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jueves, 9 de julio de 2020

THAYS PEÑALVER, ORÍGENES DE NUESTROS MANDATARIOS.LOS PRESIDENTES RICOS Y… LA HERENCIA DE CHÁVEZ

Si usted se fija bien en la última historia presidencial, Hugo Chávez nació en una casita de barro, durante la dictadura.

Y nada más llegada la democracia fueron sacados a una casa de verdad, con luz eléctrica; se le educó gratuitamente, se le operó y trató gratis. A su padre se le educó en programa especial y se le transformó en maestro, en coordinador, en director de colegio, director de grupo y jefe de sección hasta llegar a la cúpula de los destinos públicos, jubilándose a los 20 años de trabajo y con lo reunido pasó de un rancho de bahareque, con techo de palma a dos aguas a comprar con su esfuerzo de profesor y empleado público una finca de 20 hectáreas, con tractor, desgranadoras, ordeñadoras y más de 100 animales de todo tipo (1).

Ya quisieran hoy los campesinos tener esas oportunidades.

Era como para estar agradecidos con la democracia porque salieron de la miseria, algo que en 150 años de dictadura y botas militares nadie soñó en su familia.
Sus hijos serían profesionales universitarios, educados gratuitamente y a todos se les dio empleo digno. Y aún siendo ellos la prueba más clara de que Venezuela es la tierra de las oportunidades, se empeñaron en mentir descaradamente, sobre que la democracia nunca dio oportunidades a los pobres.

Abra, amigo lector, cualquiera de las biografías del despropósito que dirige esta “nueva República”, y se encontrará con una única constante. La mayoría de los ministros, gobernadores y alcaldes nacieron en la pobreza durante la dictadura militar o el comienzo de la democracia, como muchos de nosotros; el resto son representantes de la clase media baja.

La mayoría de ellos siendo pobres, pudieron estudiar gratuitamente en las escuelas y liceos, asistieron gratuitamente a las universidades que no existían en dictadura, absolutamente todos consiguieron buenos empleos.

Del liderazgo principal en los ministerios, a todos y especialmente a los comunistas, la democracia les permitió no solo graduarse, sino que fueron enviados a las mejores universidades de Europa y Estados Unidos a hacer sus maestrías y doctorados.

Algunos nacidos en la pobreza y llegado Chávez, todos ellos ya eran universitarios, maestros y doctores, con sus casas y automóviles, todos tenían buenos empleos y una vida digna.

¿Pueden ellos decir que los pobres no tuvieron oportunidades, siendo ellos la prueba clara de lo contrario?,

¿Pueden ellos hablar de que los oligarcas no les dieron oportunidades, si sus propias biografías son prueba categórica de lo contrario?

Y ¿quiénes fueron los oligarcas?

¿Rómulo Betancourt? Hijo de un inmigrante canario establecido en la Guarenas del siglo XIX.

¿Raúl Leoni? Hijo de otro inmigrante radicado en El Manteco asolado por la malaria.

¿Carlos Andrés Pérez? Que nació en un rancho del siglo XIX y que salió a lomos de un burro de su tierra.

¿Jaime Luinchi? Hijo de una increíble doña María que regentaba una pensión y a veces se iba sin comer a la cama para que su hijo pudiera estudiar medicina.
¿Rafael Caldera? huérfano de padres españoles y criado en el estricto hogar de Tomás Liscano.

Si algo ha tenido la presidencia democrática de Venezuela, sus ministerios y la mayoría de su funcionariado toda la vida, es que ha estado “100% libre de ricos y burgueses”.

¿Justicia, Independencia de Poderes?

¿Acaso no hay mayor mentira cuando los golpistas hablan de la justicia de la 4ta. República, cuando ellos querían nombrar al Fiscal General, Ramón Escobar Salom, para su Junta de Gobierno?

La verdad es que Chávez su familia y quienes hoy gobiernan estaban relegados a vivir como todos los dictadores y comunistas que se adueñan de un País, porque el cabito terminó viviendo en un hotel de París con botellas de coñac de 1.000 dólares de la época; Marcos Pérez Jiménez en su cuenta tenía nada menos que el presupuesto de la educación de todos sus ancestros.

Mientras que a Rómulo Betancourt hubo que hacer una colecta para comprarle una casa porque no tenía dónde vivir y aceptó el regalo condicionado a que una vez muerto, la casa sería un museo.

Sus hijos, por tanto, no heredaron absolutamente nada, como tampoco heredaron fortuna los hijos de Leoni. Conozco a los hijos de Lusinchi que heredaron solo buenos recuerdos, y Caldera legó su dignidad a toda prueba, como Luis Herrera del que nadie puede negar que más allá de sus quesos llaneros, jamás se preocupó en hacer fortuna.

Dejo de penúltimo al “hombre más temido y odiado por Chávez, Carlos Andrés Pérez, que muere en estado de semiabandono (por los millones que votaron por él).

Y de último dejo al hombre que nunca sabremos cuánto legó a sus hijos Hugo Rafael Chávez Frias. Infórmense como viven, y no se como hizo el inocente, porque con “su sueldito”, dos ex esposas y varios hijos, es difícil.

Pero a Venezuela sí le dejó el más catastrófico legado: Hugo Chávez dejó partido en dos al país, prostituyó el ejercicio ético y moral de la función publica, destruyó a la izquierda, reinstauró el militarismo, instauro el Estado forajido, el Narcoestado y el Estado fallido, destruyó le ética y moral de las FFAA, triplicó la deuda pública nacional nacional e internacional, acabó con PDVSA y las empresas básicas de Guayana, quebró las arcas, y parafraseando a Cabrujas: “Ni la caída del muro de Berlín, ni Yeltsin inaugurando un McDonald’s junto a la tumba de Lenin, hicieron tanto por la derechización nacional”.

Thays Peñalver
thays.penalver@me.com
@thayspenalver

viernes, 29 de mayo de 2020

THAYS PEÑALVER, LAS PANDEMIAS VENEZOLANAS

Diez mil muertos en 15 días en España. Esa es la única cifra que importa más allá de las especulaciones. Como decimos en Venezuela las estadísticas no son rostros. Mientras escribo son casi mil caras diarias, mil historias, mil familias las que caen por la pandemia, por lo tanto no es una guerra de números, ni una competencia, solo importan los caídos y los miles que caerán. Cada cifra es una vida perdida, una familia deshecha.

En el Reino Unido hablan de que un “buen pronóstico” podría ser de 20.000 muertos (Bloomberg), mientras Estados Unidos prevé 80.0000 (Reuters) el doble que sus soldados muertos en combate en Vietnam. En Ecuador los muertos aparecen diariamente en las calles. ¿La culpa? En parte es nuestra, como sociedad.   

