jueves, 2 de febrero de 2017

LEONARDO MORALES P., VIRTUD DEL DIÁLOGO

NO A LOS ESTADOS PRE POLÍTICOS

La crisis no cede espacios y se extiende como una epidemia que no es tratada oportunamente, y si no se aceleran los procesos para controlarla y erradicarla tomará cauces cada vez más peligrosos e irracionales. Es una crisis, sin duda, severa, de orden político, económico y social, que no solo afecta a quienes les corresponde la administración del estado, también la oposición es presa de otra crisis.

No hay una oposición sino varias. La oposición se revela de diversas formas: organizada en partidos políticos; en grupos sociales independientes y hasta en individualidades cuyas opiniones tienen impacto en algunos espacios públicos. No es la oposición un grupo o asociación donde perviva el consensualismo. Allí concurren ideas, pareceres e ideologías distintas; cuando hay una sola persona no existe ni pensamiento único y cuando varios se congregan comienza la divergencia, pero también se enriquecen las ideas y las decisiones.

Consensos y discrepancias emergen en ese proceso extraordinario que se da en los escenarios donde los seres racionales interactúan entre sí, que se comunican para intercambiar información, que dialogan y deliberan para superar diferencias o celebrar acuerdos y coincidencias. Muchas loas para un proceso que hace del ser humano un sujeto especial y digno de valoración. ¿Habrá alguien capaz de no admirar la significación de la interacción humana y de reconocer que, a partir de ese proceso, diálogo y comunicación, los seres racionales son capaces de reconocerse como tales y de conseguir solución a sus dificultades y diferencias?

Grupo G

La oposición, diversa y compleja, pensó que organizar a la MUD sobre la base de 4 partidos (G4) era suficiente para enfrentar los retos, pero no fue así, el grupo de los 4 no fue eficaz a todo lo largo del año 2016. Ni siquiera los líderes más encumbrados del G4 mostraron cualidades especiales para el ejercicio del liderazgo que el momento exigía y mucho menos asertivos -sensu stricto- en las decisiones de orden político.

Cualquier organización que fracasa en sus objetivos está en la obligación de someterse a una profunda revisión, a establecer nuevas formas de organización, pero también a aumentar y mejorar la calidad de sus decisiones. El grupo G4, conformado por 4 partidos, demostró que no pudo conducir la política por lo que aumentar el número de decisores es ahora una medida impostergable para salvar un valor tan relevante como la unidad.

Diálogo

Una MUD reformulada en su integración, tanto en número como en calidad, debería estar en mejores condiciones de conducir la política por un sendero que ofrezca a la sociedad sosiego, así como la certidumbre de que el país puede retomar una ruta de progreso y desarrollo.

El grupo de negociadores han propuesto un documento para la discusión denominado “Acuerdo de convivencia democrática” con el que se puede coincidir o no. De hecho, el acuerdo de como nos regimos civilizada y democráticamente fue adoptada por los venezolanos con la aprobación de la Constitución de 1999, por lo que desde sus inicios el título del documento resulta inadecuado.

Muchas otras diferencias, demasiadas quizás, pero lo fundamental está en que la oposición construya un documento que valore ese espacio de lucha, porque el diálogo no es debilidad ni entreguismo, por el contrario, es el medio mediante el cual los seres racionales se enfrentan ofreciendo y contraponiendo argumentos, razonamientos e ideas.

No es volviendo a estados prepolíticos como se superarán las dificultades.

Leonardo Morales
leonardomorale@gmail.com
@leomoralesP
Caracas - Venezuela


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