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jueves, 11 de junio de 2020

ALFREDO M. CEPERO, ¿ESTAMOS EN EL UMBRAL DE OTRA GUERRA CIVIL? CASO ESTADOS UNIDOS

En conclusión y para dejar bien claro mis principios y sentimientos cito a José Martí: "Yo sé de un pesar profundo/entre las penas sin nombres/¡la esclavitud de los hombres/es la gran pena del mundo!"

En los cuatro años que transcurrieron entre 1861 y 1865 la entonces incipiente nación americana estuvo enfrascada en la más sangrienta guerra de toda su historia. Una guerra civil en la cual entre 620,000 y 750,000 americanos  dieron su vida por erradicar del territorio de esta nación la odiosa institución de la esclavitud de los hombres y mujeres de raza negra. Por desgracia, ese bautismo de sangre no fue capaz de hacer realidad la igualdad total de derechos y oportunidades entre americanos de todas las razas.

En realidad, los negros continuaron siendo objeto de humillaciones y discriminaciones. El logro de esa igualdad fue el incentivo que dio contenido y vida al movimiento de derechos civiles encabezado por el Reverendo Martin Luther King en la segunda mitad del siglo pasado. Gracias al talento político y organizativo de King, los progresos fueron tales que, a principios de este siglo, los Estados Unidos eligieron a su primer presidente negro. Todo indicaba que este país había logrado una relativa justicia racial.

Pero, como sabemos quienes hemos vivido largo tiempo, la vida de los pueblos puede estar llena de sorpresas. Los sucesores de King, ya fuera por incapacidad o por maldad, han hecho de la lucha por los derechos civiles de los negros un lucrativo negocio personal. Al Sharpton y Jesse Jackson son únicamente los más notorios entre otros muchos fabricantes de víctimas negras y explotadores del sentimiento de culpa de muchos blancos cargados de resabios y complejos.

Todo este entramado facilita la comprensión de los acontecimientos de las últimas semanas, pero no los explica en su totalidad. Los blancos de extrema izquierda se han abrazado a la bandera de la lucha por la igualdad racial de los negros como estrategia para ganar fuerza e influencia. Lo que antes fue una lucha por la redención de la raza negra ha pasado a ser una guerra solapada por la transformación radical de los Estados Unidos.

Sin lugar a dudas, esta es una alianza entre racistas negros y comunistas blancos para cambiar radicalmente las instituciones que nos legaron los fundadores de la nación americana. La única en el mundo que ha logrado la gran hazaña de sobrevivir los retos de 244 años de democracia. Para comprobar lo que digo basta con observar la desproporcionada cantidad de agitadores blancos en los videos de los disturbios de las recientes semanas.

Ahora bien, los más peligrosos son los racistas de "BLACK LIFE MATTER" y los fascistas de "ANTIFA" que irónicamente se proclaman anti fascistas. En el curso de una conferencia de prensa, el Secretario de Justicia, William Barr se refirió a ellos diciendo: "Tenemos pruebas irrefutables de que ANTIFA y otros grupos extremistas similares, al igual que otros actores de diversas tendencias políticas han instigado y participado en actividades violentas".

Con su característica sinceridad, William Barr los ha retratado y se prepara a conjurar el peligro que esta gentuza representa. Porque ANTIFA está promoviendo estos disturbios raciales como medio de lograr sus verdaderos objetivos, que no son otros que el derrocamiento del gobierno federal. Para ANTIFA esto no es cuestión de blanco y negro porque no tienen el más mínimo interés en la igualdad racial. Es cuestión de acumular poder a expensas del resto de la ciudadanía.

Por otra parte, quizás lo más lamentable por estos días haya sido la conducta y las declaraciones de ex militares y de políticos de extrema izquierda. Tal es el caso de un militar con una amplia hoja de servicios a su patria como el General James Mattis. Este hombre ha ignorado los hechos y se ha dejado llevar por su antipatía al presidente. Mattis ha dicho que Donald Trump ha dividido al pueblo americano. Y, en el colmo de la maledicencia, llegó a compararlo con Adolfo Hitler. No hay dudas de que Mattis es mejor militar que analista político.

Algo muy similar ha ocurrido con alcaldes demócratas de varias ciudades americanas. Por ejemplo, Eric Garcetti, Alcalde de Los Ángeles, segunda ciudad en número de habitantes de este país, se sometió a la indignidad de arrodillarse ante los amotinados y pedir perdón por sus privilegios como hombre blanco. Para ir más lejos, Garcetti está dando pasos para reducir en 100 millones de dólares el presupuesto destinado a la policía en Los Ángeles y dedicar esos fondos a proyectos destinados a las organizaciones negras.

Para no ser menos, la Alcaldesa de la ciudad de Washington, Muriel Bowser, decidió llegar al punto de la provocación al mismo presidente Trump. En la propia capital del país, a sólo unos metros y en  la calle que conduce a la Casa Blanca, Bowser ordenó pintar un letrero diciendo "LAS VIDAS NEGRAS SON IMPORTANTES". Una indicación inequívoca de que, para Muriel Bowser, las vidas blancas valen muy poco. Además, con esta conducta, Eric Garcetti y Muriel Bowser están siguiendo una filosofía de la cobardía y una estrategia del apaciguamiento cuyo resultado es envalentonar a unas turbas que solo entienden el mensaje de la fuerza.

Para entender mejor lo que proponen estos fanáticos, imaginemos por un momento una ciudad sin policías. ¿A quién va a llamar el ciudadano cuya casa ha sido asaltada por ladrones? ¿Quién va a detener a los vendedores de drogas frente a la escuelas? ¿Quién va a proteger a la mujer abusada por su marido? ¿Quién va a proteger a los niños abusados por sus mayores? ¿Quién va a mantener el orden en ciudades devastadas por desastres naturales?  Estas preguntas me parecen suficientes para engavetar esta alucinante proposición de unos vándalos que no quieren policías porque ellos quieren imponer su régimen de terror y muerte.

Por otra parte, la respuesta a estas preguntas y el mensaje de fuerza al que he hecho referencia, sólo pueden ser dados por cuerpos de policías bien entrenados y debidamente supervisados. De hecho, los Estados Unidos cuentan hoy con 800,000 policías de los cuales el 99 por ciento son profesionales honestos y respetuosos de los derechos constitucionales de los ciudadanos. El otro uno por ciento son las 8,000 manzanas podridas de policías corruptos y abusadores. La forma más idónea de aplicarles su justo castigo y mantener el prestigio de la institución es acabando con las comisiones de policías que se investigan a sí mismos y creando comisiones independientes que investiguen las quejas de los ciudadanos contra los uniformados.

Mientras tanto, Barack Obama se ha sumado con júbilo a este circo de intimidación y desorden. Sus declaraciones reflejan su desdén hacia Donald Trump y su frustración de haber fracasado como presidente. No dejó espacio para las dudas cuando dijo:"En cierto modo, por muy trágicas que hayan sido estas últimas semanas, ha sido una increíble oportunidad para que la gente se despierte a algunas de estas tendencias subyacentes. Y nos ofrecen la oportunidad de trabajar todos juntos para cambiar a América y hacerla vivir a la altura de sus más altos ideales". Este advenedizo no pudo cambiarla en sus ocho años en la Casa Blanca por eso ahora se pone su traje tradicional de Organizador Comunitario para seguir agitando a los inconformes.

Al mismo tiempo, si analizamos el tema sin miedos ni complejos, Barack  Obama, Eric Holder, Susan Rice, Valerie Jarrett,  Loretta Lynch, Al Sharpton, Jesse Jackson, Maxime Waters, Alexandria Ocasio Cortez,  Rashida Tlaib y la comparsa de resentidos que los acompaña en este asalto a la identidad americana no quieren igualdad, quieren superioridad. No quieren reivindicación, quieren venganza. Quieren blancos y negros de rodillas como los alcaldes Eric Garcetti, Bill de Blasio, Muriel Bowser y Jacob Frey.

Pero quienes amamos a esta nación y defendemos sus instituciones sostenemos que tanto la esclavitud como el racismo son inmorales. Que no importa el color de los esclavos. Que en 1861 se libro una gran guerra para libertar a los americanos de piel negra. Que hoy tenemos que asegurarnos de que los nuevos esclavos no sean los americanos conservadores de todos los colores y pieles. Que si Obama  y sus apandillados quieren una nación donde todos los gobernantes sean comunistas y negros bien pueden mudarse a la cautivadora y misteriosa Kenia, tierra ancestral del padre que nunca lo tomó en cuenta.

En conclusión y para dejar bien claro mis principios y sentimientos cito a José Martí: "Yo sé de un pesar profundo/entre las penas sin nombres/¡la esclavitud de los hombres/es la gran pena del mundo!"

