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viernes, 4 de enero de 2019

RAFAEL RAMÍREZ, LA PERDIDA DE LA V REPÚBLICA, TERCERA PARTE


Primera  parte en 

Segunda parte en

TERCERA PARTE

Ahora hagamos una evaluación de los daños estructurales al país:

La Soberanía del Estado sobre el Petróleo y el Gas, así como, el control de PDVSA y sus operaciones primarias de exploración, producción, procesamiento y comercialización, han sido cedidas a entidades privadas y transnacionales, en abierta contravención a los artículos 302 y 303 de la Constitución y de la Ley Orgánica de Hidrocarburos.

La destrucción de PDVSA ha sido profunda y deliberada. Nuestros enemigos, han obrado con violencia, desde las transnacionales hasta los privados del entorno madurista, puesto que son inmensos los intereses en disputa. Todo el proceder en materia petrolera ha sido negligente, irregular, ilegal, desde la sentencia 156 del TSJ, pasando por el Decreto 3368, la creación de “CAMIMPEG”, hasta la supuesta lucha contra la corrupción.

Se persigue y encarcela a los trabajadores de PDVSA, más de cien secuestrados políticos, acusados de cualquier cosa que se le ocurra al Fiscal, con el propósito deliberado de descabezar a los cuadros técnico-políticos que condujimos la empresa durante el gobierno del Presidente Chávez.

Los trabajadores petroleros secuestrados y encerrados en prisiones militares y para presos comunes, son maltratados, vejados y vilipendiados. El fallecimiento de Nelson Martínez, estando en cautiverio, es exclusiva responsabilidad de las altas autoridades del gobierno, como lo denunciaron sus propios familiares.

Pero vuelvo a alertar que existe otra cantidad de trabajadores presos en delicadas condiciones de salud, o secuestrados en cárceles para presos comunes, como es el caso de Eulogio Delpino, Pedro León, Orlando Chacín, Gladys Parada, Diannaly Muñoz y Jesús Luongo, entre otros.

A todos, se nos violan nuestros derechos, el de la presunción de inocencia, a la defensa, al debido proceso. No somos nosotros los que tenemos que demostrar que somos inocentes, son ellos los que tienen que demostrar que somos culpables. Yo espero el momento en que se puedan dar las condiciones de seguridad para volver al país, y explicarle a todo el pueblo la mentira y la trampa de Maduro y su Fiscal.

Pero es que a maduro no le importa que los muchachos se mueran en la cárcel, mejor para él, ni que tengan un juicio, porque el día que ellos puedan hablar, le dirán a todo el país, cómo maduro destruyó PDVSA, qué cosas les obligaron a hacer, para favorecer a sus grupos de poder, a sus grupos económicos.

Nelson no pudo hablar, explicar cómo Maduro autorizó la firma de un poder a favor una entidad privada, de su entorno empresarial de “traiders” para demandar a nombre de PDVSA a otros empresarios. Ni explicar que el financiamiento obtenido a través de CITGO, poniendo como garantía sus acciones, a favor de tenedores de bonos y de Rosneft, no sólo fue autorizado por el gobierno de maduro, sino que allí estuvieron presentes y eran parte de esa Junta Directiva de PDVSA su hoy vicepresidenta, su ex Ministro de Finanzas y su Ministro de Planificación.

Eulogio podría explicar cómo Maduro le impidió manejar el presupuesto de la empresa, para evitar el colapso de las operaciones a partir de 2014. Que estaba de manos atadas por los sucesivos vicepresidentes de finanzas colocados por maduro, que le impidieron el manejo de la deuda, el pago a contratistas y promovieron el desvío de recursos de la empresa, como el caso que está siendo investigado actualmente de un desfalco de 1.200 millones de dólares de la Empresa, donde están señalados el mismo maduro y su entorno.

Eulogio podría explicar el interés del gobierno en favorecer a los socios privados de PetroZamora en el occidente del país, y cuál de los intocables, “bolichicos” y nuevos empresarios dueños del país, están detrás de esa y otras Empresas Mixtas, representando y participando de manera ilegal en estos y otros millonarios negocios. Que haberse opuesto a esta actuación desencadenó la persecución en su contra, así como por la que se llevaron presos a los gerentes de la División Occidente acusados de “sabotear” a los socios privados.

