró. La verdad es que si hoy se tomara en cuenta empíricamente y se hablase de ello, ayudaría a que semejante tragedia no se repitiese pero para eso lo peor es escubrirla en las referencias históricas oficiales del momento.

Xi también encubre el que la economía china hoy crezca anualmente al 6,3 % siendo la cifra más baja de los últimos 30 años. Según el WP, en el occidente de China, la demolición de mezquitas y la mecanizada excabación de cementerios es constante. Por lo menos un millón de musulmanes han sido confinados en campos de concentración donde el Corán está prohibido, los imanes son encandenados y los jóvenes son forzados a renunciar al islam. La que más está sufriendo es la etnia musulmana uigur que vive en el noroeste de China, una de las 56 etnias de China reconocidas y toleradas por el gobierno hasta hace poco. Pero el régimen de Xi busca eliminarla y reemplazar su deísmo con ¡Lealtad al Partido! Lealtad que Xi busca también en Hong Kong… porque teme el contagio político que acaso llegue a la China continental.

Jorge V. Ordenes-Lavadenz
jvordenes@yahoo.com
@JvordenesV   

miércoles, 1 de mayo de 2019

BEATRIZ DE MAJO, LATINOAMÉRICA, FOCO DE LA RUTA DE LA SEDA. (I)

Hace dos mil años cuando la seda era el producto estrella de los mercados, la ruta de los buques que la transportaban, fue un espacio de acción comercial que conectaba a China, el único productor, con Mongolia, el subcontinente indio, Persia, Arabia, Siria, Turquía, Europa y África. La Nueva Ruta de la Seda, el proyecto emblemático del gobierno de Xi Jinping formulado en el 2013, y el que labrará su nombre en la historia de las relaciones externas de China, es, en la realidad, un gigantesco fondo de recursos financieros para ser invertido en obras de infraestructura en el mundo entero. 

Como una inmensa telaraña, la nueva ruta tiene un espectro de acción bastante más amplio y tiene como propósito final conectar eficientemente al país asiático con Europa, Medio Oriente, África y América Latina con la finalidad de generar, a través de la interacción entre los países, una inmensa y poderosa área de influencia china en prácticamente todo el globo terráqueo. 

En nuestra área geográfica latinoamericana la tentacularidad china se inició bastante antes de la formulación de este proyecto y revestía, antes del 2013, la forma de un creciente y masivo comercio de exportación con algunos de nuestros países al igual que adquiría la forma de importantes inversiones bilaterales en proyectos de interés común con el país receptor. 150.000 millones de dólares en poco más de una década. 

El entramado de relaciones que se ha creado entre China y países del entorno geográfico nuestro, como Perú, Ecuador, Argentina, Chile. Uruguay, Bolivia, Costa Rica, Cuba y Venezuela no es deleznable y lo propio es considerar que el país asiático ha estado construyendo esta área de influencia estratégica y geopolítica de gran envergadura de manera planificada. Lo novedoso del asunto es que, en el presente, ya el gobierno chino admite de manera explícita su interés y su intención de estrechar sus lazos con áreas pujantes como las que existen en todo el Continente nuestro y hasta anuncia los montos que pudiera estar interesado en destinar a este propósito. Para esta hora son ya 115, según el gobierno de Pekin los países que han manifestado su respaldo a la iniciativa.  

Pero mientras a cada día que pasa las naciones del mundo encuentran más ventajas en aliarse a China para conseguir un beneficio financiero, la crítica norteamericana se vuelve más ácida en torno a ella. El Presidente Trump parecería haber instruido a sus más connotados representantes y voceros para torpedear lo que se considera una abierta incursión en lo que, hasta nuestros días, ha sido un área estratégica de influencia de Norteamérica.  

No cabe duda de que el financiamiento de proyectos como puentes, ferrocarriles, carreteras, aeropuertos y otras obras de infraestructura comporta un beneficio para los aportantes de fondos y sería necio creer que se trata de iniciativas filantrópicas.  La meta no es solo la de expandir el comercio sino de generar un repago beneficioso para el prestamista. Nada más justo. Tampoco es equivocado aspirar a compartir liderazgos con otras potencias.  

Estados Unidos, sin embargo, no termina de digerir que el mandatario chino, Xi Jinping, haya verbalizado un nuevo llamado el sábado pasado para que más países se unan al vasto proyecto de infraestructuras de Pekin. Pareciera que un nuevo choque de trenes esta por producirse en un horizonte temporal cercano.  

Mike Pompeo acaba de calificar estos flujos de dinero para las naciones al sur del Rio Grande como “prestamos corrosivos”. 