Alfredo Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com
Estados Unidos
http://www.lanuevanacion.com/index.php/opinion/alfredo-m-cepero/187-estamos-en-el-umbral-de-otra-guerra-civil

miércoles, 30 de enero de 2019

PEDRO BENÍTEZ, ¿ES POSIBLE UNA FRACTURA EN LA FUERZA ARMADA DE VENEZUELA? ‏


¿Por qué el ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino López, advierte del riesgo de guerra civil en Venezuela? 

Esta sólo es posible si hay una fractura en el mundo militar. “Estamos para evitar un enfrentamiento entre venezolanos, no es la guerra civil, no es la guerra entre hermanos la que va a solucionar los problemas de Venezuela, es el diálogo”, dijo este jueves el ministro. ¿Qué ocultan las palabras del general que sostiene a Maduro en el poder?

Pasaron casi 24 horas desde que Juan Guaidó asumiera formalmente el cargo de presidente encargado de Venezuela para que el generalato de la Fuerza Armada Nacional (FANB) renovara públicamente su respaldo a Nicolás Maduro.

Por boca del ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino López, afirmó que para ellos el único presidente es Maduro. Calificó como reprochable y gravísimo el acto por medio del cual Guaidó asumió la Presidencia con respaldo de la Asamblea Nacional (AN) en medio de un gigantesco “cabildo abierto” en una de las principales avenidas de Caracas.

Flanqueado por los comandantes de la Aviación, el Ejército, la Armada, la Guardia Nacional, la Milicia y los jefes del Ceofanb (es decir, del generalato), Padrino López acusó a la AN, sin nombrarla, de fraguar un golpe de Estado con apoyo extranjero e intentar instalar un gobierno paralelo.

Hasta allí lo previsible. Pero luego del ya trillado discurso de ocasión agregó lo novedoso:

“Los militares hemos aplaudido la opción del diálogo, porque la guerra no es nuestra opción”.

“Los que llaman a la guerra no saben lo que convocan, nosotros, los militares, estudiosos de la guerra, sabemos las consecuencias”.

“Estamos para evitar un enfrentamiento entre venezolanos, no es la guerra civil, no es la guerra entre hermanos la que va a solucionar los problemas de Venezuela, es el diálogo”.

“Agradecemos la voluntad de los gobiernos que han propiciado un diálogo. Que propician el diálogo”.

Compuesto por civiles, el movimiento antichavista nunca ha contado con grupos armados a su disposición, ni los ha intentado organizar; al contrario del chavismo que no se ha conformado con el control de la FANB y de las policías, sino que además ha organizado o patrocinado grupos paramilitares urbanos

Padrino dio la clave, el temor de los altos jefes militares venezolanos: la guerra civil. No habló de invasión sino de la guerra entre hermanos. Sin embargo, una guerra civil sólo es posible si la FANB se divide. Él lo sabe.

El temor a que un enfrentamiento dentro de la institución entre partidarios y adversarios de un gobernante derivara en una guerra civil fue lo que llevó a los presidentes-generales Isaías Medina Angarita (1945) y Marcos Pérez Jiménez (1958) a abandonar el poder.

En el caso concreto de la Venezuela actual, a los ojos del alto mando militar esa posibilidad se potencia por el apoyo de los gobiernos de Estados Unidos, Brasil y Colombia a la Asamblea Nacional y a Guaidó.

Hasta ahora prácticamente nadie ha hablado con seriedad de esa posibilidad en Venezuela. Son los altos jefes militares los que en este momento la plantean abiertamente.

Compuesto por civiles, el movimiento antichavista nunca ha contado con grupos armados a su disposición, ni los ha intentado organizar; al contrario del chavismo que no se ha conformado con el control de la FANB y de las policías, sino que además ha organizado o patrocinado grupos paramilitares urbanos (los colectivos), aparte de la ya conocida alianza con las FARC y el ELN de Colombia.

Pero por las palabras del general Padrino se colide que eso podría cambiar. Y eso (insistimos) sólo es posible si un sector muy amplio de la institución militar (donde bulle el descontento) no está por defender a Nicolás Maduro, sino por todo lo contrario.

Y así, Padrino vuelve una vez más a recurrir a la carta de la que ya ha hecho uso para mantener alineada a la FANB desde que asumió como ministro en 2014: el diálogo.

