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miércoles, 16 de septiembre de 2020

VÍCTOR A. BOLÍVAR, DE LA UNIDAD DEVORADA POR UN CANIBALISMO POLÍTICO QUE SIGUE HACIENDO DE LAS SUYAS

La condición critica en la que se encuentra la oposición en general, dice mucho de cuánto tendría que hacerse para recuperar la sindéresis y la sensatez en tiempos espeluznantes. El sentido común no pasa de ser un eslogan que resume una vacua invocación del deber ser. La atomización de la oposición es un hecho tan palpable como cuestionable.

En esta Torre de Babel habitan y se manifiestan todos los demonios que dicen tener la forma de sacarnos de tamaña crisis pero son parte de esa crisis. Dista mucho su ejemplo para tenerlos como factores reales de solución; pareciera que lo único que tienen en común es que lidian con dos grandes problemas: el régimen y su poca resolución para vencerlo.

Hace 20 meses la expectativa popular pasó de ser un anhelo a ser fervor de calle en el país. Se apoyó al mantra opositor, hasta que dejó de serlo, y hoy se muestran serias reservas a su trasnochado relanzamiento. Se percibe una debilidad de liderazgo puertas adentro que lo hace inviable.

El papel de la AN, como única institución legítima, era y es genuino en lo que a sus funciones respecta; de allí que se generara la matriz de su reconocimiento cada día más consolidada en el ámbito internacional. Tanta legitimidad hubo, que de su seno surgió un presidente interino sustentado impecablemente en nuestra constitución que, en paralelo, buena parte de esa mayoría de países reconoció. Contó asimismo con el total respaldo del liderazgo opositor. Sin embargo, a pesar de ser alertado como inconveniente, la AN pasó a ejercer inconstitucionalmente el Poder Ejecutivo en el interinato, limitándole a  Guaidó su autonomía de decisión y acción en una especie de capitis diminutio.

Luego, con su sometimiento absoluto al G4, comenzó el período de gestación de cuanto ha pasado en el campo opositor; el reparto de cuotas en el interinato, contradicciones en la estrategia y equivocaciones tácticas, más la forma tribal de su estructura dejó en evidencia la verdadera “unidad” de esos factores políticos que no era la unidad real que el país requería para viabilizar una lucha más eficaz contra el régimen. De haberse mantenido la unidad que el pueblo mostró en las calles, otro hubiese sido el resultado porque entonces    contábamos con los dos elementos que hoy pretenden retomarse: el apoyo internacional y el interno.

Hoy, lamentablemente, el llamado pacto unitario está lejos de articular el respaldo de más de 60 países con el decidido apoyo de todos los venezolanos. Quienes de nuevo lo proponen están cosechando el escepticismo que sembraron y que se ha incrementado ahora por la pobre demostración que el vaivén electoral ha generado y aprovechado el régimen para dividirnos. Aquellos vientos trajeron estas tempestades.

El canibalismo político sigue haciendo de las suyas, dejando a su paso malestar y desasosiego. Quedan pocas referencias de autenticidad, insuficientes para  ser efectivas por sí solas en esta confrontación con el régimen. Esta realidad nos lleva a preguntamos sobre la percepción que tienen de esta situación en el plano internacional, más específicamente el presidente Trump y el candidato Biden. En este sentido, es importante saber lo que sobrevendrá luego de los eventos electorales de noviembre en Estados Unidos y las cuestionadas parlamentarias en Venezuela. Por lo pronto, Trump tiene que insistir con su apoyo cada día más decidido a esa oposición ante su propio compromiso; el rédito electoral se lo exige. Biden se esforzará en dejarse ver como un eventual aliado.

Seguramente,  esta situación se encuentra bajo permanente evaluación  de la comunidad internacional. Los riesgos que corre el país con la oposición en estas circunstancias son enormes. Los distintos escenarios suponen las peores consecuencias que se pueden producir de no privar la sindéresis y la cordura. Desde el desconocimiento o manipulación de unos resultados electorales,  en detrimento de aquellos que apuestan a esa vía, hasta la posibilidad del debilitamiento del apoyo internacional a quienes no concurran, al no concebir viable a la actual AN y al presidente interino con una legitimidad otorgada sine die.

Estando tanto en juego, lo deseable hubiese sido que toda la dirigencia opositora y los sectores de la sociedad civil hubiesen realizado un gran esfuerzo cumbre bajo el monitoreo del país; poniendo de lado sus animadversiones e intereses para que, valiéndose del apoyo nacional e internacional, se exploraran otras formas de enfrentar a este régimen. Venezuela bien se lo merecía.
Víctor Antonio Bolívar Castillo  

vabolivar@hotmail.com
@vabolivar

jueves, 3 de septiembre de 2020

VÍCTOR A. BOLÍVAR, DE LAS TRES OPOSICIONES Y EL MAL DE LA LOCURA: UNA CRUDA REALIDAD

Si nos preguntan, diríamos que toda esta locura que en los últimos días se ha desatado en el país parte del cambio de estrategia de la dirigencia opositora liderada por Guaidó y el G4. Ha sido alto el costo político por haber dejado de lado el cese de la usurpación a cambio de llegar a entendimientos con el régimen para que se realizaran elecciones parlamentarias y no presidenciales. Así se abrió la caja de Pandora y desde entonces salió el mal de la locura para hacer de las suyas.

Ese trueque táctico, que incluía hasta la conformación de un inimaginable cogobierno, comenzó a materializarse con: a) El reconocimiento e incorporación de la banca oficialista a la AN. b) La designación conjunta del Comité de Postulaciones Electorales. c) La designación conjunta de un nuevo CNE; y d) El pronunciamiento de esa oposición (Guaidó y G4) para participar en las parlamentarias, dejando de lado al cese a la usurpación, tácitamente renunciando así a las presidenciales. Todos hechos muy públicos y notorios que no dejaban lugar a dudas.

A la par de esos pasos iba quedando a la vera del camino el apoyo popular a esa dirigencia opositora; se terminó de vaciar la calle, dejando a muchos escépticos y desengañados en sus casas. Poco importó esta consecuencia, y ya para comienzo de año la mayoría de las organizaciones políticas opositoras habían decidido participar. Ya venían “aceitando” sus maquinarias electorales y se dejó clara que esa era la vía; incluso, en los actos en los cuales se exhibía esa fortaleza electoral, se llegó a contar con la participación y visto bueno del presidente interino. Hubo declaraciones muy explícitas y contundentes de representantes de partidos que se rasgaron las vestiduras por la participación en el evento parlamentario porque “no había de otra”, ya que era lo que estaba establecido en la Constitución. Otros jefes políticos guardaron discreto silencio y muy pocos -en aquel entonces- se pronunciaron en contra de esa participación.

