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viernes, 29 de mayo de 2020

BEATRIZ DE MAJO, COMANDO SUR: ¿LAS COSAS PASAN A MAYORES?, COLOMBIA EN CÁPSULAS

En un par de días ya estarán completos los equipos conjuntos de Colombia y Estados Unidos que se instalarán del otro de lado de la frontera con un auspicioso objetivo: cooperar en la batalla antinarcóticos que ha cogido inusitado vuelo en el eje colombo-venezolano.

La primera Brigada de Asistencia de la Fuerza de Seguridad de los Estados Unidos que se conoce como SFAB se tomó en serio la nueva operación antidrogas que fue anunciada por el presidente americano en los primeros días de abril y en dos meses ya llegó al vecino país dotado de los mejores expertos en la detección y desmontaje de operaciones de tráfico de sustancias ilegales que o bien están montadas en suelo binacional, o usan como ruta de tránsito el territorio venezolano.

El equipo de 51 expertos viene integrado de uniformados formados como agentes de seguridad y defensa en una Academia establecida en Fort Benning en el Estado de Georgia donde aprenden destrezas vinculadas con el tráfico de sustancias ilegales, pero igualmente son capaces de colaborar en operaciones de seguridad y defensa. Su contraparte colombiana ha estado suministrando información al Norte sobre las fórmulas que se utilizan en su suelo dentro de toda la cadena de producción de cocaína y otras sustancias ilegales, lo que envuelve igualmente a sus contrapartes venezolanas para el procesamiento, transporte y colocación de importantes volúmenes de drogas en los Estados Unidos y el resto del mundo.

Ya en territorio colombiano, la compañía de las SFAB que se cataloga como “Armada de infantería” estadounidense, capacitará, asesorará y asistirá durante cuatro meses a los equipos anfitriones locales que existen dentro de las fuerzas armadas neogranadinas en los temas vinculados con la persecución antinarcóticos. Se centrarán en temas de inteligencia, la logística de estas operaciones delictivas y los servicios que proveen a lo largo de la cadena de distribución.

Esta operación es el reflejo del interés de los dos países amigos, Colombia y Estados Unidos en el desmontaje de una operación que cuenta con un importante componente guerrillero del lado de Colombia y de asociación con delincuentes de distinta proveniencia en el lado venezolano. De ese lado del negocio, se encuentran implicados grupos de narcotraficantes internacionales, bandas criminales conformadas por fuerzas paramilitares colombianas, la guerrilla del ELN, además de disidentes de las FARC, todos ellos en estrecha colaboración con grupos venezolanos al margen de la ley que hoy contribuyen a provocar dificultades para su control y persecución por estar ubicados del otro lado de la frontera. Estos componentes venezolanos son instrumentales para la colocación de las sustancias ilegales en mercados de terceros países.

Mientras en Venezuela nadie dentro del ambiente oficial le presta atención al asunto de manera deliberada, en Colombia el mismo ha levantado roncha, toda vez que algunos consideran que esta colaboración de tropas activas puede traducirse en injerencia en los asuntos venezolanos y deteriorar aún más las relaciones bilaterales.

Otros consideran que uno de los desafíos más potentes de la democracia colombiana ha sido la distorsión del narcotráfico y que en ello requieren de manera imperativa de la experticia del mejor de sus socios y el otro gran afectado del narcotráfico que son los Estados Unidos.

Mientras estos expertos están llegando a suelo vecino, Estados Unidos ha estado aumentando entre 60% y el 75% su presencia militar en el Caribe para luchar contra el narcotráfico, pero el General Craig Faller, Jefe del Comando Sur ha hecho un punto de aclarar que si bien el gobierno venezolano “es cómplice y se beneficia del narcotráfico”, para nada esta operación de colaboración antidroga tiene como objetivo al gobierno de Nicolás Maduro sino el fortalecimiento de la capacidad antidrogas de Colombia.

En todo caso, pues, las cosas se están moviendo del otro lado de la frontera.

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1
España

domingo, 26 de abril de 2020

BEATRIZ DE MAJO, NO ES HORA DE PUGILATOS POLÍTICOS, COLOMBIA EN CÁPSULAS, DESDE ESPAÑA

Solo una cosa es cierta a nivel mundial en el manejo de la pandemia del Corona Virus: la ignorancia tan crasa de todos aquellos que intervienen en su contención ha traído como consecuencia que los gobernantes en cada país, sobre la base de lo aprendido por quienes se contaminaron primero, vayan trazando un camino más o menos cuerdo para combatirlo y proteger a su gente.  

Colombia no se diferencia de otros en esto. Ivan Duque le ha estado siguiendo los pasos a los europeos en la manera de aproximarse a una solución temprana que, a la vez que desactiva parcialmente el virus a través de un plan de confinamiento de la población, va monitoreando el comportamiento de la economía de manera de minimizar el daño que se produce en el empleo y en la producción debido a la paralización de sectores claves. Ese es un equilibrio muy difícil de lograr y quienes lo han transitado primero, Alemania, Francia, Italia y España, no han dejado de alertar a sus respectivas poblaciones sobre la posibilidad de tener que dar marcha atrás, si los experimentos fallan. Porque eso son: experimentos en los que se requiere una enorme dosis de valentía para someter al azar a millones de súbditos atemorizadas.    

Al igual que los países que lo han precedido en estos riesgosos y complejos ensayos para abordar una circunstancia inédita, también a Duque le ha tocado enfrentar críticas ácidas de opositores que siempre creen tener una mejor vía para resolver la crisis. También en Colombia las administraciones regionales han tenido ideas propias para hacer frente a las calamidades en la búsqueda de una salida airosa para el colectivo nacional, pero han sido prudentes en no generar desencuentros públicos con el inquilino del Palacio de Nariño. 

Salir bien parado del ejercicio de gobernar en las circunstancias criticas actuales, lo que implica imponer criterios, dictar medidas restrictivas al contacto social, paralizar temporalmente actividades y sectores sabiendo el perjuicio que se provoca a la ciudadanía, es casi una cuestión de suerte. Como resultas de sus decisiones muchas veces solitarias, el futuro político de un mandatario puede quedar enterrado.  

 Escuchar a Iván Duque alzar la voz para parar en seco a la máxima autoridad capitalina, la Alcaldesa de Bogotá, quien se manifestó claramente en contra de la desescalada propuesta desde el Palacio de Nariño es un gesto impensable para quien ha manejado con guantes de seda la autoridad.  “Aquí el Presidente soy yo” fue su respuesta contundente a los reproches de Claudia López cuando ésta expuso críticas severas a la decisión presidencial, dentro de la cuarentena oficial, de reactivar 4 millones de trabajadores de los sectores de la construcción y de las manufacturas. Las reservas de la funcionaria tenían su dosis de razón – la reactivación de estos dos sectores vulneran a los trabajadores del sector transporte- y posiblemente sea la única en Colombia que se ha mostrado renuente a remar en la misma dirección de Duque. Lo cierto es que este presidente, que había sido calificado por la prensa española como “un predestinado de las élites” cuando fue investido con su cargo, se ha crecido en la administración del país en esta etapa. Las regiones se han sometido a sus designios de buena gana y han respaldado su manera de enfrentar la crisis económica sin esperar las soluciones científicas que aún pueden tardar. El pugilato político ha quedado para más tarde, tal como el mismo presidente ha demandado. 

