lunes, 29 de marzo de 2021

GREGORIO TISKOW: PUDO HABER SIDO LA BANDERA DEL MUNDO. LA BANDERA QUE TRAJO MIRANDA

En el año 1792, Francisco de Miranda, inspirador de la conciencia y del espíritu revolucionario de la América, escribía una carta al Conde Simón de Voronzov, embajador de Rusia ante la Corte Imperial de Saint James en Londres, en la cual señalaba lo siguiente: "hace poco tiempo, en 1785, me topé con el filósofo, poeta y científico alemán Johann Goethe en una fiesta que se celebraba en la casa de Weimar; la noche se alejaba y Goethe estaba muy extasiado con mis historias sobre la búsqueda de la libertad, la igualdad y la fraternidad. 

En cierto momento, Goethe me indicaba que mi destino era crear en mi tierra, un lugar que no falsee los colores primarios"

No sabía Goethe que en esa noche invernal fortalecía en la cabeza de aquel idealista y revolucionario masón, las bases para el nacimiento de una nueva tierra, una nación que abarcaría desde México hasta la Patagonia, la Colombia de Miranda.

"Primero comenzó a explicarme la forma como el iris del ojo convierte la luz en los tres colores primarios", escribía Miranda al Conde ruso; "después me comprobó que el amarillo es el color más cálido, noble y próximo a la luz, por qué el azul es la mezcla de la excitación y la serenidad, la libertad, una lejanía que evoca las sombras, y por qué el rojo es la exaltación del amarillo y el azul, la síntesis, el desvanecimiento de la luz en la sombra".

Proseguía Miranda en su carta: "no es que el mundo esté hecho de amarillos, azules y rojos; es que así como una combinación al infinito de aquellos tres colores, lo vemos todos los seres humanos, me indicaba Goethe". "Si se tratara de fundar un paraíso, de un crear un mundo ideal me dijo, lo mejor sería nombrarlo en honor a su origen y crearle un emblema que tuviera esos tres colores.

Un país parte de un nombre y de una bandera y se convierte en ellos, como un hombre que cumple un destino", señalaba Goethe al gran precursor.

Es probable que estas palabras hayan inspirado a Miranda a idear una bandera tricolor para la nación que quería fundar.

Sus profundos conocimientos de la masonería universal, sus símbolos, rituales y convicción propia forjaron en Miranda la creación de este emblema patrio.

Amarrillo, azul y rojo, los tres colores primarios que predominan en el arco iris, símbolo en el génesis bíblico de la alianza entre el cielo y la tierra.

El 12 de Marzo de 1806, en el mástil del barco "Leander", anclado en la bahía haitiana de Jacmel, ondeaba al viento por vez primera, la bandera de la nueva patria, la que Miranda soñó grande, libre y poderosa. Incansablemente señalaba:

" Juntaos todos bajo el estándarte de la libertad. La justicia combate por nosotros. No buscamos sustituir una tiranía antigua por otra tiranía nueva".

El pabellón tricolor fue izado por vez primera en tierra firme venezolana el 4 de Agosto de 1806 en el Fortín de San Pedro en la Vela de Coro.

Tras años de luchas y batallas por la independencia de otros países, logró Miranda regresar a su Venezuela natal.

El 5 de Julio de 1811, se nombraba una comisión para escoger la bandera que ondearía por toda Venezuela luego de su Declaración de Independencia; la integraban, José de Sata y Bussy, Lino de Clemente y por supuesto, Miranda.

El 9 de Julio de ese mismo año, Miranda presentaba ante el Congreso Constituyente la nueva bandera de su patria.

Ese día, el Generalísimo, poseído por el espíritu libertario y unificador, les explicaba a los miembros presentes en el congreso la razón de ser de cada uno de los colores del tricolor patrio y proponía crear un nuevo continente, "un país que se convirtiera en su nombre y su bandera", tal como años antes Goethe le había señalado. Inspirado en el Volumen de la Ley Sagrada Miranda indicó:

"Amarillo, como la flor de la acacia que cobijó el cadáver del Maestro Hiram, como la luz que esplendió en la colina de su tumba. Luz solar, iluminación interior, dispersión universal y generalización comprensiva"

"Azul, como la más grande fraternidad y hermandad entre los hombres y pueblos. La Masonería Universal, la obscuridad devenida en alba visible. Devoción, plenitud e inocencia primigenia"

"Rojo, como la propia sangre de Hiram, derramada por los felones, la sabiduría y el amor para la regeneración del mundo.

La cruz de los Caballeros del Temple, la salve los alquimistas y la pasión adorante de la reina Bali".

Sin duda, símbolos que encierran el fragor y rigor de los emblemas sagrados de Libertad, Igualdad y Fraternidad Masónicos.

El 14 de Julio de 1811 la bandera era izada por primera vez y oficialmente, como el Pabellón Nacional Venezolano en la plaza mayor de Caracas.

Así fue la historia; el 12 de marzo de 1806 juraba Miranda:

"Juro ser fiel al libre pueblo de Sur América, independiente de España, y servirle honesta y lealmente contra sus enemigos y opositores, y observar y obedecer las órdenes del supremo gobierno de este país, legalmente constituido y a las órdenes del general y oficiales superiores a mí".

Tal fue y es la gloriosa bandera que han flameado los ejércitos libertadores en sus campañas. Pero las ideas de Miranda fueron sepultadas en poco tiempo por sus adversarios y propios coterráneos.

Tal, "pudo haber sido la bandera del Mundo" decía Miranda en sus palabras finales de tan elocuente carta.

