martes, 6 de octubre de 2020

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, MIÉRCOLES 07/10/2020



 

BEATRIZ DE MAJO, FRANCISCO SE NOS QUEDÓ CORTO, SOBREDOSIS

La recién formulada Encíclica papal “Fratelli Tutti”, publicada el pasado fin de semana ha generado profusa atención por parte de la prensa mundial y algo de conmoción dentro de la feligresía de la iglesia católica. Sin duda el documento de Francisco es un gesto innovador, empapado de un enfoque social liviano y con un inusual sentido de lo político.  La esencia de su mensaje radica en que Francisco le asigna a la hermandad entre los pueblos y al acercamiento social un rol significativo en el combate de las guerras en la búsqueda de una solución a las pandemias - pero va más allá- en la resolución de los grandes escollos que encara el mundo de hoy. 

La encíclica pontificia se refiere a un batiburrillo de temas que, más que nada, reflejan una postura crítica frente a múltiples distorsiones sociales con las que la humanidad vive consustanciada en la época contemporánea. Es una verdadera ensalada de temas como la manipulación colectiva que lleva a la deformación de la democracia de la libertad o de la justicia; la pérdida del sentido de la historia; el egoísmo y la falta de interés por el bien común; la prevalencia de una lógica de mercado basada en el lucro, el desempleo, el racismo, la pobreza; la desigualdad de derechos y sus aberraciones. Y unos cuantos más. Es un alambicado ejercicio de diagnóstico de los grandes males universales sin que asome más soluciones que grandes postulados de hermandad y de entendimiento entre los hombres.   

Llama la atención- eso si- el posicionamiento tan tajante como inesperado que asume la máxima autoridad de la Iglesia Católica sobre el Populismo y el Mercado y la utilidad de ambos a los fines de la disminución de las desigualdades. Pero es necesario precisar que estos elementos no son necesariamente lo más destacado de los dogmas papales expresados en esta tercera Encíclica, aunque si puedan ser los más llamativos para los representantes de las tendencias neoliberales.  

De todo su contenido es protuberante - en la opinión de esta articulista-, la atención especial que el prelado dedica al rol de la prensa y de los medios sociales dentro de la pérdida del sentido de hermandad que es la característica esencial de nuestros tiempos. Este asunto, o bien está pasando desapercibido o bien está deliberadamente siendo minimizado en importancia. A propósito del tratamiento público de la realidad dice Francisco que “hay que acostumbrarse a desenmascarar las diversas maneras de manoseo, desfiguración y ocultamiento de la verdad en los ámbitos públicos y privados. Lo que llamamos “verdad” no es sólo la difusión de hechos que realiza el periodismo. Es ante todo la búsqueda de los fundamentos más sólidos que están detrás de nuestras opciones y también de nuestras leyes”.  

Los medios de comunicación reciben así una buena dosis de la crítica papal como promotores y responsables de la desinformación y, por su lado, las plataformas digitales son objeto de un varapalo papal notorio, por ser ellas los  instrumentos que alimentan “la descalificación continua como forma básica de actuación aunque se le disfrace tras las defensa de algunos valores”. Lapidario todo pero hueco en su esencia.   

En definitiva, este ejercicio del representante de Pedro de establecer un norte para la humanidad no es demasiado feliz.  Es un potpurrí desordenado de temas nada deleznables – eso si- pero ante los cuales hubiera sido necesario mucho más de pensamiento analítico y, sobre todo, de propuestas.    

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1
España

CARLOS A. MONTANER, POR QUÉ NO ME GUSTA DONALD TRUMP, DESDE ESPAÑA

 A mi amigo, el escritor Orlando Luis Pardo Lazo

No me gusta Trump, en primer término, porque no me gusta su carácter de persona arrogante y avasalladora (bully) que miente o exagera. Los “trumpólogos” le han contado más de veinte mil mentiras,  deformaciones de la realidad o “post-verdades”. 

No me gusta Trump, porque en un debate civilizado no se grita o se interrumpe al adversario constantemente, sino se aportan ideas. El primer debate con Biden fue un vergonzoso circo. Esos no son ademanes o mensajes propios de un presidente de Estados Unidos, que es, inevitablemente, un modelo de comportamiento, sobre todo para los jóvenes. 

No me gusta Trump, porque no se trata a los aliados de la OTAN a patadas, comenzando por Ángela Merkel, la líder de Alemania y acaso de Europa, siguiendo por Dusko Markovic, Primer Ministro de Montenegro, a quien empujara alevosa y ostensiblemente y luego fue incapaz de disculparse; o a Mette Frederiksen, la Primer Ministra de Dinamarca, a quien le canceló un viaje programado a Copenhague porque la señora se negó a considerar la venta de Groenlandia. 

No me gusta Trump, porque está deshaciendo las buenas relaciones de Estados Unidos con sus mejores aliados, como Francia y Australia, probablemente por sus rudas costumbres newyorquinas de developer  sin “clase”. Con Emmanuel Macron, el presidente de Francia, tuvo un innecesario encontronazo cuando el francés se cuestionó el curso actual de la OTAN bajo el liderazgo errático del estadounidense. Con Malcolm Turmbull, Primer Ministro de Australia, fue peor: le colgó el teléfono cuando éste le reclamó que cumpliera el compromiso  establecido por el anterior presidente, Barack Obama, de aceptar un grupo de refugiados sirios. Era un compromiso de USA, no de la persona que ocupaba provisionalmente la Casa Blanca. Australia envió tropas a las dos guerras mundiales, a Corea a Vietnam y hasta a Afganistán e Irak.     

No me gusta Trump, porque todo lo despótico que es con sus aliados, resulta lo contrario cuando se trata de la Rusia de Vladimir Putin o la Corea del Norte de Kim Jong-un. Creo firmemente, como sospecha el FBI, que los rusos pueden chantajearlo, no sólo con la mediación autorizada por Trump en las elecciones del 2016 y el 2020 (acaso negociada por Paul Manafort), sino por la procaz “lluvia dorada” que presuntamente le pidió a dos prostitutas sobre el lecho en que había dormido Barack Obama en una visita oficial a Moscú.

No me gusta Trump, porque no respeta la Ciencia y a los científicos, como se ha demostrado en el irresponsable manejo de la crisis del Covid 19, no utilizando la mascarilla, burlándose de Biden por usarla, y recomendando públicamente remedios absurdos. Espero no los tome en cuenta, porque le deseo lo mejor, ahora que a él y a su mujer les han diagnosticado que padecen el coronavirus. Asimismo, esa actitud anticientífica se manifiesta en el tratamiento dado al cambio climático y en creer que el resultado de todas las acciones se mide en dólares y céntimos. Eso, sencillamente, no es cierto.    

No me gusta Trump, porque yo soy un inmigrante hispano a USA y él nos rechaza. No es verdad que una buena parte de los mexicanos que cruzan la frontera son traficantes de drogas o violadores. Suelen ser campesinos mexicanos y centroamericanos que no pueden ganarse la vida en sus países, o que son amenazados de muerte por las bandas de delincuentes, atraídos por las estructuras laborales que observan del lado estadounidense. Realizan las labores que casi nadie quiere ejecutar en Estados Unidos, y contribuyen con su trabajo a mantener al país a la cabeza del planeta. 

No me gusta Trump, porque el Presidente ni siquiera siente empatía por los “dreamers” y no quiere otorgarles la residencia. Se trata de unos ochocientos mil estadounidenses sociológicos que fueron traídos a USA por sus padres y que están en el limbo migratorio. Estos jóvenes carecen de otra identidad que la norteamericana. En muchos casos ni siquiera hablan español. (Si en los años sesenta Trump hubiera estado en la Casa Blanca los refugiados cubanos no hubiesen sido acogidos en Estados Unidos).

Es verdad que hay leyes migratorias, y que todo país debe cuidar su frontera, pero esos muchachos fueron traídos sin su consentimiento. Existe una cosa llamada “amnistía” que, previamente, ha sido utilizada por otros presidentes, como Ronald Reagan, y les ha resuelto la vida a esos inmigrantes indocumentados. 

