América
Latina es una tierra fértil mezclada armoniosamente entre blancos, negros e
indios, riqueza cultural única que hace de los latinoamericanos una región
especial que junto a sus hermosos paisajes y riquezas naturales la convierten
en una joya aun sin pulir. América Latina espera pacientemente por su gente
para que al igual que el orfebre estos la conviertan en una joya hermosa, única
y brillante de bienestar y progreso para todos quienes habitan en ella.
Bolívar
sabía del potencial de esta tierra y por eso su empeño en hacer realidad la
unidad latinoamericana, unidad que buscaba fortaleza y protección frente a un
mundo hostil de agresiones constantes de fuertes sobre débiles, Bolívar
influido por las corrientes de pensamiento de su tiempo junto a los
acontecimientos que se desarrollaban en su época sabía que el futuro de la
independencia latinoamericana dependía de su integración sin embargo este sueño
fue interrumpido por sus contemporáneos que atrapados en su ego no fueron
capaces de trascender en favor de la causa latinoamericana.
La
historia nos recuerda que el sueño de Bolívar sigue intacto, algunos esfuerzos
se han intentado, sin embargo, organizaciones como la OEA parecen inútiles, el
principio inclemente de la realidad nos golpea ubicándonos en una tierra
“independiente” de mentalidad colonial encadenada a la humillante miseria y
bochornosa desigualdad social que junto a la hermosa naturaleza contaminada la
empiezan a convertir de tierra de oportunidades a cementerios abandonados.
Recientemente
llegó a mis manos un interesante trabajo del Centro de Estudios Internacionales
UC (CEIUC) intitulado “Riesgo político América latina” al leerlo te percatas
que los problemas actuales terminan siendo similares a los ocurridos en épocas
anteriores, haciendo de la realidad latinoamericana un laberinto sin final,
temas como las debilidades estructurales del Estado, crisis de gobernabilidad y
empeoramiento de las condiciones de vida siguen marcando la pauta.
Uno de
cada cuatro latinoamericanos aprueba la labor de sus congresos (Poder
Legislativo), las protestas callejeras hoy superan la participación electoral,
según el último informe de transparencia internacional la percepción de la
corrupción en América Latina ha crecido para el 53% de los consultados y para
el 29% se ha mantenido, es decir que el 82% considera que su región es
corrupta, con una percepción que como es lógico se traslada a el comportamiento
social (cultura), dice textualmente la investigadora Nicole Jenne:
“En la
medida que el estado latinoamericano falla de proteger a la ciudadanía de las
crecientes vulnerabilidades producto de la crisis sanitaria y económica,
disminuirá aún más su legitimidad. En cambio, en muchas partes los grupos
criminales, los carteles del narcotráfico y las pandillas han podido ganar
capital político y apoyo entre la gente.
La
tendencia hacia los personalismos es una constante casi permanente en el mundo
Hispanoamericano. La débil génesis de las instituciones políticas tras las
emancipaciones dio lugar a una seguidilla de regímenes de corte caudillista
basados en el carisma o apoyo fáctico de líderes en concreto, que acentuaron la
idea de que el poder se construye sobre personas y no sobre instituciones o
leyes.
De
allí la constante rotativa gubernativa o constitucional que es tan
característica de ciertos países de la región. Esa carencia de instituciones
fuertes explica y facilita hoy la irrupción de caudillos de corte populista”
Actualmente no hay un presidente latinoamericano en funciones que supere el 15% de apoyo popular, lo que sumado a la poca o nula credibilidad de las instituciones y poderes del Estado convierten a la región latinoamericana en alto riesgo para la inversiones de capitales regionales o foráneos, el estudio en este aspecto revela que a excepción de un puñado de pequeños países de la región la inmensa mayoría de estos son inestables debido a su frágil o nulo Estado de Derecho, por ultimo tenemos el papel de las fuerzas armadas como instrumento político para mantener en el poder a un gobierno que les satisfaga sus intereses particulares o grupales deslegitimando de esta manera su rol neutral en la defensa de la Republica y sus leyes, terminan siendo una banda delictiva bien armada con credenciales para actuar en nombre de la ley que sumado al conflicto geopolítico de las grandes potencias dejan a la región en una posición de desventaja e indefensión frente al resto del mundo.
El sueño de Bolívar dejo de
serlo para hoy convertirse en desafío, América Latina no tiene mas opciones que
unirse sino quiere seguir siendo colonia extranjera, dependerá de sus lideres
concretar esta necesidad pero será necesario luchar contra nuestra propia
identidad, no para exterminarla pero si para reformarla colocando lo mejor de
ella sobre los males que hoy nos condenan.
jjlombardiboscan@gmail.com
@lombardijose
Venezuela
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