domingo, 16 de febrero de 2020

GABRIEL BORAGINA: LA "PROPIEDAD" EN EL PERONISMO, CASO ARGENTINA

Para saber cuál es el pensamiento del peronismo y de los que bajo una denominación u otra adhieren a esta ideología no hay nada mejor que acudir a las fuentes inspiradas por el líder máximo y fundador del movimiento J. D. Perón.

Perón infundió e impulsó la reforma de la Constitución de la Nación Argentina, lo que finalmente logró durante su primera presidencia en el año 1949.

A sus instancias y oficios se derogó la histórica Constitución Nacional de 1853/60 y se impuso otra que tomaba algunas partes aisladas y descontextualizadas de aquella, pero intercalándolas con otras disposiciones que contradecían abiertamente no sólo su letra sino también su espíritu.

En esta oportunidad, nos proponemos analizar que piensa el peronismo acerca de la propiedad privada mediante el estudio de las cláusulas que la constitución peronista establecía.

"(2) La reforma constitucional de 1949 sustituyó el art. 17 de la Constitución anterior por los arts. 38, 39 y 40 redactados en la siguiente forma:

"Art. 38. La propiedad privada tiene una función social y. en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común. Incumbe al Estado fiscalizar la distribución y la utilización del campo e Intervenir con el objeto de desarrollar e Incrementar su rendimiento en Interés de la comunidad, y procurar a cada labriego o familia labriega la posibilidad de convertirse en propietario de la tierra que cultiva. La expropiación por causa de utilidad pública o interés general debe ser calificada por ley y previamente Indemnizada. Sólo el Congreso Impone las contribuciones que se expresan en el art. 4». Todo autor o inventor es propietario exclusivo de su obra, invención o descubrimiento por el tiempo que le acuerda la ley. La confiscación de bienes queda abolida para siempre de la legislación argentina. Ningún cuerpo armado puede hacer requisiciones ni exigir auxilios de ninguna especie en tiempo de paz".[1]

Como se ve, se derogó la inviolabilidad de la propiedad que consagraba el histórico art. 17 de la Constitución alberdiana, y somete a la propiedad a "obligaciones” …"con fines de bien común". El "bien común" es una expresión equivalente a la del "interés público" o "general", y fue introducida por Karl Marx y Friedrich Engels en su obra conjunta titulada El Manifiesto Comunista. El primer punto de este Manifiesto establece literalmente:

"Suprimir la propiedad agraria, cuyas rentas se destinarán a fines de interés público."

Que es lo que se conoce como la célebre reforma agraria. Nótese el paralelismo de la terminología de este principio comunista con el art. 38 citado que, si bien no habla de suprimir, condiciona tanto la propiedad que prácticamente no deja nada de ella en pie, salvo en lo que el régimen de Perón deseara.

Será de interés, antes de continuar, transcribir los 10 puntos del Manifiesto Comunista de Marx y de Engels, dado que la constitución peronista recoge prácticamente casi todos los puntos de dicho Manifiesto cuyos diez mandatos rezan así:

1.       Suprimir la propiedad agraria, cuyas rentas se destinarán a fines de interés público.
2.       Imponer un duro y progresivo impuesto general sobre la renta de las personas físicas.
3.       Abolir toda institución hereditaria.
4.       Confiscar los bienes de oponentes internos y exiliados políticos.
5.       Nacionalizar el crédito, mediante la implantación de una banca enteramente dirigida por el Estado.
6.       Estatificar asimismo los medios de transporte y comunicación.
7.       Ampliar la esfera de actuación de las industrias estatales.
8.       Imponer a todos la obligación de trabajar.
9.       Asimilar campo y ciudad, mediante el oportuno control de los movimientos migratorios.
10.   Implantar la instrucción pública obligatoria, a través de escuelas y establecimientos exclusivamente regidos por el Estado.[2]

También se advierte que dicho artículo 38° apuntaba a dar cumplimiento con el punto 9 del Manifiesto Comunista.

Que la propiedad privada tiene una función social es cierto, pero no hacía falta que ninguna constitución lo estableciera, porque es algo que se deriva de su propio concepto. La función social de la propiedad consiste en resolver el problema económico de la escasez a fin de que los bienes no se consuman y vuelen por efecto de la "Tragedia de los comunes" formulada por Garret Hardin. Si todo fuera de todos, nadie sería dueño de nada. En consecuencia, entre todos consumirían todo y nadie produciría absolutamente nada, con lo cual toda propiedad desaparecería en cuestión de tiempo, y con ella se esfumarían todos los bienes existentes. Para evitar esta verdadera tragedia la humanidad creó la propiedad privada que es la que permite al propietario producir lo que no haría si la propiedad fuera comunal o estatal.

Por lo demás, si se lee atentamente el artículo en examen, puede advertirse que donde dice "función social" se quiere decir en realidad "función estatal" ya que el resto del articulado y su redacción comienzan a tratar inmediatamente el tema de la reforma agraria. Esa "función social" se concentra pues en "la distribución y la utilización del campo". Dado que la característica esencial de la propiedad privada es la distribución y utilización de la misma queda claro que -en los hechos- si esa función pasa al "estado" por vía de fiscalización e intervención (como el mismo artículo 38 se ha encargado de establecerlo) ello implica la sistemática disipación de la propiedad privada y -aunque la constitución no lo diga- la instauración de la más pura propiedad estatal, cosa que los artículos posteriores de la constitución peronista se encargarán de aclarar.

Esto concuerda con los encendidos discursos de Perón de la época, en que trataba a los propietarios de "oligarcas" y llamaba a las masas a despojarlos, sin más, colgándolos con alambres de fardo de las tranqueras.

Notamos también la inserción del clientelismo político dentro de la constitución, en donde el peronismo buscaba afanosamente el voto labriego mediante la promesa de convertirlos en dueños de los campos en los que trabajaran, lo que -en los hechos- implicaba la consagración de la más pura y encubierta confiscación. Caso contrario, ¿de qué manera podría el labriego convertirse en propietario de la tierra que cultivaba si el verdadero propietario para quien trabajaba no aceptaba vendérsela o cedérsela?: confiscándole esa parcela para entregársela al labriego o "expropiándosela" lo que esto último -en los hechos- devenía en una verdadera confiscación.

[1] Dr. Carlos Sánchez Viamonte "DECLARACIONES, DERECHOS Y GARANTÍAS" EN LA CONSTITUCIÓN ARGENTINA. Valoración y análisis. Su práctica. Enciclopedia Jurídica OMEBA-Tomo 5 Letra D Grupo 5

[2] (Vid. Manifiesto Comunista (1848), Marx y Engels, págs. 74 y 75 (Progress Publishers), Moscú, 1975, edición en lengua inglesa.)

Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina
Acción Humana
Buenos Aires- Argentina

ALFREDO MICHELENA: DE LA GLOBALIZACIÓN A LA CUBANIZACIÓN DEL CONFLICTO

No es una coincidencia la visita del canciller ruso Serguéi Lavrov a Venezuela, al tiempo que el presidente (i) de Venezuela Juan Guaidó era objeto de especial atención por parte de Donald Trump y de la presidenta de la Cámara de Diputados, Nancy Pelosi, en EE.UU., y se vio aplaudido de pie por todos en el Congreso estadounidense. Al contrario, es un claro mensaje de que  lo que sucede en Venezuela es parte de una contienda entre los países más poderosos de  la tierra; esos que llamamos imperios.

¿El fin de las ideologías?

Hemos repetido por años en esta revista  “Zeta” lo que es cada vez más prístino:  estamos en una reedición de la Guerra Fría. Esa que creímos terminada a partir de la caída del Muro de Berlín.  “El fin de la historia”, de Fukuyama fue una efímera ilusión que se cumplió, en parte, en cuanto al fin de las ideologías. Si entendemos que, aunque la ideología comunista/marxista no ha desaparecido, ya no es parte de la ecuación en la geopolítica global, al menos como lo fue en la confrontación Unión Soviética vs. EE.UU. y Europa occidental.

Desde que Chávez llegó a Miraflores, quizás aconsejado por los Castro, intentó establecer firmes relaciones con China y Rusia. Al comienzo, ni China ni Rusia estaban en la tónica de enfrentar a EE.UU. en su zona de influencia. China le restaba importancia a las ofertas petroleras de Venezuela y Chávez no era bien recibido en Rusia con su retórica antinorteamericana, precisamente cuando los cosacos trataban de acercarse a Washington después del  ataque de “11 de septiembre”.

El vacío regional

Como sabemos esto cambió. EE.UU. se concentró en tomar represalias por los atentados de las Torres Gemelas, y se involucró en una guerra en el Medio Oriente. Esto dejó un vacío en Latinoamérica, que fue llenado por China y Rusia. China con la plata por delante y Rusia con sus armas y sus veleidades geoestratégicas. Otros también se colaron de la mano del castrochavismo, como lo hicieron  los iraníes y sus “proxies”, por ejemplo el Hezbolá.

Al final, otra vez, son dos imperios que se enfrentan como en el pasado, aunque en otros términos y con otras armas, Se trata ahora, nuevamente, de volver a desafiar a los EE.UU. y a Europa.  Una Europa que al principio se emocionó con el colapso de la URSS y creció llegando a  incluir muchos países excomunistas en la Unión Europea; pero que profundizó en su parte occidental la búsqueda de una posición que no se viera alineada con EE.UU.; un prejuicio que, según el politólogo francés Jean-François Revel, se sustenta en el antiamericanismo europeo.

En el ojo del huracán

Pero aterricemos. Hoy por hoy, Venezuela está en el vórtice de una lucha geoestratégica  que incluye  fundamentalmente los mismos actores de la vieja Guerra Fría. La lucha ya no es para imponer un sistema económico (capitalismo vs. comunismo), pues ambos lados practican el capitalismo. Ahora se trata de conquistar poder e influencia, para  controlar mercados y expandir dominios geopolíticos –en realidad no es nada nuevo, la diferencia es que antes se recubría de ideología.

En este contexto, hemos visto y aplaudido lo que vienen haciendo los gobiernos amigos de la democracia venezolana, al presionar al régimen o “pranato” madurista, para que permita elecciones libres y justas. Sin embargo, falta un elemento clave en la exitosa estrategia internacional.

Nuestros socios en esta colación prodemocracia en Venezuela, deben entender que hay que actuar también en el contexto geoestratégico.

Más allá de la palabra

Como recientemente señaló  Michael Grant, vicecanciller adjunto de Canadá: “Creemos en el fondo que Nicolás Maduro es ilegítimo y que Juan Guaidó es legítimo, [pero] simplemente repetir eso no lo hará posible ”.

EE.UU., Canadá y la Unión Europea han avanzado sancionando individuos con sus familias, vinculados al régimen. Y esto es importante, pues pone presión sobre ellos y sobre su entorno. Sin embargo, los países que más han sufrido los efectos de la crisis venezolana no han avanzado mucho en este camino. Más bien tratan de defenderse atacando el efecto, que es la masiva migración de venezolanos. Todos han facilitado la integración de nuestros compatriotas, aunque recientemente algunos comiencen a resentir esa avalancha humana,  porque ha sido  de dimensiones colosales.

Hay que decirlo, y esto es grave, que los gobiernos latinoamericanos han sido pacatos en cuanto a las sanciones. Apenas Panamá configuró una lista de funcionarios “sancionados”. Esto no quiere decir que algunos, como Colombia, no estén colaborando al aplicar sanciones a estos funcionarios, pero la mayoría no han ido más allá.

Peor han actuado algunos países europeos al permitir que conocidos corruptos lleven sus miles de millones de dólares para el Viejo Continente y busquen residenciar allí a sus familias, a fin de disfrutar de la expoliación de un pueblo que está pasando hambre y muriendo de mengua. España ha sido una gran celestina en este respecto.

Más allá de las sanciones

Sin embargo, el hecho de que se haya ubicado este asunto en una confrontación geoestratégica global –que es precisamente el caso- tiene ahora  mayores implicaciones.

No basta con sancionar para presionar a funcionarios del régimen o del pranato madurista, ni tampoco al régimen per se, porque hay que entender que hay jugadores más duros y fuertes en esta ecuación. Nos referimos, por supuesto, a China, a Rusia, y claro está, a Cuba.  Sobre ellos hay que  ejercer presión. Sí, hay que negociar con ellos, con Cuba, con Rusia y con China.

No se trata de convencerles de que están acabando con Venezuela y diezmando a los venezolanos. Ellos lo saben. Y seguro tienen su discurso justificativo: que si el imperialismo yanqui, que si la soberanía, que si la no intervención, que si Maduro es legítimo, que si autojuramentado, y pare usted de contar. Por todo eso, es que no se trata de “convencerlos” de la necesidad de que Venezuela recupere la democracia y la libertad. Se trata de hacerles entender que habrá consecuencias por el apoyo a un pranato que está acabando a Venezuela.