Especialmente cuando se sabe que el 63% de los estadounidenses (mucho mejores que su presidente) están de acuerdo en abrirles los brazos a los “dreamers”. 

No me gusta Trump, porque no les extiende un permiso de residencia a los venezolanos o a los nicaragüenses, a sabiendas de que las dictaduras de Maduro y Ortega son inclementes con los venezolanos y los nicas.

No me gusta Trump, porque no anuló los decretos presidenciales de Obama con relación a la reunión familiar de los cubanos; o al programa especial que admitía en territorio norteamericano a los “esclavos de bata blanca”, personal médico “alquilado” a gobiernos insensibles al dolor ajeno; o al principio de “pies secos-pies mojados” que les daba acceso a las autoridades norteamericanas a los perseguidos cubanos que se presentaban dentro de las fronteras del país.

No me gusta Trump, porque un presidente norteamericano debe ser absolutamente pulcro en sus obligaciones con el fisco y la investigación del NYT demostró que Trump no lo era. Probó, además, lo que decían sotto voce los empresarios de NY: había fracasado como negociante. Fracasó como dueño de casinos. Fracasó como empresario de universidades. Fracasó como propietario de hoteles. Tuvo éxito, en cambio, como vendedor de sí mismo en un programa de la cadena de tv NBC que se trasmitió durante años y que le produjo más de 400 millones de dólares. 

Por último, no me gusta Trump, porque el nacionalismo me parece el origen de las guerras y las limitaciones al comercio internacional. Porque creo que la primera función de un Jefe de Estado es unir a la sociedad y me parece que estamos ante un racista y supremacista blanco de la peor calaña, como opina Mary L. Trump, la sobrina del Presidente, notable sicóloga clínica en su libro Siempre demasiado y nunca suficiente: Cómo mi familia creó al hombre más peligroso del mundo.

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Nota bene. Hace muchos años me inscribí en Estados Unidos en las filas de los “independientes”. Unas veces he votado por los demócratas y otras por los republicanos. Me hubiera encantado que el candidato de los republicanos hubiera sido Jeb Bush, pero no sobrevivió a la primaria. 

Afortunadamente para el record, lo dije con toda claridad en un artículo publicado en el NYT el 13 de octubre de 2014 (Cuba Dosen´t Deserve Normal Diplomatic Relations). No me gustó nada la ruptura de Obama con la tradición de 10 presidentes antes que él, republicanos y demócratas, de no hacerle excesivas concesiones a la dictadura cubana hasta que los Castro no mostraran una clara señal de enmienda y no emprendieran el camino hacia la democracia. 

No me gustó nada porque no me gusta que me mientan, y Obama aseguró mil veces que no habría relaciones diplomáticas normales hasta que la Isla respetara los DDHH,  mientras sus operadores políticos secretamente gestionaban lo contrario. ¿Resultado? Más represión dentro de Cuba, una mayor presencia de la inteligencia cubana en Venezuela y hasta el envío clandestino de armas y de un avión a Corea del Norte, violando todos los acuerdos de la ONU.  

Como buen liberal (en el sentido europeo del término), suelo respaldar una combinación entre el conservador en materia fiscal (un estado limitado, mercado y no planificación, la menor cantidad posible de impuestos y de deuda pública), y el “liberal” americano en materia social (pro-choice, pro-inmigración, y un estado suficientemente laico como para que quepan cómodamente los agnósticos).

Por otro lado, he vivido 40 años en Europa y, previamente, 18 años en Cuba, así que conozco de primera mano la diferencia entre un “Estado de Bienestar”, con sus defectos y virtudes, y una repugnante dictadura comunista. Nadie me va a convencer de que solicitar que la salud y la educación se paguen por medio de los presupuestos generales, como sucede en los países escandinavos, o, en alguna medida, en Alemania o en Suiza, es un síntoma de totalitarismo. Tal vez sea un error, pero eso nada tiene que ver con la dictadura del proletariado preconizada por Marx para armar su enloquecido y empobrecedor tinglado.   

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner
Desde España - Estados Unidos

ENRIQUE G. AVOGADRO, RESULTADO SEMIFINAL: REPÚBLICA 3 VS K² 0

"A menudo, en su eterna ignorancia de las cosas, los hombres  llaman fin a lo que, en realidad, sólo es el principio".    Fabiano Massimi

En una semana sumamente complicada para la Vicepresidente en el frente judicial, la Sala III de la Cámara de Casación le dio otra muy mala noticia al rechazar las nulidades planteadas por los abogados defensores en la causa "Cartelización de la obra pública" (parte de "Cuadernos") y confirmar su prisión preventiva y su procesamiento (también de sus ex funcionarios -entre otros, de Julio de Vido-, muchos empresarios) y ratificar los embargos dispuestos. Claramente, la impunidad anhelada se demora y ello la obligará a acelerar aún más sus ataques a la Justicia, ya que el panorama electoral -medido por las encuestas- se presenta negro subido.

Ya el martes, la República respiró aliviada por la decisión de la Corte Suprema de habilitar el per saltum de tres jueces que, por intervenir en las causas que afectan a Cristina Fernández habían sido removidos por el Consejo de la Magistratura (¡viva Graciela Camaño!), el Senado y el Presidente, congelar la situación por unos días y evitar que las vacantes fueran ocupadas por favoritos de la Vicepresidente. Ahora, una vez que el Procurador General interino, Eduardo Casal, otra víctima de la persecución, responda al traslado urgente que le otorgó el máximo tribunal, éste deberá expedirse sobre el fondo de la cuestión.

En resumen, la crisis institucional sigue pendiente pero, en el ínterin, cabe que pensemos en qué podría suceder según sea la decisión final de la Corte, o sea, si rechaza definitivamente la pretensión de venganza de Cristina Fernández y ratifica sus acordadas Nos. 4 y 7/18, que convalidaron el traslado de esos jueces -y varios más- a sus juzgados actuales o, por el contrario, modifica su criterio y acepta las remociones intentadas; ese eventual cambio de opinión afectaría a todas las causas que estos magistrados resolvieron en los últimos dos años. 

Hay un antecedente de decisiones de la Corte que incomodaron al poder: en 1995, siendo don Néstor Gobernador de Santa Cruz y molesto con el Procurador General provincial, Eduardo Sosa, que se negaba a convalidar su corrupción rampante, hizo que la Legislatura se ocupara de despedirlo; lo hizo suprimiendo su cargo y distribuyendo sus responsabilidades en otros dos funcionarios; el afectado recurrió y el caso llegó a la Corte, que ordenó su reposición pero fue flagrantemente desobedecida en tres oportunidades, y Sosa nunca pudo recuperar su cargo. ¿Y si se repitiera una situación semejante a nivel nacional? Si Fernández² lo intentaran, con la consecuente violación a la Constitución Nacional que ello implicaría, se produciría un conflicto de poderes de enorme trascendencia, y el Poder Judicial quedaría habilitado a recurrir a la fuerza pública para ser obedecido.

El panorama general del Gobierno no puede resultar más patético, a punto tal que propios y extraños se preguntan si, con este extraño formato en el cual la Vicepresidente es quien dispone del poder y Alberto es sólo su triste marioneta, se puede llegar siquiera a las elecciones del año próximo. El cúmulo de fracasos que acumula la catastrófica gestión permite esas reflexiones, ya que el Banco Central está perdiendo las ya escasísimas reservas a ritmo acelerado, los chicos siguen sin clases por decisión de los gremios docentes, la inflación crece y la acompañan en su curva ascendente la pobreza, la indigencia, el desempleo, las quiebras empresariales, la inseguridad ciudadana y los contagiados y muertos por Covid-19, que hoy nos coloca en el primer puesto mundial de fallecidos por millón de habitantes, mientras la insana cuarentena (la más larga del mundo: hoy, 198 días), que el Gobierno ha utilizado acentuar su proyecto chavista de pobrismo y control social, ha destruido la economía hasta sus cimientos.

