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lunes, 20 de julio de 2020

OSCAR ARNAL, LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD



El 14 de julio de 1789 el pueblo francés, alentado por sus líderes, tomó la fortaleza y prisión de La Bastilla en París. Es el inicio de la Revolución Francesa lo que va a cambiar la política y la sociedad del mundo occidental bajo las consignas “libertad, igualdad y fraternidad”. Es orgullo nacional que el nombre de Francisco de Miranda se encuentre en el arco de triunfo de París.


La ilustración europea sirvió de base a las nuevas ideas republicanas. El absolutismo sufrió un duro golpe y las monarquías comenzaron a eclipsarse de manera progresiva. La razón, fundamento de las nuevas ideas, estimuló un estado nuevo donde la soberanía ya no estaba en la cabeza del monarca, ni tenía un origen providencial. La soberanía, que significa el máximo poder, pasó de una persona a una asamblea y al pueblo.

La tesis de la autonomía de los poderes y del balance que debe haber para que se controlen unos a otros fue tomando cuerpo. A un pasado lleno de figuras caudillescas le sucedió un presente más institucional.

Hoy Venezuela está sufriendo debido a que la tesis del estado republicano ha sido destrozada. Debemos inspirarnos de nuevo en esta gloriosa gesta y en todo un movimiento que generó también las independencias del nuevo mundo. En Venezuela la falta de controles institucionales permitió: la debacle de PDVSA, empresa que ha bajado su producción en más de tres millones de barriles diarios; que el T.S.J. pasara al control del Ejecutivo; que el parlamento fuera declarado en desacato permanente; que se anulara el revocatorio a mitad del periodo pasado, cuando la oposición había recogido las firmas; la persecución de dirigentes opositores, incluyendo a los diputados a los que se les ha violado su inmunidad y los presos políticos…

En medio de esta situación hay que reconocer actuaciones como la del embajador francés Romain Nadal, quien además de presentar una excelente agenda social y cultural ha sido un baluarte en la lucha por los derechos humanos y ha insistido en la tesis del gobierno de emergencia, salvación y unidad nacional para salir de la crisis política y humanitaria en la cual vivimos. El apoyo decidido de la comunidad internacional es vital para que en un plazo perentorio se puedan realizar elecciones presidenciales libres, mientras opera un gobierno de salvación nacional.

Oscar Arnal 
oscar.arnaln@gmail.com
@OscarArnal 

martes, 23 de junio de 2020

CARLOS PADILLA, LA POLÍTICA Y LA LIBERTAD

Una manera de entrenar lo boxeadores es "haciendo sombra" es decir pelean contra su sombra. Nosotros no lo debemos hacer pues nos cubrirán las tinieblas.  

En el devenir de los tiempos podemos encontrar el enfrentamiento ente el poder y la libertad.  

Definida la libertad como la facultad o capacidad del ser humano de actuar según sus valores, criterios, razón y voluntad sin ser coaccionado o estar sometido a lo que ordene otra persona o institución siempre y cuando se respeten los derechos iguales que también tienen los demás, En su base lo que está es el respeto por el individuo, y el respeto a su capacidad de tomar decisiones acertadas para su propia vida o de ser responsable por sus errores.  

En su contra parte se encuentra el poder, que según la nota de. Wikipedia que asumimos desde el punto de vista de las ciencias sociales es la capacidad de un individuo para influir en el comportamiento de otras personas u organizaciones sociales. El término "autoridad" se usa a menudo para designar al poder cuando es percibido como legítimo. El poder puede ser considerado injusto. El poder político es la lógica del ejercicio de las funciones por parte de las personas que ocupan un cargo representativo dentro del gobierno. Generalmente, este influye en el comportamiento, ya sea en pensamiento o en el actuar de una sociedad. Es legítimo cuando es elegido conforme a las leyes del país.     

La dicotomía implica que se tiene la libertad para vivir como uno decida, y puede, respetando el derecho de los demás o se le concede a otro, u otros, facultades de obligar a los demás, mediante el uso de la fuerza para que actúen de forma diferente a lo que ellos quieran. En la mayoría de los casos ese poder reside en una oligarquía política que lo detenta y su periferia que se beneficia del poder del Estado, tomando diferentes denominaciones, pero siempre su naturaleza es la misma que no es otra que la denominada reingeniería social.   

La búsqueda del ejercicio de la libertad es de antigua data siendo Lao Tse,  que vivió en China en el siglo VI AC ya enunciaba las raíces del liberalismo que tuvo poca suerte; pero es en occidente que al asumir las maxima de Cristo "Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios” y "Amaos unos a otros; como yo os he amado" como una genuina expresión de la fraternidad.     