Así quedó inoculado el mal, esa locura no ha logrado curarse con la contramarcha de decisiones tomadas y no cumplidas. Se especula que en ello privó la presión internacional con sus sanciones. El apoyo de los aliados -por ahora- se mantiene quién sabe hasta cuándo, pero adentro ya el daño estaba hecho y sigue causando efectos nefastos.

¿Cuáles son?: a) La desconfianza en la dirigencia opositora ante su cambio de estrategia de no participar cuando ya lo habían decidido. – b) El incremento de esa desconfianza por la decisión de consultar la “ratificación” de la estrategia del cese de la usurpación y la no participación en un fraude. Esa ruta pareciera no estar tan clara cuando, en condiciones menos viables, se señala que la consulta es para preguntar cómo lograrla, después que han pasado 19 meses de haberla propuesto.- c) Un mayor debilitamiento de las ya precarias organizaciones políticas, que no se fortalecieron por sí mismas, erradicando hegemonías y restituyendo su democracia interna.- d) La migración de partidarios que están montando tienda aparte para participar, justificándose en que esta participación había sido la decisión de toda la oposición y que los ahora abstencionistas no la han honrado.- e) El aumento de la incertidumbre por el “día después”, con sus muchas interrogantes sin respuestas claras sobre el futuro de la actual AN, sus diputados y el presidente interino, si estarán aquí o en el exilio; o si seguiremos con dos asambleas y dos mandatarios. Una más, ¿Hasta cuándo esta situación?

Se ven venir muchas otras cosas que pondrían a una mayor prueba a la oposición de Guaidó y el G4. Guste o no, lo de María Corina Machado ha calado hondo y debe llamar a reflexión, como también la posición firme y condicionada de Ledezma a la hora de contar los cañones de un “pacto unitario” que pierde terreno por el escepticismo de gran parte del país. En estos se encuentra representada la oposición radical, genuinamente abstencionista.

En medio de esta situación, el inminente pronunciamiento de Capriles en participar tendría una gran connotación. Ha sido dos veces candidato presidencial único de la oposición unida. Pudiéramos decir que entraría al club de los ex candidatos presidenciales participantes que integran: Claudio, Eduardo, Falcón y el minúsculo Bertucci. Seguramente se apoyarán en algunas señales que este régimen usurpador ha venido enviando, entre ellas: la disolución engañosa de la ANC, puntuales medidas humanitarias a presos políticos y la discrecional liberación de otros mediante un “indulto” que se extendió a otros procesados no sentenciados; así como a algunos investigados, perseguidos y no perseguidos.

Desafortunadamente, la participación de esa oposición electoralista le daría a Maduro el indeseado chance a que termine su mandato, pero es el mismo chance que desde el principio le dieron los ahora no participantes que desataron la locura electoral. A esta oposición  no participante la lideran algunos que hoy esgrimen la falta de condiciones electorales, que antes poco les importó, para tapar el temor a las sanciones. Da para pensar, en esta situación, que dentro de ambas oposiciones hay quienes no están libres de pecado y puedan lanzar la primera piedra.

Debemos ser conscientes de que esta es la fotografía de lo que hoy es esta nuestra cruda y demencial realidad. Con tres oposiciones no saldremos de este régimen, salvo que suceda un evento casi milagroso que nos saque de tamaño manicomio y nos regrese a la cordura, con la honestidad, coraje, coherencia y desprendimiento que los padres de la democracia venezolana tuvieron en su lucha contra Gómez, Pérez Jiménez y la guerrilla castrocomunista. Así lo desea la mayoría de los venezolanos.

Víctor Antonio Bolívar Castillo  
vabolivar@hotmail.com
@vabolivar

miércoles, 12 de agosto de 2020

VÍCTOR A. BOLÍVAR, DE MILITARES POLÍTICOS A UNA NUEVA POLÍTICA MILITAR

“A partir de 1999 comenzó a edificarse de forma progresiva un modelo de gobierno que corresponde con el Estado Cuartel.”. Transparencia Venezuela, 3/07/2020.

Tendremos que lidiar en algún momento con la sensible situación que sobrevendrá con el estamento militar en cualquier desenlace que con seguridad nos deparará el destino. A diferencia de los clásicos regímenes militares que han alcanzado el poder mediante actos de fuerza, el que hoy tenemos en Venezuela es uno que escapa a esa modalidad convencional. No fue por falta de ganas. Reducidos grupos lo intentaron y salieron con las tablas en la cabeza. En el caso de Chávez, ambicionó su Sierra Maestra, pero no haber logrado el poder por esa vía que concebía épica, fue una gran frustración que le acompañó por el resto de sus días.

En el entendido de que los gobiernos castrenses se caracterizan por ser ejercidos en forma hegemónica y totalitaria, aferrándose  al poder por todos los medios, como lo son la corrupción, represión, persecución y torturas, debemos estar claros que aquí en nuestro país el poder castrense cuenta además con otras características, que lo hacen sui generis, y que marcan una sustancial diferencia con los demás regímenes militares en el mundo e incluso con aquellos que a través de nuestra historia hemos sufrido en nuestro país.

Ni por asomo son iguales a aquellos que protagonizaron luchas libertarias dentro y fuera de nuestras fronteras; o a aquellos que abrazaron causas menos epopéyicas, acaudillando una cruenta guerra federal y luego montoneras para combatir a otros militares que estaban ejerciendo el poder de entonces. Como tampoco a aquellos militares que, bajo la doctrina del Cesarismo Democrático, gobernaron el primer tercio del siglo XX. Incluso muy distintos a aquellos que dieron paso en su momento a la Revolución de Octubre, que trajo consigo la primera muestra de un sistema democrático; ni a aquellos regímenes militares que le sucedieron a mitad de siglo, que siempre estuvieron en contra de la subordinación de los militares al poder civil, tal como Rómulo lo propuso algunos años antes. Desde luego, representan todo lo contrario de nuestros militares institucionalistas que en su momento derrotaron los golpes militares comunistas y la invasión castrocomunista, en uno de los logros más emblemáticos en la moderna historia militar de Venezuela.

