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martes, 10 de septiembre de 2019

OMAR ÁVILA: SOLO SANCIONES NO BASTAN,MOVILICÉMONOS

Mugabe casi muere gobernando Zimbabwe; poco le faltó para llegar a 40 años de gobierno, de los cuales, vivió con sanciones gringas la mitad de ellos. Dato interesante para los que siguen aplaudiendo y creyendo que las sanciones van a "tumbar" a Maduro. 

Es decir, en Zimbabue se quedaron esperando que la crisis económica y las sanciones derrumbaran a la dictadura de Mugabe y su élite. Finalmente, este dictador muere en una clínica en Singapur a los 95 años, mientras sus aliados siguen en el poder. Además; están volviendo a la hiperinflación. 

En Cuba sucedió algo similar, murió Fidel Castro y actualmente sus aliados siguen en el poder, luego de 60 años de dictadura.

Robert Mugabe es un ejemplo muy claro que la economía no tumba régimen, además de atornillar, solo lo sacaron del poder otros militares de su misma calaña que se quedaron con el coroto.

Hoy, una pequeña élite sigue con la idea de que las sanciones y la Comunidad Internacional van a hacer el trabajo que debemos hacer los políticos, junto con los ciudadanos venezolanos para poder superar la crisis del país que nos está carcomiendo. 

Luego de 20 años esta dirección política debería aprender algo del régimen -que a pesar del alto rechazo- ha logrado mantenerse en el poder por múltiples factores, entre los que puedo mencionar que tienen claro que pesar de sus diferencias, deben mantenerse unidos por encima de sus intereses personales y sus rencillas, para lograr su único objetivo, que no es otro, que el de continuar en el gobierno. Por ello nuestra insistencia en realizar ese Encuentro Nacional de las fuerzas democráticas. Desde Unidad Visión Venezuela haremos todos los esfuerzos que sean necesarios para lograr unificarlos a todos.

En días recientes Nicolás Maduro dijo que: “La Asamblea Nacional será rescatada para colocarla al servicio del pueblo”. ¿Vamos a permitir que corran solos? ¿Vamos a cometer, nuevamente, el error en el que incurrimos en el 2005? ¿Vamos a permitir como entonces, que se tiña totalmente de rojo? ¿Lo permitiremos? Siendo mayoría, bajo el alegato de que eso no nos importa porque nosotros lo que exigimos es que “cese la usurpación”, que si “votamos legalizamos a Nicolás”, entre otras afirmaciones que en realidad solo logran desmovilizarnos en la búsqueda de un cambio real.

Ganamos la AN en 2015 con este mismo sistema electoral, cuando todavía Maduro no tenía 80% de rechazo. Por lo que podemos afirmar que, el engaño o táctica psicológica del gobierno, está en persuadirnos de no votar. Nuevamente desmovilizarnos, allí radica el punto central de su estrategia: que perdamos la fe en nuestra capacidad de decidir.

Urge que prive la racionalidad y la sensatez política, donde se pueda llegar a un acuerdo favorable que logre frenar la crisis económica, política y social. Eso es lo que anhela todo el país; opositores y oficialistas por igual.

Debe entenderse que ninguno de los polos ha sido capaz de acabar o aplastar al otro. Esto impide la gobernabilidad y da rienda suelta a la agudización del conflicto y la inestabilidad política. Las consecuencias de todo esto las sigue padeciendo nuestro pueblo, que cada día se le hace más difícil sobrevivir en medio de una diatriba política estéril, que mantiene el “juego trancado” y las neveras vacías.

Juego que está “trancado” porque una élite política desea permanecer en el poder a como dé lugar, y la otra por acceder a la fuerza a ese “trono”, sin tomar en cuenta que la mayoría de los venezolanos deseamos una salida pacífica y democrática a la crisis. La oposición radical y sus aliados internacionales, al igual que los extremistas del gobierno, tienen la responsabilidad histórica de retomar la negociación e incorporar a todos los factores políticos para destrancar este perversa dinámica que tanto daño le hace a Venezuela.