 

Gregorio Tiskow
Gtiskow@ucla,edu.ve
Profesor Agregado
Decanato de Medicina
UCLA. Barquisimeto. Venezuela

RAÚL AMIEL: ¿PORQUE MIRANDA? ¿QUIÉN FUE FRANCISCO DE MIRANDA?

Hoy Domingo de Ramos de otra Semana Santa, mi crónica tiene una variable. Lo que leerán a continuación nuestros posibles lectores es un escrito inicialmente pensado para una actividad de la Barra Republicana que celebraríamos el día de hoy. A sala plena. El confinamiento por lo de la pandemia lo frustro. En esta época tenaz, de las cosas que me propongo que pasen, solo un escaso 10% se cumplen por tan infinitas variables. Afortunadamente ese porcentaje me mantiene positivo, optimista y activo. He aquí el manifiesto…

¿Porque Miranda? ¿Quién fue Francisco de Miranda? 

"La tiranía no puede reinar sino sobre la ignorancia de los pueblos"

Francisco de Miranda: Patriota venezolano y aventurero mundial, correligionario de Simón Bolívar. Nacido en Caracas, Venezuela: Tal día como hoy 28 de marzo en 1750.  Su recuerdo nos acompaña a 271 años de su natalicio. 

Resumiendo, Francisco de Miranda fue el Precursor de la independencia de Venezuela y de la América española. Debido a su presencia en tres continentes, África, Europa y América, se le ha llamado "el primer criollo universal". Lo Paradójico. Francisco sirvió en África en 1773 y vio acción en Marruecos y Argel contra los musulmanes en 1774-1775.  Personificó la importancia internacional de la Revolución Estadounidense; lastima, pero pocos estadounidenses reconocerían su nombre. Sirvió con las fuerzas españolas luchando contra los británicos en el Caribe y Florida durante la guerra, y de esta manera, ayudó a Estados Unidos a ganar la Revolución. 

El interés por concretar el modelo político a establecer en América meridional florece en la mente de Miranda inteligentemente al tiempo que la imagen de la emancipación de las colonias hispanoamericanas. El ideario, suma de experiencias políticas y ojeadas hipotéticas, buscaba garantizar, por una parte, la transformación "sin sacudidas" de la sociedad colonial en sociedad republicana y, por la otra, la integración de las provincias liberadas en una sola nación independiente: Colombia. 

Aunque su invasión de 1806 había sido un fiasco, los acontecimientos habían cobrado vida propia en el norte de Sudamérica. En 1811, Miranda y Bolívar convencieron a sus compañeros para que declararan formalmente la independencia y la nueva nación incluso adoptó la bandera que Miranda había usado en su anterior invasión. Una combinación de calamidades condenó a este gobierno, conocido como la  Primera República Venezolana. A mediados de 1812, la joven república se tambaleaba por la resistencia realista y un devastador terremoto que había llevado a muchos al otro lado. Desesperados, los líderes republicanos nombraron a Miranda Generalísimo, con poder absoluto sobre las decisiones militares. Esto lo convirtió en el 2° presidente de una república española separatista en América Latina, aunque su gobierno no duró mucho. 

Mientras la república se derrumbaba, Miranda llegó a un acuerdo con el comandante español Domingo Monteverde por un armisticio. En el puerto de La Guaira, Miranda intentó huir de Venezuela ante la llegada de las fuerzas realistas. Simón Bolívar y otros, enfurecidos por las acciones de Miranda, lo arrestaron y lo entregaron a los españoles. Miranda fue enviado a una prisión española, donde permaneció hasta su muerte el 14 de julio de 1816. 

Incluso Bolívar, el mayor héroe de la independencia de América del Sur, es cuestionado por entregar a Miranda a los españoles. Algunos lo consideran la acción moral más cuestionable que emprendió el Libertador. 

Miranda preparó al mundo para la entrega y liberación que estaba por venir. A lo que hoy somos: una república.

Un legado del aventurero de la libertad. 

En 1791, Miranda tomó parte activa en la Revolución francesa. En 1792, Miranda participó en la Batalla de Valmy, uno de los episodios bélicos más importantes de las Guerras Revolucionarias Francesas. ... Miranda alcanzó el grado de mariscal de Francia bajo el mando de Charles François Dumouriez 

Miranda no fue un perdedor, sino un constante ganador, logró en pleno, con otros  muchos y con el pueblo, que la América se levantase en una Emancipación Liberadora. 

Miranda es el primer venezolano por haber sido más que Precursor o Protolíder, quien interpreta y entiende esta realidad y lo lleva a los confines de la tierra para ampliar su formación y tratar  de obtener ayuda para llevar a cabo un plan nuevo para la América nueva. 

El Proyecto Independentista de Colombeia alias Hispanoamericano, expresaba en sus documentos un plan liberador, de acción militar que reflejaba el idealismo y la visión de futuro, con algunas paradojas políticas propias del contexto. Entre los documentos esta el Acta de Paris que contiene 18 artículos y expresa su dedicación y amor a su tierra natal. 

A continuación una síntesis de sus propuestas política, económica y social, con algunos análisis de diversos historiadores contemporáneos. 

Emancipación total de todas las colonias Hispanoamericana: Visualizo la posibilidad de arremeter contra la totalidad geográfica en poder de la península española, y encauzar a la senda de la libertad de los Americanos. Las cuales estaban conformadas por comarcas conocidas como virreinatos (México, Lima, santa Fe y Rio de la Plata) o provincias (Caracas, Quito, Chile, etc.). 