¿Cuáles son esas otras características que marcan la diferencia? Son varias las que tenemos que referir y es importante precisarlo para la era poschavista. En la enumeración caben: a) El ascenso al poder y su permanencia, valiéndose de las reglas democráticas. Chávez facilitó y luego consolidó el Estado Cuartel mediante la implementación del ceresolismo.- b) La desnaturalización de sus funciones a través del laxo enunciado constitucional de darle “participación activa en el desarrollo nacional”, que les llevó desde vender papas a ocupar y manejar todo el aparato burocrático del Estado, bancos, emisoras de radio y TV, Arco Minero, empresas básicas, etc.- c) En concordancia con lo anterior, la ideologización que hace del derecho al voto militar un instrumento eficaz de clientelismo, que le lleva al proselitismo y a la parcialidad política que prohíbe la Constitución, en el que tiene un papel importantísimo la incorporación también inconstitucional de las milicias como componente de la FANB.- d) Como resultado de esa ideologización, el más grave de todos esos casos es la abierta entrega que el sector castrense predominante ha hecho de nuestra soberanía a países extranjeros y grupos irregulares; así como la deliberada omisión que por muchos años hubo en el permanente y adecuado reclamo de nuestra Guayana Esequiba. Ambos hechos contravienen las funciones que les asigna nuestra Constitución: garantizar nuestra independencia y soberanía, así como el aseguramiento de la integridad territorial.

De forma tal que, más allá de los graves actos de traición a la patria, corrupción, narcotráfico, terrorismo y desmanes contra los derechos humanos en los que hayan incurrido, que les llevarían a ser procesados por delitos de lesa patria y humanidad de los cuales no podrán salvarse por amnistías, leyes de obediencia debida o de punto final, debe tenerse claro que hay otros trascendentales aspectos que deben ser tratados y decididos en su verdadera dimensión.


No basta con decir que regresen a sus cuarteles. De lo que se trata es de elaborar y poner en práctica nuevas reglas que rijan al estamento castrense. En tal sentido, deben modificarse los artículos que en la vigente Constitución lo desnaturalizan en sus objetivos, como  también reformarse el resto de la normativa que lo rige, con un nuevo ordenamiento que sea tratado como política de Estado para el sector castrense, que elimine el voto militar y lo deslastre de parcialidades políticas y personalismos, de la manipulación ideológica y el clientelismo burocrático, y establezca inhabilitaciones políticas por largo plazo a militares golpistas, no susceptibles de decisiones judiciales o ejecutivas que las dejen sin efecto.

Solo así superaremos tener presidentes, gobernadores, alcaldes, diputados, concejales, protectores, registradores, notarios y demás empleados públicos provenientes o pertenecientes al mundo castrense, y tendremos a una respetuosa, disciplinada y subordinada Fuerza Armada que hoy representa una casta privilegiada que genera una perversa desigualdad social. De ser así, se ganarían nuevamente la admiración y respeto de todos los venezolanos.

Victor A. Bolívar  
vabolivar@hotmail.com
@vabolivar  

jueves, 6 de agosto de 2020

VÍCTOR A. BOLÍVAR, USURPACIÓN

La usurpación no debemos circunscribirla al ámbito presidencial. Es un delito que, a gran escala,  adquiere en Venezuela naturaleza sistémica. Solo basta mencionar la usurpación de nuestra soberanía cuando estamos sometidos a la autoridad de gobernantes, militares y funcionarios extranjeros, que ejercen funciones públicas en el país; así como la de los Poderes Constituyente, Ciudadano, Judicial, Electoral, las FANB y la pretendida AN de Parra y sus secuaces. La legítima AN y su presidente Guaidó, con su interinato, son los únicos poderes que escapan al circuito de la usurpación.

De manera, que el planteamiento del cese de la usurpación es tan grueso que va más allá de ser un objetivo subalterno que se circunscriba solo a ser solo una frase mediante la cual los venezolanos y el mundo entero nos percatamos de que Maduro es un dictador. Este  es un régimen totalitario que se ha adueñado de la nación, manejando ilegítimamente sus instituciones mediante la usurpación. Los cubanos, Maduro, Cabello, Saab, Moreno, Alfonzo, Padrino y Parra, son sus portaestandartes.

El excelente artículo de Carlos Blanco “Enredo nacional”, con sus claves, nos anima a abordar el tema nuevamente. Aún refiriéndonos a la sola usurpación presidencial, pensamos que haber dejado de lado  al cese de la usurpación, como condición sine qua non en la estrategia trazada por la dirigencia opositora, fue una desacertada decisión que trajo consigo la perdida de la confianza y la esperanza, que finalmente se tradujo en una significativa disminución del respaldo popular.

Todavía no están claros los argumentos que llevaron a desestimarlo como postulado en un insólito cambio de estrategia privilegiando el tema electoral en el ámbito parlamentario. Menos claros aún, cuando el vigente “Estatuto que rige la transición a la democracia para restablecer la vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”, en lo que respecta a su aplicación progresiva,  establece las tres etapas de la transición democrática, que en orden de prelación,  están consagradas en el artículo 2 del dicho Estatuto: 

1. La liberación del régimen dictatorial, que ocurrirá con el cese de los poderes de facto que ejerce Nicolás Maduro Moros. 

2. La conformación de un Gobierno provisional de unidad nacional que asegure restablecer el sistema democrático y convocar elecciones libres. 

3. El restablecimiento del Estado democrático con la celebración de elecciones libres, transparentes y competitivas en el menor tiempo posible.

En anteriores oportunidades, hemos sostenido que las decisiones de incorporar la bancada chavista a la AN y la conformación mixta de un Comité de Postulaciones electorales, con miras a la celebración de unas elecciones parlamentarias antes que las presidenciales; más el planteamiento de un cogobierno de emergencia nacional, fueron   decisiones erróneas que indirectamente llevaban a fortalecer la pretendida legitimidad de Maduro en el poder. Se obviaba deliberadamente el cese de la usurpación.

En el comunicado de los partidos políticos mediante el cual fijan posición frente al fraude de las parlamentarias, nada refiere al cese de la usurpación; por el contrario, insisten en dar por buenas las decisiones que se adoptaron en torno a la celebración de esas elecciones, como las ya mencionadas sobre la incorporación de la bancada oficialista a la AN y la designación conjunta de del Comité de Postulaciones. De forma tal, que a esos 27 partidos pareciera que les resbala que no hayan elecciones presidenciales si les aceptan las condiciones para unas parlamentarias.


Es en esto último donde tienen lugar las claves de Carlos Blanco, cuando pone el acento en el cese de la usurpación en vez de plantear  condiciones electorales, para finalmente concluir: “Cuando la participación en esas elecciones es jugar el juego de comparsa del régimen y la abstención sin estrategia es inútil, vale la pena volver a preguntarse por qué no volver al asunto central: la concertación nacional e internacional para salir del régimen”

Afirmó el presidente Guaidó en una oportunidad, que si no llega el “cese de la usurpación” se optará por la ayuda internacional y el “uso de la fuerza”. Es hora de avanzar hacia otras metas: insistir en aplicar nuevas fases del TIAR, el R2P y la aprobación del 187/11 CRBV, es poner en otros términos una confrontación que requiere superar métodos convencionales que hasta ahora no han funcionado.

Víctor Antonio Bolívar Castillo 
vabolivar@gmail.com
@vabolivar

jueves, 30 de julio de 2020

VÍCTOR A. BOLÍVAR, LOS HONORARIOS DEL HAMBRE

“El talento sin probidad es un azote”. Simón Bolívar

Los delitos de delincuencia organizada, corrupción y narcotráfico, entre muchos más, así como las violaciones de los derechos humanos, se han incrementado de tal manera en Venezuela que lamentablemente ya forman parte de su vida cotidiana. Esta característica fundamental casi que ha sido el sello distintivo que ha llevado al país a ocupar los peores lugares en los monitores nacionales e internacionales especializados en llevar las estadísticas en esas áreas. De forma tal que lo que pasa en Venezuela no se queda en Venezuela, nuestro caso es mundialmente famoso.

Los carteles, mafias, clanes, pandillas, pranes, grupos irregulares y otras formas asociativas para delinquir, son parte de una estructura de mayor envergadura que las hace ver como meras formas alentadas para la consecución de un gran objetivo: la hegemonía en el poder de una gran corporación criminal.

En el campo de la corrupción, una de la modalidades más comunes -utilizada para robarse nuestro patrimonio público- ha sido la denominada empresa de maletín. Cadivi resultó ser un verdadero paraíso para su proliferación y consolidación como mecanismo idóneo para la expatriación indebida de capitales. En abril de 2016, el exministro Navarro ratificaba que durante los años 2012 y 2013 el gobierno venezolano perdió, en empresas de maletín, entre 20 y 60 millardos de dólares. Solo imaginemos su crecimiento exponencial al día de hoy.

En ocasiones hay empresas que realmente existen; sin embargo, luego de recibir el pago total de lo contratado o gran parte del mismo, incumplen de la misma manera la obligación a la que estaban constreñidas, trátese de obras o entrega e instalación de equipos y otros bienes. El sobreprecio, convenido y repartido entre los actores de esta trama criminal, es uno de sus elementos más característicos.

Además de las gruesas cuentas, mansiones, lujosos carros, yates, misses, aviones y todo tipo de propiedades, los que manejan esas empresas disponen de un entramado de lobbistas, comunicadores, asesores de imagen, políticos, socios y gobernantes en diferentes partes del mundo; así como de grandes bufetes de reconocidos abogados, que conforman todo un “dream team” que les garantiza impunidad, invulnerabilidad, inclusión y reconocimiento social, que transmiten una increíble omnipotencia.


A Alex Saab se le imputa ser uno de ellos. Tal vez el más emblemático por las implicaciones que tiene. Ha dejado rastro de su actividad por muchos países desde que comenzó en su natal Colombia como un simple buhonero hasta llegar a Venezuela, donde consolidó su imperio. Ecuador, Panamá, México, Turquía e Irán, entre otros, han sido terreno fértil para sus andanzas, por las que ha sido acusado de lavado de activos, enriquecimiento ilícito, exportación e importación ficticia y estafa agravada y sobornos. Estuvo involucrado en los Panamá Papers.

Sin embargo, en lo que a nuestro país concierne, queremos precisar y calificar dos aspectos muy relevantes y reveladores, así como una consideración final, como colofón, sobre su defensa. El primero de esos aspectos tiene que ver con la empresa Fondo Global de Construcciones.  Empresa creada en 2011, días antes de la firma del convenio entre Colombia y Venezuela, para colaborar con el programa Gran Misión Vivienda Venezuela mediante la instalación de casas prefabricadas. Este contrato fue asignado sin licitación. Parece que en definitiva es el pueblo venezolano es el que paga los platos rotos al ver cómo el dinero del erario público que se destinó para contar con viviendas dignas no cumplió con tal objetivo. Cabe preguntarse por ese derecho humano conculcado, establecido como tal en el derecho patrio y en los tratados internacionales.

El segundo lo constituye la acusación de soborno a funcionarios venezolanos y la canalización de más de 350.000.000 de dólares a cuentas en el extranjero como parte del programa de alimentos subsidiados (CLAP), según un reporte emitido por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. También en este aspecto se denuncian serias irregularidades que evidencian un grave caso de violación de los derechos humanos del pueblo venezolano, también estipulado como tal en el derecho patrio y en los tratados internacionales.

La consideración final alude a la defensa de Alex Saab por parte del despacho de abogados International Legal Office for Cooperation and Development (Ilocad), fundado y dirigido por Baltasar Garzón. El asunto de su desempeño en este caso no se debe despachar conforme a los naturales parámetros deontológicos que rigen el ejercicio del derecho. La relación cliente-abogado la dejamos de lado, nuestra observación va mas allá de la ética en la que debe enmarcarse esa relación. Consideramos que este asunto debe centrarse en la integridad del abogado, en este sentido, se ha sostenido que el abogado mantendrá la honestidad llevada a la acción e identificará todas sus actuaciones facultativas con aquellas convicciones que hubiera alcanzado con su ciencia, previa y reflexivamente desde su honestidad, sin romperse haciendo cosa distinta por circunstancia alguna.

Sería poco el espacio para enumerar los emblemáticos casos y la gran experiencia profesional y docente del abogado Garzón. Queremos poner el énfasis en lo que ha enseñado y transmitido al mundo entero el prestigioso abogado. Son innumerables sus seminarios, conferencias, foros y publicaciones en las que ha dictado pauta en materia de criminalidad organizada. derechos humanos, blanqueo de capitales  y narcotráfico. America Latina y particularmente Venezuela son casos en los que se ha pronunciado. Al punto de ser distinguido en la Universidad de Hidalgo, México, cuando se creó la Cátedra de Derechos Humanos Baltasar Garzón, en 2011; dictar dos seminarios sobre Derechos Humanos y Seguridad Jurídica en Iberoamérica; fungir de asesor en temas de narcotráfico en el I Congreso Iberoamericano de Magistrados celebrado en Trujillo en noviembre de 1989, entre otras actividades.

Cabe preguntarse entonces si este profesional, que ha recibido 27 doctorados honoris causa de las más afamadas universidades del mundo, ha actuado con integridad al aceptar la defensa de Alex Saab. O si lo ha hecho también en el caso de su asesoramiento a Hugo Carvajal, en el que cobró 1,8 millones de euros.

Los dineros provenientes de hechos vinculados al crimen organizado, la corrupción, el narcotráfico y la violación de los derechos humanos de los venezolanos, utilizados para pagar a los abogados que defienden esas  causas, deben ser considerados como honorarios pagados con la miseria, hambre y desamparo de los venezolanos.

