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lunes, 27 de mayo de 2019

ARMANDO DURÁN: LABERINTOS, OSLO, APACIGUAMIENTO Y RENDICIÓN

Cada vez que los dirigentes de la mal llamada revolución bolivariana se han encontrado en aprietos, sectores de la “oposición” y de la comunidad internacional han acudido en su ayuda y le han proporcionado al régimen suficiente oxígeno y tiempo para recuperar el aliento y los espacios perdidos. Eso le ocurrió a Hugo Chávez después del sobresalto histórico de su forzada renuncia el 11 de abril de 2002 y eso le ha ocurrido a Nicolás Maduro dos veces, en 2014 y en 2018. Ahora, desde Oslo, en esta ocasión con la mediación del gobierno noruego, los colaboracionistas de siempre sencillamente intentan repetir la hazaña.

Esta pretensión, por supuesto, se adorna con la supuesta necesidad política y existencial de entablar un diálogo entre las partes, en este caso entre Maduro y Juan Guaidó, para eludir la tragedia de una indeseable y violenta confrontación recurriendo al pacífico, democrático y civilizado mecanismo de una consulta electoral. Recurso al que además se le da un carácter de “inevitabilidad”, o esto o lo otro, como esta semana han coincidido en señalar con presunta repugnancia y falsa resignación dos personajes tan disímiles como Moisés Naím, mediático ex ministro de Carlos Andrés Pérez, y Josep Borrell, ministro español de Asuntos Exteriores, quien con estos gestos sin duda trata de sumar puntos para fortalecer su aspiración a ser el próximo responsable de la política exterior de la Unión Europea.

El argumento no es nuevo. Hace 16 años, José Vicente Rangel, principal asesor político de Chávez en los primeros tiempos de la travesía del ex teniente coronel golpista como electo jefe del Estado venezolano, planteó el argumento teórica y éticamente razonable de que “o nos entendemos o nos matamos.” Gracias a lo que en definitiva era una trampa caza-bobos, Chávez logró sobrevivir a una tormenta que parecía irresistible y pudo consolidar un régimen que a todas luces agonizaba sin remedio. Actuando de acuerdo con esa misma y supuesta buena conducta pública que entonces, con el aval de César Gaviria, a la sazón secretario general de la OEA, y del ex presidente norteamericano Jimmy Carter, le sirvió a muchos para respaldar la astuta maniobra chavista, se pretende adornar ahora lo que de veras se persigue en Oslo: frenar al precio que sea el “cese de la usurpación” como primer paso imprescindible para restaurar en Venezuela la democracia y el estado de Derecho.

Más allá de la distracción que genera la polémica sobre la agenda y las propuestas que se manejan en la casi clandestina ronda negociadora de Oslo, la intención de sus promotores es ocultar la finalidad apaciguadora que en verdad se persigue, aunque disimulada tras un leve velo de aparente civilidad. En ello radica precisamente la perversidad de la maniobra, porque se recuerdan las dos monstruosas guerras mundiales del siglo pasado para imponerle a los políticos “serios” de Venezuela y del resto del planeta, así sea cubriéndose la nariz con un pañuelo perfumado, la ineludible tarea de impedir por todos los medios que se produzcan tragedias humanas como la que se vislumbra en el inmediato futuro venezolano si no se consigue impedir a tiempo que, por culpa de la estupidez ideológica y moral de unos pocos fanáticos de derecha e izquierda, los venezolanos se vean arrastrados a una aventura de consecuencias imprevisibles. Justa y hasta santa misión que le corresponde asumir a la comunidad internacional para propiciar la celebración de nuevas y prontas elecciones (lo de las condiciones electorales vuelven ahora a no tener la menor importancia), como único dispositivo aceptable para garantizarle al país, aunque sea desde un punto de vista exclusivamente formal, la posibilidad de avanzar hacia un porvenir de estabilidad política y social sin necesidad de disparar un solo cañonazo.

