lunes, 1 de marzo de 2021

GABRIEL BORAGINA, ¿POR QUÉ AUMENTA EL GASTO PÚBLICO?

Los números indican que el gasto público en los últimos años no ha dejado de subir, de la mano de los impuestos, empréstitos e inflación destinados a enjugar ese gasto. 

Los gobiernos miden el tema con una doble vara. Por un lado, condenan lo anterior en el plano del discurso, pero cuando -ya en el campo de la acción- deben tomar medidas al respecto estas suelen ser contrarias a lo declamado: o sea, aumentan aún más el gasto, los impuestos, los empréstitos y la inflación, en tanto el resto de las políticas económicas que adoptan tienden a reforzar el incremento de todas esas variables. 

¿Por qué sucede todo esto? La respuesta es larga y es imposible explicar el tema en pocas líneas, pero haremos el esfuerzo de síntesis sin perjuicio de remitir al lector a explicaciones más completas[1]. 

En la década del 30 se hizo popular un economista ingles llamado John Maynard Keynes cuyas teorías venían a poner literalmente "patas arriba" lo que los economistas clásicos y neoclásicos habían descubierto y que, con más o menos acuerdos, era lo que estaba admitido en el mundo económico y político hasta la aparición de Keynes y la divulgación de sus tesis, de las cuales sólo nos detendremos en la del gasto, ya que el resto las hemos analizado[2]. 

En términos muy resumidos y sencillos, Keynes postulaba que el gasto estatal no era "tan malo" como sostenían los clásicos, sino que, al contrario, era "bueno" y que en muchos casos no sólo eso, sino que era la "única" manera de "reactivar" la economía. Esta noticia fue un gran alivio para los gobiernos del momento que, anticipándosele a la teoría keynesiana, ya la había comenzado a poner en práctica aumentado sus presupuestos, incurriendo en repetidos déficits fiscales, abandonando el patrón oro con lo cual dejaban sus manos libres para imprimir dinero a gusto y de la tal manera catapultar la inflación sin restricciones, y demás acciones de corte estatista. 

Las ideas de Keynes fueron calurosamente bienvenidas, no sólo entre los políticos sino -y con mucho mayor entusiasmo- entre los intelectuales, profesores universitarios y hasta de la educación media (secundaria) las que se pasaron a enseñar en todos los niveles en la casi totalidad de los institutos educativos del mundo como si se tratara de una "verdad revelada", de una manera tal que no podía cuestionarse por nadie que se considerara "serio". 

En realidad, las ideas de Keynes tenían antecedentes en otros dos pensadores de fama igual o mayor que la del célebre economista inglés. Ellos fueron no otros que Karl Marx y Friedrich Engels que elaboraron un programa de diez puntos que dice lo siguiente: 

"En los países más avanzados convendrá generalmente adoptar las siguientes disposiciones: 

1. Suprimir la propiedad agraria, cuyas rentas se destinarán a fines de interés público. 

2. Imponer un duro y progresivo impuesto general sobre la renta de las personas físicas. 

3. Abolir toda institución hereditaria. 

4. Confiscar los bienes de oponentes internos y exiliados políticos. 

5. Nacionalizar el crédito, mediante la implantación de una banca enteramente dirigida por el Estado. 

6. Estatificar asimismo los medios de transporte y comunicación. 

7. Ampliar la esfera de actuación de las industrias estatales. 

8. Imponer a todos la obligación de trabajar. 

9. Asimilar campo y ciudad, mediante el oportuno control de los movimientos migratorios. 

10. Implantar la instrucción pública obligatoria, a través de escuelas y establecimientos exclusivamente regidos por el Estado."[3] 

Si analizamos detenidamente cada punto advertiremos que -con pocas excepciones- todos ellos incrementan el gasto público. Veámoslo: 

1.                  Esas rentas ¿adónde irían a parar si no era al erario público? 

2.                  No resulta necesario explicar a esta altura que el impuesto tiene por finalidad financiar al gasto público. 

3.                  Esos bienes irían naturalmente al fisco con igual objeto que el de nuestro punto anterior. 

4.                  Esos bienes hereditarios también tendrían el mismo destino del punto anterior. 

5.                  Esa banca son los bancos centrales del mundo de hoy. No conozco ningún pais que no tenga uno. No hará falta decir que su función es otorgar créditos al "estado" a gusto y necesidades decididas por los burócratas. 

6.                  La administración de los bienes estatales aumenta el gasto público como es fácil de entender. 

7.                  Las empresas del estado lo mismo. 

8.                  Los empleos públicos que la gente reputa "tan necesarios e insuprimible" se pagan con gasto público. Cada nuevo empleado estatal aumenta el gasto público. 

9.                  Los funcionarios necesarios de contratar para cumplir con este programa acrecientan el gasto. 

10.              La famosa "educación pública, universal y gratuita", que no es ni "pública", ni "universal", ni "gratuita" agranda el gasto. 

La cuestión central es que, popularmente todas estas ideas keynesianas y marxistas son ampliamente aceptadas aun por aquellos que dicen no ser ni keynesianos ni marxistas, y por aquellos otros que ni saben quiénes son Keynes, ni Marx, ni Engels. 

Entonces, el gasto público aumenta porque culturalmente estas ideas están tan impregnadas en la gente común y corriente, que ven con rareza a quienes sostienen que el aumento del gasto público "es malo". 

Muchos piensan que sin este gasto "no habría" trabajo para nadie o para la mayoría, que el gobierno no podría pagar sueldos ni jubilaciones y falacias de esta naturaleza que hacen "imprescindible" que el gasto estatal esté presente, y ven como "lógico" que cada vez sea mayor. 

Por eso muchos economistas han inventado una muletilla que ya ha pasado a ser una especie de dogma en el mundo de la economía, y es el que dice que el gasto "es inflexible a la baja", como si el gasto tuviera vida propia y decidiera por sí mismo crecer y alimentarse continuamente con impuestos, empréstitos e inflación. Este antropomorfismo (que tanto le gusta a la gente imaginar) es el culpable de que las economías mundiales sean mayormente desastrosas, y que los que son males económicos -como el que hemos examinado aquí- se tenga por el vulgo como "bienes". 

Gobernantes y gobernados están convencidos que el gasto, o sube sólo, o debe hacérselo subir -si no lo hace por "si mismo"- para que la economía "no se enfríe", lo cual es consecuencia directa este pensar de la teoría keynesiana, que de alguna manera -quizás no intencionadamente- ha venido a ser un refuerzo del programa marxista que hemos sintetizado rápidamente. 

Por su lado, el marxismo cultural que hoy domina al mundo (aunque el marxismo político parezca ya no estar vigente) ha convencido a las masas que la riqueza de los ricos es "mala", y que es "bueno" que esa riqueza pase a manos del "estado" que "sin duda" la sabrá manejar (gastar) de manera más "justa" que lo que los ricos podrían hacerlo y lo hacían antes de la expropiación estatal (otra idea popularmente aprobada, que contribuye a que los "estados" incrementen sin cesar sus presupuestos y -por lo tanto- sus erogaciones). 

Es por esto -a mi juicio- que mucha gente no sólo no se alarma, sino que ni siquiera se sorprende y hasta ven con extrañeza a quienes denunciamos lo nocivo del aumento del gasto estatal. Y que ni siquiera se inmuten ante los impresionantes informes que dan cuenta de los escandalosos gastos y despilfarros de los burócratas de turno que son votados -a pesar de ello- una y otra vez. 

Los funcionarios públicos siempre piensan que "ganan poco", aunque cada vez son más incapaces y hacen menos que antes, y lo poco que hacen lo hacen mal. Sin embargo, la gente que los vota no se conmueve, y los vuelve a elegir, mientras esa misma gente se hunde en la pobreza cada vez más extrema. 

[1] Ver nuestro Apuntes sobre gasto público y fiscalidad. Publicado por Ediciones Libertad. Disponible on line. 

[2] Ver nuestra obra La ciencia económica, en tres tomos. Publicado por Ediciones Libertad. 

[3] Vid. Manifiesto Comunista (1848), Marx y Engels, págs. 74 y 75 (Progress Publishers), Moscú, 1975, edición en lengua 

Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
Argentina
http://www.accionhumana.com/2021/01/por-que-aumenta-el-gasto-publico.htm

domingo, 28 de febrero de 2021

VIDEO, ATAHUALPA YUPANQUI - LOS HERMANOS



 Yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar 

y una novia muy hermosa que llama libertad:.

Atahualpa Yupanqui, nombre artístico de Héctor Roberto Chavero ​ (Juan A. de la Peña, Pergamino, 31 de enero de 1908 - Nîmes, Francia; 23 de mayo de 1992), fue un cantautor, guitarrista, poeta y escritor argentino. Ampliamente considerado como el músico argentino más importante de la historia del folklore. ​ En 1986 Francia lo condecoró como Caballero de la Orden de las Artes y Letras.ublicanoliberalii.blogspot.com/

Posteado por http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/  

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ DOMINGO 28/02/2021


MIBELIS ACEVEDO DONÍS, MÁS POSIBILISMO, MENOS ÉPICA

La discusión sobre la pertinencia de las sanciones internacionales y sus inciertos aportes a favor de la democratización de países atenazados por el autoritarismo, vuelve a ocupar nuestra atención. Sabiendo que las vapuleadas oposiciones a estos regímenes podrían beneficiarse de una idónea, efectiva presión diplomática, no pocas veces los resultados de tales políticas acaban generando desazón. En especial cuando, lejos de solucionar problemas, parecieran sumar inopinados peñones al camino del cambio político. 

Los casos de Cuba, Corea del norte, Siria, Libia o Irán ya resultan emblemáticos. A contrapelo de lo esperado, son regímenes que sorteando la restricción impuesta por EEUU, UE y ONU hacen gala de anti-fragilidad, mantienen niveles de represión altos y no emiten señales de liberalización política. Igual ocurre con Bielorrusia, donde un Lukashenko cercado por la UE sigue amenazando con “romper el cuello” a los desestabilizadores. La creación y vigorización de redes de cooperación entre gobiernos autoritarios, además, aparece acá como otra ingrata faceta del autogol. 

La investigación académica, de hecho, abunda en hallazgos relevantes al respecto. Wood (2008), Peksen y Drury (2010), observan que los países autoritarios se vuelven menos democráticos cuando son objeto de sanciones. Y que, en respuesta a ellas, los gobiernos optan invariablemente por recrudecer la represión y la cooptación de la disidencia. 

En atención a esos datos y dada la mencionada restricción del menú diplomático, se insiste en barajar otros enfoques. Ante la necesidad de buscarle la vuelta “virtuosa” a estas políticas de intervención de procesos foráneos, las sanciones “inteligentes”, selectivas, tienden a verse como mejor alternativa que las dramáticas sanciones sectoriales, por ejemplo. Otros, como Eric Farnsworth, indican que usadas como medio para lograr reformas puntuales y objetivos alcanzables y no como fin en sí mismas, no como estrategia para forzar rupturas -esto es, lo opuesto al plan de “máxima presión” de Trump para Venezuela- pudiesen arrojar algunos saldos aprovechables. 

En el caso venezolano, no obstante, nada indica todavía que la mala reputación de las sanciones pueda ser conjurada. Tampoco hay indicios de que estas operaciones hayan reagrupado y fortalecido al anémico campo democrático, cada vez con menos pertrechos para plantear exigencias. O que hayan optimizado las gestiones de OEA, Estados Unidos, la UE, el Grupo de Lima, el Grupo Internacional de Contacto, la ONU o el Vaticano para evitar el atornillamiento del gobierno madurista. 

Sin entrar a sopesar la potencialidad -aún no evidente- del incentivo democratizador asociado a sanciones, conviene recordar nuevamente algunas experiencias que dan fe de esa esquiva, casi inasible intervención virtuosa. Que orientarían, por cierto, a ese buen deseo que acá deambula dando palos de ciego. Es el caso de la Centroamérica de los años 80, cuando descuellan las diligencias de Contadora a favor de la resolución de conflictos en una región asolada por la violencia. 