Pedro León podría contar la cantidad de dinero de PDVSA que, producto de la extorsión política, le hacía desembolsar el hoy flamante Fiscal cuando era Gobernador de Anzoátegui, así como los empresarios que este personaje enviaba a la División Faja, a los “mejoradores de crudo”, a PDVSA GAS, a la Refinería de Puerto La Cruz para obtener contratos petroleros aprovechando y abusando del poder político, podría contar sobre la actuación y negocios del entorno de maduro en el Estado y su relación con los negocios petroleros. También podría explicar “el trato” que le ofreció el madurismo para volver al país y tener “al menos” un juicio justo. “Trato” que, por supuesto, incumplieron, pero que lo utilizaron para sus maniobras políticas.

Gladys Parada podría explicar la verdad sobre el contrabando de combustible hacia Colombia y el Caribe, que involucra a militares y a los que la acusaron de un delito que no cometió, nada más y nada menos que los responsables durante diez años de Comercio y Suministro, en especial, el Vicepresidente de Comercio y Suministro de PDVSA, el presidente de Deltaven y el Jefe de seguridad de PDVSA en la frontera, funcionario del Sebin, que actuó de manera cobarde y con saña contra esta funcionaria, incluso robándole su casa.

Si el Dr. Mommer tuviese alguna oportunidad de defenderse de las falsas imputaciones que ha hecho el Fiscal, se haría evidente, que éstas sólo tenían como propósito acabar con la fiscalización que hacía el Ministerio del Petróleo, de los precios de venta a los cuales la Dirección de Comercio y suministro de PDVSA, (otra vez, el mismo Vicepresidente de Comercio y Suministro de PDVSA), vendía el petróleo. Al cerrar la Oficina de Viena, el madurismo eliminó la posibilidad de identificar y registrar los enormes descuentos que se están dando ahora en la venta de nuestro petróleo, con los cuales siguen haciendo enormes fortunas en detrimento de los intereses de la Nación.

Jesús Luongo, héroe en la derrota del sabotaje petrolero y pieza clave en la recuperación y las operaciones del Complejo Refinador de Paraguaná, hoy secuestrado en una cárcel para presos comunes, podría contar porqué se negó a firmar el escandaloso contrato que maduro ordenó darle en el norte del Estado Anzoátegui, para el manejo y comercialización del coque al empresario que paga la defensa de los sobrinos Flores en Nueva York.

Ésto entre muchas más cosas que nosotros sabemos, y que maduro no quiere, no le interesa, que salgan a la luz pública. La supuesta lucha de maduro y su fiscal pantallero contra la “corrupción”, es una farsa, ha sido una manera cruel, la única que podían utilizar para descabezar a PDVSA, la otrora “Roja Rojita” y ahora entregarla a los privados. Pero, nó a cualquier privado: sus privados, su entorno, sus adeptos, sus transnacionales, a las que maduro invita de manera desesperada a participar del festín. PDVSA, la empresa que alguna vez fue del pueblo, está siendo rematada.

La economía está destrozada, no hay precedentes de un paquetazo más brutal en el mundo, un paquetazo contra el pueblo, que nos ha hecho ahora un país mucho más desigual que nunca, más injusto, con más de trece millones de pobres, con más de tres millones y medio de venezolanos que han abandonado la Patria, con un aparato productivo desmantelado, ahora más dependiente, mas periférico.

Todos los programas sociales, las “Misiones”, que eran un territorio de la solidaridad y el amor al pueblo, fueron abandonadas, suprimidas, las rellenaron de cemento, se burocratizaron, el madurismo controla cualquier espacio del otrora vibrante Poder Popular y del sistema de Misiones. Ahora convirtieron a nuestro pueblo, ese que conocía sus derechos y su Constitución, ese pueblo luchador, en un pueblo humillado que se transporta en “perreras”, al que lo hacen pelear por medio pernil, por una caja de miserias o un carnet de la vergüenza.

La consecuencia de todo este desastre, ha sido un retroceso en todos los índices sociales, todos los avances que fueron nuestra razón de ser, nuestro principal orgullo, el que mostramos al mundo como un resultado lógico de una revolución social. Ahora el gobierno no se atreve a dar números, los esconde, lo silencian dentro de las estrategias de sus “expertos” en manipulación de la realidad, como si los organismos multinacionales no estuvieran más que claros de este retroceso, es un secreto a voces el retroceso del país.

El gobierno no es capaz de garantizar la alimentación, ni los medicamentos, ni la seguridad, ni el transporte, ni el agua, ni la luz. Es un gobierno muy incapaz. Solo la élite madurista, vive un país de fantasía, de “Narnia”, indolentes y traidores al pueblo, a todo el país.

Lo vuelvo a decir, les quedó grande, muy grande nuestro país. Han abusado de la credibilidad y paciencia de un pueblo que no merece esta situación y que, tarde o temprano, saldrá de ella.

Saldremos de ésto todos juntos, nuestro pueblo es noble, pero no pendejo. Es un pueblo de lucha. No hay pueblo que pueda resistir tanto maltrato. Han sido seis años de retroceso, ha caído la V República. No hay nada que celebrar por este período del desastre. La orientación de la opción que prevalezca entre la Patria o la Barbarie, el desenlace dependerá de la claridad, valor y coraje de las fuerzas en pugna.

Este último día del año, que nos permita estar con nuestros seres queridos, así sea desde la distancia, reconquistar la Esperanza y prepararse para la lucha que apenas comienza, si todos trabajamos por el futuro de la Patria, con determinación y conciencia de nuestro deber histórico, entonces podremos hacer realidad ese deseo de todos, porque somos un pueblo único, somos el pueblo de las dificultades ¡Feliz Año Nuevo para todos! ¡Venceremos!

Rafael Ramirez
@RRamirezVE ‏

martes, 28 de marzo de 2017

GABRIEL S. BORAGINA - ALBERDI Y EL GASTO PÚBLICO

ACCIÓN HUMANA

En el excelente comentario que el prócer argentino Juan Bautista Alberdi hace de la Constitución de su país, que en rigor constituye una explicación de la filosofía económica que inspira a dicha Carta Magna, se destacan ideas de gran valor. En muchos casos de gran actualidad. En otros, como es lógico imaginar, ciertos pasajes tienen en mira la situación histórica concreta en la que el insigne letrado se desenvolvía. Alberdi dedica gran atención al gasto público, al que le asigna diferentes finalidades, algunas válidas para su tiempo y otras para el suyo y el nuestro.

"La Unión nacional, es decir, la reinstalación constitucional de la integridad nacional del pueblo argentino, y la paz y el orden interiores de la República, son con razón, a los ojos de la Constitución, el primero y más grande objeto del gasto público, Ese interés representa hoy toda la causa política de la Nación Argentina, como en otra época consistió en la de su independencia de la España."[1]

Este es un pasaje eminentemente histórico. Alberdi tiene en mente la situación de anarquía que vivía la Argentina durante la tiranía rosista, y el desmembramiento que el país sufría y que dieran origen a las luchas fratricidas entre "unitarios" y "federales", alentadas por el mismo Juan Manuel de Rosas durante su larguísimo gobierno. Lograda la independencia, Alberdi pensaba que la primera prioridad del país era su unificación, y en cierto modo no le faltaba razón. El mismo Preámbulo de la Constitución que comenta así lo establecía, muestra de la vital importancia que para aquellos hombres tenía el proyecto.

"La obligación del gobierno general de destinar una parte del gasto público interior a las obras y trabajos de utilidad nacional, no debe medirse por la grande necesidad que el país tiene de esas obras. La Constitución anduvo muy acertada en hacerlas depender más bien de las facilidades estimulantes ofrecidas al espíritu particular de empresa, que de los recursos de un Erario naciente y desprovisto de medios actuales."[2]

En los albores de la organización del país, las arcas del estado eran muy reducidas como no podía ser de otro modo, de la misma manera que cualquier emprendimiento nuevo nace con escasos recursos materiales. También así era la situación de la flamante Argentina. En este lúcido pasaje, Alberdi juiciosamente pone el acento en la necesidad de dejar –al menos en parte- en manos de la actividad privada el emprendimiento y financiamiento "a las obras y trabajos de utilidad nacional", no tanto por razones de que el estado no debiera ocuparse de ellas, sino porque en aquella etapa, los recursos del Tesoro eran escasos, dado el carácter incipiente de la nación en gestación.

"Otro medio de economizar gastos en sueldos de empleados, es emplear pocos agentes, hábiles y honrados, en lugar de muchos ineptos y sospechosos. Y como no se consigue el servicio de hombres de capacidad notable y de respetabilidad acreditada sino por compensaciones dignas de tales prendas, los sueldos crecidos pagados a la aptitud son un medio de disminuir el gasto público en empleados de hacienda."[3]

Párrafo en extremo juicioso, completamente ignorado en nuestros días y -podríamos decir- tanto en nuestro siglo como en el anterior. Parece que ya en la época del Alberdi esto era un problema, de otro modo no hubiera reparado en el asunto como para darle importancia. Lo cierto es que el consejo no fue atendido, excepto por esos tiempos y, como decimos, desde el siglo pasado hasta el presente el procedimiento seguido ha sido por completo el inverso al aconsejado por Alberdi. No es difícil imaginar cómo se escandalizaría nuestro autor si contemplara el derroche presente, ya en empleos públicos inútiles y superfluos, sino en la dilapidación sistemática de dineros públicos en prebendas y privilegios a sectores que directamente no trabajan, ni en el sector publico ni en el privado, viviendo de subsidios, planes sociales, transferencias directas y demás dádivas otorgadas por el estado asistencialista. Veamos que pensaba del gasto público aplicado a la educación:

"Si la dirección del gasto público es un medio de reglar la educación, las arcas del Tesoro deberían abrirse con doble facilidad cada vez que se trate de pagar la enseñanza de artes y oficios, de lenguas vivas, de materias exactas, de conocimientos positivos para el pueblo, en lugar de gastar dinero en difundir la metafísica, que conviene más a las épocas de demolición que a las de creación y organización."[4]

Evidentemente, Alberdi parecía opinar que la educación era asunto estatal antes que privado. Nuevamente hay que tener en cuenta el contexto histórico en el que escribía: una nación de gran extensión territorial, prácticamente desértica y con una elevadísima cuota de analfabetismo. Como vemos, Alberdi era patrocinador de lo que hoy en día podríamos llamar las carreras de "índole práctica". Escribía para un país en donde casi todo estaba por hacerse. Había que construirlo culturalmente. No deja de llamar la atención su alusión a la metafísica como más propia de "épocas de demolición". Hay un cierto dirigismo educativo en el párrafo, que denota las preferencias personales del autor en materia educacional.

"A propósito de este ramo del gasto público, convendrá no olvidar que la Constitución argentina hace depender la cultura del país de la educación que dan las cosas por sí mismas, de esa educación que se opera por la acción de la cultura extranjera venida en las poblaciones civilizadas de la Europa, y en los demás elementos de prosperidad y cultura que ella nos envía ya formados, al favor de las sabias franquicias que le abre la Constitución moderna argentina."[5]

Una nueva referencia a un tipo de educación de orden práctico ("la educación que dan las cosas por sí mismas") y –naturalmente- esa educación, atento las necesidades del momento que vivía la naciente nación, debería provenir casi enteramente del exterior, en particular de Europa, sin lugar a dudas el centro cultural por antonomasia de la época en la que nuestro autor escribe su obra. Hoy diríamos -frente a eta cita- que Alberdi estaba proponiendo que el estado importara la educación del exterior. Teniendo en cuenta el contexto, la idea era altamente plausible. Veía en ella una acción necesaria por parte del estado.

[1] Alberdi, Juan Bautista. Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina según su Constitución de 1853.
p. 199
[2] Alberdi....Ob. cit. pág. 199-200
[3] Alberdi....Ob. cit. pág. 201
[4] Alberdi....Ob. cit. pág. 204

[5] Alberdi....Ob. cit. pág. 205

Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina
Acción Humana
Argentina