Su popularidad está reaccionando favorablemente y su liderazgo va tomando un mejor rumbo. Buena falta que le hacía. Apenas 27,3% de la ciudadanía lo apoyaba hasta que tomó las riendas del drama sanitario. Su decisión de enfrentarse a las cámaras diariamente en horario estelar y cuando toda la población se encuentra cautiva, seguramente está contribuyendo a generarle la confianza que necesita. Son los expertos en catástrofes de la naturaleza de la actual los que aseguran que cuando todo está en contra es la confianza la que hace ganar la mayor parte de las batallas. 

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1
Desde España 

domingo, 19 de abril de 2020

BEATRIZ DE MAJO, ESCOGER ENTRE LA PAZ Y LA PANDEMIA, COLOMBIA EN CÁPSULAS, DESDE ESPAÑA

Es imposible no comparar entre el tratamiento que se está haciendo del drama de la pandemia en Venezuela y el que se está instrumentando del otro lado de la línea de frontera que nos separa de los vecinos colombianos.  

Para los venezolanos y el régimen que administra la dinámica nacional, el tema de la crisis del contagio de Covid-19 es de vida o muerte porque encuentra al país en el peor momento de debilidad en todos los terrenos: el sanitario en primer lugar, pero igualmente el económico, el social, el de aprovisionamiento (gasolina incluida) el de infraestructura.  Y, aunque no se escriba en ninguna lado porque la atención está puesta en otro derrotero, el de popularidad del gobierno. Si. El madurismo está en su peor hora de apego popular. Así que una salida airosa de este episodio sanitario ayudaría mucho a sus jerarcas a asirse del poder que tanto les importa. Sin embargo no se percibe en el horizonte otras medidas que la del confinamiento y el requerimiento a terceros de efectuar aportes humanitarios para intentar instrumentar algún plan de protección a la ciudadanía    

Hay rasgos comunes en lo que ocurre más allá del Arauca. Porque aunque el país colombiano tiene una economía sólida, viene progresando consistentemente en lo social y su sistema sanitario es sólido y atiende a la inmensa mayoría de los neogranadinos, la hora política es muy compleja también para Iván Duque.   

Le ha tocado a este líder, desde la presidencia, cargar sobre sus hombros con la tarea de darle sustancia e implementar un Acuerdo de Paz que sus electores adversaban con mucha fuerza.  Por un lado esforzarse en materializar el desarme de los subversivos, ahora dedicados con dientes y muelas al crimen organizado, a la vez que intentar sanear los espacios del interior afectados por la violencia guerrillera, y ello al tiempo que se estimula una incorporación del campo a la dinámica económica y social del país.      

Pero aunque la voluntad exista en el gobierno colombiano para acometer una tarea que es preciso cumplir aunque sea a desgano, los recursos lucen ahora mucho más insuficientes para los fines de la paz, si al mismo tiempo se ha tornado imprescindible levantar recursos en cantidades monumentales para destinarlos a la batalla contra la contaminación y a fortalecer a las poblaciones más desvalidas y susceptibles de ser impactadas por la crisis sanitaria. La Fundación Ideas para la Paz lo advierte en un reciente reporte: Las limitaciones presupuestales del país “podrían profundizarse como resultado de la reorientación de recursos para responder a la pandemia”.      

Sin embargo el gobierno de Duque no se cruza de brazos y demuestra allí su compromiso. El último de sus movimientos ha sido obligar a las entidades de préstamo a comprar deuda pública denominada “títulos de solidaridad”, o TDS, a fin de captar fondos para hacer frente al impacto económico de la pandemia. Las entidades de préstamo estarán todas obligadas a comprar una cantidad de deuda equivalente a hasta el 3% de sus depósitos a la vista y el 1% de los depósitos a plazo a fecha de 31 de marzo.  

No hay escogencia posible. Los dos propósitos deben ser emprendidos con la misma férrea voluntad. A fin de cuentas se trata de ser extremadamente proactivo y recursivo y echar mano de cuanto recurso está al alcance para no abandonar las metas del Plan de Paz mientras se le presta atención a los aspectos humanitarios de la crisis sanitaria y no se deja de lado el progreso económico y social de Colombia. Si logra alcanzar victorias visibles en todos los terrenos Iván Duque acudirá a las próximas elecciones con un capital ganado nada deleznable.  

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1
Desde España

domingo, 24 de noviembre de 2019

BEATRIZ DE MAJO: LA OCASIÓN LA PINTAN CALVA, CASO COLOMBIA,

Un muy buen observador y analista de la dinámica política latinoamericana es el periodista colombiano radicado en Paris, Eduardo Mackensie, desde donde publica sus observaciones frente a los hechos que afectan la evolución de nuestro subcontinente.

Quien siga sus escritos personales y sus publicaciones digitales que incluyen otros analistas y opinadores, habrá podido darse cuenta como, con mucha anticipación, Mackensie estuvo alertado sobre lo que podía ocurrir en Colombia con motivo de la huelga general convocada para el día 21 de este mes y que culminó con hechos de vandalismo y destrozos en varias ciudades del país vecino.

“El 21 de noviembre, ese país deberá hacerle frente a una serie de “marchas” obrero-estudiantiles, organizadas por sindicatos y grupos de oposición heterogéneos. Casi sin excepción toda la ciudadanía ve esa jornada como el inicio de una dinámica nefasta donde serán aplicadas las técnicas demoledoras de Chile y Ecuador”, escribió el periodista.

Lo que se vio el jueves pasado en toda Colombia, en efecto, fueron marchas que efectuaban reclamos válidos de acuerdo al criterio de los descontentos, numerosos, de diferente origen, variopintos, y hasta difíciles hasta de priorizar. Pero legítimos. Para sus organizadores, representaban una ocasión- mal estructurada, cabe decirlo - de propinarle un castigo a Iván Duque por equivocadas políticas en un sinnúmero de frentes. Todo ello fue reconocido por el Presidente en la alocución donde asumió posición sobre la manera en que una protesta democrática quiso ser convertida por vándalos de dudoso origen en actos de destrozos y saqueos con los cuales generar terror en la población. La fuerza pública y las autoridades a lo largo del país se esforzaron por actuar coordinadamente además de que contaron con una importante movilización de la sociedad civil para respaldarlos, pero la destrucción y el pillaje fueron inmensos.

La ocasión la pintan calva, pensó alguien en el entorno gubernamental de la Habana. Una marcha es un terreno más que fértil para que el terrorismo y los sectores extremistas actúen y para pescar en rio revuelto, incendiando al país en sus calles. Una excelente manera de usar una buena causa para desestabilizar al gobierno de Iván Duque.

Así es, todo lo anterior no es más que una pieza, otra pieza estratégica más, del Gobierno de La Habana por sobrevivir ahora que no cuenta con el respaldo económico del protectorado venezolano. Ya lo decía Fernando Londoño Hoyos, experimentado político de larga data,“ la marcha del próximo jueves 21 es de estirpe comunista, con medios comunistas y finalidades comunistas”. Y calificó a los marchantes de ser una legión de idiotas útiles.

Lo de Colombia este jueves, es otro capítulo más del comunismo hemisférico que no quiere claudicar, sino más bien intimidar a sociedades que lo han desterrado por voluntad ciudadana. Digo “otro más” porque recuerda mucho a los episodios chilenos de las recientes semanas en donde el terrorífico resultado está a la vista y donde consiguieron hacer recular al gobierno. De todo ello, lo que debe particularmente alarmar son las tácticas usadas para obligar a jóvenes inexpertos y a grupos delincuenciales en el interior del país a cometer actos vandálicos actuar acordes con sus propósitos desestabilizadores.

Colombia debe actuar como un solo hombre frente a esta nueva amenaza orquestada desde Cuba que cuenta además con la connivencia de tradicionales fuerzas criminales que los gobiernos colombianos no han logrado hacer desaparecer y que hoy por hoy continúan activos gracias a la ayuda que proviene del otro frente comunista del Continente, el que opera a sus anchas en el palacio de Miraflores.

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo1

viernes, 15 de noviembre de 2019

BEATRIZ DE MAJO: RETORNO A LA CRIMINALIDAD: LA NUEVA MARQUETALIA

Da escalofrío la manera en que los disidentes de las FARC- organización en apariencia desmovilizada por efecto del Acuerdo de Paz suscrito en La Habana- se están organizando o, mejor dicho, están volviendo a sus andadas criminales en la vecina Colombia. Su primer paso ha sido fortalecerse-, nada más lógico- porque su número de efectivos es aún poco significativo. Se dice que a la hora actual alcanzan a 3.000 alzados en armas, cuando en su mejor momento las FARC lograron reunir 15.000 efectivos criminales en sus filas y entre ellos se desmovilizaron unos 13.000.

Pero como no es dinero lo que les falta, por las buenas o por las malas se dedican a reclutar miembros para sus fechorías. Con gran fanfarria su máximo jefe Iván Márquez lo anunció, sin empacho alguno, en agosto pasado. Le quedó claro al país que este nuevo grupo estaba en plan de recuperar su capacidad de desestabilización a través de la recreación de una “Nueva Marquetalia” un eufemismo usado por su líder para no tener que recordarles con todas sus letras a sus compatriotas colombianos la época y el lugar del nacimiento de lo que fue un larguísimo episodio oscuro y doloroso del crimen guerrillero y la conversión de Colombia en un violento país orientado al tráfico de narcóticos.

Así que están de vuelta los crímenes, los secuestros, los ajusticiamientos, la compra de conciencias, los chantajes, la extorsión, todo unido al negocio de la droga. El solo encabezamiento de este clan guerrillero por parte de uno de sus más tristemente afamados, eficientes e inmorales dirigentes lo que augura no es bueno. Otro frente de estos disidentes, el de Genil Duarte, lo que le agrega es más virulencia y complejidad al asunto.

Con otras palabras, es eso lo que concluye la Fundación Insight Crime en un estudio titulado “Crónica de una amenaza anunciada”. Esta institución prevé varios cursos de evolución de este fenómeno de los disidentes farianos: desde una posible desaparición inercial y gradual, pasando por un eventual escenario de control estatal eficiente de este nuevo género de insurgencia y de crimen organizado, hasta el último que es el del nacimiento de una federación criminal regada por toda Colombia atendiendo cada grupo a un líder diferente con criterios y procedimientos bien singularizados.

Lo factual es que la existencia de las disidencias en fase de organización criminal, agregada al accionar de los Grupos Delictivos Organizados -GDO- y Grupos Armados Organizados -GAO- a lo que contribuye, además de generar un ambiente de zozobra en el país, más en el ámbito rural que en el citadino, por ahora, es a entorpecer el proceso de pacificación que debería ser la resultante de los Acuerdos de Paz que ya llevan tres años tratando de ser instrumentados con éxito muy parcial. Sin decir que influyen, igualmente, en la determinación de las prioridades del gobierno de Iván Duque quien - no hemos cesado de reiterarlo- tiene el plato muy lleno de dificultades.

El Centro Iberoamericano de Estudios Internacionales en un reciente papel titulado “La amenaza de las disidencias de las FARC EP” apuesta a un desarrollo desordenado pero poderoso y voraz de estas nuevas actividades que se desarrollarán sin un liderazgo único y atendiendo a únicamente a consideraciones de lucro lo que apuntalará las economías ilegales en los cuatro costados del país vecino. “Al no estar presente la gran estructura, los miembros residuales que no estén de acuerdo con las negociaciones pueden apropiarse de las rentas criminales como el narcotráfico y la minería ilegal, obteniendo mayores réditos”.

En todo caso, en el panorama Colombiano de los años a venir, no hay tal cosa como un discurso ideológico asociado a las ilegalidades, a los excesos y delitos de los rebeldes como si lo fue en su origen. Lo que tiende a consolidarse es un verdadero caos sobre el cual es preciso actuar más temprano que tarde.

Beatriz de Majo  
@beatrizdemajo
Desde España

domingo, 10 de noviembre de 2019

BEATRIZ DE MAJO:CRISIS DE APOYO POPULAR,COLOMBIA EN CÁPSULAS

La coyuntura política se deteriora crecientemente en Colombia.  

La población cada vez cree menos en el gobierno de Iván Duque y la guinda de esa torta la acaba de poner el Ministro de la Defensa con el caso de los niños abatidos – sin querer- por un bombardeo de las Fuerzas militares colombianas en San Vicente del Caguán.   

La existencia de ocho menores cuyas edades no figuraron en la lista de muertes guerrilleras, lo que sí había sido informado a la colectividad, fue lo que motivó la moción de censura que se emprendió en el Congreso en contra del Ministro de la Defensa. Este trágico episodio provocó la renuncia a su cargo de Guillermo Botero, el titular de la cartera, lo que, a la vez, destapó una nueva crisis de autoridad del gobierno de Iván Duque.   

Las Fuerzas Militares insisten, a esta hora, en que desconocían la composición del grupo que fue bombardeado y se escudan en el hecho de que de acuerdo al derecho humanitario un campamento de las FARC es calificado como un objetivo legítimo, donde la responsabilidad de los civiles muertos es de la guerrilla. Lo anterior puede ser cierto pero al fin, quien paga los platos rotos no es otro que el gobierno de Iván Duque, un mandatario que ya tiene el plato bien lleno con problemas de mucho calado que atender. Se habla de desgobierno, de estado fallido y los decibeles suben al calificar negativamente la totalidad de las acciones gubernamentales.  

Durante esta semana que pasó, en Colombia no se ha hablado de otra cosa que no sean las equivocaciones de esta administración mientras Iván Duque hasta ha sido calificado por algunos de sus detractores como el “peor gobierno que ha habido en la historia del país”. Es claro que a este equipo gubernamental le ha tocado, además del colosal drama provocado por la afluencia desordenada de dos millones de nuevos inmigrantes, continuar la batalla por la erradicación de los cultivos de droga y emprender una nueva y crítica batalla contra los Grupos Armados Organizados Residuales (GAO) como se califican a los grupos disidentes de las FARC. En medio de todo ello las fronteras y toda la geografía del país se le ha desacomodado y el tenor de los problemas ha crecido.  

El tema de la muerte de los menores le ha abierto la puerta a la crítica ácida de las izquierdas en favor de la población desvalida del interior, particularmente la indígena, y ha permitido poner de relieve como la política del gobierno en materia de control territorial está fallando por los cuatro costados. Realmente el país sí está sufriendo de un incremento sistemático de la desaparición y el asesinato de líderes sociales en todo el país por parte de mafias armadas. Se trata de inmensos territorios claves para el cultivo, procesamiento y tránsito de la cocaína que son controlados por grupos criminales armados hasta los dientes sin que el gobierno pueda actuar de manera eficiente, ni social ni militarmente, en estos inmensos enclaves del país. Ello ha ocasionado que existan vastos territorios en los que la autoridad sobre la población civil está en disputa entre el gobierno y sus militares y estas mafias.    