No me estoy refiriendo a que votáramos por aquellos políticos idiotas que frente al “brote, misterioso de virus” decían que las patadas de burro y la mordedura de serpientes eran más peligrosas que el nuevo virus, o que incluso hicieron que la televisión educara masivamente que no había que alarmarse por una gripecilla, porque no pocos expertos dijeron lo mismo.

No me refiero a los políticos que como López Obrador en México que educaban a sus votantes con declaraciones como: «No debe haber alarma, no es tan fatal este virus». O aquellos que explicaban que había que «poner en su sitio la alarma social» y no al coronavirus porque al fin y al cabo «solo mata» a los mayores. Sea de derechas o de izquierdas, la idiotez y los virus no discriminan, porque ambos son asesinos en masa.

La culpa

Digo que la culpa es en parte nuestra, porque si nosotros no les hemos creído jamás a nuestros políticos, ¿cómo diantres vamos a creer en los políticos comunistas justo en la hora en que los están culpando del virus? Sería, apreciados lectores, como creer en los políticos soviéticos que hablaban de un pequeño incendio en las afueras de un bosque de Chernóbil. 

Pero la verdad quedó escrita para la posteridad desde que en noviembre pasado se generó una alerta sobre un «misterioso brote viral parecido al SARS» en China. Para el 31 de diciembre Taiwán y Hong Kong declararon la emergencia y eso es lo único que debieron haber tomado como cierto.

En vez de maravillarnos porque los chinos construyeron un hospital de 10.000 camas en dos días mientras lapidaban ciudades enteras, no eran los números, ni las estadísticas ni lo que decían lo importante, sino para qué lapidaban sus ciudades y construían 16 hospitales gigantes.

Es decir, si usted ve humo en casa de su vecino y observa que está llevando cubetas de agua a montones, puede decir que el incendio se originó allí, pero el responsable de que no se queme su casa es en buena parte usted si  no toma las medidas urgentes.

Culpar de todo a los políticos chinos es absurdo, porque ni la gripe española fue española, ni el ‘Ebola o el Sida son culpa de África

Por eso culpar de todo a los políticos chinos por un virus es igualmente absurdo, porque ni la gripe española fue española, ni el Mers es culpa de Arabia Saudí, ni el Ébola o el Sida son culpa de África, ni lo son los que aparecieron en Corea del Sur, Mexico o Reino Unido. “El virus idiota, el virus”, parafraseando a los Payasos de la Tele, es lo único que debe importarnos y la responsabilidad desde que aparecen, hasta lo que ocurre después, es única y exclusivamente nuestra.

El problemón de las pandemias es responsabilidad de todos como sociedad, en especial porque siempre hemos tomado como un viejo amigo a la pandemia del virus de la gripe. Sí, dije pandemia. Esa que llega todos los años a visitarnos y en vez de tomar medidas contra el terrible flagelo que mata a 6.000 españoles al año nos referimos a ella como a la amiga de toda la vida, la «gripe» no da miedo porque “se trata de personas mayores”, 6.000 al año, 60.000 en diez años, 500.000 entradas a las UCIs.

La responsabilidad es nuestra, porque si hubiéramos tomado al virus de la gripe como un enemigo, si las voces de alarma se ejecutaran anualmente, sin nuestros hospitales tuvieran las UCIs adecuadas y no se murieran “dos de cada diez” que ingresan por gripe, esto quizás no estaría pasando, al menos como lo vemos hoy.

Es en como afrontemos las pandemias “menores”, donde se encuentra la respuesta a las pandemias mayores. Porque al fin y al cabo, en Taiwán aprendieron del Sars, crearon un modelo de reacción, tomaron las medidas y protocolos correctos para poner en cuarentena a la pandemia y no a la sociedad. Esa es el motivo por el cual, hasta sus bares continúan abiertos.

Por eso, donde si hay responsabilidad política es en eso de “quedaros en casa, solo podéis ir a comprar alimentos y medicinas”, por no haberse preparado para lo que era evidente después del Sars. ¿Con qué dinero nos quedamos, si no podemos ir a trabajar? ¿A cuántos matará de hambre una pandemia perfectamente previsible siguiendo el modelo de Taiwán? ¿Cuántas empresas van a quebrar por no tener una ley, ni protocolos de reacción porque nuestros políticos están distraídos todo el día matándose los unos a los otros, sin hacer nada en el plano real?

Diez millones de padres de familia en Venezuela no pueden darse el lujo de de detenerse porque si no salen, no comen

Por eso, la pandemia tiene otros problemas que comienzan a ser importantes en las cabezas de todos, además de lo anterior es que dos tercios de los trabajadores salen diariamente a rebuscar el pan. Diez millones de padres de familia en el caso venezolano no pueden darse el lujo de detenerse porque son «autónomos del día»: si no salen no comen. 

Hoy vivimos las primeras semanas de aislamiento, pero ¿qué va a pasar en un mes sin trabajo? Cuando la gente agote sus reservas., ¿qué va a pasar en dos meses de cuarentena? ¿Y en 80 días como Wuhan en China? ¿Qué va a pasar si nuestras fuerzas del orden publico en el mundo colapsan frente al virus por no tener mascarillas y equipos mínimos de protección? ¿O simplemente al ver a sus compañeros enfermarse, se pongan lógicamente a resguardo? ¿Qué puede pasar si millones no tienen que comer y unos pocos miles tengan reservas aún?

Venezuela, de sobresalto en sobresalto

Con respecto a Venezuela, las dudas sobre las cifras son las mismas que en todas partes. Es muy posible que el aislamiento previo del país, con apenas un par de vuelos internacionales diarios, ayudara bastante a tener menos exposición, es también posible que las fronteras prácticamente cerradas, el éxodo y los pocos casos regionales -en comparación- ayudaran tanto como las medidas de cuarentena.

Pero la verdad es que si bien hay casos y fallecidos, los muertos no se pueden esconder y por ahora no se ve una crisis mayor ni en los hospitales, ni en las clínicas privadas, ni mucho menos en las calles como en Ecuador.  

Pero en Venezuela, además de todo este drama, además de la pandemia, ya veníamos viviendo de sobresalto en sobresalto. Y es quizás producto de esas vicisitudes, que ya es parte de la idiosincrasia venezolana que muchos aplaudan medidas completamente irracionales. Es decir, el venezolano lee las noticias y las divulga como si no fueran con él, como si lo que ve fuera en otro país y no lo afectara.

Como buena parte de su clase política, el venezolano narra los acontecimientos como si fuera un evento deportivo internacional, donde hay dos equipos que van a disputar un match y donde lo único que hay que hacer es aplaudir.

No amigos, frente a la irracionalidad política hay que elevar y escuchar a las voces disidentes. ¿Qué sentido tienen las sanciones económicas cuando su resultado terminará de arrasar con la economía privada y la única resistencia que queda? Pero, además, les otorga un salvoconducto y una excusa a quienes ya sin sanciones lo estaban arrasando igualmente.

