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sábado, 13 de junio de 2020

JUAN RAMÓN RALLO, CONTRA LA IMPUNIDAD POLICIAL EN EE.UU.

Cualquier persona que haya tenido ocasión de visualizar el cruel homicidio de George Floyd no podrá más que conmoverse y escandalizarse por la brutalidad del cuerpo policial de Mineápolis. No se trata, además, de una excepción: los abusos policiales han sido un fenómeno demasiado común durante demasiado tiempo en EE.UU. Aunque es complicado encontrar estadísticas rigurosas al respecto —dado que la mayoría de cuerpos policiales se niegan a denunciar y compartir información sobre sus escándalos internos—, se estima que, entre 2005 y 2011, una media de tres policías fueron arrestados diariamente por comportamientos inadecuados tales como agresiones (13% del total), agresiones graves (8,5%), agresiones sexuales (4,8%) o intimidación (3,8%). Y, desgraciadamente, tales cifras son únicamente gotas en un océano de brutalidad policial, porque, como decimos, la mayoría de abusos ni siquiera son objeto de un procedimiento penal (muchos menos terminan en condena).

Y aunque el homicidio de George Floyd haya dirigido el debate público hacia el racismo presuntamente subsistente dentro de la sociedad estadounidense, el problema —al menos en relación con los cuerpos de seguridad estatales— es mucho más amplio que ese (los abusos policiales no son solo contra negros): se trata de un problema de falta de responsabilidad de la policía en el ejercicio de sus funciones. Es decir, y por expresarlo de un modo más llano, se trata del sentimiento de impunidad de los cuerpos policiales. Una sensación de impunidad que no es en absoluto infundada, sino que hunde sus raíces tanto en las reglas formales como en las prácticas informales que protegen sus actuaciones.

Por un lado, la principal institución jurídica que exime a los cuerpos policiales de responsabilidad se denomina 'inmunidad cualificada': una doctrina introducida por el Tribunal Supremo en 1967 —y que, desde entonces, ha sido aplicada expansivamente por los tribunales estadounidenses— y que exime a todo empleado público —incluyendo, claro, a los cuerpos de seguridad— de cualquier responsabilidad por las decisiones tomadas en el ejercicio de sus funciones salvo en casos de violación flagrante de una ley federal o de un derecho constitucional. Pero ¿qué cabe entender por violación flagrante de una ley federal o de un derecho constitucional? A la hora de la verdad, que exista jurisprudencia donde otro agente haya sido condenado por exactamente esos mismos hechos dentro de una misma jurisdicción. La inmunidad cualificada, por consiguiente, constituye un escudo para el abuso de poder de la policía: si no existen condenas previas muy parecidas a los hechos que pretenden denunciarse, el agente gozará de impunidad.

Por otro, la principal práctica informal que blinda a los cuerpos policiales de responsabilidad por sus actuaciones es el denominado 'muro azul del silencio', la regla no escrita por la que un agente policial no ha de denunciar bajo ninguna circunstancia los abusos de sus compañeros aunque tenga constancia de ellos. Perro no come perro. Los agentes que denuncian a otros agentes tienden a ser estigmatizados y marginados por el resto de sus compañeros: una práctica que es promovida y coordinada por unos poderosísimos sindicatos policiales que, además, se erigen como un inamovible obstáculo frente a cualquier intento externo de introducir supervisión, control y responsabilidad externa para derribar ese muro azul del silencio. 

La batalla contra el abuso policial en EE.UU. no será una batalla sencilla de ganar tras tantas décadas de impunidad formal e informal. Pero, afortunadamente, es una noble batalla que ha sido librada desde un comienzo por el liberalismo estadounidense. Por ejemplo, el Cato Institute lleva años informando sobre los casos de abusos policiales cometidos al amparo de la inmunidad cualificada, y ha tenido que ser el congresista libertario Justin Amash quien en los últimos días ha presentado una proposición de ley para poner fin a esa injustificable inmunidad cualificada.

No es de extrañar: el liberalismo se fundamenta en el principio de igualdad jurídica entre todos los ciudadanos… incluyendo aquellos que formen parte del Estado. Políticos y burócratas no deberían gozar de privilegios, amparados en una ilegítima autoridad política, para cercear los derechos individuales de otras personas. De ahí que deban ser civil y penalmente responsables por sus actuaciones en exactamente los mismos términos que cualquier otro ciudadano. Parafraseando al propio Justin Amash, el liberalismo busca establecer límites al Estado para proteger los derechos individuales, mientras que la inmunidad cualificada —y el resto de prácticas informales que eximen de responsabilidad a la policía— busca limitar los derechos individuales para proteger al Estado. Ojalá el repulsivo homicidio de George Floyd sirva al menos para poner fin a tan execrable impunidad policial.

Este artículo fue publicado originalmente en el blog Laissez Faire de El Confidencial (España) el 10 de junio de 2020.

Juan Ramón Rallo
contacto@juanramonrallo.com
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España
https://www.elcato.org/contra-la-impunidad-policial-en-eeuu

lunes, 8 de junio de 2020

JUAN RAMÓN RALLO: NO HAN FRACASADO LOS ESTADOS PEQUEÑOS SINO LOS ESTADOS INEFICACES

De acuerdo con la popular economista Mariana Mazzucato, la crisis sanitaria del COVID-19 ha expuesto las deficiencias del enfoque “neoliberal” de un Estado pequeño y limitado: tras décadas de desarme material e ideológico de “lo público”, tras décadas en que la obsesión con la eficiencia, con la austeridad o con los recortes ha copado la agenda política, la pandemia se ha topado con unos Estados raquíticos y sin capacidades para contrarrestarla. Si, por el contrario, nuestros gobernantes hubiesen invertido suficientemente en el desarrollo de sistemas de protección de la salud pública o de innovación digital, entonces habrían contado con más medios para combatir el avance del virus durante esta crisis.

En este sentido, y frente a la muy fracasada gestión de EE.UU. o de Reino Unido (los dos buques insignia del neoliberalismo privatizado), Mazzucato ensalza el comportamiento de otros tres Estados que sí han conseguido mantener a raya la propagación del virus: Vietnam, Nueva Zelanda o Corea del Sur. De acuerdo con la economista italiana, estos Estados antepusieron el interés general por encima de los intereses particulares, y gracias a ello fueron capaces no solo de rechazar la suicida estrategia de la inmunidad de grupo sino también de movilizar rápidamente amplios recursos materiales y humanos para desarrollar test asequibles de carácter universal o una sofisticada tecnología de rastreo de los contagiados. Por todo ello, concluye Mazzucato, debemos abandonar el enfoque del Estado pequeño y limitado para pasar a abrazar el de un Estado activista y bien conectado con todos los sectores estratégicos de la economía.

La tesis de Mazzucato es, sin embargo, problemática en un sentido fundamental: Estado grande no es ni mucho menos igual a Estado eficaz frente a la pandemia. Por un lado, algunos de los países con Estados más gigantescos del planeta —como Francia, Italia o Suecia— también han sido algunos de los países con mayor letalidad por el coronavirus, ya sea debido a su reacción tardía o a su estrategia equivocada a la hora de combatirlo (y no: en contra de lo que señala Mazzucato, la inmunidad de grupo no es una estrategia consustancial al neoliberalismo, pues la misma socialdemocracia sueca está tratando de alcanzarla). Por otro lado, los tres países que Mazzucato cita como ejemplares frente a esta pandemia —Vietnam, Nueva Zelanda y Corea del Sur— cuentan como Estados igual o más pequeños que los 'neoliberales' EE.UU. o Reino Unido: en particular, mientras que el gasto público de EE.UU. es del 36,2% del PIB y el de Reino Unido es del 38,3%, Nueva Zelanda gasta el 37,1%, Vietnam, el 27,7% y Corea del Sur, el 22,1% (los antedichos Estados con gestión fallida frente al coronavirus, Francia, Italia y Suecia, gastan el 55,6%, 48,7% y 48,4% del PIB respectivamente).

¿Es posible, por tanto, ser eficaz contra una pandemia con un Estado razonablemente pequeño? Desde luego. ¿Es posible fracasar estrepitosamente frente a una pandemia con un Estado sobredimensionado? Claro que sí. Por consiguiente, si algo ha reivindicado el coronavirus, no ha sido a los Estados grandes (en contraposición a los Estados pequeños, cuyo fracaso cree haber certificado Mazzucato) sino a los Estados eficaces en aquellas áreas cuyas competencias se arrogan de manera monopólica (como, por ejemplo en este caso, la salud pública). Y no: eficacia estatal (o “capacidad estatal”, como gusta de denominarse actualmente) no es lo mismo que Estado grande y omnipotente. No solo porque, como ya hemos mencionado, contamos con claros ejemplos de Estados pequeños y eficaces frente a la pandemia, sino porque, además, los Estados grandes que se arrogan demasiadas funciones pueden terminar deviniendo ineficaces en aquellas pocas que sí deberían ejercer (en este caso, el refranero castellano resulta bastante sabio: “Quien mucho abarca, poco aprieta”).

Verbigracia, cuando Mazzucato contrapone el éxito de Vietnam o el de Corea del Sur (países donde se han realizado numerosísimos test a la población) frente al fracaso de EE.UU., se le olvida mencionar que el imperdonable retraso de EE.UU. a la hora de practicar test masivos se debió a un exceso de burocracia y regulacionismo estatal: no fue que el mercado no pudiera producir suficientes test, sino que el Estado prohibió que los produjera y los pudiera utilizar. Asimismo, las medidas más importantes que debía aplicar cualquier Estado para aislar y acabar con el virus tenían muy poco que ver con el tamaño del Estado: en concreto, mandatar el distanciamiento social (cierre de escuelas, suspensión de grandes eventos, cierre del espacio aéreo, obligatoriedad del uso de mascarillas o incluso confinamiento domiciliario) no depende de que el Estado sea grande (salvo que la mayoría de la población no siguiera las reglas, en cuyo caso se necesitaría de una cierta potencia policial para asegurar su cumplimiento), sino de que el Estado cuente con gestores lo suficientemente competentes como para comprender la gravedad de una pandemia.

Y, como decíamos, cuando tienes un Estado gigantesco que pretende ocuparse de regular casi todos los aspectos de la sociedad, la actuación de ese Estado tenderá a desenfocarse desde aquellas competencias que sí deberían serle capitales a otras que deberían serle por entero accesorias (recordemos, de modo casi anecdótico pero ciertamente ilustrativo, que uno de los grandes debates que centró la acción del Estado español durante las semanas en las que la pandemia estaba penetrando por todos los rincones de nuestra sociedad fue el de la regulación de las casas de juego). A este respecto, por tanto, mucho mejor nos habría ido si los Estados se hubiesen concentrado y especializado en aquellas competencias que con mayor probabilidad ellos —y solo ellos— pueden atender. Dado que la capacidad estatal es limitada —y lo seguirá siendo, por muchos recursos que maneje el Estado, puesto que las capacidades cognitivas de la burocracia estatal seguirán siendo limitadas—, deberíamos adoptar como principio rector lo que el economista Alex Tabarrok ha denominado "presunción de 'laissez faire": cuando la capacidad estatal es limitada —y siempre lo es—, el Estado debería delegar en el mercado todo aquello de lo que el mercado sea capaz de ocuparse y, en consecuencia, concentrarse en aquellos pocos asuntos de los que el mercado —o los mercados actualmente existentes— no es capaz de ocuparse.

No, Mazzucato, los que han fracasado no son los Estados diminutos sino los Estados gigantescamente incompetentes.

Juan Ramón Rallo
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Este artículo fue publicado originalmente en el blog Laissez Faire de El Economista (España) el 3 de junio de 2020.

domingo, 19 de abril de 2020

JUAN RAMÓN RALLO, ¿POR QUÉ EL GOBIERNO ESTÁ FRACASANDO EN SUMINISTRAR MATERIAL SANITARIO?DESDE ESPAÑA

La responsabilidad del Gobierno de España en su gestión de la crisis sanitaria del Covid-19 puede dividirse en dos partes. La primera, hasta el 9 de marzo, está vinculada a su pasividad negligente a la hora de tomar medidas de distanciamiento social que dificultaran la propagación del virus. La segunda, a partir del 9 de marzo, está asociada a su incapacidad de acelerar el regreso a una cierta normalidad social y económica mediante la adquisición de aquel material sanitario que permita prevenir la propagación del virus (mascarillas) y detectar precozmente a los contagiados (test). Cuanto más tardemos en disponer de un suministro amplio de estos bienes, tanto más tardaremos en poner en marcha la economía y, por consiguiente, tanto más nos empobreceremos.

Pero ¿por qué razón el Ejecutivo está fracasando estrepitosamente a la hora de abastecer el país con los test y las mascarillas que necesitamos? ¿Por qué el Gobierno tiene que aplazar 'sine die' sus cruciales 60.000 análisis aleatorios por “problemas logísticos” y por qué algunas autonomías han llegado a tener que repartir vergonzosas mascarillas de papel? ¿Por qué, en suma, después de un mes de estado de alarma todavía no disponemos de los enseres básicos?

De entrada, es cierto que los mercados globales de este tipo de material sanitario se hallan enormemente tensionados: casi todos los países del mundo han disparado simultáneamente su demanda, mientras que la oferta no es que no haya podido crecer igual de rápido, sino que en muchos casos se ha paralizado, o ralentizado, por el coronavirus. Y cuando la demanda crece muchísimo más que la oferta, los precios tienden a aumentar de manera muy considerable (dejando desabastecidos a aquellos que no pueden o no quieren pagar tales precios). Por consiguiente, es verdad que la coyuntura internacional no contribuye a facilitar un suministro amplio ni de test ni de mascarillas.

Ahora bien, las dificultades globales no explican por entero el fracaso gubernamental, pues otros países sí cuentan con disponibilidades de ambas mercancías; e incluso en España hay empresas, hospitales y laboratorios privados que sí han sido capaces de proveerse con el pertinente material sanitario. ¿Por qué entonces el Gobierno lo está haciendo tan mal a este respecto? Pues, en esencia, por dos motivos.

El primero es la falta de experiencia del Ejecutivo y del conjunto de la Administración para adquirir este tipo de material a muy gran escala: a diferencia de aquella parte del sector privado que ya dispone de sus propias redes comerciales así como de unos departamentos de gestión de compras habituados a negociar con proveedores extranjeros, el sector público carece de esa formación y de esa información, de modo que avanza dando tumbos. La propia ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, llegó a reconocerlo en una entrevista para Radio Euskadi: “No estamos necesariamente muy acostumbrados a comprar en China: es un mercado que nos es un poquito desconocido. Entonces, hay muchos intermediarios que te presentan, que nos ofrecen gangas y luego evidentemente resulta que eso no son gangas”.

Pero existe un segundo problema, acaso más profundo y más preocupante, que son los incentivos perversos de este Gobierno a anteponer su dogmatismo ideológico sobre la realidad del mercado. Tanto los miembros del PSOE como, sobre todo, los de Unidas Podemos están obsesionados con impedir que haya agentes económicos que se lucren vendiendo material sanitario a precios anormalmente altos. De ahí que el encarecimiento mundial de estos bienes —algo del todo razonable, dada la explosión de su demanda frente a una oferta a medio gas — es visto como una inaceptable trampa especulativa con la que el Gobierno no puede colaborar de ningún modo.

Por ejemplo, en su última entrevista en 'eldiario.es', Iglesias describía las actuales condiciones del mercado internacional de material sanitario como “especulación repugnante”; asimismo, Irene Montero, en una conversación con Alfredo Serrano (el asesor económico de Maduro, que sumió a Venezuela en la hiperinflación y miseria actuales), también descalificaba la presente escalada de precios como “mercado salvaje y especulación salvaje”. Pero acaso lo peor no sea que la gente de Podemos muestre una absoluta incomprensión de lo que está sucediendo en el mundo, sino que los miembros del PSOE también lo hacen. Así, en palabras de González Laya en la ya referenciada entrevista: “Especulan los intermediarios y especulan los productores: cuando hay más demanda que oferta, pues evidentemente los precios pueden subir, que es lo que está ocurriendo ahora”.

Para el Gobierno PSOE-Podemos, por consiguiente, cualquier aumento significativo del precio de las mascarillas y de los test por encima de su precio habitual merece ser considerado como “especulación”. Como es lógico, un Gobierno que, emborrachado en sus dogmas ideológicos, rechaza alimentar las “ganancias especulativas” de productores e intermediarios será un Gobierno del todo incapaz de abastecerse en las presentes condiciones internacionales: aquellos agentes económicos —incluyendo gobiernos— que no estén dispuestos a abonar los precios de mercado del escaso material sanitario a la venta se quedarán sin él (porque otros agentes sí los abonarán) y, por consiguiente, a este Ejecutivo solo le quedará buscar tramposas y peligrosas gangas —de las que hablaba González Laya—, que generalmente terminan saliendo fatal.

En definitiva, la mezcla de incompetencia y fanatismo ideológico no puede más que alumbrar una incapacidad radical en lograr por sí mismos un suministro abundante de material sanitario con el que relanzar la sociedad y la economía. Pero es que, además, esa incapacidad radical del Gobierno en abastecerse de material sanitario suficiente lo lleva a querer incautárselo desaforadamente a todas aquellas empresas o autónomos que sí han conseguido adquirirlo (porque saben dónde comprarlo y porque, además, están dispuestos a pagar precios de mercado). Y como cada vez más empresas y autónomos devienen conscientes de que, si osan importar mascarillas o test, el Gobierno puede terminar requisándoselos incluso en la misma aduana, cada vez son más los que rechazan destinar su capital a tan arriesgada operación.

Al final, pues, la incompetencia y el sectarismo del Gobierno no solo lo incapacitan a él mismo para conseguir el material sanitario que necesitamos, sino que también terminan impidiendo que los particulares lo logren por sus propios medios. El dirigismo gubernamental y los controles artificiales de precios siempre acaban provocando el desabastecimiento generalizado que presuntamente pretendían combatir: pero en la actual situación de emergencia sanitaria y económica, semejante desabastecimiento sí es, en palabras de Iglesias y Montero, una repugnante salvajada.

Juan Ramon Rallo
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Este artículo fue publicado originalmente en el blog Laissez Faire de El Confidencial (España) el 15 de abril de 2020.

jueves, 9 de abril de 2020

JUAN RAMÓN RALLO, POR QUÉ ALEMANIA Y HOLANDA TIENEN RAZÓN, DESDE ESPAÑA

El último Consejo Europeo concluyó con una profunda división entre, por un lado, España e Italia y, por otro, Alemania y Holanda. Los primeros quieren impulsar la reconstrucción europea pospandemia con una especie de plan Marshall financiado mediante la emisión de eurobonos (o coronabonos); los segundos, en cambio, se oponen a semejante idea, puesto que consideran que ha de ser cada Estado miembro quien determine qué tipo de estímulo necesita su respectiva economía y, en todo caso, quien lo costee.

De entrada, a nadie debería sorprenderle demasiado que Alemania y Holanda rechacen mutualizar las enormes emisiones de deuda pública que se esperan durante los próximos meses. Basta observar el siguiente gráfico para detectar dos formas opuestas de concebir y administrar el endeudamiento público: al cabo, España e Italia no solo tienen muchos más pasivos que Alemania y Holanda (el país transalpino incluso duplica su volumen de deuda), sino que desde 2013 unos se esforzaron por reducirlos sostenidamente mientras que los otros los mantuvieron esencialmente estables (ayer mismo, conocimos que el déficit público de España había vuelto a aumentar en 2019, esto es, antes del coronavirus).

¿Por qué las hormigas que durante tantos años nos estuvieron apercibiendo por nuestra pasividad a la hora de sanear nuestras finanzas públicas deberían acudir ahora al rescate de unas cigarras que, para más inri, llevan varios años tratando de saltarse los objetivos de déficit que las hormigas les reclamaban?

Deuda pública sobre PIB
Deuda pública sobre PIB. (Fuente: FMI)

Pese a lo anterior, uno podría argumentar que la situación actual es lo suficientemente grave como para que Alemania y Holanda se apiaden del sur de Europa y estén dispuestas a financiar sus programas de estímulo a unos tipos de interés lo bastante bajos como para no poner contra las cuerdas la propia solvencia del Reino de España y de la República de Italia. Pero, y he aquí la clave del asunto, Alemania y Holanda en ningún momento se han negado a extender crédito barato a España y a Italia sino a extendérselo sin ningún tipo de condicionalidad.

Recordemos que actualmente ya existen dos mecanismos dirigidos a facilitar la financiación de Estados miembros altamente endeudados. Por un lado, el Banco Central Europeo anunció que adquiriría durante los próximos meses activos financieros por importe de hasta 750.000 millones de euros: si todos ellos fueran deuda pública (que no lo serán), a España le correspondería un mínimo de 72.000 millones de euros (ampliables en caso de necesidad por la propia institución). Por otro, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) posee una capacidad de extender créditos por importe de hasta 500.000 millones de euros a aquellos países que lo soliciten: una financiación que, además, se efectuaría a tipos de interés a largo plazo por debajo del 1%.

¿Por qué entonces ni España ni Italia se contentan con estas herramientas que ya se encuentran hoy en día a su disposición? Pues porque, como ya hemos dicho, los dos implican algún tipo de condicionalidad de ajuste macroeconómico futuro. La condicionalidad del Banco Central Europeo puede que no sea formal y explícita, pero sí sabemos que la institución tiende a 'paralizar' temporalmente las comprar de deuda (favoreciendo una subida de los tipos de interés en los mercados) cuando un Gobierno nacional trata de sobreendeudarse de manera imprudente. La condicionalidad del MEDE, en cambio, sí es absoluta (en la propia web de la institución lo deja meridianamente claro: “La asistencia financiera está supeditada a unas condiciones estrictas”), hasta el punto de requerir la firma de un memorando de entendimiento con intervención formal de las finanzas estatales.

Esto último es, claro está, a lo que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se niegan como gatos panza arriba: no quieren de ningún modo que su legislatura de progreso quede empañada por la aceptación de un programa de austeridad más profundo y con una mayor tutela por parte de la Troika del que jamás experimentó Rajoy. No se trata, pues, de que Alemania y Holanda no hayan puesto a disposición de España e Italia herramientas de financiación para sufragar sus respectivos 'planes Marshall': es que esas herramientas no les sirven a nuestros gobernantes porque se oponen a adquirir el compromiso de sanear sus finanzas públicas no ya en el corto plazo (algo que sería del todo inverosímil) sino en el largo plazo.

Y a eso es a lo que se oponen realmente Alemania y Holanda cuando rechazan los eurobonos: a que sean sus contribuyentes los que paguen los planes de gasto diseñados por los gobiernos español e italiano sin ejercer, para más inri, ningún tipo de control sobre el destino final de todo ese gasto. Su postura, más allá de sectarios intereses nacionalistas, es del todo razonable: ayuda sí, pero con condiciones y responsabilidades. No tenemos derecho a reclamar mucho más que eso y, desde luego, sería un completo suicidio continuar amagando con que, si no nos conceden los eurobonos, podríamos terminar abandonando el euro. Lo último que necesita ahora mismo España es que se empiece a cuestionar si va a regresar a la peseta en medio de un colapso económico histórico: en tal caso, la fuga de capitales terminaría de vaciar nuestra escasísima liquidez interna en perjuicio de familias, empresas y administraciones públicas.

Juan Ramon Rallo
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Este artículo fue publicado originalmente en el blog Laissez Faire de El Confidencial (España) el 1 de abril de 2020.

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viernes, 29 de noviembre de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, SÁBADO 30/11/2019

SOLEDAD MORILLO BELLOSO: ¿QUÉ ES LA CALLE?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 7 minutos
La calle es la vía de tierra y asfalto. Pero también es la acera y la plaza, el parque, la oficina y la tienda, el café, el botiquín y la arepera, el hospital y el ambulatorio, la universidad, el laboratorio y la cancha deportiva, la sala, el cuarto y el pasillo de la vivienda; es el sindicato y el gremio, la barbería y la peluquería, la farmacia, la verdulería, la panadería y el mercado. Calle es el partido político y la ONG. Calle es la iglesia y el rezo de viernes, sábado o domingo. Es el autobús, el metro, el taxi y el por puesto. Es la televisión, la radio y el chat de WhatsAp... más »

SJ. LUIS UGALDE: RICOS Y POBRES

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 13 minutos
Evo Morales y cualquier empresario neoliberal de Chile coinciden en algo fundamental: ambos piensan que su éxito es el éxito para todo el país y debe perpetuarse. Sin duda la presidencia de Evo en los primeros años tuvo notables logros socioeconómicos y políticos. Bolivia y su mundo indígena mejoraron, lo que llevó a Evo y a su equipo a buscar la perpetuación en el poder, violando la expresa voluntad de la mayoría. Chile llegó a la salida del dictador Pinochet con una economía en auge. Por eso hasta los socialistas hicieron una transición política respetando la economía neoliber... más »

EDUARDO FERNÁNDEZ: LA MISIÓN

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 20 minutos
Ha llegado la hora de hacer prevalecer la unidad nacional con un programa de paz, de justicia, de reconciliación, de progreso, de bienestar y de felicidad. ¿Cuál será la misión de los cristianos frente a la dolorosa realidad de Venezuela hoy? El evangelio lo dice muy claro: “..Jesús designó a setenta y dos discípulos y los mandó a los pueblos diciéndoles: -Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias. Cuando entren en una casa digan: Que la paz reine en esta casa. Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios-” (Lc10, 1-1... más »

BEATRIZ DE MAJO: LA GRAN CONVERSACIÓN NACIONAL, COLOMBIA EN CÁPSULAS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 29 minutos
Hasta marzo del año que viene durarían las tratativas que el presidente Iván Duque ha propuesto a su país a través de los líderes regionales y las que formalmente ya arrancaron en manos de Diego Molano. Las bautizó de la “Gran Conversación Nacional”. Hizo falta que el país se desacomodara como consecuencia de la violencia deliberadamente engendrada durante los días del paro nacional para que el presidente asumiera que es la acumulación de insatisfacción lo que está produciendo los reclamos de la sociedad colombiana. Pero no fue con frontalidad ni con pro-actividad que Duque abord... más »

JUAN RAMÓN RALLO: ¿ATRAE EL ESTADO DE BIENESTAR A LOS INMIGRANTES?, DESDE ESPAÑA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 37 minutos
Durante los últimos días, algunos miembros de Vox han cargado contra la inmigración legal (no ya contra la ilegal, sino contra la legalmente instalada en nuestro país) sugiriendo que esta abusa sobreproporcionalmente de las prestaciones sociales otorgadas por el Estado español. En cierto modo, se pretende trasladar la visión de que gran parte de los extranjeros se instalan legalmente en nuestro país no para cooperar con nosotros sino para parasitarnos: no vienen a trabajar honradamente o incluso a crear empresas sino a mamar de la teta del contribuyente nacional. Ahora bien, ¿qué e... más »

JULIO ESCALONA: ¿DÍA DEL ESTUDIANTE UNIVERSITARIO?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 46 minutos
En la ANC conversé con Diosdado sobre este tema y su comprensión lo llevó a no hablar del 21/N como día del estudiante universitario. VTV invitó para la celebración del 21/N como Día del Estudiante. Pero en el acto se celebró el ¡Día del estudiante universitario! Estuvo invitada la Federación de Estudiantes de Educación Media, pero lo relevante fue la educación superior. El 21/N, día del estudiante, es clave para nuestra historia. Sin él, los hechos que se encadenaron conduciendo al golpe del 1° de enero, a la eclosión popular que le sigue y de ahí al 23 de enero, ¿se hubiesen dado?... más »


JUAN RAMÓN RALLO: ¿ATRAE EL ESTADO DE BIENESTAR A LOS INMIGRANTES?, DESDE ESPAÑA

Durante los últimos días, algunos miembros de Vox han cargado contra la inmigración legal (no ya contra la ilegal, sino contra la legalmente instalada en nuestro país) sugiriendo que esta abusa sobreproporcionalmente de las prestaciones sociales otorgadas por el Estado español. En cierto modo, se pretende trasladar la visión de que gran parte de los extranjeros se instalan legalmente en nuestro país no para cooperar con nosotros sino para parasitarnos: no vienen a trabajar honradamente o incluso a crear empresas sino a mamar de la teta del contribuyente nacional. Ahora bien, ¿qué evidencia tenemos de que los inmigrantes realmente acuden a Europa para aprovecharse de las generosas ayudas sociales que les confiere el Estado de bienestar?

Desde luego, las motivaciones de una persona para emigrar a otro país pueden ser múltiples: cercanía geográfica, facilidad de encontrar empleo, nivel salarial, respeto hacia su identidad cultural, presencia de otros inmigrantes similares y, también, generosidad del Estado de bienestar. Desentrañar la importancia relativa de cada una de esas heterogéneas motivaciones no es sencillo porque, en el fondo, solo podemos observar la decisión final de cada emigrante, que es el resultado de todos los factores anteriores; además, tampoco cabe preguntarles por sus razones pues podrían engañarnos (si vinieran para aprovecharse de las ayudas sociales, es poco probable que lo reconocieran). En realidad, pues, para poder resolver esta cuestión, necesitaríamos efectuar un experimento social: suspender las transferencias que reciben los inmigrantes y observar cómo varían consecuentemente los flujos migratorios.

Por suerte, ese experimento social ya se ha hecho: en 2002, Dinamarca recortó a la mitad las ayudas a los inmigrantes legales extracomunitarios (pero no para los nacionales o inmigrantes legales comunitarios) y, en 2015, después de un intenso debate al respecto, las terminó restableciendo. ¿Cómo afectó este cambio institucional a los flujos migratorios? Esa es la cuestión que estudian en un reciente artículo los economistas Ole Agersnap, Amalie Sofie Jensen y Henrik Kleven.

El análisis ofrece resultados mixtos tanto para los defensores como para los detractores de la hipótesis de que los inmigrantes vienen para aprovecharse de nuestro Estado de bienestar. Por un lado, la reducción de las ayudas sociales sí produjo una reducción del flujo migratorio hacia Dinamarca, validando, de acuerdo con los autores, la idea de que existe un “efecto imán del Estado de bienestar que es grande y altamente significativo”. En particular, la entrada anual neta de inmigrantes se redujo aproximadamente a la mitad de lo que cabía esperar en presencia de las ayudas. Por otro lado, sin embargo, no se produjo ninguna oleada de salidas del país: de hecho, la caída en la inmigración neta anual solo fue equivalente al 3,7% del 'stock' de inmigrantes legales extracomunitarios; es más, esa minoración se concentró en las entradas por reunificación familiar y por asilo, pero no afectó a las entradas por permiso de trabajo.

¿Qué conclusiones cabe extraer de todo ello? Primero, los inmigrantes reaccionan a los mismos incentivos que los nacionales: a igualdad de circunstancias, preferirán instalarse allí donde puedan recibir más transferencias netas del Estado. Pero, como ya apuntó hace 20 años el economista George Borjas, cambiar de ubicación, una vez estás residiendo en un lugar, implica asumir unos altos costes que ni los nacionales ni los inmigrantes ya instalados quieren asumir (por eso no se produce ninguna salida masiva de inmigrantes cuando se recortan las ayudas): distinto es el caso de los nuevos inmigrantes, puesto que ellos sí han decidido cargar con el coste de desplazarse y, por tanto, escogen la más beneficiosa de entre las múltiples destinaciones posibles. Segundo, el recorte de las ayudas sociales afecta especialmente a aquellos nuevos inmigrantes que cabe pensar que se beneficiarán en mayor medida de las mismas: refugiados —con dificultades para trabajar durante los primeros meses— y familiares dependientes (niños, ancianos, cónyuges que permanezcan en el hogar, discapacitados, etc.). No afecta de un modo significativo, en cambio, a los muchos inmigrantes que siguen viniendo a trabajar y a prosperar (y recordemos, a propósito, que la evidencia no apoya la idea de que los inmigrantes constituyan una carga neta para el contribuyente nacional: más bien al revés).

Esto último, por cierto, tampoco tiene nada de especialmente sorprendente: si los inmigrantes asentados que trabajan están pagando impuestos (y muchos impuestos en países como Dinamarca), probablemente no cuenten con una renta disponible suficiente para hacerse cargo de sus familiares dependientes. De hecho, la lógica de Estados tan redistributivos como el danés es que los ciudadanos abonan una factura tributaria altísima a cambio de que el Estado posteriormente se la devuelva en forma de servicios públicos y de transferencias: si se mantiene la factura pero se eliminan las transferencias, el ciudadano queda cuasi depauperado.

Cuestión distinta, claro, es que los liberales consideremos que el modelo socialdemócrata basado en altísimos impuestos y enorme gasto público es un modelo a abandonar, tanto por criterios morales (es injusto) como económicos (es ineficiente). Pero entonces habrá que abandonarlo tanto para nacionales como para inmigrantes; no defenderlo para unos y restringirlo para otros. En caso contrario, pasaríamos de la hipótesis de que “los inmigrantes vienen a aprovecharse del contribuyente nacional” a la política económica de que “el nacional se aprovecha de los contribuyentes inmigrantes”.

En definitiva, la motivación fundamental del grueso de los inmigrantes es trabajar y prosperar en el país de acogida. A igualdad de circunstancias, los inmigrantes, especialmente aquellos que no van a poder trabajar, prefieren instalarse en países con ayudas sociales más generosas (sobre todo si, además, las cargas fiscales que soportan en esos países son muy elevadas). Exactamente lo mismo, por cierto, que sucede con los nacionales: si hoy no vemos desplazamientos masivos de nacionales hacia otros destinos extranjeros con ayudas sociales más amplias, es por los mismos motivos por los que no observamos salidas masivas de inmigrantes instalados cuando se les recortan las ayudas sociales, esto es, porque desplazarse implica unos altos costes fijos que no desean asumir. En el fondo, pues, los inmigrantes responden a los mismos incentivos que los nacionales: si esos incentivos no nos agradan, cambiemos para todos el marco institucional que los genera.

Este artículo fue publicado originalmente en el blog Laissez Faire de El Confidencial (España) el 27 de noviembre de 2019.

Juan Ramon Rallo
info@juandemariana.org
@juanrallo
Instituto Juan de Mariana
España

sábado, 29 de diciembre de 2018

ACTUALIZACIÓN, DOMINGO 30-12-2018, EL REPUBLICANO LIBERAL

JOSÉ IGNACIO MORENO LEÓN, VENEZUELA, LA TRANSICIÓN IMPOSTERGABLE Y EL LIDERAZGO NECESARIO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 16 minutos
Se agota un año más del siglo XXI con una Venezuela inmersa en profunda crisis que ni él gobierno, ni muchos de los que fungen como voceros de la oposición parecen entender en sus justas dimensiones. Se trata de una compleja crisis que puede identificarse en tres factores o elementos constitutivos de la misma: el colapso del rentismo petrolero, la profunda crisis del sistema educativo, y la crisis de valores y principios que representa la más grave amenaza a la institucionalidad democrática y al futuro del país. Pero el análisis de esos factores no puede realizarse con una visión ... más »

JUAN RAMÓN RALLO, LOS ARANCELES DESTRUYEN LA ECONOMÍA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 29 minutos
Suele decirse que la ciencia económica nació, de manos de Adam Smith, como una reacción frente al proteccionismo que representaba el pensamiento mercantilista dominante en la época. Se trata de un relato excesivamente simplificado (ni la ciencia económica nace con Smith, ni el mercantilismo era única ni especialmente un movimiento contra la libertad comercial), pero con un poso de verdad: uno de los primeros grandes consensos que se alcanzaron en Economía fue el de las bondades del libre comercio y el de los enormes perjuicios de los aranceles sobre el conjunto de la sociedad. Por... más »

LEANDRO AREA PEREIRA, GUYANA, COLOMBIA Y VENEZUELA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 36 minutos
Ahora que al gobierno venezolano y a tan poco del 10 de enero le ha dado por re encauchar el cuento del anti imperialismo yanqui y la defensa de la soberanía, es oportuno reflexionar sobre los límites y las fronteras territoriales venezolanas en su conjunto, en torno a las cuales arrastramos un expediente voluminoso de despojo y desvergüenza. No es nuevo este prontuario. Sin ser el país petrolero, pantallero, camorrero y socialista, insólito de ahora, al menos desde 1830, fecha en la que nos separamos de la Gran Colombia, ya Venezuela, aunque todavía rural, agropecuaria y apenas ci... más »

JOSÉ DOMINGO BLANCO, LA REVOLUCIÓN PERNIL

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 44 minutos
Es casi obligatorio en diciembre, el último mes del almanaque, hacer un recuento de lo más trascendente del año que casi termina. 2018 está a muy pocos días de finalizar y, en resumen, el grado de putrefacción del Estado -aunado al retroceso, deterioro y pobreza que han venido arrastrando- no se detuvo. Este desgobierno no metió reversa, ni enmendó sus errores porque, lo que para nosotros son aberraciones con consecuencias nefastas; para ellos, son la garantía de perpetuidad y control. Ni en 2018, ni en ninguno de los años que suma en su haber el chavismo/madurismo, han aplicado l... más »

LEANDRO RODRÍGUEZ LINARES, ¡ALÉGRATE VENEZUELA!

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Lo dicho en el artículo anterior, estas fechas son hoy en Venezuela un trajinar de lágrimas, somos un país desarraigado, al que le quitaron costumbres, tradiciones y desmembraron familias, amén de las tragedias diarias que todos conocemos. El 2018 se marcha como el peor año de nuestra historia, pero ¡Animo! Todo cambiará a partir del 2019. Estas líneas no tratan de rebuscar un aliento falseado, ni repetir promesas aéreas que intentan manipular las esperanzas de un pueblo sacrificado a niveles inhumanos ¡No! estás líneas están basadas en hechos, en ciencia, en la real realidad. A nu... más »

ESTHER PEROZO, SIGAMOS ADELANTE ¡SI SE PUEDE!

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Cuando vemos un hermano de patria comiendo de la basura y solo se nos ocurre tomarle una foto para poder subirla en redes sociales y hacer de ello una gran noticia, sin pensar en hacer algo para tratar de cambiar esa situación aunque el responsable sea un gobierno indolente. Cuando ves que el frente de tu casa está lleno de basura y solo esperas que sea ese mismo gobierno indiferente quien la recoja. Cuando sales a votar por quien sabes que no solucionara tu problema porque por el contrario ellos son el problema, pero se aprovechan de tu hambre y te ofrecen villas y castillos que n... más »