Estado Unitario de proporción continental: Planteo un espacio territorial más amplio, desde el Misisippi (actual EEUU) hasta el Cabo de Horno (actual Chile), rico en diversos recursos, con dinámica comercial, actividad económica, sistema institucional y costumbres. Conformar estados donde se articulan todas las provincias y virreinatos; tal como sucedió con las 13 provincias norteamericanas tras la ruptura del imperio británico. 

*Carácter Republicano y Liberal*: Estructuro un sistema de gobierno mixto que estuviera acorde con las realidades del continente hispanoamericano, integrado por un poder ejecutivo representado por dos ciudadanos con titulo de incas (nombre venerable de emperador en el país), más un equipo de gobierno local o estadal de las provincias (estado federal) donde convergían. Esta propuesta no está exento de elementos monárquicos, sin extrapolar otros sistemas, Miranda planteo un hibrido de lo más provechoso del parlamento británico y el constitucionalismo de los Estados Unidos de norteamericana. 

Independencia política y económica en mediano plazo: Crear un área de libre comercio en el hemisférico que impidiera a futuro posibles  monopolios, hacer de Hispanoamérica una potencia capaz de igualar los niveles de desarrollo político y económico; así como la estabilidad emergente lograda por EEUU e Inglaterra, naciones paradigmáticas para Miranda. 

Colectivo humano mestizo y pluricultural: Consideraba reconocer a los hispanoamericanos como una población con cultura heterogénea con características comunes, como la identidad, el lenguaje, la religión y las costumbres. Descripción nueva para América y distintiva a la de los EEUU de norteamericana y al español peninsular. 

Justicia e Igualdad Social para todos los Hispanoamericano: No buscaba sustituir una tiranía antigua por otra tiranía nueva. Los indios y las gentes de color gozaran de todos los derechos y privilegios correspondientes a los demás ciudadanos, refiriéndose a los blancos, para mantener la unión, la estabilidad social, la paz y la justicia. 

Libertad de Culto: Ningún ciudadano hispanoamericano seria molestado de sus convicciones y prácticas religiosas, siempre y cuando estas no atentaran con lo que se entendía por buenas costumbres; y el catolicismo seguiría siendo la religión oficial. 

Construcción de un canal de navegación en el istmo de Panamá: Comunicar al océano atlántico y pacifico en función de facilitar notablemente la dinámica comercial entre ambos hemisferios. 

Construida así esa gran nación independiente e instaurando un sistema de gobierno republicano, sus habitantes no sólo se sentirían libres, sino que teniendo la garantía del aprovechamiento exclusivo del producto de su trabajo, se verían igualmente estimulados a desarrollar sus capacidades creadoras. Si a esto se añade la existencia de recursos naturales casi ilimitados, a no dudar que Colombia no sólo se pondría a la par de las otras naciones del mundo, sino que hasta podría constituirse ella misma en un bloque de poder. La integración americana es propuesta, entonces, por Miranda no solamente como condición de existencia para unas colonias que se han independizado, sino también como vía de recuperación del retardo que en el progreso mundial le habían ocasionado los tres siglos de dependencia colonial. 

Las claves y la vigencia, pues, del proyecto de Miranda están en la generación de una conciencia de identidad americana, en la conciencia del derecho a la rebelión, en la fundamentación teórica de ese derecho  a la rebelión y en la voluntad de hacer realidad ese proyecto emancipador. 

Una ocasión más para seguir descubriendo su talante batallador, su incontrovertible perseverancia, su inclaudicable defensa del ser americano y de su derecho a un proyecto propio, su fortaleza moral y sus ideas de justicia, de emancipación y de unidad, que tuvieron que ver no sólo con Nuestra América sino con una propuesta de paz y libertad para todos los pueblos del mundo. 

Con ese mismo espíritu queremos abrir plaza en esta magna reunión celebrativa. 

Una casa dividida contra sí misma no puede mantenerse como nos esta ocurriendo en nuestra patria. La plena participación de los ciudadanos en la toma de decisiones es clave para dar forma a un futuro más brillante. Impulsar la participación imprescindible de los jóvenes en los esfuerzos por dar forma a un mundo mejor para todos sobre la base de los principios y valores que nos ha inculcado el republicanismo. 

Incluir a los ciudadanos en todos los niveles de la toma de decisiones es fundamental para fomentar un cambio social positivo y crear  una sociedad sostenible y perdurable en el tiempo trabajando con verdadero empeño en un futuro más brillante. El que todos los venezolanos merecemos.  

Hay muchos ejemplos de compromiso en nuestra historia. Pero en los últimos años nuestra política se ha caracterizado por una resistencia al compromiso y una visión de que el compromiso es inapropiado. 

En nuestro caso entendemos el compromiso  como la voluntad de ofrendar tiempo y energía a algo en lo que creemos con decisión firme de hacer algo con constancia, disciplina y el trabajo necesario para llegar allí. 

Y para cerrar. Ya lo dijo una vez Abraham Lincoln: "El compromiso es lo que transforma una promesa en una realidad" 

Gracias por estar aquí con nosotros celebrando a este Gran Republicano. Don Francisco de Miranda, fuente de gran inspiración. Con su espíritu vamos a paso firme en la senda de la Venezuela Posible. 

Y recuerda… Ciudadano en Acción. ¡Juntos es mejor! 

Raúl Amiel

raulamiel@gmail.com 

@raulamiel

Coordinación Ejecutiva Republicana Nacional.

¡Un estado DE, POR y PARA ciudadanos!