En Unidad Visión Venezuela creemos finalmente, que solo la persistencia de los ciudadanos organizados, movilizados, lograrán los cambios. Mientras más tendamos a regularizar las dinámicas a través de las negociaciones y la posibilidad de que el pueblo, transparentemente decida su futuro, es como encontraremos caminos expeditos para sacar a Venezuela del foso de hambre, miseria y atraso en el que se encuentra.

Omar A. Ávila H.
dip.omaravila@gmail.com
@OmarAvilaVzla

sábado, 7 de septiembre de 2019

ROMÁN IBARRA: ESEQUIBO A LA CARTA

Para el régimen comunista de Venezuela; depredador, y corrompido hasta los huesos, cualquier recurso es bueno si ello sirve para atacar al adversario y sembrar en la población duda en torno a su postura frente a cualquier tema delicado.

En esta ocasión se ha retomado el tema de El Esequibo, tan doloroso para los venezolanos, para atacar al Presidente Juan Guaidó, por estar ¨incurso¨ en el delito de traición a la patria por pretender ¨vender a potencia extranjera¨ el territorio en reclamación.

Nada más falso, estúpido y ruin que ese argumento baladí en boca de los verdaderos traidores a la patria, ellos los del régimen, quienes llevan casi 21 años ininterrumpidos en el poder destruyendo todo lo positivo y sano que de nuestro país tuvimos, y secuestrando casi todas las instituciones para ponerlas a su servicio, y al servicio de sus verdaderos amos, la dictadura de Cuba, a quienes el cobarde, y estafador eterno –Hugo Chávez- entregó en bandeja de plata en su enamoramiento extraño y sospechoso con Fidel Castro.

Hoy, el saqueo asqueroso que la dictadura de Cuba ha hecho de nuestras riquezas, junto a sus aliados de China; Rusia; Siria, e Irán, han convertido a Venezuela en uno de los países más miserables de la tierra, solo comparable con los peores territorios africanos, como Somalia, o Gambia, así como Haití en nuestro hemisferio.

Del mismo modo, han entregado nuestro territorio para convertirlo en santuario del narcotráfico; la extorsión y el secuestro por parte de sus socios de las Farc, y el ELN, protegidos por el Estado y las FAN venezolanas.

Según los cálculos de organismos internacionales, casi 5 millones de venezolanos han abandonado nuestra tierra para buscar el sustento, y mejor futuro en otras latitudes, (y se espera que aumente la cifra considerablemente) habida cuenta de que nuestro país solo ofrece inseguridad; pobreza; enfermedades; sufrimiento, y muerte.

En su obediencia rastrera de esclavo colonizado por su amo cubano, Chávez llegó a decir en 2004 en visita  oficial a  Guyana: ¨El Gobierno venezolano no será un obstáculo para cualquier proyecto a ser conducido en El Esequibo, y cuyo propósito sea beneficiar a los habitantes del área¨. Luego insistió: ¨El asunto de El Esequibo será eliminado del marco de las relaciones sociales, políticas, y económicas de los dos países¨.

Evidentemente, un cambio radical de la tradicional propuesta venezolana en la zona reclamada a partir del acuerdo de Ginebra de 1966, por órdenes de Fidel Castro quien siempre defendió los intereses de Guyana en contra de Venezuela.

En 2005 creó Petrocaribe con Guyana como miembro. Petrocaribe, no fue otra cosa que la fachada corrupta y antinacional de Chávez para intentar comprar los votos de esos países en los organismos internacionales, en su lucha contra el ¨imperialismo¨. Más traidor, y cobarde que Chávez, y Maduro en esa materia, nadie.

De manera que pretender acusar al jefe de la oposición unitaria, Juan Guaidó de traidor por querer ¨vender¨ El Esequibo a potencia extranjera, no es sino un ardid más de los muchos que a diario utilizan para intentar confundir a la población, y crear una cortina de humo frente a los problemas reales de nuestro país, como la destrucción del aparato productivo privado y público, llenando de pobreza y miseria a todos los venezolanos; convirtiendo al país de las más grandes potencialidades de América Latina en uno de los más miserables de la tierra.

Si se pierde la reclamación de Venezuela sobre El Esequibo, será por la cobardía y la traición de Chávez y Maduro. Hagamos elecciones generales y que el pueblo decida su destino, y el destino de El Esequibo. Comunistas traidores!