¿Aparecerán reseñados estos casos en el extenso curriculum del abogado Garzón?

Víctor Antonio Bolívar Castillo 
vabolivar@gmail.com
@vabolivar

miércoles, 8 de julio de 2020

VÍCTOR A. BOLÍVAR, LA VERDADERA TRAICIÓN A LA PATRIA

“Las armas se deben reservar para el último lugar, donde y cuando los otros medios no basten”. Nicolás Maquiavelo

El castrocomunismo, que no pudo hacerse del poder en Venezuela mediante la asimétrica guerra de guerrillas, lo ha obtenido y lo mantiene por medio de otra guerra nada convencional. Uno de los primeros obstáculos de aquella aventura fue que esa modalidad bélica no era una respuesta armada contra un invasor sino una propuesta armada del invasor. Derrotado y reducido a su mínima expresión, ese invasor esperó mejores tiempos para lograr su objetivo. La traición de Chávez y toda su soldadesca terminó por permitírselo.

Para apoderarse finalmente de nuestra plaza, fue necesario ese Caballo de Troya, quien nos entregó dando paso franco a un coloniaje cubiche que a sangre y fuego se ha impuesto en el país en una sostenida guerra contra cualquier vestigio republicano que se le atraviese. De manera que no es verdad que finalmente se hayan apoderado del país sin “echar un tiro”. La imposición fue más allá de la complaciente y traidora complicidad de quienes le han entregado nuestra soberanía; activaron todo su aparato represor, aceitado por la Stasi y la KGB que operaron en la isla desde los inicios del tutelaje soviético, tanto en Venezuela como en la región.

Desde antes de la asunción al poder del chavismo fue sistemática su avanzada, dando pasos firmes para la consecución de su propósito, siendo el Caracazo su primer intento de desestabilización y derrocamiento. Luego, los derrotados golpes de Estado liderados por esa mafia criminal infiltrada por el comunismo, siguiendo directrices de Cuba.

Poco importó que muchos de los complotados, luego del  deplorable sobreseimiento de Caldera, formaran parte de ese desastre de gobierno que a la postre, con sus desaciertos, terminó por tenderle la alfombra roja. En un repliegue táctico, ya de la mano de importantes figuras de la izquierda venezolana, entre los cuales descollaban José Vicente Rangel y Luís Miquilena, así como de muchas otras figuras de distintos ámbitos, esa claque militar logró apoyo popular debido al mencionado deterioro de la situación socioeconómica del país. Hugo Chávez gana las elecciones presidenciales y de esa forma el castrocomunismo se instaló en Venezuela hasta nuestros días generando muerte, odio y desolación.

Hoy los cubanos controlan al país, tutelados por los rusos e iraníes. Luego de la inicial invasión consentida, el castrocomunismo ha apelado para su consolidación a métodos represivos para el control político y dominación que han generado una guerra de características muy especiales. Es esa confrontación, en la que ellos han cobrado con sangre la protesta, principalmente la de nuestros jóvenes héroes que se inmolaron en una lucha libertaria.

Como también la de la persecución y tortura de dirigentes políticos y comunicadores sociales; de la masacre de Oscar Pérez y su grupo de verdaderos patriotas. También de las razias selectivas  que a su paso dejan muerte, dolor y luto en los hogares más humildes. En esa confrontación utiliza el terror como instrumento de sometimiento, incluso dentro de nuestras propias fuerzas armadas.

El aparato de inteligencia cubana, con un personal estimado en 25.000 efectivos, ha servido de apoyo indispensable para la consolidación de las fuerzas invasoras. El cambio de todo el armamento militar y de uniformes castrenses, nos dan una inequívoca lectura de la naturaleza bélica de los objetivos del castrocomunismo que bajo el subterfugio de la solidaridad solapa la anexión de una Venezuela traicionada por quienes precisamente están obligados a defender su soberanía. El títere de Cuba tiene el desparpajo de calificar como traidores a quienes defienden a nuestro país del coloniaje cubano. Como siempre proyectan en los demás su propia miseria y degradación.

Los corruptos militares de alto rango en el país, liderados por el incalumniable general Padrino López, han convertido a la FANB en un servil instrumento de apoyo al invasor. Es el brazo armado del aparato cubano. Maduro es su brazo político. Quien haya tenido la oportunidad de caminar por las instalaciones militares de Fuerte Tiuna puede dar fe de que en sus paredes se encuentran fotos y afiches que alientan el castrocomunismo y de su personal en puestos de mandos e inteligencia. Padrino y su Alto Mando solo causan repugnancia e indignación; son marionetas de los cubanos que no merecen llevar el uniforme de la patria sino el de reos de justicia.

Las fuerzas de ocupación, con enclaves armados, rusos e iraníes, apoyadas en los militares venezolanos traidores, que secuestran a nuestras instituciones, se benefician indebidamente de nuestros recursos, controlan a la población y a nuestro territorio, tienen que ser derrotadas y echadas del país. Las recientes declaraciones del general felón, más que una declaración de guerra, como la califica Simonovis, es su continuación bajo las reglas del opresor.

Todo esto pone en contexto que no podemos seguir creyendo que estamos en capacidad de evitar una guerra cuando ya se encuentra en pleno desarrollo. Tenemos que reaccionar, la liberación de Venezuela es inaplazable y debe contar con fuerzas proporcionales que la hagan viable. Resistencia y rebelión popular, reacción de militares dignos e intervención humanitaria son las claves del desenlace, No van a salir de otra manera.

Víctor Antonio Bolívar Castillo 
vabolivar@gmail.com
@vabolivar

jueves, 2 de julio de 2020

VÍCTOR A. BOLÍVAR , EL TERRORISMO COMO POLÍTICA DE ESTADO

Hasta hace poco los países miembros de la UE, con algunas excepciones, habían mantenido políticas en el caso Venezuela con marcadas diferencias a las asumidas por Estados Unidos. Es tan proverbial  como inexplicable su pretensión de mostrarse refractarios a los norteamericanos. Querían tratar la situación venezolana en términos convencionales, asumiendo tal vez que en nuestro país todavía había condiciones mínimas para una salida institucional.

Muchos de esos países no entendían que al seguir manteniendo relaciones con esta dictadura se nos complicaba aún más una posible salida. No bastaba con que tuviese el gobierno interino unos representantes a manera de embajadores o agentes diplomáticos, si a la par se mantenían los embajadores del régimen ejerciendo sus funciones y con sus respectivas misiones diplomáticas cumpliendo las suyas ante Maduro. Creemos que con la reciente decisión del usurpador de aventar la representación diplomática de toda la UE, deben esos países europeos adoptar una posición más cónsona con nuestra realidad. En sintonía con su europarlamento, que pareciera tener más claro el papel de esta corporación criminal en el caso venezolano y en la región.

Definitivamente, esta dictadura cree que, aún sin esas 60 naciones que han reconocido a Guaidó, puede mantener el poder con un férreo control endógeno y sus fuertes lazos con muchos otros de los 130 países restantes que controlan a la ONU, tienen derecho de veto en su Consejo de Seguridad y controlan la mayoría de sus organismos subalternos, entre los cuales se encuentran los indeseables del mundo que le brindan toda clase de apoyo. Emulando así al régimen cubano, que por cierto aún mantiene entre sus admiradores a muchos de esos países europeos, que ven como la gran hazaña americana del siglo XX a la revolución castrista.

Las recientes sanciones anunciadas por la UE develaron la triste realidad de que los cubanos no eran tan admirables. El crudo hecho de ver su coto amenazado impuso ese deslinde que, sin duda, llevará  a los europeos a adoptar una política más categórica, sin ambages, frente a estos malhechores.

La convergencia de países y organismos en procurarle a Venezuela una salida de la gran crisis humanitaria que atraviesa, tiene que ir mucho más allá de sanciones puntuales, no se trata de castigar a individualidades. De lo que se trata es de acabar con un criminal sistema diseñado para mantener secuestradas todas las instituciones del país, para ejercer un poder absoluto bajo un ropaje supuestamente democrático.

También se trata de la real influencia y penetración que en la región tienen países y organizaciones terroristas teniendo como base a nuestro país. Esta última consideración tiene que ser determinante, como denominador común, para que se desencadene la más crucial ofensiva contra aquellos a quienes hoy les resbala que les tengan como narcotraficantes o corruptos, les nieguen las visas o le congelen bienes en alguna parte del mundo. El rol de Irán con Hezbolá, el ELN, el residuo de las FARC y el modelo sirio aplicado por Rusia, que hoy tiene mayor sustento tras la grave denuncia de enclaves armamentísticos formulada recientemente por Ledezma, merecen toda atención y reacción.


En una entrega anterior abordamos el tema. Es un grueso planteamiento que no pasará inadvertido para la gran mayoría de países americanos y europeos que se han visto afectados por este flagelo. No hay cabida a la mezquindad cuando se trata de una amenaza  global. El valor agregado para los aliados parece obvio, cuando se ha constatado que esa es la verdadera naturaleza de esta dictadura que ha incorporado al terrorismo como política de Estado,  constituyendo un grave peligro en el país, la región y en buena parte del resto del mundo.

Vale la pena replantearlo dentro y fuera del país, tiene que asumirse como un objetivo por las fuerzas democráticas: el camino a la transición requiere la calificación del régimen como patrocinador del terrorismo. Es ese el detonante, no otro.

Víctor Antonio Bolívar Castillo 
vabolivar@gmail.com
@vabolivar

lunes, 29 de junio de 2020

VÍCTOR A. BOLÍVAR, JUAN GUAIDÓ, TIENE USTED EL DERECHO DE PALABRA

El rechazo que sentimos por el nuevo atropello que el régimen ha perpetrado contra las organizaciones políticas de oposición, es solo comparable con el que sentimos por la equivocada estrategia que el liderazgo opositor ha puesto de manifiesto para liberarnos de esta pesadilla. Hoy peor que ayer, mañana se seguirá repitiendo lo mismo.

Sobre la politización de la justicia o la “judicialización” de la política, ya hemos tenido lo suficiente como para no sorprendernos de esta nueva afrenta. Forma parte de un todo criminal que ha invadido y tomado por asalto cada uno de los espacios que aún quedaban como reductos de una democracia ya convertida en caricatura. La AN, los partidos políticos y el sufragio, hoy son menguados vestigios institucionales que dan cuenta de esa cruda realidad.

La Asamblea Nacional

La AN, electa clamorosamente en 2015, ya estaba sentenciada a muerte antes de iniciar su ejercicio. En los días previos a su instalación, hubo decisiones inconstitucionales de la saliente que marcaron su futuro. Luego, al rebanarle la mayoría calificada, comenzó su sistemática desaparición forzada como institución democrática.

Ya atada de manos, la sedicente constituyente con ella avecindada, la separación y posterior incorporación de la bancada oficialista, el desalojo de su sede y el manejo estrictamente partidista del G4, terminaron por hacerla añicos. Aparte del interino, no designaron otros poderes que no fueran un TSJ que desecharon luego como un harapo y un procurador que salió recientemente en volandillas, sin recursos, empleados, ni oficina.

No le dieron curso a la investigación del origen colombiano de Maduro. No hubo investigaciones serias en ninguna de las comisiones que la integran, que dieran algún resultado en todos los guisos montados por el régimen, incumpliendo las funciones de control que les asigna la Constitución. Así fue con las emblemáticas comisiones de Petróleo, Energía y Minas, Servicios Públicos, Defensa y, por supuesto, la tristemente célebre Comisión de Contraloría.

Desestimaron, hasta el último momento, formular cualquier solicitud que pudo ser viable en hacer más creíble una amenaza inminente de intervención, que pegara al régimen contra la pared. No dirigieron sus esfuerzos para que al régimen en Venezuela se le designara como gobernante de un Estado terrorista, clave para el apoyo de países afectados por ese extremismo, que con toda seguridad acompañarían una política de mayor presión. Creyeron que con las sanciones bastaba. Esperaron que la negociación se los engullera.

Dilapidaron el caudal político que les dio la calle y la comunidad internacional, como también los recursos que le han llegado por distintas vías para la recuperación de esas organizaciones partidistas con miras al fortalecimiento de las instituciones democráticas, administrándolos a su antojo.

Los partidos políticos

Los partidos políticos, en un estira y encoge, un día participaban en elecciones y al siguiente no. Al igual que muchos de sus naturales candidatos, quedó la mayoría inhabilitada. Los electos que no le hicieron la reverencia a esa constituyente no fueron reconocidos. El chantaje político, comenzó a dar sus frutos; esas organizaciones negociaban o quedaban a la vera del camino electoral. Hoy son esqueléticas figuras que deambulan como fantasmas dentro de sus propias paredes. Los diálogos dejaron el camino expedito para que finalmente sus retazos entraran a juro por el aro.

En buena medida, se evidenciaba la gran realidad de no tener partidos con la fortaleza que pudo generarle la autoridad política y moral de su propia democracia interna y la sustitución de unos dirigentes corruptos y hegemónicos, que poco o nada  tenían que reclamarle al régimen. Es increíble que aún haya quienes militan en esos partidos que aplaudan, den vivas y se complazcan, en un masoquismo inexplicable, en ser dirigidos por sus propios dictadores y usurpadores que mantienen a sus organizaciones como franquicias personales por más de dos décadas.

El sufragio

Hoy vivimos el verdadero drama de no tener siquiera el aparato electoral, que supuestamente garantizaría una eventual participación en los comicios parlamentarios que esa dirigencia opositora se empeñó en llevar adelante. El país solo quería y quiere salir de Maduro y sus malandros, no atornillarlo legitimándolo con elecciones que no sean las presidenciales.

Eso solo le conviene a ellos y a los encuestadores y opinadores bailavalses que hoy salen en una sospechosa defensa del voto, banalizando la abstención solo por ser contraria a sus intereses. Pareciera que lo más cómodo es plegarse a la inmundicia. Bastaría revisar en algunos sus carteras de clientes. El sufragio ha sido prostituido a más no poder. Dejó de ser un instrumento para la elección y la alternabilidad. Cuánto más debe pasar para que se entienda que Maduro, el TSJ, el CNE, el Poder Ciudadano, la Asamblea de Parra, no son legítimos, ni legitimables. El pronunciamiento de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales es impecable.

Juan Guaidó y el G4, tienen el derecho de palabra

Ya en cuenta de esta realidad, lo fundamental es saber qué pasará en lo adelante. La solución de continuidad como alegato para que no desaparezca la actual AN legítima luce peregrino, no porque sea jurídicamente desestimable, sino porque políticamente fracasará; correrá la suerte del olvidado TSJ legítimo. Ya el banalizado TIAR dejó de ser una opción, cumplió con las primeras etapas en su instrumentación, pero la intervención como etapa final pasó a ser deliberadamente una quimera. Guaidó será una presa de caza, es ahora el régimen el que ofrecerá recompensa por su cabeza.

La mayoría de los aliados internacionales, luego de haberle dado un excepcional apoyo a la oposición, esperarán el momento para reiniciar sus relaciones comerciales y diplomáticas con un régimen que contará con una AN en cuya elección -supuestamente- “participaron fuerzas de la oposición”.

Si esto se ve venir, es imperioso saber qué se está haciendo y qué se hará para evitar tamaña debacle. Tienen nuevamente el derecho de palabra Juan Guaidó y el G4, para que nos digan cuál es la salida.

Víctor Antonio Bolívar Castillo 
vabolivar@gmail.com
@vabolivar

jueves, 11 de junio de 2020

VÍCTOR A. BOLÍVAR, DE LA AN, COMO JOYA DE LA CORONA, Y DEL SUICIDIO INSTITUCIONAL

La carta de la fulana omisión legislativa sigue marcando el juego político en Venezuela, muy especialmente en el ámbito electoral. Es un comodín importante en el marco de toda su estrategia política cuando -desde 2003- el régimen la añadió como una táctica que le permitiera, por ese medio, conseguir como objetivo la consolidación de su poder absoluto en el país.

El mayor logro, en este sentido, ha sido crear las condiciones para que ese adefesio tomara cuerpo cada vez que se necesitara una mayoría calificada para tomar decisiones en el órgano legislativo. Rebanar esa mayoría a la oposición, que bien pudo cambiar el rumbo del país, definió la suerte que siguieron las decisiones fundamentales de la legítima AN amputándola en sus facultades.

Agréguese a lo dicho, el retiro de la bancada oficialista que tuvo como propósito generar la percepción de la poca importancia que como institución del Poder Público le debería corresponder, para privilegiar ese otro adefesio nacido de las pestilentes entrañas del régimen, como lo es esa fraudulenta asamblea nacional constituyente, que pasó a ser el factótum de las grandes decisiones del país; ante la cual, incluso, se rindieron las reverencias de quienes se vieron obligados a aceptarla, entre ellos el rector Luis Emilio Rondón.

El regreso de la bancada oficial, el subsiguiente desalojo del Palacio Legislativo de la bancada opositora y la incorporación de la Mesita, como una oposición a la medida, respondieron también una estrategia que lamentablemente supera en mucho a la que ha llevado adelante una oposición, cuyos partidos y sus naturales candidatos a unas elecciones presidenciales, regionales o locales, igualmente se encuentran inhabilitados o disminuidos a su mínima expresión.

El caso es que hoy, aquella sentencia del desacato y la dictada sobre la nueva omisión, constituyen un coctel mortal que acabará con lo que queda de la legítima AN. Ambas decisiones, vistas en conjunto, tienen lecturas tan importantes que no es recomendable pasar por alto sus términos, y no detenerse para ver -en sus entrelíneas- lo que nos aguarda por sus alcances políticos.

La escogencia del CNE por omisión legislativa surge de un supuesto desacato por el que el TSJ del régimen declara írrita la actual junta directiva de la AN, “por lo cual todos sus actos son nulos de nulidad absoluta”, que nos lleva a la nulidad de la designación del Comité de Postulaciones Electorales, contradictoriamente designado por común acuerdo entre oficialistas y opositores.

Con la inminente designación inconstitucional de los rectores por el TSJ ilegítimo, carente de facultades y en clara contravención a lo que establece nuestra Constitución, se activa en lo inmediato la convocatoria a las elecciones parlamentarias, para que medien los seis meses de aquí a diciembre como lo prevé la ley electoral. Se especula que, entre sus integrantes, estarán representados los sectores que conforman todo el espectro político en el país, dispuesto a participar en esas elecciones: el régimen, la Mesita y algunos o todos los de la oposición que hace vida en la legítima AN. Nos negamos a dar crédito a lo último referido. Sería un suicidio institucional con graves repercusiones.

Consideramos un despropósito ir a esas elecciones parlamentarias, llevadas a cabo con el mismo mecanismo fraudulento e inconstitucional con el que Maduro se reeligió; que ahora no puede ser bueno para elegir a la AN. Por otro lado, ya viendo el escenario político que derivaría de una eventual participación, nos preguntamos si en esos seis meses: se mantendría incólume la bancada opositora, como un todo en la legítima AN; los actuales diputados no se irían de campaña electoral, por aquello de no abandonar los espacios; si con una AN, en esas condiciones, Guaidó pueda sostenerse como presidente interino de la nada; cómo incidiría todo esto en el plano internacional, que reconoce a esta AN y no a la de Parra que quedó ratificada por ese TSJ.

Nada extraño sería, que el régimen pretenda minar a la oposición; incluso, ofrecer financiamiento de la campaña por el solo hecho de legitimar a Maduro. ¿Puede conseguir la oposición una bancada tan determinante como la obtenida en 2015? Son varias las razones para creer que no. El oficialismo tiene mucho más que perder en esta oportunidad: se juega su permanencia en el poder con Maduro a la cabeza.

