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miércoles, 19 de junio de 2019

JESÚS ALFONSO OSUNA CEBALLOS : !FORTALEZA Y RESISTENCIA DE NUESTROS NIÑOS!...

Todos los días somos noticia; nunca antes como en los dos últimos años nuestro país había tenido tanta cobertura en la prensa internacional.

La noticia más reciente que a muchos conmovió dentro y fuera de nuestras fronteras fue la muerte del niño Erick Altuve, de los cuatro niños que por diversas causas murieron en el mes de mayo en el Hospital “JM de Los Ríos” de Caracas. 

Esperanza perdida, larga espera, diez de sus once años, en compañía del dolor, tristeza, soledad, con un sin número de preguntas jamás respondidas. Aún así, esperando aliviar su pena con las promesas que sus médicos no pudieron honrar, porque el gobierno de turno, insensible al dolor y las penurias de nuestros niños, no tuvo compasión para aliviar el sufrimiento de Erick. Solidaridad de la ciudadanía pudo haber sido mayor, la convirtieron en silencio perturbador ante el sufrimiento de Erick y sus compañeros de desgracia y abandono. Tampoco pudieron los ruegos de la madre de Erick que junto con otras de ellas, luchando por similar causa, clamaron por recursos para la atención oportuna y digna de los niños que conviven miserias en aquél centro asistencial.    

¿Heroicidad la de Erick Altuve? No, nada de estoicismo, en realidad se trata de su triste aprendizaje de la vida, es en cambio testimonio de fortaleza y resistencia de nuestros niños GOBIERNO ante la irresponsable y cruel actitud de quienes gobiernan nuestro país. Tampoco podemos dejar de lado, esa falta de sentido real y oportuno de la solidaridad que de nosotros se ha extraviado. En todo caso, la muerte de Erick pudo haberse evitado, pues el trasplante  de médula ósea, tratamiento que necesitaba para curar el padecimiento que truncó su temprana existencia, no fue posible realizarlo, porque el centro asistencial que lo albergaba no disponía de los recursos ni condiciones para garantizar el éxito del mismo. Es un procedimiento que desde hace varios años realizan médicos especialistas venezolanos, uno de tantos aportes de la medicinaque en las dos últimas décadas ha experimentado retroceso en más de cuarenta años ¿Culpables por la muerte de Erick? muchos la comparten, ellos lo saben. Sin embargo, son otros los señalados, no sólo por ésta, sino también por la de miles de niños que han entregado sus vidas por diversas causas. Pues bien, ojalá no compartan igual destino quienes con fresca esperanza, esperan auxilio para sin demora salvarlos de muerte inminente. Esto no debe ocurrir, porque tenemos médicos y profesionales de la salud capacitados para rescatarlos, al mismo tiempo que a millones que viven en peligro constante por el acoso del hambre, la desnutrición y la miseria que día tras día los acompañan.    

¡Oh, ironía!…tal vez olvido…o imperdonable indiferencia¡…en todo caso, “como muestra de su preocupación” el martes 04 de junio el presidente Nicolás Maduro Moros reunió algunos de sus ministros con integrantes del Alto Mando Militar para instalar el Consejo Nacional de Defensa; quizás para recordarnos que estamos en guerra, y el enemigo acecha: los venezolanos de pensar y sentir distinto al suyo. Con tal demostración de fuerza pretendió justificar cuantiosos recursos para adquirir aprestos militares y comprar más armamento. Considero  pertinente preguntar al Señor Presidente, a su ministro del PP para la salud y a quienes lo acompañaban en aquél acto, si por casualidad conocen el documento Emergencia Humanitaria Compleja en Venezuela-Derecho a la Salud-Reporte Nacional, Septiembre 2018, que en su presentación expresa: “El motivo de este trabajo es prepararnos de manera efectiva y eficiente, para atender la compleja situación que la población venezolana está sufriendo por el retroceso en su condición humana, de pobreza, miseria, hambre y muerte, que los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro han causado por sus erradas políticas económicas y sociales”…    
         
En la introducción de este valioso documento sus autores expresan lo siguiente: “El presente reporte sobre la Emergencia Humanitaria Compleja en el Derecho a la Salud, responde a una metodología interdisciplinaria que reunió a múltiples actores informados para compartir, contrastar y fundamentar datos sobre la situación del derecho a la salud en Venezuela, haciendo hincapié en la escala, intensidad y severidad de los daños a la salud y la vida de la población y su relación con los impactos sobre las capacidades sanitarias del país”; y nos recuerdan: “La responsabilidad de cumplir las obligaciones del derecho a la salud es del Estado”.

