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domingo, 29 de septiembre de 2019

MARIANELA PALACIOS: VENEZUELA, ENTRE LA GUERRA Y LA PAZ

El discurso belicista, es decir, aquel favorable a la guerra como medio para resolver conflictos, ha estado presente en la revolución socialista del siglo 21 desde hace décadas.

Y se ha expresado de múltiples formas. Desde aquellas amenazas iniciales de freír adecos y el uso de calificativos para deshumanizar y restar valor en la dinámica social a aquellos que se les oponen (“escuálidos”, “tumores”, “gusanos”, “basura”, “plagas”,“malditos”…), hasta el chiste de un ex canciller en el programa Zurda Konducta sobre cómo pasa una bala de un francotirador por el cerebro de un opositor, las consignas más coreadas (“Patria, socialismo o muerte”) y los símbolos que usan para proyectar su poder (el puño que golpea la palma de la mano) e identificar a sus cuerpos de seguridad (calavera de las Fuerzas de Acciones Especiales-FAES- de la Policía Nacional Bolivariana) y sus canales con mayor audiencia (hojilla, mazo), son testimonios de ello.

El afán de polarizar al país y exacerbar emociones etiquetando al adversario político como enemigo, banalizando la muerte o criminalizando la disidencia, no es algo nuevo en Venezuela. Lleva décadas añejándose en el discurso público, y no solo el de voceros del oficialismo sino también de la oposición.

Y las palabras construyen realidades. Más aún cuando las personas que las pronuncian son los líderes de una Nación y con sus dichos y hechos modelan la formación de las nuevas generaciones.

Por experiencia propia, sé que después de muchos discursos de Hugo Chávez durante las cadenas presidenciales, cuando cuestionaba a un periodista o un medio críticos, grupos violentos solían visitar horas o días después las sedes de nuestros lugares de trabajo y no solo para gritar consignas de protesta, sino también para lanzar bombas molotov, piedras, vidrios y hasta balas.

“Este tipo de acciones y discursos presidenciales confirman el deterioro del Estado de derecho en Venezuela”, advirtió en su momento la Comisión Internacional de Juristas (CIJ) tras la detención de la jueza venezolana María Lourdes Afiuni y los ataques públicos realizados por el mandatario directamente contra ella.

http://w2.ucab.edu.ve/tl_files/CDH/Maria%20Lourdes%20Afiuni/INFORME-CONCLUIDO-JUEZA-M.%20AFIUNI-2010.pdf

Los niveles de violencia verbal y física en el escenario político han aumentado en los últimos años, al igual que la censura y autocensura en el sistema informativo nacional y la migración de periodistas, políticos y activistas de derechos humanos

https://ipysvenezuela.org/2019/03/30/periodismo-migrante-indice-de-libertades-informativas-ipysve-2018/.

También ha aumentado el número de abusos policiales y militares contra opositores al gobierno. Por ejemplo, la cifra oficial de casos de muertes “por resistencia a la autoridad” reportadas por el propio gobierno a la Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, es “inusualmente alta”. Y debido a ello advirtió en Ginebra sobre ejecuciones extrajudiciales y recomendó el desmontaje de las FAES.

Pero eso no fue aceptado por el gobernante Nicolás Maduro, quien en lugar de tomar medidas para frenar este tipo de conductas en ese cuerpo de seguridad, públicamente les dio un espaldarazo y aplaudió el trabajo que vienen desarrollando.

https://observatoriodeviolencia.org.ve/cinco-mil-287-muertos-con-maduro-en-un-ano-por-resistencia-a-la-autoridad-onu/

También la organización Human Rights Watch, en su más reciente informe sobre Venezuela, habló de 18.000 muertes causadas por cuerpos de seguridad del Estado venezolano “por resistencia a la autoridad” desde 2016 a la actualidad, casos documentados de ejecuciones extrajudiciales y un patrón sistemático grave de abusos que quedan impunes.

https://www.hrw.org/es/news/2019/09/18/venezuela-ejecuciones-extrajudiciales-en-zonas-de-bajos-recursos

El nivel de descomposición y retroceso político, social y económico que ha tenido Venezuela en el último sexenio no tiene precedentes en la historia de América Latina, sin ser un país afectado por desastres naturales ni una confrontación armada.

La economía nacional se redujo más de la mitad entre 2014 y 2018, por una recesión que no ha sido corregida aplicando políticas adecuadas y que este 2019 restará otro 25% a la capacidad productiva nacional, según estimaciones del Banco Mundial. https://cotejo.info/2019/08/venezuela-recesion-economica/

La crisis humanitaria amenaza con convertirse en catástrofe humanitaria https://cotejo.info/2019/03/bachelet-informe-onu-vzla/, los servicios públicos colapsan, la calidad de la educación se ha venido a menos con las olas migratorias (más de 4,3 millones de venezolanos se fueron, de acuerdo con Naciones Unidas), los salarios se han pulverizado https://cotejo.info/2019/05/salario-minimo-pulverizado/ y el país enfrenta una dolarización de facto https://cotejo.info/2019/08/dolarizacion-de-facto/.

Y en medio de esta coyuntura, la élite gobernante abandona el proceso de negociación con la oposición liderada por Juan Guaidó, que era acompañado por mediadores noruegos, e intenta ahora convencer al mundo de que ha llegado a un “acuerdo” con la “oposición” (el mismo grupo de “opositores” que se prestó para ir a las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018, con las que Maduro trató de legitimarse, pero cuyo resultado fue desconocido por más de 50 países y un alto porcentaje de venezolanos).

En su discurso público, el mandatario tiende a victimizarse, a culpar a otros de la crisis actual y de los vientos de guerra que soplan en Venezuela, e intenta presentarse como un adalid de la justicia y la paz.

No obstante, en su retórica también está presente la radicalización del proceso político y ese maniqueísmo que, según libros de historia y ciencia política, es típico de regímenes autoritarios o totalitarios: amigos o enemigos, buenos o malos, patriotas o traidores a la patria.

En 2017, por ejemplo, declaró públicamente que si la revolución caía, “lo que no se pudo con los votos, lo haríamos con las armas”

Y más recientemente, usando la red de medios oficiales del Estado, llegó a difundir un video de la Red de Articulación y Acción Sociopolítica (RAAS), que abiertamente invita a los miembros de las 14.381Unidades de Batalla Hugo Chávez (UBCH) que están distribuidas a “desplegarse casa por casa para la caracterización sociopolítica” de sus respectivos vecinos, para “identificar con claridad cuál es su enemigo histórico” y para que se organicen y adquieran “el conocimiento necesario para vencer al enemigo”.

Marianela Palacios Ramsbott 
@nelapalaciosr

sábado, 10 de agosto de 2019

LEANDRO RODRIGUEZ L.:¡BASTA DE SANCIONES CRIMINALES!

No hay nada más criminal que sancionar a todo un pueblo. Las sanciones que padecemos los venezolanos son dantescas, antinatura… pero sobre todo ¡Injustas!, veamos:  

En primer lugar, se ha obligado a las personas agolparse en estructuras derivadas de partidos del gobierno para poder ser atendidos por instituciones públicas secuestradas, cuando nuestra carta magna reconoce a cualquier organización social con fines lícitos y nos garantiza libertad de pensamiento. A los venezolanos desde hace 20 se nos obliga constituirnos en cooperativas, círculos bolivarianos, mesas técnicas, consejos comunales, UBCH, comunas y pare de contar, mancillando nuestro sagrado derecho de escoger cómo organizarnos o simplemente no hacerlo, esta es una de las sanciones más vetustas utilizadas por el castrismo venezolano a fin de partidizar la sociedad, arrodillarla frente a los gobernantes, manipularla.   

