martes, 19 de abril de 2016

EDDIE A. RAMÍREZ S., MENOS PETRÓLEO Y MÁS CORRUPCIÓN, LA ROJA PDVSA

La Pdvsa roja reconoció que cada mes produce menos petróleo, pero  niega la corrupción en la empresa. El número de barriles  que divulgó Rafael  Ramírez lo han ido sincerando gradualmente. No les quedaba otro remedio, ya que la producción de petróleo no se puede manipular como si fuese queso  llanero. El mundo petrolero y financiero se burlaba,  y se siguen burlando, de los informes de producción de Pdvsa. La corrupción era más fácil taparla, pero  ahora  está brotando   con más fuerza que el propio crudo.

Según el boletín mensual de la OPEP, Venezuela informó  que en marzo solo   extrajo  2.515.000 barriles por día (b/d), mientras que en el  2014 el promedio reportado fue de  2.683.000 b/d. Es decir que estamos produciendo 168.000 b/d menos  que el promedio del año pasado y 752.000 b/d menos que en el 2001.  Si se mantiene la producción actual,  este  año obtendremos 61.320.000 (sesenta y un millones trescientos veinte mil) barriles menos que el anterior y 274.480.000 (doscientos setenta y cuatro millones cuatrocientos ochenta  mil) barriles menos que en el 2001.  Cifras oficiales de Venezuela. Las que estima la OPEP  son más graves.
¿Cuál ha sido la evolución de los  otros cuatro países con los que constituimos inicialmente la OPEP? Irán está produciendo 3.385.000 b/d, Irak 4.775.000 b/d, Kuwait 3.000.000 b/d y Arabia Saudita 10.225.000 b/d. O sea que, con respecto a nuestros socios fundadores, solo estamos produciendo un 10,5%, mientras que cuando si inició la OPEP en 1960 nuestro aporte era del 36%.  Si el cálculo lo hacemos en base a los 32.310.000 b/d que producen los actuales 13  países que integran la organización, según reporta la misma en base a fuentes secundarias de información, nuestra contribución es de solo 7,2%.
No solo disminuye nuestro peso dentro de la OPEP, sino que cada trabajador nuestro `produce menos barriles por día. En el 2001 la Pdvsa meritocrática produjo 3.267.000 b/d con un fuerza laboral de 69.284 trabajadores (40.955 propios y 28.329 contratados), mientras que el último Informe de Pdvsa ( 2014) reportó una fuerza laboral de 172.824 trabajadores ( 116.806 propios en Venezuela, 25.698 contratados  en actividades petroleras y 30.320 también nómina Pdvsa en actividades no petroleras). 
Mientras la producción petrolera  desciende, la corrupción en Pdvsa  aumenta.  Ya no son los  800.000 dólares que llevó Antoniní a la campaña de la Kichner, ni los más de 300 millones de dólares del Fondo de Pensiones de los trabajadores que dilapidó  Illaramendi  contratado por la directiva de Rafael Ramírez y Eudomario Carruyo, con la complicidad de Juan Montes, ejecutivo de la Pdvsa roja,  tampoco el sobreprecio con el que se contrató la gabarra  Aban Pearl que se hundió antes de perforar un centímetro. 
Ahora son miles de millones de dólares  que han aflorado con las confesiones de   Roberto Rincón y Abraham Sheira de haber pagado  comisiones, así como las  de los exempleados de Pdvsa Servicios  Ramos Castillo, Christian Maldonado y Gravina Muñoz, quienes favorecieron a contratistas. Desde luego estos empleados de menor nivel no tienen toda la responsabilidad en el otorgamiento a dedo de las licitaciones.    Necesariamente hay comprometidos ejecutivos a los que alguien protege. No es un secreto la corrupción en las compras   de Bariven  y en las operaciones de producción. En Estados Unidos hay investigaciones y detenidos por violaciones a sus leyes. En Venezuela solo alcahuetería.
Recientemente los Panama Papers destaparon otra olla. No es un delito tener cuentas o registrar compañías en los llamados ¨paraisos fiscales¨, el delito  está en el  origen ilegal de algunos  fondos, en evadir  impuestos y en no consignar la  declaración jurada de bienes obligatoria para  empleados   públicos y para quienes laboran en   empresas del Estado. Nuevamente suenan nombres conocidos de altos funcionarios o exfuncionarios de la Pdvsa roja.  La Contraloría, la Fiscalía y la directiva de Pdvsa se siguen haciendo de la vista gorda.  Para que haya mayor producción de petróleo y menos corrupción es requisito necesario, aunque no suficiente, que Maduro abandone Miraflores.
Como (había) en botica: El Padrino rojo ahora quiere que también los soldados se unan a la Guardia Nacional para reprimir las protestas del pueblo. Paralelamente, ordenó realizar una campaña escolar para elevar la imagen del soldado mediante la formación  de  ¨ un nuevo ciudadano con conciencia socialista¨. Solo ganarán respeto cuando cumplan y hagan cumplir la Constitución. Se acentúa la militarización del régimen.  La elección de gobernadores es importante y por ello los partidos deben seleccionar candidatos no quemados,  pero lo urgente es salir del régimen ¡  No más prisioneros políticos, ni exiliados!
Eddie A. Ramírez S.
eddiearamirez@hotmail.com
@eddieAramirez
Miranda - Venezuela

MARY ANASTASIA O'GRADY, LOS MODELOS DE DONALD TRUMP

Los partidarios de Donald Trump creen que es un candidato innovador cuyas ideas nunca han sido implementadas. Se decepcionarían al saber que el manual político de Trump es sacado directamente de la América Latina del siglo XX. Si llega a ser presidente, Estados Unidos será probablemente tan exitoso como lo fue la región bajo este tipo de liderazgo.

América Latina aprendió a las malas durante los últimos 100 años que el capital va, y se queda, donde hay un estado de derecho que lo trata bien. Es la razón por la que EE.UU. se ha desarrollado y la mayoría del resto de América se ha quedado rezagada.

Trump cree que el estado de derecho es para los débiles. Sus simpatizantes lo adoran porque promete superar la inercia institucional y simplemente decretar lo que le venga en gana, como un caudillo. Esto no va a terminar bien.

De ser elegido, Trump heredará un país en el que el estado de derecho ya se encuentra bajo asedio por parte del presidente Barack Obama. Con mucha palabrería y gobernando por decreto cuando el Congreso —la rama constitucionalmente equivalente del gobierno— no accede a sus peticiones, Obama es un clásico demagogo latinoamericano.

Los conservadores de EE.UU. detestan la renuencia del actual mandatario a reconocer las tradiciones pluralistas de la república y las limitaciones sobre el poder ejecutivo. Sin embargo, hubo una época en la que una oposición leal consideraba este abuso de poder como una anomalía, una interrupción temporal en lo que normalmente es un país con una institucionalidad robusta.

Ahora, el Partido Republicano alberga otra facción y está pidiendo su propia “mano dura”. Lejos de restaurar el respeto por la Constitución, Trump promete ser más Obama que Obama. A sus seguidores les parece bien. Es su turno. Lo que quiere decir que nos estamos convirtiendo en Bananalandia.

El eje de la campaña de Trump es su compromiso de violar la ley de implementación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés), que fue aprobado por la Cámara de Representantes y el Senado y promulgado por Bill Clinton en diciembre de 1993. Trump dice que impondrá aranceles de 35% sobre los autos y las autopartes provenientes de plantas de México como una forma de atraer empleos manufactureros a EE.UU.

Para destruir el Nafta de manera legal, un presidente Trump tendría que convencer al Congreso de derogar la ley que lo implementó. Eso sería una enorme tarea, dado que la economía norteamericana está altamente integrada luego de dos décadas y miles de millones de dólares de inversión que interconectan a las tres economías. Cientos de miles de empleos dependen ahora de los flujos continentales de comercio.

Trump no puede pensar que el Congreso hará explotar la economía estadounidense para perjudicar a México. Así que está fanfarroneando para ser electo o planea eludir la legislación estadounidense emitiendo un decreto unilateral imponiendo los aranceles.

Los defensores de Trump respaldan esta promesa de un uso inconstitucional del poder ejecutivo porque buscan erradicar el “establishment”. Pero este es un juego peligroso.

A menudo, es fácil encontrar una excusa, una indignación moral, para permitir los actos inconstitucionales de un hombre fuerte. Venezuela, que hasta que Hugo Chávez llegó al poder en 1999 era una las democracias más longevas de América Latina, es un ejemplo. En 1998 los precios del petróleo estaban en un nivel bajo, la economía iba a la deriva, la corrupción era rampante y Chávez, que no pertenecía a la clase política tradicional, prometió derrumbarlo todo. Cumplió. Una vez que la ley fue destruida, no hubo forma de controlarlo.

Medio siglo antes, otro populista autoritario, Juan Domingo Perón, recogió las banderas del italiano Benito Mussolini y se convirtió en defensor de los “descamisados” argentinos. Perón socavó el estado de derecho tan profundamente que el rico país de inmigrantes aún no se recupera.

Los candidatos republicanos en EE.UU. coinciden en el diagnóstico de los problemas económicos del gobierno de Obama. Pero hay una enorme división sobre cómo resolverlos. Trump, que irónicamente dice que es un buen negociador, tiene un plan que depende profundamente de la violación de los compromisos asumidos por EE.UU. bajo el derecho del comercio internacional.

EE.UU. es firmante de numerosos acuerdos de la Organización Mundial del Comercio, que están diseñados para impedir que sus miembros regresen al proteccionismo de los años 30. Si Trump decreta unilateralmente un nuevo arancel sobre los bienes fabricados en el exterior, debemos suponer que los socios comerciales de EE.UU. se quedarán de brazos cruzados. Es más probable que cuestionen estas acciones extralegales ante los tribunales y ahí EE.UU. perderá. Mientras tanto, los estadounidenses pueden esperar guerras comerciales que golpearán a los consumidores y a los exportadores.

Trump promete que su disposición para abusar del poder de la presidencia no termina con los temas económicos. El jueves por la anoche reiteró (antes de retractarse) que los militares estarían obligados a obedecer órdenes ilegales si él las diera.

Otra similitud entre el candidato y cada generalísimo que haya existido es su plan de encontrar una forma para demandar a quienes lo critican públicamente. Tal vez esté escuchando los consejos del hombre fuerte de Ecuador, Rafael Correa.

Es poco probable que los inversionistas cooperen con un volátil presidente Trump. Hay otros destinos para su capital.

Mary Anastasia O'Grady
O'Grady@wsj.com
@MaryAnastasiaOG
The Wall Street Journal
Blog de Mary Anastasia O'Grady

Nueva York - Estados Unidos

ALEJANDRO MENDIBLE, LA PRESIÓN DEL DESCALABRO LULISTA, Y EL CAMBIO EN VENEZUELA

El Lulismo ganó las elecciones en el 2002 pero no pudo elaborar una nueva constitución que le permitiera tomar el Estado brasileño, a diferencia delo que hizo el Chavismo en Venezuela.  En tal sentido,  el Lulismo tuvo que ceñirse a las normas constitucionales de 1988, cuya carta magnafue sancionada por la sociedad civil después  de una amplia conciliación democrática que sepultaba los veinte años de dictadura militar.

Sin embargo, el nuevo gobierno brasilero además de los loables  propósitos políticos  de cambio social tenía una carta secreta “fidelista” para usar durante el juego democrático, consistente en apropiarse del poder. Con tal propósito, el Partido de los Trabajadores (PT)desde el gobierno  monta  una amplia estructura paralela de corrupción cuya fuente principal de  abastecimiento era Petrobras,la principal compañía nacional de petróleo. Para controlar el  congreso y  asegurar los votos necesarios  deorientacióndel gasto de las inversiones públicas el PT favoreció la creación de pequeños partidos para  aumentar  la presión en el congreso y esta componenda la vincula con las grandes compañías privadas brasileñas como por ejemplo la Odebrecht que en definitiva realizaba las obras acordadas.
El descubrimiento  de la sórdida red dejó al PT al desnudo ya que si bien es cierto,   la corrupción nunca fue ajena al gobierno del Brasil, en esta oportunidad  era una operación orquestada de manera siniestra como estrategia para anularla oposición y  preservar el poderdel partido Lulista. Esta situación se agiganta cuando se descubre la acción de la presidente Dilma de maquillar  las cuentas de la nación para ganar las elecciones en un segundo término.
Ante este manifiesto delito fiscal la clase política opositora reacciona,e incluso el partido conservador aliado y base de estabilidad del gobierno el PMDB  se voltea  creando un amplio frente que apela a la Constitución para aplicar el impeachmenty separar a Dilma del cargo,propinándole un certero golpe al modelo Lulista.
Esto difiere de lo ocurrido en Venezuela en el año 2002,cuando los sectores políticos opositores  no encontraron  una salida institucional para liberarse de lo que veían venir con el autoritarismo Chavista y actuaron junto con los militares en un golpe de estado fallido que terminó por fortalecer el gobierno que impone un estatismo asfixiante a la sociedad civil.
En Brasil, el juicio al presidente es un asunto legal y no un golpe de estado, lo que obliga al PT y a otros sectores de izquierda a una revisión crítica profunda de sus actuaciones en función de sus pretensiones de participar en las elecciones del año 2018.
Asimismo, este golpe certero al Lulismo,se produce luego de  la derrota electoral del Kirchnerismo en Argentina, lo cual aumenta la presión por una salida democrática en Venezuela,  cambia  la orientación del Mercosur y crea un nuevo sentido a la unión regional sudamericana.  Al final de la votación de la Cámara de Diputados  del Brasil queda una lección para Venezuela: la ética  y la política  deben caminar juntas.
Alejandro Mendible
mendiblealejandro@gmail.com
Caracas – Venezuela

Enviado a nuestro correos por
Jesús Enrique Matheus Linares
jmateusli@gmail.com
@UranioMomoy
Caracas - Venezuela

VICTOR RODRIGUEZ CEDEÑO, REENCUENTRO, RECONCILIACIÓN, JUSTICIA, PAZ Y PROGRESO

En su infundada y contradictoria decisión de la semana pasada, el Tribunal Supremo de Justicia declaró inconstitucional la Ley de Amnistía aprobada por la Asamblea Nacional. En su decisión, el TSJ se refiere de manera equivocada a los crímenes de lesa humanidad, a las violaciones de derechos humanos y a los crímenes de guerra para fundamentar la inconstitucionalidad de la Ley. Más grave aún, el Tribunal Supremo o más bien los redactores externos de la decisión consideran, al justificar políticamente su decisión, desvirtuando el sentido y el alcance de su función judicial, que “las amnistías son manifestaciones de la justicia transicional que se refieren a verdaderos momentos de ruptura y a la necesidad de instaurar una comunidad política (…) lo que invalida (…) la ley bajo examen.”  

Paradójicamente y al mismo tiempo, al negar el TSJ la posibilidad de un proceso de justicia transicional, Maduro anuncia otro de sus mecanismos, a través de la creación de una Comisión de amigos que lejos de buscar la verdad, no es más que otro brazo del régimen para perseguir y amedrentar, en la que lamentable y penosamente participan personalidades como el ex Primer Ministro español José Luis Rodriguez Zapatero, una vez respetable dirigente social demócrata, defensor de la democracia y de los derechos humanos.

Independientemente de lo que podamos pensar de la decisión del  TSJ y de las aberraciones en la que incurre un régimen en etapa terminal, todos somos conscientes de que estamos en momentos muy difíciles que sólo con inteligencia y buena voluntad podríamos superar. No es fácil, por supuesto, encontrar espacios comunes, en pocas palabras, un mínimo común denominador, que permita un acercamiento básico en medio de una polarización de la sociedad antes nunca vista, cuando tenemos a un régimen que irrespeta la Constitución, desprecia las libertades y viola de manera sistemática y generalizada los derechos humanos de los ciudadanos, no solo opositores, perseguidos por su manera de pensar y por la osadía de protestar en contra de los abusos, sino de todos los venezolanos a los que se les impide el ejercicio de sus derechos igualmente fundamentales, el de alimentación y el de la salud por delante.

Para muchos estamos en una situación que supera la simple confrontación y que, lamentablemente, parece conducirnos a la ingobernabilidad y peligrosamente hacia conflictos mayores cuyas gravísimas consecuencias, las sociedades, esperanzadas en las soluciones, no perciben en sus inicios.

De la manera más irresponsable, las instituciones del régimen insisten en desconocer la realidad y en despreciar los mecanismos pacíficos que pueden permitir la salida de la crisis y el inicio del camino hacia la construcción de la Venezuela que todos, sin distinción política ni de ninguna otra naturaleza, queremos.

Mientras haya presos políticos y no se abran espacios de diálogo y de consenso no habrá el reencuentro, menos aún la reconciliación y la paz que todos aspiramos . Y sin ello, mucho menos habrá soluciones a la crisis integral que atraviesa el país. Hablar de justicia transicional, en definitiva, favorece al país y no solamente a un grupo de la sociedad. Habrá que recurrir a este mecanismo y en ese contexto habrá de crearse una auténtica Comisión  de la Verdad, independiente e imparcial, integrada por gente seria y responsable que con autonomía pueda decirnos lo que realmente ha pasado estos años y por qué ha pasado.

La sociedad venezolana quiere que se determinen las responsabilidades de los autores y responsables de las violaciones de los derechos humanos y por la realización de una serie de delitos que afectan el funcionamiento del Estado, lo que lejos de significar venganza, expresa justicia.  Las víctimas y sus familiares, la sociedad entera, exigen que se les reconozca y que se les acuerde la reparación debida ante los daños causados.

Vendrán tiempos de cambio y se reestablecerá el orden y las libertades. Negar la transición es negar la crisis y las soluciones, es despreciar al pueblo, irrespetar a la nación y destruir el Estado.

Victor Rodriguez Cedeño
vitoco98@hotmail.com
@vitoco98
internacionalista
Caracas - Venezuela

ALBERTO MEDINA MÉNDEZ, LA CONTROVERSIA SOBRE UBER. DESDE ARGENTINA

La llegada a estas latitudes de este novedoso sistema instaló un apasionante debate con múltiples aristas, que merecen ser abordadas para comprender con mayor claridad los prejuicios, paradigmas y contradicciones con los que la sociedad contemporánea decidió convivir en la actualidad.

No es un fenómeno estrictamente local. Esta polémica ya es global y poco tiene que ver con los parámetros culturales domésticos de cada país. Esto ya no es noticia, porque ha ocurrido, hace muy poco tiempo, en otros lugares distantes, con diversos matices pero idénticas características.

Algunos argumentos se repiten hasta el cansancio y ocupan el centro de la escena en estas discusiones. Sin embargo, no son las únicas enseñanzas que quedan como herencia de éste particular ida y vuelta.

Los relevamientos más serios afirman que la mayoría de la gente prefiere estar del lado de Uber aduciendo que se trata de un servicio de mayor calidad, cómodo, seguro y más barato que el que ofrece un taxi.

Los usuarios han inclinado la balanza apelando siempre  a motivos de absoluto orden práctico, con un alto grado de sensatez y sin recurrir a sofisticados razonamientos ideológicos, jurídicos ni morales.

Los detractores de Uber, por el contrario, alegan que es un servicio ilegal, intentando de ese modo custodiar los intereses económicos de los taxistas, que intimidan desde esa prerrogativa formal que hace viable su actividad.

Es este el debate de fondo entre la legalidad y la moralidad. Sin entrar en pormenores jurídicos, los usuarios que prefieren esta moderna alternativa sostienen, con mucho criterio, que ellos solo invocan su legítimo derecho a concretar un acuerdo voluntario entre individuos que pactan un valor monetario a cambio de un servicio y cuestionan enérgicamente la supuesta potestad del Estado de restringir este tipo de posibilidades.

Esta visión objeta aquella trillada frase que dice que "las leyes están para cumplirse". Es la moralidad de una decisión la que realmente legitima la vigencia de las normas. Ellas no se convierten en buenas y sabias por el solo hecho de haber sido redactadas y aprobadas por los legisladores.

Es importante entender  que los gobiernos tampoco son neutrales en estas disputas, porque sus propios intereses son parte central del debate. El sistema de licencias otorgados a los medios de transporte les generan cuantiosos ingresos al Estado y, entonces, los funcionarios también son protagonistas de esta maraña de beneficios que prioriza lo recaudatorio.

Ni hablar de los taxistas, que pagan impuestos al fisco y cumplen requisitos formales para circular a cambio de esa retorcida protección con la que pretenden sojuzgar a los consumidores cercenándoles su capacidad de elección. Ellos son cómplices y no víctimas. Pagan tributos a los gobiernos para obtener una "concesión monopólica", alquilando un zoológico para cazar dentro de él a su voluntad, eliminando cualquier competidor externo.

Los gobiernos nacieron para asegurar derechos a los ciudadanos. No brotaron para prohibir actividades que los ciudadanos desean hacer ejerciendo su libertad, sin dañar a terceros. Una persona decide que otra lo traslade hasta su destino y lo compensa con una suma de dinero acordada, sin perjudicar a nadie. Proteger a los que cobran más caro y prestan un peor servicio no es función del Estado. Los circunstanciales "perdedores" podrían mejorar sus prestaciones y bajar sus precios para ser elegidos genuinamente en vez de obligar a todos a consumir su patético servicio.

Es increíble que aún algunos individuos estén dispuestos a fomentar monopolios artificiales engendrados a la sombra de normas inmorales, que preservan inocultables intereses sindicales para el provecho de personas que viven a expensas del esfuerzo de los demás, solo porque instrumentaron un perverso régimen de onerosos permisos especiales que les permiten recaudar dinero espurio cobrándole mayores precios a los indefensos consumidores finales.

El circuito pergeñado se desmoronará cuando se eliminen regulaciones, se supriman privilegios y se quiten impuestos. Eso colocará a los que deseen ejercer esta actividad de transportar personas, en igualdad de condiciones. En ese libre juego de competencia los mejores sobrevivirán, y los que no traten bien a sus pasajeros y cobren más caro, no tendrán clientes.

No se puede tapar el sol con un dedo. El progreso tecnológico y la creatividad humana emergen cotidianamente y permiten a la sociedad desarrollarse. Impulsar arcaicos sistemas que fueron superados no tiene ningún sentido. Aducir que se pierden fuentes de trabajo es una gran falacia porque cuando unas desaparecen germinan nuevas mucho más eficientes.

Si se aceptará esa pérfida lógica, habría que regresar al correo postal y eliminar los envíos electrónicos, renunciar a la tecnología y volver a la época de las cavernas.  Solo se debe avanzar en libertad, incentivando el talento creador del hombre. La mayoría de los adelantos del presente permiten a la humanidad vivir más y mejor, por lo que no parece inteligente despotricar contra todo lo que se usa a diario con enorme satisfacción.

Aun persisten igualmente algunas contradicciones. No se entiende porque mientras se apoyan este tipo de interesantes iniciativas, no se razona de igual modo cuando los gobiernos justifican medidas proteccionistas obligando a los consumidores a pagar más por lo mismo. Las barreras arancelarias gozan aún de muchos promotores, inclusive de quienes se perjudican pagando en exceso por cosas de menor calidad, solo para proteger a industriales ineficientes. Es un debate pendiente en la sociedad.

La discusión de estas semanas no gira alrededor del presente de un original medio de transporte. Es acerca del cuestionable valor moral de las leyes, es sobre la libertad de emprender y también de elegir sin restricciones, pero fundamentalmente es sobre el nefasto poder de las corporaciones en alianza con los gobiernos de turno, de cualquier color político. Son los mismos que siempre priorizan sus conveniencias sectoriales por encima de las decisiones de los individuos. Las discusiones no fueron en vano porque ha quedado en evidencia el gran legado de la controversia sobre Uber.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com
amedinamendez@arnet.com.ar
@amedinamendez
Argentina

ALFREDO M. CEPERO, YO NO VOY A CUBA

¿VOLVER?
"Solo pueden volver los que se han ido,
Y en suelos del destierro han sepultado
recuerdos, anhelos y pasados…
¡Yo no puedo volver, yo no me he ido !"

La diáspora cubana--no el exilio que ni se rinde ni se vende--anda una vez más revuelta por estos días con noticias, anuncios comerciales, declaraciones, rumores y recriminaciones sobre cruceros en lujosos barcos para visitar la cápsula de tiempos arcaicos, miseria económica y ruina moral creada por los diablos de Birán en la otrora Perla de las Antillas.

Las condiciones para esas excursiones son vejaminosas y excesivamente onerosas. A muchos se les niega el derecho a viajar por el sólo hecho de haber nacido en Cuba. Quienes reciben el permiso del régimen para viajar se ven obligados a pagar cantidades varias veces superiores a las pagadas por cruceros similares en la misma área del Mar Caribe. Pero nada de eso parece molestarle a gente que padece de una dosis masiva de frivolidad, una absoluta falta de sensibilidad y una supina ignorancia sobre las condiciones precarias en que vive el cubano de a pie, que constituye la mayoría de nuestra población.

Por otra parte, ni me molesta la conducta ni perderé el tiempo analizando las razones de los extranjeros que participen en estas excursiones. Su ignorancia está, hasta cierto punto, justificada y nadie suda ni sufre los dolores ajenos. Mi condena es contra aquellos viajeros que han mentido para lograr un estatus de exiliados que no merecen y aquellos que crecieron en el exilio escuchando el relato de padres que sufrieron persecución y despojo por parte de la tiranía. Pero mi condena más enérgica la reservo para esa minoría de viajeros que, habiendo perdido su juventud en las cárceles castristas y habiendo sufrido la pérdida de fortunas bien habidas, se someten a la indignidad de pedir premiso para visitar la patria a la que tienen derecho por el solo hecho de su nacimiento.

Confieso que me cuesta trabajo encontrar las razones por las cuales esta gente se somete a tamaña humillación. Tengo que pensar en que tienen un concepto totalmente equivocado de la patria y en que su patriotismo se expresa en tendencias hedonistas, conceptos simplistas y conductas ridículas. Pienso que confunden a la "esbirra" de Omara Portuondo con el portento de patriotismo que fue nuestra cubanísima Celia Cruz y que se emocionan oyendo una tonada del Buenavista Social Club como si escucharan el Himno Nacional Cubano. Pienso que cuando se llenan la panza de frijoles negros y se beben un daiquirí en El Floridita se sienten émulos de Antonio Maceo y herederos de José Martí.

El problema para estos infelices es que su forma de mirar la patria y de expresar el patriotismo están totalmente divorciados de la realidad histórica. Quizás la frase más lapidaria de Maceo fue: "La libertad no se mendiga. Se conquista con el filo del machete". Y nadie es más mendigo que quien pide permiso para visitar su patria.

Como hombre de letras y virtuoso de la palabra, Martí fue mucho más lejos. En su artículo: "La republica Española ante la Revolución Cubana", de 15 de febrero de 1873, Martí escribió: "Patria es algo más que opresión, algo más que terreno sin libertad y sin vida, algo más que derecho de posesión a la fuerza. Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladores de amores y esperanzas". Un concepto totalmente distinto de la Cuba de los últimos 57 años, que todavía perdura y que estos viajeros ayudan a prolongar apuntalando a los tiranos.

Esa es la Cuba que yo no visito y no visitaré jamás en papel de turista mientras exista la tiranía. Ningún cubano que se respete ni que tenga claro el concepto de la patria puede ir a nuestra isla encadenada que no sea con el objeto de combatir a quienes la oprimen. Si ya resulta difícil combatirlos con las armas en la mano, tenga por lo menos ese cubano el coraje de hacerlo con los medios a su alcance, tal como lo hacen opositores verticales como el doctor Oscar Elías Biscet y los miembros del Partido Unión por Cuba Libre, con quienes me honro en formar parte del Proyecto Emilia.

En conclusión, yo no voy a Cuba porque mi Cuba no está representada por terrenos, calles o edificios. Mi Cuba es la de José Martí que es "comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladores de amores y esperanzas". No voy a Cuba porque me sería metafísicamente imposible regresar al lugar que nunca he abandonado ya que, como mi difunto amigo Emilio Cosío: "¡Yo no puedo volver, yo no me he ido !" No voy a Cuba porque, para amarla y servirla, no tengo que pisar su tierra, llenar las arcas de sus opresores y ser testigo de sus miserias mientras ingiero manjares y duermo en cama blanda de barcos de lujo. Cumplo con mi deber de hijo que no abandona a la madre que le dio la vida del espíritu y de la esperanza denunciando a sus tiranos y luchando por su libertad. Con eso me basta para vivir tranquilo y para nutrir cualquier herencia de patriotismo y civismo que pueda dejarle a mis hijos.

Alfredo Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com
Estados Unidos

ALEXIS ORTIZ, POPULISMO

         Desde que Marco Tulio Ciceròn fustigò en el antiguo Senado romano al demagogo golpista Lucio Sergio Catilina, con sus paradigmàticas “Catilinarias”, e incluso antes, la peste política del populismo ha agobiado al gènero humano.

         Quizàs por eso el portentoso Mario Vargas Llosa llegó a afirmar: “El populismo no lo erradicas nunca. El populismo siempre està”. Es mimético decimos nosotros, se adapta a las tiranìas y a las democracias, se favorece de la política como show, tan cara a la cultura mediática y sabe aprovechar la redes sociales para sus mensajes engañosos.
         Y en los tiempos que corren el populismo encontró un nuevo aliado, las encuestas. Un instrumento que le permite conocer que quiere la gente, para ofrecérselo con descaro, no importa que la oferta no se pueda cumplir. El populista piensa que lo importante es ganar simpatías y/o elecciones y, después, que sea lo que Dios quiera (siempre y cuando èl se mantenga en el mando).
         El populismo no tiene líderes, democráticos, tolerantes y pedagógicos, sino caudillos, arbitrarios, ambiciosos, acaparadores de poder, continuistas, siempre fingiendo amor por el pueblo irredento y esperanzado.
         El populismo vive en la Amèrica Latina de hoy en los  regímenes de Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Se libraron de ese flagelo Honduras parcialmente, Paraguay, Argentina con el triunfo de Macri y posiblemente Brasil, con el escándalo que afecta a Lula Da Silva y Dilma Roussef.
         Y las caras del populismo se benefician del espectáculo polìtico mediático, entre otros, Lòpez Obrador en Mèxico, Pablo Iglesias en España, la candidata Mendoza en Perù, Valera en Panamà y los aspirantes presidenciales Trump y Sanders en Estados Unidos.
         Pero no lo olvidemos, el populismo es un incordio en la oposición y una calamidad en el gobierno.
Alexis Ortiz
jalexisortiz@gmail.com
@alexisortizb
Estados Unidos

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, EL TIEMPO, GUILLOTINA DESPIADADA

El socialismo corrupto de Latinoamérica nuevamente sufre una gran derrota, en esta oportunidad le correspondió el turno al Gobierno brasileño.

La cámara de Diputados de Brasil autorizó este domingo el juicio político para destituir a la presidenta Dilma Rousseff dejando al izquierdista Partido de los Trabajadores a punto de ser removido de la jefatura que ejerce hace 13 años en el gigante país.

A esta debacle se suma la de Cristina Kirchner en Argentina, la derrota en Bolivia de Evo Morales, la de la Alcaldía Mayor en la ciudad de Bogotá y la estridente derrota del chavismo en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre pasado en Venezuela.

En conclusión, el Gobierno de Nicolás Maduro que según la última indagación en este mes de abril de la encuestadora Hercon únicamente el 11.1% tiene esperanza que este Gobierno resuelva la crisis, pero hurgando en sus números solo 2% calificó la actual administración de bueno.

De manera que los espacios a Maduro empiezan a cerrárseles dentro y fuera de nuestras fronteras dejándole un estrecho margen para las maniobras políticas, sin posibilidades de ganar unas elecciones sea cual sea la metodología que se escoja para salir del actual régimen.

Hay un elemento que está perfectamente determinado y es que tanto el pueblo como la sociedad civil organizada se mantienen firmes en su voluntad de cambio, le es indiferente la metodología que se escoja para que se consuma el cambio de Gobierno.

Hasta ahora los partidos que integran la Mesa de Unidad Democrática decidieron tomar el camino del referéndum revocatorio donde el factor tiempo es determinante. Mejor dicho, lo es todo prácticamente, mientras tanto ya ha sido víctima de las tácticas dilatorias de las rectoras del Consejo Nacional Electoral. Tanto que a lo largo de treinta días ni siquiera se ha logrado que este organismo entregue las planillas para dar el primer paso de lo que pudiera ser un impreciso calvario.

Todos sabemos que de no ser este año el proceso revocatorio, pues, simplemente el triunfo en el año 2017 sería totalmente insubstancial por el hecho de que el sustituto sería el vicepresidente que para entonces ocupe ese cargo a quien correspondería terminar el periodo en 2019.

El tiempo es una guillotina despiadada que cuelga inclemente del cuello de las fuerzas democráticas. Además, súmele que hay que tomar medidas para las votaciones de los gobernadores de Estado,  preparase para organizar las primarias para la selección de estos candidatos, en fin.

Por muchas razones largas de enumerar la oposición debe ir pensando muy seriamente en la posibilidad de activar en su lugar la Constituyente que no tiene un lapso predeterminado para su ejecución. A parte le permite un cambio absoluto de todos los poderes, es un pacto amplio de máximo consenso que excluiría las sanguijuelas enquistadas en ellas. 

Finalmente, la constituyente tiene como facultad cambiar todo el orden constituido así como a todos los poderes electos y revocarlos y/o suspenderlos, asimismo hacerlos rendir cuentas por sus actos y gestiones, mediante un poder ilimitado.

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez
Carabobo - Venezuela

ISAAC VILLAMIZAR, VAGOS Y MALEANTES

Cuando Chávez el 30 de abril de 2012 le colocó el “Cúmplase” al Decreto Ley Orgánica del Trabajo, Los Trabajadores y Las Trabajadores, al lado de su firma, en el texto original reproducido en la Gaceta Oficial, escribió “Justicia Social”. Y quien hoy funge como Presidente de la República, siendo Ministro de Relaciones Exteriores, con su puño y letra, allí mismo, rotuló “Venceremos”. En esta Ley del Trabajo se enuncia como principio que el trabajo es un hecho social y goza de protección como proceso fundamental para alcanzar los fines del Estado, la satisfacción de las necesidades materiales, morales e intelectuales del pueblo y la justa distribución de la riqueza. Asimismo, en la ley se asegura que el proceso social del trabajo tiene como objetivo esencial la producción de bienes y servicios que aseguren la independencia económica, así como la participación activa, consiente y solidaria de los trabajadores en los procesos de transformación social.

Si de justicia social se trata, tal como lo autografió el difunto presidente, el trabajo debe propender no sólo a la igualdad de oportunidades, a una distribución de la  riqueza que reduzca la diferencia entre los ricos y  los necesitados, a la solicitud y consecución del bien común con el esfuerzo de todos, a darle a la justicia la connotación de la preocupación social para el desarrollo humano y de la sociedad, sino también a utilizarse como un mecanismo para superar la pobreza, el desempleo y la explotación a través de ideologías aberrantes.
Venezuela no llegará nunca a estadios de verdadera justicia social si no se cultiva, promociona y defiende el trabajo, la ocupación digna y el esfuerzo común. Los países que han estado en la mayor miseria, luego de guerras, catástrofes naturales y debacles económicas, y que luego han llegado a niveles envidiables de calidad de vida, lo han conseguido, primordialmente, entendiendo que con la educación y el trabajo se derrotan las dificultades. Qué contradicción tan grande cuando Chávez y el presidente actual firman una Ley del Trabajo que reproduce el principio constitucional de que la educación y el trabajo son procesos fundamentales para alcanzar los fines del Estado, entre ellos, el desarrollo de la persona y la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo, y quien nos gobierna le da por acabar progresiva y reiteradamente con el trabajo, decretando la vagancia. Que diría el difunto presidente, propulsor de la justicia social, del legado que ha tomado el presidente obrero. Ciertamente, nunca “venceremos” la pobreza material, mental y espiritual, con semejantes acciones absurdas y discordantes.
Es que estamos dirigidos en el país no sólo por maleantes, con amplio prontuario policial y delictivo, sino también por indolentes, tardos y ociosos, que pretenden inocular en la población tanto desgano. Me recuerdan la Ley de Vagos y Maleantes, que estuvo vigente durante toda la llamada Cuarta República, en la cual se definía a los vagos, entre otros, como aquellos que habitualmente y sin causa justificada no ejercían profesión ni oficio lícito y que por tanto constituían una amenaza para la sociedad, así como los que habitualmente transitaban por la calle promoviendo y fomentando la ociosidad y otros vicios; y a los maleantes, entre otros, como aquellos rufianes, brujos, hechiceros que explotaban la ignorancia y la superstición ajena, y los que habitualmente ocurrían a la amenaza de algún daño inmediato contra las personas o sus bienes con el objeto de obtener algún provecho, utilidad o beneficio. Y aunque la extinta Corte Suprema de Justicia, en 1997, la declaró inconstitucional, no está muy lejos el gobierno de reactivar esta ley, de seguir con esta inactividad.
Venezuela urge producir. Y lo requiere con el talento, la ocupación digna, la destreza continua y las ganas de “echarle pichón”, al mejor decir popular.  Venezuela exige conciencia colectiva de los inmensos beneficios que el trabajo arduo puede generar. En los despachos de los gobernantes venezolanos debería estar enmarcado el pensamiento de Albert Einstein: “El estímulo más importante para el trabajo, en la escuela y en la vida, es el placer de trabajar, el placer de sus resultados, y el conocimiento del valor del resultado para la comunidad.”
Isaac Villamizar
isaacvil@yahoo.com
@isaacabogado
Tachira - Venezuela

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, NECESITAMOS DE UN “REVOCATODO” SAINETE EN CÁPSULAS

Llegamos al límite del hastío; de recibir tanta infamia como obsequio a nuestra impasible, tozuda e inamovible ingenuidad. Se ha pregonado la realización de un revocatorio presidencial como la panacea al cambio total de esta desagradable realidad de lo inhumano.

Agarrar al actual presidente de la República por la solapa, ponerle fecha de vencimiento inmediato y vociferarle su infausto mandato en la cara, no asegura la solución real a todos los quebrantos nacionales.
Debe entenderse que el problema fundamental es haber recibido como un plomazo este sistema socialista que desangra la tranquilidad ciudadana, arruinando sin miramientos a cualquier nación más allá de las opulencias o riquezas imperantes, pues el único foco de su catalejo destructivo en la perpetuación del poder, a costa de la pobreza compartida del pueblo.
Urgidos estamos de un “Revocatodo”. Nuestra patria tiene sabor a cataclismo; a una inagotable desazón y pesadumbre. Como si una ráfaga adusta, fría y pegajosa inmutara el pensamiento elocuente y helara cualquier llama de iniciativa. Somos autómatas a destajo, pagando una promesa de una sinrazón desconcertante.
Hacemos un confuso mutis en un sistema recalcitrante, impropio, destructivo; que con su repartición de vejámenes hace fiesta en su acción de propiciar el  caos, desmigajando la capacidad productiva y señalando con su dedo mancillador a los lados, culpando al imperialismo, la oposición, guerra económica, los marcianos apocalípticos o al que le pueda calar el disfraz de hereje, cuando todo se centra en las entrañas putrefactas del poder del sistema socialista.
Basta de regalar desventuras en tropel. Basta de evadir la realidad, obsequiando falsedades como dádivas para los hambrientos. Tenemos un peliagudo contagio de inercia. Somos una caravana de ánimas compungidas, esperando el llamado del mercado para hacer la cola extrema.
Sólo apelamos como herramienta de desahogo, fundir nuestros pesares en quejas sentenciantes por las redes sociales o leer el vaticinio del fin de los tiempos comunistas en los ojos de santeros, brujos, prestidigitadores o visionarios de la baraja.
Formamos parte de una descabellada sociedad secreta de lo inusual, donde los militares se atrincheran en su reconfortante esquema de beneficios individuales; mientras, la justicia es un leve recuerdo de un pasado institucional que escapó hace tiempo, dejando una estela de desorden y desagravios.
Cansados estamos de contar escombros de una nación sin problemas graves en el pasado; pero ahora resulta insufrible permanecer en estas tierras bendecidas por la naturaleza, sin descomponer el rostro al salir a la calle y sufrir del “no hay” cotidiano. Vivimos en un “nada” estrepitoso que gime su carencia en la soledad de los grifos y en el fluido eléctrico acallado a diario en el sopor del calor y las tinieblas.
Por ello, el problema no es sacar a trompicones a un jerarca y quitarle su mandato como salida mágica para detener la ruindad nacional. Lo fundamental es restaurar la democracia execrando de una vez por todas, a este maledicente socialismo del Siglo XXI, que ha detenido a Venezuela en el tiempo, para llevarnos al primitivismo, la angustia y la confusión. En nuestras manos está el cambio.
José Luis Zambrano Padauy
jzambranopadauy@yahoo.com
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Zulia - Venezuela

EDUARDO GUZMAN PÉREZ, QUIENES SON LOS GOLPISTAS

 Maduro: “Es indestructible la hermandad de Cuba y Venezuela”
Quedará como una mancha imborrable, bochornosa, oprobiosa  y de indignidad en nuestra historia política, el hecho insólito del pisoteo a la soberanía nacional y  el asalto y saqueo   que los  criminales dictadores cubanos, los Castro y la boliburguesia roja  han hecho a Venezuela. Saqueo  que llevaron a cabo con la anuencia  insólita del brazo armado del Estado.  Ha sido un robo algo similar al que España en la época colonial    cometió en sus colonias  en Hispanoamérica. Y, similar al otro  saqueo y crímenes horribles que  Inglaterra llevo a cabo  en el Egipto, La India, Sud África  y el Asia hasta mediados del  siglo XX. En nuestro caso,  el saqueo de Cuba a Venezuela, es un hecho  motivo  de estudios en  Universidades  y por analistas  e   historiadores europeos y norteamericanos,  Repito,  un  hecho  llevado a cabo con la anuencia  de las cúpulas militares entre 2000 y 2016, que  permitieron el saqueo y la ruina económica y la debacle moral y espiritual de los venezolanos.

 En Investigaciones  que he hecho aquí  en Universidades  del estado de la Florida, encontramos cifras que demuestran ese  saqueo fue  iniciado por el difunto Comenzando  por el suministro de petróleo  regalado a  Cuba   en unos 500 millones de barriles de petróleo,  por un valor 36 mil  millones de dólares, en donde  un 70 % ese petróleo Cuba lo revenden en el mercado spot,  pues ellos  solo consumen 80.000/b/día  Petróleo que los tiranos Castro  tenían que cancelar   por un monto de  U.S.$ 20.000 millones, con plazos de 90 días,  y otros 15.500 millones de dólares al 1% de interés, con 2 años de gracia  a  un plazo de 25 años.  Esta cooperación económica, a costa de la miseria, del hambre y  de la salud de los venezolanos, fue  para   sostener la  sanguinaria tiranía cubana hasta su negociación con el imperio.   Robo cubano  que   no incluye, a  otros contratos con pérdidas millonarias para el país, entre ellos la reconstrucción de la refinería de Santa Clara  en el 2007 hecha con personal y recursos de Pdvsa a un costo de 65 millones de dólares. Entre 2007 y 2010,  el BANDES de Venezuela otorgó créditos por valor de 1.500 millones de dólares a Cuba. Y en enero de 2014 se suscribieron 56 acuerdos entre Cuba y Venezuela por un valor de 1.260 millones de dólares.  Sin sumar el  que debemos amortizar por 6.000 millones que  fueron otorgados por China en 2010 para financiar entre otros donativos  la terminación de la refinería de Cienfuegos, con garantía de pago con petróleo venezolano  a futuro  Así como desconocemos cuál  es el monto destinado a Dipro, y menos aún la composición de importaciones públicas y privadas; que lo que sí se sabe es que el total de importaciones cerró 2015 entre 40 mil millones y 43 mil millones de dólares (bienes y fletes), gracias a unos precios del petróleo relativamente más altos a los actuales y por un financiamiento de divisas extraordinario realizado por el gobierno
.En medio de este atraco de los cubanos,  nos encontramos que el volumen de barriles que genera el  flujo de caja por exportaciones,  está entre 1 mil 900 millones y 2 mil millones de dólares. Al precio promedio actual de barril de  la cesta venezolana de 25,4 dólares. Ese volumen generaría  un ingreso entre 17 mil 600 millones y 18 mil 550 millones de dólares.  Lo que evidencia porque no hay divisas para importaciones de alimentos y medicinas y ningún otro bien, ni  pagos a los proveedores de PDVSA.  En tanto,  el presidente del BCV  expreso que espera una reducción de 40% en las importaciones para este año,  lo que implica que en 2016 las importaciones bienes y fletes  caerán de 40 mil millones en el 2015 a 25 mil 800 millones de dólares en el 2016. De continuar  este escenario de avance de las importaciones del Estado, las del sector privado  caerían a  10 mil 800 millones de dólares. Eso significa  Más hambre, más penurias,  más enfermedades y agravamiento de la calidad de vida, más bachaqueo de la pichacha que de que nos alimentamos, mas desempleo, mas criminalidad y más impunidad, mas represión, es lo  que nos espera con una inflación de 2.200 % según el FMI para el 2017 y ellos en el poder  más corruptos más ladrones.
Mientras,  el servicio de la deuda pública externa  se estima 18 mil millones de dólares. La brecha entre ingresos y egresos de divisas irá desde 11 mil 600 millones de dólares  hasta 23 mil 200 millones de dólares,  en atención al  precio actual de los precios del petróleo, dependiendo del precio promedio anual que sostenga. Este es el verdadero  autogolpe que ellos anuncian  y que al final, improntamente, los derrocara y ellos lo saben. Alea jacta
Jose Eduardo Guzman Perez
guarauno2000@gmail.com
@guzmanperez1

Estados Unidos

CARICATURAS 19-04-2016, EL REPUBLICANO LIBERAL, DIARIO DE OPINIÓN, RAFAEL RÍOS Y/O EDUARDO SANTOS, HUMOR, DEL DÍA, FORMA ESPECIAL DE OPINAR, RECOPILACIÓN, MAS RECIENTES, VENEZUELA,
















Rafael Rios
rariga2@gmail.com

Eduardo Santos
eduardosantos211@gmail.com

@rariga

@edsantos211