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miércoles, 9 de septiembre de 2020

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL, DIRIGENTES DEL FORO DE SAO PAULO NOS QUIEREN RECETAR MÁS “PALO” SOCIALISTA, DESDE COSTA RICA

Luis Velásquez Alvaray, en su último escrito nos informó sobre la realización de una reunión que nos debería de preocupar a todos los americanos, (norte, centro y sur) sin olvidarnos de España que fue alcanzada por el chavismo y actualmente está gobernando con la izquierda española. El autor de este artículo lo tituló “Última reunión del Foro de Sao Paulo”

Recuerden que el Foro de Sao Paulo fue una iniciativa del dictador cubano Fidel Castro y del líder del Partido de los Trabajadores (PT) Luiz Inacio Lula da Silva en 1990. https://forodesaopaulo.org/a-30-anos-del-foro-de-sao-paulo-una-alternativa-de-unidad-en-nuestra-america/

Alvaray nos explicó entre otras cosas, que la organización que impulsa el totalitarismo en América latina, celebró una reunión virtual hace pocos días, donde participaron entre otros: las FARC, como anfitriones, Lula Da Silva, Pepe Mújica, Alberto Fernández, Zapatero, Maduro, Samper, Vilma Rousseff, Fernando Lugo, Correa, Evo Morales. Como saben, Del Foro de Sao Paulo, ahora se hacen llamar el Grupo de Puebla, pero son los mismos personajes.

Los muertos políticos aún tienen oxígeno, aunque algunos de ellos han sido acusados penalmente y la mayoría de ellos no están gobernando, aspiran a volver al poder, los millones de dólares que se apropiaron les permite pensar en imponer el totalitarismo tal cual ellos lo sueñan y por supuesto apropiarse de todo lo que queda en sus países, tal y como lo hicieron en Cuba y Venezuela.

El mismo autor del artículo también nos explicó y anotó los veinte puntos que fueron tratados en la reunión, algunos le llaman la “Tormenta bolivariana”. Aquí destacamos algunos de los puntos que le ponen los pelos de punta a cualquiera, sobre todo si ven lo que aquí han estado haciendo. Abajo el enlace para que vean si quieren el artículo completo.

No.1: “Después de la pandemia, se propone desarrollar “el plan estratégico de la desestabilización”. Aprovechar la debilidad económica de los Estados. Bajo la hambruna, organizar a la gente, contra el sistema imperante”.

No.2: “Generar movilizaciones masivas, como las anteriores al Covid19, que resultaron actos desequilibrantes, en Chile, Colombia, Ecuador y restos de satélites de la órbita estadounidense”.

No.3: Continuar en todos estos países la organización y formación de la guardia paramilitar.

No.4: Proponer las reformas constitucionales para facilitar la toma del poder. Señalan como magnífico ejemplo, el avance en Chile.

No.5: “Hemos penetrado las luchas de la equidad de género y el racismo”. Estamos arrinconando el imperialismo y estas banderas, como la desmitificación de las religiones, han sido bien aprovechadas por nuestros militantes.

No.7: Control de los medios y redes de manera progresiva. Venezuela y Argentina disponen de los apartados financieros, para las adquisiciones que debemos realizar, a efectos de la penetración de masas. Medidas ejemplarizantes a los comunicadores que atacan la revolución. Acciones contra los “tuiteros”.

No.8: “La agenda progresista debe promover el aborto libre y el consumo de droga como parte del desarrollo de la personalidad”.

No.12: Reformar la educación, enfocada en el adoctrinamiento de la lucha de clases.

No.14: “Crear las células de control ciudadano con autoridad localizada. Bonos populares de apoyo. Movilizaciones y tomas planificadas. Venezuela y Cuba ofrecerán el entrenamiento y la capacitación para estas tareas”.

No.15: “Destrucción de todos los partidos políticos no comprometidos con nuestros postulados”.

No.16: “Sembrar en todas las instituciones infiltrados de izquierda e impulsar estructuras paralelas a los entes del Estado.

No.17: “Crear mecanismos de trazabilidad del dinero por vía tecnológica. Control de bancos, divisas y rastreo a los capitales no afines a la revolución”.

No.19: “Empobrecer la sociedad para mantener el control social”.

No.20: “Especial énfasis en la penetración de las redes sociales”.

Como ven, no mencioné algunos puntos, pero aquellas personas que quieran ver el artículo de Velásquez completo, lo pueden encontrar en el sitio de Internet www.lapatilla.com que fue el sitio donde se publicó primero.

En caso de que deseen profundizar aún más en este tema, les recomendamos ver la entrevista realizada al analista, Joseph Humire, actualmente radicado en Washington D.C., experto en seguridad global, especializado en amenazas trasnacionales en el hemisferio occidental y, actual director ejecutivo del Center For a Secure Free Society, un centro de pensamiento de seguridad estadounidense. En esta vídeo-conferencia, Humire es entrevistado por InformativoG24 dirigido por la Comunicadora Social Periodista colombiana, Sandra Valencia, el experto nos explica entre otras cosas qué es lo que está pasando en nuestra región especialmente en Venezuela y lo complejo que es el problema en esta zona. así como todos los intereses geopolíticos de otras naciones. No se lo pierdan. https://www.youtube.com/watch?time_continue=115&v=skWAYVPMa2g&feature=emb_logo

Carlos Vilchez Navamuel
carlosvilcheznavamuel@gmail.com
@carlosvilchezn  
Costa Rica
http://www.carlosvilcheznavamuel.com http://porunaprensamashumanayobjetiva.blogspot.com/

miércoles, 26 de agosto de 2020

CARLOS BLANCO, DESCONEXIÓN

1.- Uno de los signos de la Venezuela de hoy es la desconexión radical que existe entre los dirigentes políticos y gremiales con la mayor parte de la población. Es una ruptura que se sobrepone y arropa a la que hay en contra del régimen. Es claro que la mayoría abrumadora atribuye su situación de penurias a la corporación criminal en el poder; con esta y sus capos hay una desconexión total, masiva y furiosa. Con la dirección opositora se da también una desconexión que se manifiesta en el obvio desencuentro que tiene con la población a lo que se suma el crecimiento del porcentaje de escépticos que no quiere saber nada de nadie.

2.- El hecho que sobre determina la disociación es la depauperación colectiva. El aumento intensivo de la pobreza en sus múltiples dimensiones: los que eran pobres son extremadamente pobres; la clase media se volvió pobre; y los que tienen recursos y viven en Venezuela también están empobrecidos aunque no pasen hambre; el empobrecimiento espiritual y social es también pobreza. Si al apocalipsis chavista y madurista se suma el covid, pocas veces en la historia habrá habido una catástrofe de las dimensiones que padece Venezuela hoy.

3.- Una razón esencial por la cual acontece lo que aquí se reseña viene de una narrativa interesada y tramposa sobre los eventos de los últimos años. La victoria nacional de 2015 en la Asamblea Nacional estuvo precedida de maniobras mediante las cuales algunos partidos se repartieron las candidaturas en detrimento de otros; se aceptaron las prohibiciones del régimen. No solo a María Corina se le impidió competir sino que los partidos que ya habían confiscado “la unidad” le imposibilitaron proponer una candidatura sustituta; Copei fue suprimido por el TSJ y antes de mantenerles los espacios a los miembros de la familia socialcristiana, los partidos del ahora llamado G4 se los repartieron; así como se negaron a hacer primarias.

4.- La victoria avasallante de 2015 acalló las críticas y la denuncia de las maniobras, en beneficio de hacer de esa victoria todo lo que pudiera hacerla más poderosa y contribuyera a la salida. Los ciudadanos votaron no por este o aquel partido sino por la oposición como un todo, representada por la MUD. Lo que ocurrió inmediatamente fue que los partidos que tuvieron más diputados, convertidos en dueños de la AN, hicieron una transposición que a la postre les resultó a ellos y al país trágica. Fue la “Operación Tío Conejo”, la de la viveza, que les permitió asumir a cuatro partidos, como propio, el poder popular expresado en –pero no transferido a– la AN.

5.- Esos partidos comenzaron a intentar eliminar la diversidad. Chúo Torrealba se vio obligado a salir de su cargo de secretario ejecutivo de la MUD y posteriormente indicó: “La unidad se dividió por las mismas personas que la dirigían en 2016, quienes creían que ya el gobierno estaba a punto de salir y, en vez de buscar la forma de terminar de sacarlo, lo que hicieron fue echarse cuchillo unos con otros para ver quién terminaba de heredar la silla de Miraflores”[1].

6.- Los partidos del G4 (su número ha variado, pero los que mandan son los mismos cuatro) asumieron un poder que no tenían en la calle pero sí tenían en la Asamblea Nacional. Esta AN y los que la controlaban tenían todo el apoyo del mundo mientras se pensaba o percibía que su compromiso era el cambio de régimen y que estaban dispuestos a lograrlo. Varios episodios ocurrieron, el último de los cuales lo ha protagonizado Guaidó, quien se juramentó como presidente de la República interino a pesar de que los partidos del G4 no lo apoyaban (unos se negaban y otros un tanto reacios, incluyendo el suyo).

7.- No pasó mucho tiempo, sin embargo, para que Guaidó terminara enmarcado en el G4 y su Presidencia interina fuese una junta de cinco copresidentes; algunos de los cuales tienen objetivos distintos al cese de la usurpación inmediato que prometió. La caída en barrena de la popularidad de Guaidó atestigua que ese poder que se le confirió fue temporal y para objetivos precisos; por eso resulta absurdo que se declare presidente interino vitalicio hasta que el régimen salga sin promover la coalición nacional e internacional que lo procure.

8.- El fenómeno más importante es que no sirven –más bien son contraproducentes– las maniobras, trampillas y ardides, para lograr una nueva conexión con la sociedad. Hacer como que quiero y los demás no quieren pertenecer a este orden de engaños para “quedar bien”. Plantear una estrategia (no una maniobra) requiere un esfuerzo de rectificación de las torpezas cometidas, estilo la mamarrachada del 30 de abril de 2019, los diálogos fatídicos de Noruega y Barbados, la incorporación de exdiputados a la AN, y el abandono del trabajo dedicado y sostenido por el TIAR.

Carlos Blanco
carlos.blanco@comcast.net
@carlosblancog

sábado, 29 de febrero de 2020

MERCEDES MALAVÉ: EL DIRIGENTE FANÁTICO


Frente a una realidad tan compleja y desbordante, parece imposible conducirse con racionalidad política. Son innumerables las variables que van cambiando y resultan impredecibles las cosas que pueden ocurrir: desde una tercera guerra mundial hasta una implosión del chavismo como vaticinan algunos que se mojan el dedo con saliva para ver hacia dónde corren los vientos. Lo cierto es que hoy luce imposible hacer el más mínimo esfuerzo de entender las relaciones causa y efecto, darle algún sentido a las acciones políticas, entender los detonantes y sus implicaciones. Los peligros se banalizan, las trampas se encubren o minimizan como si fuésemos inmunes a las consecuencias; las mentiras se justifican porque, aunque bajo el sol no hay nada oculto, lo importante es el inmediato hoy: mañana ya veremos. Todo esto debe conducir, obligatoriamente, a una neurosis colectiva.


Emerge hoy el deseo desesperado de encontrar explicaciones totalizantes, omniabarcantes, revolucionarias y decisivas. Diseñar un acontecimiento que genere un antes y un después. Cualquier esfuerzo por asimilar experiencias, observar qué ha resultado y qué ha fracasado, vislumbrar un camino o iniciar un proceso hoy luce desfasado, frío, poco empático, nada comprometido con la lucha que sostiene el pueblo venezolano.

Este terreno es fértil para que florezca, nuevamente, la cizaña de la demagogia y el populismo. Para que cundan las simplificaciones y las alucinaciones mesiánicas. Basta que un discurso se adapte a los deseos y fantasías de un grupo soliviantado por la rabia, para que aquello cunda por todas partes, ayudado de la informática, fake news y demás laboratorios de ficciones disfrazadas de información veraz y oportuna.

Lo que queda: la rabia

Podríamos volver a ser la presa fácil de simplificaciones devoradoras de cerebro y de hombres. Argumentos pueriles que se acomodan bien a nuestros prejuicios y con frecuencia desatan una dinámica interminable de recriminaciones a individuos, grupos, partidos, gobiernos de otros países, etc., de todo aquello que sucede sólo por responsabilidad propia. La seducción de la rabia está revestida de sencillez; sus impulsos son tan básicos y primitivos que invitan a la caída libre, renunciando a la búsqueda de interpretaciones que se abran a la complejidad, rechazando toda evidencia que pueda reconducirnos al razonamiento y por ende, mitigar la rabia.

La rabia es una epidemia moral: una plaga que va consumiendo la capacidad humana de disipar conflictos, controlar situaciones complicadas, salvar vidas. Es la conducta propia del fanático, del enceguecido por la pasión de la ira que ilustran tantos clásicos de la literatura universal. A propósito del dirigente fanático, Victor Frankl decía que era capaz de ignorar la dignidad y la libertad de decisión de las personas que no piensan como él. Y ponía el ejemplo de Hitler que alguna vez dijo que la política era el juego en el que estaban permitidas todas las trampas: “En mi opinión –decía Frankl– no hay nada tan característico del fanático como el hecho de que para él todo se convierte en una simple trampa, en un simple medio para conseguir un fin. La política fanática no se detiene ni ante los hombres, sino que los incluye en sus objetivos políticos. A través de la política fanática se politiza al hombre, en lugar de humanizar la política”.

Lo que caracteriza a epidemias psíquicas, como la rabia, en contraposición con las somáticas, tales como un shock postraumático, es que aquellas pueden desencadenar catástrofes y guerras. Por eso, el psiquiatra vienés aconsejaba remediar estas neurosis colectivas como la tarea más urgente de la higiene psíquica de una sociedad.

Mercedes Malavé
mmmalave@gmail.com
@mercedesmalave

jueves, 6 de diciembre de 2018

GABRIEL BORAGINA, LA IMPORTANCIA DEL G-20


La “cumbre” del G-20 que convoca a los principales líderes políticos (aclaramos lo de políticos porque hay muchos otros tipos de líderes que no son de esta clase) y que se realiza en la República Argentina concentra la atención de los medios de todo el mundo. En muchos casos por admiración y en otros por rechazo a este tipo de conclaves.

No voy a explicar aquí que es el G-20, ni cuáles son sus fines declarados, porque dicha información abunda en todos los medios de comunicación, sean nacionales o internacionales. Sino que voy a abordar mi propia impresión de este tipo de invitaciones.

La verdadera importancia de estas convocatorias entre jefes de estado (y por la cual creo que hay que prestarles mucha atención) reside en el hecho de que estas personas son las que manejan el fruto del trabajo de millones de otras que son las que verdaderamente producen la riqueza que los gobiernos redirigen hacia otros sectores, o que directamente consumen por sí mismos. Lo que decidan -por muy diversa que sea su agenda- tendrá siempre uno u otro efecto, o ambos.

La suerte de los destinos económicos mundiales está en sus manos, porque poseen la fuerza legal para captar sus recursos sin que nada (o muy poco) podamos hacer para evitarlo.

La presencia física de los jefes de estado de las diversas naciones que lo componen es -a mi juicio- un dato irrelevante que sirve no más que para atraer la atención e impresionar a las personas del llano alejadas de los entornos políticos. Digo esto, porque en la era que vivimos donde la informática y las telecomunicaciones tiene un desarrollo tal que no hace falta como antaño la reunión física de personas para trabajar o concretar negocios, los que hoy en día pueden realizarse sin mayor esfuerzo ni necesidad de desplazarse de un lugar a otro a través de internet y las demás formas de ciber-comunicación, tornan -de alguna manera- superfluos los múltiples desplazamientos geográficos que antaño resultaban necesarios.

De hecho, las economías de los países intervinientes no estarán ni más ni menos controladas por la circunstancia de que los jefes de estado se reúnan en un salón físico o no lo hagan. Los mismos efectos se acusarían si la “cumbre” se celebrara por teleconferencia o similares. Lo relevante son las resoluciones que estos políticos toman y no los medios (presenciales o a distancia) en que lo hagan. Es indistinto se están realmente próximos o distantes, en tanto existen formas de comunicación simultáneas y perfectamente sincronizadas. Pero no es en estos plenarios (donde todos se muestran juntos para las fotos) donde se toman las determinaciones relevantes que afectan a la economía mundial, sino que es mediante los acuerdos internacionales previos que tampoco requieren la presencia corporal de los contratantes por las mismas razones dadas antes y que normalmente se firman a través de representantes diplomáticos con mandatos suficiente, lo que pocas veces justifica el desplazamiento de los "líderes" máximos del mundo político.

Pero, por otro lado, los acuerdos comerciales que pretendieran efectuarse en esas "cumbres" ya vienen condicionados por tratados internacionales previos, a los que hay que agregarles el cúmulo de sus legislaciones internas propias de cada país miembro, que determinan y reducen a un punto muy menor el margen de maniobrabilidad que tengan los actuales jefes de estado como para permitirles incorporar grandes innovaciones, que luego podrían llegar a correr el albur de no poder imponer, total o parcialmente, modificando sus respectivas legislaciones internas.

Estas circunstancias le quitan mucha de toda esa espectacularidad con la que las personas comunes (y la prensa en general) suele rodear estas "cumbres" mundiales. Lo que queda después es, esencialmente, escenografía pura.

Esto no minimiza -no obstante- el enorme poder que tienen tales personajes sobre nuestras economías domésticas. Las que aun contando con las limitaciones señaladas pueden manejar casi a su antojo.

Lo trascendente -con independencia de la forma y el lugar donde se lo haga- es que estas personas son las que -en definitiva- decretan como se gastarán las producciones que millones de otras personas, que no pueden y ni siquiera desearían participar de estas “cumbres", han elaborado mediante su propio esfuerzo.

Es que parece que el mundo se ha acostumbrado a que los grandes desafíos empresariales no los tomen ya los empresarios sino los políticos. Esto se ve como algo normal y aceptable a los ojos de la gran mayoría de las personas. Y, desde mi propio punto de vista, me parece altamente preocupante. Se considera como "normal" que lo privado sea manejado por lo público o -más precisamente- por lo estatal, y que soluciones que, en una economía sana, serían tomadas por consumidores y proveedores (léase empresarios, comerciantes, etc.) lo sean por el estado-nación o cualesquiera que fueren sus representantes de turno. Es -ni más ni menos- la sustitución del mercado libre por el más puro estatismo. Y esto se refleja en ocasiones como las que ahora ocupan estos comentarios.

Pero, como decimos, es lo expuesto lo que nuestras sociedades actuales aceptan. Los que se oponen a estas “cumbres" no lo hacen por los motivos que estamos esgrimiendo, sino alentados por imponer -también desde el gobierno- una orientación ideológica diferente (sea denominada de izquierda, de derecha o de centro) pero siempre teniendo al gobierno como protagonista y agente activo, es decir, con exclusión del individuo y de la iniciativa privada en sí misma.

Lo positivo de todo el asunto puede resultar de efectos colaterales que la publicidad de estos encuentros puede generar. Algunos empresarios privados, hipotéticamente, ajenos por completo a los vínculos con el poder, pero fácilmente dependientes emocionalmente de la publicidad que los medios le otorguen a aquel, podrían ser influenciados por la difusión que se les dan a estos actos burocráticos, y los decida a invertir en los países anfitriones. Esto podría ser un rasgo positivo y no querido (o sí) por parte de los jefes mundiales al autoconvocarse de esta manera, cuando, el verdadero propósito -podemos sospechar- es el de qué manera beneficiar a las empresas dependientes o vinculadas al gobierno miembro participante.

 Con todo, el efecto psicológico que tienen estos sucesos políticos para la población en general resulta verdaderamente impactante, por la corriente actitud de genuflexión ante el poder que inspiran las imágenes de autoridad que dan los gobernantes.

Gabriel S. Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina ‏