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viernes, 14 de agosto de 2020

LUIS FUENMAYOR TORO, LA COVID-19 Y LA CHARLATANERÍA

El desarrollo de las ciencias en la actualidad permite conocer, explicar y predecir el comportamiento de los virus en general, así como de las virosis generadas y el desarrollo consecuente de las epidemias y pandemias. Esto no quiere decir que se conozca absolutamente todo. No. Nunca se llega a conocer todo en ninguna disciplina, pues la realidad no es estática sino cambiante. Los virus, incluso, son un excelente ejemplo de ello. Sus mutaciones o cambios genéticos son permanentes y constituyen un problema para el tratamiento farmacológico de las enfermedades que causan y para el desarrollo de las vacunas correspondientes. Pero conocemos suficiente sobre ellos como para diseñar medidas que permitan su control, tanto en los individuos infectados como en las poblaciones amenazadas por la diseminación de las virosis.  

En Venezuela, tenemos equipos científicos perfectamente capacitados en esta hoy tan sensible materia: médicos, epidemiólogos, virólogos, genetistas, inmunólogos, intensivistas y sanitaristas. A pesar de la emigración habida de profesionales, todavía se cuenta con un aparato de calificados científicos, una demostración clara del esfuerzo formativo realizado durante décadas y que hoy amenaza con zozobrar. De aquí nuestro empeño en recomendarle al gobierno en relación con la necesaria ampliación del equipo de salud, encargado de enfrentar profesionalmente la pandemia por el SARS-CoV-2. Por supuesto que mundialmente también existe el suficiente conocimiento, para enfrentar la actual crisis sanitaria creada por el coronavirus y, de hecho, la producción de vacunas está en sus etapas finales por lo menos en cinco países. 

Es inentendible entonces, que se haya desatado en esta materia toda una campaña mundial cimentada en falsificaciones, charlatanería, pensamiento mágico, farsa y negación de todos los avances científicos y técnicos de la Humanidad a través de los siglos. Despropósito llevado adelante por parte de una serie de grupos existentes en muchas partes con un objetivo muy evidente y peligroso: la suplantación de las ciencias por la brujería y los disparates y, cuando mucho, por los saberes ancestrales, naturales y populares, que pretenden desplazar a los especialistas y catedráticos por analfabetos, cuyas opiniones estarían respaldadas por una suerte de democracia del saber de los ignorantes. Aquí tenemos a los antivacunas, los terraplanistas, las sectas demoníacas, los creyentes de los OVNI y quienes proponen volver a ser como el hombre primitivo, para evitar la destrucción de la naturaleza.  

En el caso del coronavirus, llegan a afirmar que no existe tal pandemia, que el virus es igual al del resfriado común, que los contagiados asintomáticos no contagian, que la infección se cura con gárgaras de sal, que las mascarillas producen retención de CO2, que los cítricos son efectivos por ser alimentos alcalinos y que bastaría con beber agua caliente para curarse ya que el virus es termolábil. Otros afirman que el coronavirus es un invento de las grandes potencias para reducir la superpoblación mundial o para acabar con los ancianos por no ser productivos, aseveraciones que contradicen la supuesta inexistencia de la pandemia. 

Este tipo de actitudes son favorecidas en Venezuela por el odio hacia las ciencias y el conocimiento que tienen en el alto gobierno. Desprecio por el estudio y la formación, claramente expresado en las declaraciones de Diosdado sobre las predicciones de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, que la práctica demostró ser ciertas. Es parte del legado de Chávez, aunque a algunos no les gusta que se lo mencione.      

Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro

jueves, 25 de junio de 2020

ARIEL PEÑA, EL DÍA SIN IVA Y EL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA

El pasado 19  de junio se realizó  el día sin IVA,  que para el gobierno fue un éxito, por la avalancha de compradores en varios sitios del país, pero  la desorganización que se presentó en algunos centros comerciales, según expertos, ocasionara un aumento significativo en los contagios de la Covid-19 o virus chino en los próximos días; por lo que también políticos de lo que se denomina izquierda en especial  la corriente marxista, ya están planeando su  macabro festín ante el fracaso del ejecutivo, en atención a lo cual hay que afirmar que si en Colombia se produce el vaticinio anunciado, esa es una secuela  de la forma como el partido comunista chino permitió el origen y la propagación de la plaga por el mundo;  y los errores o aciertos de los diferentes gobiernos son solo   efectos,  se conoce  la causa.   

Es obligación de cualquier  gobierno serio no solo enfrentar con todos los recursos del Estado a la pandemia, sino además evitar el colapso económico que produciría  hambre  para millones de colombianos, lo que utilizarían los seguidores de la estafa comunista del marxismo leninismo para sus  torvas intenciones, eso sí olvidando de donde viene la peste; debido a lo cual por  la gran tribulación que le está produciendo  al planeta el partido comunista chino con la Covid-19,  se debería declarar al marxismo leninismo  como enemigo de la humanidad, y en Colombia serían  muy masoquistas los ciudadanos si en el 2022,  votan por candidatos que son respaldados por grupos o partidos  que abrazan al marxismo.  

De ahí que los contagios, las muertes, el hambre,  y todas las desgracias  que ha generado, está generando y generará el Coronavirus, sin discusión provienen  de China, entonces es demasiado oportunista  señalar las equivocaciones que cualquier gobierno pueda cometer ante la emergencia, cuando sabemos el origen de la catástrofe sanitaria y nadie tiene en  la  actualidad una receta mágica para resolver las consecuencias calamitosas de la plaga, puesto que es una situación atípica en donde la humanidad no estaba preparada.  

Los derechos universales fueron violados por el régimen chino, que no dio una alerta temprana acerca de la Covid-19 a las naciones, y ahora  se tienen las consecuencias, pero en Colombia  la mamerteria busca que el gobierno sea el chivo expiatorio, como si el mal fuera único y exclusivo del país, ya que  no hemos escuchado  a ningún dirigente de los diferentes pelambres que constituyen el marxismo,  que se haya pronunciado sobre la responsabilidad del partido comunista de China,  por el nacimiento y la  propagación del Coronavirus.  

Las naciones deberían  exigirle al gobierno chino una indemnización en el menor tiempo posible, para poder paliar a la plaga que se engendró en la ciudad de Wuhan, cuya culpa es de la camarilla marxista, así que las aflicciones que sufre  Colombia  o cualquier parte de la tierra  por la pandemia, tiene el sello perverso del partido comunista chino, lo demás  son los resultados,  por lo que queda patentado que el comunismo desprecia al ser humano y por  lo tanto a la vida, no obstante  que  los criptocomunistas e idiotas útiles buscan  excusar las practicas marxistas; pues al día de  hoy,  ya tenemos  en los diferentes países  casi 500  mil muertos y cerca de 9.2 millones de infectados.  

A un gobierno democrático ante la plaga del virus chino le corresponde defender a los ciudadanos, no  solo por la pandemia, sino también en sectores como el económico y social, de ahí  que el día sin IVA,  es para buscar que no  se pierdan más  empleos especialmente en el sector industrial, comercial y de los servicios, aunque todo el cataclismo  que  sufren los pueblos en la actualidad en  los  diferentes aspectos, está marcado por la irresponsabilidad de  Pekín.  

Así que los mamertos con sus diferentes máscaras no deberían abrir la boca para criticar las iniciativas del gobierno, ante la hecatombe sanitaria y mejor  tener un poco de vergüenza, a causa  de que  el maremágnum pandemico que estamos viviendo, fue permitido por el régimen chino que sigue los dogmas marxistas al igual que los mamertos criollos.  

Ante  la tremenda calamidad  por la irresponsabilidad del esperpento marxista, representado en el gobierno de China, se tienen que recordar las palabras de filosofo brasileño, Olavo de Carvalho, quien afirmó: “El comunismo, no  es un gran ideal que se pervirtió. Es una  perversión que se vendió como un  gran ideal”. 

Ariel Peña
arielpena49@yahoo.com
@arielpenaG
Colombia

sábado, 20 de junio de 2020

NELSON CHITTY LA ROCHE, EL HOMO VERUS Y LA LEGE FERENDA

“Lo relevante en la mentira no es nunca su contenido, sino la intencionalidad del que miente”. Jacques Derrida

No se trata de una crónica que pretenda dar testimonio de lo que pasó y no intenta tampoco, desde un país que asemeja un episodio distópico, una descripción exhaustiva de lo que acontece allende de nosotros mismos, pero me mantengo en sintonía por todas las vías que tengo a la mano y por tanto, si bien no estoy allá, no estoy ausente.

El diario contacto con los apéndices tecnológicos que cooptan a los seres humanos, constituyéndose en una burbuja que los aloja para trabajar, estudiar y especialmente comunicarse con el mundo que han creado y así prescindir del que les era común, experimenta una paradoja, un forzoso regreso a la concienciación vulgar, a la pertenencia al conglomerado para, simultáneamente, dizque protegerse, alejarse de él.

En efecto, el covid-19 con sus implicancias y alcances variados de inestabilidad y vulnerabilidad sacude al mundo y al homo verus lo traslada en meses a una necesaria compensación entre sus giros simbióticos con la cibernética que lo individualizaban, sin embargo, y la súbita confrontación con sus impulsos gregarios que redescubre como si los hubiera perdido en las superficialidades de una presencia sin ánimo de trascendencia.

