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viernes, 12 de junio de 2020

RAQUEL GAMUS, APÁTRIDAS

No hay evidencia más dramática de la crisis que vive una nación que la migración masiva de sus ciudadanos, dejar el terruño es una decisión dolorosa y difícil que implica también dejar los  afectos, las costumbres, los sabores y los olores que forman parte de lo propio, para incorporarse a una sociedad que nos es ajena, donde siempre serás un extranjero independientemente de lo acogedor que pueda ser el país donde fijarás tu nueva residencia. Todo el que haya tenido cercanía con migrantes como es mi caso, hija de inmigrantes, esposa de exiliado, sabe lo que duele no poder encontrar en tu cotidianidad ningún nexo con tu historia y tus afectos.

Lo saben también la mayoría de los venezolanos como receptores de varias olas migratorias de ciudadanos de diferentes países tanto del Medio Oriente como de Europa, para quienes hacer la América significaba buscar las oportunidades de superar la pobreza que  en su lugar de origen no alcanzarían.

Vinieron luego oleadas migratorias del continente, colombianos en su gran mayoría, dominicanos, peruanos, ecuatorianos y también de ciudadanos del Cono Sur en buena parte como exiliados políticos.

Con la llegada de Chávez a la Presidencia se le dio la vuelta a la tortilla. Venezuela dejó de ser una tierra promisoria para convertirse en amenazante. Venezolanos, inicialmente en especial de clases medias y profesionales, la mayoría jóvenes, decidieron marcharse, algunos  engrosaron el talento humano  de otros países, otros se desempeñaron en  oficios descalificados. Muchos de quienes habían convertido a este país en su hogar también con gran congoja comenzaron a regresar a sus países de origen.

El país perdió generaciones que por edad y formación le son fundamentales e insustituibles que se encuentra desperdigada por el mundo, con lo que los jóvenes perdieron su país. Los que nos quedamos, sufrimos la lejanía de nuestros hijos, sobrinos, nietos y también la creciente despedida de amigos y vecinos.

Con la debacle económica de Maduro la migración se masificó y se extendió hacia los sectores desposeídos que por distintas vías, incluyendo la caminata, recorrieron miles de kilómetros para buscar sustento para ellos y sus familiares. Creció hasta los 5 millones, convirtiéndose en el mayor problema del continente y la segunda o la mayor migración del planeta. El gobierno de Maduro siempre fue indiferente a esta tragedia, solo tuvo ojos para ella para presentar como un gran logro propagandístico el regreso de 100 o 200  compatriotas de los 5 millones que se fueron.

Todo apuntaba a que el número de migrantes venezolanos seguiría creciendo, pero cambió con la llegada de la covid-19, el desempleo generado por la crisis hizo imposible a algunos venezolanos sobrevivir en tierras extranjeras y se produjo la necesidad de una minoría por regresar, pero lejos de los brazos abiertos  encontraron rechazo por parte de los gobernantes en ejercicio, burlas, reclamos, malos tratos, y por último restricción en las fronteras.

En el reporte diario de la situación de la covid-19 se diferencian minuciosamente los casos importados de los comunitarios, más allá de la importancia cierta que esto tenga para efecto de los contagios, se contamina con la permanente intención de buscar un culpable foráneo, que en este caso se concentra más en el presidente de Colombia, donde hay más de 1 millón de esos “apátridas”.

En la relación utilitaria que  mantiene el régimen con sus  ciudadanos, el regreso de estos migrantes no le resulta conveniente, muy por el contrario, le complica todavía más un cuadro social y sanitario para el que no tiene respuesta. El gobierno de Maduro quiere que su desastre anterior a la pandemia quede más o menos igualito.

Raquel Gamus
@gamusraquel
@ElNacionalWeb 

jueves, 7 de mayo de 2020

JUAN GUERRERO, EL RIESGO INMINENTE

  Lo diré de entrada. En Venezuela el verdadero y real riesgo es que termine, por decisión de las tres grandes potencias mundiales, Rusia, EEUU y China, dividida en varias zonas de protección, con la aprobación de los países que conforman el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.Ya ha habido experiencias dolorosas sobre esto. Korea y Alemania son ejemplos tristes de estas decisiones de soluciones parciales de conflictos con heridas casi eternas. 

  Veamos. A la fecha, Venezuela se encuentra entre las cinco (está de número cuatro) naciones en el mundo, con mayor riesgo alimentario en su población. Cerca de nueve millones y medio de personas sufren de hambre, malnutrición, desnutrición o desnutrición severa. Lo indica un informe del Programa Alimentario Mundial, agencia adscrita a las Naciones Unidas.

  Poco más de cinco millones y medio de venezolanos han debido huir del país, por razones socioeconómicas, básicamente, y otro más por persecución política. Es la primera vez en la historia latinoamericana que se experimenta este fenómeno de emigración, éxodo o exiliomasivo en la población de un solo país. 

  La industria energética, agropecuaria, las organizaciones financieras, la industria automotriz y de autopartes, los medios de comunicación, entre otras organizaciones y entes del desarrollo económico, han sido destruidos o funcionan con muy poca capacidad de producción y en constante riesgo de paralización. 

  Es la primera vez en la historia de la humanidad que un país, su Estado e instituciones, son copados, asaltados por los grupos de la delincuencia organizada, organizaciones criminales del narcotráfico y el terrorismo internacional. Como resultado, otro Estado democrático y países aliados, han ejecutado decisiones legales para capturar al presidente, declarado ilegítimo, de Venezuela y demás colaboradores inmediatos, indicando precio por su captura, por ser jefes de bandas de narcotraficantes y del terrorismo internacional.

 Entre 2014 y 2019, denominado como el quinquenio de las “guarimbas”, las masivas manifestaciones, protestas, plantones, refriegas (indicado por las organizaciones de derechos humanos) calculan un promedio de 100 mil personas víctimas de la violencia del Estado, entre asesinados, desaparecidos, torturados, secuestrados o reprimidos, bien por acción directa de las fuerzas militares-policiales, o paramilitares. Por otra parte, indirectamente, por omisión o desidia del régimen totalitario, más de 500 mil venezolanos han muerto, al no dotar a los centros de atención médica y proteger a la población, sometiéndola a una planificada escalada de restricciones alimentarias y de servicios públicos: agua potable, electricidad, gas doméstico, gasolina y otros combustibles.

  Oficialmente el venezolano devenga un sueldo mínimo, mensual, de 2,2$ siendo que el sueldo base mundial es de 2,3$ al día. Semejante distorsión de la realidad ha aumentado la brecha de una población, que sobrepasa ya el 88$ que vive por debajo de la pobreza.

  La población venezolana, a la fecha, se encuentra en más del 75% conformada por personas mayores de 50 años. Por lo tanto, una población malnutrida, envejecida, donde el Estado de Derecho en la práctica no existe, sometida diariamente a la planificada incertidumbre alimentaria y médico-sanitaria, golpeada psicológica y sistemáticamente por la propaganda del régimen totalitario en la violencia, represión, odio y brutalidad aprendidas. Que está total y absolutamente desarmada y sin orientación ni organización política para su defensa colectiva. Está en estos momentos en una fase de sobrevivencia, de resistencia pasiva frente al inmenso y colosal aparato represivo de un régimen totalitario y criminal. 
  Creo, dolorosamente, que los eventos de protestas que puedan darse en estas condiciones, son de naturaleza anárquica, por desesperación de una población que progresivamente ha sido sometida a su aniquilación.

  Como ya ha sido una y otra vez denunciado, la invasión de fuerzas militares extranjeras en territorio venezolano ha sido una larga planificación, tanto del crimen organizado, las bandas del narcotráfico y las organizaciones del terrorismo internacional, básicamente del medioriente, que se han infiltrado en todas las instituciones del Estado, incluyendo en la seguridad, militares y entes policiales.

  En las actuales circunstancias no es posible continuar arengando a la población malnutrida venezolana con más sacrificio. Ya ha sido suficiente en más de 20 años de sometimiento planificado para controlarla, saquearla y destruirle hasta su memoria histórica y cultural.

  Internamente los únicos capacitados para enfrentar a estas bandas y megabandas posicionadas en el Estado, son las fuerzas armadas nacionales quienes poseen la formación y las armas de guerra para lograr un cambio real. 

    Ellos y el liderazgo político opositor deberían estar al frente para formular las estrategias, los acuerdos, a corto, mediano y largo plazo. Tanto unos como otros, tienen, necesariamente que contar con la ayuda externa militar que garantice la unidad de la nación como un todo. De otro modo, alargar la agonía de la población venezolana, que muere diariamente, es apostar por el riesgo inminente de la anarquía generalizada y la real posibilidad de las decisiones que se darían en acuerdos de potencias mundiales, bajo el pretexto de la paz internacional, que sometería al territorio a una, dos o más divisiones y el tutelaje de fuerzas extranjeras.

  En la agudizada y prolongada agonía nacional de sobrevivencia, los únicos que pueden detener la avalancha de la anarquía generalizada y la muy posible división de la nación, son los militares probos y apegados a la constitución y las leyes, junto con el liderazgo político honesto de la oposición, por muchos desaciertos que unos y otros hayan cometido. En esta hora de extremo riesgo nacional, preservar la unidad nacional todavía es posible.

Juan Guerrero
camilodeasis@hotmail.com  
@camilodeasis     

domingo, 13 de octubre de 2019

AMÉRICO MARTÍN: DE LA FLEXIBILIDAD POLÍTICA

Acometer la infinita tarea de sobrevivir al descomunal fracaso del Socialismo siglo XXI ha resultado, como era de esperarse, muy superior a las fuerzas de la ávida cúpula del poder. La marca del desastre se aprecia en las cicatrices dejadas por el conjunto de su gestión. Si pudiera resumirse en una palabra la poli-tragedia causada por la pomposa revolución, ninguna más expresiva que “Diáspora”. ¿Cómo será el infierno que calcina a Venezuela para que 5 millones de sus habitantes –muy pronto 8- hayan huido desesperadamente al extranjero?

Las medidas que de tanto en tanto anuncia Maduro han profundizado la crisis en opinión de la clara mayoría de expertos e instituciones financieras del mundo. Son insalvables las contradicciones entre el signo y el sentido, dicho sea con frase del poeta senegalés Leopold Sedar Sengor. “El signo” es lo que promete. “El sentido”, la negación de lo que promete.

La índole del desafortunado proceso revolucionario ha sido desentrañada con argumentos implacables que el régimen ya ni se atreve a rebatir. Escasamente habrá beneficiado a la élite de la Nomenklatura, pero tanto ha costado mantener unido el universo chavista, que remover un solo hilo de la tela revolucionaria amenaza con desmadejar toda la urdimbre.

Por eso ponen buena cara, exhiben sonrisas optimistas, defienden sin convicción lo indefendible y dejan el sueño de la perpetuación a la suerte de los dados.

Sin embargo, mantienen por inercia otro juego: el de envenenar la relación interna de la plural y variada oposición a fin de impedir que reconstituya una muy amplia unidad hacia la que sin duda fluirá la creciente disidencia del chavismo, nacida de la comprensible descomposición cívico-militar-ideológico-moral que aleja a quienes de buena fe creyeron en semejante proyecto.

Pero abordemos el tema de los temas: ¿Cuál es la vía para establecer la democracia venezolana? Lo mejor es dotarse de mucha flexibilidad política. No olvidemos que esa cualidad resulta esencial a la hora de las decisiones. Por ejemplo, en 1952 AD llamó desde la clandestinidad a la abstención. Poco después, asumiendo con inteligencia la iniciativa de Jóvito Villalba, ordenó votar amarillo. Cierto, sobrevino el pronosticado fraude, pero, como también se esperaba, la gran movilización unitaria pavimentó la victoria democrática del 23 de enero 58.

Permítanme ahora comentar el caso del dictador paraguayo Alfredo Stroessner, quien gobernó ininterrumpidamente durante 35 años. En 1954 había expulsado por la fuerza al presidente Federico Chaves Careaga. Mediante sucesivas elecciones mandó sin pausa por más de tres décadas. Su dictadura alcanzó la cima del salvajismo hasta ser echado por otro golpe, esta vez propinado por el general Andrés Rodríguez, quien convocó a elecciones el 1 de mayo de 1989. La democracia paraguaya recomenzó.

Conclusión: en el reino de la inestabilidad paraguaya ocurrió de todo. Un dictador militar se apodera del mando mediante acto de fuerza, pero se perpetúa ¡por vía electoral! hasta ser derrocado mediante otro acto de fuerza por el general Andrés Rodríguez quien paradójicamente restableció el sufragio libre ¡transitando sobre el seguro cauce constitucional!

La lección para Venezuela es sencilla como el pan: un país, como el nuestro, dotado de sólidas instituciones que perdió; y se enorgullecía de su alternabilidad electoral, también perdida, no debe tomar sus retos a la ligera.

Mientras no rescate su extraviada estabilidad debe proceder ante cada uno de ellos conforme a su singularidad. Con flexibilidad y sin dogmas.

En cambio, cada vez que la oposición unió sus banderas con espíritu de fraternidad y colaboración fue muy pero muy difícil que no alcanzara victorias verdaderamente históricas.

Américo Martín
@AmericoMartin

lunes, 29 de abril de 2019

ANDRÉS OPPENHEIMER, JUAN GUAIDÓ DENUNCIA INTERVENCIÓN DE RUSIA EN VENEZUELA,

El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, quien ha sido reconocido por más de 50 países como el presidente interino de Venezuela, me dijo en una entrevista que la reciente llegada de personal militar ruso a su país es una flagrante intervención militar extranjera.

“Es muy grave, porque ingresaron aviones a suelo venezolano sin autorización del parlamento, que es el único que puede autorizar misiones militares de cualquier característica o de cualquier rango en Venezuela”, me dijo Guaidó, refiriéndose a la Asamblea Nacional de Venezuela que él preside.

Dos aviones militares rusos aterrizaron en Venezuela el 24 de marzo, con unos 100 militares y 35 toneladas equipos. El asesor de seguridad nacional de los Estados Unidos, John Bolton, dijo el 29 de marzo que esto era una “amenaza directa a la paz y la seguridad internacionales en la región”.

Guaidó me dijo que el dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, “muchas veces denunció la injerencia e intervención (de Estados Unidos), y resultó siendo Maduro el que facilitó no solamente la llegada de esos dos aviones, sino tambien la presencia cubana a nivel de inteligencia y contra inteligencia”.

Cuando le pregunté cuántos cubanos cree que hay en su país, Guido dijo que su número ha variado entre 20,000 y 40,000, incluyendo entre 2,000 y 2,500 que “son solo destinados al seguimiento y persecución de las fuerzas armadas” en Venezuela.

Guaidó me dijo que vislumbra tres opciones en Venezuela a corto plazo.

La primera es forzar a Maduro a dejar el poder a través de protestas masivas. Guaidó ha convocado para el 1 de mayo lo que denominó “la movilización más grande” de la historia venezolana”.

La segunda opción que citó Guaidó sería un levantamiento militar para restablecer el orden constitucional, como el que forzó la salida del dictador Marcos Pérez Jiménez en 1958.

La tercera opción que mencionó sería una que tenga lugar “con un respaldo o cooperación internacional”. Guaidó dijo que “todas las opciones están sobre la mesa y están siendo evaluadas responsablemente”. Cuando lo presioné sobre la tercera opción, dijo que “intervención ya existe hoy en Venezuela” producto de los rusos y cubanos.

Al elaborar sobre la mega-marcha del 1 de mayo, Guaidó me dijo que buscará atraer empleados públicos y familias de militares. No descartó que sea la primera manifestación masiva que pudiera dirigirse hacia el palacio presidencial, o hacia una guarnición militar.

Maduro está contra la pared, afirmó Guaidó. La economía de Venezuela se ha derrumbado, la tasa de inflación es más del 10 millones por ciento al año, el salario mínimo se ha derrumbado a unos 4 dólares por mes, y hay una escasez generalizada de alimentos y medicamentos.

Mientras tanto, las sanciones petroleras estadounidenses contra Venezuela están comenzando a surtir efecto. Y ni Rusia ni China le están prestando dinero fresco a Maduro, ya que solo están refinanciando créditos impagos, agregó.

Mi opinión: Guaidó tiene razón en gran parte de lo que dice, pero la tragedia de Venezuela es que tanto Maduro como Guaidó están contra las cuerdas.

Aunque la dictadura de Maduro se está quedando sin fondos, la oposición liderada por Guaidó puede perder impulso si pasan los meses y Maduro sigue en el poder.

La atención mundial puede girar hacia otra parte del mundo, y millones más de venezolanos pueden perder las esperanzas y huir del país, como ya lo han hecho al menos 3.4 millones de personas.

Tal como sucedió en Cuba, la clase media se irá del país, y Maduro se quedará con menos bocas que alimentar, más dólares de remesas familiares que envían los venezolanos en el exterior, y una masa de gente empobrecida que podrá controlar a través de raciones alimenticias entregadas por el gobierno.

Es por eso que la manifestación del 1 de mayo convocada por Guaidó puede ser un momento decisivo en la crisis de Venezuela.

Puede que la presencia rusa y cubana en Venezuela atraigan cierta atención internacional, pero nada como una manifestación sin precedentes contra Maduro revitalizará el apoyo interno y externo a la causa de la restauración de la democracia en Venezuela. Está en vuestras manos, venezolanos! 

 Andrés Oppenheimer
@oppenheimera

viernes, 4 de enero de 2019

NELSON CASTELLANO-HERNÁNDEZ, ACTOS HEROICOS


Me reclamaba un lector que mi artículo anterior era “Una página de conceptos heroicos” al que le faltaba “algo practico” para conseguir la solución en Venezuela. Por la sugerencia enviada parecería que bastaría con que la diáspora denunciara la situación ante la ONU para resolver el conflicto.



Entiendo su preocupación, por lo que me motivé a escribir estas líneas. Antes quisiera llamar la atención sobre el contenido de un artículo de opinión, en cuyas pocas cuartillas, es difícil diversificar su contenido; el mismo debe enfocarse en una problemática y obedecer a un objetivo específico, no hay espacio para mucho más.

Por eso habrá artículos donde solo se denuncian hechos, en otros se analizarán principios. Existirán aquellos donde se apoyarán decisiones, se sugerirán caminos… o se intentará renovar la esperanza.

El que los escribe es un ciudadano, sometido a las mismas preocupaciones y dudas que todos los venezolanos; intenta materializar con palabras las ideas que percibe del conglomerado social. Las analiza a la luz de principios, valores, conocimientos y experiencias… y luego las expresa intentado hacer un aporte a la reflexión común.

En estos días es más difícil escribir, motivado a que celebramos las fiestas familiares más importantes para el pueblo venezolano. Intentamos no confundir sentimientos, ausencias, perdidas, decepciones… con nuestra Fe y con la Esperanza de conseguir el tan anhelado cambio político en el país.

Consecuente con mi línea de escritura y a pocos días de la llegada de un nuevo año, No puedo dejar de pasar por alto la fecha trascendental del 10 de enero, por eso es preciso hablar muy claro para no equivocarnos.

La primera constatación no es un secreto para nadie, tenemos una oposición política dividida, sus líderes han perdido la sintonía popular. Sea por errores de estrategia, por difamaciones, por la guerra sucia de los laboratorios del régimen; pero también por traiciones, saltos de talanquera, poca asertividad, por corrupción, por no hablar claro o por obedecer principalmente a intereses partidistas o personales… ¿Cómo conseguir la libertad, con quien no sabe ser justo?

La consecuencia principal de esta situación es la perdida de la esperanza. Por eso se incrementa el éxodo… un sálvese quien pueda es lo único que queda, al desaparecer el guía unitario que encarne la posibilidad del cambio.

Esa es la mayor responsabilidad de la oposición… de asumirla en toda su dimensión, depende la posibilidad de personificar de nuevo la libertad. No es solo el pueblo el que tiene que aprender la lección del experimento Chávez; de esta tragedia también es necesario reconocer los errores, las mezquindades, las formas retrogradas de hacer política… obteniendo siempre los mismos desastrosos resultados, porque se cometieron los mismos errores.

La siguiente constatación es que muchos intereses privados, económicos, empresariales, se han movido muy a gusto, para enriquecerse con la miseria generada en el país. Actuando igual o peor que el chavista de base, que se vende por unos mendrugos.

La tercera realidad, quizás la más dolorosa para un país forjador de libertades, es que la República fue traicionada por las altas esferas de las Fuerzas Armadas Nacionales. Quienes se inclinaron, por la corrupción imperante en sus cuadros superiores.
Ahora bien, pienso que nuestro principal error, ha sido creer que vivimos simplemente un conflicto. Que aquí conviven dos partes inmersas en una situación difícil y que podremos arreglar esto con diplomacia y tacto.

Si solo fuera esto, bastaría con sacar a la luz los desacuerdos, abrir un debate, una discusión para llegar a soluciones que satisfagan a los implicados. He aquí el discurso de los “Zapateros”, solo que en Venezuela una de las partes, jamás piensa entregar y no le reconoce derechos, ni siquiera los humanos, a la otra.

No existe intención democrática por parte del régimen, no existen canales de negociación… son tan solo excusas para ganar tiempo… para aplastarnos mejor. No hay esperanza para una solución equitativa del supuesto conflicto, porque el régimen no es una parte… Maduro es solo un representante, obedece a un proyecto de control de la Habana sobre Venezuela.

Por lo tanto, ante un régimen dictatorial, solo queda la posibilidad de lograr un compromiso de renuncia con concesiones, producto de una presión nacional e internacional… o la imposición de una de las dos partes por la fuerza.

Dicho todo esto sin anestesia, respondo al lector que mencioné al principio que, por encima de “conceptos heroicos”, son necesarios “actos heroicos” y que los mismos nos corresponden a todos. Entender, que a cada venezolano le toca decidir dónde empezar la resistencia, para salvaguardar la libertad.

El que sepa escribir que escriba, el que sepa hacer lobby que haga lobby, el que sepa despertar la chispa que lo haga… pero con visión unitaria, geopolítica. Manejando relaciones y contactos internacionales, consiguiendo apoyos…

Necesitaremos gente comprometida con la libertad. Lo dijo Mahatma Gandhi, defensor de la no-violencia “Correrán ríos de sangre antes de que conquistemos nuestra libertad, pero esa sangre deberá ser la nuestra”.

El sacrificio será necesario, Bolívar libertó Venezuela, pero en el camino cayó Sucre y tantos otros. El que quiera liderar el proceso que se ponga a la cabeza y asuma valientemente, que no de tregua… que no se “raje”; el chavista corrupto preferirá salvar su cabeza, cuando sienta que esto es definitivo.

El nuevo líder debe comunicar con sinceridad, tener proyecto. Asumir frontalmente el compromiso, confiar en sí mismo, poseer autocontrol y recuperar la empatía con el pueblo de Venezuela.

El 85% de oposición al régimen, no ha sido endosado a los partidos políticos y esto es una realidad. Por el país llegó la hora de preparar una alternativa unitaria, dar los pasos constitucionales previstos a partir del 10 de enero y asumir el compromiso de una transición.

Sera el momento de demostrar la madurez política, sin estridencias ridículas, ni “refraneos” cursis. Sin la crítica destructiva que se hacen unos a otros, por egoísmos y pequeñeces que los convierten en enanos políticos.

Sin descalificar sectores de la sociedad civil, sin posturas arbitrarias… aquí ya nadie es mayoría, ni representa solo una alternativa real… todos necesarios, pero en condiciones similares. Son muchas las personas con méritos y es con lo que contamos, no hay espacio para golpes bajos, rumores inventados, ni para hacerse eco de la guerra sucia del régimen.

Aquí enfrentamos algo serio, un narco estado, intereses poderosos de Irán, Rusia y China. Un buen diplomático debería ya estar negociando con ellos y con los factores aliados con la causa democrática… que son muchos y de nuestro lado… siempre y cuando seamos coherentes.

La semilla de la libertad fue regada con la sangre de mucho joven inocente, en el 2019 brotará vigorizado el árbol de la libertad. A partir de enero comienzan los actos heroicos, donde mediremos a patriotas y tiranos.

Jean Jacques Rousseau, filósofo francés, el primero a conceder la soberanía al pueblo, estaba claro: “Renunciar a nuestra libertad es renunciar a nuestra calidad de hombres, y con esto a todos los deberes de la humanidad”.

Ex Cónsul de Venezuela en París