Pero, ¿querría Cristina asumir formalmente la Presidencia que ya ejerce y completar el mandato de Alberto? No creo que hacerlo le reportara ventaja alguna, toda vez que la realidad no se modificaría un ápice y debería enfrentar la monumental crisis que inevitablemente llegará a muy corto plazo. Todas las encuestas dicen que su aprobación no supera al 28% y, por lo demás, llevaría a la sociedad, que está crispada al máximo, a un franco enfrentamiento, con todas las consecuencias que conocemos. ¿Cuál sería, en ese caso, la actitud de los gobernadores e intendentes del Conurbano, que ya ven su propia continuidad en alto riesgo por su obvia identificación con el Instituto Patria y las calamidades que éste produce todos los días? ¿Resulta equivocado recordar los años 70's, cuando dos bandos peronistas de signos opuestos -Montoneros y la Triple A- se enfrentaron a muerte, con asesinatos y bombazos, ensangrentando al país?

La Ley 25.716, de acefalía, prevé que, ante la renuncia o incapacidad (no la moral y penal, que ya existen) del Presidente y el Vice, asuman transitoriamente, en este orden, el Presidente del Senado (Claudia Ledesma Abdala), el Presidente de la Cámara de Diputados (Sergio Massa) o el Presidente de la Corte (Carlos Rosenkrantz), los cuales deberán convocar a la Asamblea Legislativa en un plazo de 48 hs. que, a su vez, designará a un legislador nacional o un gobernador para asumir la Presidencia y completar el mandato. La norma, claro, habilita todas las especulaciones políticas, tanto como los rumores que señalan a Massa como futuro Jefe de Gabinete presidencial en un eventual recambio ministerial, o introducir a Máximo Kirchner en la línea sucesoria moviéndolo a la Presidencia de Diputados.

Una maldición china -¡qué oportuna!- te desea "que vivas tiempos interesantes"; a los argentinos no nos faltarán.

Enrique Guillermo Avogadro
ega1@avogadro.com.ar
@egavogadro
Argentina

ÁLVARO VARGAS LLOSA, AQUEL DÍA, 05 OCTUBRE 2020, DESDE ESTADOS UNIDOS

Hace diez años recibí una llamada de mi padre contándome que le habían otorgado el Premio Nobel. Me alegré de haber quedado liberado de la maldita pregunta «¿por qué no le han dado el Nobel?» casi tanto como de la grata noticia.

La fecha, si permiten la impudicia, me da el pretexto para una reflexión. El año pasado recorrí con él, física y verbalmente, los lugares y episodios de su biografía con motivo de una serie televisiva sobre su vida, obra y compromiso político. Al empezar, dos cosas me inquietaban. Quería entender mejor qué es una vida, qué elementos determinan una trayectoria vital y cuáles son secundarios, y cómo se deciden y ordenan todos ellos. Lo otro que quería saber es si, para entender la obra de un autor, es imprescindible conocer a fondo su vida, sus amores y desamores, sus accidentes y circunstancias, las decisiones tomadas y las que le fueron dadas. Saint-Beuve, el célebre crítico francés del XIX, escribió que era indispensable conocer los detalles de la vida de un escritor para entender su obra. Proust, en «Contre Saint-Beuve», sostuvo lo contrario: para él, un libro es el producto de un ser muy distinto del que se manifiesta en los hábitos, la vida social y los vicios del escritor; para entender la obra hay que fijarse en un fondo íntimo que nada tiene que ver con el ser que frecuenta el mundo.

En nuestro largo recorrido, no llegué a una conclusión, pero sí a una intuición sobre ambas cosas. Con respecto a la trayectoria vital de mi padre, mi intuición es que la casualidad ha jugado un papel mucho más importante del que parece. El relato de los hitos de su vida -el trauma del padre «muerto» que resucita y se impone, el colegio militar, la militancia radical universitaria, el exilio voluntario, la evolución ideológica del socialismo al liberalismo, la vida matrimonial y familiar, el retorno peruano, la política, el exilio definitivo, y la obra que se va tejiendo año a año con los hilos de esa vida- es engañoso. Contado así, tiene la apariencia de una progresión lógica y previsible desde un punto inicial hasta el culminante, pero es un espejismo. La voluntad y el talento explican muchas cosas, pero no la infinita, imprevisible cadena de causas y efectos de una vida.

Mi intuición sobre lo otro es que Saint-Beuve tenía más razón que Proust (los vasos comunicantes entre la obra de mi padre y su biografía son clamorosos), pero había algo de verdad incómoda en lo que Proust decía. Quien mejor lo ha explicado es acaso V.S. Naipaul: por mucha documentación que reunamos sobre la vida de un escritor, «el misterio de lo escrito seguirá allí» y toda biografía tendrá siempre una «cualidad incompleta».

La vida de mi padre es escandalosamente pública y la conocemos aún más los seres de su tribu. Pero su obra, incluso para los que conocemos sus fuentes y hemos asistido a su gestación, encierra mucho misterio que los hechos de su vida no explican. Esta constatación, diez años después de que me librara de la maldita pregunta, es mi pequeño homenaje.

Álvaro Vargas Llosa 
@AlvaroVargasLl
@abc_es
@ElIndependent
Estados Unidos

ARIEL PEÑA, POSPANDEMIA E INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA, DESDE COLOMBIA

El Covid-19 o peste china que le ha traído infinidad de desgracias a la humanidad, tarde o temprano habrá que controlarlo y se llegará a la pospandemia, por lo que las naciones latinoamericanas que han sido tan afectadas por ese mal, tienen que replantearse económica, política y socialmente, pues es lógico que vendrán cambios significativos que tendrán profunda incidencia en esta parte del mundo, primando un nacionalismo reflexivo frente a una globalización desaforada cuya gran beneficiada ha sido la China con una dictadura totalitaria que poco le interesan los sufrimientos de los seres humanos, puesto que sigue los lineamientos del marxismo leninismo en donde lo importante es poseer el poder político a cualquier precio, sin tener en cuenta los millones de víctimas que haya que sacrificar para alcanzar ese propósito.

En consecuencia queda demostrado nuevamente que el comunismo con sus diferentes motes es el verdugo de la humanidad, y en Colombia sin ningún empacho los mamertos que usan diferentes divisas se aprestan para asaltar el poder político, en donde la pandemia les ha servido para exagerar su discurso miserabilista y buscar engañar a las masas, haciéndose los locos acerca del culpable del origen y la propagación por la tierra de la plaga china; de ahí que frente a la crisis, la democracia tiene que defenderse ante los liberticidas del comunismo.

El gobierno democrático que posiblemente se elegirá en Colombia en el 2022, si el pueblo no se deja embaucar de los artificios “progresistas”, necesariamente debe mirar al entorno latinoamericano, que ha sido una región que no ha encontrado su identidad, por eso es que aventureros se han aprovechado de esa circunstancia para conducir a algunas naciones al envilecimiento, teniendo el ejemplo más doloroso con Venezuela en los últimos tiempos; nación que se convirtió en el tubo de ensayo del comunismo totalitario con la etiqueta del socialismo del siglo XXl.

Una integración latinoamericana, con gobiernos como el cubano, Nicolás Maduro en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua es una verdadera insensatez, luego apoyar o hacer alianzas con los regímenes antes mencionados no ayuda en nada, y en cambio aumenta las desgracias y sufrimientos para nuestros pueblos, puesto que el marxismo leninismo en todas sus presentaciones es una desgracias para las naciones, pues sus fundamentos son la dictadura, la miseria y la violencia, como condiciones necesarias para existir.

Lo hemos dicho en otras oportunidades, Hugo Chávez estimulado por el sátrapa de Fidel Castro, quería montar la Unión Soviética de Latinoamérica, no propiamente para el progreso de las naciones de esta parte del mundo, sino para reeditar esa gigantesca dictadura totalitaria fracasada, porque los alucinados que siguen a la estafa comunista del marxismo leninismo, han creído que el engendro del comunismo totalitario es “ todopoderoso”, ya que siguen insistiendo en las patrañas del materialismo histórico y la inevitabilidad, resaltando que la doctrina absolutista de Marx es indudablemente supersticiosa, inhumana y antihistorica.

