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jueves, 9 de abril de 2020

ALFREDO M. CEPERO, RETOS Y OPORTUNIDADES DE UNA PANDEMIA, DESDE ESTADOS UNIDOS.

Con su optimismo congénito, Trump se convirtió en nuestro gladiador de la esperanza cuando dijo: "No podemos permitir que el remedio sea peor que la enfermedad".

Nadie sería capaz de negar el reto que representa la pandemia del coronavirus para quienes tienen a su cargo la seguridad, la salud y la prosperidad de los pueblos del mundo. La realidad es que nos encontramos en una guerra literalmente a muerte contra un enemigo que no vemos y que aún cuando lo viésemos no contamos con las armas apropiadas para derrotarlo. Ahora bien, los seres humanos confrontamos los retos de manera distinta. Los grandes hombres se enfrentan al reto y lo ven como una oportunidad para lograr sus objetivos. Los hombres pequeños se someten al reto y lo aceptan como una derrota. Ese es el ángulo del coronavirus que nos proponemos analizar en este artículo.

Donald Trump se encuentra sin dudas entre los grandes hombres por la forma en que se ha enfrentado al coronavirus. Los expertos en epidemiología vaticinan que este miserable del coronavirus matará a más de 100,000 norteamericanos. Como si fuera poco, sus efectos tangenciales en otros aspectos de la vida en los Estados Unidos ya se han hecho sentir y son igualmente devastadores. Por ejemplo, el coronavirus ha pulverizado la economía, torpedeado la bolsa de valores y cambiado drásticamente las reglas de la vida cotidiana en este país.

Hemos llegado al extremo de que los abuelos no podemos besar a nuestros nietos ni abrazar a los pocos amigos que quedan con vida. Trump debe de sentir la misma frustración pero no puede darse el lujo de detenerse en lamentaciones. 

Tiene que actuar rápido y así lo está haciendo. En su condición de presidente, Donald Trump tiene que batirse en dos frentes: salvar vidas y preservar la prosperidad económica que haga atractiva la vida de quienes sobrevivan a este flagelo. Con su optimismo congénito, Trump se convirtió en nuestro gladiador de la esperanza cuando dijo: "No podemos permitir que el remedio sea peor que la enfermedad".

Sus palabras adquieren mayor relevancia cuando pasamos revista al cuadro desolador al cual se enfrenta. Veamos. Por lo menos el 25 por ciento de la actividad económica norteamericana se ha parado en seco, los tres índices principales de la Bolsa de Valores han perdido por lo menos el 12 por ciento de su valor, la tasa de desempleo anda en alrededor del 13 por ciento y más de 10 millones de norteamericanos han solicitado beneficios por desempleo.

Todo esto ha dado municiones a los enemigos del presidente. Aquellos que se regocijan con la recesión, el desempleo, la miseria y hasta la muerte de los norteamericanos con tal de sacar a Donald Trump de la Casa Blanca. Teniendo en cuenta que la lista sería muy larga, me limito a Nancy Pelosi, Chuck Schumer y Andrew Cuomo. Evocando a Nerón durante el incendio de Roma, la Pelosi declaró: "Mientras la gente está muriendo, el presidente toca el violín".

Por su parte, el perrito faldero de la Pelosi, Senador Chuck Schumer, en el curso de una entrevista en CNN dijo: "El  coronavirus ha sido peor que la destrucción de las Torres Gemelas y que la crisis financiera de 2008". El ingrato de Andrew Cuomo se olvidó del buque hospital "Confort" que le proporcionó Trump y declaró: "Nosotros  nos movilizamos con rapidez pero el gobierno federal se ha demorado y se sigue demorando". Estas tres son gente pequeña que se dan por vencidos, se declaran víctimas y optan por atacar a los que hacen.

Afortunadamente, Donald Trump no está solo porque los que hacen vienen en todos los colores, todas las edades y todos los sexos. Por encima de los mensajes apocalípticos que han caracterizado esta batalla contra el coronavirus hay gente que ha dado un paso al frente para defender a la humanidad. En Inglaterra, millones de personas salieron a las calles la semana pasada para aplaudir a los miembros del Servicio Nacional de Salud. En los Estados Unidos, 29 obreros de la salud tomaron un avión en Atlanta para ir como voluntarios a prestar servicios en la asediada Nueva York.

Hasta en el pantano de Washington nos encontramos de vez en cuando hombres que se enfrentan a los retos. Uno de ellos es un ex militar convertido en senador por el estado de Arkansas que se llama Tom Cotton. En la tercera semana del pasado mes de enero, Cotton se convirtió en la voz más estridente en la denuncia de la inminente pandemia del coronavirus, pero nadie lo escuchó. Entre el 16 de enero y el 5 de febrero, los 49 senadores demócratas estaban tan obsesionados con el "impeachment" de Donald Trump que no tenían interés ni tiempo para proteger las vidas de quienes les habían hecho el honor de mandarlos a Washington.

La ejecutoria de Donald Trump en su confrontación de esta pandemia tiene, por otra parte, antecedentes en la historia de los Estados Unidos. Fueron hombres del calibre de Patrick Henry, Abraham Lincoln y George S. Patton quienes contribuyeron al nacimiento y la supervivencia de la nación más libre y próspera de la Tierra. Tanto ellos como Trump vivieron en tiempos distintos pero proporcionaron el liderazgo y los principios que han dado carácter de permanencia al milagro americano por 244 años.

Cuando las colonias americanas decidieron enfrentarse a la metrópolis inglesa que tenía entonces el ejército más poderoso del mundo había muchos a quienes le flaquearon las piernas. Fue entonces cuando un hijo de Virginia de retórica candente llamado Patrick Henry los confrontó con la disyuntiva que los catapultó a la acción. "Denme libertad o denme la muerte" le dijo a los delegados. Y después de esa frase sobraron las palabras. 

Cuando la nación americana se vio amenazada con su disolución total por una guerra civil que consumió la vida de 620,000 norteamericanos un iluminado de la justicia dio contenido y sentido a la lucha poniendo fin a la odiosa institución de la esclavitud. Con su firma de la décimo-tercera enmienda a la constitución americana Abraham Lincoln hizo su entrada en la inmortalidad.

Cuando el destino del mundo era decidido en el escenario europeo durante la Segunda Guerra Mundial un militar americano de larga visión estratégica quiso llevar la guerra a las puertas de Moscú para poner fin al totalitarismo soviético. La Guerra Fría del próximo medio siglo le daría la razón. Se llamó George S. Patton y su frase favorita fue: "Lidérame, sígueme o apártate del camino".

Al mismo tiempo, en la historia de la América que habla en español hemos tenido hombres que han hecho de los retos grandes victorias. El 8 de 1895, el gobierno de los Estados Unidos decomisó un barco en el puerto de Fernandina que llevaba armamentos y municiones para iniciar la guerra por la libertad de Cuba. Cuarenta y seis días después del desastre de Fernandina, la insurrección estalló en Cuba, el 24 de febrero de 1895. El arquitecto de aquella guerra, José Martí, reflexionó: “Conozco con qué bravura y resurrección responde al quebranto pasajero el invencible corazón cubano”.

Un poco más al sur del continente tuvimos un hombre de extraordinarias habilidades de líder. El Jueves Santo 26 de marzo de 1812, los fieles católicos estaban congregados en las iglesias, cuando de pronto se sintió un fuerte movimiento. Era un terremoto, que destruyó las ciudades de Caracas, Barquisimeto, Mérida, El Tocuyo, San Felipe y causó estragos en otras poblaciones. "Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos, que nos obedezca". El joven Simón Bolívar se presentó para ayudar a las víctimas del terremoto de 1812.

En conclusión, cada uno de nosotros tiene que optar por confrontar el reto para convertirlo en oportunidad o sucumbir ante el mismo y aceptar la derrota. No podemos evadir esa responsabilidad porque nadie puede decidir por nosotros. Y aunque admito los peligros y reconozco los riesgos, me niego a ser intimidado por esta pandemia. 4-7-20

Alfredo Cepero
lanuevanacion@bellsouth.net
www.lanuevanacion.com
@AlfredoCepero
Desde Estados Unidos

lunes, 28 de octubre de 2019

THAYS PEÑALVER: LOS PRESIDENTES RICOS Y… LA HERENCIA DE CHÁVEZ

Si usted se fija bien en la última historia presidencial, Hugo Chávez nació en una casita de barro, en la más absoluta miseria durante la dictadura. Y nada más llegada la democracia fueron sacados a una casa de verdad, con luz eléctrica; se le educó gratuitamente, se le operó y trató gratis. A su padre se le educó en programa especial y se le transformó en maestro, en coordinador, en director de colegio, director de grupo y  jefe de sección hasta llegar a la cúpula de los destinos públicos, jubilándose a los 20 años de trabajo y con lo reunido pasó de un rancho de bahareque, con techo de palma a dos aguas a comprar con su esfuerzo de profesor y empleado público una finca de 20 hectáreas, con tractor, desgranadoras, ordeñadoras y más de 100 animales de todo tipo (*). Ya quisieran los campesinos alemanes esas oportunidades.

Era como para estar agradecidos con la democracia porque salieron de la miseria más absoluta, algo que en 150 años de dictadura y botas militares nadie soñó en su familia. Sus hijos serían profesionales universitarios, educados gratuitamente y a todos se les dio empleo digno. Y aún siendo ellos la prueba más clara de que Venezuela es la tierra de las oportunidades, se empeñaron en mentir descaradamente sobre que la democracia nunca dio oportunidades a los pobres.

Abra, amigo lector, cualquiera de las biografías del despropósito que dirige esta “nueva República”, y se encontrará con una única constante. La mayoría de los ministros, gobernadores y alcaldes nacieron en la más absoluta pobreza durante la dictadura militar o el comienzo de la democracia, el resto son representantes de la clase media baja. La mayoría de ellos siendo pobres, pudieron estudiar gratuitamente en las escuelas y liceos, asistieron gratuitamente a las universidades que no existían en dictadura, absolutamente todos consiguieron buenos empleos.

Del liderazgo principal en los ministerios, a todos -y especialmente a los comunistas- la democracia les permitió no solo graduarse, sino que fueron enviados a las mejores universidades de Europa y Estados Unidos a hacer sus maestrías y doctorados. Nacidos en la pobreza y llegado Chávez, todos ellos ya eran universitarios, maestros y doctores, con sus casas y automóviles, todos tenían buenos empleos y una vida digna. ¿Pueden ellos decir que los pobres no tuvieron oportunidades, siendo ellos la prueba clara de lo contrario? ¿Pueden ellos hablar de que los oligarcas no les dieron oportunidades, si sus propias biografías son prueba categórica de lo contrario?

Y ¿quiénes fueron los oligarcas? ¿Rómulo Betancourt? Hijo de un inmigrante canario establecido en la Guarenas del siglo XIX. ¿Raúl Leoni? Hijo de otro inmigrante radicado en El Manteco asolado por la malaria. ¿Carlos Andrés Pérez? Que nació en un rancho del siglo XIX y que salió a lomos de un burro de su tierra. ¿Jaime Lusinchi? Hijo de una increíble doña María que regentaba una pensión y a veces se iba sin comer a la cama para que su hijo pudiera estudiar medicina. ¿Rafael Caldera? Huérfano de padres españoles y criado en el estricto hogar de Tomás Liscano. Si algo ha tenido la presidencia democrática de Venezuela, sus ministerios y la mayoría de su funcionariado toda la vida es que ha estado “100% libre de ricos y burgueses”.

¿Justicia, Independencia de Poderes? ¿Acaso no hay mayor mentira cuando los golpistas hablan de la justicia de la 4ta República, cuando ellos querían nombrar al Fiscal General, Ramón Escobar Salom, para su Junta de Gobierno?

