EL REPUBLICANO LIBERAL II - DIARIO DE OPINIÓN - NACIONALES – INTERNACIONALES -EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS, TWITTER Y/O PAGINAS WEB QUE SEGUIMOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, - ACOMPAÑAMOS LA GESTIÓN DE LAS FUERZAS OPOSITORAS Y DISIDENTES EN EL PROCESO DE LOGRAR UNA DEMOCRACIA REAL MEDIANTE LA UNIDAD CIUDADANA Y SU ORGANIZACIÓN EN UNA NUEVA MAYORÍA EN LUCHA CON MORAL DE VICTORIA.
domingo, 17 de enero de 2021
ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ LUNES 18/01/2021
BEATRIZ DE MAJO, BIDEN: ¿ COLOMBIA O CUBA?, COLOMBIA EN ESTADOUNIDENSE CAPSULAS
¡Menuda herencia la que le deja Donald Trump a los demócratas que se inauguran en el poder la semana que viene, en lo referente a la relación de la gran potencia norteamericana con Colombia!.
Esta
semana que termina los funcionarios encargados de los asuntos de seguridad
estadounidense consiguieron motivar al presidente saliente para que éste
incluyera de nuevo a Cuba en la lista de “países patrocinadores del terrorismo”
dentro del contexto de una simple pero sólida argumentación: “Cuba , de manera
repetida, provee sustento al terrorismo internacional cuando les garantiza un
enclave seguro a los terroristas”.
Esta
declaración en la boca de Mike Pompeo establece una realidad de la que no puede
desasociarse la nueva administración por tratarse de temas de seguridad
nacional. El Departamento de Estado no podrá desconocer este acto formal del
gobierno saliente por lo que Joe Biden se verá atado de manos si quisiera
replicar hoy las política de ex presidente Barack Obama que fue quien, dentro
de una estrategia de acercamiento con el régimen de los Castro, había decidido
sacar en 2015 al régimen cubano de la Lista que existe desde hacen 39 años.
Gracias a esta iniciativa e reanudaron las relaciones entre Estados Unidos y
Cuba.
Al
encontrarse Cuba de nuevo dentro de la mencionada lista, se hace acreedora de
sanciones para con el régimen comunista. Su exclusión suspendería las
sanciones.
Pero
vayamos un poco más lejos: si el asunto es de enorme importancia dentro de la
bilateralidad cubano-estadounidense no lo es menos para la relación de
Washington con Bogotá. Es muy protuberante el hecho de que Colombia resulta ser
el principal país afectado por la actuación de núcleos terroristas dentro de
nuestro Continente, por la colaboración prestada por La Habana a actores terroristas
dentro del país neogranadino. Fue gracias a esta actividad terrorista que
fueron asesinados 22 efectivos de la policía de Bogotá en un atentado de bomba
que tuvo lugar en enero del año 2019. Y es en Cuba donde se han refugiado los
criminales .fichas del ELN, hoy solicitados en extradición por la Justicia
colombiana.
Colombia,
como es notorio, ha desarrollado con los Estados Unidos una relación preferida
que se traduce en una presencia activa de Norteamérica dentro los asuntos
domésticos de combate a las drogas y combate al terrorismo que afectan a los
Estados Unidos de manera directa. La cooperación de Colombia en estos dos
terreno ha sido irrestricta y solidaria. Además, el país vecino en virtud de la
colaboración activa del Régimen de Maduro con el ELN y la FARC se ha estado
convirtiendo en un enclave de extrema peligrosidad para el vecindario. Hoy, más
que nunca, una cooperación incondicional de los Estados Unidos es imperativa.
La Casa de Nariño ha querido ir más lejos y sus estrategas en política exterior
y seguridad llevan ya muchos meses en tratativas con el gobierno norteamericano
para promover la inclusión de Venezuela en la lista de países que colaboran con
el terrorismo.
Así
pues, todo parecería indicar que Joe Biden se inaugura con una papa caliente
entre las manos en el terreno de sus relaciones con América Latina: la de la
redefinición de una estrategia de seguridad hemisférica. Ella pasa por
sancionar a La Habana, por aliarse estrechamente con Bogotá y por facilitar la
eyección de la dictadura en Caracas.
beatrizdemajo@gmail.com
@beatrizdemajo1
España-Venezuela
CARLOS A. MONTANER, EL SEGUNDO IMPEACHMENT DE DONALD TRUMP
A Donald Trump le han incoado un segundo impeachment. ¿Ganarán sus adversarios? No importa. Nathaniel Rakich, un notable estadígrafo, afirma que el 52% de los estadounidenses respalda que Donald Trump deje inmediatamente el poder, mientras el 42% opina lo contrario. Se basa en nueve encuestas que él ha diseccionado. Ha hecho las sumas y las restas y esos son los promedios que obtuvo. Sospecho que por ahí andan los tiros.
El
problema es que no se trata de estadísticas, sino de creencias, y muchas
personas están dispuestas a matar o morir por lo que creen. Creen, además,
cualquier cosa: creen en extraterrestres que nos visitan a menudo y se dedican
a abducir a los incautos. Creen en los fenómenos paranormales, incluidos los
fantasmas y la güija. Creen en el carácter único y real de sus dioses, como la
diosa Durga del hinduismo que posee varios brazos y cabalga un león, o como el
Espíritu Santo de los cristianos, representado por una paloma que forma parte
de la triada máxima de esa religión. Creen en el zodíaco, la astrología, el
espiritismo y todo tipo de extravagante superstición, especialmente si ha sido
predicada por una persona “carismática”.
Por ejemplo, Donald Trump.
Los
demócratas, en general (menos el 18%), y con ellos una buena parte de los
independientes, están convencidos de que no hubo fraude en las elecciones del 3
de noviembre del 2020. Pero un porcentaje notable de los republicanos (un 62%)
piensa que decenas de miles de muertos votaron, o que millones de
indocumentados acudieron a las urnas, o que las máquinas alteraron los
resultados, o que las boletas fueron cambiadas por unos malvados funcionarios.
Aunque
Trump, finalmente, aceptó la victoria de Biden, no ha dicho (y nunca dirá) que
no hubo fraude. No sé, siquiera, si lo cree realmente. A veces pienso que sí,
pero otras supongo lo opuesto. En todo caso, admitir que ha mentido sería un
balde de agua fría para sus seguidores. (Aunque a estas alturas dirían que lo
hizo para evitar un baño de sangre, o porque lo ha amenazado la congresista
afroamericana Maxine Waters, o por una variante de cualquier teoría
conspirativa).
Ni
siquiera se ha atrevido a acogerse a la tesis de Tucker Carlson (Fox News),
mucho más inteligente, pero muy discutible. Carlson -alega el presentador en su
afán de defender a Trump-, que sí hubo “fraude”, pero ocurrió previamente a las
elecciones, y después de ellas, y consistió en el ataque personal a Trump desde
el mismo momento en que tomó posesión, a cualquier medida republicana, o a
todos sus nombramientos, sin siquiera concederle los 100 días de gracia que
supuestamente se les otorgan a los nuevos inquilinos de la Casa Blanca.
En
realidad, las elecciones, como es la costumbre en EE.UU, fueron limpias y
transparentes, pero apasionadas. Así ha sido desde que George Washington
abandonó el poder en 1797, primer
y único presidente al que tirios y troyanos le rindieron pleitesía. A partir de
ese punto, como suelen decir los españoles en su lengua rica en coloquialismos,
“se armó un gran cacao” y cada dos años, o cada cuatro, sucede lo mismo.
La gran diferencia es que por primera vez el candidato derrotado reclama haber sido víctima de un fraude, y una gran cantidad de los electores de su partido lo cree a pie juntillas, sin preguntarse por qué 60 tribunales, entre los que abundaban los jueces republicanos, habían rechazado las demandas unánimemente por absoluta falta de pruebas. Por otra parte, un buen número de personas engañadas acudió al capitolio a solicitud del presidente Trump, a rectificar la pérfida conducta de los demócratas.
Eran
la versión multitudinaria del sujeto que se presentó en una pizzería de la
ciudad de Washington, armado de un rifle de asalto, para “liberar” a unos niños
víctimas de las perversiones y la sevicia de los demócratas. Bulo que había
echado a rodar QAnon, un grupo de extrema derecha al que también se atribuye la
creación de la teoría conspirativa del “deep state” o “Estado Profundo” que,
teóricamente, le ha hecho imposible la vida presidencial a Donald Trump.
Cuanto
sucedió el 6 de enero en el Capitolio tendrá muy graves repercusiones
económicas y políticas. Las económicas tienen que ver con la estabilidad
interna del país. El dólar americano es la moneda del 80% de las transacciones
internacionales, entre otras razones, por la confianza que generaba contemplar
cada cuatro años la trasmisión pacífica y organizada de la autoridad. Esa
verdadera fiesta de la democracia ha sido sustituida por un espectáculo
tercermundista de guardias armados, alambre de púas y perros feroces.
Las
repercusiones políticas son de otra índole y tienen que ver con el carácter de
“cabeza del mundo libre” que el país se había ganado tras la Segunda Guerra
mundial y la victoria contra la URSS en la Guerra Fría. USA era la única
superpotencia que había quedado en pie tras el combate. Ese triunfo es hoy
discutido por las imágenes de la toma del capitolio por una turba agresiva de
facinerosos. ¿Podrán Joe Biden y Kamala Harris restaurar la imagen de EE.UU?
Ojalá, pero eso está por verse.
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner
España-Estados Unidos
ALFREDO CEPERO, LA COSECHA DEL ODIO.
"Es inconcebible que después de una investigación de tres años y una exoneración por parte de Robert Mueller, todavía estos bolcheviques acusen a Trump de ser un instrumento de Putin"
El
vandalismo y la destrucción perpetrados el día 6 de enero por turbas enardecidas
en el Capitolio de Washington no pueden ser tolerados en la nación que fue la
primera y sigue siendo la mayor democracia del mundo. Como conservador y
partidario de Donald Trump condeno enérgicamente el terrorismo venga de donde
venga y sea efectuado por quien sea. Eso es lo que nos distingue a nosotros de
una izquierda vitriólica y un periodismo parcializado que condena el menor
desliz de la derecha mientras cierra los ojos ante el terrorismo de la
izquierda. Nosotros tenemos principios, ellos tienen objetivos que alcanzan sin
pudor ni vergüenza porque, para esta gentuza, "el fin justifica los
medios".
Pero
los desórdenes del pasado 6 de enero no se produjeron por generación
espontánea. Fueron infiltrados y liderados por los terroristas de Antifa y de
Black Lives Matter. Según un agente del FBI destacado en los terrenos del
Capitolio un ómnibus lleno de miembros de Antifa se unió a la manifestación de
los partidarios de Trump. Esto es confirmado por la presencia de personas
vestidas de negro, portando cascos protectores en la cabeza y mochilas en la
espalda. Este no es el atuendo de
personas que desean participar en una manifestación pacífica. No sería
exagerado decir que, esta vez, los enemigos de Donald Trump le dieron un
"jaque mate".
Fueron
además la consecuencia inescapable de la tortura y el ensañamiento a que ha
sido sometido el Presidente Trump desde el principio de su período de gobierno.
Tan temprano como el cinco de enero de 2017 el sinuoso y malévolo Barack Obama
se reunió en la Casa Blanca con un
puñado de sus apandillados− incluyendo a su corrupto vicepresidente Biden− para
dar comienzo a la resistencia sucia contra Donald Trump. Una transición
dominada por la venganza y muy diferente a la pacífica que ellos piden ahora
para el fantasma del sótano que nos han impuesto por la intimidación y por la
trampa.
En
estos cuatro años alucinantes Trump ha sido acusado de ser un instrumento de
Vladimir Putin, sometido a dos juicios políticos e investigado durante más de
tres años por una comisión presidida por Robert Mueller. Una comisión que fue
integrada por docenas de abogados partidarios de Hillary Clinton y agentes del
FBI de James Comie con un costo de 30 millones de dólares de los contribuyentes
americanos. Al final Donald Trump fue totalmente exonerado de todos sus cargos.
En un artículo titulado: "Trump solo contra el mundo", escrito el 21
de octubre del año pasado, afirmé: "Es inconcebible que después de una
investigación de tres años y una exoneración por parte de Robert Mueller,
todavía estos bolcheviques acusen a Trump de ser un instrumento de Putin"
Aliados
de esos bolcheviques son los miembros de la prensa complaciente con la
izquierda fanática. Los desórdenes de este 6 de enero fueron transmitidos
profusamente y condenado con adjetivos virulentos por la gran prensa del país.
Para no quedarse atrás, Twitter tuvo la osadía de cerrar indefinidamente la
cuenta del Presidente de los Estados Unidos. En chocante contraste, esta prensa
podrida ignoró en gran medida los desafueros de los terroristas financiados por
los Soros, los Bezos, los Bloomberg y
los Gates.
Entre
ellos, el incendio de la Iglesia Episcopal de St John, a unos pasos de la Casa
Blanca, la demolición de monumentos en memoria de los padres de la patria
americana, la creación de las llamadas "zonas autónomas" en Portland
y Seattle, donde los terroristas campean por su respeto. La camarada alcaldesa
de la ciudad de Washington tuvo la osadía de mandar a pintar en la calle un
letrero de Black Lives Matter frente a la misma Casa Blanca. Y lo más inaudito,
organizaciones noticiosas como CNN, The New York Times y The Washington Post
han llegado al descaro de calificar estas marchas no sólo de pacíficas sino de
justificadas.
Por
otra parte, es importante que, en medio de todas esta algarabía y desorden,
tengamos el coraje de identificar este terrorismo doméstico como una cosecha
del odio sembrado por la izquierda que se ha apoderado del Partido Demócrata en
los últimos cuatro años. Una izquierda empeñada en cambiar y hasta en destruir
las instituciones democráticas que han hecho de esta nación la admiración y la
envidia del mundo.
Es
al mismo tiempo importante reconocer que una de las características de los
seres humanos es el deseo de cambiar a sus gobernantes cada ciertos períodos de
tiempo. Porque todos sabemos que el poder absoluto por tiempo prolongado
conduce inevitablemente a la tiranía.
El
cambio al cual hago referencia se produce la mayor parte de las veces de dos
maneras radicalmente diferente. Por el procedimiento pacífico de los votos o el
estallido violento de las balas. Cuando los ciudadanos pierden confianza en los
votos recurren casi siempre a las balas. Este es el tiro de gracia de la
democracia y el final de la convivencia civilizada. En este momento, 74
millones o quizás hasta 80 millones de americanos, si tomamos en cuenta los
votos robados a Trump y adjudicados a Biden, han perdido la confianza en los
procesos electorales. Ha llegado la hora de que nuestros políticos se pongan a
trabajar y se ganen el sueldo.
Resulta
inaplazable la creación de una ley electoral justa, equilibrada y transparente
que sea aplicada por igual a todos los ciudadanos de este país. Estoy seguro de
que la mayoría de los miembros de ambos partidos participarían en su redacción
y le darían su aprobación. La minoría de forajidos que perpetró el fraude de
las últimas elecciones no tendría otra opción que aceptarla o ser excluidos del
proceso político.
Aunque
no presumo de ser un experto en asuntos electorales, me considero con el
derecho ciudadano de ofrecer algunas ideas sobre un proyecto de ley que
devuelva la paz a esta sociedad convulsionada por el odio. Yo empezaría por
crear una tarjeta de identificación para todos los ciudadanos que pretendan
ejercer y tengan derecho al voto en los Estados Unidos. Limitaría a un período
de 24 horas la votación en todas sus formas. Eliminaría la llamada
"cosecha de votos" en que activistas políticos sirven de
intermediarios entre el votante y las urnas de vocación.
Además,
pondría fin al llamado "voto por correo" a través de los cuales personas ficticias,
muertas o residentes fuera del estado ejercen ilegalmente un derecho que no les
pertenece. Y finalmente, pondría estrictas condiciones a las llamadas
"boletas ausentes" de personas discapacitadas cuyas dolencias les
impiden asistir a los colegios electorales. Como diría Manolito, el borracho de
mi pueblo, "se acabó el relajo".
Concluyo
estas notas regresando a Donald Trump. En estos días he contemplado con una
considerable dosis de asco la euforia de los enemigos del presidente en ambos
partidos y en la prensa desprestigiada de la izquierda. Les auguro que la
alegría les va durar muy poco tiempo. En uno de mis artículos califiqué a Trump
de "El guerrero que nunca se rinde". Por eso estoy convencido de que
ya comenzó a organizar sus campañas políticas de 2022 y 2024.
Vaticino
que en 2022 el "trumpismo republicano"−porque el republicano
tradicional ya dejó de existir− ganará la mayoría de los escaños en la Cámara
de Representantes y en el Senado. Y en 2024, Donald Trump ganará la presidencia
si aspira al cargo. Y si no aspira, el candidato que él apoye será el postulado
por el partido. Porque no hay político en este país que cuente con el apoyo de
millones de partidarios incondicionales. Estoy convencido de que ni su líder
los abandonara ni ellos dejarán de seguirlo.
Como
para que no quepan dudas del camino que ha de tomar, días antes de concluir su
mandato, Donald Trump declaró: "Siempre he dicho que continuaré la lucha
para asegurar de que sean contados solamente los votos legales". Y
concluyó diciendo: "Aunque esto representa el final del primer período más
grande de nuestra historia presidencial, es solamente el comienzo de nuestra
lucha por "hacer grande de nuevo a nuestra América".
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com
Estados Unidos
ENRIQUE AVOGADRO, MIEDO, ¿POR QUÉ?
"Los grandes criminales no están en prisiones sino en la cúspide de la sociedad". Alexis Carrel
Cristina
Fernández, casi como el coronel de Gabriel García Márquez, evidentemente no
tiene quien le lea, al menos las encuestas. Si no fuera así, se habría enterado
de los datos del último análisis de Poliarquía (https://tinyurl.com/y5kztlsb),
que debieran preocuparla. Lo cierto es que hasta sus partidarios perciben, cada
vez con mayor claridad, que al ánimo de su jefa no lo afectan las pésimas
noticias de la pandemia y el fracaso del patriotero y corrupto show de las
vacunas, la monumental crisis socio-económica que la irracional
"cuareterna" provocó, la catástrofe educativa generada en complicidad
con los gremios, el crecimiento exponencial de la pobreza y la indigencia, el
desmadre de la inseguridad y la proliferación incontenible del narcotráfico y,
ni siquiera, las permanentes violaciones a los derechos humanos que se han
producido desde diciembre de 2019.
Muy
por el contrario, muchos (13%) de esos fieles de antaño se han dado cuenta que
su único objetivo es lograr la impunidad para los innumerables delitos que han
cometido ella misma, sus hijos, sus testaferros y sus socios de todos los
pelajes; cuando, cada vez que se levanta una piedra y aparecen millones de
dólares robados, no pueden evitar recordar que esos billetes faltan de las
arcas del Estado y que hoy servirían, si fueran repuestos, para aliviar las
muchas penurias que padecen. En el camino, además y producto de sus
desesperados intentos por lograrla y de los disparates discursivos de sus
alfiles, aniquila toda posibilidad de que nuestro país reciba inversiones
capaces de generar trabajo genuino y, ni siquiera, ayuda financiera para salir
del pozo al que nos ha llevado.
Hoy,
el escenario político podría resumirse diciendo que hay un oficialismo (el
panperonista Frente para Todos) aterrado ante la figura de la PresidenteVice y,
en la Provincia de Buenos Aires, de su hijo Máximo Kirchner, y una oposición
que parece esencialmente ser incapaz de articular una gran coalición dispuesta a
evitar que ella destruya definitivamente la democracia y la República, tal vez
porque también la atemoriza. Pero, a la luz de de los últimos acontecimientos y
cuanto nos dice esa encuesta, nada amerita que unos y otros padezcan ese
inequívoco "síndrome de Estocolmo" frente a la secuestradora del
poder.
Otro
aspecto notable es que quienes por décadas han aplaudido las infames
persecuciones y prisiones a los militares que vencieron a la subversión, lo
hicieron bajo un lema repetido hasta el hartazgo: "memoria, verdad y
justicia"; hoy los mismos, apurados por los plazos procesales y políticos
que han comenzado a roer los talones de Cristina Fernández, lo han invertido e
imponernos "olvido, mentira e impunidad".
En
ese inequívoco sentido, además de las maniobras para favorecer a los condenados
Amado Boudou, Julio de Vido, Milagro Sala y tantos otros, va el Presidente
Pinocho que, descaradamente, ha afirmado que va a "meter mano en la
Justicia" y enviará al H° Aguantadero un proyecto de ley para crear una nueva
instancia judicial que, según sus intenciones, se dedicará a tratar sólo los
temas de las sentencias arbitrarias para aliviar a la Corte Suprema de parte de
sus labores actuales. Que su mandante, la PresidenteVice, haya planteado nueve
recursos precisamente por arbitrariedad ante la Corte -que ésta
inexplicablemente aún no ha rechazado- no es una mera coincidencia.
Para
sancionar su creación, el kirchnerismo cuenta con los votos necesarios en ambas
cámaras pero, ya promulgada la ley y reglamentada con las recomendaciones de la
comisión "Beraldi" -otra casualidad: es abogado de la quejosa-
entrará en un sendero que, necesariamente, será muy largo y que puede
extenderse más allá del actual período presidencial. Por supuesto, muchos
plantearemos de inmediato la inconstitucionalidad del adefesio, y será la
Corte, otra vez, quien deberá decidir.
Mientras
tanto, si consigue los votos necesarios en el Consejo de la Magistratura (¿otra
vez traicionarán sus miembros a la ciudadanía?), se abrirán los concursos para
ocupar los cargos, y ese proceso suele llevar años; con sus resultados, se
elevarán las ternas al Poder Ejecutivo para que elija a cada uno y, finalmente,
el Presidente -quien quiera que sea entonces- enviará los pliegos al Senado,
donde nuevamente se requerirán las mismas mayorías de las que el kirchnerismo
carece, algo que le ha impedido desplazar al Procurador General, Eduardo Casal,
y reemplazarlo por alguien más tolerante ante las dislates jurídicos de la
insana ladrona.
Cristina
Fernández, que no debe dormir muy tranquila por la noches aunque sea en su
pacífico "lugar en el mundo", está tan obsesionada con el negro
futuro carcelario que la espera en un plazo que ve consumir diariamente, como
pronosticaron sus fanáticos Hebe de Bonafini y Luis D'Elía, que ha perdido toda
empatía con sus votantes, si es que alguna vez la tuvo. Nadie olvida sus
espantosos y ridículos bailecitos en Plaza de Mayo mientras en Tucumán morían
tantos, o el aturdidor silencio con que respondió a la tragedia de Cromañon, al
crimen de Once y a las inundaciones de La Plata. Entonces, ¿por qué tenerle
tanto miedo o siquiera un "miedito", como supo recomendar alguna vez
en su anterior reencarnación?
ega1@avogadro.com.ar
@egavogadro
Blog: http://egavogadro.blogspot.com
Argentina
OSCAR E. BISCET, ASHLI BABBITT, UNA SOLDADO POR LA LIBERTAD
La joven Ashli, 32 años, era considerada por su familiares y amigos como una gran patriota.
No
me digas otra cosa, no banalice más la brutalidad de los hechos, que como
pudimos observar en los videos, es un crimen que tipifica en la categoría de
asesinato. Una ejecución a quemarropa; simplemente, un frio, calculado y
cobarde asesinato de la activista prodemocrática Ashli Babbitt. Ella murió
durante la protesta de la marcha a Washington, DC (WDC), el 6 de enero de 2021,
convocada por el presidente Donald Trump, para condenar las irregularidades y
fraude de las elecciones de noviembre 2020, que derivó espontáneamente en el
ingreso de una multitud en el Capitolio, sede del Congreso de los Estados
Unidos de América.
La
joven Ashli, 32 años, era considerada por su familiares y amigos como una gran
patriota. Veterana exmilitar que sirvió en el ejercito de la los EEUU, en su
Fuerza Aérea durante 14 años y estuvo en operaciones en Afganistán, Irak y
Emiratos Árabes Unidos. Su amor patrio le hizo una defensora de la América
libre y constitucional y por esos principios entregó su vida. ¡Qué ironía
del destino!, combatir en países extranjeros por esos principios libertarios y
morir exigiéndolos para su gente en su propio país.
La
entrada y permanencia en el Congreso por la muchedumbre, en su gran mayoría no
uso la violencia, incluso los que usaron la fuerza de la ira para poder entrar
en el Capitolio, no observe en ellos la cólera enajenante de los múltiples y
desastrosos motines desencadenados por Antifa y BLM. Esto estuvo muy alejado de
las falsas comparaciones, al afirmar en leguaje engañoso que los sucesos de
del 6 de enero en el Capitolio eran igualados a la invasión de los británicos
a la capital estadounidense y quema del Capitolio, 1814, o la noche de los
cristales rotos en Alemania nazi, 1938. Y mucho menos asegurar que estas
personas son terroristas.
Breve
comentario sobre aquellas realidades históricas
La
quema del Capitolio estadounidense. Los ciudadanos entraron en pánico y muchos
ya se habían marchado cuando el ejército británico invadió y ocupó la
ciudad de Washington, durante la guerra angloamericana (1812-1815). Las tropas
británicas deciden quemar los edificios del gobierno y así ocurre con la Casa
Blanca, poder ejecutivo, y el Capitolio, poder legislativo. Este último aún
estaba en construcción. Las llamas ardieron poderosamente que en la noche se
observaban a muchos kilómetros de distancia; ambas edificaciones federales quedaron
en ruinas. La mansión ejecutiva la pintaron de blanco y comenzó a llamarse
Casa Blanca y el Capitolio lo convirtieron en una majestuosa y bella
edificación.
Noche
de los cristales rotos, una serie de linchamientos y ataques a la propiedad de
judíos en Alemania y Austria, entre ellas más de 1000 sinagogas quemadas,
durante los días 9 y 10 de noviembre de 1938. Costó la vida de 91 judíos y
30 000 detenidos y deportados en masa a los campos de concentración. Incitado
y dirigido por los nazis, su elite del partido y policiaca, tras la
justificación de la muerte en París de su embajador por un judío alemán.
Este pogromo es el paso previo del inicio de la Solución Final y del
Holocausto judío.
Las
realidades históricas descritas en el párrafo anterior ninguna coincide con
las protestas pacíficas reciente en WDC. Un aislado y pequeño grupo uso la
fuerza para abrir las puertas del Capitolio después de ser invitados por las
autoridades custodias del edificio. Muy pocos activistas estaban armados,
quizás para defenderse de los maleantes en el camino de sus casas al DC y
viceversa. Lo cierto es que las cuatro horas de su estancia en el edificio
legislativo ninguno las usó para disparar ni amenazar. El único disparo fue
realizado por el custodio oficial a la joven
Ashli
Babbitt. Tampoco hubo destrucción de las estatuas ni de las pinturas ni otro
valor patrimonial. Las turbas no se comportan así y muchos menos los
terroristas.
En
realidad, los manifestantes, con sus iras contenidas ante su convencimiento del
robo masivo de las elecciones y el desprecio de las instituciones de apoyarse
en la ley para legitimación de la injusticia, el ocultamiento de la verdad y
no escuchar las demandas mínimas para sentirte ciudadano y parte activa de la
nación. Estos oyeron palabras despreciativas y prepotentes de los líderes de
Congreso, quienes no aceptarían de ningún modo una comisión mixta de
legisladores y juristas para investigar en pocos días tal situación. Tal
parece que el Capitolio dejará de ser el símbolo de libertad y se convertirá
en el abominable Kremlin bolchevique.
Babbitt
y sus acompañantes al Capitolio evocan el ideario de libertad, la decencia y
dignidad de patriotas como John Brown, sus hijos y amigos abolicionistas, en su
última acción en el arsenal de Harpers Ferry. Sin embargo, Ashil me recuerda
más a Henry David Thoreau, cuando aceptó con gusto su encarcelación por
enfrentar y no entregar su impuesto a un estado esclavista. Brown y Thoreau
fueron figuras polémicas por sus acciones justicieras, que con los tiempos sus
posiciones fueron reafirmadas como patrióticas y libertarias. Hoy en el
Capitolio y la Casa Blanca son honrados como héroes de la nación.
Por
supuesto, lamento la muerte del oficial de la policía, Brian Sicknick, quien
cayó en cumplimiento de su deber. También las de los otros ciudadanos que
sucumbieron durante las protestas. Estas son situaciones que ocurren cuando se
censura la libertad de pensamiento, en especial la libertad de expresión y de
hablar.
Aún
quedan pendientes los casos enviados por el equipo legal del Presidente y el de
Nosotros El Pueblo a la Corte Suprema, espero que actúen con patriotismo y
adherido al derecho constitucional y no en los intereses personales; sino
presidente Donald J. Trump, será hora de ser lo que es Ud. De los que ha
perfeccionado en estos cuatro años, como persona, estadista y héroe. Es hora
de ser Trump y liberar la verdad para pasar “De la oscuridad a la luz” y
resaltar Ashil Babbitt como un resplandor perenne de libertad y resistencia a
las injerencias de las dictaduras globalistas del socialismo y sorosismo en
EEUU y evitar el Nuevo Orden Mundial.
lanuevanacion@bellsouth.net
@oscarbiscet
Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos
Presidente del Proyecto Emilia
Medalla Presidencial de la Libertad
Cuba
https://www.diariolasamericas.com/opinion/ashli-babbitt-una-soldado-la-libertad-n4214127
ARIEL PEÑA, MENTIRAS Y TERRORISMO
Con el agravante de que la Organización Mundial de la
Salud (OMS) aliada del gobierno chino, hasta 11 de marzo de 2020 caracterizó al
Covid-19 como pandemia. Subrayando que el marxismo no solo es perverso cuando
dirige una tiranía en una nación, también lo es en otras circunstancias, o en
la oposición atacando a los gobiernos democráticos en donde usa las mentiras y
el terrorismo.
Una mentira monumental del comunismo es el caso de
Venezuela con los infectados por el Covid y los fallecidos; porque comparada
con Colombia según la Federación Médica Colombiana, cuyos directivos no son
afectos al gobierno, han muerto por el Covid 300 trabajadores de la salud y de
acuerdo al ejecutivo sobrepasan los 150, mientras tanto en Venezuela en cifras
que no desmiente la camarilla comunista han muerto 300 trabajadores de la
salud.
Entonces si en Colombia hasta el 15 de enero se han
contagiado 1.849.101 personas con 47.491 fallecidas, y en Venezuela el informe
de la dictadura dice que no hay sino 118.415 infectados y 1.090 muertos, en
sana lógica Maduro y su pandilla mienten, puesto que la estadística no cuadra,
ya que al haber más muertos en el país vecino de trabajadores de la salud por encima de Colombia, estadísticamente
sin ser alarmistas las cifras de fallecidos y contagiados en la patria de
Bolívar son ampliamente superiores a las de nuestro país, pues es absurdo que
el 30% de los decesos en esa nación sean de los que trabajan en la salubridad.
De acuerdo a las anteriores consideraciones no cabe la
menor duda acerca de la condición mentirosa y terrorista del comunismo, de tal
suerte que el debate propiciado por algunos líderes políticos en los últimos
años, acerca de que en Colombia ha existido una amenaza terrorista y no un
conflicto político-militar, crea confusiones, por lo que la sociedad debe de
tener plena claridad sobre los asuntos que inciden profundamente en su vida, y
precisamente una cosa es amenazar y otra muy distinta es atacar, de ahí que las
bandas armadas narco-marxistas de las Farc, Eln, Epl, M-19 y otras, no se
quedaron en simples amenazas sino que practicaron de diferentes maneras el
terrorismo, en un conflicto generado por seguidores de la doctrina marxista
para la toma del poder.
Así que eso de una simple amenaza terrorista, no es
cierto, puesto que el marxismo es terrorista por principio y lo ejecuta sin
quedarse en solo amenazas, lo que significa que indirectamente se exculpa al
comunismo totalitario de ser terrorista, cuando se plantea que no ha sido bien
aplicado o que no hay una interpretación correcta del mismo, porque para el
marxismo no importa que su teoría sea inescrupulosa, criminal y terrorista,
pues lo que interesa es que se cumpla en la práctica.
No hay que caer en dubitaciones frente a una doctrina
genocida como el marxismo leninismo, que con su accionar es responsable de
cerca de 140 millones de asesinatos en el último siglo, convirtiéndose en la
organización que más crímenes a cometido en todos los tiempos, por eso es que precisamente
sin perder su esencia en Colombia, con los acuerdos de La Habana, un parte de
las Farc se desmovilizó y otra entró en la “disidencia”, impulsando un nuevo
escenario en la combinación de todas las formas de lucha. Ante ese enemigo tan siniestro
que enfrenta la democracia, hay que combatirlo con denuedo ideológica y
políticamente.
A raíz de las acciones terroristas que a través de los
años han realizado las Farc y el Eln en compañía de otras bandas armadas, se
escuchaban voces, no se sabe si por inocencia suma o picardía extrema, que
decían que los grupos guerrilleros habían perdido su idealismo por semejantes
prácticas, lo que es una gigantesca equivocación, ya que esos grupos
guerrilleros estaban y están en lo de ellos, con el terrorismo que es el
sustrato del marxismo, y por eso no tienen ningún empacho también en ser
narcotraficantes, al igual que lo hacía Lenin con sus bolcheviques en Rusia
antes de tomarse el poder, pues aparte de practicar el terrorismo cometían
delitos con negocios de prostitución y proxenetismo, porque la naturaleza del
marxismo es la perfidia y el crimen.
Se dice que en la actualidad hay varios grupos que
siguen las enseñanzas del marxismo que no practican la violencia, recordando
que el comunismo totalitario actúa de acuerdo a las condiciones y, para el caso
colombiano el partido comunista que en su momento seguía como una especie de
Vaticano infalible a Moscú fue el creador de las Farc y el M-19, de la misma
forma el partido comunista m-l de línea maoísta fundó el Epl y seguidores de
Fidel Castro organizaron al Eln.
Además los trotskistas plantean una insurrección
popular violenta y el Moir (movimiento obrero independiente y revolucionario)
también maoísta, afirmaba que no estaban dadas las condiciones para la lucha
armada. Lo que demuestra que ninguna organización marxista en sus diferentes
presentaciones ha descartado a la violencia para la toma del poder en Colombia,
con todo lo que ello representa.
El marxismo no sólo ha utilizado al terrorismo para
tomarse el poder en diferentes países, sino que también tiene el campeonato
mundial en terrorismo de Estado con sus más connotados dirigentes como: Pol
Pot, Lenin, Stalin, Mao, Kim il Sung, Ho Chi Ming y Fidel Castro, entre otros;
teniendo en el último tiempo ejemplos patético de terrorismo de Estado en
Latinoamérica con los regímenes comunistas de Venezuela y Nicaragua, en donde
Maduro y Ortega han cometido genocidios en contra de esos pueblos.
El terrorismo de Estado no es como lo entienden y
difunden de mala fe, los mamertos de Colombia, para responsabilizar a la
institucionalidad, ya que hay terrorismo de Estado cuando existe un régimen
dictatorial totalitario que controla todos los poderes, como sucede en las
naciones que han caído bajo la férula del comunismo.
EL marxismo con todas sus etiquetas y sus máscaras es
intrínsecamente mentiroso y terrorista, pues tiene de fundamentos a la lucha de
clases como ajuste de cuentas o vendetta.
sábado, 16 de enero de 2021
ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ DOMINGO 17/01/2021
MIBELIS ACEVEDO DONÍS, RENUNCIAR A LO PERDIDO
“Quiero
el país que ya no tengo, el país que se fue. Quiero que me lo devuelvan los que
me lo arrebataron”, declaran abiertamente algunos ante la noción de la oquedad,
de lo lastimosamente ido. Y no sorprende. Ya Sigmund Freud se había paseado por
las espinas de esa “exigencia de eternidad”, un producto tan propio de nuestra vida
desiderativa “como para reclamar un valor de realidad”. Sin embargo, en “La
transitoriedad” (1916), una peculiar, casi poética y alentadora reflexión sobre
la melancolía y los enigmas del duelo, nos invita a pensar sobre la belleza de
lo perentorio. Sobre la utilidad de perder, desprendernos genuinamente de lo
que ya no se tiene, re-encauzar el impulso vital hacia lo próximo, lo que
espera y nos renueva. Hela allí, pues, la esperanza.
Tras
dialogar con un poeta escamado por la fragilidad de toda belleza natural o
humana, Freud se pregunta: “¿por qué este desasimiento de la libido de sus
objetos habría de ser un proceso tan doloroso? No lo comprendemos, ni por el
momento podemos deducirlo de ningún supuesto. Sólo vemos que la libido se
aferra a sus objetos y no quiere abandonar los perdidos, aunque el sustituto ya
esté aguardando. Eso, entonces, es el duelo”. Así Freud ilustra su propio
asombro, su incertidumbre ante la cura. Eso no le impide ver, sin desazones,
que lo transitorio tiene valor cuanto menos tiempo perdura. Esa brevedad,
paradójicamente, suma resbaladizo encanto a los objetos, los reviste de
significación, hace más tenso el ritual de tener y perder. De regocijarse,
superarlo y crecer, finalmente.
En
esta Venezuela acogotada por el "dolus" y el "duellum",
donde la mordiente melancolía ha ido naturalizando las parálisis, tales
pensamientos caen como un propicio volitivo. Esa energía individual y colectiva
que luce tan enflaquecida sin duda tiene chance -debe hacerlo- de recomponerse.
El asunto es saber exactamente de dónde partir, a cuenta de qué insumos
emprender ese camino, cómo reencauzar ese impulso sin que haya cargas que, por
innecesarias, lo atajen a priori.
Entre
la dirigencia política se habla de rectificación, por ejemplo, de retomar la
vía electoral desatendida, de restablecer la conexión con la sociedad civil y
sus agendas. Y la pregunta que cabe es si implícito en ese propósito hay una
genuina comprensión del empobrecimiento, la adulta aceptación de un fin y la
gestión de su inevitable malestar, el compromiso con la evolución. Esto, porque
nos consta que el pasado de toda índole, desde el más remoto al más cercano,
desde el más épico al más profano, siempre insiste en ser reanimado, no siempre
para bien. Y no es que no tengamos derecho a la añoranza de tiempos que
juzgamos gloriosos, a condenar el infame retroceso o a abrazar, como a la tabla
que auxilia en medio de un mar picado, hitos que surcan el gentil abecedario de
nuestra idiosincrasia. Pero hay peligro en no advertir cuán desnudos o no
estamos para emprender aquí y ahora un recomienzo, para “corregir una cosa para
que sea más exacta o perfecta”. No es lo mismo rectificar un rumbo ligeramente
desviado que asumir una obra prácticamente desde la base y sin recursos.
Este
es quizás nuestro caso. Durante los últimos años ha habido demasiada distorsión
y menoscabo identitario, demasiado descenso y catacumba como para no notarlo.
Un plan realista consideraría entonces ajustar nuestros paradigmas a los nuevos
contextos y sus nuevas estrecheces, fluir con la circunstancia sin dejar de
apelar a una honesta, madura consciencia del fracaso. Sin eso, que supone
distinguir cuánto de nuestra amarga resistencia remite a una rebelión contra el
duelo, costará más aprehender la esquiva democracia. El atasco en el Taedium
Vitae, la “revuelta contra esa facticidad aseverada” frena la capacidad para
sustituir lo malogrado por otros objetos que, plenos de verdad, también
pudiesen resultarnos entrañables y valiosos.
Dolor
y reestructuración. Separación, discernimiento de la ausencia y
auto-recomposición. Todo eso nos está pidiendo este vidrioso pero no menos
interesante momento. Pensar otro país -no uno que calce en las hormas siempre pulcras
e irrepetibles de la memoria, sí uno que se vaya rearmando a partir de estos
deshilachados fondos- parece ser lo saludable. Lejos de cualquier bellaca
acusación de conformismo, se trata de restañar la vieja llaga, de reconciliarse
con lo disponible y enfocar esa energía hacia el cambio posible. En ese
sentido, y habiendo sido testigo de las feas pulsiones que la historia de la
humanidad hizo patentes, incluso el incisivo Freud se permitió un gesto de
optimismo: tras superar el duelo, tras renunciar a todo lo perdido, “lo
construiremos todo de nuevo, todo lo que la guerra ha destruido, y quizá sobre
un fundamento más sólido y más duraderamente que antes”.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal
Venezuela
ANTONIO JOSÉ MONAGAS, ¿Y AHORA QUÉ?
Es
un problema acogido bajo el concepto de “incertidumbre”. Ante la pregunta ¿y
ahora qué?, se alza la incertidumbre. Su condición etimológica implica el
desconocimiento que se tiene sobre el futuro que se abalanza en lo que viene de
un nuevo trazo de tiempo.
En
lo específico, no es posible conocer la probabilidad de ocurrencias de eventos
en el tiempo inmediato o siguiente. Aunque pudieran esbozarse conjeturas. Pero
sin que las mismas comprometan la previsibilidad exacta de los hechos a
ocurrir.
La
teoría de planificación, intenta resolver esos problemas. Sin embargo, aclara
que deben distinguirse problemas bien estructurados, de problemas no bien
estructurados. Luego de superar tal diferencia, propone algunas soluciones.
Siempre desde distintas perspectivas situacionales, ya que lo contrario sería
caer en el oficio del timador que juega a ser “pronosticador de coyunturas”.
Lidiar
con la incertidumbre aunque esté mal definida, es lo que más puede acercar una
conjetura a una postura algo próxima a una realidad posible. Aún así, es un
atrevimiento que podría resultar oneroso. O ser costoso en todo sentido. Sin embargo, la política no escarmienta ni
tampoco escatima esfuerzos al momento de apostar a responder preguntas como la
que esta disertación busca analizar. ¿Y ahora qué?
La
política es tan osada, que se lanza a “lo loco” a una carrera. Sólo para
convencer a quienes se prestan a caer en su juego. Y lo hace con el mayor
descaro que las circunstancias permiten. Sin medir consecuencia alguna. Más
aún, con presumida actitud. Sin sentido de la desvergüenza ante la pretensión
asumida. Quizás, fue la razón que llevó al actor estadounidense metido en
política, a decir que “la política es el arte de buscar problemas,
encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar luego los remedios más
equivocados”
¿Y
ahora qué?Es la pregunta que muchos venezolanos, a sabiendas de las amenazas,
peligros y problemas en ciernes, se hacen. Sin que nadie pueda responder. Sin
embargo, nadie duda de que la política es osada. Más, cuando a decir del léxico
ordinario, la desinformación es el mejor caldo de cultivo para fecundar
realidades. O sea, para preñarlas de presunciones, exageraciones o
tribulaciones. Y que después se acojan a cualquier desparpajo emitido. Tal vez,
así puede sopesar, calibrar o pulsar el
ambiente político imperante. Y por tanto, sembrar la trampa calculada. Incluso,
tantear la ingenuidad de ilusos prosélitos.
Lo
arriba referido, no es óbice para suponer que, en efecto, la vida política,
social y económica en Venezuela, no será igual. Podría menguar más aún. O
arreciar. O como pregona el saber popular: “Todo depende del color cristal con
que se mire”.
En
todo caso, no es inmoderado decir que la Consulta Popular, entendida como
“medio de protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía(…)” abrió un
compás de deducciones con una fuerza narrativa capaz de despejar caminos
conducentes a forjar decisiones fundamentales en lo que concierne al
ordenamiento jurídico nacional.
Respecto
de lo que es posible inferir, luce indiscutible negarle importancia al hecho
cuantitativo que significó tan reconocido acaecimiento político. También de
condición jurídica, dado el carácter vinculante que la Constitución le otorga.
Numéricamente, dicho evento superó las expectativas. Asimismo, hizo ver el
calado de la sociedad democrática que impugna la actual situación
político-económica que tiene atascado el desarrollo nacional. En todas sus
manifestaciones.
Aunque
resulta algo forzado, el hecho de cotejar estos resultados con la situación que
el régimen estableció al imponer elecciones parlamentarias el 6-D, sirve para
inferir lo que pudiera dar algunas respuestas a la pregunta que intitula esta
disertación: ¿Y ahora qué?Por demás, cuestionadas y poco o nada creíbles.
Y
es que si bien se sabe que la idea que animó la ejecución de tan fraudulento
evento comicial, fue la reconquista de los escaños de la Asamblea Nacional,
igualmente dicha realidad ya consumada permite nuevamente reconocer el talante
represivo que caracteriza al régimen cuando quiere tomar para sí cualquier
instancia pública que considere necesaria a sus intereses.
¿Y
ahora qué? A decir de por dónde viene o han ido las tendencias, es posible que
algunas conjeturas no se atasquen en los predios de la incertidumbre. Habida
cuenta, el régimen no ha dejado de funcionar sin olvidar que su gestión
política la ha podido apuntalar detonando dignidades y principios a punta de
arreglos de toda calaña y cuantía.
Y
aunque en el fondo de la pregunta ¿Y ahora qué? rondan las secuelas de la
incertidumbre, el desconocimiento de situaciones conexas o de información
veraz, sus posibles respuestas no dejarán de inquietar. Particularmente, a
venezolanos que mantengan, entre sus prioridades, el propósito de prestar la
posible colaboración a la tarea de hacer que Venezuela recupere la democracia
sobre la que escribe la teoría política. Tanto como del país con el cual sueñan
tantos venezolanos que bien merecen vivir bajo las libertades por las que
precursores y libertadores, lucharon y regaron su sangre.
Así
que ante la falta de certeza sobre las realidades próximas, o de eventos que
habrán de cabalgar sobre un conocimiento cierto en torno a los tiempos que
pesan en el futuro inmediato de Venezuela, siempre seguirá deambulando la
interrogante ¿Y ahora qué?
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Venezuela
LEANDRO RODRÍGUEZ, BANANISMO POLÍTICO
El
gran secreto del chavismo ha sido la desinstitucionalización del país, hacer de
lo público agencias del partido de gobierno. Por tal motivo, cuando el exfiscal
General Javier Elechiguerra acusó a Chávez de haber malversado el Fondo de
Estabilización Macroeconómica (FIEM) a principio de su gestión, inmediatamente
fue depuesto en el 2000 por el parlamento de mayoría chavista, designando a
Isaías Rodríguez como sucesor, públicamente chavista.
Poco
tiempo después, el país tuvo que padecer la tragedia del conflicto político
desde 2002 ante la negativa de Chávez de medirse en un referéndum consultivo
con un CNE que no controlaba totalmente. No fue sino hasta 2004 cuando Jorge
Rodríguez fue nombrado presidente del CNE que finalmente aceptó. Luego del
revocatorio, Rodríguez fue premiado por su labor siendo nombrado por Chávez
como vicepresidente de la nación. Al poco tiempo, 2006, quienes en terreno de
lo civil debían resguardar la constitucionalidad sucumbieron, los magistrados
TSJ vociferaron en acto oficial “Uh ah Chávez no se va”… la institucionalidad
formalmente había fallecido.
Una
notoriedad del momento, fíjense: En la recientemente ocurrida “Toma del
Capitolio de EEUU”, inmediatamente se tomaron medidas como toque de queda,
búsqueda, detención y procesamiento de los detenidos, posible destitución de
Trump, entre otras acciones. El 5 de julio 2017 hordas chavistas vinculadas a
Jorge Rodríguez tomaron la AN ocasionando daños, heridos, lesiones a los
parlamentarios y NO HUBO ninguna acción del Estado… es la diferencia entre lo
que llaman primer mundo y las repúblicas bananeras… esto, como simple ejemplo
de lo que ocurre cuando no hay constitucionalidad, cuando las instituciones del
Estado se convierten en parcelas partidistas.
2021
comienza mal, con una oposición legítima muy cuestionada, pero siendo sinceros,
con margen de maniobrabilidad cero dentro del país, ejercer oposición
partidista o ciudadana es un terreno muy cuesta arriba cuando la represión del
régimen contra toda disidencia es atroz.
Este
año, el régimen una vez más tratará de desviar la atención del país hacia lo
electoral, un terreno donde su control absoluto sobre las instituciones del
Estado le augura no perder ni perdiendo, con un escenario mucho más favorable
en cuanto la comunidad internacional tiene sus propias preocupaciones con el
covid-19 y sus secuelas económicas-políticas.
La
mejor estrategia opositora ha sido la abstención ¡sumarse a ella! pues la
abstención no es ordenada por éstos, sino que es el sentimiento más sublime
enclaustrado en los venezolanos como rechazo, justamente, a la
desinstitucionalización del país, donde el voto desde hace mucho tiempo no
premia, no castiga, ni genera cambios. Sin embargo, la abstención por si sola
no basta, se debe acompañar con otras estrategias aún ausentes.
Entiéndase,
lo electoral/abstención ya dio sus frutos, para generar cambios Venezuela
necesita un liderazgo político muy capaz y decidido, donde “formalmente” el
chavismo tiene todas la de perder porque todo lo que detenta es ilegal e
ilegitimo, pero en la “práctica” es amo y señor del país al controlar a su real
placer no solo las instituciones del Estado, sino sus recursos y armas. Es una
estrategia que, queramos o no, involucra a los aliados internacionales de los
venezolanos y del chavismo.
leandrotango@gmail.com
@leandrotango
Venezuela
SOLEDAD MORILLO BELLOSO, SOBREVIVIREMOS.
Los
economistas nos dirán que la inversión a borbotones que vamos a observar va a
provenir de dineros "de dudosa procedencia" (eufemismo que define a
esos miles de millones que nos fueron robados) pero nos apuntarán que esas
inversiones son "necesarias" para sacarnos de estas arenas movedizas.
Que hay que bien venirlas pues sin ellas no hay paraíso. Nos dirán que esos
capitales permitirán que los servicios públicos y privados mejoren y que
entonces el aparato productivo tendrá menos obstáculos y podrá arrancar. Nos
anunciarán también que el dólar seguirá rumbo arriba y que eso le viene de
perlas al régimen, que es el único que opera en bolívares.
Cualquier
politólogo con dos dedos de frente nos explicará, sin frases churriguerescas,
que absorber las alcaldías (nuevo plan del abigeato político del régimen) no
soluciona problemas operativos de los vecinos y que este nuevo espelucamiento
no es sino una jugarreta de poder político. Sirve para irritar.
Los
sociólogos nos dirán que la
migración aumentará. Que para fines de este se habrán ido unos 2 millones más.
Y nos explicarán cómo eso es un tremendo dolor de cabeza para los países
receptores, sobre todo para Colombia, que no puede rechazar a los migrantes
porque muchos de ellos tienen derechos civiles y políticos que no se pueden
despachar así nomás, por mucha xenofobia que escupa doña Claudia. Y el asunto
no es dato menor considerando que en 2022 hay elecciones presidenciales en
Colombia. Como quien dice, a la vuelta de la esquina. Y esos votos valen.
Muchos
analistas nos van a explicar, algunos por fortuna en lenguaje comprensible y
sin cursis citas en otros idiomas, que sin embargo, aunque por la gritamentazón
el régimen no parezca proclive a ella, la negociación entre los apoltronadosen
Miraflores y cuarteles y la oposición (la de verdad) va a ocurrir. Que no hay
de otra. De hecho, está en antesala. Y en este caso nadie será triunfador.
Nadie cantará victoria. Y eso hará que las posibilidades de acuerdo aumenten.
Algunos
consultores nos anunciarán que los liderazgos cambiarán. Que algunos
sobrevivirán pero otros caerán con callos y todo por el barranco, previo ser
carcomidos por las hordas. Y vaticinarán que aparecerán nuevos actores, tanto
en un bando como en otro.
Alguien
declarará que sin los militares, sin Cuba, sin la Unión Europea y sin los
países de América Latina, no hay acuerdo posible. Y a pesar de correr el riesgo
de ser acribillados en las redes, algunos puntualizarán una verdad difícil de
tragar: que cuando
se está en una situación tan grave, ningún bando tiene
"irrenunciables", porque ambos necesitan sobrevivir.
¿Qué
puede estar al final de este año? Quizás un gobierno transitorio, mixto, medio
extraño y que en realidad guste a pocos, con inversión privada pero manteniendo
la propiedad del estado. Sí, con muchas cosas a media luz y con muchas más a
medias. Y con muchos y variados atajaperros.
Los
extremistas de uno y otro bando terminarán desactivados. Este país ya no tiene
los recursos que tuvo en abundancia en el siglo XX y ya no hay cómo creer en
pajaritos preñados volando en retroceso. El país ya no tiene cómo ni con qué
apalancar fantasías. Muchos países que no tienen recursos naturales saben
trabajar sin recursos. Nosotros no. Pero lo aprenderemos. Maestra vida.
La
menguada clase media venezolana sufre todavía de delirios de grandeza. Pero a
punta de coger más palos que gata ladrona agarrará mínimo y entenderá que tiene
que dejar de mirarse el ombligo.
Tenemos
que vernos a nosotros mismos como un país pequeño, un bueno, pujante,
progresista. Que dé pasos pequeños pero seguros, que abandone la visión de
héroes, gestas, batallas y la cambie por ese aburrido asunto de la rutina.
Menos altibajos. Con buenas aspiraciones pero sin delirios de grandeza.
Los
nuevos jóvenes lo tienen clarito. Me refiero al país que será, el país que
quieren que sea para ellos, para sus hijos y sus nietos. Incluso los jóvenes de
la Revolución. Un país pequeño, multiproductivo, con un Estado eficiente, con
equidad social. Si sentáramos en una mesa a Guaidó y a Héctor Rodríguez nos
sorprendería la cantidad de cosas en las que coinciden. Cuando se quitan las
etiquetas babosas y se deja de hablar para los titulares, ajá, ahí surge el
encuentro que deshace el desencuentro. Pero tienen correas que los restringen.
Porque cada uno depende de apoyos. Si patean a sus respectivos apoyos, pierden.
Todavía hay mucho vetusto en ambos bandos.
Esa
nueva Venezuela la lideran los jóvenes. Hay que escuchar a los jóvenes metidos
en política, a eso que tienen menos 50 años. Esos son los constructores.
Los
políticos construyen la infraestructura para que la sociedad pueda producir. La
carrera más importante en Japón es la educación. Y la segunda más importante es
la política.
El
mayor error de la oposición en Venezuela no ha sido los traspiés que ha dado;
ha sido el comunicar más los horrores del régimen y no enfocarse en vender su
propuesta, que la tiene, estructurada y escrita. Cualquiera sabe más de los
horrores que dice y hace el régimen que de la propuesta de la oposición. Y eso
es un disparate.
Hay
que comportarse como alternativa , no como oposición. El ser "anti"
sirve un rato, unos meses. Luego hay que conquistar.
En
Venezuela a la oposición le va a caer la locha; va a entender que no sirve ser
oposición, sirve ser la alternativa. Y para ello tiene que conquistar más o
menos unos 3.3 millones de venezolanos que no están con el régimen pero que no
apoyan a la oposición.
La
señora Venezuela si no le gusta un marido y tampoco le gusta el otro, va a
buscar un tercer marido.
En
fin, año difícil. Sí. Pero, sobreviviremos.
Soledad
Morillo Belloso
soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob
Venezuela















