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domingo, 23 de agosto de 2020

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, POLÍTICA DE LA INDIGNACIÓN


“La democracia de Venezuela colapsó hace años”, se lee en un trabajo de Moisés Naim y Francisco Toro (enero, 2020). Y aunque la reflexión invitaba a poner el ojo en el deterioro procedimental que demolió a nuestro antiguo sistema político, en el deslave que algunos asocian al fracaso de una ideología (trampa retórica, declaran los autores) o en el descubrimiento de que “tener dos presidentes puede ser peor que no tener ninguno”, también remite a una desazón, no menos grave. Esa impresión de que el ethos democrático –praxis, conducta enlazada con el decir y el creer- sigue siendo botín de una suerte de colapso de “segunda generación”: pues la rabia le vuelve a descargar su metralla en la cara.

La indignación en estos tiempos se vuelve ficha regular de intercambio. Cabalga libre y sin miramientos, se suelta la faja de la corrección política, se presenta como ejercicio legítimo de libertad, inmune a frenos. “Con mi rabia no te metas”. La rabia trueca en rasgo de identidad, embiste como la avispa brava de la fábula de Nazoa. La prudencia -que observa, disminuida- no parece conquistar adeptos. El problema, dicen, no es participar, sino escoger no hacerlo desde ese ardor puro y duro que provoca la injusticia.

Y no es que desmerezcamos el potencial del malestar compartido para impulsar movimientos de transformación social. No omitimos cuánta fogosa porfía apuntala la resiliencia de esa sociedad que enfrenta al despotismo, no. El problema es otro. A cuenta de aquella furia que incitó al hermoso Aquiles a barrer con Troya –y que anticipó su propia desgracia, que arrasó también con él- sabemos que ese sentimiento reactivo puede desatar un nocivo, díscolo caudal. La incontinencia, la hýbris es portadora de desgracias, decían los griegos. Peter Sloterdijk, quien habla de los “bancos de ira” de las revoluciones, advierte que esa emoción despojada de su sentido heroico, vital y afirmador da paso al espíritu de venganza y al resentimiento. Esto es, auto-envenenamiento, autodestrucción, la lógica del descuartizamiento mutuamente asegurado.

La era del auge populista, la de autócratas ultranacionalistas y xenófobos que surfean sobre la ola de la desafección democrática, confirma ese anuncio. Valiéndose de la exasperación, el miedo, el asco colectivo, los autoritarismos de nuevo cuño pulverizan a la democracia no sólo desde sus bases asociativas formales, sino desde lo íntimo. La sospecha de que la democracia no es suficiente ha sido sembrada entre individuos, ha agusanado espíritus y convicciones. Las pequeñas prácticas democráticas, esas que protegen de las estocadas del afuera, se disuelven también dentro de instituciones que deberían ser sus primeros custodios. En Venezuela, la crisis de los partidos, la ausencia de un liderazgo cooperativo y ganado para la reflexión, no reactivo; capaz de incorporar la diferencia y promover la deliberación sin exclusión, son espejos del desarreglo.

Ah, pero la frustración que hace estragos en ese micro-cosmos del individuo parece ser la peor amenaza. Los deslices de la dirigencia, el atasco en el que nos han sumido los errores acumulados y sin enmienda, han sido metabolizados de distintos modos (“unos están enojados porque no los dejan soñar y otros… porque ya los despertaron”, como escribía el mexicano José Elías Romero Apis). Las sombras de una Torre de Babel se alzan sobre nosotros. Hablamos, hablamos, pero los sesgos impiden que nos entendamos.

Lidiando con el deseo insatisfecho surge en muchos esa irritación desordenada, pantagruélica, antipolítica, que ante la imposibilidad de gestionarse se vuelca en la búsqueda de chivos expiatorios. Si la opinión del otro no gusta, se aniquila. Así de simple. Los salvavidas del librepensamiento, la praxis que hace viable el ideal democrático aun en un contexto opresivo, acaban una vez más tragados por la desesperación. Se opta por la naturalización del insulto, burdo reemplazo de la beligerancia que signa al debate político.

Cuesta imaginar una sociedad distinta sobre la base de tanto menoscabo, de tanta crispación… ¿cómo promover una transición democrática sin demócratas activos? Aun sabiendo de sectores de la sociedad civil que se resisten a ser canibalizados por las tendencias y los climas de opinión, ¿cómo habilitar clivajes útiles si no hay contraste claro con el autoritarismo que encaja el sistema?

Ese colapso de fondo muerde los tobillos, nos hace sus cómplices o sus víctimas, en especial en foros de intercambio disfuncional como son las redes sociales (fuente de información dominante en Venezuela, anuncia Datincorp, usada por 46,95% de venezolanos). A merced de la ira, “la política aparece como algo equivalente a un crónico y masivo accidente de coches, en cadena, en una autopista envuelta en niebla”, como también decía Sloterdijk. Una imposibilidad anunciada de antemano.

De los bandazos de esa política de la indignación -precursora de políticas identitarias que han propiciado la desintegración- no escapamos, en fin. En su momento, la revolución bolivariana movilizó a sus devotos en torno a la percepción de que la dignidad del pueblo había sido ultrajada por las élites. El viejo resentimiento, engendrador de demandas de reconocimiento basadas en la sensación de humillación, resultó un poderoso aglutinante. Años más tarde, una rabia remozada no encuentra quien la organice y encauce, mucho menos quien lo haga con propósitos constructivos. Así que anda de su cuenta, caotizando los pocos espacios de los que disponemos y robando oportunidades no sólo para juntar fuerzas, sino para percibir las crisis que se están multiplicando en el bloque rival, por ejemplo.

La rabia endémica ofusca y consume. Nos despoja de principio de realidad, nos lleva a ver sin comprender. La rabia sin conducción (o inescrupulosamente explotada) le otorga la batuta a la sinrazón, pone rostro aceptable al suicidio. Lo sensato sería que esa indignación –una consecuencia de lo fallido- sea transformada en el marco de la acción políticamente fecunda. Que dé así al maldiciente demócrata motivos para rehabilitarse, y a todos una razón para no ahogarnos -como la avispa de la fábula- en el vaso de las dificultades auto-procuradas.

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis

viernes, 21 de agosto de 2020

SOLEDAD MORILLO BELLOSO, UNA HISTORIA DE AMOR... Y DE POLÍTICA

Él, Ri Jeong-hyeok, un joven y muy exitoso (y, uf, guapísimo) capitán de Corea del Norte apostado en la frontera con Corea del Sur. Ella, Yoon Se-ri, una joven y muy exitosa (y lindísima) empresaria surcoreana que por un giro de la trama termina cayendo en "territorio enemigo". Repito, ambos califican en la categoría "jóvenes y exitosos". Ella sufre un accidente en parapente y literalmente aterriza del otro lado de una de las fronteras más peligrosas del mundo en los brazos del oficial del ejército (enemigo) quien decide ayudarla a esconderse y a cruzar de vuelta la azarosa frontera. Ambos son coreanos. Distintos. Nacidos muchos años luego de la guerra y la separación. Y han sido criados y moldeados para verse como enemigos.

Las novelas, escritas o en los últimos años llevadas a la televisión o el cine, han sido ejercicios modificadores o modeladores de reflexión. Así ocurrió con obras que hoy consideramos "clásicos". De muchas nacionalidades e idiomas. Quisieron sus autores sacudir el pensamiento de su época; hacer que lo que se daba como verdad inamovible entrara en revisión. La lista de ejemplos es larga y no cabría en este espacio.

De producción surcoreana (grabada en Sur Corea, Suiza y Mongolia), "Crash landing on you" es un esfuerzo de alta factura de hacer entender que la reunificación es deseable y posible. Que se requiere cambiar la mirada, darle una oportunidad a una respetuosa reconciliación. Que la verdad y la razón no están en un solo lado.

En 1953, tras una guerra sin vencedores ni perdedores, Corea quedó dividida en dos países. Los coreanos del norte y los del sur quedaron atrapados en el odio. Para norteños y sureños, los "otros" se convirtieron en enemigos. Unos y otros se ven como "nosotros somos los buenos" y "ustedes son los malos". Desde 1953 hay una guerra fría, con gruñidos hoscos.

Los productores, guionistas, directores, vestuaristas, etc. de "Crash landing on you" (no sé qué traducción le han dado al título) se cuidaron mucho de los detalles, tanto en el lenguaje (el del amor, de la pasión, de la risa, del miedo, de la tristeza), como en el planteamiento de usos y costumbres, ambientes, clima, gastronomía, vestimenta, celebraciones. En la historia hay, claro está, héroes y villanos, tanto surcoreanos como norcoreanos; es una historia en la que el bien confronta al mal.

Además de recomendarle que la vea (se va a divertir y le va a resultar extremadamente agradable en estos tiempos de claustro pandémico), quiero decirle a usted, querido lector, que esta "novelita rosa" le va a hacer meditar -sin espesura de denso lenguaje ni exigencias de profundidades académicas- sobre las posibilidades que los seres humanos somos capaces de crear para vencer eso que otros ven como "lo imposible".

