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viernes, 21 de febrero de 2020

NOEL ÁLVAREZ: LA PLANTA DE BARTOLO

La literatura es un hecho cultural que no ha sido ajeno a ningún tiempo en la historia de la humanidad. Por ser un tópico fascinante, me he sentido atraído por ella desde que la descubrí, llevado por la sabia conducción de mi maestro de 5to y 6to grado: Luis Alirio Arriaga. Los estímulos positivos que me suministraba mi tutor, me ayudaron a desarrollar el hábito de la lectoescritura, desde temprana edad. Esas inquietudes serían reforzadas en mi hogar paterno, allá en el lar trujillano.

La literatura trabaja desde la ilusión y la metáfora. Los tiempos, en los que las palabras están prohibidas por los autócratas, son lugares propicios para la búsqueda de intersticios, de espacios de resistencia desde donde poder expresar las opiniones vetadas por los ejecutores del terror. El campo de la Literatura Infantil y Juvenil, siempre ha estado muy permeado por el adoctrinamiento para la construcción de la personalidad del individuo. Esto es tan cierto que, cuando un padre elige un libro para su hijo, quiere que este le sea útil, que le enseñe a cuidar la naturaleza, a portarse bien, entre otras cosas. Sin embargo, la literatura como todo arte lo que hace es invitar al sujeto a jugar, lo lleva a preguntarse sobre sí mismo y no necesariamente tiene un fin moralizador o ejemplificador.

En días recientes, la generosidad de unos vecinos de parroquia, quienes me regalaron un estridente y variado repertorio musical, hasta las cuatro de la madrugada, la ausencia de sueño provocada y hábilmente dirigida por los secuaces del régimen, me permitió encontrar un espacio de reflexión y lo enfoqué sobre el afán que muestran los dictadores para sacar de circulación algunos textos de literatura infantil como es el caso de La planta de Bartolo, un cuento que pertenece al género literario narrativo, que forma parte del libro la “Torre de Cubos” de la escritora argentina Laura Devetach. Este folleto se editó por primera vez en 1966 y fue prohibido durante la dictadura militar entre los años 1976 y 1983.

No es fortuito el hecho que, el tema de los vetos literarios venga a mi memoria, cuando está próximo a cumplirse un aniversario más del golpe de Estado que dio al traste con la democracia argentina y cuando en otras latitudes se replican los gérmenes que parieron dictaduras, las cuales dinamitaron los senderos democráticos a través de la persecución, cárcel, destierro o muerte de quienes se opusieron a sus autocráticas derivas.

La planta de Bartolo, refleja toda la riqueza poética de la autora, nutriendo el relato fantástico con hechos y vivencias reales, permitiendo a los niños entablar una relación entre el mundo real y el imaginario. En esta fábula se refleja el mensaje de solidaridad, dignidad, amistad y la acción colectiva, incentivando a los niños a la libertad, la utopía y a la lucha por un mundo mejor.

El cuento dice que un niño gaucho llamado Bartolo plantó un cuaderno en la tierra y al tiempo creció una planta que daba cuadernos. Esos que les gustan a los muchachos en edad escolar. Eran hermosísimos. De tapas duras con muchas hojas muy blancas que invitaban a hacer sumas, restas y dibujitos. El jovencito salió a la calle con las libretas para regalarlas a los niños que no podían comprarlas. Pero el vendedor de cuadernos, personaje antagónico, que representa a los líderes militares controladores del poder, se opuso a la libre circulación de las libretas.

El vendedor de cuadernos, intentó persuadir a Bartolo con todo tipo de maravillas, dulces y juguetes para que le vendiera su planta, pero el niño no cedió porque su deseo era que todos pudieran aprender, escribir y dibujar sin límites. Es un libro plagado de personajes impredecibles que sortean situaciones de manera creativa, asegurando giros inesperados y mucha aventura. Este y otros libros fueron prohibidos por la dictadura, según ellos, por su ‘exceso de fantasía’ hecho considerado peligroso porque llevaba la mente a pensar otro orden del mundo. Según la dictadura estos libros atentaban contra la moral, pero, pese a la prohibición, los textos siguieron circulando de mano en mano, entre las maestras.

Próximo a cumplirse 44 años del golpe que instauró la persecución y el Terrorismo de Estado en la etapa más oscura de Argentina, relatos censurados como La planta de Bartolo” se vuelven imprescindibles y pueden servir como puertas de entrada para trabajar en las escuelas, en los barrios, en las familias, en las comunidades. Lo cual permitirá construir una sociedad que, sobre la base de la memoria, la verdad y la justicia, no vuelva a repetir sus etapas más oscuras.

Noel Álvarez 
Noelalvarez10@gmail.com
@alvareznv 
Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

domingo, 29 de septiembre de 2019

MARIANELA PALACIOS: VENEZUELA, ENTRE LA GUERRA Y LA PAZ

El discurso belicista, es decir, aquel favorable a la guerra como medio para resolver conflictos, ha estado presente en la revolución socialista del siglo 21 desde hace décadas.

Y se ha expresado de múltiples formas. Desde aquellas amenazas iniciales de freír adecos y el uso de calificativos para deshumanizar y restar valor en la dinámica social a aquellos que se les oponen (“escuálidos”, “tumores”, “gusanos”, “basura”, “plagas”,“malditos”…), hasta el chiste de un ex canciller en el programa Zurda Konducta sobre cómo pasa una bala de un francotirador por el cerebro de un opositor, las consignas más coreadas (“Patria, socialismo o muerte”) y los símbolos que usan para proyectar su poder (el puño que golpea la palma de la mano) e identificar a sus cuerpos de seguridad (calavera de las Fuerzas de Acciones Especiales-FAES- de la Policía Nacional Bolivariana) y sus canales con mayor audiencia (hojilla, mazo), son testimonios de ello.

El afán de polarizar al país y exacerbar emociones etiquetando al adversario político como enemigo, banalizando la muerte o criminalizando la disidencia, no es algo nuevo en Venezuela. Lleva décadas añejándose en el discurso público, y no solo el de voceros del oficialismo sino también de la oposición.

Y las palabras construyen realidades. Más aún cuando las personas que las pronuncian son los líderes de una Nación y con sus dichos y hechos modelan la formación de las nuevas generaciones.

Por experiencia propia, sé que después de muchos discursos de Hugo Chávez durante las cadenas presidenciales, cuando cuestionaba a un periodista o un medio críticos, grupos violentos solían visitar horas o días después las sedes de nuestros lugares de trabajo y no solo para gritar consignas de protesta, sino también para lanzar bombas molotov, piedras, vidrios y hasta balas.

“Este tipo de acciones y discursos presidenciales confirman el deterioro del Estado de derecho en Venezuela”, advirtió en su momento la Comisión Internacional de Juristas (CIJ) tras la detención de la jueza venezolana María Lourdes Afiuni y los ataques públicos realizados por el mandatario directamente contra ella.

http://w2.ucab.edu.ve/tl_files/CDH/Maria%20Lourdes%20Afiuni/INFORME-CONCLUIDO-JUEZA-M.%20AFIUNI-2010.pdf

Los niveles de violencia verbal y física en el escenario político han aumentado en los últimos años, al igual que la censura y autocensura en el sistema informativo nacional y la migración de periodistas, políticos y activistas de derechos humanos

https://ipysvenezuela.org/2019/03/30/periodismo-migrante-indice-de-libertades-informativas-ipysve-2018/.

También ha aumentado el número de abusos policiales y militares contra opositores al gobierno. Por ejemplo, la cifra oficial de casos de muertes “por resistencia a la autoridad” reportadas por el propio gobierno a la Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, es “inusualmente alta”. Y debido a ello advirtió en Ginebra sobre ejecuciones extrajudiciales y recomendó el desmontaje de las FAES.

Pero eso no fue aceptado por el gobernante Nicolás Maduro, quien en lugar de tomar medidas para frenar este tipo de conductas en ese cuerpo de seguridad, públicamente les dio un espaldarazo y aplaudió el trabajo que vienen desarrollando.

https://observatoriodeviolencia.org.ve/cinco-mil-287-muertos-con-maduro-en-un-ano-por-resistencia-a-la-autoridad-onu/

También la organización Human Rights Watch, en su más reciente informe sobre Venezuela, habló de 18.000 muertes causadas por cuerpos de seguridad del Estado venezolano “por resistencia a la autoridad” desde 2016 a la actualidad, casos documentados de ejecuciones extrajudiciales y un patrón sistemático grave de abusos que quedan impunes.

https://www.hrw.org/es/news/2019/09/18/venezuela-ejecuciones-extrajudiciales-en-zonas-de-bajos-recursos

El nivel de descomposición y retroceso político, social y económico que ha tenido Venezuela en el último sexenio no tiene precedentes en la historia de América Latina, sin ser un país afectado por desastres naturales ni una confrontación armada.