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La actitud mental es lo único en tu vida sobre lo cual puedes mantener control absoluto. Si tienes una actitud positiva hallarás la verdadera riqueza de la vida. 

domingo, 28 de marzo de 2021

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL: DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ DOMINGO 28/03/2021


 



MIBELIS ACEVEDO DONÍS: ADICCIÓN AL DESTROZO

Ladrillo a ladrillo, juntando tirria con tirria, cuidando que no queden ranuras azarosas. Con el esmero del perito que concentra todo su brío en lo terminante. Sin prisas, viendo cómo estrujar el disgusto moral apilado por años. Hay quienes edifican con diligencia su casa de odios, le dan forma, atrancan puertas, se encierran en ella mientras escupen a transeúntes inermes. La acritud, fruto de una rabia que se curte con cada respiración, va aportando cimiento a la desafección cívica, a la destrucción de la posibilidad. Cebando el discurso del agravio, el desprecio, la desintegración. 

El laberinto discursivo en el que nos metió el Socialismo del siglo XXI ha tenido que ver con eso, qué duda cabe. Ira y resentimiento son padres de esa cultura del agravio que suele remitir no al liderazgo sanador, sino a la agitación de cabecillas clamando por cobros y resarcimientos. Motor de las revoluciones, afirma Sloterdijk, ambas pasiones abonan al banco de “depósitos aplazados de los impulsos thimóticos” que hacen rendir el deseo de venganza hasta el fin de los tiempos. Tal inquina, a menudo embutida en el traje de la más legítima reivindicación, no deja de cosechar adictos. También el odio, avisa Szymborska, “sabe crear belleza”.

 

Pero hay que admitir que en Venezuela esa torva dinámica dejó de ser patrimonio exclusivo de “revolucionarios” cada vez más desacreditados, cada vez menos capaces de atraer devotos. Hace rato que el hartazgo y la frustración brindan caótica excusa para la suspicacia, primero. Luego para la fobia, la intolerancia. Finalmente, para la abierta destrucción del otro; y eso incluye al antiguo aliado, devenido en rival. La arena política luce cada vez menos política y cada vez más llevada por la hostilidad pequeñita y mezquina, oculta bajo la saya de las grandes causas. La demarcación entre “ellos” y “nosotros” se traduce en archipiélago de lotes liliputienses, en miopía para juntarse y domar la incertidumbre.

 

Y no se trata de negar la discrepancia y el conflicto, elementos constitutivos de la política. El problema está en los modos en que se entiende esa confrontación, en aceptar o no la legitimidad del adversario, en decidir gestionar eso civilizadamente o no. Es la designación del otro como enemigo existencial la fealdad que perturba, lo que habilita la anulación de todo aquel que no es de “los nuestros”. Cierta cultura de la cancelación -arbitraria, carnicera y dañina, como suele ser- aplica acá su tenaza.

 

Cuánto retroceso. Podríamos decir que, víctimas y promotores del “fuego amigo”, nos vamos haciendo expertos en demoler puentes, los medios para conectar con el dolor ajeno. Pues en esos disparos provenientes del propio bando, en esos frutos del fallo en la identificación del objetivo, preocupa sobre todo distinguir cómo la compasión se va licuando, volviéndose prescindible. El impulso que prevalece en algunos es triturar, triturar todo lo diferente, todo lo que no calza en los moldes de cierto odio identitario. En medio del tremedal, por supuesto, a expensas de la normalización del despellejamiento y la fractura, la mucha o poca virtud que pudiese haber tiende a sofocarse.

 

Tras habitar la zanja a la que nos condujo la política de “al enemigo, ni agua” -tan afín al relato populista- o la de “máxima presión” -a la que algunos entendidos tildan de "negligencia diplomática"- pocas dudas deberían quedar acerca de la necesidad de arreglos mínimos entre distintos. Eso, por cierto, jamás significará la supresión del antagonismo político o la negación de la existencia de asimetrías (conviene recordar de nuevo a Mouffe y su llamado a sublimar la visión schmittiana amigo-enemigo mediante la lógica agonista). En las antípodas del “buenismo”, la búsqueda de acuerdos -en especial si se brega en situaciones límite y con rivales mañosos como zorros, pero también humanos y falibles- tiene un sentido profundamente pragmático.

 

Pero hasta esa índole casi “aséptica” del consenso social brinda carne a los rabiosos; a los de antes y los recién bautizados, ocupados en seguir apuntalando el tugurio de enconos. El instinto destructivo que algunos exhiben sin rubor (como si insultar o descalificar, en vez de empequeñecer, encumbraran de algún modo) irrumpe bajo la seña del Calibán posmoderno. Hay que ver cómo se valen del tejemaneje retórico, de la mampara del sofisma, la caza de pajas en el ojo ajeno; cómo siembran sospechas, endosan culpas, llenan de inmundicias la esfera privada o blanden su derecho a “decir lo que siento”, no importa cuánta rotura y ociosa disolución vaya en ello.

 

Contra los adictos al Destrudo también es justo librar una realista cruzada. Seguramente no aflojarán en su afán de arrancar “patetismo a las ruinas”, como denuncia Szymborska. Pero no por eso podemos dejar que se naturalice su líquida embestida, su relativismo falaz, su “vale todo”. Antes que arma arrojadiza, la libertad de decir debería prestarse para la integración transformadora; más en un país donde todo incita a la escabechina.

 

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal
Venezuela

ANTONIO JOSÉ MONAGAS; ¿CÓMO ATASCAR EL ESTADO COMUNAL?