Es una historia de amor. A no dudarlo. Deliciosa. Bellísima. Pero es también una novela que hace reflexión política y nos invita a sumergirnos en ella.

Podría contarles muchos intríngulis de los muchos escollos que tuvieron que enfrentar los productores para poder llevarla a la pantalla. Pero no lo voy a aburrir. Me limito a decirle que "Crash landing on you" no solo es un "éxito de taquilla" sino que ha obligado a autoridades y políticos coreanos de los más altos niveles a replantearse la situación.

Yo la vi en Netflix pero entiendo que se consigue en varias plataformas. Es una miniserie de 16 episodios. No tiene desperdicio. Véala. Es alimento para el alma y la conciencia.

Soledad Morillo Belloso
soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob
Traducción Literal "Aterrizaje forzoso sobre ti"

lunes, 3 de agosto de 2020

EDUARDO MARTÍNEZ, LA POLÍTICA DE “OJOS QUE NO VEN, CORAZÓN QUE NO SIENTE”

El día de ayer, jueves 30 de julio, fue terrible para la economía mundial. Estados Unidos mostró sus cifras económicas para el segundo trimestre del año, y puso a temblar a los mercados.

La economía cayó 32,9 por cierto en tres meses. La caída más alta del Producto interno Bruto (PIB) de la historia de EEUU.

Desde la Gran Depresión de 1930, la peor caída de la economía había sido en 1958, cuando alcanzó un 10 por cierto. Esa cifra de casi 33%, significa que los EEUU produce un tercio menos que en el primer trimestre. Y si produce menos, importa menos. Lo que afectará enormemente a las economías de los países que exportan hacia los EEUU.

La revelación este jueves afectó de inmediato a Wall Street, donde cayeron sustancialmente los precios de acciones, bonos y materias primas. Entre ellas el petróleo, el principal bien de exportación venezolano.

En su nota de prensa, la oficina que lleva las estadísticas económicas de los EEUU, señaló que la cauda de esta caída –que pone al país en una gran depresión- se debía a las medidas excepcionales que se tomaron en abril para evitar el contagio del Covid-19.

Pero Estados Unidos no es el único país afectado económicamente por el Covid-19. Colombia, nuestro país vecino de “al lado”, con 286 mil casos de contagios y 9.800 muertos, enfrenta el desempleo de 5 millones de colombianos que se quedaron sin trabajo como consecuencia de las medidas de cuarentena.

¿En Venezuela?. Realmente no sabemos. No estamos seguros de las cifras oficiales del impacto del virus en número de contagiados y muertos. Mucho menos, en materia económica. Los analistas desde hace mucho tiempo no tienen confianza en las estadísticas oficiales. Tal vez, se está aplicando una política basada en un viejo dicho: “Ojos que no ven, corazón que no siente”.

Eduardo Rafael Martinez
eduardopmartinez@eastwebside.com 
ermartinezd@gmail.com
@ermartinezd
www.eastwebside.com

viernes, 31 de julio de 2020

ADRIANA MORAN, POLÍTICA ¿HUMANITARIA?

Era ilógico suponer que el gobierno de Maduro que no ha hecho sino acumular fracasos, podría enfrentar con éxito la pandemia. Por eso, cuando las alarmas del mundo empezaron a sonar y supimos que era cuestión de tiempo para que la tragedia nos alcanzara, fuimos muchos los que pedimos a la oposición buscar un entendimiento para limitar el daño inevitable que el fenómeno biológico le haría a este país de gente empobrecida y con un sistema de salud en ruinas.

La pandemia no podía ser usada para profundizar la brecha entre dos grupos antagónicos por la simple razón de que lo que estaba en juego ya no era solamente la lucha por el poder político sino la supervivencia misma de la población. Y buscar un acuerdo humanitario, si somos demócratas, si lo que nos interesa es el bienestar de la gente, y si el poder que se busca es para cambiar este destino trágico de hambre y exclusión, significaba buscarlo por todos los medios posibles aún en contra de la terquedad de los que están en el poder.

Se trataba de insistir y de usar ese apoyo internacional acumulado no ya solo para presionar o acorralar al que gobierna, sino también para ponerlo al servicio de la única causa que puede ser importante cuando la supervivencia peligra.

Hubiera sido además una forma de volver a conectarse con la gente que ya no cree en nadie, que no tiene expectativas más allá de lo que pueda conseguir con las fuerzas que le quedan. Hubiera sido una forma de demostrar que sin renunciar al antagonismo político, este país les duele y que está primero que las ambiciones personales, que aunque legítimas, no podrán estar nunca por encima de la vida de millones.

Acusar todos los días a Maduro por lo mal que lo está haciendo y esperar que las cifras nos horroricen, que el sistema de salud privado y público colapsen, que la falta de ayudas económicas sumadas a la cuarentena maten de hambre a los que logren esquivar al virus y que el tamaño de la crisis sea tan inmanejable que haya que suspender las elecciones de diciembre, o mejor aún, que lo obligue a irse, es más que otra apuesta casi segura al fracaso de todos. Es también una forma muy pobre de presentarse como alternativa de poder.

Adriana Moran
adrianamoran@gmail.com 
@NuevaTec47 
https://laruta2019.blogspot.com/2020/07/adriana-moran-politica-humanitaria.html?spref=tw

viernes, 24 de julio de 2020

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ, ¡LA POLÍTICA NOS ESTÁ MATANDO!

Venezuela es un país sin vestigios de institucionalidad ni identidad, en pleno Siglo XXI es lo más próximo a una sociedad primitiva donde la fuerza es la principal referencia de poder. La economía es un desastre, por ejemplo, nadie controla los precios, un producto puede tener varios precios muy disimiles en una misma cuadra, el referente del precio no es el costo de producción o la inevitable ley de la oferta y demanda, es el dólar paralelo, nuestra moneda sencillamente ha desaparecido, otrora referencia monetaria de la región.

El trabajo perdió su valor ¿Qué nación puede prosperar sin el valor al trabajo? La desmonetización, la hiperinflación, las limitaciones de servicios públicos, la inexistencia de organismos públicos eficientes propulsores de músculo productivo, han hecho que la principal fuente de ingresos sean actividades económicas informales, la reventa, los “chanchullos”, el hambre desaforada por el dólar u otra moneda fuerte que permita proteger lo ganado… pues el Bolívar es sinónimo de pérdida, devaluación.

En lo social aplica la misma naturaleza salvaje, los venezolanos estamos expuestos a violencias de todo tipo; la política, la inseguridad por el hampa impune, estamos indefensos a una anárquica violencia económica. La educación, pilar fundamental, no detiene su descenso, con pensum cada año más reducidos, sin recursos ni insumos de ningún tipo ¿Qué país puede avanzar sin educación, si ciencia ni tecnología propia? Los habitantes de este desnaturalizado país enfrentan cada día en medio de la peor de las incertidumbres, el sustento diario se obtiene por azar, la sobrevivencia familiar/personal hace que los ciudadanos se desconecten de su identidad nacional.

Lamentablemente, todo este maremágnum de desidia e ilegalidades tiene un mismo origen, lo político. Venezuela, en proporciones de territorio, población e inconmensurables riquezas es el Estado más rico del mundo, pero potencialmente hablando, su conducción ha sido el karma, la penitencia, el origen de todas nuestras tragedias, es como sí los venezolanos hubiésemos avocados todos nuestros más ingentes esfuerzos a cultivar una pobreza africanizada, hoy no hay nación más pobre en toda la región.

¿Por qué? Porque hemos hecho de los gobernantes y políticos en general Mesías; incuestionables, poseedores de súper poderes, inequívocos, a quienes hay que alabar y seguir borreguísticamente, usar franelas con sus rostros, sustituir nuestras familias por sus partidos, nos han enseñado odiar a quien piense distinto a ellos ¡Allí murió Venezuela! Sí usáramos esa devoción para aferrarnos a las leyes, al país, a nuestras familias, sí en lugar de exhibir ridiculizantes franelas con rostros de políticos exhibiéramos nuestra bandera, nuestro mapa o, incluso, los rostros de nuestros seres amados ¡La resucitaremos! La política nos está matando, más que el peor de los virus, más que la más mortal de las enfermedades.

Nada será distinto hasta que ello cambie radicalmente, hasta que veamos a nuestros gobernantes como lo que son ¡empleados nuestros a quienes no hay que darles segundas oportunidades! Nada cambiará hasta que no aprendamos amar a Venezuela, hasta que aprendamos que nada ni nadie puede estar por encima de lo verdaderamente importante, nuestra familia, nuestro país.

Los venezolanos debemos superar la autodestructiva idolatría política, hacer la política nuestra cura no nuestro veneno. A quienes nos dirigen debemos exigirle calidad de vida, debemos asimilar que desde el día que un gobernante asume el poder todos los problemas pasan ser suyos, aun teniendo razón en sus excusas, si no puede solucionarlos debe ser depuesto en búsqueda de los que sí pueden ¡de eso se trata la política sana! Asimilar que nadie debe atornillarse al poder ni acumular poderes ilimitados ¡Nadie! En mano de nosotros mismos está convertir a Venezuela en el país que soñaron nuestros próceres ¡No esta penosa tragedia! Hagamos de la política nuestra mejor aliada. 

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango

viernes, 10 de julio de 2020

CARLOTA SALAZAR CALDERÓN, CÓMO DE ¡CHÁVEZ VETE YA! A ¡MADURO VETE YA!... ABC DE LA POLÍTICA

Hemos asesinado lentamente la Democracia en Venezuela, pero no sólo por obra del chavismo, sino de los sectores opositores. En sus primeros años de gobierno Chávez encontró una dirigencia política cómoda acostumbrada a los reacomodos de las cúpulas, quedando sometidos a la supra constitucionalidad, al Kino Chávez, al Plan Bolívar 2000…a la chita callada. Motivo por el cual no entendieron el contenido de la Democracia Participativa de la CRBV y en lugar de entrar en los mecanismos institucionales para combatir políticamente, comenzaron a utilizar la violencia para generar una crisis nacional. Así, no sólo fueron las protestas (49 leyes) sino Paro Nacional, Petrolero y Guarimbas. ¡Chávez vete Ya! Sin contenido. 

La violencia no pudo con el chavismo pero sí deterioró con la calidad vida de los venezolanos. Chávez gana el referéndum del 2004 con las misiones sociales y las presidenciales del 2006 con la propuesta socialista. Por ello, pretende cambiar la CRBV, en lo que es su proyecto político, Socialismo del Siglo XXI, a lo cual se le dijo que NO. Pero teniendo la mayoría parlamentaria, gracias a la abstención del 2005, creó el Poder Popular vía legislativa a partir del 2007.  

Maduro ungido como sucesor le gana a Capriles, por muy poco margen. Sin embargo, los Partidos Políticos en lugar de capitalizar esa diferencia y construir una gran mayoría se diluyen en Gobernaciones y Alcaldías. Pero se unifican gracias a la tarjeta de la unidad por magia de Guillermo García Aveledo, ganando la Asamblea Nacional del 2015. Capital político desperdiciado, otra vez, en los cogollos del G4, hinchados de grandeza, influenciados por VP que marca la agenda de la violencia, nuevamente.  

 Se impone la división, unos en golpes de estado, intervención…pero nadie haciendo el trabajo político de convencimiento. Ahora, “No hay Democracia” “No se puede votar “…primero se saca a Maduro…” “Nunca vamos a ganar elecciones” como la parábola de las uvas verdes.  

 Señores por favor, el combate político encarna estrategias de lucha con el espíritu de los tiempos, la naturaleza de la sociedad, contexto internacional… Este siglo trae autoritarismo con carteles, pranes… que requiere otros instrumentos para combatirlos, ya no es la Guerra cuerpo a cuerpo es una Guerra Asimétrica, polos confrontados jugando piezas en función de sus intereses. Razón por la cual, además del concierto internacional, se necesita: unidad, proyecto político de cambio real, estrategias…porque quieran o no quieran entenderlo o creerlo el chavismo tiene base social ¿cómo los cambias si no se la quitas?   

Para quitársela, en el hoy y ahora, es indispensable un liderazgo combativo honesto y comprometido con los valores de la democracia y la ética ciudadana de la mayoría de los venezolanos, que logre quebrar los mecanismos de control social. No podemos renunciar a la Democracia como el niño pobre que renuncia al juguete caro… (Andrés Eloy Blanco). La democracia se ejerce y se fortalece en la exigencia… para ello debemos amarla y necesitarla como forma de vida.   

Carlota Salazar Calderón  
Carlotasc@gmail.com 
@carlotasalazar 

jueves, 9 de julio de 2020

RAUL AMIEL,¿DÓNDE QUEDO LA PASIÓN POR LA POLÍTICA? ¿ O ES QUE AHORA ES SOLO UN CHISTE?

“La calle era un caos de muertos y moribundos, iluminado sólo por el resplandor naranja...” Norman Bethune.

Me percato, que hoy al publicar esta nota es 5 de julio. ¡Caramba! Celebrativo Patrio para la República. Firma del acta de la Independencia.

En el desarrollo de la Teoría del Caos, se llegó al más sorprendente descubrimiento de todos de la mano de Feigenbaum. Él descubrió que hay un conjunto de leyes universales concretas que diferencian la transición entre el comportamiento regular y el caos, por tanto, es posible que dos sistemas evolucionen hacia un comportamiento caótico igual.

Portero de un palacio o de un tribunal. Empleado de algunos organismos o tribunales del Estado que lleva a cabo tareas que no requieren especialización. Eso es lo que define universalmente la palabra “Ujier”. Devenida su definición a simplemente eso.

Veamos la interesante historia del término Ujier. Durante la edad media, la palabra Ujier hacía referencia a la persona encargada de guardar las puertas en los palacios. Cuidaban de que solamente pasaran al interior aquellas personas que tuvieran motivos serios para reunirse con el rey.

En aquellos tiempos uno de los personajes más importantes del gobierno era justamente la persona encargada de guardar las puertas del palacio. En sus manos se hallaba la llave del mismo. Por ende, debía ser alguien que gozara de toda la confianza del rey. Si el Ujier traicionaba al rey, las llaves del palacio y con ellas el rey mismo podían caer en manos enemigas. El Ujier era el que concedía o negaba acceso al rey.

Ahora bien, si por analogía aceptamos este silogismo que expongo a continuación como valido. Aquí tendremos una novísima forma de usar sus servicios en la nueva Republica.

Prosigamos. Entonces el tema es de cambios morfológicos que debemos tomar los ciudadanos para decir que tenemos República. Lo dramático de la obra estriba entre lo teatral y lo real. Se crean palabras o expresiones nuevas, o se transforman otras que ya existen, con el fin de acomodarlas a un determinado modelo. Espero que el mió satisfaga expectativas.

Demos vuelta a la baraja. Si “el pueblo es el soberano”, como pregonan y además damos como cierta la definición de Soberano: “Que tiene el máximo poder o autoridad sobre algo. Que se gobierna a sí mismo sin estar sometido políticamente a otro”.

Entonces, aquí va el tercer strike. Si el pueblo es el Soberano entonces es el Rey.
Alégrate ciudadano, todos somos el Rey Soberano que tiene el máximo poder y autoridad.

Llegado aquí. Especulemos. Actuemos y Empecemos por promulgar estos dos Edictos:

#1 En el uso de plenas facultades como Rey Soberano. Los Ciudadanos llamamos a un Plebiscito Ciudadano a efectuarse en ocasión de las Parlamentarias 2020. Que se efectuaran el domingo 6 diciembre del 2020. Con el propósito de elegir a los Ujieres Ciudadanos, en cada uno de los circuitos electorales, con el designio de ser custodios de la llave de nuestro palacio, que no es otro que la REPÚBLICA.

#2 Se abre un periodo de negociación, postulación y selección de los candidatos hacer electos como los Ujieres Ciudadanos de cada una de las regiones de nuestro reino. Así como el establecimiento de las respectivas fortalezas de sustento logístico, difusión y defensa del propósito.

Como pueden apreciar en la figuración, hablamos de una gesta ciudadana, resueltamente abierta a participar con el coraje político del compromiso al propósito. A pesar de sus costos.

Ya definido al Ujier Ciudadano como custodio de la llave de palacio. La función del Ujier será de gran responsabilidad e importancia. El Perfil debe tener: Buenas dotes de comunicación. Voz clara y firme a la hora de actuar en defensa de los intereses de su circuito electoral. Buenas dotes de organización para garantizar de que se diga todo lo necesario en el lugar adecuado en el momento debido. Para el propósito propuesto. También debe poseer las siguientes cualidades: Paciencia, Cortesía, Tolerancia, Confianza y mucho Coraje.

Serán nuestros representantes asamblearios para los efectos de representación colegiada. Son en definitiva los portavoces de la voluntad soberana en el ejercicio  del pleno derecho a nuestras potestades que como, ciudadanos todos, tenemos del máximo poder y la autoridad en la Republica. ¿Fantasioso? ¡Si! ¿Posible? ¡Si!

Ante el caos político en que nos encontramos. ¿Nos preguntamos, que hacer? Donde unos piden participación y otros la adversas, alegando que no hay condiciones al imperar una institucionalidad ilegitima.

Considero que sería relevante para el ejercicio efectivo de los derechos a la participación ciudadana hacer una convocatoria plebiscitaria, dando prioridad al nítido sentido de la consulta popular que es materializar precisamente la decisión ciudadana. La tesis es convertir al postulado del circuito y lista en EL CANDIDATO A DIPUTADO POR EL PLEBISCITO CIUDADANO versus EL CANDIDATO A DIPUTADO DEL DESGOBIERNO.

