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sábado, 9 de mayo de 2020

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, NOSOTROS SOLOS NO PODEMOS II

No es sencillo dejar de lado el Covid-19 para referirse a cualquier tema de orden político o de otra índole, pero es necesario dejar de lado ese tenebroso contubernio. Por ejemplo, el candidato del partido Demócrata norteamericano, Joe Biden, según las últimas encuestas, está superando a Donald Trump por la mala política aplicada por este para detener el avance de la pandemia china que parece que ha cobrado centenares de miles de muertos en ese país. Para terminar de escapar de este trillado camino, solo diré que, en el caso venezolano por el contrario, quizá por afinidad ruin este mal favorece al régimen, todos conocemos las razones, por tanto no merecen largas explicaciones.  

El hecho es que la lucha por rescatar nuestra democracia no cesa a pesar del profundo malestar, desánimo y desilusión que priva en nuestros compatriotas por el simple hecho de que todavía Nicolás Maduro permanece en Miraflores. Desesperos en otras escalas sociales, como el suicida hecho de Macuto por ocho hombres armados con intenciones de derrocar al régimen o quizá con otros propósitos, es un acto valeroso, pero descocado, perfectamente demencial. 

De manera que, toda opinión que se genere sobre la acción política nacional de unos cuantos meses para acá tendrá una respuesta descompuesta, disconforme. Hasta los partidos que conforman el G4 que caminaban de la mano del presidente Juan Guaidó se han echado a un lado bajo un manto de silencio, no sé si prudencial o protestaria. Según comentarios en corrillos, esa mudez es consecuencia de algunas diferencias con el acuerdo entre Guaidó y el gobierno de Donald Trump. A partir de allí, se dejaron de lado las campañas organizativas que estos partidos políticos venían llevando a cabo preparándose para unas probables elecciones presidenciales o parlamentarias, o ambas al mismo tiempo. Bien, buena parte está en manos de lo que sea capaz de hacer por nosotros el gobierno del norte; por ahora no se ve otro camino diferente a este. 

Sin embargo, no se rechaza de un todo la factibilidad de conversaciones con la idea de buscar una salida electoral. Se pulsea, como es natural, entre ambas fuerzas por conseguir las mejores condiciones que prevalezcan para asistir a esa contienda electoral, si fuera el caso. La terrible crisis económica, la hambruna, las carencias de lo más elemental también ponen a pensar al régimen, que no encuentra la manera de ocultar su tétrica impotencia. Pero se mantiene la vigilancia permanente en el mar Caribe desconociéndose a ciencia cierta el alcance de sus propósitos.        

En definitiva, el desenlace de este drama que vivimos hoy radica en que “nosotros solos no podemos”; esa es la esencia del asunto. Sin que esto signifique que la oposición democrática no continuará haciendo su trabajo en búsqueda de unas elecciones libres, limpias, de ser posible como lo señalaba más arriba. Insisto, ¿cómo oponerse si más del 85 % de los venezolanos desea un cambio político con preferencia por la vía pacífica, electoral, sin desdeñar otras opciones? No deben caber dudas de que todo lo que se lleve a cabo deberá ser  consultado y convenido previamente con el gobierno del norte, aunque la decisión final nos corresponda tomarla a los venezolanos… 

Rafael García Marvez 
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez 

viernes, 7 de junio de 2019

RAUL SANZ MACHADO: AVENTURAS Y AMORÍOS DE SUCRE Y BOLÍVAR

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El 4 de junio se cumplió el 189° aniversario del trágico asesinato del Gran Mariscal Antonio de José de Sucre, a la temprana edad de 35 años. Si descontamos los primeros 15 años de su niñez y adolescencia, es sorprendente la brillante hoja de servicios cumplidos en el lapso de solo 20 años de su conocida actividad militar, política y de estadista en Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y fugazmente en Venezuela.

Habría que agregar su promiscua vida sentimental la que, igual a la de Simón Bolivar, es a la luz de la historia, escasamente conocida y pródiga en aconteceres y anécdotas.  

Este es el tema de esta amena y sorprendente crónica que ofrezco a mis consecuentes contertulios.

Ambos, Bolívar y Sucre conbinaron los ajetreos de la guerra con los del corazón. Y cómo  ¡Que la disfruten 
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 A los 190 años del  asesinato, del Mariscal Antonio José de Sucre y Alcalá  a quien Simón Bolívar le expresó en su última carta, (que no llegó a leerla) 9 días antes de su trágico asesinato en Berruecos, el 4 de junio de 1830: 

"Yo me olvidaré de usted, cuando los amantes de la  gloria se olviden de Pichincha y Ayacucho" 

Sucre, como Bolívar, no eran ajenos al ajetreo sentimental. Enamoradizos y "cucarachones", como ellos solos,  rivalizaban entre sí, en profusos líos de faldas, de lo cual dejaron testimonios en Quito, Perú, Caracas y Bolivia. Sucre procreó varios hijos a los que  reconoció, mientras Bolívar dejó la duda de su paternidad, tal como se lo confesó a su amigo Luis Perú Delacroix, en Bucaramanga, en 1828. Comentando su vida familiar, dicíale que:

  "...ya el número de sus sobrinos era considerable, así como los hijos de estos; que sólo él no había tenido descendencia  porque su esposa murió a los pocos meses de su boda y él no había vuelto a casarse, pero que no se crea que es estéril o infecundo porque tiene pruebas de lo contrario". Sin embargo hay evidencias que parecen demostrar todo lo contrario como veremos mas adelante.

Sucre,  aún comprometido con su novia Mariana Carcelén y Larrea, mantuvo una relación paralela en La Paz con la agraciada Rosalía Cortés y Silva con la cual procreó a su hijo José María, quien a su vez dejó una fecunda descendencia de once hijos que llevaron los apellidos Sucre y Cortés. Entonces no había "televisión..."

En Caracas surgieron los primeros efluvios sentimentales de Sucre, con su paisana Ana María Zerpa, con quien procreó una hija de nombre Lucía.

En Guayaquil los dardos de Cupido tocaron el corazón de la dulce adolescente Pepita Gainza Roqueforte, gente "bien" de la sociedad ecuatoriana y posteriormente los vapores del amor  recayeron en Teresa Bravo, gente no tan "bien", de quien nació Simona, en recuerdo de Simón. Y aunque Sucre no estaba muy convencido de su legitimidad de origen,  tuvo la nobleza de encomendarla a su amigo el Coronel Vicente Aguirre rogándole que "...me haga llevar esta niñita a Quito y la pongan en una casa donde la críen y eduquen con mucha delicadeza y decencia" --sic--

En Chuquisaca, después de la fundación de Bolivia, la pasión toca de nuevo el corazón de Sucre; se llamaba María Manuela Rojas de quien nació Pedro César Sucre Rojas.

El punto final, fue su matrimonio civil, con la Marquesa Mariana de Solanda.  Sucre determinó casarse en La Paz, el 25 de enero de 1828 otorgándole, a su viejo amigo el Coronel Vicente de Aguirre  "...poder bastante para que se despose por palabras de presente que constituye legítimo y verdadero matrimonio, con la Señora Mariana de Solanda y Carcelén" 

El acto se celebró el 25 de abril de 1829 y 5 meses después, el 30 de setiembre, Sucre arribó a Quito para iniciar su tan anhelada, aunque breve vida hogareña. Tan solo 4 meses después debió regresar al campo de batalla para afrontar la campaña contra El Perú, en el Portete de Tarquí.

A  principios  de 1830 arriba Sucre  a Bogotá para presidir el Congreso Admirable convocado por El Libertador, con el objeto de enfrentar la grave situación del intento separatista de Venezuela, promovido por el General José Antonio Páez, Jefe Militar  del Departamento de Venezuela. 

El Congreso no logró sus fines, Bolívar presentó su renuncia irrevocable al poder, en abril de 1830 y emprendió su exilio definitivo.  Sucre  renunció a fines de ese mes, una vez clausurado el Congreso, para regresar a su hogar en Quito a fines de mayo de 1830. Nunca más se vieron.  Sucre  regresó por la  via de la montaña de Berruecos, al sur de Colombia, donde el 4 de junio de 1830 se produjo el atentado que le costó la vida. 

A su esposa, Mariana le faltó "visión" o ¿amor? para valorar su condición de esposa del héroe de Ayacucho y se casó poco después con un  General de apellido Barriga, apuesto oficial de  las fuerzas patriotas y causante por descuido, ¿?  de la trágica muerte de Teresita, la pequeña primogénita y heredera, hija de Sucre y  su esposa Mariana.

La rivalidad amorosa de Simón Bolívar superó con creces  a la del Mariscal Sucre Su primera travesura sentimental, a los 16 años, tuvo lugar en Veracruz, de paso para España; se llamaba María Ignacia Rodriguez, de igual edad, apodada La Guara.

Bien pronto, en Madrid brota el amor definitivo con la agraciada  María Teresa Rodriguez del Toro y Alaiza, con quien contrae matrimonio  --élla 2 años mayor que él-- el 26 de mayo de 1802.  La cuasi luna de miel, duró apenas 7 meses, cuando María Teresa. falleció en Caracas, de fiebre maligna contraída en la hacienda San Mateo. Este dolor lo marcó de por vida y nunca más pensó reincidir. Otro día en sus años postreros confesó:

"Si no hubiera enviudado, quizá mi vida hubiera sido otra; no sería el General Bolívar, ni El Libertador, aunque convengo que mi genio no era para ser alcalde de San Mateo."

Viudo, joven, triste y con acaudalada fortuna, se refugió en Paris, según parece, en los fascinantes brazos de su prima lejana Fanny du Villard, 10 años mayor que él. 
Luego aparece en su vida una tal "Marina", de quien el famoso escritor Alejandro Manzoni,  atribuye al inquieto mozo Bolívar la expresión: "Esa mujer ha decidido mi suerte",  --así sería el romance-

De nuevo en Caracas surgen las lides amorosas, con Isabel Soublette, hermana del General en Jefe Carlos Soublette, luego con la fiel Josefina "Pepita" Machado, Anita Lenoit de origen francés, Asunción Jimenez isleña y enfiebrada como ella sola. 

En 1813, la pasión apunta en Tachira hacia la guapa Juana Pastrana Salcedo. Más tarde en el exilio en Jamaica, Julia Corbier  la primera de las 3 amantes, que le salvaron la vida, aunque sin saberlo. 

En 1819, conoció en el puente de Bogotá a  Bernardina Ibañez prometida del bizarro  coronel Ambrosio Plaza.  Bernardina no le negó sus favores, Bolivar la calificaba de "melindrosa y mas que malindrosa".

Posteriormente, es en Perú donde Manolita Madroño, flor de 18 años, cae en la red del amor, cuando el Cabildo de Huaylas le confía la misión de agasajar con flores  a su libertador. Ademas de flores hubo besos y más amor.

En junio de 1822, tras el brillante triunfo de Sucre en Pichincha, junto con Bolívar desfila en medio del fervor popular por las calles de Quito. Desde un balcón cercano una  fulgurante mujer le arroja flores;  allí se produce un ardiente cruce de miradas, que es el prólogo inevitable de la apasionada entrega total con nombre y apellido: Manuela Saenz y Aispúru, 
24 años, ojos negros, piel blanca y frondosos cabellos. que adornaban su escultural figura.   Manuela era mujer ajena, desposada con el flemático inglés James Thorne, quien le doblaba la edad; un matrimonio de formalidad, sin ton ni son.

Las aventuras románticas de El Libertador, ademas de Manuelita fueron pródigas:  Manuela White, Joaquina Garaicoa. Teresa Mancebo y la angelical gringa Jeanette Hart, quien al morir llevaba en su pecho un relicario con la efigie de su heroe, vaya sentimiento.

No faltó el impacto amoroso con la realista Aurora Pardo, ni de las bolivianas Benedicta Nadal y María Josefina Costas quien como Julia Corbier en Jamaica, y Manuela Saenz en Bogotá, le salvó la vida alertándolo de un atentado contra su vida.  Después, el agradecimiento del placer o el placer del agradecimiento. Igual da.

La presunta paternidad de Bolívar ha dado mucho que hablar; el Cronista Germán Fleitas Nuñez asegura que Bolívar concibió hacia 1814 una hija identificada como Clorinda García de Sena y Toro, abuela de la celebrada Teresa Carreño.  Otros hijos habrían nacido en Francia, Colombia, Bolivia y presumiblemente en diversos paises de Suramerica, según la afirmación del escritor trujillano, Ramon Urdaneta, en su libro "Los amores de Simón Bolívar y sus hijos secretos"  quien le atribuye la paternidad  de 23 hijos en 27 amantes. mencionados con nombre y apellidos y a quienes Bolívar no reconoció, aunque los parió.
  
Eran, en fin de cuentas y cuentos, tiempos de triunfos guerreros, recompensados con triunfos de cama. 

Raúl Sanz Machado
@rsanzmachado