Román Ibarra
@romanibarra

lunes, 31 de diciembre de 2018

LUIS MARÍN, DE MARIEL A MARIELA


El puerto de Mariel saltó a la fama en 1980 en lo que luego se interpretó como una espita de escape de la presión política y social existente en Cuba, por donde salieron más de cien mil emigrantes conocidos como “marielitos”; hoy es centro de atención por un mega proyecto, la Zona Especial de Desarrollo, ejecutado por Odebrecht y financiado por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), en la mira del Tribunal de Cuentas de la Unión de Brasil.

Al menos un millardito de dólares se distrajeron por los vericuetos de las administraciones de Lula Da Silva y Vilma Rousseff para la Zona de Desarrollo Integral Mariel S.A., perteneciente a los Almacenes Universales, S.A., adscritas al emporio GAESA, dirigido por el general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, yerno de Raúl Castro.

Todo el megaproyecto que no ha pasado de la primera fase, en que se instalaron cuatro gigantescas torres operadoras de fabricación china, publicitado alternativamente como “La Puerta de Cuba al Mundo” o “La llave del Golfo”, inaugurada con gran boato en el 2014, ha terminado en un fraude descomunal, como casi todos los emprendimientos del finado comandante Chávez.

La nueva válvula de escape es Mariela Castro Espín y su aporte a la reforma de la constitución en la que introdujo por iniciativa personal un artículo 68 que decía que “el matrimonio es la unión voluntariamente concertada entre dos personas con aptitud legal para ello, a fin de  hacer vida en común”, para derogar el vigente artículo 36 que dice unión “de un hombre y una mujer”.

Calculadamente concentraron la polémica en torno a ese artículo, evadiendo otros de mayor importancia, para algarabía de los medios globales, hasta Amnistía Internacional lo llegó a calificar de “un gran avance” aunque no se sabe cómo una materia de estricto derecho civil pasó a objeto de derechos humanos.

Como el puerto de Mariel el rompeolas de Mariela no resistió el contraste con la realidad y terminó reducido a un mucho más modesto artículo 82 que dice nimiedades como que “el matrimonio es una institución social y jurídica. Es una de las formas de organización de las familias” y de algún modo reconoce las uniones de hecho, donde cabría cualquier cosa.

Esto le es suficiente para cantar victoria porque aunque no se introduzca la unión “entre dos personas” se saca la unión “de un hombre y una mujer” y se relativiza la familia como razón del matrimonio, colocándolo como una entre otras formas cualesquiera, lo cual debe resolverse en un futuro Código de Familia, que se aprobará en referendo separado en un plazo de dos años.

En un país donde toda propaganda que no sea la oficial está prohibida y  muchas personas están pagando cárcel o multas exorbitantes por apenas intentarlo, no obstante, se permitió que ciertas iglesias, sobre todo evangélicas, hicieran alguna propaganda contra lo que eufemísticamente llaman matrimonio “igualitario” aunque no se sepa a qué es igual. La iglesia católica ni siquiera entró en liza y le ahorraron el tener que hacer algún tipo de pronunciamiento oficial seguramente embarazoso para el Cardenal Jaime Ortega y su política de consentir todo al régimen comunista.

“Los retrógrados y fundamentalistas que se oponen políticamente al proyecto” denunciados por Mariela no están en las iglesias, que al fin y al cabo no tienen el poder en Cuba, sino en las FAR que no hallan compatible el espíritu militar con la homosexualidad ni nada más reñido con la virilidad: “Nómbrenme un solo prócer de la independencia que haya sido homosexual o que la haya promovido y estaremos de acuerdo”.

De manera que era previsible una ruptura entre la cúpula militar y de seguridad con la propuesta, vale decir, una ruptura en la familia, nubarrones que Mariela se encargó de disipar con su intervención en la AN del 22 de diciembre: no hay paso atrás con el proyecto sino hacia un lado. Más adelante se dictarán las normas apropiadas.

Lo que ella escenifica en la AN no lo puede más nadie, como pedir permiso para abrazar a su padre, quien le enseñó “a amar a la revolución sin abandonar a la familia y amar a la familia sin abandonar a la revolución”, y lo hace, en medio de una clamorosa ovación: “El general de ejército me pide que recuerde también a mi mamá”.