Volviendo a advertir que los regímenes del socialismo del siglo XXl o neomarxistas a los cuales hemos hecho mención, como dice el adagio “no tienen ni arte ni parte” en una integración latinoamericana pragmática, porque sabemos hasta la saciedad que por ser el comunismo estatista, burocrático y embrutecedor su única preocupación es montar camarillas o nomenclaturas, para parasitar a perpetuidad con la cosa pública, aplastando la libertad y la democracia.

Es bastante gracioso ver a los seguidores de la llamad izquierda especialmente la marxista, desgañitarse en contra del imperialismo, como excusa para ocultar el fracaso de los regímenes de Cuba, Nicaragua y Venezuela, pero cuando el gobierno de EE.UU podría cerrar las importaciones que llegan de los países del sur, no tienen respuesta, creyendo todavía que a base de discursos demagógicos van a enfrentar el problema.

A la nomenclatura del partido comunista cubano no se le puede olvidar, que ha recibido durante 60 años alrededor de 300 mil millones de dólares que le regalaron la URSS primero y luego Venezuela. Además el caso venezolano es patético porque durante el régimen chavista se ha cometido un descomunal latrocinio con los recursos de la venta de petróleo, cuantía que ningún país de la región ha recibido. Y la miseria de las masas es monumental en la patria de Bolívar, de ahí los millones de refugiados que vemos en Colombia y en otras naciones vecinas, sin embargo el dictador Nicolás Maduro se exculpa con el cuento de la “guerra económico”, así que con esa presentación a los regímenes del socialismo del siglo XXl hay que marginarlos de una autentica integración.

Hugo Chávez en su burocratismo marxista, creía que la unión de Latinoamérica se hacía mediante aparatos, por eso creó el ALBA(alianza bolivariana para los pueblos de nuestra América), la CELAC(La comunidad de estados latinoamericanos y caribeños), PETROCARIBE y el Banco del Sur el cual nació muerto, también ayudó a formar otro aparato conocido como UNASUR(unión de naciones sudamericanas) que se desintegró, con todos esos embelecos lo que buscaba el difunto presidente, era empoderar las ideas nefandas del socialismo del siglo XXl, ignorando la genuina unificación.

Simón Bolívar en la carta de Jamaica, en Kingston del 6 de septiembre de 1815, planteaba la construcción de una sola nación en el Mundo Nuevo,

por su origen, lengua, costumbres y religión, que debería tener un solo gobierno con una confederación de estados, sin embargo veía la imposibilidad de ese proyecto, por los climas remotos, situaciones diversas e intereses opuestos que dividen a la América.

Una verdadera integración de Latinoamérica de ninguna manera puede estar en las manos del esperpento comunista totalitario, por ello es menester repudiar a los regímenes castrochavistas, y para sobrellevar el proteccionismo norteamericano que afecta de manera importante a la región, se podría implementar un Mercado Común latinoamericano, porque una realidad nos trae otra realidad, a la que se debe enfrentar con inteligencia y valor; Resaltando que una auténtica integración sólo es posible con países de gobiernos democráticos.

Ariel Peña
arielpena49@yahoo.com
@arielpenaG
Colombia

GABRIEL BORAGINA, EL IMPUESTO AL CAPITAL Y A LA RENTA, DESDE ARGENTINA

"4' Teoría: el impuesto goza de determinados fines de reforma social. Pertenece a la escuela del socialismo de Estado y su expositor más encumbrado es Adolfo Wagner. Para este tratadista, son los impuestos un instrumento fiscal y un instrumento de política social. Como instrumento fiscal tienen los impuestos la finalidad de crear el patrimonio del Estado para afrontar las cargas públicas; como instrumentos de política social deben ser aprovechados por el Estado para intervenir en la distribución de riquezas y modificarlo para hacerlo más ecuánime. Lo que esencialmente anhela el socialismo de Estado es un "justo medio", un "terreno de conciliación" entre el individualismo y el socialismo."[1]

Como se podrá apreciar, no existe -salvo algunas pequeñas diferencias semánticas- ninguna disimilitud con la teoría expuesta y criticada anteriormente (es decir la 3° teoría, que hemos llamado marxismo fiscal). Reformar o transformar el régimen económico es exactamente lo mismo a reformar o transformar el régimen social, no existe ninguna desemejanza entre uno y otro, por la sencilla razón de que la economía es una ciencia social. No hay una economía animal, vegetal o mineral, la economía siempre es una ciencia social. Separar economía de sociedad es un error tan absurdo como frecuente, tal -por ejemplo- lo hacen los autores en estudio. Y los socialistas son los más entusiastas partidarios de este yerro. Creen que la economía es una especie de "fenómeno extraño" a la sociedad que, quizás, imaginen viene impuesto por seres sobrenaturales o extraterrestres, porque hablan de una y otra como si fueran cosas desiguales y -particularmente- de la economía como si se tratara de un cuerpo extraño dentro de la sociedad.

Digamos también (como ya lo hubiéramos aclarado en otras partes) que el "socialismo de estado" no tiene -en lo sustancial- ninguna disparidad con el socialismo sin calificativos. Todas las variantes del socialismo persiguen el mismo objetivo: abolir la propiedad privada, y sus discrepancias son nada más que de estilo y metodología. El socialismo marxista -que es el paradigma del socialismo- proponía un método de implementación por las vías violentas. Los restantes socialismos propician rutas más "moderadas" o sutiles, pero todos los socialismos apuntan siempre al mismo fin: a la abolición completa de la propiedad privada.

Sin duda que, como ya dijimos, el impuesto cumple un rol clave en los socialismos "moderados"; es la forma más tenue e inadvertida de derogar, gradual y paulatinamente, toda propiedad, e implantar el socialismo completo. Por eso los socialistas actuales la prefieren a cualquier otra clase de revolución violenta. Es el mecanismo más "indoloro" para expoliar a la gente.

Luego, sobre la falacia acerca de la existencia de "algo" llamado "estado" y sus supuestas "necesidades" como ente orgánico vivo, con voluntad e inteligencia propia con independencia de los individuos que lo componen, ya hemos dicho suficiente en los párrafos precedentes. Nada de eso existe.

Recordemos también que el "estado" no puede distribuir riqueza, sólo puede redistribuirla, ya que la distribución de la misma se hace (y sólo puede hacerse) a través del mercado.

"Wagner es, en esta tendencia, una fuente de sugestiones vasta y compacta. Considera la renta como fuente normal y principal del impuesto, aunque no desecha del todo los impuestos sobre el capital. En efecto, admite este tratadista que los impuestos sobre el capital establecido de una manera permanente terminarían por perturbar la producción, reducir los salarios y arruinar las industrias. Pero, ello, no obstante, debe tenerse en cuenta: a) Hay casos en los que está justificada la gravación del capital; b) Que no debe identificarse, como suele hacerse, la imposición sobre el capital "nacional", con la imposición sobre el capital "individual*. Según este autor, para saber en qué casos se puede y debe acudir al capital individual como fuente de impuestos, es preciso considerar: el "origen" del capital; el "empleo" del capital, y el "empleo del producto del impuesto sobre el capital"."[2]

Nada de lo que Wagner diga tiene antagonismo alguno con lo que han predicado -salvo matices más o menos fuertes- todos los socialistas del pasado y del presente.

Padece de los mismos errores que -del lado opuesto- sufrían los autores clásicos cuando se inquietaban por encontrar una explicación plausible a la fuente de la renta y no la hallaron, creyendo -en suma- que era una suerte de composición entre el trabajo y "otra cosa" que no dieron en la tecla en descubrir. Quedó, pues, diseminada la falsedad que la renta era una suerte de entelequia, cuya existencia no podía darse con prescindencia del trabajo.