¿Somos capaces de arrasar nuestras propias tierras, pensando que con ello cambiaremos algo? ¿Hasta dónde podremos llegar bajo la falsa concepción de que quedarnos sin nada, acelera algo en la política? Unos barcos de guerra frente a las costas venezolanas, ¿pueden ayudar a destrabar la crisis o ser el factor unificador de las izquierdas latinoamericanas y mundiales frente a un enemigo común, como ha ocurrido en cien años de historia?

Quedarnos sin economía solo beneficia al que maneja la poca economía restante; quedarnos sin dinero solo beneficia a la minoría que lo tiene, aunque sea poco

Algo tenemos que aprender de las dictaduras eternas en el Cuerno de África: quedarnos sin economía solo beneficia al que maneja la poca economía restante; quedarnos sin dinero solo beneficia a la minoría que lo tiene, aunque sea poco.

La falsa idea de la tierra arrasada, que el mundo creyó que iban a tener efecto para generar los cambios políticos, solo ayudó a esos dictadores eternos a quedarse hasta el día de hoy. Acabar con la resiliencia de las pocas clases productivas, que aun se sostienen en pie fue lo que destruyó a los países que nunca recuperaron su democracia.

Las amenazas externas son aprovechadas por estos grupos para estimular los nacionalismos en poblaciones hambreadas. De hecho, el colapso total de las economías y el nacionalismo ha sido históricamente el engrudo que sostiene pegadas a todas las dictaduras.

Venezuela necesita con urgencia ayuda. Necesitamos que el dinero de los venezolanos represado en las cuentas europeas, los miles de millones sea devuelto con un mecanismo transparente y usado para paliar los terribles flagelos que padecemos. Necesitamos que Europa se enfoque en crear mecanismos que ayuden a Venezuela a superar los escollos y destrabar los problemas.

Necesitamos que Europa ayude a Venezuela a recuperar sus mercados o incluso la ayuda para generar nuevos mercados

Necesitamos que Europa ayude a Venezuela a recuperar sus mercados o incluso la ayuda europea para generar nuevos mercados con cuotas de exportación que permitan recuperar la economía y en especial que apuntalen la resistencia de las pocas empresas y productores. De esta manera, todos podremos recuperar más rápido las economías.

Insto al gobierno de Madrid a proponer alternativas con el dinero venezolano. Con la ayuda que necesitan nuestros hospitales y nuestros sectores productivos.

Pero en especial insto a todos a volver al tablero político, porque fuera de ahí, solo hay una violencia que nadie quiere, Venezuela no necesita y puede ser peor que una pandemia.

Thays Peñalver
thays.penalver@me.com
@thayspenalver

Thays Peñalver es abogada y periodista venezolana, autora de La conspiración de los 12 golpes.

https://www.elindependiente.com/politica/2020/04/04/las-pandemias-venezolanas/

miércoles, 29 de abril de 2020

THAYS PEÑALVER, VENEZUELA RUMBO AL COLAPSO TOTAL

El presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, anunció el 8 de febrero de 2019 la llegada de la ayuda humanitaria a la ciudad colombiana fronteriza de Cúcuta y afirmó que ahora toca la fase de acopio para que pueda llegar a los más necesitados.

Tras un mes desde el anuncio de amnistía a los militares, el planeta entero se pregunta, ¿qué tan factible es que el régimen se desplome rápidamente? ¿Qué ocurrirá en Venezuela: el quiebre militar, la negociación política para unas elecciones o Nicolás Maduro se saldrá con la suya?

Lo primero que debemos tomar en cuenta es que el régimen está asesorado por quienes han sobrevivido a 10 administraciones estadounidenses, invasiones, bloqueos navales (crisis de los misiles incluida), bloqueos económicos y financieros, planes de austeridad durísimos y amenazas durante 60 años. Los mayores especialistas en el mundo en torcer la realidad y ganar tiempo. En fin que más vale el diablo por apellidarse Castro, que por diablo.

Por lo tanto el “bluff” no funciona, porque el régimen sencillamente sabe, gracias a los cubanos, que los portaaviones no llegan vía “Twitter”. Los cubanos saben perfectamente que tan solo para someter en Granada a 1,000 hombres descalzos, necesitaron a más soldados que los que había en la famosa libreta amarilla; para sacar a Manuel Noriega, con un ejercito mal armado y destruido, fue un despliegue cercano a los 30,000; por no hablar de los cientos de miles requeridos en Irak. Y Hugo Chávez, quien se preparó para este escenario, se encargó de que sus 5,000 misiles portátiles rusos sean más que suficientes para disuadir una aventura de menor escala.

Por eso, el régimen no ha tomado mayores precauciones, no ha activado la alerta general, ni llamado a la movilización nacional, como lo exige el protocolo de Defensa porque sabe que falta mucho para los preparativos de una invasión y la usa para sus fines nacionales e internacionales. Así que el régimen venezolano, por mas que le recuerden diariamente la opción nuclear, está claro que lo que tiene que enfrentar precisamente son las otras “opciones sobre la mesa”. Entendidas como evitar un golpe de Estado y más aún, lo único que los puede sacar, un pronunciamiento militar masivo.

Para lo primero, basta con controlar tres o cuatro batallones claves de Caracas y cercanías, fortalecer a sus cuadros paramilitares y enviar a la frontera a buena parte de la infantería. Con lo que hace prácticamente imposible un golpe de Estado. Mientras que el peor escenario, es el que estamos viendo, unos pocos oficiales apareciendo en videos, marchándose en supuesto apoyo a la oposición, asunto que es la peor demostración de que si hubiera un levantamiento en puertas, jamás saldrían como lo están haciendo. Por otra parte va a jugar en estos 90 días con Europa y algunos países americanos, para ganar tiempo, a sabiendas que mientras esto ocurra, ninguna otra opción será posible y quizás “gracias al diálogo” permita entrar la ayuda humanitaria.

El problema que quizás enfrenta la comunidad internacional es el mismo que la mayoría opositora. No están conscientes del verdadero tamaño de su adversario y tienden a simplificarlo, a ridiculizarlo y a minimizarlo constantemente. Hablan de que los cubanos controlan todo, pero en el fondo, no lo creen. Y nunca actúan en consecuencia, aunque ese adversario haya superado siempre todas las crisis, e incluso demostrara que está dispuesta a asesinar a cientos para mantenerse.

Pero en especial, creen que el problema radica en un solo hombre y no en un sistema creado durante 20 años, copiado a imagen y semejanza no de la Cuba satélite y revolucionaria, sino de una más peligrosa, la Cuba superviviente postcolapso soviético. La revolución no es socialista. Es un gigantesco entramado de negocios para decenas de miles en lo que el expresidente de Venezuela, Rómulo Betancourt, atinadamente definió como “El Pingüe Negocio del Coronelato”.