Le agradece a ambos por servirle de inspiración para su lucha por la causa de la comunidad homosexual “gesto que provocó que Raúl Castro comenzara a llorar en medio de los aplausos de cientos de diputados de pie”, celebran los medios oficiales.

Esta puesta en escena da para un tratado de psicopatología política: es imposible imaginarse a Chapita Trujillo o Tacho Somoza, por muy pintorescamente familiares que fueran sus tiranías, haciendo algo semejante. Ciertamente la AN comunista cubana no es una Institución impersonal, sino un club familiar y de obsecuentes amigos de la familia; pero este drama deja la sensación de que oculta cuestiones más trascendentes que se quieren pasar tras bastidores, dejando a un lado una espectacular salida del closet.

Otro artículo que acumuló objeciones fue el 121: “El Presidente de la República es elegido por la Asamblea Nacional del Poder Popular de entre sus diputados, por un período de cinco años, y le rinde cuentas a de su gestión”. Lo que implica el doble filtro de la Asamblea de nominación y la elección previa como diputado.

Pero ese no se cambió, por la sencilla razón de que la elección del Presidente mediante elecciones universales, directas y secretas crearía un vínculo entre un individuo y sus electores, algo inadmisible para el Partido.

Parece que nadie objetó el artículo 5, que consagra al único PCC como “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”.

Mariela llama a aprobar todo esto e insiste en que “ante las campañas manipuladoras que la contrarrevolución está impulsando en las redes sociales para sabotear el referendo promoviendo el NO, tenemos el deber de hacer una buena y rigurosa campaña”.

Tanto glamour, doctorado honoris causa de una academia finlandesa, ilustrísima visitante del Uruguay, no dan para comprender que cuando se trata de un referendo la opción del NO es válida y legítima, no un sabotaje, de lo contrario la consulta carece de sentido.

Pero deja muy claro que la oposición sigue prohibida y que no se permite la organización de los electores ni la promoción del NO, que desde ya se considera contrarrevolucionario y punible, lo que vuelve a plantear el recurrente debate entre los opositores: por un lado, los que pretenden participar en donde se saben excluidos de antemano y los que proponen boicotear el evento buscando otras maneras de hacerse sentir.

El punto es que los cubanos que pueden expresarse libremente no votan y los que votan no pueden expresarse. Al interior han resumido las posturas entre “yo no voto” y “yo voto no”; en principio, no votar, pero los que estén obligados por sus empleos o exposición a represalias, entonces, si están obligados a ir, pues, que marquen el “NO”, como mal menor.

En Venezuela conocemos sobradamente estas argucias y que al fin y al cabo, como decía el camarada Stalin, no importa tanto quienes votan sino el que cuenta los votos.

Luis Marin
@lumarinre

jueves, 22 de noviembre de 2018

MARIO VARGAS LLOSA, LAS “PUTAS TRISTES” DE FIDEL


Entre los defectos de Fidel Castro no figura la disimulación. En los 45 años que lleva en el poder -la dictadura más larga en la historia de América Latina- nunca ha pretendido engañar a nadie sobre la naturaleza de su régimen ni sobre los principios en que se funda su manera de gobernar.

Cuba vive bajo un sistema “comunista” (son sus palabras), que, según él, es más justo, más igualitario y más libre que las putrefactas democracias capitalistas, a las que en todos sus cacofónicos discursos el “comandante” manifiesta siempre el soberano desprecio que le merecen, y a las que les pronostica que más pronto que tarde se desmoronarán bajo el peso de su corrupción y sus contradicciones internas. Es posible que Castro sea la única persona en Cuba que todavía crea esas sandeces, pero, sin duda, se las cree, y como en la isla reina un totalitarismo vertical donde el Jefe Máximo tiene poderes omnímodos y es la única fuente de la verdad, el sistema funciona en razón de semejantes convicciones, machacadas por la propaganda unidimensional ante los cubanos como si fueran axiomas revelados. (Es por esta razón que Reporteros Sin Fronteras acaba de situar a Cuba en el lugar 166, entre 167 países examinados, en lo que concierne a la libertad de prensa, es decir, en el penúltimo lugar: el último le corresponde a Corea del Norte).

El “comandante” lo ha hecho saber hasta la saciedad: como el régimen comunista cubano es superior a las democracias occidentales no va a cometer la debilidad de incurrir en aquello que le piden sus enemigos con el solo propósito de destruirlo; es decir, admitir elecciones libres, libertad de expresión, de movimiento, tribunales y jueces independientes, alternancia en el poder, etcétera. Esas instituciones y prácticas son cortinas de humo para la explotación y la discriminación que proliferan en las democracias “social-pendejas”, exquisita vulgaridad inventada por Castro para denigrar a los socialistas y socialdemócratas que lo critican y que son blancos constantes de sus diatribas.

¿Para qué convocaría a elecciones libres un Gobierno que cuenta con el 99,9% de la población? ¿Para sembrar la división y el caos en esa hermosa unidad sin cesuras que garantiza el régimen de partido único? Quienes piden aquellas consultas electorales, libertad de partidos políticos, prensa independiente y cosas por el estilo, quieren, en verdad, abrir las puertas de Cuba a los imperialistas empeñados en acabar con las grandes “conquistas sociales” de la revolución -¿debe incluirse entre ellas el haber enviado a los homosexuales junto a delincuentes comunes a campos de concentración en los tiempos de las UMAP?- y convertir a Cuba en una democracia neocolonial, seudoliberal y social-pendeja, donde once millones de cubanos serían explotados sin misericordia por un puñado de capitalistas yanquis.

Quienes piden semejantes cambios son, pues, pura y simplemente, enemigos de la revolución, agentes del imperialismo y deben ser tratados como delincuentes, criminales y traidores a su patria. No son meras palabras de un paranoico megalómano sino una convicción respaldada por 45 años de conducta rectilínea, en los que Castro no ha dado un solo paso atrás en semejante profesión de fe. Ésta se ha visto materializada una y otra vez en encarcelamientos masivos, una represión sistemática, brutal y desproporcionada ante la más mínima manifestación de disidencia, con escarmientos periódicos en los que reales o supuestos desafectos al sistema son juzgados y condenados, en juicios tan grotescos como los que se llevaban a cabo en la URSS estalinista, a penas feroces, entre las que, de cuando en cuando, figura la pena de muerte por fusilamiento. Que, a pesar de esta política de terror sistemático y desprecio supino a los más elementales derechos humanos, haya todavía cubanos, como el poeta Raúl Rivero y sus 75 compañeros encarcelados en la última oleada represiva, que, desde las cárceles donde se pudren en vida, mantengan vivo el espíritu de resistencia, no sólo asombra y llena de admiración: además, demuestra, como lo ha subrayado Vaclav Havel en el homenaje que acaba de rendirles, que aun dentro de las sociedades devastadas por el oscurantismo más prolongado y el horror más abyecto, la libertad encuentra siempre la manera de sobrevivir.

Que este régimen tenga todavía partidarios en el extranjero no tiene por qué sorprender. El odio que la sociedad abierta inspira a muchos, los lleva a preferir una dictadura “social” a la democracia, y por eso deploran la caída del muro de Berlín, la desintegración de la Unión Soviética y la conversión de China Popular a un capitalismo desenfrenado y “salvaje” (aquí sí es admisible la expresión). Desde luego, yo creo que quienes piensan así están equivocados y que muchos de ellos no podrían soportar 24 horas en una sociedad como la que defienden, pero, si creen eso, es lógico que se muestren solidarios de una satrapía que encarna sus propios ideales y aspiraciones políticas. Hay que reconocerles cuando menos una indiscutible coherencia en su proceder.

No la hay, en cambio, sino incongruencia y confusión, en que intelectuales, políticos o Gobiernos que se dicen democráticos, sirvan los intereses de un régimen que es el enemigo número uno de la cultura democrática en el hemisferio occidental y, en vez de mostrarse solidarios con quienes en Cuba van a prisión, viven como apestados, sometidos a toda clase de privaciones y tropelías o dan sus vidas por la libertad, apoyen a sus verdugos y acepten jugar el lastimoso papel de celestinas, cómplices o “putas tristes” -para emplear un término de actualidad- de la dictadura caribeña.