Con un desgobierno que tiene 80% de rechazo, ¿nosotros nos vamos a quedar en la casa? Pregunto. ¿Me responden horrorizados y hasta ofendidos… participarías con este CNE chimbo? Y yo contesto, es que no hay otro CNE. Cuando me dicen que este CNE lo nombró el TSJ… Yo respondo. Nosotros tenemos 18 años con varios CNE nombrados por el TSJ en la formulita de la omisión legislativa, porque nunca nos ponemos de acuerdo en la Asamblea Nacional. En dos ocasiones hemos sabido hacer bien las cosas y hemos ganado elecciones. A pesar de todo ventajismo.

Se que ir a elecciones con quién manipula y hace lo que le da la gana con los números, es caminar al frente con los ojos vendados sabiendo que existe un precipicio. Aunque estoy convencido que si nos organizamos y nos presentamos con candidatos únicos, consensuados e idénticos en todas las tarjetas de la oposición, le damos en la madre al desgobierno. Solo una condición: UNIDOS.Por que de lo contrario seria un disparate.

La oposición deberá enfrentarse a la difícil decisión de participar o no en unos comicios sin garantías. De no concurrir a las elecciones, podrían enfrentarse a un escenario similar al vivido en el año 2005 cuando los partidos opositores decidieron abstenerse alegando falta de garantías lo que ocasionó que el oficialismo tomara el control del Parlamento. En caso de elegir asistir a la contienda electoral, se expondrán a tener que luchar contra un sistema que está diseñado para beneficiar al desgobierno de Maduro tal y cómo han denunciado en el pasado. Allí esta el reto.

A esa ecuación nos preguntamos y vemos dos escenarios. Para mí el de la abstención no cuenta. A no ser que me presenten una coherente y diáfana estrategia. Y no una cuentera.

#1 Que vaya el que quiera a votar en la mesa del CNE por el candidato a diputado de su preferencia del circuito donde vota y luego vote en la caja ciudadana la pregunta plebiscitaria. En las adyacencias.

#2 El voto Plebiscitario en las parlamentarias con y en la mesa del CNE. El candidato ha diputado del circuito donde votas, será el abanderado de las exigencias alusivas en el petitorio plebiscitario. Una especie de votación en 2º grado. Que te permite contabilizar el total numérico, a pesar de la trampa en su anuncio de resultados, de la festiva participación ciudadana. Respondiendo las preguntas refrendarías. Insisto, si vamos todos unidos y en tarjetas de postulados idénticos.

Una elección libre y democrática no es una oferta de la dictadura, sino una exigencia de la democracia y una condición indispensable de un nuevo gobierno de cambio y unión nacional para la reconstrucción con otro modelo y con el necesario apoyo internacional. Por ahora sigamos presionando y exigiendo elecciones verdaderamente libres en condiciones suficientes, aunque no sean las ideales. Unión, movilización y clamor nacional para el cambio y la reconstrucción inclusiva. Dentro de unos meses veremos cómo evoluciona esta COMIQUITA y qué salidas se abren.

Bueno hasta aquí nos trajo el rió. Queda un largo debate de mucha reflexión. Sabemos que la nota traerá escozor para algunos. Es un vacilón. Mientras no hayamos perdido el sentido del humor no habremos perdido la batalla. En este estado de cosas, a veces las humoradas también dan para reflexionar.

Y recuerda… ciudadano en Acción. ¡Juntos es mejor!

Raul Amiel
raulamiel@gmail.com 
@raulamiel

martes, 23 de junio de 2020

CARLOS PADILLA, LA POLÍTICA Y LA LIBERTAD

Una manera de entrenar lo boxeadores es "haciendo sombra" es decir pelean contra su sombra. Nosotros no lo debemos hacer pues nos cubrirán las tinieblas.  

En el devenir de los tiempos podemos encontrar el enfrentamiento ente el poder y la libertad.  

Definida la libertad como la facultad o capacidad del ser humano de actuar según sus valores, criterios, razón y voluntad sin ser coaccionado o estar sometido a lo que ordene otra persona o institución siempre y cuando se respeten los derechos iguales que también tienen los demás, En su base lo que está es el respeto por el individuo, y el respeto a su capacidad de tomar decisiones acertadas para su propia vida o de ser responsable por sus errores.  

En su contra parte se encuentra el poder, que según la nota de. Wikipedia que asumimos desde el punto de vista de las ciencias sociales es la capacidad de un individuo para influir en el comportamiento de otras personas u organizaciones sociales. El término "autoridad" se usa a menudo para designar al poder cuando es percibido como legítimo. El poder puede ser considerado injusto. El poder político es la lógica del ejercicio de las funciones por parte de las personas que ocupan un cargo representativo dentro del gobierno. Generalmente, este influye en el comportamiento, ya sea en pensamiento o en el actuar de una sociedad. Es legítimo cuando es elegido conforme a las leyes del país.     

La dicotomía implica que se tiene la libertad para vivir como uno decida, y puede, respetando el derecho de los demás o se le concede a otro, u otros, facultades de obligar a los demás, mediante el uso de la fuerza para que actúen de forma diferente a lo que ellos quieran. En la mayoría de los casos ese poder reside en una oligarquía política que lo detenta y su periferia que se beneficia del poder del Estado, tomando diferentes denominaciones, pero siempre su naturaleza es la misma que no es otra que la denominada reingeniería social.   

La búsqueda del ejercicio de la libertad es de antigua data siendo Lao Tse,  que vivió en China en el siglo VI AC ya enunciaba las raíces del liberalismo que tuvo poca suerte; pero es en occidente que al asumir las maxima de Cristo "Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios” y "Amaos unos a otros; como yo os he amado" como una genuina expresión de la fraternidad.     

Estas banderas libertarias se expresan en la consiga "Libertad, Igualdad y Fraternidad" aparecen por vez primera en el Libro VIII de Las Aventuras de Telémaco (1699) de Fénelon, obra que se inscribe en el género de literatura política crítica hacia el absolutismo. El lema reapareció en un discurso de Robespierre sobre la organización de las milicias nacionales en 1790. El “incorruptible” proponía inscribir la expresión “El Pueblo Francés” y “Libertad, Igualdad, Fraternidad” en los uniformes y banderas. Pero su proyecto no fue aprobado. En la Francia de un nuevo régimen político, que trajeron en 1848, la Segunda República, los comunistas renunciaron a la bandera roja frente a la tricolor de los liberales y estos aceptaron que la divisa fuera “Libertad, Igualdad, Fraternidad”.   

En su extenso y fundamentado artículo "Entendiendo la filosofía de la libertad", cuya lectura influyo en el trabajo que hoy entrego, Alfredo Gómez Llorens,  historiador y economista nacido en Cuba y residente en Estados Unidos, termina afirmando:  

"Los restos del maltrecho liberalismo que quedan en el mundo, y que no han muerto, van siendo combatidos por diferentes ideologías que se vienen desarrollando y avanzando con el objetivo de destruir definitivamente los rasgos distintivos de la Civilización Occidental entre ellos y sobre todo la filosofía de la libertad. El mundo corre el riesgo de sumirse en una nueva Edad Media".   

Tanto el poder como la libertad deben limitarse en un Estado de Derecho en el cual el respeto al derecho ajeno sea la paz.

Carlos Padilla 
Carpa1301@gmail.com 
@carpa1301 

domingo, 14 de junio de 2020

AMÉRICO MARTÍN, POLÍTICA Y ELECCIONES

Para hablar libre y creativamente de política y elecciones en los accidentados tiempos que padecemos, se hace imprescindible volver a sopesar la importancia de ese ogro nada filantrópico, el totalitarismo, que pretende abortar las necesarias flexibilidades de la política. El ogro será el argumento por excelencia que tomará por asalto cualquier intento de reflexión político electoral. Se parte del supuesto de la invencibilidad del sistema totalitario que, sin embargo, ha sido derrotado en muchos momentos históricos por la inusitada fuerza del sufragio universal.

Hanna Arendt asoció el concepto a sus expresiones más salvajes: los campos de concentración y exterminio racistas. Su obra es extraordinaria, sin duda, pero el tiempo ha ido demostrando que el totalitarismo no es un fenómeno absoluto, aunque lo parezca, que al igual que la democracia es un movimiento lanzado a copar todos los espacios, pero absorbiendo derrotas parciales que lo retrogradan. A esa idea de lo absoluto contribuyeron excelentes obras literarias como las de George Orwell, 1984, El cero y el infinito, de Arthur Koestler y las de Raymond Aron. Estos escritores proporcionaron una idea cerrada y totalmente oscura del totalitarismo como sistema que donde llega se queda, cual infierno del fuego eterno.

La caída brusca del totalitarismo soviético en Europa del Este y en la URSS dejó en claro la inanidad de semejante conclusión. No obstante, quizás, por la perdurabilidad del modelo cubano suele retomarse la imagen del ogro como si ya no hubiera sido tan severamente derrotado.