Ha sido muy elocuente ver a un debilitado Gustavo Petro atacando frontalmente al gobierno por su política de seguridad a raíz del supuesto desaguisado del Ministerio de la Defensa. Al fin lo que nos viene quedando claro es que las promesas de Iván Márquez y de un grupo de prófugos de la justicia de retomar sus armas se están cumpliendo.  

Ojala haya una reacción temprana del Palacio de Nariño para rescatar el control sobre el país porque el juego se les desordena cada día más. Mal puede el gobierno observar cómo se generan, como en los tiempos pasados, casos numerosos de “falsos positivos “  y ver a los militares efectuar asesinatos selectivos , mientras ambos critican muy duramente, en todos los foros, al gobierno chavista del vecino país y lo  califican de violador de derechos humanos.  

A nosotros venezolanos esta debilidad del otro lado de la frontera nos afecta de forma determinante. Los americanos sabrá Dios como están aquilatando al gobierno de quien, a esta hora, es su más estrecho aliado del Continente.

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1

lunes, 9 de septiembre de 2019

BEATRIZ DE MAJO: LA HORA DE DONALD TRUMP

La crisis colombiana es colosal. El país vecino no tiene un solo elemento de su dinámica que no deba enfrentar las dificultades que está produciendo la declaratoria de las FARC de estar determinada a volver a las andadas: la macro y la micro-economía, el desenvolvimiento social, la política interna y externa, la promoción de inversiones, la creación de un clima propicio a los negocios industriales, los del campo y los de los servicios, el control del hampa, la seguridad interior, la batalla contra el narcotráfico y la contención del terrorismo, las prioridades educativas, el ordenamiento territorial, la asimilación de las migraciones venezolanas. No existe resquicio del país vecino que no vaya a ser afectado por esta guerra que ha sido declarada desde su interior por parte un grupo sin moral y en perversa  alianza con el gobierno malandro de Nicolás Maduro.   

Para cualquier gobierno fuerte, la metástasis que se está reactivando dentro de sus entrañas representa un reto colosal. Para un gobierno débil como el de Iván Duque, esta diana anuncia un total colapso. Y no pareciera que ni del otro lado de la frontera, ni de éste, nos estamos tomando la coyuntura suficientemente en serio.  

Un agudo analista de los hechos de su país, el periodista colombiano Eduardo Mackenzie define la situación: “El incendio se extiende pero algunos no ven ni el humo. La situación actual es comparable a la que vivía Colombia en los peores tiempos de Tirofijo. Con un agravante: Tirofijo no tenía un Nicolás Maduro, es decir una dictadura comunista, respaldada por Rusia, China, Irán y Cuba y, sobre todo, con 2 200 kilómetros de frontera con Colombia y dispuesta a ayudarlo con todo. Existía la distante URSS, sí, pero hoy hay más financistas, redes y estructuras de coordinación anticapitalista que antes, que siembran la división. Cuando Caracas y La Habana vieron que el Grupo de Lima y el señor Trudeau se oponían “al uso de la fuerza  para forzar la marcha de Nicolás Maduro”, en febrero pasado, el castrismo recuperó la iniciativa.   

Si el efecto de esta nueva declaratoria de guerra es atroz para los neogranadinos, para Venezuela la consecuencia de la penetración de la subversión en nuestro territorio, de su alianza con el ELN y con otras formas de terrorismo es superlativa. La explotación del negocio del narcotráfico unido al soporte a actividades extractivas ilegales en nuestro suelo, terminarán de acelerar el caos que se viene gestando desde hace dos décadas con la ayuda de Cuba. El mismo servirá para atornillar en nuestro interior a este régimen que no cuenta con ningún otro refugio geográfico planetario para sobrevivir o para continuar con sus fechorías, y se convertirá en su  asidero económico indispensable, ahora que de la explotación petrolera venezolana no queda sino el bagazo.    

El asunto no es para ser visto de manera banal por ninguno de los dos lados de la frontera ni por parte de otros paises. Este eje del mal que acaba de recibir formal bautizo por parte de la insurgencia armada, se convertirá en un poderoso contrapeso a todas las iniciativas de salvamento y de paz que sean emprendidas por el gobierno de Colombia como de los esfuerzos libertarios del diezmado equipo de Juan Guaidó. Ahora sí que nos hemos transformado, Colombia y Venezuela, en un verdadero binomio destructivo, que sumará las fortalezas criminales que se han desarrollado de los dos lados del Arauca y las exportará al resto del subcontinente.   

Un solo elemento a favor de la independencia de estos dos países de estas fuerzas del mal tiene que ver con el sentido de urgencia que la alianza le imprime a acciones de terceros capaces de revertir el curso de desastre hemisférico que se está fraguando frente a los ojos del mundo.  

Ha llegado la hora de la acción y no de las declaratorias.La última palabra la tendrá, por cierto, la América de Donald Trump     

Beatriz de Majo 
@beatrizdemajo1

lunes, 5 de agosto de 2019

BEATRIZ DE MAJO: URIBE TRAS BAMBALINAS

Hagamos memoria: una vez aprobado el Pacto para la Paz de Colombia negociado y convenido en La Habana en el 2016 entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la cúpula de las FARC , el país tuvo la ocasión de pronunciarse sobre el mismo en un referendo. Los colombianos decidieron con el 50,2% de los votos rechazar los acuerdos de paz.  

Hoy es posible decir que fue este rechazo uno de los principales componentes de la victoria en las urnas del presidente Ivan Duque. Se pensaba, en aquel entonces, que un nuevo gobierno podría modificar la Justicia Especial para la Paz, esa especie de engendro legal que colocaba del lado de los criminales todas las facilidades para que sus destrozos fueran puestos de lado primero y olvidados después.   

Un único y tímido intento de hacer ajustes a este esquema legal, de parte del recién electo Iván Duque dio al traste con los deseos de al menos la mitad del país. El presidente, muy debilitado por ese fallido esfuerzo, no encontró otra vía sino la de seguir adelante, conseguir los recursos y sancionar la Ley con lo cual se abrió entre él y su partido una importante grieta. 

Hoy el Centro Democrático con Alvaro Uribe a la cabeza vuelve por los fueros y reaviva la diatriba con respecto a la inconveniencia de los beneficios que la justicia transicional les otorga a los insurgentes de las FARC, solo que ahora la vía parece ser otra.   

El Expresidente Uribe y la Senadora Paloma Valencia anunciaron hace dias un proyecto de reforma constitucional que llevaría como fin la creación de una sala especial dentro de las JEP cuyo único propósito sea hacerse cargo de los juicios a los miembros de la Fuerza Pública y al estudio de los delitos cometidos por ellos dentro del marco del conflicto. 

El esquema que proponen luce bastante alambicado y las posibilidades de éxito son precarias porque la paz de la Habana y la JEP como su instrumento, tienen sus defensores y el gobierno es débil en apoyos parlamentarios. Conociendo a Uribe como uno de esos batalladores que no dan su brazo a torcer con facilidad, es necesario imaginar cual otra intención estaría animando al tesonero ex mandatario. 

Algunos avanzan la tesis de que Uribe pudiera hacer de este tema del rechazo a la JEP un elemento clave de la campaña de las elecciones regionales. Y es que alli se decidirán los ciudadanos que ocuparán 1101 alcaldías, 1102 concejos municipales, 32 asambleas departamentales, y 6 mil juntas administradoras locales. En la contienda electoral de octubre se juega la consolidación de una base territorial necesaria para acceder al Gobierno en 2022, con actores e intereses distintos a los de las elecciones nacionales.  