Beatriz de Majo 
@beatrizdemajo1

jueves, 28 de marzo de 2019

BEATRIZ DE MAJO, ITALIA SE DIVORCIA DE EUROPA


Después de 30 años sin sentarse a tratar temas de interés mutuo en el más alto nivel, este próximo 9 de abril Europa y China se verán las caras en un importante encuentro.

La influencia geopolítica de China en estos años se ha acrecentado de manera considerable hasta el punto de que hoy quieren disputarle a los Estados Unidos un alto nivel de gravitación en el continente europeo. Estos dos titanes intentan enamorar a sus líderes políticos cada uno con un tono y sesgo diferente. Pero al contrario de los Estados Unidos, quien considera a Europa como una unidad indivisible, la carta que se juega China es la de “divide y vencerás”.

Es así como esta semana el Presidente Xi Jinping inició una ronda de conversaciones con Italia, separada del resto de la Unión, a fin de anudar oportunidades de cooperación e interacción dentro del marco del programa chino de la Nueva Ruta de la Seda.

Roma rompió filas con sus compañeros europeos y firmó un conjunto de acuerdos bilaterales que comprenden inversiones chinas en sectores determinantes de la economía italiana. Puertos, banca, construcción y agricultura son los que más se beneficiarían de esta cooperación. Italia sería, de esta forma, la primera beneficiada de los monumentales fondos para desarrollo de infraestructura de los chinos, desasociada del resto de los miembros de la Unión y sería igualmente la primera potencia miembro del Grupo de los 7 en aceptar dinero ofrecido por el gigante de Asia.

En Bruselas esta bilateralidad no está siendo observada con buenos ojos. Hay unos cuantos analistas que estiman que detrás de toda acción china hay un propósito de influencia estratégica del cual Pekín nunca se divorcia. La Comisión Europea acaba de calificar a China de “rival sistémico” al tiempo que ha emprendido el examen del endurecimiento de sus regulaciones de inversión para hacerle frente a sus indudables planes hegemónicos.

Xi escogió bien al seleccionar a Italia como su primer socio en el suelo de la milenaria Europa. Para nadie es un secreto la debilidad que muestra la economía de la bota italiana desde mediados del año pasado, situación que va aunada a una dramática evolución de su deuda externa que supera la de cualquiera de sus vecinos.

Pero Italia no es el único objetivo estratégico de los chinos. El posicionamiento complaciente del gobierno de Italia está alimentando otros recelos que ya existían de parte de Francia y Alemania en torno a China. Este país ha estado efectuando crecientemente inversiones de gran calado en sectores estratégicos como la banca, la robótica y las telecomunicaciones, lo que está causando urticaria creciente a nivel de los ministerios de economía de los socios.

Ya la Comisión Europea había picado adelante dando a conocer un documento de compromiso sobre competitividad y seguridad de los 28 miembros en el que se definían acciones a acometer para regular la actividad china en el Continente.

Pero Italia decidió diferenciarse del resto haciéndole el juego al Gigante de Asia en sus intenciones de dominio político y de influencia geoestratégica global, mientras consigue para sí mejores condiciones de acceso a vasto mercado de China.

El caso es que este movimiento en solitario de los italianos traerá como consecuencia dificultar la agenda la próxima reunión de alto nivel prevista para dentro de dos semanas. Italia se salió con la suya a espaldas de las otras naciones de la Unión. Pero estas, con Alemania y con Francia a la cabeza, se preparan para hacer que las cabras italianas retornen al corral.


Beatriz de Majo
@beatrisdemajo1

lunes, 17 de abril de 2017

BEATRIZ DE MAJO, CON PIES DE PLOMO

  CHINA HOY   

A la reunión cimera de los dos jefes de estado, el chino y el norteamericano, que tuvo lugar en Florida el pasado fin de semana le faltó poco para ser anodina. Las circunstancias externas y el momento político en que tuvo lugar intervinieron para que los resultados no fueran todo lo espectaculares y controversiales que se anunciaba. El plato fuerte tenía que ver- así lo anticipaban los analistas- la posición política de los dos grandes del planeta en torno a los desafíos militares planteados por la carrera armamentista nuclear de Corea del Norte. 

Sin embargo, la reunión se celebró bajo el efecto nacional e internacional del ataque aéreo protagonizado por Donald Trump en contra del gobierno de Damasco, un tema que consiguió levantar posiciones de apoyo entre las democracias del mundo entero. China no dijo “esta boca es mía”, pero debe haber aquilatado finamente lo que significan las actitudes viscerales del nuevo mandatario americano en materias tan sensibles como esta.