Naturalmente, la renta no es "fuente" del impuesto, lo cual es una aberración conceptual, sino que es objeto de rapiña por parte del impuesto. Sea que el impuesto se cobre sobre el capital o sobre la renta sus efectos destructivos son análogos en un caso o en el otro. En su proporción, el impuesto no deja piedra sobre piedra en rentas, capitales y todo bien o servicio que resulte gravado, con independencia de los rótulos y calificativos que se le quieran dar. El impuesto siempre es demoledor, nunca constructivo. No interesa si el impuesto es "permanente o transitorio"; la perturbación que Wagner admite para un impuesto permanente es la misma que la de un impuesto transitorio. La única distinción es que, en un caso la perturbación es permanente y en el otro es transitoria. Por lo demás, los impuestos al capital -una vez adoptados y legislados- difícilmente sean derogados posteriormente. En Argentina -por ejemplo- el impuesto a las ganancias fue instituido en el año 1935. En la ley de creación, se hacía énfasis en la transitoriedad del impuesto, lo que nunca sucedió posteriormente hasta la fecha en que estas líneas se escriben.

En ningún caso se justifica la gravación del capital, y menos aún existen pretendidos contrastes entre capital nacional e individual. El capital sólo puede ser individual, porque únicamente los individuos (solos o asociados entre sí) lo pueden crear. El origen de todo capital siempre es individual, porque en el mundo natural y social los únicos que existen son los individuos.

[1] Mateo Goldstein. Voz "IMPUESTOS" en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15 letra I Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem.

Gabriel Boragina 
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina 
http://www.accionhumana.com/2020/08/marxismo-fiscal-y-valor.html
Argentina

lunes, 5 de octubre de 2020

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, MARTES 06/10/2020


SADCIDI ZERPA DE HURTADO, COVID-19 Y EL MERCADO ASIÁTICO DE CARNES
Unknown, EL REPUBLICANO LIBERAL II - 3 hours ago
El este de Asia ha sido por mucho tiempo una región de dietas intensivas en carne, razón por la cual, en las últimas dos décadas ha incrementado la producción, el comercio y el consumo de carne. Pero la llegada del covid-19 condicionó el desarrollo del complejo cárnico regional que une a los países asiáticos entre sí y con el resto del mundo mediante el intercambio de productos cárnicos y sus materias primas. Debido, entre otras razones, al fortalecimiento de las tendencias de control estricto de la higiene, la mayor industrialización de la producción de carne, y las dificultades p...
CARLOS E. AGUILERA A. , EL LEGADO UNIVERSAL DE MANDELA
Unknown, EL REPUBLICANO LIBERAL II - 3 hours ago
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JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, UNA INOPORTUNA FIEBRE EN LA CASA BLANCA, SAINETE EN CÁPSULAS
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Apenas nos habíamos quitado las perturbaciones del debate presidencial norteamericano. Nos dejó un sabor extraño, como a un empate infeliz. No sabemos quién insultó más al otro, vociferó su encono con menos astucia o se encontraba más irascible. Hasta el moderador se involucró sin imparcialidad, tal vez confundido por la forma en que se quebraron todas las reglas. Tratamos de inventarnos un victorioso. No hubo un imperturbable que no perdiera los estribos. Había un deseo en el aire de que terminara pronto. Ni el esquema de preguntas pudo cumplirse. Volaban temas, así como insultos...
EDUARDO MARTINEZ, DE LA LEY ANTI-BLOQUEO
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SADCIDI ZERPA DE HURTADO, COVID-19 Y EL MERCADO ASIÁTICO DE CARNES

El este de Asia ha sido por mucho tiempo una región de dietas intensivas en carne, razón por la cual, en las últimas dos décadas ha incrementado la producción, el comercio y el consumo de carne. Pero la llegada del covid-19 condicionó el desarrollo del complejo cárnico regional que une a los países asiáticos entre sí y con el resto del mundo mediante el intercambio de productos cárnicos y sus materias primas. Debido, entre otras razones, al fortalecimiento de las tendencias de control estricto de la higiene, la mayor industrialización de la producción de carne, y las dificultades para el movimiento internacional de mercancías.

En materia de consumo, la región evidencia un rápido crecimiento en la demanda de carne. Esto debido al auge en el consumo de este producto en China, Japón, Corea del Sur y Vietnam. Y en el ámbito de producción y comercialización, se presenta un nuevo patrón de producción junto a mayores flujos de productos cárnicos a nivel intra e interregional. Esta dinámica ha generado que una gran parte de la carne que se consume en el sudeste asiático se produzca en la región, en gran parte a través de sistemas industrializados que dependen de alimentos para animales importados. Allí la razón de los nuevos flujos de cereales y semillas oleaginosas, tanto dentro de Asia como entre Asia y América Latina.

Pero la pandemia del covid-19 ha impulsado una reducción de la demanda de carne a nivel mundial, a razón de las restricciones a la movilidad de materias primas y bienes finales, la caída del ingreso de las economías y por el temor al contagio que tienen todos los consumidores de productos de origen animal. En este orden, China tiene un papel preponderante, ya que consume aproximadamente una cuarta parte de toda la carne del mundo. Y en dicho país asiático, las personas están consumiendo menos fuera de casa para evitar un posible contagio, y las cadenas de suministro están limitadas y enfrentan elevados costos para garantizar la salubridad de los productos que se comercializan.

Por estos motivos, hay una mayor posibilidad de que la pandemia fortalezca los controles alimentarios más estrictos, así como los requisitos de higiene que deben cumplir productores e intermediarios de productos agroalimentarios. Esto será beneficioso para la salud pública, porque favorecerá la producción de carne y otros productos a gran escala. Mientras que los mercados minoristas locales, una importante fuente de alimentos para millones de personas, deberán asumir los costos de las medidas necesarias para garantizar la calidad de los productos y la salud de los clientes.

En un contexto como este, los países latinoamericanos productores de carne y cereales deben enfocarse en asegurar los mayores niveles de calidad e higiene en sus productos; avanzar en la industrialización de la producción de carne, e incentivar los objetivos de internacionalización de su sector. Esto potenciará las opciones que tienen las economías latinoamericanas de atender la demanda insatisfecha de productos cárnicos del continente asiático.

Sadcidi Zerpa
zerpasad@gmail.com
@zerpasad

CARLOS E. AGUILERA A. , EL LEGADO UNIVERSAL DE MANDELA

El milagro político que lo convirtió en héroe de la humanidad  

La historia está repleta de figuras notables, pero muy pocos llegan a ser próceres mundiales y héroes de la humanidad. El mundo pasó de la admiración a la veneración. Comenzó a admirarlo cuando lo vio luchar desde una celda contra un régimen atroz. Se colmó de admiración cuando el reo 466/64 venció al apartheid desde la prisión de Robben Island, con lo cual concluyó también la ocupación sudafricana de Namibia y la financiación de guerrillas brutales como las de Angola y Mozambique. 

Para muchos y notables analistas políticos internacionales, Mandela se convirtió con el paso de los años, en un verdadero prisionero de sus ideales. Para ello es necesario conocer el origen su incansable lucha que se inició desde la sección de los presos políticos de Robben Island, régimen carcelario concebido para destruir moral y mentalmente al reo, hasta reducirlo a un manojo sumiso de instinto y carne. Allí pasó dieciocho de sus veinticinco años de cárcel. 

La mitad de ese tiempo, absolutamente aislado e incomunicado en un claustro de dos por dos, sin cama, con una ventana que daba a un patio interno y una lamparita de luz amarillenta que colgaba encendida las veinticuatro horas. Una visita cada seis meses, de apenas media hora, un potaje de maíz como dieta fija. Cualquier insubordinación se pagaba con largas horas dentro de un cubículo rectangular donde apenas cabía de pie, sin poder sentarse. Una tortura enloquecedora que provocó innumerables suicidios en la isla que se divisa desde los muelles de Ciudad del Cabo. 

Nada que ver con la causa que algunos supuestos líderes políticos del orbe y en particular de nuestro país, debieron enfrentar. Pues muchos de ellos y particularmente los guerrilleros venezolanos que fueron amnistiados por Rafael Caldera en su primer gobierno y posteriormente los alzados en armas contra el régimen democrático el 4 de febrero de 1992, a cuya cabeza se encontraba el extinto Hugo Chávez, padecieron la brutalidad del apartheid político que sin rubor alguno exhibe el actual régimen de Maduro, y mucho menos para compararlo con el fallecido líder sudafricano. 

