Mostrando entradas con la etiqueta SALARIOS NO ALCANZAN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SALARIOS NO ALCANZAN. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de febrero de 2019

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ P., INJERENCIA HUMANITARIA EN TRÁNSITO A LA CPI


Iniciemos por identificar un marco de definiciones: Ayuda Humanitaria: Hace referencia a una asistencia diseñada para salvar vidas, aliviar el sufrimiento y mantener y proteger la dignidad humana, en prevención o en situaciones de emergencia y/o rehabilitación. Es de acotar, que para la ONU una ayuda se clasifica como humanitaria cuando cumple con los principios de humanidad (el sufrimiento humano debe ser atendido dondequiera que se encuentre, teniendo como objetivo proteger la vida y la salud de los seres humanos), imparcialidad, independencia operativa y de neutralidad; bajo tres grandes categorías: emergencia, reconstrucción y prevención de desastres. Injerencia Humanitaria: Hace referencia a la intervención en un Estado soberano por uno o varios Estados u organizaciones internacionales mediante la fuerza armada y sin su consentimiento, con el objetivo de proporcionar a la población civil protección ante la violación masiva y sistemática de sus derechos humanos, o bien ante situaciones de emergencia derivadas de hambrunas, entre otras causas. 

Sea pertinente resaltar, que la Intervención Militar Humanitaria se refiere específicamente a las acciones armadas. En tal contexto, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) consagra la realización de la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el desarrollo y estimulo del respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales; y a tales fines asumió el denominado “Derecho de Injerencia Humanitaria” mediante el cual la Comunidad Internacional por medio de organizaciones o un Estado (s), puede asumir en determinadas circunstancias la defensa de los derechos humanos por encima de la soberanía de los Estados, sin que los gobiernos de esos países puedan ampararse en la excusa de que se trata de asuntos internos. En fin, la Injerencia Humanitaria facilita la protección de la población civil en conflictos internos, violaciones sistemáticas de derechos humanos, hambruna y en conflictos armados.

En lo atinente al caso venezolano, el Portal Web de la ONU ( Centro de Noticias ONU) del 09/Feb/2018, ya mencionaba lo relativo a que “Las alarmantes condiciones de vida en Venezuela se agravan cada día”; razón por la cual un grupo de expertos que trabajan con dicha organización de forma independiente pidieron al gobierno de Venezuela que tomara medidas urgentes para remediar esas alarmantes condiciones que experimentaba la población a causa de la crisis política, económica y social; enfatizando al propio tiempo que “Millones de personas están padeciendo la falta de alimentos esenciales, la carestía de bienes de primera necesidad, incluyendo de higiene personal, cortes de electricidad y condiciones de vivienda inadecuadas; las condiciones siguen empeorando día a día poniendo muchas vidas en riesgo”.

Tal y como se desprende de lo antes expuesto, desde hace ya un año los expertos de la ONU determinaron que la población de Venezuela estaba sufriendo múltiples violaciones a sus derechos humanos, y que muchas personas se encontraban en situación de desnutrición al extremo de estar afectando a unas 1,3 millones de personas contexto donde en promedio cinco o seis niños morían cada semana por desnutrición (datos que para el presente 2019 son alarmantemente superiores). Igualmente, sostuvieron que además de la falta de comida, el desabastecimiento crónico de medicinas y equipos médicos estaba provocando muertes que se podrían prevenir. 

En tal sentido, el Relator Especial sobre el derecho a la salud señaló que “Las restricciones financieras no eximen a los Estados de sus obligaciones básicas”; lo cual complementó indicando que “Los Estados deben garantizar, como mínimo, la atención primaria básica de salud para todas las personas y el suministro de medicamentos esenciales, en particular para los grupos que se encuentran en una situación médica vulnerable; e instó al gobierno a tomar medidas para enfrentar las graves condiciones de vida y la crisis en alimentación. 

En diciembre de 2017, luego que el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos solicitara una investigación internacional sobre las violaciones de los derechos humanos en Venezuela, se concluyó que en efecto existía la posibilidad de haberse cometido crímenes contra la humanidad; al tiempo de recordar que Venezuela es un Estado Miembro del Consejo y como tal tiene el deber de “Mantener los más altos estándares en la promoción y protección de los derechos humanos”. A la luz de ello, varios expertos de la ONU enviaron una carta al gobierno venezolano donde manifestaron su preocupación sobre la situación de extrema pobreza y de varios derechos económicos, sociales y culturales, señalando que “si hiciera falta el gobierno debería solicitar cooperación internacional para garantizar la protección de los derechos humanos de la población”; lo cual complementaron con una exhortación a re-examinar las políticas y decisiones que han llevado a Venezuela, un país rico, a esta crítica situación de derechos humanos. Afirmando, de igual modo, que las violaciones de derechos humanos suceden en un contexto de “debilitamiento de las instituciones democráticas, de persecución de opositores políticos y de una falta de respeto de los derechos civiles y políticos en el país”.

Reflexión final: La actuación criminal del régimen usurpador, este 23/02/19 al momento de la entrega de la Ayuda Humanitaria con un saldo, según la OEA, de 14 muertos, casi 300 heridos y el incendio intencional de tres (3) camiones que transportaban dicha ayuda; son sin duda crímenes de lesa humanidad y por ende han de ser juzgados en la Corte Penal Internacional.

Jesús Alexis González P.
@jesusalexis_gon

martes, 1 de enero de 2019

JAVIER ANTONIO VIVAS SANTANA, ¿SE ACERCA OTRO 23 DE ENERO A MIRAFLORES?