El homo verus, como yo le llamo; ese del primer mundo, de Europa, Norteamérica y Asia, ese que se asume como el producto del globo desarrollado, tropieza con el desastre, sin poder domeñar la contingencia por otra vía distinta a la inmersión en ella, modificando hábitos y viendo la estructura económica que lo sustenta, moverse, sacudirse, derrumbarse, mientras la potencia pública impotente pero omnisciente lo conmina o lo forza, a una subsistencia que lo disminuye y reduce en todos los ámbitos, pero especialmente en el de la autonomía más sencilla, la de la cotidianidad.

El despertar matutino se acompañaba de ese contacto que asegura su entidad y dominio con su celular que, por cierto, lo acompaña no obstante en el descanso, en la cama o en la mesa de noche, y al que entre parpadeos y modorra debe consultar. Aunque no espere nada de particular, hace el aparatico como otrora el cigarrillo, de compañero existencial.

Empiezan inmediatamente las restricciones a operar. No puedes y no debes, se congracian con aquello de solo si y en estos términos puedes incluso tomar café y mirar a los ojos con mascarilla como escudo para la defensa y miedo a que tus manos, si, las tuyas, se atrevan a tocar, que es lo que están llamadas a hacer, pero ¡cuidado, me puedo y te puedo contagiar!

Pero ¿está o sigue solo el homo verus? Antes, él se segregaba, volitivamente, se desciudadanizaba también porque los asuntos de la comunidad no eran con él ni para él, pero encaraba una realidad a la medida, para servirse de ella.

La tendencia al sincretismo cultural y laboral con el ordenador PC, vino en auxilio de muchos que hacían de esa mesa y ese rincón su universo frecuente y que ahora se convertía en una respuesta disciplinada al llamado del “quédate en casa”, pero no dejes de laborar y una alucinación de sujeción pesada solivianta su espíritu.

El confundido homo verus entonces, interroga en voz alta, ¿dónde estoy y hacia dónde voy? Y oigo voces que me hablan de que nuevamente somos, me dicen y entonces ¿no solamente soy yo? Sino que con otros soy, y ello es así, me guste o no.

Por la mala, además, advierto que ni que quiera me puedo completamente sustraer pero, por otro lado, tal vez sea mejor así, siendo que es peligroso el contacto y lo era ya y lo será porque, si la miró la acoso y si la toco, la intento violar.

Lacan nos regresa a Freud como si nos hubiéramos extraviado. El homo verus está impulsado por una pulsión que lo postula a ser por sí y no por el somos, al que también pertenece pero que sacrifica por el primero. La historia y la cultura que, como herencia a beneficio de inventario civilizatorio recibimos y tenemos, es convicta del delito de haberse mostrado como obsesa falócrata y debe corregirse porque las féminas no figuran suficientemente en el relato ni tampoco hubo justicia para con los homosexuales o aquellos otros que no menstrúan.

La historia y la cultura son, pues, culpables de discriminación y condenadas al permanente cuestionamiento por lo que fueron y, especialmente, deben fijar su foco, su registro, su ethos en ese individuo que fue victimado al agregársele con otros y perderse en esa comunidad su especificidad.

¿Soy posible si no somos? ¿Soy si, acaso somos también? El covid-19 como una tormenta huracanada pero silente, fría, vindicativa, letal, perturba esa insolente liviandad en que la sociedad se mira como una suma y no como un conjunto de ofrece identidad. Suerte trágica que contrasta mi soledad y mi pertenencia para vivir y para morir.

Mientras tanto, el Estado no es hoy sino el poder con elásticas jurídicas que lo desafían, y también se extravía o se reencuentra según se mire. Tiene a su cargo, en la lejana teoría que lo justifica como propósito la seguridad y la libertad, pero que igualmente conoce una demanda constante para dignificar a sus destinatarios mientras estos, cada día más frecuentemente y muy numerosos, además, lo retan con sus compulsiones anómicas y sus tendencias hacia el ilícito.

El índice del covid-19 invita al Estado sin que haya objeciones porque todos comprenden que a ese leviatán corresponde operar el asunto de algunos pero que amenaza a todos y así, “Helas”, en el mismo barco navegamos sin mayor incidencia en el rumbo que llevamos y unidos por el infortunio de esa pandemia.

Claro que en Occidente cabe la protesta y el reclamo, pero más libres queremos vivir y obtener del Ogro no tan filantrópico y a esas seguridades, más vulnerables, más precarios, más morbilidad pareciera notarse. En China es más sencillo y en otros países asiáticos hay similitudes; el poder continúa en mayor o menor medida asemejando a un señor feudal y los pobladores seudociudadanos, suerte de siervos de la gleba. Un grito, un resuello veraz resuena urbi et orbi, el Estado está en crisis y su viabilidad comprometida. Ello es así aunque continúe con la policía y su rodilla en la nuca de otros Floyd, en Hong Kong, Pyongyang, Moscú, Budapest y más allá.

La economía contemporánea de su lado no se guía por sentimientos morales con todo respeto por Adam Smith y su teoría; más bien acude a Hume y desde allí a los utilitaristas para con los números a la mano anunciar que doblan las campanas por el mercado aullando por Keynes y otras ayudas más. El covid-19 que llamaré el “enemigo común” amenazando a todos, con sus reverberaciones y ebullentes, desnudo simultáneamente que como bien escribió Slavo Zizek, estamos ante un “permanente estado de excepción económica”. No hay un orden estable, fehaciente y creíble sino circunstancias que nos llevan de cataclismo en cataclismos financieros y de desorden a desórdenes sociales, y de injusticia a más injusticias.

El covid-19, como el niño en el cuento de Andersen, reveló que el hombre y su cosmos, su cosmogonía, su mundología societaria están desnudos y a la merced de la intemperie que su membresía humanista le exige cubrir, proveer para seguir siendo un instante perfectible en el universo, un testimonio de Dios mismo.

El mundo del islam anacrónico y totalitario hace ya tiempo que arrancó al Corán o tachó las palabras del amor y se quedó con su yihad y su odio. El mundo en desarrolló debe darse por aludida también y admitir que es tiempo de encontrar otros actos en el teatro de la vida, novedades bajo el sol.

Es menester entender que solo en la unión de los hombres puede encontrarse la salvación de los hombres. En lo común que, es el primer concepto a trabajar y para articular, los movimientos que lleven a la superación de los “enemigos comunes” que en el libertinaje y en la amoralidad del materialismo y del egoísmo que desde dentro conspira contra el “homo verus.”

Desde una Venezuela desfigurada, sedienta, hambrienta, a oscuras y envilecida no damos lecciones, si no hemos sido capaces de defendernos nosotros mismos; pero podemos humildemente coincidir en que el covid-19 es un aldabonazo en las puertas de la conciencia humana para que salgan de ella los demonios y los fantasmas que paralizan corrompen, anatematizan y estigmatizan al inerme ser humano para que se atreva a cambiar, trastocar, transformar y en suma, despertar en su espíritu más que unas ideas aisladas, un apasionado compromiso por una genuina revolución que no reconstruya porque no sería revolución sino que edifique otras civilizaciones. ¡Dios quiera!

Nelson Chitty La Roche 
nchittylaroche@hotmail.com
@nchittylaroche

lunes, 8 de junio de 2020

JUAN RAMÓN RALLO: NO HAN FRACASADO LOS ESTADOS PEQUEÑOS SINO LOS ESTADOS INEFICACES

De acuerdo con la popular economista Mariana Mazzucato, la crisis sanitaria del COVID-19 ha expuesto las deficiencias del enfoque “neoliberal” de un Estado pequeño y limitado: tras décadas de desarme material e ideológico de “lo público”, tras décadas en que la obsesión con la eficiencia, con la austeridad o con los recortes ha copado la agenda política, la pandemia se ha topado con unos Estados raquíticos y sin capacidades para contrarrestarla. Si, por el contrario, nuestros gobernantes hubiesen invertido suficientemente en el desarrollo de sistemas de protección de la salud pública o de innovación digital, entonces habrían contado con más medios para combatir el avance del virus durante esta crisis.

En este sentido, y frente a la muy fracasada gestión de EE.UU. o de Reino Unido (los dos buques insignia del neoliberalismo privatizado), Mazzucato ensalza el comportamiento de otros tres Estados que sí han conseguido mantener a raya la propagación del virus: Vietnam, Nueva Zelanda o Corea del Sur. De acuerdo con la economista italiana, estos Estados antepusieron el interés general por encima de los intereses particulares, y gracias a ello fueron capaces no solo de rechazar la suicida estrategia de la inmunidad de grupo sino también de movilizar rápidamente amplios recursos materiales y humanos para desarrollar test asequibles de carácter universal o una sofisticada tecnología de rastreo de los contagiados. Por todo ello, concluye Mazzucato, debemos abandonar el enfoque del Estado pequeño y limitado para pasar a abrazar el de un Estado activista y bien conectado con todos los sectores estratégicos de la economía.

La tesis de Mazzucato es, sin embargo, problemática en un sentido fundamental: Estado grande no es ni mucho menos igual a Estado eficaz frente a la pandemia. Por un lado, algunos de los países con Estados más gigantescos del planeta —como Francia, Italia o Suecia— también han sido algunos de los países con mayor letalidad por el coronavirus, ya sea debido a su reacción tardía o a su estrategia equivocada a la hora de combatirlo (y no: en contra de lo que señala Mazzucato, la inmunidad de grupo no es una estrategia consustancial al neoliberalismo, pues la misma socialdemocracia sueca está tratando de alcanzarla). Por otro lado, los tres países que Mazzucato cita como ejemplares frente a esta pandemia —Vietnam, Nueva Zelanda y Corea del Sur— cuentan como Estados igual o más pequeños que los 'neoliberales' EE.UU. o Reino Unido: en particular, mientras que el gasto público de EE.UU. es del 36,2% del PIB y el de Reino Unido es del 38,3%, Nueva Zelanda gasta el 37,1%, Vietnam, el 27,7% y Corea del Sur, el 22,1% (los antedichos Estados con gestión fallida frente al coronavirus, Francia, Italia y Suecia, gastan el 55,6%, 48,7% y 48,4% del PIB respectivamente).

¿Es posible, por tanto, ser eficaz contra una pandemia con un Estado razonablemente pequeño? Desde luego. ¿Es posible fracasar estrepitosamente frente a una pandemia con un Estado sobredimensionado? Claro que sí. Por consiguiente, si algo ha reivindicado el coronavirus, no ha sido a los Estados grandes (en contraposición a los Estados pequeños, cuyo fracaso cree haber certificado Mazzucato) sino a los Estados eficaces en aquellas áreas cuyas competencias se arrogan de manera monopólica (como, por ejemplo en este caso, la salud pública). Y no: eficacia estatal (o “capacidad estatal”, como gusta de denominarse actualmente) no es lo mismo que Estado grande y omnipotente. No solo porque, como ya hemos mencionado, contamos con claros ejemplos de Estados pequeños y eficaces frente a la pandemia, sino porque, además, los Estados grandes que se arrogan demasiadas funciones pueden terminar deviniendo ineficaces en aquellas pocas que sí deberían ejercer (en este caso, el refranero castellano resulta bastante sabio: “Quien mucho abarca, poco aprieta”).

Verbigracia, cuando Mazzucato contrapone el éxito de Vietnam o el de Corea del Sur (países donde se han realizado numerosísimos test a la población) frente al fracaso de EE.UU., se le olvida mencionar que el imperdonable retraso de EE.UU. a la hora de practicar test masivos se debió a un exceso de burocracia y regulacionismo estatal: no fue que el mercado no pudiera producir suficientes test, sino que el Estado prohibió que los produjera y los pudiera utilizar. Asimismo, las medidas más importantes que debía aplicar cualquier Estado para aislar y acabar con el virus tenían muy poco que ver con el tamaño del Estado: en concreto, mandatar el distanciamiento social (cierre de escuelas, suspensión de grandes eventos, cierre del espacio aéreo, obligatoriedad del uso de mascarillas o incluso confinamiento domiciliario) no depende de que el Estado sea grande (salvo que la mayoría de la población no siguiera las reglas, en cuyo caso se necesitaría de una cierta potencia policial para asegurar su cumplimiento), sino de que el Estado cuente con gestores lo suficientemente competentes como para comprender la gravedad de una pandemia.

Y, como decíamos, cuando tienes un Estado gigantesco que pretende ocuparse de regular casi todos los aspectos de la sociedad, la actuación de ese Estado tenderá a desenfocarse desde aquellas competencias que sí deberían serle capitales a otras que deberían serle por entero accesorias (recordemos, de modo casi anecdótico pero ciertamente ilustrativo, que uno de los grandes debates que centró la acción del Estado español durante las semanas en las que la pandemia estaba penetrando por todos los rincones de nuestra sociedad fue el de la regulación de las casas de juego). A este respecto, por tanto, mucho mejor nos habría ido si los Estados se hubiesen concentrado y especializado en aquellas competencias que con mayor probabilidad ellos —y solo ellos— pueden atender. Dado que la capacidad estatal es limitada —y lo seguirá siendo, por muchos recursos que maneje el Estado, puesto que las capacidades cognitivas de la burocracia estatal seguirán siendo limitadas—, deberíamos adoptar como principio rector lo que el economista Alex Tabarrok ha denominado "presunción de 'laissez faire": cuando la capacidad estatal es limitada —y siempre lo es—, el Estado debería delegar en el mercado todo aquello de lo que el mercado sea capaz de ocuparse y, en consecuencia, concentrarse en aquellos pocos asuntos de los que el mercado —o los mercados actualmente existentes— no es capaz de ocuparse.

No, Mazzucato, los que han fracasado no son los Estados diminutos sino los Estados gigantescamente incompetentes.

Juan Ramón Rallo
contacto@juanramonrallo.com
@juanrallo
España

Este artículo fue publicado originalmente en el blog Laissez Faire de El Economista (España) el 3 de junio de 2020.

domingo, 7 de junio de 2020

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL: COVID-19 ¿QUÉ TAN GRANDE ES LA MENTIRA? (2)

Como lo prometido es deuda, continuamos aquí con el segundo comentario sobre este tema tan controversial, recuerden, nunca antes en la historia de las pandemias o epidemias se habían encerrado a las personas sanas, siempre se aislaban a los individuos enfermos. Aquí veremos algunos comentarios de expertos que contradicen datos e informaciones oficiales.   

Como explicamos en artículos anteriores, desde el inicio del COVID-19 se afirmó que esto había aparecido en un mercado donde se venden animales, entre ellos, murciélagos y que los humanos habían adquirido el famoso virus de este animal, ¿acaso se actuó correctamente con este virus confinando a la gente y paralizando al mundo? ¿por qué unos científicos nos dicen unas cosas y otros los contradicen, ¿se politizó esta “pandemia para cosas siniestras? ¿qué tan cierto es y a quién se cree todas estas informaciones? ¿qué dicen los Premios Nobel y los expertos al respecto? 

Aquellos que se ocupan de estos asuntos saben que la OMS ha sido denunciada en diferentes oportunidades por especialistas por crear falsas alarmas sanitarias, aquí recordamos al Dr. Wolfang Wodart, el que fuera presidente del Consejo de Salud de Europa y que acusó directamente a la OMS por DECLARAR FALSAS PANDEMIAS con aquella famosa gripe aviar la gripe A de los años 2004 y 2010, en el siguiente vídeo podrán escuchar sus actuales declaraciones con respecto al COVID-19, y nos explica lo que sucede todos los años con los virus.  https://www.youtube.com/watch?v=8WSsdoo5NIA

Veamos lo que nos dicen dos premios Nobel acerca del COVID-19, una publicación en el periódico ABC Mundial nos dice que el virólogo francés y Premio Nobel, Luc Montagnier afirmó que “la causa del Covid-19 fue fruto del trabajo de investigadores que buscaban una vacuna contra el sida.  El científico predijo además la inminente desaparición del brote”.
https://abcmundial.com/2020/04/28/mundo/sociedad/luc-montagnier-aseguro-que-el-nuevo-coronavirus-fue-creado-en-un-laboratorio

Infoabae publicó el mes pasado una noticia cuyo título decía así “El demoledor diagnóstico de un Premio Nobel sobre las cuarentenas: “No salvaron ninguna vida" La nota se refería al investigador angloamericano e israelí premio Nobel de Química, Michael Levitt, la afirmación la hizo en una entrevista con The Telegraph. Y añadió “Creo que pueden haber costado vidas. Habrán salvado algunas vidas en accidentes de carretera y en cosas así, pero el daño social por el abuso doméstico, los divorcios, el alcoholismo, ha sido extremo. Y además están los que no fueron tratados por otras enfermedades”.https://www.infobae.com/america/mundo/2020/05/27/el-demoledor-diagnostico-de-un-premio-nobel-sobre-las-cuarentenas-no-salvaron-ninguna-vida/

El pasado 30 de abril, RT publicó un reportaje cuyo título decía “La Inteligencia de EE.UU. asegura que el covid-19 no fue creado por el hombre, pero no descarta la hipótesis del laboratorio” La noticia se desprende de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional.
https://actualidad.rt.com/actualidad/351742-inteligencia-eeuu-coronavirus-origen-laboratorio

Mientras todo esto sucede, las contradicciones de los profesionales de la salud en todo el mundo son una constante, por un lado, están aquellos que dicen que el COVID-19 es una nueva gripe muy contagiosa, pero no tan letal como otras del pasado, por otra parte, están los alineados a la OMS que aseguran que esto es una pandemia y que no se resolverá hasta se encuentre la vacuna. Como se sabe esta última posición paralizó el planeta a base de miedo 

El Washington Times publicó el pasado 28 de abril el siguiente título "El Virus es real, pero la respuesta al coronavirus es exagerada”.  Entre otras cosas la información decía que, con el tiempo, esta publicidad se revelará como un engaño político. De hecho, COVID-19 pasará a ser una de las respuestas políticas más vergonzosamente exageradas, e irracionalmente vergonzosamente exageradamente imperfectas a un asunto de salud en la historia de Estados Unidos”.https://www .washingtontimes.com/news/2020/apr/28/coronavirus-hype-biggest-political-hoax-in-history/

El 21 de mayo de 2020 más 100 médicos reunidos en una vídeo conferencia hecha para el famoso programa LondonReal TV, Brian Rose entrevista al Dr. Rashid Buttar, un médico que contradice muchas de las medidas que se han adoptado en esta supuesta pandemia, se sorprenderán ver lo que piensan los médicos que participaron, aquí les dejo el enlace por si quieren ver la entrevista.  
https://www.youtube.com/watch?v=PvRxX3HKaWk

La doctora Dolores Cahill, experta inmunóloga y bióloga molecular, mundialmente reconocida por un amplio recorrido estudiando los virus y la inmunidad. nos habla en esta entrevista entre otras cosas que ha sido un error el confinamiento, que nunca se debería de haber producido, que no hace falta el distanciamiento social y tampoco al uso de las mascarillas, nos habla de la clasificación de los virus, de la prevención, compara el COVID-19 con el ébola y nos da su opinión sobre la vacunación y lo mejor de lo mejor, dice que los políticos y los científicos que los han asesorado, deberían ser enjuiciados por crímenes a la humanidad por haber dirigido tan mal esta pandemia. https://www.youtube.com/watch?v=HuSpoIHXPIs  Aquí una versión más corta y traducida al español. https://www.youtube.com/watch?v=4qdQKZ-nXBo