Estas banderas libertarias se expresan en la consiga "Libertad, Igualdad y Fraternidad" aparecen por vez primera en el Libro VIII de Las Aventuras de Telémaco (1699) de Fénelon, obra que se inscribe en el género de literatura política crítica hacia el absolutismo. El lema reapareció en un discurso de Robespierre sobre la organización de las milicias nacionales en 1790. El “incorruptible” proponía inscribir la expresión “El Pueblo Francés” y “Libertad, Igualdad, Fraternidad” en los uniformes y banderas. Pero su proyecto no fue aprobado. En la Francia de un nuevo régimen político, que trajeron en 1848, la Segunda República, los comunistas renunciaron a la bandera roja frente a la tricolor de los liberales y estos aceptaron que la divisa fuera “Libertad, Igualdad, Fraternidad”.   

En su extenso y fundamentado artículo "Entendiendo la filosofía de la libertad", cuya lectura influyo en el trabajo que hoy entrego, Alfredo Gómez Llorens,  historiador y economista nacido en Cuba y residente en Estados Unidos, termina afirmando:  

"Los restos del maltrecho liberalismo que quedan en el mundo, y que no han muerto, van siendo combatidos por diferentes ideologías que se vienen desarrollando y avanzando con el objetivo de destruir definitivamente los rasgos distintivos de la Civilización Occidental entre ellos y sobre todo la filosofía de la libertad. El mundo corre el riesgo de sumirse en una nueva Edad Media".   

Tanto el poder como la libertad deben limitarse en un Estado de Derecho en el cual el respeto al derecho ajeno sea la paz.

Carlos Padilla 
Carpa1301@gmail.com 
@carpa1301 

lunes, 4 de noviembre de 2019

ISABEL PEREIRA PIZANI: LA IGUALDAD, FETICHE DEL PENSAMIENTO LATINOAMERICANO

El leitmotiv de los socialistas es la denuncia sobre la desigualdad que aducen como producto inevitable del desarrollo del capitalismo. Este concepto en realidad se enmarca en una dimensión concreta material, la propiedad de las cosas, de allí la furia contra la propiedad privada. Destruir, tal como hasta Erich Fromm denuncia: “Marx solo quería el mejoramiento económico de la clase trabajadora y quería abolir la propiedad privada para que el obrero pudiera tener lo que ahora tiene el capitalista”.

La mala interpretación radica en que se oscurece totalmente el origen de la riqueza generada por el capitalismo, producto de la acción emprendedora de los que fabrican, construyen, diseñan, es decir, crean riqueza, que no es un bien natural, sino un producto de la acción humana.

El marxismo ha generado una conciencia extendida sobre la pobreza, denuncian que su reproducción es fruto del despojo capitalista, explotador, que roba al trabajador el valor que genera con su trabajo. La acción política socialista se reduce a apropiarse de lo que producen los capitalistas y repartir. Operación que solo puede hacerse desde el Estado, cuando asume como meta establecer la igualdad material, expropiar a “los ricos” y repartir a los pobres. Esta fórmula ha sido ensayada en todos los regímenes socialistas, con desastrosos resultados, hambrunas, éxodos masivos, racionamientos y represión contra los disidentes. Es la historia reciente de los 15 países que integraron la Unión Soviética con sus 293.047.571 habitantes; China, con una población de 1.403 500 365 habitantes; Alemania democrática, con sus 16 millones habitantes, entre nosotros Cuba y ahora Venezuela.

El fracaso de la destrucción de las empresas capitalistas y de la propiedad privada en esos países demuestra que la empresa privada es insustituible, ninguna institución en el mundo ha logrado cumplir y responder a las necesidades de abastecimiento de la población en todos los rubros, en la alimentación y todo tipo de bienes y servicios. La excusa de los regímenes ha sido culpar a la disidencia política interna, escudarse tras la victimización, sabotajes de opositores, empresarios y el mundo democrático.

“Venezuela solía tener 12.700 industrias privadas cuando asumió el presidente Chávez, hace 18 años. Hoy van quedando cerca de 4.000; solo queda una tercera parte del parque industrial”, precisa el anterior presidente de Conindustria, Juan Pablo Olalquiaga.

En Chile, país donde se ha avanzado hacia el objetivo de crecimiento económico, sus trabajadores gozan de un salario mínimo (414 dólares) que los aleja de la situación de pobreza. Mientras que en los países donde se implantó el comunismo y la destrucción de la propiedad privada, el salario mínimo es un reflejo de la miseria expandida en la población: Cuba 15 dólares y Venezuela 6 dólares. Sin embargo, la agitación social ha prendido precisamente en Chile, bastión del crecimiento económico.

