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miércoles, 9 de septiembre de 2020

ALBERTO BARRERA TYSZKA, LA GUERRA DE LOS NÁUFRAGOS, DESDE MEXICO

La noticia debía haber sido la excarcelación y suspensión de juicio a 110 presos y perseguidos políticos venezolanos. Sus historias tan trágicas como sorprendentes. O también: la insólita confesión que ha hecho involuntariamente Nicolás Maduro y su gobierno al reconocer que usan la policía y los militares como fuerzas criminales para secuestrar a ciudadanos inocentes. Pero no. Todo esto siguió de largo con demasiada rapidez y, nuevamente, dio paso a la misma noticia de siempre: la condición caníbal del liderazgo opositor venezolano.

Cuando faltan apenas tres meses para las elecciones parlamentarias en las que se elegirá una nueva Asamblea Nacional (AN) en Venezuela, la dirigencia que adversa al chavismo parece estar en su peor momento. Arrinconados y aislados, no dejan sin embargo de mantenerse en continuo enfrentamiento interno. El problema no es que no estén de acuerdo. El problema es que ni siquiera son capaces de debatir y resolver sus diferencias. Siguen creyendo que la solución es hundir al otro, no dejan de golpearse entre todos, mientras irremediablemente el nivel del agua sigue subiendo.

En 2010, la periodista venezolana Mirtha Rivero publicó La rebelión de los náufragos, un libro que registraba las peleas entre las élites y los errores políticos que llevaron al triunfo electoral de Hugo Chávez en 1998 y a la destrucción de la democracia en Venezuela. Dos décadas después, el liderazgo opositor parece no haber aprendido la lección.

Es suficientemente difícil luchar contra un régimen que tiene un proyecto totalitario y que ejerce la violencia y la censura sin ningún pudor. Pero llevar adelante esta lucha de forma dispersa, en conflicto continúo con los aliados naturales, es un plan suicida para la oposición.

Es lo que hizo Juan Guaidó cuando, siendo leal a los planes personales de Leopoldo López y no a su cargo como presidente de la AN y del gobierno interino, apoyó el fallido amago de sublevación del 30 de abril de 2019 o se vio relacionado con el intento chapucero de invasión al país de este año. Es lo que ha hecho María Corina Machado, la mayor influencer de la derecha nacional en las redes sociales, quien alimenta la fantasía infantil de que Nicolás Maduro no ha caído por la falta de voluntad de los otros dirigentes. Uno de sus aportes a la política del país es la descalificación permanente del liderazgo opositor. Y es lo que hizo también Henrique Capriles —excandidato a la presidencia y exgobernador del estado de Miranda— esta semana, cuando le tocaba proponer un regreso a la política, explicar la excarcelación de los disidentes y hablar sobre una posible participación en las próximas elecciones. Sin embargo, dedicó la mayor parte del tiempo a tratar de solventar sus propios resentimientos y a desacreditar a sus aliados.

Se devoran con ansia y desespero, nutriéndose en su largo historial de heridas mutuas, y relegando siempre la realidad a un segundo plano.
 
Pero la realidad también existe. Y en el contexto de la pandemia es todavía más urgente y aterradora. Todo esto tendría que estar en juego a la hora de analizar y diseñar un plan de acción política opositora en el país. Es necesario asumir que el mantra de Juan Guaidó se deshizo, no funcionó, fue derrotado. Nicolás Maduro continúa usurpando la presidencia. El gobierno de transición es casi un holograma. Nada ha cambiado en el panorama electoral.

Hace unas semanas, en este mismo espacio, escribí sobre la condición legítima, constitucional, de las próximas elecciones parlamentarias; sobre el “fraude preventivo” que ya había organizado el chavismo; y sobre la necesidad que tenía la oposición y la comunidad internacional de diseñar nuevas estrategias. Pero el debate que se ha abierto en estos días no tiene argumentos sobre la mesa sino una fiesta de acusaciones, reclamos e insultos.

La propuesta de Juan Guaidó y de los partidos y organizaciones que lo apoyan es no participar en las elecciones y, como lo establece la constitución, una vez finalizada la vigencia de la actual Asamblea Nacional, el 5 de enero de 2021, tratar de sobrevivir bajo la figura de la continuidad del parlamento hasta que Maduro deje la presidencia. Es una apuesta con muchos riesgos, que deja un amplio margen a la ilegalidad, que pone en aprietos a una parte de la comunidad internacional, y que —obviamente— no será respetada ni por las instituciones ni por la Fuerza Armada, ambas controladas por el chavismo.

Henrique Capriles ha propuesto otra posibilidad: tratar de aprovechar políticamente las elecciones, aun sabiendo que es un proceso desigual y tramposo, aun aceptando que esta alternativa, también, forma parte de una estrategia del chavismo para tratar de alcanzar la legitimidad internacional perdida. Las excarcelaciones de esta semana responden a esta línea. Es un hecho que nadie puede criticar y que —además— representa un costo importante para el régimen. Los dramáticos testimonios de Antonia Turbay, Rubén González o Gilbert Caro, por nombrar solo algunos, son otra prueba indiscutible de la discrecionalidad de la justicia y de la violación de los derechos humanos del gobierno de Nicolás Maduro.

La propuesta de Capriles, que apela a la idea de que para cambiar el juego hay que estar dentro del juego, pretende crear un nuevo espacio de negociación, que destrabe la pugna política interna, que priorice la tragedia de la población y que —por tanto— también abra la posibilidad de incorporar en el debate el tema de la pandemia y de un posible retraso de los comicios. Pero igualmente es una propuesta frágil y con varios peligros. El chavismo tiene un largo expediente de utilización de las negociaciones para ganar tiempo y de incumplimiento de los acuerdos en el último momento. Esto, sin duda, pesa mucho a la hora de pactar nuevas condiciones electorales, más aún en un sistema plagado de irregularidades, diseñado para impedir una elección equilibrada y transparente. A estas alturas, ni siquiera hay información oficial sobre la manera en que se realizará el escrutinio, el conteo, la transmisión y totalización de los votos.

Frente a estas dos posturas, los llamados radicales, que son una minoría estridente, insisten de forma pasmosa en la ilusión inmediatista: la intervención extranjera. Elliott Abrams, representante de Estados Unidos para Venezuela, en una entrevista esta semana, apeló a Gabriel García Márquez y derrumbó con una frase todos los fantasmas invasores al decir que algunos miembros de la oposición viven “en un realismo mágico” y están “haciendo un llamado a un plan B” que no cree “que sea una respuesta sensata a lo que la gente necesita”.

Todo se puede debatir. Y es necesario que se haga. Pero no en términos de un moralismo superficial que divide la historia en leales y traidores. La política es impura por definición.

En el fondo, el dilema entre votar o no votar esconde una disyuntiva previa que tiene que ver con la unidad y con la falta de un proyecto articulado de la oposición. Votar o no votar es intrascendente si no existe un plan de acción común que vaya más allá del hecho electoral. La experiencia como votantes, en las pasadas elecciones parlamentarias de 2015, nos enseñó que —aun ganando— se puede perder. El chavismo despojó a los diputados de su poder y terminó de socavar la institucionalidad del país. Esa conciencia colectiva es aún más paralizante que las innumerables condiciones adversas del sistema electoral. No hacen falta náufragos peleándose entre sí sino líderes con un plan, articulados a los problemas de las mayorías; políticos que sepan qué hacer después de una victoria o de una derrota.