Lo cierto es que nadie sabe aún -ni en el medio norteamericano ni fuera de él- con cual vara medir las actuaciones del Sr.Trump, pero forman parte de las tradiciones actitudinales chinas evitar las posiciones destempladas, no darle paso a la provocación y blandir la mesura ante situaciones comprometedoras.  Una temeraria  especulación de quien escribe es que Xi prefirió guardar distancia sobre ese tema y también sobre la movilización del portaviones Carl Vinson y fragatas norteamericanas capaces de frenar por su fuerza de choque eventuales ataques misilísticos ordenados desde Pyongyang. 

No cabe duda que de haber ocurrido esto en el pasado, la reacción sobre tal despliegue militarista hacia la Península coreana habría sido prudente pero inmediata, del lado de Beijing.

La posición china hasta hace unas semanas y la que han exhibido a los cuatro vientos internacionalmente ha sido la de hacer causa común con los rusos en Naciones Unidas en lo de vetar cualquier propuesta de Occidente que estuviera encaminada a sancionar al presidente sirio Bashar al-Assad. Apenas en febrero de este año, Xi ordenó a sus representantes en el Consejo de Seguridad de la ONU jugar de nuevo la carta de la “no intervención” cuando por séptima vez desde el inicio de la guerra interna en Siria, China y Rusia bloquearon la imposición de sanciones a Damasco pedida por Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos. En esta ocasión el tema objeto de penalizaciones era justamente el del uso de las armas químicas.  

Así pues, Xi quien ha declarado recientemente a la prensa que los temas sirios deben ser resueltos por la vía política, hizo bien en no mostrar los dientes en la ocasión de esta reunión cumbre. 

Los dos Jefes de estado se concentraron en las diatribas comerciales   que persisten entre los dos países, sin tener la urgencia de los temas militares. Xi otorgó importantes concesiones comerciales a los Estados Unidos en materia de inversiones financieras y el acceso de la carne americana a su mercado interno y ambos mandatarios se comprometieron a transar sus diferencias en los temas de intercambios en un plazo de 100 días.


Una muy práctica manera, sin duda, de pasar la página sobre la guerra mundial que pudiera estarse cocinando a fuego lento. En el caso de Xi, su ratificación como mandatario al fin de su primer quinquenio que se vence antes de fin de este año, debe haber estado presente en su mente todo el tiempo de la visita a Mar-a-Lago 

Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@beatrizdemajo
Miranda - Venezuela  

martes, 12 de abril de 2016

BEATRIZ DE MAJO, XI JINPING EMPROBLEMADO, CHINA HOY

Una verdadera prueba de fuego está siendo  para Xi Jinping hacerle frente a la turbulencia mundial que han generado las investigaciones de los “Papeles de Panamá”.

Por un lado porque, al igual que en el resto del mundo, las instituciones contraloras de los gobiernos –y del Partido de gobierno, en el caso Chino -  tendrán que ser capaces de diferenciar a los moros de los cristianos. Ello porque ser accionista de una empresa abierta en un paraíso fiscal,  no constituye  per se un delito, a menos que su ilegalidad esté inequívoca y taxativamente prevista en la legislación local y, porque de ser legítimo ser accionista, no necesariamente la empresa tiene que haber estado envuelta en actividades delictivas o irregulares.
Que sea moralmente cuestionable es otra cosa. Y allí las diferencias de un país a  otro pueden ser siderales.  El caso de China tiene también sus particularidades porque el actual Jefe de Estado y de Gobierno ha iniciado una batalla a brazo partido contra la corrupción y se ha propuesto pasar a la Historia como el líder que le dedicó el mayor empeño al adecentamiento de la administración del país.
Por ello, los presos de presa al interior del país se activaron apenas se filtraron los primeros detalles sobre las personalidades mundiales  mencionadas en la investigación.
Pero la primera medida ordenada por el Mandatario tuvo que ver con el “control del daño”. Se censuró de inmediato toda mención de la prensa  atinente a los escándalos.  Fueron impedidas las  noticias de prensa sobre el tema, los  chats  en las redes sociales y las  búsquedas en el ciberespacio que pudieran arrojar un involucramiento de funcionarios.  Es decir, un vacío total de información, para poder adelantarse a cualquier señalamiento inconveniente.   
Aun asi, fue inevitable que por fuera de sus fronteras, se supiera en las primeras de cambio, quienes eran los peces gordos del coloso chino  salpicados por los hallazgos de los periodistas que condujeron la investigación de los Panama Papers. Muy grave fue el descubrimiento de material que señala a  familiares cercanos de dos altos miembros  del Politburó del Partido Comunista -el Jefe de Propaganda del PC y un Vice Primer Ministro- como accionistas de empresas ubicadas en paraísos   fiscales.  Mucho peor fue el anuncio de que el propio mandatario Xi tenia también a un cuñado señalado en el reporte como accionista en tres compañías ubicadas en las Islas Virgenes ,  lo que no era tema novedoso ya que la holgura económica de la familia de la hermana del presidente ya había sido aireada años atrás.
Queda por ver entonces  si Xi esta  vez escogerá la vía de tomar el rábano por las hojas y taparse la nariz, o se animará a desenterrar del fango las actividades de las empresas que involucran a estas figuras cimeras, incluyendo a sus cercanos. En China no es un delito invertir en paraísos fiscales mas si lo es evadir las  obligaciones fiscales. Hay aun mucha tela para cortar en el inicio de esta historia.
A través de la actuación oficial de las próximas semanas y meses veremos si la vocación del campeón de la moralidad está labrada en piedra o si en China, al igual que en el resto del mundo, hay pecados que también se  perdonan a los peces gordos.
Por lo pronto, el silencio  sigue siendo la tónica.     
Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@beatrizdemajo
Miranda - Venezuela