Puro disfraz. Lo cierto, lo únicamente cierto de una ronda de negociaciones de la que no sabemos los detalles con certeza, es que estas conversaciones que se han iniciado estos días a más de 8 mil quinientos kilómetros de distancia de Venezuela, en la tranquila ciudad de Oslo, nada tienen que ver con la turbulenta realidad que viven y padecen hoy en día 30 millones de venezolanos exasperados, al borde de un colectivo ataque de locura. Vaya, que mientras en las calles del país los efectos de la crisis acorralan a los ciudadanos de a pie, en Noruega los representantes de Maduro, con la habitual colaboración de presuntos opositores, buscan la manera de darle un giro de 180 grados a la agenda política planteada por Guaidó y respaldada por la inmensa mayoría de la población. No con la intención de acelerar el fin a un régimen culpable de la descomposición física, económica, humanitaria y moral de Venezuela como nación, sino para validar mediante una nueva manipulación electoral la desmesura de quienes en nombre de una revolución que nunca lo ha sido, y solo a cambio de favorecer a unos cuantos privilegiados, han arrasado al país hasta hundirlo en el fondo de un abismo de miseria física y espiritual sin precedentes en la historia nacional.

Lo llamativo de esta insólita situación es que todo el mundo, incluso muchos de quienes enarbolan la bandera de una urgente solución pacífica y electoral de la crisis venezolana, rechaza desde hace meses la legitimidad de Maduro como presidente constitucional de Venezuela. Un muero porque no muero casi místico que le permite a los promotores de la iniciativa europea achacarle al discurso de Donald Trump y a los errores cometidos por los dirigentes de la oposición, el último de los cuales ha sido el improvisado intento de sublevación cívico-militar del 30 de abril, el motivo para invertir así como así los términos de la ecuación planteada por Guaidó como hoja de ruta no transable a seguir. Y así, en lugar del cese de la usurpación, la conformación de un gobierno de transición y finalmente la celebración de elecciones limpias, democráticas y transparentes para devolverle a Venezuela la vigencia de su Constitución, desde Oslo se trata de impedir el estallido de una posible catástrofe convocando ya, lo que se dice ya, elecciones generales como primer paso para propiciar el anhelado cese de la usurpación.

En el marco de este confuso intercambio de falsedades e imposibles, lo que queda claro es, por una parte, que Maduro, en lugar de declararse dispuesto a negociar su salida del poder, ha ordenado arreciar la represión de sus adversarios y ha propuesto la celebración de elecciones parlamentarias con el único objetivo de desmontar definitivamente el único poder constitucional que no controla. Por otra parte, el lenguaje del presidente Donald Trump y el de sus asesores ha adquirido desde el 30 de abril un tono que deja entrever que en Washington, a pesar del optimismo de algunos, nunca se manejó la alternativa de una intervención militar en Venezuela o ya han dejado de pensar en ella. De ahí que hace un par de día el almirante Craig Fuller, jefe del poderoso Comando Sur, declaró que si bien su comando está muy pendiente de lo que ocurre en Venezuela, “nuestra planificación se centra en el futuro, en nuestra colaboración con un (futuro) gobierno legítimo.” Es decir, que aunque en la Casa Blanca se hayan barajado todas las opciones posibles para enfrentar la crisis venezolana, en este punto crucial del proceso, el gobierno de EEUU no tiene planes para aumentar las presiones sobre Maduro, sino para fortalecer lo que ellos llaman la “cooperación” con Guaido y los venezolanos. En decir, para nada de nada.

Estas nuevas circunstancias dejan en el mayor de los desamparos a los 30 millones de venezolanos que sufren a diario las crecientes y devastadoras consecuencias de la crisis. Y que ahora, en lugar de estar a un paso de conseguir la rendición de Maduro y compañía, el apaciguamiento de la oposición promovido por sorpresa desde Oslo, deja de lado por completo el anhelo ciudadano de cambiar cuanto antes de presidente, gobierno y régimen. 

Una nueva realidad que nos transmite un mensaje desalentador: si Guaidó, víctima de sus propios demonios y de los de su entorno, no recobra a muy corto plazo el nervio y el impulso necesarios para reconstruir una agenda política real, convincente y efectiva para derrotar a Maduro y sacarlo de Miraflores, lo que le toca a la Venezuela democrática que hasta hace muy pocos días acorralaba al régimen en un callejón sin salida es la rendición. Como si en Venezuela, a pesar de las apariencias, lo habitual es que lo que parece suele no ser.

Armando Durán
@aduran111

miércoles, 20 de marzo de 2019

REINALDO J. AGUILERA R., “LA REVOLUCIÓN DEL FRACASO”


Tratar de explicar dónde comenzó el derrumbe de la llamada “Revolución del Siglo XXI”, sería objeto de unos cuantos libros, más que de un sencillo artículo de opinión; me atrevería a decirles que tal vez desde el mismo inicio del proyecto bolivariano, por allá durante el juramento del Samán de Güere y antes del golpe de estado contra el Presidente Carlos Andrés Pérez, antes de todo eso inició el fin, dando paso a momentos que ya se han convertido en años, aquellos en los cuales se pretendió acabar con todo lo existente, sobre todo con el pasado, tratando de reescribir la historia misma de un país a la manera de como la veían los dirigentes del actual régimen en Venezuela.

La implementación de modelos económico, político, social y cultural entre otros, con un corte estrictamente socialista, rayando en lo comunista, que no funcionaron en otras latitudes y que aún no lo hacen, son a todas luces la mejor muestra de que fallaron, de que fracasaron y la situación del país 20 años después así lo demuestra.

Una nación con todas las características como Venezuela, que en los actuales momentos esté arruinada, que el aparato productivo natural simplemente no produce y si produce lo hace a pérdidas, constituye el mejor ejemplo del gran fiasco tanto del gobierno del fallecido Hugo Chávez, como el de su pupilo Nicolás ni más ni menos.

El monumental fracaso administrativo del chavismo está documentado por tener una referencia, en el libro “Del Pacto de Punto Fijo al Pacto de La Habana”, obra que ilustra el desperdicio de lo que ha sido el mayor auge petrolero en la historia del país, y cómo los gobernantes de la otrora Cuarta República, construyeron grandes obras de infraestructura y mucho más con mucho menos.

El chavismo obtuvo, que se sepa $1.29 billones en ingresos y la mayor parte de eso fue derrochado o regalado, señala la obra, editada por el ex ministro y ex gobernador José Curiel,  trabajo en el que participaron más de dos docenas expertos y académicos, es decir que no es una simple teoría, es la verdad comprobable.

“Con esta inmensa cantidad de recursos, equivalente a cerca de 100 veces el costo del Plan Marshall, implementado para la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial, este gobierno ha podido convertir a Venezuela en un paraíso y no en el país en ruinas que tenemos ahora”, resalta el prólogo de la obra.

Los fracasos del gobierno de Nicolás Maduro y que salpican e involucran también al gobierno de “el Comandante Supremo”, se mide en acciones y consecuencias, para ningún venezolano analítico, objetivo y pensante, es un secreto que las nefastas decisiones tomadas y por tomar han ido cayendo por su propio peso una tras otra, con el daño que eso supone para  que los ciudadanos o siendo abogado del diablo, quizás el daño si fue fríamente calculado y lo que les resultó es que se les fue todo de las manos.

El desastre que aún se vive en zonas del país producto del apagón más largo de la historia de Venezuela al menos es una consecuencia directa de no saber lo que se está haciendo en la materia, una circunstancia que hace 10 años fue alertada no se consideró y pasó lo que pasó; tal como el caso de la electricidad se puede observar en casi todo lo que el Chavismo ha tocado, la telefonía con la CANTV y ni hablar de PDVSA, es algo inocultable aunque pretendan hacerlo.

Sin embargo, con todos los argumentos en contra, el maltrecho régimen de Nicolás Maduro, plagado de escándalos por corrupción, con familiares detenidos prácticamente in fraganti por tráfico de drogas y con un largo etcétera, pretende continuar engañando a un país que ya lo descubrió todo, sin embargo no se puede olvidar que el aparato propagandístico del régimen es todavía grande y poderoso; cada día, cada hora y cada minuto por prensa, radio y televisión, manipulan o al menos pretenden hacerlo, la realidad de muchos y al mismo tiempo se les cae la careta al no poder sostener las mentiras que transmiten, pero eso no los detiene.
Afirmaciones que efectúa el régimen a diario, con el trasfondo de la manipulación como por ejemplo: “Desde 1999, se han llevado a cabo varias  consultas comiciales (presidenciales, regionales y municipales) y 6 referendos (consultivos, aprobatorios y revocatorio), destacándose entre estos, aquel mediante el cual fue aprobada la nueva Constitución de 1999, el Chavismo ha ganado 24, además hoy Venezuela cuenta con un Sistema Electoral 100% automatizado y el más seguro del mundo”; afirmaciones como éstas son entre otras, las que pretenden sostener a un gobierno que se sabe perdido y que también sabe que defraudó a una gran porción de venezolanos, que aspiraban tener un futuro mejor, pero como decía Joseph Goebbels flamante Ministro de Propaganda del III Reich “Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad” y en eso andan.
Por lo pronto y con el cierre de la Embajada de los Estados Unidos en Caracas, suspensión de vuelos de aerolíneas internacionales desde y hacia Venezuela como el caso de la emblemática American Airlines por factores de seguridad, con explosiones constantes de sub estaciones de electricidad, sin actividades laborales ni escolares normales, estamos en un país al revés y sin solución inmediata por más que muchos queramos que así sea.
Aún con el oscuro panorama que se encuentra prácticamente en la puerta de nuestros hogares, podemos afirmar que nos encontramos en plena transición, que necesariamente hay que sentarse y con cabeza fría aguantar lo más que se pueda, seguir apoyando las gestiones que sabemos son las correctas y que tienen apoyo mundial, también buscar puntos coincidentes enfocados en ayudar a quién lo requiera en medio de lo que sucede, para abrir un camino que nos permita salir de este desastre, enrumbar al país hacia nuevos escenarios que traerán vida nueva para todos, así de simple y sencillo.

Reinaldo J. Aguilera R.
@raguilera68/@pjcontrolelecto

martes, 12 de marzo de 2019

RUBÉN CONTRERAS, EL CINISMO COMO METODO Y SISTEMA DE GOBIERNO


Pocas veces ha tenido el ser humano la oportunidad de vivir tragedias como la que acontece en la Venezuela actual, especialmente después de 1999, cuando el estado es asaltado por una horda de desnaturalizados y resentidos sociales, imbuidos en una sed de venganza motivados por la frustración de no haber podido asumir posiciones dignas con decoro en su trasunto de la vida en todos sus órdenes, en los campos de la política, así como en lo profesional y social.

Es espeluznante lo vivido a partir de 1999, especialmente después del cambio en la conducción del estado a partir de 1958, cuando gracias al advenimiento de la democracia, y al Pacto de Punto Fijo, el pretorianismo impulsado por los gamonales del primitivismo militar, encarnados por quien habíamos considerado el último dictador de Venezuela, Marcos Evangelista Pérez Jiménez, fue dejado a un lado, para iniciar un modelo de convivencia y alternabilidad, cuyo norte fue entre otras cosas, el desarrollo de una sociedad igualitaria en la que sus ciudadanos tuviesen justicia de oportunidades.

Esas consejas de personajes como Gonzalo Barrios quien hablaba de la democracia imperfecta, o Luis Herrera Campins quien siempre recordaba lo perfectible de la democracia o de ese apóstol de la libertad centro americana, Arístides Calvani quien nos expresaba que, donde no existía democracia había que construirla, donde estaba débil fortalecerla y donde existiese formalmente consolidarla, fueron echados en saco roto por esa camada de asaltantes que doblegaron la democracia venezolana, encabezados por el oscuro e inculto personaje de Sabaneta, devenido en mesías irredento de los soeces irrecuperables de la izquierda venezolana y de los tránsfugas de los partidos del sistema que no pudieron desarrollar y colmar sus ambiciones y apetencias personales en materia profesional y económica.

Es así que vemos a funestos personajes del mundo de la homosexualidad, del transgénero, el barraganismo, así como de la peste militar, con Roy Chaderton, al Aristóbulo Isturiz, perenne deambulador de partidos en su búsqueda de oportunidades, o al mujiquita y amanuense de William Tarek Sab, quién becado por el gobernador de Caracas Antonio Ledezma y el Concejo Municipal del Distrito Federal, era un consecuente y asiduo adulador asistente a la Comisión de Seguridad Ciudadana, o al inefable sicopata goebeliano de Jorge Rodríguez, director de la oficina del boleto estudiantil, entre tantos desadaptados y arribistas, a los cuales se les debe sumar esa hemorragia de heces militares, que han  
reafirmado su condición de peste insaciable de poder y riquezas mal habidas, convertidos en ductores del gobierno más putrefacto, dirigido por un ciudadano sin escrúpulos de ninguna índole como fue Chávez y ahora, la marioneta dirigida por el castro comunismo de la habana, denominado Nicolás Maduro.

Como desde el primer momento Chávez empezó a destruir lo construido, sus secuaces sin conocimiento de prácticas administrativas y con el solo afán de enriquecerse, se dejaron a un lado los controles perceptivos y correctivos y el mantenimiento a los bienes públicos, cuestión que empezó a ser advertido por quienes habían construido las instituciones y la industria petrolera y siderúrgica de Venezuela, así como todas empresas públicas que enaltecían al estado venezolano y que le permitían al venezolano común disfrutar de una calidad de vida, que aunque fuese incipiente, le abrigan esperanzas de mejorar la misma.

No obstante, de nada sirvieron las advertencias de la importancia de mantener la red pública del suministro de agua, así como de las instalaciones eléctricas, o de la industria petrolera y las empresas básicas de Guayana y de preservar la agricultura y la cría, de mejorar el sistema educativo. Los arribistas eran animados por el afán de riqueza, sin importar su procedencia y así los militares que tímidamente había empezado a construir el cartel de los soles fueron dejados en completa libertad para sus tropelías con la apertura que le dio el felón a las farc, para que desarrollaran sus actividades en contra de Pastrana y Uribe y le dieran cabida en el negocio de las drogas, e igualmente en la conducción del aparato administrativo y financiero, en el plan Bolívar 200 y otros, que han sido verdaderos desaguaderos como el ministerio de la alimentación, cuya insignia fue Pudreval y las empresas creadas en los últimos años, como el arco minero.

Ahora la Joya de la Corona en cuanto a malversación la podemos dividir en el abatimiento de la industria petrolera, las empresas básicas, el sistema eléctrico nacional, la industria agroalimentaria y el sistema educativo. Todo destruido de una manera sistemática y perversa y lo paradójico del caso es ver a los publicistas del régimen, convertidos en magos de Oz, tratando de justificar incoherentemente de una manera cínica y contumaz los errores y tropelías de este nefasto narco hamponato instalado en Miraflores y en fuerte Tiuna.

Quienes tuvimos la oportunidad y de una forma u otra vivimos la etapa democrática de Venezuela y ahora la dictadura instaurada a partir de 1999, quedamos sorprendidos del cinismo de personajes como el ministro de comunicación y del gamonal del castro comunismo y ductor del hamponato de los soles, con motivo de la debacle del sistema eléctrico nacional, ratificado con la caída del sistema a partir del jueves 7 de marzo, quienes expresan argumentos intergalácticos para endosarle la culpa de esos problemas y de su ineficiencia a factores exógenos, con el argumento que el imperio mismo tiene la culpa de nuestros males, pretendiendo crear una matriz de opinión que los libere de culpa y

los muestre impolutos ante el común de los venezolanos. Es así que en estos días aciagos que hemos vivido los venezolanos, a través de nuestro radio con pilas, hemos escuchado los medios radiofónicos impuestos por la hegemonía comunicacional, los variados argumentos de los panegiristas amancebados por la beca solidaria del narco gobierno justificar rodilla tierra los robos de los dineros destinados a la solución de esos problemas, dejando a un lado el impacto publicitario que uso el gobierno por la compra de los satélites a China que nos ponían en el albor tecnológico del universo y líderes de la guerra de las galaxias, así como la solución a todos los problemas vividos hasta su compra.

Pero la mayoría no olvidamos que el felón de Chávez, en el 2009, destinó cien mil millones dólares para mejorar el sistema eléctrico nacional y el transgénero del Jesse Chacón, fue el encomendado para dicha misión y quienes van a la isla de las perlas, cuando van a Pampatar, observan el complejo deportivo que está a su entrada las cientos de plantas eléctrica compradas a Cuba, convertidas en Chatarra y cuando se va a la península de Macanaó, se ve la valla destruida y carcomida por el salitre de la instalación del complejo eólico, igual al que se iba a construir en la península de Paraguaná y la Vueltosa, Uribante y Caparo, todavía esperan su inicio de actividades.