La política ha sido definida como ciencia y arte por los primeros grandes pensadores que le dieron corporeidad a esta actividad humana tan compleja y a ratos contradictoria. Últimamente se ha recordado, en tanto que ciencia, a quienes la cultivan con asiduidad como técnicos y profesionales. Aunque Guy Helmet le atribuye a Maquiavelo haber definido la política como una tecnología del poder, no lo comparto plenamente porque el brillante florentino se refería a la doble condición de la política: arte y técnica.

El totalitario no reconoce las contradicciones y conflictos sociales, fuentes del pluralismo. Lo que discrepa de él debe ser cauterizado o reprimido, sin embargo, no por eso las contradicciones desaparecen, siguen allí incidiendo sobre los regímenes y dentro de los regímenes. Esa tenacidad es la que proscribe el simplismo político, porque cuando una disidencia ha sido reprimida, brotan tres o cuatro en su lugar, formándose incluso dentro del grupo gobernante, puesto que como he dicho la acción política incide en los regímenes y sobre los regímenes.

De allí que, apelando a la fuente de su sabiduría que es la experiencia universal, los políticos no pueden renunciar a los medios electorales y a la búsqueda de alianzas postuladas por la sociedad o emanadas del propio adversario, al que no se le puede negar capacidad para entender las variantes del pluralismo y sobreponer a los intereses sectarios la suerte de Venezuela.

Termino de leer el editorial escrito por Pepe Toro Hardy para Analítica, donde ofrece y prueba fehacientemente el enorme potencial que acumula Venezuela, mucho más acá que la Faja Petrolífera del Orinoco, en la Cuenca del Lago de Maracaibo, que se extiende al occidente del país, prometiendo un futuro petrolero incluido el extraído en lutitas, con tecnología norteamericana que abarata sus costos de producción a paso de gigantes.

Lo cual, de paso, sella la alianza de dos países amigos con fuerza de destino. Hoy en día Venezuela tiene activo un solo taladro de perforación, lo cual es una vergüenza, pero una política de cambio democrático y de sumar amigos y adversarios le devolverá su flamante condición de gran productor que aprendió el significado del artículo de Uslar Pietri, en el diario Ahora, Sembrar el petróleo.

Por eso la política bien ejercida, sin insultos y sin prejuicios, puede derrotar al ogro no filantrópico y a cuantos obstáculos se atraviesen en su camino. El Príncipe, obra maestra de Maquiavelo, un maestro de la política, está dedicado a Fernando El Católico, reconocido por muchos como el más brillante de los políticos de su época, junto con su no menos brillante reina Isabel. Los reyes católicos dictaron la pauta para el engrandecimiento de España, al punto de convertirla, bajo Carlos V, en el gran imperio donde nunca se ponía el sol.

Con su enorme potencial en ciernes, el aprendizaje de sus líderes políticos, la percepción del poder como actividad humana para ganar a todo el que sea posible, neutralizar a los renuentes, forjar alianzas inteligentemente concebidas y aislar a quienes no puedan ser ganados ni neutralizados, a lo menos por un tiempo razonable, es lo que permitirá los acercamientos y obtener los logros más sustantivos.

Américo Martín
amermart@yahoo.com 
@AmericoMartin
@DiarioTalCual

jueves, 28 de mayo de 2020

FERNANDO MIRES, LA ECONOMÍA DEL SACRIFICIO, POLÍTICA Y CULTURA

1.

Prefiero morir de covid-19 que de hambre. Al leer esa pancarta chilena sentí un escalofrío. Fue lema en las demostraciones de La Pintana y Puente Alto, dos comunas con predominio de personas de bajos ingresos. Allí el bicho picó fuerte. No obstante, pasado el efecto del impacto y observando con más detención al video, pude percibir que los manifestantes se expresaban más o menos con el mismo estilo, disposición y griterío de los llamados estallidos de octubre de 1919.

La pandemia es la continuación del estallido bajo otras formas habría dicho Clausewitz si hubiese sido chileno. Fuertes insultos en contra del presidente Piñera, rostros aparentemente iracundos, puños cerrados y en alto, todo en modo comunacho.

La pancarta te ponía entre dos alternativas: o te mueres contaminado o de hambre. En el fondo, nada original. A los chilenos gusta la palabra muerte. No por casualidad somos el país con más alta tasa de suicidios del continente (en algo hay que distinguirse pues). Sobre todo si la muerte anda rondando y no deja otra alternativa que vencer o morir. O tú me das lo que te exijo, o me muero. Dilema muy irreal por lo demás.

Entre morir de hambre o de covid 19 hay una paleta de posibilidades. Por otra parte, no hay seguridad de que todos estén convencidos de que entre morir de modo coronario a de raquitismo hay que elegir lo primero. Porque eso de perecer intubado o agonizar boca abajo es una tortura dantesca, por no decir pinochetista. En esas condiciones quizás algunos prefieran morir de hambre. No había razón entonces para impactarse tanto con la pancarta. Pero de pegar, pega. Y pega duro.

Continuando con el video pude darme cuenta que no todos los manifestantes protestaban por la mala distribución de alimentos. Otros lo hacían en contra del paro de la producción y del comercio, del cierre de fabricas y de los consecuentes despidos ocupacionales. Y por supuesto, no faltaban los que simplemente protestaban en contra de las medidas de protección. En fin, como habría dicho Ernesto Laclau, un compendio de demandas inequivalentes articuladas bajo un significante vacío. El significante vacío es ese odio (sí, odio) que despierta Piñera entre distintos sectores de la sociedad chilena (no sólo entre los más pobres)

No es el lugar para causalizar ese odio. O porque es millonario, o porque todo lo que dice le sale mal (en tono falsete), o porque es pesado de sangre, o qué se yo. El hecho es que ni entre los suyos es querido o por lo menos, respetado. Su autoridad, cuando la ejerce, deviene del cargo, no de su persona. En fin, la manifestación chilena no parecía ser sino una clásica reacción tercermundista donde las adhesiones personales suelen ser más fuertes que las políticas o las ideológicas, en un país también tercermundista que durante un tiempo padeció de ínfulas primermundistas.

¿O no? Tal vez no. Parece que no es todo así.

2.

Una impresión diferente obtuve cuando llegó el momento de observar las reacciones públicas que han despertado en Alemania las medidas de protección recomendadas por el gobierno de Ángela Merkel. Un gobierno que a escala mundial figura como modelo de sabiduría y prudencia, sobre todo si es comparado con el de mandatarios como Johnson en Inglaterra o Sánchez en España. O con Trump, quien al intentar minimizar la grave enfermedad solo puede encontrar su parangón en el irresponsable Jair Bolsonaro.

Cierto es que la mayoría de los ciudadanos alemanes han seguido las instrucciones del gobierno con disciplina. Pero a la vez, aunque parezca sorprendente, en pocos países es posible computar tantas protestas masivas en contra del gobierno. Una paradoja. Aunque la explicación no es tan compleja. En Alemania, los dos extremos, los protofascistas de Afd (Alternativa por Alemania) y Die Linke (la izquierda) han llegado a un acuerdo tácito (no explícito): protestar en conjunto en contra de Merkel.

Las imágenes televisivas hay que tomarlas en serio. En Berlín y otras ciudades los manifestantes suman miles. Difícil es saber quienes son de extrema izquierda y quienes de extrema derecha. Si se diferencian en algo es por la indumentaria. Los de derecha prefieren colores oscuros, los de izquierda, más bien chillones. Pero los gritos son los mismos. Pocas veces la conocida frase “los extremos se tocan” ha alcanzado mayor verosimilitud pues los manifestantes, desafiando a la regla de la distancia física, se “tocan” de verdad.

Algunas pancartas son ingeniosas y hasta sorprendentes: “Devuélvannos la libertad” “Me han robado mi primavera”. Otras son radicales: “Vivimos bajo la dictadura de los virólogos” hasta llegar a las conspirativas: “Covid-19 es una invención de Bill Gates” y otras parecidas. Todo eso podría pasar al ítem de los acontecimientos exóticos que ha originado la pandemia. No obstante, la impresión es que los manifestantes expresan un malestar muy difundido. Esos grupos no han inventado ese malestar, pero sí intentan, a su manera, politizarlo. Y, gracias a la inmensa – y sospechosa- cobertura de la prensa, lo están consiguiendo.

En pocas palabras, lo que ambos extremos de la política alemana han captado, es la dimensión social de la crisis pandémica. Una muy heterogénea. Desde las familias que no se soportan en sus departamentos, pasando por quienes ven sus puestos de trabajo amenazados, hasta llegar a los grandes comerciantes, a la industrias gastronómicas y turísticas y a los cientos de ramas empresariales sometidas a receso temporario.

Dicho sin el patetismo de los manifestantes chilenos, son cada vez más los ciudadanos alemanes que prefieren arriesgar y enfermarse con el virus a tener que soportar la inseguridad de un descenso social, las inevitables desventajas económicas, las desocupaciones masivas, o simplemente, cambiar de modo de vida. La presión ejercida en contra de Merkel es enorme.

Merkel no da su brazo a torcer. Está cien por ciento convencida de que un relajo en las medidas impuestas puede llevar a una segunda ola pandémica. Ha dicho que más vale esperar unas semanas. Pero no puede pasar por alto el carácter federal de la nación. Al fin, confiando en la inteligencia de los ministros presidentes, ha cedido a ellos la toma de iniciativas destinadas a controlar los efectos de la crisis.

Todo parecía marchar bien, hasta que estalló la rebelión de Ramalow, en Turingia

Bodo Ramalow, miembro de la Linke, ministro-presidente gracias a votos socialcristianos, puso la nota alta. Decidió suprimir todas las medidas de protección, conservando solo una, el uso de la mascarilla, vale decir, la que se encuentra en un muy tercero lugar después de la distancia física y del lavado de manos.

El oportunista ministro-presidente pensó seguramente que había llegado su momento de gloria. De hecho, con su desobediencia – no solo a Merkel sino al consenso establecido por los demás ministros-presidentes - perseguía tres propósitos. Primero, conquistar adhesiones en el creciente público que prefiere enfermarse a cambiar su modo de vida (sobre todo las vacaciones que para muchos son sagradas) Segundo, hacer una zancadilla a Merkel y lesionar su imagen de líder europea en contra de la pandemia. Y tercero, el más decisivo, recibir el apoyo de los principales grupos económicos de Turingia ¡Qué mejor!

3.

La gran mayoría de los gobiernos regionales y de los partidos políticos, con excepción de AfD, se pronunció en contra de Ramalow quien hubo de pasar a la defensiva aduciendo haber sido “mal interpretado” (imposible, fue demasiado claro). Sin embargo, Ramalow no puede cantar derrota. Lentamente los gobiernos regionales comienzan a hacer suya, en contra de la opinión de Merkel y de los institutos de virología, la tesis de Ramalow, pero expresada de modo más civilizado. La tesis dice así: la desescalización se irá realizando paso a paso, en tanto no aumente el número de contagiados. Suena bien. Pero hay un detalle: ¿qué quiere decir “no aumente”? Ahí esta el problema: No quiere decir que la curva baje sino que se mantenga “aplanada” y eso a su vez quiere decir, en la medida de que el número de personas contagiadas y muertas, que de hecho es muy alto, no siga subiendo. En claro idioma: la pronta estabilización de la economía pasa por aceptar una cantidad “razonable” de muertos.

Frente a la crisis pandémica hay dos alternativas. Una es la del gobierno Merkel: prolongar las medidas restrictivas hasta que el peligro de contagio sea reducido al mínimo. La otra es la de la economía: mantener un equilibrio entre la curva de ascenso de la mortalidad y la curva de crecimiento económico. Esa es la posición que en estos momentos prevalece. La recuperación inmediata de la economía pasa inevitablemente por el sacrificio de vidas humanas, sobre todo la de personas debilitadas por enfermedades crónicas, no todos ancianos. Como dijo con brutalidad un alcalde del Partido Verde: “Al fin y al cabo. los viejos van a morir pronto”. Su brutalidad le costó el puesto, pero todos sabemos que si bien pocos se atreven a decirlo públicamente, esa es la opinión de gan parte de la ciudadanía.

Entre la pancarta chilena “prefiero morir de covid-19 a morir de hambre” y la tesis predominante en la política y en la economía alemana, “preferimos una determinada cantidad de personas muertas a tener que bajar nuestro nivel de vida”, hay una innegable relación de parentezco. Ambas ponen la razón económica por sobre la razón de la vida. La economía de nuestro tiempo continúa siendo sacrificial.

He escrito “continúa”, y me explico: en estos días pandémicos he estado leyendo los libros de Yubal Harari. En su magnífico Sapiens, Harari hace una detallada descripción de la economía de los pueblos cazadores-recolectores. Tanto en la caza como en la recolección, los seres discapacitados, los viejos y los heridos, eran un obstáculo y por eso mismo debían ser sacrificados. Ahora bien, la crisis pandémica ha demostrado que si bien ya no somos recolectores ni cazadores, la lógica económica de nuestro tiempo no está tan alejada de la de nuestros antepasados más originarios. En situaciones límites la sociedad moderna, pese a todos los adelantos tecnológicos y digitales, vuelve a sus inicios sacrificiales. Probablemente tenía razón Nietzsche cuando afirmó que el humano todavía no ha salido de su pre-historia.

Lo aquí escrito – entiéndase bien – no debe ser tomado como crítica, ni social ni cultural. Es solo una constatación. Nada más.

Fernando Mires
mires.fernando5@gmail.com
@FernandoMires1
Alemania-Chile
https://polisfmires.blogspot.com/2020/05/fernando-mires-la-economia-del.html

lunes, 25 de mayo de 2020

LEANDRO RODRIGUEZ: POLÍTICA Y PUEBLO ¡DIVORCIADOS!

El papel de la mayoría de los medios de comunicación tradicionales, entiéndase televisión, radio y prensa ¡Es vergonzoso! en nada reflejan la realidad del país. El injusto sufrimiento de todo un pueblo día a día más depauperado no guarda registro ni denuncia en ellos, es la agenda política de régimen la que nutre sus espacios.

Afortunadamente, las redes sociales existen, sin embargo, éstas deben ser consultadas con sumo cuidado ya que los factoides o noticias falsas abundan, pero son la única manera de encontrar información mucho más ajustada a la realidad. De hecho, algunos medios libres, comprometidos con la vedad, han emigrado a la red y en ellos recae valientemente la misión de informar.

Mientras el régimen impone una cuarentena instrumentalmente correcta pero realistamente incorrecta, se desentiende de la población venezolana mayoritariamente dependiente del día a día, buscando conseguir recursos, al menos, para seudo alimentarse. Así, los venezolanos son empujados al hogar en ausencia de servicios públicos como agua, electricidad y gasolina. El régimen solo otorga ínfimos bonos aplicando su apartheid carnetizado.

La gasolina cayó en manos del sistema económico chavista, el bachaqueo, muy difícilmente la volvamos a surtir normalmente en las gasolinerías como hasta hace un par de años, la gasolina que arriba al país es para la élite cívico-militar y para los “enchufados”, para el pueblo solo quienes puedan pagarla a 3$ o más el litro … así será hasta que a Venezuela retorne la constitución, la institucionalidad, el retorno de las inversiones necesarias para reconstruir al país.

El férreo control del flujo informativo gira en torno al interés del chavismo en el poder, en estos momentos lo hace bajo la utilidad política del Covid-19 que permite aminorar los efectos de la escasez de la gasolina. Gira en torno a la alocada aventura de los mercenarios que intentaron llegar a tierras venezolanas, en las consecuencias de las sanciones, pero no en las causas… en nada aborda la hiperinflación, la escasez de agua, electricidad, de medicinas, la corrupción, la desidia, del repunte de la inseguridad, de la delincuencia organizada, de cómo solucionar estos problemas. Lo que vive el pueblo es invisible a los ojos de los medios de comunicación y del régimen que los controla.

Hay un divorcio radical entre la realidad que padecemos los venezolanos y el obrar de nuestros políticos, el drama es motivado porque ninguno de los dos bandos depende de sí mismo. El chavismo, aunque con condiciones para retener el poder a través de la violencia institucionalizada, a la larga se hace insostenible sin el apoyo de sus cómplices foráneos. La oposición depende exclusivamente de sus aliados internacionales.

Los venezolanos estamos a nuestra suerte, abandonados, dependiendo del tiempo político de los aliados del régimen y la oposición, por eso nuestra acelerada descalidad de vida, nuestro primitivismo en todos los aspectos de la vida, hasta los más básicos.

Todo está dado para que todo pueda ocurrir. Lamentablemente, los venezolanos de a pie, usted, yo, los nuestros, somos un extra entre dos bandos políticos con muletas. Mientras un bando no destruya al otro (no hay otra solución) los venezolanos veremos desmejorar más y más nuestra calidad de vida, porque si algo ha demostrado el chavismo es que no hay nada malo que no pueda estar peor. 

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango

viernes, 15 de mayo de 2020

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ, HA MUERTO LA POLÍTICA EN VENEZUELA

Cuando lo militar sustituye lo civil la democracia desaparece, es principio fundamental separar el poder de las armas del poder político, uno debe ser el control del otro, sí ambas se ejercen desde un mismo poder los controles desaparecen, dando paso a los abusos y demás patologías destructivas de la república. La supuesta unión “cívico-militar” que desde tiempo de Chávez se impone en Venezuela es una farsa, ha sido una acción unilateral, es lo militar que ha invadido lo civil.  

Al mismo tiempo, la democracia sin voto no existe. Desde épocas de Chávez, luego de perder el referéndum constitucional de 2007, el desiderátum popular murió, pues casi inmediatamente que los venezolanos rechazaron de raíz el modelo cubano presentado, el régimen lo impuso vía leyes habilitantes y demás conjuntos de leyes inconsultas sancionadas por aquella Asamblea Nacional roja rojita, entre las que se encuentran las trágicamente famosas “Leyes del Poder Popular”, que resultaron una visceral partidización de la sociedad, un vulgar apartheid.  

El castrismo venezolano fue eficiente al asesinar el voto, a cada espacio de poder perdido impone un “protector”, desvía los recursos de la instancia perdida, le resta facultades, competencias sin importar estén contemplados en la Constitución, incluso, destituye a los titulares, los encarcela, los inhabilita o, como en el caso de la AN, le impone un desacato inexistente en nuestra legislación. Es decir, el voto en Venezuela murió; no premia, no castiga, no genera cambio  

El régimen ha sabido minar la democracia, ha impuesto militares activos en cargos públicos, incluso, la mayoría de los gobernadores del Psuv vienen de esas filas, al igual que los alcaldes, ministros y demás posiciones determinantes. Pero no se quedó allí, se apoderó de las instituciones de manera ilegal. En los últimos días del último parlamento chavista en 2015, contra todas las normas que rigen el proceso, impuso los magistrados del TSJ para asegurarse su control, como el que ya poseía en la institucionalidad restante bajo misma fórmula. Luego, con misma receta, impuso una “constituyente” supraconstitucional, todopoderosa, conformada por más de 500 militantes del Psuv ¿Quién contra ella? ¿Quién contra el chavismo?   

De este modo, líder opositor que no comprenda en un ambiente (des)institucional tan hostil para el ciudadano es imposible encontrar cambios en un sistema autoinmune a cambios, podemos asegurar es un total incapaz o cómplice de los responsables de estos desmanes. La abstención no es un lineamiento partidista como muchos convenientemente quieren hacer creer, es una reacción ciudadana en ferviente rechazo a instituciones insensibles, corruptas, absolutamente psuvizadas… mientras se imponga esta realidad el venezolano ¡No votara! Por tal motivo, el régimen se desvive en llamar a elecciones porque sabe (en estas circunstancias) solo acudirán sus “esclavos electorales” tal como ha sucedido desde la pretendida “constituyente”.  

Así, es sospechoso o inocente creer el castrismo venezolano cederá el control del CNE, con los “diputados Clap” demostró no lo hará. El régimen depende del máximo ente electoral, así como del TSJ (la ANC es un comodín) y de las FANB, allí radica su permanencia en el poder. Por tal motivo, léase bien, jamás de los jamases cederá el control en alguna de estas instituciones, jamás permitirá comicios libres apegados a la constitución, de este modo, jamás se propiciarán cambios por una vía electoral sí, pero a la cubana... no olvidemos en Cuba también se vota.  

En política/democracia el chavismo pierde en todos los escenarios, por eso supo anularlos. Por esa razón nos arrastró sin opción al escenario actual de la confrontación, incluso, armada sí es necesario, pues con una población por sí sola inerme, pauperizada, ocupada por su sobrevivencia, este es un escenario donde jamás perderá... hace rato acabó el juego para los demócratas

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango  

viernes, 8 de mayo de 2020

BEATRIZ DE MAJO, POLÍTICA Y VIRUS, SOBREDOSIS, DESDE ESPAÑA

Muy de cerca nos tocado ver como un drama de proporciones tan épicas como el advenimiento de un virus mortal y planetario como el COVD 19 es posible pervertirlo y colocarlo en una posición aún más peligrosa e inmanejable, si su abordaje oficial es contaminado por elementos políticos y, entre ellos, por el peor de todos: el que tiene que ver con el inmoral apego al poder. 

De acuerdo a Wikipedia, la Política es “la actividad en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por personas libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Es un quehacer ordenado al bien común”. 

Hay países en los que ese bien común puede ser manipulado de manera diestra, incluso utilizando torcidamente los artificios que la ley pone al servicio de los gobiernos, para hacer parecer que en cumplimiento de ese mandato supremo de conseguir lo mejor para la ciudadanía, quienes ejercen el poder pueden dictar a su guisa cualquier género de medidas para someter a los gobernados. Suena gruesa esta afirmación, pero es lo que está ocurriendo en España, bajo el gobierno de la dupla socialista – comunista del PSOE y Unidas Podemos. 

Con motivo de la administración de la pandemia y escudados en el evidente temor colectivo y el desconocimiento público de las secuelas y consecuencias del mal, el gobierno presidido por Pedro Sánchez, a través de la declaratoria del Estado de Alarma, se ha convertido en la   única autoridad capaz de tomar decisiones sobre el accionar de la ciudadanía, llegando hasta a secuestrar las atribuciones que corresponden a las comunidades autonómicas.  

Desde el inicio de la pandemia en España los dislates o equivocaciones imputables a La Moncloa en el manejo de la crisis han sido numerosos, pero en eso no se diferencian de lo ocurrido en otras partes. Los errores cometidos por multitud de países en torno, por ejemplo, a la ventaja y la oportunidad de decretar el aislamiento social, o las medidas sanitarias prioritarias implantadas a destiempo, o la falta uso masivo de los test de despistaje, pueden ser atribuidos al desconocimiento de casi todos los gobierno del planeta sobre cómo abordar un hecho inédito y amenazante como el presente, a la inexperiencia o a la simple torpeza. Casi todos hemos avanzado a oscuras, es la verdad.  

Donde la dupla PSOE –PODEMOS se está equivocando de palmo es en querer seguir adelante de la misma manera. Adentrándose España ya en la espantosa debacle económica que se alza frente a ella como un tsunami, la coalición pretende gobernar en solitario, sin compartir estrategias y sin siquiera apoyarse en la opinión de las otras fuerzas que componen el espectro político y territorial español. Todo ello pretenden abordarlo mesiánicamente, cuando los indicadores oficiales presentados a las autoridades europeas auguran a España al menos dos años de profundas dificultades. Estas cifras muestran ya un despeñamiento del PIB que se acercará al 10%,  un pasivo público que superará el  115,5 % , una tasa de desempleo por encima de 19% y 50% de la fuerza laboral nacional dependiendo de la dádiva estatal cuando su tesorería se encuentra vacía. 

Una sola cosa es capaz de inspirar esta manera de actuar y no es otra que el inveterado apego al poder y la inclinación totalitaria de los dos grandes partidos que sienten tener en sus manos la brújula de los acontecimientos. Cualquier análisis sensato aconsejaría a los altos personeros de la coalición compartir con el resto de los actores políticos la carga de responsabilidad de la ciclópea tarea que representa el rescate de la economía española.  

Por fortuna, estos son países donde sí se producen evaluaciones, balances y penalizaciones por parte del electorado sobre las actuaciones de quienes llevan el timón a través de la tormenta. Ya las varias encuestas de opinión dadas a conocer este pasado fin de semana han hecho lo propio y, antes de que comience la parte más empinada de la cuesta, han mostrado en números el malestar colectivo: no salen bien parados en ellas ni Pedro Sánchez ni su mancuerna fiel, Pablo Iglesias. 

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1
Desde España 

lunes, 13 de abril de 2020

SIXTO MEDINA, POLÍTICA Y CULTURA

Un amplio sector de la clase política considera que la cultura es un lujo, algo para una suerte de cofradía de iniciados que, por poseer eso que consideran cultura, miran con desprecio a quienes no pertenecen a esa elite. Apoyar la cultura sería equivalente a perder votos. Tan sólo que la cultura dista de ese errado concepto. 

La cultura es el esfuerzo que hacen los humanos para ser cada vez más humanos. Dicho de otra manera, para ser cada vez menos animales. Aunque no faltan quienes miran de reojo a la clase política, no hemos de sostener, como pretenden algunos, que la política, en tanto procura apoyarse en la cantidad, está en la escala opuesta al quehacer cultural que busca la calidad. 

No podemos creer que la política sea lo opuesto de la cultura. Si la cultura es el esfuerzo de los humanos por devenir más humanos, lo opuesto equivaldría a afirmar que la política tiene como propósito hacer que la humanidad sea cada vez más animal, lo que a nadie escapa es un despropósito. Cantidad y calidad son perfectamente compatibles. Así lo demuestran los grandes clásicos de todos los tiempos. 

Lo que es urgente comprender es que la política y la cultura se proponen metas afines y complementarias. Mientras al político le toca resolver los problemas más urgentes que afligen a la comunidad, lo que requiere sentido práctico y sentido común, la cultura coadyuva a lograr esas, soluciones desde perspectivas de mayor alcance, ya que, si la cultura en el sentido anotado se expandiese a toda la comunidad, esos gravísimos problemas dejarían de existir, o serían mucho menores.  

El tema cultural pasa por la convicción de la capacidad perfectible de la especie, su capacidad de alcanzar niveles de comprensión, de racionalidad y de tolerancia que harían que las metas urgentes de la política-  seguridad, salud, educación - fuesen menos apremiantes. No debemos, empero, confundir a una persona educada (los políticos suelen serlo) con una persona culta. El educado  
mantiene lo aprendido dentro de un plano instrumental; la educación es un medio, no es un fin. La cultura, en cambio, es un fin en sí misma. Se trata de volcar energía a la persona humana, esto es, a toda la persona humana en un afán, de elevación espiritual.  