Este es, sin duda terreno fértil para desempolvar nuevamente el tema de la equivocada Justicia para la Paz porque es en cada región del interior del país donde más se viven  las distorsiones del retorno del país a la paz prometida y las tropelías cometidas por los efectivos  de las FARC, por su disidencia, por el paramilitarismo. En las regiones las dinámicas ilegales y del conflicto armado tienen un impacto muy superior a las ciudades así como el protagonismo de la criminalidad que es la fecuente resulta  de la instrumentación de la Justicia transicional. 

Especulación o certeza, lo que es claro es que el tesonero Alvaro Uribe no da puntada sin dedal y que con un Duque débil en el poder alguien tiene que sostener el timón con fuerza. 

Beatriz de Majo 
@beatrizdemajo1 
Caracas- Venezuela

lunes, 1 de julio de 2019

BEATRIZ DE MAJO: ESCRUTINIO A LA ERA DUQUE.

A los 100 días de comenzar su gobierno ya Iván Duque se veía afectado por una importante caída de popularidad, lo que no  resulta extraño en todo gobernante que se inicia y no consigue llenar con ejecutorias muy rápidas las expectativa de sus votantes,  ni consigue desafiar el rechazo de los electores que no habían depositado en él su confianza. Nos toca recordar que su cuesta era harto empinada desde el punto de vista de opinión en el momento de su toma de posesión, ya que inició su mandato con el voto de apenas poco más de uno de cada dos de sus compatriotas. 

Las encuestas mostraban en septiembre una desaprobación en un alto nivel. A uno de cada tres colombianos no le gustaba el rumbo que llevaba su gestión. Ese rechazo se había tornado mucho mas grave para la última medición de fin de 2018. De hecho, se había duplicado para alcanzar a 64% de sus compatriotas que no le apoyaban. Mientras tanto, también la aprobación se caía también a la mitad al pasar de 54% a 28%.  

La reforma tributaria, es decir, el aumento de los impuestos, y otros colaterales como las manifestaciones estudiantiles lo golpearon duramente. El costo de la vida del hombre de a pie fue otro de los temas en los que la ciudadanía se mostró en desacuerdo porque consideraban que su calidad de vida había desmejorado.   

Falta de liderazgo, decían muchos. Los gobernantes no tenían claro a donde llevada este jefe de gobierno al país. La batalla de la lucha contra la corrupción la perdió el gobierno a nivel del Congreso y ello recibió una fuerte penalización en el terreno de la solidaridad con el gobernante. Sus mismos correligionarios en zonas típicamente uribistas, como Antioquia y el Eje Cafetero, le dieron la espalda porque seguramente esperaban mucho y no consiguieron tanto.  Total que así fue como se adentró en este año el Presidente actual.   

Ya para estas alturas, un año después de su entrada en el Palacio de Nariño, ya las expectativas se han moderado y han intervenido otros factores para evaluar su gestión. Su rechazo no se ha modificado demasiado y preocupa que en el estrato etario más joven, el Presidente, el más joven que haya accedido a la presidencia de su país, no las tiene todas consigo. Pareciera que el funcionario es más evaluado por su carácter que por sus ejecutorias, porque lo que si es cierto es que el hombre ni es aguerrido como Alvaro Uribe ni contundente frontal como Juan Manuel Santos.  Así lo valoran sus coterráneos como un individuo algo soso. Sin embargo ello es más una cuestión de estilo que de capacidad.  

Por fortuna Fedesarrollo acaba de mostrar sus índices más recientes. Según el reporte, el índice de confianza industrial se ubicó en 7,1 %, cifra que evidencia un aumento respecto a mayo de 2018, cuando aún Duque no era presidente. El índice de confianza comercial no se ha deteriorado desde entonces, lo que hace pensar que los empresarios grandes y pequeños aun le están dando una oportunidad al nuevo mandatario. Que los encuestados piensen que las condiciones económicas actuales son desfavorables en un 26% no ha cambiado mucho de lo que es tradicional en las evaluaciones del sector de negocios. Lo cierto es todo puede mejorar.  

Bogotá sigue siendo el tinglado de la batalla política por su sucesión desde el primer día. El Presidente es demasiado conservador para el gusto de los capitalinos.  Petro le late en la cueva pero aún le late echado y en la espera que los asuntos críticos que atiende el gobierno le hagan crisis, lo que no es imposible por la difícil coyuntura en que coloca a Colombia el drama de la migración venezolana.   

Asi que el escrutinio de la actuación presidencial no es ni tan mala ni tan buena para esta hora. Pero dadas las difíciles situaciones heredadas de la anterior administración, el colosal problema político de los detractores a la JEP, la gran batalla por librar en torno a la seguridad ciudadana, la reinserción de los guerrilleros pacificados, la invasión de un numerosísimo contingente de venezolanos sin recursos, no es de extrañar que el desencanto se muestre.

Beatriz de Majo 
@beatrizdemajo1  

viernes, 1 de marzo de 2019

BEATRIZ DE MAJO, VENEZUELA, TIERRA FÉRTIL PARA EL CRIMEN


Un reciente trabajo de investigación de Crisis Group en su capítulo Venezuela, una de las organizaciones no gubernamentales dedicada a prender las alarmas ante situaciones susceptibles de crear condiciones de guerra, asegura que las bandas criminales originarias de Colombia han encontrado asiento en 13 de los 24 estados de nuestro territorio. Ocupados hasta la coronilla como estamos, con la dramática situación nacional que se expresa, sobre todo, en desabastecimiento de alimentos y de medicinas, no le hemos dedicado el tiempo y la atención que amerita este alarmante informe, que por suerte, sí ha sido espulgado con detenimiento en la vecina Colombia.

El trabajo de investigación hace énfasis en un tema vital para Venezuela. La explotación de oro en el sur del país, un asunto del que se sabe poco pero que es de importancia vital para el sostenimiento de buena parte de la cúpula de las fuerzas armadas del gobierno de Nicolás Maduro. Pero la lucha por el control de esta explotación no ocupa solo a los militares y al crimen organizado. Es un tema que ha captado la atención de las guerrillas colombianas, el ELN y las FARC. El ELN es el gran protagonista.

Alli hay una suerte de complicidad activa entre los mineros, las guerrillas y las fuerzas armadas en todos sus niveles que es lo que permite que la actividad extractiva y de comercialización subsista. El soborno de quienes deberían vigilar la zona se ha vuelto común de cara a la Guardia Nacional. Con ello se logra que miren hacia otro lado los encargados de vigilar la región. Pero el perverso efecto de los irregulares colombianos va más allá de controlar el lucrativo negocio de la minería ilegal. Su fuerza es tal que han ocupado los espacios de los sindicatos del crimen venezolanos que ya operaban desde antes en la región. Les han ganado la batalla. Y de todo, lo peor es que han armado un corredor transversal que va de oriente a occidente de Venezuela para el transporte del producto de la minería y de la droga.