De allí la trascendencia de comprender más allá de los números, remarcar la necesidad de romper la hegemonía cultural del socialismo, el endiosamiento de la igualdad característica de nuestra cultura política. El logro de beneficios económicos no genera automáticamente cambios en la conciencia de los ciudadanos, estos pueden seguir creyendo que la pobreza subsiste como producto neto del capitalismo y la propiedad privada.

Hoy, es constatable que la aversión al socialismo solo puede derivarse de vivir experiencias socialistas reales. Venezuela afronta una de las peores crisis económicas del continente, pero a la vez cuenta con un activo poderoso cultural y políticamente, sin igual en Latinoamérica, la animadversión contra el marxismo, el socialismo, pregonada por más de 80% de la población. Valor incalculable para el liderazgo opositor, es su real activo, el más poderoso, al cual hay que nutrir con ideas y propuestas que visualicen el cambio como un hecho real, cercano y próximo que depende solo de nosotros.

La igualdad de oportunidades es la propuesta responsable, no el reparto, la confiscación, la dádiva, el robo a los otros. La igualdad de oportunidades donde todos los individuos de una sociedad independientemente de su religión, raza, nivel económico, género, ideas políticas, tengan acceso al desarrollo de sus potencialidades y aspiraciones. Acoger este principio en nuestra cultura política sería un paso firme para acabar con los episodios febriles de populismo, charlatanería y engaño, que nos destruyen de forma inclemente. Reflexionemos el sentido de la repetida frase de Winston Churchill: El defecto inherente del capitalismo es la desigualdad en la distribución de los beneficios, mientras que el defecto inherente del socialismo es la igualdad en la distribución de la miseria.

Isabel Pereira Pizani 
@isapereirap

viernes, 4 de octubre de 2019

ARMANDO RIBAS: IGUALDAD, LA FALACIA SOCIALISTA

Cada día estoy más convencido de la sabiduría de Aristóteles que hace 2500 años advirtió: “Tengan cuidado que los pobres siempre van a ser más que los ricos”. Y aquí estamos ante la demagogia prevaleciente en el socialismo, que hoy amenaza democráticamente a los Estados Unidos, donde implica la violación de los derechos reconocidos en la Constitución Americana. No obstante que como al espectro dijo escribió en CATO Richard Epstein: “Los principios incorporados en la Constitución Liberal Clásica, no son aquellos que operan solo en esta o aquella era. Son principios para todas las eras”.

La Constitución Americana de 1787 por tanto se basó en los principios que crearon el sistema político que cambió la historia del mundo. ó la historia del mundo. Perdón pero voy a mencionar nuevamente a William Bernstein quien reconoció en su The Birth of Plenty que el mundo hasta hace unos doscientos años vivía como vivía Jesucristo.

A su vez la historia nos demuestra que no hay como llorar por los pobres para hacerse rico desde el poder. Y es en ese principio virtual que quien defiende el sistema liberal que cambió la historia del mundo está a favor de los ricos y por tanto es un hijo de puta. Y es en virtud de esos principios que se presenta la situación también prevista por Aristóteles cuando dijo: “La democracia es la destrucción de la república. Cuando el pueblo se hace rey viola la ley y se hace déspota”.

Hoy es evidente que vivimos en un mundo en el que la problemática pendiente no es externa en virtud de la guerra. Es un hecho indubitable que las armas nucleares han permitido lograr reconocer los principios de John Locke al respecto de evitar la guerra que también históricamente había sido el mal del mundo. Y permítanme citar de nuevo al respecto escribió Montesquieu en sus Cartas Persas que los musulmanes decían que los cristianos eran los que más se mataban entre ellos.

Permitanme también citar al respecto a Alberdi quien mostró una visión del mundo en que vivimos en su El Crimen de la Guerra; “Las guerras serán más raras en la medida de que la responsabilidad por sus efectos se hagan sentir entre los que las promueven e incitan”. Y asimismo previó el terrorismo del siglo XXI cuando dijo: “Mientras haya unos que las hacen y otros que las hacen hacer. Mientras se mate y se muera por procuración, no se ve por que motivo pueden llegar a ser menos frecuentes”.

En el mundo hoy se percibe el realismo de esas observaciones. En primer término las armas nuclearon determinaron que la guerra fria fuese fría, y hoy el terrorismo es la guerra del siglo XXI. Recordemos en Argentina crimen de la Amia y en estos días se está recordando en Estados Unidos el atentado a las Torres Gemelas. Y hoy tenemos el ataque Iraní a las petroleras en Arabia Saudita. Y desde mi punto de vista el terrorismo árabe vigente representa la pretensión de la venganza de las Cruzadas.