¿Es factible el quiebre? Sin duda, pero hay que jugar más y mejores cartas, porque el cortoplacismo es el peor de nuestros aliados.

Lo que percibo es que nadie está preparándose, ni preparando a los venezolanos para el impacto de lo que viene de no darse en la primera apuesta. Ambos bandos han escalado y el efecto de las sanciones así como la reacción económica del régimen —que parece la misma de Saddam Hussein antes de salir de Kuwait— tendrán un efecto gigantesco en la población venezolana y más aún en la oposición, urge contrarrestar sus efectos, porque la parálisis económica me temo que será general y el régimen ha optado por subirle el costo político a Juan Guaidó, cargándole la cuenta a la oposición de todo lo que va a ocurrir.

Lo bueno es que vivimos el final de un periodo histórico. La revolución por una vía u otra llegó a su final, más aún si Venezuela enfrentará en los próximos meses el colapso total, pero es momento de la calma olímpica, de pensar en todos los escenarios y de no perder la iniciativa.

De cómo sortee la oposición este mediano plazo es de lo que dependerá que el cambio sea irreversible.

Thays Peñalver
thays.penalver@me.com
@thayspenalver

Este artículo, originalmente, fue publicado en “El Nuevo Herald” de Miami.

sábado, 30 de noviembre de 2019

THAYS PEÑALVER: VENEZUELA Y LA PRIMAVERA LATINA

El problema de las primaveras latinas parte de una visión política incorrecta. En Venezuela no hay manera de convencer a muchos políticos de que el Caracazo, el famoso estallido social de 1989 que abrió la puerta a los cambios políticos fue planificado durante muchos años por la izquierda anticapitalista.

Como lo es también el caso chileno hoy. Fundamentalmente es muy difícil, porque la mayoría vio cómo su propio vecindario saltó de manera espontánea a patear las puertas de los comercios de alimentos, para posteriormente abrir las de electrodomésticos y terminaron cargando con reses enteras o con televisores pantalla plana.

En esas acciones, la vasta mayoría de los venezolanos –y hoy los chilenos- lo que vieron fue a sus propios vecinos furiosos, bastante descreídos en política saqueándolo todo y jamás vieron a un comunista instigando a abrir los locales y por eso para muchos políticos y analistas, el Caracazo pasó a la Historia como un fenómeno espontáneo.

Para muchos políticos y analistas, el ‘Caracazo’ pasó a la Historia como un fenómeno ‘espontáneo’… pero yo creo que fue planificado

De la misma manera, los analistas de cuerpos de seguridad, lo que vieron fue a los miles de detenidos y muertos que nada tenían que ver con un movimiento subversivo. Así que el “yo lo viví, a mi nadie me puede echar el cuento”, junto a la ausencia de un supuesto objetivo político como asaltar el centro de poder, son pues las críticas que más se me hacen a la hora de explicar lo que, en mi opinión, por supuesto que fue planificado.

Para entender mi opinión, debemos releer algunos titulares que nos pueden ayudar a comprender nuestras primaveras: “La explosión social fue la voz de los jóvenes por sus frustraciones”, reza uno. “Son los grandes protagonistas” o “Más de un millón de ellos está desempleado”, explican otros.

“Nadie me ha dado una oportunidad; estoy enojado por cómo funciona todo el sistema”, explica un muchacho en las calles a un periodista, mientras que un investigador declara que “muchos (jóvenes) sienten que sus sueños han sido aplastados” y otro más formula que se trata de: “Los jóvenes y desposeídos (..) ignorados por los hacedores de políticas”.

De hecho, en buena parte de las notas, el propio redactor o el investigador aparecen adjetivando las noticias y plasmando sus propias frustraciones mientras que los medios de comunicación dejan de ser intermediarios de noticias para convertirse en justificadores inconscientes de la protesta, endilgándoles el sonoro titulo de “revoluciones”.

Solo que estos titulares y explicaciones, no son de Chile aunque parezcan, son de Londres en 2011.

Toda sociedad por evolucionada y justa que parezca se encuentra en una ebullición permanentemente controlada

Veamos. Toda sociedad por evolucionada y justa que parezca se encuentra en una ebullición permanentemente controlada. Las frustraciones personales del desempleado, del que tiene un mal trabajo o el sueldo no le alcanza, al que no pudo ascender, al que no puede acceder a las oportunidades de estudio, las aspiraciones insatisfechas, las malas decisiones y los fracasos personales, en fin los infortunios de cada quien, se van haciendo manifiestos en todo cuerpo social y en especial en los jóvenes.

Hay que añadir a esto la irresponsabilidad política y mediática del populismo de ambos extremos, un ejercicio constante de quienes explotan el resentimiento como modelo electoral y de los que dividen permanentemente al cuerpo social, sembrando la idea de que unos tienen más que otros, infiriendo que a unos los han robado, así como la explotación electoral de fenómenos basados en la discriminación dentro de ese cuerpo social, es decir el impacto en cada quien de los problemas laborales, raciales o étnicos, sexuales o incluso el odio al inmigrante, que termina incorporándose al criterio común de que hay un responsable de los problemas.

Y esa irresponsabilidad política, continua, metódica durante años, principalmente de sectores que no cuentan con el voto mayoritario, termina simplificando al responsable de que dichas aspiraciones fueron aplastadas, haciendo por ejemplo que la Unión Europea tenga en parte la culpa del verano londinense y el Brexit sea una solución, que España tenga la culpa de que el joven barcelonés no encuentre buen trabajo y la solución sea la independencia o en casos aun más personalistas contra la educación privada, los empresarios, o los inmigrantes como responsables de las desdichas laborales.  

Una explosión social puede ocurrir hoy en Nueva York o Barcelona o Hong Kong o Chile, y el joven que asaltó las calles luego continuará con sus sueños arrasados

Son estas razones y algunas otras, por la que una explosión social puede ocurrir en Nueva York o en Los Ángeles en 1992, tanto como hoy en Barcelona, Hong Kong o Chile, y que después de arrasar con todo, ese mismo joven que saltó a las calles continúe con sus sueños y aspiraciones arrasadas, o quizás y más probable, empeorará su situación. Pero las explosiones descontroladas con características de “revolución”, es decir, las que llevaron a los cambios políticos en cada momento son otra cosa.

Si se investigan en el preciso momento, se pueden descartar absolutamente todas las actividades y paranoias conspirativas de un Fidel Castro dirigiendo el Caracazo, o al chavismo dirigiendo hoy los sucesos de Chile.

Pero si se investigan como la consecuencia, como parte de un proceso más largo, se encontrará en muchos casos la mano de una planificación y organización previa, como lo fue el caso de todos los “azos” latinoamericanos de los 80 y comienzos de los 90, esto es, las primaveras latinoamericanas, que hicieron ingobernables a los países y trajeron a los populistas y neocomunistas al poder. Y eso es lo que ocurre hoy en Santiago.

Es aquí precisamente donde los analistas solo toman las fotos del día y simplifican el asunto con el fenómeno de la “desigualdad” como lo que ocurre en Chile. Es decir, solo explican el momento en el que todo está descontrolado y evidentemente ven a los jóvenes quemándolo todo a su paso en actividades verdaderamente “espontáneas”.

Pero si lo que ocurre en Chile se ve como parte de un proceso, como una semilla que lleva mucho tiempo germinando, el análisis termina siendo completamente distinto.

Es imposible analizar los destrozos de hoy, sin los conatos que comenzaron en 2006 y explotaron entre 2011 y 2013, con la ayuda de Hugo Chávez

Es imposible analizar los destrozos de hoy, sin los conatos que comenzaron a organizarse en 2006 y explotaron entre 2011 y 2013, con la ayuda y asistencia económica de Hugo Chávez, no sólo con los petrodólares sino sustentando teóricos y teorías políticas, organizando estructuras parapolíticas y desarrollando un modelo hemisférico del que incluso hoy se conoce muy poco.

Es imposible desconectar la quema del Metro, sin tomar en cuenta las acciones de los comunistas procastristas y chavistas en 2011 y 2016. Sin tomar en cuenta cómo fueron formados y patrocinadas las figuras actuales de organizaciones juveniles quienes nacieron en democracia y no vivieron el pasado dictatorial. En la infiltración progresiva de los cuerpos del orden publico, en los “movimientos sociales” y de estudiantes por parte de la ortodoxia comunista y sí, literalmente sus hijos.

Es imposible entender lo que ocurre hoy en Chile, sin saber que las cabezas y figuras relevantes del liderazgo estudiantil son socialistas, del partido comunista, e incluso casados con comunistas cubanos y que las formas de organización desde la revolución de los pingüinos es prácticamente la misma que la empleada en muchos de los procesos emprendidos por los comunistas latinoamericanos desde los 80 y no pocas de sus organizaciones han sido financiados por los petrodólares y englobados en los foros comunistas latinoamericanos para integrar movimientos comunes, que no en pocos casos involucraron a los extremos de derecha.

Tampoco es posible separar tales sucesos sin leer el “manual” empleado en Caracas en 1989 o en Chile 2019 pues es el mismo que reconoció Cristina Kirchner: un “manual de instrucciones políticas para saqueos, violencia y desestabilización de gobiernos que tiene su historia y yo quiero ser absolutamente sincera”. Y lo fue porque ellos lo utilizaron en América Latina para demoler al statu quo y con el que destruyeron a las democracias imperfectas y llevaron al poder a los “progresistas” y “populistas.

Porque ese “manual de operaciones políticas” (Kirchner dixit) de quienes “al no poder conciliar con los votos, tienen este tipo de actitudes” apelando a la “articulación de sectores de extrema pobreza con sectores políticos y sindicales” para atacar objetivos específicos como el transporte o los supermercados en 2001, ayudó a causar el sisma que hizo a Argentina ingobernable.

El objetivo político del ‘manuel de operaciones políticas’ acuñado por Kirchner no busca incendiar el Palacio de la Moneda, sino erosionar las bases que sostienen a los gobernantes, más dañino

Ese era y es el objetivo político principal del manual, pues no busca incendiar el Palacio de la Moneda, sino erosionar las bases que sostienen a los gobernantes en el Palacio, que es distinto y más dañino.

En Caracas el detonante fue una señora en un transporte, que terminó con todos los autobuses quemados, pero como Kirchner y su manual, 30 años más tarde confesarían que fue un movimiento planificado al detalle, exagerado por programas de radio que también confesaron que colaboraron y fueron altas figuras del chavismo, en el medio de una huelga de los agentes de orden publico, cuyos propiciadores estaban en el movimiento conspirativo.

Pasan a la Historia como “revoluciones espontáneas” porque a lo que llaman en el manual “la vanguardia revolucionaria” y la “dirección táctica” siempre se les sale de las manos a sus planificadores, cuando las calles ardieron sin la policía -en huelga-, con el sector militar de orden público acuartelado e infiltrado porque sus líderes estaban implicados en un golpe de estado y los medios de comunicación ampliando los saqueos que ahora eran dirigidos y organizados por sectores de la policía.

El mismo manual que el aplicado en Argentina, con una policía que hizo 30 huelgas el año en el que todo ardió y que obligó a usar al ejército.

Por eso el Caracazo y hoy el Chilenazo o Santiagazo son todo menos espontáneos. Y así todo luce que Chile es la nueva nación a la que lograron quebrarle la espina dorsal.

Primero redujeron a Michelle Bachelet a su mínima expresión, porque ella creía –como Carlos Andrés Pérez en Venezuela- que encarnaba los ideales de la vieja izquierda y se equivocó dramáticamente porque ella era la disidente fácil de vencer. Bachelet dejó entrar a los enemigos ancestrales pensando que cortejándolos podría controlarlos y la aniquilaron.

El resto fue fácil porque quedaban los demócratas liberales de varios partidos desnudos que hoy se suicidan, como lo hicieran los de Venezuela y Piñera coloca el epitafio de un modelo cuando exclama: “No supimos entender el clamor por una sociedad más justa”, siendo quizás Chile la muestra de una de las sociedades más justas –dentro de su imperfección- en el hemisferio.

En Venezuela no se logró lo de Bolivia porque la oposición basó sus estrategias en la ilusión de que la ‘espontaneidad’ por si sola lograba sus fines

Lo que nos lleva a Venezuela, ¿por qué después de que saltaran millones a las calles en 2017, con más de 150 muertos y 3.000 heridos durante más de cuatro meses, no se logró lo de Bolivia? Básicamente porque la oposición en toda su corta existencia, basó sus estrategias en la ilusión de que la “espontaneidad” por si sola lograba sus fines.

En otras palabras, fueron formados en la creencia de que el Caracazo fue espontáneo y sus ideales creen más firmes aún que los estudiantes serbios, con una mínima planificación realmente acabaron con la dictadura de Milosevic, como lo vieron en los documentales.

Por lo tanto, no solo su visión de confrontación es errada porque únicamente contempla uno de los cuatro elementos necesarios, sino que han permanecido de espaldas a los fundamentos generales de la ciudadanía y en especial, de los cuerpos armados que han terminado cohesionados en contra de la propia oposición.

A esto habría que añadir que los partidos políticos están destruidos y debilitados estructuralmente, pues carecen de militancia que les permita siquiera establecer una guía programática de movilización mientras que el escaso liderazgo que no está en el exterior, detenido o en embajadas, apenas depende de twitter para generar algunas políticas.

Las acciones y coordinaciones son básicamente muy pobres, no han podido romper el cerco mediático que impide que el mensaje llegue. Pero adicionalmente hay poco contenido programático, ni una línea de propuestas que permita trascender al simple cambio.

De esa manera, mientras la poca población acude y se manifiesta en las calles, el resto ve en todos los canales de televisión un mundo irreal, lleno de programas de comedia, concursos y las noticias que pasan son, como si Venezuela fuera otro país.

En Venezuela hay dos enemigos más poderosos que el régimen: la quimera de la invasión como solución mágica, y que la mayoría ve su futuro fuera de Venezuela y no asume riesgos

A esto se le unen dos enemigos más poderosos que el régimen. El primero fue haber apostado insensatamente por una quimera, una invasión como una solución mágica que no existía y que debilitó durante seis meses la posible estructuración de un verdadero programa político y fijó en el venezolano la teoría de que otros arreglarían sus problemas.

El otro enemigo es que tras años de éxodo masivo, ahora contemplan su futuro fuera de Venezuela y lógicamente toman menos riesgos, por no decir ninguno.

Lógicamente la oposición, que desapareció durante los últimos seis meses quiere ahora retomar algunas acciones, aprovechando las nuevas primaveras y esperando que no termine todo en el invierno, que parece avecinarse.

Thays Peñalver es abogada y periodista, autora de La conspiración de los 12 golpes.

Thays Peñalver
thays.penalver@me.com
@thayspenalver
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jueves, 7 de noviembre de 2019

THAYS PEÑALVER: VENEZUELA ES UN PAÍS QUE SE HA ‘CASTRIZADO’

Cuando explico la “cubanización” de Venezuela, quizás cometo una injusticia porque conozco a muchos cubanos que representan con dignidad su gentilicio. Por eso voy a explicar que nos hemos más bien “castrizado”, porque quiero dejar sentado que no se trata de socialismo, ni de comunismo, sino de algo mucho más profano, pues cuando se derrumbó el muro en Berlín y cayó el telón de acero, lo que quedó fue un grupo de dictadores tercermundistas desnudos.

Por eso Venezuela hoy no se ha “castrizado” en forma de socialismo, sino más bien ha terminado convertida en un “Gran Birán”, una hacienda particular de un pequeño grupo que bajo el pretexto del comunismo, sencillamente esconde un régimen feudal como el de las grandes haciendas cubanas de la colonia, donde todos son peones y se les paga con una cuasimoneda de la hacienda, que no puede cambiarse y solo puede comprar los pocos bienes que el hacendado quiera, en las tiendas del hacendado.

Mi país se ha “castrizado”, en el entendido de que tiene un “comandante supremo” al que todos deben reverenciar, uno que debe estar presente en todas las entrevistas porque en su filosofía política se ha suprimido el valor individual y el éxito personal, pero no sustituido por otro colectivo, sino nada menos que por el hacendado. Uno cuyos ojos están en las azoteas de los edificios y su firma en las fachadas, su rostro en gigantografias por doquier, hasta en las lavadoras y secadoras o detrás de lo que queda del transporte, en señal de que todo le pertenece.

Y es el patrón, un solo hombre el que gana las batallas, sus generales deben decir no solo que era un visionario, sino un adelantado a su época, un adivinador del futuro y un profeta. El hacendado es también el médico o el economista supremo, enseña solo su historia en los libros de texto, pero también en el de matemáticas y biología. Cualquier descubrimiento o éxito se deben a él, porque al fin y al cabo, él es la filosofía, es la política y también es la economía, pues de él, aunque esté muerto, dependen todos los medios de producción.

Ha ocurrido que montados sobre la gigantesca mentira de que un pueblo improductivo y sin preparación si encontrarán el camino que no lograron los industrializados soviéticos, ni los cientos de millones de chinos, porque trabajando unas pocas horas nuestras fábricas alcanzarán lo que no pudieron los alemanes en la RDA y bailando salsa nuestros campos lograrán más que los de Hungría o Checoslovaquia. Por eso nos “castrizamos” porque lo único que prospera es la mentira y el autoengaño.

Las del coordinador de la fábrica que infla los números, su jefe los duplica y el ministro se llena la boca hablando de récords históricos, cuando la verdad es que la fábrica se paralizó hace años. El del maestro que para cumplir su “tarea socialista” miente sobre sus alumnos, o el coordinador habla de avances educativos cuando la verdad es que los alumnos y los maestros ni siquiera van a clases. Y así llega el hacendado a explicar sus récords o que tiene la mejor educación del planeta.

Nos hemos “castrizado” porque ahora también “necesitamos el fin del embargo”, una revolución tan digna y tan llena de héroes antiimperialistas, que necesitan que Wall Street los financie, los bancos imperialistas les den créditos y sus enemigos, a los que viven insultando comercien e inviertan en ellos y a eso también lo llaman “dignidad”.

Nos hemos “castrizado” en el entendido que nos convertimos en un gigantesco “candonga” angoleño donde todos recurren al mercado negro y a las pocas mercancías importadas o de valor. Un país en el que el capitalismo más agresivo se ejecuta en las calles y a eso lo llaman socialismo.

Terminamos convertidos en un modelo que podría llamarse “socialismo parasitario” en el que primero destruyeron el valor del trabajo, luego toda la industria y todo el sistema de producción, para que millones dependan de que los expulsados de la hacienda, “toda la gusanera que huyó en aquella dirección” del imperialismo, los “locos, lumpens, vagos” que no quisieron reverenciar al hacendado, les envíen ayuda humanitaria en forma de remesas y bienes, mientras que otra parte depende del trabajo de unos pocos miles de médicos en condiciones de alto riesgo, porque esas son los únicos “medios de producción” que dejó como legado el hacendado.

Y además luego de destruir como buen parásito el cuerpo propio, se marchan a ocupar otros y destruirlos, para crear juntos “el Gran Birán”.

Thays Peñalver
@thayspenalver.

lunes, 28 de octubre de 2019

THAYS PEÑALVER: LOS PRESIDENTES RICOS Y… LA HERENCIA DE CHÁVEZ

Si usted se fija bien en la última historia presidencial, Hugo Chávez nació en una casita de barro, en la más absoluta miseria durante la dictadura. Y nada más llegada la democracia fueron sacados a una casa de verdad, con luz eléctrica; se le educó gratuitamente, se le operó y trató gratis. A su padre se le educó en programa especial y se le transformó en maestro, en coordinador, en director de colegio, director de grupo y  jefe de sección hasta llegar a la cúpula de los destinos públicos, jubilándose a los 20 años de trabajo y con lo reunido pasó de un rancho de bahareque, con techo de palma a dos aguas a comprar con su esfuerzo de profesor y empleado público una finca de 20 hectáreas, con tractor, desgranadoras, ordeñadoras y más de 100 animales de todo tipo (*). Ya quisieran los campesinos alemanes esas oportunidades.

Era como para estar agradecidos con la democracia porque salieron de la miseria más absoluta, algo que en 150 años de dictadura y botas militares nadie soñó en su familia. Sus hijos serían profesionales universitarios, educados gratuitamente y a todos se les dio empleo digno. Y aún siendo ellos la prueba más clara de que Venezuela es la tierra de las oportunidades, se empeñaron en mentir descaradamente sobre que la democracia nunca dio oportunidades a los pobres.

Abra, amigo lector, cualquiera de las biografías del despropósito que dirige esta “nueva República”, y se encontrará con una única constante. La mayoría de los ministros, gobernadores y alcaldes nacieron en la más absoluta pobreza durante la dictadura militar o el comienzo de la democracia, el resto son representantes de la clase media baja. La mayoría de ellos siendo pobres, pudieron estudiar gratuitamente en las escuelas y liceos, asistieron gratuitamente a las universidades que no existían en dictadura, absolutamente todos consiguieron buenos empleos.

Del liderazgo principal en los ministerios, a todos -y especialmente a los comunistas- la democracia les permitió no solo graduarse, sino que fueron enviados a las mejores universidades de Europa y Estados Unidos a hacer sus maestrías y doctorados. Nacidos en la pobreza y llegado Chávez, todos ellos ya eran universitarios, maestros y doctores, con sus casas y automóviles, todos tenían buenos empleos y una vida digna. ¿Pueden ellos decir que los pobres no tuvieron oportunidades, siendo ellos la prueba clara de lo contrario? ¿Pueden ellos hablar de que los oligarcas no les dieron oportunidades, si sus propias biografías son prueba categórica de lo contrario?

Y ¿quiénes fueron los oligarcas? ¿Rómulo Betancourt? Hijo de un inmigrante canario establecido en la Guarenas del siglo XIX. ¿Raúl Leoni? Hijo de otro inmigrante radicado en El Manteco asolado por la malaria. ¿Carlos Andrés Pérez? Que nació en un rancho del siglo XIX y que salió a lomos de un burro de su tierra. ¿Jaime Lusinchi? Hijo de una increíble doña María que regentaba una pensión y a veces se iba sin comer a la cama para que su hijo pudiera estudiar medicina. ¿Rafael Caldera? Huérfano de padres españoles y criado en el estricto hogar de Tomás Liscano. Si algo ha tenido la presidencia democrática de Venezuela, sus ministerios y la mayoría de su funcionariado toda la vida es que ha estado “100% libre de ricos y burgueses”.

¿Justicia, Independencia de Poderes? ¿Acaso no hay mayor mentira cuando los golpistas hablan de la justicia de la 4ta República, cuando ellos querían nombrar al Fiscal General, Ramón Escobar Salom, para su Junta de Gobierno?

La verdad es que los ancestros de Chávez y de quienes hoy gobiernan estaban relegados a vivir en la edad de los metales, porque el cabito terminó viviendo en un hotel de París con botellas de coñac de 1.000 dólares de la época; Gómez legó a los suyos nada menos que todo un Estado, y Marcos Pérez Jiménez en su cuenta tenía nada menos que el presupuesto de la educación de todos sus ancestros.

Mientras que a Rómulo hubo que hacerle una colecta para comprarle una casa porque no tenía dónde vivir y aceptó el regalo condicionado a que una vez muerto, la casa sería un museo. Sus hijos, por tanto, no heredaron absolutamente nada, como tampoco heredaron fortuna los hijos de Leoni. Conozco a los hijos de Lusinchi que heredaron solo buenos recuerdos, y Caldera legó su dignidad a toda prueba, como Luis Herrera del que nadie puede negar que más allá de sus quesos llaneros, jamás se preocupó en hacer fortuna. Dejo de penúltimo al “7mo hombre más rico del mundo” que muere en estado de semiabandono (por los millones que votaron por él).

Y de último dejo al hombre que nunca sabremos cuánto legó a sus hijos (supongo que nada, porque con “su sueldito”, dos ex esposas y varios hijos, es difícil). Pero a Venezuela sí dejó un legado: Hugo Chávez dejó partido en dos al país, destruyó a la izquierda, reinstauró el militarismo, triplicó la deuda, quebró las arcas, y parafraseando a Cabrujas: “Ni la caída del muro de Berlín, ni Yeltsin inaugurando un McDonald’s junto a la tumba de Lenin, hicieron tanto por la derechización nacional”.

​(*) Juzgado de Primera Instancia del Tránsito y Agrario de la Circunscripción Judicial del Estado Barinas, Inspección Judicial Sol. 174, Barinas, 21 de Abril de 2.009

Thays Peñalver
tpenalver@me.com 
@thayspenalver 

domingo, 13 de octubre de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, LUNES 14/10/2019

THAYS PEÑALVER: VENEZUELA RUMBO AL COLAPSO TOTAL

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 8 minutos
¿Qué tan factible es que el régimen se desplome rápidamente? Tras un mes desde el anuncio de amnistía a los militares, el planeta entero se pregunta, ¿qué tan factible es que el régimen se desplome rápidamente? ¿Qué ocurrirá en Venezuela, el quiebre militar, la negociación política para unas elecciones o Nicolás Maduro se saldrá con la suya? Lo primero que debemos tomar en cuenta es que el régimen está asesorado por quienes han sobrevivido a 10 administraciones estadounidenses, invasiones, bloqueos navales (crisis de los misiles incluida), bloqueos económicos y financieros, planes ... más »

AMÉRICO MARTÍN: DE LA FLEXIBILIDAD POLÍTICA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 21 minutos
Acometer la infinita tarea de sobrevivir al descomunal fracaso del Socialismo siglo XXI ha resultado, como era de esperarse, muy superior a las fuerzas de la ávida cúpula del poder. La marca del desastre se aprecia en las cicatrices dejadas por el conjunto de su gestión. Si pudiera resumirse en una palabra la poli-tragedia causada por la pomposa revolución, ninguna más expresiva que “Diáspora”. ¿Cómo será el infierno que calcina a Venezuela para que 5 millones de sus habitantes –muy pronto 8- hayan huido desesperadamente al extranjero? Las medidas que de tanto en tanto anuncia Madu... más »

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ: EL ANIMAL BLANDO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 30 minutos
La furia autoritaria esclavizó por milenios gente pacífica. Parecía salirse con la suya pero los seres de un día controlaron la hostilidad de la naturaleza, de sus congéneres y la que llevamos en la sangre. El hombre, “el animal blando”, como lo definió el sociólogo Arnold Gehlen, triunfa con la voluntad, la razón y la pasión. Error de las ciencias sociales creer que somos paja en el viento, juguetes de la fatalidad, las circunstancias, la sociedad o la historia. Si fuera así viviríamos aún aterrados en cuevas con herramientas de piedra. Aislados en una habitación un humano desnud... más »

ISABEL PEREIRA PIZANI: LA MANO VISIBLE DEL ESTADO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 41 minutos
Los latinoamericanos hemos vivido una dispendiosa fantasía, luchando contra la mano invisible de un mercado desconocido, mientras nos debatimos en las garras visibles de Estados opresores, concentradores, centralizadores, corruptos, militarizados que impiden a toda costa que estas hermosas y feraces tierras prosperen y crezcan. Vivir en las entrañas de sociedades donde el Estado es el monstruo capaz de controlarlo todo significa que gran parte de la población sobreviva en la indigencia, en pobreza sin esperanzas. Son los “pueblos tristes” que tanto duelen en la voz de Otilio Galínd... más »

ALFREDO MICHELENA: EL CASTROCHAVISMO CONTRAATACA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 50 minutos
El reconocimiento del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, de que detrás de los problemas de agitación política en su país están Maduro y Rafael Correa, comprueba el plan desestabilizador del castrochavismo en la región. Los cambios Desde finales de 2015, el panorama regional y local reflejaba el inicio de un proceso de cambio al producirse dos triunfos sumamente importantes: el de Mauricio Macri en Argentina y el de la oposición venezolana organizada en la MUD. Al año siguiente, en Brasil, Dilma Rousseff era execrada del poder y en Colombia, Juan Manuel Santos, quién había as... más »

BELTRÁN HADDAD: LAS VENTANAS ROTAS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Con los sucesos trágicos de las torres de Nueva York en el año 2001, se planteó un antes y un después de la geopolítica punitiva en el mundo. Lo primero que se detuvo fue el avance del “garantismo penal” que nació de esas consecuencias favorables del constitucionalismo social surgido al final la II guerra. En el año 2005, Iñaki Rivera Beiras, Director del Observatorio del Sistema Penal y Derechos Humanos de la Universidad de Barcelona, publicó diez discursos sobre el castigo y los posibles escenarios de la penalidad. Iñaki dijo para ese entonces, tocando la penetración de la Crimin... más »

THAYS PEÑALVER: VENEZUELA RUMBO AL COLAPSO TOTAL

¿Qué tan factible es que el régimen se desplome rápidamente?

Tras un mes desde el anuncio de amnistía a los militares, el planeta entero se pregunta, ¿qué tan factible es que el régimen se desplome rápidamente? ¿Qué ocurrirá en Venezuela, el quiebre militar, la negociación política para unas elecciones o Nicolás Maduro se saldrá con la suya?

Lo primero que debemos tomar en cuenta es que el régimen está asesorado por quienes han sobrevivido a 10 administraciones estadounidenses, invasiones, bloqueos navales (crisis de los misiles incluida), bloqueos económicos y financieros, planes de austeridad durísimos y amenazas durante 60 años. Los mayores especialistas en el mundo en torcer la realidad y ganar tiempo. En fin que más vale el diablo por apellidarse Castro, que por diablo.

Por lo tanto el bluff no funciona, porque el régimen sencillamente sabe, gracias a los cubanos, que los portaaviones no llegan vía Twitter. Los cubanos saben perfectamente que tan solo para someter en Granada a 1,000 hombres descalzos, necesitaron a más soldados que los que había en la famosa libreta amarilla; para sacar a Manuel Noriega, con un ejercito mal armado y destruido, fue un despliegue cercano a los 30,000; por no hablar de los cientos de miles requeridos en Irak. Y Hugo Chávez, quien se preparó para este escenario, se encargó de que sus 5,000 misiles portátiles rusos sean más que suficientes para disuadir una aventura de menor escala.

Por eso, el régimen no ha tomado mayores precauciones, no ha activado la alerta general, ni llamado a la movilización nacional, como lo exige el protocolo de Defensa porque sabe que falta mucho para los preparativos de una invasión y la usa para sus fines nacionales e internacionales. Así que el régimen venezolano, por mas que le recuerden diariamente la opción nuclear, está claro que lo que tiene que enfrentar precisamente son las otras “opciones sobre la mesa”. Entendidas como evitar un golpe de Estado y más aún, lo único que los puede sacar, un pronunciamiento militar masivo.

Para lo primero, basta con controlar tres o cuatro batallones claves de Caracas y cercanías, fortalecer a sus cuadros paramilitares y enviar a la frontera a buena parte de la infantería. Con lo que hace prácticamente imposible un golpe de Estado. Mientras que el peor escenario, es el que estamos viendo, unos pocos oficiales apareciendo en videos, marchándose en supuesto apoyo a la oposición, asunto que es la peor demostración de que si hubiera un levantamiento en puertas, jamás saldrían como lo están haciendo. Por otra parte va a jugar en estos 90 días con Europa y algunos países americanos, para ganar tiempo, a sabiendas que mientras esto ocurra, ninguna otra opción será posible y quizás “gracias al dialogo” permita entrar la ayuda humanitaria.

El problema que quizás enfrenta la comunidad internacional es el mismo que la mayoría opositora. No están conscientes del verdadero tamaño de su adversario y tienden a simplificarlo, a ridiculizarlo y a minimizarlo constantemente. Hablan de que los cubanos controlan todo, pero en el fondo, no lo creen. Y nunca actúan en consecuencia, aunque ese adversario haya superado siempre todas las crisis, e incluso demostrara que está dispuesta a asesinar a cientos para mantenerse.

Pero en especial, creen que el problema radica en un solo hombre y no en un sistema creado durante 20 años, copiado a imagen y semejanza no de la Cuba satélite y revolucionaria, sino de una más peligrosa, la Cuba superviviente post colapso soviético. La revolución no es socialista, es un gigantesco entramado de negocios para decenas de miles en lo que el ex presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt, atinadamente definió como: “El Pingüe Negocio del Coronelato”.

¿Es factible el quiebre? Sin duda, pero hay que jugar más y mejores cartas, porque el cortoplacismo es el peor de nuestros aliados.

Lo que percibo es que nadie está preparándose, ni preparando a los venezolanos para el impacto de lo que viene de no darse en la primera apuesta. Ambos bandos han escalado y el efecto de las sanciones así como la reacción económica del régimen —que parece la misma de Saddam Hussein antes de salir de Kuwait— tendrán un efecto gigantesco en la población venezolana y más aún en la oposición, urge contrarrestar sus efectos, porque la parálisis económica me temo que será general y el régimen ha optado por subirle el costo político a Juan Guaidó, cargándole la cuenta a la oposición de todo lo que va a ocurrir.

Lo bueno es que vivimos el final de un periodo histórico. La revolución por una vía u otra llegó a su final, más aún si Venezuela enfrentará en los próximos meses el colapso total, pero es momento de la calma olímpica, de pensar en todos los escenarios y de no perder la iniciativa.

De cómo sortee la oposición este mediano plazo es de lo que dependerá que el cambio sea irreversible.

Thays Peñalver  
@thayspenalver

Tomado de: https://venepress.com/opinion/Venezuela-rumbo-al-colapso-total