Enumeramos, entre algunas existentes para 2015 y otras sobrevenidas, las siguientes: a) Ellos tienen 19 gobernaciones, el Distrito Capital, más de 300 de las 335 alcaldías y una cantidad similar de concejos municipales; además todo el aparato burocrático del poder central, con sus recursos que -sin asco- destinarán a la campaña. b) Créanme que no habrá una real depuración, ni serias auditorias de esa caja negra que es el Registro Electoral. c) Casi todos los medios de comunicación estarán a la disposición del poder absoluto de esta dictadura. d) Vendrán los observadores internacionales de sus países aliados en el mundo. Por otro lado, tenemos: a) Más de 3 millones de votantes afuera y b) El rechazo interno y apatía a esas parlamentarias, porque no hubo el cese de la usurpación o unas presidenciales prometidas, nos llevaría una degollina.  Este no es el mismo panorama de 2015.


Si no las reconocemos y no vamos, nos quedarían algunas cosas bien importantes: no legitimamos a Maduro; seguiría entretanto una presidencia interina con una AN con legitimidad y un contrapeso a la chimba que elijan; el respaldo popular e internacional; y, por encima de todo, nuestra dignidad.

Todo esto responde a una perversa estrategia de esta dictadura, en su propósito hegemónico; tendrían una nueva AN que barnizaría de una falsa institucionalidad democrática al régimen y los países aliados de la oposición dejarían de serlo. De Guaidó ni se diga. Entregaríamos la joya de la corona.

Víctor Antonio Bolívar Castillo 
vabolivar@gmail.com
@vabolivar

miércoles, 3 de junio de 2020

VÍCTOR A. BOLÍVAR, DEL PODER POPULAR Y EL DERECHO A LA REBELIÓN

En nombre del llamado Poder Popular, que deriva del manoseado protagonismo y participación que la Constitución le asigna a los venezolanos en la formación, ejecución y control de la gestión pública, se han cometido las más flagrantes e inimaginables violaciones de los derechos que a ese mismo pueblo le son inherentes en tanto su condición humana.

Es una contradictoria situación, pues va a contrapelo con los fines esenciales -también establecidos constitucionalmente- que el Estado debe perseguir en esa gestión pública, como lo son la defensa y el desarrollo de las personas y su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa, de paz, prosperidad y bienestar, garantizándoles su cumplimiento.

Son esos mismos derechos, principios y valores fundamentales que están plasmados en nuestra carta magna, cuando establece que “Venezuela se constituye en un Estado democrático de Derecho y de Justicia que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”.

No creo equivocarme si afirmo que -en nuestro país- no existe un solo venezolano que no haya estado afectado en sus derechos y en sus vidas, desprovistos de todos o alguno de esos valores que propugna la Constitución, incluyendo a todos aquellos venezolanos que inexplicablemente se rasgan aún las vestiduras por este nefasto régimen.

Invitamos a cualquier venezolano a que haga una retrospección de lo que ha sido su existencia durante estos 20 largos años. Podrá apreciar qué tanto le ha venido para bien este régimen totalitario, instaurado hegemónicamente, que contraría principios fundamentales que le son inmanentes a la democracia, como lo son el pluralismo y la alternabilidad. El ciudadano que cree encarnar el Poder Popular ha sido entonces defraudado en sus deseos de vivir en democracia; ha sido engañado por un socialismo que no está establecido en la Constitución, esa misma que aprobó.

Como también ha sido defraudado, seguramente, con la violación sistemática de la recta administración de justicia y de nuestro restante ordenamiento jurídico. Con jueces venales y con prontuarios, que constituyen una de las peores plagas de este régimen. ¿Como Poder Popular, se siente el  ciudadano de a pie, parte de todo esto?

Todas las personas son iguales ante la ley, de manera que la igualdad, supone como valor, que no existen diferencias de ningún tipo que nos discriminen, en una sociedad en el que cada quien tenga las mismas oportunidades, tengan los mismos derechos y obligaciones. ¿Se ha sentido el pueblo discriminado por una nomenclatura corrupta y la boliburguesía?  ¿Creerá que hay una distribución equitativa de la riqueza? La igualdad en la pobreza no es un valor; por el contrario, es un antivalor, que le han querido inculcar con ese bodrio de que el pueblo ejerce algún el poder en Venezuela.

Dificulto que la vida y libertad del cualquier venezolano no haya estado -momentánea o permanentemente- en riesgo, en un país dominado por mafias, colectivos, pranes, terroristas y malandros uniformados de policía. ¿Se siente protegido por el escudo del Poder Popular, al que pertenece como protagonista, según el régimen?

¿Y qué de sus otros derechos humanos? Si alguien ha logrado mantenerlos indemnes, no es venezolano o no vive en Venezuela, se lo aseguro. A las personas, con certeza, le han violado  recurrentemente alguno o todos sus derechos a la propiedad privada, libre tránsito, libertad de expresión y pensamiento, seguridad social, alimentación y educación.

De manera que cabe preguntarle al venezolano si ha podido vender o comprar lícitamente lo que desee, sin limitación alguna. Ir adonde le venga en gana, en este, su país. Si no ha sentido el temor de expresar lo que piensa, ante la amenaza  de ser llevado a rastras a “La Tumba” u otro de los depósitos de desechos humanos de la Varela. Si le han atendido oportuna y eficientemente en los hospitales del Estado y le han dotado de medicinas. Si usted o sus hijos han recibido una debida educación, así sea básica, en los planteles del Estado. Si se alimenta, por lo menos con “dos de los tres golpes” diarios. Si le alcanza el salario en bolívares para hacer el mercado o comprar la gasolina en dólares. ¿De verdad, se siente el venezolano amparado y en pleno ejercicio en estos derechos, porque encarna ese Poder Popular?

Está visto que solo se trata de un lema de conveniencia política, que se enuncia para captar incautos, bajo el sesgo ideológico, cuando complementan la identificación de los despachos de la Presidencia, ministerios y demás organismos de la administración pública, con el latiguillo “del Poder Popular”; es decir, de usted, el defraudado.

Si en verdad el pueblo venezolano quiere ejercer su verdadero poder, lo puede hacer de la manera más contundente. La propia Constitución le obliga a “colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia” cuando deje de observarse. También le reconoce su derecho a desconocer “cualquier régimen, legislación o autoridad  que contraríe los valores, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”.

El pueblo tiene todo el derecho de rebelarse, está a tiempo de darse su propia solución. ¡Hágalo!

Víctor Antonio Bolívar Castillo 
vabolivar@gmail.com
@vabolivar