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sábado, 31 de agosto de 2019

BEATRIZ DE MAJO:LA NUEVA “MARQUETALIA”.

Una declaración heroica, con todo y fanfarria, le comunicó al país colombiano que Iván Márquez, Jesús Santrich, El Paisa y Romaña regresarán al combate y darán comienzo a una nueva era de lucha armada, a una renovada “Marquetalia”. Una Marquetalia resulta ser – de acuerdo a Wikipedia - un territorio sin control del Estado. Ello si nos retrotraemos a la era de los inicios de la subversión en el país vecino, particularmente en la región del Tolima.

Pero hurguemos un poco más dentro del tema. El altisonante comunicado de los guerrilleros y antisociales estaba dirigido a Colombia, sin duda. Pero tiene lugar después de incontables acercamientos de estos personajes con el régimen de Nicolás Maduro. Ello nos lleva a pensar que el mensaje va dirigido igualmente al resto del mundo y a los norteamericanos en particular. Una estrategia comunicacional ideada de la mano con los usurpadores del gobierno de Venezuela, pues.

No es difícil imaginar cómo a Nicolás Maduro y su combo les interesa fortalecer su posición en las tratativas que sostienen con los Estados Unidos y en el diálogo de Noruega, de forma de mostrar que el régimen de Venezuela tiene ya ramificaciones y fortalezas más allá de nuestra geografía, todas ellas altamente poderosas. Y están utilizando a sus asociados guerrilleros, a quienes vienen protegiendo, de manera proactiva y desde hace muchas lunas, para pisar fuerte en todos los foros en los que se está dirimiendo la suerte de los venezolanos.

Resulta que existe ahora un contubernio perfecto entre el ELN, las FARC y el régimen de Nicolás Maduro que quiere enfrentarse a Donald Trump en el momento en que el gobierno americano está poniendo muchos de sus alfiles en lograr la eyección del personaje venezolano con el propósito de provocar elecciones libres en Venezuela y, a la vez, desarmar a La Habana de un soporte económico que la mantiene viva y activa.

A esta cuerdita de colaboradores no es solo el negocio criminal del narcotráfico lo que los ocupa, aunque si es el más protuberante. La droga que se produce más allá del Arauca y que atraviesa suelo venezolano hacia otros mercados, cuenta, además, con una participación muy protagónica de

los carteles mexicanos, lo que completa un manejo eficiente y universal de esta actividad criminal.

Por si lo anterior fuera poco, la extracción ilegal de oro y de Coltan de Venezuela, en la que intervienen efectivos militares nuestros, integrantes del ELN, ahora secundados por los disidentes de las FARC, completan un cuadro que complejiza todos los acercamientos que se están armando a escala internacional para conseguir la salida del madurismo del poder.

Así que no seamos ingenuos al punto de creer que los líderes guerrilleros colombianos apenas están mandando un mensaje de advertencia a sus compatriotas cuando, frente a una cámara, informan los próximos pasos de la lucha guerrillera hacia el establecimiento de ese nuevo territorio sin control estatal. Si a eso se circunscribiera todo ya sería suficientemente grave. Pero hay más.

Porque aunque no sea un hecho ni cacareado, ni evidente, la relación del régimen venezolano con las fuerzas terroristas del Medio Oriente- me refiero a Hezbolah- complica seriamente el panorama.

¿Podemos imaginarnos la fuerza desestabilizadora y la capacidad de recaudación de ingresos ilícitos que pueden tener todos estos actores reunidos bajo el mismo paragua del crimen organizado?

Todo el escenario anterior es complejísimo para Colombia, un país que hace esfuerzos denodados por equilibrar su economía, por hacer más igualitaria su sociedad, por ganarse el respeto del resto de las naciones. Y lo es tanto o más para Venezuela.

Lo que tiene de bueno, sin embargo es que frente a la determinación de los norteamericanos de ordenar el juego entre todos estos actores, debido a la gravitación que todo ello tiene en la estabilidad de la región, este golpe de agresividad va a hacerle mucho más daño a quienes lo originan.

¿O es que alguien ve a Washington cruzarse de brazos frente a ello?

