sábado, 26 de diciembre de 2020

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL II, DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ DOMINGO 27/12/2020.

 




MIBELIS ACEVEDO DONÍS, CLAUDICACIÓN

“Los hombres, a veces, son dueños de su destino”, sentencia Casio en la célebre pieza de Shakespeare, “Julio César”. Su esperanza es que sus “débiles palabras/ al menos estas chispas saquen”: inspirar a Bruto para que, lejos de actuar como un prisionero de la circunstancia, se atreva a unirse al complot contra el déspota, a aprovechar la ocasión que allí prospera. Justamente: sobre ese forcejeo entre la voluntad humana y la antojadiza fortuna se han llenado célebres legajos, se han emprendido memorables reflexiones, y la lucha por el poder ha servido de excusa para alentarlas. ¿Hasta qué punto es posible domar el albur y evitar que la fatalidad nos aplaste? Abandonar el terreno porque el contexto no nos favorece, negarse a reconsiderar lo que ex ante se juzga como irrevocable, ¿no califica en el caso del político como la peor de las claudicaciones? 

Imposible hablar de esto sin tropezar de nuevo con Maquiavelo, claro está. Su abordaje sobre la virtù -asociada a la eficacia, la pericia, la astucia, el aplomo- y cómo gracias a ella es posible resistir los embates del azar, deja referente insoslayable. Una virtù a la que no exime de valores, de paso. Al referirse a las maneras criminales de Agátocles, por ejemplo, tirano de Siracusa, carnicero del Consejo de los Seiscientos y falso restaurador de la democracia, el florentino afirmaba que no se podía llamar virtù al exterminio de ciudadanos, “traicionar a los amigos, carecer de palabra, de respeto… tales medios pueden conseguir poder, pero no gloria”. Sí: los medios, nos dice de algún modo, condicionan los fines. 

Detectar los males con antelación, entonces, es cualidad que permitiría al político sacar jugo a los buenos vientos, atajar con éxito el infortunio o la incertidumbre, trasmutar lo adverso. Responder a esos cambios que no dependen del propio control y volverlos, dentro de lo posible, parte de un plan que se actualiza y afina a cada paso, remite a un balance crucial para la supervivencia. Una tarea fatigosa, seguramente. Una meta que exige estar en permanente vigilia, no dormirse en los laureles, no dar todo por sentado. No creer que el solo factor externo será lo que determinará la calidad del porvenir, omitiendo la pericia del capitán para, si hace falta, maniobrar en medio de la díscola tormenta y salir de ella lo más entero posible. 

A propósito de tormentas, esta que azota a los venezolanos parece no tener fin. La crisis agravada por la pandemia aprieta cuellos, ánimos, bolsillos; según la consultora Ecoanalítica la inflación cerrará este año en 1.800%, eso en el marco de una contracción económica que, como anunció Cepal, es de -29,8%, la mayor de la región. El hambre gana terreno, la desafección cívica se recrudece, una oposición hecha trizas enfrenta su peor momento en 21 años y, contra todo pronóstico, el gobierno de Maduro sigue allí, en precario equilibrio pero aún aferrado con uñas y dientes al poder. El remate de un Annus horribilis, de un fallido itinerario que, irónicamente, se inauguró hace casi 2 años con las más altas expectativas, no debería sorprender tanto, sin embargo. Quizás debamos reconocer que en nuestro caso la fortuna fue sobrestimada y la virtù, en tanto capacidad para anticipar la dificultad, se consideró innecesaria. Cegados por el relumbrón del plan “A” pocos se detuvieron en la necesidad de considerar un modesto, realista plan “B”. Así, tras ver cómo mermaba el viento a favor y el pasmo sustituía a la disposición para responder a la contingencia, acá estamos. Mucho más debilitados, disgregados y expuestos que antes. 

Es probable que las elecciones del 6D –cuya realización a nadie debió haber tomado por sorpresa- pongan otro frustrante broche a este periplo. Por un lado, una mayoría desmoralizada, rota, despojada de la certeza de su fuerza. Por otro, un sector opositor tullido por la dificultad híper-diagnosticada, que renunció a contener el desplome mediante una solución imperfecta pero con potencial: todo eso no anuncia sino pérdidas. La consulta popular operaría acá como gesto simbólico, que poco o nada ofrece como alternativa a la abstención. “Eso es lo que hay”, se dice, una chusca constatación tras pregonar que sobre la mesa se apiñaban las opciones. “Cuanto he tomado por victoria es sólo humo”, escribió alguna vez Rafael Cadenas. Con la aceptación del fracaso también habrá que trajinar. 

Entonces, ¿hubo abundancia de fatalidad o déficit de virtù? Sería fácil echar toda la culpa a la Fortuna. Decir, por ejemplo, que lejos de ser la gentil diosa dispuesta a remover obstáculos y volcar su cornucopia, se ha mostrado inconstante y despiadada, tan capaz como siempre de convertir hombres en reyes y luego destronarlos, sin piedad. Nada de eso sería mentira, por lo cual no conviene depender de su sostén. Pero también es cierto que sus arremetidas no son irreversibles. La fuerza interior, la energía de la voluntad, la habilidad para actuar y decidir con determinación, la osadía, la técnica, el autocontrol, la originalidad y sabiduría práctica; en suma, “la capacidad subjetiva para superar obstáculos”, como afirma el filósofo argentino Tomás Várnagy, son algunos de los atributos que ayudarían a distinguir el rostro de la Ocasión -hija de la Fortuna- y esquivar la tentación de la renuncia a priori. 

“Los hombres, a veces, son dueños de su destino”. Contra el determinismo y la profecía autocumplida (esos efectivos aniquiladores de los “milagros” políticos) será justo plantearse una eventual cruzada. Amén del poder real que el actor político está obligado a perseguir, no es menos urgente hacerse de un ímpetu y una flexibilidad que hagan menos vulnerable ese tránsito. Ahítos de fracasos, de abandonos, de claudicaciones, lo menos que podemos pedir es que los líderes asuman su responsabilidad con el largo plazo. Que antes de asegurar que todo está perdido o que la circunstancia engulló sus opciones, recuerden que cada recomienzo también pone en riesgo su propia permanencia.