Así la problemática pendiente de la libertad se encuentra en el orden interno. Como antes dije la demagogia de la vigente democracia presente en el socialismo democrático que implica perse la violación de los principios que determinaron la creación del mundo en que vivimos. Y parecería que está cumplida la previsión de Ramo de Campoamor: “En este mundo traidor nada es verdad ni es mentira todo es según el color del cristal con que se mira”.

Es sí evidente que cada vez más el cristal con que se mira es rojo, pues la izquierda se ha apoderado de la ética política en nombre de la falacia de la pretensión por la igualdad que como reconoció Carl Popper: “Luche por la igualdad hasta que me percate que en la lucha por la igualdad se perdía lo libertad y después no había igualdad entre los no libres”.

Al respecto me voy a referir al Papa Leóm XIII, quien en 1891 escribió la encíclica Rerum Novarum, que espero que el Papa Francisco la lea y donde escribió: “En la sociedad civil no pueden ser todos iguales los altos y los bajos. Afánanse en verdad por ella los socialistas, pero vano es ese afán y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud ni las fuerzas; y a la necesaria desigualdad de estas cosas sigue espontáneamente a la utilidad así de los particulares como de la comunidad”. Es evidente que León XIII había leido a Adam Smith y su mano invisible.

Insisto pues que en la llamada Civilización Occidental y Cristiana, prevalece cada vez más la falacia de la igualdad que se expresa políticamente en el aumento inusitado del gasto público. Como ya he reconocido en anteriores oportunidades ello implica la violación de los derechos de propiedad y del derecho a la búsqueda de la felicidad que fuera reconocifdo por John Locke el principio fundamental de la libertad. Que está reconocido en el artículo XIX de la Constitución argentina.

Esa es la situación que está viviendo hoy la Unión Europea con Inglaterra incluida, donde prevalece el denominado populismo, es la amenaza democrática en Estados Unidos y es la situación que enfrenta la Argentina lamentablemente con Macri y el peligro que entraña el posible regreso de Cristina.

Otra concepción prevaleciente en nuestro mundo es la pretensión de considerar a los Estados Unidos imperialista cuando en la realidad fue quien terminó el imperialismo en el mundo. Al final de la Segunda Guerra mundial obligó a Inglaterra a liberar a la India y a Francia y Alemania liberar al Medio Oriente. Oh milagro de la historia al final de la segunda guerra mundial en los países que perdieron la guerra Japón y Alemania sus ciudadanos ganaron la libertad.

Recordemos las palabras de Alexis de Tocqueville que escribió: “Las tierras producen menos en razón se su fertilidad que de la libertad de sus habitantes. Y Argentina es un ejemplo magnifico de la realidad de esa observación. La Pampa Húmeda se humedeció con la caida de Rosas y todo parece indicar que se secó a la llegada de Perón. Todo parece indicar que Macri pretendió volverla a humedecer, pero fracasó en el intento y existe el peligro de que retornen los que la secaron.

Volviendo al mundo Occidental no puedo menos que recordar y lamentar el reciente acuerdo de Obama con Raul Castro. Me recuerda las palabras de Chuchill respecto al acuerdo de Munich antes de la segunda guerra mundial de Inglaterra y Francia con Hitler. Al respecto dijo: “Han perdido el honor para evitar la guerra y ahora tendrán la guerra sin el honor”. Ese es el resultado del acuerdo de Obama con Raúl y por ello prevalece la dictadura en Cuba y la falta de libertad, a la vez que Cuba es la potencia detrás de la dictadura de Maduro. Y persisto en que el mundo ignora los crímenes de los Castro y me voy a permitir recordar a José Martí: “Ver en calma un crimen es cometerlo”.

Armando Ribas
aribas@fibertel.com.ar
@aribas3

martes, 10 de septiembre de 2019

MARÍA GABRIELA MATA: LA FRATERNIDAD COMO CATEGORÍA POLÍTICA AQUÍ Y AHORA

La fraternidad, para algunos “el principio olvidado” de la trilogía de la Revolución francesa (1789), está cobrando relevancia como categoría política. Sus innegables raíces religiosas lo han mantenido al margen de los debates ideológicos, que colocaron la libertad a la derecha y la igualdad a la izquierda. Sin embargo, con un rezago de doscientos años, parece regresar a la academia con toda su fuerza emancipadora para rebatir el desencanto posmoderno.

El profesor Antonio María Baggio de la Universidad de Sofía (Italia), quien estuvo la semana pasada en Caracas y Maracaibo invitado por la Universidad Católica Cecilio Acosta y la Nunciatura Apostólica, disertó sobre la fraternidad en el marco de la acción social. Animado por la gente del IESA, llevó la reflexión hasta explicar su importancia en la ecuación empresarial.