No cabe duda de que el legado de Nelson Mandela para el mundo permanecerá vigente, generaciones tras generaciones. 

La humanidad entera lamentó su ausencia física, pero su mensaje de paz, igualdad, dignidad y humanismo ya forma parte de ese gran legado de valores que traspasan las fronteras territoriales, religiosas, ideológicas, raciales e incluso intelectuales, tal como quedó en evidencia en su funeral al que asistieron connotados líderes mundiales de todas las tendencias políticas y religiosas. 

Si hacemos un breve recorrido por la historia de la humanidad, hay diversos líderes que han coincidido en los mismos ideales de Nelson Mandela. Y todos ellos demostrando al mundo que la esencia del ser humano no ha cambiado. Que la búsqueda de la verdad, la solidaridad y el instinto de lucha por las libertades son parte de la naturaleza del hombre. 

Pero han sido muy pocos quienes han tenido la templanza suficiente para resistir la tentación del camino cómodo para perseverar, sacrificando derechos, e incluso la vida, por defender esos valores humanos fundamentales, propios y ajenos.  

Usualmente son los políticos quienes se encaraman en la tarima de la supuesta defensa de los derechos humanos de las grandes mayorías, para acceder al poder y luego para detentarlo el mayor tiempo posible. Y usualmente son estos los que desde el poder hacen precisamente todo lo contrario, tal como ocurre  con Nicolás Maduro, quien ensoberbecido con el poder que ilícitamente obtuvo en las elecciones presidenciales en las que compitió con Henrique Capriles, con el aval fraudulento del CNE, pretende eternizarse, y para ello hace uso de todos los sucios malabarismos disfrazados con un supuesto ropaje democrático, como las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre próximo, en las que de 187 diputados que tiene la Asamblea Nacional, dobló el número de candidatos afines al oficialismo, para obviamente dominar con la representación roja rojita y acabar con la oposición, único rescoldo con el que cuenta el pueblo venezolano. 

Solo los verdaderos estadistas entienden que el poder político demanda muchas responsabilidades y muy pocos derechos, pues entienden que el poder político no debe ser utilizado para agredir y conculcar derechos. 

Nelson Mandela, además de un ser humano excepcional, fue un estadista. Lo fue desde su juventud; cuando protagonizaba la protesta ciudadana pacífica, desde la cárcel y luego desde el gobierno sudafricano. No llegó al poder para perseguir a quienes lo encarcelaron, ni para inventar juicios penales a sus rivales políticos. Gobernó con los mismos valores con los que protestó en las calles y a los que se aferró estoicamente en cautiverio, hasta el fin del apartheid. 

No todos quienes “lamentan” públicamente la partida de Mandela, y ordenan homenajes en su memoria, necesariamente comparten realmente sus prédica, primero porque son la antítesis de los valores morales y éticos por él puestos en práctica en su largo periodo de confinamiento, y en segundo lugar porque la demagogia y populismo los conduce a contrariar los principios democráticos que es la esencia de la verdadera libertad de los pueblos. 

Quienes a diario gobiernan con el garrote, la intolerancia y la persecución, hoy se llenan la boca hablando de Mandela, pero en el fondo están conscientes de que con su nombre que tanto invocan populista y demagógicamente, obtienen buenos dividendos en las masas ignorantes que poco o nada saben o conocen del líder sudafricano.  

Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122) 

Carlos Aguilera 

careduagui@gmail.com
@_toquedediana

RAÚL AMIEL. CUANDO SIENTES QUE EL TIEMPO PASA Y PERMANECES EN EL MISMO LUGAR

Esta semana que paso ha sido dura comunicacionalmente. Un debate de candidatos en USA casi de comiquita. Una consulta popular desvirtuada. Sin gasolina, sin luz, sin agua. Protestas por doquier. Trump Infectado del VirusChino. La pensión en 0,87 centavos de $.

Y de paradoja, Quino, dejo este plano el miércoles 30, un día después de que Mafalda cumpliera 56 años.

La Mafalda de Quino y su famosa frase. "Al final, ¿cómo es el asunto? ¿Uno va llevando su vida adelante, o la vida se lo lleva por delante a uno?

¿Donde se fue el tiempo?

Muchos de nosotros sentimos que el tiempo pasa más rápido. La sensación de que el tiempo se acelera a medida que uno envejece es uno de los mayores misterios de la experiencia del tiempo, pero cuando se trata de cómo percibimos el tiempo, los humanos pueden estimar la duración de un evento desde dos perspectivas muy diferentes: una perspectiva ventajosa, mientras un evento aún está ocurriendo, o una retrospectiva, una vez que ha terminado. De hecho, el tiempo vuela cuando nos divertimos.

Participar en un evento novedoso hace que el tiempo parezca pasar más rápido en el momento. Pero si recordamos esa actividad más adelante, parecerá que ha durado más que las experiencias más mundanas. Nuestro cerebro codifica nuevas experiencias, pero no familiares, en la memoria, y nuestro juicio retrospectivo del tiempo se basa en la cantidad de nuevos recuerdos que creamos durante un período determinado. En otras palabras, cuantos más recuerdos nuevos construyamos en una escapada de fin de semana, más largo parecerá ese viaje en retrospectiva.

A veces parece como si la vida se nos estuviera pasando. Nuestra experiencia del tiempo es flexible, se acelera en algunas situaciones y se detiene en otras. Incluso hay algunos estados alterados de conciencia en los que el tiempo parece ralentizarse en un grado extraordinario.

La percepción del tiempo varía de acuerdo con la forma en que cada persona percibe los eventos que experimenta y el tiempo que tardó en ocurrir el evento. Los seres humanos, en lo que se puede determinar, son los únicos animales que son conscientes del paso del tiempo y que pueden recordar hechos específicos del pasado. Otros animales se relacionan con el pasado por condicionamiento e instinto, pero no son capaces de "recordar" realmente como lo hacen los humanos. Los humanos también comprenden que el paso del tiempo está relacionado con la mortalidad.

Nuestra capacidad para recordar eventos pasados ​​y la fuerza de la memoria también juegan un papel en nuestra percepción del tiempo que pasa, cuánto tiempo hace que ocurrió el evento y los vínculos que tenemos de ese evento con otros eventos. A medida que interactuamos con el mundo, reorganizamos la información sensorial en bruto del entorno que nos rodea en algo que podemos entender. La información nueva necesita más tiempo para fusionarse en nuestras visiones del mundo que la información a la que hemos estado expuestos antes, lo que puede, en algunas situaciones, hacer que nuestra experiencia en el tiempo se sienta más larga.

A lo largo de nuestras vidas, constantemente vemos el paso del tiempo mirando hacia el pasado y mirando hacia el futuro. Esto se denomina visión del tiempo "retrospectiva y prospectiva". Cuando estos dos puntos de vista coinciden, no nos damos cuenta del tiempo que pasa lenta o rápidamente. Cuando no coinciden, hacemos comentarios sobre la extrañeza de cómo vemos el tiempo, como "cómo ha pasado el tiempo" o ¿a dónde se ha ido en las dos última décadas? Es allí donde los venezolanos estamos atrapados.

La salud mental es inseparable de nuestra experiencia como ciudadanos y la verdad que ya estamos suficientemente alterados. El tiempo es nuestro amigo y nuestro enemigo a la vez. Se dice que cura; que el tiempo vuela; que el tiempo no espera a nadie; que con su paso se aplacan todos los resentimientos, se olvidan todas las enemistades.

No estoy muy seguro de eso. Sé de personas que han abrazado tanto sus viejas heridas y resentimientos que hoy sus almas languidecen y se pudren en la oscuridad y el dolor.

Todos conocemos la imagen del Padre Tiempo, un anciano de larga barba blanca, vestido con una túnica blanca, que lleva una guadaña y un reloj de arena. La guadaña es para la cosecha de almas y el reloj de arena representa el movimiento unidireccional del tiempo, siempre hacia adelante.