Amar la cultura es fundamentar la política sobre bases sólidas, una meta crucial de la democracia, como diferente de la demagogia, que pretende decir lo que más plazca, aunque se aparte de la verdad. 

En tal sentido, la cultura es un antídoto para ese tipo de devaneos, que tarde o temprano siempre terminan mal. La cultura pone límites a los nacionalismos exacerbados, que conducen a los grandes fracasos. Al ejercicio omnímodo del poder, que intoxica a los incultos porque carecen de la noción de sus propios límites. La cultura enseña: “La diversidad de los hombres viene de la cultura, no de la naturaleza” (Arturo Uslar Pietri).  

No se puede ser culto y déspota al mismo tiempo. Por eso los despotismos han perseguido a la cultura. Aquí pensamos en el gobernante democrático, amante de la libertad, no sólo la propia sino también la ajena. Toda conducta ética, más allá de que se consciente o no, importa un actitud cultural.   

En Venezuela la cultura siempre ha sido lo que viene después de todo lo demás, la trágica cenicienta olvidada que en algunas ocasiones sirve para engalanar el palacio del poder local. El desprecio por la cultura que ha marcado mucha de la vida de los sectores dirigentes del país, tanto en la órbita pública como en la privada, se puede traducir fácilmente como un desprecio hacia el país como unidad humana.  

El proceso creador es transformación y alberga una actitud de cambio que expresa al individuo o al conjunto social que le genera. Aún más: la creación es una condición de devolver al hombre su condición humana, ya que es allí, donde se dirime el destino de la humanidad. 

Sixto Medina
sxmed@hotmail.com
@medinasixto 
Miranda - Venezuela

lunes, 30 de marzo de 2020

VICENTE BRITO: POLÍTICA, SALUD Y PRODUCCIÓN... ¿ENCRUCIJADA SIN RETORNO?

La República se encuentra en medio de confrontaciones políticas muy pocas veces vividas en sus casi 200 años de existencia como una Nación independiente. Igual sucede con la salud, al coronavirus hacer acto de presencia en nuestro pais donde tenemos más de un centenar de contagiados por esta enfermedad; donde  no se conoce algo similar desde la llamada gripe española que nos afecto en 1918. Encontrándonos además con unos bajos niveles de producción nacional que comprometen las posibilidades de crecimiento económico para lograr las necesarias mejoras sociales. Que la Nación Venezolana reclama con urgencia.

Trataremos de evaluar cada una de estos tres temas que hoy concentran la atención del País y comprometen nuestro futuro como Nación, de no lograrse soluciones convenientes al interés nacional. De la mejor buena fe y en un muy abierto análisis planteamos nuestras consideraciones de cada aspecto de ellas.

En lo político, nos encontramos con los más elevados niveles de confrontación que podamos recordar en los últimos 50 años; donde cada una de las partes asume posiciones cada vez más radicales y donde los que se encuentran en el ejercicio del poder tienen la mayor responsabilidad en obtener salidas. Así como demostrar la mayor tolerancia como un acto de buena fe y de madures política en procura de soluciones a la grave crisis en la cual estamos sumergidos y, ello, nos obliga a que cada uno de nosotros aporte propuestas para minimizar el estado actual de confrontación en que nos encontramos. Lo que nos puede conducir a mayores consecuencias. El País Nacional pide a gritos soluciones inmediatas a la adversa coyuntura que nos causa angustia y afecta nuestra forma de vida. Como causa de esta confrontación política y a la vez pide lograr soluciones inmediatas que mejore la situación general de factores en los cuales nos encontramos.

En la salud, somos uno de los pocos países del mundo donde el desarrollo del coronavirus no ha logrado una propagación masiva en la población. Aquí observamos como se ha constituido una significativa solidaridad nacional. Donde los múltiples apoyos otorgados por muy mínimo que sean resaltan la nobleza y el gentilicio de los venezolanos. Donde sin importar las diferencias sociales, políticas o económicas todos han demostrado una gran voluntad de acatar la cuarentena y tomar las previsiones del uso de tapabocas y quedarse de manera voluntarias en sus casas. Lo cual, ha contribuido a la no propagación extensiva de esta compleja y agresiva enfermedad. Igualmente se hace necesario que contemos con los equipos y personal suficiente para atender a todos los afectados de presentarse un mayor número de contagiados por el coronavirus.

En la producción, hoy más que nunca se hace necesario aumentar la cantidad de toneladas de alimentos en nuestros campos. Convertir en un desafío el lograr sembrar cientos de miles de hectáreas de: maíz, sorgo, soya, arroz, caña de azúcar, yuca, caraotas, etc. para este ciclo de invierno. Para ello hay que darles el apoyo necesario a nuestros agricultores para alcanzar aunque sea parte de esas metas.  Con ello disminuiríamos de manera significativa la alta dependencia de las importaciones y mejoraría notablemente el consumo nacional de alimentos.

Hoy el País tiene el mayor desafío de su historia contemporánea en la crisis política que nos afecta; en el riesgo de salud y el urgente aumento de la producción nacional.

Nos encontramos en una encrucijada que nos obliga a tomar el retorno institucional correcto.  Y que ello, nos provea de paz, bienestar y progreso. Hoy más necesarios que nunca.

Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución Vicente Brito
Caracas-Venezuela

RICHARD CASANOVA: LA POLÍTICA COMO SERVICIO PÚBLICO EN VENEZUELA, DEMOCRACIA SIN POBREZA

¿Narcotraficantes? No vale, pobrecitos

Ante el silencio sepulcral de los siempre escandalosos amigos de la revolución, alguien se preguntaba dónde estarán Evo Morales, Daniel Ortega, Raúl Castro, Cristina Kirchner,..., y la lista seguía hasta Oliver Stone y Danny Glover.  Como respuesta solo diré que en ocasiones, también el silencio es una forma de hablar.  Hoy, darle la espalda al régimen es lo menos que pueden hacer para no ser arrastrados en este deslave. Lamentablemente, en Venezuela tenemos algunos analistas y presuntos dirigentes de oposición que siguen buscándole 5 patas al gato. Les cuesta disimular su resentimiento, frustración o intereses facciosos e inconfesables. En medio de esta avalancha de lodo que cae sobre la narcodictadura, hacen "análisis" que arrojan dudas sobre la oposición y le dan al gobierno un margen de maniobra que no tiene. Hasta hace poco sostenían una campaña para que EEUU levante las sanciones al régimen, con el infundado pretexto de que éstas perjudican al pueblo.


Es una actitud reiterada. Sus análisis siempre parten del falso supuesto que el gobierno "se las sabe todas", es un estratega impecable y todo lo que hace está calculado.  Si ven a Maduro con los pantalones mojados, dicen que eso es un trapo rojo o un plan perfectamente diseñado para...bla, bla.  ¡Así es siempre!   Por si fuera poco, constantemente tienen a flor de labio una crítica contra la oposición. Son expertos en identificar sus errores e insinúan que no es tan hábil e inteligente como ellos.  Uno se pregunta ¿Y por qué entonces estos críticos geniales nunca han dirigido nada?  ¿Por qué no han convocado jamás aunque sea a una asamblea en su edificio, ni demostrado respaldo popular alguno?

Nadie los vincula con una lucha real, ni siquiera los vemos en las marchas.  Algunos, a lo sumo, dirigen unos partidos de maletín que inscriben candidatos en todas las elecciones y jamás consiguen la victoria. En fin, tienen un largo historial de fracaso, exhiben una triste soledad y nunca arriesgan el pellejo pero eso si, son guapos y unos deslumbrantes estrategas en Twitter o Whatsapp.  ¡Eso creen! La verdad, hacen análisis tan desenfocados que lucen sospechosos, solo les falta defender a "los más buscados" o decir "¿Narcotraficantes? No vale, no creo, pobrecitos".  ¿Ni siquiera en esta hora difícil, al borde de una calamidad, estos factores supuestamente de oposición van a jugar a la unidad nacional y ponerle el hombro a Guaidó, a la Asamblea Nacional y al liderazgo político que tiene reconocimiento nacional o internacional?  Una reflexión no es mucho pedir....

Nadie pide incondicionalidad sino solidaridad inteligente. ¿Se han cometido errores? Sin duda alguna. ¿Hay cosas que no comparto? Muchas... Pero hay que buscar el escenario para expresarlas y a todo evento, es preferible enfocarse en los aciertos y resultados positivos. Hoy el régimen cubano-militar está contra las cuerdas, no producto del azar o del destino, sino de una política que se ha sostenido con perseverancia y no pocos riesgos. No reconocerlo es una actitud mezquina que habla por sí sola. Como decía aquel Mosaico Criollo del maestro Billo Frómeta, "por más que se tongonee, siempre se le ve el bojote".

Richard Casanova
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