A partir del momento en el cual culminó la intervención de Padrino, como si se tratara de un guion, el tono del discurso de los jerarcas del régimen chavomadurista cambió. Pocos minutos después el presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) aún leal a Maduro, Maikel Moreno, invito al Poder Legislativo a que “deponga la actitud de desacato y se incorpore con nosotros”. “Nuestras manos siguen extendidas, esperando de ustedes un entendimiento sano. Esta casa de justicia también es de ustedes”.

Un tono muy alejado del que exhibió el día anterior el presidente de la Sala Constitucional de ese Tribunal, cuando exhortó a la Fiscalía a tomar acciones contra los procedimientos de la AN y su presidente.

¿Por qué no detienen a Guaidó?

Pero el fiscal general designado por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Tarek William Saab, no ha hecho (por ahora) eso. En la intervención pública que siguió a la del TSJ remachó su apoyo a Maduro, acusó a Guaidó de golpista, pero no ordenó su captura o el inicio de un proceso penal contra quien supuestamente está dando un golpe de Estado. Eso pese a que desde el 21 de enero, el TSJ le ordenó determinar las responsabilidades penales, civiles y administrativas de los miembros del Parlamento venezolano.

¿Retrocede el régimen? ¿A qué espera? ¿Lo tiene paralizado y sorprendido la reacción internacional y la masiva protesta dentro de Venezuela? ¿Quiere ganar tiempo mientras se prepara para el contragolpe?

Pero por las palabras del general Padrino se colide que eso podría cambiar. Y eso (insistimos) sólo es posible si un sector muy amplio de la institución militar (donde bulle el descontento) no está por defender a Nicolás Maduro, sino por todo lo contrario

En cualquier caso, esta no es la reacción acostumbrada del chavismo, que suele actuar de manera implacable, y que por mucho menos de lo hecho por el presidente Juan Guaidó ha encarcelado a otros dirigentes opositores.

Por su parte Maduro trata de agarrarse del salvavidas que le lanzan gobiernos como los de Uruguay y México: “Estoy de acuerdo en una iniciativa diplomática para el diálogo, para el acuerdo, la negociación. Hablar, oírnos y entendernos y que acudan todos los sectores de la nación”.

No es la primera vez que manifiesta esto y como en otras ocasiones es obvio que trata de ganar tiempo. Espera que sus adversarios bajen la guardia y que la presión, sobre todo interna, se desgaste con el tiempo como ya ha ocurrido en otras ocasiones. Es una de sus conocidas tácticas. Pero, ¿el resto de los dirigentes civiles y militares del régimen lo acompañarán es esta ocasión?

Maduro no es sincero. Suficientes pruebas para llegar a esta conclusión ha dado en el pasado. No obstante, sí puede ser una alternativa política que con pragmatismo asuma tanto el generalato como un sector del chavismo, como los gobernadores Rafael Lacava y Héctor Rodríguez (que esperan tener un futuro político y vienen abogando por esa tesis), siempre dejando claro que cualquier negociación es a partir del punto de reconocimiento de Maduro como presidente.

Pero desde el lado de los partidos que controlan la Asamblea Nacional, de Juan Guaidó y de los gobiernos del Grupo de Lima y de Estados Unidos, las cartas parecen echadas: Maduro tiene que irse y cualquier negociación es sin él.

Esa negociación es también, por cierto, la opción más razonable para otro actor del drama venezolano: Cuba, hoy sometida a una tremenda presión por parte de Estados Unidos. Sólo queda por ver cuán sincero es el planteamiento del general Padrino.

En resumidas cuentas, el diálogo es la táctica a la que Maduro va a apelar en los próximos días mientras intenta detener la escalada de presión internacional, particularmente de Estados Unidos.

Pero este jueves, mientras expresaba su voluntad de dialogar, con la otra mano sus siniestras Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) reprimían y cazaban a manifestantes que han protagonizado los disturbios de las tres últimas noches en los barrios más pobres de Caracas.

Pedro Benítez
@PedroBenitezF ‏

domingo, 24 de enero de 2016

JOSÉ FÉLIX DÍAZ BERMÚDEZ, BOLÍVAR Y LA GUERRA CIVIL

El año de 1826 fue terrible para la República. Las intrigas, las ambiciones, las inconformidades, las nuevas apetencias del militarismo habían intentado subvertir en distintos lugares el orden constitucional. Los caudillos agitaron a las tropas y éstas a los cantones y municipios. Los pronunciamientos locales y los intereses particulares deseaban alterar la voluntad de la nación. Colombia se encontraba dividida y era preciso arbitrar una adecuada solución política.