Alberto Barrera Tyszka
abarrera60@gmail.com
@Barreratyszka
Mexico

Alberto Barrera Tyszka es escritor. Su libro más reciente es la novela Mujeres que matan.

[1] https://www.nytimes.com/es/2020/09/06/espanol/opinion/venezuela-oposicion.html#click=https://t.co/t3PHxWpYY1

ENRIQUE PRIETO SILVA, ¡LA GUERRA DE ARMAGEDÓN!

En nuestro compendio de “Nomenclatura de Guerra”, a manera de preámbulo referimos que toda guerra conlleva siempre lágrimas, sufrimientos, muerte, pérdidas, sangre y heridas; que la guerra es implacable con todos, con los ancianos y los jóvenes, los cobardes y los valientes; y que no todos salen con vida en medio de la metralla, de las explosiones de bombas, minas, proyectiles y sepultado por los escombros de los edificios. 

Y al teorizar sobre los conflictos, exponemos, que sin dudas, todo conflicto bélico es una caja de Pandora, donde se pueden encontrar muchas sorpresas. Con victoria o con derrota todos pierden. En el pasado, toda victoria era compensada con un botín, pero en el presente, toda victoria involucra una pérdida compensatoria para reconstruir y beneficiar al derrotado; pero lo más grave es que después de la guerra vendrá un período de recuperación de la seguridad y la normalidad, que en democracia se traduce en elegir a los gobernantes y legisladores. 

Pensamos, que se logrará la paz después de la guerra, pero quedarán las grietas y las heridas a que conducen todos los conflictos bélicos, quedará el sabor de justificar la guerra por la paz, pero lo único válido y verdadero es que hay que evitarla; y en tanto que estas ocurrencias todavía encajan en el marco de la guerra, las cosas se tornan agobiantes e intelectualmente incómodas.  

Queremos entrar a un tema que se ha hecho conflictivo por muchas circunstancias, toda vez que se ha asomado muchas veces en las narrativas literarias, y se han titulado algunas operaciones militares y de escaramuzas con la denominación de Armagedón, que según la Biblia es la batalla final entre Dios y los gobiernos humanos, considerando que estos gobiernos y sus partidarios están en contra de Dios, porque se niegan a someterse a su autoridad (Salmo 2:2). Dice la Biblia, que la guerra de Armagedón acabará con el gobierno del hombre (Daniel 2:44). 

Es curioso el uso de este nombre Armagedón para promocionar acciones bélicas y de enfrentamientos políticos, a pesar de ser referida una sola vez en la Biblia como el libro de Revelación o Apocalipsis. Pero al detenernos en su contenido nos enteramos de que con ella se espera “la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso”; sin embargo, no se entiende la relación de la búsqueda del Armagedón en nuestra política nacional, cuando debe mantenerse el enfrentamiento entre oponentes. Es decir, que sin diferencia alguna, somos fuerzas amigas de oposición, que se  deben oponer en acción bélica obligatoria contra las fuerzas enemigas del régimen hasta desgastarlo y derrotarlo. No hay lugar a otra explicación. Y en este ambiente, hay que ir a la guerra para lograr el cambio, el cese de la usurpación, sin que haya posibilidad de ningún proceso electoral. Todo está dicho, ¡no hay voto, sino que hay que promover las fuerzas de resistencia convocando a todos a la calle sin retorno; o una gran marcha hasta que abandone el tirano! ¿Es esto posible? ¿No es lo que hemos hechos durante casi 22 años? 

Creemos que ha llegado el momento del buen pensamiento; entender que cuando decimos que hay que ¡eliminar la estúpida terquedad!, queremos decir que hay que usar la racionalidad innata en el ser humano. Recordar la verdad del proverbio que surge de la necedad, cuando también decimos que ¡es el terco quien tropieza dos veces con la misma piedra!  

Una de las bondades del nuevo pensamiento político antichavista venezolano, es aquel que pone la mente del rancio militarismo, no el militar, que no ve más allá de un campo de batalla y para toda lucha es la guerra, la batalla, el teatro de operaciones o de la guerra; y la manida ¡estrategia!, que no saben los proponentes ¿Qué es y para qué sirve! 

Muchos de estos militares son duchos en proponer la guerra asimétrica ante la dificultad de encontrar una definición que satisfaga a la mayoría de los analistas, y pareciera conveniente estudiar lo que diferencia a los conflictos asimétricos de los simétricos, para con ello conseguir establecer las pautas que permitan encauzar una definición correcta.  

Pero dejando de lado la asimetría militar y la de la guerra, no podemos entender ¿Quiénes intervendrían en la guerra de Armagedón que proponen quienes así  denominan a sus operaciones?, ya que de acuerdo con la literatura bíblica, ésta la harán los ejércitos celestiales, comandados por Jesucristo, quienes vencerán a los enemigos de Dios (Revelación 19:11-16, 19-21); y entre los vencidos estarán todos los que se rebelen contra el gobierno divino y los que traten a Dios con desprecio (Ezequiel 39:7). Para esta guerra, sea antes o después, no sabemos de qué forma usará Dios su poder, pero seguro que contará con el mismo arsenal que ya usó en el pasado: granizo, terremotos, inundaciones, lluvias de fuego y azufre, relámpagos y epidemias (Job 38:22, 23; Ezequiel 38:19, 22; Habacuc 3:10, 11; Zacarías 14:12). Debido a la confusión que reinará, por lo menos una parte de los enemigos de Dios se matarán entre sí, aunque al final se darán cuenta de que él mismo es quien lucha contra ellos (Ezequiel 38:21, 23; Zacarías 14:13). 

Por las dudas, siguiendo el slogan del covic-19 ¡yo voto, antes que pelear para después votar! 

Enrique Prieto Silva 
enriqueprietosilva@yahoo.com
@Enriqueprietos

jueves, 2 de julio de 2020

ALFREDO M. CEPERO, LA GUERRA DE LOS ENCOLERIZADOS

Lamentablemente, todo parecer indicar que ya pasó el tiempo del diálogo y de la negociación. Que hemos entrado de lleno en la estación del odio y de la confrontación que resultará en el predominio de una ideología sobre la otra, de un partido sobre el otro.

Con excepción de los cuatro años de guerra civil, el pueblo americano ha resuelto siempre sus diferencias por medio del diálogo y de la negociación. Veamos unos cuantos casos que ilustran mi afirmación. Cuando en 1964 el Presidente demócrata Lyndon Johnson presentó ante la Cámara de Representantes su Proyecto de Ley de Derechos Civiles no contaba con suficientes votos demócratas para aprobarlo. Fue necesario el voto de 138 representantes republicanos para convertirlo en ley.

Cuando en  la década de 1980 el Presidente republicano Ronald Reagan se vio obligado a gobernar con un congreso demócrata contó con el apoyo del Presidente de la Cámara "Tip" O'Neill. Cuando en la década de 1990, el presidente demócrata Bill Clinton gobernó con un congreso republicano trabajó con el Presidente de la Cámara, "Newt" Gingrich para aprobar leyes que redundaron en un próspero panorama económico. ¿Pueden ustedes imaginar cooperación, entendimiento o siquiera un diálogo civilizado entre Nancy Pelosi y Donald Trump?

Esos son los vientos tormentosos que soplan sobre el pueblo americano de cara a las elecciones generales del próximo mes de noviembre. Una situación deplorable que comenzó desde la misma toma de posesión del Presidente Trump. Más de 60 congresistas demócratas, liderados por el ícono de los derechos civiles John Lewis, se negaron a participar en la toma de posesión del Presidente Trump. Estos fanáticos de la izquierda calificaron a Trump de "presidente ilegítimo" y dijeron que su Administración haría un daño irreparable a la democracia americana.

Casi al mismo tiempo, las minas explosivas plantadas por Barack Obama al abandonar la Casa Blanca comenzaron una verdadera guerra sucia contra su nuevo ocupante. Donald Trump fue sometido a la tortura de dos años de intrigas y maledicencias por parte de una comisión presidida por el zorro Robert Mueller e integrada en su totalidad por militantes demócratas. Después de dilapidar 32 millones de dólares y de destruir las vidas de media docena de asesores de la campaña de Trump tuvieron que admitir que ni el presidente ni ningún americano había colaborado con los rusos en la campaña presidencial de 2016.

Es así como llegamos a la antesala de las elecciones presidenciales de este fatídico año de 2020. Un año de pandemia del coronavirus, de "zonas libres de policías' y de profanación de monumentos históricos. Un año en que los demócratas y su prensa cómplice continúan con su lucha obstinada contra el presidente. Una lucha que tiene como escenario tanto la calles como los salones del capitolio. Veamos.

Durante años, tanto el congreso como varios presidentes no habían logrado poner en vigor reformas críticas al sistema de justicia criminal. Gracias al liderazgo del Presidente Trump fue aprobada la Ley del Primer Paso, como un esfuerzo bipartidista encaminado a integrar a los ex presos a una vida en libertad. En estos momentos, el Presidente busca la cooperación de los demócratas para aumentar la seguridad pública por medio de leyes que regulen el entrenamiento y la conducta de los agentes policiales.

Desgraciadamente, los demócratas están más interesados en contar con un argumento electoral contra Trump que en reorganizar a la policía o favorecer a los ciudadanos negros. Proponen un proyecto de ley que ataría las manos a los agentes del orden. Ni siquiera el elaborado proyecto de ley del senador republicano negro, Tim Scott, ha logrado el respaldo de los demócratas. El proyecto de Scott contiene el 70 por ciento de lo que proponen los demócratas y admitiría hasta 20 enmiendas por parte de los opositores. Pero la bruja malévola Nancy Pelosi le dio un tiro de gracia al diálogo cuando acusó a Tim Scott y a otros senadores republicanos de aprovecharse del asesinato del negro George Floyd para lograr sus objetivos políticos.

Según andan las cosas, las elecciones del próximo mes de noviembre ya no están limitadas a Biden y Trump. Hasta hace unos meses, los candidatos eran el tema predominante en la campaña. La izquierda citaba los tweets de Trump y su política errática de despedir subalternos como ventanas a su espíritu tenebroso. La derecha contestó que un desorientado y balbuciente Joe Biden no era un  candidato creíble. Que, por el contrario, era una simple copia de candidato que tendría que ser cargado hasta el día de las elecciones en los hombros del Partido Demócrata, para desaparecerlo más tarde. Entonces, un vicepresidente radical pondría en vigor la agenda de extrema izquierda que habría sido rechazada por los votantes.

Los temas tampoco serán decisivos a la hora de las elecciones. Hace poco tiempo, la izquierda argumentaba que el milagro económico de Trump estaba en ruinas porque había sido aplastado por el virus, la cuarentena y los motines. Vociferaban que este era el resultado que podía esperarse del caos innato de Donald Trump. La derecha ripostó que la eliminación de excesivas regulaciones, el desarrollo de fuentes energéticas, la reforma impositiva y la reindustrialización que hicieron Grande a América volverían a hacerla grande de nuevo.

Por otra parte, en el último mes la nación se ha visto consumida por protestas masivas, motines crónicos, incendios y saqueos. Al mismo tiempo, se han derribado estatuas, nombres han sido cambiados abruptamente, carreras han sido canceladas, policías han sido difamados o decidido abandonar su trabajo. Generales retirados ya no son vistos como conservadores tradicionales sino como radicales que se atreven a enfrentarse al Presidente, que es su Comandante en Jefe.

Lamentablemente, todo parecer indicar que ya pasó el tiempo del diálogo y de la negociación. Que hemos entrado de lleno en la estación del odio y de la confrontación que resultará en el predominio de una ideología sobre la otra, de un partido sobre el otro. La realidad es que ningún partido o ideología es tan justo o perfecto que no necesite el reto de ideas contrarias. El resultado es que no habrá armonía sino ganadores y perdedores. La peor desgracia es que el gran perdedor será el pueblo americano.

Todo esto es el producto de unos manifestantes encolerizados, vociferantes y visibles frente a unos opositores encolerizados y silenciosos. Las elecciones no revelaran quienes son más numerosos sino quienes están más encolerizados. El resultado es que−para bien o para mal−las opciones en estas elecciones de este 2020 ya no son entre Biden y Trump, las políticas republicanas y demócratas o las agendas de izquierda o de derecha. De ninguna manera, la opción será entre la América que existió hasta el mes de mayo de 2020−siempre defectuosa pero constantemente mejorando, no perfecta pero mucho mejor que la alternativa −y la anarquía que se ha apoderado de las calles de Estados Unidos en el último mes. Si mi  abuela Angelita Mirabal estuviera viva me diría: "Alfredito, que Dios nos coja confesados".

Alfredo Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com
Estados Unidos

lunes, 29 de junio de 2020

NESTOR SUAREZ, ¿SABÍAN QUE ESTAMOS EN GUERRA?

Hoy toda la izquierda internacional intenta evitar que se concreten dos hechos fundamentales en esta parte del mundo.

Primero y muy importante, que Donald Trump sea reelecto, quieren evitar a toda costa que el presidente Norteamericano permanezca en la Casa Blanca y logre desbaratar el complot global que izquierdas y de los grandes capitales involucrados, grupos radicales que buscan controlar los EEUU (y al mundo) bajo la ideología “progresista” del pensamiento único, el nuevo socialismo.

En este momento el Presidente Trump es literalmente el muro de contención que protege la Libertad y El Progreso del serio intento de sometimiento socialista.

Soros, la Cabal, los comunistas escondidos detrás de enormes capitales y diferentes grupos de Izquierda que funcionan como un bloque, conforman hoy el enemigo que trabaja incansablemente para el logro de oscuros objetivos que nos involucran a todos, objetivos que poco a poco han ido saliendo a la luz y que necesitamos tener presente.

Segundo objetivo, tratar de evitar por todos los medios disponibles que el Gob de Trump acabe con la dictadura Venezolana, con el cáncer Cubano, y con el resto de focos de izquierda y del narcotráfico que los financia y que aún controla buena parte del hemisferio.

En el logro de este despropósito participan activamente las izquierdas de América, Venezuela incluida, Europa, Asia, y grupos radicales Árabes, todos enemigos de Occidente y de sus democracias.

El problema es enormemente complejo y muy delicado, y debemos tomar conciencia de a qué y a quienes nos estamos enfrentando, observen los oportunos disturbios raciales y de género en todas partes, el virus COVID 19 liberado este año por los Chinos para diezmar las economías, y los incesantes ataques de los medios de comunicación socialistas 24/7, todo forma parte de un plan.

Son 21 años en Venezuela, 60 en Cuba, 90 en Rusia, China, y todas las dictaduras que por décadas han controlado y siguen controlando países en el mundo con terribles consecuencias, todo prueba fehaciente de que esta amenaza es real y creciente, y que ya no se trata simplemente de una historia aislada, o un desafortunado error de una elección.

Amigos, asimilemos lo que está sucediendo, debemos poner mucha atención a los hechos y mucho empeño en la lucha contra esta estrategia de dominación, diseñada y ejecutada coordinadamente por los socialistas del mundo.

Esto va mucho más haya de la lucha por la Libertad, es la Lucha del bien para vencer al mal que se quiere imponer a base de violencia, racismo y la manipulación de la verdad.

Estamos en Guerra, y necesitamos del esfuerzo de todos, tenemos que perseverar, y con la ayuda de Dios y las ideas muy claras, tener la posibilidad de un futuro próspero donde la justicia y la libertad prevalezcan una vez más.

Nestor Suarez 
nsuarez07@hotmail.com
@NestorSuarezRB

miércoles, 1 de abril de 2020

ALFREDO M. CEPERO: HA ESTALLADO LA GUERRA DEL CORONAVIRUS

La renuencia de China Comunista a reconocer la existencia del virus ha dado lugar a una pandemia que se ha extendido a más de un centenar de países y causado la muerte a miles de personas.

Tratemos éste experimento en nuestra mente. Imaginemos que el coronavirus−también conocido como el COVID-19 es un  enemigo viviente y activo−que es exactamente lo que es. Imaginemos además por un momento que estamos en una guerra verdadera con un enemigo consciente, pensante y malicioso cuya única razón de vivir es herir, mutilar y matar a tantos de nosotros como le sea posible.

El COVID-19 puede no tener aviones, tanques y armas nucleares como nuestros enemigos anteriores. Pero se dice que su maldad, su arsenal, sus números y su tenacidad son formidables. La naturaleza le ha dado al COVID-19 algunas armas que no tenían otros virus como sus primos el H1N1catarro porcino, el MERS  y el SARS.

El coronavirus cuenta además con aliados. Se infiltra en nuestras defensas utilizando contra nosotros nuestras propias armas−nuestras manos sucias, nuestra costumbre de tocarnos la cara y nuestros indiscretos estornudos y tos. No olvidemos que, a diferencia de nuestros anteriores enemigos humanos, el COVID-19 es invisible a nuestros ojos, mucho más que los más cautelosos terroristas o enemigos clandestinos. Es intocable, silencioso e inodoro. Conocemos el COVID-19 únicamente por el daño que nos hace. Aún después de irse nos deja un rastro de fiebre, fatiga, congestión y falta de aire.

El mundo se enteró de la existencia del coronavirus el pasado 31 de diciembre cuando el malvado virus libró su primera escaramuza contra los once millones de chinos de la ciudad de Wuhan. El gobierno comunista sabía de su existencia desde el mes de noviembre pero la había ocultado. Para un régimen despiadado, mentiroso y totalitario que esclaviza a mil millones de habitantes la muerte de unos cuantos miles de chinos no tiene importancia alguna.

Lo que si tiene importancia es el control absoluto del poder y la preservación de su hegemonía económica sobre el resto del mundo. Para lograr esas metas han lanzado una campaña de mentiras y desinformación en que ha llegado a culpar al ejército norteamericano de haber introducido el coronavirus en un barco que atracó en el puerto de Wuhan. La renuencia de China Comunista a reconocer la existencia del virus ha dado lugar a una pandemia que se ha extendido a más de un centenar de países y causado la muerte a miles de personas. No cito cifras exactas porque las mismas cambian todos los días.

Pero si alguien se mantuvo alerta ante el inminente peligro fue Donald Trump. Haciendo despliegue de su instinto político y de su capacidad ejecutiva, el presidente suprimió toda inmigración procedente de China Comunista a finales del mes de enero. Por ello fue acusado de racista por el balbuciente de Joe Biden. Y Trump subió la parada cuando en la primera de semana de marzo suspendió todos los vuelos entre Europa y los Estados Unidos por un plazo de 30 días.

Acto seguido se dirigió a la nación con palabras de optimismo y de calma. A tal efecto dijo: "Nuestro equipo es el mejor del mundo. Desde el principio de esta epidemia pusimos en vigor amplias restricciones de viaje a China e instituimos la primera cuarentena federal en 50 años. Al mismo tiempo, declaramos una emergencia de salud y emitimos una advertencia de viaje a otros países donde el virus está haciendo sentir sus efectos devastadores."

En igual sentido, utilizó los amplios poderes dados al presidente por The National Emergencies Act of 1976 y The Stafford Act of 1988 para tomar medidas que mantengan el crecimiento económico logrado por su gobierno. Por ejemplo, ordenó a la Administración de Pequeños Negocios que proporcionara préstamos a bajo interés a empresas en los estados afectados por el coronavirus, pidió al congreso que apoyara fondos en la cantidad de 50,000 millones de dólares para enfrentar la emergencia y ordenó al Departamento del Tesoro que difiriera pagos por conceptos de impuestos y otras penalidades para  individuos y negocios afectados por la crisis.

Por otra parte, aunque desde el  punto de vista legal las medidas adoptadas por la Casa Blanca pueden ser calificadas como una "declaración de emergencia", en realidad son una garantía al pueblo norteamericano de que el gobierno federal, los gobiernos estatales, las organizaciones no-gubernamentales y la poderosa maquinaria de la industria estadounidense están trabajando juntas y sin descanso para detener la invasión del coronavirus.

La mejor prueba fue la reunión de Donald Trump con los presidentes de Quest Diagnostic, Walmart, Target, CVS y Walgreens, entre otros. El mismo día, el DOW JONES subió +1,985.00 (+9.36%). Quienes se dejen invadir por el pánico y liquiden sus acciones ahora  se lamentarán dentro de un año de no haber comprado más en tiempos de precios de liquidación como los que vivimos en estos momentos.

A pesar de los peligros y los contratiempos, la aparición del coronavirus podría traer consigo un aspecto positivo. Desde el inicio de su presidencia Donald Trump ha combatido la influencia dañina de China Comunista en la economía y la seguridad nacional de los Estados Unidos. La política de la industria farmacéutica de los Estados Unidos de producir el 95 por ciento de sus antibióticos en China Comunista constituye un peligro claro y presente a la seguridad nacional de Estados Unidos. Esta crisis del coronavirus ha demostrado que los Estados Unidos son susceptibles al chantaje por parte de China Comunista y le ha dado validez a las advertencias de Donald Trump.  

Los demócratas, por otro lado, no podían dejar pasar la oportunidad de pescar en río revuelto. En el curso de las deliberaciones para aprobar la ayuda a las víctimas del coronavirus, Nancy Pelosi propuso ignorar la Enmienda Hyde que prohibe utilizar fondos federales para financiar el aborto. Propuso destinar 1,000 de los 50,000 millones de dólares al aborto que practican sus aliados de la Paternidad Planificada. Esta mujer no tuvo inhibición alguna de utilizar un proyecto de ley cuyo objetivo es salvar vida para dar muerte a criaturas inocentes.