Obviamente que enerva observar y escuchar a estos personajes con sus atrocidades tratando de justificar lo injustificable, se les percibe el desasosiego, el nerviosismo en la búsqueda de argumentos angelicales para mostrarse como unos ángeles de la guarda salvadores de la patria, dejando entrever que son files seguidores de la política nazista implementada por Adolfo Hitler, para imponer su dogma del hombre nuevo, pero consideramos nosotros que desde el usurpador en Miraflores hasta quienes son los bozaleados en las emisoras comunitarias, son dignos ganadores del premio nobel del cinismo, ante tanto Gamelote parejo

Ruben Contreras
@RubenContreras

jueves, 28 de febrero de 2019

EUGENIO MONTORO, EL PEZ MORDIÓ LA CARNADA


Una extraordinaria y paciente siembra en casi todos los países occidentales denunciando al régimen venezolano como una tiranía de corte comunista, dio sus frutos convertidos en el compromiso de muchos de ellos en ayudar a eliminar este problema que ha llevado a la población a niveles impensables de miseria.

Mucha agua corrió bajo el puente. Con trampas y ventajas el supuesto presidente simuló unas elecciones y se hizo reelegir cosa que fue desconocida por la mayoría de las naciones libres. Finalmente se concretó una acción conjunta para introducir a Venezuela ayuda humanitaria para desnutridos y enfermos graves. El 23 de febrero de 2019 fue el día elegido para eso. Desde Colombia y Brasil se movieron camiones con alimentos y medicinas y un barco también descargaría la ayuda humanitaria en Puerto Cabello.

El intento fue reprimido salvajemente a tiros por el régimen, con la quema de camiones y represión con muertos y heridos. El barco debió regresar a aguas internacionales bajo la amenaza de hundirlo.

El pez había mordido la carnada.

A la vista del planeta entero el régimen mostró sus peores garras y lo despiadado de sus acciones. Nadie entendía como negarse a recibir ayuda para sus ciudadanos. Hizo todo lo que tenía que hacer para justificar una intervención militar que terminase con la dictadura.

Algunos analistas dirán que el régimen no tenía opción. Haber dejado entrar la ayuda hacía que perdiese el control del país. Era como un pequeño hilo que al tirar de él descosía todo el vestido de la hegemonía. Lo cierto es que ya la suerte está echada y Venezuela entra ahora en una etapa de conflicto armado real.

Una coalición de países plantará conflicto contra el régimen tiránico. Pero no se trata de una guerra entre naciones ya que el 90% de los venezolanos también desea que la dictadura termine y ayudará desde adentro en todo lo que pueda.

El cómo sucederán las cosas corresponde al secreto militar, pero pareciera que, al menos, fuerzas de Brasil, Colombia y Estados Unidos participarán fuertemente. El grupo de militares que por ahora apoya al tirano también muestra indicios de debilitamiento en los mandos. Realmente la mayoría de los oficiales no tienen experiencia en estas cosas y solo han olido pólvora en fiestas patronales. Es de esperar que Cuba, el principal protector de la dictadura, se haga presente con algún apoyo de aviones y tropa y eso les daría a los gringos la excusa perfecta para atacar también a la isla, cosa con la que han soñado desde hace mucho. Al fin del cabo esta refriega la están conduciendo los cubanos. Los soldados venezolanos solo hacen de carne de cañon.

Como se ven las cosas, y de no ocurrir antes algún pronunciamiento importante, pareciera que será una guerra corta. Nuestro pronóstico es que los generales manifestarán, luego de algunos fogonazos, su desconocimiento a la dictadura y su subordinación a Guaidó.

Pero allí no terminará la cosa. Si bien se tomará el mando del país representado con la entrada a Miraflores del nuevo presidente interino, aún quedarán focos de fanáticos haciendo ataques dispersos. Los dirigentes de colectivos, algunos narcotraficantes, grupos del ELN y el terrorismo internacional verán su nido arder y tratarán de salvarse. Quedarán cada vez más aislados hasta que desaparezcan.

Los muchos que predecían que los rojos no saldrían sino por la fuerza dieron en el clavo. Pero también es cierto que nunca habríamos llegado hasta aquí sin haber transitado todas las etapas civilizadas para la solución del conflicto. Solo hasta que el mundo entero vibró con nuestra tragedia se puso sobre la mesa una solución de fuerza pues las otras, ahora muy claro, demostraron ser inútiles.

El Foro de Sao Paulo llega a su peor tragedia. Perder Venezuela es casi perderlo todo. Es el fin de un sueño que por fanático se ahogó en sus propias redes. Una utopía que fabricó su suicidio.

Los venezolanos podemos estar ya seguros de que la pesadilla está por terminar.
Viva Venezuela.