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal
Venezuela 

CARLOS BLANCO, DIÁLOGO OPOSITOR

1.- Es absolutamente claro que la política de los distintos sectores de la oposición está en un severo lío. Atenidos a la evidencia empírica se puede decir que si Maduro está en Miraflores en diciembre de 2020 es porque no ha funcionado ninguna de las opciones empleadas para sacarlo de allí. Hay la tentación de decir que nada sirve dentro de lo existente porque ningún grupo o estrategia ha logrado el objetivo propuesto.

2.- Sin embargo, la afirmación anterior puede ser engañosa. Se puede argumentar que algunas estrategias deliberadamente han cambiado el objetivo y que han interceptado a las que, tal vez, habrían podido dar resultados. No es lo mismo decir que todo ha sido desastroso porque todas las políticas han tenido fallas de origen que decir que una estrategia exitosa fue desviada por estos o aquellos intereses.

3.- Este proceso de evaluación es continuo y debe serlo a los efectos de revisar dónde se está y hacia dónde se puede ir; pero, esta evaluación hay que convertirla en energía útil para encontrar una salida. Hay quienes piensan que ya Venezuela entró en el carril cubano y que lo que queda es esperar que la devastación haga su oficio para ver si en el futuro, por obra de algún acaso, las cosas cambian. También existen los que estiman que hay que adaptarse a la nueva normalidad; así como se hace con las medidas preventivas contra la pandemia, habría que hacerlo con Maduro: vivir con él, aunque con mascarilla y medidas higiénicas al máximo. Otros piensan que la política de las grandes potencias y los países menos potentes, aunque amigos, darán cuenta de alguna salida futura. Y hay quienes cifran sus esperanzas en movimientos internos con eventual apoyo externo.

4.- Como se observa, hay diagnósticos disímiles y, por tanto, prescripciones también disímiles; aun sin colocarle el aderezo de los intereses, legítimos o ilegítimos, privados o públicos. Porque –ha de decirse- una sociedad sometida al caos no puede tener un sector o grupo que sea ajeno al torbellino. No existe el observador neutral aséptico que vea desde afuera el caos, sin que ese mismo observador sea partícipe y contribuyente al desorden. No todas las posiciones son política o éticamente similares; hay que evaluarlas en la medida en que contribuyan realmente a los propósitos supuestos.

5.- Dicho lo anterior, sostengo que para salir del atasco actual deben explorarse entendimientos en el seno de la oposición. No sugiero una reunión de la diversidad opositora como entrada a este proceso; sino una dinámica de aproximaciones sucesivas, aunque urgentes. Comenzar por una reunión universal sugiere que alguien convoque, tarea normalmente cumplida por los curas que, como se ha dicho, son parte del –y contribuyen al– caos como cualquier otro agente social. Más bien propondría lanzarse a promover contactos entre los diferentes sectores, no de manera simultánea, destinados a explorar la disposición a un entendimiento.

6.- Es muy difícil que alguien pueda convocar a todos, porque, en realidad, no se sabe quiénes son todos. Algunos opinan que estos no son opositores y estos dicen que aquellos tampoco; si se sientan juntos no sacan las cartas; si lo hacen, el encuentro fracasa por los enfrentamientos basados en las posiciones mineralizadas previas. Debe ser un proceso que progresivamente defina a sus integrantes sobre la base de la agenda que se vaya abriendo paso; la agenda es el tema crucial. Este proceso será interferido, naturalmente, por las posiciones y los intereses existentes (que todos tenemos); pero, podría ser exitoso si se insiste en conversar entre dos, entre tres, aquí y allá, para definir la agenda.

7.- El mayor inconveniente es de los que piensan que tienen a Dios agarrado por la chiva y no quieren poner sus objetivos y estrategias en discusión; sin embargo, siempre habrá quien esté dispuesto en las vecindades de quien se niegue a la discusión, lo cual es una ventaja del caos: ya no existen rígidas disciplinas a las cuales ceñirse.

8.- Al fin y al cabo estas líneas solo tienen el propósito de expresar la necesidad de entenderse alrededor de temas que le puedan servir a una ciudadanía que sufre. He vivido lo suficiente como para decir que nunca jamás había visto tanto padecimiento, tan continuado y tan punzante como el de ahora, a pesar de las burbujas de equilibrio y de la aparente calma que refleja el simulacro de resignación social. Buscar la convergencia es la tarea; abrirse a pensar en un estros errores actuales es la vía para pensar en los posibles aciertos futuros. 

Carlos Blanco

carlos.blanco@comcast.net

@carlosblancog

@ElNacionalWeb 

Venezuela

DOMINGO A. RANGEL, SANCIONES Y CORRUPCIÓN

Varias veces terceras partes han sugerido que el diálogo entre gobierno y oposición puede solucionar algunos problemas.

En el pasado países amigos y aprovechadores, mediadores de alto coturno y asomados pidieron diálogo… y el gobierno, buscando ganar tiempo, los complació a sabiendas que esa senda no llevaría a ninguna parte. 

Parte de aquello fue ese diálogo de sordos, payaso e inútil, en el cual Ramos Allup debutó como histrión… ensayando la futura bufonada de sacar de la Asamblea Nacional un retrato del Libertador y el cuadro de Chávez… como si esa fuese la principal política que HRA tenía en mente. 

De esos años para acá, entre sanciones apoyadas por diputados venezolanos y políticas populistas que acabaron con lo poco que un sector privado producía… mi país se fue empobreciendo aceleradamente pero eso no le importaba al sector político. 

Hubo otros diálogos a los que la oposición acudió exigiendo “condiciones”. 

De esos intercambios poco se sacó de positivo… salvo que probaron la falta de sensibilidad y patriotismo de quienes llevan 20 años al frente de la oposición. 

Carencia de sensibilidad… cuando fueron incapaces de concordar con el gobierno medidas a fecha fija… para frenar el empobrecimiento que se veía venir. 

Aquellos asistentes a diálogos fracasados… pedían como “solución a los problemas”… altos cargos en el CNE… favores para sus amigos y para ellos. 

Ahora se vuelve al diálogo pero bajo condiciones muy distintas: Los opositores lambucios acaban de sufrir una derrota aplastante tanto en las urnas… como en la ilegal, sinvergüenza e inútil consulta. 

Con embustes es imposible cubrir la falta de pueblo que los ve con mezcla de indiferencia y desprecio. 

Pero el gobierno tampoco puede sentirse cómodo con una victoria donde lo menos que hubo fueron electores. 

Y ante la posibilidad de que Joe Biden mantenga las sanciones… se explica que el Presidente intente ampliar la base del gobierno bajo parámetros distintos. 