Destierren el pensamiento, amigos. El tiempo avanza. No va a una carpeta conveniente "soltar aquí" en su escritorio, para ser recuperada con un doble clic. Tempus Fugit. A dónde va, nadie lo sabe. Y nunca regresa.

¿Se puede recuperar el tiempo perdido? Creo que todos sabemos la respuesta. Ojala nuestros dirigentes supieran valorar el tiempo y no lo perdamos mas; actuando de forma inteligente para encontrar la senda de la reconstrucción de lo perdido. Nada más y nada menos que de nuestra República.

Y recuerda… Ciudadano en acción. ¡Juntos es mejor!

Raúl Amiel
raulamiel@gmail.com 
@raulamiel

NOEL ÁLVAREZ, GUERRA POLÍTICA

La propaganda es una forma de comunicación que tiene como objetivo influir en la actitud de una comunidad respecto de alguna causa o posición, presentando solamente un lado o aspecto de un argumento. Es usualmente repetida y difundida en una amplia variedad de medios con el fin de obtener el resultado deseado en la actitud de la audiencia. El periodista Stanley Newcourt – Nowodworski expresa en su libro, La propaganda negra en la Segunda Guerra Mundial: “Para la mayoría de la gente la palabra propaganda es, y no sin motivo, una palabra sucia. Implica mentiras, tergiversación, manipulación… Por el contrario “información” suena mejor. Parece expresar honradez, aunque de aquí no se deduzca per se que deba ser objetiva. 

A lo largo del libro de Stanley se descubren algunos secretos de la manipulación de masas a través de la propaganda, muy de moda en países totalitarios donde no existe información. El texto es un estudio, sobre la guerra psicológica, centrado en los planteamientos y medios empleados en la II Guerra Mundial para quebrar la fuerza de voluntad de británicos y alemanes. La propaganda blanca, está destinada a cantar las excelencias propias de un régimen y los males ajenos, y la negra, pensada para corromper la moral y los valores de una sociedad y, así, debilitarla. 

Más útil que la "propaganda por el hecho", esa acción violenta que busca minar la moral del enemigo, es la guerra psicológica, dice Stanley. El secreto está en dirigirse a las masas, apelar a las emociones antes que, a la razón, con eslóganes comprensibles aun para los más bajos niveles intelectuales, manejando un reducido puñado de ideas que han de repetirse continuamente.  

La propaganda negra nazi, como la comunista, daba más importancia a la eficacia del mensaje que a la verdad, y propagaba mentiras a través de canales indirectos para que, cuando el adversario las descubriera, pudieran ser negadas con facilidad. No sé por qué,  cuando pienso en esto me recuerda a la Venezuela actual. El objetivo de la propaganda negra es minar las creencias y la confianza del enemigo, dividir su sociedad. La II Guerra Mundial tuvo muchas batallas, algunas de las cuales, no siempre se libraron con balas y disparos, pero dejaron su marca indeleble en la historia. Es decir, la guerra psicológica luchó para derrumbar la moral del enemigo. Se presentaban escenarios con muchos muertos, pero nadie los veía porque solo eran utilizados para desmoralizar al enemigo. 

Uno de los nombres asociados con la guerra psicológica aliada fue Dennis Sefton Delmer, un periodista nacido en la Alemania de Weimar, hijo de ingleses. Delmer creció en Berlín, aprendió alemán e inglés, al mismo tiempo. Cuando terminó la República de Weimar y el nazismo llegó al poder, Delmer se radicó en Londres. Cuando comenzó el conflicto bélico, y debido a su dominio del idioma alemán, fue contratado por la oficina de contrainteligencia británica. 

La tarea fundamental de Delmer era promover la "radio negra", un medio que transmitía en onda corta, en alemán o italiano, con la información más diversa, solo que, en lugar de transmitir propaganda antinazi, emitía boletines y música, supuestamente para alentar a sus compatriotas. De hecho, su misión era desinformar: por ejemplo, a los soldados alemanes que estaban en el frente se les dijo que no debían preocuparse por sus esposas, porque los miembros del partido nazi local "cubrirían todas sus necesidades". 

Delmer basó su modelo en lograr que sus medios alcanzaran crédito como fuentes fidedignas, aunque no lo fueran. Para ese fin, aportaba más informaciones e interpretaciones que comentarios. Veracidad y objetividad falsas para corromper la moral alemana. Así, un medio reputado daba una noticia falsa mezclada con otras verdaderas, justo en el momento adecuado para volcar la opinión o crear pánico. Una de las reglas de Delmer era: "¡Nunca debemos mentir por accidente, ni por dejadez, solo a propósito!".   

Sefton Delmer, realizaba su programa íntegramente en alemán, su objetivo fundamental era minar la moral de los soldados alemanes. El programa se convirtió en un éxito entre los germanos destacados en Francia. Delmer enseñaba inglés a los crédulos teutones para que pudieran desenvolverse sin problemas al llegar a Gran Bretaña.  Les enseñaba a pronunciar “Mi sastre es rico”, “Amo a mi mamá”, “Estamos cruzando el canal”, “Navegamos en una lancha de desembarco”, “No estamos lejos de la playa”, “Yo me quemo, tú te quemas, él se quema…”, “Nuestro capitán de la SS está ardiendo de la cabeza a los pies” … ¡todo un ejercicio de presión psicológica!   

Uno de los primeros estudiosos del arte de la guerra, de los que existe registro, fue el general chino Sun Tzu, quien escribió hace 2.500 años: “(…) El ataque no consiste sencillamente en el asalto a las ciudades amuralladas o en disponer ordenadamente el avance de las tropas; debe incluir el arte de acometer contra el equilibrio mental del enemigo (…) combatir y conquistar no es la excelencia máxima en la guerra. Ésta consiste, en quebrar la resistencia del enemigo sin luchar (…)”.  

Hoy en día, la propaganda política es conocida como operaciones psicológicas, guerra de cuarta generación, operaciones de información, y dentro de un término más amplio, fue bautizada como, guerra política, en el marco de la guerra total. La propaganda negra esconde su origen, se concentra en el enemigo. Algunas veces finge nacer de él y siempre tiene como finalidad, debilitarlo. 

Noel Álvarez
Noelalvarez10@gmail.com
@alvareznv
Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, UNA INOPORTUNA FIEBRE EN LA CASA BLANCA, SAINETE EN CÁPSULAS

Apenas nos habíamos quitado las perturbaciones del debate presidencial norteamericano. Nos dejó un sabor extraño, como a un empate infeliz. No sabemos quién insultó más al otro, vociferó su encono con menos astucia o se encontraba más irascible. Hasta el moderador se involucró sin imparcialidad, tal vez confundido por la forma en que se quebraron todas las reglas.

Tratamos de inventarnos un victorioso. No hubo un imperturbable que no perdiera los estribos. Había un deseo en el aire de que terminara pronto. Ni el esquema de preguntas pudo cumplirse. Volaban temas, así como insultos diversos. Ninguno respetó el tiempo del otro. Se evidenció una ferocidad por desprestigiarse entre sí, como si los defectos prevaleciesen más que las propuestas de campaña.

Donald Trump nos ha acostumbrado a salirse del protocolo. Él se ha inventado sus propios modos de hacer política. Se la ha jugado con declaraciones sulfúricas sobre un aspecto y ha modernizado un populismo nacionalista. Entretanto, Joe Biden es más apocado, divaga en postulados y, tal vez, no ostenta la espontaneidad excesiva de su contrincante. Es más político, pero también evidencia los estragos de los años.

Biden posiblemente cayó en el terreno de Trump. Sabíamos que el republicano rompería en rabietas o se tomaría la palestra para generar furia en el adversario. Y lo logró sin muchos méritos, hasta el punto de que no dejó conforme a nadie.

A pesar de no poderse señalar a algún victorioso. Quizá el demócrata perdió un poco de terreno. Biden tiene las encuestas a favor y siendo comedido, aplomado y poco expresivo, le hubiese servido más, pues sus seguidores esperaban que continuase sus líneas ya trazadas.    