Es un insulto a la inteligencia pretender hacer creer a cualquiera que haya seguido someramente el casi medio siglo del régimen cubano, que la manera más efectiva de conseguir “concesiones” de Castro es el apaciguamiento, el diálogo y las demostraciones de amistad con su tiranía. Y lo es porque el propio Fidel Castro se ha encargado de manera contundente de disipar cualquier malentendido al respecto: él tiene cómplices, cortesanos, sirvientes, que colaboran con su política, sus designios, su Gobierno y su modelo político-social, de los que ninguno de sus numerosos “amigos” lo ha hecho apartarse jamás un milímetro. Es verdad que, a veces, algunos de esos politicastros convenencieros o intelectuales en pos de credenciales progresistas que van a retratarse con él y a echarle una mano publicitaria reciben como regalo un preso político, que luego exhiben como coartada de su duplicidad. Pero esa asquerosa trata de presos en vez de mostrar un ablandamiento del régimen -que reemplaza casi en el acto los que regala por otros nuevos- es más bien una señal flagrante de su vileza e inhumanidad.¿A qué viene todo esto? A que el Gobierno español de Rodríguez Zapatero acaba de hacer pública su intención de apandillar un movimiento para que la Unión Europea, que, luego de los fusilamientos y condenas a los 75 disidentes había optado por una política de firmeza ante la dictadura cubana mientras no hubiera progresos reales en la isla en materia de derechos humanos, rectifique y opte más bien por el acercamiento y el diálogo amistoso con Castro, es decir, por cortar toda vinculación y apoyo a sus opositores. El pretexto es que la “firmeza” no ha dado resultados. ¿Qué resultados han dado la cobardía y la complicidad con el régimen cubano de todas esas “democracias” latinoamericanas que votan a favor de Fidel Castro en las Naciones Unidas y multiplican los gestos de simpatía hacia él con el argumento de que es preciso ser solidarios con “el hermano continental”? Por lo menos la política adoptada por la Unión Europea ha enviado un mensaje claro a los millones de cubanos que no pueden protestar, que no pueden votar, que no pueden escapar, de que no están solos, que no han sido abandonados y que las democracias occidentales están moral y cívicamente de su lado en ese combate en el que, como ayer los checos, los polacos, los rumanos, los rusos y tantos otros, tarde o temprano vencerán.

Acercamiento, diálogo, diplomacia privada, son eufemismos mentirosos para lo que, hablando claro, es una abdicación vergonzosa de un Gobierno que, en clara contradicción con sus orígenes y su naturaleza democrática, decide contribuir a la supervivencia de una dictadura tan ignominiosa e innoble como la de Franco, y una puñalada trapera a los innumerables cubanos que, como los millones de españoles bajo el franquismo, sueñan con vivir en un país sin censuras, ni torturas, ni fusilamientos, y sin la asfixiante monotonía del partido único, la mentira, la vigilancia y el caudillo omnipresente.

Lo más criticable en este caso es que, los gobernantes españoles, a menos de haber caído víctimas de una súbita plaga de angelismo pueril, saben perfectamente que el cambio que proponen a sus aliados europeos respecto a Cuba, si prosperara, no conseguiría la más mínima apertura del régimen, y, por el contrario, echaría a sus desfallecientes pulmones una bocanada de oxígeno (Fidel Castro ya dijo públicamente que la decisión del Gobierno español era “la correcta”). ¿Por qué lo hacen, entonces? Para consumo interno. Para probar que también en este ámbito hay una ruptura radical con el Gobierno anterior. O para dar un poco de aliento a esos remanentes tercermundistas y estalinianos que, aunque felizmente muy minoritarios, existen todavía dentro del socialismo español, muy rezagado en este respecto de sus congéneres británicos, franceses, alemanes y nórdicos, donde los socialistas no tienen el menor complejo de inferioridad frente al Gulag tropical cubano.

Mi esperanza es que esos magníficos “social-pendejos” europeos impidan que esta iniciativa lamentable se materialice. Ella debe ser denunciada y combatida como lo que es: un acto demagógico e irresponsable que sólo servirá para apuntalar a la más longeva dictadura latinoamericana. No debemos permitir que la España democrática, moderna y europea que en tantos sentidos es un ejemplo para América Latina se convierta en la “puta triste” de Fidel.