martes, 10 de noviembre de 2015

BEATRIZ DE MAJO, TAIWÁN Y CHINA: PASOS TURBIOS, CHINA HOY

70 años atrás, en 1945, fue la última que los dos máximos líderes de China y Taiwán estrecharon sus manos. Desde 1949 una glacial distancia se había instalado entre las dos partes a partir del momento en que Chiang Kai-shek fundó la República Popular China en abierta provocación a los nacionalistas de Taiwán.

Pasaron 23 años sin que ningún contacto se produjera hasta que Richard Nixon, en una visita de Estado, tomó la iniciativa de acercar los dos modelos políticos y normalizar las relaciones entre China y Estados Unidos. Taiwán, sin embargo no se sumó a este esfuerzo a pesar que muchos países siguieron los pasos de los norteamericanos. . 
Por ello, el encuentro que tuvo lugar el sábado pasado en Singapur entre Xi Jinping y Ma Ying-jeou fue una sorpresa para todos. No solo la visita fue hecha pública solo tres días antes. Lo novedoso es que un cambio de vientos que se está gestando, sin que los  entretelones dejen ver claro hacia dónde soplan, ni mucho menos si la nueva realidad  cuenta con el apoyo de los súbditos del único en el binomio que practica el libre albedrío ciudadano: Taiwán.  
Salvo Ma Ying-jeou, nadie podía dar crédito a sus oídos cuando el Mandatario Chino aseguró de viva voz y públicamente que por ser miembros de una misma familia, por ser hermanos, chinos y taiwaneses, están “conectados por la piel aunque tengan algunos huesos quebrados”. La edulcorada y pegajosa frase en boca de una figura tan cimera de la gran potencia de Asia, provocó una respuesta inesperada de Ma. Sagazmente el mandatario afirmó que los dos países tienen sistemas políticos diferentes y que los conflictos deben ser reemplazados por el diálogo. Hasta allí.
Una buena dosis de hipocresía política exhibieron los dos lados del encuentro lo que hace más confusa la situación. Ningún compromiso fue asumido, hasta el punto que ni uno ni otro interlocutor dos permitió que su contraparte pagara su parte de los gastos de la cena en el restaurant donde se celebró la reunión, pero lo cierto es que la comedia no fue bien recibida en Taipei y ha sido calificada por los observadores políticos como un subterfugio electoral por parte del líder de la isla. El país va a elecciones en el 2016 y el plato fuerte será el tema de la unificación con el gigante. 
El caso es que el líder chino Xi y el Partido Comunista en su país están lejos de querer abrazar un modelo democrático y liberal mientras que a lo que sí aspiran es a una reunificación territorial. Y en el otro lado de la ecuación, Ma gobierna un Estado donde 80 % de los votantes mira con espanto una posible integración con el autoritarismo que es la regla en el país contiguo.
 Algo parece, en realidad, estarse cocinado entre Beijing y Taipei que hasta el presente no luce transparente ante terceros y cuyos verdaderos fines son conocidos de los dos líderes, mas no así de la población.
La prensa mundial ha festejado el inicio del nuevo capítulo en las relaciones mutuas que pudiera estarse iniciando se abre con el apretón de manos. Porque lo único que si es claro y compartido por todos, en la región y en el mundo, es que reducir las tensiones en esta parte del planeta se ha vuelto imperativo y que sin duda el evento y el ánimo de distensión tienen una importancia superlativa.
 Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@beatrizdemajo
Miranda - Venezuela