Tan distintos que en estos diálogos desde la oposición patriota solo caben dos temas que no son las “condiciones” de antier: Uno, el rechazo a las sanciones ya que solo desnaturalizados pueden exigir más sufrimiento para el pueblo. 

Y dos la corrupción que se come lo poco que se gasta en los presupuestos. 

Domingo Alberto Rangel

doalra@yahoo.com

@DomingoAlbertoR

@UNoticias 

Venezuela

VICENTE BRITO, AÑO DE DIFICULTADES Y SUEÑOS ROTOS

Concluye el 2020 con unos resultados no favorables a la Nación Venezolana, los niveles de desmejoras tienen varias interpretaciones. Van desde lo manifestado por analistas económicos y gremios empresariales, los cuales sostienen que es la continuidad del modelo, la razón de la permanente reducción de la economía la cual está reflejada en una caída del producto interno bruto en 2020 de un tercio al compararlo con el 2019. La vocería oficial insiste en responsabilizar a las sanciones como las causantes de las desmejoras económicas al no poder exportar petróleo o importar los elementos necesarios para producir combustible o cualquier otro insumo para mejorar producción. 

Sus efectos en lo social son evidentes, con una preocupante caída en el consumo donde se observan disminuciones entre el 20% y el 35% de los productos esenciales de acuerdo a los niveles sociales, observándose que las clases E y D que alcanzan el 75% de las familias son las más afectadas y altamente dependientes de la asistencia alimenticia proporcionadas por las cajas CLAP. El crecimiento de las actividades informales aumentó a casi el doble de hace un año, convirtiéndose en la manera como la mayoría de las familias obtienen buena parte de sus ingresos. La pobreza es creciente y  sostiene sus elevados niveles, observándose como un tercio de las familias que se encontraban en pobreza crítica han pasado a la extrema. Lo cual unido a la reducción de las remesas externas a casi la mitad del año pasado, ha tenido un efecto en los ingresos familiares de casi una cuarta de la población. 

La disminución del poder adquisitivo es preocupante como resultado de la hiperinflación que nos arropa la cual este año ha sostenido su ritmo ascendente, ubicando el ingreso total de casi el 90% de las familias por debajo de 100$ al mes, siendo considerado el país como el de los 10 en el mundo con mayores desmejoras sociales en el año 2020,  así lo indican los niveles de desarrollo humano publicados recientemente por las Naciones Unidas. El ingreso per cápita de las familias es quizás el segundo más bajo del continente al seguir reduciéndose el valor real de estos. La emigración que inicialmente les mejoró sustancialmente los niveles de ingresos a los que se fueron a otros países y pudieron apoyar a los familiares que se quedaron, hoy las condiciones de ingresos han disminuido. 

En lo económico se observa un decrecimiento en todos los sectores excepto en las importaciones, donde ahora traemos todo tipo de productos no solo materia prima sino terminados. Quizás el de mayor caída fue el agrícola donde los niveles obtenidos de maíz, arroz, café, azúcar, entre otros no alcanzan el 20% del consumo nacional. La industria nacional demuestra cifras preocupantes donde casi el 80% de sus productos han sido sustituidos por importaciones obligando al cierre total o parcial de empresas. Los efectos negativos en el sector turismo es la mayor que se pueda recordar con sus consecuencias en desmejoras socioeconómicas en las comunidades que dependen de esta actividad. En el conglomerado empresarial público se hace evidente la paralización total o parcial de casi todo el sector productivo con sus efectos en tener que importar buena parte de lo que antes producían como: acero, cemento, aluminio, alimentos, etc. 

Concluimos este año como el de mayores dificultades que hemos tenido los venezolanos en los últimos 100 años desde que el petróleo se convirtió en la fuente de nuestros ingresos,  convirtiéndose para muchos sus aspiraciones de superación y mejoras en calidad de vida en sueños rotos. 

Vicente Brito

vicent.brito@gmail.com

@vicentejbrito

Presidente

Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución Vicente Brito

Venezuela

JOSÉ ANGEL BORREGO, INDECISIÓN

Aún hay políticos valiosos. Me refiero a políticos en el sentido universal de la acepción. No dirigentes u operadores que trasiegan la política de un recipiente a otro sin extraer provecho social. O mejor, más que buenos políticos hay prototipos, no muchos, que tienen pedigrí para hacer gerencia política ajena a la chapucería usual. Llegará el momento en que el lenguaje politiquero nos obligue a pasar la página. Ojalá, antes, algún buen político asome las narices. 

Hemos observado a personajes considerables como buenos políticos. No son muchos, repito, la cosecha es tacaña. 

Amagan, pero pueden hacerlo mil veces mejor de lo gestado hasta ahora. Disponen de capacidad intelectual. Son carismáticos. Tienen excelente verbo y sagacidad política. Exponen, en el discurso, buena visión de conjunto y de estructura panorámica. Y hasta caen bien a quienes aún creemos en la política como método (más que herramienta) para lograr objetivos de Estado. 

¿Pero, qué pasa?, se habrá preguntado más de un deferente lector. Idéntica interrogante la hacemos nuestra. No hay una respuesta coherente. Nos aventuramos a la indulgencia de pensar que se espera por tiempos mejores, pero es posible que cuando los haya, que los habrá, mantengan idéntica la actitud de perdonavidas. 

Tal vez temen algo que no atinamos a deducir; o no confían en sus testículos. Sea como fuere, mientras ese devaneo se gesta el país pierde, retrocede, e igual al PIB, se hunde. 

Se les ha proveído de fórmulas para dinamizar el PIB a base de productividad que compulse el consumo y este al desarrollo. Propuestas humanas, sencillas y auditables. Planes que no lucen difíciles ni extemporáneos. Al contrario, con tan fértil terreno, abonado por minusvalías cognitivas de mandantes en ejercicio, resulta oportuno sembrar apostando a cosechar. Apenas se requiere talento político que pareciera poseen, aunque inhibido. (Tara devenida por obsolescencia comunicológica). 

Quizás en enero, año nuevo, década nueva, nuevas expectativas y ¿vida nueva? conozcamos alguna respuesta al SOS del país. 

José Angel Borrego

periodistaborrego@gmail.com

@periodistaborr1

Venezuela

ROMÁN IBARRA, AMOR Y PAZ

Con el nacimiento del niño Dios, se renuevan los sentimientos de fe y esperanza en la humanidad, por la construcción de un mejor presente, y un luminoso porvenir. 

Acabamos de conmemorar –una vez más por fortuna- el nacimiento de nuestro señor Jesucristo, el redentor; portador de la buena nueva. El mensaje de amor; de la reconciliación y de perdón de los pecados, de la solidaridad, y la empatía con quienes sufren y padecen carencias materiales, o de salud. 

Para los venezolanos, este ha sido un año sumamente duro porque se ha agravado la crisis socioeconómica, y política, con el añadido de la pandemia del Covid-19, y una importante suma de contagios y fallecimientos, con énfasis muy doloroso en el sector salud. 

Médicos, y enfermeros dedicados a atender con lo mejor de su conocimiento y esfuerzo a la población necesitada, han terminado siendo víctimas también de un sistema desorganizado; desvencijado, y sin atención oficial. Completamente desasistidos por un gobierno prepotente, e insensible al dolor y sufrimiento de la población. 

Cuando comience el nuevo año en breve, estarán cumpliendo 22 años ininterrumpidos en el ejercicio del poder, gracias a una gama interminable de abusos y atropellos institucionales que le han permitido perpetuarse en el gobierno, utilizando las herramientas del sistema democrático para destruirlo y desarrollar métodos de gobierno que conducen al totalitarismo. 

Desde luego, para la consecución de sus fines, han contado con la torpeza y errores de la oposición, extraviada en sus propósitos y conducción. Que no ha sabido aprovechar sus ventajas competitivas, e incapaz de mantener alianzas coherentes y leales con sus propias creaciones. 

El desvarío de la duplicidad de agendas, y la confusión de mensajes que envían a la población, terminan por sembrar frustración y desesperanza en la sociedad que tanto les animó y acompañó hasta hace poco. Aparentemente, de ese apoyo inmenso del pasado reciente, solo queda tristeza y desencanto. 

Ese lamentable escenario con balance negativo, tanto para el gobierno, como para la oposición, obliga a replantearse las tareas a realizar en el futuro inmediato. La situación socioeconómica de la mayoría de la población se ha hecho insoportable. 

Cuadros de desnutrición severa; deserción escolar; destrucción del aparato productivo; inseguridad creciente; corrupción institucional; paralización de la industria petrolera, e industrias básicas; desempleo y depauperación del salario; desinversión en el sistema educativo, desesperación por abandonar el país a cualquier precio, y además persecución política a la disidencia con alto número de presos políticos, comportan un cuadro insufrible. 

Estamos hablando de un gobierno decadente, pero con herramientas suficientes para aferrarse al poder y a la administración y control de los recursos que quedan para su beneficio exclusivo. 

Se hace urgente la implementación de mecanismos de negociación y diálogo para buscar soluciones conjuntas al drama existencial de la mayoría de la población. Sabemos de las dificultades que giran en torno a ello, pero para eso es la política. 

Hay que agotar todos los esfuerzos para lograrlo, y creo que se puede recurrir a la comunidad internacional, quienes han expresado su interés en solventar la crisis, habida cuenta de que la diáspora masiva de nuestros nacionales –nos guste o no- genera problemas adicionales a los ya existentes en los países que nos han estado recibiendo. 

Pensando en el interés nacional, y en la redención de nuestros ciudadanos, rogamos por la concordia y la voluntad de los hombres de bien, para construir un mejor futuro para la felicidad de todos nuestros compatriotas. 

El país tiene los recursos, y el talento humano para lograrlo. Inspirémonos en la conmemoración del nacimiento del niño Dios, y que el espíritu de la bondad nos guíe en la conquista del porvenir. Amor y Paz! 


Roman Ibarra
romanibarra@gmail.com
@romanibarra
Venezuela

viernes, 25 de diciembre de 2020

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL II, DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ SÁBADO 26/12/2020.


 



NATALIA MOTYL, LA VACUNA NO CURA LA ENFERMEDAD DE ARGENTINA

"Tenemos impuestos suecos, con contribuyentes sudamericanos, y servicios africanos". Ricardo López Murphy

Los reguladores británicos aprobaron la vacuna contra el COVID-19 desarrollada por la empresa estadounidense Pfizer y su socio alemán Biontech. Es una señal muy positiva a nivel global y eso se refleja rápidamente en las revisiones de las proyecciones económicas para el año que viene. 

Recordemos que en las últimas semanas se estuvo barajando la posibilidad de que se dispare una segunda ola; lo que implicaba un riesgo adicional a las economías mundiales que esperaban un 2021 recuperándose de la arremetida de éste año que afectó al 90% de los países. 

Esta crisis, a diferencia de las crisis económicas convencionales que se dan por una caída del gasto agregado y en donde los gobiernos tenían mayor margen para elevar el gasto agregado y así contrarrestar la recesión, se da por un shock de oferta. La caída de la actividad económica se produjo porque no se podía llevar normalmente las actividades productivas debido a que las políticas de distanciamiento social impedían la movilización hacia los puestos de trabajo. Por lo tanto, al no producir, no se creaba riqueza. 

Obviamente, a medida que las restricciones se fueron relajando, los países comenzaron a recuperarse, pero con el principal riesgo de que persista el virus por más tiempo. 

En ese sentido, un escenario en donde se desarrolle rápidamente la vacuna y se pueda aplicar a gran parte de la sociedad es mucho más favorable que aquel en el que no. Por ende, es una excelente noticia mundial. También para nuestro país porque eso significa que la pandemia dejará de ser un dolor de cabeza. No obstante, eso no quiere decir que los problemas económicos se resuelvan con la llegada de la vacuna. 

Este año la Argentina caería cerca del 11,5%, pero desde el 2011 que nuestro país no crece y esto no es algo que va a cambiar una vez que la vacuna esté asegurada. La raíz de la decadencia en la cual nos encontramos inmersos es el abultado déficit fiscal, que pasó del 0,6% del PBI en 2009 al 3,8% del PBI en 2015, terminando 2019 con un déficit del 1,9% del PBI. 

Si el Estado gasta más de lo que le ingresa tiene dos caminos. El primero es el que le permitiría crecer y bajar el gasto público; para ello es imprescindible encarar una serie de reformas estructurales: achicar el tamaño del Estado, reforma laboral, bajar impuestos, reforma del sistema previsional y apertura comercial. El segundo, es el recesivo, recurrir a formas de financiamiento que condenan la posibilidad de consolidar un crecimiento económico sostenible: incrementando impuestos, tomando deuda o emitiendo moneda local. 

En Argentina se escogió el camino recesivo, lo que explica la maraña impositiva y regulatoria que impiden la proliferación de nuevos proyectos productivos y obstaculizan el normal desenvolvimiento de las inversiones actuales. Eso se traduce en menos innovación, menos capital, menos trabajo y caída, paulatina, de los salarios reales. Hoy, por cada $100 que gana una empresa de 60 empleados, si paga todos los impuestos, le deja al Estado $106. Es decir, paga impuestos, inclusive, con su inversión inicial. 

Si se emite dinero, sin que haya producción que sostenga ese aumento de la demanda, el resultado es la pérdida del poder adquisitivo de la moneda. En la Argentina pasamos de una inflación anual del 3,7% al 37,3% anual que proyectamos éste año, con picos que superaron el 50% anual. Además, somos uno de los cinco países del mundo con la inflación más alta del mundo. 

Tomar deuda sin reducir el déficit fiscal rápidamente, sólo estira el impacto y se termina, a la larga, con más impuestos o mayor emisión. 

Este año no fue la excepción sino la regla y volvimos a escoger el camino recesivo. El resultado a esperar el año que viene es una brecha cambiaria, a pesar de la monetaria calma en el mercado de cambios, cada vez mayor que va a seguir profundizando el drenaje de reservas que estamos observando desde el último período. Obviamente, es de esperar, ante este escenario, una devaluación que afecte el bienestar de todos los próximos años. Por su parte, la demanda del peso va a seguir cayendo porque la crisis de confianza sumada a la emisión del 80-90% interanual de este año corroen cada vez más el valor de nuestra moneda. Asimismo, el riesgo país va a seguir siendo elevado, a pesar de la renegociación con el FMI, porque se continúa con los mismos problemas no resueltos. Por otro lado, la economía va a seguir estancada y aunque es probable que haya un rebote del 5,0% el año que viene, tardaríamos 4 años en volver a los niveles pre-pandemia. Además, se espera un déficit fiscal del 3,4% para este año y en ascenso en 2021, por lo que se van a agudizar los problemas preexistentes. 

Nuevamente, si queremos cambiar la historia sólo debemos llevar adelante las reformas, devolviéndole la confianza a los mercados y generando oportunidades de progreso para todos. Tal como sentenciaba Juan Bautista Alberdi: “¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía de Alejandro: que no le haga sombra”.

Natalia Motyl

@naty_motyl

@InstitutoCato

https://www.elcato.org/la-vacuna-no-cura-la-enfermedad-de-argentina

Argentina

ARIEL PEÑA, SINDICALISMO Y CONVENIO 47 DE LA OIT, SOBRE LAS 40 HORAS DE TRABAJO SEMANALES

En 1935 por la depresión económica mundial que vivió la humanidad, La Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo, congregada en Ginebra el 4 de junio de 1935 en su decimonovena reunión, consideró que por el desempleo en aquellas calendas de millones de trabajadores, que estaban en la miseria y sufrían múltiples privaciones perdiendo sus más elementales derechos, había que reducir las horas de trabajo a 40 semanales(CO47); de tal suerte que al ser la presente situación mundial una réplica de lo que fue la gran depresión de los años 30, en esta ocasión por culpa del Covid- 19 o peste china, lo lógico es que en Colombia se materialice la ratificación del Convenio 47 de la OIT, como históricamente lo ha propuesto el sindicalismo democrático, eso sí siguiendo las directrices de la OIT en el sentido de que no implique ninguna disminución salarial para los trabajadores. 

El Centro Democrático que dirige el expresidente Álvaro Uribe, presentó este año un proyecto en el Congreso acerca de la reducción de las horas de trabajo de 48 a 40 semanales, que ya fue aprobado en la plenaria del Senado y en el 2021 hará tramite en la Cámara de Representantes, lo que está en concordancia con el Convenio 47 de la OIT y de ninguna manera es una iniciativa populista; además por la pandemia las condiciones políticas, sociales y económicas de las naciones tendrán que cambiar indefectiblemente, y desde luego que también se incluyen los factores laborales, así pues, que las fórmulas que conocemos en el trabajo presentaran nuevas ecuaciones, de ahí que la innovación ante los retos es de importancia capital, porque lo que ha sido no tiene porque seguir siendo. 

Los países tienen que enfrentar los desafíos que acarrea la catástrofe sanitaria, por lo cual no es regateando a los trabajadores el tiempo laboral, como se va a superar la emergencia, sino que es mediante el fortalecimiento del aparato productivo en Colombia la manera más adecuada para salir de la crisis, recalcando que la industria no puede seguir siendo desplazada en sus productos manufacturados por China, cuando muchas de esas mercancías se pueden producir en el país; de la misma manera se debe alcanzar la soberanía alimentaria fortaleciendo el campo mediante políticas agrícolas que contribuyan a tonificar el aparato productivo. 

De tal manera que las organizaciones de los trabajadores están llamadas a discernir el signo de los tiempos, para contribuir a superar la hecatombe que nos “regaló” el Partido Comunista de China y buscar la reducción de la jornada laboral demostrando su autonomía sindical y rechazando toda clase de doctrinas totalitarias, dado que los militantes del marxismo en todos sus pelambres, les debería dar vergüenza hablar acerca de que la ideología de los trabajadores es el comunismo, resaltando que los más importantes líderes libertarios del siglo XlX le asestaron una humillante derrota conceptual e ideológica a Karl Marx, quien pretendía mediante el Estado crear una esclavitud política en contra de los obreros, de ahí que el marxismo fue definido por los anarquistas como una patraña burocrática de engaño al proletariado, que se fundamenta en el absolutismo y la crueldad. 

Marx con sus dogmática estatista, burocrática y embrutecedora, buscaba que el Estado fuera un especie de yugo bienhechor o látigo sagrado para dominar a los trabajadores, por eso la narrativa de que el marxismo es la doctrina que deben de seguir los obreros es un embuste, ya que la historia así lo ha demostrado, porque además con las enseñanzas de Marx se han montado dictaduras oprobiosas como las de Pol Pot, Stalin, Lenin, Mao Zedong, Kim Il-Sung, Ho Chig Minh y Fidel Castro que le han regalado a la humanidad millones de asesinatos que comenzaron con el golpe bolchevique en Rusia hace 103 años, amén de la creación de monarquías como las de Cuba y Corea del Norte. 

