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domingo, 1 de marzo de 2020

RAUL AMIEL: LA CRISIS POLÍTICA DE VENEZUELA: LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO Y LO QUE ESTÁ POR VENIR

La intuición siempre ha sido un elemento trasgresor en mi vida. Destreza, pericia, gracia para ver más allá.  Los matices nunca fueron mi habilidad. 

Después de la inercia que destrozó el ecosistema político democrático hacia los finales de los años 90, el chavismo puso el tema de la pobreza sobre la mesa. Nos obligó a hablar de eso. Ya conocemos los resultados: una sociedad que no solo es más pobre, sino que se muere de hambre. Pero además de nuestra actitud hacia la pobreza y la desigualdad, ¿nos volvimos más solidarios después de 21 años de chavismo? Más allá de nuestra orientación política, ¿nos hemos vuelto más conscientes de la injusticia y la necesidad de ponerle fin? ¿O nos rendimos ante el resentimiento social y los viejos dogmas positivistas de que el pueblo venezolano es inútil por nacimiento y pobre porque quiere? 

En este punto, ¿queda alguna fe en el mantra de “cese de usurpación, gobierno de transición, elecciones libres”? ¿O en las negociaciones ayudadas por el arbitraje extranjero? ¿O incluso en una intervención armada que romperá la alianza entre los grupos armados que rodean a Maduro? 

Con todo lo que ha sucedido desde enero de 2019, parece que los diferentes escenarios para la partida de Maduro se han desvanecido. Cada lado no solo desprecia al otro, sino que también pierden la fe por su cuenta. La discusión parece haberse trasladado a quién tiene la culpa de este nuevo fracaso, en un nuevo alboroto dentro de la oposición del que siempre se beneficia el régimen. 

Aún así, la pregunta de cómo caería Maduro es válida. Porque tratar de responderlo lleva a estrategias políticas. Guaidó y su gente están tratando de forjar un nuevo camino, mientras que otros simplemente lo culpan por la falta de resultados, en lugar de culpar a los que mantienen a Maduro en su lugar: los militares.  

Finalmente, ¿habrá realmente una transición democrática en Venezuela? Por supuesto, la pregunta opuesta, tal vez la más desagradable de todas, también se ajusta a la ley, una investigación abierta desde el arco de la esperanza que despegó en 2019: ¿me voy o me quedo y me adapto a cosas que no puedo cambiar? 

¿Podemos seguir pensando en derrotar al régimen? Esto es lo que el régimen quiere que dejemos de preguntarnos, y hay razones para preguntar esto sin ser llamados divisores, derrotistas, colaboracionistas o traidores. No atreverse a reflexionar sobre ello no anula el hecho de que hemos intentado diferentes formas y ninguna ha funcionado. La verdad es que con la represión, el apoyo internacional y la debilidad de sus oponentes, el régimen sigue ganando en su única política: aferrarse al poder para que los sátrapas puedan seguir saqueando. Y nadie parece saber cómo sacarnos de esto. 

Quizás debamos buscar arrebatas de esperanza y centrarnos en comprender la realidad que tenemos, en lugar de estar atascados soñando despiertos sobre lo que desearíamos tener. Pongamos nuestros pies en el suelo, prestemos atención y encontremos respuestas a lo que no queremos preguntarnos. Y no encontramos respuestas. 

Independientemente de lo que pensemos, o nos guste o no, no hay forma de devolver el país a la superficie sin enfrentar la pobreza catastrófica de la mayoría de la población. Ni siquiera el camino de recuperación más pragmático, un horizonte inspirado en China con una economía en crecimiento pero cero cambios políticos, puede lograr el objetivo sin al menos recuperar parte de la capacidad de compra o la capacidad mínima para sobrevivir en medio de una gran parte de los venezolanos. El escenario en el que no se hace absolutamente nada por los pobres es lo que tenemos ahora, el status quo, la dictadura de Maduro. Significa disolución interna, éxodo, violencia, atraso y dolor. 

Entre aquellos que buscan un "cambio", en ese 85% que quiere que Maduro se vaya, ¿cuántos de nosotros realmente queremos una democracia? ¿Cuántos quieren un régimen abierto, con diversos partidos políticos, reglas justas que se apliquen a todos, con autoridades autónomas, controles y equilibrios, y un Parlamento en el centro, donde incluso el chavismo pueda participar, en una lucha de poder que este verdaderamente regulada por ¿la Constitución?. Es que no hay otra opción. 

En ese gran rechazo hacia Maduro, y estoy muy preocupado con esta pregunta porque no creo que me guste la respuesta, ¿cuántos simplemente le guardan rencor porque no pudo proporcionar lo que hizo Chávez? ¿Cuántos quieren un nuevo Chávez que vengará todos los recelos del chavismo y, al igual que Chávez, no se centrará en la justicia sino en arreglar la cuenta? 

De John Dryden leí alguna vez esta frase que hoy traigo a la palestra: “Tenga cuidado con la furia de un hombre paciente”  lo cual me viene al pelo para el ultimo minuto: Atentado criminal a Guaido y marchistas en Barquisimeto.  Productivo Marzo nos espera. .

Y recuerda… Ciudadano en Acción. ¡Juntos es mejor!

Raul Amiel
raulamiel@gmail.com 
@raulamiel

martes, 27 de agosto de 2019

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ: UNA VISIÓN DE CORTO PLAZO DEL CAPITAL HUMANO.

Las tendencias más significativas relacionadas con el capital humano, a la luz del futuro del trabajo, están identificadas con: 1.- Crecimiento del trabajo por cuenta propia, como una fuerza laboral alternativa que se apoya en las innovaciones tecnológicas; 2.- Habilidades laborales que se adaptan a los continuos cambios, haciendo uso de las tecnologías digitales; 3.- El aprendizaje continuo (educación continua) convertida en una actividad integrada al trabajo, habida cuenta que su evolución implica la aparición de nuevas habilidades; 4.- La tecnología, ha de facilitar la movilidad laboral dentro de las empresas, la cual debe contribuir con su preparación en función a una sistemática ampliación de conocimientos y habilidades. 

En concordancia con un Informe preparado por un conjunto de expertos internacionales denominado ¿Cuál es el futuro del trabajo? (abril de 2019), dicho futuro lo identifican con los cambios que afectan tres dimensiones: El trabajo (el qué), la fuerza laboral (el quién), y el lugar de trabajo (el dónde). Es así, que se aborda como transversalidad el ¿Cómo será el trabajo? a sabiendas que en la economía preindustrial el trabajo era sinónimo de artesanía (creación personal de extremo a extremo de los productos), siendo una concepción que varió con la revolución industrial al atomizar los procesos en tareas repetibles (creación de productos mediante la especialización en tareas), al punto de convertir el “trabajo” en una colección de tareas no necesariamente relacionadas entre sí; mientras que con la revolución cognitiva o cuarta revolución industrial (proceso de desarrollo tecnológico e industrial vinculado con la organización de los medios de producción), se redefine desde la finalización de tareas a la resolución de problemas al extremo que según el Foro Económico Mundial se espera que la división del trabajo entre personas y maquinas continúe cambiando hacia las maquinas, especialmente para tareas repetitivas y rutinarias que en opinión de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCED) interrumpiría el 32% de los trabajos actuales, pero igualmente las tecnologías podrán utilizarse para aumentar la productividad de la fuerza laboral en lugar de reemplazarlos, tal y como señala el Foro Económico Mundial 2018: se podrían perder casi 1 millón de empleos, y se generarán otros 1,75 millones de nuevos empleos. 

La generación de empleos cara al futuro, requerirán “habilidades humanas” en áreas como la resolución de problemas, comunicación y diseño, combinados con la tecnología y con la experiencia avanzada en interpretación y servicios; siendo un escenario que requerirá de la capacitación de la fuerza laboral. De igual modo, las empresas tendrán que capitalizar los beneficios de la tecnología en el lugar de trabajo hasta impulsar un rediseño de la arquitectura del trabajo (reconstruir el trabajo, capacitar las personas y reorganizar las empresas) en procura de aumentar la productividad (mejor rendimiento de las personas); siendo un proceso que se ha acelerado drásticamente en el último trienio (2016-2018) hasta transformar los roles y habilidades demandados dentro y fuera de las organizaciones, con la particularidad de centrarse en lo “exclusivamente humano” en lugar de lo puramente técnico, tal y como refleja una encuesta aplicada durante el 2018 a 10.000 trabajadores de 119 países donde se predice una futura demanda de habilidades relacionadas con: a.- Resolución de problemas concretos (63%), b.- Habilidades cognitivas (55%) y c.- Habilidades sociales (52%); contexto más allá de solo rediseñar trabajos o automatizar trabajos rutinarios. En tal sentido, y dado que las nuevas herramientas de comunicación están ingresando rápidamente al lugar de trabajo, el 70% de los encuestados infieren que los trabajadores del futuro inmediato pasarán un mayor tiempo en plataformas de colaboración, el 67% visualiza un crecimiento en las redes sociales basadas en el trabajo y el 62% predice un aumento de la mensajería instantánea, a la luz de la migración de las tecnologías desde la vida personal al lugar de trabajo que está induciendo que las organizaciones se estén hiperconectando en armonía con la instrumentación y desarrollo de un conjunto de políticas bien definidas. 

A tenor del tema brevemente expuesto, resulta pertinente formular ciertas interrogantes:  

¿Están los egresados universitarios listos para incorporarse a la “nueva” fuerza laboral? 

¿Tienen las habilidades necesarias para prosperar en la revolución cognitiva o cuarta revolución industrial? 

¿Las universidades los están preparando adecuadamente? 

La respuesta parcial a tales inquietudes, podemos encontrarla en un informe de la Social Market Foundation (Reino Unido, 2018) donde se sostiene que “la clave es permitir que las personas se vuelvan más hábiles y se desplacen por el mercado laboral de una manera más ágil de lo que pueden hacerlo actualmente”; de igual modo señala dicho informe que sea cual sea el futuro del trabajo requerirá de habilidades creativas habida cuenta que los estudiantes ¡aprenderán una habilidad, no un contenido! que se puede desactualizar en el futuro cercano. 

Reflexión final: En los planes de estudio de las universidades, ha de profundizarse, conjuntamente con las habilidades creativas, lo atinente a la curiosidad o espíritu por descubrir permanentemente nuevos conocimientos. Las universidades, siempre serán un “proveedor” confiable de educación pero que ante la presencia de la revolución cognitiva o cuarta revolución industrial están obligadas a instrumentar nuevos métodos, tal como el “aprendizaje en pedazos pequeños” en aras de facilitar que muchos estudiantes “empaqueten” su aprendizaje de manera diferente y particular. 

Jesús Alexis González 
@jesusalexis_gon

lunes, 19 de agosto de 2019

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY: CONSTRUYENDO LA TUMBA DE LA DICTADURA

Soñamos con un país apacible. Con un sistema enmarcado en cristal, preciso, sincero y justo para todos, sin metáforas falsas y con una capacidad rozagante para hacernos felices. Sin la necesidad de buscar caudillos carnavalescos que nos regalen tormentas sin pedírselas. Deseamos que nos arrope el silencio de la normalidad. Que se trabaje por el progreso para repartir las riquezas con igualdad de oportunidades.

Es un objetivo sencillo, que depende de cada uno de nosotros en el futuro, para dejar de ser la aldea que anhela la invención de la justicia. Ya la crearon los arquitectos de la realidad, con sus libracos interminables. No esperemos que limpien las tumbas por nosotros. Revivir el encanto nacional será la tarea próxima; labrar una nueva cultura para la prosperidad, tallada desde las entrañas de la fe y con el cerebro despejado.

El calvario de hoy será la anécdota en los libros de historia; la enseña a voces, drástica en la memoria y con una razón científica para no volver al desliz de esperar salvadores en la política. La recuperación de Venezuela será una conjunción de esfuerzos académicos, laborales y realistas. Estamos a muy pocos pasos de lograr esa libertad tan difícil de pronunciar.

Los estertores antes de la muerte del régimen retumban con estrépito, frente al la extrañeza del planeta y al agotamiento de un pueblo entero. El bilioso personaje de Miraflores exige elecciones para la Asamblea Nacional, mientras continúa allanando la inmunidad de los diputados reales. Es una medida de presión para no dejar el pellejo en el butacón del poder. Son sus últimas cartas para intercambiar, antes de que estalle la olla, en la que se cocina su salida con métodos diversos.

Estas últimas sanciones norteamericanas parecen ser definitivas para colmar de confusión a la tiranía. Pero estoy convencido que restan otras medidas todavía más dolorosas para los opulentos de este mandato tiránico.

El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, no lo pensó demasiado, para describir con alfiler y sin olvidar detalle, la realidad venezolana, soltando frases certeras sobre los acontecimientos de los próximos meses.

Aseguró con una tranquilidad premonitoria, que “los más altos niveles del entorno de Maduro son como escorpiones en una botella; no confían el uno en el otro, porque saben que todos están hablando con la oposición”.

 La traición puede generarse en el interior de la maldad de estos bellacos chavistas. El gobierno de Trump apuesta a ello, leyendo el terror en los graznidos de los cuervos. Por eso Bolton habló inconmovible, sabiendo de las decisiones tomadas y convencido que los pasos en la agenda están funcionando. “Si esos 25 mil cubanos se fueran a su casa para el medio día de hoy, a la medianoche, Maduro no estaría en el poder”.

Recientemente se esparció la noticia que Rusia enviaría buques de guerra a territorio nacional, por medio de un vago acuerdo que solo ellos entienden. Lo escribió Vladimir Padrino López en sus redes sociales, destacando su visita a esas tierras gélidas y el supuesto pacto de cooperación técnico-militar firmado.

Sobre estos países que busca la dictadura para no perder las mieles de su trinchera de dominio, Bolton no escatimó en advertencias hacia China y Rusia: “ya que se les adeudan miles de millones de dólares, deben tener mucho cuidado sobre cómo actúan respecto al mandato en disputa. Si un nuevo gobierno, elegido en comicios democráticos, llegara a tomar el control de Venezuela, puede decidir que esa deuda es ilegalmente adquirida y podría repudiarla”.

El tiempo está medido con engranaje perfecto. No le presten crédito a la desesperación de los opresores que habitan en Miraflores. Salirle al paso a las decisiones estadounidenses es cuesta arriba. Por eso repetiré sin respiro que saldrán antes de finalizado el período de Guaidó como presidente del parlamento; el diálogo feneció y no se retornará a él, a menos que exista un pacto de rendición real; que Maduro y su camarilla no estarán absueltos de culpas, pagando por sus pecados continentales de un momento a otro.

La mesa está servida, sometida a los malos oficios de las conclusiones abismales y tremendas. Insistiré en que serán meses inescrutables, inquietos, de resolver viejas cuentas y con un aire de espanto terrible.

Pero después de esta tormenta de naufragios y de desvelarse los secretos de la tristeza, contaremos con un sendero despejado para el trabajo y la recuperación de la sonrisa. De vez en cuando visitaremos la tumba de la dictadura en los libros, para no olvidar lo que jamás debió suceder en un país como Venezuela.   

José Luis Zambrano Padauy
Ex director de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571

lunes, 8 de abril de 2019

REINALDO J. AGUILERA R., EL DÍA QUE BRADLEY COOPER ATACO GURI


Ante lo sucedido en el país con los daños causados por los apagones muchos tienen explicaciones, unas técnicas y otras que definitivamente no lo son, desde el cuento aquel de la iguana hasta pasar por monos y rabipelados come cables, los voceros del régimen han dicho infinidad de cosas, pero la más increíble sin lugar a dudas ha sido la última.

Vamos por el principio para que algunos entiendan la magnitud de lo ocurrido en la cadena de radio y televisión que explicó el ataque al complejo hidroeléctrico de El Guri; resulta que Bradley Charles Cooper es un actor, director y cantante estadounidense de 44 años de edad, nacido en la ciudad de Filadelfia en el estado de Pensilvania, ha sido muy famoso por protagonizar múltiples películas en Hollywood, entre algunas están por ejemplo: “The Hangover” o ¿Qué pasó ayer? en sus tres entregas y muchas más.

El asunto es que quizás una de las películas que hizo más famoso a Cooper es  “American Sniper” o “El Francotirador”, dicho film está basado en un caso de la vida real, en ella interpreta a Chris Kyle un Navy Seal reconocido por ser el francotirador más letal de la historia militar estadounidense, todo está basado en la autobiografía del libro American Sniper: The Autobiography of the Most Lethal Sniper in U.S. Military History escrita por el propio Kyle antes de ser asesinado por un ex militar perturbado a quien quiso ayudar en su depresión postguerra.

Pues bien y aquí viene lo increíble de todo esto, en una de las explicaciones que el régimen sale a dar cuando no tiene cómo explicar lo racionalmente inexplicable o cuando busca engañar a los que aún creen en sus falacias, el Ministro de Comunicaciones del régimen Madurista muy serio explicó el ataque que sufrió uno de los patios de distribución de energía eléctrica en la represa del Guri y para ello ofreció imágenes “exclusivas” del mismo, pues no fueron otras que partes editadas de “El Francotirador” con el propio Bradley Cooper apuntando al Guri, éstas cosas hacen que hasta el más creyente se quede mudo, ni más ni menos.

Cuando un “gobierno” llega a éstos extremos ya uno termina de entender la extensión de todo lo que como país ocurre en Venezuela, utilizar el sistema nacional de radio y televisión para cosas de ese tipo ya aclara el panorama definitivamente, lo observado echa por tierra cualquier cosa referida en los libros de García Márquez y su realismo mágico.

Quizás ya nos venían anunciando que por allí iba la cosa, cuando en VTV salieron con que uno de los apagones era producto de la aplicación de una escena de la película “Duro de Matar 3” con Bruce Willis de protagonista, en el largometraje el detective John McClane brinca y salta tratando de evitar justamente un ataque loco a la ciudad de Nueva York, el asunto es que no lo creímos posible, bueno hasta que apareció “El Francotirador” en Guri y de allí en adelante créanlo o no cualquier cosa dirán para tapar sus ineficiencias y sobretodo la dilapidación de los dineros públicos.

El caso es que la falta de seriedad ya es constante de parte de “esta” gente, no hay ya ni un poco de vergüenza para lo que hacen y eso es algo que habrá que rescatar en al futuro al salir de la locura actual, superar las mentiras y entrar en una etapa de verdad real; hay que ir con suma urgencia al rescate e implementación de una nueva cultura ciudadana, aquella encargada de fomentar los valores éticos, morales, de cooperación y de corresponsabilidad para fortalecer una paz sincera y la convivencia social, de lo contrario será muy cuesta arriba salir de esto.

Mucho habrá que trabajar para reconstruir el entramado social gravemente comprometido en unos casos y en otros destruido, empezando por la educación desde la infancia por medio de un programa de formación para la ciudadanía de niños por ejemplo, no hay que olvidar que 20 años devastando y pretendiendo cambiar incluso la historia misma es muy difícil de recomponer con rapidez, pero se logrará.

Luego de organizar la etapa básica deberemos sentar las bases en el nivel de los adolescentes y luego en los adultos, quizás suena trillado pero ante una realidad tan abrumadora como la de que hayan pretendido convencernos de un ataque al sistema eléctrico con un extracto de una película de Hollywood, créanme es necesario depurar y reeducar urgentemente a la población, no hay otra manera.

“La mentira y la política suelen caminar juntas, son compañeras de viaje y no se estorban, hay que mentir bien y conseguir que haya siempre un punto de verdad que esconda la mentira”, dice Jonathan Swift, tal vez sea cierto, pero llegar a lo que estamos presenciando es algo que desde mi punto de vista va mucho más allá, lo digo en el aspecto de que la  mentira política vive en todos los sistemas y en todos los países, el político sea del lado que sea miente como podemos mentir todos, la gran diferencia es que la mentira política en nuestro caso particular tiene efectos más devastadores, porque se miente a toda una sociedad.

Finalmente les digo que por momentos sentimos que no salimos, en mi caso y sé que en el caso de millones no existe sensación de fracaso, quizás de cansancio pero no de fracaso pues estamos haciendo todo lo posible y más por salir del desastre, también de algo estamos seguros, tal vez hasta Bradley Cooper sea el protagonista de alguna película que narre una etapa de los 20 años nefastos en la historia contemporánea de Venezuela, eso lo veremos en la gran pantalla, en HBO y hasta en Netflix pero lo veremos, así de simple y sencillo.

@raguilera68/@AnalisisPE

domingo, 10 de marzo de 2019

BEATRIZ DE MAJO, EL ESPERPENTO DE LA JEP, COLOMBIA EN CAPSULAS,

Durante largo tiempo aun oiremos hablar de la Jurisdicción Especial para la Paz, lo que se conoce comúnmente como JEP que no es otra cosa que un régimen de justicia especial y transicional que entro en vigencia a raíz de la Firma del Acuerdo de Paz de La haba suscrito entre la guerrilla de las FARC y el Gobierno. En efecto, era necesario un régimen sui generis que le permitirá a las arrepentidas guerrillas iniciarse dentro de la vida ciudadana sin el fardo de los delitos cometidos por estas fuerzas insurgentes en Colombia, a lo largo de varias décadas. Un órgano ad-hoc creado a este fin debía investigar y juzgar a los integrantes de los distintos frentes del conflicto armado así como a miembros de la fuerza pública y terceros que fueron parte de esta conflagración.

La JEP tiene ya mas de un año de vieja y los problemas que se han generado en su aplicación no son pocos. En el criterio de Alvaro Uribe uno de los grandes y poderosos detractores de gesta de Juan Manuel Santos, la JEP ha sido un “ circo de impunidad” concedido a las FARC . Para el expresidente “no hay acción penal sobre autores materiales de delitos atroces, y sobre los cabecillas impunidad total”.

Pero las objeciones de muchos patriotas colombianos van más lejos que eso e incluso solicitan su suspensión. Las reincidencias en delitos después de pactada la paz- por ejemplo- quedaron en un limbo. Los delitos sobre menores no fueron castigados; no hay acción penal sobre autores materiales de delitos atroces; la extradición de cabecillas está excluida, entre otros temas de envergadura. Se permitió que criminales de lesa humanidad lleguen al Congreso sin investigación, proceso y sanción proporcional a los crímenes cometidos. Y los secuestros perpetrados durante el imperio de la insurgencia armada quedaron igualmente circunscritos a un régimen favorecedor.

Lo cierto es que el régimen está lleno de imperfecciones. Hay todo un tinglado ilegítimo coloreado de legitimidad y los cómplices del esquema absurdo que liberó a las FARC de muchísimos de sus delitos contra los colombianos, los hay por doquier. Juan Manuel Santos no dice “esta boca es mía” desde que dejó su atrabiliario legado de Paz armado con un premio Nobel de la Paz y… los demás que arreen con las cargas.

Nada hay más cierto que la reciente opinión del experto en temas políticos colombianos Alberto Lopez Nuñez en cuanto a que “ Colombia ha caído en la trampa de las Farc al creer que la paz es el camino de la felicidad. Obvio que la paz es un objetivo loable, pero no cualquier paz, una paz sin justicia, la tal paz de Santos, sólo lleva a la esclavitud de la dictadura”

Hasta ahora la JEP ha reportado alrededor de 800.000 víctimas. De las 11.675 personas que están dispuestas a comparecer ante la JEP para esclarecer delitos, unas 9.687 integrantes de FARC en busca de perdón.

Así que el tema da para un análisis mucho más exhaustivo del realizado en este artículo. Pero lo que sí es bueno es mirarnos en el espejo colombiano cuando nos toque establecer un régimen transicional de justicia que norme las penas a imponer a quienes mataron hermanos venezolanos o los lesionaron en muchos terrenos con el mismo desparpajo que lo hicieron las FARC en Colombia.

O incluso cuando de definan los términos de la inmunidad que Juan Guaidó ofrece a los militares que se acerquen a su gesta para ayudar en la tarea de la reconstrucción nacional. Equivocarse en la definición de los términos de esta Justicia transicional nos podría llevar a penar durante muchos años, como les ocurre a los vecinos neogranadinos.

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo

martes, 15 de enero de 2019

RAFAEL RAMÍREZ, LA SOBERANÍA RESIDE EN EL PUEBLO


A partir del 10 de enero pasado, con la autoproclamación de Maduro, así como, la posterior actuación de la Asamblea Nacional, la situación política de nuestro atribulado país, llega a una encrucijada y a un punto de inflexión definitivo para nuestro futuro.

Maduro asume un nuevo período presidencial sin legitimidad para ello, se juramenta ante un Tribunal Supremo de Justicia, igualmente ilegítimo y ante la presencia de poderes, también cuestionados..

Este no sólo tiene un problema de legitimidad de origen al ser “re-electo” en un proceso electoral donde no se garantizó el derecho al voto directo y secreto, con un sistema electoral vulnerado y sin garantías políticas para que los ciudadanos pudiesen ejercer el voto libremente, sino que además se inhabilitaron partidos, se encarceló e inició una persecución contra precandidatos o potenciales candidatos a la presidencia, entre ellos, este servidor.

El gobierno de Maduro, también ha perdido su legitimidad al incumplir las obligaciones inherentes al cargo para el que fue nombrado: se ha desviado de sus fines y funciones, del objeto de su investidura y ha violentado de manera reiterada la Constitución vigente, en particular, los derechos fundamentales, humanos y políticos de todos los venezolanos y venezolanas consagrados en ella.

Ha incumplido con su obligación de “procurar la garantía de los derechos y libertades de los venezolanos y venezolanas, así como, la independencia, integridad, soberanía del territorio y defensa de la República” (art. 232 de la Constitución). Por el contrario, ha violentado de manera sistemática los derechos de los ciudadanos y sus libertades, a la vez que ha permitido que nuestra soberanía sea violentada, haciendo caso omiso, a la presencia y actividad, desde hace aproximadamente cuatro años, de transnacionales petroleras y mineras en aguas y tierras del territorio Esequibo en reclamación con Guyana.

Así mismo, ha incumplido con “la defensa y desarrollo de la persona, el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta constitución.” (art. 3 de la Constitución), con lo que ha llevado a nuestro país a un abismo, donde el pueblo vive en un estado de calamidad y atraso permanente.

Ha fallado en su obligación de “cumplir y hacer cumplir la Constitución y las Leyes”, en particular, en el ámbito económico: la soberanía sobre el petróleo, el carácter inalienable, inembargable e imprescriptible de nuestras reservas petroleras y mineras, el funcionamiento del BCV, y en general, de la totalidad de la institucionalidad del Estado: El Poder Judicial, El Poder Moral y el Poder Electoral, han sido convertidos en apéndices del gobierno y han convalidado la reiterada violación de nuestra Constitución y nuestras leyes.

No existe la esencia del Estado de Derecho, que se basa en la independencia de Poderes y funciones, establecidas por la Constitución de 1999, justamente para defender al ciudadano y al país del abuso y desviación del poder.

Se han nombrado magistrados del TSJ de manera fraudulenta, sin cumplir los requisitos ni mecanismos establecidos en la Constitución. Estos se han nombrado a dedo, la mayoría de las veces sin la mínima calificación requerida, más allá de su incondicionalidad al madurismo, para ocupar altísimas responsabilidades, desde donde han vulnerado el Estado de Derecho y dictado sentencias violatorias de nuestra Constitución y Leyes, en especial, todo el régimen legal relativo al ejercicio de nuestra soberanía sobre el petróleo y nuestra soberanía jurisdiccional.

El Ministerio Público ha sido convertido en un agente del madurismo, un aparato de convalidación de crímenes y violaciones permanentes del Estado de Derecho, del debido proceso, de la presunción de inocencia y demás derechos consagrados en la Constitución, incluyendo los Derechos Humanos.

El Poder Electoral ha perdido su capacidad de actuación independiente, al ceder a la manipulación y presiones políticas del gobierno, además de haberse desmantelado los complejos mecanismos informáticos y procedimientos que garantizaban la protección del voto y el artículo 293 de la Constitución.

La Asamblea Nacional Constituyente ha sido deslegitimada, al ser utilizada para un fin distinto del que establece la Constitución: un órgano supraconstitucional, temporal, con el objetivo de redactar un proyecto de Constitución. Pero la realidad, es que la Constituyente es un apéndice del gobierno, que se ha utilizado para convalidar la entrega, promulgar leyes contrarias a las vigentes y a la misma Constitución, así como, para convalidar cualquier acción del gobierno, por más ilegal que ésta resulte. Se ha convertido en un órgano legislativo, permanente en el tiempo en vez de temporal, como exige la Constitución, y no ha presentado a la discusión de los ciudadanos ningún proyecto de Constitución.

Por su parte, la Asamblea Nacional actúa ilegalmente, al auto proclamar un “Presidente de la República”, sobre una declaración de “falta absoluta” del presidente con base en una sentencia emitida por el “Tribunal Supremo de Justicia con sede en el Exterior” que, evidentemente, no cumple con lo establecido en nuestra Constitución, por lo cual, sus actuaciones carecen de legitimidad.

La Asamblea Nacional, aunque con legitimidad de origen, se ha deslegitimado al desviarse de sus funciones y atribuciones claramente establecidas en el artículo 187 de la Constitución y, en vez de “legislar y controlar”, se ha dedicado, desde su inicio, a intentar sustituir al gobierno. Su primer presidente proclamó, apenas instalándose, su manifiesta intención de derrocar a Maduro en un período de seis meses, intención que ratificó su segundo presidente y ha sido la tónica permanente de este órgano legislativo, abrogándose incluso funciones jurisdiccionales para juzgar y condenar la gestión del gobierno del presidente Chávez, violando “la cosa juzgada” por las anteriores Asambleas Nacionales.

De manera que, ambas fuerzas en conflicto, aunque no se diferencian en nada sustantivo en lo ideológico, son capaces de llevarse al país por el medio con el objetivo de aferrarse en el poder, o hacerse con él.

El escenario de “aniquilación del contrario” planteado por ellos en este momento, no podrá sacar al país de la terrible crisis en la que se encuentra; y, por el contrario, hará la situación mucho peor, alejando cualquier posibilidad de detener la caída, salir del abismo e iniciar la recuperación de la Patria.

Lo más peligroso es que, cualquiera de los grupos en conflicto por hacerse o mantenerse en el poder, están dispuestos, no sólo a seguir hundiendo al país en el caos y destruyendo las posibilidades de superar los tremendos desafíos de gobernabilidad y sostenibilidad que tenemos, sino que ahora asoman, de manera irresponsable, la posibilidad de un conflicto armado o militar de proporciones impredecibles.

Unos han agitado la posibilidad de un conflicto militar con Colombia, mientras los otros, piden a gritos una intervención militar extranjera que, por primera vez en nuestra historia Republicana, permita que nuestra soberanía sea vulnerada por tropas y ejércitos extranjeros.

Cualquiera de estos escenarios, lo único que traerá es derramamiento de sangre, más destrucción y, seguramente, el colapso del Estado y la vulneración de nuestra integridad territorial.

Entendemos que, más allá de un problema legal o de materia Constitucional, ésto es fundamentalmente un problema político, por lo que hay que hacer algunas consideraciones.

El madurismo ha cumplido su tarea de desmantelar al chavismo como movimiento político, y ha cumplido su objetivo de debilitar al Estado venezolano y a todas sus instancias políticas. Ha debilitado tan profundamente al país que, por primera vez, probablemente desde la época de los sucesivos períodos de inestabilidad y fragmentación que caracterizaron al país durante mediados y finales del siglo XIX, Venezuela está en un riesgo cierto de sufrir una agresión externa, de perder parte de su territorio o de convertirnos en un Estado fallido que sería tutorado por fuerzas extranjeras.

Estamos en la antesala de un saqueo generalizado de nuestros inmensos recursos naturales, que al final es el objetivo de cualquiera de las economías industrializadas e intereses transnacionales que nos acechan, o que ya han tomado una buena tajada de nuestros recursos de mano del madurismo.

Estamos ante un altísimo riesgo de colapsar de manera definitiva. El madurismo ha sido absolutamente rapaz e incapaz de gobernar el país, ha provocado sufrimiento, pobreza del pueblo, destrucción y el mayor éxodo de habitantes de nuestra historia. La entrega de nuestros recursos estratégicos ha sido criminal y lesiva a los intereses de la Patria.

Por otra parte, la derecha y extrema derecha, agazapada detrás de la acción de la Asamblea Nacional, además de intolerante, sólo promete revancha y odio, al estar llenos de un resentimiento proto fascista que llevará a nuestro país a un nivel insospechado de ingobernabilidad, violencia y mayor entrega de nuestra soberanía: volveremos al Estado neocolonial que nos caracterizó durante buena parte del siglo XX.

En esta disputa política, donde se confrontan dos caras de la misma moneda, el gran ausente es el pueblo, justamente su principal víctima.

Ahora bien, así como las bases sociales de la oposición no se sienten representados por los partidos que hacen vida en la Asamblea Nacional, las del chavismo no nos sentimos representados por el gobierno, ni por el madurismo.

La gran mayoría del pueblo venezolano está ausente de la discusión o participación política en la situación planteada, o bien porque están fuera del país, o porque están decepcionados, apartados, desmovilizados u ocupados en la lucha diaria por subsistir. Al país se le arrebataron los espacios para el ejercicio de la Democracia Participativa y Protagónica consagradas en la Constitución.

De manera que hemos retrogradado a los tiempos donde las élites, ávidas de poder, deciden, mediante pactos o confrontación, el destino de todo el país. Eso no lo podemos tolerar, no podemos sucumbir ante chantaje de ningún tipo, ni el secuestro y vulneración del derecho que tenemos, a decidir nuestro futuro por élites que no representan al pueblo y que han resultado ser profundamente perjudiciales al país.

De todas las interpretaciones que se hacen a nuestra vapuleada y vulnerada Constitución, donde cada grupo de poder la ajusta a sus propios intereses, existe un solo principio que no puede interpretarse a conveniencia, un principio claro y fundamental: “La Soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución…” (art. 5 de la Constitución)

Es decir, más allá de cualquier disputa entre poderes y élites que han secuestrado el poder originario del pueblo, la soberanía del país, la autoridad donde reside el poder político, su existencia como entidad territorial y política, única e independiente, reside en el pueblo. El pueblo es el único que tiene legitimidad para decidir los destinos de la patria.

Este artículo está lleno de consideraciones Constitucionales y políticas de manera expresa, porque ambas comportan los elementos fundamentales de la legitimidad de un sistema de gobierno, y son las bases fundacionales de la V República que se tambalea ante la acción depredadora de las élites político económicas en disputa. Si nuestro atribulado país y su sistema político pierde legitimidad y es vulnerado en su soberanía, entonces estamos expuestos al colapso del Estado en su capacidad de defensa del pueblo, sus riquezas, sus derechos y ser objeto de cualquier situación de agresión externa o incluso una intervención internacional.

Una institución que resulta fundamental en estos momentos difíciles que atraviesa nuestro país, son la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, sobre todo por tener el monopolio de la violencia, por las facultades y mandatos que le confiere la Constitución en su artículo 328 y por la propia Doctrina Militar Bolivariana, que resume parte fundamental de su esencia en aquella última proclama del Libertador desde su lecho de muerte, cuando las instaba a actuar “empleando su espada en defender las garantías sociales”

Ésto es más importante aun cuando la soberanía del país y su integridad territorial están amenazadas por los factores en pugna. Por un lado, el madurismo entrega las riquezas y recursos estratégicos de la patria, reservados por la Constitución bajo control del Estado por “razones de conveniencia nacional… y de carácter estratégico…”, tal como el petróleo y los minerales. Así como actúa negligentemente en la defensa de nuestras fronteras al permitir y consentir la actuación, durante más de cuatro años, de transnacionales que operan para producir petróleo en aguas del territorio Esequibo en reclamación con Guyana. Por otro lado, la extrema derecha clama por una intervención militar extranjera, lo cual vulnera de manera abierta nuestra soberanía e integridad territorial.

Una parte integral y fundamental de la Doctrina Militar Bolivariana asumida como propia y natural por nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, encontrará que el Libertador Simón Bolívar, aún sumergido en la más cruenta guerra contra el imperio Español, siempre, en cualquier circunstancia, estuvo subordinado a la Ley, entendiendo a la misma como el asiento, la legitimidad de todo su accionar político y militar, las bases fundacionales de las nuevas Repúblicas. Mal podría él mismo subvertirlas.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana, es el gran árbitro, por lo que debe preservar su institucionalidad Bolivariana, no caer en la tentación de comprometerse con ninguno de los actos ilegales o inconstitucionales de ninguno de los grupos en pugna, preservarse íntegras en su moral, mandato y doctrina, no permitir que el gobierno lo corrompa y lo vincule a los actos que atentan contra nuestra soberanía como lamentablemente sucede hoy dia tanto en el manejo del petróleo, en PDVSA y el manejo de nuestros recursos minerales, en el Arco Minero.

Tarde o temprano, llegará el momento en que tengan que rendir cuentas, civiles o militares, los que hayan violado las Leyes y la Constitución vigente.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana, al tener el monopolio de la violencia, es la única capaz de evitarla, además de ser la única institución con la capacidad para impedir que se instale la violencia en nuestro territorio, tanto por conflictos de orden interno, como por una agresión extranjera.

La norma para algunos políticos es decir que la “Ley no importa”, que estamos ante “ésto” es un problema de poder. Es lo que han hecho de manera permanente tanto el madurismo como la oposición aventurera y, violenta.

Pero resulta que, contrariamente a lo que ellos pregonan, cuando la Ley se convierte en el “Libro de todos”, como lo ha sido nuestra Constitución de 1999, entonces actuar apegado a la misma reviste un tema de legitimidad, más aún cuando fue el resultado aprobada producto de un proceso constituyente y de la voluntad mayoritaria del pueblo.

No es casual que el Presidente Chávez fuera escrupulosamente respetuoso de la Constitución, y de las Leyes, incapaz de violarlas de ninguna manera. Porque subordinarse a la Constitución es subordinarse a la voluntad del pueblo, mantenerla viva, vigente, es honrar el poder originario delegado por el pueblo a sus gobernantes.

La Constitución ha sido y sigue siendo violentada y transgredida por los actores políticos que hoy se confrontan: el madurismo con el control del gobierno y la oposición atrincherada en la Asamblea Nacional, bregando por tomar el poder.

Ninguno tiene la legitimidad, como lo hemos discutido arriba, para hacer lo que hacen, ni lo que pretenden. Ninguno tiene legitimidad para conducir al país.

Quien sí la tiene es el Pueblo, según lo establece el artículo 5to de la Constitución, aunque es evidente que se le ha negado la posibilidad de ejercerlo. Tanto por la trampa como por la violencia, se ha usurpado el poder originario del pueblo. Por ello se requiere de una acción política de activa movilización popular, que restablezca el principio Constitucional de que la Soberanía reside en el pueblo. Que le ponga punto final a este desastre y que sea capaz de evitar el asalto del fascismo.

Son muchas las tareas hacia el futuro. Estamos listos para asumirlas. Lo más importante es resolver esta encrucijada que mantiene paralizado al país y que ha usurpado el poder del pueblo y, la soberanía de la Patria. El futuro nos pertenece. Será un esfuerzo colectivo, con los mejores, los más conscientes y capaces, más allá de las parcialidades, pequeñeces, egoísmos, intereses grupales, sectarismos e intolerancia.

Se trata de reconquistar el futuro del país posible, el sueño de tantos hombres y mujeres de esta tierra de gracia, un sueño que ha sido truncado pero que está vivo en los corazones de todos los patriotas. Es el momento de las definiciones y de la grandeza ¡Venceremos!

Rafael Ramirez
@RRamirezVE

lunes, 3 de abril de 2017

OSWALDO ALVAREZ PAZ, PASADO, PRESENTE Y FUTURO

 DESDE EL PUENTE

El pasado ya pasó, aunque no se olvide. Nos deja experiencia producto de lecciones que no todos parecen haber aprendido. No se repetirá, aunque nos refugiemos en principios generales de la vida en libertad y democracia con la ilusión que se deriva de alimentar la esperanza. No basta.

En esta etapa de la vida venezolana lo más importante es el presente. Es más, diría, sin temor a equivocarme, que el futuro ya empezó. Se construye día a día. De lo que hagamos o dejemos de hacer diariamente depende que avancemos o tengamos que sufrir situaciones iguales o peores a las vividas en el pasado. Tampoco hay tiempo para demasiadas especulaciones teóricas sobre el tema.
Los graves acontecimientos de la semana pasada, protagonizados alternativamente por el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscal General de la República, el Ejecutivo y los conocidos corifeos, apóstoles de la “revolución” bolivariana, sirvieron para desenmascarar nacional e internacionalmente al régimen dictatorial que nos gobierna. También para terminar de darle la razón más plena a los informes de Luis Almagro, secretario general de la OEA y a la solidaridad de los gobiernos de alrededor de 20 países que lo acompañan en sus corajudas acciones.

Para que el futuro sea como anhelamos es indispensable la unidad de objetivos para profundizar la lucha. No puede ser otro que el cambio radical del régimen que deberá iniciarse con la salida de Maduro del cargo que actualmente detenta. Si el tipo fuera algo inteligente, él mismo estaría propiciando una salida honorable, pacífica y de amplitud nacional para iniciar la transición que la hora reclama. Esto es posible sin violencia, persecuciones ni arrebatos infantiles de patrioterismo similares a los propiciados por los altos mandos cívicos y militares del presente. La disyuntiva entre la paz y la libertad es falsa o al menos incompleta. Somos partidarios de la reconciliación nacional, de una paz verdadera que permita la convivencia civilizada, del perdón suficiente para que sean posibles estos factores fundamentales. Pero sin olvidar nunca la Justicia sin la cual no habrá paz ni entendimiento entre los venezolanos.

Aprovecho la oportunidad para sumar mi voz a las de quienes han elevado un mensaje a la Fuerza Armada Nacional. Tienen la enorme responsabilidad de “respetar la Constitución y leyes de la República”, de cumplirlas y hacerlas cumplir. La Comunidad Internacional y la nación en pleno lo esperan para que éste presente, bastante incierto hasta ahora, se convierta en un mañana mejor para todos.

Luchemos con alegría y optimismo. El cambio va. Es indetenible después de casi dos décadas de verdadera tragedia que ha colocado a Venezuela entre los países más miserables del planeta.

Oswaldo Alvarez Paz
oalvarezpaz@gmail.com
@osalpaz
Desde El Puente
Caracas - Venezuela