La precipitación de los pronunciamientos, los arrebatos de la fuerza debían ceder paso a la serena y reflexiva determinación del país. El desacato de Páez y de una municipalidad en su respaldo hizo evidente la fractura. En Lima, en enero de 1827, Bustamante se insurreccionó justificando sus acciones en: "los procedimientos criminales muy sediciosos y rebeldes" de Páez. Santa Cruz, por su parte convocó un Congreso Constituyente para oponerse a la Constitución propuesta por Bolívar.

La idea de reunir la Convención Nacional para sustituir el Pacto Social formado en Cúcuta en 1821, para muchos constituía la única manera de conservar la unidad y asegurar el orden legal.

SIMÓN BOLÍVAR 1826
Ante las graves y excepcionales circunstancias, Bolívar dictó el 16-12-1826 un decreto alarmante: sujetar bajo su autoridad los departamentos de Maturín, Orinoco, Venezuela y Zulia para detener los estragos de la guerra civil luego que todos los partidos: "me han invocado para que viniera a transigir las diferencias".

En su proclama de esa fecha y la que dictó en Puerto Cabello el 01-01-1827 -en la que indultó y perdonó-, discurren todas las angustias, sobresaltos, decepciones y peligros conjurados entonces con respecto al futuro de Colombia. En aquella condenaba la lucha fratricida y se interrogaba si los hechos eran el resultado de la: "virtud y valor", exigiendo a los contendientes no asesinar a la patria.

Para contener la división y prevenir los males, político eminente, patriota excelso, republicano singular, ofreció la inmediata convocatoria de la nación en donde todos: "Muy pronto, este año mismo, seréis consultados para que digáis cuándo, dónde y en qué términos queréis celebrar la gran convención nacional", y afirmó de manera ejemplar refiriéndose al pueblo: "Tan solo él conoce su bien y es dueño de su suerte; pero no un poderoso, ni un partido, ni una fracción. Nadie sino la mayoría es soberana". El Libertador republicano expresaba así su credo democrático. El Parlamento representó para Bolívar la expresión superior de la soberanía popular y la más conveniente fórmula de composición política. Páez y otros habían recibido su lección.

Objetadas por los legalistas como excesivas sus medidas, no existían dudas con respecto a que era preferible: "... antes de sumergirnos en el abismo de la guerra civil (...) conformarnos con cualquier desenlace, con tal que queden ilesas la soberanía de Colombia, y la libertad civil y política, el sistema representativo, electivo y alternativo..." (Gaceta de Colombia, 31-01-1827).

Las urgencias del momento determinaron su regreso a Caracas. Bolívar avanzó a Maracaibo dispuesto a seguir al centro de Venezuela. La agitación política se manifestó en Apure, Barinas, Valencia, Puerto Cabello y Cumaná.

Páez, advertido de su llegada, el 03-01-1827 le escribió asegurando reconocer su autoridad inclusive desde el día que: "juro no obedecer nunca más el gobierno de Bogotá", que había ordenado abrirle un juicio por sus actos en la Comandancia General de Venezuela. Las rupturas resultaban evidentes e intentando zanjar las diferencias, Bolívar expresó al reconocer el gesto del caudillo llanero que: "el general  Páez conservó la tabla de la Patria". Prefirió ser entonces político y magnánimo.

La entrada del Libertador a Caracas, el 10-01-1827, fue un acontecimiento excepcional que siempre iba a recordar la ciudad. Entre los testimonios de ese día se destaca que: "Más de trescientos de nuestros convecinos volaron a Antímano y te sirvieron de guardia hasta la iglesia metropolitana, en la que rendiste como siempre, adoración al ser supremo, por el mayor de los triunfos que has obtenido, ahogando en su nacimiento la guerra civil".

Así se presentó Bolívar en su tierra natal luego de tantos años de ausencia, político y conciliador, sabio y organizador. Anteponiendo su prestigio a las divisiones y conflictos demostró ante los suyos, una vez más, su consagración  a la República en el gesto responsable y patriótico de asegurar la paz y la concordia, y evitarle así mayores males a la patria en medio de la confrontación entre los ciudadanos y las armas en el destino nacional. Y creyendo que había logrado detener ese mal, expresó resueltamente ante sus conciudadanos: "Yo mismo no me siento inocente de ambición (...) renuncio una, mil y millones de veces a la Presidencia de la República (...) Pocos días me restan ya...".

Jose Felix Diaz Bermudez
jfd599@gmail.com
@jfdiazbermudez

Anzoategui - Venezuela