Al marxismo en toda su historia no le ha interesado el bienestar de los trabajadores, como sería el de la jornada laboral de 40 horas semanales en el país, porque lo que pretende es la toma de poder, incrementando la miseria de las masas como condición necesaria para que un Estado comunista represivo y burocrático perdure eternamente; por eso el sacrificio de los mártires de Chicago, ocurrido en 1886 quienes eran libertarios y en cuya memoria se conmemora el Primero de Mayo es la antítesis del marxismo que aplasta la libertad individual, para montar nomenclaturas infames, cuyas élites parasitan con el Estado oprimiendo a los pueblos y convirtiéndose en las burocracias más corruptas que hay sobre la tierra, pues al ser dictaduras no tiene ningún control ciudadano. 

La justeza de las luchas sociales, que deben de ser lideradas por los sindicatos, especialmente, se tiene que basar en la solidaridad rechazando la infiltración de grupos terroristas narcomarxistas, dado que estas bandas buscan utilizar la protesta para desarrollar sus torvos objetivos, pues como seguidores del adefesio comunista, pretenden tener a obreros y campesinos como herramientas para satisfacer sus apetitos, recordando que el comunismo totalitario ha sido el peor enemigo de las naciones, desde que existe. 

El sindicalismo democrático en Colombia ha buscado que los diferentes gobiernos ratifiquen los Convenios de la OIT, con el fin de elevar la calidad de vida de los trabajadores, de modo que la actual coyuntura es una ocasión propicia para que se aplique el Convenio 47 que favorece el desarrollo de la fuerzas productivas y así responder a los efectos catastróficos del Covid-19, en razón de que solamente la sumatoria de sinergias es fundamental para poder salir de las aflicciones que vive la humanidad y Colombia en particular, debido a la pandemia.

Ariel Peña

arielpena49@yahoo.com

@arielpenaG

Colombia

GABRIEL BORAGINA, PROTECCIÓN, REDISTRIBUCIÓN Y POBREZA

Seria exacto decir que no es posible saber cuan protegida esta una persona por el gobierno y la cuantía de los impuestos que sufrague no es ningún indicativo que permita orientarnos en dicho sentido. La experiencia de nuestro tiempo nos permite aseverar sin temor a equivocarnos que aun las personas y empresas que abonan los más altos impuestos no parecen estar más protegidos que los que tributan menos. 

Tampoco es posible determinar en qué consistiría dicha protección más bien por el contrario cuantos más impuestos hay y más caros son los que deben tributarse resulta claro que no puede hablarse de protección del expoliado, su grado de desprotección crece cuando el ladrón estatal toma cada vez una mayor parte de su propiedad (en dinero o en especie, es indistinto el modo de pago). 

La menor experiencia en el tema indica que los gobiernos se blindan a sí mismos tratando de cobrar siempre los impuestos más altos posibles, con lo que al ingresar fondos a sus arcas resultan fortalecidos, lo que significa que su autoprotección crece, a la vez que, sus expoliados están cada vez menos protegidos, porque sus propiedades están pasando paulatinamente a manos de los burócratas vía impuestos. 

"Más adelante prosigue el mismo tratadista diciendo que: Si tenemos necesidad de avaluar la ventaja relativa que cada uno obtiene de la protección del gobierno sería necesario verificar quien es el que sufrirá más con el retiro de la protección: entonces será necesario reconocer que los que, por su naturaleza o posición, son los más débiles de espíritu, serán los que tendrán más que perder... "[1] 

Nuevamente, es bastante difícil saber de qué habla el citado. Pero el discurso sigue girando en torno a una supuesta "protección" del gobierno que también -imaginariamente- brindaría a las personas. No hay tal. En la práctica, los gobiernos -sin romanticismos pueriles- suelen otorgar protección a las siguientes personas a saber: 

Los titulares y miembros del gobierno.

Los familiares y amigos (íntimos o no) de los gobernantes.

Los dirigentes del partido gobernante.

Los mandos intermedios del partido.

Afiliados al partido y simpatizantes.

La gente de escasos recursos por motivos de puro clientelismo electoral.

Fuera de estos casos, es muy difícil -sin pecar e ingenuo- hablar de que los gobiernos dan "protección" a otras personas diferentes de los seis grupos enumerados arriba. 

En cuanto a los "débiles de espíritu" que según el autor serian "los que tendrán más que perder" no se puede comprender a quienes se refiere. 

"Si hay alguna justicia en la teoría que examinamos, los que son menos capaces de ayudarse y de defenderse están entre aquellos para quiénes, la protección del gobierno les es más indispensable, debiendo pagarla más cara: esto sería justamente lo contrario del ideal de la justicia distributiva que consiste en reparar, no en imitar, las desigualdades y los errores de la naturaleza…"[2] 

Tratando de echar luz a todo este palabrerío rebuscado, caben estas interpretaciones ¿Quiénes son esos "menos capaces"? ¿los pobres? Si es así, no se ve de que deberían "defenderse" porque si son pobres no son ningún negocio para los ladrones, porque si son pobres ¿Qué podrían sacarles los ladrones a los pobres? Al ladrón le interesa el rico, no el pobre, porque es al primero del que puede obtener mejor provecho, y esto aplica tanto al ladrón particular (que roba con armas) como al ladrón estatal (que roba con impuestos). 

Los pobres son pobres porque los gobiernos son ricos, o porque prefieren vivir en la pobreza. No existen más que estos dos motivos para la pobreza. En el primer caso el gobierno no les da protección, sino que -como indicamos- se las quita. En el segundo, ellos mismos renuncian a protegerse de la pobreza buscando trabajo. 

En Argentina, como en otros países, los pobres -en su mayor parte- prefieren vivir medrando las dadivas de los gobiernos que, en el curso de los tiempos, han tenido diferentes nombres (planes sociales se les dice últimamente). No son más que subvenciones, subsidios, ayudas o como se les quiera llamar, que provienen de los impuestos que el gobierno expolia al sector productivo de la economía. Muchos de esos subvencionados cobran en "ayudas sociales" del gobierno más que numerosos empleados del sector formal e informal de la economía. Para "proteger" al subsidiado el gobierno debe desproteger a los que más producen, a los verdaderos generadores de riqueza: los empresarios. A esto se le ha llamado populismo, el gran mal de nuestra época. 