Con la mirada puesta en gobiernos supuestamente amigos del nuestro: las grandes potencias y otros con importantes inversiones en nuestro país ¿Acaso existe en ellos verdadera preocupación por nuestra existencia y nuestros problemas? ¿Por qué ese renovado interés foráneo por nuestro país? ¿Quizás porque se repite que somos el país más ricos del mundo?...pues así lo remarcó el Presidente en aquél acto para instalar el Consejo Nacional de Defensa, proyectando  su fantasía de grandeza, al mostrar datos sobre reservas certificadas en oro, diamantes y minerales de alto valor estratégico, entre otros uranio y coltan…¡no es otro que el paraíso donde el DORADO dejó de ser leyenda! Verdad para los aventureros y oportunistas, propios y foráneos… ¡ilusión de la riqueza para los venezolanos!…     
     
Retorno al documento citado previamente para remarcar algunos datos que permiten aproximarnos a nuestra triste realidad en materia de salud: “Al menos 60% de la asistencia médica disponible en 2011 se perdió entre 2012 y 2017; prestada por servicios de salud públicos al 82% de la población usuaria”. †El riesgo de fallecer en un hospital público es muy alto, causando extrema vulnerabilidad a las personas por la precariedad de las condiciones de atención. †En 66% subió la escala de muertes maternas y en 30% las infantiles de 2015 a 2016.Siguen en ascenso hasta 2018, con los agravantes de la desnutrición y las epidemias. †2.500 de 15.000 personas que se dializan por deficiencias renales, fallecieron entre 2017 y 2018 por las fallas, contaminación, déficit y cierre de las unidades de diálisis.    

En uno de esos escenarios transcurrieron los últimos días de Erik Altuve y con él los de miles de niños venezolanos. ¿Dónde estábamos nosotros mientras este drama se desarrollaba? ¿en la acera de enfrente? ¡cada quien en lo suyo! tal vez en una de las interminables colas que como menesterosos impenitentes nos obligan a cumplir para la compra de gasolina, gas doméstico y alimentos; días que algunos tornan festivos tal vez para soportar el castigo cotidiano, o por desviado comportamiento. Y algo que a todos debiera preocuparnos, la escasa presencia solidaria de la ciudadanía al lado de las madres, personal de enfermería y médicos que durante días reclamaron atención urgente para aquellos niños. El final, Erick y su dolor: sólo, en compañía de lágrimas y amor materno escapó de la realidad que oscurece y perturba nuestras vidas. Se fue, sus manos sujetando la cola de un papagayo, en compañía de otros niños, guiados por avesde múltiples colores. 

Jesús Alfonso Osuna Ceballos
jesusosuna.oc@gmail.com
@oc_osuna
Merida - Venezuela

lunes, 25 de febrero de 2019

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ P., INJERENCIA HUMANITARIA EN TRÁNSITO A LA CPI


Iniciemos por identificar un marco de definiciones: Ayuda Humanitaria: Hace referencia a una asistencia diseñada para salvar vidas, aliviar el sufrimiento y mantener y proteger la dignidad humana, en prevención o en situaciones de emergencia y/o rehabilitación. Es de acotar, que para la ONU una ayuda se clasifica como humanitaria cuando cumple con los principios de humanidad (el sufrimiento humano debe ser atendido dondequiera que se encuentre, teniendo como objetivo proteger la vida y la salud de los seres humanos), imparcialidad, independencia operativa y de neutralidad; bajo tres grandes categorías: emergencia, reconstrucción y prevención de desastres. Injerencia Humanitaria: Hace referencia a la intervención en un Estado soberano por uno o varios Estados u organizaciones internacionales mediante la fuerza armada y sin su consentimiento, con el objetivo de proporcionar a la población civil protección ante la violación masiva y sistemática de sus derechos humanos, o bien ante situaciones de emergencia derivadas de hambrunas, entre otras causas. 