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo1

sábado, 27 de julio de 2019

LUIS FUENMAYOR TORO: LA GUERRA RECIENTE DE LA COTA 905

He venido escribiendo, desde hace años, sobre la cada vez mayor incapacidad del gobierno nacional de garantizar una función primordial de todo Estado: el control de su territorio. Desde mucho antes de la primera Presidencia de Maduro, denuncié el control por grupos irregulares militares colombianos de zonas urbanas importantes de las grandes ciudades, así como de pueblos enteros, ubicados en las zonas fronterizas con Colombia, situación muy evidente en aquel momento en el estado Táchira, pero extendida también al Zulia y al Apure. El reparto de nuestros territorios entre el ELN y grupos paramilitares colombianos, para el cobro de vacuna a los ciudadanos y la realización de otras actividades delictivas, fue un resultado  inmediato de esta presencia y, en mi opinión, tuvo como responsable principal a Hugo Chávez Frías, quien, en sus deseos de ayudar a la guerrilla colombiana, permitió su presencia impune en Venezuela, lo que le impidió enfrentar la consecuente invasión de los paracos uribistas. 

Meses después, Últimas Noticias, diario en el que había hecho la denuncia, respaldó los hechos revelados, así como su extensión a las zonas centrales del país. Más adelante, efectué la denuncia de la puesta en marcha de una maligna política: las “zonas o territorios de paz”, instrumentada por Maduro junto con el vice ministro del interior, justicia y paz, José Vicente Rangel Ávalos, que perseguía reducir la criminalidad en determinadas zonas geográficas del país, mediante un acuerdo con los delincuentes existentes en las mismas, según el cual no serían perseguidos ni apresados por los cuerpos de seguridad del Estado, siempre que se desarmaran, suspendieran sus acciones delictivas y comenzara un proceso de integración social a la vida legal en sus comunidades. Como era de esperarse, el acuerdo le permitió a las bandas existentes total impunidad para transitar y actuar en sus zonas, con lo cual aumentaron y estabilizaron sus dominios, mejoraron su armamento y consolidaron esos territorios. 

Una de las zonas, donde el poder de las bandas se ha incrementado, es la de la Cota 905 y franjas aledañas de barrios pobres, que se extienden hasta La Vega y por El Cementerio hasta El Valle-Coche y la Panamericana. Debo aquí recalcar, como lo he hecho otras veces, que la Cota 905, a través de Los Laureles, se encuentra a menos de 400 metros del Comando General de la GNB, situado en la Plaza Madariaga de la urbanización El Paraíso. Fue esta zona el centro del enfrentamiento entre las bandas del “Coqui” de la Cota 905 y el CICPC (grupo BAES), que se prolongó por más de 5 horas de intercambio de disparos con armas largas y explosiones de granadas, que dejó el lamentable saldo de un funcionarios fallecido y cuatro seriamente heridos y obligó a los efectivos policiales a retirarse. Este resultado ha dado origen a comentarios ácidos sobre el poder de las bandas, la imposibilidad de controlarlas, las relaciones de complicidad con el gobierno y a burlas sobre el poder del gobierno contra una invasión gringa. 

La causa del desastre ocurrido con este tipo de políticas radica en la absurda creencia de que el lumpen, los desclasados, los delincuentes y malvivientes, pueden ser en algún caso base de apoyo a medidas y fuerzas que se dicen revolucionarias. Es el mismo caso de la absurda creencia de Iris Varela, quien piensa que puede enfrentar al ejército gringo con un ejército “revolucionario” de prisioneros que han sido “rescatados”, con un programa milagroso de reinserción social, patriótica y militar. Los resultados en los barrios con los delincuentes, en las cárceles con los pran y en las minas de oro de Guayana con el ELN, son más que demostrativos de que se trata de políticas erradas. Y no estoy llamando a dinamitar los barrios, ni a asesinar a todos los habitantes de estos que nos parezcan delincuentes; eso se lo dejo a politiqueros ignorantes de los que quieren pescar en río revuelto.   