El análisis al que ha de corresponder la siguiente disertación, partirá del escenario en el que la democracia haya comenzado a debilitarse como sistema político. Así podría asumirse que tan arduo problema, tiene entre sus causales el acaecimiento fraguado de un nuevo sistema político. Este, montado con la vehemencia y desespero de un poder político amparado en el miedo infundado en la población a través de amenazas de riesgosas incidencias.
 
Aunque pareciera inconcebible, es el caso Venezuela. Contrariada realidad, pero duramente cierta. El régimen, por donde se vea, está forzando el cambio de la institucionalidad sobre la cual descansa el “Estado democrático y social de Justicia y de Derecho” que manifiesta la Constitución de la República en su segundo artículo. Y es que en política hasta las estupideces y necedades humanas adquieren forma doctrinaria. 
 
Esa desavenencia dialéctica, hace notar una seria depresión en la lógica política a la cual se apegó , en 1999, la redacción del texto constitucional venezolano. Y en lo específico, esto configura el intersticio que deja ver el problema al cual se aferra la absurda creación del patético “Estado Comunal”. Y que no es otra, entre distintas razones, que la gruesa pero a la vez delicada divergencia entre las acepciones politológicas de “democracia” y “república”. 
 
Sin embargo, ahí no se queda lo cuestionado. Se tienen otras causas que ponen al descubierto problemas diferentes. En consecuencia, es posible conseguir vacíos y exabruptos de naturaleza jurídica. Igualmente de índole cívico-moral, rayando con problemas de ciudadanía. Estos a su vez, rozan con problemas de ética pública y de conciencia. Incluso, con razones que comprometen los significados de libertad y derechos. 
 
La explicación que daría con algunas pautas capaces de atajar la imposición de un Estado Comunal, tal como se presume a instancia del régimen, no es de fácil definición. Tampoco, de comprensión. Más, cuando se advierte que su instauración supone saltar por encima de distintas restricciones de toda razón y género. Entre otras, algunas marcadas por preceptos constitucionales. Otras en lo político, territorial, social, económico, cultural, administrativo y jurídico. Aunque también, algunas más referidas por aspectos que comprometen procesos de construcción de ciudadanía. 
 
Así que al momento de buscar por dónde o cómo atajar las ínfulas de un Estado autoritario, azuzado por un totalitarismo tan peligroso como el proyecto ideológico-político que anima sus ejecutorias y proceso de elaboración y toma de decisiones, hace que su respuesta no sea de fácil delineación. Tampoco, de sencillo discernimiento o explicación. Algunas de sus vías conceptuales y operativas, lucen bastante complicadas. 
 
Su complicación se suscita en distintos ámbitos y diferentes momentos. Y es, precisamente, lo que debe ordenarse a fin de conciliar esfuerzos, conocimientos y manejo de la situación en análisis. Todo, desde la perspectiva de los recursos a emplear para ello. 
 
Primeramente, habría que consustanciarse con el abanico normativo. Revisar la actual Constitución, ofrece importantes vías que aluden al propósito de cómo atajar el Estado comunal. 
 
De ahí que el ordenamiento jurídico, determina valores, principios y mandamientos que no permitirían otro sistema político que no se corresponda con una sociedad en comunión con “la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo” (Art. 3). Así como tampoco accedería la imposición de otro gobierno que no se atenga a condiciones distintas de las que caracteriza un gobierno “(…) participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables” (Art. 6). 
 
La Ley Orgánica de Comunas (D-2010) y su cuerpo de leyes, todas subversivas y sancionadas en medio de un proceso fosilizado y con vida fantasmagórica, destaca el objetivo de “desarrollar y consolidar el Estado comunal (…) para la construcción de la sociedad socialista” (Artículo 7-Parágrafo 1). Ninguna de tan obtusas leyes, concuerdan con la distribución funcional del poder. Tampoco, con el carácter federativo y descentralizado del Estado venezolano concebido constitucionalmente. Cualquiera de las repudiadas estructuras normativas (comunales) inspiradas en la presunción de retorcer la institucionalidad democrática del país, se hallan infectadas de cuanto sectarismo, resentimiento y revanchismo sería posible aplicar. 
 
El desespero funcional que traduce el cuerpo de leyes que pretenden dar vida al Poder Popular, vehículo furtivo del Estado comunal, se muestra sin ambages en toda su exposición. De hecho, cualquier estamento de la Administración Pública, aparte de que algunos surgen por elección popular, quedan sometidos a las decisiones del “autogobierno”. Habida cuenta que el aludido “autogobierno”, tiene la potestad para asumir “(…) la formulación, ejecución y control de la gestión pública” (Ob.cit.-Parágrafo 2) Es decir, todo pasa por el control inquisidor y contralor del Poder Popular en sus distintas representaciones. Tanto así, que el llamado Parlamento comunal, a través de su Consejo Ejecutivo, entre sus abusivas atribuciones, está la de decidir sobre “(…) la regulación de la vida social y comunitaria” (Art. 21) 
 
¿Qué esconde el ajado Poder Popular? 
 
El Poder Popular, tal como está diseñado, es el mayor tamiz o filtro de todo cuanto busca movilidad y funcionamiento bajo la oscura noche de la revolución socialista. Sus instancias de contraloría, planificación, legislativa, ejecutiva, administrativa, tanto a nivel político, como de injerencia en lo económico y social, son el brazo fiscalizador, distribuidor, regulador, acusador y exterminador que busca emplear el régimen usurpador para acometer sus contradichas  e impertinentes trapisondas. 
 