Son muchos los médicos en todo el mundo incluyendo en nuestra región que no han estado de acuerdo con la forma como la OMS ha tratado esta supuesta pandemia, como la doctora argentina, Chinda Brandolino, médica clínica, Perito Forense y especialista en vacunación, afirma que nos están engañando.  https://www.facebook.com/watch/?v=231559591287531

Y algo más sobre las vacunas, no se lo pierdan, enseguida la opinión de otro experto, que cada quien saque sus propias conclusiones, Dietrich Klinghardt, MD, PhD, es un investigador y médico, se le conoce por su éxito en el tratamiento de enfermedades neurológicas y la enfermedad de Lyme, es originario de Berlín, Alemania, y ha practicado la medicina en los EEUU por más de 35 años. También atiende pacientes en Inglaterra y Suiza, en este vídeo fue entrevistado recientemente por Alexander Glogg, y el doctor Klinghardt se manifiesta sobre la historia de las vacunas y nos dice que no existe un estudio sobre las vacunas y sus implicaciones a largo plazo, explica por ejemplo que se sabe que todos los que se han enfermado gravemente por el coronavirus conocido como COVID-19 o Sars.Cov2  fueron vacunados anteriormente contra la gripe, también nos explica que en 2017 se hizo un estudio con niños, unos fueron vacunados y otros no, luego se encontró que los vacunados tenían 14 alergias graves y fenómenos neurológicos que el grupo no vacunado no tenían, aquí les dejo el enlace. https://www.youtube.com/watch?v=9Q5wCPyUIUg

Por último, no quisiéramos dejar de comentar que el 27 de mayo Data24 publicó una noticia que decía que Camilla Stoltenberg, ministra de Salud de Noruega se arrepiente de la cuarentena. Ante la pregunta de ¿Qué logró que no podría haberse logrado mediante el distanciamiento social voluntario? Camilla Stoltenberg, directora de la agencia de salud pública de Noruega, ha dado una entrevista en la que es sincera sobre las implicaciones de este descubrimiento. “Nuestra evaluación ahora, y encuentro que hay un amplio consenso en relación con la reapertura, fue que pudimos lograr el mismo efecto, y evitar parte de las desafortunadas repercusiones, al no imponer una cuarentena”.  https://data24.com.ar/la-ministra-de-salud-de-noruega-se-arrepiente-de-la-cuarentena-no-era-necesaria/

¿Cuántos muertos por el COVID-19 se contabilizarán en el mundo a finales del 2020? Pensamos que nunca lo sabremos con seguridad, sin embargo, al final del año se conocerá el total de muertos por enfermedades respiratorias en todos los países y se podrán comparar las cifras con el total de muertes de otros años, estamos seguros que las cifras no serán muy diferentes a otros años.  

Carlos Vilchez Navamuel
carlosvilcheznavamuel@gmail.com
@carlosvilchezn 
http://www.carlosvilcheznavamuel.com/
Costa Rica

martes, 2 de junio de 2020

CARLOS ALBERTO MONTANER, DONALD TRUMP Y HERBERT HOOVER

Noviembre está a la vuelta de la esquina. ¿Quién pagará en el terreno electoral por los 130.000 muertos proyectados, por los millones de desempleados y por el cierre de miles de empresas provocados por el Covid-19? Creo que el presidente Donald Trump. Le pasarán la cuenta, aunque él no tenga la culpa del maldito «virus chino». Ya se sabe que los electores, grosso modo, votan con la memoria del periodo anterior. 

Veamos. 

El 4 de marzo de 1929 fue un día luminoso. Herbert Hoover, el secretario de Comercio de Calvin Coolidge, asumió la Presidencia de Estados Unidos en la ya primera nación del planeta. Había derrotado al demócrata Al Smith, gobernador de Nueva York, de una manera contundente.

Obtuvo el 58% de los votos populares frente al 40% que sacaron los demócratas, y le ganó en 40 de los 48 estados que entonces tenía la nación. En su discurso de aceptación del cargo, dijo que en un futuro cercano la pobreza sería abolida en Estados Unidos.

Tenía razones para pensarlo. Eran los roaring twenties. Una época de experimentación y desenfreno. A Hoover, como suelen decir en España, “le cabía el Estado en la cabeza”. Sabía qué hacer y cómo hacerlo.

Era un ingeniero geólogo graduado de Stanford, dotado del instinto reformista de los grandes burócratas. Por saber, sabía hasta chino (mandarín), aprendido a fines del siglo XIX como consejero del emperador asiático en cuestiones mineras. La nación llevaba casi una década de crecimiento sostenido como consecuencia de la posguerra, y él era un infatigable organizador y un hombre honrado. 

No pudo. Nada de eso le sirvió. El país se le cayó a pedazos a los seis meses de haber tomado posesión de la Presidencia. En octubre de 1929 se produjo el crash de la Bolsa. Ese fue el punto de partida de la Gran Depresión.

Hay cien explicaciones de ese terrible episodio. Siguió una corrida bancaria. Miles de empresas se fueron a la quiebra y paulatinamente el desempleo se multiplicó hasta llegar al 25% de la fuerza trabajadora. 

A partir del crash de 1929 Hoover no supo qué hacer. Intento con los remedios keynesianos de aumentar el gasto público para aumentar la demanda. No tuvo éxito. También experimentó con el proteccionismo económico

A partir de ese momento no supo qué hacer. Intentó con los remedios keynesianos de incrementar el gasto público para aumentar la demanda. No tuvo éxito. También experimentó con las fórmulas del proteccionismo económico.

En 1930 firmó la ley Smoot-Hawley que imponía unos altos impuestos a las importaciones de productos agrícolas y manufacturas extranjeras. Tampoco resultó. Fue contraproducente. Dio inicio a una guerra internacional de tarifas. Era el ciclo de las vacas flacas, como dice la Biblia, y no es nada fácil enfrentarse a estos periodos.

Lo liquidaron en las elecciones de 1932. F.D. Roosevelt le ganó por landslide. Fue una avalancha de votos a favor de los demócratas. Se invirtieron los resultados de cuatro años antes. Los demócratas triunfaron en 42 de los 48 estados. Se apoderaron de las dos Cámaras.

Durante 20 años estuvieron a cargo de la Presidencia hasta que, en 1952, ganó Dwight Eisenhower, un competente y helado general de gabinete que había estado al frente de los ejércitos norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial. 

Los dos grandes partidos trataron de reclutarlo. Los republicanos consiguieron seducirlo. El mensaje fue sencillo: “Hacer la paz en Corea. Nada de bombardear China, como había recomendado el general Douglas MacArthur. No más guerras. Intervenciones clandestinas en otros países, sí. Pero para eso se había creado la CIA”. Los estadounidenses eran mayoritariamente aislacionistas. Especialmente los republicanos.

Biden no debe confiar en que los estadounidenses irremediablemente votarán contra Trump. Es un formidable competidor que dirá, hará y tuiteará lo que sea necesario para ser reelecto

Aunque las elecciones estén a la vuelta de la esquina, Joe Biden tiene 77 años y no debe confiar en que los estadounidenses irremediablemente votarán contra Trump. Éste es un formidable competidor que hará, dirá y “tuiteará” lo que sea necesario para salir reelecto.  

En alguna medida, dependerá de la vice que Biden elija. (Ya se comprometió a que fuera una mujer). Tendrá que ser alguien que esté lista para ser presidente si él se incapacita, muere en la Casa Blanca o no aspira a un segundo mandato. 

Afortunadamente, dispone de tres mujeres excepcionales: Stacey Abrams, abogada graduada en Yale, y novelista exitosa, quien estuvo a punto de ganar la gobernación en Georgia, y las senadoras Amy Klobuchar (Minnesota) y Kamala Harris (California), ambas también brillantes abogadas y graduadas de magníficas universidades: Chicago y California. Stacey es negra. Kamala es mestiza. Amy es blanca. Biden tiene donde escoger.

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner 
España-Estados Unidos

El último libro de CAM es Sin ir más lejos (Memorias). La obra fue publicada por Debate, un sello de Penguin-Random House. Se puede obtener por medio de Amazon Books.

lunes, 25 de mayo de 2020

LUIS FUENMAYOR TORO: LA VERDAD, LAS SANCIONES Y LA COVID-19

En Venezuela hoy, las cosas más que evidentes hay que explicarlas porque hay gente no las quiere entender. Y no es que sean brutos, aunque muchos lo parezcan, sino que están totalmente alienados por sus posiciones políticas e ideológicas. Hoy, tenemos muchas veces que explicarle a la gente y tratar de convencerla de que “el sol sale por el este”. Y no es que rápidamente se dan cuenta que no era por el norte ni por el oeste que salía el astro rey, sino que tardan muchísimo, quizás no en comprenderlo sino en aceptarlo. Llevan tanto tiempo errando y diciendo falsedades, que les cuesta salir de ese pantano y asomarse a la verdad.

Cuando muchacho, me explicaba el Tío Juan, no el de la canción de Alí Primera sino el fundador del Partido Comunista venezolano, que la única forma de dilucidar una discusión era apelando a la realidad de lo que sucedía. Lo hizo con un ejemplo sencillo. Me decía: “imagínate que hay dos personas discutiendo en una calle, sobre si el próximo vehículo que apareciere vendría rodando o volando”. Ambas deberían tener algún argumento para sustentar su predicción. Quien afirmara que el carro vendría rodando diría que “hasta el momento, todos los carros que han pasado por esa calle han venido rodando. El otro, algún argumento daría o simplemente así la creía.

Al pasar el vehículo esperado, la discusión debería terminar. Si pasaba rodando, pues la razón la tenía quien así lo predijo. Si pasaba volando, sería al contrario. He recordado ese pasaje de mi vida muchas veces en los últimos años, pues aunque los carros pasan rodando, quienes afirmaban lo contrario lo siguen afirmando sin hacer ningún caso a la realidad. Claro. Debo decir que la realidad no es tan simple como la del ejemplo, pero eso no significa que no se puedan analizar las cosas un poco más objetivamente y atenerse también “un poco más” a los hechos, de forma de poder determinar los errores cometidos y no seguirlos repitiendo.

Muchas veces, la conducta ante las evidencias aplastantes es simplemente voltear la cara y argumentar cualquier cosa no relacionada con la materia. El caso de las sanciones económicas es uno muy evidente. El desastre nacional comenzó antes de las sanciones. Allí no hay discusión. La destrucción de PDVSA, de la CVG, de las empresas eléctricas, de la CANTV, del suministro de agua, de los hospitales y otros centros, de las escuelas y liceos, de las vías de comunicación, fue muy anterior a la imposición de las sanciones. Pero debería ser también muy claro que éstas incrementan ese deterioro e impiden iniciar un proceso de recuperación.

Pero no. Para unos, las sanciones tuvieron efectos nocivos antes de existir, algo absolutamente imposible. O han existido siempre, incluso en momentos en que el país funcionaba con cierta normalidad. Para otros, son medidas que no causan ningún efecto en la gente sino sólo en Maduro y sus allegados. DirecTV se va del país y dicen que fue porque Maduro les quería imponer algo ilegal. En su locura, afirman que la empresa tenía que cumplir la orden ejecutiva gringa y no las leyes y normas venezolanas, ni el contrato firmado hace años con el Estado. En este caso también influye la cobardía politiquera de quienes impulsan las sanciones, pero cuando éstas golpean a 10 millones de personas, se lavan las manos tratando de evitar daños políticos.

Son como Trump, culpando a los chinos de su incompetencia e indolencia en el manejo de la actual pandemia. O como Maduro, que ante el crecimiento exponencial de los contagios que viene, ya apunta su dedo acusador hacia sus vecinos, para decir que le están mandando venezolanos infectados para arruinarle su estadística. Es una atrocidad, culpar a quienes regresan, de ser armas biológicas. Atrocidad que ya ha tenido su efecto en la conducta perversa y delictiva del gobernador del Zulia, quien ha dicho que a esos venezolanos les hará pasar la cuarentena judicializados en una celda, si se atreven a ingresar por vías alternas a las oficiales. Los han convertido en los leprosos del presente. Creía que lo había visto todo.       

Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro

sábado, 23 de mayo de 2020

LUIS FUENMAYOR TORO, LA VERDAD, LAS SANCIONES Y LA COVID-19

En Venezuela hoy, las cosas más que evidentes hay que explicarlas porque hay gente no las quiere entender. Y no es que sean brutos, aunque muchos lo parezcan, sino que están totalmente alienados por sus posiciones políticas e ideológicas. Hoy, tenemos muchas veces que explicarle a la gente y tratar de convencerla de que “el sol sale por el este”. Y no es que rápidamente se dan cuenta que no era por el norte ni por el oeste que salía el astro rey, sino que tardan muchísimo, quizás no en comprenderlo sino en aceptarlo. Llevan tanto tiempo errando y diciendo falsedades, que les cuesta salir de ese pantano y asomarse a la verdad. 

Cuando muchacho, me explicaba el Tío Juan, no el de la canción de Alí Primera sino el fundador del Partido Comunista venezolano, que la única forma de dilucidar una discusión era apelando a la realidad de lo que sucedía. Lo hizo con un ejemplo sencillo. Me decía: “imagínate que hay dos personas discutiendo en una calle, sobre si el próximo vehículo que apareciere vendría rodando o volando”. Ambas deberían tener algún argumento para sustentar su predicción. Quien afirmara que el carro vendría rodando diría que “hasta el momento, todos los carros que han pasado por esa calle han venido rodando. El otro, algún argumento daría o simplemente así la creía. 

Al pasar el vehículo esperado, la discusión debería terminar. Si pasaba rodando, pues la razón la tenía quien así lo predijo. Si pasaba volando, sería al contrario. He recordado ese pasaje de mi vida muchas veces en los últimos años, pues aunque los carros pasan rodando, quienes afirmaban lo contrario lo siguen afirmando sin hacer ningún caso a la realidad. Claro. Debo decir que la realidad no es tan simple como la del ejemplo, pero eso no significa que no se puedan analizar las cosas un poco más objetivamente y atenerse también “un poco más” a los hechos, de forma de poder determinar los errores cometidos y no seguirlos repitiendo. 

Muchas veces, la conducta ante las evidencias aplastantes es simplemente voltear la cara y argumentar cualquier cosa no relacionada con la materia. El caso de las sanciones económicas es uno muy evidente. El desastre nacional comenzó antes de las sanciones. Allí no hay discusión. La destrucción de PDVSA, de la CVG, de las empresas eléctricas, de la CANTV, del suministro de agua, de los hospitales y otros centros, de las escuelas y liceos, de las vías de comunicación, fue muy anterior a la imposición de las sanciones. Pero debería ser también muy claro que éstas incrementan ese deterioro e impiden iniciar un proceso de recuperación. 

Pero no. Para unos, las sanciones tuvieron efectos nocivos antes de existir, algo absolutamente imposible. O han existido siempre, incluso en momentos en que el país funcionaba con cierta normalidad. Para otros, son medidas que no causan ningún efecto en la gente sino sólo en Maduro y sus allegados. DirecTV se va del país y dicen que fue porque Maduro les quería imponer algo ilegal. En su locura, afirman que la empresa tenía que cumplir la orden ejecutiva gringa y no las leyes y normas venezolanas, ni el contrato firmado hace años con el Estado. En este caso también influye la cobardía politiquera de quienes impulsan las sanciones, pero cuando éstas golpean a 10 millones de personas, se lavan las manos tratando de evitar daños políticos. 

Son como Trump, culpando a los chinos de su incompetencia e indolencia en el manejo de la actual pandemia. O como Maduro, que ante el crecimiento exponencial de los contagios que viene, ya apunta su dedo acusador hacia sus vecinos, para decir que le están mandando venezolanos infectados para arruinarle su estadística. Es una atrocidad, culpar a quienes regresan, de ser armas biológicas. Atrocidad que ya ha tenido su efecto en la conducta perversa y delictiva del gobernador del Zulia, quien ha dicho que a esos venezolanos les hará pasar la cuarentena judicializados en una celda, si se atreven a ingresar por vías alternas a las oficiales. Los han convertido en los leprosos del presente. Creía que lo había visto todo.

Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro        

viernes, 22 de mayo de 2020

ARIEL PEÑA, COVID-19: EL COMUNISMO VERDUGO DE LOS POBRES, DESDE COLOMBIA

No solo la Covid-19 o virus chino, trae consecuencias  catastróficas en la salubridad con millones de contagiados y cientos de miles de muertos, sino que en el aspecto social y económico va a aumentar significativamente la pobreza en el planeta, por la pérdida de más de 300 millones de empleos según la OIT(Organización Internacional del Trabajo), a lo que hay que agregar la miseria absoluta a la que llegara gran parte de la población mundial, con lo que el porcentaje de hambrientos subirá en grado superlativo; toda esta calamidad sin paragón en la historia de la humanidad, es responsabilidad única del partido comunista chino, cuya doctrina se fundamenta en el marxismo que indiscutiblemente es el verdugo de los pobres. 

El dolor que un colombiano o colombiana tenga por culpa del Coronavirus, al igual que cualquier ser humano en las diferentes partes de la tierra, es culpa del comunismo en cabeza del régimen chino, de ahí que en las aflicciones que los habitantes en los diferentes países sufren por la plaga que nos está atacando, ya sea desde el punto de vista de salud, economía, cultura, deporte, estructura, esparcimiento, educación, trabajo, vivienda, etc, hay que mirar al generador de la calamidad que sin lugar a dudas es el partido comunista chino, porque de manera hostil al ocultar la información sobre el virus en su origen, ha condenado a una gran tribulación a toda la humanidad, teniendo esa deuda el comunismo, que desde su aparición con los sofismas del señor Karl Marx ha hecho apología a la violencia y al envilecimiento de las masas como condición sine qua non para  que sus camarillas totalitarias conquisten el poder político o lo defiendan donde lo tienen, por eso es la organización que mayor número de genocidios a cometido en la historia. No se puede olvidar que el marxismo es la mayor factoría de miseria cuando sus élites han llegado a dirigir los destinos de una nación, y para completar la faena, esa doctrina diabólica le da como yapa a mujeres hombres en la tierra, la Covid-19, para acabarlos de empobrecer y degradar, ya que el comunismo totalitario considera a las personas como simples objetos para buscar satisfacer las pasiones desenfrenadas y enfermizas por las ansias de poder que tienen sus dirigentes, sin importar si les toca gobernar sobre las cenizas; siendo los principales ejecutores de las desgracias y sufrimientos de la humanidad, como lo observamos en la actualidad. 

Por los artificios comunista acerca del Coronavirus, se olvida la génesis del mal, contando con los llamados grandes medios de comunicación que en Colombia, casi nunca hacen referencia a la incumbencia de China, país en donde se originó y propagó la plaga, como si con ello se pudiera paliar la peste, subrayando que decir la verdad sobre el tema, sirve para concientizarnos de la situación tan dramática por lo que atraviesa el planeta y, eso no es pánico, pues hay un régimen responsable que en sana lógica tiene que indemnizar a las víctimas donde estén; ya que no se puede seguir aguantando a una doctrina criminal como es el marxismo, que en su aplicación práctica comete toda clases de fechorías ofendiendo a la especie humana, pero la civilización no ha tenido la suficiente capacidad de pedirle cuentas.  

El papa Francisco, el 6 de abril del presente año, dijo: “ Defender al pobre no es ser comunista, es el centro del Evangelio”, frente a esas expresiones, hay que reafirmar que el comunismo nunca ha defendido a los pobres, y por el contrario lo que hace es utilizarlos, para hacer efectivos sus torvos fines burocráticos; por lo que desde el punto de vista cristiano, se debe citar a la Biblia en el libro de Génesis 3:15, en donde Dios pone enemistad entre la serpiente que simboliza lo diabólico de la maldad y la mujer; por lo que el cristianismo debe de estar en las antípodas del marxismo, pues le ha causado de manera luciferina mucho daño a los seres humanos, así como lo estamos viendo con la Covid-19 o virus chino; convirtiéndose el comunismo en el verdugo de los pobres que son los que más sufren con la pandemia. 

Todos los padecimientos que cualquier persona en el planeta haya tenido o vaya a tener, como consecuencia del Coronavirus, tiene la impronta del partido comunista chino, ya que esa organización sigue los dogmas del marxismo leninismo, que mediante sus enseñanzas desprecia la vida, sin importarle en la actual situación los millones de personas que puedan morir por el virus chino, ya que lo que les interesa es el poder no sujeto a ley alguna, como lo dijera el sátrapa ruso Vladimir Ilich Lenin, por lo que indudablemente el comunismo es el verdugo de los pobres. 

Ariel Peña
arielpena49@yahoo.com
@arielpenaG
Colombia

jueves, 21 de mayo de 2020

LUIS FUENMAYOR TORO, EL INFORME DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS FÍSICAS, MATEMÁTICAS Y NATURALES

El pasado 8 de mayo, la ACFIMAN presentó un documento intitulado “Estado actual de la epidemia de la COVID-19 en Venezuela y sus posibles trayectorias bajo varios escenarios”. Este escrito fue calificado por sus presentantes como un informe técnico elaborado con la asesoría de expertos en la materia, el cual se suma a varias otras publicaciones informativas sobre aspectos biológicos y epidemiológicos del SARS-CoV-2, coronavirus causante de la pandemia de la Covid-19. El informe claramente señala estar dirigido a la orientación de los ciudadanos y a aquellos sectores sociales con atribuciones en el diseño e instrumentación de políticas públicas para el mejor manejo sanitario de la epidemia, es decir el gobierno. 

La Academia hizo lo que debe hacer según su misión y visión. Lo que deben hacer también las universidades y otros centros académicos venezolanos. Como reúne en principio a gente capacitada y con productiva trayectoria en las áreas de conocimiento de su competencia, sería lógico que sus opiniones fueran tomadas en cuenta. He venido insistiendo que el gobierno, a pesar de la información diaria que da sobre la pandemia de la Covid-19, no la maneja en forma transparente y que existe un sub registro de casos mayor que el que se ve en toda epidemia. He recomendado que deberían incorporarse otros expertos epidemiólogos y clínicos al equipo de salud oficial, para garantizar un manejo lo más eficaz posible tanto sanitario como terapéutico.  

Con los datos existentes sobre el desarrollo de la epidemia en el país y en el mundo y aplicando ciertos modelos, mundialmente conocidos y en general aceptados, la Academia efectuó un estudio que le permite predecir, con cierto grado de aproximación, lo que puede ocurrir en el país en el futuro cercano. Ante los resultados obtenidos, hizo un alerta nacional sin estridencias sobre los peligros existentes para los próximos meses. El gobierno ha debido analizar el informe y convocar a la Academia a una reunión con el equipo sanitario oficial, para discutirlo entre conocedores de la materia y alcanzar un consenso sobre la forma de actuar. Ésta sería la actitud de un gobierno serio, preocupado realmente por su población, y no simplemente ansioso por llevarse todas las glorias de una supuesta victoria sobre el coronavirus.  

Pero el inquisidor del régimen, al no poder rebatir técnicamente un informe serio, recurrió a amenazar con la visita de uno de los muchos cuerpos de seguridad que hoy existen. Algunos han hablado de intenciones ocultas de la Academia, algo imposible de saberse a ciencia cierta más allá de lo que digan  públicamente sus miembros. Sería ingenuo no pensar que la subjetividad juegue un papel pese a tratarse de científicos ilustres, y más en la Venezuela dividida de hoy. Pero, las intenciones de las personas no son algo que se pueda conocer, pues están dentro de sus cabezas. Se las podría suponer distintas de las plasmadas en el informe, pero sería una suposición, y nadie puede ser acusado por supuestas suposiciones, ni siquiera por aceptar tener malas intenciones, si éstas no llegan a concretarse en actos evidentes.  

Lo que sí es criticable y condenable es la amenaza y la persecución gubernamental de quienes, con el conocimiento en sus manos, demuestran que las cosas no se están haciendo bien. Acusar a quien enarbola la verdad de crear un clima de terror es inaudito, perverso e inaceptable. Es pretender que impere la falsedad y es condenar a la población a peores sufrimientos. Las academias, como las universidades, deben seguir trabajando y estar en lo político mas no en la política. Deben estudiar, analizar y juzgar los hechos políticos nacionales, establecer sus causas y sus consecuencias y hacer sus alertas y recomendaciones. Pero no deben estar en la política, es decir en la lucha por la toma del poder político, pues esta no es su función ya que para eso están los partidos y otras fuerzas sociales. 

Apoyo el documento de la ACFIMAN como informe serio y cierto y repruebo que la respuesta haya sido la amenaza en lugar de la discusión y análisis conjunto de lo allí señalado.   

Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro

miércoles, 20 de mayo de 2020

MARÍA G. MATA C., MISIÓN DE LA UNIVERSIDAD

Esta semana tuvo amplia difusión un webinar (foro virtual) de las academias en el que distinguidos académicos venezolanos disertaron sobre el covid-19 y los retos sanitarios, económicos, sociales e institucionales que plantea. 

Paralelamente, en los predios de la UCV, comenzó a circular un texto del profesor Víctor Rago Albujas, querido y respetado exdecano de Faces, titulado “Cuarentena y actividad académica”. Estos “hechos comunicacionales” me llevaron a recordar una lectura que hiciera hace ya muchos, muchos años, pero que sigue teniendo vigencia: Misión de la Universidad de José Ortega y Gasset (1930).

La cuestión fundamental, decía Ortega, no es tanto la enseñanza que pueda impartir, como el necesario influjo en la vida pública. La universidad tiene que estar “abierta a la actualidad; más aún tiene que estar en medio de ella, sumergida en ella”, tratando los grandes temas del día desde su punto de vista propio, cultural, profesional o científico.

Como atendiendo este lejano llamado ortegano, voces esclarecidas de nuestras academias (Francisco Javier Pérez, Enrique López Loyo, Flor Pujol, Rogelio Altez, Carlos Ayala Corao, Sary Levy, Werner Corrales), apuntaron la necesidad de cuidar el lenguaje, priorizar la salud, garantizar el Estado de Derecho y pensar el desarrollo económico del país y su inserción en el mundo con un abordaje histórico y social de la pandemia. Su objetivo: acompañar la respuesta a la emergencia y proponer orientaciones de políticas públicas coherentes con nuestros valores democráticos.

El profesor Rago, por su parte, en su impecable texto señala la importancia de trascender las preocupaciones inmediatistas en relación con el cumplimiento de la actividad académica en las condiciones impuestas por la cuarentena, y ocuparse del mantenimiento del “metabolismo basal de la universidad”, que es reflexivo en esencia. Se refiere a la obligación de reflexionar sobre el estado del país y la universidad. Tales cuestiones, dice, susceptibles de tratarse con los estudiantes en la forma limitada que permiten las circunstancias, son, sobre todo, responsabilidad profesoral y deberían por lo tanto “configurar una agenda concreta que otorgara sentido y dimensiones más o menos definidas a las preocupaciones de autoridades y sectores sensibilizados de la planta académica”. El uso del condicional señala su inquietud con relación a la falta de pasos concretos en este sentido.

Ciertamente, si bien las Academias Nacionales y algunas cátedras y centros de investigación han respondido responsablemente a la obligación de reflexionar sobre el país, queda pendiente la tarea de pensar la universidad en el contexto tan difícil que estamos viviendo, sobre todo considerando que el gobierno la quiere muerta.

Sería un error menospreciar la amenaza. La escuela, como institución normal de un país, dice Ortega, “depende mucho más del aire público en el que íntegramente flota que del aire pedagógico artificialmente producido dentro de sus muros”. Los ataques a la autonomía y la infraestructura universitaria obedecen a un plan bien estructurado desde el gobierno para acabar con la conciencia crítica.

Callarse no es una opción. Enfocarse solo en mantener las clases tampoco. La historia reclama de la universidad y los universitarios el empuje necesario para el cambio en gestación. La primera batalla es interna.

Referencias:

Academias Nacionales de Venezuela (2020). Impacto de la COVID 19: Visión de las academias. Foro virtual. Disponible: https://youtu.be/t3GucdsnOOE?t=125

Ortega y Gasset, José (1930). Misión de la Universidad. Revista de Occidente, Madrid, España.

Rago Albujas, Víctor (2020). Cuarentena y Actividad Académica. Post de blog. Disponible:https://ucevistasporlaunidad.wordpress.com/2020/05/16/cuarentena-y-actividad-academica/

María Gabriela Mata
matacarnevali@gmail.com
@mariagab2016
@ElNacionalWeb

sábado, 9 de mayo de 2020

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, NOSOTROS SOLOS NO PODEMOS II

No es sencillo dejar de lado el Covid-19 para referirse a cualquier tema de orden político o de otra índole, pero es necesario dejar de lado ese tenebroso contubernio. Por ejemplo, el candidato del partido Demócrata norteamericano, Joe Biden, según las últimas encuestas, está superando a Donald Trump por la mala política aplicada por este para detener el avance de la pandemia china que parece que ha cobrado centenares de miles de muertos en ese país. Para terminar de escapar de este trillado camino, solo diré que, en el caso venezolano por el contrario, quizá por afinidad ruin este mal favorece al régimen, todos conocemos las razones, por tanto no merecen largas explicaciones.  

El hecho es que la lucha por rescatar nuestra democracia no cesa a pesar del profundo malestar, desánimo y desilusión que priva en nuestros compatriotas por el simple hecho de que todavía Nicolás Maduro permanece en Miraflores. Desesperos en otras escalas sociales, como el suicida hecho de Macuto por ocho hombres armados con intenciones de derrocar al régimen o quizá con otros propósitos, es un acto valeroso, pero descocado, perfectamente demencial. 

De manera que, toda opinión que se genere sobre la acción política nacional de unos cuantos meses para acá tendrá una respuesta descompuesta, disconforme. Hasta los partidos que conforman el G4 que caminaban de la mano del presidente Juan Guaidó se han echado a un lado bajo un manto de silencio, no sé si prudencial o protestaria. Según comentarios en corrillos, esa mudez es consecuencia de algunas diferencias con el acuerdo entre Guaidó y el gobierno de Donald Trump. A partir de allí, se dejaron de lado las campañas organizativas que estos partidos políticos venían llevando a cabo preparándose para unas probables elecciones presidenciales o parlamentarias, o ambas al mismo tiempo. Bien, buena parte está en manos de lo que sea capaz de hacer por nosotros el gobierno del norte; por ahora no se ve otro camino diferente a este. 

Sin embargo, no se rechaza de un todo la factibilidad de conversaciones con la idea de buscar una salida electoral. Se pulsea, como es natural, entre ambas fuerzas por conseguir las mejores condiciones que prevalezcan para asistir a esa contienda electoral, si fuera el caso. La terrible crisis económica, la hambruna, las carencias de lo más elemental también ponen a pensar al régimen, que no encuentra la manera de ocultar su tétrica impotencia. Pero se mantiene la vigilancia permanente en el mar Caribe desconociéndose a ciencia cierta el alcance de sus propósitos.        

En definitiva, el desenlace de este drama que vivimos hoy radica en que “nosotros solos no podemos”; esa es la esencia del asunto. Sin que esto signifique que la oposición democrática no continuará haciendo su trabajo en búsqueda de unas elecciones libres, limpias, de ser posible como lo señalaba más arriba. Insisto, ¿cómo oponerse si más del 85 % de los venezolanos desea un cambio político con preferencia por la vía pacífica, electoral, sin desdeñar otras opciones? No deben caber dudas de que todo lo que se lleve a cabo deberá ser  consultado y convenido previamente con el gobierno del norte, aunque la decisión final nos corresponda tomarla a los venezolanos… 

Rafael García Marvez 
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez 

jueves, 30 de abril de 2020

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL, DUDAS SOBRE EL COVID-19, DESDE COSTA RICA

Los números de contagiados y muertos que se ven todos los días en las noticias acerca de lo que dicen es una pandemia producto del llamado COVID-19 son tristes, nadie lo puede negar, pero son cifras pequeñas -como veremos más adelante- si las comparamos con la cantidad de fallecidos que se contabilizan todos los años por diferentes motivos y que suman más de 50 millones de personas en todo el mundo, por ejemplo; solo por hambre mueren más de 7 millones de personas cada 12 meses y por enfermedades infecciosas mueren más de 4 millones de personas al año.
https://www.worldometers.info/es/

Que las pandemias son peligrosas, sí, que  el modo como informan infunde miedo sí, que la vida nos cambió con esta  ¿falsa? pandemia, sí, que hay que trabajar para atacarlas inmediatamente, sí, que las pandemias han aparecido en otras épocas y en peores circunstancias, sí, sin embargo, si reflexionamos y analizamos el tiempo que llevamos desde que se dieron a conocer las primeras noticias hace ya cerca de 4 meses, y si confirmamos que estas noticias son transparentes y no manipuladas como a veces pareciera ser, la cantidad de personas que han muerto hasta ahora han sido pocas, veamos: al 28 de abril de 2020, día que terminamos de escribir este comentario habían cerca de 3.100.000 de personas infectadas, es decir cerca del 0.04% de las 7700 millones de personas que viven en el planeta y, más de 215.000 personas fallecidas, lo que significaría solo un 0.003 % del total de la población mundial.

Estamos conscientes que las personas no son números, pero, la única forma de valorar el problema de forma real es testeando, esto es contando contagiados, recuperados y muertos, por otra parte, tampoco sabemos todavía cuántas de estas personas que murieron estaban afectadas de otras enfermedades y si estas fueron incluidas en esas listas que nos dan todos los días, recuerden según la OMS nos dice que “Las infecciones de las vías respiratorias inferiores continúan siendo la enfermedad transmisible más letal; en 2016 causaron tres millones de defunciones en todo el mundo.
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/the-top-10-causes-of-death

Se ha descubierto que muchos de los fallecidos en estos últimos dos meses los declararon muertos por el COVID-19 sin hacer la autopsia, esto lo descubrieron en Italia una vez que empezaron a llevar a cabo un estudio al respecto, por su parte, Niels Ferguson, autor principal del influyente estudio del Imperial College señaló que los muertos contabilizados por el COVID-19 son solo una tercera parte y que el resto era personas que tenían graves problemas de salud se iban a morir de todas formas.
https://www.linkedin.com/posts/bjornlomborg_half-to-two-thirds-of-the-deaths-from-corona-activity-6656901576961073152-YUsH/

Dicho esto, las preguntas que muchos nos hacemos son por ejemplo ¿No será acaso que este COVID-19 no es más que otra gripe fuerte como el Sars? ¿Es natural o se hizo en un laboratorio? ¿No será que la OMS sobredimensionó esta gripe al llamarla a Pandemia? ¿Qué intereses podrían estar jugando en algunas mentes retorcidas de estas organizaciones, elites de ricachones y países que son comunistas? ¿Por qué este virus no afectó en otras áreas a la China Popular? ¿Ocultaron información al respecto los chinos? ¿De donde surgió el llamado COVID-19?  ¿Cuántos políticos se están aprovechando de esta situación?  Y sin olvidarnos de preguntarnos también de si el COVID-19 está o no ligado con la tecnología 5G como lo afirman algunas personas que han estudiado este asunto.

El Cato Institute publicó un artículo escrito por Victor H. Becerra quien habla del nocivo y politizado papel que ha jugado el Director General de la OMS, Organización Mundial de la Salud, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien ya ha venido recibiendo duras críticas por su irresponsable actuación, de parte de los gobiernos de EEUU, el artículo se titula: China y la OMS: Responsables de la pandemia.               
https://www.elcato.org/china-y-la-oms-responsables-de-la-pandemia?fbclid=IwAR1MGXtV4MMm8HVBDkHxCgyUajm54OVCx-LBPQ0qqAIODYjxmm6UADXZ-sA

Nosotros, coincidimos con algunas otras mentes que piensan que esto podría haber sido provocado con toda intención, y por esta razón con todo derecho nos preguntamos ¿Es acaso esta “pandemia” una guerra biológica para acabar con el capitalismo en occidente? ¿Acaso este confinamiento promovido por la OMS no afecta a todas las economías de occidente? Y, por último: ¿Acaso todo esto no es un engaño político, como lo dice The Washington Times en un artículo de opinión publicado el 28 de abril de 2020 titulado “El coronavirus es el mayor engaño político de la historia”? 
https://www.washingtontimes.com/news/2020/apr/28/coronavirus-hype-biggest-political-hoax-in-history/

Por otra parte, debemos decir que no hemos estado de acuerdo con el confinamiento, es la primera vez en la historia de la humanidad que se encierra a las personas sanas, las medidas tomadas por la OMS han sido desmedidas, tiempos atrás se aislaba siempre a los enfermos, las personas sanas (la mayoría) han combatido los virus con su sistema inmunológico, al aislarlas evitan que la naturaleza se haga cargo de atacarlo. Aquí un vídeo de unos médicos de California que comentan entre otras cosas, que no es bueno estar confinados.                                              https://www.youtube.com/watch?v=_F_bgOEMFQg
                                          
Es evidente que no todo está dicho, ni investigado, los países de occidente se han unido y le están exigiendo a China explicaciones, EEUU y Australia quieren hacer sus propias investigaciones en la ciudad de Wuhan donde se dice apareció el virus por primera vez, hasta el momento China se ha negado.

Pero no todo es negativo, de las crisis y situaciones difíciles siempre hay algo positivo, como bien lo expresó, Fr. Richard Hendrick, OFM en March 13th 2020 “Dicen que en Wuhan después de tantos años de ruido, puedes escuchar a los pájaros de nuevo...Dicen que después de unas pocas semanas de silencio, el cielo ya no está lleno de humos, pero si azul, gris y claro...Dicen que en las calles vacías de Assisi, la gente está cantando desde sus casas y sus balcones  manteniendo sus ventanas abiertas, para que los que estén solos puede escuchar las voces de las familias a su alrededor...Dicen que un hotel en el oeste de Irlanda, ofrece comidas gratis y las entregan a domicilio...Hoy una joven que conozco está ocupada repartiendo volantes con su número por el barrio, para que los ancianos puedan tener a alguien a quien llamar...Hoy iglesias, sinagogas, mezquitas y templos se están preparando para dar la bienvenida y proteger a los desamparados, enfermos, cansados...”

MEJOR AÚN, esto confirmaría que los problemas ambientales de polución y otros que tenemos no son de largo plazo y que se corrigen muy rápido, EL PLANETA NO ESTÁ EN PELIGRO tal y como sugieren los catastrofistas que dicen que se va acabar en 10 años.  A nosotros nos parece que esta pandemia ha sacado lo mejor de las personas hacia sus semejantes, en todo el mundo se ve solidaridad entre los unos y los otros, la mayoría de las personas han debido quedarse recluidas, y sin querer, han tenido un período de reflexión sobre sus vidas y sus quehaceres mundanos, su estado de conciencia se despierta, y lo que hacíamos normalmente, ahora se valora más, cosas tan simples como pasear o jugar en el parque, ir al gimnasio, tomarse un café o estar con los amigos en un bar, ir al restaurante con la familia, festejar libremente cualquier ocasión, hasta ir de compras o salir a dar una vuelta hace falta.

Debemos de estar contentos porque nunca antes habíamos tenido tantos científicos juntos buscando al mismo tiempo una solución para esto que dice que pandemia, están trabajando en el tratamiento y en una vacuna en EEUU, Israel, Australia, Gran Bretaña, la UE, Rusia, Japón y Canadá, algunos afirman que solo en EEUU hay más de 20 laboratorios trabajando en la búsqueda de la cura y de la vacuna. Un ejemplo de esto lo vimos con la noticia que se publicó hace pocos días que decía que la Universidad de Oxford ensaya con humanos una posible vacuna contra el COVID-19. Ya hizo pruebas con éxito en monos, ahora empezarán hacerlo con humanos. https://www.marca.com/claro-mx/trending/2020/04/28/5ea84f40e2704e92738b4645.html

Por otra parte, el sitio de Internet SUTD Data-Driven Innovation Lab  nos muestra un panorama bastante positivo que a nuestra interpretación confirma lo que otros científicos han dicho, este tipo de virus ataca violentamente pero luego tiende a desaparecer, de la misma forma que lo han hecho otras enfermedades similares, todas las gráficas expuestas así lo predicen, aquí les dejo el enlace para que sean ustedes mismo los que estudien lo que aquí se explica. https://ddi.sutd.edu.sg/when-will-covid-19-end/

No podemos ser pesimistas, el mundo cada día está mejor, menos pobreza, menos muerte infantil, más educación, mejor salud y tecnología, mejores comunicaciones, más oportunidades de trabajo, las personas viven más y mejor si comparamos todo esto con los datos de hace tan solo 100 años. Esto pasará y pronto entraremos de nuevo a la normalidad. Sobre el COVID-19, mucha tela habrá que cortar en los próximos meses. Nosotros siempre dudaremos de las instituciones y de quienes las dirigen, debemos cuestionarlos, ese es nuestro derecho.

Carlos Vilchez Navamuel
carlosvilcheznavamuel@gmail.com
@carlosvilchezn 
Desde Costa Rica

jueves, 23 de abril de 2020

MARY ANASTASIA O’GRADY, NO HAY GASOLINA EN VENEZUELA, DESDE ESTADOS UNIDOS

Investigadores del Colegio de Medicina Osteopática del Instituto de Tecnología de Nueva York informan que una vacuna utilizada durante mucho tiempo contra la tuberculosis puede mitigar los efectos de Covid-19, reduciendo su tasa de mortalidad.

El estudio, preimpreso el 24 de marzo y pendiente de revisión por pares, ofrece esperanza a los países de América Latina. Como resultado, en una región donde muchas personas no pueden permitirse perder ingresos al quedarse en casa y los sistemas de salud pública son débiles, existe a favor un historial de administración de la vacuna contra la tuberculosis Bacillus Calmette-Guérin a los niños. Los investigadores informan una alta correlación entre los países con menos muertes por coronavirus y aquellos con programas de larga data de vacunación BCG.

“Cuanto antes un país estableciera una vacuna BCG”, escriben los investigadores, “más fuerte será la reducción en su número de muertes por millón de habitantes”. Venezuela parece haber tenido una política universal de vacunación con BCG desde mediados del siglo XX. Si el análisis del estudio es correcto, la nación puede salvarse de lo peor del Covid-19.

Sin embargo, los venezolanos ahora enfrentan una nueva amenaza existencial: una escasez de combustible. A medida que se desarrolla la crisis, está reduciendo el suministro al transporte, lo que a su vez hace que sea cada vez más difícil producir y distribuir alimentos y agua potable, y gestionar la eliminación de desechos residenciales.

Muchos venezolanos más pueden morir en los próximos meses por la propagación de otras enfermedades, enfermedades crónicas no tratadas, lesiones o desnutrición causadas por la escasez extrema de gasolina.

La capacidad de Venezuela para producir petróleo y petroquímicos comenzó a disminuir notablemente después de que Hugo Chávez purgara a la compañía petrolera estatal PdVSA de aproximadamente la mitad de su fuerza laboral más calificada en 2002-03. En los años siguientes, reemplazó a esos empleados con políticos leales y agregó más a medida que expandió la misión de la compañía para incluir causas sociales. Un hito importante fue una explosión en 2012 en la refinería de Amuay en la península de Paraguaná. El régimen atribuyó el desastre al sabotaje, pero un informe encargado por la oposición señaló que lo ocasionó una fuga de propano causada por un mantenimiento deficiente.

El Complejo Refinador de Paraguaná, que también incluye la Refinería Cardón, y las otras refinerías en todo el país alguna vez produjeron más de 510.000 barriles diarios de gasolina y diesel. Eso fue suficiente para satisfacer la demanda interna y vender en el extranjero. Amuay fue reparado en parte después del gran incendio, pero el suministro de gasolina de alto octanaje disminuyó un 50%. Hoy ni Amuay ni ninguna otra refinería venezolana está operando.

El problema del deterioro podría ignorarse por un tiempo porque la demanda de combustible se desaceleró junto con la economía. El régimen continuó enviando crudo a la costa del Golfo de EE. UU. e importando gasolina fabricada allí por Citgo.

En febrero de 2019, en un esfuerzo por restaurar la democracia en Caracas, la administración Trump puso los activos de Citgo bajo el control del presidente interino venezolano Juan Guaidó. La empresa dejó de abastecer a Venezuela. Maduro recurrió al trueque de crudo por gasolina con Rosneft de Rusia, Repsol de España y ENI de Italia.

El colapso internacional del precio del petróleo ha sido un duro golpe para el valor del crudo venezolano, que ha caído a entre $ 10 y $ 15 por barril. A medida que las sanciones estadounidenses se han endurecido, los compradores han exigido mayores descuentos para compensar los riesgos. Rosneft recientemente entregó su negocio venezolano al Kremlin, sugiriendo que hacer negocios con el productor petrolero sudamericano es más problemático de lo que vale.

El régimen de Maduro está en quiebra, sin contar las ganancias del narcotráfico, pero continúa enviando diesel a Cuba y mantiene una tradición de vender gasolina por centavos, casi regalada Ahora, una nación acostumbrada al combustible barato y abundante está paralizada. Las personas que poseen automóviles no pueden llenarlos. El Gas Natural ya no se entrega en la mayoría de los lugares, dejando a los venezolanos sin combustible para cocinar. Las ambulancias no pueden responder llamadas. Los agricultores no pueden operar maquinaria ni llevar cultivos al mercado.

Escribiendo en el periódico venezolano en línea Tal Cual el 1 de abril, Valentina Rodríguez Rodríguez documentó largas filas en las bombas y muchas estaciones de servicio cerradas en todo el país. Tituló: “La escasez de gasolina en Venezuela se propaga más rápido que Covid-19”.

El viernes, Associated Press informó que había visto una factura de la empresa Maroil Trading Inc. que facturaba a PdVSA “12 millones de euros el mes pasado por la compra de hasta 250.000 barriles de gasolina de 95 octanos”. La compañía es propiedad del magnate naviero venezolano Wilmer Ruperti, quien hizo una fortuna como contratista del gobierno de Chávez. AP informó que el Sr. Ruperti declinó hacer comentarios sobre el asunto. Es interesante considerar si el envío colisionará con la decisión del presidente Trump de duplicar los recursos militares estadounidenses en el Caribe, incluidos los destructores y los aviones de vigilancia. Pero incluso si se logra, es igual al suministro de solo una semana.

Mientras tanto, el régimen dice que tiene la intención de reparar la refinería El Palito en Carabobo, pero los veteranos de la industria dicen que es un trabajo difícil de lograr. Otra opción para Maduro sería deportar a sus guardaespaldas y espías cubanos, hacerse a un lado y permitir elecciones. Si se niega, podría matar a más personas que cualquier virus.

Mary Anastasia O'Grady
O'Grady@wsj.com
@MaryAnastasiaOG
Wall Street Journal
Blog de Mary Anastasia O'Grady
Nueva York - Estados Unidos

Artículo publicado origianalmente en The Wall Street Journal el 5 de abril de 2020 | Traducción libre del inglés por lapatilla.com