Desde antes de navidad y cuando se aproxima el final de 2018, las protestas por pernil se han intensificado en todo la geografía nacional. Desde trancas en la avenida Juan Bautista Arismendi en la isla de Margarita, hasta manifestaciones del sector 23 de Enero hacia el Palacio de Miraflores reclamando a Nicolás Maduro que el susodicho pernil jamás llegó a sus mesas, a pesar que el presidente de la República dijo hacia finales de octubre, "este año no vamos a fallar con el pernil"¹, reconociendo que mintieron con semejante promesa en 2017, resulta obvio que nuevamente la codiciada carne del plato navideño, que supuestamente esta vez no faltaría en los hogares venezolanos, la realidad ha sido muy distinta si nos atenemos que prácticamente todos los días de este diciembre ha habido inconformidad pública y levantamientos populares exigiendo los perniles.

Pero en sí misma, ¿qué es la protesta del pernil? ¿Es acaso, una simple protesta que realiza la gente por tal pernil? ¡No! Tenemos que señalar que semejantes protestas demuestran el hambre que tiene una parte importante de la población, que curiosamente no sale a protestar por libertad, derechos humanos, democracia, colapso de servicios públicos, delincuencia, corrupción o hiperinflación, sino que implícitamente le están diciendo al madurismo que su paciencia tal vez no está agotada en los aspectos señalados, pero que precisamente es el estómago lo que les está haciendo rebasar su "lealtad y tolerancia".

En tal sentido, cuando a pesar de que algunos – cúpula madurista y opositores - dicen que esos manifestantes son unos "pendejos", la verdad es que parte de esa población muy pobre, también observa el cómo los jerarcas del gobierno aparecen degustando sendos banquetes, mientras ellos son lanzados con todo y carnet de la patria al destierro social del hambre y el desprecio, esperando que se les olvide tal promesa del pernil, porque diciembre tendrá su fin, como lo afirmó palabras más, palabras menos, a través de un audio un supuesto e inefable viceministro de "alimentación", que aún no desmiente tales palabras², tal pragmatismo, si interpretamos a dicho "funcionario", sería algo así como también decir, que esa gente sólo tendrá hambre en fechas de fin de año, y luego, pues aunque sea le queda hurgar en la basura para no morir de inanición.

Que veamos comunidades en todos los estados del país protestando por el pernil, por cajas o bolsas de alimentos, o por juguetes, o lleguemos a ver la aberración de que ahora hasta el Ministerio del Poder Popular para Educación (MPPE) venda paquetes navideños de comida pagando el "50% de inicial" y el otro 50% ser descontado por nómina, cuando en algunos casos ni siquiera los trabajadores dependientes de tal institución cobran ese 50% como quincena o semana de salario³, demuestra la depauperación social y la miseria en que ha caído el pueblo de Venezuela, cuando sus ingresos no les permiten ni siquiera comprar mínimos alimentos de subsistencia. Esa es la realidad.

Las protestas del pernil, aunadas con estas demagógicas políticas de vender comida a crédito a los empleados públicos, y las llamadas cajas que distribuyen los llamados Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), y que a su vez, por el déficit que se presenta en que tales "políticas sociales" no están alcanzando para satisfacer las necesidades de los sectores más "vulnerables", como eufemísticamente le están llamando a la pobreza crítica y la miseria, demuestra que estamos cada vez más cerca de una gran conmoción social.

De hecho, que la compra de un kilo de carne, un kilo de queso y un cartón de huevos, dupliquen o tripliquen el monto de un salario mínimo, reconocido para esta fecha por el propio madurismo según la tasa oficial en unos 7 dólares mensuales aproximadamente⁴, son realidades que van minando la resistencia social de la población, porque ni siquiera los mendrugos de dinero inorgánico otorgados en "bonos", permiten satisfacer el hambre más allá de dos o tres días, lo cual deja en evidencia que lo que ahora algunos denominan como protestas del pernil, mañana serán las protestas por ese bono, o se multiplicarán las protestas por ese Clap, hasta que finalmente un gobierno no podrá tener margen de maniobra para atender los mínimos requerimientos de demagogia que han venido haciendo con la población en los últimos años.

El madurismo viven hablando idioteces de que Venezuela "no está sola" ¡Hipócritas! Si China, Rusia y los turcos quisieran ayudar a Venezuela, entre los tres países prestarían al régimen neototalitario unos 100 mil millones de dólares para estabilizar la economía, pero la verdad es que éstos jamás harán semejante acción multilateral, y los únicos recursos que están enviando son para sus propias empresas que están explotando una decadente producción petrolera, así como el oro que encuentran en el sur de Bolívar destruyendo nuestra naturaleza.

La neodictadura de Maduro está contra las cuerdas. Las protestas por el pernil son simplemente el torso desnudo de un gobierno que agoniza. Cuando la hiperinflación se acelere en este 2019, y los salarios deban ser "ajustados" de manera quincena, semanal o incluso diaria, la explosión social será inevitable y esa comunidad del 23 de Enero que se acercó hasta Miraflores, es probable que en una nueva protesta que en ese caso será por más que un pernil, también se unirá con el resto del oeste, del este, del norte y del sur, pero no sólo de Caracas, sino del resto del país.

No hay nada qué hacer. La historia no podrá ser alterada en el curso de sus acontecimientos. Cuando los regímenes totalitarios han sumido a la población en la destrucción económica y el padecimiento del hambre, esa misma historia ha demostrado que sus días como sistema hegemónico de poder no pueden resistir ante la presión social de los pueblos.

¿Se acerca otro 23 de Enero a Miraflores? La protesta del pernil en este diciembre de 2018 parece darnos la respuesta de lo que será el 2019, que probablemente termine siendo muy feliz para muchos venezolanos, aunque no creo termine siendo así para la cúpula del poder y la senectud resentida del madurismo. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

Javier Antonio Vivas Santana
@jvivassantana