La economía nacional se redujo más de la mitad entre 2014 y 2018, por una recesión que no ha sido corregida aplicando políticas adecuadas y que este 2019 restará otro 25% a la capacidad productiva nacional, según estimaciones del Banco Mundial. https://cotejo.info/2019/08/venezuela-recesion-economica/

La crisis humanitaria amenaza con convertirse en catástrofe humanitaria https://cotejo.info/2019/03/bachelet-informe-onu-vzla/, los servicios públicos colapsan, la calidad de la educación se ha venido a menos con las olas migratorias (más de 4,3 millones de venezolanos se fueron, de acuerdo con Naciones Unidas), los salarios se han pulverizado https://cotejo.info/2019/05/salario-minimo-pulverizado/ y el país enfrenta una dolarización de facto https://cotejo.info/2019/08/dolarizacion-de-facto/.

Y en medio de esta coyuntura, la élite gobernante abandona el proceso de negociación con la oposición liderada por Juan Guaidó, que era acompañado por mediadores noruegos, e intenta ahora convencer al mundo de que ha llegado a un “acuerdo” con la “oposición” (el mismo grupo de “opositores” que se prestó para ir a las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018, con las que Maduro trató de legitimarse, pero cuyo resultado fue desconocido por más de 50 países y un alto porcentaje de venezolanos).

En su discurso público, el mandatario tiende a victimizarse, a culpar a otros de la crisis actual y de los vientos de guerra que soplan en Venezuela, e intenta presentarse como un adalid de la justicia y la paz.

No obstante, en su retórica también está presente la radicalización del proceso político y ese maniqueísmo que, según libros de historia y ciencia política, es típico de regímenes autoritarios o totalitarios: amigos o enemigos, buenos o malos, patriotas o traidores a la patria.

En 2017, por ejemplo, declaró públicamente que si la revolución caía, “lo que no se pudo con los votos, lo haríamos con las armas”

Y más recientemente, usando la red de medios oficiales del Estado, llegó a difundir un video de la Red de Articulación y Acción Sociopolítica (RAAS), que abiertamente invita a los miembros de las 14.381Unidades de Batalla Hugo Chávez (UBCH) que están distribuidas a “desplegarse casa por casa para la caracterización sociopolítica” de sus respectivos vecinos, para “identificar con claridad cuál es su enemigo histórico” y para que se organicen y adquieran “el conocimiento necesario para vencer al enemigo”.

Marianela Palacios Ramsbott 
@nelapalaciosr

viernes, 24 de mayo de 2019

GUILLERMO RODRÍGUEZ GONZÁLEZ: SOCIALISMO ES CENSURA, ADOCTRINAMIENTO Y REPRESIÓN

Todo socialismo en el poder en una máquina de lavado de cerebro, y lo que no sometan sus escuelas, lo someterán sus cárceles y campos de concentración

Sí, todo socialismo es censura, adoctrinamiento y represión. Eso y poco más. Aunque difieran las variantes del socialismo, en ninguna faltó o faltará censura, adoctrinamiento y represión. No es algo que se limite a totalitarismos revolucionarios asesinos de millones en genocidas hambrunas e interminables archipiélagos de campos de concentración pletóricos de inocentes explotados hasta la muerte. Todo socialismo, por democrático y liberal que pretenda ser, realmente es censura, adoctrinamiento y represión, mejor o peor encubiertos, más o menos intensos, según las circunstancias de cada caso permitan.

Los socialistas demócratas que pretenden adoptar la tradición liberal simplemente emplean sus términos vaciándolos de contenido para imponer formas disfrazadas –más o menos sutiles– de intolerancia, adoctrinamiento y censura. Ni siquiera tienen que estar en el poder, se ve temprano entre ellos –y contra sus enemigos– cuando son grupúsculos insignificantes que apenas pueden soñar alcanzarlo. Siempre hay censura, adoctrinamiento y represión puertas adentro en sus partidos y organizaciones.

Incluso el más admirado movimiento político socialista del siglo pasado, el marxista y revolucionario CNA de Mandela –del que cualquiera que señale crímenes será falsamente tildado de racista– dio, mucho antes de llegar al poder, muestras de violación de derechos humanos, brutal adoctrinamiento, censura y represión que en sus campos de entrenamiento en Tanzania y Angola incluyó la tortura y asesinato de algunos de sus propios militantes. Sus métodos son similares a los de la brutal policía política del régimen del apartheid, pero aprendidos en Moscú y Berlín Oriental.

Es consustancial a toda organización socialista, al punto que se ve en sus grupos informales –es algo de lo que no pueden desligarse sin dejar de ser socialistas– porque el socialismo en primera y última instancia es un anhelo de retorno al más primitivo estado de la especie humana. El socialismo es el reclamo ancestral del orden tribal más primitivo posible, aquel en que apenas se pudiera diferenciar al hombre del chimpancé, el de minúsculos y muy primitivos grupos de cazadores y recolectores casi completamente carentes de tecnología y cultura.

Guillermo Rodríguez
@grgdesdevzla ‏

lunes, 26 de noviembre de 2018

JOSÉ RAFAEL AVENDAÑO TIMAURY, PERIODISMO

     Cuando comenzó el mandato de lo que algunos insisten aún -muy pomposamente por lo demás- en denominar la quinta república, Venezuela contaba con innumerables medios de comunicación social. Los tradicionales representados por periódicos, semanarios y revistas. Los que se emitían a través de las llamadas “ondas hertzianas” y por los diversos medios televisivos. Independendientemente de las características propias de los mismos (entretenimiento en general, deportes, farándula etc.) donde el periodismo a través de los “fablistanes” –en el mejor sentido del término- constituye el cimiento y una fuente insoslayable de carácter informativo y formativo. Al igual que los opinadores cotidianos o columnistas. Muchos de éstos últimos no ostentan la cualidad formal de ser comunicadores sociales cuyo título se deriva como consecuencia de la formación universitaria. Todos constituyen sin duda alguna un baluarte cierto para la formación de la opinión pública.

     Conocemos y damos por hecho que los periodistas y opinadores necesitan de los medios necesarios para cumplir a cabalidad su rol. Para ello es menester contar con el instrumento idóneo (escrito, televisivo y radial) y poder  así cumplir con los propósitos  previamente establecidos. Crear el instrumento y así establecer y cimentar apropiadamente el plan estratégico diseñado es obra de empresarios. Para ello es necesario utilizar órganos con personalidad jurídica propia a través de los mecanismos jurídicos asentados en el Derecho Mercantil. Una vez constituida la empresa o sociedad mercantil (No siempre sus dueños y promotores son periodistas) se procede a iniciar la encomiable aventura.

    Los objetivos o misión de la empresa son siempre disímiles. Quizás tienen un loable mínimo común denominador: Informar con objetividad, veracidad y crear opinión pública. De igual modo (y no es criticable en modo alguno) el de obtener ganancias monetarias lícitas. También muchas de las cabezas empresariales –dentro de los particularísimos propósitos estratégicos establecidos- aspiran en constituirse en una especie de pivote generador de influencias políticas, económicas y sociales. Las que otorga sin duda alguna el denominado “quinto poder”. De tal manera que  les permita incrementar -dentro de determinados parámetros- su patrimonio. En este último tópico surge recurrentemente la eterna contradicción existencial universal entre la ética –postulado como un valor irrenunciable en la formación de la condición humana integral- y las siempre tentadoras y humanas ganancias materiales. Muchas de estas últimas suelen estar ubicadas en “el filo de la navaja”. Al no ceñirse puntualmente a la legalidad los detentadores de dichas ganancias son sancionados por el derecho penal.

     Las “distorsiones republicanas del periodismo” como factor de presión político ya lo habíamos constatado en los últimos veinte años de la democracia establecida el 23 de enero de 1958. Dos conocidas “cadenas” periodísticas habían “descubierto la pólvora” y venían recibiendo -como contraprestación indigna- retribuciones económicas y políticas como pago por sus indignidades. Por su la falta de equilibrio informativo y manipulación en la línea editorial. Este desbalance comunicacional era y es a todas luces ostensible. De igual modo las radio emisoras y televisoras –con sus propias características- hacían uso del “corazoncito” que todos llevamos dentro como elemento definidor en sus conductas; no muy discretamente que digamos.

     Entre 1948 y 1958 (gobiernos de milicos) la dictadura militar utilizó la siniestra figura del censor. Vitelio Reyes (“el hombre del lápiz rojo”) le cupo el deshonor de ejercer a cabalidad tan repugnante oficio. El Nacional burló -en una oportunidad- el oprobio y publicó la foto de la Junta Militar de Gobierno con el título de “los tres cochinitos”. La humorada- con innegable valentía- le ocasionó la suspensión del tiraje por varios días. En aquella oscura y siniestra época no había modo de publicar información o artículo alguno en la prensa si no habían sido cernidas previamente por “las horcas caudinas” de la censura instituida. Así de simple.

     A partir del año 2002 Chávez (seguramente mal aconsejado) comprendió que su incipiente totalitarismo era contradictorio con la llamada libertad de prensa. Entendió que las dictaduras podían utilizar otros medios – más idóneos y menos escabrosos- para contrarrestarla. (El dictador Pinochet en 1984 había permitido el retorno de algunos exiliados y el uso menguado de la libertad en la prensa escrita y en la radio. ¡Jamás en la televisión! Mientras la tortura, prisión, exilio y asesinatos continuaban sin descanso alguno). En Venezuela la afluencia de dólares producto del boom petrolero se hacía sentir. Por ello diseñó la nueva estrategia de control comunicacional que le ha rendido (al totalitarismo de la “robolución”) cabal éxito hasta la fecha. La emergente “nueva burguesía” ostentosa y bullanguera  representada por los “bolichicos” se prestaron gustosamente a “celestinear” la pecaminosa acción. Compraron El Universal (al día siguiente de la compra me excluyeron como columnista semanal; junto a otros, “democráticamente” y la Cadena Capriles  (Ultimas Noticias). Cerraron RCTV. Compraron compulsivamente a Globovisión. Liquidaron a diestra y siniestra diversas radioemisoras y circuitos radiales. Proliferaron como verdolaga, con pago incluido, las llamadas emisoras o radios comunales. Administran -como con dosis homeopáticas- el suministro de papel a los pocos diarios que penosamente aún subsisten. Y, por ahora, no hay pautas publicitarias oficiales a los medios incómodos; además de la pérfida presión ejercida sobre anunciantes no gubernamentales. Se  ha generado e inducido la felona “autocensura”.

     Comparto el criterio de que los conversos resultan ser casi siempre -que es como decir siempre- los personajes más  cínicos, siniestros y deshonestos. Los “bocones” de rigor son -al final de cuentas- los tránsfugas más conspicuos. En el ámbito del periodismo citaríamos como ejemplo al actual director de Ultimas Noticias.  No es ni la sombra de lo que otrora fue. La izquierda lo tenía casi como un ícono.  Sucedió a Héctor Mujica (quien nunca abjuró de sus ideales manteniendo en su tránsito vital un comportamiento ceñido a la ética) en la dirección académica de la Escuela de Periodismo en la UCV. El picaresco personaje de marras ejerce un peculiar, vergonzoso y acomodaticio ejercicio de su profesión. No solamente propicia una línea editorial tosca y ruin a favor del totalitarismo. Ejerce una férrea censura a las informaciones y a la opinión en general. Permite que algunos opositores (escogidos convenientemente) borroneen cuartillas en las desprestigiadas páginas. Es -en definitiva- un oscuro personaje que abochorna a muchos que fueron sus discípulos.

     El caso de Globovisión merece también un comentario aparte. El pertinaz y grosero nuevoriquismo criollo campea petulante en Venezuela y en el resto del mundo. Acabo de leer -con estupor- la primera lista de los bienes que le fueron confiscados al propietario en USA. Tanto a los parciales bienes de él, como los de su socio e insigne amigo. El llamado “tuerto”.  Cumpliéndose a cabalidad el vetusto axioma: “En el mundo de los pillos el tuerto es rey). Constituye toda una poesía épica el vulgar, aunque exquisito, dispendio de riquezas producto del latrocinio. Desde el cambió de dueños me propuse a evitar su sintonía. ¡Por respeto a mi mismo! En ocasiones para contrastar informaciones cuando se produce alguna noticia impactante suelo verlo. En cada oportunidad he constatado que aquellas noticias que tengan que ver puntualmente con algún tópico sensible al gobierno o a sus intereses sencillamente la obvian. Lo hice por última vez la semana pasada con motivo a la decisión asumida por las autoridades judiciales de los Estados Unidos. ¡El silencio ha sido  absoluto! Constituye una bofetada, un desprecio olímpico a la ciudadanía. Prevalido por su condición de amo empresarial en su feudo se siente intocable. El írrito por ilegítimo Fiscal General (escogido por la anc) acaba de solicitar medidas de extradición y congelamiento de bienes contra “el tuerto”; y mira, como gallina a la sal, al “asegurador goloso”. ¡Piaste tarde pajarito!

     Es menester escudriñar con ojos de boticario diestro todos los nexos políticos y económicos sobrevenidos y mantenidos en estos últimos años por parte del “dúo dinámico” con determinados políticos. No se trata de propiciar un inicio cruento de acciones por parte de los denominados “cazadores de brujas”. De ninguna manera hacer patente una especie de placer morboso. Hay que señalar los actos de politicastros que se han beneficiado de tan particulares y generosos Mecenas. Todos ellos muestran sonrisas complacientes, obsequiosas y casi adulantes en las innumerables fotografías que se vienen publicando. ¡Son de antología! Está pendiente un debate en la AN al respecto. Veremos los “mea culpa” y las justificaciones de rigor. Lo cierto son las ya innumerables acusaciones de los nexos existentes entre “el tuerto” y el aventajado asegurador con algunos políticos no oficialistas. Acompañados estos últimos con sus respectivas parentelas; consanguíneas, afinidad, compadrazgo o de simple compañerismo político. Por supuesto, surgirán, de nuevo, voces acusatorias de dialécticos de botiquín de que se hace uso de la “antipolítica”. Que la “unidad” debe prevalecer por sobre todas las vagabunderías…

     Existe también otro singular Mecenas. Se trata de otro poeta ramplón y  frustrado. Con ínfulas de navegante, para no decir “corsario”. Por provenir de ésta peculiar “industria” su abrupta, sobrevenida y grosera riqueza surgida a partir del paro petrolero de 2002. Posee, para variar, un canal televisivo sui géneris que le permite satisfacer diletantes placeres. Ha participado en diversos escándalos públicos.  “Le mojó la mano” a un connotado opositor al facilitarle a la policía política el video contentivo de la pillería cometida entre ambos. También se permitió sufragar (¿Sin pedir nada a cambio?) los honorarios profesionales -carísimos por cierto- y pagaderos en dólares contantes y sonantes a los costosos abogados que asumieron la defensa de “los flores” -ya no de Catia- sino de New York.

     La apretada reseña de la actuación pública por parte los novísimos dueños de algunos medios de comunicación social, directores y  algunos periodistas que laboran en ellos merece una profunda reflexión. Pienso que el Colegio Nacional de Periodistas debería -de alguna manera- emitir su opinión. Sobremanera cuando se transgreden normas éticas y legales insoslayables. Todas contradictorias con el ejercicio de la noble profesión.

José Rafael Avendaño Timaury
cheye@cantv.net
https://jravendanotimaurycheye.wordpress.com
@CheyeJR

domingo, 6 de marzo de 2016

VOTO DE CENSURA A LA SALA CONSTITUCIONAL DEL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA POR ATENTAR CONTRA LA INDEPENDENCIA Y LA AUTONOMÍA DE LA ASAMBLEA NACIONAL, CONSEJO SUPERIOR EXTRAORDINARIO DE LA FEDERACIÓN DE COLEGIOS DE ABOGADOS DE VENEZUELA,

El Consejo Superior Extraordinario de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela integrado por el Directorio de la Federación de colegios de abogados de Venezuela, el Presidente del Instituto de Previsión Social del Abogado y los presidentes de los colegios de abogados de los estados Amazonas, Anzoátegui, Apure, Aragua, Barinas, Carabobo, Cojedes, Delta Amacuro, Distrito Capital, Falcón, Guárico, Lara, Mérida, Miranda, Monagas, Nueva Esparta, Portuguesa, Sucre, Táchira y Zulia; constituido en sesión permanente, ante la actual situación de desconocimiento de la soberanía popular que se produce como consecuencia de la decisión dictada por parte de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, en Sala Constitucional, quienes mediante maniobras “jurídicas” pretenden anular a la Asamblea Nacional, legítimamente electa por el pueblo venezolano el 06-12-15, quienes expresaron la urgente necesidad de cambio que permita salir de la crisis humanitaria, económica, social, jurídica  y política imperante en el país; en nuestra condición de representantes del gremio de Abogados de Venezuela expresamos:

DENUNCIAMOS, en primer término, la agresión antijurídica que se evidencia con claridad meridiana y precisa en las Sentencias dictadas por los Magistrados de la Sala Constitucional, que actuando fuera del Orden Público Constitucional, violan la Constitución que están obligados a cumplir y hacer cumplir, para asegurar inconstitucionalmente el control total del poder por el régimen imperante .

ADVERTIMOS, que ningún abogado del país puede permanecer indiferente ante la gravísima situación ocasionada por los magistrados, quienes lejos de contribuir a la solución de los problemas del país, con su actuación agravan aun más la crisis política y jurídica de la nación, a la cual se le adiciona además el reciente y espurio proceso de su selección y nombramiento en el que fueron violados groseramente tanto el debido proceso, como la certificación de los requisitos exigidos para ser Magistrados, lo que ha sido denunciado por este gremio reunido en Consejo Superior Extraordinario, por el sector académico representado por los decanos de las facultades de derecho, por la Academia de Ciencias Políticas y Sociales y otros juristas del país.


INFORMAMOS que las decisiones a las que nos referimos concretamente en este comunicado, son las tomadas en fecha 11-02-16 y 01-03-16, por dicha Sala Constitucional. En la primera declara vigente el Decreto de Emergencia Económica dictado por el Ejecutivo Nacional que había sido improbado conforme a la Constitución por la Asamblea Nacional por otorgar facultades excesivamente discrecionales al Presidente de la República que podrían derivar en la violación de derechos humanos fundamentales y agravar la inseguridad jurídica que ha ahuyentado la inversión nacional y extranjera con la consecuente agudización de la crisis económica humanitaria que vivimos. En la segunda, abusando de su competencia interpretativa de la Constitución, tergiversa la verdad y la Constitución para:

1-      Castrar a la Asamblea Nacional ejercer su función contralora al limitarla sólo al Ejecutivo Nacional y a la Administración Pública Nacional definida en esta sentencia en un concepto restringido.

2-      Impedir a la Asamblea Nacional, que en ejercicio de su facultad revise y anule sus propios actos cuando no estén ajustados a derecho, con la intención de asegurar la permanencia en ese Máximo Tribunal de magistrados cuestionados por no reunir los requisitos exigidos en la Constitución y la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia y además írritamente designados, motivo por el cual no gozan de “derecho adquirido” alguno, ya que no puede permanecer en un cargo público quien ha sido designado ilícitamente;

3-      Vulnerar el derecho de quienes han impugnado este proceso por la Asamblea Nacional por los vicios denunciados en defensa de su derecho a una justicia administrada por jueces probos, honorables, con carrera judicial que garanticen el derecho a un juicio justo y a una justicia “gratuita, accesible, imparcial, idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable, equitativa y expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos o reposiciones inútiles” (art. 26 Constitucional).

4-      Amenazar a la Asamblea Nacional, para que no alterare la conformación del Tribunal Supremo de Justicia mediante una reforma de la Ley: “Permitir tal desviación jurídica y ética implicaría defraudar la máxima expresión de soberanía popular confiada al Texto Constitucional y a este Máximo Tribunal de la República…Ominisis… como también lo sería pretender alterar, sin justificación racional y válida alguna y, por tanto, al margen de la Constitución, la conformación de este Tribunal Supremo de Justicia, mediante una creación o reforma legislativa vinculada al mismo, máxima representación de un Poder Público independiente del resto de los poderes, incluyendo al Poder Legislativo Nacional; y cualquier acción en ese sentido sería incurrir en el supuesto de desviación de poder contemplado en el artículo 139 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.”

5-      Crear un estado de impunidad que promueve la corrupción al desaplicar los artículos del 21 al 26 de la Ley sobre el Régimen para la Comparecencia de Funcionarios y Funcionarias Públicos o los y las particulares ante la Asamblea Nacional o sus Comisiones, que establecen las sanciones a quienes siendo emplazados a comparecer a las interpelaciones o a responder preguntas por escrito u oralmente se nieguen o no lo hagan en el acto, en la fecha, hora y lugar fijados en la citación de comparecencia sin motivo justificado.

En tal virtud, al negar el valor jurídico a los actos de la Asamblea Nacional, los magistrados han incurrido en una inaceptable desviación de poder que pretende establecer una preeminencia de la Sala Constitucional sobre el Poder Legislativo en cuanto al control político jurídico de los actos del poder público.

CONSIDERAMOS, que decisiones discriminatorias como estas, contribuyen a la destrucción del Estado Social de Derecho y de Justicia, no sólo a nivel de las Instituciones y su funcionamiento, sino que crean un Estado anárquico, arbitrario, donde todo tipo de atropello es posible, causando un daño grave y masivo a la nación venezolana, lo cual motiva la revisión y denuncia por el gremio de los Abogados, que por mandato del art. 253 Constitucional, somos operadores del Sistema de Justicia y por tanto, protectores y veladores de la Constitución y su vigencia plena.

DESTACAMOS, la importancia del necesario equilibrio de poderes de una sana democracia, y entre dicho poderes la Asamblea Nacional se erige como el órgano legislativo, foro político y ente contralor de la actividad de todos los demás órganos del Estado para vigilarlos en nombre del Pueblo. No sólo es el creador de la legislación para delinear el Estado de Derecho, es también el principal protagonista en la estructuración del entramado institucional del Poder Público y todos sus actos tienen un valor jurídico además del político, ya que por ser un órgano deliberativo, es un reflejo de la vida nacional, elegido por el Pueblo mediante sufragio universal, secreto y directo para que sean su voz.
        
CONDENAMOS  Que la Sala Constitucional en vez de velar por el cumplimiento de garantías fundamentales como lo son: el debido proceso o el principio de legalidad al que están sometidos todos los actos del Poder Público, ejerza su función sin límites, sin objetividad, ni sujeción a la constitución, ni a las leyes como requiere el control jurídico. Por el contrario y sin facultad alguna para ello, invade la competencia del Poder Legislativo, lo cual atenta contra la separación de poderes base de todo Estado democrático.

La Sala Constitucional no puede entrar a revisar y anular el acto legislativo per se, por motivos políticos o de conveniencia, ya que el control de dicha Sala se circunscribe al ámbito meramente jurídico, pues de lo contrario se estaría en presencia de la peor pesadilla de los estudiosos del Derecho Constitucional: un gobierno de jueces constitucionales, no elegidos por el pueblo y sin ninguna fórmula de control sobre ellos. Esta consecuencia es inadmisible y claramente contraconstitucional.

CALIFICAMOS como vergonzosa y punible la conducta de los tres Magistrados de la Sala Constitucional recién designados en forma írrita de entre los estertores agónicos de los diputados del Régimen y,  pese a que la sentencia del 01-03-16 versa sobre un asunto que les interesa especial y específicamente, por ser ellos mismos los sujetos investigados por la Asamblea Nacional, para mayor escándalo NO SE INHIBEN, como era su deber jurídico, ético y moral, sino que más bien participan, aun cuando no firmaron la decisión, pretendiendo crear una nueva Constitución. Esta sentencia constituye una evidencia más de la falta total de idoneidad de dichas personas para ser Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y un hecho incontestable que vicia de NULIDAD ABSOLUTA, la pretendida decisión.

CITAMOS, y compartimos, que no existe una mejor crítica a estas actuaciones judiciales usurpativas que la recogida en el voto salvado del Magistrado HÉCTOR PEÑA TORRELLES  en contra de la sentencia en materia de “jurisdicción normativa” identificada con el Nº 7, de fecha 01-02-00 (Caso José Amado Mejía), en la cual esa misma Sala Constitucional “legisló” en materia de procedimiento de amparo constitucional, en el cual dijo lo siguiente:

“Finalmente, el disidente estima que, permitir a discreción del juez la alteración de los principios constitucionales en materia procesal desarrollados por la Ley, lejos de proteger a la Constitución, la convierte en un texto manejable con base en criterios de oportunidad o conveniencia del aplicador judicial, que en definitiva causa inseguridad jurídica en un Estado de Derecho, lo que se traduce en su desaparición”.

En este orden de ideas, cabe traer a colación lo dispuesto en el último parágrafo del art. 255 de la Constitución, en concordancia con el ordinal 8° del art. 49 ejusdem, en los que se compromete la responsabilidad personal del juez en los términos que determine la ley “por la inobservancia sustancial de las normas procesales”, lo que no escapa a los magistrados de la Sala Constitucional quienes dada su investidura jurisdiccional, también son responsables de sus actuaciones cuando ellas atenten contra la Constitución, lo que indefectiblemente nos lleva a concluir que esa sentencia constituye una clara extralimitación en el ejercicio de las atribuciones que le han sido conferidas en los artículos 334 al 336 constitucionales, a la par de haber usurpado funciones que son propias y exclusivas de la Asamblea Nacional, en flagrante transgresión de los artículos 25; 156 numeral 32; 137; 138; 139; 187.1 de la Constitución, razón por la cual, tal decisión no puede ni debe erigirse en un precedente judicial en los términos previstos en el artículo 335 de la Constitución, al no tratarse de una interpretación con efectos vinculantes de una norma o un principio constitucional, sino de una derogatoria implícita o virtual de una ley orgánica e incluso de la Constitución, lo que constituye una actuación claramente reprochable desde el punto de vista constitucional, legal, ético y social, ha causado gran alarma, desarticula el natural y necesario equilibrio de poderes públicos en democracia  y puede devenir en un caos jurídico.

Por todas estas graves razones de derecho, DENUNCIAMOS que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia ha quedado en evidencia ante el país, actuando en acatamiento de órdenes o como emisarios políticos del Régimen. Al impedir que la Asamblea Nacional ejerza autónomamente sus atribuciones constitucionales, se ubica por encima del Estado de Derecho, se deslegitima como árbitro constitucional y vulnera gravemente el Texto Constitucional, pretendiendo con dicha decisión colocar a la Asamblea Nacional en una posición de sumisión total, pero no del texto constitucional o las normas democráticas, sino a lo que establezca la Sala Constitucional, por orden del Régimen, lo cual claramente es no solo antijurídico, sino aberrantemente contraconstitucional.

Por todo lo antes expuesto, este Gremio de Abogados, decide imponer VOTO DE CENSURA  a los Magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, por su actuación censurable y lamentable, escandalosa a los ojos de la Comunidad Jurídica Nacional e Internacional, basadas en decisiones claramente fundamentadas en errores inexcusables, por lo cual solicitamos que se proceda ante el Poder Moral, para activar los mecanismos legales y constitucionales de remoción de los magistrados incursos en este Fraude Procesal y Constitucional violatorio del Orden Público Constitucional, que profundiza la gravísima crisis política, jurídica, ética, moral e institucional del país; y que genera gran alarma, caos e incertidumbre en la sociedad venezolana.

En Caracas, a los 02  días del mes de Marzo  de 2016,

El Consejo Superior Extraordinario de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela en sesión permanente.

Enviado a nuestros correos por
Elinor Montes
elmon35@gmail.com
@Elinormontes

Miranda - Venezuela