Regresando a la metáfora de la guerra, el COVID-19 cuenta con la complicidad de la globalización en su proceso de infiltración a través de barcos y aviones. En cuestión de horas puede encontrar un nuevo hogar y un nuevo agente transmisor con los cuales aterrorizar a personas a miles de millas de distancia. El COVID-19 está convencido de que el progreso, la confianza y la sofisticación de los americanos no son sus fortalezas sino sus debilidades, porque su vanidad y su asumida invulnerabilidad los hace candidatos al pánico.

"Todos estamos juntos en este reto. Debemos poner a un lado la política, olvidar el partidarismo y unirnos todos como una nación y una familia", dijo el Presidente Donald Trump. Y tiene toda la razón. Porque la realidad es que la batalla se nos ha echado encima. Pero si mantenemos la calma y la razón podremos derrotar con facilidad al  enemigo cuya reputación es probablemente más temible que su realidad.

Alfredo Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero   
Director de La Nueva Nacion 
Desde Estados Unidos

sábado, 16 de noviembre de 2019

LUIS FUENMAYOR TORO: LA SOGA SE REVIENTA

En las luchas políticas, como en toda lucha o enfrentamiento incluyendo los deportivos, quienes se enfrentan buscan la derrota del contrario, lo cual es lógico y más que evidente y no puede ser de otra forma. Es decir, no hay ninguna lucha en la que uno de los contendientes tenga como propósito el triunfo del contrario. Cuando esto ocurre se trata de un infiltrado de uno de los bandos en el interior del otro, es decir, es simplemente un engaño que no desvirtúa entonces la afirmación efectuada. En los deportes se ve a veces que uno de los individuos o equipos contrincantes actúa para que su adversario gane, pero esto sucede generalmente porque existe un incentivo mayor que el que supone el triunfo, incentivo que casi siempre es de carácter pecuniario o de chantaje por efecto de alguna amenaza.  

Lo dicho no significa que no pueda haber defecciones en alguno de los bandos como producto del enfrentamiento en curso. Un jugador de un equipo deportivo puede no compartir la forma en que su grupo es dirigido, o tener muchas diferencias con algunos de sus compañeros, lo que lo lleva a dejar de esforzarse, retirarse y hasta actuar contra su propio equipo. En este último caso se habla de traiciones. En aquellos certámenes deportivos en los que los adversarios luchan físicamente y por tanto se ocasionan daños físicos, como el boxeo, la lucha olímpica y las artes marciales en general, se admite la figura de la rendición y el abandono del combate como fórmulas de proteger a los contendientes. En estos casos, el árbitro tiene también la potestad de suspender la contienda cuando uno de los enfrentados está en peligro.  

La lucha política, por su parte, casi tan vieja como las contiendas deportivas, ha llegado a incluir todas las situaciones señaladas, como consecuencia del desarrollo de la civilización. Hoy existen reglas y fórmulas de arbitraje dirigidas a evitar daños irreparables de los contrincantes y del escenario donde se desenvuelve la confrontación. En los eventos deportivos, el enfrentamiento no destruye las instalaciones donde éstos se llevan a cabo, sólo producen el natural desgaste por su uso. En la lucha política, el escenario geográfico son los países, los cuales pueden verse destruidos en mayor o menor grado por la intensidad de los enfrentamientos que se den en su espacio. Daños a la economía, a la infraestructura productiva y de servicios, a las vías de comunicación y a las viviendas de los particulares.  

Estos daños nacionales son mucho mayores y más dramáticos desde el punto de vista humano, cuando se involucran en los combates internos fuerzas externas de distinto tipo. Países enteros con decenas de millones de habitantes han sido casi totalmente diezmados, por enfrentamientos políticos internos que derivaron en intervenciones militares extranjeras de algún tipo, masivas en ciertos casos, puntuales en otros. La guerra civil española y la guerra de Vietnam son paradigmas de estos lamentables conflictos. Como también lo son las situaciones que viven hoy países como Siria, Irak, el Líbano y muchas naciones africanas y latinoamericanas. 

Pero en los casos que no han alcanzado ese fatal grado de beligerancia se impone acudir al árbitro, que en éste y todos los casos siempre está por encima de los enfrentados: el pueblo soberano, que debe civilizadamente  decidir por mayoría. El gobierno venezolano debe fijarse en lo sucedido en Bolivia, no porque tengan la razón los fascistas que masacran hoy a quienes se les opongan, sino porque la soga que sostiene los procesos no puede tensarse tanto que se reviente y el caos nos arrastre a todos. La oposición guaidoísta debe fijarse en Chile, donde la violencia destructiva opaca los acuerdos políticos y puede también reventar la soga y arrastrarlos a todos. Si bien en la política las cosas se deciden en función de la fuerza y no de la razón, ésta no puede y no debe estar ausente.  

Cuando las fuerzas no son capaces de decidir y lograr la estabilidad, se deben pactar acuerdos que impidan la destrucción nacional. El árbitro popular los refrendaría con su voto mayoritario.    

Luis Fuenmayor 
lft3003@yahoo.com
@LFuenmayorToro 

viernes, 26 de abril de 2019

JORGE V. ORDENES-LAVADENZ, ¿QUIÉN FUE ROLAND GARROS?

“Roland Garros” es hoy el nombre de un torneo de tenis de tipo abierto celebrado anualmente en Paris, Francia; es un estadio de tenis de París; es el nombre del aeropuerto de San Denis, de la isla francesa Reunión, mar Índico; también es el nombre de varios discos grabados por grupos musicales, e incluso de canciones individuales. Pero memorablemente es el nombre de un aviador francés (1882-1918) que de joven es reconocido como piloto de acrobacias y como el primer francés que cruza el mar Mediterráneo, además de ser ganador de las carreras aéreas entre París-Madrid y París-Roma. Según History.com Editors, en 1914, ha devenido piloto de pruebas de la fábrica de aviones Morane-Saulnier y como tal asciende en vuelo a los 4.250 m. de altura, un récord mundial en aquel momento. Ese año estalla la Primera Guerra Mundial en Europa de la que Francia es partícipe, y vemos a Garros incorporado a L’Aviation Militaire del frente occidental.

A finales de 2014, Garros toma licencia de La Fuerza Aérea y regresa a la fábrica de aviones a trabajar con Raymond Saulnier en la manufactura de una nueva ametralladora que, manejada por el piloto, dispara las balas por entre la aspas de la hélice. Garros la empieza a usar con gran éxito en combate a comienzos de la primavera de 2015 ya que en vuelo se lanzaba contra en avión enemigo de frente sorpresiva y ventajosamente. Así, el 1 de abril de 2015, por primera vez derriba un avión alemán Albatross de reconocimiento… y en las siguiente dos semanas derriba cuatro más. La suerte de Garros cambia radicalmente el 18 de abril cuando volaba a baja altura sobre posiciones alemanas de Flandes en el avión de un asiento Morane-Saulnier Tipo L.

Un miembro de la Guardia  Alemana Protectora de Ferrovías (o Bahnschutzwache) describió los históricos acontecimientos de la siguiente manera: “Vimos un tren que venía rumbo sur en la línea Ingelmuster-Kortrijk, y un avión que de pronto se lanzaba en picada silenciosa sobre el tren para muy cerca enderezarse, con sus alas en posición casi vertical, para luego lanzar una bomba que afortunadamente no da en el blanco del tren. Al pasar planeando frente a nosotros, como a cien metros de distancia… doy la orden de que se le dispare. Luego de lanzar la bomba intenta escapar prendiendo nuevamente el motor procura ascender alcanzando unos 700 metros en medio del tiroteo nuestro. De pronto vemos que el motor se apaga y el avión empieza a planear en dirección a Hulste… pero desciende y aterriza como puede para luego apearse e intentar prender fuego al avión…” pero Garros fracasa. “Se escapa pero es alcanzado por nuestros soldados” y él, el avión y la ametralladora Garros-Morane-Saulnier caen en poder de los alemanes.

El avión es inmediatamente enviado a la fábrica de aviones alemana Fokker que a las pocas semanas lanza el primer avión de guerra “Fokker EI”, de un asiento, técnicamente perfeccionado, y con una ametralladora de velocidad de disparo sincronizada con la velocidad de la hélice. Fabrica cantidades de aparatos de guerra que son inmediatamente enviados a los frentes de batalla. De mediados de 1915 a mediados del 1916 los aviones de guerra “Fokker EI” alemanes se convierten en el terror de los cielos ya que derriban a más de 1000 aviones enemigos. Garros, que había logrado escapar de la prisión, retorna al servicio activo en L’Aviation Militaire… y muere luchando en Vouziers, el 5 de octubre de 1918. Se lo recuerda como uno de los más celebrados héroes franceses.

Jorge V. Ordenes-Lavandez
@JvordenesV 

domingo, 23 de diciembre de 2018

CLÍVER ANTONIO ALCALÁ CORDONES, VENEZUELA, LA GUERRA, Y LA NAVIDAD


Suenan las campanas anunciando la navidad, la despedida del viejo año y la bienvenida del año nuevo. Tiempo de pausa, de evaluación de nuestros actos, de compromiso de no cometer los errores en los que hemos incurrido, y edificar en nuestro pensamiento y las acciones que nos tocan, nuestro porvenir inmediato. Ese futuro que sigue no es sólo mío, sino que está asociado a la gente con la que vivo y a la sociedad militar a la que le he dedicado mi vida.

Desafortunadamente, los presagios que embisten a nuestra República no son para nada alentadores. La banda que administra al estado venezolano está ofreciendo nuestro territorio como centro de ensayo de guerra a los complejos militares industriales de mayor poder de fuego en el mundo. Esto es una irresponsabilidad que no se sabe cómo se puede calificar. Es inaudito que estemos cerrando el año con la presencia, hace pocos días, de aeronaves de guerra TU-160 y Antovov.

La guerra en territorio de Irak, mediante la cual se destruyó para siempre buena parte de la cultura que se levantó entre el Tigris y el Éufrates, se desarrolló y culminó en un territorio ajeno a las dos potencias que tienen la tecnología de punta en el arte de la guerra. Ninguno de los ejércitos que poseen tal desarrollo armamentístico, se atrevía a probar sus armas en el propio territorio en el cual se fabricaban, pero no hubo dudas de la realización de ensayos en el Golfo Pérsico-Arábigo o lo que se llamó, la guerra caliente de Irak.

Por estos días, y desde hace un buen tiempo, se sucede una situación parecida en Siria. Este país está convertido en el laboratorio, por excelencia, para experimentar el armamento de aire, mar y tierra de los países más desarrollados en materia misilística y aún, por corroborar, en la industria química de destrucción. Las pérdidas de vidas y el número de heridos se cuentan por miles. Además, esto ha traído por derivación, que allí se produzca el fenómeno migratorio de mayor importancia en el planeta.

A los venezolanos nos toca parar estas políticas desquiciadas de la banda de orates que nos gobiernan. Causa indignación y tristeza que la negligencia ostensible y la inobservancia manifiesta de las normas internacionales que orientan estos delicados asuntos, nos lleven a ofrecer nuestro territorio como espacio de verificación de armamento nuclear. Las consecuencias que viviría nuestra población sería devastadora. Yo guardo la esperanza fundada de que mis compañeros de armas, no se presten a impulsar los disparates de los irresponsables.

Se subleva aún más nuestro espíritu, cuando las circunstancias que rodean estos hechos, encuentran a unas tropas desmoralizadas, con un número importante de presos sin justificación, a quienes no se les sigue juicio, y tienen condena predeterminada. A muchos de ellos se les ha dispensado un trato inhumano, cruel y degradante, y hasta tortura. Otros están seguidos y perseguidos pero todavía en territorio venezolano, sin embargo, hay una porción importante que está fuera del país viviendo las penurias del exilio. En estas condiciones que han prevalecido en la República, hombres de armas han caído muertos y es imposible olvidarlos.

Por estas horas, y aun bajo estas circunstancias adversas, la fuerza armada vive el regocijo de la navidad. Esperamos al Niño Dios y sus anuncios de nuevos y buenos días. Cantamos aguinaldos, gaitas y parrandas que expresan nuestro júbilo por un porvenir que nos depare la paz en nuestros corazones, la prosperidad de nuestro pueblo, y la felicidad de nuestra sociedad envuelta en la pascua del nacimiento. A pesar de todo, los presos, exiliados, y familias de los caídos, anidan la navidad. En nuestra Venezuela se acerca un nacimiento o renacimiento, y yo lo asocio a la interioridad viva de cada compañero de armas, y a la luz que se forma en la intimidad de nuestro venezolanísimo mundo militar.
Un sentido abrazo de Navidad.

Clíver Antonio Alcalá Cordones
@cliver2013

jueves, 2 de marzo de 2017

NELSON CASTELLANO-HERNÁNDEZ, LA GUERRA DE LAS NEURONAS

INCAPACIDAD PARA DISCERNIR

Maduro es como un billete falso, no vale nada. Todo en él es un disfraz, se viste de rojo para demostrar que es comunista, se viste de bandera para aparentar ser venezolano, se viste de verde para parecer militar, adopta poses y los discursos de Chávez, habla de tropas, de guerras. Mientras más vocifera, más se asemeja a la marioneta de madera de un ventrílocuo.

Ser títere es su verdadera naturaleza, aparenta hablar sin mover los labios, la voz sale del vientre residenciado en la Habana. En realidad, habla sin mover las neuronas, situación que toma visos de patología, además contagiosa, visto como se difunde entre los representantes del régimen y en algunos opositores.
Las guerras de las que habla Maduro existen solo en su imaginación, eso lo saben bien los militares corruptos, disimulan el asco que sienten, repiten la frase “Chávez vive”, para justificar que lo hacen por el muerto… así soportan la vergüenza de tener que fingir, frente a tamaño deshonor que es servirle a Maduro… el títere traidor de la Patria.

Pero que se le va a hacer, es cuestión de negocios, con este “Cantinflas” del caribe, y que me perdone el artista, tienen asegurada su cuota de poder y su participación del botín.

En Venezuela la única guerra es de las neuronas, la gente parece haber perdido la capacidad de discernir, por eso tenemos soldados idiotizados violando el juramento de defender la patria y hacer respetar la Constitución. Banqueros, comerciantes y boli-burgueses que, sin creer en el marxismo habanero, aprovechan la situación para llenarse los bolsillos, sin considerar que están destruyendo al país.

Jueces vendidos, violadores de la ley, sin importarles la deontología profesional; diputados oficialistas que asisten a la Asamblea Nacional para torpedear sus funciones, sin importarles el principio democrático de la separación de poderes. Un Tribunal Supremo de Justicia, abocado a destruir la voluntad popular; un CNE en manos de unas delincuentes que impiden elecciones; bandas de colectivos asesinos y ladrones, armadas por el régimen, que han transformaron la ciudad en terreno minado, convirtiéndose en el verdadero problema del estado de derecho.

Una población sometida por el chantaje, el hambre y la miseria, que no termina de concientizar de que es mayoría… y que de tomar una decisión no podrían contra ella.

Y una parte de la oposición que prefiere fingir que estamos en democracia, exigiendo respeto a sus derechos, pidiendo elecciones y pequeñas cuotas regionales, sin enfrentar como se debe a un verdugo a la cabeza de una dictadura. Una trágica situación que al final significa, que todos se encuentran …fuera del perol.

Mientras Maduro realiza ejercicios militares, para supuestamente ganar la guerra, nuestras fuerzas armadas, ni siquiera pueden dar con el paradero de un helicóptero caído en territorio nacional.

Mientras sumas astronómicas se dedican para comprar armas, destinadas a ser usadas contra los venezolanos, la guerra del hambre hace estragos entre la población… y la guerra de la escasez se apodera definitivamente de los hospitales, los abastos y los estómagos del pueblo.

Las únicas guerras del chavismo, fueron contra la libre empresa, la inversión privada, las fuentes de trabajo, contra PDVSA, contra los servicios de agua y luz, contra la educación, las universidades, los sindicatos y los estudiantes… siguiendo el consejo de Fidel. Y vaya que lograron destruir.

La guerra que si perdieron fue la del apoyo popular, esa es nuestra arma… con esa indiscutible mayoría podemos ganar.

La guerra que no se atreve a enfrentar, es la de Trump, el gobierno del Norte ha sancionado al vicepresidente Tarek el Aissami, por narco traficante, lavado de dólares y apoyo a grupos extremistas, investigación que tiene años realizándose. El implicado ha respondido, como era de esperarse, la mini canciller, contrario a su naturaleza “perrerosa” (en lenguaje maracucho), ha sido cauta.

El régimen ha exigido al Ministro de la Defensa Padrino López, que se haga garante de la honestidad de Tarek, menudo compromiso, de ahora en adelante tendrá que velar por su reputación, para terminar de volverse loco.

A Maduro el cerebro no le da, para brindarle seguridad al país, tendría que acabar con sus socios colectivos, tampoco le sirve para producir en el país los alimentos que necesita, como hacerlo si con los CLAP somete al pueblo, como acabar con la corrupción sin meter preso a la mitad de los dirigentes chavistas y sus respectivos testaferros. Difícil rompe cabezas para quien tiene que consultar todo con la Habana.

Le guerra de las neuronas dejó a mucha gente idiota, sino como explicar las declaraciones del presidente del Banco Bicentenario del Pueblo, Pérez Abad, quien aseguró que “la revolución es indetenible, porque tiene la lealtad de todo un pueblo”, ¡pobre hombre! Cada vez que ve una encuesta entra en crisis, calculando los días que le quedan con casi un 90% de opinión negativa.

Las personas no trastocadas como él, tenemos que interpretar lo que quiso decir cuando agregó, “Con el legado del comandante Chávez y ahora junto al Presidente Maduro sigamos construyendo el socialismo productivo”, tengo que concluir que perdió el juicio o no es normal, este régimen puede ser de todo… menos productivo.

Aquí son muchos los que perdieron la cabeza, recientemente el propio Maduro generó una crisis nacional, al suprimir el billete que existía de mayor denominación, sin que hubieran llegado al país los que servirían para sustituirlo, un verdadero desquiciado que generó una ola de protestas, con terribles consecuencias humanas.

Al final tuvo que echarse para atrás, luego que voceros del régimen mintieron diciendo que los billetes estaban en Venezuela. Locos como Vielma Mora gobernador del Táchira y Reverol ministro del interior, se apresuraron a afirmar que los disturbios no eran por hambre, sino planificados y orquestados por la oposición, el único problema que enfrentaron es que nadie les creyó.

Una buena amiga me repetía el consejo de su excepcional abuela, me estimuló a seguir adelante en mis denuncias, una y otra vez, que al final lograremos que la verdad sea vista. Porque en realidad el país está como los tres monitos: ciego sordo y mudo… pero también deberíamos hablar de un cuarto “el indiferente” el que está esperando que otros hagan, lo que todos deberíamos estar haciendo.

Ese que también parece haber perdido el sentido común y no se da cuenta que, si no enfrentamos la dictadura de frente, esta pueda acabar con todo espacio de libertad. Ante la estupidez de los slogans del régimen, acompañado de los golpes sucios, las violaciones constitucionales, las “marramuncias leguleyas” y el atropello a los ciudadanos, el único camino es recuperar la fuerza del espíritu libertario del venezolano.

Nelson Castellano-Hernandez
nelsoncastellano@hotmail.com
@VFutura
Venezuela-Futura,  
Francia

lunes, 18 de abril de 2016

JOSÉ VICENTE RODRÍGUEZ AZNAR, GUERRA POLÍTICA, JURÍDICA E INSTITUCIONAL

El propósito de la Asamblea era retomar las funciones que ya tenía en la Ley de 2014.

         La semana pasada escribí algunos comentarios sobre la inconstitucionalidad declarada por la Sala Constitucional a la Ley del Banco Central de Venezuela aprobada por la Asamblea en marzo del presente año. Se me ha pedido que los amplíe, lo que hago a continuación.

         En las elecciones parlamentarias del pasado 6-D triunfó la oposición con una mayoría del 67% de los diputados de la Asamblea Nacional, despojando al oficialismo del predominio mantenido en los últimos años. El Ejecutivo Nacional todavía no ha asimilado esta realidad e intenta apoderarse de funciones de la nueva Asamblea, con el apoyo de los demás poderes, en especial, del Tribunal Supremo de Justicia. Sirve de ejemplo lo ocurrido con las recientes leyes del BCV.

         El Presidente Maduro en fecha 30-12-2015, al conocer la nueva composición de la Asamblea, hizo un último uso de la Ley Habilitante faltando apenas 24 horas para que ella feneciera y tan solo cinco días para que se instalara el nuevo Parlamento, modificando la Ley del BCV que él mismo había dictado el 19-11-2014. Esta modificación despojó a la nueva Asamblea de funciones que antes tenía, traspasándoselas al Ejecutivo. Veamos:

a) Eliminó la atribución de la Asamblea de ratificar, con el voto de la mayoría de sus miembros, la designación del Presidente del BCV efectuada por el Presidente de la República. Lo mismo ocurre en caso de su falta absoluta.

b) Eliminó la facultad de la Asamblea de designar dos Directores del BCV, mediante el voto de la mayoría de sus miembros.

c) Eliminó la obligación del presidente del BCV de comparecer ante la Asamblea para rendir cuentas de su gestión.

d) Introdujo la facultad del BCV para financiar déficits fiscales, la cual está expresamente prohibida por la Constitución

e) Introdujo la autorización al Directorio del BCV para suspender transitoriamente la publicación de información estadística, cuando así lo requiera el Presidente de la República.

         La Sala Constitucional analizó la Ley aprobada por la Asamblea, la comparó con la Ley dictada por Maduro en 2015 y la declaró inconstitucional. Entre sus motivaciones destacan que la Asamblea incurrió en desviación de poder en contra la autonomía de los poderes públicos; que la nueva mayoría parlamentaria tuvo el propósito de ejercer el control político sobre el BCV y que la designación de todos los miembros de su Directorio le corresponde solo al Presidente de la República.

         Ahora bien, es de observar que la Ley aprobada por la Asamblea es prácticamente la misma que la dictada por Maduro en noviembre de 2014, a la cual la Sala Constitucional no le hizo objeción alguna. El propósito de la Asamblea era retomar las funciones que ya tenía en la Ley de 2014.

         Si la Sala Constitucional fuera consecuente con sus criterios, los mismos motivos que ha expresado para objetar la Ley aprobada por la Asamblea en marzo 2016, debió tenerlos también para declarar inconstitucional la Ley del 2014 aprobada por Maduro, lo cual no hizo.

         Por lo tanto, habría que preguntarse si la Sala Constitucional aplica distintas interpretaciones de la Constitución sobre un mismo texto legal, según quien sea el legislador que lo apruebe y el grupo político que domine la Asamblea. Habría que preguntase también cómo queda la seguridad jurídica tan necesaria para nuevas inversiones que reactiven la producción.

         Lamentablemente existe en el país una guerra política, jurídica e institucional entre la Asamblea y los demás Poderes Públicos que daña a las instituciones e indigna a la mayoría de la población que rechaza la intolerancia, exige respeto entre las instituciones y desea la convivencia pacífica para el bienestar del país

José Vicente Rodríguez Aznar
josevicenterodriguez.aznar@gmail.com
@econsinsecretos
El Universal                                    
Miranda - Venezuela

sábado, 9 de enero de 2016

SUSANA MORFFE, GUERRA DE CHIPS MEMORY (ENTRE CIELO Y TIERRA)

Regresó la virosis social con síntomas de amnesia debido al derrumbe de imágenes del ídolo de barro que es “trending topic” en las redes sociales por el llamado verdugo y salvador de la patria Allí, pero es Allup.

Entre la llamada Unidad y fuera de ella lo adversan, otros lo ven como el Juan Salvador Gaviota del libro más leído de Richard Bach. Lo cierto es que el espadachín de la justicia y  gaviota que se esfuerza por cumplir el sueño de los venezolanos,  avanza en tropel para reivindicar, quizá, aquel año 2005 cuando fue muy criticado por abandonar con todo el séquito el territorio conquistado.

En su nueva estrategia recalcó que no mostrará las barajas, “que el Tribunal TSJ  haga lo que les parezca, nosotros aquí sabemos lo que estamos haciendo”.

Entretanto los seguidores de la revolución con rabo de paja y feos expedientes en la milicia y en actuaciones públicas, se resisten a recordar cuando el locuaz difunto calificaba de “escuálida” y “majunche” a la dirigencia opositora del país. Pero la realidad la disfrutan con el reinado que les dejó en sus últimas horas de existencia en esta tierra que lo vio nacer en Sabaneta, y como si se tratara de un monarca, anunció una herencia foránea que jamás ha recibido país alguno del planeta.

Evidente, era su golpe bajo hacia la vida que le tocó y la misma con un rol omnipotente, ahora comenzó a cobrar sus pestilencias actuaciones marcadas con el símbolo químico: S.

Tampoco quieren recordar o se hacen los locos desenfrenados, esa huella del ídolo de barro con sus expresiones de alto calibre, peor aún sus acciones cuando ordenó profanar la tumba y osamenta del Libertador de la Patria. Semejante locura es y seguirá siendo una maldición hasta vengar su nombre, figura y sepultura.

Recientemente para deslastrarse de la metida de pata y en un típico distanciamiento de la realidad, con el chip dañado, los profanadores han hecho  un acto de desagravio a la falsa imagen del Libertador Simón Bolívar,  la original sigue vigente y pertenece a su autor José Gil de Castro, refrendada por el mismísimo prócer.

Pero las pasiones han vuelto a causar turbulencia y el clan entra en negación con el locuaz ídolo caído, se les olvidó cuando soplaba un pito al tiempo de expresar con su gruesa voz llanera, ¡Fuera y gracias por sus servicios!, ese fue el despido colectivo para  los empleados estrellas de la floreciente empresa petrolera venezolana de aquellos tiempos, hoy convertida en una bodeguita que vende hasta lavaplatos y el precio del barril en el foso. Los expertos en petróleo fueron convertidos por la revolución en buhoneros para poder sobrevivir.

Mucha agua putrefacta fluyó debajo del puente y llegó el Cuartel de La Montaña, convertido en un mausoleo, ahora debería servir  como un hospital para tantos niños venezolanos que requieren de urgente atención médica. Ese debe ser el camino del socialismo una barra sin marca en el fin del mundo por su  impotencia política y arcaica para resolver los enormes problemas que padecemos en Venezuela.

Con la virosis social en retorno y a juzgar por los acontecimientos desarrollados, no hay duda que estamos frente al inicio de una guerra a paso de vencedores, se derriban imágenes falsas y los que la sienten la lloran porque no han despertado de su pesadilla “on the rocks”, caminan sonámbulos obsesionados por una Venezuela que les da de comer sin trabajar.

A la bancada les dolerá en lo más profundo el despojo de negocios inescrupulosos, propiedades, bienes de dudosa procedencia y el botín narcótico en su personal centrífuga salvaje. Todo será destapado porque el ciclo debe continuar, es tiempo de acabar con aquello que empezó mal e inexorablemente caerá lo que debe caer porque lo malo no es ser rico, lo malo es no tener memoria.

Los que conocen de los cambios y ciclos de vida consideran que intentar desviar el rumbo natural de los acontecimientos en el actual ciclo por cerrar, es aventurarse  a una lucha peligrosa y sin sentido, lo que ha de consumarse será y es irreversible. “Se puede vivir de muchos modos pero hay modos que no dejan vivir”, dijo alguna vez Fernando Savater.

Ante la fragilidad y nuevo enfoque del escenario que presenta Venezuela, estamos en la hora menguada, donde tenemos que colocar en primer plano la vida, arrebatada por el hampa, el derecho a la alimentación, disminuida por un sistema prosaico, y la salud, devastada por la indolencia de un régimen integrado por improvisados.

Venezuela se encuentra a lo largo de los últimos diecisiete años inhabilitada en el manejo complicado del poder y abarca los sistemas de producción, justicia y servicios. 

Ahora más de una mitad de venezolanos conscientes les recuerda a los hombres y mujeres del régimen que la justicia los alcanzó y mientras se reparten lo que queda de la herencia, una voz de ultratumba resuena: “Compañeros, los objetivos que nos hemos trazados no fueron logrados” 

¡ESTAN EXPROPIADOS!...¡LLEGÓ EL CAMBIO!

Susana Morffe
susana.morffe@gmail.com
@susanamorffe
www.susanamorffe.blogspot.com

Nueva Esparta - Venezuela