Sea pertinente resaltar, que la Intervención Militar Humanitaria se refiere específicamente a las acciones armadas. En tal contexto, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) consagra la realización de la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el desarrollo y estimulo del respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales; y a tales fines asumió el denominado “Derecho de Injerencia Humanitaria” mediante el cual la Comunidad Internacional por medio de organizaciones o un Estado (s), puede asumir en determinadas circunstancias la defensa de los derechos humanos por encima de la soberanía de los Estados, sin que los gobiernos de esos países puedan ampararse en la excusa de que se trata de asuntos internos. En fin, la Injerencia Humanitaria facilita la protección de la población civil en conflictos internos, violaciones sistemáticas de derechos humanos, hambruna y en conflictos armados.

En lo atinente al caso venezolano, el Portal Web de la ONU ( Centro de Noticias ONU) del 09/Feb/2018, ya mencionaba lo relativo a que “Las alarmantes condiciones de vida en Venezuela se agravan cada día”; razón por la cual un grupo de expertos que trabajan con dicha organización de forma independiente pidieron al gobierno de Venezuela que tomara medidas urgentes para remediar esas alarmantes condiciones que experimentaba la población a causa de la crisis política, económica y social; enfatizando al propio tiempo que “Millones de personas están padeciendo la falta de alimentos esenciales, la carestía de bienes de primera necesidad, incluyendo de higiene personal, cortes de electricidad y condiciones de vivienda inadecuadas; las condiciones siguen empeorando día a día poniendo muchas vidas en riesgo”.

Tal y como se desprende de lo antes expuesto, desde hace ya un año los expertos de la ONU determinaron que la población de Venezuela estaba sufriendo múltiples violaciones a sus derechos humanos, y que muchas personas se encontraban en situación de desnutrición al extremo de estar afectando a unas 1,3 millones de personas contexto donde en promedio cinco o seis niños morían cada semana por desnutrición (datos que para el presente 2019 son alarmantemente superiores). Igualmente, sostuvieron que además de la falta de comida, el desabastecimiento crónico de medicinas y equipos médicos estaba provocando muertes que se podrían prevenir. 

En tal sentido, el Relator Especial sobre el derecho a la salud señaló que “Las restricciones financieras no eximen a los Estados de sus obligaciones básicas”; lo cual complementó indicando que “Los Estados deben garantizar, como mínimo, la atención primaria básica de salud para todas las personas y el suministro de medicamentos esenciales, en particular para los grupos que se encuentran en una situación médica vulnerable; e instó al gobierno a tomar medidas para enfrentar las graves condiciones de vida y la crisis en alimentación. 

En diciembre de 2017, luego que el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos solicitara una investigación internacional sobre las violaciones de los derechos humanos en Venezuela, se concluyó que en efecto existía la posibilidad de haberse cometido crímenes contra la humanidad; al tiempo de recordar que Venezuela es un Estado Miembro del Consejo y como tal tiene el deber de “Mantener los más altos estándares en la promoción y protección de los derechos humanos”. A la luz de ello, varios expertos de la ONU enviaron una carta al gobierno venezolano donde manifestaron su preocupación sobre la situación de extrema pobreza y de varios derechos económicos, sociales y culturales, señalando que “si hiciera falta el gobierno debería solicitar cooperación internacional para garantizar la protección de los derechos humanos de la población”; lo cual complementaron con una exhortación a re-examinar las políticas y decisiones que han llevado a Venezuela, un país rico, a esta crítica situación de derechos humanos. Afirmando, de igual modo, que las violaciones de derechos humanos suceden en un contexto de “debilitamiento de las instituciones democráticas, de persecución de opositores políticos y de una falta de respeto de los derechos civiles y políticos en el país”.

