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sábado, 27 de junio de 2020

CARLOS E. AGUILERA A., EL PERIODISMO: UN APOSTOLADO

 “El que lo abandona todo por ser útil a su país, no pierde nada, y gana cuanto le consagra” SIMÓN BOLÍVAR 

Hoy DIA DEL PERIODISTA, especial evocación para mis amigos y colegas,  que ungidos de dignidad, decoro y ética, enfrentan los duros embates del régimen comunista de Maduro. 

Todo lo que viene ocurriendo en los últimos meses en el país, es la manifiesta ejecución de un diabólico plan del gobierno socialista, marxista y por ende comunista, que el hijo de….. Sabaneta puso en marcha y ahora su heredero putativo Nicolás Maduro, ha acrecentado con ferocidad propia de un dictadorzuelo sin escrúpulos, y a la vista de propios y extraños con una abierta cacería de brujas, con el propósito de acallar todos los estropicios que viene perpetrando su pérfido régimen, en su pretensión de acabar con la brújula de la opinión pública, suerte de oídos del soberano, que se mantiene expectante de todo los acontecimientos que a diario se generan en los cotos del alto gobierno socialista, marxista y mal llamado bolivariano.    

Poco a poco han ido desapareciendo del espectro radioeléctrico, emblemáticos programas de opinión en las radioemisoras, ante el temor de la represalia administrativa a través de Conatel, por lo que muchas de estas han preferido autocensurarse. Pero allí no para el asunto, pues la represión contra los periodistas independientes se ha acrecentado exponencialmente, como jamás en la historia del país había ocurrido, es decir, ni siquiera en los regímenes dictatoriales de  Castro, Gómez y Pérez Jiménez, ente otros.   

Felizmente, las reservas de quienes somos trabajadores sociales al servicio del país, no claudicamos y seguirnos con la única arma con la que contamos, la pluma, en las trincheras del combate contra un tozudo enemigo que no quiere dar a torcer su brazo, pese a que sus baterías cada día demuestran poco poder de fuego, que no hacen mella en nuestra humanidad, y mucho menos arrollar la dignidad, honor y principios morales de quienes ejercemos este bello apostolado, muchas veces víctimas de la incomprensión y siempre en el filo de la navaja del vilipendio y el ultraje, porque desconocen que el desarrollo de una nación y las gestas de la historia marchan al unísono con la función epistolar del hombre de pensamiento y de la idea, que conducen por lo general a los pueblos a comprender, analizar y conocer su propia realidad. 

Albert Camus, destacado politólogo de fama mundial,  cuando se refería a la práctica del periodismo la calificaba como: “El oficio más bello del mundo”, para distinguirlo de las demás disciplinas sobre las cuales la expresión tiende a ser superior, por el mensaje, por la proyección y por la importancia que deja a su paso, entre los millones de seres que leen, miran y escuchan, el diario acontecer a través de la información, en la que se pone al descubierto la valía y capacidad del periodista mediante este sacerdocio que es la profesión, practicada por muchos, y hecho realidad por pocos”. 

El auténtico ejercicio del periodismo, demanda la necesidad de que quienes hacen la noticia, encaren con valentía, distinción y coraje, sin desdibujar realidades ni lacerar la dignidad de nadie, tal como lo hicieron a los largo de los años l@s colegas renunciantes de Globovisión. Nuestro pueblo enfrenta situaciones que distorsionan su imagen, por culpa de quienes poco, o mejor dicho nada les importa que gentes del gobierno y otras allegadas al partido de gobierno, hayan amasado inmensas fortunas de la noche a la mañana, sin que los poderes públicos las sancionen como es de suponer, lo que constituye evidentemente un signo de evidente corrupción y atropello a la dignidad, e irreverencia a un pueblo que merece respeto 

Bajo el pretexto de combatir la corrupción, el oficialismo solicitó la Ley Habilitante, la cual una vez aprobada permitió crispar más aún la animadversión del gobierno hacia los medios de comunicación, como ocurre en estos últimos tiempos, por negarse a poner “rodilla en tierra” .La historia –como lo hemos manifestando en diversas ocasiones, es un libro cuyas páginas siempre las mantiene abiertas, y por ello sus actores son juzgados a posteriori, para bien o para mal. 

La Venezuela maravillosa que años atrás estuvo revestida de paz y bonanza,  de pronto se ha visto severamente comprometida y afectada con tantos escándalos y estropicios cometidos por quienes detentan ilícitamente el poder desde hace dos años, y nada se ha hecho para sancionar a quienes han hurtado descaradamente los dineros del estado mediante el saqueo de sus arcas, muchas de ellas denunciadas por los medios de comunicación tras asiduas investigaciones. La más reciente, la del súbdito colombiano Alex Saab, a quien según investigaciones le han descubierto inmensas fortunas mal habidas, producto de la triangulación en negociaciones encomendadas por el régimen de Maduro, tal como refiere la colega periodista Marbot Petit, en interesante y bien documentado trabajo periodístico. 

Ahora pretende el régimen acallar temerariamente las verdades y realidades inocultables, subvalorando el papel de los medios de comunicación, que valerosamente han tenido que confrontar y afrontar crítica situaciones, conscientes de su compromiso ante la sociedad, tal como lo demanda la propia Constitución Nacional y las leyes, entre otras, la del ejercicio profesional del periodismo, compromiso irrenunciable, pese a las amenazas, atropellos, abusos y desmanes de quienes enseñoreados en el poder se niegan a entender, que en una verdadera democracia y así reza el texto constitucional, existe plena libertad de expresión y de prensa.  

Desconocen estos seudo revolucionarios izquierdosos, que el papel de quienes ejercemos el oficio, es rescatar el buen nombre del país, denunciar los males y problemas que aquejan a sus ciudadanos, con la credibilidad de lo que se dice y se hace, denunciando todo aquello que afecte la salud de la nación y la de sus habitantes, es decir, lo corruptible, lo corrupto y al corruptor 

A todos nuestros colegas del país el más decidido  y solidario apoyo moral y felicitaciones por su demostrada ética y probidad puesta de manifiesto, acción ésta que el país nacional agradece, aplaude y reconoce con tristeza al mismo tiempo, pues conocen el duro sacrificio que afrentan en su cotidiana labor informativa. 

¡¡   FELIZ DIA DEL PERIODISTA !! 

Carlos Aguilera
careduagui@gmail.com 
@_toquedediana 

domingo, 8 de marzo de 2020

CARLOS E. AGUILERA A. EL PERIODISMO “FÁCTICO” DEL GOBIERNO

La descalificación del periodismo ha sido en los últimos tiempos en nuestro país, una constante en este gobierno socialista, marxista y mal llamado bolivariano, que a lo largo de estos 20 años ha emitido juicios peyorativos en contra de quienes ejercemos dignamente esta noble profesión.

Y justamente el mentor de estos agravios fue el fallecido Presidente Chávez, quien en más de una ocasión tuvo desatinados encuentros con periodistas nacionales y extranjeros, que solo por hacerle preguntas que no eran de su agrado, fueron objeto de incómodas situaciones que trascendieron las fronteras.

Chávez ignoró que el periodismo tiene además de su fuerza social, como medio de comunicación, otros aspectos inherentes a la vida de una nación en sus distintas manifestaciones, a través de las cuales trasciende la información convertida en noticia, y que además el periodismo puede desempeñar –como en efecto – el rol más importante en nuestra sociedad. Ignoró también que el periodismo crítico significa no solo el afloramiento y análisis de la verdad, sino el enjuiciamiento de todo testimonio con valor colectivo, al mismo tiempo que realiza una doble valoración: la del acto humano, como esencia vivencial, y la del conocimiento, como expresión del saber.

Por todo lo anteriormente indicado, a quienes ejercemos el periodismo como profesión en el marco de la ética y moral que requiere su desempeño, nos tomó de sorpresa que al extinto Presidente Chávez el jurado integrado por miembros del sector oficial, le otorgó por unanimidad el PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO, por cuanto en vida persiguió a los medios de comunicación críticos, hecho que fue denunciado por organizaciones internacionales como Human Watch y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), ante la inminente amenaza a la libertad de expresión.

El Jurado hizo caso omiso obviamente del cierre de emisoras radiales y de RCTV a la que acusó de apoyar un golpe de estado en su contra, e igualmente desestimó el permanente enfrentamiento que Chávez tuvo con algunos medios de comunicación críticos de su gobierno, y que enfrentaron presiones por vía de la eliminación de las pautas publicitarias de empresas y organismos estatales, además de que se les abrió procesos judiciales y administrativos, entre otros de los tantos abusos que desde el poder se ejerció y ahora con Maduro peor todavía, a pesar de que el líder de la revolución socialista, marxista y bolivariana abandono este mundo terrenal.

Afirmar como refiere la Fundación del Premio que le otorgó esta distinción a Chávez, que el galardón le fue conferido porque “él le devolvió la palabra a los oprimidos del mundo en su rol de comunicador social, por su constante batalla contra la mentira mediática”, es una bofetada a los genuinos profesionales de la comunicación social y una burla al pueblo venezolano, que fue víctima de sus desafueros emocionales.

Por eso rechazamos rotundamente en aquella ocasión que dicho Premio le fue concedido a quien en vida fustigó acremente a los periodistas, y se ensañó contra la prensa crítica, a la que asfixió económicamente, pues tenían que adquirir el papel, escaso por cierto hasta los actuales momentos, con divisas de Cadivi, y muchas de ellas claudicaron ante tamaño y desproporcionado abuso de poder.

El premio nacional de periodismo es un reconocimiento que se otorga a los mejores profesionales, desde la década de los 70. Con la llegada de Chávez al poder, se cambiaron sus reglas y su nombre a premio nacional de periodismo Simón Bolívar, y su dirección pasó a manos del Ministerio de Comunicación, organismo oficial que elige el jurado, que como coloquialmente se suele decir, se despachan y se dan el vuelto. Sin duda alguna, una bofetada a los profesionales delperiodismo, una burla a la nación y abuso de poder en todas sus manifestaciones.

En las últimas semanas, la libertad de expresión en Venezuela ha registrado severas restricciones con medidas sancionatorias y acciones de intimidación del régimen, las cuales afectan la labor de periodistas y medios de comunicación social, llegando hasta la agresión física como ocurrió en Barquisimeto, todo lo cual cada día restringe la labor de los comunicadores y de los medios, al extremo de que hasta el pasado año 2019, 43 diarios han dejado de circular, de los cuales 24 han salido de circulación de manera definitiva y otros 21 temporalmente.

El legado de Chávez lo ha asumido el régimen de Maduro al pie de la letra, pues utiliza descarnadamente el poder mediático de que dispone con medios oficiales (televisión, diarios y emisoras), para dar a conocer informaciones tendenciosas, subjetivas, insultantes y difamatorias,, en su pretensión de convertir la mentira en verdad. Pero lo que sí es cierto, es que el periodismo cuestionador e incómodo para el régimen, no desmayará jamás.

“La primera de todas las fuerzas es la opinión pública” Simón Bolívar

Carlos E. Aguilera A
careduagui@gmail.com
@_toquedediana
Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122) 

sábado, 23 de noviembre de 2019

MERCEDES MALAVÉ: EL ENCUADRE

El surgimiento del arte abstracto, luego conceptual, se asocia a la invención de la cámara fotográfica y al desarrollo de la filmografía. Máquinas desplazan la habilidad humana de copiar, calcar o retratar la realidad. El retrato no se equipara a una foto o a un fotograma en términos de captación minuciosa y exacta. Pero hay algo que la cámara no puede traspasar y son precisamente esas cuatro líneas que la demarcan; ese encuadre, marco o frame que encierra la realidad en cuatro bordes.

En cambio, el arte abstracto supera las fronteras del encuadre fotográfico, pese a que su superficie sea un lienzo o una pared. El artista desafía los límites cuando emplea su creatividad en la expresión de realidades trascendentes; puede plasmar lo espiritual, lo inmaterial, lo universal, lo infinito y lo trascendente sin tocar siquiera los límites materiales de su obra. Kandinsky es capaz de escribir De lo espiritual en el arte, ensayo cargado de ideas maravillosas sobre las posibilidades expresivas de las artes plásticas.

Encuadre y periodismo

La teoría del encuadre y la agenda setting se conoce en el periodismo desde los años 80. Los medios de comunicación social actúan como la cámara fotográfica: captan de la realidad aquello que les conviene. Fijan su agenda y lanzan a sus periodistas a retratar con mejor o peor enfoque la realidad que se va a comunicar. Corren los noticieros, la prensa, la radio, los programas de opinión. Veinticuatro horas de información veraz y objetiva; realidad encuadrada por los dueños de las cámaras.

El fin de semana del 16N es emblemático al respecto. Desde el paro petrolero la agenda setting venezolana viene funcionando a las mil maravillas. ¿La razón? Un poderoso establishment político que hace que supuestos contrincantes se fijen en lo mismo, retraten lo mismo, digan lo mismo, opinen lo mismo… hasta con las mismas palabras. Lo cierto es que desde el 15N el gobierno dual (Maduro-Guaidó) desplegó su agenda fundada en el alarmismo, el golpe de estado, la invasión, la caída, el no retorno y el juicio final. Si a alguien se le ocurría decir que después del 16 vendría la serie fotográfica del 17, 19, 21 y así sucesivamente, sería tildado de colaboracionista infame. El frame era la calle, los militares, los estudiantes, la ciudadanía inerme.

Resistencia

Lo cierto es que el 16N no pasó nada, y el 17N Maduro anunció la dolarización y el bono de los trabajadores. La agenda del gobierno era la siguiente: Crear expectativas sobre la mega marcha y la alarma anaranjada; desarrollo de las marchas sin percances ni grandes alteraciones y, el día después, dar un buena noticia económica asociada a la libertad de comprar regalos y comida en navidad, para demostrar que las cosas no solo están normales sino mejores.

El lunes pasado, Luis Vicente León decía en el programa de Varnagy que la batalla política la estaba ganando el gobierno. Es claro: nadie puede competir en retratar la realidad con el que tiene la máquina comunicacional en sus manos. La oposición sigue sin agenda propia, sin creatividad, sin mensaje. Frente a un pueblo que se las ingenia para sobrevivir y para ser libre, la agenda de Guaidó luce hoy como una propuesta enclenque que envejeció prematuramente.

La lucha democrática debe reinventarse a partir de la toma de conciencia de a qué nos estamos enfrentando. Se habla mucho de la naturaleza del régimen, pero se acepta poco la tarea de resistir dando la pelea en el terreno de los derechos políticos: organización, estructura electoral, respeto al debate plural, trabajo de hormigas, preservación de espacios democráticos. En definitiva: ¡Poco ruido y muchas nueces!

Mercedes Malavé
@mercedesmalave

miércoles, 5 de diciembre de 2018

JOSÉ R. AVENDAÑO T., PERIODISMO


 Cuando comenzó el mandato de lo que algunos insisten aún -muy pomposamente por lo demás- en denominar la quinta república, Venezuela contaba con innumerables medios de comunicación social. Los tradicionales representados por periódicos, semanarios y revistas. Los que se emitían a través de las llamadas “ondas hertzianas” y por los diversos medios televisivos. Independientemente de las características propias de los mismos (entretenimiento en general, deportes, farándula etc.) donde el periodismo a través de los “fablistanes” –en el mejor sentido del término- constituye el cimiento y una fuente insoslayable de carácter informativo y formativo. Al igual que los opinadores cotidianos o columnistas. Muchos de éstos últimos no ostentan la cualidad formal de ser comunicadores sociales cuyo título se deriva como consecuencia de la formación universitaria. Todos constituyen sin duda alguna un baluarte cierto para la formación de la opinión pública.