La verdad es que los ancestros de Chávez y de quienes hoy gobiernan estaban relegados a vivir en la edad de los metales, porque el cabito terminó viviendo en un hotel de París con botellas de coñac de 1.000 dólares de la época; Gómez legó a los suyos nada menos que todo un Estado, y Marcos Pérez Jiménez en su cuenta tenía nada menos que el presupuesto de la educación de todos sus ancestros.

Mientras que a Rómulo hubo que hacerle una colecta para comprarle una casa porque no tenía dónde vivir y aceptó el regalo condicionado a que una vez muerto, la casa sería un museo. Sus hijos, por tanto, no heredaron absolutamente nada, como tampoco heredaron fortuna los hijos de Leoni. Conozco a los hijos de Lusinchi que heredaron solo buenos recuerdos, y Caldera legó su dignidad a toda prueba, como Luis Herrera del que nadie puede negar que más allá de sus quesos llaneros, jamás se preocupó en hacer fortuna. Dejo de penúltimo al “7mo hombre más rico del mundo” que muere en estado de semiabandono (por los millones que votaron por él).

Y de último dejo al hombre que nunca sabremos cuánto legó a sus hijos (supongo que nada, porque con “su sueldito”, dos ex esposas y varios hijos, es difícil). Pero a Venezuela sí dejó un legado: Hugo Chávez dejó partido en dos al país, destruyó a la izquierda, reinstauró el militarismo, triplicó la deuda, quebró las arcas, y parafraseando a Cabrujas: “Ni la caída del muro de Berlín, ni Yeltsin inaugurando un McDonald’s junto a la tumba de Lenin, hicieron tanto por la derechización nacional”.

​(*) Juzgado de Primera Instancia del Tránsito y Agrario de la Circunscripción Judicial del Estado Barinas, Inspección Judicial Sol. 174, Barinas, 21 de Abril de 2.009

Thays Peñalver
tpenalver@me.com 
@thayspenalver 

sábado, 4 de mayo de 2019

FERNANDO MIRES: ESPAÑA, ERRORES "CIUDADANOS" (C'S)

En términos generales lo puntos más importantes de las elecciones españolas ya han sido analizados. Sabemos que el PSOE recuperó más de dos millones de votos y también que junto con Antonio Costa de Portugal, Pedro Sánchez de España ha logrado remontar la marea baja del socialismo europeo.

Sabemos que las habilidades personales de Sánchez -un tipo nada ideológico, cien por ciento práctico y con un sentido de la oportunidad que envidiarían los mejores centrodelanteros del mundo- jugaron un papel importante. Sabemos que además de sus innegables habilidades, Sánchez debe su éxito al aparecimiento de una agresiva extrema derecha post-franquista, pero también que VOX no era un lobo sino solo un perro algo rabioso. Lo suficiente en todo caso como para empujar votos hacia el PSOE y no hacia PODEMOS, agrupación que seguirá siendo -por ahora- un partido parásito de la izquierda del PSOE. Sabemos también del crecimiento de las autonomías, de los federalismos y de los independentismos, representantes de un micro-nacionalismo pre-franquista muy superior al post-franquista de VOX. Y no por último, sabemos de la bancarrota del PP, mordisqueado desde la ultraderecha por VOX y desde la centroderecha por Ciudadanos (C's).

Pareciera entonces que en las elecciones del 28-A han pasado muchas cosas. Pero puede que no sea tanto así. Por supuesto, si nos concentramos en los crecimientos y decrecimientos partidarios podríamos pensar que hubo un verdadero terremoto político. Si realizamos en cambio una observación segmentaria, podríamos convenir en que España mantiene una más bien constante morfología: dos polos extremos y un centro (centro-derecha, centro izquierda, centro centro) Una plataforma suficientemente amplia para conformar acuerdos y concertar alianzas. La mantención de esa morfología depende de todos los partidos pero, como ocurre en la teoría de conjuntos, de unos menos y de otros más. Ahora, desde ese segundo punto de vista, la variable fundamental está representada por el C's de Arrimada y Rivera. ¿Por qué?

Simplemente porque C's es el partido que tiene mayores márgenes de acción. En contraste, PP será siempre lerdo pues los intereses económicos que clientiza son muy pesados. VOX nació para ser el epígono de la Reagrupación Nacional francesa: nacionalista, autoritario, facho. Y a las autonomías, aparte de las bellezas, costumbres, banderas y dialectos de sus nacioncitas, todo lo demás les importa un carajo. No así C's.

C's, surgido de lo más profundo de la cantera catalana, logró constituirse como un partido dotado de capacidad de desplazamiento nacional: el partido del liberalismo democrático. De ahí justamente provino la atracción que despertó tanto hacia la izquierda social como en la derecha civilizada. Con algunas excepciones en los extremos, C's está efectivamente en condiciones de conectar o por lo menos coincidir en diversos puntos con la mayoría de los partidos de la escena española. En síntesis: un partido con raíces regionales y follaje cosmopolita, impronta propia a los partidos post-modernos europeos, no atados a “intereses de clase” ni mucho menos estamentales. C's era una promesa política. ¿Era y ya no lo es?

Era mucho más de lo que es ahora. Eso no dice que C's no puede llegar a ser lo que podía ser: un partido hegemónico (directriz) de la contienda política hispana. Repito: hegemónico, no mayoritario.

La diferencia entre hegemónico y mayoritario dista de ser secundaria. Para hacer un paralelo con la ciencia física, se trata de una diferencia parecida a la que se da entre la física cuantitativa y la física cuántica. De acuerdo a la primera, lo que es determinante en toda acción es la cantidad de masa. De acuerdo a la segunda, el desplazamiento de las partículas elementales dentro y fuera de la masa. En términos políticos, un partido puede ejercer hegemonía sin constituir mayoría. Y bien, esas son condiciones que C's perdió durante el fragor pre-electoral.

El primer error, en cierto modo, la madre de todos los errores que después sobrevinieron, fue el peor que se puede cometer en política. El de confundir a un adversario político, el PSOE, con un enemigo principal. Un error funcional, decían algunos publicistas, pues Albert Rivera intenta erigir a C's como el partido hegemónico de la derecha. Exacto: ese fue el segundo error. Al situar a C's en una posición objetivamente aliancista, aún manteniendo una retórica centrista, nadie pudo borrar la imagen de “las tres derechas unidas”. Y este hecho puso a merced del PSOE grandes espacios de centro que por supuesto Sánchez, ni corto ni perezoso, supo ocupar. Más aún: la cercanía geométrica establecida por C's con VOX, representante de un anti-autonomismo extremo, llevó a los autonomistas moderados (sí: los hay) de Cataluña y el País Vasco hacia el lado del “sanchismo” cuya alternativa “federalista” no entiende nadie, pero suena mejor que la represión policial ofrecida por los partidos de la derecha extrema.

No obstante, aún sobre la base de errores de posicionamiento, nada obligaba a C's a desarrollar el estilo de lucha frontal, injurioso y excluyente en contra de Sánchez y el PSOE, hasta el punto de no dejar ninguna puerta, ni siquiera una ventana abierta para después de las elecciones. Y aquí el problema es más grave. Las elecciones que tienen lugar en diferentes países europeos, en España también, pueden ser consideradas antesalas de la gran batalla electoral que tendrá lugar en la elecciones europeas del 26- M.

Cierto es que en los debates ningún candidato se pronunció sobre el enfrentamiento que se avecina, como si España viviera en el orto del mundo. Explicable en el caso de Podemos y Vox. Ambos son partidos anti-europeos, aliados objetivos de Putin y de su campaña desestabilizadora. Pero PSOE, por su tradición histórica, PP, por los intereses que representa y C's, por su vocación liberal-democrática, son partidos europeos y europeístas, defensores a ultranza de la UE. De una u otra manera, frente a la ofensiva ultranacionalista, los tres están obligados a encontrar una coordinación que sobrepase a la simpleza del eje izquierda-derecha, estructura bi-frentista rehabilitada por el propio C's.

No haber tomado la bandera de la defensa de Europa para no lastimar mezquinos pactos nacionales puede costar caro a C's. El anuncio de Rivera relativo a liderar a las derechas en contra del PSOE, no puede ni debe superponer la razón de un partido por sobre la razón de la democracia euro-occidental. Aún es tiempo para que C's rectifique. Aún es tiempo para que Rivera salte por sobre sus propias sombras.

Fernando Mires
@FernandoMiresOl 
https://polisfmires.blogspot.com

miércoles, 16 de enero de 2019

BEATRIZ DE MAJO, DEMOGRAFÍA Y OPORTUNIDADES, CHINA HOY


Treinta años de una política restrictiva en materia demográfica crearon no pocas dificultades a la segunda economía mundial. Desde hacen casi cuatro años el desmontaje de la “Ley de un solo Hijo” comenzó a corregir la tendencia pero pasarán muchos lustros antes de que se logre un equilibrio.  

Para verlo en términos gráficos hay que imaginar que la población del gigante de Asia, para esta hora, refleja una pirámide invertida con un importante contingente de personas mayores en la parte superior y un número significativamente menor de personas jóvenes en la base. La población envejece a gran velocidad y presenta a una fuerza laboral reducida para sustentar a quienes se vuelven más viejos y más longevos.

El caso es que esta masa de jóvenes hijos únicos está compuesta de individuos a quienes les toca mantener a dos padres y a cuatro abuelos, una carga pesada para un país que presenta retos importantes en el mantenimiento de un crecimiento acelerado.  Los jóvenes sin hermanos enfrentan, pues, responsabilidades inmensas con sus familias y ello ha ocurrido en el instante en que sus hábitos han sufrido una transformación de calibre por los avances tecnológicos de su país que ponen a su alcance formas de consumo globales impensadas años atrás. 

Ese es otro tema que requiere la atención de quienes rigen el destino de esta sociedad: el relativo al comportamiento de consumo del segmento de los que comúnmente se les llama Generación BAT ( Baidú, Alibaba y Tencent) y de los “milenials” de la gran potencia asiática. Estos representan una población superior a 400 millones de habitantes y configuran una sociedad mucho más inclinada a gastar que a ahorrar.   

La propensión a adquirir del exterior artículos de lujo ha sido percibida con preocupación por la administración Xi y ha provocado una toma de conciencia sobre la necesidad del fortalecimiento de la cultura autóctona, sus costumbres y sus hábitos. La expectativa de una eventual guerra comercial con los Estados Unidos ha llevado al gobierno a hacer esfuerzos por fortalecer la identidad nacional y por convertirla en un valor para los estratos juveniles.  

Estos esfuerzos han redundado en un renacimiento visible de su propia cultura y ello se manifiesta en variados terrenos como la producción de programas televisivos, la literatura, la artesanía, el diseño de moda, hasta el punto de que un estudio reciente de McKinsey ha revelado que los consumidores chinos actuales prefieren los productos locales en comparación con los extranjeros en 9 de 17 categorías, lo que incluye a bebidas, moda y productos electrónicos e informáticos.  

El asunto es que a la vuelta de pocos años - una década a lo sumo- la generación BAT representará el 40% de la población de su país. Y ellos, al interior de núcleo familiar tomarán las decisiones de compras por sus cercanos. Estamos hablando de 100 millones de viejos y 224 millones de niños.

Todo ello hace pensar que además de motorizar los planes externos de internacionalización e influencia de China en el mundo como son la Nueva Ruta de la Seda y China 2025, Pekín debe empeñarse en estimular las producciones internas para ir a encuentro de este inmenso reto. Y, al propio tiempo concientizar al mundo, fuera de sus fronteras, del potencial de compras que se está gestando en China en la medida en que el país crece y se fortalece.

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo1
Venezuela