Destacando su aspecto relacional, el profesor Baggio explicó la fraternidad como el elemento faltante en nuestras sociedades complejas que ven la libertad estirarse más allá de los valores compartidos, potenciando el egoísmo, y la igualdad sucumbir sometida por el pensamiento único.

Para aclarar el punto hizo mención a algunos ejemplos históricos en los que la fraternidad fue determinante como la revolución haitiana de 1804, la cual, lejos del partidismo que acabó con la fraternidad en la Francia jacobina, puso en evidencia que, sin la fraternidad universal, los esfuerzos independentistas se hubiesen limitado a beneficiar a la burguesía criolla ansiosa por tomar el poder, como de hecho ocurrió con las independencias latinoamericanas que vieron luz a partir de 1810. Aunque pudiera alegarse que la fraternidad entre los pueblos americanos estuvo presente de otra manera al asumirse la independencia como una tarea de todos, desde la Argentina de San Martín a la Gran Colombia de Bolívar.

Pero nos importa el presente. El aquí y el ahora. La Venezuela desgarrada por el llamado “socialismo del siglo XXI” y el (des)gobierno de Maduro. Esta crisis ha sacado lo peor y lo mejor de nosotros. Me consta, seguro a ustedes también. Es momento de crecerse y apuntalar lo bueno. La fraternidad resulta clave para superar las diferencias ideológicas y acometer un proyecto de país en el que quepamos todos. Más allá de chavistas o de oposición, somos venezolanos. La libertad egoísta y la igualdad hegemónica nos han hecho ya demasiado daño.

En particular me gustaría enfatizar cómo la fraternidad pudiera intervenir para detener y, en alguna medida, curar los efectos perversos de la lógica que transforma la inclusión en exclusión como en las CLAP o los bonos pagaderos a través del carnet de la patria, que dejan por fuera a profesores, profesionales de la salud y empleados públicos. No es con cajas de comida o bonos a los acólitos que se resuelve el problema del deterioro de la calidad de vida.

Desde un punto de vista político, la fraternidad ofrece una redefinición del vínculo social a partir del reconocimiento de la identidad específica de cada uno en un cuadro de referencia unitario que es la familia humana. Si podemos definirnos “hermanos”, el otro no es distinto a mí sino otro yo mismo.Eso implica el respeto de todos sus derechos, incluido el derecho a disentir, sin represalias de ningún tipo.

En el medio empresarial la fraternidad lleva a la responsabilidad social. Pero no una responsabilidad social dictada desde arriba, que en realidad sirve de excusa para expropiaciones e impuestos insensatos, sino una que favorezca la ética e incorpore a los principios de la eficiencia y la distribución, el principio de la reciprocidad. Cuenta Baggio que en la crisis europea que golpeó duramente a Italia, las empresas que mejor sobrevivieron fueron aquellas en las que los obreros fueron solidarios con sus empleadores en respuesta a un trato justo.

Mientras esto decía el profesor, en mi mente se difuminaban las líneas que separan la Sociedad Civil entendida como mercado  (que incluye a las empresas), donde los intereses particulares se negocian mediante acuerdos o contratos;  y la Sociedad Civil vista como el lugar del interés común y  la virtud cívica, “aquel espacio de la vida social que se caracteriza por ser autogenerado y autónomo, compuesto ante todo de la esfera íntima (la familia), la esfera de las asociaciones voluntarias, los movimientos sociales y las formas de comunicación pública” (Cohen y Arato, 1992).

Cuando la institucionalidad no responde a las necesidades del pueblo, es necesario fortalecer las relaciones fraternales. Crear comunidad. Impulsar la acción social. Y en verdad no hay límites para eso.

Referencias
Cohen, Jean y Arato, Andrew (1992). Sociedad Civil y Teoría Política.

María Gabriela Mata
@mariagab2016

lunes, 12 de agosto de 2019

JOSÉ FÉLIX DÍAZ BERMÚDEZ: ¿CUÁL SOCIALISMO?

Felipe González, ex Presidente del Gobierno Español, dirigente del Partido Socialista Español (PSOE), figura destacada de la democracia mundial, escribió un libro de reflexiones esenciales denominado: “¿Qué era? El Socialismo ¿Qué es?”. Publicó el texto en un momento transcendente en el cual se examinaba en diversos países, inclusive en Venezuela, el rol del Estado demandando para el mismo urgentes y profundas reformas; se exponía la necesidad de políticas de cohesión social; se advertía el significado y el alcance de la globalización. 

Al socialismo trasnochado que imponía la lucha de clases, que minimizaba al individuo, enemigo del capital, que exigía el pensamiento único, el dominio del Estado sobre el hombre, se anteponía en España -superándose la dictadura y avanzando la democracia- la promoción del ciudadano y de la clase media, ya que: “...no podemos seguir manteniendo el discurso obrerista del año 1982”. “Debemos analizar también el momento histórico único que estamos viviendo en el que muchos fundamentalismos -religiosos o no- ponen una vez más en contradicción la idea de la ilustración. Unas ideas que situaron al ser humano concreto, al hombre, al hombre como ciudadano como centro del universo político”. 

Sobre los principios, González señalaba que para el socialismo resultan suficientes aquellos de la Revolución Francesa : libertad, igualdad y fraternidad, proponiendo además el de responsabilidad. Un verdadero socialista debía: “luchar por una sociedad libre, por una sociedad más justa y por una sociedad en que la igualdad de oportunidades sea razonable”. Criticó al socialismo discursivo prefiriendo un socialismo de respuestas, capaz de alcanzar objetivos contra la desigualdad y la injusticia. 

La superación del marxismo, del comunismo, el avance de la democracia en Europa y América, el crecimiento de la clase media, de la industria, del trabajo y del bienestar, señalaban el curso del socialismo moderno.

José Félix Díaz Bermúdez
jfd599@gmail.com
@jfdiazbermudez 

domingo, 19 de marzo de 2017

GABRIEL BORAGINA, LA IGUALDAD EN LA ANTIGUA GRECIA

ACCIÓN HUMANA

En Atenas, los pequeños labradores abrumados de deudas pugnaban por variar su situación y la inminencia del movimiento social se hizo palpable en la época de Solón y favorecida por las divergencias existentes entre las clases privilegiadas. Los derechos políticos fueron graduados según la fortuna, y la elegibilidad para los cargos más elevados se reservó para aquellos poseedores de una importante extensión de tierra que le produjera una renta anual considerable (500 fanegas de grano o su. equivalente en vino y aceite). Concretamente, una serie de medidas hicieron disminuir "la omnipotencia de los eupátridas y permitió a los pobres defenderse con iguales armas, por procedimientos legales. "Eso es lo que se conoce como la Constitución de Solón y fue corno la carta fundamental de la democracia ateniense, destinada en virtud de los principios mismos que estableció a determinar nuevos progresos en el sentido democrático"; aunque hay que reconocer que dicha Constitución era en parte plutócrata, porque sólo permitía a los más ricos ocupar los cargos públicos, y en parte aristócrata, porque sólo podían desempeñar funciones ejecutivas judiciales los hombres de reconocida experiencia.[1]

Al parecer, Solón quiso introducir algo parecido a lo que hoy conocemos como la igualdad ante la ley. Con la salvedad que esa igualdad se limitaría a la igualdad política y no a otra, y sería bastante relativa, habida cuenta que -conforme nos explica el autor en comentario- su "Constitución era en parte plutócrata, porque sólo permitía a los más ricos ocupar los cargos públicos, y en parte aristócrata, porque sólo podían desempeñar funciones ejecutivas judiciales los hombres de reconocida experiencia". Se puede inferir que esa deudas que afligían a los labradores eran ocasionados por abusivos impuestos, lo que demuestra la temprana voracidad fiscal del estado, que -en rigor- fue una constante, no exclusivamente en la antigua Grecia sino en todas partes del mundo desde los tiempos pre bíblicos hasta el presente. Este es un rasgo en que la humanidad no ha parecido avanzar demasiado, excepto en la periodo de la revolución liberal entre los siglos XVIII y comienzos del siglo XX. Desde esta última fecha hasta el momento en que escribirnos se ha producido un severo retroceso en materia fiscal. Hoy como ayer, el ciudadano esta posicionado frente al fisco tal como lo estaban aquellos antiguos labradores griegos agobiados de deudas.

Hay que reconocer, no obstante, que Solón prepara el movimiento democrático ateniense, y es con la obra de Pericles que se llega al apogeo de la evolución, consolidándose el principio del gobierno del pueblo y ejercido por los ciudadanos, pero con la observación de que el pueblo sólo estaba integrado por el conjunto de ciudadanos atenienses cuyos padres también lo fueron y tanto es así que aparte de ellos, existían los metecos y por último los esclavos que eran considerados sin personalidad, como un instrumento animado, una cosa con vida (y tal vez con alma). La esclavitud constituía el motivo principal de las luchas políticas y sociales de la Grecia antigua y dividía a la sociedad en dos partes: ricos y pobres. "Esta polarización antitética —dice Corrado Barbagallo— entre la riqueza, o mejor aún, entre la fortuna, y la indigencia, provocaba efectos políticos igualmente malos, dentro de la nobleza y del bajo pueblo.[2]

Tenemos que inferir de este texto que los pobres eran los esclavos y los ricos sus dueños. Sin embargo, se menciona a los metecos, que únicamente se diferenciarían de los esclavos en que serían hombres libres, pero sin derechos políticos de ninguna clase dado que no se les consideraba ciudadanos, y sólo estos gozaban de derechos políticos. No es difícil imaginar que estos metecos entrarían también dentro de la categoría de pobres(aunque no esclavos) ya que -conforme venimos viendo- el poder político los ricos se lo reservaban para sí mismos. Del contexto se infiere que, de la igualdad que se sigue tratando es de la igualdad política que aquí el autor identifica con la democracia. Ese "gobierno del pueblo" de Pericles era bastante peculiar, dado que estaba reservado a una parte minoritaria de la sociedad ateniense. La circunstancia que no se les concedieran derechos políticos a los metecos y esclavos es muy fácil de deducir. Estos constituían la base económica de la clase gobernante (ciudadanos), de conferírseles igualdad de derechos políticos a la de estos, cómodamente se convertirían en clase gobernante y terminarían desplazando a los ciudadanos de su condición privilegiada.

Del concepto de democracia expuesto por los historiadores y políticos griegos surgen principios de una doctrina moral y política, adquiriendo la democracia un significado humano. Tucídices, en su relato de la guerra del Peloponeso, hace decir a Pericles, en su discurso en homenaje a los atenienses muertos, que "nuestro régimen político es la democracia y se llama así porque busca la utilidad del mayor número y no la ventaja de algunos. Todos somos iguales ante la ley, y cuando la república otorga honores lo hace para, recompensar virtudes y no para consagrar el privilegio. Todos somos llamados a exponer nuestras opiniones sobre los asuntos públicos.[3]

No obstante, ya hemos visto que ese "todos" en realidad era bastante restringido en los hechos. Se limitaba a los ciudadanos, excluyendo a metecos y esclavos que constituían la mayor parte de la población y servían de sustento económico a aquellos. Sin embargo, el concepto -como ideal en sí mismo- resulta brillante, aunque fuera puesto en práctica efectiva muchísimos siglos más tarde con el advenimiento del liberalismo, momento en que el vocablo "todos" adquirió su verdadera significación y se extendió a todos los individuos por igual, y no a los miembros de una determinada casta o clase social. Por lo demás, qué es lo que pretendió decir el autor al expresar "adquiriendo la democracia un significado humano" queda en la más completa de las nebulosas, ya que resulta dificultoso concebir un sentido inhumano de la democracia. Lo cierto es que, en las palabras de Pericles, resulta claro que entendía la democracia como el gobierno de la mayoría ("busca la utilidad del mayor número y no la ventaja de algunos") recordando que en la concepción clasista griega (y del mundo antiguo en general) ese "mayor número" incluía a la nobleza, excluyendo todas las otras demás clases.

[1] Dr. Antonio Castagno. Enciclopedia Jurídica OMEBA Tomo 14 letra I Grupo 02. Voz "igualdad"
[2] Castagno, A. Enciclopedia....Ob. cit. Voz "igualdad"
[3] Castagno, A. Enciclopedia....Ob. cit. Voz "igualdad"

Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina
Acción Humana
Argentina

viernes, 10 de marzo de 2017

GABRIEL S. BORAGINA, LA IGUALDAD EN LA ANTIGUA GRECIA

ACCIÓN HUMANA

Dice el historiador Reloch que fueron los griegos los que crearon nuestra civilidad y por eso la historia de Grecia constituye la página más importante en la historia de la humanidad. En todas las manifestaciones culturales se advierte la depuración de las ideas que luego pasaron a convertirse en las bases de otras civilizaciones. Asimismo, la religión es influenciada y tuvo también su expresión en el campo político y social.

Si esto es efectivamente así, será entonces muy interesante que nos internemos a explorar el estudio de la igualdad en la antigua Grecia. No obstante, como ya es habitual en el tratamiento de este tema, es una constante en la historia el reconocimiento de una desigualdad clasista, por encima de las diferencias individuales. La igualdad ante la ley, como conquista del liberalismo en el siglo XVIII, no se conoció en ningún pueblo de la antigüedad como producto individual. Existía si, una "igualdad ante la ley" de grupos o clases, pero a su turno, estos grupos o clases tenían destinados también grupos o clases de leyes diferentes. De la misma manera, se prostituyó el concepto de igualdad ante la ley en nuestros días, donde existen leyes para comerciantes, empresarios, trabajadores, niños, mayores, empleadas domésticas. Y un sinfín de derivaciones más, que recuerdan y nos llevan de regreso al concepto clasista de igualdad que tuvieron los antiguos.

"En Esparta una importante clase noble ejercía poderosa influencia y dominaba absolutamente; "y como toda clase que llega a la soberanía del Estado, utilizaba sin escrúpulos para su propio provecho. Los abusos que más vivamente se sentían eran en la administración de justicia, que estaba totalmente en manos de los nobles; tanto más cuanto que el capricho de estos jueces no se veía limitado más que por el derecho consuetudinario, no escrito, sin ley alguna' formulada fijamente."[2]

Como se advierte, tal como sentenciaba el insigne Lord Acton, en todo tiempo y lugar "el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe insolutamente". No era -en rigor- la condición de noble lo que ocasionaba la explotación que aquellos ejercían sobre los no-nobles, sino que, como el mismo autor se encarga de aclararnos, el problema se suscitaba cuando estos nobles llegaban a la soberanía del estado, es decir se hacían del poder, de donde simple es concluir que el problema de fondo consistía en el poder, y no la condición de noble. Si por ventura hubieran sido los plebeyos o descastados los que tomaran el poder, habrían sido estos los que hubieran hecho uso y abuso de su capricho. Interesante la mención respecto que -al menos- se respetaba el derecho consuetudinario. Hoy en día, casi ni eso cabria decirse.
"Añádase a esto que el Estado no se preocupaba para nada del derecho de sangre, abandonando a la familia del ofendido la función de vengarse como pudiera del ofensor; lo cual, naturalmente, llevaba a que el hombre pobre se sintiera punto menos que indefenso frente al noble distinguido". 

Esta situación exigía una profunda transformación, pasando el castigo a manos del Estado, con la aplicación del principio del talión, suavizado no obstante por la facultad de transformar la pena corporal en pecuniaria. El movimiento de codificación del derecho penal, favorecido por el desarrollo de la escritura, trae aparejado también la codificación del derecho privado, y un ordenamiento constitucional en el que se advierte el propósito de restringir el círculo privilegiado de los ciudadanos frente a la masa.[3]

Sin embargo, el castigo a manos del estado en nada podría resolver la situación si antes se había dicho que el poder del estado era ejercido exclusamente por esos mismos nobles. El autor cita el caso de un pobre "ofensor" ante un noble "ofendido" (al menos eso se desprende del contexto citado) pero nada nos dice sobre qué sucedía cuando ambos eran pobres (ofendido y ofensor) o ambos nobles (ídem). En rigor, se compara la situación del rico (aquí llamado noble) con la del pobre (llamado así). Del resto del párrafo, parece que se adule a algunas leyes o ley que aplicaba el principio del talión (que, en rigor, tiene raigambre bíblica y protohistórica). En suma, el mensaje que aparenta desprenderse de este párrafo es el del inicio del camino hacia una cierta igualdad ante la ley. El autor atribuye a los movimientos de codificación -que sitúa desde el penal pasando por el civil hasta el constitucional- como el punto de partida para "restringir el círculo privilegiado de los ciudadanos frente a la masa".[4]

"En algunas ciudades lograron las viejas familias reales conservar el poder y excluir del gobierno a todas las demás estirpes". "En otras ciudades era un círculo cerrado de familias el que llevaba el cargo de gobierno; así, por ejemplo, las cien estirpes entre los laercios, opuntios e itálicos. En otros Estados se llegó a atribuir el derecho total político, no al nacimiento, sino a la propiedad es decir, a la propiedad territorial, según las circunstancias de aquella época. Tal sucedió en Samos y Siracusa. De igual modo en Esparta no era ciudadano con pleno derecho sino aquel que estuviera en disposición de contribuir con los productos de su propiedad a los gastos de las comidas colectivas en las que diariamente se reunían los ciudadanos. En muchas ciudades del Asia menor el derecho político estaba limitado a los que pudieran mantener un caballo de guerra"[5]
Aquí vemos una alusión a un tipo de gobierno de orden aristocrático. 

Lo que -en principio- permite inferir la exclusión de los no-aristócratas del poder político, característico de la etapa de desigualdad ante la ley de las mayoría (sino todos) los pueblos antiguos. Poca diferencia hace que la pertenencia a una clase aristocrática lo sea en función del nacimiento o de las posesiones. En realidad, el poder político en base a la cantidad de territorio poseído tuvo como origen la conquista. El que conquistaba un determinado territorio se convertía en su dueño, y -por ende- era él quien mandaba.

[1] Dr. Antonio Castagno. Enciclopedia Jurídica OMEBA Tomo 14 letra I Grupo 02. Voz "igualdad"
[2] Castagno, A. Enciclopedia....Ob. cit. Voz "igualdad".
[3] Castagno, A. Enciclopedia....Ob. cit. Voz "igualdad".
[4] Castagno, A. Enciclopedia....Ob. cit. Voz "igualdad".
[5] Castagno, A. Enciclopedia....Ob. cit. Voz "igualdad".

Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina
Acción Humana
Argentina