     Conocemos y damos por hecho que los periodistas y opinadores necesitan de los medios necesarios para cumplir a cabalidad su rol. Para ello es menester contar con el instrumento idóneo (escrito, televisivo y radial) y poder  así cumplir con los propósitos  previamente establecidos. Crear el instrumento y así establecer y cimentar apropiadamente el plan estratégico diseñado es obra de empresarios. Para ello es necesario utilizar órganos con personalidad jurídica propia a través de los mecanismos jurídicos asentados en el Derecho Mercantil. Una vez constituida la empresa o sociedad mercantil (No siempre sus dueños y promotores son periodistas) se procede a iniciar la encomiable aventura.
    Los objetivos o misión de la empresa son siempre disímiles. Quizás tienen un loable mínimo común denominador: Informar con objetividad, veracidad y crear opinión pública. De igual modo (y no es criticable en modo alguno) el de obtener ganancias monetarias lícitas. También muchas de las cabezas empresariales –dentro de los particularisimos propósitos estratégicos establecidos- aspiran en constituirse en una especie de pivote generador de influencias políticas, económicas y sociales. Las que otorga sin duda alguna el denominado “quinto poder”. De tal manera que  les permita incrementar -dentro de determinados parámetros- su patrimonio. En este último tópico surge recurrentemente la eterna contradicción existencial universal entre la ética –postulado como un valor irrenunciable en la formación de la condición humana integral- y las siempre tentadoras y humanas ganancias materiales. Muchas de estas últimas suelen estar ubicadas en “el filo de la navaja”. Al no ceñirse puntualmente a la legalidad los detentadores de dichas ganancias son sancionados por el derecho penal.
     Las “distorsiones republicanas del periodismo” como factor de presión político ya lo habíamos constatado en los últimos veinte años de la democracia establecida el 23 de enero de 1958. Dos conocidas “cadenas” periodísticas habían “descubierto la pólvora” y venían recibiendo -como contraprestación indigna- retribuciones económicas y políticas como pago por sus indignidades. Por su la falta de equilibrio informativo y manipulación en la línea editorial. Este desbalance comunicacional era y es a todas luces ostensible. De igual modo las radio emisoras y televisoras –con sus propias características- hacían uso del “corazoncito” que todos llevamos dentro como elemento definidor en sus conductas; no muy discretamente que digamos.
     Entre 1948 y 1958 (gobiernos de milicos) la dictadura militar utilizó la siniestra figura del censor. Vitelio Reyes (“el hombre del lápiz rojo”) le cupo el deshonor de ejercer a cabalidad tan repugnante oficio. El Nacional burló -en una oportunidad- el oprobio y publicó la foto de la Junta Militar de Gobierno con el título de “los tres cochinitos”. La humorada- con innegable valentía- le ocasionó la suspensión del tiraje por varios días. En aquella oscura y siniestra época no había modo de publicar información o artículo alguno en la prensa si no habían sido cernidas previamente por “las horcas caudinas” de la censura instituida. Así de simple.
     A partir del año 2002 Chávez (seguramente mal aconsejado) comprendió que su incipiente totalitarismo era contradictorio con la llamada libertad de prensa. Entendió que las dictaduras podían utilizar otros medios – más idóneos y menos escabrosos- para contrarrestarla. (El dictador Pinochet en 1984 había permitido el retorno de algunos exiliados y el uso menguado de la libertad en la prensa escrita y en la radio. ¡Jamás en la televisión! Mientras la tortura, prisión, exilio y asesinatos continuaban sin descanso alguno). En Venezuela la afluencia de dólares producto del boom petrolero se hacía sentir. Por ello diseñó la nueva estrategia de control comunicacional que le ha rendido (al totalitarismo de la “robolución”) cabal éxito hasta la fecha. La emergente “nueva burguesía” ostentosa y bullanguera  representada por los “bolichicos” se prestaron gustosamente a “celestinear” la pecaminosa acción. Compraron El Universal (al día siguiente de la compra me excluyeron como columnista semanal; junto a otros, “democráticamente” y la Cadena Capriles  (Ultimas Noticias). Cerraron RCTV. Compraron compulsivamente a Globovisión. Liquidaron a diestra y siniestra diversas radioemisoras y circuitos radiales. Proliferaron como verdolaga, con pago incluido, las llamadas emisoras o radios comunales. Administran -como con dosis homeopáticas- el suministro de papel a los pocos diarios que penosamente aún subsisten. Y, por ahora, no hay pautas publicitarias oficiales a los medios incómodos; además de la pérfida presión ejercida sobre anunciantes no gubernamentales. Se  ha generado e inducido la felona “autocensura”.
     Comparto el criterio de que los conversos resultan ser casi siempre -que es como decir siempre- los personajes más  cínicos, siniestros y deshonestos. Los “bocones” de rigor son -al final de cuentas- los tránsfugas más conspicuos. En el ámbito del periodismo citaríamos como ejemplo al actual director de Ultimas Noticias.  No es ni la sombra de lo que otrora fue. La izquierda lo tenía casi como un ícono.  Sucedió a Héctor Mujica (quien nunca abjuró de sus ideales manteniendo en su tránsito vital un comportamiento ceñido a la ética) en la dirección académica de la Escuela de Periodismo en la UCV. El picaresco personaje de marras ejerce un peculiar, vergonzoso y acomodaticio ejercicio de su profesión. No solamente propicia una línea editorial tosca y ruin a favor del totalitarismo. Ejerce una férrea censura a las informaciones y a la opinión en general. Permite que algunos opositores (escogidos convenientemente) borroneen cuartillas en las desprestigiadas páginas. Es -en definitiva- un oscuro personaje que abochorna a muchos que fueron sus discípulos.
     El caso de Globovisión merece también un comentario aparte. El pertinaz y grosero nuevoriquismo criollo campea petulante en Venezuela y en el resto del mundo. Acabo de leer -con estupor- la primera lista de los bienes que le fueron confiscados al propietario en USA. Tanto a los parciales bienes de él, como los de su socio e insigne amigo. El llamado “tuerto”.  Cumpliéndose a cabalidad el vetusto axioma: “En el mundo de los pillos el tuerto es rey). Constituye toda una poesía épica el vulgar, aunque exquisito, dispendio de riquezas producto del latrocinio. Desde el cambió de dueños me propuse a evitar su sintonía. ¡Por respeto a mi mismo! En ocasiones para contrastar informaciones cuando se produce alguna noticia impactante suelo verlo. En cada oportunidad he constatado que aquellas noticias que tengan que ver puntualmente con algún tópico sensible al gobierno o a sus intereses sencillamente la obvian. Lo hice por última vez la semana pasada con motivo a la decisión asumida por las autoridades judiciales de los Estados Unidos. ¡El silencio ha sido  absoluto! Constituye una bofetada, un desprecio olímpico a la ciudadanía. Prevalido por su condición de amo empresarial en su feudo se siente intocable. El írrito por ilegítimo Fiscal General (escogido por la anc) acaba de solicitar medidas de extradición y congelamiento de bienes contra “el tuerto”; y mira, como gallina a la sal, al “asegurador goloso”. ¡Piaste tarde pajarito!
     Es menester escudriñar con ojos de boticario diestro todos los nexos políticos y económicos sobrevenidos y mantenidos en estos últimos años por parte del “dúo dinámico” con determinados políticos. No se trata de propiciar un inicio cruento de acciones por parte de los denominados “cazadores de brujas”. De ninguna manera hacer patente una especie de placer morboso. Hay que señalar los actos de politicastros que se han beneficiado de tan particulares y generosos Mecenas. Todos ellos muestran sonrisas complacientes, obsequiosas y casi adulantes en las innumerables fotografías que se vienen publicando. ¡Son de antología! Está pendiente un debate en la AN al respecto. Veremos los “mea culpa” y las justificaciones de rigor. Lo cierto son las ya innumerables acusaciones de los nexos existentes entre “el tuerto” y el aventajado asegurador con algunos políticos no oficialistas. Acompañados estos últimos con sus respectivas parentelas; consanguíneas, afinidad, compadrazgo o de simple compañerismo político. Por supuesto, surgirán, de nuevo, voces acusatorias de dialécticos de botiquín de que se hace uso de la “antipolítica”. Que la “unidad” debe prevalecer por sobre todas las vagabunderías…
     Existe también otro singular Mecenas. Se trata de otro poeta ramplón y  frustrado. Con ínfulas de navegante, para no decir “corsario”. Por provenir de ésta peculiar “industria” su abrupta, sobrevenida y grosera riqueza surgida a partir del paro petrolero de 2002. Posee, para variar, un canal televisivo sui géneris que le permite satisfacer diletantes placeres. Ha participado en diversos escándalos públicos.  “Le mojó la mano” a un connotado opositor al facilitarle a la policía política el video contentivo de la pillería cometida entre ambos. También se permitió sufragar (¿Sin pedir nada a cambio?) los honorarios profesionales -carísimos por cierto- y pagaderos en dólares contantes y sonantes a los costosos abogados que asumieron la defensa de “los flores” -ya no de Catia- sino de New York.
     La apretada reseña de la actuación pública por parte los novísimos dueños de algunos medios de comunicación social, directores y  algunos periodistas que laboran en ellos merece una profunda reflexión. Pienso que el Colegio Nacional de Periodistas debería -de alguna manera- emitir su opinión. Sobremanera cuando se transgreden normas éticas y legales insoslayables. Todas contradictorias con el ejercicio de la noble profesión.
@CheyeJR

lunes, 26 de noviembre de 2018

JOSÉ RAFAEL AVENDAÑO TIMAURY, PERIODISMO

     Cuando comenzó el mandato de lo que algunos insisten aún -muy pomposamente por lo demás- en denominar la quinta república, Venezuela contaba con innumerables medios de comunicación social. Los tradicionales representados por periódicos, semanarios y revistas. Los que se emitían a través de las llamadas “ondas hertzianas” y por los diversos medios televisivos. Independendientemente de las características propias de los mismos (entretenimiento en general, deportes, farándula etc.) donde el periodismo a través de los “fablistanes” –en el mejor sentido del término- constituye el cimiento y una fuente insoslayable de carácter informativo y formativo. Al igual que los opinadores cotidianos o columnistas. Muchos de éstos últimos no ostentan la cualidad formal de ser comunicadores sociales cuyo título se deriva como consecuencia de la formación universitaria. Todos constituyen sin duda alguna un baluarte cierto para la formación de la opinión pública.

     Conocemos y damos por hecho que los periodistas y opinadores necesitan de los medios necesarios para cumplir a cabalidad su rol. Para ello es menester contar con el instrumento idóneo (escrito, televisivo y radial) y poder  así cumplir con los propósitos  previamente establecidos. Crear el instrumento y así establecer y cimentar apropiadamente el plan estratégico diseñado es obra de empresarios. Para ello es necesario utilizar órganos con personalidad jurídica propia a través de los mecanismos jurídicos asentados en el Derecho Mercantil. Una vez constituida la empresa o sociedad mercantil (No siempre sus dueños y promotores son periodistas) se procede a iniciar la encomiable aventura.

    Los objetivos o misión de la empresa son siempre disímiles. Quizás tienen un loable mínimo común denominador: Informar con objetividad, veracidad y crear opinión pública. De igual modo (y no es criticable en modo alguno) el de obtener ganancias monetarias lícitas. También muchas de las cabezas empresariales –dentro de los particularísimos propósitos estratégicos establecidos- aspiran en constituirse en una especie de pivote generador de influencias políticas, económicas y sociales. Las que otorga sin duda alguna el denominado “quinto poder”. De tal manera que  les permita incrementar -dentro de determinados parámetros- su patrimonio. En este último tópico surge recurrentemente la eterna contradicción existencial universal entre la ética –postulado como un valor irrenunciable en la formación de la condición humana integral- y las siempre tentadoras y humanas ganancias materiales. Muchas de estas últimas suelen estar ubicadas en “el filo de la navaja”. Al no ceñirse puntualmente a la legalidad los detentadores de dichas ganancias son sancionados por el derecho penal.

     Las “distorsiones republicanas del periodismo” como factor de presión político ya lo habíamos constatado en los últimos veinte años de la democracia establecida el 23 de enero de 1958. Dos conocidas “cadenas” periodísticas habían “descubierto la pólvora” y venían recibiendo -como contraprestación indigna- retribuciones económicas y políticas como pago por sus indignidades. Por su la falta de equilibrio informativo y manipulación en la línea editorial. Este desbalance comunicacional era y es a todas luces ostensible. De igual modo las radio emisoras y televisoras –con sus propias características- hacían uso del “corazoncito” que todos llevamos dentro como elemento definidor en sus conductas; no muy discretamente que digamos.

     Entre 1948 y 1958 (gobiernos de milicos) la dictadura militar utilizó la siniestra figura del censor. Vitelio Reyes (“el hombre del lápiz rojo”) le cupo el deshonor de ejercer a cabalidad tan repugnante oficio. El Nacional burló -en una oportunidad- el oprobio y publicó la foto de la Junta Militar de Gobierno con el título de “los tres cochinitos”. La humorada- con innegable valentía- le ocasionó la suspensión del tiraje por varios días. En aquella oscura y siniestra época no había modo de publicar información o artículo alguno en la prensa si no habían sido cernidas previamente por “las horcas caudinas” de la censura instituida. Así de simple.

     A partir del año 2002 Chávez (seguramente mal aconsejado) comprendió que su incipiente totalitarismo era contradictorio con la llamada libertad de prensa. Entendió que las dictaduras podían utilizar otros medios – más idóneos y menos escabrosos- para contrarrestarla. (El dictador Pinochet en 1984 había permitido el retorno de algunos exiliados y el uso menguado de la libertad en la prensa escrita y en la radio. ¡Jamás en la televisión! Mientras la tortura, prisión, exilio y asesinatos continuaban sin descanso alguno). En Venezuela la afluencia de dólares producto del boom petrolero se hacía sentir. Por ello diseñó la nueva estrategia de control comunicacional que le ha rendido (al totalitarismo de la “robolución”) cabal éxito hasta la fecha. La emergente “nueva burguesía” ostentosa y bullanguera  representada por los “bolichicos” se prestaron gustosamente a “celestinear” la pecaminosa acción. Compraron El Universal (al día siguiente de la compra me excluyeron como columnista semanal; junto a otros, “democráticamente” y la Cadena Capriles  (Ultimas Noticias). Cerraron RCTV. Compraron compulsivamente a Globovisión. Liquidaron a diestra y siniestra diversas radioemisoras y circuitos radiales. Proliferaron como verdolaga, con pago incluido, las llamadas emisoras o radios comunales. Administran -como con dosis homeopáticas- el suministro de papel a los pocos diarios que penosamente aún subsisten. Y, por ahora, no hay pautas publicitarias oficiales a los medios incómodos; además de la pérfida presión ejercida sobre anunciantes no gubernamentales. Se  ha generado e inducido la felona “autocensura”.

     Comparto el criterio de que los conversos resultan ser casi siempre -que es como decir siempre- los personajes más  cínicos, siniestros y deshonestos. Los “bocones” de rigor son -al final de cuentas- los tránsfugas más conspicuos. En el ámbito del periodismo citaríamos como ejemplo al actual director de Ultimas Noticias.  No es ni la sombra de lo que otrora fue. La izquierda lo tenía casi como un ícono.  Sucedió a Héctor Mujica (quien nunca abjuró de sus ideales manteniendo en su tránsito vital un comportamiento ceñido a la ética) en la dirección académica de la Escuela de Periodismo en la UCV. El picaresco personaje de marras ejerce un peculiar, vergonzoso y acomodaticio ejercicio de su profesión. No solamente propicia una línea editorial tosca y ruin a favor del totalitarismo. Ejerce una férrea censura a las informaciones y a la opinión en general. Permite que algunos opositores (escogidos convenientemente) borroneen cuartillas en las desprestigiadas páginas. Es -en definitiva- un oscuro personaje que abochorna a muchos que fueron sus discípulos.

     El caso de Globovisión merece también un comentario aparte. El pertinaz y grosero nuevoriquismo criollo campea petulante en Venezuela y en el resto del mundo. Acabo de leer -con estupor- la primera lista de los bienes que le fueron confiscados al propietario en USA. Tanto a los parciales bienes de él, como los de su socio e insigne amigo. El llamado “tuerto”.  Cumpliéndose a cabalidad el vetusto axioma: “En el mundo de los pillos el tuerto es rey). Constituye toda una poesía épica el vulgar, aunque exquisito, dispendio de riquezas producto del latrocinio. Desde el cambió de dueños me propuse a evitar su sintonía. ¡Por respeto a mi mismo! En ocasiones para contrastar informaciones cuando se produce alguna noticia impactante suelo verlo. En cada oportunidad he constatado que aquellas noticias que tengan que ver puntualmente con algún tópico sensible al gobierno o a sus intereses sencillamente la obvian. Lo hice por última vez la semana pasada con motivo a la decisión asumida por las autoridades judiciales de los Estados Unidos. ¡El silencio ha sido  absoluto! Constituye una bofetada, un desprecio olímpico a la ciudadanía. Prevalido por su condición de amo empresarial en su feudo se siente intocable. El írrito por ilegítimo Fiscal General (escogido por la anc) acaba de solicitar medidas de extradición y congelamiento de bienes contra “el tuerto”; y mira, como gallina a la sal, al “asegurador goloso”. ¡Piaste tarde pajarito!

     Es menester escudriñar con ojos de boticario diestro todos los nexos políticos y económicos sobrevenidos y mantenidos en estos últimos años por parte del “dúo dinámico” con determinados políticos. No se trata de propiciar un inicio cruento de acciones por parte de los denominados “cazadores de brujas”. De ninguna manera hacer patente una especie de placer morboso. Hay que señalar los actos de politicastros que se han beneficiado de tan particulares y generosos Mecenas. Todos ellos muestran sonrisas complacientes, obsequiosas y casi adulantes en las innumerables fotografías que se vienen publicando. ¡Son de antología! Está pendiente un debate en la AN al respecto. Veremos los “mea culpa” y las justificaciones de rigor. Lo cierto son las ya innumerables acusaciones de los nexos existentes entre “el tuerto” y el aventajado asegurador con algunos políticos no oficialistas. Acompañados estos últimos con sus respectivas parentelas; consanguíneas, afinidad, compadrazgo o de simple compañerismo político. Por supuesto, surgirán, de nuevo, voces acusatorias de dialécticos de botiquín de que se hace uso de la “antipolítica”. Que la “unidad” debe prevalecer por sobre todas las vagabunderías…

     Existe también otro singular Mecenas. Se trata de otro poeta ramplón y  frustrado. Con ínfulas de navegante, para no decir “corsario”. Por provenir de ésta peculiar “industria” su abrupta, sobrevenida y grosera riqueza surgida a partir del paro petrolero de 2002. Posee, para variar, un canal televisivo sui géneris que le permite satisfacer diletantes placeres. Ha participado en diversos escándalos públicos.  “Le mojó la mano” a un connotado opositor al facilitarle a la policía política el video contentivo de la pillería cometida entre ambos. También se permitió sufragar (¿Sin pedir nada a cambio?) los honorarios profesionales -carísimos por cierto- y pagaderos en dólares contantes y sonantes a los costosos abogados que asumieron la defensa de “los flores” -ya no de Catia- sino de New York.

     La apretada reseña de la actuación pública por parte los novísimos dueños de algunos medios de comunicación social, directores y  algunos periodistas que laboran en ellos merece una profunda reflexión. Pienso que el Colegio Nacional de Periodistas debería -de alguna manera- emitir su opinión. Sobremanera cuando se transgreden normas éticas y legales insoslayables. Todas contradictorias con el ejercicio de la noble profesión.

José Rafael Avendaño Timaury
cheye@cantv.net
https://jravendanotimaurycheye.wordpress.com
@CheyeJR

miércoles, 21 de octubre de 2015

CARLOS E. AGUILERA A., “MI PLUMA LO MATÓ”

 “El periodismo ha sido siempre parte fundamental de la sociedad y de todo lo que ocurre en ella. Gracias a él es posible saber algo de lo que sucedió en el pasado, de lo que registra el presente y esboza el futuro” CEAA
En los regímenes autoritarios, en los que el estado de derecho brilla por su ausencia, los medios de comunicación se convierten en su más feroz enemigo. La historia refiere algunos casos, como el del escritor ecuatoriano Juan Montalvo, una de las figuras literarias más reconocidas de Hispanoamérica, autor de varias obras como “Los capítulos que se le olvidaron a Cervantes”, “Las Catilinarias” y muchas otras más, cuya celebridad no solo se debe a la elocuencia de sus escritos, sino también a su participación en el escenario político de su país, ya que utilizó la pluma en contra de la dictadura de la época. Una de sus frases célebres “Mi pluma lo mató”, enunciada al enterarse del asesinato de García Moreno, luego de haber gobernado al Ecuador por espacio de 12 años. La historia cuenta que durante ese tiempo, Montalvo fue un duro crítico de ese gobierno, mediante publicaciones en El “Precursor de El Cosmopolita” y más tarde “El Cosmopolita”. La cita de Montalvo infiere que sus artículos presionaron y derrocaron al gobierno.
El destacado periodista y escritor colombiano Enrique Córdova, publicó  hace algún tiempo, un excelente artículo en el que pone al descubierto su valía y capacidad, al mismo tiempo que manifiesta el auténtico sabor de este sacerdocio bien entendido que es el periodismo, practicado por muchos, y hecho realidad por pocos. Cita las palabras de Albert Camus, el destacado politólogo mundial cuando al referirse a la práctica del periodismo expresaba que es el "El oficio más bello del mundo", como para distinguir de las demás disciplinas sobre las cuales la expresión escrita tiende a ser superior, por el mensaje, por la proyección y por la importancia que deja a su paso, entre millones de seres que ven, oyen y escuchan el diario acontecer a través de la información, en un mundo violento y frontal.
Compartimos con Córdova quien afirma que "es imposible dejar el periodismo. Se vive con él para siempre”. Nada más cierto para aquellos que hemos trajinado el duro quehacer profesional en las salas de redacción de los medios de comunicación, en las que el mundo gira a velocidades descomunales, y se convierten en un hervidero, en el que la capacidad y el ingenio de los periodistas, fotógrafos y técnicos se pone a prueba en cada jornada. Este es un sacerdocio en el que no cuentan las horas, el espacio y el tiempo para quienes tienen el deber de informar veraz y oportunamente, contactando fuentes y profundizando sus conocimientos, puesto que la historia y el universo no se detienen.
Por eso la importancia de quienes hacemos la palabra escrita, cuando ella está asentada en la verdad, en la dignidad y en el honor, que muchas veces en regímenes dictatoriales disfrazados de democráticos, es incomprendido, vilipendiado y ultrajado sádicamente, porque no comprenden o mejor dicho se niegan a entender, que el periodismo tiene tanta importancia en el desarrollo de los pueblos, y que los grandes hombres y gestas de la historia marchan al unísono con la función epistolar del hombre de pensamiento, que conduce por lo general a las naciones a su propia identidad y realidad.
El periodismo no puede limitarse a ser una máquina de fabricar noticias, pues su misión fundamental y más fecunda es la de informar , formar y educar, por cuanto es una fuente de una categoría estética autónoma, matriz de orígenes literarios, artísticos, testimonio histórico que registra las vicisitudes democráticas y las crisis políticas, pero esencialmente, protocolo universal del humano acontecer y del mundo circundante, por lo que sin duda los medios de comunicación constituyen la dimensión social de un pueblo y la memoria integral del hombre.
En nuestro país, el régimen que desde hace 17 años bajo la falsa etiqueta de un mal llamado socialismo bolivariano y marxista, controla los hilos del poder, no ha dado cuartel con sus virulentos ataques y ensañamiento a los medios de comunicación nacional y de provincia, llegando al inaudito extremo de clausurar a una de las más emblemáticas plantas de televisión como RCTV, hace 8 años, violentando leyes y la propia Constitución Nacional, como suele seguirlo haciendo a menudo hasta los días de hoy. Pese a ello, se ufanan de ser respetuosos de los derechos humanos y de la libertad de prensa, y hasta lo afirman cínicamente la propia Fiscal de la República, y voceros del régimen, tanto en el gobierno como en la Asamblea Nacional.
Maduro, Cabello y otros tantos chavistas, se desgañitan y acusan a la prensa independiente de prestarse a supuestas conspiraciones para propiciar un golpe de estado, que solo en su mente enfermiza existe, pues es su pretensión hacer prevalecer el sexto de los 11 principios de Josehp Goebbels: “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí proviene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
El permanente acoso al Presidente editor del diario EL NACIONAL, Miguel Henrique Otero, quien valientemente encara al régimen y manifiesta su disposición de no cambiar la línea editorial, es una palpable demostración de que los capitostes del régimen, supuestos defensores de la libertad de expresión y de prensa, demuestran todo lo contrario, y para ello utilizan el monopolio mediático oficialista, que además de VTV, Tves, y un centenar de televisoras comunitarias, y cientos de medios impresos a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, sirven para denostar, insultar, agraviar y exponer al escarnio público a todas aquellas personas que no comulgan con el socialismo del siglo XXI, del que no quedo sino las siglas, pero que no es otra cosa que comunismo, según confesión del propio Fidel Castro, padre de la llamada revolución socialista, bolivariana y marxista, y por ende de las políticas sociales que lleva a cabo el régimen en Venezuela,  que han conducido al país a un infausto estado de miseria. La sumisión de Venezuela al régimen castrista es evidente, y así lo demuestran las asiduas visitas de Maduro a Cuba, quien lejos de ocuparse de resolver la grave crisis que atraviesa la nación, viaja a la isla para rendirles cuenta y pleitesía a los  sátrapas de los hermanos Castro.
La crítica situación que confrontan periodistas y medios de Venezuela y otros países, ha generado natural preocupación en cenáculos internacionales, CIDH, ONU, Comunidad Europea y otros importantes organismos. Por esta razón en el 2006, a pedido de Francia, el Consejo de Seguridad de la ONU (Resolución 1738) decidió prestar mayor atención a la protección de los periodistas, y si bien fue un gran paso adelante, para François Delattre, “hay que ir más allá para abordar el reto de dar seguridad a los periodistas”, e hizo notar que en el transcurso del 2015, muchos otros han sido encarcelados, torturados, sometidos a intimidación, secuestros, desapariciones forzadas y detenciones arbitrarias.”. Complementó su estadística mencionando que muchísimos de los responsables viven en la impunidad total. El 90% no son procesados y la principal responsabilidad recae sobre los estados, que no han manifestado interés para enjuiciarlos. Así de simple.
No es la primera vez que un organismo vinculado a la ONU señale la crisis de derechos humanos en nuestro país. El Alto Comisionado para los Derechos Humanos, el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria y el Comité Contra la Tortura también han denunciado en varias oportunidades la criminalización de la disidencia, las detenciones arbitrarias y hasta la crisis humanitaria en la frontera con Colombia, como lo expresó la CIDH.
El Libertador que no era comunista como han pretendido hacerle creer al pueblo venezolano quienes enarbolan las banderas de un falso socialismo, era un hombre que valoraba el papel de la imprenta y de allí uno de sus pensamientos: “la pluma es un fiel instrumento para transmitir con libertad los sentimientos sinceros”. En su campaña libertadora hizo uso de ella, porque estaba consciente de la necesidad de que el pueblo estuviese enterado de la gesta, que ameritaba grandes sacrificios para alcanzar la libertad y por ello fundo el Correo del Orinoco en Venezuela, como órgano divulgativo de la Tercera República, para contrarrestar la influencia de la Gaceta de Caracas, periódico al servicio de la Corona Española.
Carlos E. Aguilera A.,
careduagui@yahoo.com
@_toquedediana

Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)

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