Entonces llegó la noticia para asombro de todos. Tanto Trump como su esposa Melania dieron positivo de Covid-19. Él dijo en primera instancia que seguiría despachando. Seguro le sobrarían barbitúricos o todo tipo de infusiones para contrarrestar los estragos del mal. Sabe con convicción que está en riesgo su campaña electoral y su salud no estaría firme para la recta final.

El mandatario lo dio a conocer en un tuit estremecedor, en el que aseguraba iniciar inmediatamente el proceso de cuarentena y de recuperación. Dicen que los contagió su asesora Hope Hick. Había duda sobre los síntomas. Pero avanzadas las horas se pudo conocer que fue trasladado en helicóptero al Centro Médico Militar Walter Reed. Presentó fiebre y le recomendaron descanso. Allí será monitoreado por varios días.

Queda en veremos el debate del 15 de octubre. No sabemos si el percance del gobernante conmoverá a los votantes. Si podrá utilizarse como estrategia electoral y mejorar su estatus en la opinión pública. Solo supimos que el mensaje de Trump en el que anunciaba su mal batió récord en Twitter. Nunca una misiva en la cuenta presidencial había recibido tantos retuits y “me gusta”.

A la par, con el anuncio, los precios del petróleo retrocedieron. Se notificó que la demanda ha sido tibia en los últimos meses y la incertidumbre política en EE. UU. impulsa esta caída.

En Venezuela todos tememos sobre el destino de nuestras luchas. Quien apuesta a Biden es considerado casi como un traidor a la patria. Los descalificativos son extremosos y descarnados. Muchos aseveran que el demócrata tratará de dialogar con Cuba, en vez de enfrentar sus desmanes. En contraparte, otros consideran que Trump se las ingenió para montar un circo político con el caso venezolano, buscando el voto latino y tratando de llamar la atención en sus arengas.

Nunca se había presionado tanto al régimen como en este momento. Se ha perdido hasta la discrecionalidad de sus farsas. El mismo gobierno iraní confirmó que Maduro paga con aviones repletos de oro la gasolina que envían. Venezuela es una nación insufrible, carente de todo. Por eso el pueblo ha salido a la calle. Las protestas han sido tumultuosas y constantes. El colapso nacional es evidente y ya conocido en el planeta. Sin combustible, sin servicios públicos y con una calidad de vida hambrienta de soluciones.

Los resultados de los comicios presidenciales norteamericanos serán determinantes. Tal vez el próximo debate sea virtual y con otro tono. Trump ha anunciado entre líneas que, para las próximas semanas, algo sucederá con nuestro país. Mucho se ha avanzado y poco es previsible. Pese a unas encuentras a favor de Biden y el coronavirus asaltando la Casa Blanca, nada está todavía decidido. Hasta las premoniciones son confusas sobre el posible victorioso. Pero vivimos un momento inusual y la libertad está predestinada desde hace mucho. Con fe todo está conjugado.

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Exdirector de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

EDUARDO MARTINEZ, DE LA LEY ANTI-BLOQUEO

Breve explicación sobre los alcances de este instrumento, incluyendo Ilegalidad de Origen, Objetivos Pretendidos u  Ocultos y una Aproximación a los posibles o presuntos ¿Beneficiados?

Nicolás Maduro presentó, ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un proyecto de Ley “antibloqueo” para evitar los efectos de las sanciones que la comunidad internacional ha impuesto, a su régimen y jerarcas.

PROYECTO DE LEY ANTIBLOQUEO PARA EL DESARROLLO NACIONAL Y LA GARANTÍA DE LOS DERECHOS HUMANOS

Sanciones que son consecuencia de violaciones: a las leyes anti lavado de capitales, violaciones a los derechos humanos, incumplimiento de contratos de la República con empresas extranjeras, morosidad con los pagos de la deuda externa contratada, irrespeto a la normativa internacional y rompimiento del orden institucional democrático venezolano, entre otros.

Con esta Ley, Maduro intenta lograr fuentes de financiamiento a las cuales su régimen se encuentra impedido en los actuales momentos.

Ningún organismo multilateral está dispuesta a otorgar nuevos créditos a su régimen, así como tampoco los eximbanks de los países desarrollados.

Únicos organismos ante los cuales puede recurrir un país arruinado, como Venezuela, en busca de dinero fresco y a una baja tasa de intereses.

Ilegalidad de origen

Para la aprobación de esta Ley, Maduro la ha enviado a la Asamblea Nacional Constituyente del 2017. Elegida en un proceso electoral no reconocido por la Asamblea Nacional de Venezuela, ni por la comunidad internacional.

Esta Constituyente, fue elegida con el único propósito de anular la Asamblea Nacional elegida en el 2015, en la cual el electorado decidió votar mayoritariamente por los candidatos opositores.

En los tres años transcurridos, la ANC ha sido incapaz de generar el articulado de una nueva Constitución. Solo ha servido para ignorar la decisión que la Constitución vigente (1999) otorga a la Asamblea Nacional, y validar las decisiones que unilateralmente toma el régimen.

En este contexto, la aprobación de la Ley tendría un origen ilegal, y estaría alineada con los cuestionamientos que la comunidad internacional ha encontrado para desconocer la ANC y sus decisiones, y de la misma presidencia de Maduro.

Sin este reconocimiento legal, el citado proyecto de Ley sería ineficaz para lograr la llegada al país de los capitales necesarios para el financiamiento del gobierno de Maduro.

Además, con el proyecto se persigue colocar un instrumento legal por encima de la Constitución vigente y de toda la normativa legal aguas abajo: Códigos, Leyes orgánicas, Leyes especiales, Leyes, etc.

Asimismo, es sería una Ley por encima de la Asamblea Nacional, institución elegida por los ciudadanos para aprobación de leyes, y el control de la Administración Pública venezolana.

Objetivos pretendidos

El texto propuesto perseguiría el “impulso a la inversión privada”, la “protección de sectores energéticos”, la “diversificación de mecanismos financieros”, “estímulo a la iniciativa social”, y las “garantías para la inversión”.

Todas ellas por cierto, contempladas en los instrumentos legales encontrados por el régimen en 1999, así como los convenios internacionales, y que fueron violados o cambiados sistemáticamente desde los mismos inicios del régimen, hace más de 20 años.

En este sentido, los pretendidos objetivos de la Ley, quedan borrados cuando recordemos lo que no se nos ha debido olvidar: “EXPRÓPIESE”.

Objetivos ocultos

En la parte final del proyecto, se establecen un régimen transitorio sobre “reserva, confidencialidad limitada de información”, que con solo la redacción de este título cubre con un manto de “no-transparencia” la aplicación de la Ley.

Es norma en cualquier país democrático en el mundo, que todo aquello que tiene que ver con los dineros públicos, sea manejado de forma transparente, controlado por instituciones públicas distintas y bajo normas claras.

Para ello, se requiere que el sistema político tenga una estructura de poderes separados. Lo que obviamente no sucede en estos momentos en Venezuela, y que con el proyecto de Ley se extrema.

Con los artículos de confidencialidad (34, 35 y 36) del proyecto de Ley, será imposible conocer los beneficiados de los contratos y el ejercicio del ejercicio del periodismo independiente e, inclusive, que los parlamentarios puedan ejercer sus competencias constitucionales de control y vigilancia sobre la cosa pública.

¿Beneficiados?

“Deseos no preñan”, dice un viejo adagio. Con ese proyecto de Ley no se atraerán capitales “limpios”. Ni los multilaterales otorgarán créditos. Ni la banca internacional se prestará para un refinanciamiento de la vencida deuda externa venezolana.

Solo queda a la vista, con ese articulado final de “confidencialidad”, la única oportunidad que ofrecen los paraísos fiscales: Esconder capitales de dudosa procedencia y consecuentemente dar vía para el lavado de capitales.

¿Y sobre los Derechos Humanos? Es obvio que es de relleno en el proyecto.

Eduardo Martínez 
ermartinezd@gmail.com
eduardo rafael martinez
@ermartinezd
Editor
www.eastwebside.com – www.economiavenezolana.com