En segundo lugar, la inseguridad es probablemente la peor sanción, los habitantes de Venezuela deben limitarse a salir de sus casas, pagar vacunas, subordinarse a todas las bandas criminales que han proliferado en estas dos décadas aciagas y actúan libremente bajo diversas modalidades; pranatos, colectivos armados, dentro de las fuerzas de orden público, entre otros, inseguridad aliada al régimen, al estilo de fuerza pretoriana para intimidar/aplastar “enemigos”.  

En tercer lugar, una de las primeras sanciones en era de castrismo venezolano, tempranamente nos vimos sancionados por pensar distinto, el expresidente Chávez desde sus primeros días en Miraflores se encargó de señalar, juzgar a quienes no pensaran como él, llamó a freír la cabeza de los adecos, llamó escuálidos a sus adversarios, pitiyanquis, oligarcas, pelucones, majunches, traidores, entre un sinfín de epítetos que marcaban y dejaban expuestos a quienes creían su modelo estaba errado, condenado al fracaso, como en efecto ocurrió. 

En cuarto lugar, una de las peores sanciones del chavismo contra el pueblo, la materia económica, obligando a los venezolanos formar “medios de producción colectivizados” esquema fracasado a lo largo de la historia de la humanidad, pero no solo eso, expropió resentidamente, privilegió economías, empresarios y trabajadores de otras naciones buscando incondicionalidad internacional por parte de gobiernos indolentes para con los venezolanos, todo ello en voraz detrimento del sector productivo criollo sancionado solo por exigir respeto a las leyes económicas universales: leyes consensuadas e institucionalidad.  

En quinto lugar, las innumerables leyes impuestas a través de parlamentos rojos rojitos y vía leyes habilitantes, mismas que fabricaron marcos jurídicos enchorizados sin consultar los sectores involucrados. Los venezolanos nos vimos sancionados a aceptar forzadamente el modelo cubano a través de legislaturas que tergiversaron dramáticamente nuestra venezolanidad, nuestra identidad, todos nuestros procesos económicos, políticos y sociales.  

En sexto lugar los controles, desde hace más de una década se nos sanciona a los venezolanos al limitar y condicionar la adquisición de nuestras divisas, controles y racionamientos que nos obligan cómo, cuándo, qué y en qué cantidad comer, vestir, dónde vivir, en fin, un régimen que a través de las necesidades básicas sanciona a propios y extraños.   

Pudiéramos continuar, sin embargo, al ya argumentar lo suficiente, demostramos que quien ha sancionado cruelmente a los venezolanos como nunca nadie lo hizo en 500 años de historia ha sido el chavismo, primero con Chávez, ahora con Maduro… lo continuará haciendo indistintamente quién esté a la cabeza imponiendo este proyecto cubano anegado en corrupción, desidia premeditada y todo tipo de vejámenes a la democracia, proyecto paradisiaco para gobernantes y allegados, pero una pesadilla para el pueblo, sancionándolo con una indignante sobrevivencia… Efectivamente ¡BASTA DE SANCIONES CRIMINALES! 

Leandro Rodriguez L.
@leandrotango  

viernes, 14 de junio de 2019

NÉSTOR SUÁREZ: HAY RAZONES PARA SER OPTIMISTA EN VENEZUELA

Que debemos hacer? Cuál es la Salida o el Remedio? No es otra Revolución, sino un Cambio Para mejor, no para peor. Un cambio de Régimen, y no sólo de Gobierno o de Constitución

A pesar de ser el mayor desastre económico jamás visto en la historia de la humanidad. Según el Premio Nobel de Economía, Richard Thaler.

Venezuela es el país de mayores reservas petroleras certificadas del mundo. La segunda reserva mundial de Gas. La primera reserva mundial de Oro. La segunda reserva de Coltan y de Uranio y por si fuera poco también somos la primera reserva de Thorium en el mundo. La pregunta que debemos formular nos es : Porque somos pobres y Porque somos el desastre económico jamás visto en la historia de la humanidad?

Si países como Singapur cuyo espacio geográfico es de apenas 699 km2, menos de la mitad de la isla de margarita, sin recursos naturales es hoy uno de los países más ricos del mundo y de los principales centros financieros del mundo y la sede del mercado asiático del dólar. Singapur es el país donde más ha aumentado la riqueza en los últimos 50 años. Singapur se ha convertido en uno de los países económicamente más prósperos del mundo, con una renta per capita de $56.000. Es uno de los países más prósperos, limpios, avanzados y seguros del mundo y el primero en acabar con la pobreza y el desempleo.

Que debemos hacer? Cuál es la Salida o el Remedio? No es otra Revolución, sino un Cambio Para mejor, no para peor. Un cambio de Régimen, y no sólo de Gobierno o de Constitución. 

La Estrategia para la "transición tranquila" debería considerar dos objetivos fundamentales, a saber, manifestó el Economista Néstor Suárez, Profesor de Macroeconomia y Economía de la Oferta, además de ser miembro de la comisión de Energía y Minas y de la comisión Plan País del Presidente Guaidó.

En primer lugar, hay que construir una economía de libre mercado, con un elevado grado de eficiencia para adaptación a circunstancias cambiantes, y capaz de producir un crecimiento económico sostenido a largo plazo. Con instituciones políticas y económicas favorables, de tal manera que los venezolanos cuenten con suficientes capacidades de resistencia a los problemas que ocurren en todas las sociedades, y continuar con los ajustes enfrentando nuevas necesidades y problemas con creatividad.

El segundo objetivo debe ser algo que nunca se ha hecho como debe ser : el crecimiento debe llegar a todos los participantes en la sociedad. Esto implica desarrollar un nuevo marco institucional, con una reestructuracion en los nexos entre el sistema político, el sistema judicial y la economía. El sistema político debe fijar normas capaces de lograr bajos costos de transacción en los negocios, empresas y mercados, lo cual implica una clara definición de los derechos de propiedad, para generar incentivos a las actividades productivas.

Si el Gobierno no es creíble, continuó afirmando Suárez, si las instituciones no son confiables, si nadie sabe a qué atenerse o qué esperar en lo adelante, la incertidumbre e inseguridad serán cada vez mayores. Los altos costos de transacción lleva a las personas, a no participar en inversiones de capital a largo plazo. También para que todo esto funcione bien, continuó Suárez afirmando, se requiere que el Petróleo ni se siga Manejando a Mansalva, y usufructuando como una mina de oro que no es de nadie, por todos los grupos de interés. Esto debe ser muy importante.

A pesar de todo este panorama catastrófico, y del mayor desastre conocido hasta hoy en manejo económico, hay razones para ser optimista. Venezuela tiene todas las posibilidades de salir de ésta crisis si cambia no sólo el Gobierno, sino el sistema completo. Esto es posible y vale la pena hacerlo.
Venezuela puede convertirse en la OLLA de Oro de América Latina y del mundo.

Néstor Suárez 
@NestorSuarezRB ‏ 

martes, 5 de abril de 2016

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ, EL MOVIMIENTO CHAVISTA Y SU RESPONSABILIDAD EN EL DESASTRE ECONÓMICO.

El “movimiento chavista” (MCh), inició su mandato carente de una ideología, de una visión del país deseable y posible alcanzable con políticas públicas, y de estrategias concretas para apuntalar el progreso nacional y el bienestar ciudadano; ¡y así continúan! a pesar de haber transcurrido ¡casi 25 años! (más el tiempo de gestación) desde el momento que anunciaran un 04/02/1992 (en fallido intento golpista) la instauración de un “Gobierno de Emergencia”—facilita suponer erróneamente que tenían claro el ¿para que aspiraban el poder?—en intima vinculación con un “Consejo General Nacional”; para conducir al país, afirmaron, “hacia nuevas formas de democracia y para conjurar la crisis moral, política, social y económica que padece Venezuela hace un largo periodo, agudizada desde 1988 en adelante” (Documento del alzamiento militar del 4 de febrero de 1992). En la práctica, y luego de alcanzar el poder en 1998 por vía electoral (dentro de la Constitución) el MCh focalizó su acción (perdurable en el tiempo) en “desprestigiar” a los políticos “puntofijistas” (en armonía de “notables” antipoliticos) con la intención subyacente de procurar una revolución política (un cambio de cúpulas partidistas en el gobierno), que mostraron como una “insurrección de una vanguardia popular” en aras de (i) “integrar” como cómplices a una parte del pueblo y para (ii) alargar indefinidamente la fijación de metas en aras del desarrollo económico-social; todo ello en un contexto de  “ingeniería social utópica” (cambios disparatados y radicales del orden social) amparados por un engañoso socialismo del siglo XXI que ignora cómo se transita hacia nuevos modos de producción.
A tenor de lo expresado, los cuantiosos ingresos provenientes de las exportaciones petroleras (de manera creciente a partir de marzo 2004 cuando nuestro precio promedio superó la barrera de los $ 32/b)  que en ¡10 años!  superaron los $ 1,7 billones fueron mayoritariamente dilapidados por los motores de la ineficiencia administrativa, la corrupción, la improvisación, una nefasta política económica, un elevado déficit fiscal, una disminución del empleo productivo y por el ¡despilfarro!; al extremo que en el presente el país refleja un retroceso en los principales indicadores económicos dentro de un contexto de agravamiento de los problemas sociales, que aunado al hecho coyuntural de la disminución (previsible) a finales del 2014 del precio promedio de nuestros hidrocarburos ($ 29,6/b al 25/03/16 y con la “esperanza” depositada en una subida en la reunión de la OPEP del próximo 17/04/16 en Qatar) se ha perfilado un escenario de vulnerabilidad caracterizado principalmente por una devastadora inflación: 190% (FMI) o 386% (Cato Institute), precaria libertad económica: 176 de 178 países, elevada percepción de corrupción: 158 de 168 países, aumento de la pobreza: entre el 73% y 80% de las familias, surgimiento de la “pobreza reciente” : debilitamiento de la clase media, violencia desatada: Caracas N°1 entre las ciudades más violentas del mundo, atmósfera de guerra por homicidios: 27.875 en 2015 (promedio: 77/día), baja calidad de vida: 76 de 96 países, limitada libertad de prensa: 137 de 180 países, mínima facilidad para hacer negocios: 186 de 189 países, elevado riesgo país: D (última posición en una escala de 6), escasa innovación: 132 de 141 países, marcado decrecimiento económico: PIB -10% en 2015, caída de las reservas internacionales: $ 13.200 millones/marzo 2016 (vs $ 43.127/diciembre 2008).
Tales indicadores, son clara referencia de un recrudecimiento de todos los males que supuestamente acabaría para siempre el MCh a lo cual debe sumarse lo referente a la monetización del déficit fiscal (el gobierno se endeuda para cubrir el gasto público) mediante la emisión de dinero inorgánico induciendo una elevación de la oferta monetaria que influye, tanto en un aumento de la tasa de inflación ante el desequilibrio entre la cantidad de bolívares y el total de bienes en circulación, como afectando negativamente la producción y la productividad a nivel nacional; realidades que en conjunto impulsan un exceso de demanda que se orienta hacia la compra de divisas (si las consiguen), y a la adquisición de bienes de consumo (si los consiguen) apuntalando la especulación, el bachaqueo, la dolarización de la economía, el progresivo deterioro del salario real, y el aumento de la marginalidad (salario mínimo inferior al costo de la cesta alimentaria y de la canasta básica). El MCh, ha aumentado ¡30 veces el salario mínimo! y sin embargo el poder adquisitivo (disponibilidad de recursos que tiene una persona para satisfacer sus necesidades materiales) ha venido cayendo sistemáticamente, al punto que para febrero 2016 una familia de 5 personas apenas puede adquirir con su salario mínimo (Bs 11.577) un ¡6,5% de la canasta básica familiar! (Bs 177.000) y un ¡9,5% de la cesta alimentaria!; relaciones contrapuestas con la Venezuela de la “democracia decadente” cuando se podía cubrir la cesta alimentaria con ¡un tercio del salario mínimo!.
La terquedad “ideológica” cargada de un dogmatismo irrelevante que acompaña el desenvolvimiento del MCh, como una estrategia para permanecer en el poder bajo la excusa de alcanzar un mañana mejor cuya luz no se vislumbra aunado a la corrupción y a la deficiente burocracia oficialista, no garantiza de forma alguna (aun con  mejor  precio promedio de nuestro crudo y “N” numero de Decretos de Emergencia Económica)  que mejoren los resultados económicos del país, por la muy obvia razón que tal como actuó el MCh para llevarnos al desastre económico ¡así actuarían de nuevo!, en el entendido que la génesis de nuestra “crisis” es mas de política-partidista que de fundamentos de la economía como ciencia que aplicándolos correctamente a la luz de un programa de estabilización macroeconómica contribuiría con “facilidad” (el conocimiento económico) para revertir con prontitud el deterioro de nuestra economía. En función de lo señalado, nos surgen al menos tres interrogantes: ¿Estará el gobierno (y el MCh) en disposición de aplicar un programa de este tipo? ¿Estará el gobierno (y el MCh) dispuesto a solicitar colaboración de los Organismos Multilaterales incluido el FMI? ¿Estará el gobierno (y el MCh) en ambiente de disminuir su injerencia en la actividad económica?
Si las respuestas fuesen negativas (como personalmente inferimos), será únicamente el clamor del pueblo de Venezuela armonizado con coherencia de objetivos sustentados en el 350 Constitucional lo que permitirá dirimir la fricción entre la democracia liberal (que aspiramos) y la democracia (dictadura) totalitaria (aplicada).
Jesús Alexis González      
jagp611@gmail.com       
@jesusalexis2020
@jesusalexisgon    
Coordinador General , Observatorio 2012

Miranda - Venezuela 

martes, 27 de octubre de 2015

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ, PRESUPUESTO 2016: PROFUNDIZACIÓN DEL DESASTRE ECONÓMICO.

En la escogencia del artículo, enfrentamos el dilema de escribir sobre el presupuesto 2016 o sobre el presidencialismo económico (el Presidente de la Republica como jefe de la economía) acompañado de un Estado Mayor del Plan de Recuperación Económica (enero 2015) y por el recién creado Comando Nacional de Precios Justos en un contexto de evidente militarismo (preponderancia del espíritu militar en una Nación). Optamos por abordar la Ley del Presupuesto para el Ejercicio Fiscal 2016, ya que obviamente afecta el hecho económico e impacta todo el tejido social, mientras que el otro tema (objeto de un próximo artículo), a nuestro entender, es utilizado para desviar la atención de lo importante en pro de una mediática ilusión de control inflacionario “enfrentando” la especulación como causa y no como consecuencia de la escasez y el desabastecimiento.

La economía venezolana muestra un proceso continuo de empobrecimiento, verificado por la recesión (disminución generalizada y continua de la actividad económica por un año  o más) de los últimos años a la luz de la caída del PIB (cantidad de producción), tal como en 1999: -6,0%, en 2002: -8,9%, en 2003: -7,8%, en 2009: -3,2%, en 2010: -1,5%, en 2014: -4,1%, y la estimada 2015: -10,1%  (la peor en la historia económica del país). Es así, que Venezuela completará ¡8 trimestres continuos sin crecimiento!, a lo cual debe añadirse un permanente déficit fiscal (gastos mayores que los ingresos), con el agravante de no observarse señales de cambio a corto plazo, muy por el contrario el Presupuesto Nacional 2016 fue formulado para un país en permanente progreso (¿?), con la particularidad de haberse presentado en la Asamblea Nacional sin definir el comportamiento esperado para las principales variables macroeconómicas, rompiendo  la obligante vinculación  entre la planificación (prever hechos y proyectar tendencias) y el presupuesto (identificación que sustenta la acción); siendo que la estimación de ingresos y gastos reflejados en un presupuesto emana de una política de gobierno que establece montos en función de alcanzar objetivos a tenor de una definición de planes y programas que resultan de la planificación, luego recogidos en el presupuesto al cuantificar los recursos financieros requeridos en pro de concretar las metas trazadas,  al tiempo que el Presupuesto Nacional vincula ambos instrumentos en función de la utilización de recursos en aras de procurar el bienestar nacional con prevalencia de una estabilidad económica en concordancia con un concreto modelo de desarrollo.
Surge una interrogante: ¿bajo esas premisas se estructuró el Presupuesto Nacional 2016? Inferimos un rotundo no; veamos. El presupuesto original 2015 se situó en Bs 741.000 millones, mientras que el modificado alcanzó a Bs 1 billón 663 mil millones (al sumarle los créditos adicionales por Bs 922.000 millones) de lo cual se desprende que dichos créditos adicionales representaron el 55,4% del presupuesto total modificado, es decir no se ejerció una eficiente (o ninguna) vinculación de la planificación con el presupuesto, al tiempo de consagrar que más de la mitad fuese manejado a discrecionalidad por el Ejecutivo Nacional con el aval de la Asamblea Nacional. Por otra parte, el presupuesto original 2016, apartándose  de racionalidad al soslayar que la economía del  país enfrenta una manifiesta situación de estanflación (mínimo crecimiento y alta inflación), alcanza un monto de Bs 1 billón 548 mil 574 millones lo cual equivale a un incremento superior al 20% con respecto al original 2015 ¡en plena crisis!, y de un -7%  (Bs 115.000 millones) con relación al modificado 2015 que será equilibrado con una ley de endeudamiento 2016 ( ya presentada) por Bs  125.000 millones (8% de los recursos totales); siendo de trascendencia destacar que los recursos provenientes de la exportación petrolera se estimaron en apenas un 13,9% (Bs 216 mil 581 millones) de los ingresos totales en aras, afirman, de “reducir la dependencia del sector petrolero” (¡en 365 días!); mientras que el 77,9% (Bs 1 billón 207 mil 574 millones) provendrá de la recaudación interna, para lo cual, sostienen, se proponen “optimizar el sistema tributario aumentado el número de contribuyentes y disminuyendo progresivamente la evasión fiscal” ¡también en 365 días y en pleno descalabro económico!; todo ello en un escenario de fantasía caracterizado por una tasa de inflación del 60% (vs un estimado del 200%) y manteniendo el nefasto y corruptor  tipo de cambio de Bs 6,30/$.
Tal magia financiera-presupuestaria, facilita visualizar que estamos a las puertas (de mantenerse la “estrategia” económica actual) tanto de una reforma fiscal de fundamento tributario en la búsqueda de un aumento de los ingresos (sin disminuir el gasto que es lo racional) como de una profunda devaluación, en un marco que se apoyará, inferimos, en el incremento de las alícuotas impositivas del i/lr (tributación directa), en la modificación del IVA (tributación indirecta); sin descartar otras acciones tales como el retorno del impuesto al débito cambiario, del impuesto a las transacciones financieras, del impuesto a las ventas al mayor, del impuesto a los activos empresariales, ajuste a los timbres fiscales, un alza de la unidad tributaria y ¡algo más!.
Finalmente, vale destacar que el actual desastre económico se sucede a pesar de haber ingresado al país durante los últimos 15 años ¡más de 1billón 600 mil millones de dólares! malvadamente despilfarrados; lo cual nos trae a la mente estrofas de nuestro Himno Nacional en cuanto a exigir el cumplimiento del Artículo 299 Constitucional, muy especialmente en lo atinente a la permanencia y equidad del crecimiento de la economía: “Gritemos con brío….Compatriotas fieles la fuerza es la unión”.
Jesús Alexis González     
Jagp611@gmail.com

@jesusalexis2020