Eugenio Montoro
montoroe@yahoo.es
@yugemoto67

miércoles, 13 de febrero de 2019

CLÍVER ANTONIO ALCALÁ CORDONES, A LA JUVENTUD MILITAR


La juventud militar venezolana no ha estado ajena a ninguno de los acontecimientos importantes de nuestra vida republicana. Desde principios del siglo XIX hasta el presente, su incidencia ha sido determinante para los cambios necesarios.. Obsérvese que no me estoy refiriendo a rangos, habida cuenta que un Primer Teniente puede tener una decrepitud censurable, y un General puede tener el arrojo y la sabiduría de un joven que es capaz de asumir riesgos hasta perder la vida, por la tierra que juró custodiar.

Los episodios de febrero de 1814 en las llanuras de Aragua son un buen ejemplo del sacrificio hasta el martirio, de los jóvenes del seminario de Caracas que ofrendaron sus vidas en la batalla de La Victoria, con José Felix Rivas al frente. El Siglo XX fue testigo de la iniciativa de la juventud militar cuando se sublevó para derrocar la tiranía de Marcos Pérez Jíménez y sus esbirros de la Seguridad Nacional. En efecto, rondaban la frontera de los treinta años, más o menos, cuando Hugo Trejo, Gilmon Báez, Basalo D Andrea, Parada, Pérez Méndez, Testamark, Ely Mendoza, Navarro Torres, Luis E Sucre, y otros importantes oficiales, sub-oficiales, clases y soldados, adoptaron la decisión de derrocar una dictadura.

Hoy, el mejor homenaje al 12 febrero, es seguir el ejemplo de los hombres que los antecedieron, y dar los impulsos convenientes para que la República alcance mayores y mejores estadios de vida. No es aceptable en ninguna circunstancia, estar pasivos ante una realidad que clama al cielo. El profesor Uzcátegui nos presenta un retrato del país que es escalofriante:

“La pobreza en Venezuela para 2018, según las tres principales universidades del país, alcanza el 48% de los hogares. La inflación del año 2018 alcanzó el 1.299.724 % y, según las proyecciones, pudiera alcanzar los 10 millones % en 2019. Una familia necesita 60 salarios mínimos para adquirir lo indispensable para vivir. El 64% de los venezolano/as en 2017 perdió aproximadamente 11 kg de peso y 33% de los niños entre 0 y 2 años sufre de retardo de crecimiento. En un estudio realizado por Caritas, 53% de los hogares venezolano/as ha tenido que recurrir a estrategias de supervivencia como la mendicidad o buscar comida en basureros.”

La juventud militar tiene que pronunciarse. Decir basta. No es posible que la situación ruinosa siga su paso de pasión y muerte. No podemos estar pasivos al saber que compatriotas salen por millones buscando una felicidad que el país le ha negado. No puede haber indiferencia, cuando se sabe que este gobierno ha roto de modo inmisericorde el tejido social entre los venezolanos, y ha embestido sin piedad contra la moral de las Fuerzas Armadas. Muchos son los hombres de uniforme que están presos en las mazmorras de las policías del régimen, o en el exilio. La desmoralización y la desconfianza cunde en los diferentes componentes.

Ha llegado el momento de que los venezolanos nos afirmemos como República y remilitaricemos la Fuerza Armada que escogimos para dar la vida con, y por ella, Todo parece indicar que estamos en un momento de encrucijada. O la Fuerza Armada respalda a este elenco de traficantes que administra el estado, o lo desplaza para que se abran los caminos y se despeje un futuro promisor para todos los venezolanos. Hoy la apuesta es por la felicidad o el abatimiento, por el día o por la noche, por un pasado que se extingue o por un futuro que reivindique las palabras del Padre Libertador exaltando la moralización de la República, guiada por las luces de la educación.

En las actuales circunstancias que vive la República, la indiferencia es tan imperdonable como imperdonable es estar a contravía de la historia. En cambio, los hombres y mujeres que emprendan las acciones que correspondan para crear las condiciones que le permitan a los ciudadanos del país alcanzar medios dignos de vida, tendrán ganada la gloria.

Recordad que a lo largo de la historia, siempre
Ha habido tiranos y asesinos, y por un tiempo,
han parecido invencibles. Pero siempre han
acabado cayendo. Siempre .
Mahatma Gandhi

Cliver Alcalá Cordones (Mayor General)
@cliver2013