lunes, 13 de septiembre de 2021

CARLOS E. AGUILERA A.: DIÁLOGO, EL CUENTO DEL GALLO PELÓN

“Nada es mejor que la exactitud de las promesas del gobierno. La mejor política es la honradez” / SIMÓN BOLÍV AR

¿Quiere usted, amigo lector, que le cuente el cuento del gallo pelón? ¿Recuerda usted ese instrumento de tortura utilizado por nuestros padres y abuelos, para desafiar la paciencia de los incansables niños, que querían seguir escuchando cuentos y más cuentos antes de dormir? Pues bien, ese ese el caso del tan mentado diálogo entre el régimen y representantes de la oposición, que en los actuales momentos se realiza por séptima vez, sin resultado alguno como en las anteriores ocasiones.

¿Quién no recuerda el cuento del gallo pelón?

Bueno, el cuento del gallo pelón en muchos casos fue utilizado por los agotados contadores de cuentos e historias para tomar un poco de aire y de agua. Pero la realidad, es que no existe el cuento del gallo pelón; es solo un mecanismo de distracción para no seguir contando cuentos. En otras palabras, es el cuento con el que el régimen mantiene una estrategia con el propósito o fin de salirse con las suyas, como hasta ahora lo ha logrado, en su pretensión de atornillarse en el poder a como dé lugar, burlándose de paso no solo de quienes se han venido prestando para esta tragicomedia, sino del pueblo venezolano, cansado ya de tanta ignominia, descaro, burla y falta de respeto por parte de los “peones” del oficialismo, que con el cuento de la revolución socialista, marxista y mal llamada bolivariana, mantiene en zozobra a hombres, mujeres, ancianos y niños de toda la geografía, desde hace 22 años.

Claro está, que la diferencia de este cuento de la revolución socialista del siglo XXI, es peor que el cuento del gallo pelón, porque mientras se mantiene el cuento, los acólitos y nuevos ricos, mejor conocidos como los “bolichicos” siguen festinando las reservas del Estado, con bonos demagógicos y obras públicas otorgadas a dedo a sus conmilitones.

De los siete puntos que contiene el memorándum de entendimiento firmado entre el régimen y los representantes de la oposición, en el primer encuentro realizado en la capital azteca, el tema central es el relacionado con el cronograma para las elecciones libres, competitivas y supervisadas. De no obtenerse un acuerdo en torno a este tema, será imposible que la oposición logre su principal objetivo, como es el de sustituir el régimen de Nicolás Maduro por la vía del voto universal, en un plazo perentorio.

Por otra parte, la oposición deberá exigir en la próxima reunión que también se realizará en México, que el régimen no torpedee el referéndum revocatorio, que de acuerdo a la propia Constitución Nacional debería convocarse para el próximo año, siendo ésta la mejor ruta para llevar a efecto las elecciones presidenciales, que aspira el pueblo venezolano, y exige el país y la comunidad internacional, a través de voceros de Estados Unidos, Inglaterra, y organismos internacionales como la OEA. No se debe olvidar que la figura del revocatorio es constitucional y así lo establece el artículo 72 de la Constitución, el cual refiere que si el presidente en ejercicio pierde la consulta, “se considerará revocado su mandato y se procederá de inmediato a cubrir la falta absoluta”, y por lo tanto –según el Art. 233- convocar una nueva elección, para sustituir al mandatario saliente en un plazo no mayor a treinta días.

La oposición enfrenta un reto de gran magnitud, por cuanto deberá superar de acuerdo a la Constitución, los obstáculos que impiden sustituir un gobernante de facto como es el caso de Maduro, pues su mandato (¿) desde enero del año 2019, es considerado ilegítimo, por lo que es totalmente desconocido por más de 54 naciones de todo el mundo. Visto como hasta la presente fecha, la intransigente posición de Maduro particularmente de este tema, es probable que tampoco admita realizar unas elecciones presidenciales transparentes en el año 2024, fecha prevista para los próximos comicios presidenciales. 

El diálogo entendido como tal, es una de las estrategias más eficaces y, a la vez, más difíciles de lograr, de manera particular cuando una de las partes, como es el caso de Maduro ponen condiciones que desde un principio son virtualmente inadmisibles, como la solicitud del levantamiento de las medidas económicas impuestas por el gobierno de los Estados Unidos hace seis años el 2015 con el presidente Barack Obama, luego en el 2016 el mismo jefe de estado de EEUU, no accede al pedido de Maduro, de no prolongar las sanciones vigentes y las extiende un año más, y en el 2017 Donald Trump desde Washington promulga sanciones financieras contra el entonces vicepresidente venezolano Tarek El Aissami, acusándolo de estar implicado en el tráfico de cocaína, luego también aplica una escalada de sanciones contra 13 funcionarios del régimen venezolano.

Un diálogo debe introducirse con una sana intencionalidad y no con tácticas dilatorias, como ocurre con el régimen de Nicolás Maduro empeñado constantemente en soslayar sus responsabilidades con un universo imaginario con el que pretende seguir engañando al país nacional y a naciones democráticas que le han negado su legitimidad al frente de los destinos de la patria, por las razones que exponemos en párrafos anteriores. Una de ellos, el tema de los derechos humanos violados diariamente, cuyos delitos no prescriben y por los cuales deben ser juzgados sus responsables, tal como se denuncia y exige ante la Corte Penal Internacional, en voluminosos expedientes que sobrepasan de 284, y que el pueblo venezolano ansía y pide se haga justicia.

Carlos Aguilera
careduagui@gmail.com
@_toquedediana
Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)
Venezuela

No hay comentarios:

Publicar un comentario