En definitiva, la desatención de parte del gobierno de esta penetración del ELN y de los eyectados de las FARC ha permitido que crezca un cáncer en las entrañas venezolanas que cada día será más difícil controlar y erradicar. Habría que preguntarse si esta contaminación no ha sido deliberadamente permitida. De acuerdo al reporte mencionado, el ELN “controla las estaciones de radio, influye en el currículo de las escuelas rurales y está estrechamente vinculado con políticos locales. E incluso se informa que existe un campamento del ELN en la Sierra de San Luis, que se encuentra entre los estados Lara y Falcón, a 30 km de la costa del Caribe, una ubicación estratégica que podría, en teoría, garantizarles el control sobre las rutas de tráfico hacia el Caribe holandés”. Es decir todo hace pensar que no es que la insurgencia ha estado ocupando espacio en Venezuela gracias a la indiferencia de nuestras fuerzas armadas. Habría que pensar que se les ha facilitado su quehacer en suelo patrio.

El que los grupos indígenas de la zona estén continuamente amenazados por estos elementos es apenas la primera de las consecuencias. Hay otras, las que derivan de la explotación ilegal del oro y del coltán, que son consecuencias altamente lesivas del patrimonio venezolano mientras se han convertido en focos de violencia muy peligrosos no solo para Venezuela sino en la región amazónica en su conjunto. Existen en plena selva tropical de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, 245 enclaves de extracción no autorizada de oro, diamantes y coltán y hay 30 ríos donde la actividad minera ilegal es cosas de todos los días. ¿Cuántos de ellos tendrán un componente ideológico para hacerlo aún más destructivo? Porque hay que estar claro en que Venezuela para la guerrilla colombiana no es solo un refugio. Es un enclave ideal para financiar todas sus actividades, consolidar su autoridad y expandir su credo revolucionario. En esa tarea, los elenos han conseguido capturar la atención y la solidaridad de ex miembros de varios frentes de las FARC, lo que hace aún más complejo el panorama.

Si en Colombia, el control del accionar y del avance de los insurgentes ha sido una cuesta muy empinada a lo largo de medio siglo, en Venezuela , donde cuentan con las facilidades que les ofrece un gobierno corrupto y comprometido con las ideologías de ultraizquierda, la inserción de estas fuerzas terroristas será un juego de niños.

Es preciso tomar conciencia del tumor que esto representa y de la atención que debe recibir del nuevo gobierno más temprano que tarde.

Beatriz DE Majo
@beatrizdemajo1

viernes, 11 de enero de 2019

BEATRIZ DE MAJO, REMESAS: APRENDER EN CABEZA AJENA, COLOMBIA EN CÁPSULAS


Colombia nos pisa los talones en materia de expatriados. Venezuela hace rato que sobrepasó la cifra de 5 millones de compatriotas emigrados aunque Nicolás Maduro se esmere en afirmar que el éxodo de los nuestros no pasa de ser una falaz y perversa estrategia de parte de los enemigos de la revolución. La gran diferencia radica en que hacen años que el número de los neogranadinos fuera de las fronteras del vecino país se detuvo y la nuestra no parará de crecer hasta que el país se haya vaciado.

El tema es importante porque sus nacionales se han convertido en una significativa fuente de ingresos para el país. La cifra quita el habla. Para fines de 2018 Colombia recibió un monto de remesas provenientes de los suyos que sobrepasó los 6.000 millones de dólares. Ello es más 500 millones de dólares más elevado que lo que los colombianos enviaron al terruño en el año anterior de 2017.

Dos cosas nos animamos a observar. La primera es que aunque la cifra es abultada, ella no es, ni de lejos, el más importante ingreso colombiano. Los dólares que reciben en la patria de al lado de sus connacionales representan a esta fecha apenas poco menos del 2% del PIB del país.

La segunda es que los colombianos han pasado a ser una masa laboral de importancia relativa en los países a donde han acudido a refugiarse en masa. Ellos son Estados Unidos y España, en menor medida. Estados Unidos es conocido por el bajo desempleo que exhibe la masa de trabajadores inmigrantes siendo los colombianos una de las nacionalidades favorecidas de esta situación. Su tasa de desocupación está en 4,1%.  

Así pues, el crecimiento del empleo de los colombianos en el mundo debe estar contribuyendo sensiblemente a la expansión del volumen de las remesas. Hasta allí podríamos pensar que una comparación con el caso de Venezuela tiende a favorecernos por la preparación técnica y profesional que exhibe el expatriado nuestro, por el carácter trabajador de nuestros nacionales y porque nuestros criollos, en un número considerable, están teniendo la inteligencia de asentarse en países con economías o bien sólidas, o con tendencias expansivas.

Una de las primeras cosas que es posible concluir de la comparación entre los dos países es que Venezuela pudiera estar siguiendo el camino de Colombia en aquello de que a los emigrados la vida de trabajo en el exterior les permite transferir al terruño sumas de dinero que sirven para el sostén de los suyos en la patria que dejaron atrás. En el caso venezolano esto es mucho más elocuente ya que la paridad del bolívar con respecto al dólar se ha deslizado de una manera tan brutal que, hasta el presente, con pocas divisas giradas desde el exterior resulta posible no ayudar, sino mantener, a las familias que permanecen en Venezuela.

La gran diferencia radica en que mientras en Colombia las divisas entran por los caminos regulares de la banca o de empresas para-bancarias como Western Union entre otras, en Venezuela de las operaciones de cambios no quedan registros por que ingresan por los “caminos verdes”. Los entendidos aseguran que 2.000 a 3.000 millones de dólares han sido cambiados en 2018 para este fin de mantenimiento familiar. 

Datanálisis ha asegurado que ya casi el 10% de la población recibe dinero proveniente de otros países y algunos expertos observadores de la dinámica económica ubican este porcentaje en el doble. El caso es que los órganos de medición internacional son del criterio que Venezuela se convirtió y sigue siendo el primer país tenedor de divisas privadas de Latinoamérica en el exterior.   
  
El gran problema para Colombia viene del hecho de que en los últimos tiempos los expertos en migraciones masivas consideran que las cifras de remesas que exhibe Colombia deben estar seriamente contaminadas con actividades “non sanctas”, ya que su crecimiento y su volumen está bastante por encima de montos razonables. Dice un artículo publicado en la Revista colombiana Dinero que “en efecto, las cifras del Banco Mundial indican que el crecimiento de remesas de 15,7% esperado para este año en Colombia supera el promedio de América Latina, que sería de 9%.

Y a esto sí que debemos tenerle un pánico reverencial. A que los flujos de dinero para un aparente fin familiar válido escondan dineros mal habidos como el tráfico de narcóticos o la repatriación de montos productos de la corrupción. El caso es que las remesas de los colombianos a su país contienen elementos dignos de observación y de estudio porque las cifras se van exponenciando, año a año, por razones no particularmente ortodoxas.

De esa evolución tenemos bastante que aprender. Una lupa debe ser puesta sobre las remesas de los nuestros porque ellas se mueven en el terreno de lo subrepticio. Este hecho puede ocultar cualquier género de indeseables desviaciones.

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo1

viernes, 10 de febrero de 2017

BEATRIZ DE MAJO, "SE PRENDIÓ EL VENTILADOR".

COLOMBIA EN CÁPSULAS

Mientras en Venezuela nadie investiga nada en torno a las comisiones que habría pagado la transnacional Odebrecht en nuestro suelo para conseguir favores en la adjudicación de contratos, en Colombia se ha convertido en un quebradero de cabeza legal y en un drama político de envergadura el establecer la verdad en torno a las acusaciones de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero que rodean a las contrataciones de la empresa. 

No es tarea sencilla la de la investigación en Colombia de los tentáculos de Odebrecht que habrían manchado las manos de empresarios y funcionarios desde el 2009 hasta el 2014, o incluso desde antes, en el cuarto de siglo de permanencia que ya llevan trabajando en el país de al lado. Son 11 las líneas de investigación que actualmente están en curso, de acuerdo a lo señalado por el Fiscal General del país Néstor Humberto Martínez con lo cual ha conseguido poner de relieve la existencia de todo un entramado corrupto con ramificaciones de todo género que alcanzan a intermediarios lobistas o representantes de la empresa en el país, a funcionarios públicos de las instituciones que otorgaron contratos a la firma, a políticos con capacidad de motivación de decisiones para favorecer a la empresa y a agentes de los partidos políticos que recibieron fondos para la financiación de las campañas presidenciales. 

Es que 11 millones de dólares, lo que es el monto reconocido por la empresa para las operaciones de intermediación en Colombia, dan para mucho. Pero así como Odebrecht se ha puesto en evidencia por estos manejos turbios y delitos de corrupción que la descalifican a futuro, hay que decir que en Colombia la fiscalía se ha estado tomando en serio la tarea de meterle la lupa al intrincado mar de negociaciones que se dieron para que la empresa se alzara con jugosos beneficios a través de contrataciones públicas mil millonarias.

Al Fiscal no le ha temblado la mano a la hora de investigar en profundidad no solo aquellas operaciones que se tradujeron en la ejecución de obras de gran calado durante los gobiernos de Juan Manuel Santos. También le han hincado el diente a actividades corruptas que tenían por finalidad asegurarse simpatías políticas útiles a futuro. En este particular terreno han surgido acusaciones de coimas en contra de gentes del gobierno actual involucrados en su segunda campaña electoral como de personeros del partido opositor Centro Democrático para la campaña de su rival Oscar Ivan Zuloaga.   

Las pesquisas van a ser intensas y los resultados dependerán de lo intrincado de la red armada para materializar cada uno de los sobornos, lo que en cada caso respondió a una estructura diferente. Empresas constituidas en Panamá, Bancos ubicados en Andorra, arquitectura financiera estructurada a través de China, operaciones falsas armadas por prestigiosos bufetes de abogados, fueron algunos de los instrumentos creados para blanquear los pagos. A todos ellos el Fiscal Martínez les sigue y seguirá la pista hasta dar con los autores e intermediarios.

De todo lo anterior llama la atención la diligencia de la fiscalía en desentramar este conjunto de visibles hechos delictivos que, sin duda, tienen como artífices a altos personajes públicos, a destacados profesionales y a iconos sociales y políticos del país vecino. Es temprano aun para determinar cómo actuará la justicia frente a ellos. Lo que es ejemplarizante es que al contrario de lo que nos ocurre en esta Tierra de Gracias, en Colombia si se hayan decidido a verle la raíz al problema para poner en claro hasta donde llegó Odebrecht en su gesta corruptora y a proceder a castigar con el peso de la ley.


El ventilador ya se encuentra prendido.  
Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@BeatrizdeMajo1
Internacionalista
El Nacional
Miranda - Venezuela

domingo, 15 de enero de 2017

BEATRIZ DE MAJO, HASTA EL 2056, CASO COLOMBIA,

COLOMBIA EN CÁPSULAS

Una de las prisiones de mayor seguridad en EEUU se encuentra a 15 horas de trayecto por carro desde Tucson en Arizona. En ADX Florence está confinado desde hace 11 años Simón Trinidad, uno de los más sangrientos guerrilleros colombianos. El antisocial miembro de las FARC en sus altos niveles, con un prontuario inenarrable de delitos en Colombia, fue extraditado en el año 2004 a Estados Unidos durante la administración de Alvaro Uribe. 

Los cargos tenían que ver con tráfico de drogas y lavado de activos aunque en su haber se encontraban atentados y asesinatos de todo tipo y color. Sin embargo, su reclusión en esta cárcel de máxima seguridad tiene como causa inmediata el secuestro en 2003 de tres contratistas norteamericanos en suelo colombiano. 

Por este delito, Juvenal Ovidio Ricardo Palmera Pineda recibió una sentencia condenatoria de 60 años de cárcel. En las últimas semanas y bajo el cobijo del Proceso de Paz tramitada por el Presidente Juan Manuel Santos, se estovo gestando todo un movimiento para conseguir un perdón presidencial en los Estados Unidos para el guerrillero que permita su excarcelación. 

Quienes un primer lugar han adelantado las gestiones son los propios guerrilleros, entusiasmado por el resultado “positivo” de las conversaciones que tuvieron lugar en La Habana. Paralelamente quienes velan por el futuro de las instituciones en Colombia, también armaron una agresiva campaña encaminada a llamar la atención mundial sobre tal desaguisado. 

Por fortuna, la agenda del Presidente Barack Obama no pudo ser perforada por quienes han cabildeado a favor del perdón de Trinidad y el reo deberá cumplir una condena cuyo fin tendrá lugar en el año 2056. Lo que es seguro es que un presidente como Donald Trump no prestará oídos a tales cantos de sirena.
                                      
Otro que no parece entender la clase de juego que se juega en Colombia es el Presidente Francois Hollande. En Colombia se espera su visita entre el 22 y el 26 de este mes y, dentro del equipo presidencial, se acaricia la idea de que el mandatario pueda visitar uno de los centros de reagrupación de las FARC para el proceso de entrega de armas que está previsto en el acuerdo firmado por el gobierno de Juan Manuel Santos y la cúpula guerrillera. 

Francia ha sido uno de los países que ha seguido y secundado al presidente Santos en estas tratativas de paz. El país galo, además ha aportado unos 17 millones de Euros al Fondo Europeo en favor de la Paz colombiana. Sin embargo, ante el magro nivel de apoyo alcanzado por este acuerdo en el reciente plebiscito colombiano- recordemos que el mismo no consiguió la mayoría necesaria del electorado- la máxima autoridad gubernamental debería pisar con pies de plomo antes de irse a compartir un confite con los guerrilleros. 

A título informativo, es bueno tener presente que de todo el contingente guerrillero estimado en mas de 12.000 hombres, serán congregados unos 6.000 combatientes en 26 zonas que están en preparación. No se sabe aún cual será el destino de cerca de la mitad de la fuerza guerrillera, por lo que la prudencia aconsejaría esperar a que se haya dibujado un panorama más claro acerca de su destino y, lo que es más sensato, Francois Hollande debería tener como contraparte en Colombia a su par a la cabeza del Estado y no a los criminales que tuvieron que ser desactivados en el proceso pacificador que aun da sus primeros pasos.


Sobre la doble moral del presidente francés ha escrito el periodista Eduardo Mackenzie: “Si bien Francia lucha contra el terrorismo islamista con medios militares, tanto en Francia como en Siria-Irak, y mediante el desmantelamiento policivo-judicial de las redes yihadistas durmientes en Francia y Europa, no se entiende por qué el líder socialista francés  aceptó desde hace cinco años que el gobierno de Juan Manuel Santos negociara e hiciera graves concesiones institucionales al narcoterrorismo de las Farc.” 

Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@BeatrizdeMajo1
El Nacional
Miranda - Venezuela

viernes, 22 de abril de 2016

BEATRIZ DE MAJO, LAS NEBULOSAS FINANZAS DE LAS FARC.

Una gran turbulencia han levantado el Colombia las afirmaciones de algunos medios de comunicación, como la revista británica The Economist, en torno a la fortuna que eventualmente manejaría el grupo guerrillero en proceso de negociación de la paz del país vecino.