"Partiendo de la base de que se debe reclamar a cada individuo un sacrificio igual, debemos investigar si este principio sería aplicado en el caso de que cada uno diera la misma proporción por ciento cíe sus rentas. Un gran número de personas sostienen que no, diciendo que el que da la décima de una pequeña renta sufrirá más que el que da un décimo de una gran renta: es sobre esta aserción que ha sido fundada la idea del impuesto progresivo."[3] 

El problema no es tanto lo que se da sino lo que se pide o -mejor dicho- se exige o -como en el caso del impuesto- directamente se toma. Al revés de lo que hacemos todas las personas que no ocupamos posiciones de poder político, los burócratas fijan su presupuesto en función de los gastos pasados, presentes y futuros que proyectan realizar, y una vez que tienen aprobado ese proyecto de gastos por otros burócratas que también viven de él (el congreso o parlamento, según los casos) entonces establecen en igual o mayor número los impuestos necesarios para cubrir esos gastos. 

Esto es como si -por ejemplo- un empleado de una fábrica o empresa sumara todos sus gastos mensuales o anuales (pasados, actuales o proyectados), y con su resultado le exigiera a su empleador los aumentos de sueldos respectivos. Sabemos que ningún empleado puede hacer eso, como ningún empresario puede mediante el mismo mecanismo añadir todos los costos de sus insumos y de sus proveedores para luego subir los precios de sus productos. Sólo el gobierno tiene ese privilegio auto arrogado por esos mismos burócratas que se beneficiarán del mismo. Y lo ejercen siempre. 

http://www.accionhumana.com/2020/11/proteccion-redistribucion-y-pobreza.html 

[1] Mateo Goldstein. Voz "IMPUESTOS" en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15, letra I, Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem.

[3] Goldstein, M. ibidem.

Gabriel Boragina

gabriel.boragina@gmail.com

@GBoragina  

Argentina  

LEANDRO AREA PEREIRA, EXPEDIENTE 2020.

En el ingrato carrusel de las imágenes que ahora se repiten con excesiva frecuencia y que mareadas impone la memoria infiel del año 2020, otro annus horribilis, nos queda una pasmosa impresión que en cualquier caso difundirá la historia futura en resumen enciclopédico apolillado de representaciones sociales y estadísticas banales e insignificantes todas al contraste de lo que ha sido y padecemos los que quedamos vivos por suerte, precaución o temor, en esta avalancha insaciable de desgracias pandémicas y sociales. 

Lo dicho, este año ha sido de una rata china que mejor ni acordarse, vade retro, no vaya a ser que se voltee y nos descubra asombrados en el descampado de su impunidad que nos ha dejado por si era poco así de insólitos y boquiabiertos que mire usted a la ciencia en lo que anda que es a servir para hacer plata y que ha tardado, ya llegados a Marte y eso es poco, sin hacer nada o casi todavía frente a un millón de muertos y contando, para mostrar a una diosa vacuna que portátil gatea por doquier pavoneándose en carroza geopolítica. 

Porque otra de las evidencias es que mire a los gobiernos en lo que andan y lo que enseñan y lo que esconden que ya no es mucho, que han dejado al ciudadano otra vez en evidencia desprotegido y sin abrigo de ningún tipo de confianza que las excepciones no abundan Y ha quedado también de bulto y promontorio una sociedad sin brújula de pertenencia y por lo tanto de orientación y criterio más allá de la histeria o del escape taciturno que lleva a la destrucción por lo que arruina o a la desidia por lo barato. 

Ciencia, estados, gobiernos, partidos políticos, - se me olvidaban estos últimos-, liderazgos, individuos, instituciones, religiosidades, nada en pie que todo se muestra por la borda enseñándonos solos, a la deriva, con los dictadores de su gusto. Y qué bien, si te pones a ver lo bueno de lo malo, porque ha puesto la crisis el dedo donde toca que es que todo es populismo, ideología, regalismo, corrupción, magia o mentira mediática; la gran farsa universal.

Qué es tiempo de responsabilidad de cada quien, qué es cada uno en su relación con otro y no en dependencia con nadie. Qué es hora del individualismo militante que construya, proponga y exija libre. Desde cero imposible, inaudito. Todo pasado es prólogo y nos limita y propone. Con nosotros, quién más. Desde la nada nunca. Pero si de este tiempo crucial debe quedar una enseñanza, qué más pedir al menos, es la de que estamos solos y distantes, que el mundo, la humanidad, está al borde de un abismo y que de ese terror debe aparecer una conciencia compartida en formas de poder orientador y controlado. Demasiada pobreza exponenciada, demasiada riqueza concentrada, demasiado poder corrompido corrompiendo como para regresar a formas obsoletas de gobierno que cumplieron su misión en la vida y la perdieron.

Creo que es tiempo de repensar entre otras cosas los sistemas políticos, las formas de gobierno y sus orientaciones. Es necesaria la construcción de una nueva sensibilidad con la que acercarnos y edificar mundo, ética, educación, gobierno, servicios, economía, relación social y política, familia, salud, ciudad con ciudadanía, producción y progreso, campo, agricultura y medio ambiente, compasión y lealtad, respeto, compromiso y propósito, en suma, un gran pacto social desde un lenguaje que hable con el alma y que construya desde el alma.

Tiempo este de hoy de torpes despedidas y exageradas palabras las mías que debieron ser de buenas intenciones y solicitudes de abrazos de fin de año y que más parecen presentación de expediente criminal ante jurado que bautizo auspicioso de vendimia.

Emoción en la que se contradice nuestro desamparo y finitud con nuestra desmedida ilusión que se desea dando y recibiendo en tiempo que aspiro de bien, concordia y plenitud, para cada uno de nosotros en el país que nunca debió llegar a ser esto que queda y que habrá que rehacer desde las cenizas que sobran. Adiós 2020, hasta más nunca. Bienvenidos nosotros, gente de uno. El año que viene es de destrezas.

Leandro Area Pereira

leandro.area@gmail.com

@leandroarea

Venezuela

LUIS MANUEL AGUANA, LA FE DE FLORENTINO

Tal vez les suene dura la sentencia que sigue para ser esta noche la Nochebuena de Navidad: los venezolanos no nos hemos percatado a cabalidad que la situación que vivimos ahora solo es comparable con otra en la historia del país: la Guerra de Independencia. Solo en estas dos épocas se ha planteado una lucha vital por conseguir la libertad.

Algunos dirán que en las anteriores oportunidades en las luchas en contra de las dictaduras del pasado los venezolanos también lucharon por conseguir la libertad. Eso es cierto, pero en esas ocasiones no se planteo una lucha en contra de fuerzas externas para la liberación de nuestro país como ocurrió en la Independencia en contra del colonialismo español, y en la actualidad en contra del colonialismo cubano, chino, ruso e iraní. Bien se podría decir, respetando por supuesto las distancias, que el problema que tenemos de independencia y lucha por la libertad es mucho más complejo que en el pasado, aunque la postración sea semejante.

Y esta dura comparación me lleva a afirmar que si en el pasado contábamos con el genio de El Libertador, nos encontramos ahora prácticamente solos para una dar una pelea que requiere de una conducción de un nivel semejante o mayor al que le dio Bolívar a la guerra por la Independencia de Venezuela.

Esta reflexión me vino a la mente al escuchar al Ing. Enrique Colmenares Finol, Coordinador del Comité Organizador de la Consulta Popular designado por loa Asamblea Nacional y Coordinador Nacional del ANCO, jurar hacer respetar el mandato que el pueblo venezolano dio en la Consulta Popular en su discurso de presentación de los resultados finales el día 21 de Diciembre (ver Un Juramento por Venezuela, en https://youtu.be/VUN5eAgnQYA). Este juramento fue compartido por el resto de nosotros en ANCO en nuestro comunicado del mismo nombre (Juramento por Venezuela, en https://ancoficial.blogspot.com/2020/12/cado-anco-juramento-por-venezuela-23-12.html).

Algunos no entendieron la razón de ese juramento de ANCO y posiblemente haya alguna razón en eso. Y es porque aun algunos todavía no se percatan de lo que mencionaba al comienzo de esta nota, donde a falta de un Simón Bolívar, los venezolanos tendremos que sacar entre todos ese genio que logró la Independencia de Venezuela. Y mucho más…

Y esto no es simple retorica populista. No. Es la constatación de la realidad de lo que ha pasado en estos últimos 20 años de errores continuados que nos han hundido cada vez más en el hueco mas envilecido y profundo de la miseria socialista. Nunca la humanidad había visto un nivel hiperinflacionario tan grande en ningún país, solo por poner un ejemplo, y que los responsables sigan todavía allí. Ni siquiera después de las guerras más terribles de la humanidad.

Pero se siguen cometiendo errores. Minimizar la respuesta favorable del pueblo venezolano a la Consulta Popular y negar su impacto político a nivel internacional, le hace un flaco servicio a la causa por la libertad de los venezolanos. Pero esa es la respuesta de una clase política opositora que ahora todo el mundo está viendo desnuda. Así se hubiera logrado un millón de participaciones, la respuesta hubiera sido igual de positiva y grandiosa. ¡Imagínense 6,4 millones! Y no se lograron las 10 millones que quisimos por todos los problemas que ya he descrito en estas notas. Pero igualmente son reales y válidas y por eso se les debe respeto. Lamentablemente tuvieron la oportunidad de blandir ese resultado a favor de la causa por la libertad y no lo hicieron. Eso tendrá un costo que tarde o temprano tendrán que asumir.

De allí que esto solo nos deja un camino: hacerlo nosotros desde la sociedad civil con la ayuda de quien desee apoyarnos desde el sector político. La primera prioridad de los venezolanos expresada en esa clara demostración de la Soberanía Popular es salir del régimen de Nicolás Maduro Moros. Si se lo quisiera tomar como una encuesta y no como efectivamente es, un mandato, cualquier político con dos dedos de frente estaría trabajando para hacerlo efectivo solo por acompañar lo que desea la mayoría. Ninguna encuesta trabaja con muestras de semejante calibre. ¿A qué juega esta gente entonces?

El comunicado de ANCO “Juramento por Venezuela” describe el sustento jurídico de quienes comenzamos a emprender el camino de hacer efectivo este mandato popular, fundamentado en el Artículo 333 Constitucional. Tomaremos estos resultados y los haremos valer por encima de cualquier política que se pretenda aplicar en el país sin haber salido de la usurpación. No se vistan que no van aquellos que pretendan hacer elecciones de cualquier tipo en Venezuela con Maduro en el poder. Los que nos manifestamos en esa Consulta Popular seremos los primeros en desconocerla. No dejaremos que esos resultados se olviden.

Un Niño nació hoy hace 2020 años a pesar de la persecución de quienes lo querían muerto. La verdad de Dios se impuso y se hizo Su voluntad en el corazón de todos, trayéndole fe a un  pueblo que la había perdido. Es un buen momento para recordar que es esa fe cristiana la que tenemos que invocar aquí. La fe en nosotros mismos de que podremos pasar por encima de este problema por más grande que sea, convirtiéndonos todos juntos en una versión mejorada de El Libertador para recobrar la libertad de Venezuela. Es la fe de Florentino en el poema venezolanísimo de Alberto Arvelo Torrealba, quien pudo imponerse a Satanás invocando los poderes sobrenaturales de Dios y todas las Vírgenes de Venezuela:

“…Sácame de aquí con Dios/ Virgen de la Soledá,/ Virgen del Carmen bendita,/ sagrada Virgen del Real,/ tierna Virgen del Socorro,/ dulce Virgen de la Paz,/ Virgen de la Coromoto,/ Virgen de Chiquinquirá,/ piadosa Virgen del Valle,/ santa Virgen del Pilar,/ Fiel Madre de los Dolores/ dame el fulgor que tú das,/ ¡San Miguel!, dame tu escudo,/ tu rejón y tu puñal,/ Niño de Atocha bendito,/ Santísima Trinidá.”

¡Esa es la fe del venezolano! ¡Sácame de aquí con Dios! Y es increíble cómo funciona cuando se invoca de corazón. Y eso fue lo que hicimos al jurar por Venezuela. Somos un pueblo noble a pesar de todos nuestros defectos. Le hemos dado la confianza a quienes no la merecen. Ya es hora del escudo, el rejón y el puñal de San Miguel, para enfrentar a Satanás. Y con fe, el Niño Dios que nace hoy nos sacará de aquí…Feliz Navidad para todos…!

Luis Manuel Aguana

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luismanuel.aguana@gmail.com

@laguana

Venezuela