Luis Fuenmayor Toro 
@LFuenmayorToro 

domingo, 16 de junio de 2019

ARIEL PEÑA: EL PRINCIPAL PREDADOR DEL MEDIO AMBIENTE EN EL PLANETA

Uno de los desastres ambientales más graves que ha tenido la humanidad, fue el accidente de la planta nuclear de Chernóbil en Ucrania, nación que 26 de abril de 1986, fecha infausta del suceso, pertenecía a la extinta URSS, estando Ucrania bajo la férula del partido comunista soviético, responsable de la calamidad, lo que claramente nos va demostrando quien ha sido el principal predador del medio ambiente en el mundo, en donde la estafa comunista del marxismo leninismo aparece como “líder” no solo por lo Chernóbil, sino por otras realidades incontrastables.

La China cuyo régimen es una dictadura comunista, es el país más contaminador del mundo, porque produce las mayores emisiones de gases de efecto invernadero causantes del calentamiento global; el país asiático genera el 30% de las emisiones totales de dióxido de carbono (CO2) que es el doble de lo que produce EE.UU, recordando que el CO2 es el principal gas contaminador que produce el cambio climático. China genera 11 mil millones de toneladas de CO2 y USA 5 mil millones.

Con lo enunciado anteriormente se demuestra que el marxismo leninismo en sus diferentes presentaciones es enemigo de la humanidad, un asunto en que los partidos y movimientos ecologistas, no se han querido dar cuenta, ya que mucho mamerto funge como ambientalista, ecologista o verde, lo que es un contrasentido, porque para asumir una posición en defensa del planeta, primero se tiene que renegar del marxismo o comunismo totalitario. Subrayando que el movimiento verde de Alemania que fue el primero en cobrar relevancia bajo la dirección de Petra Kelly, a principios de la década de los 80 años del siglo pasado, antes que conquistar el poder político buscaba defender la vida en el planeta, en cambio para los comunistas su obsesión es el poder a cualquier precio, lo que demuestra en sana lógica que marxismo y ecologismo están en las antípodas.

En junio de 2017 el presidente de EE.UU Donald Trump, anunció el retiro de su país del acuerdo de Paris firmado en el 2015, que busca desarrollar un cronograma de reducción de emisión de gases, comprometiendo a 195 Estados del planeta. La administración Trump argumentó para tomar esa decisión, la protección del empleo en su país, ya que ello acarrearía el cierre de empresas, con la pérdida de casi 3 millones de trabajos y además considera asimétrico el nivel de compromiso de China y Europa, lo que pone en desventaja a USA quien según la Casa Blanca tiene que hacer más sacrificios para disminuir el calentamiento global; el retiro de EE.UU se concretaría en el 2020, y además se argumenta que la nación norteamericana ha incrementado el uso de energías limpias renovables principalmente la eólica y la solar, descartando buena parte de las energías fósiles.

Defensores de la causa de Trump también plantean, que mientras China es el quinto país del mundo con el más alto índice de mortalidad como consecuencia de la polución a la atmosfera, EEUU es el octavo con más bajos índices de mortalidad por la polución atmosférica, advirtiendo nuevamente que el país asiático es el mayor agente en la emisión de gases de efecto invernadero; por otra parte funcionarios de La Casa Blanca han dicho que no solo el CO2 produce el calentamiento global, a ello se agrega la deforestación, la formación de las nubes, ciclos oceánicos como los fenómenos del niño y la niña, cambios en el uso agrícola de la tierra, la actividad volcánica y el viento solar, entre otros.

La defensa de la vida en el planeta se pone en riesgo, y para no caer en una hecatombe ambiental toda la humanidad orientada por los gobiernos democráticos debe de ser responsable; sin embargo para el caso colombiano salta a la vista la hipocresía de algunas personas y organizaciones, que se rasgan las vestiduras con la posición de EEUU, pero nunca han condenado los casi 5 millones de barriles de petróleo que ha derramado la guerrilla narco-marxista del Eln en 33 años de voladuras de oleoductos, acompañada en su faena ecocida por las Farc, tomando esas criminales acciones desde el punto de vista marxista leninista como “forma de lucha”.