 Otros medios también se han adelantado a señalar las cifras de ingresos que los guerrilleros obtendrían anualmente del negocio de la droga. “Insight Crime” es una de las que afirma que un monto cercano a los 200  millones de dólares les quedaría cada año  a los guerrilleros del manejo del negocio de la droga.  La revista británica también da por correctos los más de 10.000 millones de dólares que las FARC manejaban patrimonialmente a inicios de esta década.
El vocero de los alzados en armas asegura, mientras tanto, que las FARC  son pobres de solemnidad mientras siguen apareciendo, en países del continente, importantes trazas inmobiliarias que vendrían quedando de los fondos manejados por la organización. Esta publicación afirma que “los analistas financieros piensan que buena parte de los fondos de origen criminal de las FARC, han sido invertidos en Colombia, en compañías de transporte, propiedades rurales y hasta en el mercado de valores. Parte de ello posiblemente ha sido enviado al exterior a países como Costa Rica, Venezuela, Ecuador y Panamá”.  
Sn duda que las finanzas de la organización guerrillera es una ciencia inexacta y nebulosa, pero numerosas publicaciones han investigado el tema e instituciones privadas como el Consejo para las Relaciones Externas de los Estados Unidos le han dedicado talento a acercarse a sus números. 
Hace apenas 7 años el gobierno americano reportó que más del 50% de la cocaína exportada a los Estados Unidas venía de la organización de las FARC en Colombia cuando identificó muchos de sus actores y en alguna ocasión el Ministro Juan Carlos Pinzón se refirió  la masa manejada por las FARC en 3.500 millones de dólares.
La pregunta a responder es la de lo que ocurrirá con los capitales provenientes de todas las actividades criminales manejados por los irregulares, una vez que la paz haya sido acordada, hacia donde se dirigirán las investigaciones formales del gobierno y cuál será el destino de los capitales incautados, si ello ocurriera.   
Dice The Economist en su entrega de la semana pasada,  que el costo de la implementación de cualquier acuerdo de paz, lo que incluiría el desmontaje de la red de minas y la reparación de infraestructura, debe estar en el rango de 15.000 a 30.000 millones de dólares en la próxima década. “La fortuna escondida de las FARC debería pagar una tajada grande de estos requerimientos”, asegura el semanario.
¿Cuando de esto se está ventilando en La Habana?
    ¿Qué es lo que hace que el ánimo de Juan Manuel Santos no se doblegue ante todas las adversidades que rodean el proceso de paz liderado por él?. ¿Que saben él y el conjunto de profesionales que lo rodean en esta tarea que no conseguimos ver los observadores de unas  negociaciones, que aparecen  torcidas por todos los lados y que mantienen en un rango tan bajo la favorabilidad del presidente de Colombia?.
Alguien  con buen tino hacía referencia al hecho de que dentro del electorado de su país el presidente se va acercando, a pasos acelerados, a un índice de aceptación cercano a las de las FARC, que, por fortuna solo alcanza 3%. Pero su tenacidad sigue siendo proverbial.
Se pregunta uno si es políticamente correcto, jurídicamente válido y moralmente sostenible que un gobernante con un apoyo popular tan exiguo como el que alcanza hoy el Presidente de Colombia, enarbole una bandera tan determinante para el futuro de su país y se empeñe en conseguir sus propuestas a troche y moche y en rediseñar una nueva sociedad que incorpore a los criminales,  sin la  manifiesta aprobación de sus connacionales. La últimas encuestas estiman que el índice de apoyo del mandatario es cercano a 11%.
Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@beatrizdemajo
El Nacional

Miranda - Venezuela

viernes, 1 de abril de 2016

BEATRIZ DE MAJO, NUEVO CIRCO: TRATATIVAS CON EL ELN.COLOMBIA EN CÁPSULAS

Hay que tener mucho valor para armar un nuevo proceso de paz, esta vez con la sanguinaria fuerza terrorista del ELN y de la mano del gobierno de Venezuela, cuando se cuenta solo  con 13% de popularidad. Y más que nada,  cuando una parte sustantiva de la caída  del arraigo del presidente Juan Manuel Santos  está siendo motorizada por los fracasos y equivocaciones de la negociación de paz con las FARC que tiene lugar en La Habana.

¿Tiene sentido comenzar un nuevo proceso sobre la base del cuasi fracaso de las tratativas de las FARC o lo que sería sensato es darle a este movimiento irregular un trato íntegramente  diferente? Si la solidez y capacidad de acción  de las fuerzas militares regulares colombianas  es la que el gobierno asegura, lo que tendría sentido es el debilitamiento y la aniquilación militar de los elenos y no repetir la experiencia nefasta de negociación con la otra guerrilla. En el caso de las FARC se habla de un componente subversivo de 8000 efectivos mientras que en el caso del ELN sus integrantes se cuentan en cerca de 3000.
Tiene razón Alvaro Uribe cuando asevera que es incierto el resultado de estas nuevas conversaciones si ellas tienen lugar en medio de las actuaciones criminales de los insurgentes de este grupo, las  que nunca han sido detenidas. Ni siguiera el gobierno sabe con exactitud el numero de secuestrados que en este momento mantiene el ELN tal como lo señala un excelente trabajo publicado ayer viernes por el principal  periódico de Medellín, El Colombiano, y como ha sido reconocido por el Jefe de la negociación Frank Pearl.  El periódico paisa asevera que de acuerdo a los datos de la Fiscalía neogranadina los militantes de ese grupo ilegal son investigados por 4.894 secuestros, 930 reclutamientos ilícitos, 5.391 homicidios, 2.989 desplazamientos forzados y 87 casos de violencia basada en género. Otras fuentes han informado que más bien el número de plagiados se acerca a 7000 ciudadanos.
 ¿Cómo puede, entonces, convertirse en  un requisito del Presidente de la República, la liberación de los secuestrado si el negociador oficial no cuenta con elementos para poder determinar con precisión cuantos de los retenidos están siendo considerados?  Si la fortaleza de los subversivos es justamente la amenaza que representa para la sociedad sus continuas actuaciones criminales, ¿no es ingenuo pensar que su principal arma de guerra puede ser entregada a la contraparte antes de sentarse a conversar?
Lo cierto es que no son buenos los augurios para el proceso de paz que el gobierno del país vecino está anunciado con  tanta fanfarria al cual le hace coro el gobierno de Venezuela. Que este nuevo proceso se inicie en el momento en que más se cuestiona la negociación  que ya está en curso, apenas nos hace pensar que hay aquí una maniobra de distracción del gobierno del malestar que está generando el proceso con las FARC entre la población colombiana y de las imputaciones que se le hacen al mandatario de haber priorizado los temas de las negociaciones  paz por encima de cualquier otro, lo que ha deteriorado significativamente la calidad de vida en Colombia. Nos tendremos que hacer a la idea de un nuevo circo negociador, mientras el país colombiano continúa con sus dramas económicos y sociales  a cuestas, y la popularidad del presidente recibiendo palo.
Si. Hace falta tenacidad y algo más para involucrarse en un nuevo proceso de paz sin tener éxito que exhibir del  anterior. Por otro lado, haberse buscado al gobierno de Venezuela de aliado en esta presidencial gesta heroica, equivale a poner a “zamuro a cuidar carne”.  Pero este tema es tan grueso y la torpeza tan mayúscula, que le reservaremos el especio de nuestra entrega del sábado de la semana que viene.
Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@beatrizdemajo
El Nacional

Miranda - Venezuela