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miércoles, 16 de septiembre de 2020

CARLOS ALBERTO MONTANER, MI HERMANO ROBERT ALEXIS, DESDE ESPAÑA

Me lo dijo, confuso, llorando, Alfredo Crespo su amigo del alma y partner: “se ha muerto, coño, se ha muerto”. Se refería a nuestro hermano Robert Alexis. Alfredo llevaba 20 años acompañándolo. Robert estaba ingresado en el hospital “Coral Gables”. Era médico. Buen médico. Padecía el Covid 19. Permitidme que utilice mi columna semanal  para tocar un tema personal. Es una despedida. 

Robert, la noche anterior me había dicho por teléfono que se estaba recuperando. Muy pronto abandonaría la Unidad de Cuidados Intensivos y esperaba estar de nuevo en la calle, viendo a sus pacientes. No obstante, me dijo que prepararía su retiro cuanto antes. Pensaba jubilarse en el norte de Florida, cerca de su hija Marie, enfermera, su yerno Manuel, y de su hermoso nieto Dylan.  

Una hora antes de morir habló con Marie y le repitió sus proyectos. Adoraba a sus hijos, especialmente a su hija y a su nieto. Su hijo Thane enseña Filosofía hace años en Chicago.

Estaba feliz y eufórico, aunque esa mañana se había sentido muy cansado. Ese fue el único síntoma que sintió. Murió de un infarto masivo. Al menos no sufrió nada. 

Los cuatro ventrículos se le destruyeron simultáneamente. Trataron de revivirlo durante una hora y 45 minutos. "Más del doble de lo que aconsejan los protocolos", me dijo, conmovido, Fernando Vélez, un enfermero que era su amigo. Acaso la edad, la diabetes infantil que padecía, o el sobrepeso, contribuyeron a su muerte, pero el culpable directo fue el Covid 19.  

Mi hermano Robert nació en La Habana el 12 de septiembre de 1950. Hacía muy poco que había comenzado la Guerra de Corea. Lo sé porque yo escribí un poema espantoso relacionando los dos sucesos. Cuando murió estaba a punto de cumplir los setenta años. Mi hermano mayor le llevaba casi 10. Yo casi ocho. Fue el hijo de la reconciliación de nuestros padres Ernesto y Manola. Suele ocurrir.   

En efecto, papá era tan mujeriego y seductor que reconquistó a nuestra madre, su exmujer. Le escribió versos. La acosó. Nuestros padres se habían divorciado pocos años antes, pero tanto insistimos mi hermano Ernesto, y yo, dos chiquillos especialmente tercos e irritantes, que se volvieron a casar decididos a enmendar el desaguisado. Fue inútil. Años después acabaron divorciados por las mismas razones, pero en el ínterin nació Robert A.  

Fue una bendición en todo sentido. Era un niño muy bonito. Mi madre, que algo se olfateaba, acaso porque Fidel Castro nos visitaba en La Habana y lo conocía de cerca, lo matriculó en el Colegio Cima, absolutamente bilingüe, de manera que cuando vino la debacle comunista y todos emigramos, Robert hablaba inglés tan bien que a los pocos días de instalado en su nueva patria ganó un concurso de spelling en el sur de la Florida para niños de 10 años. 

En realidad, era el más estudioso e inteligente de nosotros tres. Tuvo una gran memoria. Aprendió francés sin acento en el High School de West Palm Beach que le deparó la suerte. Sabía mucho de música clásica, pero también de zarzuelas y otros géneros populares en español e inglés. Nuestra madre, Manola, se casó en el exilio, al comienzo de los años sesenta, con Davis Wyville, un estadounidense ligeramente parecido a Errol Flynn, que vivía en esa ciudad donde todos fueron razonablemente felices. 

Robert heredó el oído musical de nuestros padres. Podía entonar canciones, algo que nos estaba enteramente vedado a Ernesto, nuestro hermano mayor, y a mí, aunque yo era el peor. Siempre cuento que, cuando cantaba el himno nacional en la escuela –un plagio de Mozart de “Las bodas de Fígaro”-, invariablemente alguien me quería acusar de traición a la patria y proponía fusilarme al amanecer. 

Robert aprendió muchas cosas en la escuela vinculadas a la historia. Le encantaba la egiptología, aunque esa pasión sólo le duró lo que la adolescencia. Después se convirtió en otras querencias relacionadas con la historia y se intensificó, precisamente, con la historia de nuestra familia. Le apasionaba la genealogía.  

Todo comenzó en República Dominicana, adonde había acudido a estudiar Medicina junto a Jill, su mujer de entonces. Se subió a un ascensor y se encontró a su doppelgänger. “¿Y tú quién eres?”, preguntaron al unísono con cierto nerviosismo. Los dos poco tenían que ver con el paisanaje caribeño. Eran rubios, altos, ojiverdes y de rostro cuadrado. Parecían germanos, polacos o rusos. “Yo soy Landestoy de Baní” le dijo el otro.   

Mi hermano recordó que entre los apellidos que le había escuchado mencionar a nuestra abuela Maricusa Lavastida estaba el “Landestoy” de marras. Eran unos alemanes perdidos en el Caribe. Así que no tardó en averiguar que abuela y su hermana mayor, Graciella (Chicha), habían nacido en Baní, República Dominicana, y emigraron a Cuba muy jovencitas tras el establecimiento de la República en 1902. Como era típico de la época, se inscribieron como nacidas en la provincia cubana de Matanzas, en un pueblo cuyo juzgado había sido convenientemente quemado.'

Recuerdo su voz entusiasmada cuando me aseguró, orgulloso, que nuestros antepasados dominicanos habían llegado a Hispaniola en el segundo viaje de Colón y allí habían permanecido durante 400 años. “Tú tienes la pasión de escribir –me dijo- porque, a través de abuela, tienes los genes directos de Gonzalo Fernández de Oviedo, el primer cronista de Indias, quien se casara, por cierto, con la hija de Rodrigo Bastida, gobernador de la Isla”.  

La pasión de Robert era viajar. Había estado en China y, últimamente, en Cuba. Visitó (tal vez tuvo una premonición) el panteón de la familia, lo limpió y le dijo a Alfredo que le gustaría que sus cenizas descansaran allí permanentemente. Ojalá Marie cumpla tus deseos, hermano querido. Todos te extrañamos mucho.

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner
España-Estados Unidos  

CAM’s latest book is Sin ir más lejos (Memories). Published by Debate, a label of Penguin-Random House, the book is available through Amazon Books.

martes, 26 de mayo de 2020

CARLOS ALBERTO MONTANER, EL YEYO DE FIDEL CASTRO, DESDE ESPAÑA

Leo en RT (Russia Today) un largo reportaje sobre la creación de una “Primera Internacional Progresista” para combatir las ideas liberales en los difíciles tiempos del Covid-19. Me envía el link desde Suiza mi amiga Tania Quintero, una exiliada cubana, de familia comunista, que perteneció al Partido en su juventud, pero, como persona inteligente, se desencantó y se pasó a la oposición. Su hijo, Iván García, es el extraordinario corresponsal del Diario las Américas en Cuba. RT es la voz oficiosa de la Rusia de Vladimir Putin. Se trata de un conjunto mediático que Moscú utiliza para tirar la piedra y esconder la mano. 

Para entendernos, la “Primera Internacional Progresista” es una amalgama de personalidades e instituciones que suscriben tres supersticiones fundamentales: que el gasto público es magnífico, especialmente lo que llaman “gasto social”, que  deben subirse los impuestos, y que el Estado es un buen gestor de esos ingresos. (Sospecho que Bernie Sanders es el ángel de la guarda de esa formación). Curiosamente, Cuba, Venezuela y Nicaragua no participaron del aquelarre.   

Forman parte de ella Evo Morales, Lula da Silva y Rafael Correa (los tres acusados o condenados en sus países por corrupción), junto a otros ex jefes de Estado o de Gobierno, como la brasileña Dilma Rousseff, el colombiano Ernesto Samper, el paraguayo Fernando Lugo, el uruguayo José Mujica, la argentina Cristina Fernández de Kirchner o Rodríguez Zapatero de España. 

Junto a esos personajes, casi todos perseguidos o perseguibles de oficio, está el pelotón de los escuderos de esa izquierda gastadora y deshonesta: Celso Amorim, ex canciller brasileño, el filólogo Noam Chomsky, la escritora canadiense Naomi Klein, el abogado Baltasar Garzón, los cineastas Danny Glover, Sean Penn y Oliver Stone, los tres vinculados a Hugo Chávez y a Nicolás Maduro, a los que se agrega, entre otros, casi imperceptiblemente, el actor mexicano Gael García Bernal. 

Los convocó y presidió el chileno Marco Enríquez-Ominami, ex diputado socialista, que piensa lanzarse otra vez a la lucha presidencial, pese a que en el 2017 obtuvo menos del 6% de los votos en primera vuelta. Para ello ha creado el Grupo de Puebla. Por ahora no pone demasiados reparos a la democracia liberal que predica la separación de poderes, las libertades civiles, la alternabilidad electoral y el resto de los rasgos de los Estados creados como consecuencia de la Ilustración a partir de 1776, cuando se independizó Estados Unidos (o, si se hila muy fino, desde la “Revolución Gloriosa” de 1688 acaecida en Inglaterra). 

El “Grupo de Puebla” es un descendiente directo del “Socialismo del siglo XXI”. Según la doctora Hilda Molina, científica cubana de gran relevancia, hoy exiliada en Argentina, Fidel Castro se enamoró de la denominación y le pidió a Hugo Chávez que adquiriera el nombre para su engendro imperial, pero no las teorías del alemán-mexicano Heinz Dieterich, que al Comandante le parecía un idiota. Finalmente, en el 2005 Chávez mencionó en un discurso el “Socialismo del siglo XXI” y se apoderó de la “marca” política. 

Al contrario de la evolución ideológica del siglo XIX, que se fue radicalizando paulatinamente (pasó de la “Liga de los proscritos”, a la de los “Justos”, a la de los “Comunistas”), la de los siglos XX y XXI va perdiendo estridencia en la medida en que el comunismo pierde fuelle como consecuencia de su evidente fracaso. Había que ser un imbécil redomado o un obtuso dogmático para no advertir el contraste entre las dos Alemanias o las dos Coreas. 

En 1989, primero se vinieron abajo los regímenes comunistas de “Europa del Este”. Al año siguiente (1990-91) Mijail Gorbachov tiró la toalla y le dio paso a la década de Boris Yeltsin, periodo en que se privatizaron las grandes empresas exportadoras con los amiguetes del poder. Como continuaban vigentes las categorías marxistas, a esos robos los calificaron como la “etapa de acumulación original del capital”. 

El 31 de diciembre de 1999, al comenzar el siglo XXI, Vladimir Putin hereda la jefatura del gobierno. Al inicio de su gestión, para hacer evidente que ha dejado atrás su pasado de oficial del KGB, Putin desmantela la base de escuchas telefónicas “Lourdes”, en las afueras de La Habana, sin darles previo aviso a sus anfitriones cubanos, y deja de pagarles los 200 millones de dólares que le abonaba anualmente al ex satélite caribeño. 

Fidel Castro tragó en seco. Ya aprenderían los traidores soviéticos el precio de su felonía. En esa época, en el 2005, un año antes de enfermar gravemente, y una década antes de morir, todo lo había dispuesto: poseía el discípulo tonto, rico e insoportable (Hugo Chávez), se disponía a conquistar, primero, América Latina, pero ése sólo era el preludio para el resto del planeta. No en balde, al llegar a la mayoría de edad derogó oficialmente su segundo nombre, Hipólito, y se puso Alejandro.

En noviembre de 2016, cuando Fidel optó por morirse, sentía una gran amargura. Sabía que todo había sido inútil. Chávez se había muerto de cáncer. Fracasaron sus sueños de doblegar al imperialismo yanqui y de demostrarles a los rusos que se habían equivocado. Raúl era un tipo mediocre. Maduro, impuesto por él mismo, no servía para nada. Era un tipo enorme, pero vacío. Si Fidel llega a saber que Cuba, Venezuela y Nicaragua no eran bienvenidas a la “Primera Internacional Progresista”, le da un “soponcio”, como dicen los españoles. Los cubanos le llaman un “yeyo”.   

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner 

domingo, 22 de marzo de 2020

CARLOS ALBERTO MONTANER: PUT THE PLANET FIRST. GLOBALISMO Y NACIONALISMO

La actual crisis comenzó en un mercado al aire libre de animales vivos en un remoto rincón del mundo. El Covid-19 se propagó de la provincia china de Wuhan al resto del planeta. Parece, no es seguro, que se originó en la costumbre de tomar sopa de murciélagos que tienen los chinos o, por lo menos, algunos chinos.  

Las Bolsas de New York y Londres cayeron en picado. Los cines, teatros y conciertos de una buena parte del mundo fueron clausurados. Se cerraron muchos  shopping centers y restaurantes. Los expertos anunciaron que el desempleo aumentaría exponencialmente. En Estados Unidos pudiera llegar al 20% de la población. El acabose. El Armagedón.  

La anécdota se saldará con varios millones de muertos, incluso más de dos en Estados Unidos de acuerdo con la revista The Economist. Esto debe ponerle fin al debate idiota entre los “nacionalistas” y los “globalistas”. 

El nacionalismo no sólo es una estupidez. Es peor aún: es imposible, pese a lo que digan o voten los partidarios del Brexit. Resulta un hecho incontrovertible: el globalismo, es decir, la noción de que estamos todos interrelacionados y debemos guarecernos tras instituciones supranacionales, aunque muchas de ellas sean frustrantes (aunque perfeccionables), y tenemos que comportarnos como seres humanos más allá de las banderitas y los himnos. 

Ese fue el dilema que se le planteó a Estados Unidos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial: tratar de reconstruir el planeta y echarse sobre sus espaldas, incluso a los países derrotados, o arriesgarse a otro conflicto similar producto del resentimiento y del nacionalismo, esa mezcla explosiva que había estallado a sólo dos décadas de finalizada la Primera Guerra.  

Afortunadamente el tándem F. D. Roosevelt y H. Truman estaba en la Casa Blanca y ambos entendían la historia contemporánea de su país. Muerto Roosevelt y ganada la guerra, un periodista le preguntó a Truman si tenía sentido reconstruir a Alemania y al resto de Europa al costo de trece mil millones de dólares mediante el Marshall Plan. “Esa cifra es infinitamente menor que lo que nos costó la guerra”, le respondió el presidente. Tenía razón. 

La idea de “put America (o Inglaterra, Rusia, China o Alemania) first” es una necedad. Es verdad que el globalismo enlentece los procesos de creación de riqueza por la torpeza de los organismos internacionales y por la pérfida labor de los lobbys; y no es menos cierto que se cometen atropellos contra algunas naciones clave como Estados Unidos, pero el costo de abandonar la senda de la solidaridad y el internacionalismo es demasiado alto para poder asumirlo. 

El globalismo surgió, de manera embrionaria, hace miles de años, cuando dos personas pertenecientes a tribus diferentes establecieron una suerte de intercambio más allá de las lenguas en las que se hablaban. Ahí estaban los remotos antecedentes de la ONU, de la Unión Europea y de la lucha para mitigar los problemas del cambio climático que se debaten hoy día.   

A fines del siglo XV el globalismo cobró un nuevo impulso con el descubrimiento de América en 1492. El Reino de Castilla, el azar y los matrimonios de conveniencia en la realeza, hicieron que la árida meseta, entonces empeñada en reconquistar el territorio que le habían arrebatado los árabes muchos siglos antes, se trasformara en un formidable poder imperial que rigió al mundo durante un siglo con la ayuda de la Iglesia, los banqueros genoveses y los instrumentos para comerciar ideados en los Países Bajos. 

Finalmente, a partir de los siglos XVII y XVIII Francia y Alemania (que se convirtió en una nación unificada por Prusia a mediados del siglo XIX) recogieron el testigo, mientras Inglaterra desataba la revolución industrial y se alzaba a la cabeza del mundo, desovando en América trece colonias que acabaron por independizarse y, como tuvieron muy en cuenta el pensamiento de la ilustración escocesa, terminaron por transformarse en la república más exitosa de la historia. 

Nada de esto hubiera sucedido sin una mentalidad globalista. Hay que olvidarse del nacionalismo. A fin de cuenta, los Estados, como los conocemos, tienen sólo unos cientos de años. Poco a poco, el planeta se va unificando en las expresiones más exitosas. A trancas y barrancas, con marchas y contramarchas, se imponen, poco a poco, la democracia representativa, el culto por los derechos humanos, el mercado y la libertad. Eso también es la globalización. Put the planet first. 

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner

El último libro de CAM es Sin ir más lejos (Memorias). La obra fue publicada por Debate, un sello de Penguin-Random House. Se puede obtener por medio de Amazon Books.   

domingo, 8 de diciembre de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, LUNES 09/12/2019

MARYCLEN STELLING: VIERNES NEGRO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 16 minutos
El 29 de noviembre se torna en fecha clave para la oposición. Unas declaraciones de Calderón Berti, destituido por Juan Guaidó dos días antes de su cargo como embajador de Venezuela en Colombia, atizan la caldera del diablo y un fuerte olor a azufre emana del infierno opositor. Viernes negro cuando se hace pública la corrupción campante en la oposición, debilitando aún más su frágil unidad. Ante tal descomposición moral, cunde la desesperanza y la pérdida de la fe. Indefensión que abre la interrogante “¿En quién creer?” El fin de la inocencia da inicio al doloroso reconocimiento de... más »

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ: LA MEMORIA Y EL OLVIDO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 46 minutos
(Este trabajo se publicó el 14 de abril de este año que fenece. Léalo entre comillas) *“El gran Viraje* Después que la toma de Miraflores se convirtió en simulacro y éste en protesta frente a Corpoelec, corresponde una sacudida mental. El balance de estos ya tres meses sugiere que caminar lento o rápido no garantiza que se va a algún sitio preciso y hay que chequear la brújula. Tumbar la puerta a patadas no es política y menos descalzo. Según Gramsci la inteligencia pesimista ve los problemas, pero vencerlos requiere una voluntad optimista, aunque lo inverso es una catástrofe. Si ... más »

EDUARDO FERNÁNDEZ: ¿Y AHORA?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 56 minutos
Luchar por Venezuela y por los venezolanos. Combatir por nuestros ideales: Democracia, Justicia y Paz. Después de este nuevo zarpazo del Gobierno, no queda otra alternativa que seguir trabajando por las cosas en las que creemos. Fue un error gravísimo judicializar al partido. El pleito interno llevó a algunos compañeros a acudir a los tribunales a dirimir sus diferencias, sabiendo que los tribunales de justicia están al servicio del Gobierno. Fue un gran acierto del Comité liderado por Mercedes Malavé lograr la “desjudicialización” de Copei. Por fin se liberó a Copei de la interven... más »

CARLOS ALBERTO MONTANER: EL PERONISMO ATACA DE NUEVO, CASO ARGENTINO,

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
El 10 de diciembre habrá un pacífico cambio de mando en Argentina. Eso es estupendo. Una de las familias peronistas tomará el poder. Eso ya no es tan bueno. (Estuve tentado a titular este artículo "El peronismo atraca de nuevo, pero me contuve). Mauricio Macri le entregará el poder a Alberto Fernández y a Cristina Fernández de Kirchner, una señora reincidente con once causas abiertas por corrupción. Eso es peor. Es la primera vez en setenta años que un presidente no peronista logra terminar su mandato. Pero lo más significativo, es lo que dice el economista argentino Roberto Cac... más »

ARIEL PEÑA: SIGUEN ESPERANDO SU DÍA DE SUERTE, CASO COLOMBIA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Desde el 21 de noviembre, las fuerzas extremistas de la llamada izquierda, continúan desesperadas, por desestabilizar el gobierno, impulsando “asambleas ciudadanas, populares y sociales en los barrios”, aunque por lo visto esas convocatorias van desfalleciendo y ya la población está en Modo Navidad, total de que no creemos que haya movilizaciones importantes a partir de mediados de diciembre, además Gustavo Petro anuncia que el movimiento seguirá para el otro año, como si él fuera el “maestro de la protesta social”, suplantando a las organizaciones sociales y sindicales; con esto q... más »

GERSON REVANALES: LA VÍA DE LAS NEGOCIACIONES, CASO ESEQUIBO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
El pasado 29 de noviembre, el profesor Arreaza, como lo llama su patrón, informó por su cuenta de tuiter, sobre el último memorándum dirigido a la Corte internacional de Justicia (1945), mediante el cual ratifica la posición de Venezuela de no reconocer la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) como órgano de las NN.UU. para la resolución pacífica de conflictos. Esta posición de no reconocimiento de los tribunales internacionales forma parte integral de nuestra política exterior de no reconocer las jurisdicciones internacionales como fue la Corte Permanente de Jus... más »

sábado, 30 de noviembre de 2019

CARLOS ALBERTO MONTANER: TRUMP FRENTE A BLOOMBERG Y BUTTIGIEG, CASO ESTADOS UNIDOS

Es inevitable el encontronazo en noviembre del 2020, fecha electoral en Estados Unidos. La nación se trenza con percepciones subjetivas y estereotipos. La república, con leyes que responden a los cambios sociales. Eso hay que explicarlo 

La nación nos dibuja la idea platónica de “los americanos”: son blancos, rubios, independientes y bravos, presumiblemente con ojos claros, idealistas, nacionalistas, emprendedores, adoran al dios de los cristianos, heterosexuales y se comunican en inglés. Naturalmente, no todos son así, pero para eso existen los estereotipos. El himno refleja esa mitología. La bandera ondea “sobre la tierra de los libres y el hogar de los valientes”.  

La república, al menos en nuestros días, alega que “los americanos” son de diversos colores y mezclas, creyentes o no creyentes en cualquier dios, y están sujetos por reglas o por convenciones sociales que no toman en cuenta la sexualidad o el género. Muchos han llegado huyendo de los desastres nacionales. Están unidos por la Constitución y la ley, no por la supuesta “identidad nacional”. Se acogen al patriotismo constitucional. A mediados del siglo XXI abundarán más los negros, hispanos y asiáticos que los “americanos blancos”. 

Esta dicotomía volverá a presentarse en las elecciones del 2020 entre Donald Trump, quintaesencia de la nación, y quien resulte electo como candidato demócrata de la docena que aspiran a ser el inquilino de la Casa Blanca.  

Los hay viejos, jóvenes y maduros; cristianos, judíos y agnósticos; blancos, negros, mestizos e hispanos; gays condecorados por su reiterada presencia en las guerras, hombres y mujeres "averages" al sur de la cintura; radicales y conservadores; socialistas y socialdemócratas; billonarios, millonarios y clases medias; personas extremadamente instruidas y seres menos estudiosos.  

El último que ha entrado en la batalla ha sido Mike Bloomberg, un judío neoyorquino, filántropo, de 77 años, y con tres periodos de notable experiencia como alcalde en la administración de New York. Bloomberg es el noveno hombre más rico del planeta. Pero no heredó su fortuna, sino la hizo a golpes de suerte, talento y tecnología. El antisemitismo de la nación, afortunadamente, le queda lejos. En el pasado, los electores, como parte de la identidad nacional, mayoritariamente blancos, fueron antisemitas, anticatólicos, antinegros, antihispanos, antifeministas, como se reflejaba en las populares correrías del KKK a principios del siglo XX, como se refleja en el film “El nacimiento de una nación” (Griffith 1915) y en los sinsabores de las sufragistas.  

La ronda regional de consultas comienza por Iowa. Es probable que gane Pete Buttigieg, alcalde de South Bend, Indiana. Las encuestas así lo manifiestan. El extraño apellido proviene del padre, un profesor universitario procedente de la isla de Malta en el Mediterráneo. Es joven, enérgico, moderado, bien formado académicamente, graduado de Harvard y “Rhode Scholar”, blanco maltés,  lo que significa una gran cantidad de mezclas. Sirvió un par de veces en las guerras del Medio Oriente y obtuvo por ello dos medallas meritorias. 

Es abiertamente gay. Se casó en el 2018 con Chasten Glezman, un maestro que adoptó el apellido del político. Curiosamente, este rasgo de la personalidad de Pete acaso no le perjudique dentro de los demócratas que votan de acuerdo con los verdaderos valores republicanos. Si es legal, y si es el mejor candidato, ¿qué importa lo que sucede en la alcoba de dos adultos decididos a amarse que no eligieron su sexualidad sino la asumieron paladinamente?  

Se trata de una variante del razonamiento que hizo presidente a Barack Obama. (Curiosamente, en Estados Unidos los negros e hispanos son los grupos más cargados de prejuicios sexuales). ¿Qué importaba el color de la piel de Obama? Votar por Obama era demostrar que se podían orillar los prejuicios raciales. Votar por un gay es cancelar los prejuicios sobre el comportamiento íntimo de las personas.  

A fin de cuentas, no sería el primer presidente gay de Estados Unidos, pero sí el primero que admite públicamente su condición de homosexual. Al soltero James Buchanan, el décimoquinto jefe de gobierno del país, le tocó ese role, pero de una manera lateral. Mediado el siglo XIX no era la época adecuada para ese tipo de revelaciones. Sus adversarios le llamaban “Nancy”. En su monumental biografía, Carl Sandburg también lo insinuó de Abraham Lincoln, el décimosexto, aunque sin otra prueba que el hecho de que durante varios años compartiera el lecho con otro adulto llamado Joshua Fry Speed.  

Naturalmente, ganar en Iowa no significa que Pete Buttigieg será el candidato demócrata, aunque le saque 10 puntos a Warren, Biden y Sanders en esta cita electoral. Es sólo el primer obstáculo. Tendrá que saltar o esquivar otros muy importantes antes de enfrentarse a Trump: New Hampshire, Nevada, South Carolina, más el definitivo “Super Tuesday”, todos con distintas mezclas raciales e ideológicas. Todos con diferentes intereses mayoritarios. De alguna manera, será el choque entre la vieja nación y la evolucionada república.  

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner 

sábado, 23 de noviembre de 2019

CARLOS ALBERTO MONTANER: VÁNDALOS

Ahora le tocó el turno a Colombia. Antes había ocurrido en México y en Chile. Los vándalos han destruido una buena parte de Santiago de Chile. Se ensañaron con el sistema de transporte público. Más de dos docenas de estaciones fueron carbonizadas. Esas acciones afectan directamente a los trabajadores más pobres y a las empresas en las que laboran. No pueden llegar a tiempo a sus trabajos. Es verdad que los Estados suelen recoger rápidamente los escombros, pero la indignación contra los vándalos tarda mucho tiempo en disiparse. Mucho más que la humareda de los incendios.  

Indirectamente, los vándalos perjudican a toda la sociedad. Los daños infligidos al sector público significan menos servicios de los ya pautados en los presupuestos. Menos comedores escolares. Menos salud y educación. Menos recursos para los pensionados. Menos parques y recreos. Menos inversión. Menos puestos de trabajo. Menos crecimiento. Tal vez, más impuestos para paliar los destrozos. No hay un solo aspecto positivo en el vandalismo, dado que la sociedad suele tomar en cuenta estas actitudes a la hora de las elecciones. Les suelen cobrar en las urnas tanto a las izquierdas suicidas que auspician los desmanes –los Petro de este mundo—como a los gobernantes que no afrontan con firmeza a los vándalos. 

Curiosamente, los vándalos originales fueron parte de unas tribus germánicas que entraron en Iberia a principios del siglo V y dejaron su huella genética en Galicia y Andalucía. Los españoles altos, rubios y bien plantados, de ojos azules o verdes, provienen de ese tronco remoto. La fama de destructores es muy posterior. Proviene del saqueo a Roma del año 455, pero no fue hasta el siglo XIII que los escritos eclesiásticos acuñaron la siniestra equivalencia entre los saqueadores y los vándalos. Sin embargo, aquellos vándalos, los originales, actuaban fuera de su territorio. No se les ocurría destruir el entorno propio. 

¿Por qué lo hacen estos nuevos vándalos? Evidentemente, porque les gusta quemar y destruir lo que no les pertenece. Hay algo hipnótico y atrayente en el fuego. Por eso la piromanía es un fenómeno universal. El origen puede ser político, pero la mano de obra que se dedica a ello suele estar compuesta por jóvenes que disfrutan el golpe de adrenalina que les recorre el organismo. Son esclavos de los neurotransmisores que controlan nuestra conducta, como estableció muy bien el antropólogo español José Antonio Jáuregui. Especialmente cuando sabemos que el cerebro no madura hasta, aproximadamente, los 25 años de edad.    

¿Cómo enfrentarse a estos destructivos ciudadanos? A mi juicio, con mano dura y justa. Tal vez modificando los códigos penales. No basta con solicitarles a las abuelas que castiguen a sus nietos vándalos, como pedía Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente de México. La sociedad, representada por el Estado, debe hacerlo. ¿Cómo? Acaso responsabilizando a los culpables ante tribunales severos. Si son menores de edad, haciendo que las familias abonen los gastos de la destrucción efectuada por estos canallitas. Creo que algunos pueblos asiáticos tienen medidas de ese tipo que deben imitarse.  

Recuerdo el caso de un empresario español, molesto por el grafiti dejado en la fachada de su negocio por un “artista” callejero, averiguó donde vivía el sujeto, fue a su casa y la pintarrajeó con botes de pintura indeleble. El grafitero aprendió la lección y nunca más perjudicó los predios del vengador en cuestión. De paso, la familia, muy disgustada, tuvo que abonar cientos de euros por el costo de repintar su vivienda.

