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viernes, 1 de mayo de 2020

JUAN GUERRERO, RESENTIDOS SOCIALES, LECTURAS DE PAPEL

  Fue en la madrugada del 27 de febrero de 1989, cuando comenzaron las protestas por el aumento del pasaje de usuarios del servicio de transporte, en Guarenas, ciudad dormitorio cercana a Caracas.

  Rápidamente las protestas se propagaron por otros sectores hasta desembocar en la capital del país y transformarse en saqueos, que terminaron el 8 de marzo con una serie de acuerdos entre el gobierno, los trabajadores y empresarios.

  La cantidad de muertos aún sigue sin ser determinada con precisión, miles fueron sepultados de manera anónima en un sector del cementerio municipal llamado, curiosamente, La Peste. La anarquía reinante protagonizada por una población hambrienta se convirtió en actos de pillaje y vandalización.

  En Venezuela resulta un fenómeno sociológico la práctica cuasi justificada por gran parte del liderazgo político para que la población se dedique, tanto a invadir la propiedad privada como aquella pública, y de saquear comercios y empresas bajo el argumento del hambre y la falta de vivienda.

  Por lo menos desde la segunda parte del siglo XIX, se registran las primeras ocupaciones de espacios privados y la construcción de tugurios y después, la “ranchificación” de extensas zonas del país, en las periferias de las nuevas ciudades, por parte de una población necesitada de asistencia por parte del Estado.

  Si bien puedo entender, comprender y reclamar el derecho humano de esas inmensas mayorías de venezolanos en extremas condiciones de pobreza, que buscan sobrevivir, no puedo justificar jamás las prácticas de invadir terrenos, casas, y de saquear comercios y empresas.

  Porque, como una y otra vez ha sido demostrado, significan, en primer lugar, “pan para hoy y hambre para mañana”, además, -peor y criminal- siempre existe una motivación política externa de quienes, en principio, protagonizan los reclamos y protestas.

  En los saqueos de 1989, del llamado Caracazo,inicialmente, las protestas por el aumento del pasaje, consecuencia del decreto presidencial por el aumento de la gasolina, habían sido “espontáneas” en la ciudad de Guarenas. Pero la realidad indicó, años después, que no fue cierto. De manera estratégica, dirigentes de grupos radicales de izquierda, entre ellos de los grupos de guerrilla urbana, entre otros, planificaron las revueltas, utilizando a la población como punta de lanza.

  Esto lo indicamos porque, después de más de 30 años, se sigue usando a la población para ejecutar actos de transgresión contra la propiedad privada bajo el eterno argumento del hambre y la necesidad de un techo. Esos principios humanos básicos siempre van a ser “comprados” por quienes lo padezcan, toda vez que son necesidades básicas de sobrevivencia. Además, la justificación para hacerlo viene formulada desde argumentos, tanto de justicia social (político-ideológica), religiosa y hasta moral. Por eso en la Venezuela del siglo XXI se siguen las mismasprácticas, casi inviolables, que desde la Guerra Federal se hacían por quienes quedaron literalmente desnudos después de ese conflicto bélico.

  Hoy presenciamos, dolorosamente, la misma práctica en innumerables pueblos, caseríos y campos, donde la población se dedica a saquear los comercios de sus mismos vecinos que durante años conocieron. Incluso negocios de turismo que nada tienen que ver con los reclamos por alimentos, como en la isla de Margarita donde ha sido saqueado todo un hotel. Camas, colchones, televisores, aires acondicionados, lámparas, entre un sinnúmero de objetos que, obviamente, no se comen. 

  Lo triste es enterarnos que los dueños del inmueble durante años compartieron con sus “expropiadores”. Les planificaban cursos para que sus hijos se formaran, ayudaban en el ornato y mejoramiento de las vías de acceso al pueblo, entre otros aportes. 

  Es que si bien, como lo indicamos, podemos entender los justos reclamos en quienes padecen hambre, no es el panadero de la esquina quien va a resolver la tragedia nacional del hambre ni la falta de vivienda, tampoco el drama de las insuficiencias sanitarias ni de medicinas, mucho menos la mentalidad marginal en millones de venezolanos y peor aún, del populismo de la dirigencia política que impera, tanto en el régimen socialista totalitario como en los grupos y sectores que se le oponen.

  Lo dramático, lo sencillamente espeluznante, es ver cómo nos acercamos paulatinamente al borde del barranco de la anarquía, de la ingobernabilidad total que aumenta conforme las soluciones no se vislumbran en el corto plazo.

  Permitir los saqueos, azuzar a la población para que se conviertan en delincuentes y corruptos y sigan la práctica ancestral deleznable de robar a su semejante e impedirles con ello que puedan identificar a su verdadero enemigo: el régimen social-comunista instalado en Miraflores, es sencillamente criminal y convierte a quien lo promueve, en delincuente político e instigador del odio y el resentimiento social.  

Juan Guerrero
camilodeasis@hotmail.com    
@camilodeasis    

martes, 12 de marzo de 2019

RUBÉN CONTRERAS, EL CINISMO COMO METODO Y SISTEMA DE GOBIERNO


Pocas veces ha tenido el ser humano la oportunidad de vivir tragedias como la que acontece en la Venezuela actual, especialmente después de 1999, cuando el estado es asaltado por una horda de desnaturalizados y resentidos sociales, imbuidos en una sed de venganza motivados por la frustración de no haber podido asumir posiciones dignas con decoro en su trasunto de la vida en todos sus órdenes, en los campos de la política, así como en lo profesional y social.

Es espeluznante lo vivido a partir de 1999, especialmente después del cambio en la conducción del estado a partir de 1958, cuando gracias al advenimiento de la democracia, y al Pacto de Punto Fijo, el pretorianismo impulsado por los gamonales del primitivismo militar, encarnados por quien habíamos considerado el último dictador de Venezuela, Marcos Evangelista Pérez Jiménez, fue dejado a un lado, para iniciar un modelo de convivencia y alternabilidad, cuyo norte fue entre otras cosas, el desarrollo de una sociedad igualitaria en la que sus ciudadanos tuviesen justicia de oportunidades.

Esas consejas de personajes como Gonzalo Barrios quien hablaba de la democracia imperfecta, o Luis Herrera Campins quien siempre recordaba lo perfectible de la democracia o de ese apóstol de la libertad centro americana, Arístides Calvani quien nos expresaba que, donde no existía democracia había que construirla, donde estaba débil fortalecerla y donde existiese formalmente consolidarla, fueron echados en saco roto por esa camada de asaltantes que doblegaron la democracia venezolana, encabezados por el oscuro e inculto personaje de Sabaneta, devenido en mesías irredento de los soeces irrecuperables de la izquierda venezolana y de los tránsfugas de los partidos del sistema que no pudieron desarrollar y colmar sus ambiciones y apetencias personales en materia profesional y económica.

Es así que vemos a funestos personajes del mundo de la homosexualidad, del transgénero, el barraganismo, así como de la peste militar, con Roy Chaderton, al Aristóbulo Isturiz, perenne deambulador de partidos en su búsqueda de oportunidades, o al mujiquita y amanuense de William Tarek Sab, quién becado por el gobernador de Caracas Antonio Ledezma y el Concejo Municipal del Distrito Federal, era un consecuente y asiduo adulador asistente a la Comisión de Seguridad Ciudadana, o al inefable sicopata goebeliano de Jorge Rodríguez, director de la oficina del boleto estudiantil, entre tantos desadaptados y arribistas, a los cuales se les debe sumar esa hemorragia de heces militares, que han  
reafirmado su condición de peste insaciable de poder y riquezas mal habidas, convertidos en ductores del gobierno más putrefacto, dirigido por un ciudadano sin escrúpulos de ninguna índole como fue Chávez y ahora, la marioneta dirigida por el castro comunismo de la habana, denominado Nicolás Maduro.

Como desde el primer momento Chávez empezó a destruir lo construido, sus secuaces sin conocimiento de prácticas administrativas y con el solo afán de enriquecerse, se dejaron a un lado los controles perceptivos y correctivos y el mantenimiento a los bienes públicos, cuestión que empezó a ser advertido por quienes habían construido las instituciones y la industria petrolera y siderúrgica de Venezuela, así como todas empresas públicas que enaltecían al estado venezolano y que le permitían al venezolano común disfrutar de una calidad de vida, que aunque fuese incipiente, le abrigan esperanzas de mejorar la misma.

No obstante, de nada sirvieron las advertencias de la importancia de mantener la red pública del suministro de agua, así como de las instalaciones eléctricas, o de la industria petrolera y las empresas básicas de Guayana y de preservar la agricultura y la cría, de mejorar el sistema educativo. Los arribistas eran animados por el afán de riqueza, sin importar su procedencia y así los militares que tímidamente había empezado a construir el cartel de los soles fueron dejados en completa libertad para sus tropelías con la apertura que le dio el felón a las farc, para que desarrollaran sus actividades en contra de Pastrana y Uribe y le dieran cabida en el negocio de las drogas, e igualmente en la conducción del aparato administrativo y financiero, en el plan Bolívar 200 y otros, que han sido verdaderos desaguaderos como el ministerio de la alimentación, cuya insignia fue Pudreval y las empresas creadas en los últimos años, como el arco minero.

Ahora la Joya de la Corona en cuanto a malversación la podemos dividir en el abatimiento de la industria petrolera, las empresas básicas, el sistema eléctrico nacional, la industria agroalimentaria y el sistema educativo. Todo destruido de una manera sistemática y perversa y lo paradójico del caso es ver a los publicistas del régimen, convertidos en magos de Oz, tratando de justificar incoherentemente de una manera cínica y contumaz los errores y tropelías de este nefasto narco hamponato instalado en Miraflores y en fuerte Tiuna.

Quienes tuvimos la oportunidad y de una forma u otra vivimos la etapa democrática de Venezuela y ahora la dictadura instaurada a partir de 1999, quedamos sorprendidos del cinismo de personajes como el ministro de comunicación y del gamonal del castro comunismo y ductor del hamponato de los soles, con motivo de la debacle del sistema eléctrico nacional, ratificado con la caída del sistema a partir del jueves 7 de marzo, quienes expresan argumentos intergalácticos para endosarle la culpa de esos problemas y de su ineficiencia a factores exógenos, con el argumento que el imperio mismo tiene la culpa de nuestros males, pretendiendo crear una matriz de opinión que los libere de culpa y

los muestre impolutos ante el común de los venezolanos. Es así que en estos días aciagos que hemos vivido los venezolanos, a través de nuestro radio con pilas, hemos escuchado los medios radiofónicos impuestos por la hegemonía comunicacional, los variados argumentos de los panegiristas amancebados por la beca solidaria del narco gobierno justificar rodilla tierra los robos de los dineros destinados a la solución de esos problemas, dejando a un lado el impacto publicitario que uso el gobierno por la compra de los satélites a China que nos ponían en el albor tecnológico del universo y líderes de la guerra de las galaxias, así como la solución a todos los problemas vividos hasta su compra.

Pero la mayoría no olvidamos que el felón de Chávez, en el 2009, destinó cien mil millones dólares para mejorar el sistema eléctrico nacional y el transgénero del Jesse Chacón, fue el encomendado para dicha misión y quienes van a la isla de las perlas, cuando van a Pampatar, observan el complejo deportivo que está a su entrada las cientos de plantas eléctrica compradas a Cuba, convertidas en Chatarra y cuando se va a la península de Macanaó, se ve la valla destruida y carcomida por el salitre de la instalación del complejo eólico, igual al que se iba a construir en la península de Paraguaná y la Vueltosa, Uribante y Caparo, todavía esperan su inicio de actividades.

Obviamente que enerva observar y escuchar a estos personajes con sus atrocidades tratando de justificar lo injustificable, se les percibe el desasosiego, el nerviosismo en la búsqueda de argumentos angelicales para mostrarse como unos ángeles de la guarda salvadores de la patria, dejando entrever que son files seguidores de la política nazista implementada por Adolfo Hitler, para imponer su dogma del hombre nuevo, pero consideramos nosotros que desde el usurpador en Miraflores hasta quienes son los bozaleados en las emisoras comunitarias, son dignos ganadores del premio nobel del cinismo, ante tanto Gamelote parejo

Ruben Contreras
@RubenContreras