Ello, implica el pleno ejercicio de la soberanía popular a través de sistemas de agregación o anexión comunal sin que otra instancia tenga alguna posibilidad de detener su rapacidad y manejo autónomo, usurero y arbitrario de los recursos, capacidades y potencialidades que mueven al Estado venezolano en su rango de actividades. 
 
Todo esto opera a favor del presidencialismo, estatismo, centralismo, y clientelismo en tanto que actúan como complementos implícitos del poder despótico. Este, es una expresión vehemente del autoritarismo hegemónico que padece Venezuela. Es como una suerte (mal ganada) de minimalismo político o de escepticismo de la vida nacional. Y la única forma de restarle malignidad a la fuerza que mueve tan horrendo monstruo de mil tentáculos, es atajando la coacción que plantea la existencia de un Estado comunal. 
 
Y atajar sus amenazas, significa evitar su presencia e incidencia en los planos de la vida nacional. Deberá entenderse que cualquier intención en este sentido, parte del significativo hecho de sembrar educación política en la población. O sea, cultivar educación política en el ciudadano común. Y para lograrlo, debe elevarse el nivel de información política en el venezolano. De esta manera, será posible que haya la participación ciudadana y movilización política que compromete toda acción que bien pueda despejar cualquier duda frente al firme propósito de evitar la existencia del arcaico Estado comunal. De ahí la afirmativa pregunta de ¿cómo atascar el Estado comunal?
 
Antonio José Monagas 
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Venezuela

OSCAR ARNAL: CIUDADES COMUNALES COLAPSARÁN

La nueva ley aprobada en primera discusión sobre las ciudades comunales, es parte de un paquete legislativo que viola la Constitución y reedita el proyecto de reforma Constitucional que el pueblo negó en el referéndum de reforma de la ley suprema en el año 2007.

 

Se trata de crear un Estado paralelo a la Constitución, que desdibuja al municipio, solapandolo con una entidad marxista, que tiene como único objetivo concentrar más poder en Maduro y el PSUV. Reedita aquello de “todo el poder a los soviet” y enfrenta el derecho a la propiedad privada con la propiedad comunal. En la China de 1959 Mao decretó las comunas y 17 años después terminaron suprimiéndolas. La hambruna se apoderó a tal punto de la población que los chinos para sobrevivir tuvieron que comerse entre ellos reeditando la antropofagia.

 

El todavía proyecto deja en entredicho la estructura municipal encabezada por un alcalde, y le quita también fuerza a las gobernaciones, que en las ciudades comunales tendrán un contrapoder. Añade mucha más burocracia a la vida pública y en materia económica significa un ir en la dirección de desangrar aún más a la nación, con los gastos que se generarán. Especialmente cuando se trata del Consejo Económico y el de Planificación como parte estructural de las ciudades comunales. Aquí se vuelve a la política de poner el proceso productivo en manos de un Estado corrupto e ineficiente responsable de la quiebra nacional, de la hiperinflación y de que casi todo, menos los salarios públicos, tenga que pagarse en dólares.

 

El nuevo proyecto de ley acaba también con el pluralismo, obligándonos a adoptar el socialismo como sistema, e insiste con la Universidad Comunal en imponer un pensamiento único. Si con la inmensa concentración de poder no han podido, es ridículo pensar que acrecentándolo van a lograr

 

algo, cuando lo que tendrían que hacer es darse cuenta que la única posibilidad de rectificación pasa por devolver todo a sus dueños naturales y darles plena confianza y seguridad jurídica a los emprendedores. De la misma manera, la ley recuerda las políticas de estatización, expropiación, confiscación y compra, que transfirió miles de empresas privadas al gobierno, que fueron quebradas y desfalcadas en el corto plazo. Para mencionar una sola de ellas, bastaría el caso emblemático de Agropatria.

 

Algo similar ocurre con las universidades nacionales, se centraliza mucho más el poder cuando las mismas denominadas como “autónomas”, no podrán ni siquiera cancelar los salarios a sus profesores, que serán incorporados al “sistema o monedero patria”. El que paga manda es lo que está implícito. Mientras tanto, hay que reconocer que las universidades privadas siguen dando el ejemplo, y son la otra cara de la moneda en medio de la pandemia.

 

Lamentablemente, la ley de las ciudades comunales reafirma que no existe ninguna voluntad de cambio por parte del régimen, y que la única opción es cambiarlo, con la unión de la alternativa democrática y un plan que tenga como norte revocar a Maduro para terminar con la larga pesadilla.

 

Oscar Arnal
oscar.arnaln@gmail.com
Venezuela

VICENTE BRITO: ROL DEL LIDERAZGO SOCIAL Y ORGANIZACIONES VECINALES

Lo que la nación Venezolana viene observando es la falta de acuerdos y las respuestas necesarias a los distintos problemas que nos vienen afectando, lo cual va unido a una lentitud preocupante en buscar soluciones inmediatas y adecuadas a las mismas. Son las razones por las cuales la dinámica social empuja a crear espacios de opinión y mayor presencia de factores activos, que siempre han estado presentes pero las circunstancias actuales los dinamiza. 
 
Se observa el surgimiento de dos grandes actores como lo son el liderazgo social y las organizaciones vecinales Ambas asumen sus espacios y se encuentran activas en casi todos los temas prioritarios al interés nacional, algunos lo pueden ver como inconveniente a la forma tradicional de atender los problemas nacionales; pero surgen como alternativas para plantear y promover soluciones a las limitaciones que nos afectan como ciudadanos. 
 
¿Donde se observa la presencia del liderazgo social? En la permanente actividad de las instituciones sindicales, empresariales, universitarias, académicas, iglesia y estudiantiles. Cada una de ellas viene asumiendo un rol activo demostrando la importancia de este liderazgo social como actores fundamentales, expresadas al manifestar sus opiniones divergentes sobre el rumbo en el cual se encuentra el país. Sus observaciones y propuestas lucen críticas a los que tienen la responsabilidad de resolver las distintas situaciones coyunturales que nos afectan no solo en lo personal sino en nuestra forma y calidad de vida. Sus planteamientos solicitan no solo dar respuestas a las realidades que los limitan sino que engloba a casi todas las necesidades nacionales, también hacen observaciones de manera permanente a las limitaciones que afectan los derechos ciudadanos, sobretodo el preocupante y creciente rol que está asumiendo el estado cubriendo todos los quehaceres de la vida nacional, y con ello limitando a las otras instituciones que no forman parte del ejercicio del poder. 
 
Las organizaciones vecinales vienen funcionando en nuestras comunidades a lo largo y ancho del país, donde se observa una interrelación cada vez más estrecha entre los distintos miembros que la conforman. Estas  surgen como alternativas para buscar soluciones a la serie de inconvenientes que los afecta. Ellas funcionan en un esquema parecido a las antiguas asociaciones de vecinos pero con una dinámica que se impone a las limitaciones y falta de respuesta oficial a sus necesidades inmediatas. Podemos destacar a algunas de ellas como los intercambios organizados por los propios vecinos que funcionan dentro de las comunidades donde se distribuyen no solo alimentos, sino cualquier artículo o ropa que ya no sea indispensable, la otra forma son las medidas de seguridad implementadas como el control de accesos a esas comunidades con el cierre de calles y la creación de puntos de control, en algunos casos con vigilantes pagados por ellos, igual ocurre en las colectas voluntarias para asistir a cualquier miembro de esas comunidades en resolver alguna emergencia de salud o un imprevisto para el cual carecen de los recursos necesarios, lo mismo se observa cuando realizan mejoras en sus, áreas comunes o cualquier otra necesidad que se les presente. Aquí se observa también la formación de muchos liderazgos que empiezan a ocupar sus espacios, al demostrar su disposición a trabajar por el bienestar colectivo y lograr la búsqueda de soluciones a los distintos inconvenientes que se presentan en sus comunidades. 
 
Es evidente el surgimiento de estos dos actores que avanzan para lograr una mayor presencia en la vida nacional como lo son: Liderazgo Social y las Organizaciones Vecinales, que ocupan espacios y se convierten en la vocería emergente del país nacional que sigue activo en buscar salidas a la problemática que afecta nuestra forma de vida. Lo cual es una demostración de organización y acción que insiste en superar la compleja situación en la cual se encuentra la nación Venezolana.

 

Vicente Brito

vicent.brito@gmail.com

redporladefensaaltrabajo@gmail.com 

@vicentejbrito

Presidente

Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución

ROMÁN IBARRA: VIDA O MUERTE

En medio de la inmensa calamidad que ha supuesto el pésimo tratamiento de la pandemia por parte del gobierno de Maduro, la multiplicación de contagios y muertes, especialmente en el sector salud; primero por la falta de atención prioritaria, y luego por las irresponsables flexibilizaciones con sentido utilitario, ahora nos llega la más cruel de las actitudes: negar la entrada a las vacunas producidas por AztraSéneca, donadas a nuestro país por la Organización Panamericana de la Salud. 

Así mismo, luego de supuestos acuerdos y negociaciones, el ex diputado Guaidó como administrador de recursos del Estado venezolano, según reconocimiento de los aliados internacionales, acepta la utilización de cantidades para la adquisición de un lote de vacunas para la población, llega el gobierno de Maduro, y sabotea el acuerdo, paralizando la compra.

 

La misma vacuna que el gobierno de Maduro ha rechazado, ha sido puesta en práctica tanto en Europa, como en Estados Unidos y Canadá, luego de la aprobación de la OMS, y de sus respectivas entidades responsables de la salud.

 

Cómo es que el gobierno de Maduro, y sus asesores saben más de la efectividad de las vacunas, que la OMS, la OPS, y países desarrollados de Norteamérica, y Europa?

 

Ahora, con absoluta crueldad anuncia que debemos esperar hasta Julio a que los cubanos desarrollen su propia vacuna, cuando todo el mundo sabe que la medicina cubana es, no solo un mito, sino una estafa. Siempre pensando en que la cúpula inútil de la dictadura cubana haga negocios millonarios a costa de los venezolanos.

 

Es inaceptable que Maduro recurra a la opinión de gente desconocida en el mundo de la ciencia médica, teniendo nuestro país grandes expertos en la materia. No sólo la opinión de nuestras Universidades y Academias, sino la del ex Ministro Rafael Orihuela, y el Dr. Julio Castro, entre otros valiosos especialistas han sido dejadas de lado por la majadería y la irresponsabilidad del gobierno venezolano.

 

Fedecamaras en un aporte significativo de sus agremiados ha propuesto que el sector asuma la compra y distribución de las vacunas, y todavía no recibe respuesta del gobierno.

 

La burla sistemática a todas las propuestas realizadas para atender de manera prioritaria los estragos de la pandemia, ponen de bulto la insensibilidad y el desinterés del gobierno en resolver los problemas que aquejan a la población.

 

Pero en qué manos estamos Dios mío? Cuánta maldad y odio por los venezolanos hay en el gobierno? Hasta dónde quiere humillar Maduro a nuestro país? Van a seguir con el cuento de las gotas chimbas? Van a seguir matando a la ciudadanía? Y los presos son atendidos?

 

Tiene razón el Cardenal Porras cuando dice que: la peor vacuna es la que no se pone¨!

 

Todo el gobierno ya se ha vacunado con las que inicialmente adquirieron, mientras el ¨Dr. Maduro, médico epidemiólogo especialista¨ recomendaba goticas al resto de la población. No se puede ser tan irresponsable y caradura.

 

Parece que solo nos queda como sociedad seguir presionando desde todos los sectores, a ver si logramos sensibilizar por un rato a estos desalmados que están en el gobierno, y finalmente permiten la entrada al país de las vacunas donadas por la OPS, y proceder a adquirir el resto hasta vacunar a toda la población, comenzando por el sector salud y personas vulnerables, hasta extenderlo al resto de la población.

 

Hasta ahora, el gobierno venezolano presenta el peor desempeño mundial en el tratamiento de la pandemia, por lo cual, debemos insistir en revertir esa tendencia.

 

Caramba Maduro, haz un gesto noble por un momento y deja entrar las vacunas. Que la gente crea que tienes un poco de corazón, en vez del perro muerto que habita en tu pecho.


Roman Ibarra
romanibarra@gmail.com
Venezuela

LUIS FUENMAYOR TORO: SOBRE “INVASIONES” MILITARES A VENEZUELA ANTES Y AHORA

Debe estar muy claro que siempre he condenado y rechazado las decisiones gubernamentales de dejar en manos de funcionarios extranjeros, sean éstos civiles o militares, funciones y actividades que deben ser reservadas para los venezolanos, por cuestiones de seguridad nacional y de supervivencia. He rechazado categóricamente esta práctica desde el siglo pasado, durante los gobiernos de AD y COPEI, y lógicamente he extendido mi desacuerdo a toda actividad similar en el siglo XXI, durante los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro. 

En ésta y muchas otras materias no se pueden tener posiciones duales o múltiples, ni ambiguas, dependiendo de si las conductas al respecto son de quienes consideremos amigos o aliados o de si tenemos como adversarios o enemigos a quienes las despliegan. No puede ser que, si lo hace uno de los míos o alguno que esté de mi lado, está bien hecho y hay que permitirlo y celebrarlo, pero si lo hace quien no está conmigo o de mi lado, hay que condenarlo y enfrentarlo. Ese tipo de posiciones acomodaticias son realmente deleznables y no favorecen los intereses de la nación venezolana.

 

Ahora, vamos a describir claramente las distintas situaciones, que pudieran llevar a confusiones verdaderas y no interesadas, para poder diferenciar las cosas muy bien, de manera de no caer en errores conceptuales productos de posiciones subjetivas, emocionales o interesadas. Afirmo que no existe hoy en Venezuela ninguna invasión militar de otros países, como algunos han insistido en el caso de las relaciones con Cuba o con Rusia, y a veces incluso extendida a los casos de China, Irán, Turquía y El Líbano, o a la presencia de grupos irregulares militares de carácter político o simplemente delincuenciales.

 

Y no existe invasión ninguna como tampoco existía en el pasado adeco-copeyano ninguna invasión del ejército estadounidense, independientemente de existir una misión militar permanente en Venezuela y de llegar incluso a manejar y administrar material militar de carácter estratégico, como fue el caso muy conocido de los radares del estado Falcón. Había asesores militares en los cuarteles, hubo ejercicios militares conjuntos entre nuestro ejército y el ejército gringo, como ocurrió en Guayana con el Batallón de Selva a finales de los ochenta.

 

Hay varios artículos y declaraciones públicas mías de la época de estos ejercicios, que se hicieron sin autorización obligatoria del Congreso de la República, pero que en todo caso fueron autorizados por el Ejecutivo Nacional del momento y no contrariaban su voluntad. Se puede criticar agriamente la realización de ese tipo de actividades e incluso calificarlas de ilegales e inconstitucionales, como lo hice entonces, pero no se puede hablar de que se trataba de una invasión militar, pues los destacamentos militares extranjeros no vinieron a conquistar territorio ni a enfrentar a las FFAA venezolanas.

 

Hoy ocurre prácticamente lo mismo con efectivos militares de Rusia y de Cuba. Pero estos efectivos están en el país con el consentimiento del gobierno e incluso en labores de entrenamiento y trabajo conjunto, algunas respaldadas por convenios, con los que podemos o no estar de acuerdo, pero nunca calificarlas como una invasión militar. Estos actores militares pueden tener capacidad de tomar decisiones, como la tuvieron en su momento quienes operaban los radares de Paraguaná, pero tenemos que entender que las decisiones finales las toma la FANB, como en el pasado las tomaban las FFAA del país.

 

Sobre la existencia de grupos armados irregulares en Venezuela de carácter político de cualquier signo, escribiré en el futuro si la vorágine que sufrimos me lo permite. Sólo diré por ahora que tampoco es un problema exclusivo de los gobiernos de este siglo, aunque éstos pueden haberlo potenciado, y que tienen como causa el conflicto violento de décadas existente en la vecina Colombia y su política de querer transformar a Venezuela en el yunque, que permita aplastar con un martillo a los irregulares colombianos que escapan en un momento dado de su territorio. Algo siempre rechazado nuestros gobiernos pasados y actuales

 

Luis Fuenmayor Toro

lft3003@gmail.com

@LFuenmayorToro

Venezuela