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jueves, 11 de julio de 2019

RAUL SANZ MACHADO: A 200 AÑOS DEL NATALICIO DE LA INEFABLE REINA VICTORIA DE INGLATERRA.

En mayo pasado se cumplió el bicentenario de la Reina Victoria, quien ademas fue Emperatriz de India, en 1876;  una mujer que dejó una extraordinaria hoja de vida, de carácter recatada, sobriamente autoritaria, a lo largo de sus 63 años de reinado, sólo superado por la actual Reina Isabel II. quien ocupa el trono británico desde hace 67 años.  Se le consideró la monarca mas poderosa e influyente de su tiempo.

Victoria nació el 24 de mayo de 1819 y transcurrió la mayor parte de su vida en el Palacio de Buckinghan. Fue la venerable  esposa de su príncipe consorte  Alberto de Sajonia Coburgo, con quien procreó 9 hijos, quienes a su vez procrearon 42 nietos. Vaya descendencia. Aunque cuando se casó no uso la corona real para otorgarle igualdad real a su marido,  el principe consorte Alberto no era extraño al sueño de la silla real, sueño que podría realizar. según revela la fotógrafa y biógrafa real Lucy Worsley, mientras la reina estuviera embarazada según los chismes de palacio.

Se  señaló que era una madre mas bien fría y poco amable, pero el Museo de Londres reveló fotos que derriban ese mito. La Reina Victoria, reveló a su hija mayor que había vivido una infancia muy infelíz, pero en verdad sus recuerdos eran muy complejos, lo que pudo incidir en la rigidez de su carácter. Era una soberana de carácter severo, crítico, pero amaba a sus hijos y de manera especial a su esposo.

A la muerte de su esposo Alberto, la Reina Victoria vistió de luto rígido durante el resto de su vida.  Después de un largo reinado próspero, la venerable monarca británica falleció en 1901-  El pueblo ingles le ofreció innumerables homenajes,  y el correo británico emitió colecciones de estampillas en su honor.  La Reina Victoria supo reafirmar las bases fundamentales del reino inglés.


Raul sanz machado
rsanzmachado@gmail.com
@rsanzmachado

domingo, 2 de junio de 2019

JOSÉ LUIS MÉNDEZ LA FUENTE: LA ESTAFA POLÍTICA DE BORIS JOHNSON

Boris Johnson el controversial líder del partido conservador, exalcalde de la ciudad de Londres  y otrora Ministro de  Asuntos Exteriores del gabinete de Theresa May, cargo al cual renunció el verano pasado por estar en desacuerdo con la manera en la cual la premier británica estaba conduciendo  las negociaciones sobre el Brexit con la Unión Europea, acaba de ser demandado, en el peor momento de su carrera, cuando  se ha convertido en el principal candidato a sustituir a May en el 10 de Downing  Street.

El polémico dirigente de los tories fue uno de los más conspicuos representantes del Brexit, con una posición sobre la salida de Europa  que lo llevó a hacer campaña a su favor, por todo el Reino Unido, con un bus rojo en el cual se podía leer en letras grandes: Nosotros enviamos 350 millones de libras a Europa, todas la semanas. Un dinero que según Johnson podría financiar el sistema nacional de salud británico conocido en inglés por sus siglas NHS. La cifra, que no era correcta, pues la verdad es que no llega a doscientos millones, tampoco tomaba en cuenta el reintegro que le hacía la Unión Europea al Reino Unido como socio de club. 

Su  cruzada  a favor de la salida de la Unión Europea fue tan exitosa, que influyó decisivamente, junto con la de otros conocidos  lideres del movimiento Brexit como el ultranacionalista Nigel Farage, para que los británicos votaran por abandonar Europa en junio del 2016, en un referendo que apenas se decidió por un estrecho margen del dos por ciento.

Que los dirigentes y lideres de un gobierno cualquiera e incluso de la oposición, sin importar el bando, hagan demagogia, manipulen datos y mientan descaradamente, es un comportamiento tan usual en política que cuando un ministro o un presidente lo hacen, nos hemos habituado a que sean las urnas las que decidan su suerte; lo cual casi nunca sirve para hacer justicia política. Guiados por  la fuerza de la costumbre, nos hemos conformado con eso por mucho tiempo; convirtiéndonos en ciudadanos incapaces de vislumbrar otras opciones. En la creencia de que  no se puede hacer nada más, lo consideramos imposible; cuando otro tipo de sanciones como, por ejemplo, una fuerte multa y la inhabilitación para la política  por un tiempo, podrían convertirse en mejores y más certeros aliados. 

Bajo esta óptica, las penas privativas de libertad  para el político que estafe a sus votantes, parecen impensables dentro de nuestra percepción de la política como una actividad de manos libres que solo pueden atarse y conducirle a la  cárcel  cuando roba los dineros púbicos  o recibe sobornos. Pero la corrupción es algo mas que eso, porque cuando un político miente intencionalmente al elector, solicitándole el voto bien para él o para un tercero, lo está estafando, es decir, engañándolo en su buena fe para obtener su voto. Y la estafa es un delito en cualquier parte del mundo.

Pero afortunadamente, siempre hay alguien, más tarde o más temprano, que ve las cosas de otra manera y con otra perspectiva. Es el caso de Marcus Ball un abogado y activista británico que acaba de interponer una demanda contra el líder del partido conservador, pero que tiene fuertes implicaciones sobre el Brexit. La misma se fundamenta en el mal uso hecho por Johnson de las estadísticas oficiales, mintiendo repetidamente y engañando a los británicos respecto al coste de pertenecer en la UE, al asegurar que el Reino Unido pagaba cada semana 350 millones de libras (casi 400 millones de euros).Una cifra que sabia no era cierta pero que sin embargo utilizó como eslogan de campaña.  Por lo pronto, la juez del caso le ha dado curso a la petición enviándola a una audiencia preliminar cuya fecha está por fijarse. Para financiar el juicio Ball también hizo su propia campaña, llegando a recolectar unas doscientas mil libras. 

Los abogados de Johnson que suponemos estarán  buscando alguna salida procesal que permita  apelar o demorar el asunto, ya han dicho que se trata de una estratagema con objetivos meramente políticos y que están tranquilos pues ninguno de los hechos reivindicados ante el tribunal se produjo cuando él era alcalde, ni como consecuencia del ejercicio directo de su representación parlamentaria; sino en el curso de una campaña política nacional, ajena a sus obligaciones propias como diputado. Es decir, que curiosamente tenemos, por una parte, a un demandante civil tratando de judicializar una actividad  política y, por la otra, a los defensores del demandado intentando politizar una reclamación judicial de naturaleza civil. 

No sabemos si después de esa vista preliminar la demanda pasará a juicio o será desestimada, pero el hecho de que sea esta la primera vez que alguien se propone ponerle coto legal a los excesos de los políticos a la hora de dirigirse a su público, nos parece sano y adecuado, pues a nuestro modo de ver no limita en nada la actividad y naturaleza de la política, que no queda de manera alguna en riesgo, ni comprometida en su libertad de expresión y acción. Cuántas guerras y calamidades en el mundo se hubieran evitado si  los líderes del momento no hubiesen mentido deliberadamente.

Pero, aunque es muy difícil que prospere el reclamo contra Johnson, probable primer ministro, debemos recordar que hablamos de Inglaterra, tierra de fuerte raigambre política y sólidas instituciones; cuna del parlamentarismo, de los derechos civiles, donde se decapitó un rey y se produjo una gran revolución un siglo antes que en Francia. Una tierra de magia y de magos, donde todo es posible.

José Luis Méndez La Fuente
@xlmlf

miércoles, 13 de marzo de 2019

ARMANDO RIBAS, LIBERALISMO: CAMINO A LA LIBERTAD


He estado insistiendo en lo que considero la confusión reinante en el mundo, como consecuencia de la ignorancia prevaleciente respecto a los principios determinantes del mundo en que vivimos. Al respecto reconoció William Bernsein en su The Birth of Plenty que hasta hace unos doscientos años se vivía como vivía Jesucristo.

Esa confusión reinante surge como consecuencia de la aparente ignorancia respecto al carácter filosofico político del liberalismo. En gran medida se considera erróneamente que el liberalismo entraña una forma de pensar del ser humano, cuando es el producto de las ideas que dieron la luz al sistema ético, político y jurídico que cambió la historia del mundo.

Esas ideas surgieron en primera instancia del pensamiento de John Locke en Inglaterra que determinó la transformación inglesa a partir de la Glorious Revolution de 1688. Y voy también a insistir en que ella no se debió a la llamada cultura anglosajona, pues como reconoció David Hume: “Los ingleses en aquella era estaban tan sometidos que, como los esclavos de Este, estaban inclinados a admirar aquellos actos de violencia y tiranía que eran ejercidos sobre si mismos y a su propia expensa”.

Podemos ver entonces que de conformidad con la anterior observación, las ideas de Locke partieron del reconocimiento de la naturaleza humana y no de la pretensión de transformarla. En virtud de esa concepción Locke reconoció que los monarcas también son hombres y por tanto se requería la limitación de las prerrogativas del rey. Y al respecto escribió: “ Esto es como si los hombres al abandonar el estado de naturaleza entraran en sociedad y aceptaran que todos ellos menos uno debía estar bajo la restricción de la ley”. O sea estaba en contra del derecho divino de los reyes e igualmente a favor de la libertad religiosa. Y al respecto escribió: “Nadie puede ir al cielo con una religión en la que no cree”.

Por supuesto también estaba a favor de la propiedad privada, que consideraba producto del trabajo del hombre. Voy a insistir entonces en un principio al cual consideraba el fundamento de la libertad. Al respecto escribió en su Un Ensayo Concerniente al Entendimiento Humano. “El derecho del hombre a la búsqueda de la felicidad es el principio fundamental de la libertad”.

Ese principio fue reconocido prácticamente por Adam Smith en su concepción de la mano invisible y así escribió: “En la persecución de su propio interés el frecuentemente promueve el de la sociedad más efectivamente que cuando realmente intenta promoverlo. Yo nunca he visto mucho bien hecho por aquellos que afectan negociar por el bien público” Y a los hechos me remito en la actualidad respecto al realismo de esa observación.

Lamentablemente todavía se habla del liberalismo francés, que considero una falacia de la historia. Como bien dijera Ayn Rand: “La filosofía americana de los derechos del hombre nunca fue totalmente comprendida por los intelectuales europeos”. Y valga la redundancia, recordemos el pensamiento de Rousseau, Kant, Hegel y Marx como el baluarte del totalitarismo como la racionalización del despotismo.

No obstante esa realidad en un libro de Ignacio de Posadas Montero “El Rescate de un Liberalismo Perdido” el autor persiste en el pensamiento de Locke pero ignora el derecho a la búsqueda de la felicidad. Seguidamente se refiere al liberalismo francés y al respecto cita a Condorset en el sentido de que el liberalismo creo un proceso de perfección de la naturaleza humana.

Nada más falaz que ese pensamiento, pues como reconociera David Hume, siguiendo el pensamiento de Locke: “Es imposible el cambiar o corregir algo material en nuestra naturaleza, lo más que podemos hacer es cambiar nuestra circunstancia y situación”. Y en función de esa realidad. Peter Drucker escribió: “Tan difundida y tan falaz como la creencia de que la Ilustración engendró la libertad en el siglo XIX es la creencia de que la Revolución Norteamericana se basó en los mismos principios que la Revolución Francesa y que fuera su precursora”.

Los anteriores principios señalados por Locke, Hume y Adam Smith fueron llevados a sus últimas consecuencias por los Founding Fathers en Estados Unidos a partir de la Constitución de 1787 y el Bill of Rights de 1791. Y perdón pero voy a volver a citar a James Madison que escribio: “¿Pero que es el gobierno mismo sino la mejor reflexión de la naturaleza humana? Si los hombres fueran ángeles, no sería necesario el gobierno. Si los ángeles fueran a gobernar a los hombres, ningún control externo ni interno sería necesario. Al organizar el gobierno que va a ser administrado hombres sobre hombres, la gran dificultad yace en esto: Usted debe primero capacitar al gobierno para controlar a los gobernados; y en segundo lugar, obligarlo a controlarse a si mismo. Una dependencia en el pueblo es sin duda el control primario; pero la experiencia ha enseñado a la humanidad la necesidad de precauciones auxiliares”.

Esas precauciones auxiliares definieron la creacion del llamado Judicial Review, que surgio del caso Marbury vs. Madison en 1793 en el cual el juez Marshall decidió: “Todos aquellos que han organizado una Constitución escrita la consideran la ley fundamental y suprema de la nación y consecuentemente la teoría de todos eso gobiernos debe ser que una ley de la legislatura repugnante a la Constitución es nula…Es enfáticamente el ámbito y el deber del departamento Judicial decir que es la ley”.

Así se creo el sistema llamado el Rule of Law que voy a insistir de acuedo con los Founding Fathers de que no es la democracia. Y por esa razón Thomas Jefferson dijo: “Un despotismo electivo no fue el gobierno por el que luchamos”. Y Hamilton: “Una peligrosa ambicion más a menudo yace bajo la especiosa máscara de los derechos del pueblo” A partir de ese criterio igualmente insisto en que el sistema no es económico sino ético, político y jurídico y la economía es la consecuencia. El llamado libre mercado es la consecuencia del respeto político de los derechos individuales.

Lamentablemente todo parece indicar que el llamado populismo se ha apoderado de la política en Occidente. En un reciente artículo de Foreingn Affairs Freed Zakaria escribió “Populism on the March”. Y el populismo prevalece en Europa a traves de la Social Democracia. El populismo es de izquierda el socialismo y de derecha el nacionalismo. Y llego el nacionalismo a Estados Unidos vía Trump y su proyecto America First. Pero ahora surgió la figura de Bernie Sanders que se reconoce como socialista y pretende la presidencia. Ignora por supuesto que el socialismo entraña la violación de la Constitución americana.

En fin perdón por la secuencia de las citas, pero mi defensa de las ideas liberales no son mías, si fuesen mías viviriamos en la edad media. Y este reconocimiento no es producto de mi modestia, ese defecto yo no lo tengo. Ja ja ja.

Armando Ribas
@aribas3

lunes, 7 de enero de 2019

JOSÉ RAFAEL AVENDAÑO TIMAURY, ESPEJO


     Comenzamos la cotidianidad del nuevo año con elección de nueva junta directiva de la Asamblea Nacional. De igual modo el próximo jueves se juramentará el ilegítimo ante la ilegítima asamblea nacional constituyente. Dos actos políticos írritos que tendrán consecuencias en el desarrollo y culminación de la Crisis Nacional. Los dados (¿cargados?) están rodando y veremos ineluctablemente los primeros resultados.

     He citado en muchas oportunidades que los hechos históricos significan (por lo menos) un antecedente que es necesario tomar en cuenta en las coyunturas políticas que se presentan. Se trata de una referencia importantísima para ponderarla con sindéresis.

     El año 2002 fue testigo inédito de la inusitada presencia popular en las calles de Venezuela donde se testimoniaba la protesta activa por parte de la ciudadanía ante los potenciales ataques totalitarios emprendidos por el gobierno. Potenciales porque significaron el inicio de lo que sería conducta habitual de la dictadura emergente.

     En aquel año la toma de la calle de manera protestataria no tenía ningún parangón en la historia política. Lo más parecido sucedió con las manifestaciones callejeras presentadas en el primer semestre de 1936 a raíz de la muerte del dictador de entonces. En aquellos primeros meses naufragaron las legítimas pretensiones del pueblo venezolano de obtener un auténtico régimen republicano y democrático a carta cabal y sin eufemismos. Naufragó (como lo señaláramos en el artículo de la semana anterior) como consecuencia del diálogo y negociación política emprendida entre los emergentes dirigentes políticos jóvenes con la cabeza del poder ejecutivo. Aquella inútil e infructuosa negociación significo que el gobierno ganara tiempo para solidificarse a cabalidad. La oscura transición duró diez años.
  
      Los críticos al proceso iniciado el 18 de octubre de 1945 señalan que el golpe militar, o “revolución”, impidió que la transición (mediante el voto popular) se realizase en 1950. Es decir, quince años después de la desaparición física de Gómez. Esta pretendida transición defendida por los áulicos defensores del régimen derrocado no está verdaderamente documentada. Se trata de simples suposiciones. Lo cierto fue que en 1945 se fraguó la implementación constitucional del voto global y republicano para los mayores de 18 años; hombres y mujeres, independientemente de que supieran leer y escribir. El primer gobierno producto de ésta inequívoca voluntad popular apenas duró 8 meses. El gobierno fue derrocado por muchos milicos que tuvieron actividad importante a partir de octubre de 1945. La dictadura militar emergente duró casi diez años. Fue, a su vez, derrocada por el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales actuando al alimón y en concordancia plena.
     
     Todos sabemos que los espejos tienen como función principalisima la de reflejar el rostro de quien da la cara. Los compatriotas tenemos en este importante y esperanzador mes de enero nuevas expectativas para afrontar la insostenible crisis económica, política y social que nos mantiene sumidos en el pantanoso “hábitat” de miseria y mal vivir.

     Cuando concluyo estas líneas no se ha manifestado ninguna opción o propuesta política concreta emanada por partidos u organizaciones opositoras para enfrentar la conocida juramentación del inefable dictador. Cuyo continuismo (por ahora) deberá finalizar en enero de 2025. Me parece que más que una insensatez –por parte de la oposición organizada- es una auténtica irresponsabilidad de quienes se auto arrogan la condición de líderes populares. Esta irresponsabilidad no es otra cosa que la reiteración de continuos errores políticos cometidos. Realizados por causa y falta de idoneidad, conformismo o de mera y simple cobardía. En cualesquiera de sus formas. Bien sea por acción, u omisión.

     Nos encontramos entonces a apenas tres días para la coronación de la ignominia. He venido, de manera recurrente, planteando la necesidad de ejercer una acción política viable. El llamamiento o declaratoria de una Huelga General y/o Paro General de veinticuatro horas para hacer patente el profundo desagrado de la ciudadanía. La oposición al continuismo madurista se encuentra tan generalizada que no hace falta rebuscar sesudas argumentaciones para promover la huelga. Las “condiciones objetivas” –ya lo hemos reiterado en innumerables ocasiones- están dadas. No es necesario lucubrar ni exprimir la “sesera” con la finalidad de parir exquisitas argumentaciones.

      Si en definitiva la actual dirigencia política opositora se abstiene de promover alguna actividad combativa y cívica para enfrentar la tiranía. Cediéndole la iniciativa (tal como ha ocurrido en los últimos 18 años) a las huestes gobierneras; no le quedará otra opción, a la ciudadanía, que la de promover y alentar nuevos liderazgos. Contentivos de capacidad política a todo evento. Con resolución para confrontar al miedo a través de la gozosa audacia de vencerlo. Perder el miedo significa -entre otras cosas- enfrentar la asesina y cotidiana represión gubernamental. Con el agravante -en ciernes- de ser profundizada. Pero también significa señalar con valentía que la actividad de los opositores que promueven el diálogo y la negociación política con el gobierno (en esta etapa) como única vía para enfrentar al despotismo; no es otra cosa, que una docilidad vergonzante ante el dictador. Un craso error político (por acción u omisión) cuya adjetivación no puede ser otra que la de “colaboracionismo” pura y simple. Muy similar, (el término y las consecuencias) a la asumida por el gobierno francés del Mariscal Pétain, ante los nazis, una vez ocupada y vencida Francia por la tropas del Tercer Reich en la II Guerra Mundial.

     Es tan lóbrega la situación venezolana que ha pasado “bajo la mesa” una noticia que no ha merecido comentario alguno por parte de la opinión pública. Se trata de una información suministrada por el representante de la Defensa del Reino Unido. Donde señala que el gobierno de ese país está estudiando la factibilidad de procurar e instaurar –nuevamente- la presencia de la Flota Inglesa en diversas áreas del mundo. En Particular en el Caribe. En una especie de rediviva acción geopolítica tendente a resucitar el caduco imperialismo inglés luego de su desaparición casi forzosa aunque natural por obsoleta. Señala que la presencia en “el Caribe” sería en territorio guyanés. No sé si el vocero de la “Pérfida Albión” sabe que Guyana no está propiamente en el Caribe. Sino en costa atlántica. Aunque esa pretendida base militar -de constituirse- podría actuar  de manera jaquetona en el área del Caribe. Apuntala, de paso, la usurpación de soberanía que mantiene en las Islas Malvinas y cuya legitimidad corresponde a la Argentina. En todo caso, es un propósito que no puede pasar desapercibido por parte de los venezolanos y del gobierno -cualesquiera que sea- que nos represente como Estado.

     Esta hipótesis está indisolublemente consustanciada con el rol asignado a la Fuerza Armada Nacional. Si el gobierno guyanés accede a permitir la construcción de una base militar inglesa en su territorio; sería, en principio, un tema susceptible a ser ponderado por Venezuela. Si la construcción de la precitada Base, por lo contrario, se hace en el Esequibo; entonces, este si sería un acto no solamente inamistoso; sino de guerra tácita subyacente. La única opción para Venezuela sería la de ocupar militarmente el Esequibo para impedir el inaceptable despropósito. Cuyas consecuencias son perfectamente predecibles. Por lo demás sería, de igual modo, un craso desconocimiento a lo aceptado por el gobierno inglés en las clausulas contentivas del Laudo Arbitral suscrito el pasado siglo con motivo a la independencia de Guyana.

     La inclusión de los dos últimos párrafos anteriores en el artículo fue debidamente ponderada. Aparentemente constituiría un error señalar en este escrito dos aspectos importantes pero no recomendables por razones de “conveniencia política”. Decidí hacerlo -sin embargo- por la sencilla razón de que se trata de dos amenazas gravísimas. Una –hay que reiterarlo- se encuentra en pleno desarrollo. El comienzo del fin será formalmente dentro de tres días. Es decir el 10 de enero. La resolución definitiva del problema habrá de acontecer en el transcurso del año. El segundo aspecto podría también producirse en este lapso. Ambos poseen una intimidación que incide de manera global sobre la Soberanía Nacional. El primero abarca la “soberanía republicana”. Donde está en juego la concepción del Estado como está pautado en la Constitución Nacional (Artículos 333 y 350). El segundo vulnera la “soberanía territorial”. En ambos le corresponde al Estado actuar en consecuencia (Título VII. De la seguridad de la Nación. Capítulos I, II, III y IV. Artículos 322 al 332. Constitución Nacional)… En la resolución de estos cometidos juega un importante rol la Fuerza Armada Nacional.

Cheye36@outlook.com
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@CheyeJR

lunes, 30 de enero de 2017

ENRIQUE G. AVOGADRO, CON LA BOCA ABIERTA, DESDE ARGENTINA

SUR AMÉRICA, INGLATERRA, ESTADOS UNIDOS 

“Decidí no hacerme el gil y enfrentar la responsabilidad de no minimizar mis pequeños actos. La historia la hacemos entre todos, aunque no declaremos guerras ni firmemos la paz ni decretemos nada”. Enrique Pinti

Esta semana el mundo entero, y nuestra región en especial, recuperó su capacidad de asombro, ya que Occidente está cambiando a una velocidad no imaginada hasta hace escaso tiempo.

Donald Trump, desilusionando a muchos que confiaban en que se convertiría en un Carlos Menem rubio, probó que está dispuesto a cumplir, una a una, todas sus extremas promesas electorales. A golpes de Twitter (al mejor estilo de Cristina Kirchner), continuó su guerra a muerte contra la prensa, insiste en desmantelar el “obamacare”  (con lo cual dejará a la intemperie sanitaria a varios millones de sus compatriotas), avanzó en sus propósitos de impedir la inmigración de musulmanes y de expulsar a los indocumentados, autorizó la tortura de prisioneros, dio marcha atrás con el cierre de Guantánamo e hizo saltar por el aire la tan pacientemente construida relación con México; su ratificación del propósito de construcción del muro y la exigencia de cargar su costo al país vecino, constituyó una grave humillación para el Presidente azteca, Enrique Peña Nieto, y la programada visita de Estado fue cancelada.

En Gran Bretaña, la Primera Ministra Theresa May ha visto congelado su calendario de salida de la Comunidad Europea –apoyada fuertemente por Trump- por resolución de la Corte Suprema de Justicia, que la obliga a someter el proceso a la decisión del Parlamento; y la Primera Ministra de Escocia, Nicola Surgeon, ha vuelto a poner sobre el tapete la independencia de su nación, que rechaza el Brexit.

De Venezuela, donde Nicolás Maduro y Diosdado Cabello han suprimido hasta al Poder Legislativo y han convertido al país en víctima de una dictadura genocida, es imposible decir algo más. Bolivia está dando una nueva muestra de los límites que está dispuesto a romper el populismo en la región: Evo Morales, derrotado en un referéndum para habilitar una nueva reelección, anunció que se postulará de cualquier modo.

En Brasil, se ha desatado una nueva tormenta, esta vez por un Juez de Rio de Janeiro que ordenó la detención -no concretada por su fuga del país- de Eike Batista, un empresario que, cual estrella fugaz, apareció hace unos veinticinco años en el escenario local y, ya en 2011, figuraba entre los veinte más ricos del mundo. Mientras tanto, continúa la saga que comenzó con la muerte del miembro del Supremo Tribunal Federal que tenía a su cargo la supervisión de las investigaciones del “Lava-jato”, que lleva adelante otro Juez, de Curitiba; su fallecimiento ha puesto en vilo la homologación de los acuerdos firmados por los arrepentidos 77 ejecutivos (entre ellos, su Presidente) de la gigantesca constructora Odebrecht; de concretarse, la libertad de Luiz Inácio Lula de Silva y hasta la permanencia en su cargo del Presidente de la República, Michel Temer, entrarán en zona de alto riesgo.

Los argentinos –hay muchos vinculados a ese escándalo, como Roberto Dromi, Julio de Vido, Gerardo Ferreyra (Electroingeniería), etc.- debemos sentir vergüenza al ver la imagen que proyecta hacia el mundo Brasil: la corrupción verificada es infinitamente menor –tanto en términos relativos como absolutos- que la registrada en nuestro país durante los gobiernos de ambos Kirchner; sin embargo, ya se dictaron allí 1.200 condenas y 80 políticos y empresarios se encuentran tras las rejas. ¡Qué comparación triste con nuestros escasos cuatro presos (Lázaro Báez, José López, Milagro Salas y Ricardo Jaime), detenidos sólo por la impúdica exhibición de sus propias torpezas!
La viuda de Kirchner continúa burlándose de sus conciudadanos utilizando Twitter (ignoro por qué me bloqueó como seguidor), mientras los jueces federales de Comodoro Py, salvo honrosas excepciones, han puesto nuevamente a trabajar su principal sentido: el olfato. Tanto como los empresarios, que dicen estar esperando el resultado de las elecciones legislativas de octubre para decidir inversiones, los magistrados parecen estar también a la expectativa; ¡no sea cosa que una victoria de Cristina Elizabet Fernández la ponga otra vez en carrera hacia la Presidencia y, de triunfar, comience nuevamente a perseguirlos!

Nadie comprende por qué no acelera sus procedimientos el Consejo de la Magistratura que, a esta altura, ya hubiera debido eyectar de sus cargos a personas tan indignas de ejercer como magistrados –y, como tales, disponer sobre la libertad y el patrimonio de todos- como Eduardo Freiler, Daniel Rafecas o Ernesto Kreplak, por poner sólo algunos nombres.

El otro hecho asombroso fue la confirmación de una nueva asociación ilícita, integrada por Amado Boudou, Gabriel Mariotto y Fernando Esteche, que abandonaron a Luis D’Elía y su partido Miles para formar una nueva organización (PPT), por estar teóricamente en desacuerdo con una candidatura de la Abogada Exitosa, también jefa de estos gangsters. La foto de todos ellos lavándose las patas en una fuente de Plaza de Mayo, ahora recordada, fue una excelente noticia para Mauricio Macri.

El Gobierno, que en general está haciendo bien las cosas en materia económica, pero puede exhibir pocos logros en el control del espacio público, ha decidido avanzar en el control de las fronteras para impedir la inmigración de indeseables y el contrabando de drogas. Rápidamente, aparecieron las voces disonantes de algunas politizadas pseudo organizaciones de derechos humanos, que califican las lógicas e indispensables medidas como persecutorias y discriminatorias.

Pero muchos seguimos con la boca abierta de asombro por un tema en el cual Cambiemos no ha cambiado nada: la permanencia en las cárceles de miles de presos políticos, muchos sin condena y soportando ilegales y prolongadísimas prisiones preventivas, cuyo promedio de edad es de 75 años. En un ejemplo que muestra claramente la delincuencial militancia de los jueces que allí los mantienen, la Cámara de Casación ordenó otorgar el beneficio de la detención domiciliaria del Dr. Jaime Smart, de 81 años, pero un ¿magistrado? de La Plata desconoce impunemente la decisión y lo mantiene tras las rejas.

En el penal de Ezeiza, concretamente, hay decenas de ancianos con gravísimas dolencias, que incluyen cuadriplejias, cardiopatías severas, amputaciones de miembros y hasta cegueras, que esperan la muerte (ya le llegó a más de 400) envueltos en el silencio cómplice de una sociedad que ha optado por olvidarlos después de haber clamado por su intervención cuando los criminales asesinos terroristas –ahora fastuosamente indemnizados y glorificados- pusieron en jaque la existencia misma de la nación en los 70’s y los 80’s. Seguramente, la Argentina pagará con creces, sobre todo en indefensión, su cobarde y rastrera conducta desde 2003. 

Enrique Guillermo Avogadro
ega1avogadro@gmail.com
@egavogadro
Argentina