En tiempos marcados por las tensiones de la Guerra Fría, lo primero fue separar la paja del grano. Preconcepciones en torno al abordaje de conflictos como el nicaragüense (visto por EEUU como mera expansión local del conflicto Este-Oeste) fueron puestas a un lado. El intento por reconocer la identidad, posiciones e intereses de las partes involucradas, de interceptar la escalada gracias a una mediación que no robase protagonismo a los actores internos, fue crucial. También lo fue comprender que era necesario impactar condiciones socio-económicas que sólo fomentaban el éxodo caótico y los flujos de refugiados. Más posibilismo y menos épica, en fin. Una aproximación respetuosa que contribuyó a reducir actitudes defensivas, restó fuelle a la relación agónica, allanó obstáculos que antes anularon el alcance de otras iniciativas. 

Las negociaciones confiadas por ONU a países latinoamericanos (y que no excluían la cooperación de otros Estados) fueron una innovación diplomática en su momento. En 1983, los cancilleres de México, Colombia, Panamá y Venezuela llegan a un acuerdo sobre la necesidad de explorar “posibles nuevas acciones” compatibles con principios de no injerencia, y de eliminar a “los factores externos” que agudizaban los conflictos en la región. 

La multilateralidad fue esgrimida con tenacidad, empatía y prudencia. El mecanismo sentó bases para la paz y la democratización que coronan con el Acuerdo de Esquipulas; influyó en la moderación de posturas duras como la de Ortega en Nicaragua, o en la contención de la agresiva política de intervención que el gobierno norteamericano desplegaba con su sostén a la “Contra”. 

La preocupación que entonces movió a los artífices de Contadora se conecta con esta sospecha de que la ayuda externa, torpe e inoportunamente administrada, agravaría las dolencias políticas que pretende remediar. Y que, por contraste, un abordaje orientado a evitar atrincheramientos de los extremos anti-democráticos y debilitar su influjo, sería más útil a la hora de deshacer un apretado nudo como el venezolano. 

Lo ideal, por supuesto, es que la acción interna ofrezca una base de trabajo a los aliados. Que la oposición, en lugar de ceder a la molienda del locus de control externo, procure identificar el método que garantice y promueva la anhelada acumulación de fuerzas, la rehabilitación de la autonomía perdida. 

Eso no se logrará si la tentación abstencionista reaparece para agusanar renovados impulsos. Entonces, si se quiere ayudar a Venezuela, la “phronesis” será necesaria, esa sabiduría práctica que convoque a todos los actores. Habrá que poner redoblada atención a las nuevas realidades y expectativas, y facilitar caminos -no llenarlos de minas- para que los pequeños o grandes avances sean posibles.

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, DOS O TRES COSAS ENTRE TANTAS MÁS

Ya cabalgamos sobre la Semana Santa; y a pesar de que se han logrado algunos avances en pro de la democracia venezolana, estos no son lo suficientemente consistentes como para forzar al régimen de Nicolás Maduro tener que acceder e ir a elecciones presidenciales libres y paritarias. Estos avances de las últimas semanas provienen de países extranjeros, no así de nuestra oposición. Muy poco o nada se ha logrado adelantar en este sentido. Sin embargo, es importante resaltar el apoyo del nuevo gobierno de los Estados Unidos y de su presidente Joe Biden. Durante una entrevista el asesor de seguridad nacional para el hemisferio occidental de los Estados Unidos, Juan González, dijo que desde el gobierno de Biden buscan redoblar los esfuerzos humanitarios no solo dentro del país, sino también en otros países como Colombia, por ejemplo. Además, hizo énfasis en la necesidad que tiene el gobierno de Biden de abordar la crisis que atraviesa Venezuela desde una perspectiva bipartidista que les permita tomar decisiones en los diferentes puntos de vista de los sectores políticos que hacen vida en los Estados Unidos y que están interesados en encontrar una salida al drama que sufre el país por culpa del régimen de Maduro. 

Por otra parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España reiteró el viernes de la semana pasada que no reconoce ni el régimen de Nicolás Maduro ni las elecciones parlamentarias realizadas el 6 de diciembre por no garantizar principios básicos democráticos. Ratificó que la voluntad del gobierno español es la promoción de la democracia y el trabajar con unos y otros para que haya una solución política dialogada entre los venezolanos, pero que resulte en la celebración de elecciones legislativas y presidenciales, elecciones justas y democráticas. Estos apoyos recibidos por la oposición que lidera Juan Guaidó borran cualquier duda que se haya presentado tanto con el nuevo gobierno norteamericano como con la presidencia del gobierno español que preside Pedro Sánchez, quien, como sabemos, pactó con el partido Podemos y su secretario general Pablo Iglesias. Quería antes de pasar a otro punto, dejar claro que la solidaridad de estos dos países: EEUU y España, además de la Unión Europea, son de suma importancia para nosotros y así debe asumirlo con confianza tanto el pueblo venezolano como su dirigencia política. 

Mientras esto ocurre en un ambiente favorable en el exterior, no sucede lo mismo en los espacios de la unidad y entendimiento entre las diferentes fuerzas democráticas. Aquí prevalecen las descalificaciones, la puja por el liderazgo y la descalificación del “compañero”. Es de tal magnitud la pugna que se da interiormente que se me ocurre que el prestigio de la Conferencia Episcopal Venezolana para que esta sirva de mediadora y buscar la fórmula, la manera de solventar esos problemas envueltos en una terquedad por encima de cualquier cosa. 

Finalmente, algo comenté en mi última nota, la mayoría opositora debe abrir las puertas de la unidad a estos grupos minoritarios para que se incorporen a este forcejeo en conjunto, pero aceptando que lo natural es que las minorías se agreguen a las mayorías, nunca a la inversa. A los que están insistiendo en ir a las elecciones regionales a como dé lugar, les aseguro que los venezolanos no acudirán a votar si no hay garantías de respeto a la voluntad del elector. No habrá fórmula fantástica que consiga meterles en la cabeza lo contrario. Están recientes las elecciones parlamentarias del pasado mes de diciembre, cuando nuestros compatriotas se resistieron a ir a votar. Solo que consideraron preferible actuar con mayor dignidad y abstenerse de ser cómplices de un gobierno ilegítimo que sería triunfador de todas… ¡todas!

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RgarciaMarvez
Venezuela

VICENTE BRITO, NO SE OBSERVA DISPOSICIÓN DE MODIFICACIÓN AL SOCIALISMO SIGLO XXI

En los últimos meses hemos venido escuchando a diversos voceros oficiales, manifestando que se van a llevar adelante propuestas y consultas con distintos sectores que componen la vida nacional, para alcanzar acuerdos y mejorar la complejidad en el cual se encuentra la nación Venezolana, rectificando y llevando adelante los cambios necesarios para superar las dificultades por las cuales atraviesa la nación.

Las expectativas creadas no han sido correspondidas por los responsables de llevar adelante estas decisiones, ya que en sus manos se ha venido ejerciendo el poder del estado con decisiones que han resultado antagónicas al interés nacional, las cuales nos han conducido a la serie de limitantes y calamidades que están afectando al país en: lo social, económico y político. Bajo el modelo denominado Socialismo Siglo XXI. 

Las decisiones públicas tomadas durante estos 21 años han sido en su mayoría contrarias a lo esperado por la mayoría de los venezolanos, vamos a realizar un sumario considerando las de mayor trascendencia e impacto en nuestra forma y calidad de vida. 

EN LO SOCIAL. Podemos determinar las actuales desmejoras en nuestra calidad de vida al comparar sus cambios tenidos en los últimos 76 años desde el año 1945, desde esa fecha se lleva buena parte de la base estadística de los distintos niveles de ingresos, costo de vida, pobreza y consumo de las familias Venezolanas. Para lo cual hemos tomado como referencia los datos recogidos por organismos públicos nacionales, organizaciones internacionales y asociaciones civiles. Es necesario resaltar que los ingresos salariales de los trabajadores Venezolanos alcanzaron niveles que los llegaron a ubicar dentro de los 10 mejores pagados del mundo. El consumo también alcanzó el segundo del continente, con un costo de vida muy bajo al no estar estos afectados por ningún proceso inflacionario y haber sostenido por varias décadas un dígito, en algunas ocasiones pasaron varios años sin aumento significativo de precio de los productos, los niveles de pobreza fueron bajos al los ingresos familiares estar dentro de los más altos del continente y el mundo. Si hubo en algunas circunstancias desmejoras pero de carácter temporal que fueron corregidas en su momento por los distintos gobiernos de turno. Al analizar el ingreso per cápita este se mantuvo también en casi todo ese tiempo de los más altos del mundo. Cuando analizamos las razones de las desmejoras actuales están relacionadas al poco resultado obtenido en los distintos programas públicos aplicados a pesar de que se utilizaron para ello grandes recursos, cuyos bajos resultados han causado desmejoras en la calidad de vida de la población, lo podemos observar en cada uno de los planes efectuados y sus consecuencias sociales. 

ECONÓMICO. El modelo denominado Socialismo Siglo XXI, el cual al ser aplicado en la toma de empresas y tierras privadas, redujo el sector productivo nacional en niveles de toneladas producidas en 6 años a un 20% de los que se obtenía en el año 1998, Sus resultados fueron negativos en cada uno de los distintos programas implementados, el de mayores caída fue en la producción de alimentos denominado Agro Venezuela, al cual se le otorgaron grandes recursos, lo logrado en 10 años fue una disminución de su capacidad productiva a nivel de las tierras y empresas donde se implementaron, desmejorando con una caída entre un 75% y 90% de los volúmenes producidos de cuando estas empresas y tierras estaban en manos privadas. El monto es casi similar al que se invirtió en el campo Argentino por el sector privado entre 2010 y 2018, con la diferencia que Argentina es hoy el noveno exportador mundial de alimentos y nosotros somos importadores… 

Lo logrado fue una preocupante caída de la producción nacional, lo cual nos ha conducido a una alta dependencia de las importaciones la cual alcanza hasta un 85% del consumo nacional. Esto ha causado que la paralización de buena parte de la actividad productiva cause elevados niveles de informalidad y desempleo, sobretodo en las zonas rurales del país. La política estatizadora que condujo a la expropiación y toma de buena parte de las empresas y tierras privadas, nos condujo a esta situación de paralización parcial o total de este conglomerado empresarial. Que a la vez es responsable del proceso hiperinflacionario que nos afecta ya que las pérdidas y sostenimiento de este conjunto de empresas del estado, deben ser cubiertas con recursos provenientes del Banco Central. Buena parte de nuestro endeudamiento externo se utilizó en financiar estos proyectos, igualmente los reclamos de las empresas internacionales expropiadas nos ha creado una elevada deuda externa adicional. 

POLÍTICO. No se vislumbra ningún tipo de acuerdo entre los distintos actores políticos que conforman el acontecer nacional. Preocupa que no se ven decisiones de parte de los que tienen el control de las instituciones del estado, para lograr alguna disposición que promueva alternativas a esta confrontación que desgasta al país y lo priva cada día que pasa de los acuerdos necesarios, que permitan una salida conveniente al interés de todos los Venezolanos. Lo observado son decisiones que limitan más aun a los voceros opositores y a los partidos que conforman sus organizaciones política. Indicando que no existe la disposición a ceder espacios que no le sean favorables a los que ejercen el poder. 

Todo lo observado, es que no existe disposición a modificar el modelo político ideológico denominado Socialismo Siglo XXI, a pesar de los negativos resultados obtenido en su aplicación. Los números siguen demostrando una caída continua en nuestra calidad de vida, lo cual afecta a un 90% de las familias Venezolanas. 

Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución Vicente Brito
Venezuela

ANTONIO JOSÉ MONAGAS, ¿SOCIALISMO? !!!ZAPE GATO¡¡¡

Por todas partes se lee “socialismo” pero a la hora de la chiquita, nadie sabe lo que significa. O mejor dicho, lo que envuelve o esconde. Sobre todo, si el susodicho término luce ornamentado con el remoquete de “siglo XXI”. Aunque en lo básico parece que no es ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. 
 
Sin embargo, por los vientos que soplan desde las instancias gubernamentales, el revolucionario disparate además de valerse del nombre de Bolívar para imponerle mayor contundencia o mejor dicho, colocarle la guinda que faltaba a la torta que ha puesto el gobierno desde que dejó ver sus costuras con fondo, medias y todo lo demás, sólo le ha valido para ocultar sus inanición antes de nacer. Particularmente, por la razón de proceder de un proyecto que carece de fundamentos de historia política contemporánea, teoría económica, teoría social y de teoría política. O sea, vacío aunque con agallas por el hambre que ha desarrollado en diez años de prematura existencia. 
 
Entonces, ¿qué puede decirse del tan mentado socialismo que engrosa discursos, referencias, presentaciones y declaraciones? Aunque también y hasta con más gañote, adorna amenazas y ofensas provenientes de los más conspicuos dirigentes del mundo gubernamental usurpado. Pero lo peor de todo es que sin saber siquiera lo que encubre o exalta esto del “socialismo del siglo XXI”, mucha gente se rasga las vestiduras para decir que ahora, de la noche a la mañana, son “socialistas”. Como si tan hueco calificativo fuera credencial para cometer cualquier tipo de atropello o abuso, valiéndose del disfraz de “diablo rojo” que les da por ostentar. 
 
Aunque lo que más deja ver el papelote que hacen quienes se arrogan la condición de “socialistas”, comenzando por los propios comandantes o dirigentes del oficialismo, no se han leído los gruesos tomos que dan forma a la obra central de Karl Marx: El Capital. Mucho menos, los axiomas que sientan los argumentos de filosofía política que esgrime Engels. O lo que vivió Rusia a principio del siglo XX, con su sangrienta revolución liderada por Lenin. 
 
Pese a tan graves contradicciones, estas personas que presumen de revolucionarios, viven dándose golpes de pecho cada vez que hablan de valores y principios. Sobre todo, cada vez que exclaman términos como “solidaridad”, “igualdad”, “democracia”, “participación”, “cooperación”. Pero hasta ahí llega todo. Lo expresado queda en sólo pronunciamientos al vacío que, naturalmente, en suelen corresponderse con actuaciones que engendran odio, discriminación, injusticia y engaño. Habida cuenta, a esto se suman conductas asociadas con corrupción, prepotencia, usurpación y pare de contar. 
 
El lenguaje socialista, como es harto conocido, es ramplón, vulgar y tétrico. Utiliza las mismas frases y palabras que sirven a la arenga del alto poder para hacer terrorismo de Estado y terrorismo de gobierno. Descalifica, atemoriza, maltrata, ridiculiza, humilla, insulta, denigra. Pero sobre todo, hace ver al régimen tal como es. O sea, cuadros formados por incapacitados militaristas con ínfulas de omnímodos, patriotas y santurrones “patriotas”. O mejor dicho, “patrioteros”. 
 
Ese es el pedestre  y mal concebido socialismo que pretendido ser instaurado, pues así llevaría a Venezuela a la realidad de pesadillas donde cada sociallista se imagina ser “Bolívar”. O al menos, su compadre. Y además que este Bolívar no es el oligarca de fina estampa que fue el propio. Ni tampoco el Bolívar ungido de la capacidad de convocatoria, del conocimiento de la realidad social y política, del arte para escribir con la gracia del poeta y la sensibilidad del humanista. 
 
El Bolívar de las pesadillas de estos socialistas de marras, es grosero, tirante, cínico, huraño, déspota y tirano. Sólo hace valer su opinión pues las de otros no la reconoce. Por el contrario, se burlan de las ideas de otros, lo cual no es digno de alguien que se precie de ejercer la política. No saben que la política, exhorta la humildad como condición ineludible. Entonces, frente a tanto sarcasmo, no cabe ninguna comunión con quienes piensen y actuén de tan equivocada manera. No han entendido que en socialismo, no tiene cabida la democracia. Por eso, ¿socialismo? !!!zape gato¡¡¡

Antonio José Monagas  
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Venezuela

LUIS FUENMAYOR TORO, FUNDAYACUCHO SE BURLA DE JÓVENES BECARIOS Y DEL PRESIDENTE MADURO

En junio del año pasado (2020), un grupo de jóvenes profesionales y bachilleres fueron convocados por la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho, para competir por una beca de estudios respaldada en un convenio entre la Federación Rusa y la República Bolivariana de Venezuela. De acuerdo a lo estipulado por el calendario académico ruso, los becarios deberían haber iniciado sus actividades de formación en septiembre de 2020, lo cual no sólo no ocurrió, sino que al parecer no ocurrirá por la negligencia e indolencia de la fundación mencionada y del Ministerio de Educación. 

A los becarios escogidos se les dio un lineamiento preciso de la Presidencia de Venezuela: “Cursarán estudios en las mejores universidades rusas en diferentes áreas del conocimiento, con el objeto de sustituir el modelo económico rentista por un modelo económico-productivo para el desarrollo del país”. Se añadía que “Este grupo de venezolanos se formará en la Federación Rusa para fortalecer la economía nacional, a través de los 15 Motores Productivos que conforman la Agenda Económica Bolivariana, puestos en marcha ante la guerra económica que la oligarquía nacional e internacional ha desatado contra el pueblo”. Más de 6 mil jóvenes acudieron al llamado que se les hizo. 

Con posterioridad el Presidente pregunta al Ministro de Educación, quien también preside la Fundación, sobre cuantos aspirantes fueron aceptados en el programa que se iniciaba. Fueron 60 responde el Ministro, “como 60 fueron los hombres que, comandados por Cipriano Castro, en octubre de 1899 llegaron victoriosos a Caracas. Los 60 becarios aceptados, llenos de la emoción y esperanza que invade a todo becario, que se siente a punto de alcanzar uno de sus mayores sueños, corrieron a cumplir las exigencias administrativas: obtención del pasaporte, certificación de títulos y notas, además de un curso online con tutores designados por las universidades rusas. 

Luego de sortear todas las dificultades administrativas, incluyendo las de la pandemia, se someten al peor de los dramas, comunicarse online con los tutores rusos. Sin electricidad por largos y numerosos períodos, sin señal de Internet, sin equipos adecuados. Pero al igual que Cipriano, estos 60 jóvenes se sobre ponen al drama del país y concluyen las primeras etapas de nivelación, un esfuerzo si se quiere sobrehumano, pero siempre con la esperanza de marchar a ese gran imperio, que, para el presidente Maduro, es un imperio bueno. 

Tras un escollo administrativo aquí y otro allá, cuando todo parece estar listo, la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho prácticamente desaparece de la vida de estos becarios. No da respuesta a los sueños prometidos por el presidente Maduro. Ya febrero termina, y hace ocho meses del anuncio presidencial sin que el mismo se haya cumplido. Mientras que aspirantes del resto del mundo, convocados por la Federación Rusa, ya están en suelo ruso, en Moscú, San Petersburgo y otras ciudades, los 60 de Cipriano ni siquiera saben si les  cumplirán la promesa que les hicieron. Sus tutores rusos muestran una gran preocupación por la tardanza de la llegada de los 60 venezolanos. 

La Embajada Rusa guarda un total hermetismo. Los jóvenes y sus familias se hunden en el desespero y aunado a ello, el Presidente, posiblemente creyendo que su anuncio de junio 2020 se ha cumplido, hace un llamado a otro grupo de jóvenes para que opten por la Beca 2021. No sé qué dirá Aristóbulo de esto, ni siquiera si lo considera importante y parte de sus responsabilidades. Es una burla macabra que se le ha hecho a estos jóvenes y un engaño al país. 

Me gustaría que alguien le llevara este escrito a Nicolás Maduro, para que vea como se cumplen y de qué manera sus instrucciones. Esperaría que algún diputado opositor, le dedique unos minutos de su precioso tiempo para darle esta información a Jorge Rodríguez. Es insólito que se trate de esa manera los sueños de unos jóvenes que, a pesar del desastre existente, han dicho “presente” ante el llamado a prepararse. Se está a tiempo corregir un exabrupto contra un sector vital para el país: su juventud.

Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro
Venezuela

LUIS ALFREDO RAPOZO, ¡SEÑOR MADURO, RENUNCIE, POR FAVOR!

Resulta que esta última semana de Febrero, se dio un hecho interesante, el cual ha pasado desapercibido para mucha gente, aunque seguramente no lo ha sido, para los entes de inteligencia del Estado venezolano. Un grupo de militares de alto rango en situación de retiro, se ha pronunciado , manifestando que “…ante la grave situación que presenta el país …debería considerarse la renuncia de Maduro…”-palabras más, palabras menos-.

En lo que a mi respecta, semejante pronunciamiento es pertinente a considerar y lo interesante, es que descubre a un sector de las FANB que está pensando claramente, que este gobierno no va por buen camino y no puede solucionar la gravedad de distorsiones que afectan la vida del venezolano. Así de sencillo.

I

No puedo hablar por el sector militar, pues no tengo conexiones ni información detallada y profunda, pero en otros tiempos de democracia representativa, un pronunciamiento como este, era considerado de 40 grados de temperatura. Desde el punto de vista sociológico, es una roncha que brota de repente en la piel y que anteriormente ocultaban, dando a entender que dentro de las FANB existe un mundo monolítico, pero no es así. Hay descontentos y no puede ser de otra manera. El rechazo a la gestión de Maduro, no puede ocultarse tapándose los ojos, como el tercer monito o como el avestruz que esconde la cabeza en un hueco.

II

Solamente, los últimos acontecimientos xenofóbicos dados en Perú, deberían ocasionar una gestión del Ejecutivo, con alguna propuesta de repatriación- ayuda económica y social a esos compatriotas en situación difícil de subsistencia. No se puede ser sordo, mudo y ciego ante ese problema, que afecta la propia de vida de congéneres.

Igualmente, los distintos asuntos de la agenda productiva, requieren un giro completo, con otra visión de la economía política, que permita la oxigenación de Venezuela y la coloque en caminos reales de avance.

III

La pobreza no deja de crecer. Es el principal indicativo del mal funcionamiento de la economía. Ustedes saben, que los seguidores del gobierno, manifiestan cada día hasta la saciedad, que somos víctimas del bloqueo imperialista y el pato y la guacharaca. Nunca reconocen, que la economía venezolana, ya venía con la proa apuntando hacia el fondo del mar. Los revolucionarios, no quieren reconocer el fracaso. La culpa la tienen otros. En los distintos tiempos del proceso, le han echado la culpa a Bush, a Obama, a Trump y pronto, muy pronto se la echarán a BIden. La culpa de su desastre.

IV

Afortunadamente, con este pronunciamiento de militares en situación de retiro, suena una campanada diferente que nos pone a pensar…si tanto sufrimiento de un pueblo, debe soportar el sostenimiento de un hombre incapacitado para enrumbar al país hacia el desarrollo, el progreso, el crecimiento y el avance con las mejores relaciones económicas, políticas y diplomáticas con el mundo libre.

Solicitarle la renuncia a Maduro, es un acto elemental, inteligente y puede abrir las puertas para solucionar nuestros diversos problemas, en el corto plazo.

Luis Alfredo Rapozo
luisalfredorapozo@gmail.com
@luisrapozo
Venezuela

sábado, 27 de febrero de 2021

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ SÁBADO 27/02/2021


SOLEDAD MORILLO BELLOSO, BAILAR DE LEJOS NO ES BAILAR

El fenómeno comunicacional de las redes ha tenido muchos efectos positivos. Cualquier persona que entre en las redes se suma a la dinámica de una corriente casi incontrolable de la que solo puede huir si se sale. Pero mientras esté ahí, como actor activo o pasivo, su visión puede cambiar en cada giro. El efecto negativo, o uno de ellos, es la creación de una realidad virtual, paralela, que no necesariamente calza con la "realidad real". Hay asuntos que toleran bien eso. No así la política. Ella requiere mucho más que el contacto a distancia. Porque entonces el accionar político se convierte en un asunto frío, carente de algo fundamental, la empatía. Para decirlo en palabras sencillas, en política bailar de lejos no es bailar. 

Se puede caer, incluso sin procurarlo, en el expediente de "hablar entre nos", de comunicarse con los que comparten las posiciones, pero dejando por fuera a esos a quienes se necesita seducir. Es como el cura que durante la liturgia dominical en el sermón le habla de lo malo de no ir a misa a quienes están ahí en la iglesia. 

El lenguaje de la política es el lenguaje de la pasión. Sin ella, no hay seducción. La mayor parte de los que escribimos sobre política en medios y redes (sí, me incluyo) no convenceríamos a nadie de votar por nosotros. Quizás sabemos mucho pero no tenemos capacidad de enamorar, de seducir, de conquistar. Saber mucho de política no nos hace políticos y menos nos pone en situación de liderazgo. Asombra, desagradablemente, que hoy en medios y redes tengan tanta figuración los asesores, consultores, opinadores, encuestólogos, casi más que los políticos.

Eso, por cierto, no es lo que hace el régimen, cuya vocería es su liderazgo en cargos o que en la eventualidad de un proceso electoral serán los candidatos a los cargos. Es cierto que hay enormes restricciones impuestas a los liderazgos de oposición y, peor aún, que ahora hay unos cuantos presentados como oposición sin serlo. Cuando alguien que se dice de oposición al régimen (pero que bien sabemos que son piezas utilitarias en este juego macabro) sale en televisión, radio o redes criticando al régimen cumple la función de maquillar la escena de democracia. Tras esa careta lo que hay es un esfuerzo para hacer creer que en Venezuela la verdadera fuerza opositora está en extinción y que la única manera de sobrevivir en este escenario es convertirnos en un modelo parecido a aquel gobierno de Vichy que se impuso en Francia. Y bien sabemos cómo terminó aquella historia. 

Estamos en medio de una situación muy complicada. Quien le diga lo contrario es un embaucador de oficio. La complejidad es mucho mayor de lo que parece, porque para comenzar estamos en presencia de un régimen quebrado pero cuyos funcionarios principales no tienen carencias de ningún género. Lo de ellos es un régimen pobre a cargos de magnates que "gobierna" a una población empobrecida. Que en medio de esta calamidad que vive el país el presidente de ese trajín que es la Asamblea Nacional de Maduro gaste un montón de dólares en festejarle el cumpleaños a su mujer pinta de cuerpo entero la falta de ética de ese individuo. Esa bailanta dejó claro que el régimen baila lejos, muy lejos del pueblo.

No sirve oponerse. Hay que bailar pegados. Cerca, muy cerca. En las plazas, en las calles. En el autobús y el metro. En los hospitales. Hay que sudar el mismo sudor del país. Salir de la realidad virtual. Y así convertirse en alternativa.

Soledad Morillo Belloso
soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob
@ElUniversal
Venezuela

JOSÉ RAFAEL HERRERA, DE LA FALTA DE IGNORANCIA

La expresión que sirve de título a las presentes líneas es obra de la genialidad del humorista venezolano Emilio Lovera. Su personaje “el malandro asustadizo” -para mantener cierta reserva sobre la literalidad del adjetivo calificativo- la sentenciaba de continuo, no sin cierta solemnidad, propia de su background cultural, haciendo estallar de risa a toda la extinta república. Pero algo siempre queda. Y, por eso mismo, tal vez la expresión en cuestión resulte apropiada para comprender de una buena vez las diferencias que se ocultan tras la presuposición de que los que han sido instruidos son personas cabalmente educadas. En realidad, se trata, por cierto, de una cuestión de “falta de ignorancia”, como no sin maestría enseña -desde aquella emblemática denuncia del niño del cuento de Andersen, arrojada contra el rey desnudo- la saludable y siempre irreverente ironía que porta en su seno el buen humor, expropiado -también- por la gansterilidad. Falta de ignorancia era, además, lo que reclamaba el buen Sócrates -“solo sé que no sé”-, para no dejarse cautivar por la ficticia sensación de que los presuntos conocimientos instrumentales o metódicos -cuyo “no hay pele” trata de acallar la atormentada voz de su barruntar- tienen la última palabra. 

El buen humor, no el mediocre -dado que su propia condición es su condena-, es por antonomasia dialéctico y contrasta tanto con la risotada del necio como con la seriedad prepotente del burócrata o del funcionario tribunalicio, del solemne mediocre acartonado, del tirano usurpador, del delincuente transmutado en cancerbero o en torturador, y hasta con el retorcido psiquiatra cínico. Los acomplejados y los resentidos carecen de humor y nada pueden saber de dialéctica. El buen humor es en sustancia dialéctico porque más que reproductivo es productivo, más que recreativo es creativo. Saca de su zona de confort al convencional para invitarlo a pensar. Es el Aschenbach -esa suerte de post-Feuerbach- de la Muerte en Venecia, de Thomas Mann. En El nombre de la rosa, Umberto Eco muestra en detalle la condición subversiva de la segunda parte de la Poética de Aristóteles, dedicada al humor como catarsis, o medio para la liberación del alma. Preferible incinerarla en las llamas del infierno antes que permitir, con su burla envolvente, el develamiento de la insensible rigidez de un mundo autosometido a la servidumbre del dogma que caracteriza a la barbarie ritornata. El humor, como la dialéctica, provoca la cólera de quienes sostienen los hilos de la tiranía, porque es el azote de la conciencia resignada: “En la inteligencia y comprensión positiva de lo que es abriga al mismo tiempo su negación, su muerte forzosa; porque enfoca todas las formas actuales en pleno movimiento, sin omitir lo que tiene de perecedero y sin dejarse intimidar por nada”. 

La dialéctica inmanente al humor descubre, con un guiño, la contracara del poder establecido. Muestra la fragilidad de los inquebrantables, la ira y el espanto de los rígidos, de los inflexibles, en el momento menos esperado. Y entonces, sus sospechas logran transformarse en evidencias palpables. Suele sorprender de rodillas al despiadado -cual Padrino frente a Fidel-, mostrando el rostro genuflexo de su aparente aceramiento. Son, en suma, diversos los modos de poner al descubierto la misma insustancialidad mediante la “falta de ignorancia”. 

A la luz de esta perspectiva, se comprende el porqué del empeño de la gansterilidad contra la autonomía de las universidades. El arma más poderosa de las sociedades libres y prósperas es la conquista y preservación de su condición autónoma. La ausencia de educación estética, es decir, autonómica, es garantía de sometimiento, de sumisión, de heteronomía. Todo despotismo que se respete tiene la necesidad de garantizar la sustitución de la educación autónoma por la mera instrucción técnica. Tiene que impedir a toda costa que se sea capaz de pensar en sentido enfático. Incluso en aquellas profesiones que en otros tiempos llegaron a mostrar lo mejor de sus virtudes, su cabal compromiso con el ethos, y hoy han sido objeto del extravío de su concepto. Lo que una vez fue espíritu se ha reducido a letra muerta. 

Un profesional promedio de estos tiempos puede ser un extraordinario operario en su disciplina o un técnico muy eficiente. Ha sido debidamente instruido, ha aprendido la techné correspondiente. Además, ha acumulado experiencia. Pero eso no significa que el diligente y esforzado especialista haya sido educado. Él, por su parte, no se considera un ignorante. Supone no serlo. De hecho, ha estudiado, no es un advenedizo ni un empírico. Está en sintonía con la pragmática de su oficio y maneja sus parámetros.  Es natural que no le interese -y más bien le aburra- tener que vérselas con la literatura o la historia -“¡Dios, que fastidio!”-, o asistir a un drama o a una exposición de arte vanguardista -“¡disparate de garabatos!”-, y mucho menos tener que verse en la “obligación” de “calarse” un concierto de un Mahler -¡como para morirse del aburrimiento!-. Se inclina, más bien, por el reguetón, “La bomba”, el Tik-tok, o por empaparse de las últimas patrañas de La Hojilla. Trata de encontrar el mejor modo posible de relajarse, de “botar el golpe”. Este es el profesional promedio del target político-social de hoy. Es el posproletario, el “fámulo” de Vico devenido “cliente”. El confortably numb del presente padece el síndrome de burnout, y ha tocado “techo”. Carece de humor y, por ello, de juicio. Sus criterios son convenciones que toma “prestadas” de los mass media, sin apenas notarlo. Está convencido de que son tan suyas como las propiedades medicinales del cannabis. No sabe de juicios sino de prejuicios. Es el individuo modelo, apropiado, para todo régimen gansteril. Por eso la autonomía espanta, porque enseña a juzgar, es decir, a pensar. Lo cual es un peligro para todo cartel, un “lujo” que no se puede permitir. De ahí que la exigencia socrática por la falta de ignorancia sea el revés de su sobreabundancia. ¡Y cómo hace falta reconocerla, para poder aprender! 

José Rafael Herrera,
jrherreraucv2000@gmail.com
@jrherreraucv
Venezuela

OSCAR ARNAL, ¿TODOS AL CIELO?

San Ignacio de Loyola (1491-1556) enfrentó varios juicios dentro de la propia iglesia. Sus concepciones fueron vanguardistas. Nació en un cambio de época, no en una época de cambios: moría la Edad Media y comenzaba el Renacimiento. En la Ilustración el papa Clemente XIV suprimió a los jesuitas, la orden religiosa fue restablecida 40 años más tarde.

 Fui formado como estudiante por la “Compañía de Jesús”, que regenta cientos de colegios y universidades en todo el planeta. Algo que aprendí es que la clave está en el fondo de las cosas y no en las formas. Tal y como lo diría el Principito “lo esencial es invisible a los ojos”. San Ignacio lo expresó bien “poner el esfuerzo en las obras más que en las palabras” o “predicar con el ejemplo”. Tarea que no entiende un desgobierno como el que tenemos que llama a vacunar entre los primeros a sus propias huestes.

 En una oportunidad, haciendo los “ejercicios espirituales” de San Ignacio de Loyola, escuché al sacerdote encargado explicar que había una teología que señalaba que Dios había aparecido a todas las culturas, de manera que cada una lo pudiera entender. Se había manifestado de manera distinta en este mundo tan diverso. Me pareció muy coherente. Los cristianos, a pesar de que somos en este momento una mayoría entre los creyentes y alcanzamos a ser alrededor de 2.500 millones, vivimos en un planeta que tiene unos 7.594 millones de habitantes, de manera que los que profesamos la fe en Cristo somos 33% de la población mundial, mientras un 67% pertenece a otras religiones, son agnósticos o ateos. El porcentaje mundial de católicos es de solo un 17,73%, el 15,27% cristiano restante está compuesto por otros grupos donde los protestantes son mayoritarios. América es el continente con el mayor número de católicos, con el 48,6% de todo el mundo. África acoge al 17,6 %, Asia (donde vive el 60% de la población del planeta) al 11 %, Europa al 22 % y Oceanía al 10,4 %. Pero donde el número de fieles crece más rápido es en África. Hoy los musulmanes representan un 24% de la población mundial, 9% menos que todos los cristianos, pero su población crece a mayor ritmo. Entre ellos los Sunitas son una abrumadora mayoría.  Investigaciones señalan que de mantenerse las tendencias en el año 2.050 los números entre cristianos y musulmanes serán paritarios, y a partir de 2.070 ya los musulmanes serán una clara mayoría. Interesante es señalar que los cristianos seguimos creciendo, aunque a un ritmo menos explosivo que los musulmanes.

 Todo lo anterior se enlaza con aquello de la encíclica que señala: “Los que sin culpa propia ignoran el evangelio de Cristo y de su iglesia y, sin embargo, buscan a Dios con sincero corazón y se esfuerzan, bajo la influencia de la gracia en cumplir en sus obras la voluntad de Dios que conocen mediante la voz de su conciencia, pueden alcanzar la salvación eterna" (Lumen Gentium n. 16; cfr Gaudium et Spes n. 22 45). A esto se suma lo que explicó el teólogo jesuita Karl Rahner, sobre el “cristianismo anónimo”, haciendo referencia a que aquel que practica los valores del humanismo cristiano aunque desconozca la religiosidad católica tiene derecho a salvarse. Siempre pensé que si Dios existe y debe existir debido a que el universo no ha surgido de la nada, la salvación tiene que ser para todos los seres humanos buenos por igual y sin excepción, no solo para los que hemos tenido la gracia de la formación cristiana o para una notable minoría. De cualquier manera, la práctica religiosa es importante para contar con gente con discernimiento en cuanto a lo que está bien y lo que está mal.

 Así las cosas, después de nuestra desaparición física debemos encontrar a muchos en el cielo de todas las religiones, razas, culturas e incluso a los que sin creer en Dios viven de acuerdo al deber ser y a sus conciencias. Todos aquellos que quieren trascender y dejar un mundo más humano y mejor, están llamadas a la vida eterna, y en la tierra prometida, allá en el cielo nos vamos a reunificar...

Oscar Arnal
oscar.arnaln@gmail.com
@OscarArnal
Venezuela