Reflexión final: La actuación criminal del régimen usurpador, este 23/02/19 al momento de la entrega de la Ayuda Humanitaria con un saldo, según la OEA, de 14 muertos, casi 300 heridos y el incendio intencional de tres (3) camiones que transportaban dicha ayuda; son sin duda crímenes de lesa humanidad y por ende han de ser juzgados en la Corte Penal Internacional.

Jesús Alexis González P.
@jesusalexis_gon

jueves, 21 de febrero de 2019

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ , EXPECTATIVAS DEL 23 DE FEBRERO


¿Por qué ocurrirá el 23 de febrero? La ayuda humanitaria ofrecida a Venezuela es producto del terrible desmejoramiento de la calidad de vida de los venezolanos, a pesar de ser probablemente - por sus dimensiones geográficas, demográficas en proporción a las riquezas/bellezas naturales que posee - la nación con mayor potencial del mundo, la más rica.

Sí bien es cierto no hay hambruna como la concebimos en países africanos, es cada vez más común observar familias enteras buscando qué comer en los cestos de basura, ya no son los multiplicados indigentes (de todas las edades) los únicos en hacerlo, hoy se ven personas “bien vestidas” que desde hace años han sido arrastradas a una sobre vivencia indigna. Más aún, sí a esa dramática realidad sumamos las familias en hogares que pasan hambre, obligadas a comer una vez al día o que algunos de sus integrantes soportan días sin hacerlo para cederle su bocado a sus hijos, comenzamos a darnos cuenta que en Venezuela sí hay hambruna.

Organizaciones criollas e internacionales llevan los registros de desnutrición, las cifras son impactantes. “Cáritas Venezuela” señala en 2018, 20 de cada 100 niños menores de 5 años presentan desnutrición, 45% de los emigrantes venezolanos salen del país con desnutrición aguda. El diputado a la Asamblea Nacional, José Guerra (economista), informó que 80% de la población come menos de dos veces al día.

Ello no termina allí, la crisis del sistema de salud es dantesca, 90% de los hospitales no cuentan con equipos, insumos, salubridad ni recurso humano, crisis que no es ajena a las clínicas privadas. Debemos sumar la escasez de medicinas que oscila en 80% así como el impagable costo de las que se encuentran. La crisis por carencia de alimentos (por escasez o hiperinflación) y la crisis del sector salud, sin lugar a dudas atestiguan una crisis humanitaria gigante.

Pero continuamos, adicional a lo prenombrado, se suma el cavernario sometimiento a controles, racionamientos, condicionantes a derechos y libertades que padecen los venezolanos, amén de una violencia institucionalizada cada día peor. La insensibilidad de un aparataje gubernamental inquisidor y excluyente, servicios básicos como agua potable, electricidad y transporte en ruinas, formas de control social vulneradoras de derechos humanos, militarización y partidización de lo civil, la aniquilación de todo el espectro constitucional y democrático, instituciones públicas de espaldas a las necesidades del pueblo… una sociedad abandonada a su suerte. Dicho esto ¿Se atreve señalar que en Venezuela no hay crisis humanitaria?

El chavismo dejó de ser un problema venezolano, la diáspora afecta gravemente las economías de la región. La sal picante afinidad del régimen venezolano con otros regímenes antidemocráticos como el norcoreano, cubano, turco, ruso, nicaragüense y sirio, así como su cercanía con grupos terroristas como las Farc, lo han puesto en el ojo del huracán mundial. También hay que agregar presuntos vínculos con el narcotráfico, corrupción globalizada como “Panamá Paper”, Odebrecht y tan súbitas como multimillonarias cuentas bancarias que riegan la banca internacional, entre otras.

El próximo 23 de febrero será una fecha donde el proyecto chavista, exitosísimo para gobernantes y sus allegados (riquezas, lujos y privilegios) pero una indignante calamidad para el pueblo (crisis humanitaria), deberán aceptar el fin de su tiempo. Asediado por un impaciente rechazo popular de más del 90%, por la acción decidida de la comunidad internacional influyente/determinante, se dará cuenta no controla los escenarios, el chavismo está a merced de quienes por tanto tiempo ultrajaron. Esa fecha será la cachetada final que los hará pisar tierra, afrontar lo que inevitablemente deberán afrontar.

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango