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lunes, 17 de agosto de 2020

NÉSTOR SUARÉZ, VENEZUELA, USA, TRUMP Y LOS ENEMIGOS DE LA LIBERTAD

Los venezolanos debemos corregir muchos errores y erradicar los complejos con el socialismo, para definir una estrategia y construir nuestro Rumbo Propio al Primer Mundo. 

Uno  de nuestros errores fue no haber entendido al chavismo, como expresión local del neocomunismo.

Que es el neocomunismo? Es la expresión más moderna del estatismo. Es el viejo comunismo, actualizado con la nueva ola ecofemindigenista, posmoderna y antiglobalizadora. No es comunismo marxista sino gramsciano. La oposición venezolana parece ignorar este complejo fenómeno de la izquierda políticamente correcta y New Age, que trasciende con mucho las fronteras del país, de Latinoamérica, e incluso del Tercer Mundo. Se subestimó demasiado a Chávez, quien no fue un simple caudillo local, fue uno de los epígonos neo comunistas más emblemáticos del mundo de hoy, junto con Lula de Brasil, Mugabe de Zimbabwe, la Menchú de Centroamérica, por cierto todos muy parecidos en su forma de pensar, hablar y actuar. Fueron los Bill Clinton y Al Gore de por aquí. 

Hubo poca actualización en nuestra dirigencia política, y eso no les permitió reconocer lo que ocurría. Y en consecuencia no saber que cosa enfrentaban ni como combatirla. En Venezuela, el adoctrinamiento de las izquierdas produjo sus frutos. 

En Venezuela, las izquierdas desde hace décadas se infiltraron en los medios masivos y en todos los niveles de la educación. Desde allí hicieron un paciente e influyente trabajo de formación ideológica, desacreditando al libre mercado, los EEUU, la empresa privada, la economía y el capitalismo, descalificando la democracia formal ( representativa)  y endiosando al Estado, la justicia social y la redistribución de la riqueza. Buena parte de la opinión pública todavía hoy confiesa ese credo socialista y antimperialista patriotero. Todo esto hizo mucho daño, y contribuyó a construir una cultura irresponsable e ineficiente que ha prevalecido, y que ha mantenido a nuestro país alejado del Primer Mundo. 
En los EEUU también comenzó desde hace tiempo un ataque a las instituciones para debilitarlas. 

La izquierda con sus instrumentos ha Permeado las instituciones, con la finalidad de destruir el sistema y receta de prosperidad que por casi  200 años ha mantenido saludable a esa economía y sociedad, con reglas claras, con un balance entre el sector público y privado, con una buena educación, investigación, infraestructura, que le permitió al sector privado innovación, inversión y asumir riesgos para promover el crecimiento económico y empleo. 

La libertad y la paz no son gratis. Por qué el liberalismo, la filosofía social y política que más ha contribuido a emancipar al hombre de todo género de servidumbres y que más ha ayudado a salir de la miseria a todos los pueblos que la han puesto en práctica, despierta tanta animadversión y es objeto de tantas tergiversaciones y calumnias?  Por qué tras el estrepitoso fracaso del comunismo, su legado de miseria, de represión y de crímenes, sigue teniendo defensores?  

Cual ha sido, pues, nuestro error?  Los defensores del Liberalismo hemos cometido durante mucho tiempo el mismo error que cometieron los liberales del siglo XIX. Hemos creído que, al igual que la luz elimina por si misma las tinieblas, la sola exposición de la verdad es suficiente para desterrar los errores y las doctrinas falsas. 

Jean Francois Revel, nos enseñó y demostró en sus libros y obras, como "El conocimiento inútil", en " La gran mascarada ", y en " La obsesión antiamericana "  que los enemigos del liberalismo no están animados de las mismas buenas intenciones que nosotros compartimos. 

Los enemigos de la libertad han logrado convertir en inútiles todos los conocimientos que los teóricos del liberalismo y los historiadores han aportado acerca de la utopía más trágica que ha conocido la humanidad. Han logrado ocultar en una gran mascarada de calumnias y tergiversaciones todas sus culpas y responsabilidades morales por los millones de víctimas del comunismo. Y han conseguido cargar esas culpas y responsabilidades sobre su gran chivo expiatorio : los EEUU, la nación que más ha contribuido en el siglo XX a la defensa de la libertad en el mundo. 

En definitiva, los liberales hemos pecado de optimismo y de ingenuidad. No hemos sabido advertir que el ataque de los enemigos de la libertad ha sido deliberada y perfectamente planeado, pues se ha dirigido precisamente allí donde podía hacer más daño: a corromper y demoler los fundamentos que sostienen nuestra sociedad. 

Para destruir una sociedad es preciso destruir o corromper la ética, negar la capacidad de la razón, poner en duda el conocimiento científico, y sobre todo es necesario contaminar las fuentes de formación y de información de los ciudadanos: la educación y los medios de comunicación. 

Esa es la estrategia que han empleado siempre los enemigos de la libertad y de la civilización occidental. Precisamente han logrado que la mentira sustituya a la verdad para ser la primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo. 
En los EEUU, afortunadamente el Presidente Trump lo tiene claro y ha ido al fondo del problema. Tiene muy clara esa amenaza al mundo occidental y en particular a los EEUU. 

Creo que esta es ,precisamente , la tarea más urgente a la que nos enfrentamos los liberales. Tanto los que nos dedicamos a la política como a la docencia y al periodismo. La supervivencia de nuestra civilización depende en gran medida de nuestra capacidad para convencer a la opinión pública de que solo una auténtica democracia liberal y una verdadera economía de libre mercado pueden garantizar la libertad, el bienestar y el progreso de la humanidad. Y,especialmente a los más desfavorecidos. Hoy que el mundo está convulsionado por las maniobras que se anteponen a los intereses generales, se hace más importante que nunca recordar que para estar en política es indispensable apoyarse en unos principios sólidos y coherentes. Los venezolanos estamos obligados a corregir nuestros errores para construir la salida. Dios bendiga a Venezuela.

Nestor Suarez
nsuarez07@hotmail.com
@NestorSuarezRB

miércoles, 29 de julio de 2020

CARLOS ALBERTO MONTANER, TRUMP, BIDEN Y EL MALDITO CORONAVIRUS

No tengo la menor idea de cómo influyó la pandemia de hace un siglo en las elecciones de 1920. Murieron más de medio millón de norteamericanos cuando el país tenía un tercio de los habitantes que hoy recoge el censo. Las mascarillas y la “distancia social” eran casi la única medicina disponible. Así había sido desde la Edad Media.  

Algo sucedió y los demócratas perdieron la Casa Blanca estrepitosamente, pese a haber contribuido decisivamente a la victoria durante la Primera Guerra mundial. El republicano Warren G. Harding tuvo a su favor la mayor proporción de votos que recuerda la historia de las confrontaciones presidenciales entre republicanos y demócratas: ganó por un 26% de los votos. Fue una paliza. Un “landslide”.   

Si las elecciones fueran hoy, y no dentro de cien días, ganaría Joe Biden. Lo dicen todas las encuestas, incluidas las de la cadena Fox. ¿Por qué? Porque ni Donald Trump (ni ningún otro presidente), podía enfrentarse a la devastación dejada por el virus en Estados Unidos: millones de desempleados, miles de empresas cerradas, decenas de miles de muertos y una certeza de inflación futura, cuando se disipe la humareda, mientras la máquina de imprimir billetes no se detenga. 

Por supuesto, no es posible culpar a Trump de las consecuencias del Covid 19, pero sí le pasarán la cuenta en las urnas por sus indecisiones y sus imprecisiones. Comenzó restándole importancia al virus y negándose a colocarse la mascarilla, y acabó admitiendo la peligrosidad letal de la enfermedad y, como cualquier persona más o menos sensata, se colocó la mascarilla. No era cuestión de valentía sino de responsabilidad. Trump no ha sido responsable. Eso es lo que revelan las encuestas.  

Tampoco se puede elegir impunemente entre el contagio y el trabajo. Cualquier selección conlleva un castigo. Si trabajas aumenta exponencialmente el riesgo de adquirir la enfermedad y la posibilidad de morir. Si no trabajas se paraliza o ralentiza la economía. Si el gobierno subsidia a las empresas y a la empleomanía que optan por no trabajar, sobreviene un proceso inflacionario. Palos porque bogas y palos porque no bogas.  

Es inútil tratar de enfrentarse al desolado panorama nacional con acusaciones de que Biden padece de senilidad, o volver al ritornello de que los rusos se robaron las elecciones del 2016 o de que el FBI espió a Trump. La mayoría de los votantes no se van a guiar por las trece categorías seleccionadas por el profesor Allan J. Litchman para poder predecir el ganador de la contienda el próximo 3 de noviembre. Esa era la campaña hasta principios de abril, cuando el profesor, un serio especialista que suele acertar en sus predicciones, daba como vencedor a Trump. .

Biden gana incluso en los estados dudosos que le dieron el triunfo en el 2016 por 77,000 votos repartidos entre cuatro estados clave. Joaquín Chaffardet, un acucioso abogado, exiliado venezolano, de acuerdo con las encuestadoras más solventes, ha preparado unos cuadros estadísticos que revelan lo que en julio 19 sucede en los trece estados convertidos en “swing states”: Carolina del Norte, Pennsylvania, Arizona, Florida, Ohio, Wisconsin, Minnesota, Nevada, Virginia, New Hampshire, Colorado, Texas y Georgia.  En todos gana Biden. Asombroso. Incluso en Texas y Georgia. Desde los 20 puntos que le lleva en Pennsylvania, hasta la fracción de un punto con que ganaría en Texas, todas son buenas noticias para Biden, incluidas, repito, las encuestas de Fox. 

Naturalmente, faltan cien días para las elecciones y en ese periodo todo puede torcerse para los demócratas. ¿Cómo pudiera Trump remontar las encuestas y derrotar a Biden? Lo lograría si persisten los disturbios surgidos a partir del asesinato en segundo grado de George Floyd, el afroamericano que fue asfixiado por un policía en Minneapolis ante la inapelable cámara de un transeúnte, y si Donald Trump consigue convencer a la mayoría de sus compatriotas que él es el único líder con la energía y el carisma para detener la sinrazón y los desórdenes que se observan en el país. 

Lo que no se puede admitir –y para ello, supongo, se prepara el establishment republicano de los Bush y Romney, arrepentidos de concederle la franquicia del partido a Trump tras su contundente victoria en las primarias- es que éste descalifique la democracia estadounidense desconociendo los resultados electorales, invocando un fraude que sólo existe en su imaginación poblada de convenientes conspiraciones estrafalarias.  


A la postre, siempre le quedará la melancólica excusa del monarca español Felipe II con el objeto de explicar su fracaso ante el desastre de la “Armada Invencible”, fletada para invadir Gran Bretaña en 1588, pero dispersada o hundida por una tormenta en el Canal de la Mancha: “Yo envié mis naves a pelear contra los hombres, no contra los elementos”. Trump pensaba ganarle al candidato de los demócratas. No al maldito coronavirus.

Carlos Alberto Montaner 
<montaner.ca@gmail.com>
@CarlosAMontaner
Desde España-Estados Unidos

El último libro de CAM es Sin ir más lejos (Memorias). La obra fue publicada por Debate, un sello de Penguin-Random House. Se puede obtener por medio de Amazon Books. 

lunes, 13 de julio de 2020

RICARDO VALENZUELA, AMIGOS HASTA LA MUERTE, ¿TRUMP Y AMLO SOCIOS?, REFLEXIONES LIBERTARIAS

“Sueña grande y sublime, y así como tú te sueñas, en eso te convertirás. Tu visión es lo que algún día se te revelará”. James Allen 

Ante las plagas que han azotado al mundo recientemente, la humanidad se ha sumido en un proceso depresivo con una actitud de temor, de una gran desconfianza en el futuro y, con una media que tiene precisamente esa tarea, es entendible. Sin embargo, hace unos días emergía lo que podría ser un poco de luz en esta oscuridad. En EU el popular programa de TV, “The Common Sense”, de los pocos con un enfoque en México, se refería a una información surgida en los corredores de la inteligencia política de EU que, por algún motivo, se interpretaba como una acción de Amlo difícil de creer. 

Lo proyectaba como hombre pensante, analítico, midiendo alternativas y, tal vez, abriendo una rendija para la modificación de la ruta de un buque que ya luce como la barca de Guaymas, con sus velas rotas navegando en mares ignotos y llevando la muerte en el alma. Entre las piezas de información analizadas para pensar en ese increíble milagro, fue el comentario filtrado de los palacios del poder de una posible visita del presidente mexicano a su contraparte en EU y, lo más difícil de creer, uno de los motivos sería darle apoyo a Trump ante una reelección que cada día se le complica, y faltan los ataques finales del EP. 

Pues la visita se hizo realidad y Amlo fue recibido en la Casa Blanca por Trump. Firmaron el acuerdo final del nuevo Tratado de Libre Comercio y, después, ambos presidentes enviaron poderosos mensajes. Cuando la información se hizo realidad era algo difícil de creer, pero no solo sucedió, los inspiradores mensajes de ambos parecieran anunciar una nueva era que nos lleva a analizar lo que puede representar para México un viraje de esa magnitud. Si este es el caso, sería un claro mensaje del retiro de México de ese venenoso grupo de países de América Latina que bailan al ritmo del acuerdo marxista de Sao Paulo donde militan Cuba, Venezuela, Nicaragua, Argentina y demás especímenes de ese club de Born Losers. Algo que tendría un significado especial pues sería la primera vez que México daría la espalda a tan selecto grupo de cavernarios. 

Y es lo que Amlo evalúa en estos momentos ¿Qué alternativa tendría para dar ese temerario paso? Tal vez asumir el papel de verdadero socio en el nuevo acuerdo comercial que acaba de iniciar su operación. Pero, pecando de optimista y acudiendo al refrán mexicano; “al que a buen árbol se arrima buena sombra lo cobija”. No se requiere ser sabio para entender que, después de ubicar en la balanza de rentabilidad las dos alternativas y definir cuál sería la que verdaderamente México necesita; El Foro de Sao Paulo, o, una sociedad en el Norte del Continente Americano con EU y Canadá. La respuesta sería obvia. 

Las gentes más cercanas a Trump afirman que al presidente americano le cae muy bien Almo y piensa que, con una buena oferta de apoyo, puede reclutar a este hombre que navega en un barco averiado y es lo que requiere en estos momentos, apoyo, en lugar de otro rescate trillonario en un par de años que devastaría la economía mundial en momentos tan críticos. Algo que comparten los dos presidentes, es un sincero compromiso con los segmentos de la población que, en ambos países, han sido negativamente afectados por las criminales políticas de saqueo a manos de los establishments. 

Trump piensa y lo ha dicho que, con un buen arreglo y el compromiso de ambos, se podría desarrollar un “Make México Great (Again)” y este sería un New Ball Game.

Si Amlo lo entiende de la misma forma que Trump lo tiene claro, no habría comparación entre modificar el rumbo a tiempo o irresponsablemente aferrarse a la ruta que, sin lugar a dudas, convergerá en “una nueva crisis mexicana”. Un evento que, como lo hemos afirmado, México sufriría la misma suerte de los boxeadores viejos muy golpeados y un pequeño rozón, los puede enviar, ya no a la lona para la cuenta de 10, sino a un grave coma en la cual los remedios tradicionales ya no sean efectivos para dejarlo vegetando sin poderse valerse por sí mismo. El gran temor de Trump es las olas de inmigrantes que se asentarían en toda la frontera provocando una crisis humanitaria. 

Para EU y para Trump eso sería una catástrofe que, aun reelecto, le ataría de nuevo las manos después de haberse librado de la camisa de fuerza que le fue impuesta por el EP durante estos casi 4 años. Ello le impediría implementar la segunda etapa de su plan y, para EU, la más importante, liberar al mundo del abrazo mortal de oligarcas y monarquías. Pero, ante un posible derrumbe de México, tal vez él tendría que decidir cual atender y la de México no luciría tan urgente ni atractiva. 

Un buen acuerdo entre ambos sería ganar-ganar para los dos presidentes y para los dos países. Pero, si Trump pierde la elección, solo observando lo que ha sucedido recientemente tendremos un claro panorama de la barbárica escalada que estaría enfrentando EU, no bajo el mando de Biden, sino de un grupo de extremistas que han tomado control del partido demócrata ahora representado por las “chicas morenas de la patrulla”, Ocasio-Cortez, puertorriqueña, Ilan Omar, originaria de los basureros de Somalia, Rashida Tlaib, palestina nacida en EU con ligas terroristas, Ayana Pressley, vocera de black lives matter, socio principal de Antifa en la destrucción, todas con credenciales marxistas coordinadas con el grupo tradicional de Pelosi que ha sido seducido por esos radicales que obedecen órdenes de Soros y sus amos. 

El panorama para México sería aún peor. Un país destruido y presa fácil para grupos del narco que ya controlan grandes regiones y, sobre todo, sería el sueño realizado de David Rockefeller que estableciera en los años 50: La destrucción de la economía mundial para el establecimiento de una nueva, la del Nuevo Orden Mundial con sus tentáculos de succión. Un Imperio Global con una sola economía, una sola moneda, un solo banco emisor (el de ellos) una sola religión, un solo sistema de justicia, un solo sistema de educación para adoctrinar al mundo entero. Ellos serían los nuevos monarcas con un pequeño grupo de señores feudales, y con sus modernos siervos haciendo realidad la obra profética del gran Hayek: “Ruta hacia la servidumbre”, que fuera su gran advertencia. 

Pero ¿Podrían trabajar de acuerdo Trump y Almo? 

Me parece que existe esa posibilidad, pues si Churchill, Roosevelt y Stalin lo pudieron hacer para destruir a Hitler, ¿por qué no estos dos hombres? Y por si no lo hemos notado, tienen personalidades muy semejantes que provocan grandes pasiones y, de igual forma, pueden ser odiados o amados. Y si ambos controlan su soberbia, su autocracia, sus agresiones de pandilleros, archivando sus diferencias ideológicas con inteligencia y sentido común acudiendo a su sentido de propósito, todo sazonado con un ingrediente que carecen, humildad, puede suceder. Unidos por una sublime tarea para consolidar ese propósito en beneficio de los dos países, el milagro podría suceder para que emergieran como socios caminando hacia un objetivo superior e histórico. Soñar no cuesta nada.

Ricardo Valenzuela  
elchero@outlook.com 
@elchero

Los grandes hombres son como las águilas. Construyen sus nidos en una majestuosa Soledad. Porque un alto grado de intelecto tiende a convertir al hombre en un ser antisocial. Arthur Schopenhauer

domingo, 5 de julio de 2020

CARLOS ALBERTO MONTANER, BIDEN, TRUMP Y LAS ELECCIONES DE NOVIEMBRE


El martes 3 de noviembre de 2020 habrá 12 elecciones clave en Estados Unidos. No 1 ni 50, sino 12. Esos son los “swing states”. Como los comicios, de acuerdo con la Constitución, se deciden en el Colegio Electoral y no en las urnas, voto a voto, es de acuerdo con esta peculiar institución donde se organiza la encarnizada contienda. 


Los “swing states” son hoy, por orden alfabético: Colorado, Florida, Iowa, Michigan, Minnesota, Nevada, New Hampshire, North Carolina, Ohio, Pennsylvania, Virginia y Wisconsin. Son estados en los que las elecciones son muy reñidas y que, por consiguiente, pueden cambiar de bando, como ha sucedido en el pasado.  

Como recuerdan con amargura Al Gore y Hillary Clinton, es posible ganar democráticamente en las urnas y perder republicanamente las elecciones generales. Al fin y al cabo, Estados Unidos es una república apegada al cumplimiento de las leyes y no una democracia rusoniana gobernada por la mayoría pura y simple. 

En las elecciones de 2016 Hillary ganó por casi 3 millones de votos, pero perdió en el colegio electoral por 77 (Trump 304 y Clinton 227). Trump consiguió imponerse por el 0.25% -un cuarto de punto- en algunos estados clave, como Ohio y Florida, y eso le bastó para obtener una victoria decisiva. 

En 5 oportunidades electorales la república se ha impuesto a la democracia o gobierno de la mayoría: 1824, 1876, 1888, 2000 y 2016. En todos los casos el candidato del Partido Demócrata ha sido derrotado, aunque aceptara su mala suerte a regañadientes. El hoy vilipendiado Andrew Jackson, inmensamente popular en su época (el primer tercio del siglo XIX), trató de cambiar las reglas electorales, pero no pudo. Nadie ha podido. 

La consecuencia es que arrecia la campaña en esos 12 estados clave y disminuye sustancialmente en los estados rojos (republicanos) o en los azules (demócratas). Al menos por algún tiempo California será demócrata y Texas republicana. No vale la pena arañar algunos carísimos votos cuando el “premio” está en otra parte. 

Por eso (y por el sol, el golf y Mar-a-Lago) Donald Trump se ha mudado oficialmente de New York a Florida. Pero, también por eso, Joe Biden está haciendo un gran esfuerzo por ganarle un estado que cuenta con 29 votos electorales, el cuarto de la nación de acuerdo con el número de pobladores, aunque probablemente sobrepase a New York si el censo, actualmente en proceso, refleja un aumento, como se vaticina. 

¿Cómo se gana en Florida? Grosso modo, el sur del estado, más cosmopolita y educado es demócrata. El norte, más rural y menos instruido, es republicano. Mientras el centro cambia con el influjo del millón de puertorriqueños, casi todos educados, que se han trasladado en los últimos años y que mayoritariamente votan por los demócratas. 

Dentro de la tradición política de Estados Unidos, esas preferencias de los electores son tomadas en cuenta por los partidos demócrata y republicano. La conquista del voto judío exige una posición favorable a Israel. La del voto negro logra lo mismo en África, como subrayó la posición de Washington durante el apartheid. Mientras los cubanos y venezolanos de Miami esperan una postura enérgica contra las dictaduras que los han arruinado y lanzado al exilio.  

Los puertorriqueños, avecindados en Orlando, por su parte, aguardan de sus conciudadanos –son estadounidenses “de nacimiento” desde 1917- una posición mucho más generosa hacia Puerto Rico y, la mayor parte, que le faciliten a la Isla el camino hacia la estadidad, como hizo el Congreso con Alaska o Hawai en 1959, otros dos territorios separados del país. 

Es dentro de ese espíritu que el abogado internacionalista venezolano Joaquín Chaffardet ha preparado algo que hubiese podido llamarse “En sus propias palabras”. Se trata de 19 escritos de Joe Biden, desde charlas hasta twits, o sobre él, que demuestran que Biden lleva muchos años exigiendo la democracia para los venezolanos y calificando al régimen de Maduro de dictadura atroz. 

A mí me convenció. Los venezolanos no deben esperar de Biden nada similar a lo hecho por Obama en Cuba. El presidente Obama, víctima de una simplona ingenuidad, terminó con la política de once presidentes antes que él, republicanos y demócratas, consistente en no hacerle demasiadas concesiones al régimen comunista de La Habana, a menos de que la empobrecida Isla dejara de exportar su nefasta revolución. 

Entre los papeles virtuales que envía Chaffardet hay un excelente artículo de Andrés Oppenheimer. Dice, textualmente: “Los líderes del Partido Demócrata están respaldando sólidamente la decisión del Presidente [Trump] de derrocar al gobernante ilegítimo de Venezuela, Nicolás Maduro”. Ahí está la mano de Biden. Magnífico.

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com>
@CarlosAMontaner

El último libro de CAM es Sin ir más lejos (Memorias). La obra fue publicada por Debate, un sello de Penguin-Random House. Se puede obtener por medio de Amazon Books.   

domingo, 10 de mayo de 2020

AMÉRICO MARTÍN, QUIEN MUCHO ABARCA…

El gobierno de Nicolás Maduro ha formalizado una denuncia contra Donald Trump, Iván Duque y Juan Guaidó acusándolos de desencadenar una cruel y bárbara invasión militar contra Venezuela, que le da pie para cumplir su anhelado deseo de poner tras las rejas a Guaidó y sus compañeros. Cuando escuchó la noticia, Mike Pompeo, con una sonrisa inocultable, respondió:

Si eso fuera cierto, todos saben que la operación hubiera triunfado.

¿Pueril jactancia de Pompeo? Es difícil no creerle si recordamos la Tormenta del Desierto, dirigida por EEUU contra Sadam Hussein para la liberación de Kuwait o la de Normandía contra el yugo nazi-facista.

Pasemos revista sumaria a la Guerra del Golfo y cotejémosla con la “invasión de Macuto”, premisa de la operación contra Guaidó. En el Golfo, bajo la jefatura del brillante General Norman Schwarzkopf, se desplegaron 959.600 soldados, 2000 carros de combate, 100 barcos de guerra, incluidos 6 portaaviones y al menos 1800 modernos aviones de combate. En los ataques iniciales se utilizaron 100 misiles crucero Tomahawk disparados desde el mar Rojo y el golfo Pérsico.

Algunos de los blancos alcanzados fueron tres palacios presidenciales, el Ministerio de Defensa, la Dirección de Inteligencia Militar, 5 estaciones de teléfono, el cuartel general de la Fuerza Aérea, una fábrica de ensamblaje de misiles Scud, la sede del partido Baath, la sede central de la policía, la estación central de televisión, diferentes ministerios y al menos 350 aviones enemigos.

Vistas estas cifras, ¿cómo es que sin rubor alguno, hablan de la invasión norteamericana-colombiana del fin de semana en Macuto y Chuao? Los “invasores” de La Guaira llegaron en peñeros no en portaaviones. Y el saldo no pudo ser más precario, si pensamos en la Tormenta del Desierto, 8 masacrados y 16 detenidos. No sé si portaban navajas o escopetas, pero misiles Tomahawk brillaron por su ausencia.

Una cosa lleva a la otra, quisieron abarcar demasiados objetivos importantes, sobre todo envolver a Trump y Duque, para lo cual no les quedó más que ponerlos al frente de la risible “invasión”. Olvidaron una regla de oro de la política: atraer a quien pueda serlo, neutralizar a quien no pueda ser atraído y saber entrañablemente que la convivencia no es un pecado, sino una de las maneras de encarnar la unidad posible para vencer peligros de apariencia insuperable.

Puesto que por ley natural, el animal humano busca progresos y no perjuicios, es dable esperar que las torpezas puedan ser minimizadas con políticas enriquecidas por la sabiduría que viene de la experiencia. De donde puede esperarse, de nuevo, que la negociación con agenda clara y transparente impulse la transición por el camino de un gobierno de emergencia nacional.

Es obvio que en esta comedia de las equivocaciones ambas partes no exhibieron sus mejores cualidades, pero de lo que sí estoy seguro es que Maduro ha dejado pasar una buena oportunidad para negociar su complejísima situación.

Al arremeter de nuevo contra EEUU y Colombia reabre heridas que lo alejan de esa solución. Hubo un momento en que pareció factible el inicio veraz de las negociaciones entre los protagonistas principales del drama venezolano.

La oposición fluía hacia Guaidó en la medida en que la mesa o mesita guardaba silencio. Y los radicales, amigos de la “invasión libertadora”, perdían su espacio. Solo quedaba y queda la negociación, pero con el escándalo de las demasías de Macuto también esta fórmula pierde algo de credibilidad. Al inventar fantasías sobre invasiones imposibles, reiteran su temor a las consecuencias de la paz. Copiando a Goebbels, convierten “cualquier anécdota en amenaza grave”.

De las tres maneras de abordar la solución de la tragedia venezolana, invasión militar, hiperrepresión y negociación con agenda clara, sigue siendo ésta última la que más opción tiene. Se engañan quienes crean que la represión o la zancadilla tengan piernas largas.

Es un error muy común en quienes ejercen el poder y cuentan con el monopolio de los medios para la ejercer esa forma de control social que es la hegemonía comunicacional. Pero el interesante pensamiento gramsciano, premisa del eurocomunismo, vale decir, socialismo de rostro humano que sin necesidad de violencia se impondría, mediante la persuasión, el cambio revolucionario, resultó ser otra utopía destinada al olvido. Sin embargo, en ese amplio propósito también fracasó, aunque quedaran algunas ramas verdes en los árboles muertos.

El modelo actual de gobierno en Venezuela, hizo suya la teoría de la hegemonía comunicacional, que sería un medio o una garantía socialista, cuando en realidad, para decirlo en palabras del gran comunicólogo español –venezolano de corazón–Marcelino Bisbal, se convirtió en dictadura comunicacional.

Porque al final, siempre al final, la democracia se sale con la suya. Afortunadamente.

Américo Martín
amermart@yahoo.com 
@AmericoMartin 

martes, 7 de abril de 2020

LUIS FUENMAYOR TORO, TRUMP NO ESTÁ JUGANDO CARRITOS

Es aberrante que haya venezolanos que estén de acuerdo en que otro país, en este caso EEUU, le imponga su voluntad a su propio país y, más aún, que lo haga mediante la fuerza militar que ostenta. Y que para justificarse recurran al patético argumento que Venezuela ya está invadida por chinos, rusos y cubanos. Es decir que, si su afirmación fuera cierta, para sacar a unos “invasores” desagradables es totalmente lógico y justo someterse a otros invasores, estos sí agradables y adecuados. Y digo “si fuera cierta”, porque no existe en Venezuela ninguna invasión de otros países. Afirmarlo sería aceptar que cuando los estadounidenses manejaban nuestro petróleo y demás minerales, les comprábamos aviones, helicópteros, tanques y todas las armas de guerra, teníamos sus asesores militares en nuestros cuarteles y llegaban a manejar directamente algunos instrumentos destinados a la defensa nacional como los radares, estábamos invadidos por ellos.

Una cosa es la dependencia tecnológica de otros países y otra muy distinta es una invasión. Una cosa es la injerencia de un país en nuestros asuntos internos y otra una intervención militar de cualquier tipo. Pero es que además, quienes nos oponemos a una intervención militar extranjera en Venezuela, hemos enfrentado abiertamente la injerencia cubana en nuestros asuntos. Hemos considerado inaceptable su presencia determinante en áreas que deben ser estrictamente operadas por el Estado venezolano, como son

las dedicadas a la identificación de la población y al control de extranjeros, las de registros y notarías y las de los servicios de inteligencia. En el pasado enfrentamos este tipo de injerencia cuando se trataba de EEUU y hoy hacemos lo mismo en el caso de Cuba. No somos acomodaticios.

Y hacemos estas disquisiciones porque pensamos que las últimas medidas de la administración Trump son graves para la república y la nación venezolana. No estamos entre quienes creen que Trump está distrayendo la atención de los estadounidenses de su total fracaso en el enfrentamiento de la epidemia por el coronavirus. Éste puede ser un efecto adicional de sus decisiones, pero las mismas no tienen esta motivación. Tampoco creemos que se trata de una medida, que busca reafirmar e incrementar su votación en el estado de Florida. De nuevo, ésta puede ser una derivación de la decisión pero no su fundamentación. Y nos preocupa que el gobierno recurra a estas explicaciones baladíes, pues pareciera que no se ha dado cuenta o no se quiere dar cuenta del escalamiento agresivo habido, lo que nos deja en una posición muy mala de frente al futuro.

Si no se sabe exactamente qué quiere el enemigo no se tiene claro el panorama para actuar en consecuencia. Sobretodo que hay una proposición imperial en la mesa, la cual es apoyada por la oposición títere, nombre que no es posible evitar en momentos como el actual, cuando es más que evidente que esa oposición está dirigida completamente desde el Departamento de Estado. Pero no basta este diagnóstico para actuar como se debe. Maduro no

puede seguir teniendo como prioridad su permanencia en el poder a todo costo. Su prioridad debería ser salvar a la nación venezolana y la integridad de la república. No se trata en este momento de quién tiene la razón sino de cuánta fuerza se tiene y cuánta el adversario. Hay que negociar para evitarle sufrimientos peores al pueblo venezolano y para yugular la posibilidad de que quien quede se haga hegemónico, es decir con poder absoluto.

Nada conspira más contra la democracia y el pluralismo que la hegemonía. La democracia venezolana se mantuvo y creció mientras no hubo hegemonía. Cuando AD y COPEI se hicieron hegemónicos comenzó el deterioro político. Con Chávez pasó igual. Mientras no había alcanzado la hegemonía su gobierno se desarrolló, para luego iniciar su declive una vez alcanzada ésta. El objetivo hacia el futuro sería lograr al final unos gobiernos democráticos y plurales, donde cese la persecución de quien disiente dentro de la Constitución, con total libertad de expresión y de información veraz, con libre asociación y diversidad de organizaciones políticas e ideológicas. Y Absoluto respeto al contrato social llamado Constitución. Somos venezolanos y debemos caber todos.

Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro

domingo, 29 de marzo de 2020

ALFREDO M. CEPERO: TRUMP SALDRÁ FORTALECIDO DEL CORONAVIRUS, CASO ESTADOS UNIDOS

Pero Donald Trump es un hombre que no conoce la tregua ni se resigna a la derrota. En este momento aterrador y desconcertante su mano firme, su conducta enérgica y su optimismo imbatible le han ganado la aprobación  de su pueblo.

Cuando el chino siniestro del coronavirus asomó su cabeza sigilosa en los Estados  Unidos, la izquierda virulenta del Partido Demócrata−tan mortífera y traicionera como el coronavirus−creyó haber encontrado la bala de plata que daría muerte a su odiado enemigo. En esta cruzada contra Donald Trump, los enemigos externos del presidente son los amigos de sus enemigos internos. Como era de esperar, la escopeta fanática de la izquierda demócrata ha optado por apuntar a la Casa Blanca en vez de a China Comunista.

Pero tienen que andar con sumo cuidado porque, a esta escopeta, podría salirle "el tiro por la culata". De hecho, en vez de obtener el resultado deseado, están creando las condiciones para que se produzca un resultado totalmente distinto. Vaticino que, en vez de ser debilitado, Donald Trump saldrá fortalecido de esta trampa que le han tendido los chinos y están aprovechando los demócratas con la esperanza peregrina de debilitarlo. Porque así ha sido siempre desde el inicio de nuestra residencia en la Tierra cuando los grandes hombres han confrontado grandes retos. Y nadie que se respete puede negar la dimensión del reto ni la grandeza del hombre en esta batalla de Donald Trump por la salvación de América y la preservación de su libertad y su prosperidad.

Ahora bien, ya sabemos que los mandamases del Partido Demócrata no se respetan a sí  mismos. Porque no puede respetarse a sí mismo un partido donde se disputan la postulación a la presidencia un comunista trasnochado y un anciano demente. Sin argumentos para atacar a Trump por sus medidas populistas, sus logros económicos, su filosofía nacionalista, o su política internacional, los demócratas han utilizado la obstrucción y la mentira para destruir su agenda.

Siguiendo esa estrategia, atacaron sus decisiones sobre el cambio climático, la eliminación del acuerdo con Irán, sus negociaciones con Corea del Norte, sus demandas de pago por parte de los países miembros de la OTAN, su enfrentamiento a China y su muro en la frontera sur. A pesar de que lo han atacado sin descanso, sin pruebas y sin compasión la economía, el empleo y la bolsa de valores navegaban "viento en popa".

Tenía que venir un cataclismo con las dimensiones y la peligrosidad del coronavirus para detener la marcha triunfal de su presidencia. Pero Donald Trump es un hombre que no conoce la tregua ni se resigna a la derrota. En este momento aterrador y desconcertante su mano firme, su conducta enérgica y su optimismo imbatible le han ganado la aprobación  de su pueblo. Numerosas encuestas arrojan resultados inesperados. El 55 por ciento de los americanos dicen aprobar la forma en que Donald Trump se está enfrentando al coronavirus. Ese nivel de aprobación no lo había tenido con anterioridad a este momento.

Los demócratas, por otra parte, no dejan de hacerle una "guerra sucia". Unos pocos ejemplos pueden  ilustrar esta afirmación. Cuando el degenerado sexual Bill Clinton dijo "es un error retirarse del Tratado Climático de París", Trump ripostó "Yo fui electo por los ciudadanos de Pittsburgh, no por los de Paris". Cuando el farsante John Kerry atacó la decisión de Trump de retirarse del Acuerdo Nuclear con Irán en mayo de 2018, el presidente dijo que tenía pruebas contundentes de que la promesa iraní de abandonar las armas nucleares era una mentira.

Asimismo, en las negociaciones de Donald Trump con  el dictador norcoreano Kim Jong Un, la mordaz Elizabeth Warren declaró: "Nuestro presidente no debe de estar dilapidando la influencia americana con fotografías y cartas de amor con un despiadado dictador".

Cuando Donald Trump exigió a los países miembros de la OTAN que cumplieran su compromiso de pagar parte de los gastos de la organización muchos demócratas lo acusaron de aislar a los Estados Unidos. El hecho de que la casi totalidad de esos países se ha comprometido a pagar el 2 por ciento de su Producto Interno Bruto para el año 2024 constituye una victoria del presidente.
Aún antes de ser electo presidente, Trump denunció el desequilibrio de las relaciones comerciales entre China Comunista y los Estados Unidos. Y en estos momentos de negociaciones entre Washington y Pekín para remediar esa situación, el demente Joe Biden ha dicho que, en vez de confrontarla, "los Estados Unidos debemos de ayudar a China". Un presidente Biden quizás estaría dispuesto a pagarle a China Comunista los coronavirus con que está matando americanos. En cuanto al muro para contener la invasión de ilegales por la frontera sur, el Senador demócrata Chuck Schumer declaró en el programa Ante la Prensa: "Trump no podrá construir el muro de ninguna manera". El muro se está construyendo lentamente, pero se está construyendo.

Sin embargo, el colmo de la obstrucción y del cinismo se ha manifestado en estos días con respecto al nombre del virus que nos ha enviado Xi Jinping. Los demócratas y sus aliados en la prensa parcializada han llegado al extremo de hacer causa común con China Comunista. Han tildado a Trump de racista o de xenófobo cuando éste hizo referencia al "Virus Chino" o "Virus de Wuhan" la ciudad donde se origino.

Veamos la estupidez y la demagogia de esta objeción. El virus Marburg que causaba una fiebre hemorrágica fue bautizado con el nombre de una ciudad alemana; el virus de Hendra lleva el nombre de un suburbio en la ciudad de Brisbane, en Australia; el virus de Zika lleva el nombre de un bosque en Uganda; el "flu de Fujian" recibió el nombre de una provincia china; el virus Ebola lleva el nombre de un río en la República del Congo y el "flu español" de 1918 que mató a 675,000 americanos y a decenas de millones de personas en el resto del mundo. El objetivo en aquellos momentos fue poner fin a la amenaza que ellos representaban, no perder tiempo discutiendo  sobre el significado de sus nombres o sus implicaciones racistas.

Afortunadamente, Trump no se ha dejado intimidar por la maledicencia de la izquierda. Su decisión de cancelar los vuelos procedentes de China Comunista redujo considerablemente los casos por contagio de coronavirus en los Estados Unidos. El mismo efecto han tenido la cancelación de los vuelos procedentes de Europa y el cierre de las fronteras con México y Canadá.

A pesar de todo, los enemigos de Trump afirman que esta pandemia del coronavirus le costará la presidencia en las elecciones de noviembre. Pero, al igual que en las elecciones de 2016, en esta oportunidad se equivocan de nuevo. Esta gente está tan cegada por su odio a Trump que no es capaz de descifrar y entender las motivaciones del pueblo americano. Un pueblo que finalmente se ha dado cuenta de esta estrategia malvada y que tiene menos tolerancia para la demagogia y la politiquería. Para ellos, la lucha contra el  coronavirus demanda cerrar filas y no abrir grietas de partidos ni de ideología.

En 2016, una "minoría encolerizada" rechazó la vieja política de demócratas y republicanos con su decisión de poner a Donald Trump en la Casa Blanca. En este 2020, la minoría encolerizada de 2016 alcanzará dimensiones de "mayoría enardecida" que rechazará la corrupción que todavía contamina el pantano de Washington. Luego, a Donald Trump le queda trabajo para rato y aquellos de sus enemigos que no estén dispuestos a mudarse a China Comunista tendrán que resistirlo por otros cuatro años.

Alfredo Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com
Desde Estados Unidos

sábado, 30 de noviembre de 2019

CARLOS ALBERTO MONTANER: TRUMP FRENTE A BLOOMBERG Y BUTTIGIEG, CASO ESTADOS UNIDOS

Es inevitable el encontronazo en noviembre del 2020, fecha electoral en Estados Unidos. La nación se trenza con percepciones subjetivas y estereotipos. La república, con leyes que responden a los cambios sociales. Eso hay que explicarlo 

La nación nos dibuja la idea platónica de “los americanos”: son blancos, rubios, independientes y bravos, presumiblemente con ojos claros, idealistas, nacionalistas, emprendedores, adoran al dios de los cristianos, heterosexuales y se comunican en inglés. Naturalmente, no todos son así, pero para eso existen los estereotipos. El himno refleja esa mitología. La bandera ondea “sobre la tierra de los libres y el hogar de los valientes”.  

La república, al menos en nuestros días, alega que “los americanos” son de diversos colores y mezclas, creyentes o no creyentes en cualquier dios, y están sujetos por reglas o por convenciones sociales que no toman en cuenta la sexualidad o el género. Muchos han llegado huyendo de los desastres nacionales. Están unidos por la Constitución y la ley, no por la supuesta “identidad nacional”. Se acogen al patriotismo constitucional. A mediados del siglo XXI abundarán más los negros, hispanos y asiáticos que los “americanos blancos”. 

Esta dicotomía volverá a presentarse en las elecciones del 2020 entre Donald Trump, quintaesencia de la nación, y quien resulte electo como candidato demócrata de la docena que aspiran a ser el inquilino de la Casa Blanca.  

Los hay viejos, jóvenes y maduros; cristianos, judíos y agnósticos; blancos, negros, mestizos e hispanos; gays condecorados por su reiterada presencia en las guerras, hombres y mujeres "averages" al sur de la cintura; radicales y conservadores; socialistas y socialdemócratas; billonarios, millonarios y clases medias; personas extremadamente instruidas y seres menos estudiosos.  

El último que ha entrado en la batalla ha sido Mike Bloomberg, un judío neoyorquino, filántropo, de 77 años, y con tres periodos de notable experiencia como alcalde en la administración de New York. Bloomberg es el noveno hombre más rico del planeta. Pero no heredó su fortuna, sino la hizo a golpes de suerte, talento y tecnología. El antisemitismo de la nación, afortunadamente, le queda lejos. En el pasado, los electores, como parte de la identidad nacional, mayoritariamente blancos, fueron antisemitas, anticatólicos, antinegros, antihispanos, antifeministas, como se reflejaba en las populares correrías del KKK a principios del siglo XX, como se refleja en el film “El nacimiento de una nación” (Griffith 1915) y en los sinsabores de las sufragistas.  

La ronda regional de consultas comienza por Iowa. Es probable que gane Pete Buttigieg, alcalde de South Bend, Indiana. Las encuestas así lo manifiestan. El extraño apellido proviene del padre, un profesor universitario procedente de la isla de Malta en el Mediterráneo. Es joven, enérgico, moderado, bien formado académicamente, graduado de Harvard y “Rhode Scholar”, blanco maltés,  lo que significa una gran cantidad de mezclas. Sirvió un par de veces en las guerras del Medio Oriente y obtuvo por ello dos medallas meritorias. 

Es abiertamente gay. Se casó en el 2018 con Chasten Glezman, un maestro que adoptó el apellido del político. Curiosamente, este rasgo de la personalidad de Pete acaso no le perjudique dentro de los demócratas que votan de acuerdo con los verdaderos valores republicanos. Si es legal, y si es el mejor candidato, ¿qué importa lo que sucede en la alcoba de dos adultos decididos a amarse que no eligieron su sexualidad sino la asumieron paladinamente?  

Se trata de una variante del razonamiento que hizo presidente a Barack Obama. (Curiosamente, en Estados Unidos los negros e hispanos son los grupos más cargados de prejuicios sexuales). ¿Qué importaba el color de la piel de Obama? Votar por Obama era demostrar que se podían orillar los prejuicios raciales. Votar por un gay es cancelar los prejuicios sobre el comportamiento íntimo de las personas.  

A fin de cuentas, no sería el primer presidente gay de Estados Unidos, pero sí el primero que admite públicamente su condición de homosexual. Al soltero James Buchanan, el décimoquinto jefe de gobierno del país, le tocó ese role, pero de una manera lateral. Mediado el siglo XIX no era la época adecuada para ese tipo de revelaciones. Sus adversarios le llamaban “Nancy”. En su monumental biografía, Carl Sandburg también lo insinuó de Abraham Lincoln, el décimosexto, aunque sin otra prueba que el hecho de que durante varios años compartiera el lecho con otro adulto llamado Joshua Fry Speed.  

Naturalmente, ganar en Iowa no significa que Pete Buttigieg será el candidato demócrata, aunque le saque 10 puntos a Warren, Biden y Sanders en esta cita electoral. Es sólo el primer obstáculo. Tendrá que saltar o esquivar otros muy importantes antes de enfrentarse a Trump: New Hampshire, Nevada, South Carolina, más el definitivo “Super Tuesday”, todos con distintas mezclas raciales e ideológicas. Todos con diferentes intereses mayoritarios. De alguna manera, será el choque entre la vieja nación y la evolucionada república.  

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner 

sábado, 28 de septiembre de 2019

ALFREDO M. CEPERO: ¿ES TRUMP UN PACIFISTA O UN APACIGUADOR?

Tener sumo cuidado de que su pacifismo no caiga en el abismo del apaciguamiento. El mismo que fue preámbulo a la masacre de 60 millones de seres humanos desatada por aquel infame y desquiciado que se llamó Adolfo Hitler.

Desde el inicio de su campaña electoral Donald Trump se declaró enemigo de los conflictos internacionales. Con su característica transparencia dijo que no sería el presidente del mundo sino el Presidente de los Estados Unidos de América. Estas declaraciones lo definen como un genuino promotor del pacifismo. Un término que, según el Diccionario de la Lengua Española, es descrito como :"Conjunto de doctrinas encaminadas a mantener la paz entre las naciones".

Ser pacifista, un hombre de paz, es un hermoso sentimiento y una conducta que, compartida por todos los seres humanos, nos conduciría a un mundo de amor, de esperanza, de compasión y de tolerancia. Desgraciadamente, ese mundo idílico existe solamente en la mente y en el corazón de una minoría de seres humanos. El mundo real es muy diferente. La avaricia y la ambición de poder llevan a la mayoría de hombres y naciones a conflictos y confrontaciones resultantes en la destrucción del adversario.

Ese es el mundo hostil que confrontan actualmente los Estados Unidos. De hecho, lo han confrontado siempre porque el destino de los poderosos y de los ricos es ser objeto del ataque de quienes desean despojarlos de sus privilegios. El pacifismo del candidato Donald Trump, con todo su idealismo y sus buenas intenciones, no es capaz de proteger a los Estados Unidos del ataque de sus enemigos jurados.

El más ostensible en estos momentos son los clérigos fanáticos de Irán con su inminente arsenal nuclear. Como dice el refrán:"Una cosa es con guitarra y otra con violín". Aplicado a la política, una cosa es ser candidato y otra muy diferente ser presidente. Por eso Trump tiene que cambiar su mensaje y adaptar su conducta a estas nuevas realidades. Tener sumo cuidado de que su pacifismo no caiga en el abismo del apaciguamiento. El mismo que fue preámbulo a la masacre de 60 millones de seres humanos desatada por aquel infame y desquiciado que se llamó Adolfo Hitler.

El 30 de septiembre de 1938, los primeros ministros de Inglaterra y de Francia, Neville Chamberlain y Edouard Daladier, firmaron un pacto en Munich con Adolfo Hitler por el cual éste último se comprometía a respetar la soberanía y la integridad territorial de sus vecinos europeos. Chamberlain regresó a Londres esgrimiendo una copia del pacto y diciendo que el mismo había garantizado "la paz en nuestro tiempo" . Hitler lo haría muy pronto caer en el ridículo ordenando una invasión de Checoslovaquia. Ya se había anexado a Austria y muy pronto se repartiría a Polonia con la Unión Soviética. Inglaterra y Francia se vieron obligadas a declarar una guerra para la que no se habían preparado con tiempo.

En vez de lograr la paz, los apaciguadores crearon las condiciones para la guerra. Como diría cualquier filósofo de esquina: "lo demás historia" de una masacre de proporciones galácticas que estremeció al mundo. A partir de Munich, el término «política de apaciguamiento» se ha aplicado a la conducta donde un Estado acepta las condiciones de un agresor potencial en vez de oponer resistencia. Se considera que usualmente el estado «apaciguante» sacrifica principios propios para lograr esta meta.

En este siglo 21 estamos asistiendo a un escenario similar por parte de unos clérigos iraníes asfixiados por las medidas punitivas puestas en vigor por el gobierno del Presidente Trump. Con una economía en ruinas y una oposición en espera de la menor oportunidad para rebelarse, los fanáticos de Teherán se aferran al poder desestabilizando al mundo. Lo mismo impiden la navegación de tanqueros por el Estrecho de Ormuz que destruyen instalaciones petroleras de aliados de Estados Unidos como la Arabia Saudita.

En 2018, por el Estrecho de Ormuz pasaron 21 millones de barriles de petróleo diarios, equivalentes al 21 por ciento de ese combustible que se consume en el mundo. Los 17 misiles que fueron lanzados por drones hace una semana contra las instalaciones petroleras sauditas redujeron el suministro global de petróleo en el 5 por ciento.

Por otra parte, en un obvio intento de crear una grieta entre los Estados Unidos y sus aliados europeos, el 19 de julio la Guardia Revolucionaria iraní se apoderó del tanquero británico Stena Impero que navegaba por las rutas tradicionales de transporte de petróleo.Y ya en un acto de provocación directa, el 20 de junio Irán derribó un drone (vehículo aéreo no tripulado) de los Estados Unidos sobre el estrecho de Ormuz que se encuentra entre el Golfo Pérsico y el Mar de Omán. El costo del aparatito nada más que 220 millones de dólares.

Por su parte, el Secretario de Estado Mike Pompeo, uno de los pocos "halcones" que quedan en el círculo cercano al Presidente Trump, calificó el ataque a las instalaciones sauditas como "un acto de guerra". Acto seguido, propuso la creación de una coalición internacional para confrontar las agresiones iraníes. El presidente, sin embargo, pareció más cauteloso cuando dijo que los Estados Unidos estaban preparados para confrontar el reto de Teherán pero no pasó de las palabras a la acción.

Los "apaciguadores" en Washington aplaudieron la conducta cautelosa de Trump. Destacaron que a pesar de las tensiones con Irán, la inestabilidad en Libia y Venezuela, las obstrucciones de los oleoductos rusos y el colapso de la producción en México, el precio de la gasolina se ha mantenido relativamente estable en los Estados Unidos. En conclusión, unos Estados Unidos que han alcanzado la añorada independencia energética no tienen razón alguna para entrar en una guerra al otro lado del mundo para garantizar el suministro de petróleo a otros países.

Como de costumbre, estos mercaderes y oportunistas están ubicados del lado equivocado de la historia. Los viajes, el comercio global y la información contribuyen en gran medida a la riqueza de las naciones y a la estabilidad del sistema internacional posterior a la Guerra Fría. Además los mares, los aires, los espacios y, más recientemente, los espacios cibernéticos desempeñan un papel crítico en la defensa de los estados nacionales y en su habilidad para conducir operaciones militares en todo el mundo. Los Estados Unidos necesitan garantizar esos medios de operación para proteger el territorio de este país y sus intereses alrededor del globo. A mayor poder mayores obligaciones. Sin ellos, los Estados Unidos dejarían de ser la primera potencia del mundo.

Así las cosas, Trump haría muy bien en escuchar las opiniones de expertos en diplomacia internacional y en artes militares como John Bolton y el General Jack Keane , el hombre que, junto al General David Petraeus, ganó la guerra de Iraq. En una entrevista reciente, Bolton afirmó que si Trump hubiese castigado militarmente a los iraníes por el derribo del drone norteamericano, Teherán no se habría atrevido a atacar las instalaciones petroleras de sauditas.

Por su parte, el General Jack Keane, Director del Instituto para el Estudio de la Guerra, fue todavía más categórico. En el curso de una entrevista con la conductora Martha MacCallum, de Fox News, el General Keane dijo: "Tenemos que llevar a cabo una represalia militar contra Irán. Tenemos que entender que esto no es sólo un ataque contra las mayores instalaciones petroleras en el Medio Oriente. Es un egregio acto de guerra porque es un ataque contra la economía mundial". Yo comparto plenamente el análisis y las conclusiones de estos dos expertos y patriotas norteamericanos.

Donald Trump debería de hacer lo mismo si, como ha dicho en múltiples ocasiones, quiere preservar la grandeza de los Estados Unidos. Su conducta, más que sus palabras, nos dirá muy pronto si quiere pasar a la historia norteamericana como un pacifista o un apaciguador.

Alfredo M. Cepero: 
Director de www.lanuevanacion.com
@AlfredoCepero

martes, 3 de septiembre de 2019

BERNARD HORANDE: EL PRÓSPERO MEGA CARTEL DE SAO PAULO

Dicen que la reunión en Caracas fue un fracaso. Sí, cierto, en asistencia. Pero no en ideas. Perversas todas.

El Foro de Sao Paulo en su reunión de Julio pasado decidió el camino a seguir. El FSP está feliz.

Ve a López Obrador investido como Presidente de Mexico. Ve a Cristina muy cerca de alcanzar el poder en Argentina… por obra y (des)gracia de Macri y de la miopía política de los argentinos.

Ve que hay posibilidades de liberar a Lula en Brasil. Desaparecido Chávez, es importante contar con un líder carismático para el movimiento en Latinoamérica.

Ve que Duque anda cojeando y que Petro podría perfectamente llegar al poder en Colombia a corto plazo. Ve que Evo ganará su enésima presidencia y seguirá su reinado boliviano.

Ve que Maduro resiste más de lo que muchos creían, a pesar de todos los misiles sancionatorios y las amenazas (todavía no suficientemente creíbles) del gigante del norte.

Ve que Cuba, con menos Castros, sigue su curso sin grandes cambios. Hasta dentro de USA se observan signos preocupantes de cómo, crecientemente en ciertos sectores, toma cuerpo la idea socialista.

Y ahora lo de Iván Márquez y el regreso a las montañas.

Qué felicidad.

Todo está planeado. Nada es casual. Lo acordado en Caracas es desestabilizar gobiernos. Crear turbulencias. Causar problemas. Prender la calle. Movilizar. En todos los países de la región.

Ya no se cuenta con el petróleo venezolano. Se sustituye por narcotráfico. Por explotación minera sin contemplaciones. Por terrorismo, vacunas y protección. Por trata de blancas. Por neo-esclavismo. Muchos recursos. Ninguno legal. Es el mega cartel.

Qué prosperidad.

En eso se ha convertido una parte importante de la izquierda latinoamericana. En un cartel criminal, mafioso, delincuencial, inescrupuloso. Con la bendición de Moscú.

Maduro dijo al clausurar la reunión del Foro de Sao Paulo que los dirigentes prófugos de la antigua guerrilla de las FARC eran bienvenidos en Venezuela cuando lo consideraran.

Eso está pasando. Y su tarea es proteger al mega cartel.

Más vale que Trump, Brasil, Colombia y el Grupo de Lima se pongan de verdad las pilas.

Bernard Horande
@BHorande 

jueves, 15 de agosto de 2019

ANTONIO DE LA CRUZ: BLOQUEO O CUARENTENA PARA VENEZUELA

Nicolás Maduro decidió no asistir a Barbados la semana pasada con el pretexto de la orden ejecutiva emitida por el presidente Donald Trump el pasado lunes, que bloqueó los activos del Estado venezolano en Estados Unidos y sancionó el intercambio comercial y financiero entre las personas naturales y jurídicas y el régimen de Maduro. 

Cualquier transacción que se efectúe en dólares o a través de algún banco estadounidense se somete a la legislación de Estados Unidos, por tanto, los países que lleven a cabo la operación están obligados, también. A menos que la empresa o ente tenga una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) que autorice la operación. 

Por lo que Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, al verse maniatados por las sanciones y sin capacidad de negociación (lobby de la dirigencia “opositora”) con la Casa Blanca, optan por la muerte súbita de la Asamblea Nacional, ajusticiando a los diputados pertenecientes a las fuerzas políticas que apoyan a Juan Guaidó. 

En consecuencia, Maduro con el resto de los cabecillas de las organizaciones criminales que ejercen el control del aparato del Estado tratan de detener la avanzada de la Asamblea Nacional -última institución democrática que queda en Venezuela- para que no “invoque el artículo 187-11 constitucional, ni solicite de la activación del principio de la Responsabilidad de Proteger (R2P) a la comunidad internacional”.

Además, el desmantelamiento progresivo de la Asamblea Nacional es una agresión a las 62 delegaciones (59 países y 3 organismos internacionales) que asistieron a la Conferencia Internacional por la Democracia en Venezuela que se llevó a cabo en Lima, que buscaban una salida pacífica a la crisis nacional.

Este ataque continuo a la AN de parte de Maduro podría desatar otras medidas por parte de Estados Unidos. 

A principios de este mes, Trump respondió a un periodista en la Casa Blanca que sí estaba considerando un bloqueo o cuarentena para Venezuela, pero no dio detalles sobre la posible medida. 

En 1989 y 1985, los regímenes de Panamá y de Nicaragua, respectivamente, fueron obligados a dejar el poder después del bloqueo que realizó Estados Unidos. En ambos casos, la medida respondió a que «las acciones y políticas de ambos regímenes representaban una amenaza extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos». 


En Panamá los motivos fueron: la protección de la vida de los ciudadanos estadounidenses; la defensa de la democracia y los derechos humanos; la detención de Noriega para enfrentar delitos de narcotráfico; y el cumplimiento del tratado Torrijos-Carter de 1977.


En Nicaragua fue la lucha contra el comunismo. El bloqueo logró frenar la exportación de la insurrección armada y subversión a los países vecinos; el establecimiento de la democracia, el estado de derecho; y la aplicación de los derecho humanos. 

En el caso de Venezuela existen las mismas razones que se dieron tanto en Panamá como en Nicaragua para imponer el bloqueo: el restablecimiento de la democracia y la defensa de los derechos humanos; el freno de la exportación de la insurrección armada, terrorismo y subversión a los países vecinos; y la derrota del narcotráfico y el Estado mafioso. 

Por lo que Trump tendrá que enfrentar a Maduro y Cabello como lo hicieron Ronald Reagan y George W. H. Bush en Panamá y Nicaragua, respectivamente. De lo contrario, la inestabilidad política, social y económica en la región demandará tal esfuerzo que será tarde. Porque Maduro y Cabello buscan desaparecer el único poder legítimo que queda en Venezuela para dominar el país bolivariano y la América Latina mediante el Foro de Sao Paulo.

En consecuencia, los gobiernos democráticos de las Américas deben cerrar filas para bloquear los medios que sostienen el régimen de Maduro y al conglomerado de organizaciones criminales en Venezuela. 

Antonio De La Cruz
@antdelacruz_

ALFREDO M. CEPERO: EN EL PREDIO DEL ODIO NO CRECEN LAS FLORES

Creo que Trump ha inaugurado un predio de la esperanza que ha de predominar sobre el predio del odio de esta izquierda fanática.

Desde los inicios de esta república todos los presidentes norteamericanos han expresado su dolor por las víctimas y su solidaridad con los familiares en momentos de tragedia y de luto. En enero de 1986, Ronald Reagan pronunció un elocuente discurso con motivo del desastre del trasbordador Challenger en que murieron siete astronautas norteamericanos. En septiembre de 2001, un recién electo George W. Bush cautivó la imaginación y conmovió los corazones de sus conciudadanos cuando, megáfono en mano y de pié sobre los escombros de las Torres Gemelas del Centro Mundial de Comercio de Nueva York, prometió que le pasaría la cuenta a los responsables de la horrible masacre. En enero de 2011, el Presidente Obama apeló a la concordia y a la decencia en el debate político cuando lamentó el atentado contra la congresista demócrata por Arizona, Gabrielle Giffords. Ninguno de estos tres presidentes fue objeto de críticas o de burlas por sus adversarios políticos ni por la prensa de aquella época. Por un momento, no hubo demócratas ni republicanos sino americanos unidos en un mismo dolor y un sólo propósito de superar una crisis nacional.

Pero, cuando se trata de Donald Trump, sus enemigos políticos y una prensa empecinada en destruirlo, echan por la borda todas las normas de ética, de urbanidad y hasta el más mínimo vestigio de humanidad. Para esta gentuza, Trump es un traidor que conspiró con los rusos, un racista que odia a los negros y un xenófobo encaprichado en impedir la entrada de extranjeros en este país. Ni siquiera cuando lamentó las recientes masacres en Texas y Ohio aceptaron de buen grado sus expresiones de condolencia y solidaridad.

En declaraciones formuladas con motivo de estos dos actos de barbarie, el presidente condenó "el racismo, la intolerancia y la supremacía blanca" que dio muerte a 31 personas y causó lesiones a docenas de ciudadanos. Sus enemigos no perdieron tiempo en acusarlo de lacayo de la Asociación Nacional del Rifle y en ningún momento destacaron su condena de la supremacía blanca.

La realidad es que los ataques de la izquierda y de la prensa que difunde sus diatribas contra Donald Trump no es oposición política sino mezquino y corrosivo odio personal. Si habla lo critican, si calla lo atacan Su propósito es desacreditarlo, intimidarlo y aislarlo de sus partidarios y del pueblo norteamericano. Pero yo vaticino que no lo lograrán porque se han metido con el presidente equivocado. Y eso los tiene al borde del paroxismo.

Lo peligroso es que cuando las palabras callan, las balas hablan. Ese fue el caso de Abraham Lincoln, un presidente republicano como Donald Trump, que el primero de enero de 1863 le dio la libertad a los hombres de raza negra. Su decisión de poner fin a la odiosa institución de la esclavitud, le granjeó el odio de los demócratas esclavistas del sur y dio inicio a una guerra alucinante cuyo trágico resultado fue de 750,000 muertos. Estas bajas representaron el 2,5 por ciento de la población norteamericana de aquel momento. Una guerra civil con las armas y la tecnología militar de la actualidad seria aún más devastadora que la primera. Expertos en historia militar han vaticinado cifras de hasta 7,000,000 de muertos, o el 2,5 de la población actual.

Al mismo tiempo, cegados por el odio, estos fanáticos que odian a Donald Trump no son capaces de entender que están destruyendo la institución de la presidencia. Que acorde con el  refranero español, "en el pecado llevarán la penitencia". Porque las acciones tienen consecuencias y se convierten en un bumerán que inevitablemente influye en perjuicio de los promotores de la  maldad original. Ningún  presidente de ningún partido, demócrata o republicano, será aceptado ni respetado como legítimo en el futuro. Y eso es muy peligroso para cualquier nación, porque cuando desaparecen las instituciones desaparece el orden civilizado. 

Por otra parte, los demócratas proponen una sociedad americana fragmentada en un rompecabezas donde las piezas principales son los negros, los hispanos, las mujeres, los homosexuales y hasta los inmigrantes ilegales. Donde el hombre blanco es condenado por delitos imaginarios y, de hecho, debe de ser erradicado de esta sociedad. A todas luces, para los demócratas el hombre  blanco es una especie en extinción.

A tal punto, que muchos candidatos demócratas a la presidencia han pedido perdón por su blancura y su prosperidad. Un espectáculo lamentable y bochornoso. Un masoquismo político que conduce al abismo a las instituciones de gobierno. Por eso perdieron en 2016 y van a perder en el 2020.

Pero lo más irónico es que, a pesar de todas estas críticas a la sociedad norteamericana, gentes de todas las razas, de todas las ideologías y de todos los sexos del mundo entero quieren venir a los Estados Unidos. El muro que propone Donald Trump no es para evitar que los ciudadanos escapen sino para impedir que extranjeros indeseables invadan. Es la antítesis del ominoso muro de Berlín.

Por mi parte, a pesar de todos estos ominosos nubarrones en el firmamento político de los Estados Unidos, yo sigo siendo un optimista incurable. Creo que Trump ha inaugurado un predio de la esperanza que ha de predominar sobre el predio del odio de esta izquierda fanática. Que en este nuevo predio crecerán las flores a las que tanto amor demostró José Martí cuando escribió: "Cultivo una rosa blanca/en junio como enero/para el amigo sincero/que me de su mano franca. Para el cruel que me arranca/ el corazón con que vivo/cardo ni ortiga cultivo/ cultivo la rosa blanca."

Creo, en conclusión, que Donald Trump, con sus defectos y sus excesos pero con  sus indiscutibles virtudes, fue puesto en la presidencia por la mano de Dios. Que así como Abraham Lincoln con su Declaración de Emancipación reafirmó la dignidad del hombre negro, Donald Trump, con su política de preeminencia del ciudadano sobre el estado, está restaurando el control de los americanos de todas las razas, sexos e ideología sobre su propio destino. Tal parece que estuviera aplicando la lapidaria frase martiana de: "No se diga blanco ni se diga negro, dígase hombre y ya se ha dicho todo".

Alfredo M. Cepero 
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com

viernes, 9 de agosto de 2019

GLADYS SOCORRO: TRUMP SACUDE EL TABLERO

A ponerse las alpargatas porque lo que viene es joropo. Los gringos están pichando las 100 millas y prometen que en cada lanzamiento serán más duros. Lo que hasta el domingo eran solo amenazas, el lunes en la noche comenzaron a hacerse realidad una a una. ¿Cómo terminará esta historia? La verdad es que, aunque a ciencia cierta nadie lo sabe, no tiene buena pinta.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que congela todos los activos del régimen de Venezuela y prohíbe cualquier transacción con él, salvo que haya una exención específica. Esta jugada, que busca incrementar la presión contra los aliados del chavismo, impondría sanciones a cualquier empresa o individuo, estadounidense o extranjero, que haga una transacción con miembros del régimen de Maduro.

“He determinado que es necesario bloquear la propiedad del gobierno de Venezuela a la luz de la continua usurpación del poder por el ilegítimo régimen de Nicolás Maduro, así como los abusos de los derechos humanos del régimen, el arresto arbitrario y la detención de ciudadanos venezolanos, la restricción de la prensa libre y los intentos continuos de socavar al presidente interino, Juan Guaidó, y a la Asamblea Nacional elegida democráticamente", indicó.

Las implicaciones y los alcances reales de la medida las iremos descubriendo a medida que pasen los días. Estas pueden ir desde la congelación de empresas, cuentas bancarias y propiedades del Estado, hasta los softwares de la plataforma para el uso de las tarjetas de crédito y débito y las licencias para los programas de computadoras, entre muchas otras cosas.

La línea del gobierno de Trump está clara desde hace rato: no están dipuestos a calarse que el gobierno de Nicolás Maduro y su grupito siga poniendo en peligro su seguridad nacional debido a sus alianzas, como ellos alegan, con el narcotráfico, células terroristas y grupos armados, entre otros. Las presiones para obligar su salida de Miraflores y darle paso a una ruta electoral que destrabe la crisis política, social y económica que ahoga al país, están alcanzando su clímax. La semana pasada pusieron en jaque a uno de los hombres fuertes del entorno presidencial y recientemente vicepresidente de la República, Tareck el Aissami, agregándolo a la lista de los más buscados en todo el mundo, acción que ha alertado al resto de sus colegas sobre el futuro que les espera de seguir aferrados al poder en Venezuela.

La decisión ejecutiva adoptada por Donald Trump coincidió con el inicio de la Cumbre Mundial por la Democracia en Venezuela que se celebra en Lima, Perú. De antemano le marcó la ruta al Grupo de Lima y demás participantes. No quiere distracciones ni güabineos. La decisión de sacar al hijo de Chávez del poder está tomada y no tiene vuelta de hoja. Ya en la antesala, su asesor de seguridad, John Bolton, había asegurado que "Estados Unidos se opone a unas nuevas elecciones en Venezuela mientras Nicolás Maduro siga en el poder porque su régimen podría manipular el sistema electoral", a la vez que afirmó que "las conversaciones en curso entre el gobierno de Venezuela y la oposición bajo la mediación de Noruega en Barbados no son serias y le permitieron a Maduro ganar más tiempo en el poder".

No es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar. Tanto tensaron la cuerda hasta que se reventó. ¿Qué hará ahora Maduro? ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar su grupito? ¿Serán capaces de inmolarse por su obsesión por el poder? Saldrán de Miraflores, no tengo dudas. Lo lamentable es que mientras esto se resuelve, seremos los venezolanos quienes seguiremos pagando los platos rotos de una crisis continuada. Dependiendo de cuánto se extienda en el tiempo esta medida económica impuesta a nuestro país, sin duda afectará profundamente nuestros ya vapuleados presupuestos familiares. Les reitero la invitación a ponerse las alpargatas porque lo que viene es joropo.

Gladys Socorro
Blog: gsocorro.wordpress.com
@gladyssocorro

martes, 30 de julio de 2019

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL: ¿ESTÁ MADURO CONTRA LA PARED?

Este mes el gobierno ilegítimo de Maduro recibió en términos pugilísticos golpes por todo lado, primero quedó moreteado por el informe elaborado por la Alta Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet que le dio unos ganchos al hígado que no es jugando, confirmó que los derechos humanos se violan de forma constante en Venezuela.  Luego recibió otra paliza de la cual suponemos apenas se viene recuperando, los hechos ocurridos la semana pasada son de suma importancia, difícil para los venezolanos de a pie entender lo que ha sucedido, Guaidó y la oposición deberán estar muy satisfechos. Por eso la pregunta que hacemos en el titular de este comentario ¿Está o no Maduro contra la pared, se quedará, o se irá?  Veamos:

CNN Español nos informó que “Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, anunció a principios de julio que buscaría que el poder legislativo aprobara el regreso de Venezuela a este tratado para continuar con presión interna y externa para buscar una salida a la crisis venezolana”. Así mismo señaló que “luego que se apruebe el TIAR en la Asamblea venezolana, deberán buscar el respaldo de los demás países de la región para que en la Organización de los Estados Americanos se dé el visto bueno a este llamado”.                                              https://cnnespanol.cnn.com/2019/07/23/alerta-asamblea-nacional-aprueba-reincorporacion-de-venezuela-al-tiar/

El TIAR es un Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca que fue firmado por algunos países americanos, entre ellos: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay, Trinidad y Tobago, Bahamas y Venezuela.  

1) Pues bien, hace solo unos días, la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó por unanimidad la reincorporación del país al TIAR, ya aprobado Guaidó dijo entre otras cosas “El TIAR no es mágico, el TIAR no es un botón que apretamos y mañana se soluciona todo, hemos llegado a este punto por lo que hemos narrado, construido, ejercido durante años (…) No le tenemos miedo a ningún espacio, siempre y cuando solucione y ponga fin y cese el fin del sufrimiento a nuestra gente”. 
https://www.ntn24.com/america-latina/venezuela/asamblea-nacional-aprobo-el-tiar-para-ampliar-mecanismos-para-el-cese-del

2) El 23 de julio pasado CNN publicó otra noticia titulada: Alto funcionario de la Casa Blanca asegura que Maduro podría salir del poder a corto plazo y con ciertas garantías decía entre otras cosas que “El Gobierno de Estados Unidos continúa presionando a Nicolás Maduro para que salga del poder lo antes posible, “tanto públicamente como a puerta cerrada”, así lo aseveró Mauricio Claver-Carone, asesor presidencial y director para el hemisferio occidental del consejo nacional de seguridad de EE.UU., en una entrevista exclusiva para la agencia EFE. El funcionario estadounidense dijo en Washington que la salida de Nicolás Maduro del poder podría ser viable a “corto plazo” con algunas “garantías”, si es que el controversial líder desea evitar nuevas sanciones”.
https://cnnespanol.cnn.com/2019/07/23/alerta-venezuela-efe-alto-funcionario-de-la-casa-blanca-asegura-que-maduro-podria-salir-del-poder-a-corto-plazo-y-con-ciertas-garantias/

3) El periódico digital dolartoday.com informó que la periodista venezolana Carla Angola muy conocida y bien conectada en Washington con políticos que piensan que Maduro debe de salir de Miraflores señaló que “un alto funcionario la había llamado y le mencionó la oferta que el Gobierno de Estados Unidos le hizo a Maduro, aseverando que el líder de la izquierda venezolana debería tomarla ya que le garantiza una salida pacífica. Comentó que la presión continúa y llegará el momento donde todo colapsará. “Garantías y no persecución a Maduro si se va del poder ahora. Hay un período corto para aceptar la oferta. La negociación y la discusión no la discutiremos en público. Sería un error que no acepte esta oferta generosa”.   https://dolartoday.com/garantias-y-persecucion-la-oferta-de-estados-unidos-maduro-para-que-deje-el-poder/

Si quieren ver y escuchar la explicación que nos da la periodista Angola, pueden ver el vídeo en el siguiente enlace, vale la pena.  https://www.youtube.com/watch?v=lrPQnuKTqqA

4) Por otra parte además de toda la presión antes mencionada le “apretaron las tuercas donde más le duele” y así lo informó dolartoday.com “El Tesoro norteamericano sumó a los tres hijastros a la lista negra en la que hace un par de meses también está “Nicolasito”. Lo mismo hizo con testaferros de Maduro. A todos los acusa de recibir sobornos, cobrar sobreprecios y beneficiarse de los recursos de los venezolanos”. https://dolartoday.com/narcotrafico-lujo-y-misterio-quienes-son-los-tres-hijastros-de-maduro-sancionados-por-eeuu/

Con todo lo anterior expuesto, nos parece que Maduro está contra la pared y Guaidó ahora tiene la oportunidad de asestarle el golpe definitivo, la reunión con Trump no debe postergarla, el narcoestado venezolano temblaría y lo más probable es que Maduro abandone el poder. 

Carlos Vilchez Navamuel
@carlosvilchezn