El cáncer cubano

En realidad, el origen de este cáncer que nos carcome a los venezolanos y que se esparce por la región se encuentra en la Cuba castrista y su empeño en exportar su revolución. Es de recordar que quien lo entendió  perfectamente fue Rómulo Betancourt. En cambio todos los demás presidentes venezolanos pecaron de veleidades izquierdosas. Veleidades que comparten con una gran parte de la comunidad política latinoamericana. Una comunidad que viene aceptando y condonando la opresión del pueblo cubano por los Castro, con base a un antiamericanismo demodé. Ojo, no se puede negar que existe un imperio norteamericano y que los imperios son malucos, pero lidiar con eso no puede justificar que se acepte la opresión y humillación de un pueblo.

Ya es hora de que la comunidad de países democráticos comience a ponerse seria y le digan a los Castro -o a sus herederos-  que apoyar la dictadura venezolana y tratar de desestabilizar al continente, tiene consecuencias. Y es hora de reclamarles y sancionarlos por la violación de los derechos humanos en la isla y su desastrosa influencia en la región. Esto sí sería una gran ayuda para la restauración de la democracia, en Venezuela y en el continente.

Alfredo Michelena
alfredomichelena@gmail.com
@Amichelena
@enpaiszeta

LEANDRO RODRIGUEZ: ¡EL RÉGIMEN Y LA MESITA… LA CAOTIZACIÓN DEL PAÍS!

Los inverosímiles “análisis” de Oscar Schemel en sus micros y programa “Análisis Situacional” solamente dan cuenta de una realidad, él es “constituyente” de un órgano asentado precariamente al margen de la ley, de la legitimidad, con representación exclusiva del régimen. Los señalamientos que allí se esbozan se desprenden directamente de las matrices de opinión que intenta posesionar mediáticamente el castrismo venezolano, intentando desesperadamente desplazar a quién ha sido el rival opositor más duro de roer, Juan Guaidó.

Hágase esta pregunta ¿A quien representa la oposición de Timote Zambrano, la supuesta “oposición de la denominada “Mesita de Diálogo? Sí consideramos los partidos políticos que la componen, incluso, su peso en el parlamento y otras instancias de poder, nos damos cuenta que su representación en ínfima, mínima, es decir, carece del principal elemento que debe envestir a las fuerzas políticas, legitimidad.

Los integrantes de la denominada “Oposición de Timoteo”, como Claudio Fermín, Henri Falcón, Bertucci, Felipe Mujica, entre otras figuras complacientes, han sido un “comodín” para el régimen ante la negativa de la oposición real de prestarse para farsas electorales, la oposición real, la orgánica, la que Guaidó encabeza, es quien reúne a las principales fuerzas políticas del país, la que reconoce la comunidad internacional y constituye la verdadera coalición política de contra peso al castrismo venezolano y su proyecto cubanoide.

Otra interrogante ¿Qué busca el presunto diálogo régimen-mesita? Bajo la falsa tesis “ahora corresponden elecciones parlamentarias” y la estrategia de escoger un “nuevo” CNE como anzuelo, el régimen no dio descanso a su garrote. Al cobrar fuerza la estrategia del refrescamiento del CNE, el castrismo procedió tomar el parlamento a través de la “oposición” de Timoteo como Caballo de Troya, al permitirse el reingreso a la bancada del Psuv a la Asamblea Nacional, se apoderaron premeditadamente de su directiva de la manera más puramente chavista; violenta e ilegalmente. Una vez allí, ambos, régimen y oposición timoteana, se sentaron a escoger ese CNE… está a la vista el resultado, bien sea vía falsa AN o (muy seguramente) TSJ, lo próximos rectores serán prorégimen ¡sin lugar a dudas!

Inferimos falsa tesis a la idea sembrada que son las parlamentarias las elecciones que corresponden, es ¡Falso! pues los procesos electorales perpetrados en 2017 y 2018 han sido fraudulentos, celebrados al margen de la constitución, de todos los preceptos democráticos. Todos los procesos electorales, desde las municipales hasta las presidenciales, están en mora, continuará siendo así mientras las elecciones sigan celebrándose a imagen y semejanza del castrismo venezolano.

¿Qué deparará el falso diálogo régimen-mesita? De consumarse su misión, mantendrá la desinstitucionalización que ha hecho de Venezuela una paila infernal, dará al régimen otro CNE y una AN psuvizadas, lo que asegurará la vigencia del proyecto castrista de dominación popular a través de sus necesidades y opresión atroz... una élite viviendo a lo grande a expensas de todo un pueblo… como diría Winston Churchill “Nunca antes tanto se le había hecho a tantos por tan pocos”.

Así como a los trabajadores no les puede ocurrir algo peor que sindicatos patronales, al país no le puede pasar nada peor que una oposición gobiernera, como la de Timoteo. A pesar de todo, la oposición venezolana reconocida mundialmente, la de Guaidó, ha dado evidencias concretas de corrección estrategias… ¡Confiemos! 

Leandro Rodríguez Linárez 
leandrotango@gmail.com
@leandrotango

JUAN GUERRERO: MANIFIESTOS, AUNQUE MAL PAGUEN. LECTURAS DE PAPEL

He leído por las redes sociales que en Venezuela fue el pueblo quien llevó al poder a Chávez y al chavizmo. Esta es una verdad a medias. Ciertamente los votos sentenciaron una victoria aplastante. Sin embargo, hay que retroceder algunos años para entender este fenómeno socio-político venezolano.

Fue en 1989 cuando apareció un Manifiesto de bienvenida al comandante Fidel Castro firmado por 911 intelectuales y artistas venezolanos, (ver http://www.venezuelavetada.com/2011/04/manifiesto-de-bienvenida-fidel castro.html?m=1 ). Dicho documento histórico está ordenado alfabéticamente y cada persona tiene un número.

Traemos esto a colación porque por estos días se ha reavivado por las redes sociales la discusión sobre quienes firmaron y su responsabilidad moral frente a la sociedad por haber servido como plataforma, para impulsar el socialismo y la intromisión cubana en la vida venezolana. 

No señalaré nombres de quienes firmaron este manifiesto. Me interesa, sí, dejar claro que ha sido la clase dirigente venezolana y concretamente, su élite intelectual y académica, quienes orientaron hacia un cambio drástico en este país.

La población común (-menos los estratos D-E) no participó en la toma de decisiones ni tampoco en la solución de sus problemas fundamentales. Fue la clase pensante de entonces la que avivó, con su influencia en los medios de comunicación, la idea de una despolitización de la sociedad para allanar el camino de un nuevo liderazgo. 