A lo anterior hay que agregar que para la toma del poder y con la farsa de la rebelión, las Farc y el Eln han deforestado miles de hectáreas de bosque nativo para sembrar coca, lo cual produce un gigantesco impacto ambiental, pero para el comunismo totalitario lo que importa es el poder político sin interesar que se tengan que gobernar en un desierto, en un cementerio o en los mismísimos infiernos, porque los seguidores del bodrio marxista son enfermizos por conquistar la burocracia estatal eternizándose en ella, creyéndose predestinados para someter y humillar al resto de mortales.

Las voladuras de los oleoductos por parte de la narco-guerrilla han causado más derrame de petróleo, que lo del Golfo de México en abril de 2010 y el Exxon Valdez en Alaska en 1989, lo que nos dice a las claras que el Eln y Las Farc han sido grandes predadores del medio ambiente, al provocar catástrofes ecológicas de esa magnitud, porque atacando la naturaleza se realiza un crimen de lesa humanidad que desde luego afecta enormemente a la población, convirtiendo a esas bandas armadas en enemigas del planeta, ya que arruinan los ecosistemas y contaminan el agua, la flora y la fauna; sin pasar por alto que las enseñanzas marxistas seguidas por los grupos terroristas son “ una guía para la acción” y su aplicación práctica también la podemos observar con el crimen ecológico que han producido las voladuras de los oleoductos.

En Colombia frente a la crisis ambiental se tienen criterios selectivos por parte de determinados grupos, porque se mira la paja en el ojo ajeno, pero no se mira la viga en el propio, ya que se condena con vehemencia al gobierno de Trump, pero no se conoce el repudio a las acciones terroristas ecocidas del Eln y las Farc(ahora con supuestas disidencias), tal vez porque esas bandas abrazan los dogmas del marxismo leninismo que por su carácter supersticioso con aquello del materialismo histórico y la inevitabilidad engañan a sectores ideológica y conceptualmente atrasados, que no se han atrevido a abrir los ojos, y ver lo que ha significado para la humanidad el engendro criminal y mafioso del comunismo totalitario.

Al senador Gustavo Petro, quien se desgañita hablando del desastre ambiental, no le conocemos un pronunciamiento contundente en contra de los ecocidios cometidos por las Farc y el Eln con las voladuras de oleoductos y la deforestación para sembrar coca, ello significaría que se le da prioridad a las conveniencias políticas antes que a las razones humanas, y que todo lo que tiene que ver con el marxismo cultural se mueve en función de atacar los valores occidentales, para derrumbar los principios en donde se fundamenta la democracia liberal.

Igual a Petro el partido verde que debería hacer honor a su nombre, no musita con respeto a las acciones anti-ecológicas de las guerrillas marxistas, como si hacer un pronunciamiento en ese aspecto constituyera un anatema, pero en cambio los verdes en Colombia siguen afiliados al foro de Sao Pablo principal padrino político de la corrupción de Odebrecht en Latinoamérica con los exmandatarios brasileños Lula da Silva y Dilma Rousseff.

Hay que ser coherentes con la crisis ambiental que amenaza la vida en la tierra, condenando el terrorismo ecocida practicado por las Farc y el Eln en Colombia y, la actitud irracional de las dictaduras comunistas ante el calentamiento global, quedando patentado que el marxismo leninismo es el principal predador del medio ambiente en el planeta.

Ariel Peña
@arielpenaG 

sábado, 2 de febrero de 2019

BEATRIZ DE MAJO, ELN: UNA PIEZA DE LA CRISIS VENEZOLANA, COLOMBIA EN CAPSULAS


Entender la evolución del ELN de Colombia en los últimos años es fundamental para poder aquilatar la dimensión continental de la crisis que atraviesa Venezuela en la hora actual. 

Pero antes que nada es preciso aclarar que esa fuerza guerrillera nunca representó ni una amenaza política ni militar considerable para el Estado colombiano. Sin duda que la violencia contra la ciudadanía, la criminalidad, el daño ambiental, la connivencia con la producción y el tráfico de droga, son temas que todo gobierno, desde la creación de esta fuerza irregular, tuvo que atender, en el país vecino, manera prioritaria. 

La realidad es que el daño a la sociedad neogranadina ha sido continuo y sangriento. Este movimiento insurgente no solo se ha dedicado a atentar contra la paz cotidiana y la vida de los campesinos en el interior del país, sino que ha sembrado la geografía colombiana de muertos durante medio siglo.  

El hecho de que históricamente las FARC hayan tenido mayor visibilidad mediática y, de la misma manera, el que el gobierno de Juan Manuel Santos haya decidido emprender acuerdo de paz con esta fuerza guerrillera retrasando la negociación con el ELN, ubicó el foco de atención no de la colectividad colombiana; pero si de los observadores externos, por fuera de su dinámica evolutiva. 

El atentado de Bogotá de hace unas semanas en la que fueron asesinados 21 cadetes de la escuela de formación de Bogotá, de nuevo ha reposicionado el tema de la fortaleza de este grupo guerrillero.

Al no haber contado con el apoyo de los civiles en el interior del país, este ejército irregular se expandió por el territorio colombiano hasta el año 2017 más lentamente que las FARC. 

Pero desde el abandono de las armas de esta otra fuerza insurgente, lo que tuvo lugar a raíz de los Acuerdos de Paz de La Habana, la estrategia de los elenos fue la de insertarse en las grandes ciudades del país, lo que han conseguido hacer solo a medias. Lo que sí han alcanzado es motorizar su expansión a la zona fronteriza de Venezuela en donde ya operaban subrepticiamente hacía varios años. 

El gran y nuevo elemento propulsor de esta decisión fue la presencia de oro explotable en la región limítrofe, material que se podía utilizar para la compra de armas, además de la estrecha relación ya desarrollada con el estamento militar de la zona para facilitar el procesamiento semi-industrial de la coca y para fortalecer la cadena del narcotráfico hacia los Estados Unidos y Europa. 

Una edición de la revista Semana de Colombia de esta semana, la que tiene como base documental las publicaciones de Insight Crime, aseguraba que “el cálculo de los expertos es que alrededor del 70% de las tropas elenas operan sobre la frontera o del lado venezolano, y es especialmente Arauca el punto poroso por el que transitan los elenos al país vecino…Ya tienen presencia en 12 de los 24 estados de ese país. Entre esos, Apure, Táchira y Bolívar, los más cercanos a Arauca, son los que tienen la presencia más fuerte de esa guerrilla. Y en el último es donde esa organización estaría entrando a explotar oro”. 

Es bueno, entonces comprender que más allá del terrible daño que estos criminales engendran para debilitar a los sucesivos gobiernos de su propio país, el peligro que realmente representa el ELN es el de la transformación del eje colombo-venezolano en un foco de desestabilización en el norte del subcontinente ya que su simbiosis con el crimen organizado se da de la mano con otras perversas alianzas mantenidas por los regímenes de Hugo Chavez y de Nicolás Maduro, entre ellas con movimientos terroristas jihadistas mundiales o con Hezbolá.

Todos estos elementos no solo llaman la atención de los Estados Unidos. Representan un desafío dentro su propio patio trasero que es necesario desactivar. No hablemos, en esta entrega periodística, de la vinculación de esta guerrilla con el régimen comunista de Cuba, pero debemos igualmente tener presente que la estrategia de actuación de Donald Trump en contra de la tiranía de Nicolás Maduro , incluye igualmente la desactivación , de una vez por todas, del gran eje del mal en que se ha constituido Cuba dentro del subcontinente.    

Así pues, al mirar la crisis venezolana de estas horas y colocarse, como hacen muchos, en contra de la posición radical e “intervencionista” de los Estados Unidos es preciso tener en cuenta muchos más elementos que el hambre de los venezolanos, la falta de medicinas, la migración de gente empobrecida o el destrozo de las instituciones y el pisoteo de la legalidad. 

El proyecto del comunismo que se ha atrincherado en Venezuela de la mano con los dos últimos gobiernos, trasvasa y contamina el resto del Continente.

Su comandita con el ELN colombiano es uno de los componentes más peligrosos.  

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo1

viernes, 18 de enero de 2019

BEATRIZ DE MAJO, GRAVE RETROCESO EN COLOMBIA,


La Escuela de Cadetes fue el escenario que escogieron los terroristas para recordarle a Colombia y al mundo que no existe tal cosa como vivir en paz en la otra patria de Bolívar. El último reporte oficial de la masacre da cuenta de 21 muertos y cerca de 90 heridos.  

Minutos después del atentado, se activaron todas las alarmas de seguridad de las fuerzas del orden neogranadino y no resultó difícil dar con el autor material del horroroso crimen, ya que el mismo estaba al volante del carro cargado de 80 kilos de pentolita y estaba registrado como un miembro de una célula urbana de la guerrilla del ELN. La información que se obtuvo en medio día fue concluyente en cuanto a los autores intelectuales del acto y todo apuntó a una acción de la guerrilla del ELN. La propia fuerza guerrillera no movió un dedo para confundir a la población ni para orientar la investigación maliciosamente hacia otro actor.   

Este espantoso crimen ha puesto al país entero en ascuas. Los colombianos aún tienen en su memoria el último atentado criminal perpetrado por la guerrilla del ELN en Barranquilla hace poco más de un año, cuando ya se habían iniciado las tratativas de paz con esta fuerza guerrillera. En esa ocasión hubo 5 bajas de policías y decenas de personas heridas, a pesar de que entre las condiciones exigidas por el gobierno para avanzar en la negociación de paz que se inició en febrero de 2017 estaba la de la suspensión de las hostilidades y la liberación de los rehenes en manos de los insurgentes.  

Es importante poner de relieve que el gobierno Iván Duque, desde su llega,da, se preocupó en investigar la manera en la que el ELN había seguido actuando en el interior del país mientras negociaba su desactivación y reinserción social. Estas investigaciones condujeron a hallazgos atroces. La realidad es que el  ELN continuó sin cesar, secuestrando personas, instalando minas antipersona, reclutando menores para sus filas, efectuando procesos extorsivos, practicando atentados contra los oleoductos de las zonas petroleras y manteniendo bajo amenazas a líderes sociales de las regiones en las se ha mantenido activo. Las cifras son aterradoras. 

La voluntad de paz del ELN, pues, no ha existido nunca y la carga simbólica de este atentado no puede ser deleznada. Esta escuela es el lugar donde se forman quienes más tarde serán generales de la fuerza pública cuya cúpula apenas tiene un mes de haber sido designada.   

Este es un nuevo acto de agresión en contra de la ciudadanía que merece un fortalecimiento de las acciones en contra de esta guerrilla y de esta manera lo han entendido los órganos de seguridad colombianos. La principal consecuencia del acto de violencia de esta semana va a ser de orden político ya que ella afianzará la paralización total de las tratativas con esta fuerza guerrillera.   
  
Para completar el panorama de inseguridad que se está dibujando en Colombia a raíz de este atentado, es necesario mencionar que Iván Márquez, uno de los más altos líderes ex combatientes de las FARC, hizo, hace pocos días, acto de presencia pública para, en un video, criticar la implementación de los acuerdos de paz y no vaciló en mencionar los errores cometidos por la guerrilla al haber pactado la dejación de las armas. Este constituye un acto de arrepentimiento en forma que concluyó con una acusación al Estado colombiano de haber traicionado la paz pactada. 

Por último, pero no menos importante, es que existe una colaboración activa de los criminales narco-guerrilleros o exguerrilleros colombianos con sectores paralelos en Venezuela, colaboración que cuenta con apoyo militar y gubernamental del otro lado de la frontera. De hecho, existen células del ELN que despachan abiertamente desde suelo venezolano, e interesadas, por igual, en la desestabilización y debilitamiento del gobierno de Iván Duque. Nada mejor que pescar en río revuelto cuando se actúa al margen de la Ley. 

Lo dramático de este acto es que el mismo representa un retroceso en el ambiente de tranquilidad que desde hace muchos años intenta conseguir el país como condición esencial de su progreso social y económico. Lo que queda claro, entre otras cosas, es que el legado de paz de Juan Manuel Santos no fue tal.  

El gobierno de Ivan Duque no tiene tiempo que perder.  

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo1

viernes, 23 de noviembre de 2018

BEATRIZ DE MAJO, HUÉSPEDES MALDITOS, COLOMBIA EN CAPSULAS


Como “Pedro por su casa” es la frase que utiliza Olga Patricia Rendón, la periodista del equipo del diario paisa El Colombiano en un artículo de esta semana donde se revelan, con gráficas producto de una investigación bien armada, los avances de la guerrilla colombiana del ELN en el territorio venezolano. La investigación no proviene del medio de información sino de la organización “Insight Crime”, un ente independiente que se especializa en profundizar en los temas del crimen organizado en América Latina y el Caribe con oficinas en Washington y Medellín.

Decir que los insurgentes de esta fuerza guerrillera vecina han penetrado hasta 1500 kilómetros dentro del territorio venezolano no es poca cosa. Lo es menos que haya sido con la ayuda de las Fuerzas Armadas Bolivariana que han podido adentrarse y asentarse en la geografía patria con propósitos nada altruistas y que en su avance hayan dejado núcleos de actuación en 12 estados venezolanos.

La permisividad del gobierno de Maduro está haciendo un daño monumental al país al aceptar o incluso al promover activamente una incursión organizada que, en efecto, tiene sus orígenes en nuestras fronteras con Colombia desde hace muchas lunas, pero que se ha logrado entronizar y hacerse poderosa con la ayuda de las autoridades venezolanas actuales.

Tres tipos de tareas desarrollan estos irregulares en el país. Al contrario de lo que ocurría en el pasado cuando la tónica era el sigilo en la penetración del territorio ajeno, en la actualidad cada día se hacen más visibles ante la población, porque con ello logran manejar abiertamente una relación ponzoñosa que se asienta sobre las necesidades más básicas de los individuos y su hambre. Es así como las Cajas CLAP que se han constituido en el mayor monumento al chantaje de la revolución para los mas pobres, son en muchas regiones del país distribuidas por el ELN y llevan su marca como si la organización criminal fuera la benefactora de los desposeídos. Su aceptación es tan importante porque son quienes traen maná del cielo a quienes no tienen manera de subsistir.

Otra de las actividades tiene que ver con la explotación de la actividad del narcotráfico, en donde igualmente cuentan con entes protectores y facilitadores que les hacen la tarea simple y con quienes se comparte el lucro que allí se genera. Desde las plantaciones de coca en Colombia y desde las procesadoras que las transforman en pasta del otro lado de la frontera, el material es transportado a Venezuela por él ELN, se termina de procesar en algunos enclaves estratégicos venezolanos y sale al exterior dejando en el camino un reguero de contaminación y de perversión. Menudo legado el que la confabulación ELN –militares venezolanos le está dejando al país en épocas de Maduro.

Esta actividad se complementa con la extracción ilícita de oro, diamante y coltán donde los guerrilleros no solo actúan a sus anchas, sino que aseguran la vigilancia y custodia de la zona para la población minera.

Por si lo anterior fuera poco, existe una connivencia de estos agentes irregulares del ELN con actividades de apoyo al terrorismo islámico que también se ha insertado en la Venezuela revolucionaria de manera solapada pero tentacular, con ayuda de agentes del gobierno para exportarse desde allí a países del sur del continente. Es de esta peligrosa actividad de la que existe la menor cantidad de información por lo sensible de su contenido. Una gran caja de pandora se estaría armando dentro de nuestra frontera la que por fortuna, está siendo monitoreada de cerca por países como los Estados Unidos, objetivo principalísimo del terrorismo yihadista.

Cuando en las pasadas semanas a los venezolanos se nos ha abierto una compuerta de información sobre el tamaño y las características de las corruptelas y robos milmillonarios del chavismo-madurismo que han saqueado al país de manera grotesca y en unas cantidades de dimensiones pantagruélicas, nos hemos quedado boquiabierto de lo que se ha estado perpetrando frente a nuestros ojos.

El tema de la presencia destructora del ELN y sus colaboradores oficiales, que está ocurriendo flagrantemente en este preciso instante, es tan grave o más que el asalto de las arcas nacionales por parte de los del gobiernos y sus aliados. Las tres áreas de actuación del ELN descritas dejarán en el país una secuela de descomposición, de crimen y de perversión igual o peor a la otra y de muy difícil recuperación. También por ello nos tocará procesar, juzgar y castigar a nuestros gobernantes de estos luctuosos años

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo1