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martes, 1 de septiembre de 2020

CAROLINA JAIMES BRANGER, EL GALLO CLAUDIO, EL GALLO PELÓN

Todos conocemos los dibujos animados de Warner Brothers como Looney Tunes y Fantasías animadas de ayer y hoy. En una de ellas aparecía un gallo llamado Claudio, en español. Claudio era grandote y tontón, pero divertido. Hizo populares frases como “no soy una gallina, hijo” y “es una broma, digo, es una broma, hijo”.

En Venezuela tenemos un Claudio, no gallo, sino Fermín, cuyo partido Soluciones tuvo la “brillante solución” de lanzar como candidato a uno de los más conspicuos generalotes de la revolución: Luis Felipe Acosta Carlez, famoso por sus lamentables actuaciones públicas, desde que eructó en cadena nacional cuando se llevó la mercancía de los almacenes de Polar y convirtió tamaño desaguisado en un triunfo. Incluso le sirvió como eslogan de su campaña electoral para la gobernación de Carabobo, que ganó en 2003.

Más o menos en la misma época, cual guapetón de barrio, había ordenado golpear salvajemente a las Mujeres de Negro, una ONG valenciana, que protestaban en la calle. Él mismo arrastró a Elba Power Diamante sin miramiento alguno. Yo vivía en Maracay en aquel momento y una mañana que fue a una entrevista en la televisora regional TVS, un grupo de mujeres maracayeras fuimos a darle un cacerolazo en la puerta del canal en desagravio a nuestras compañeras de Carabobo. Cuando él salió, el escándalo fue mayúsculo. Una de las mujeres le lanzó unas pantaletas, que él recogió del piso, se las acercó a la cara -no sé si para besarlas u olerlas- y se las entregó a su mujer, quien lo acompañaba. “Toma, mi amor, para que te pongas estas pantaleticas, que están bien bonitas”. Ella se quedó congelada, ni se movió. El las dobló y se las metió en el bolsillo.

Cuando era gobernador, su machismo e idiotez lo llevaron a publicar unas vallas en 2007, donde aparecían mujeres en bikini o ropa interior que decían “incitar al sexo genera violaciones”. Algo así como justificar el salvajismo de los hombres y encima, culpar a las mujeres y demostrar su completa ignorancia en cuanto a derechos de las mujeres se refiere.

¡Cómo sería Acosta Carlez que el mismo Chávez lo calificó como “un triste y mal ejemplo” y pocos meses más tarde fue expulsado del PSUV! Encima, ha sido vinculado en repetidas ocasiones al narcotraficante Walid Makled.

Pero Claudio Fermín ahora dice que “no sabía nada de eso”. ¿Cómo designa como candidato por su partido a alguien que no conoce? Yo pensaba que cuando un partido va a postular a alguien para cualquier cargo, mínimo lee su currículo, ¿o no?

¿Dónde estaba Fermín todos esos años? ¿En Narnia? ¿En Ganímedes? ¿En Plutón?… Y los demás miembros de su partido… ¿tampoco sabían quién es Acosta Carlez? Que eso lo diga alguien que vive en la Venezuela profunda, lo puedo hasta creer… ¿pero Claudio Fermín?… Yo en un tiempo lo consideré un político serio e inteligente. Pero ahora a quien se me parece es al Gallo Claudio: mentecato y necio y sin la gracia que tenía el personaje animado.

Claudio, ahora que pretendes meternos un cuento de camino… ¿quieres que te cuente el cuento del Gallo Pelón?

Carolina Jaimes Branger
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martes, 4 de agosto de 2020

CAROLINA JAIMES BRANGER, LLEGÓ EL LOBO

¿Recuerdan el cuento del niñito y el lobo? Aquel niño que era muy mentiroso y siempre estaba anunciando que venía el lobo... La gente se asustaba, corría, se guarnecía, y él se burlaba a de todos, porque no era verdad. Pero un día sí llegó el lobo y se encontró frente a frente con el niñito. Gritó, pidió auxilio, se desesperó, pidió perdón... pero nadie le creyó y el lobo se lo comió.

Pido disculpas por el tema recurrente, pero en Venezuela, señores, ha llegado el lobo. El régimen se ha solazado de “lo bien” que ha manejado la pandemia. Se ha dado bomba con aquella prematurísima “felicitación” de la Organización Mundial de la Salud, “por su comportamiento frente al coronavirus”. Las cifras oficiales eran –y siguen siendo- muy bajas comparadas con la región, pero el aislamiento de Venezuela y la falta de gasolina pueden ser causas de su retardo en hacer de las suyas. Y encima, creer las cifras del régimen, a estas alturas, es un acto de ingenuidad por decir lo menos.

El hecho real es que no tomaron las precauciones que debían haber tomado –de hecho, las desestimaron- no sé si por estupidez, por soberbia o por ese sentido de predestinados que tienen, pero el coronavirus llegó para quedarse un buen rato y ahora es cuándo veremos lo que otros países mejor preparados que nosotros han sufrido. Otra paliza para la muy apaleada Venezuela.

Nunca se me olvidará, lo repito, la prepotencia de Diosdado Cabello (quien no sé si de verdad está enfermo) cuando ofreció mandarles un “tun, tun” a los miembros de la Academia de Ciencias cuando advirtieron sobre la propagación del virus. Literalmente se me pararon los pelos de punta cuando leí un tuit de mi muy admirada y respetada Susana Raffalli, quien advierte que podemos estar frente a una emergencia funeraria.

Lo peor de todo esto es que este régimen que ha destrozado el país no tiene la capacidad de hacerle frente al coronavirus de manera alguna. Ni en logística, ni en instalaciones, ni en insumos... A ninguno de la alta jerarquía chavista pareció importarle que los médicos residentes de los hospitales ganaran la miseria de $5 al mes: sí, cinco dólares al mes. Y de ese grupete, los que están enfermos o han muerto, no están ni estuvieron en un hospital público, mucho menos en un CDI. Se fueron a clínicas privadas. ¡Qué rico es ser rico! Pero el dinero no compra salud... podrá pagarles las mejores clínicas, pero la salud, no. Tendrán que apelar a instancias más altas: pongan a trabajar día y noche a sus babalaos, a ver si son escuchados.

Y el pueblo, que se friegue. Tanto que lo han usado para mantenerse en el poder, ahora que el pueblo los necesita más que nunca, es cada día más obvio que les importa tres pitos. Encima, montan una cuarentena radical que más parece un toque de queda, que afecta más a quienes dependen del día a día para comprar algo de comida. Y los jubilados, ni hablar. Cero empatía. Cero piedad. Cero compasión.

Llegó el lobo, compatriotas. Corran a sus casas. Cuídense. No salgan si no tienen que salir. Protejan a los suyos. Llegó el lobo, compatriotas. Y estamos en las peores manos en las que podíamos estar.

Sólo las hienas terminarán riéndose.

Carolina Jaimes Branger
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lunes, 20 de julio de 2020

CAROLINA JAIMES BRANGER, UNA IDEA GENIAL

Mi marido, Luis Alejandro Aguilar Pardo, es un hombre brillante. Lo admiro profundamente. En estos días conversábamos sobre qué íbamos a hacer, sopesábamos posibilidades y estudiábamos los distintos escenarios que tendremos que enfrentar pronto.

El tema medular era si ir a votar o no. Si los partidos de oposición -la mayoría hoy intervenidos por el espurio TSJ- no van a presentarse, tendría que haber una alternativa para los ciudadanos de a pie para expresarnos. Está meridianamente claro que el régimen quiere paralizarnos, la mejor manera de dominarnos. Encima, tenemos la pandemia, que cada día adquiere mayores dimensiones de tragedia. La mayoría no estamos armados y deseamos salir de esto en paz. Las máquinas de votación, que Roberto Picón Herrera había blindado, se “quemaron” en un conveniente incendio de unos galpones del CNE. Ahora vienen unas máquinas de China, que sabrá Dios qué resultados van a arrojar. Encima, Padrino López asegura en un discurso que “la oposición jamás volverá al poder”. Como si esto fuera poco, nuevamente el TSJ sale con una de las suyas, designar a un CNE en el que nadie confía. Pareciera entonces que no tenemos salida.

La idea de Luis Alejandro

La jornada del 16 de julio de 2017 fue un éxito rotundo. De una manera clara le mostró al mundo que la inmensa mayoría de los venezolanos no queremos al régimen de Nicolás Maduro. Desde entonces logramos que pusieran la mirada sobre Venezuela, y de ahí han salido el reconocimiento a Juan Guaidó como presidente encargado de la república, las sanciones a los altos jerarcas del chavismo y otras acciones que le siguen torciendo el brazo al régimen de Maduro. Esos países amigos y solidarios no reconocen a Maduro, tampoco al TSJ, ni al nuevo CNE. Por lo tanto, no reconocerán a una “nueva” Asamblea Nacional electa en esas condiciones.

El Derecho Romano, sobre el que se basa nuestra legalidad, reconoce la continuidad. En otras palabras, esa continuidad, en la medida en que no hay una manera legítima de elegir una nueva Asamblea, no sería otra cosa sino que la AN vigente siguiera en sus funciones. Así, Juan Guaidó seguiría siendo presidente encargado, y sus diputados, los verdaderos diputados ante los ojos del mundo civilizado.

Así las cosas, la AN legal y legítima, convocaría para el mismo día de las elecciones que convocará el CNE ilegal e ilegítimo, a un referéndum nacional, donde se harían las siguientes preguntas:

1) ¿Está usted de acuerdo en que Nicolás Maduro es un usurpador del poder y por lo tanto debe abandonar el cargo usurpado a la brevedad posible?

2) ¿Está usted de acuerdo en revocar los cargos de todos los oficiales desde coroneles hasta mayores generales?

3) ¿Está usted de acuerdo en que la Asamblea Nacional nombre un nuevo TSJ, CNE y el Poder Moral?

Aunque estemos en cuarentena, la gente saldrá –con todas las previsiones del caso- igual que como salimos el 16J, a demostrarle al mundo con un hecho cívico y pacífico, lo que la mayoría desea: salir de este régimen asesino, narcotraficante, terrorista, corrupto y un largo etcétera de adjetivos. El mecanismo es simple. Incluso podría hacerse por Internet si se planifica con tiempo y bien y tomando en cuenta los chanchullos que los chavistas pueden hacer –y harán- para echarnos para atrás esa jugada maestra. Pero les va a costar, porque lo haríamos el mismo día de sus elecciones. No necesitaremos Plan República, ni centros de votación. No tendrán suficientes colectivos para amedrentar a la gente, porque lo más probable es que la gente ni tenga que salir de sus casas. Nuestros votos irían directamente a la ONU, al Grupo de Lima, a la Unión Europea, Estados Unidos y todos los demás amigos de Venezuela. Y sus mesas de votación estarían vacías.

Una maniobra así uniría a la desunida oposición y dejaría al régimen desnudo y en condiciones más precarias de las que se encuentra hoy. Además, movilizaría a una población que hoy está pasiva y desesperanzada.

La peor diligencia es la que no se hace. Y ustedes... ¿qué piensan?...

Carolina Jaimes Branger
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martes, 16 de junio de 2020

CAROLINA JAIMES BRANGER, ¿QUÉ NOS DEVOLVERÁ EL VIENTO?

La famosa película de 1939, "Lo que el viento se llevó", vuelve al tapete y rompe récord de ventas en Amazon, después de que HBO Max la retirara de su catálogo de películas "por su contenido racista". Personas que ni siquiera sabían de la existencia del film, hoy poseen el DVD. Y es que las prohibiciones logran eso: que la gente compre lo que jamás hubieran pensado comprar antes de la prohibición.

Pero hay unas buenas razones. La página de CNN Business publicó las declaraciones del portavoz de HBO Max: “Lo que el viento se llevó” es “un producto de su tiempo y describe algunos de los prejuicios étnicos y raciales que, desafortunadamente, han sido comunes en la sociedad estadounidense. Estas representaciones racistas estaban equivocadas entonces y ahora, y sentimos que mantener este título sin una explicación y una denuncia de esas representaciones sería irresponsable. Cuando la película regrese a HBO Max, lo hará con una discusión de su contexto histórico y una denuncia de esas mismas representaciones, y se presentará tal como se creó originalmente, porque de lo contrario sería lo mismo que afirmar que estos prejuicios nunca existieron. Si queremos crear un futuro más justo, equitativo e inclusivo, primero debemos reconocer y comprender nuestra historia”.

Aplaudo esa decisión. Muchos la han considerado “radical” –definitivamente “Lo que el viento se llevó” es un clásico del cine y lo seguirá siendo- pero hay ocasiones en las que para lograr que un péndulo se quede en el centro hay que llevarlo de un extremo al otro. Y el asesinato de George Floyd ha destapado nuevamente una olla de racismo en un país que, habiendo electo presidente de la república para dos períodos a un hombre de color, parecía haber dejado atrás su historia de injusticias, segregación y miseria humana.

Pero no, el racismo sigue su escalada y hay que detenerlo. No sólo hay que hablar de la esclavitud, un hecho histórico lamentable e ineludible. Hay que hablar del drama que significó la segregación post emancipación de los esclavos: hospitales para blancos, hospitales para negros. Baños para blancos, baños para negros. Autobuses divididos, donde los negros estaban obligados a sentarse de la mitad para atrás. Y así en muchas otras instancias. Hattie Mac Daniel, la actriz que interpreta a “Mammy”, la nana de Scarlett O´Hara en la película, fue la primera persona de color en obtener un premio Oscar. Sin embargo, quedó encasillada en el estereotipo de sirvienta. Así apareció en muchas otras películas. Su indiscutible talento histriónico no fue reconocido para otros papeles.

Pero esta situación no es exclusiva de Estados Unidos. Los americanos no son los únicos racistas. El apartheid en Sudáfrica es una vergüenza histórica, sólo para mencionar una de las tantas que hay.

Aquí en Venezuela, aunque no hubo ese tipo de segregación, hay un racismo solapado. Chistes de mal gusto, comparaciones chocantes, que tal vez provengan de una visión distorsionada de la historia: a nosotros nos enseñaban (y a mis hijas también se lo enseñaron) que el Padre Bartolomé de Las Casas era una suerte de héroe, porque para proteger a los indios, trajo esclavos negros. Y ningún libro –y peor aún, ningún profesor- comentó sobre la injusticia que aquel “acto de piedad” significó.

De manera que, rechazando de hecho el vandalismo como forma de protesta- celebro las otras protestas: inteligentes, llenas de contenido y con mensajes. Porque hay discriminación hasta en la selección de la queja: por ejemplo, Breonna Taylor, una trabajadora sanitaria de Louisville, Kentucky, fue asesinada el 13 de marzo por agentes policiales que irrumpieron en su casa buscando drogas. No estaban uniformados, aparentemente no entregaron la orden de allanamiento, y cuando su novio, que estaba en la cama con ella cuando entraron, disparó a la pierna de uno de los policías en defensa propia, la respuesta fue una lluvia de disparos. Breonna recibió ocho impactos de bala. Sin embargo, aunque hubo protestas en la ciudad, no fue un escándalo como el asesinato de George Floyd. Breonna tenía todas las de perder: además de ser de color, era mujer. Lo peor de los dos mundos.

De manera que cuando nos devuelvan “Lo que el viento se llevó”, espero que sea porque definitivamente soplen vientos de cambio, más profundos, más empáticos y, sobre todo, más solidarios.

Carolina Jaimes Branger
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lunes, 8 de junio de 2020

CAROLINA JAIMES BRANGER: ¿QUÉ SALDRÁ DE TODO ESTO?

En estos tiempos cuando la incertidumbre es lo único cierto, real y hasta palpable, es momento también para pensar en el futuro. Porque el futuro será muy diferente de lo que pudimos haber pensado a finales de 2019. Quizás la primera conclusión es que somos ínfimos. 

Y eso no es malo. Porque darnos cuenta de nuestras limitaciones tal vez logre que nos esforcemos por hacerlas menores. 

La segunda, que no somos necesarios para muchas personas, muchos trabajos y muchas otras cosas. Eso tampoco es malo en sí mismo, porque podría estimularnos a ser más de lo que somos. Diferentes. Proactivos. 

La tercera, que nuestro sentido del colectivo es mínimo y eso sí tiene que mejorar. En todo el mundo vimos personas por las calles totalmente desprotegidas, a quienes obviamente no les importaba si contraían el virus, pero que no pensaron por un segundo que no están solos en esta historia, que los demás necesitan que todos nos protejamos lo más posible.

Dentro de este escenario he reflexionado sobre Venezuela. Sobre cómo emergeremos de este mélange de sucesos, un país en ruina económica, con hambruna galopante, desmoralización, pasando por una pandemia donde no se sabe ni el número de infectados, ni el número de muertos, ni con qué se cuenta para hacerle frente (si es que se cuenta con algo), en el marco de un régimen autoritario y asesino cuyo único interés es permanecer en el poder. ¿Acaso esas circunstancias nos modelarán para el futuro? ¿Será que el venezolano post pandemia (y ojalá que post régimen chavista-madurista) será más empático (o quizás debería decir menos egoísta), tendrá más conciencia de la sociedad, será más responsable, menos dependiente, más apersonado de lo que es importante y lo que no?

¿Seremos los venezolanos más proclives al trabajo? ¿Habremos finalmente entendido la importancia de la educación? ¿Seguiremos –como hasta ahora- permitiendo que el dinero mal habido lave todo, o estaremos dispuestos a aplicar sanción social a los corruptos y por encima de ello, a exigir justicia?

Nuestros jóvenes... ¿a qué le darán mayor importancia ahora? ¿Cambiará su manera de relacionarse entre ellos? ¿Serán diferentes los valores que buscan en otras personas?

¿Cómo nos relacionaremos en el trabajo? ¿Cómo serán nuestros nuevos hábitos de compras? ¿Cómo serán los restaurantes, las oficinas, los comercios? ¿Cómo serán las industrias y cuáles sobrevivirán?

El mundo artístico... ¿cómo se reinventará dentro de la cultura post pandemia?...

En cuanto a nosotros como ciudadanos... ¿Denunciaremos las irregularidades o veremos hacia otro lado si no es con nosotros? ¿Rechazaremos los abusos de poder o seguiremos bajando la cabeza? ¿Habremos adquirido la convicción de que un país se construye entre todos y que todos no sólo podemos, sino que tenemos que poner de nuestra parte? ¿Habremos entendido las causas que trajeron al chavismo, para que eso no suceda más nunca? ¿Valoraremos la democracia como el mejor sistema de gobierno? ¿Dejaremos de buscar caudillos? ¿Seguiremos a quienes nos iluminan y no a quienes nos deslumbran?

Las respuestas a estas preguntas son tan inciertas como la situación que vivimos. ¿Qué saldrá de todo esto? Nadie lo sabe. No sé si será que quiero aferrarme a un pensamiento optimista, pero deseo que lo que hemos vivido nos sirva como punto de partida para un porvenir mejor.

Carolina Jaimes Branger
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lunes, 1 de junio de 2020

CAROLINA JAIMES BRANGER, "¿QUÉ LE PASÓ A TU PAÍS?"

Juego en mi teléfono Apalabrados. Muy parecido al Scrabble, me entretiene y relaja. He conocido personas de todas partes de Iberoamérica, que viven en muchas partes del mundo. En estos días comencé una serie de partidas con un español que vive en Bali, y con las partidas comenzó el chat. Se confesó antimonárquico y simpatizante de la izquierda, aunque no le gusta Sánchez. A Iglesias, lo detesta. Le parecen hipócritas, corruptos, abusadores. Suena conocido, ¿verdad?...

“Estuve en Venezuela a final de los años setenta”, continuó. “En Caracas, una ciudad que me fascinó por cosmopolita, divertida, alegre. No dormí casi nada la semana que pasé allá. Durante el día visitas a lugares históricos, centros comerciales increíbles, restaurantes con la oferta gastronómica mejor y más variada que he visto en mi vida. En Margarita, un lugar al que sueño volver. Conocí todas sus playas y hasta consideré quedarme allá. En Mérida subí al teleférico más alto del mundo y cuando llegué arriba me dio un soponcio al que vosotros llamáis mal de páramo. No te imaginas la amabilidad con la que me trataron, gente que nunca en su vida me había visto. Fui a conocer el llano, el Estero de Camaguán es alucinante. Los morichales, imponentes. Pero lo que más me gustó es que las personas me invitaban a entrar en su casa a tomar un café delicioso que se llama “guallollo” (sic). En España no invitamos a las casas. Los cafés nos los tomamos fuera, a menos, que sea alguien familiar o amigo muy cercano. En Venezuela, era como si todos fueran familia”.

Cuando leí eso, sentí un dolor inmenso. En aquella Venezuela nací y crecí. La Venezuela posible. El país más promisorio de América Latina, con la gente más amable, hospitalaria y cálida del mundo. Y entonces, vino la pregunta lapidaria, precisa, lacerante: “¿qué le pasó a tu país?”.

“La respuesta”, le respondí, “me va a tomar indefinidas sesiones de chat. Puedo escribir veinte libros sobre lo que pasó en Venezuela y aún quedarías insatisfecho de mi respuesta. Porque es imposible de creer que un país que iba enrumbado a ser desarrollado y pujante, moderno y progresista, haya terminado como estamos hoy, con cerca de un 90% de pobreza, más de 70% de pobreza crítica, en crisis humanitaria, sin libertades, con un régimen autoritario y represor”.

“Lo siento, tía”, escribió. “Pero es que adoro Venezuela. Para nosotros saliendo del franquismo, era ir al paraíso terrenal. La libertad que se respiraba en tu país era increíble”. Le conté que cuando Colón llegó a las costas de Paria creyó haber llegado al paraíso. Por eso la llamó “Tierra de Gracia”.

“Pero ahora sois una “tierra de desgracia”. Lo veo en las noticias. Pero no pierdo la esperanza de que eso cambie, porque quiero volver”.

Yo tampoco pierdo la esperanza. Por eso estoy aquí, por eso me quedo. Terminé la conversación diciéndole: “el próximo guayoyo te lo vas a tomar en mi casa”.

Carolina Jaimes Branger
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lunes, 11 de mayo de 2020

CAROLINA JAIMES BRANGER, YO NO CREO NADA

Rocío San Miguel dijo en Twitter hace unos días que “ya no es posible discriminar (en Venezuela) qué es verdadero y qué es falso”. Y remató: “esto solo sucede en estados totalitarios o autoritarismos hegemónicos”.

La patraña de la “invasión” tiene a una pequeña parte del país preocupada; a otra mayor, estupefacta y a la gran mayoría en son de burla. Cuesta creer que un comando que supuestamente venía a “extraer a Maduro y a otros jerarcas de su régimen quirúrgicamente” haya sido tan torpe. Desde el 11 de abril de 2002 no habíamos visto tantas metidas de pata y tantos cuentos de camino juntos. Como nadie sabe qué es verdad y todo el mundo especula, yo también quiero dar mi versión de los hechos.

Un desencajado JJ Rendón apareció en CNN la noche del 6 de mayo, declarando que, en efecto, había participado en una reunión en octubre del año pasado, donde había contratado a un ex boina verde llamado Jordan Goudreau, para que liderara un comando que sacaría a Maduro de la presidencia. Publicó en Twitter la carta-contrato firmada por él, por el diputado Sergio Vergara, Goudreau como CEO de Silvercorp y un testigo de apellido Retureta. Aseguró que Guaidó no firmó la carta, hecho que contradice la información divulgada por Patricia Poleo, quien mostró un video que solo enfocaba un techo y voces entre las que la única reconocible era la de Guaidó, pero sabemos cómo se imitan las voces y cómo se manipulan las grabaciones. La carta que enseña la Poleo tiene la firma de Guaidó, pero Guaidó no estaba en los Estados Unidos en octubre de 2019.

El hecho es que en noviembre Rendón y Goudreau tuvieron un desencuentro que los llevó a desistir del contrato. Hasta ahora nadie ha explicado por qué, si no recibió pago alguno, Goudreau siguió adelante con el plan. ¿Es acaso tan loco que decidió ser un mercenario y actuar por su cuenta?… ¿O fue que al no poder cobrar de aquel lado se vendió al mejor postor del lado del madurismo para simular una “invasión”?

Esta segunda elucubración me suena más plausible, aunque no tengo dudas de que las recompensas ofrecidas por el gobierno de los Estados Unidos por las capturas de Maduro y su círculo cercano traerán a Venezuela a muchos mercenarios cazafortunas.

Hay demasiados elementos que no cuadran: dicen que los participantes eran 800. Hasta donde yo sé, al menos 780 deben estar escondidos. Tampoco me cuadra la invasión a Venezuela desde Colombia entrando por Macuto. Hay una versión de que ese enfrentamiento en el litoral central fue entre dos bandas de narcotraficantes. ¿Y entrar a Maracay por Chuao? Ese camino es montañoso, largo y ciertamente podría haberse tratado de un movimiento de guerrilla, pero que hayan sido descubiertos tan rápido lo que me indica es que había uno (o más) delatores dentro del grupo.

Y hablando de sapos, me viene a la mente el desesperado tuit de Estrella Vitora, esposa del general Vivas, denunciando que el capitán de la Guardia Nacional y funcionario del DGCIM, Antonio Sequea -uno de los 13 detenidos- fue quien dirigió la tortura a su esposo, una golpiza tan feroz que le dañó la espalda de por vida. Caramba, caramba. Difícil creer que el torturador cambió de bando.

Encima, las ausencias notables de quienes han debido estar al frente, Padrino y Reverol, quedan dentro de las muchas incógnitas de este caso. Demasiadas preguntas, ninguna respuesta, un hecho que le viene al régimen como anillo al dedo para distraer la opinión pública no solo del coronavirus, o la gasolina, sino de la matanza en la cárcel de Portuguesa. Si es por creer, yo a este régimen no le creo nada.

Carolina Jaimes Branger
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lunes, 27 de abril de 2020

CAROLINA JAIMES BRANGER, DESDE LA PENUMBRA, HACIA LA PENURIA

Imposible no recordar a mi querido Manuel Caballero cuando decía que el régimen de Chávez era como un hilo dental: todos querían que se cayera, y nadie entendía cómo se sostenía. Algo así –aún peor- sigue sucediendo con el de Maduro. Pero la táctica que los ha mantenido en el poder ha sido la misma cubana: comprar a unos militares, sembrarles miedo a otros, usar el terror como herramienta sicológica y luego de hipnotizar a la mayoría de la población con dádivas, llevarlos a un estado de supervivencia del que surgir es imposible. Menos todavía, insurgir.

Mientras, mantienen a lo que queda de clase media en un constante bombardeo de rumores, al margen de la situación real del país. Que si a Cilia Flores le dio un ACV, que si Lacava se suicidó, que si Maduro dijo otra..., que si la maestra de VTV es una ignorante, y ellos, solazándose en la miseria del pueblo, hacen lo que les da la gana.

Los regímenes como el venezolano se mantienen porque operan desde la penumbra hacia la penuria. Todo lo que hacen es oscuro, retorcido. No dan puntada sin dedal. No son torpes, no son tontos, como muchos todavía creen. Son malos, malísimos. E inteligentes, pero con una inteligencia orientada hacia la perversidad. Tienen alianzas con toda la maldad del mundo y hacen uso de ellas a su conveniencia. Hasta hoy no he encontrado la razón de qué cosa tan terrible le ha podido suceder a ese grupo de personas para que odien tanto a un pueblo. Porque no es odio a los ricos, como han dicho en su prédica de Robin Hoods (si así fuera tendrían que odiarse ellos mismos): es odio hacia los más pobres, pues el mecate siempre se revienta por su lado más débil.

Yo estoy muy preocupada por lo que pueda pasar en Venezuela. No sabemos cuántas personas infectadas hay realmente, y aunque fueran las que dicen, no hay capacidad para hacerle frente al virus, porque el sistema de salud público está destrozado. Exigen que las personas se queden en sus casas, cuando la mayoría depende del ingreso diario para hacer la única comida del día. Exigen también que se usen mascarillas y guantes, cuando una sola mascarilla, de las que sirven, cuesta dos sueldos mínimos. Ni hablar del par de guantes. El hambre está haciendo de las suyas. Los saqueos son cada vez más frecuentes. Las víctimas inocentes, quienes honestamente manejan abastos y mercados, y quienes no podrán comprar en ellos después de los destrozos. Maduro vocifera que no permitirá especulaciones, pero la realidad es que la mayoría de los negocios de comida que especulan, son de militares y afectos a su régimen. Cuando se acaben los alimentos, saquearán casas. Y es que el hambre se está llevando más gente que el coronavirus. Y si mencionamos la inseguridad, los números son mayores. En Venezuela las muertes no llevan como causa el coronavirus. Las muertes son producto de un régimen sin escrúpulos, que hará todo lo posible para mantenerse en el poder, porque no tiene otra alternativa. Y si no se las damos, como por ejemplo las que propuso el subsecretario de Estado Abrams, seguiremos en esta penuria, cada vez mayor, bajo una penumbra donde ya no existe sol.

Carolina Jaimes Branger
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lunes, 2 de diciembre de 2019

CAROLINA JAIMES BRANGER: DAR GRACIAS

El jueves pasado los estadounidenses celebraron, como todos los últimos jueves de noviembre, el Día de Acción de Gracias. Una tradición que los lleva a todos a casa, mucho más que cualquier otra fiesta. Me gusta esa costumbre de dar las gracias, porque la gratitud nos ennoblece.

En estos momentos cuando los venezolanos nos hemos vuelto tan escépticos, cuando dudamos de todo y de todos y el pesimismo nos arropa, sería bueno que encontráramos razones para agradecer, como parte de una “terapia de aguante” hasta que este régimen caiga. Voy a empezar yo, pero con la idea de que ustedes se unan y hagan sus propios agradecimientos:

Doy gracias por mis hijas. Porque están sanas, tienen amor y son felices. Porque son mujeres echadas pa´’lante (me horrorizan las mujeres inútiles, moscas muertas y víctimas). Doy gracias por los padres que tuve. Porque tengo sus ejemplos de decencia presentes cada día de mi vida. Por la educación que me dieron, que me permitió ser independiente. Doy gracias por mi pareja, porque estoy con el amor de mi vida. Doy gracias por el papá de mis hijas, porque él tiene la mitad del crédito del éxito de ellas. Doy gracias por mis hermanos, porque están bien y estamos unidos. Doy gracias por mis amigas, porque los momentos con ellas son todos de compañerismo, solidaridad y cariño. Doy gracias por las personas que me han tendido la mano cuando lo he necesitado porque nunca esperaron nada a cambio. Doy gracias por quienes han ayudado a mis hijas. Doy gracias por mi trabajo, porque amo lo que hago. Por mis empleadores y clientes, porque confían en mí. Doy gracias por mis alumnos, fuentes de tantas satisfacciones.

Doy gracias por haber nacido en Venezuela. Amo este país con toda mi alma. Doy gracias por este clima maravilloso, por el Ávila, por el azul claro de nuestro cielo y el azul profundo de nuestro mar. Por el verde eterno. Doy gracias por la gente de mi patria porque me encanta por su desenfado, su alegría y su creatividad. Doy gracias por la música, por los chocolates y por mi cámara de fotos, mis mayores aficiones. Doy gracias porque existen el optimismo, el amor y la esperanza. Y doy gracias porque lo único material en esta lista es el chocolate. Eso me demuestra una vez más que lo más importante en mi vida, no tiene precio.

Carolina Jaimes Branger
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miércoles, 20 de noviembre de 2019

CAROLINA JAIMES BRANGER: EL VANDALISMO EN CHILE

Pocas cosas me han impresionado en los últimos tiempos como el vandalismo de estas últimas semanas en Chile, quizás porque estuve allá en junio y regresé encantada con lo que vi y viví. El país más educado de América Latina se ha comportado como un reducto de salvajes, con el agravante de la falta de decisión y firmeza del presidente Piñera. 

Siempre pensé que las grandes diferencias entre Venezuela y Chile se debían, principalmente, a que en Chile tuvieron a Andrés Bello y aquí, por contraste, a los Monagas, Antonio Leocadio Guzmán, Carujo, Zamora, Maisanta y una cuerda de vándalos que mencionarlos me agotaría los caracteres del artículo. ¿Qué le sucedió a una sociedad avanzada y, sobre todo, educada? 

No niego que los chilenos tenían razones para protestar. Pero una cosa es protestar y otra, destrozar. Muchas personas piensan que lo que está sucediendo “ha sido instalado” por el Foro de Sao Paulo, hecho que no descarto, pero culpar solamente al Foro sería quitarles responsabilidad a los chilenos que han participado en la destrucción. Me recuerda cuando en la primera década del siglo XXI, aquí en Venezuela se decía que los militares que reprimían ferozmente eran todos cubanos. ¡Claro que había cubanos! Pero también había venezolanos, venezolanitos que aprendieron a reprimir con igual o mayor ferocidad que los cubanos. De igual manera, en Chile, la mayoría de los salvajes que han acabado con el Metro, incendian universidades e iglesias, son chilenos, chilenitos. 

Los argumentos caen por su propio peso. ¿A quién perjudica la quema de más de 70 estaciones de Metro? ¿Qué tipo de protesta es quemar una universidad? Aquí en Venezuela, durante la Guerra Federal, el lema fue “mueran los ricos y los que sepan leer y escribir”. Y esa guerra nos convirtió en el pueblo más atrasado de América Latina. Y a quienes arguyen que queman iglesias para “castigar” a los sacerdotes pedófilos, les aseguro que la pedofilia no se cura así. Y si es por eso, deberían buscar a los pedófilos que no pertenecen al clero y castigarlos también, cosa que no han hecho. 

Ojalá me equivoque, pero si Piñera sigue indeciso, puede venir otro Pinochet, con las consecuencias de un régimen militarista y represor. Ciertamente, el hombre es el único animal que tropieza dos y más veces con la misma piedra. 

Carolina Jaimes Branger
@cjaimesb

lunes, 2 de septiembre de 2019

CAROLINA JAIMES BRANGER: ¿QUIÉNES SERÁN LOS MAESTROS?

Los países más desarrollados del mundo tienen entre sus profesionales mejor pagados a los médicos, los maestros y los policías: la salud, la educación y la seguridad. En Venezuela es vergonzoso lo que gana un maestro, y no ahora, sino desde hace muchos años. La diáspora de maestros es una de las más dolorosas y la que más caro nos costará como nación. Porque lejos de lo que cree Maduro -que no sabe nada porque no estudió- un maestro no se improvisa. Un maestro, además de años de estudio y preparación, tiene que llevar consigo largo tiempo de educación en valores y una mística incomparable. 

El magisterio ha venido sufriendo una degradación incomparable a cualquier otra profesión. De hecho, ya nadie quiere estudiar Educación. Hasta hace unos veinticinco años ya era una carrera “para el repele” como me comentó la madre de una bachiller recién graduada, quien quería estudiar Comunicación Social, pero su promedio era 11 puntos. “Estudiará Educación”, sentenció la madre. “Es la única carrera donde la aceptan con esas notas”. 

Pero ahora nadie quiere estudiar Educación. Ni que los bequen. Porque ser maestro en la Venezuela de hoy es firmar una sentencia de morirse de hambre. “El primer ciudadano de la nación”, como pedía Simón Rodríguez, es hoy el último y por largo trecho. 

Circulan rumores de que incorporarán a los participantes de la Misión Chamba Juvenil como maestros. No sé si será verdad, pero no me extrañaría, a la luz del deterioro del país. Los padres de los niños que asisten a las escuelas en barrios populares no tienen medida para comparar si un maestro sabe o no, si sirve o no, si educa o no. Los niños que aún asisten a las escuelas serán los conejillos de indias de esta historia, una nueva historia de dolor dentro del viacrucis nacional. En cualquier caso, aun no siendo cierto, la mayoría de los maestros buenos se han ido del país. Los buenos que quedan tienen dos, tres o más trabajos paralelos que les permitan sobrevivir, de manera que ocuparse de cuarenta o cincuenta alumnos se les hará cada vez más cuesta arriba y las víctimas –además de ellos- serán los niños, a quienes se les cercena el futuro de un solo guamazo. 

Ya empezará el año escolar. Ojalá y por el bien de los niños -hacedores del futuro del país- salgamos pronto de esta pesadilla. 

Carolina Jaimes Branger 
@cjaimesb

lunes, 19 de agosto de 2019

CAROLINA JAIMES BRANGER: PROMESAS Y BOFETONES

En la cadena del miércoles pasado, Nicolás Maduro sobrepasó sus propios récords de promesas fútiles, infundadas y absurdas. Después de veinte años de destruir el agro, ahora descubrió que el algodón se usa en la industria textil. Ofreció convertirnos en una “potencia textil” y regalar –por supuesto, todo es regalado- uniformes para los niños en edad escolar. “En Colombia no regalan los uniformes”, dijo. “Nosotros sí”. ¿Cuándo va a regalar esos uniformes?, me pregunto. Si no ha sembrado los algodones, de aquí a que siembren, cosechen, monten los telares, elaboren las telas y confeccionen los uniformes, esos niños van a estar en edad de ir a la universidad (y cuidado si ya graduados) aunque lo más probable es que desertan de la escuela como han hecho tantos, obligados por sus padres o familiares a trabajar para ayudar a la economía de la casa. 

“En Colombia cierran las escuelas”, afirmó. Estoy segura de que no más que las que han cerrado en Venezuela en los últimos veinte años. Y las que quedan abiertas funcionan a media, cuarto, octavo de máquina... No hay profesores de ciencias. Los muchachos de los liceos se gradúan de bachilleres sin haber visto física, química y muchos ni siquiera matemáticas. 

En un contacto durante la cadena, Maduro llamó a Rafael Lacava, que estaba en las instalaciones de Café Fama de América en Valencia. “Vamos a hacer el mejor café del mundo”, ofreció. ¿Desde cuándo “expropiaron” Fama de América? ¿Es ahora cuando lo van a poner a funcionar? ¿Para cuándo ese “mejor café del mundo”?... 

Esta prometedera me recordó un chiste que me contó mi amiga María Carmelina Faría: un señor compró un ticket de lotería y anunció a su familia que se la iba a ganar y se iba a comprar un carro. “Yo voy adelante, como copiloto”, dijo la esposa. La hija mayor pidió una ventana de atrás. El hijo segundo, la otra ventana. El menor trató de convencer a sus hermanos de que le cedieran la ventana. Como ambos le dijeron que no, el niño gritó: “¡entonces voy a ir parado en el asiento!”. Al oír esto, el papá le dio un bofetón y lo increpó: “¡muchacho del cipote, bájate que me lo vas a manchar!”. 

Así han sido, son y serán las promesas de Maduro. Ilusiones de una mente febril incapaz de ir más allá de sus escasas ideas. Lo peor es que los bofetones los recibe el pueblo..
Carolina Jaimes Branger 
@cjaimesb

martes, 13 de agosto de 2019

CAROLINA JAIMES BRANGER: FALTAN TRES MESES

El Profesor Harry Osers es conocido en Venezuela por los ingenieros que estudiaron -y estudian- por sus libros de Geometría Descriptiva. Quienes fueron sus alumnos –en la UCV y en la Unimet- también saben que el Profesor Osers fue sobreviviente de los campos de concentración y exterminio de Terezín en República Checa, Auschwitz, en Polonia, y Mathausen-Gusen, en Austria, durante la II Guerra Mundial. Era el prisionero 169086. Un número. Una de las tantas formas de los nazis de deshumanizar a los judíos. 

Pero no fueron sólo los nazis. Ha sido una práctica constante de los regímenes totalitarios: deshumanizar para exterminar. “Los judíos son cucarachas y nosotros las matamos”. Para muestra, nuestra historia reciente: “los escuálidos”, “freír en aceite sus cabezas”, “los aplastaremos”, “los exterminaremos” y todo ese léxico violento y provocador de Hugo Chávez y sus abominables adláteres. 

Mi amigo Tomás Osers es hijo del Profesor Harry Osers. Conversando con él hace poco, me comentaba que su padre decía que una de las maneras que tenían los prisioneros para sobrevivir era pensar que “sólo faltaban tres meses”. Y así, iban de tres meses en tres meses. El día de la liberación del campo de exterminio de Mathausen-Gusen, los prisioneros no sabían qué pasaba. Esperaron dos o tres días, durante los cuales no les habían entregado sus raciones de comida diaria. Finalmente decidieron salir. Los alemanes se habían ido. Caminaron por el bosque hasta que llegaron a una carretera, donde encontraron a los americanos dirigiendo el tráfico. Sólo en ese momento supieron que eran libres. 

Así como llegó para el Profesor Osers, la libertad para nosotros los venezolanos puede llegar en cualquier momento. Hay cosas que están sucediendo que sólo pocos saben, tanto del lado del régimen, como del lado de la oposición. Y hay circunstancias que nadie controla. Aunque a muchos les parezca increíble, los del régimen tienen que estar temblando, porque no saben quiénes van a ser los traidores, que los habrá, porque todavía muchos de las jerarquías medias se pueden salvar.

Pensemos que faltan tres meses... tal vez sea menos. Pero si aquellos judíos en la espantosa situación extrema resistieron así, nosotros también podemos. “Faltan tres meses”, compatriotas.

Carolina Jaimes Branger
@cjaimesb

martes, 30 de julio de 2019

CAROLINA JAIMES BRANGER: LA LUZ AL FONDO DEL TÚNEL

Por mi programa de radio -desde hace 11 años cuando me incorporé a la plantilla de anclas de Unión Radio, primero en UR Noticias y luego en el Circuito Éxitos- conozco a muchos emprendedores. Cuando comencé los fines de semana en la radio de noticias, mi programa se llamaba “¿Qué hay de bueno?” y estaba dedicado a dar buenas noticias. En un país donde “una noticia” es sinónimo de “mala noticia”, hacía falta tener un reducto de buenas noticias y me dediqué a buscarlas. Aún lo hago. Eso me llena de esperanza y optimismo. Porque ver tanta gente emprendiendo contra viento y marea me habla muy bien de la Venezuela que vendrá después de esta pesadilla. Incluso de la Venezuela que resiste y no se rinde. 

Cada día conozco personas que buscan soluciones. Al buscar soluciones –y encontrarlas- se deja de ser parte del problema. Emprendedores en medio de un proceso de caos económico, de políticas erráticas y de degradación moral. Personas que ven el vaso medio lleno, que si se les cierra una puerta abren una ventana, que decidieron dejar de sobrevivir para vivir. 

Sí. Es posible vivir en esta Venezuela, aún con tantas dificultades. Si no, no hubiera tantas personas emprendiendo. Desde la señora que vende hojas de hallacas en Navidad y se viene desde Barlovento con sus hojas pulcras, perfectamente cortadas y listas para usar, hasta el muchacho que desarrolla aplicaciones que facilitan de alguna manera la vida, pasando por la señora cuyo marido tuvo un accidente que lo dejó parapléjico y tuvo que dejar su trabajo en la calle, y ahora hace las galletas más exquisitas que alguien pueda imaginar. 

También está la señora que da cursos de cocina libanesa, la ingeniera que da cursos para que la gente aprenda a manejarse en el mundo de los negocios, los hermanos que tienen empresa de “delivery” de sushi, el joven que hace las paellas más exquisitas y los diseñadores jóvenes de talla mundial. 

Mención aparte y especial merecen quienes se han dedicado a apoyar a los más necesitados. Quiero nombrar en particular a Susana Raffalli, Bernardo Guinand, Feliciano Reyna y Roberto Patiño. Me disculpan quienes no están mencionados. Son muchísimos. 

Esa luz al fondo del túnel que cada vez se hace más grande y más potente, es la imagen de la Venezuela que viene. Hay razones para tener esperanzas.

Carolina Jaimes Branger
@cjaimesb

lunes, 1 de julio de 2019

CAROLINA JAIMES BRANGER: EL FIN DE LA PESADILLA

Hay un aforismo, cuyo autor desconozco, que he citado en varias oportunidades por su contundencia y, sobre todo, por la lapidaria verdad que encierra: “los pueblos siguen a quienes los deslumbran, y no a quienes los iluminan”. 

Los países que han alcanzado altos niveles de desarrollo son los que han sabido reconocer las luces y las han seguido. Finlandia es un ejemplo maravilloso. Un país con un clima inclemente, que durante siglos se mantuvo del producto de la pesca de los lapones en el mar Báltico, hoy es una potencia educativa. 

Educación... ¿Por qué en Venezuela nos ha costado tanto darnos cuenta de que la única solución a todos nuestros problemas es la educación? Hoy tenemos el peor sistema educativo de nuestra vida republicana. Peor aún que durante el siglo XIX cuando reinaba el analfabetismo y pocos privilegiados asistían a la escuela. Porque aun teniendo dinero para pagar una institución privada, conseguir buenos profesores se ha convertido en un imposible dado el éxodo de este gremio hacia países donde sí reconocen que un maestro, como decía Simón Rodríguez, es el primer ciudadano de una nación. 

Ni hablar de las escuelas públicas. Los sueldos de miseria de los maestros los terminaron de sacar de los recintos educativos. Ahora son vendedores de cualquier mercancía china, cocinan, cosen y hacen lo que sea por redondearse una entrada que les permita sobrevivir. 

A Arturo Uslar Pietri no le hicieron caso cuando habló de sembrar el petróleo. Esa joya que fue Pdvsa fue destruida por Chávez y a nadie le interesa ya construirla de nuevo... La obra más revolucionaria en educación que es El Sistema tiene detractores que quieren acabarla por razones meramente políticas. De ese visionario que fue Luis Alberto Machado se burlaron ad infinitum cuando dijo que todos podíamos desarrollar nuestra inteligencia y nuestras capacidades. Que la única prioridad en Venezuela era la educación. José Luis Cordeiro fue visto como un excéntrico y mientras vivió aquí fue seguido por un puñado de gente. Hoy dicta cátedra en los recintos educativos más importantes del mundo. Sólo nos queda Antonio Ecarri al frente de la Alianza del Lápiz, contra viento y marea. 

La pesadilla no terminará cuando cambiemos de gobierno. Terminará cuando cambiemos de mentalidad. 
Carolina Jaimes Branger
@cjaimesb

martes, 11 de junio de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, MIÉRCOLES 12-06-2019

CAROLINA JAIMES BRANGER: MAL DE CHAGAS EN LA CIUDAD

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 9 minutos
El 3 de junio pasado unos vecinos llevaron tres insectos muertos al Instituto de Biología Experimental de la Facultad de Ciencias de la UCV. De los tres, dos estaban infectados con flagelados del parásito Trypanosoma Cruzi. En otras palabras, esos chipos, como comúnmente se les conoce, eran portadores del Mal de Chagas. Lo trágico de esto es que, como me dijo un amigo médico, se trata de “una enfermedad llanera de casas de bahareque y techos de palma, ahora en el jardín de tu casa”. En efecto, los chipos fueron encontrados en el jardín de un edificio en Colinas de Bello Monte, en ... más »

REINALDO J. AGUILERA R.: EMIGRAR, LA CRUDA REALIDAD

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 18 minutos
Irse a otro país supone generalmente comenzar de cero: nuevas amistades en caso de no tener a alguien conocido, nuevo trabajo que en la mayoría de los casos no se tiene al llegar y definitivamente una nueva forma de vida. Las personas que emigran suelen hacerlo porque van encaminadas a un crecimiento personal y profesional; sin embargo, en el caso de los Venezolanos del Siglo XXI el emigrar es sinónimo de huir del caos, de la inseguridad, de no poder conseguir una simple medicina, de la falta de oportunidades, de la imposibilidad de obtener algo con los muy bajos ingresos y un largo... más »

EUGENIO MONTORO: LOS GORRIONES DE NICOLÁS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 24 minutos
Los regímenes comunistas son admirables por su capacidad de tapar las peladas de bola. Por eso, es responsabilidad de los que no nos gusta ese absurdo y peligroso sistema el ponerlas sobre la mesa para que las personas eviten caer en los engaños de estos predicadores del mundo feliz pero que, en la realidad, y tercamente demostrada, son patíbulos preñados de palabrería. Mao Zedong fue un líder fundamental en la historia de China. Una vez que tomó el poder empezó a implantar medidas para su nación de copiando el modelo comunista ruso pero adaptado a su realidad. A un conjunto de de... más »

TULIO MONSALVE: CUARENTA SOLO CUARENTA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 31 minutos
Conocí de niño un famoso cuento árabe que habla de un señor Alí y sus cuarenta amigos. Luego leí de Jorge Luis Borges cuando afirmaba que mucho de cuanto se diga y haga en política en nuestro continente tiene origen en los cuentos orientales. Hoy el secretario de Estado Mike Pompeo, le da la razón a Borges cuando nos narra un exagerada fábula miliunochezca sobre Venezuela. Y en declaración al Washington Post afirma rotundamente que le consta que “no menos de cuarenta figuras políticas opositoras se creen legítimos sucesores del presidente Maduro”. Y, en el caso de una hipotética sa... más »

OSCAR ARNAL: NEOFASCISMO SIGLO XXI

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 38 minutos
El fascismo es una categoría histórica. Nació entre las dos guerras mundiales en Italia, y se propagó en Alemania con el nazismo y en España con Franco. En los últimos tiempos autores como Fernando-Mires hablan del renacer de un neofascismo que adopta parte de la retórica marxista dando lugar al “fascio-comunismo”. Los elementos de todo fascismo son: dependencia de un líder autocrático; la ideología es la que vaya decidiendo la voluntad del caudillo, “nuestra doctrina es el hecho” expresó Mussolini; se fundamenta en los mitos épicos del origen de la nacionalidad; se centra en el c... más »

CARLOS E. AGUILERA: EL PERIODISMO EN DICTADURA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 44 minutos
Repugna a quienes somos demócratas por convicción, y más aún periodistas de oficio, escuchar a Maduro, presumiendo ser un hombre de estricto apego de la democracia y las libertades públicas, de las cuales se ufana a diario en sus charlatanerías, que a diario esgrime en cadena por la televisora del Estado, y los medios radiales que conforman el poder mediático a sus órdenes. El cierre de numerosos periódicos, entre otros, El Nacional, Panorama de Maracaibo, El Tiempo de Puerto La Cruz, La Nación de San Cristóbal y otros regionales, que en total sobrepasan de 39, desnuda la mentira ... más »