EL REPUBLICANO LIBERAL II - DIARIO DE OPINIÓN - NACIONALES – INTERNACIONALES -EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS, TWITTER Y/O PAGINAS WEB QUE SEGUIMOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, - ACOMPAÑAMOS LA GESTIÓN DE LAS FUERZAS OPOSITORAS Y DISIDENTES EN EL PROCESO DE LOGRAR UNA DEMOCRACIA REAL MEDIANTE LA UNIDAD CIUDADANA Y SU ORGANIZACIÓN EN UNA NUEVA MAYORÍA EN LUCHA CON MORAL DE VICTORIA.
sábado, 19 de septiembre de 2020
ARIEL PEÑA, EL PROBLEMA ES IDEOLÓGICO, DESDE COLOMBIA
MIBELIS ACEVEDO DONÍS, ADICTOS A LA FICCIÓN
Sin duda, fue propicia la intervención de ese helado escalpelo, extirpando mitos cuyo auge sólo ha desvirtuado la gesta de los demócratas y reagrupado a los déspotas. Pero también es llamativo que poco o nada se comente acerca de la sobreventa de expectativas que en su momento hicieron de la narrativa opositora un terreno fértil para la más extravagante especulación. Ah, y la más descaminada inacción, dicho sea de paso; deriva que condujo al raquitismo, a la impotencia, al atasco en el que hoy se sumen las fuerzas democráticas.
“Realismo mágico” -por fantasioso- encaja Abrams. El mismo personaje al que militares y funcionarios del régimen venezolano supuestamente implicados en los eventos del 30A, le apagaron sus teléfonos. El mismo que en 2019 predijo que en un año haríamos “la autopsia del régimen de Maduro”. El desahogo deja a muchos desorientados, tanto devotos como escépticos. Porque, precisamente, si algo define con justicia los tiempos de la “amenaza creíble” y las diligencias a favor del “quiebre”, es la tendencia a dar la espalda a la evidencia, a menospreciarla y sustituirla con esa lectura apócrifa de los hechos que nos puso a descontar horas para el desenlace hollywoodense. Lo “real” no parecía entonces potable si no incluía consecuente dosis de adivinación, de mariposas amarillas a destiempo o niños que sólo aparecen con la lluvia. Fue esa suerte de “negación poética” de la realidad –Uslar Pietri dixit- lo que nos puso a vivir entre el deseo y la fe, como si sólo eso hiciese falta para reconquistar la democracia perdida.
A merced de la embestida del miedo-esperanza, incluso la ecuanimidad de los más lúcidos puede sufrir menoscabos. Los sesgos han deconstruido la verdad fáctica, la volvieron un laberinto “invisible, incesante” como el que vislumbró J.L. Borges (“yo sé de un laberinto griego que es una línea única, recta. En esa línea se han perdido tantos filósofos que bien puede perderse un mero detective”). Tras años de muchas pifias y auto-indulgencias pero poca disposición a reconocer el error, las señales precisas del entorno de pronto dejaron de ser suficientes.
“Realismo mágico”, “plan B surrealista”, endilga hoy Abrams, con mucha razón. El 23 de enero de 2019, sin embargo, y ante la pregunta “¿está considerando una intervención militar en Venezuela?”, el propio Trump faroleaba: “all options are on the table”. Algo que, remachado en nítido español y junto con el mantra de los 3 pasos, se hizo leitmotiv de una dirigencia que en Venezuela acabó prohijada por el gobierno norteamericano.
La idea de que la opción de fuerza no estuviese descartada en el caso venezolano, no obstante, nunca lució muy viable ni coherente con el discurso que siempre han esgrimido otros aliados del mundo libre. Buena parte de los países agrupados en la UE o el Grupo de Lima se mostraban más pragmáticos, proclives al “soft power” y abiertamente comprometidos con soluciones políticas. De allí las sospechas de que tal garrote en tiempos poco favorables a “guerras necias” y dispendiosas –como más tarde las calificó el jefe de Estado norteamericano- no pasara de ser un “bluff” del exuberante populista. Eso nos susurraba el sentido común, claro. Pero no el sesgo de confirmación, atajando la desilusión precoz, la angustia casi tribal, dando cuerpo a la ilusión de ser rescatados por lo que parecía un resuelto titán en campaña contra “la troika de mal”. Y aunque en 2020 la opción militar no volvió a figurar en los discursos del candidato a la reelección, acá el wishful thinking siguió haciendo atractivo el relato de una nueva Guerra Fría que todavía se cuece en las dañosas trincheras del radicalismo.
Tras jornada signada por el intermitente ultimátum, por la creencia de que el "cese de la usurpación" era un hecho y que las sanciones pondrían al gobierno contra las cuerdas, acá estamos, recogiendo astillas, sin fuerzas ni influencia hacia lo interno para empujar cambios relevantes. El globo de expectativas que ayudaron a inflar algunos aliados hoy es pinchado por ellos mismos: la realidad no es mágica, sino odiosa. Tampoco el panorama que plantean unas elecciones parlamentarias despeja la interrogante sobre el futuro inmediato, pues toca admitir que esa es una arena donde el descrédito impulsado por los adictos a la ficción ha hecho colosales desguaces. A sabiendas de que el tiempo está cobrando la equivocación, cabe preguntarse: ¿cómo recuperar la confianza y la autonomía perdidas?
Quizás lo primero es fijarse bien en la mesa y aceptar que allí ya no cunden las opciones. Que a contravía de ese “realismo mágico” que secuestra nuestra cognición, lo razonable es buscar formas de reconectar con eso que Maquiavelo llama la verdad efectiva de las cosas; una que permite identificar fortalezas y oportunidades, compensar limitaciones o moverse responsablemente frente a amenazas genuinas. No sucumbir ante la obcecación requiere desaprender para aprender otra verdad, con valentía y serenidad. Y es que está visto que a punta de desesperación acabaremos no sólo desarmados por el falaz “deus ex machina”, sino multiplicando las calles ciegas.
RAFAEL GARCÍA MARVEZ, EEUU SANCIONARÁ OPOSITORES QUE APOYEN A NM
Días atrás, escribía por este mismo medio, echando la modestia en las aguas putrefactas del Guaire, el mismo en el cual en una de esas intempestiva subidas de efusión que sufría Hugo Chávez aseguró darse un chapuzón —él nunca aspiró hacerlo en las aguas lustrales para no manchar la Morada del Señor— pues dije en aquel momento que todos aquellos opositores que coincidieran con el régimen iban a hacer sancionados por el gobierno norteamericano. Precisamente, el martes de esta semana, la subsecretaria adjunta para Cuba y Venezuela en la oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, indicó que era importante que se mantuvieran unidos y enfocados en el mismo objetivo final. Hay opositores que buscan “socavar la democracia”, ellos también serán sancionados por el gobierno de Donald Trump. “Quizás haya algunos individuos que tratarán de apoyar al régimen de Maduro, que tratarán verdaderamente de socavar la democracia, para esos individuos que activamente apoyan al régimen vamos a continuar aplicando sanciones y otros esfuerzos. Una cosa es disentir en las tácticas y otros quienes de manera fundamental tienen una estrategia para apoyar a Maduro”, aseguró la alta funcionaria Carrie Filipetti. De aquí concluimos que los Estados Unidos continúa firme apoyando la democracia venezolana y aquellos opositores que piensen hacer comparsa con Nicolás Maduro a través de las parlamentarias sabrán a qué atenerse. En lo particular, no me gustaría estar en el lugar de ellos.
Por otra parte, no quepa dudas de que la acción de las fuerzas opositoras democráticas y su suerte no dependen exclusivamente de lo que se haga dentro de nuestro territorio. Se puede decir que su accionar es extraterritorial, que está ineludiblemente enlazada a lo que estos países estén dispuestos a hacer o no por nosotros. En este sentido, debemos reconocer que el comportamiento estratégico del presidente interino Juan Guaidó ha caminado por una línea recta; sin titubeos, ni cambios tumultuosos. Hay motivos para que prive entre nosotros el optimismo racional, ya que a pesar de todos los inconvenientes, las fuerzas democráticas siguen lidiando en estos nuevos tiempos sin la rigidez de un almanaque en la mano. En esa nueva línea se mueve Guaidó; entre un frío glacial, fuegos abiertos y algunos descontentos de casa. Es esta novedosa conducta la que debe entender la dirigencia política, más no la ligereza algo díscola como con la que ha actuado Henrique Capriles. Es él, uno de los adversarios del régimen con una extensa página de importantes triunfos. Para nombrar solo algunos: presidente de la Cámara de Diputados, alcalde del municipio Baruta, gobernador del Estado Miranda, candidato presidencial en dos oportunidades, que a pesar de no lograr el triunfo en ninguna de ellas, obtuvo frente a Nicolás Maduro el 49.12 % de los votos. De manera, que nada justifica su aptitud evidentemente desconcertante de romper las líneas maestras para coincidir con el gobierno en unas elecciones parlamentarias rechazadas plenamente por los venezolanos, así como por la mayoría de los países democráticos del planeta.
Luego de una angustiante pausa, la oposición se repone, se reorganiza, hace grandes esfuerzos por reagruparse y ponerle fin al depravado apocalipsis tabernario. El Grupo de Lima, el Grupo de Contacto Internacional, la Unión Europea y el gobierno de Estados Unidos se unieron en un comunicado conjunto, una vez más, para ratificar su apoyo por el cambio constitucional de Venezuela. Una nueva demostración de que por muy espinoso que sea el camino, no estamos solos. Contamos, a pesar de que algunos no le dan la importancia que merece, con el apoyo de nuestros compatriotas que crece día a día.
Repito, para terminar, lo de la semana pasada; los partidos políticos, la sociedad civil, el pueblo, es decir, aquellos que ni obedecen disciplinas, ni conocen de estatutos, serán quienes juzgarán esos reacomodos de última hora. Extrafronteras se anularán visas y se cerrarán cuentas bancarias sin importar la proveniencia de esos dineros. Los venezolanos no saldrán a votar, tampoco serán cómplices de esas elecciones parlamentarias inconstitucionales y nauseabundas. Cuando haya garantías de respeto a la voluntad del pueblo, allá estaremos todos frente a los a los centros de votación.
Rafael García Marvezgarciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez
JOSÉ LUIS MÉNDEZ LA FUENTE, EL INFORME SOBRE VENEZUELA DE LA MISIÓN INDEPENDIENTE DE LA O.N.U.
La Misión Independiente conformada por los abogados Marta Valiñas de Portugal, quien la preside, el chileno Francisco Cox Via y el escocés Paul Seils, efectuó una difícil labor para poder rendir su informe, pues no pudo visitar Venezuela debido a que sus autoridades nunca contestaron las varias correspondencias enviadas para tal fin, ni les brindaron cooperación de tipo alguno, debiendo en consecuencia, reducir sus esfuerzos para recolectar la información necesaria a la basta cantidad de datos existente sobre denuncias, casos expedientados en organismos internacionales, asociaciones y ONGs nacionales, videos y otros documentos suministrados por diferentes fuentes, de testimonios directos de personas que huyeron de Venezuela, incluyendo el de exfuncionarios que trabajaron en distintos órganos de seguridad del Estado, el ejército, el poder judicial o el ministerio público, así como, por supuesto, de las propias víctimas que pudieron contarlo, familiares y abogados defensores.
La metodología seguida, como el propio informe lo indica, fue la usual para estos casos tomando en cuenta que la Misión Independiente no es un tribunal y solo emite recomendaciones, no sentencias punitivas, pero que no le restan ni un ápice de veracidad a los caso estudiados, 223 de tipo individual completos, además de 2891 violaciones de derechos humanos de diverso orden, debido a la razonabilidad de los soportes presentados para fundamentarlos que los hacen mas que razonables para cualquier observador con criterio objetivo y moderado de cara a la legislación venezolana y al derecho internacional.
El informe en sí mismo posee, aparte de una introducción, un capítulo para explicar la metodología empleada y otro final de recomendaciones, un tercero y cuarto destinados a señalar, uno las causas o factores estructurales que contribuyeron a las violaciones de los derechos humanos documentadas por la Misión y el otro a las conclusiones propiamente dichas del análisis realizado sobre Venezuela en esa materia. De entre esos factores estructurales cabe destacar “la ruptura gradual de las instituciones democráticas y del estado de derecho en Venezuela desde 2014.”, lo que trajo como consecuencia un debilitamiento de la función contralora y de rendición de cuentas de los diferentes componentes del sistema democrático, que allí se concretizan en un poder judicial disminuido y desacreditado en sus funciones por una dependencia absoluta al régimen el cual quita y pone a los jueces, todos temporales, sin seguir el procedimiento constitucional debido; así como en segundo lugar a un poder legislativo igualmente menoscabado y despreciado desde el 2015 cuando quedó en manos de la oposición, cuyos actos legislativos son anulados por el tribunal supremo de Justicia o simplemente desconocidos por el Poder Ejecutivo. En definitiva, un quebrantamiento total del estado de derecho.
En el capitulo de las conclusiones, el mas extenso por su naturaleza de todos, se hace una diferenciación entre las violaciones de derechos debidas a “la represión política selectiva”, las de “control social” y aquellas otras realizadas en el “contexto de las protestas”. Entre las primeras se destaca la violencia empleada por el gobierno en casos de amenas o intentos de golpe o desestabilización, bien por civiles o militares, así como el perfil de las víctimas, por lo general, activistas sociales, dirigentes políticos y también militares, resaltando el informe, después de un análisis de 120, entre ellos el del excapitán Rafael Acosta Arévalo, las distintas formas de violencia, y tortura física y psicológica empleada por organismos de seguridad como el SEBIN, el DGCIM y el propio sistema de justicia, destacándose en este último no solo los abusos policiales, sino asimismo el de los propios jueces a la hora de actuar, fijando cargos falsos, manipulando pruebas, dilatando las fechas y actos procesales, impidiendo la debida defensa del procesado o actuando en casos que no podían conocer y menos sentenciar, como es el de los tribunales militares en casos netamente civiles.
En cuanto a las violaciones por control social del gobierno se hace una importante referencia a las Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP) y a las Operaciones de Liberación Humanitaria del Pueblo (OLHP) de entre los años 2015 al 2017 con el objeto de liberar a los barrios de delincuencia, así como de otros operativos policiales y militares como el plan Rondón en Barlovento, la aparición de las FAES en el 2017 y otras ejecuciones extrajudiciales entre el 2014 y 2018. Se examinaron más de 140 casos de OLP y más de 2400 incidencias de ejecuciones extrajudiciales donde fallecieron más de 4000 personas. El número exacto de detenidos y de decesos por las fuerzas policiales en todas esas acciones no se conoce. Una de las conclusiones en este campo es la de que a mayoría de las personas muertas en los operativos no tenían antecedentes penales ni cargo alguno pendiente.
En el marco de las protestas el informe es también exhaustivo al indicar como una de las causas principales de la violencia empleada, la creciente militarización de la represión contra los manifestantes de la que es un ejemplo la Resolución N.º 8610 de enero de 2015, en la cual el Ministro de Defensa autorizó a las FANB a intervenir en reuniones y manifestaciones públicas o el Plan Zamora, en abril del 2017, que sirvió de matriz a otros planes posteriores como el Guaicaipuro. También decisiones como la del Tribunal Supremo de abril 2014 por la cual sin una autorización de la autoridad competente ninguna manifestación era válida, tuvieron su efecto en el uso desmedido de la fuerza pública. En este ámbito se describe como se repitieron los hechos de violencia física, tortura, y tratos crueles inhumanos o degradantes, contra los detenidos al igual que los abuso en el debido proceso por parte del sistema de administración de justicia. La Misión investigo apenas 36 casos de asesinatos en protestas dentro de otros muchos que se dieron entre el 204 y el 2019, señalando a manera de ejemplo, dentro de este lote, los 165 reconocidos tácitamente por el gobierno, aún bajo investigación de la fiscalía venezolana.
Dentro de las 65 recomendaciones dadas destaca, una vez que el informe estableció que tiene motivos razonables para que se investigue la responsabilidad individual por acción u omisión de varios actores del gobierno, entre ellos del Presidente y de los Ministros de Relaciones Interiores, así como del de Defensa, que los Estados inicien acciones legales contra los individuos responsables de tales violaciones, dejándose la puerta abierta para acudir a la Corte Penal Internacional.
Un informe que no va a cambiar la situación política actual de Venezuela, ni el que las ilegales elecciones parlamentarias de diciembre se efectúen, pero que todos los países involucrados internacionalmente deberían leer, sobre todo, los que, como España, juegan en este asunto a dos bandas de manera hipócrita e irresponsable.
viernes, 18 de septiembre de 2020
GRISELDA REYES, TRANSPARENCIA ELECTORAL
Como se sabe, la transparencia es un requisito esencial en los procesos electorales, tanto para quienes participan en ellos partidos o ciudadanos, como para los votantes que piden respeto por su decisión en las urnas. Se trata entonces de una responsabilidad de los órganos que conducen las consultas electorales el preservar la transparencia mediante condiciones y acciones que transmitan confianza al electorado. Siendo Venezuela un país con una significativa y valiosa historia electoral, en los últimos años, producto de la polarización de odios y enfrentamientos que desgracia mente vivimos, la desconfianza o las dudas sobre la transparencia del voto ha cobrado fuerza en sectores, que mucha veces por temor a medir su verdadera fortaleza popular, convierten el no voto o la abstención en un curioso dogma político.
El tema viene a cuento por lo ocurrido recientemente con nuestro partido “Acción Ciudadana En Positivo” fundada hace dos años con una clara definición liberal y de apego a los valores democrático junto al compromiso de compenetrarnos con los problemas y exigencias de la Venezuela adentro, que por lo demás ha sido olvidada en sus luchas cotidianas por la nueva visión de partidos mediáticos y caza votos. Un intenso recorrido por las entrañas del país nos permitió ser quizás la primera organización en inscribir 700 aspirantes para la nueva asamblea nacional que se elige el 6 de diciembre con propuestas concretas para cada región y un plan para impulsar y mejorar leyes a tono con las exigencias actuales de la reconstrucción nacional.
Sorpresivamente horas antes al cierre del lapso de inscripciones desde el CNE fuimos informados que por decisión del tribunal supremo de justicia nuestra tarjeta había sido anulada y adjudicada a otro partido, sin conocimiento previo del ente electoral es decir: el TSJ asumía de hecho funciones del CNE y sin conocimiento de los afectados. En este caso se trataba de desconocer la vigencia de una organización que había cumplido con todas las exigencias legales y lo más grave: negar a centenares de venezolanos su derecho constitucional a ser elegidos.
Nuestra respuesta al atropello no es otro que ratificar nuevamente el compromiso de luchar, más allá de las siglas partidistas, por el pleno regreso a la convivencia democrática como una tarea esencial para superar la enorme tragedia que padecen los venezolanos. Para ello es indispensable deponer actitudes que ante el presente reto lucen mezquinas y contrarias al interés nacional. Por ello concebimos la tarea legislativa venidera como un escenario para facilitar el restablecimiento del equilibrio de poderes hoy roto con las consecuencias que ya se conocen y que incluso convocan la atención internacional, pero al mismo tiempo impiden las acciones para enfrentar las calamidades que afectan a la población en su conjunto. Lo que ocurre con la gasolina es solo un dato de lo que representa la polarización política. ¿Acaso no resulta alarmante que un sector de la oposición anuncie que podría garantizar el combustible de Citgo desde Estados Unidos, empresa de todos los venezolanos ahora bajo su control, solo con un cambio de gobierno?
En ACEP rechazamos lo ocurrido como un nuevo atropello que nos compromete aún más en nuestra lucha por la democracia, por la participación en la vía electoral como el único camino en busca de un acuerdo nacional inclusivo y basado en un proyecto de ciudadanía. Ello también nos convoca a reforzar nuestro acercamiento con los cientos de miles de compatriotas que a lo largo y ancho del país, en los lugares más apartados y olvidado de las dirigencias partidistas, escogieron democráticamente a representantes como candidatos en nuestras listas, ahora arbitraria e impunemente borradas por una instancia, cuya decisión no ayuda propiamente a la transparencia electoral.
Griselda Reyes, griseldareyes@gmail.com, @griseldareyesq, https://www.accionciudadanaenpositivo.org/
CARLOS BLANCO, LA GUERRA QUE PERDIMOS
2.- La visión de la derrota final es la que preside –sea que se enuncie o no– la política de acatar las reglas del régimen e ir, aunque sea a regañadientes, a las elecciones parlamentarias convocadas por Maduro. La idea de que todas las demás vías fracasaron y no queda sino la búsqueda de la coexistencia pacífica ha pasado a dominar a quienes asumieron que la guerra se perdió. Ya no se trataría de exigir, buscar, procurar la salida del régimen en el horizonte previsible sino de lograr un espacio, aunque sea precario, para que mediante una gradual acumulación de fuerzas en alguna elección futura se le gane en el marco de las reglas establecidas.
3.- Tal vez quien tiene una voz más sonora en estos días para representar esta visión es Henrique Capriles. Lo ha dicho con todas sus letras: para evitar la violencia y los caminos imposibles, hay que buscar meter la mano “en la rendija” que el régimen permite para que, una vez esté la manito metida en la habitación, empujar de a poco. Capriles ha sido el vocero más consistente de la capitulación. No fue siempre así sino desde que ganó las elecciones a Maduro, según sus propias palabras, y “no cobró”. El discurso de “la rendija” es el de la derrota.
4.- Esta visión hay que evaluarla. El voluntarismo no es buen consejero para decir que no, que no es verdad, que las cosas siguen porque queremos que sigan en la dirección de reemplazar el régimen. Hay que ver los fundamentos de la situación actual: no hay ningún signo de recuperación económica y social en el país; está documentada la descomposición interna del chavismo y cómo la mayoría de los militares desea cambio, aunque se encuentran paralizados por el espionaje y la infiltración; todas las instituciones están muertas o moribundas; no hay gasolina, salvo por los buenos oficios de Irán que aprovecha de chuparle el alma al madurismo en el trueque; las sanciones a los miembros del régimen, sus testaferros y familiares los tienen pidiendo cacao; las sanciones a las empresas públicas y a las extranjeras que hagan negocios con la satrapía los han dañado severamente (y a los ciudadanos también, porque estaban previstas para eyectar al régimen en el corto plazo y no ha sido así).
5.- El recurso de base del régimen es la represión. Con la represión física, psicológica, comunicacional y cultural busca generar la sensación de que no hay nada qué hacer fuera de su marco. Incluso, con la reciente liberación de varios presos políticos y la posibilidad del regreso de algunos exiliados reafirma aquello que opaca con la liberación: la libertad depende de Maduro y, por tanto, es condicional; en consecuencia, no es libertad.
6.- Los factores anotados y la represión como plataforma de sustentación dentro del azote de la pandemia revelan, en su horror, que las bases sociales, económicas, políticas y diplomáticas del bochinche revolucionario están averiadas. Mientras, las mayorías nacionales civiles y militares desean democracia y libertad, así como también las desean los principales aliados internacionales.
7.- Si esto es así, ¿cómo es que el régimen se mantiene y, cómo ahora, parece encontrar un nuevo aire? Pienso que su fortaleza fundamental ha sido la de derrotar a varios sectores de la oposición en algo esencial y en lo que las mafias en el poder –antes también Chávez– llevan una morena: la voluntad de poder y la voluntad de lucha. La tesis de la amenaza creíble que se ha enarbolado en contra de ellos, son ellos quienes la han usado; ellos amenazan y si no logran lo que quieren con la intimidación, ejecutan la represalia. En tanto, las fuerzas de la oposición lanzan sus amenazas y no son creíbles; pero, ¿por qué?
8.- Hay dos razones: la primera es que tener una amenaza creíble para obligar a resolver un conflicto requiere acumular fuerza suficiente, lo cual quiere decir que hay que acopiarla; y, la segunda, mucho más esencial: estar dispuestos a usarla. Cuando un hombre armado muestra la cacha de su pistola a alguien a quien quiere someter tiene que tener reflejos, entrenamiento, un arma que funcione; pero, sobre todo y ante todo, voluntad de usarla. De lo contrario, puede ocurrir que a la persona armada se le vea la vacilación aunque sea en milésimas de segundo, entonces corre el riesgo de que aquel a quien quería someter responda: “Saca la pistola para meártela”.
9.- Quien ha sostenido la tesis de la amenaza creíble es María Corina Machado; pero quien tenía –¿tiene?– en sus manos la posibilidad institucional de trabajarla, conseguirla y emplearla es Guaidó como presidente interino. Aquella quiere pero no ha podido y este ha podido pero no quiere. No se trata de que en su fuero interior Guaidó no lo desee –seguramente sí–; pero sin duda carece de la voluntad de poder que emana de la claridad de un proyecto. Es lo que explica que mientras decía que había que acabar con “la usurpación”, conversaba con el usurpador y le daba tiempo.
10.- Que Maduro incorpore a su régimen a un sector de la oposición no es una victoria opositora sino de la satrapía. La única forma que hay para recuperar la iniciativa en una guerra que no ha concluido es una dirección absolutamente diáfana en sus objetivos y sin vacilaciones estratégicas; solo así la amenaza creíble será construida. No depende de que los amigos quieran sino de convencerlos; no hay más.
Carlos Blanco, carlos.blanco@comcast.net, @carlosblancog
JUAN GUERRERO, RAFAEL CABALIERE, LA EXTREMA BANALIDAD, LECTURAS DE PAPEL
Y cada vez le encuentro más sentido a esta sentencia. Creemos que el mundo y su gente andan como uno, revisando literatura, buscando contenidos de arte, yendo cotidianamente al diccionario para verificar un vocablo o pasar horas y hasta días perdido en la etimología de una palabra. Resulta que esto no fue, ni es, y creo que ni será así. La gente, y específicamente eso que llaman ‘masa’ es fundamentalmente elemental, básica, emotiva y cursi. Esa es la normalidad de la vida. Por eso uno es el raro, el sujeto/objeto que debe ser apartado y puesto en los laboratorios del mundo para ser analizado, desde cualquier ángulo. Y si es desde la óptica de la psiquiatría, mucho mejor.
Por estos días recibí un mensaje a mi WhatsApp. Leí con cierto desdén la noticia. Un venezolano, Rafael Cabaliere, había obtenido el premio EspasaEsPoesía. Revisé su perfil por las redes sociales (RRSS) y lo primero que me llamó la atención fue su advertencia: “Mis publicaciones en redes sociales no son poesía”.
Esta afirmación me resulta bien curiosa por la avalancha de comentarios malsanos que desde hace varios días leo por las RRSS donde se burlan del ganador del premio. Son una especie de ‘aforismos poéticos’ de eso evidente que es la vida. Una especie de Paulo Coelho con estructura poética, muy breve.
Acá una muestra de su escritura: “Que al terminar el día /te quedes con lo que hizo /brillar tus ojos, /lo que sumó /magia a tu vida, /con todo aquello /que agrandó tu sonrisa. /Y que mañana sea mejor.”
Pienso que casi siempre los iniciales textos de los poetas salen sin pies ni cabeza, al igual que casi todos los creadores. ¿Será acaso porque se están escapando de la cárcel de la normalidad, de ese mundo que menciono del mal gusto?
Sea por ello o por otras razones, lo cierto es que multitud de escritores han sido cuestionados en sus primeras publicaciones. Muchos grandes poetas se iniciaron en la torpeza y banalidad de sus versos y la imitación. Borges, por ejemplo, nunca le interesó saber de su primer libro. Otro caso similar ocurre con el poeta venezolano, Rafael Cadenas, quien confesó que su texto Derrota no era para nada un poema. Y hasta razón debe tener, pues fue por una circunstancia de la vida que el director de un periódico de izquierda, Clarín, Luis Miquelena, le pidió un poema para publicarlo con una nota, y el poeta le llevó varios. El directoral revisar enseguida decidió, en su gusto panfletario, por ese contenido de versos llorosos y quejones.
Malo en verdad y con cierto refrito a lo Pessoa. Pero si de poetas que no quisieron reconocer sus poemas como tales, ha habido otros que han hecho estallar las neuronas de lectores, editores y críticos literarios. Me refiero al poeta, Rafael José Muñoz y su libro, El círculo de los tres soles. En lo personal tengo años intentando comprender al menos un verso en la maraña de lenguaje matemático, físico y astronómico de un discurso absolutamente críptico, como suelen mencionar los estudiosos del tema. Similar ocurrió con el español, Leopoldo María Panero, tan relegado por años de los cenáculos pontificios de la literatura oficial. ‘Soez y loco’ por años fue catalogado y hasta en sus primeros textos se dudó de su escritura. Esto porque usó del lenguaje realengo y asocial, además de una temática que le llevó a tratar el incesto y glorificarlo. Una poesía no apta para mentes débiles, demasiado moralistas, religiosas e ideologizadas.
También podemos mencionar el caso del poeta italo-paquistaní, Umeed Alí, con sus escuetos textos deambulando de mano en mano por más de 30 años de vivir en las calles de Perugia y del resto del país. Vendiendo retazos de poemas para sobrevivir. Hoy comienza a reconocerse como quizás el más importante poeta italiano de las últimas décadas.
Mencionamos apenas estos casos para intentar comprender, más que condenar, a un joven escritor que hasta se duda que sea humano. Ya han aparecido quienes indican que sean escritos hechos por un bot (robot). Es que Rafael Cabalierese ha convertido en un verdadero Beta de las RRSS, con poco más de 800 mil seguidores es todo un influencer de eso que comienzan a mencionar como “poesía Instagram” (tomo acá el térmico de mi amigo y especialista en literatura, Diego Rojas Ajmad).
Creo que el asunto está muy lejos de ser un caso de marketing, donde un ingenuo poeta se deja encantar por el monopolio editorial, en una operación ganar-ganar, donde uno obtiene un premio y el otro se posiciona en el mercado editorial. No, el asunto tiene otras aristas. Las nuevas tecnologías están imponiendo un tipo de utensilio tecnológico donde la escritura se adecúe a un nuevo lector. Ese que es mayoría y ‘licúa’ la banalidad de lo cotidiano y en su analfabetismo poético encuentra un tipo de lectura que le sirve para coincidir con el Otro y saber que no está tan desamparado.
Por eso la banalización del arte y la literatura se diluye en las RRSS encontrando un tipo de lector que devora eso que entiende, que le es cotidiano, simple, intrascendente y anodino.
Así le responde a Cabaliere uno de sus tantos lectores: “justo tuve sicologa hoy mas que sonrisa malos recuerdos y lagrimas. Si me pongo a pesar si ubo sonrisas al mirar al Sol en mis Mascotas siempre busco algo que me haga sonreirpara no caer.” (sic)
Estamos en el tiempo de un tipo de arte y de literatura de lo decadente. Pero de eso que decimos decadente y banal, resulta para las grandes mayorías instaladas permanentemente en las RRSS, material imprescindible y necesario. Si se revisan los mensajes de sus seguidores se notará esta apreciación. Existe un ‘credo y práctica’ de la poesía como un hecho cuasi místico-religioso, donde, tanto estructura como lenguaje han sido reducidos a memes(¿memeficación de la mente?). Donde, ni la herencia cultural ni la tradición son importantes para esas generaciones de creadores y lectores. Aquí radica una propuesta de investigación bien interesante: el uso idiomático, tanto del escritor como del lector. (Es una soberana torpeza responder lacónicamente diciendo que son desaciertos ortográficos. Está ocurriendo un cambio drástico en el uso idiomático que nos negamos a reconocer).
Si me preguntan qué pienso de lo que escribe por las RRSS el joven Rafael Cabaliere, me apego a su advertencia en su perfil. No he leído su libro premiado, Alzando vuelo, que saldrá para mediados de octubre de este año.
Debo decir que mi curiosidad me llevó a indagar un poco más e hice contacto con Cabaliere por las RRSS. Su amable respuesta, al solicitarle una entrevista, fue enviarme la dirección de la responsable de relaciones públicas de la editorial. –Entonces existe y no es un bot, pensé. Además, incluyó luego un video donde aparece y de manera educada y respetuosa, se excusa de no poder ir a España a recibir el premio por la pandemia.
Yo apuesto por este joven, tan vapuleado, criticado y zarandeado por quienes, muy probablemente encerrados en los cenáculos literarios y masturbándose poéticamente, se elevan cual verdugos para despreciar a un solitario y desconocido joven que ha sido sincero y hasta ingenuo y quizás nunca visitó un taller literario ni se ha codeado con la oficialidad de quienes dicen conocer de poesía.
La responsabilidad, al final (¡y al principio!), creo que estáen un tipo de Educación Idiomática que muy rara vez forma lectores sensibles, amorosos y cercanos a la voz y lenguaje poéticos, su estructura, ritmo, cadencia y musicalidad. Si es así, habrá que remover los mismos cimientos de nuestras vidas para ver si finalmente, podemos entender la poesía como un rasgo esencial de todo nuestro hacer y de nuestro ser.
JOSÉ ANGEL BORREGO, MADURO, CORTE PENAL INTERNACIONAL
En la Cumbre Mundial de la ONU en el 2005, uno de los acuerdos suscritos obliga a las naciones a proteger a los pueblos de Estados represivos. Aquí hay material asaz para remitir a Maduro a la Corte Penal Internacional de La Haya y éste, lo sabe, o se lo han dicho.
Se trata de una documentación irrebatible a la medida de Baltazar Garzón a quien atraen golosas tajadas como el Caso Saab en Cabo Verde. Pues bien Nicolás Maduro ha iniciado un proceso, irreversible ya, para convertirse en Reo Galáctico. Apure la chequera que Baltazar lo espera en esa bajadita.
Nos habíamos propuesto publicar hoy una estrategia para que la oposición derrote a Maduro el 6-12; y aclarábamos que dudamos que el proceso para las parlamentarias se realice. Pero ante esta mala nueva para Maduro, aunque romo ya, nuestro olfato reporteril encendió las alarmas sobre la verdadera noticia (el Expediente Maduro) que nos recuerda que “Tanto va el cántaro al agua que termina por romperse”. No es posible que se cometan miles de crímenes contra nuestra sociedad, ordenados desde Miraflores y que la impunidad los cobije con la complicidad del Fiscal, del Procurador y peor aún, del TSJ.
Cada cierto tiempo los crímenes ejecutados por sicarios de las Faes en especial son tan bandera que no es posible ocultarlos y aparece “la Tarek” en TV, afeminada y avejentada, anunciando intervención de su Fiscalía. Pero luego todo queda en el olvido, los agentes son liberados, premiados, condecorados y transferidos a otros cuerpos. Corrijo: no todo queda en el olvido. Se relega un poco porque el gobierno (Maduro) acabó con los medios de comunicación independientes y se pospone el enterarse de los hechos, pero hay ONGs que documentan cada caso, compilan expedientes e impiden que crímenes, como los miles de asesinatos que se atribuyen a Maduro y Reverol queden impunes totalmente. Y este informe hará posible que a Maduro se le impute ante la Corte Penal Internacional de La Haya.
Todo gobierno democrático del mundo está obligado a arrestarlo y enviarlo a donde lo exija la CPI como hizo el exjuez Garzón con Augusto Pinochet.
OSCAR ARNAL, CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD Y ELECCIONES
HUMBERTO RUIZ CALDERÓN, Y AHORA: ¿EDUCACIÓN A DISTANCIA?
jueves, 17 de septiembre de 2020
ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, VIERNES 18/09/2020
GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS, DEMOCRACIA BAJO ASALTO






GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS, DEMOCRACIA BAJO ASALTO
No ha sido solo en Venezuela donde la democracia ha retrocedido. Una revisión desapasionada del tema nos señala que hacia finales del siglo XX la democracia fue un concepto ampliamente aceptado como sistema de gobierno, en contraste con la erosión democrática o autocratización que ha venido ocurriendo en la segunda década del siglo XXI, más en los últimos 4 años que en los 40 anteriores.
Los movimientos populistas o nacionalistas surgidos en las últimas dos décadas atentan contra la legitimidad de los gobiernos democráticos, no por transiciones abruptas hacia la dictadura sino por andaduras más sutiles hacia la autocracia, a través de la erosión de instituciones inicialmente democráticas.
Así las cosas, muchos líderes electos democráticamente, por ejemplo, los jefes de gobierno de los Estados Unidos e India, las dos democracias más grandes del mundo, o el del Reino Unido, de larga tradición democrática, se muestran hoy en día más dispuestos a romper las salvaguardas institucionales en aras de imponer sus propias agendas populistas.
Tal el caso de Donald Trump, torpedeando la versión postal de las elecciones del próximo 3 de noviembre y planteando desde ya su negativa a reconocer el triunfo del adversario, de darse el caso. Su mirada benevolente a las dictaduras china y norcoreana o al autoritarismo de los gobiernos turco y egipcio, hace que sus ataques a los gobiernos de Venezuela e Irán suenen como actos de ocasión para las galerías, más que defensa de la democracia como principio.
Mientras, Boris Johnson desde Londres intenta burlar los acuerdos del Brexit con la Unión Europea, al tiempo que el gobierno de la India se ha montado sobre una agenda nacionalista hindú que está horadando los derechos civiles y políticos de la población musulmana. En Myanmar (Birmania), Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz 1991, ahora como primera ministra ha tolerado la «limpieza étnica» de la minoría musulmana Rohinyá a manos del ejército birmano, actitud que le ha significado el retiro de muchos galardones recibidos en su pasado como luchadora por los derechos humanos de su pueblo.
Usando la pandemia de la covid-19 como excusa y a guisa de llevar un rastreo de la población infectada, el gobierno chino ha impuesto controles cibernéticos a la población a partir de sus teléfonos celulares, tarjetas de crédito y sistemas masivos de reconocimiento facial, por vía de sofisticadas tecnologías e inteligencia artificial, sin que los sujetos de la acción estén conscientes de ser vigilados. La distopía del “mundo feliz” de Huxley hecha realidad.
Freedom House, organización que desde 1972 mide el estado de los derechos políticos y libertades civiles en todos los países del mundo, nos indica en su edición 2020 que 2019 fue el 14º año consecutivo de declinación de la libertad alrededor del mundo.
Comparando los datos de 2018 y 2019, Freedom House señala que 64 países sufrieron deterioros en sus derechos políticos y libertades cívicas, mientras que solo 37 experimentaron mejoras. Usando una escala de 1 a 100, Corea del Norte y los países escandinavos marcan los extremos, respectivamente.
Uruguay (98) y Costa Rica (91) tienen las democracias más sólidas en el hemisferio occidental; por el contrario, Venezuela con 16 puntos y Cuba con 14 fueron los países con peor desempeño democrático en la región.
No es coincidencia que estos dos países estén apareados en el fondo del ranking, habida cuenta de la vergonzosa sumisión de los dos últimos gobernantes venezolanos al vetusto régimen de la isla caribeña, que por 61 años ha sometido a su pueblo a una implacable dictadura.
Quienes vivimos gran parte de nuestra vida adulta en Venezuela en el período 1958-1998 podemos dar fe de que mal que bien, nos habíamos embarcado en un desarrollo como nunca antes en nuestra historia, aparejado con libertades políticas y civiles que dimos por establecidas, sin percatarnos de que la democracia y la libertad ganadas a punta de luchas y sangre a mediados del siglo XX eran flores delicadas que requerían de un permanente cuidado para no perderlas.
“La democracia es un valor universal”, ha dicho Amartya Sen, Premio Nobel en Economía 1998, tanto así que aquí estamos, luego de 21 años, luchando por rescatarla.
Gioconda San-Blas, gsanblas@gmail.com, @daVinci1412
@DiarioTalCual , http://giocondasanblas.blogspot.com Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, Individuo de Número, Sillón XX, Caracas, Venezuela, acfiman.org
TRINO MÁRQUEZ, LA ILUSIÓN DE CUBRIR LOS ESPACIOS VACÍOS
La oposición no debería abrirle la ruta de escape. Hay que convertir el 6-D en una fecha en la cual Maduro cometa una nueva infracción. Otro atentado contra el derecho de los venezolanos a elegir el Poder Legislativo en condiciones mínimas suficientes. Entre esas condiciones se encuentra la posibilidad de que los electores conozcan a los candidatos por los cuales podrían votar, la oferta de cada uno de ellos y el programa que proponen. Sin esos datos básicos no es posible concurrir a las urnas de votación. La relación entre conocimiento y elección resulta esencial para unos comicios transparentes. Si el elector desconoce a los candidatos de su circuito e ignora los proyectos que plantea, ¿cómo puede hablarse de voto consciente?
Las condiciones mínimas suficientes tienen que alcanzarlas los sectores democráticos. De no conseguirlas, la oposición no debe concurrir a las elecciones. Debe plantarse frente a una decisión que pasa por encima de la realidad objetiva y que sólo persigue allanarle el camino a Maduro para que, en representación de una pequeñísima fracción del país, veinte por ciento, se adueñe ‘legalmente’ de la única institución del Estado que no controla. Los datos son los siguientes: su gobierno aparece como el principal responsable de la debacle nacional, una significativa mayoría considera que los problemas solo se resolverán cuando Maduro haya salido de Miraflores y el rechazo global al mandatario es de ochenta por ciento. Con una legitimidad tan precaria, pretende ponerle el guante al órgano más importante de representación popular.
Quienes defienden la tesis de acudir a las votaciones del 6-D aunque no se modifique ni siquiera la fecha de realización, argumentan que no pueden dejarse ‘espacios vacíos’ -en este caso, ‘instituciones vacías’- y que la comunidad internacional se vería en un serio dilema que la llevaría a retirarles el apoyo a Juan Guaidó y a quienes integran en la actualidad la Asamblea Nacional. Ese razonamiento me parece muy endeble. Esos factores internacionales no habitan en Narnia. Saben muy bien lo que hizo Nicolás Maduro con el Parlamento a partir de diciembre de 2015, pocas semanas después de la apoteósica victoria democrática. También conocen con detalles las circunstancias tan desfavorables que rodean los venideros comicios. Están conscientes, al igual que la inmensa mayoría de los electores, de que Maduro insiste en la fecha de diciembre porque, con un costo mínimo, puede obtener una victoria grandiosa, incluso aunque la oposición decida por un milagro concurrir unida a ese proceso.
Los comicios de diciembre están concebidos para entregarle el parlamento al régimen. Asistir a ellos no será para ‘cubrir’ ningún ‘espacio vacío’, sino con el fin de darles un brochazo de legitimidad a unas elecciones a las cuales Maduro no es capaz de otorgarles ninguna dignidad.
Recodemos el trato recibido por los diputados opositores desde 2016: han sido despreciados, perseguidos, acosados y encarcelados o exiliados. No se les ha pagado su sueldo, ni los viáticos, ni se les ha permitido viajar en vuelos comerciales a los estados que representan. Por órdenes presidenciales, ningún funcionario público ha comparecido en la sede del Palacio Federal cuando se le ha convocado para rendir cuentas sobre su gestión. El ‘desacato’ fue una figura inventada por Maikel Moreno y su pandilla para amputarles brazos y piernas a los representantes populares. Todos esos vejámenes ocurrieron siendo clara mayoría gracias al voto popular. Imagínense ustedes cómo será el comportamiento del oficialismo cuando la fracción opositora reúna a treinta o menos por ciento del total de los diputados. El ‘espacio’ que esa fracción cubrirá será insignificante, a pesar de representar realmente a más de dos tercios de la población nacional que se pronuncia en contra de Maduro.
Si se quiere hacer el papel de comparsa, está bien invocar la peregrina tesis de ‘cubrir los espacios vacíos’. Si lo que se busca es lograr unas elecciones con condiciones mínimas suficientes, lo que debe hacer el liderazgo es unirse en torno a esa exigencia. Se cuenta con el respaldo de la Unión Europea y de los países amigos de la democracia.
Trino Márquez, trino.marquez@gmail.com, @trinomarquezc