Es muy importante que esas reformas de las penas y castigos se lleven a cabo. Así se evitaría, entre otras anomalías, el ruido de sables que suele terminar muy mal. O las reformas penales las hacen los políticos sensatos, o se las hacen a la fuerza los generales con el beneplácito inicial de las sociedades. Después llega el momento de llorar, pero el origen está en los vándalos y en la pasividad de los gobiernos que los toleran. 

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner 

domingo, 3 de noviembre de 2019

CARLOS ALBERTO MONTANER: ACUÉSTENSE, QUE VIENE EL NEOLIBERAL A DEVORARLOS

Diario de Cuba le contó a Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, 22 faltas de dicción en su discurso de 17 minutos ante los “No-alineados”. Es cierto: habla “con un tabaco en la boca”, aunque no fuma puros, como algunos villaclareños, y trastoca la erre y la ele, algo habitual en ciertas zonas de Andalucía y el Caribe.  

Pero más grave fue lo que destacara 14 y Medio, otra publicación de la oposición: un garrafal disparate en el terreno de la homofonía o paronimia. Díaz-Canel confunde los verbos “propiciar” y “propinar”. El mandatario cubano felicitaba a Alberto Fernández y Cristina Kirchner y escribió en Twitter: "Merecido triunfo que “propicia” (sic) una derrota al neoliberalismo”. Supongo que quería decir “propina”. 

Tampoco sabe que el “neoliberalismo” no existe. Es una etiqueta vacía utilizada por los socialistas de todo pelaje para descalificar a sus adversarios. Ricardo López Murphy, un brillante economista argentino, amenaza a sus nietos con esa pavorosa fabricación: “acuéstense o viene el neoliberal a devorarlos”. El fantasmagórico neoliberal es la versión moderna del “hombre del saco”. 

Lo que existe son algunas medidas económicas sensatas que defendemos los liberales, aunque vaya por delante que el liberalismo es, primero, una convicción moral; en segundo término, una cuestión legal; y, por último, ciertas propuestas económicas surgidas de la experiencia. Por ejemplo, controlar la inflación (el más devastador fenómeno contra los pobres), contar con una baja presión fiscal, limitar el gasto público y el número de funcionarios al nivel de los ingresos, y tener pocas regulaciones (las indispensables), dado que la experiencia nos indica que ésa es la hendija por la que suele colarse la corrupción.

No se trata de que desaparezca el Estado, sino que haga bien las tareas que le hemos encomendado. Fundamentalmente, que proteja la seguridad de los individuos y sus propiedades; que los crímenes y las violaciones de la ley no queden impunes, incluidos los destructores encapuchados y los saqueadores; y que tutele y estimule imparcialmente la presencia de mercados abiertos absolutamente hospitalarios con los emprendedores. 

En cuanto a la salud y la educación, es muy importante potenciarlas como un esfuerzo conjunto de la sociedad, pero sin colocarlas directamente bajo el control del Estado. Es preferible pagar esos servicios mediante “vouchers” para que las familias elijan el mejor hospital y escuela, como hacen en Suecia desde el fracaso del estatismo a principios de los años noventa, para conseguir que las instituciones compitan y no se duerman sobre los laureles. 

Ésa es la verdadera distinción entre liberales y socialistas. Los liberales pensamos que los individuos son capaces de tomar mejor las decisiones personales, mientras los socialistas están seguros de que es preferible que esa selección la haga el Estado. 

Los trabajos del Premio Nobel de Economía James M. Buchanan debían haberle puesto punto final a esa eterna discusión. Buchanan y sus discípulos demostraron con sus estudios (Escuela de Virginia) que los funcionarios y los políticos, como cualquier hijo de vecino, toman sus decisiones en procura de sus propios beneficios electorales y económicos y no en aras de un hipotético “bien común”. [The Calculus of Consent: Logical Foundations of Constitucional Democracy por James M. Buchanan y Gordon Tullock].  

Por eso son mil veces preferibles las cuentas privadas de capitalización y ahorro para las pensiones (por ejemplo, las 401k norteamericanas o las AFP chilenas) que los fondos públicos, siempre al alcance de la “contabilidad creativa” de políticos y funcionarios deshonestos interesados en fomentar la clientela con el dinero de otros.  

Esto no quiere decir que los individuos tomen siempre las decisiones correctas. Los argentinos llevan setenta años equivocándose sistemáticamente. Los cubanos aplaudimos delirantemente la llegada de Fidel Castro al poder. Los venezolanos lo hicieron mayoritariamente con Hugo Chávez y, más tarde, con Nicolás Maduro. Los dictadores Daniel Ortega de Nicaragua y Evo Morales tienen el respaldo de al menos el 20% del censo nacional. Errar es de humanos, pero mucho más humano es persistir en el error. [©FIRMAS PRESS] ­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­

*El autor publica muy próximamente Sin ir más lejos, sus memorias personales. Editorial Debate, un sello de Penguin-Random House.

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner   

lunes, 28 de octubre de 2019

CARLOS ALBERTO MONTANER: LA DESTRUCCIÓN EN CHILE

Dice Andrés Oppenheimer, el primer analista de la realidad latinoamericana en Estados Unidos, que los motines callejeros chilenos son la expresión de la revuelta de una sociedad exitosa que demanda estándares de vida como los de Estados Unidos o Europa. No es un pobre país qontrario, se trata de una nación triunfadora que desea acelerar su desarrollo.  

“Vayamos por partes”, diría Jack el Destripador. Chile, efectivamente, es una sociedad muy exitosa. Encabeza casi todos los índices económicos y sociales de América Latina, incluido el de la honradez (Transparencia Internacional). Ha reducido los niveles de pobreza muy notablemente. Ha aumentado los años de vida de las personas hasta ser de los más altos del planeta, lo que demuestra la calidad de sus servicios públicos de salud. (Los médicos cubanos radicados en Chile me dicen que sus homólogos chilenos cuentan con mucho mejores conocimientos, adiestramiento y equipos que a los que ellos accedieron en la Isla). 

A ese panorama hay que agregar el bajo desempleo (6,5%), la mínima inflación (2,2%), el alto per cápita conseguido ($24,600) y el hecho innegable de que ese perfil de Primer Mundo se debe a los mercados libres y abiertos, impulsados, primero, por Pinochet. Y luego, a la democracia lograda por la transición, en la que figuran dos democristianos (Aylwin y Frei), dos socialistas (Lagos y Bachelet) y un conservador (Piñera). Cuando comenzaron las reformas había 200 compañías exportadoras. Hoy hay casi 2,500 y el país ha firmado docenas de “Tratados de Libre Comercio” con todas las naciones accesibles. 

No creo que la motivación tras los desórdenes callejeros sean producto de las frustraciones de las clases medias. No conozco a ninguna persona razonable capaz de quemar una estación de trenes por alcanzar la calidad de vida de los norteamericanos y europeos. Los chilenos no viven peor que los húngaros, polacos o portugueses. Viven mejor que los rumanos, búlgaros y montenegrinos, todos pueblos de Europa, y las perspectivas eran que seguirían mejorando.  

Sin embargo, a lo largo de mi vida he visto numerosos fanáticos capaces de destruir los fundamentos de una sociedad, como ocurrió en Cuba o Venezuela, incluso en Argentina, basados en supersticiones ideológicas. Basta conque se tengan las ideas y percepciones erróneas. Basta con que se desprecie al adversario por sus imaginadas fallas de carácter y humanidad. Basta con caracterizarlos como “burgueses al servicio del imperialismo yanqui” para salir a asesinarlos. A lo largo del siglo XX, entre nazis, fascistas y comunistas mataron mucho más de cien millones de “enemigos del pueblo”. 

A mi juicio, está bastante claro que los comunistas querían destruir a Chile. ¿Por qué? Porque es un ejemplo nocivo para ellos. Era una sociedad exitosa en la que se empeñaban en ver solo las supuestas fallas. Si se había logrado el más abarcador de los éxitos educativos de América Latina, era a costa de explotar a los estudiantes, como denunciaba la joven comunista Camila Vallejo, acompañada por su pareja cubana.  

Si los niveles sociales medios habían aumentado notablemente, exhibían el equivocado libro del francés Thomas Piketty sobre el capitalismo, o el índice Gini de Chile (50) para tratar de demostrar que la falta de equidad era terrible, ocultando que el coeficiente menor de Hispanoamérica lo ostenta El Salvador (35), lo que implica que ese dato no sirve para casi nada. Incluso, ocultaban que Chile, en la medida que se desarrollaba, reducía ese dato esquivo. En el año 2000 el Gini de Chile era 55. En el 2018 ya se había reducido a 50. 

¿Quiénes fueron los encapuchados que cometieron esos desmanes contra la sociedad chilena? En primer lugar, creo que hay mucho de diversión siniestra en la tea incendiaria. Es tremenda la mezcla de las hormonas juveniles con las causas políticas, como se vio en París en el 68. Pero también hay que tomar en serio a Nicolás Maduro y a Diosdado Cabello cuando indican que ellos fueron los instigadores, pero los ejecutores fueron los comunistas locales. No se trató de una explosión espontánea, sino de un plan meditado.  

Como dijo el analista Juan Lehuedé, en un vídeo que se ha transformado en viral (https://mail.google.com/mail/u/0/#search/Juan+Lehuedé?projector=1), no es posible quemar simultáneamente decenas de estaciones de trenes sin una previa coordinación. Por eso Estados Unidos y Europa van a aumentar las sanciones contra Cuba y Venezuela. Para esas naciones es muy clara la relación entre el pecado y los pecadores.

Carlos A. Montaner
montaner.ca@gmail.com 
@CarlosAMontaner  

sábado, 31 de agosto de 2019

CARLOS ALBERTO MONTANER: EN COLOMBIA ESTALLÓ LA PAZ

La ruptura se podía prever. En enero de 2019, desde la clandestinidad, Iván Márquez había declarado que fue un error entregarle las armas a un “estado tramposo”.  

Iván Márquez, Jesús Santrich y “El Paisa”, rodeados de algunos conmilitones, finalmente retomaron la lucha. Alegaron, naturalmente, la causa de los pobres y la falta de garantías para los ex guerrilleros que seguían siendo exterminados. “Timochenko” inmediatamente declaró que los disidentes de las FARC “sólo” eran un 10% de su grupo. El 90 restante seguía apegado a la fórmula de la paz.  

Les faltó contar la parte más sustanciosa de la historia. Marlon Marín, sobrino de Iván Márquez y “lazarillo” de Santrich (casi ciego), le declaró a la DEA en Estados Unidos, que a ellos les había tocado pactar con el Cartel de Sinaloa una entrega grande de cocaína colombiana después de la firma de la paz entre el gobierno de Santos y las FARC. Habían sido descubiertos en flagrante delito o “con las manos en la masa”, como dice el pueblo llano.  

En realidad, Colombia no era un estado tramposo. Especialmente desde que Iván Duque ganó la presidencia en agosto de 2018. Antes, en la época de Juan Manuel Santos, lo había sido. De lo contrario, Santos hubiera aceptado el resultado del referéndum sobre el proceso de paz y lo habría replanteado. Santos hizo trampas y lo desconoció en beneficio de las FARC. 

El error original fue igualar a los narcoguerrilleros comunistas con el Estado colombiano. Eso siempre es un disparate que acaba mal. Es legítimo que existan conversaciones de paz, pero es nefasto que se olviden las diferencias. La narcoguerrilla se maneja con unos códigos morales y políticos absolutamente diferentes y contrarios a los del estado colombiano. 

A los narcoterroristas no les importa incurrir en la voladura del club social El Nogal, con la muerte de 33 personas (algunos de ellos niños) y más de 160 heridos, porque la historia estaba de su parte. Son simples “gajes del oficio”. Y luego vienen las preguntas retóricas: “¿qué significan unas cuantas niñas campesinas violadas o adversarios secuestrados o asesinados ante la tarea ciclópea de liberar a los pobres de sus cadenas? ¿Qué puede importar mil kilos de cocaína enviados al Imperio ante el proyecto final de una sociedad sin clases, feliz y en paz”? 

Al Estado colombiano, en cambio, forjado en torno a los ideales liberales de los republicanos latinoamericanos del siglo XIX, el cumplimiento de las leyes es una condición esencial. Ese fue el leitmotif de Francisco de Paula Santander, el hombre clave de la independencia colombiana, y quien desde entonces les confirió unas señas de identidad a ese país tan hermoso y singular de América Latina.

Es cierto que en Colombia reina una enorme corrupción, y también que las fuerzas de orden público con frecuencia violan las leyes, pero la diferencia con las FARC o el ELN (y con todas las mafias), es que los narcoterroristas cuentan de antemano con la absolución marxista a todos estos pecados o comportamientos porque los cometen en nombre de una doctrina supuestamente “científica” que tendrá su día glorioso tras el triunfo definitivo. En cambio, los funcionarios y militares de la República que se extralimiten en sus tareas deben enfrentarse permanentemente a sus delitos. 

Ya sé que la mayor parte de los asesinos de las FARC y del ELN no han dedicado un minuto a leer a Marx o a sus epígonos, pero les basta la vulgata, o el rumor de la vulgata, para llenarse la boca hablando de “los pobres” y de las causas de esa desgracia. Cuando, en realidad, vuelven a la selva y al delito porque es en esa atmósfera en la que se sienten material y emocionalmente recompensados.  

Le toca a Duque organizar la batida final de estos criminales. En el momento en que Santos comenzó a pactar la falsa paz las FARC estaban cuasi derrotadas. Duque no debe perder tiempo. Ahora o nunca.    

Carlos Alberto Montaner
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner 

sábado, 13 de julio de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, DOMINGO 14-07-2019

THAYS PEÑALVER: CHURCHILL AVANZADO PARA OPOSITORES

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 10 minutos
A partir de hoy vuelvo a escribir para todos los venezolanos, porque creo que es la única forma en la que puedo ayudar a la oposición Mucha gente me pregunta que debimos hacer y que debemos para revertir el cambio dramático de opinión de Trump (y Europa) sobre nosotros. A partir de hoy vuelvo a escribir para todos los venezolanos, luego de unos meses de receso, porque creo que es la única forma en la que puedo ayudar a la oposición venezolana y nada mejor que recurrir a la historia europea y anglosajona, porque allí está el espejo donde debemos vernos y entender lo que en el mundo,... más »

BEATRIZ DE MAJO POR UN MILLÓN DE DÓLARES

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 20 minutos
Una suma nada despreciable ha sido ofrecida por el gobierno de Colombia para quien provea información que permita dar con el paradero de Jesus Santrich, antiguo líder guerrillero de las FARC, y parlamentario igualmente dentro de la cuota de las FARC, por fuerza de la Justicia Especial para la Paz ( JEP). El delincuente se encuentra oculto en algún lugar de Colombia o quizá ya en el exterior, como prófugo de la justicia. La tarea de encontrarlo será harto complicada porque el insurgente no solo tendrá tras sí a las fuerzas del orden de Colombia sino a los americanos, país que lo ha ... más »

MERCEDES MALAVÉ: TRANSICIÓN YA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 28 minutos
Con el acierto e intuición propias de las madres, Fernando Mires sugiere, a propósito de la ola iracunda desatada contra la visita/informe de Bachelet, repasar la teoría mimética de René Girard, “el Albert Einstein de las ciencias del hombre” según Pierre Chaunu, y del consecuente chivo expiatorio generado cuando las dinámicas de violencia se apoderan de sociedades enteras. Paradójicamente, los análisis iniciales del francés no provienen de las ciencias sociales ni políticas, sino de la literatura. Obsesionado por encontrar qué es lo que hace tan atractiva la literatura universal,... más »

HÉCTOR SILVA MICHELENA: CUÍDATE, MIRAFLORES, DE TUS PROPIAS FLORES

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 41 minutos
En su magnífico relato La silla, José Saramago construye la metáfora de un poder que se derrumba: el del dictador portugués António de Oliveira Salazar, quien fue cabeza y la principal figura del llamado Estado Novo, el cual abarcó el período de 1926 a 1974. El escritor comienza imaginando una silla que empieza a desplomarse muy lentamente, con un hombre sentado en ella, que, por el imperceptible trabajo de la carcoma, no se da cuenta de que está a punto de caer y partirse la cabeza. La silla es de caoba, desgraciadamente, y no de ébano, pues este resiste el ataque de la carcoma, ... más »

ROMÁN IBARRA: ¿ELECCIONES PA´ CUANDO?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 47 minutos
El proceso de negociación entre el oficialismo, y la oposición venezolana por iniciativa del gobierno de Noruega, y respaldado por una gran cantidad de países, sigue su curso tras la exploración de mecanismos de entendimiento que permitan una salida política a la crisis venezolana. Han sido varios los encuentros entre los dos sectores, y ya se especulan comentarios acerca de lo que se está discutiendo, y ello alimenta esperanzas para quienes deseamos una salida pacífica, y escepticismo entre quienes buscan salidas inmediatas, y de fuerza. En ocasiones anteriores, y fundamentados en... más »

CARLOS ALBERTO MONTANER: AMLO Y LA INCERTIDUMBRE

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 54 minutos
México tiembla. Ocurre cada cierto tiempo. AMLO es el acrónimo de Andrés Manuel López Obrador, su presidente. La palabra que mejor describe cuanto ahí sucede es “incertidumbre”. No se sabe lo que puede pasar. Cuando las sociedades están en esa situación generalmente ocurre lo peor. El pronóstico turbio paraliza las inversiones e influye en el desenlace negativo. Los mexicanos eligieron abrumadoramente a un personaje peculiar y ahí tienen las consecuencias. La Bolsa y el peso han caído. Carlos Urzúa, un notable economista, moderado y razonable, renunció al gabinete de AMLO y se ini...más »