Por ello Chávez y el chavizmo son el resultado de un agotamiento de la política tradicional y el deseo oculto de unos cuantos empresarios, industriales y militares quienes ansiaban desde hacía años, acceder al poder y desplazar a la clase social, política, económica y militar imperantes. 

El chavizmo de hoy es un verdadero “saco de gatos” donde todos los extremos políticos están cohabitando alrededor del “hecho económico” que los mantiene unidos. Unos por relaciones económico-financieras, otros sencillamente porque han sido sobornados y no pueden separarse, y otros porque han entrelazado sus afectos familiares y la consanguinidad los une. Todos porque han encontrado en el llamado chavizmo-socialismo la gran pantalla y referencia justificada ante la historia, para inventar una revolución que ellos mismos desprecian.

Leer en ese manifiesto algunos nombres, como también en otro más reciente, aparecido el pasado año, es doloroso, triste y hasta pavoso. Creo que ha sido una estrategia muy bien ejecutada esa de usar a la Intelligentsia de una sociedad para apadrinar a ciertos personajes. Esa es una influencia sobre una población medianamente formada y con nula experiencia en el debate teórico de la política. 

Es difícil retrotraernos 30-40 años para entender ahora las consecuencias que trajo a la sociedad un “inocente” respaldo al líder cubano. Algunos firmantes me han indicado que lo hicieron por razones netamente emotivas. Otros por rechazo a los gobiernos de entonces, y muchos otros, porque sus amigos simplemente les “invitaron” a firmar. 

La inocencia en política, ciertamente, se paga muy caro. Hoy, a más de 30 años de aquella experiencia la inmensa mayoría se han alejado de esas juveniles y fanfarronas posturas. Reconocen el atrevimiento y han asumido su cuota parte de responsabilidad.

Hoy hemos aprendido que la Cuba castrista sabe muy bien cómo infiltrar sus agentes en otras sociedades y usar a sus intelectuales y académicos para “implosionarlas” y sacarles provecho. Eso ocurrió y sigue sucediendo en Venezuela. 

Es tan común esta práctica que se ha impuesto como política en el posterior posicionamiento y dominio, tanto del Estado cubano-castrista como de las fuerzas terroristas y del crimen organizado. 

Ejemplo de ello es la práctica que usa la guerrilla del ELN y el Hezbolá en las poblaciones al sur del estado Bolívar. Progresivamente fueron identificando los liderazgos locales. Los infiltraron, luego entablaron lazos de afinidad. Tiempo después negociaron sobre el poder de las armas y número de militantes. Los opositores, líderes sindicales fueron apartados y terminaron, muchos de ellos, colgados en árboles y postes. Ahora ellos dominan las poblaciones, tanto, que hasta están tomando decisiones en disputas vecinales y domésticas. Si hay, por ejemplo, una joven que sale embarazada y el hombre no quiere reconocer al niño la familia se acerca a “la base” y denuncia el caso. Si un joven no quiere ir más al liceo, sus padres acuden a la base para pedir ayuda. Es cosa común la existencia de estos poderes paralelos en caseríos, aldeas y pueblos como en Tumeremo y El Dorado.

Afirmar que los firmantes de este u otros manifiestos de apoyo a Fidel o a la misma gestión de Maduro, sean responsables de las atrocidades que se viven a diario en la Venezuela chavizta-socialista, sería injusto. Pero ciertamente un intelectual, como ciudadano aventajado en su formación y vínculos, tiene una alta responsabilidad como agente de cambios culturales y sociales por su poder de influencia. 

La buena fe e inocencia de muchos intelectuales y artistas al firmar documentos en apoyo a determinado líder, se puede traducir en respaldo para intervenciones, violaciones de derechos humanos y justificar el ajusticiamiento de inocentes. 

Juan Guerrero
camilodeasis@hotmail.com 
@CamiloDeAsis

sábado, 15 de febrero de 2020

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, DOMINGO 16/02/2020

CAROLINA GÓMEZ-ÁVILA: ESTA VEZ, A FONDO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 3 minutos
Tengo la impopular costumbre de revisar lo que dicen exponentes de derecha y de izquierda. Eso sí, exponentes, no intelectuales orgánicos como los llamaba Gramsci. Con esto introduzco una reflexión que me topé en Twitter y que llamó mi atención: “Extraordinario graffiti del mayo francés «seamos realistas, pidamos lo imposible». Y son en verdad realistas las izquierdas, pues al empujar a fondo logran notables en las agendas a diferencia de timoratos del otro lado del mostrador imbuidos de «corrección política»”. El tuit es del economista argentino Alberto Benegas Lynch, hijo, del qu... más »

EDUARDO FERNÁNDEZ: SIRIA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 5 minutos
Uno sabe cómo comienzan las guerras. Lo que no se sabe es como se desarrollan, ni cómo ni cuándo terminan. La guerra en Siria comenzó en mayo del 2011. Se inició como una confrontación de la mayoría suní contra el régimen dinástico de Bashar al – Assad de la tribu de los Alauís. Han transcurrido nueve años del inicio de aquella matanza espantosa. Se han producido horrores que superan en crueldad a los peores ocurridos en cualquiera de las dos guerras mundiales del siglo pasado. Además de la acción de la dictadura Siria, de Daeshi y de Al Qaeda, poco a poco se han ido incorporando ... más »

RICARDO GIL OTAIZA: A DIARIO (2019)

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 8 minutos
El Papa Francisco no ha estado a la altura de los sueños de redención de un país golpeado por las pestes del hambre, la miseria, la enfermedad y la emigración. Nunca había caído tan bajo la nación. Se necesitarán muchos años para levantar del suelo los escombros. ¡Cuánto daño le hizo el chavismo a Venezuela! Quizá termine de leer mañana la novela Leonora. No tengo muy claro cómo abordaré el texto crítico que publicaré en la prensa nacional. Debo confesar que este libro me desconcierta hasta el extremo de lo inaudito. Tendré necesariamente que emprender la lectura de otra obra de la... más »

ALBERTO BENEGAS LYNCH (H): ¿QUÉ ES SER LIBERAL?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 10 minutos
Hace mucho tiempo fabriqué una definición de liberalismo que me place comprobar que colegas de peso la emplean a menudo: es el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros. Y cuando aludo al respeto no quiero decir que se adhiera al proyecto de vida del vecino, más aun a uno puede eventualmente resultarle repulsivo pero si no lesiona derechos de terceros no es posible –en el contexto de una sociedad abierta– recurrir a la fuerza para torcer el rumbo. Cada uno asume la responsabilidad por lo que hace y dice, el uso de la fuerza solo cabe cuando es de carácter defensivo, nu... más »

ROMÁN IBARRA: PARA LUEGO ES TARDE

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 12 minutos
Confieso que no me gustó la forma en que regresó Guaidó a Venezuela. Regresar por Maiquetía, sin previsiones lógicas para su protección, lo hicieron ver vulnerable, y ello habla mal de la capacidad organizativa de la oposición. Adicionalmente, para quebrarle la moral, le hacen preso al tío con un montaje burdo y ridículo, desmentido por el gobierno portugués, pero llevado a cabo por quienes, sin escrúpulos, tampoco tienen frenos. Hubiera sido mejor regresar de la misma forma subrepticia en que salió, dejando en ridículo al ¨régimen todopoderoso¨ incapaz de cuidar las fronteras. Ah... más »

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: BAJO LOS EMBATES DE UNA REALIDAD DISFRAZADA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 14 minutos
Muchos de los cambios que ha vivido Venezuela en lo que va de siglo XXI, devinieron en retrocesos que desvirtuaron la idiosincrasia de su sociedad. Sociedad ésta que, de alguna forma y en algo, quiso dirigir el timonel hacia la dirección que apuntaba al desarrollo económico y social tantas veces expuesto por intelectuales, académicos y dirigentes políticos. Siempre, con la pretensión de infundir el ánimo que desde siempre tan gigante tarea ha requerido. De eso, no cabe duda alguna. El error estuvo en que quienes buscaban irradiar al país el mensaje que comprometía tan importante c... más »


CAROLINA GÓMEZ-ÁVILA: ESTA VEZ, A FONDO

Tengo la impopular costumbre de revisar lo que dicen exponentes de derecha y de izquierda. Eso sí, exponentes, no intelectuales orgánicos como los llamaba Gramsci. Con esto introduzco una reflexión que me topé en Twitter y que llamó mi atención:

“Extraordinario graffiti del mayo francés «seamos realistas, pidamos lo imposible». Y son en verdad realistas las izquierdas, pues al empujar a fondo logran notables en las agendas a diferencia de timoratos del otro lado del mostrador imbuidos de «corrección política»”.

El tuit es del economista argentino Alberto Benegas Lynch, hijo, del que nadie podrá decir que simpatiza con la izquierda. El mayo francés es el de 1968, cuando se registraron en París unas protestas inicialmente estudiantiles -y yo diría que antipolíticas- contra el consumismo, el capitalismo y toda forma de organización y autoridad a las que se sumaron con rapidez el Partido Comunista Francés y grupos de obreros para protagonizar una revuelta y huelga general históricas, lo que obligó al presidente Charles De Gaulle a convocar elecciones anticipadas.

Pero hay más, el extraordinario graffiti del que habla Benegas -«Seamos realistas, pidamos lo imposible»- es una frase de Herbert Marcuse, considerado el padre de la “nueva izquierda”. Con todo esto quisiera amortiguar las falacias ad hominem que surgirán contra la reflexión de Benegas, aunque esta deformación en el criterio de los venezolanos ya pareciera invencible.

Para mí, el hecho de que Benegas, tan de derecha, alabe y recomiende un proceder de la izquierda, me lo hizo más interesante y me puso a tratar de trasladar eso de “empujar a fondo” a nuestra circunstancia local para mover lo que está establecido.

Creo que “empujar a fondo” es algo a lo que se atreven con más facilidad quienes son desafiantes y emocionalmente efervescentes que, además, son quienes justifican mejor las propuestas ideológicas que hablan de revoluciones. Lo mismo podría ser más difícil para quienes valoran más el orden y la convivencia, pero “empujar a fondo” no debería confundirse con perder el respeto a las leyes ni a sus más exigentes principios sino relacionarse con comprender mejor los límites y acercarse a ellos.

«Seamos realistas, pidamos lo imposible» no es una sentencia absurda sin final feliz posible, es una orden táctica. Una que reconoce el tamaño y métodos del enemigo a vencer y que por lo mismo nos exige desafiarlo en aquello en lo que no creyó que nos atreviéramos a hacerlo.

Puesto en esos términos «Elecciones presidenciales y parlamentarias, libres y justas» representa lo imposible que, en términos realistas, amenaza por igual a la dictadura, a los extremistas y a los colaboracionistas. Como “elecciones libres y justas” no es una declaración poética sino un exigente estándar internacional que ya todos deberíamos conocer, considero que «Elecciones presidenciales y parlamentarias, libres y justas» es prácticamente una consigna para aglutinar a los demócratas que, por años, hemos estado horrorizados frente al falso dilema entre violencia o genuflexión.

No, la dictadura no quiere «Elecciones presidenciales y parlamentarias, libres y justas», pero este año está entrampada en la necesidad coyuntural de un proceso electoral y para ello intenta legitimar unas parlamentarias de ficción a través de los colaboracionistas de la Casa Amarilla quienes, cada vez que exijamos «Elecciones presidenciales y parlamentarias, libres y justas», tendrán que renunciar a llamarnos “abstencionistas” como hacen, ofensiva y desvergonzadamente desde que participaron en la farsa de 2018.

Esto también descalabra a quienes sueñan con una acción armada que instaure otra dictadura que pretenden que demos por buena. Así que con «Elecciones presidenciales y parlamentarias, libres y justas» nos distinguiríamos de los tres enemigos que debemos vencer para un retorno democrático al sistema republicano.

No soy ingenua, este es el discurso que legítimamente puede blandir el pueblo. Cualquier otra acción escapa de nuestras desarmadas manos pero esta implica una presión, una manera de empujar que puede precipitar cualquier desenlace. Y eso es lo que esconde el «Seamos realistas, pidamos lo imposible» de Marcuse que nos hará empujar, esta vez, a fondo.

Carolina Gómez Ávila
@cgomezavila
@DiarioTalCual  

EDUARDO FERNÁNDEZ: SIRIA


Uno sabe cómo comienzan las guerras. Lo que no se sabe es como se desarrollan, ni cómo ni cuándo terminan.

La guerra en Siria comenzó en mayo del 2011. Se inició como una confrontación de la mayoría suní contra el régimen dinástico de Bashar al – Assad de la tribu de los Alauís.

Han transcurrido nueve años del inicio de aquella matanza espantosa. Se han producido horrores que superan en crueldad a los peores ocurridos en cualquiera de las dos guerras mundiales del siglo pasado. Además de la acción de la dictadura Siria, de Daeshi y de Al Qaeda, poco a poco se han ido incorporando al conflicto milicias Kurdas, Chiíes, turcas, de Hezbolá además de la participación de Irán y de Arabia Saudita, además de la participación de Rusia y de Estados Unidos y fuerzas de la coalición Europea.

Como ha dicho, en un artículo dedicado a este mismo tema, mi amigo Leopoldo Martínez Nucete: “Cuando las armas se oponen a las armas no hay modo de saber cómo evolucionará el conflicto, ni quienes lo liderarán, ni cuando finalizará, ni cuál será el costo del mismo”.

Lo cierto es que la guerra en Siria ha servido de marco para degollamientos, muertes masivas por fuego aéreo y terrestre, desmembramientos, linchamientos y otras formas variadas de salvajismo y de crueldad. La guerra es una estupidez. La guerra representa el fracaso de la inteligencia, el fracaso de la política, el fracaso de la humanidad.

Cito de nuevo a Leopoldo: “las desgarradoras imágenes de lo que ha ocurrido en la ciudad histórica de Alepo son una diana destinada a los ojos y oídos de todo aquel que piense que no hay alternativa al conflicto y que no hay rutas negociadas para resolver diferencias políticas entre gentes de una misma nación”.

Seguramente los que en Siria voceaban la palabra “guerra” en abril o mayo del año 2011 lo hicieron con la misma frivolidad y con la misma ligereza con que lo hicieron los europeos cuando comenzó la primera guerra mundial.

Seguramente pensaron que la guerra sería cuestión de unos días, al cabo de los cuales regresarían victoriosos los ejércitos en medio de marchas, desfiles y aclamaciones populares. Nunca se detuvieron a pensar en la infinita capacidad de destrucción física, de asesinatos y de torturas que supone una apelación a las armas de destrucción que se utilizan en una guerra.

La crisis venezolana está tentando a los demonios de la guerra. Ojalá prevalezca la inteligencia, la humanidad y el buen juicio antes de que sea demasiado tarde.

Seguiremos conversando.

Eduardo Fernández
efernandez@ifedec.com
@EFernandezVE

RICARDO GIL OTAIZA: A DIARIO (2019)

El Papa Francisco no ha estado a la altura de los sueños de redención de un país golpeado por las pestes del hambre, la miseria, la enfermedad y la emigración. Nunca había caído tan bajo la nación. Se necesitarán muchos años para levantar del suelo los escombros. ¡Cuánto daño le hizo el chavismo a Venezuela!

Quizá termine de leer mañana la novela Leonora. No tengo muy claro cómo abordaré el texto crítico que publicaré en la prensa nacional. Debo confesar que este libro me desconcierta hasta el extremo de lo inaudito. Tendré necesariamente que emprender la lectura de otra obra de la Poniatowska, para sacar en claro mi concepto sobre su prosa. 

Cada mañana al despertar me atormentan de inmediato mis demonios internos que le roban alegría a mis días. A lo mejor requiera de la ayuda de un psiquiatra o de un psicólogo. Todo esto me sobrepasa a una velocidad inquietante. Nunca me había sentido tan fuera de contexto…

13 de febrero. Terminé de leer Leonora y los criterios encontrados persisten a pesar del portento de la obra, y de la excepcionalidad de la vida del personaje central. Me pondré de inmediato a escribir el texto para El Universal, que deberá salir mañana o el próximo domingo. Pasaré a leer de inmediato el libro La piel del cielo, también de Elena Poniatowska, Premio Alfaguara de Novela 2001. Al parecer todas las ficciones de esta autora han sido reconocidas con importantes premios (sin duda la prosa es buena, pero más buena es la agencia editorial de la Poniatowska, que ha sabido posicionarla en los primeros lugares). Una vez leída esta segunda novela, le entraré a otro libro de la novelista mexicana: El tren pasa primero (también galardonada, esta vez con el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, que otorga el Estado venezolano; o que otorgaba, quiero decir, porque ha sido lamentablemente descontinuado).

Soy de los que piensan que un premio no es necesariamente indicativo de la calidad de una obra, pero sin duda ayuda a promocionar al autor y a sus productos.

14 de febrero. Hoy salió publicado en El Universal un texto titulado Verdad y mentira, que tenía en reserva, ya que por la premura no pude terminar el texto sobre la obra de la Poniatowska, el cual tendrá que salir el domingo. La escritura es un proceso dinámico que exige mucha entrega de parte del autor. Y disciplina, por supuesto. Creo tener ambos valores bien internalizados. Más de tres décadas en estas labores son mi aval. Confieso que hay momentos en los que me atenaza el desánimo (tal vez el cansancio y el agotamiento mental), pero muy pronto me repongo y sigo adelante. 

El país continúa en la “tensa espera” por un desenlace político. Cada minuto cuenta y veo renacer de nuevo el pesimismo por parte de muchos, que aspiran a abruptos cambios de la noche a la mañana. Hay cansancio social y esto puede contribuir, más temprano que tarde, a retornar a la dura etapa de la desesperanza. Aspiro a que Guaidó sopese en su justa dimensión la variable “tiempo”, que lo tiene (nos tiene) contra las sogas.

Cada minuto cuenta en esta dura etapa que vivimos con los dedos cruzados.

16 de febrero. Intento vivir el momento presente y no pensar tanto en lo que vendrá, ni en el pasado. Pero casi siempre caigo en la dicotomía pasado-futuro y me quedo anclado en un verdadero limbo.

20 de febrero. Las calles desiertas de la ciudad en horas de la noche nos recuerdan con incisiva amargura lo que estamos viviendo. Espero que algún día podamos ver renacer a la ciudad y al país y les contemos a nuestros futuros nietos todo este proceso doloroso y oscuro, pero desde la paz de lo ya finalizado.

Ricardo Gil Otaiza
rigilo99@hotmail.com
@GilOtaiza
@ElUniversal 

ALBERTO BENEGAS LYNCH (H): ¿QUÉ ES SER LIBERAL?

Hace mucho tiempo fabriqué una definición de liberalismo que me place comprobar que colegas de peso la emplean a menudo: es el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros. Y cuando aludo al respeto no quiero decir que se adhiera al proyecto de vida del vecino, más aun a uno puede eventualmente resultarle repulsivo pero si no lesiona derechos de terceros no es posible –en el contexto de una sociedad abierta– recurrir a la fuerza para torcer el rumbo. Cada uno asume la responsabilidad por lo que hace y dice, el uso de la fuerza solo cabe cuando es de carácter defensivo, nunca agresivo. 

A veces se recurre a la expresión tolerancia pero aquí se presentan dos problemas. En primer lugar, los derechos se respetan no se toleran y en segundo lugar aquél término aparece como que el que tolera posee la verdad y perdona al que procede de una manera distinta a la que considera apropiada el tolerante. 

Y no es que con esto se esté patrocinando el relativismo moral, muy por el contrario la verdad consiste en la correspondencia entre el juicio y el objeto juzgado. Las cosas son independientemente de lo que se opine que son. El relativismo epistemológico eliminaría todo sentido de los departamentos de investigación en las universidades y en otros ámbitos puesto que no habría nada que investigar ya que todas las opiniones –aun contradictorias– serían valederas, además el relativismo hace que la misma afirmación de esa concepción sea necesariamente relativa. 

El liberalismo centra su atención en las relaciones interpersonales que protegen la vida, la libertad y la propiedad, el resto es materia de acuerdos entre partes. Por otro lado, no se inmiscuye en lo intrapersonal. Cada cual adhiere a sus principios, algunos de los cuales son valores y otros desvalores pero, como queda dicho, no incumbe a los aparatos de la fuerza que denominamos gobierno el intervenir en esos ámbitos. Puede intentarse la persuasión si se estima que la conducta del prójimo no se ajusta a cánones adecuados para los propósitos del ser humano en cuanto a actualizar sus potencialidades en busca del bien, pero no puede traspasar esos umbrales sin provocar daño. En este sentido es que los maestros de la ciencia jurídica han repetido que “el derecho es un mínimo de ética”. 

Este es también el sentido de sostener que no es susceptible de cortar en tajos al liberalismo: abarca aspectos éticos, institucionales, económicos, históricos y filosóficos que están íntimamente entrelazados. Y no es que en las filas liberales haya unanimidades, no se trata de una manada, cada uno tiene matices y diferencias que debate con sus colegas ya que no es una organización vertical. Por eso es que en general rechaza la expresión líder que más bien le recuerda al Duce o al Führer o dirigente que asimila al rebaño, prefiere el término referente para indicar quien abre caminos de conducta civilizada y ejemplificadora. 

En la esfera crematística el liberalismo considera que dar rienda suelta a las energías creadoras hace posible la mejora en el nivel de vida de la gente en cuyo contexto los aparatos estatales se circunscriben a proteger los derechos de todos. Entiende por derecho la facultad de usar y disponer de lo propio y no el echar mano al fruto del trabajo ajeno en un ámbito de competencia lo cual excluye a pseudoempresarios que en alianza con el poder de turno explotan a sus congéneres a través de mercados cautivos y otras prebendas. En esta línea argumental el liberal subraya que en mercados libres el genuino empresario está obligado a atender las necesidades de su prójimo: si acierta obtiene ganancias y si yerra incurre en quebrantos. 

Una de las mayores preocupaciones y ocupaciones del liberalismo consiste en mostrar las falacias graves de un pretendido igualitarismo puesto que aplicar la guillotina horizontal no solo reasigna los siempre escasos recursos a territorios distintos de los establecidos por la gente con sus compras y abstenciones de comprar en el supermercado y afines sino que, como consecuencia, reduce los salarios principalmente de los más necesitados ya que los ingresos solo provienen de las tasas de capitalización que es lo contrario al despilfarro. 

El peso del Leviatán es lo que genera presiones impositivas insoportables, deudas gubernamentales inauditas que se ven obligados a pagar los contribuyentes y manipulaciones monetarias que esquilman lo obtenido lícitamente. La corriente de pensamiento liberal apunta a la limitación del poder  pues considera inviolables las autonomías individuales, en un proceso evolutivo que pone al descubierto que esa tradición no consiste en un puerto sino en una navegación en la que a cada instante surgen nuevas contribuciones y perspectivas que disminuyen la ignorancia en la que estamos embarcados.

Con la autorización del autor se publican sus artículos en Ideas en Libertad.  Fue publicado originalmente en https://www.elcato.org/que-es-ser-liberal

Alberto Benegas Lynch (h) 
@abenegaslynch_h 
@InstitutoCato
Este artículo fue publicado originalmente en El Observador (Uruguay) el 11 de enero de 2020.

ROMÁN IBARRA: PARA LUEGO ES TARDE

Confieso que no me gustó la forma en que regresó Guaidó a Venezuela. Regresar por Maiquetía, sin previsiones lógicas para su protección, lo hicieron ver vulnerable, y ello habla mal de la capacidad organizativa de la oposición.

Adicionalmente, para quebrarle la moral, le hacen preso al tío con un montaje burdo y ridículo, desmentido por el gobierno portugués, pero llevado a cabo por quienes, sin escrúpulos, tampoco tienen frenos.

Hubiera sido mejor regresar de la misma forma subrepticia en que salió, dejando en ridículo al ¨régimen todopoderoso¨ incapaz de cuidar las fronteras. Ahora, solo el lamento.

Ahora, lo que sí es muy importante es conocer qué trae de novedad como agenda política para evitar la frustración en que fue sumida la oposición en 2019.
Quedó muy claro de su gira internacional, que todos los respaldos obtenidos reiteran la necesidad de negociar una salida política para conjurar la crisis, y ello pasa por la celebración de elecciones. 

La AN que pudo haber designado el CNE en 2019, no lo hizo. Ahora dividida la oposición, el régimen y sus nuevos aliados harán todo lo posible para que sea el TSJ, fiel a sus designios, el que haga la designación por ¨omisión¨ legislativa mal interpretada!

No obstante, seguimos preguntando cuál es la novedad luego de la gira? Trae un mensaje claro a favor de las elecciones, o vamos a seguir jugando a la construcción de capacidades? La oposición que dirige Guaidó va a luchar por la reunificación de la oposición, tendiendo la mano sin discriminaciones hacia todos los sectores? En caso de que no se consigan las mejores condiciones electorales por el ventajismo del régimen, van a llamar a votar, o a la abstención? Regalamos como en 2005 la AN? Dejamos que el Zulia y Occidente sigan sin luz, y desaprovechamos el proyecto de la CAF?

Esas son parte de las angustias que animan al ciudadano de a pie, y especialmente a los más necesitados, es decir, la mayoría.

En opinión del encuestador Félix Seijas, más del 80% de la población quiere elecciones como mecanismo pacífico para la resolución del conflicto, y dentro de ese mismo espectro, el 65 % pertenece a los sectores D, y E, de la población, esto es, los que más sufren el deterioro socioeconómico y político. Son víctimas de las humillaciones del CLAP, y también de la inseguridad en sus barrios. Eso requiere atención prioritaria.

Luego de 20 años de deterioro, y secuestro de las instituciones por parte del oficialismo, la respuesta no puede seguir siendo la comisión de errores por parte de la oposición.

Desde los acontecimientos de 2002 con la plaza Altamira; el Carmonazo; la huelga petrolera; la abstención parlamentaria de 2005; las guarimbas, y trancazos; la indefinición frente a las elecciones de Alcaldes, Concejales, y  gobernaciones, se le han regalado 18 años al oficialismo para perpetuarse en el poder con su corrupción desenfrenada, y entrega a factores externos que colonizan a Venezuela.

Lo hemos sugerido muchas veces, Guaidó tiene en sus manos el liderazgo indiscutible de la oposición, pero mantenerlo y llevarlo a feliz puerto supone hacer lo correcto. Tiene la obligación, ya lo hemos dicho, de reunificar a la oposición toda, lo cual, incluye al chavismo disidente, pues la oposición dividida, no asusta a nadie. 

Debe ofrecer un mensaje muy claro a favor de las elecciones y luchar por las mejores condiciones posibles; con la fuerza unitaria, presionar interna e internacionalmente para lograr elecciones presidenciales también este año, pero en caso de no lograrse, salir a votar masivamente de igual forma y defender el voto.

Para luego es tarde, Guaidó!  

Román Ibarra
romanibarra@gmail.com
@romanibarra 

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: BAJO LOS EMBATES DE UNA REALIDAD DISFRAZADA

Muchos de los cambios que ha vivido Venezuela en lo que va de siglo XXI, devinieron en retrocesos que desvirtuaron la idiosincrasia de su sociedad. Sociedad ésta que, de alguna forma y en algo, quiso dirigir el timonel hacia la dirección que apuntaba al desarrollo económico y social tantas veces expuesto por intelectuales, académicos y dirigentes políticos. Siempre, con la pretensión de infundir el ánimo que desde siempre tan gigante tarea ha requerido. De eso, no cabe duda alguna. 

El error estuvo en que quienes buscaban irradiar al país el mensaje que comprometía tan importante cambio de rumbo, no convencieron. No persuadieron. Y dicho problema, tuvo distintas razones. Algunas de las cuales siguen marcando la actitud y disposición no sólo de actores que pretendían moderar en situaciones azoradas por contingencias sometidas por condiciones de pobreza, de inseguridad, de hambre. También, dada la ausencia de proyectos de avance que pudieron provocar el despegue necesario o suficiente del rezago  ético y moral. Pero no lo consiguieron. Y aunque suene paradójico, es el problema mayor que ha caracterizado a Venezuela. Incluso, desde el siglo decimonónico hasta el presente. 

Sin embargo, no puede descartarse o dejar de reconocer que la sociedad venezolana dio un vuelco en su conducta. No sólo en lo social, o político. Igualmente, en lo familiar y personal. Conducta ésta que si bien destaca un resultado que implica cambios en su percepción política frente a la crisis inducida por la destemplanza de un régimen indolente, del mismo modo deja ver problemas que se manifiestan en comportamientos egoístas que dañaron el carácter magnánimo y solidario del venezolano. Individualismo éste que, además,  trabó el esfuerzo educacional que venía lográndose desde la escuela pública y las universidades nacionales en provecho del desarrollo en el sentido más decidido de la palabra. Particularmente, desde los años setenta. 

Muchos conocen de las grandes crisis y transformaciones ocurridas en el ocaso del siglo XX. Incluso, en lo que va del actual. Pero de ahí a reconocer sus magnitudes y consecuencias, es otra cosa. La diferencia es significativa. Pareciera no haber conciencia de que una de las razones ideológicas primordiales que determinó la historia política, social y económica del mundo, ya no es la misma. Esa razón, se mutó en su condición y forma hasta adquirir nuevas manifestaciones por las cuales dejó de ser lo que había sido hasta ahora para convertirse en algo diferente. En una nueva razón que implicó gruesos cambios. 

Esa mutación alteró el campo de análisis de las ciencias sociales, políticas y económicas. No obstante, sus efectos siguen escurriéndose y escondiéndose entre variables omitidas cuyo impacto se tornó en incógnita de una ecuación poco notada. Sin embargo, quienes hoy se han disfrazado de gobernantes, nada saben a ese respecto. Por tanto, sus decisiones causan más estrago que los resultados que sus discursos comprometen.  

La mayor cuota de ideas sobre las cuales esos personajes de marras, en nombre de “doctrinas libertarias” cundidas de un imberbe socialismo o desnaturalizada concepción política de lo que su enunciación abarca, se corresponden con esa disociación que, además, raya con una absurda bipolaridad política cuyos perjuicios tienen en crisis a buena parte del mundo.  

De las complicaciones surgidas al calor de tan grotescas fracturas, se forjó una nueva situación montada en la ola de nuevas realidades. Realidades éstas que a decir de Peter Drucker, “(…) son distintas de las que las cuestiones sobre las cuales siguen escribiendo libros y haciendo discursos los políticos, los economistas, los eruditos hombres de negocio y las dirigentes sindicales”. 

Ya para entonces, aseguraba Drucker, quien era profesor en la Escuela Claremont de Postgrado, California, que prueba convincente de tan mayúsculo problema, “(…) es el profundo sentido de la irrealidad que caracteriza gran parte de la política y de la teoría económica de nuestro tiempo”. Justamente, es lo que refleja la actualidad cuando se advierten los trastornos, desgracias y decadencias que arrasan con la moralidad a través de la corrupción. Con la ética, mediante los desarreglos provocados por las confusiones de actuaciones impúdicas de gobernantes incapaces. Y con la razón, a través de la desesperanza imbuida por la represión, el chantaje y la opresión de la gestión de regímenes populistas, demagógicos, autoritarios y hasta totalitarios.  

Venezuela no ha escapado de este género de desavenencias y atiborrados conflictos. Todo esto, ha afectado formas de vida que se mantuvieron vinculadas a profundas culturas ideológicas que daban cuenta de un orden mundial que de alguna manera, casi siempre demostró eficacia. Pero ahora, las realidades muestran una cara temible y terrible. Y justo, ante tal inquietud, vale preguntarse si acaso ¿Venezuela se atoró en la mitad de tan frustrante situación?. Pues de ser indudable, podrá inferirse que Venezuela, hasta lo que va de 2020, sigue hundida bajo los embates de una realidad disfrazada. 

 Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas