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jueves, 17 de marzo de 2022

GABRIEL BORAGINA: LA LEY, LA COSTUMBRE Y SUS COSTOS

Los diferentes órdenes normativos compiten entre sí y nosotros ordinariamente decidimos obedecer unos u otros conforme al balance de costos y beneficios que nos ofrecen cada uno:

‘’Entonces un día decides obedecer a tu mamá y otro día decides obedecer al gobierno, un día decides obedecer al municipio y otro día decides obedecer a tu comunidad y te riges por la costumbre, o cuando no te conviene la ley, te desplazas a la costumbre y así sucesivamente en función de los costos y beneficios de las cosas’’[1]

Exactamente este es el procedimiento. Es económico porque es el mecanismo por el cual optamos por unas cosas y dejamos de hacerlo por sus alternativas. Se aplica de igual manera que cuando vamos al mercado y en lugar de comprar manzanas adquirimos naranjas, o un producto diferente como podría ser un pedazo de carne. De la misma manera procedemos con las normas que nos rigen. Incluso podemos cumplir con varias de ellas de igual modo que compramos diferentes clases de frutas, siempre y cuando podamos consumirlas todas, ya que de otra forma la compra se convertiría en un derroche y perderíamos tiempo y dinero, con lo cual los costos de transacción de los que venimos tratando se elevarían mucho.

‘’Entonces ¿cuál es el costo del derecho subjetivamente hablando?, ya no objetivamente. Subjetivamente hablando, el costo es su alternativa ¿Cuál es el costo de la ley? La costumbre ¿cuál es el costo de la costumbre? La ley. ¿En qué momento cumplo yo la costumbre? Cuando el costo de cumplir la ley excede a su beneficio ¿en qué momento cumplo yo la ley? Cuando el costo de cumplir con la costumbre excede su beneficio individualmente considerados’’.[2]

Sin embargo, hay ocasiones en que las alternativas cambian o al menos no se contraponen, con lo que dejan de ser ‘’alternativas’’ naturalmente. Ya que hasta aquí no se ha analizado el caso de cuando cumplir con la ley no entra en conflicto con cumplir la costumbre, ya sea porque la ley convalida expresamente la costumbre, o bien porque la costumbre tendrá un resultado similar al de cumplir con la ley en igualdad de costos.

Tampoco se analiza el supuesto de la laguna legal frecuente en la legislación positiva, y que hace acudir -en tales casos- a lo que la costumbre establece para la situación, ya que, o bien no hay ley que se ocupe del tema o, si la hay, existen ciertos puntos que la ley omite. Allí no hay alternativa con la ley positiva, sencillamente porque la ley no prevé el caso que lo ha dejado sin legislar, y -en cambio- la costumbre tiene previsto un método o una solución al mismo. Aquí no hay alternativa alguna para optar, porque el camino es uno solo.

‘’Cada uno de nosotros, para tomar una decisión de llevar a cabo, qué sé yo, una operación en el mercado de comprar o vender, decidimos si lo hacemos legal o ilegalmente, si vamos a pagar impuestos o no. Si vamos a pagar impuestos es porque hemos decidido obedecer la ley, si decidimos no pagar la ley es porque hemos decidido regirnos por la costumbre’’.[3]

Reiteramos que en muchas ocasiones, como en el derecho argentino (que el autor en comentarlo no analiza) la costumbre está reconocida en la misma ley, y es esa misma ley positiva la que indica que esa costumbre será aplicada en forma supletoria y determina en qué casos lo será y cuáles no.

Con esto queremos hacer la salvedad que la costumbre no siempre será ilegal como pareciera inferirse de la cita anterior. Claro que en el caso puntual de los impuestos, como estos únicamente los cobra el gobierno, nunca formarán parte del derecho consuetudinario.

‘‘¿Qué hacemos al comprar y vender? En realidad nos desplazamos de un proveedor de normas a otro, implícitamente, pasamos de la ley a la costumbre, de la costumbre a la ley, cotidianamente, miles de veces al día. El costo del derecho es su alternativa. El costo de la ley es la costumbre, el costo de la costumbre es la ley, ambos individualmente considerados’’.[4]

Aquí el autor no se está refiriendo al derecho consuetudinario sino a lo que nosotros llamamos los usos y costumbres. En cada situación el agente realiza el conocido balance costo-beneficio de cada alternativa, y opta por aquella en la cual dicho balance sea el inmejorable, es decir, donde el beneficio supere el costo. De cualquier modo cuando la costumbre concuerda con la ley recordemos que no se presenta la alternativa explicada, ergo, no hay dicho costo sino el contable que implique la realización de la operación, y en cuanto al costo de oportunidad el de la operación que he dejado de hacer para poder realizar la que finalmente concreté.

‘’Para los objetivistas el costo de la ley es finalmente uno solo: la cantidad de tiempo y de información. Para los subjetivistas, al cumplir con una ley, dos personas no tienen el mismo costo. Para cumplir con una ley, cada uno ha sacrificado algo diferente. La misma ley no le cuesta lo mismo a dos personas iguales, porque cada una de ellas sacrifica cosas distintas y diferentes para poder obedecer las normas legales’’.[5]

En el mundo de la evaluaciones subjetivas, los valores difieren de sujeto a sujeto. Aun cuando en algunos casos pudieran coincidir no lo harían todo el tiempo. Tampoco las situaciones son idénticas.

Hay que hacer mención del error que implica afirmar que dos personas son iguales. El hecho de que se diga que no tienen el mismo costo ya de por si implica que no son iguales. Por eso decir a renglón seguido ‘’dos personas iguales’’ es completamente contradictorio, máxime cuando en la misma línea se agrega que ‘’cada una de ellas sacrifica cosas distintas y diferentes’’. Ergo, con más razón, son menos iguales todavía.

Por ejemplo: cumplir una ley penal no tiene el mismo costo para el delincuente que para la persona decente. En el caso de la persona honesta el ‘’cumplir’’ con la ley penal no le implica costo alguno, ya que no sacrifica nada para no delinquir, dado que es la manera en la que se ha manejado toda su vida. Muy diferente es el caso del criminal, ya que el costo del cumplimiento de esa ley es que abandone su actividad delictiva.

[1] Enrique Ghersi ‘’El costo de la legalidad’’. publicado por institutoaccionliberal • 16/01/2014 • El costo de la legalidad | Instituto Acción Liberal http://institutoaccionliberal.wordpress.com/2014/01/16/el-costo-de-la-...
[2] Ghersi, E. Ibídem
[3] Ghersi, E. Ibídem
[4] Ghersi, E. Ibídem
[5] Ghersi, E. Ibídem

Gabriel Boragina  
gabriel.boragina@gmail.com 
@GBoragina  
Argentina 

sábado, 6 de junio de 2020

GABRIEL BORAGINA, SOLIDARIDAD CON LOS POBRES

Se dice permanentemente que tenemos que ser "solidarios" con los pobres. Pero raramente o nunca quienes eso pregonan (socialdemócratas, populistas, socialistas, izquierdistas, progresistas, etc.) nos aclaran qué significa la palabra solidaridad. En consecuencia, debemos acudir al diccionario para encontrar su verdadero significado.

Y allí el diccionario nos define:
solidaridad[1]
(De solidario).
1. f. Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros. 

Siendo así lo que se nos solicita, entonces, es adherir circunstancialmente a la causa o empresa de los pobres. Es decir, convertimos en uno de ellos, o convertirnos todos en todos ellos.

En realidad, el reclamo se dirige hacia los ricos, que es a quienes se les pide -en consecuencia- que se empobrezcan entregando parte de sus riquezas a los pobres. Pero el problema consiste en que si los ricos entregan parte o toda de su riqueza a los pobres los ricos se empobrecen en la misma medida en que los pobres se enriquecen. Entonces, para seguir cumpliendo la regla de la solidaridad, debería ahora procederse al revés: los nuevos ricos (antes pobres) deberían devolver parte o toda de la riqueza recibida de los antes ricos y ahora pobres a estos.

Todo parece indicar que, siguiendo este círculo vicioso, no se resolvería nunca el problema de la pobreza, simplemente, pobres y ricos cambiarían sus roles perpetuamente, en una suerte de ciclo sin fin.

Evidentemente entonces, la solidaridad no soluciona el tema de la pobreza, sino que escuetamente la va trasfiriendo de unos grupos a otros, quienes van girando sus rótulos, conforme reciban o pierdan riqueza.

No interesa si los ricos dieran su riqueza espontáneamente, o sean despojados por el gobierno mediante impuestos y otras confiscaciones haciéndolo por ellos, porque -en dicho caso- el dilema se le plantearía al gobierno y no a los actores directos de dicho circulo vicioso.

El sentido común (comprendiendo el significado de la solidaridad) tendría que decirles a esos grupos progresistas, izquierdistas, populistas, socialdemócratas, etc. que ese no es el camino si lo que quieren -en realidad- es reducir y suprimir la pobreza.

La solución no es empobrecer a los ricos para enriquecer a los pobres sino -y desde el punto de vista liberal capitalista- la única solución pasa por la creación de riqueza para todos, o sea, mutar el juego de suma cero de la solidaridad por el juego de suma positiva para todos. El único sistema que ha hecho esto en la historia -y lo sigue haciendo allí donde se le permite actuar (muy pocos lugares, por cierto)- es el capitalismo. Ninguno de los demás procedimientos ensayados en la historia, y los que se practican ahora en casi todos los países, ha podido suplantarlo en esa función de enriquecer a todos sin distinción de grupos sociales o de personas particulares.

Entonces, lo que se necesita para reducir y eliminar la pobreza no es solidaridad sino anti-solidaridad, por muy paradójico que parezca.

Pero si se quiere insistir en el término solidaridad cuyo uso es impropio, entonces habrá que convenir que el sistema más solidario para reducir la pobreza y eliminarla fue y es el capitalismo. No es cuestión de entrar a discutir términos, sino de analizar datos y tener conceptos claros de cómo se llama cada una de las cosas.

El capitalismo es un mecanismo de producción en masa para las masas como lo definió el fenomenal Ludwig von Mises. Si por solidaridad se entienden más bienes y servicios para los pobres, entonces tenemos que concluir que el capitalismo fue y es el sistema más solidario del mundo, porque es el único que provee masivamente alimento, calzado, vestido, habitación y demás objetos del confort para todos. Claro que no en forma igual, porque todos somos desiguales, y no todos producimos lo mismo, pero lo importante no es la igualdad, sino que cada uno en lo suyo pueda adquirir y consumir más. Solo el capitalismo logra esto último.

Lo que, si es cierto y observable, es que todos los que pregonan "solidaridad" con los pobres nunca lo son personalmente con ellos. Demandan que los "otros" sean solidarios. Y los socialistas/izquierdistas más ricos son los menos solidarios de todos, porque exigen que sean los ricos no-izquierdistas o anti socialistas los solidarios.

Aquí hay que reiterar que el rico no siempre adquiere su riqueza por vías capitalistas. Rico y capitalista no son sinónimos. La riqueza siempre la produce el capitalismo, pero los ricos no se hacen ricos solamente produciéndola sino que muchos ricos lo son porque requieren auxilio a los gobiernos para que expropie la riqueza de los verdaderos capitalistas que producen, y se la entreguen a los otros que se enriquecen meramente porque adhieren a una ideología, político o partido político determinado que -llegado al poder- tiene los instrumentales necesarios para expoliar y confiscar la riqueza producida por los verdaderos capitalistas. Esto es importante tenerlo en claro, porque el vulgo ignorante confunde -sin más- rico con capitalista, cuando no siempre coinciden uno y otro.

Muchas "empresas" y pseudo "empresarios" cimentaron sus "fortunas" al amparo y abrigo de los gobiernos que les concedieron patentes o monopolios exclusivos para esto o aquello otro; que buscaron el calor del poder político de turno, desplazando a los productores.

Pero también es verdad que todo el que trabaja es un capitalista, la mayoría de las veces sin saberlo como ya hemos tenido oportunidad de explicarlo antes[2], porque para producir cualquier cosa tenemos que utilizar herramientas que son bienes de capital, ya que sirven para generar otros bienes. Desde el momento que usamos esas herramientas estamos empleando bienes de capital, y un capitalista es quien usa bienes de capital. En tal sentido, el trabajo es un bien de capital, y el trabajador un capitalista. Sin embargo, al no saberlo ese trabajador puede adherir a ideas socialistas, populistas, progresistas, etc. haciéndolo incurrir en error acerca de su verdadera condición (capitalista).

Si el trabajador es un capitalista y la mayoría de ellos no lo sabe ¿por qué deberá sorprendernos que haya empresarios que tampoco sepan que hacen su riqueza a través de métodos capitalistas que -por ende- los convierte en capitalistas? Aunque ideológicamente adhieran al socialismo y nieguen que su riqueza la formen gracias al capitalismo, la ideología que profesen no los hace menos capitalistas.

Gabriel S. Boragina 
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina 
Argentina
http://www.accionhumana.com/2020/05/solidaridad-con-los-pobres.html

viernes, 15 de mayo de 2020

OSCAR ARNAL, PANDEMIA Y ESTOICISMO


El estoicismo fue fundado 305 años antes de Cristo. Tiene su fundamento en la razón. Proclama que estamos en esta vida para hacer el bien y dejar un mundo mejor. Vivir conforme a la naturaleza. El objetivo es alcanzar la felicidad, prescindiendo de fama o fortuna. La violencia es el último de los recursos. Los cuatro principios estoicos son: la sabiduría, la justicia, el valor y la templanza.


El estoicismo tiene que ver con la capacidad que tiene una persona para controlar sus emociones. El estoico se mantiene por lo tanto firme ante la adversidad. Importante para nosotros en tiempos de pandemia, crisis de los servicios y falta de gasolina.

La clave de la felicidad se encuentra en la “ataraxia”: equilibrio que se logra cuando no existen las turbaciones. La idea es mantenerse ajeno a las vicisitudes materiales o desapegados de ellas y ponernos en los zapatos de los demás. Quien obra mal lo hace por falta de sabiduría. Es necesario vivir libre de pasiones. Hay que dominar las reacciones mediante el autocontrol.

Una de las máximas figuras del estoicismo hoy es el profesor italiano Massimo Pigliucci. En su libro “Cómo ser estoico”, nos brinda una serie de consejos para vivir mejor. Los estoicos se mueven en la vida combinando una serie de prácticas que van encontrando en su propia experiencia, y así van construyendo su vida de manera personal. El autor ofrece ciertos ejercicios, aplicables a nuestro día a día. Las cosas tienen una naturaleza fugaz. Todo y todos dejamos este mundo tarde o temprano. La anticipación tiene que ver con la necesidad de contemplar las potenciales consecuencias de nuestros planes, para impedir que nos sorprendan y tener más control sobre las situaciones difíciles. El autocontrol tiene que ver con no ser cómplices de quienes pretender herirnos, su provocación sólo puede funcionar si lo permitimos. 

Los impulsos pueden llevarnos a la perdición y por eso hay que controlarlos, pensar antes de tomar decisiones. Solidaridad frente al dolor ajeno como si se tratara del propio. Vida plena y armoniosa. Observación ya que el ser humano tiende a opinar con mucha más frecuencia que ha observar en silencio, y esto le impide enriquecerse. Es muy importante encontrar el sentido de lo que se dice antes de compartirlo. Decir cosas que puedan servir.

Oscar Arnal 
oscar.arnaln@gmail.com
@OscarArnal 

martes, 14 de abril de 2020

ARIEL PEÑA, SOLIDARIDAD SIN OLVIDAR AL RESPONSABLE DEL COVID-19, DESDE COLOMBIA

Cuando en el mundo y particularmente en Colombia, se contagia o muere una persona por causa de la pandemia del Covid-19, obligatoriamente hay que mirar al Partido Comunista de China, como único responsable de la calamidad que está viviendo el planeta, porque desde ese país asiático se engendró y propagó el virus; y claro que el sistema de salud en Colombia tiene demasiadas falencias, pero eso sería igual al dueño de casa que no toma las medidas de seguridad suficientes para que no se le entren los ladrones, pero si le roban la residencia por descuido, no quiere decir que los ladrones no son los culpables del asalto, de la misma manera el Partido Comunista de China es responsable de todos los contagios y fallecimientos que ha habido en la tierra, y Colombia debe tomar medidas heroicas en contra del Coronavirus, pero sin olvidar de dónde proviene el mal, para no excusar al victimario.

Ante la catástrofe debe brillar la solidaridad, que es fundamental en tiempos de crisis para rescatar la fraternidad, como fórmula del entendimiento humano, que es el que permite superar la prueba; recordando también la caridad cristiana que de manera ejemplar enseñó la Iglesia primitiva; según narra el libro de Hechos de los Apóstoles 4:32-35, en donde con solidaridad como base de la caridad se distribuían los bienes de acuerdo a la necesidad de cada uno, cubriendo las penurias de la comunidad, teniendo todas las cosas en común; por lo que ayudar a las personas que lo necesitan es la mejor manera de

hacerle frente a los problemas sociales y económicos que en estos tiempos nos ha traído el Coronavirus(virus chino).

En muchos siglos la especie humana, no había tenido semejante desafío, para demostrar el amor al prójimo, ya sea desde el punto de vista de la caridad, el altruismo o la filantropía, de todas formas todo debe de ser focalizado al bien común en momentos en que el mundo pasa por semejante tribulación con el Coronavirus; sin olvidar que seguidores de doctrinas inescrupulosas como el marxismo, pretenden pescar en río revuelto exhibiendo su oportunismo ramplón, para hacer efectivo su proyecto totalitario, sin importarles las aflicciones humanas.

La propaganda comunista en medio de semejante turbulencia sanitaria, no cesa, comenzando por el régimen chino, que después de ser el propiciador de la emergencia mundial, envía ayuda demagógicamente a algunos países para desviar su responsabilidad; en esa misma actitud se encuentra también la dictadura cubana que manda médicos a otros países, sin conocerse a ciencia cierta la situación de la Isla con el Covid-19, pero como se dice coloquialmente, ayuda a barrer la casa de los demás, pero sin barrer la propia.

Sin embargo el colmo de la desfachatez y el cinismo lo tiene el dictador venezolano Nicolás Maduro, cuyo país fue arruinado por la camarilla comunista, dejándolo sin agua, sin electricidad, sin servicios hospitalarios, con millones de refugiados y la

población muriéndose de física hambre, pero el tirano ofreció regalarle a Colombia dos maquinas para hacer pruebas de Coronavirus, como otro truco para que el gobierno de Colombia reconozca al régimen chavista; cuando en el país vecino no se sabe acerca del verdadero número de contagiados y fallecidos por el Covid-19, y tampoco se conoce si realmente se hacen las pruebas.

Los comunistas colombianos admiradores de la dictadura china, exculpan el crimen sanitario que ha sido en contra de toda la humanidad, y se fijan solamente en las debilidades del sector de la seguridad social que hay en el país, como si Colombia fuera el centro de gravedad mundial; subrayando que la pandemia es cosecha del Partido Comunista de China, al que le saldrá caro, porque las mercancías que produce esa nación no tendrán muchos compradores y su anhelado hegemonismo con la nueva ruta de la seda se convertirá en una quimera; ya que en materia de comercio internacional, habrá que volver a barajar, y por ello se fortalecerá la producción nacional superándose la globalización.

Ante la hecatombe que vive la tierra con el Coronavirus, hay que recordar la parábola de Jesús sobre la higuera estéril, en Lucas capitulo 13: 6 - 9, dice el texto: “Tenia un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló, y dijo al viñador; He aquí, hace tres años que vengó a buscar fruto es esta higuera, y no lo halló; córtala; ¿para qué inutilizar también la tierra? El entonces le respondió, le dijo; señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto bien; y si no, la cortare después. Con esta enseñanza Jesús muestra que cada persona debe producir frutos arrepintiéndose y siendo solidario con los demás; especialmente en esta época de sufrimiento para humanidad, recordando que la vida es efímera y al igual que la higuera en cualquier momento se puede cortar, por eso hay que vivir para servir, especialmente en esta emergencia sanitaria, en donde la solidaridad tiene que ser el principio fundamental de la existencia.

 Ariel Peña
arielpena49@yahoo.com
@arielpenaG
Desde Colombia

jueves, 26 de marzo de 2020

RONNY PADRÓN: LA SOLIDARIDAD EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

Nada mejor que la adversidad para certificar la fortaleza de una solidaridad. El caso de nuestra «Pequeña Venecia» es la mejor demostración de orfandad nacional que pudiera concebirse. Y esa es una realidad que no debe olvidarse.

Porque resulta totalmente injustificable que más allá de nuestra mediocridad como sociedad nacional, y lo criminal de la dirigencia demócrata venezolana, este genocidio que se desarrolla en el país a partir del 11 de abril de 2002 merecía la contención adecuada por parte de la comunidad de países en América.

No existe en la historia política delito o falta que haya dejado de cometer el Estado Criminal Socialista en el poder en contra de la población venezolana. De hecho tales fechorías tienden a incrementarse.

Si lo anterior resultara insuficiente, estamos a las puertas de una verdadera hecatombe representada en los estragos que está llamado a causar el «virus de China», pandemia que en Venezuela podría tener efecto letal incalculable habida cuenta el colapso de la salud pública a nivel nacional.

Esto es una realidad conocida a todos los niveles políticos regionales, continentales y mundiales. Y la presente inacción da a entender que se mantendrá esa actitud de meros espectadores, testigos mudos de una tragedia humana, cuando es bien sabido que han sido cubiertos todos y cada uno de los supuestos jurídico-políticos necesarios para que la comunidad democrática internacional con base en la propia Carta Magna venezolana, salve a un país, secuestrado, esclavizado, y en proceso de exterminio

¡Prohibido olvidar! Ora y labora

Ronny Padrón
caballeropercivall@gmail.com
@caballeroperci

miércoles, 4 de marzo de 2020

GABRIEL BORAGINA: NO SE PUEDE AUMENTAR LA SOLIDARIDAD CREANDO MÁS IMPUESTOS. DESDE ARGENTINA

Un nuevo adefesio jurídico viene a sumarse a la larga lista de leyes que se han hecho merecedoras de aquel calificativo. Se trata ahora de la ley que lleva por numero 27541 más conocida con el nombre de ley de solidaridad social instada por el nuevo gobierno peronista que -al menos formalmente- encabeza Alberto Fernández.

La misma no es más que una ley fiscal, una de las tantas, inspirada en la popular falacia por la cual "los ricos deben pagar más impuestos que los pobres", dogma tan antiguo como errado. La ley persigue la redistribución de lo recaudado entre los más desfavorecidos económicamente. Suponiendo que ese fuera el destino real del producido del impuesto, tanto como en los casos de los ensayos legislativos de décadas anteriores en procura del mismo objetivo, la situación de los jubilados y otros distintos beneficiaros enunciados en esta ley no mejorará, sino que empeorará.

No es mi intención hacer un análisis técnico-legal de la norma, lo que -de momento- no nos interesa. Si, en cambio, realizar un repaso de los efectos de los impuestos sobre la economía y -en particular- sobre los más necesitados (que serían los supuestos "beneficiarios" finales de los mismos).

Es sabido que la carga fiscal de la Argentina es una de las más altas del mundo antes de esta nueva ley.

Muchos son los que se sorprenden que, con impuestos tan altos el país tenga, también, elevados índices de pobreza. La gente razona de la manera siguiente: a mayores impuestos (I) + redistribución (R) = + igualdad = menos pobreza. 

Sin embargo, el resultado de la ecuación es el inverso (+ I + R = + igualdad = + pobreza).

Los impuestos siempre crean más pobreza, no menos. Dedicamos una obra al tema donde explicamos detalladamente la mecánica de esta generación de pobreza creada por los impuestos.

El secreto no es nuevo, sino que fue develado por Arthur Laffer autor de la célebre curva de Laffer que volvemos a presentar a continuación:


El grafico habla por sí mismo y no necesita mayores explicaciones, pero sintéticamente muestra como la tasa de recaudación aumenta hasta un punto (E) en el cual a medida que la tasa se hace más alta la recaudación se va retrayendo desde el punto E (también llamado "óptimo fiscal") hacia los puntos C y A.

Suponiendo que el ingreso del sujeto imponible fuera de 100.000 en el punto 0 si la tasa de imposición fuera del 100 % la recaudación volvería a ser cero tal como lo era cuando se partió del punto inicial 0.

El cuadro ilustrativo de abajo muestra lo que se llama el "Efecto Laffer" donde (a fines de simplificar) se toma una tasa fija (no progresivas) de imposición.

A modo de ejemplo:



Si bien la recaudación crece lo hace cada vez menos hasta un punto en que -si se sigue la progresión- será igual a cero, y a partir de allí dará un valor negativo.

Si la tasa fuera progresiva y no constante el resultado sería más acusado todavía.

Al mismo tiempo, nuestra tabla nos muestra el acelerado consumo de capital fruto del impuesto.

Adicionalmente, no hay que perder de vista el incentivo negativo que implicará el declive de la producción en la misma ratio de la tasa de imposición para el próximo ejercicio fiscal.

A pesar de esto -que es casi más de puro sentido común que de economía- los gobiernos insisten en generar más impuestos y/o aumentar las alícuotas de los ya existentes.

El "Efecto Laffer" es el mismo si donde pusimos INGRESO colocamos la palabra "capital", "ganancias", "renta", etc. las que -a estos fines- resultan ser sinónimos.

Cualquier impuesto consume capital/ingresos/rentas/ganancias etc. Lo hará, de una forma o de otra, más visiblemente o menos, más rápido o más lento, pero lo hará, y dado que la pobreza se reduce con más capital, etc. y no con menos los impuestos originan pobreza siempre. Más tarde o más temprano.

Hay que tener presente la máxima del sabio Ludwig von Mises, por la cual cada centavo que gasta el gobierno es un centavo menos que gasta la gente, lo que significa que, mientras el gobierno se enriquece la gente se empobrece. 

Y lo más importante: se alteran (y se contrarían) las preferencias relativas de la población que hubiera dado un destino diferente a sus recursos si continuaran en su poder y no se los hubiera confiscado el gobierno, porque hay que aclarar, además, que el impuesto es siempre una confiscación por mucho que los juristas y otros profesores, académicos, políticos, periodistas, analistas, etc., sostengan a rajatabla lo contrario. 

Todo impuesto es confiscatorio siempre, porque es eso: un impuesto. Es algo forzoso que se detrae contra la voluntad de quien se ve despojado del fruto de su esfuerzo y trabajo. Y que, además, no cuenta con contraprestación alguna, o no con la deseada por el sujeto confiscado. 

Cuando voy al mercado a comprar, por ejemplo, un kilo de manzanas es porque estoy dispuesto a intercambiar el dinero de mi propiedad en X cantidad por un kilo de manzanas. 

Si el verdulero en cuestión me obliga a recibir -a cambio de esa cantidad- un kilo de mandarinas no estoy recibiendo la contraprestación que subjetivamente he decidido de mi preferencia (podría ser quizás alérgico a las mandarinas, además) con lo cual estoy siendo confiscado si no tengo alternativa. Con los impuestos sucede algo similar o peor aún, ya que a cambio de mi dinero (al llenar la planilla del tributo o al pagar el impuesto en alguna otra operación) no recibo nada, ni perceptible, ni concreto a cambio. Por eso es que sostengo enfáticamente que todo impuesto constituye sin más una confiscación por "liviana" o disimulada que sea.

Gabriel S. Boragina 
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina 
Desde Argentina

sábado, 8 de junio de 2019

ORLANDO VIERA-BLANCO: LOS APACIGUADORES DE LA HISTORIA

«La Historia nos ha enseñado que no hay pan sin libertad» sostenía el programa de solidaridad. «Lo que teníamos en mente no sólo era pan, mantequilla y salchichas, sino también, justicia, democracia, verdad, legalidad, dignidad humana, libertad de convicciones y la reparación de la República» Lech Walesa.

Hoy quiero referirme a dos episodios y algunos de sus protagonistas, Lech Walesa, Arthur Neville Chamberlain y Winston Churchill, en el marco del fenómeno Solidaridad, Pacto de Múnich y el pretendido “radicalismo guerrerista” del Primer Ministro Británico. Tres ejemplos que citan como efigies de apaciguamiento por una parte o resolución guerrera a toque de sangre sudor, esfuerzo y
lagrimas, cuando se sacan de contexto y de realidad. Veamos

SOLIDARIDAD. “El pan de cada día es la libertad”

La historia Solidarność, Unión de Sindicatos No-Gubernamentales Polaco, comenzó en agosto de 1980 en los astilleros de Gdańsk donde Lech Walesa y otros fundaron el Sindicato Solidaridad primer sindicato independiente en un país del Bloque Soviético que dio lugar a un amplio movimiento social anticomunista

Después de 500 días de deliberaciones y organización política (1981), se firma el acuerdo de Gdansk. 10 millones de obreros, intelectuales y estudiantes se unieron a él o a sus sub-organizaciones, tales como el Sindicato Estudiantil Independiente (1980), el Sindicato Independiente de Agricultores (1981) y el Sindicato Independiente de Artesanos. Un cuarto de la población polaca (aproximadamente el 80% del total de la fuerza laboral en Polonia) se había unido voluntariamente a una única organización.

Solidaridad se caracterizó por abogar a favor de la no violencia…El gobierno de la República Popular de Polonia intentó destruir el sindicato por medio del establecimiento de la Ley Marcial de Polonia de 1981, seguido de varios años de represión política. Pero al final fue forzado [el régimen] a negociar con el sindicato. Las negociaciones de la mesa redonda entre el gobierno y Solidaridad tuvieron como resultado las elecciones de 1989, cuando se había conformado un gobierno de coalición liderado por Solidaridad.

En diciembre de 1990 Walesa fue elegido Presidente de Polonia. El ejemplo de Solidaridad contribuyó a la propagación de ideas y movimientos anticomunistas a lo largo de los países del Bloque Oriental lo cual debilitó a sus gobiernos. Un proceso que culminó en las REVOLUCIONES DE 1989 [«el Otoño de las Naciones»].

«La Historia nos ha enseñado que no hay pan sin libertad,» sostenía el programa de Solidaridad. «Lo que teníamos en mente no sólo era pan, mantequilla y salchichas, sino también justicia, democracia, verdad, legalidad, dignidad humana, libertad de convicciones y la reparación de la república” sentenció Walesa a un periódico local (1981)…Usando las huelgas y otras acciones de protestas, Solidaridad procuró forzar el cambio en las políticas gubernamentales por mas de 8 años de lucha y mas de 10.000 activistas tras las rejas. Jamás soltó las barras. A fines de agosto de 1989, Solidaridad logró formar gobierno de coalición.

La historia nos devela 4 elementos generadores de consecuentes necesarios: 1.- Organización y obediencia disciplinada de la coalición de resistencia; 2.- Acciones estratégicas coordinadas y puntuales en espacios públicos y privados [fábricas, universidades, sedes sindicales, gremios, iglesia]; 3.-Liderazgo participante no violento y 4.- Disposición colectiva a “participar en la creación de soluciones, porque las soluciones mágicas no existen” (ob cit. Daniel Eskibel. Como conducir la negociación política. Maquiavelo & Freud).

Chamberlain, Churchill y Hitler. Entre la guerra y la paz.

Churchill predijo. «Un fanático es alguien que no puede cambiar sus opiniones y que no quiere cambiar de tema». El Pacto de Múnich (1938) que más tarde llegó a simbolizar el apaciguamiento, no puede ser valorado por la historia ajeno a las imposibilidades bélicas reales del Imperio Británico y al franco proceso de desmembramiento de un tercio de su territorio desde 1930.
Un trabajo de la BBC de Londres-pasadas 8 décadas de la “capitulación de Chamberlain que transfirió la región de los Sudestes Checos a la Alemania Nazi en medio de amenazas militares-ha reconocido “que había la certeza absoluta que cualquier intento de confrontación provocaría una guerra ruinosa y probablemente imposible ganar; que mataría a millones, involucraría a Japón e Italia, destruiría el Imperio Británico, dilapidaría sus riquezas y socavaría su posición como gran potencia”.

Ante esta realidad Churchill asomaba con resolución-sin fanatismos-de ir a la guerra, pero con misericordia aunque “no la demostrara”.

El nombre de Chamberlain se convirtió en un abusivo sinónimo del apaciguamiento cobarde de matones sin importar el precio de honor nacional. Pero los tiempos desmontaron ese afán. La historia lo juzgó y hoy lo redime. ¿Estaba dispuesto el Reino Unido a amenazar con la guerra a Alemania en nombre de un Estado al que no podría salvar y que nunca recobraría su forma anterior?
Como ilustra Cruz, la imagen que perdura de Neville Chamberlain, “es la de un personaje tragicómico e ingenuo con un pedazo de papel en la mano en el que se lee: Paz para nuestro tiempo».

La personalización de la política

Nos estamos apaciguando nosotros mismos. La literatura, la historia y la libertad no se resumen en 280 caracteres. Las desfigura, las rompe, las finge. Opacidad donde las tiranías vencen…!y escriben su propia historia!

Orlando Viera-Blanco
@ovierablanco 

jueves, 17 de enero de 2019

JOSÉ ANTONIO GIL YEPES, ANOMIA Y CONSECUENCIAS


La anomia es una enfermedad psicosocial generada por la incoherencia entre los fines propuestos por la cultura y los medios que aporta la sociedad para alcanzarlos. Venezuela sufre de anomia por el contraste entre las aspiraciones producto de los mitos de que somos un país rico porque disponemos de recursos naturales y de que somos buena gente, lo cual contrasta con las carencias que sufre la mayoría de la población. En esta medida, surgen varios síndromes. 

En lo social, se rompen los vínculos existentes y se buscan otros, o la persona se aísla, careciendo así de los soportes necesarios para que cualquier ser humano se pueda realizar en la vida. 

En lo psicológico y emocional, la frustración genera tensiones que hacen que los afectados se movilicen para buscar nuevas relaciones sociales (trabajos, partidos, parejas, amistades, la emigración, etc.), otros se retraen y deprimen, mientras que una minoría tiende a reaccionar con ira y se moviliza para construir un nuevo modelo de sociedad. Lo más grave es que la mayoría tiende a sentir tristeza, desconfianza, desorientación y miedo; sentimientos desactivadores que le dejan el camino libre a los pocos que sí tienen un proyecto. 

En lo económico, la anomia hace que quienes la sufren busquen nuevas formas de ganarse la vida, migrando, cambiando de trabajo, robando, empobreciéndose o arrimándose a un poderoso que les resuelva. Este último fenómeno se llama clientelismoy refleja el reconocimiento de la impotencia propia y la disposición a lograr los fines mediante el apoyo de otro que se supone que sí tiene el poder para lograr lo que otros no pueden. El clientelismo es una forma ligera de corrupción en la medida que es jugar con ventaja a favor de unos pocos y excluyendo a muchos. 

En lo cultural, se crea el ethos moral de la codependencia. El débil asume que tiene que arrimarse al fuerte y este último necesita al débil para que le aplauda y apoye en mantener el andamiaje de lo que explica todo esto: el autoritarismo, el cual trae como consecuencias estructuras de concentración del poder, una economía rentista y de reparto clientelista de los bienes sociales, un individualismo extremo y la desconfianza. 

Este es el ethos de la Venezuela que no ha dejado de ser, como dijo Arturo Uslar Pietri, el país de las grandes oportunidades perdidas. Para resolver esto, tendremos que partir del principio de que nuestra riqueza no está en los recursos naturales sino en poner de lado el individualismo, dejar de imponernos sobre los demás y jugar en equipo.

José Antonio Gil Yepes
Directiva Datanalisis
04249909099
@joseagilyepes

lunes, 27 de marzo de 2017

LUIS MARIN, PRIMERO CUBA

LA SOLIDARIDAD ES PARTE DEL INSTINTO DE CONSERVACIÓN

Para que sobreviva la revolución cubana debe sobrevivir la revolución bolivariana, decía Fidel Castro mientras abrazaba a Hugo Chávez; pero el adagio jurídico dice que lo accesorio sigue la suerte de lo principal, entonces, si cae la revolución cubana también caerá la revolución venezolana.

Los procesos políticos de ambos países han estado entreverados antes del triunfo de la democracia en Venezuela en enero de 1958 y la entrada de los barbudos en La Habana en enero de 1959. Fue popular la campaña de “un bolívar para la Sierra Maestra” que recaudaba fondos para enviárselos a Castro como una suerte de cordón umbilical que todavía no se ha cortado.

Este fue el primer país que visitó Castro apenas quince días después de bajar de la sierra, antes de formar su propio gobierno, dando un mitin multitudinario en el centro de Caracas, en ilustrativo contraste con la acogida que tuvo Richard Nixon el año anterior, que fue recibido a patadas y escupitajos por la misma multitud enardecida, al punto que la flota americana se movilizó ante la eventualidad de rescatar a su vicepresidente en peligro de ser linchado.

Tanto más irónico es que la democracia en Venezuela le debe mucho más al beneplácito de EEUU que al apoyo de Cuba que entonces todavía estaba bajo el yugo de Batista; sin decir que los americanos pagan al contado la factura petrolera mientras que Castro sólo recibe a crédito y nunca paga, salvo el simulacro de servicios que son en realidad productos de la ocupación.

Fidel Castro tuvo razón y fue profético cuando proclamó aquel 23 de enero de 1959: “Con el impacto de la emoción más grande de mi vida, porque fue para mí más emocionante la entrada en Caracas que la entrada en La Habana, porque aquí lo he recibido todo de quienes nada han recibido de mi”.

Así que los comunistas sacan un provecho indebido de la simpatía que profesan los venezolanos por Cuba, que en relaciones internacionales es contraria al comportamiento normal de todos los países en todos los tiempos, de “dar todo sin recibir nada a cambio”, como no sea este rosario de calamidades en que se ha convertido el trasplante del sistema de dominación política insular a tierra firme.

Paradójimente, muestran una singular insensibilidad ante los ostensibles sufrimientos del pueblo cubano, se tragan completo el discurso descalificatorio oficial de que los anticastristas son batisteros, gusanos, mercenarios, mientras que la dictadura militar comunista se percibe como un David enfrentado al Goliat imperialista americano.

Esa visión distorsionada de la realidad ha sufrido un vuelco radical cuando les ha tocado sufrir a su vez los desmanes de los comunistas; es ahora que, como al despertar de un sueño soporífico, se siente el escarmiento después de años de complicidad e indolencia frente a las tragedias ajenas.

Hoy se entiende que la solidaridad no es un asunto de filantropía, sino parte esencial del instinto de conservación: Si los venezolanos no ponemos todos nuestros esfuerzos y recursos en función de la libertad de Cuba no podremos salir de esta trampajaula que hemos ayudado a armar.

Porque le entregamos la llave al carcelero, que está allá.

CON LOS SANTOS NO SE JUEGA

En EEUU se suele decir que “nadie sabe lo que hará el presidente Trump, ni siquiera el mismo presidente Trump”, por lo que resulta ocioso conjeturar cuál pueda ser el curso que tomará su relación con Castro para alejarse de la apertura de Obama (siempre que no sea desautorizado por algún juez federal).

Pero hay cuestiones duras que están por encima de lo que haga o deje de hacer una administración, así como sobre la pretendida omnipotencia del partido comunista, por ejemplo, que Raúl Castro tiene ya 85 años y aunque diga que abandonará el  poder en el 2018 no existe ninguna garantía de eso ni de cualquier otra alternativa.

Aquí cobra especial pertinencia la sentencia de Nikita Kruschev que dice: “Si el socialismo quiere tener algún futuro, tiene que resolver el problema de la sucesión. No puede ser que cada vez que se plantee un relevo de mando lleguemos al borde de la guerra civil”.

Kruschev no ocultaba su envidia ante el hecho de que las democracias occidentales han encontrado mecanismos institucionales para traspasar pacíficamente el poder o, como diría Raymond Aron, “sin derramamiento de sangre”. Este problema no lo ha resuelto ni remotamente la élite dominante en Cuba.

A nadie se le escapa que el anuncio de la muerte de Fidel Castro el 25 de noviembre pasado fue sólo eso, un anuncio; nadie cree que haya muerto realmente ese día que es el mismo en que sesenta años atrás, en 1956, el yate Granma zarpó del puerto de Tuxpan, Veracruz, México, para invadir a Cuba, iniciando la lucha armada en la Sierra Maestra.

El 26, día en que el Comité Organizador inició las exequias, tiene tan relevantes connotaciones esotéricas para esa secta que hace la coincidencia tan oportuna como le resta credibilidad: a su movimiento lo llamó 26 de julio (M-26), nació el año 26, su día es el 13, o sea, la mitad de 26 y así un largo etcétera.

Se decretaron 9 días de duelo nacional, es decir, un novenario, como es costumbre para los fieles difuntos en la religión católica. Pero lo más llamativo es que la fecha escogida para el entierro al pasar los nueve días cayó el 4 de diciembre, esto es, el día de  Santa Bárbara, adorada por los cubanos, pero también del orishá Changó, deidad de la religión yoruba, de la santería cubana, dios del trueno, la virilidad, la guerra. Ambos ataviados de rojo, fácil de asociar con la bandera del partido.

Desde el principio Castro utilizó estas truculencias, haciendo posar una paloma blanca amaestrada en su hombro mientras daba su primer discurso, desde entonces se dio a conocer como “el mensajero de Ochún”, otra orishá, esposa de Changó, que se sincretiza en la Virgen de la Caridad del Cobre, La Cachita, Patrona de Cuba.

El verdadero fracaso del marxismo en Cuba fue su intento de imponer una filosofía materialista y tener que rendirse ante la ancestral espiritualidad del pueblo cubano; pero esto los aleja de las preocupaciones prácticas de la vida, económicas, lo que ayuda a comprender que estén más cerca del Papa Francisco que de Donald Trump, que adopta un crudo pragmatismo mientras Castro se refugia en la magia y el ocultismo.

Raúl Castro ha declarado que “con un Papa así” hasta él volverá a la Iglesia; el Papa replica que “son los comunistas los que piensan como cristianos”. Para los jesuitas el comunismo ya no es el problema sino el consumismo, que luchan por erradicar.

De Fidel Castro se sabe que fue educado por los jesuitas, así como que San Ignacio de Loyola fue un militar, creador original de los principios de disciplina, subordinación y obediencia absolutos. Sus camaradas lo denunciaron ante el Papa Pablo IV como “un tirano, que gobierna despóticamente”. Y no porque fuera terco, empecinado e inflexible, como siempre se dice, sino porque es imposible crear una organización ascética sin un estricto autoritarismo.

Se ignora por completo cuáles puedan ser los ritos funerarios comunistas porque se supone que son ateos, por lo que no hay pastores que ayuden al tránsito del alma al más allá, entonces, Raúl Castro tiene que oficiar como deudo, sucesor y sumo sacerdote de un culto desconocido, celebrado en estricta privacidad.

Para aumentar los interrogantes se incineró el cadáver, de manera que no se puede saber ni se podrá verificar nunca cuándo y de qué murió, ni siquiera de quién o qué serán esas supuestas cenizas que pasearon a lo largo de la isla para inhumarlas en Santiago dentro de una enigmática roca de granito de varias toneladas, casi esférica, con una liturgia  extraña, lo que justifica otras especulaciones.

Quizás sea sólo un gusto del tirano que sepultó a su esposa fallecida en 2007, Vilma Espín, en una semejante ubicada en el Mausoleo del II Frente Oriental donde se reservó un lugar para sí mismo; pero el culto de la roca puede encontrarse en religiones como el Islam, que venera la piedra negra de la Kaaba y el domo de la roca en el Monte del Templo, desde la que Mahoma habría ascendido al cielo con todo y su caballo, Buraq.

Según la tradición Jesús le dijo a su discípulo Simón que “eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, donde se fundamenta el derecho sucesoral del papado. Sería una piedra fundacional, símbolo de la solidez de la revolución, la base de un nuevo credo.

En Venezuela de inmediato el sacerdote José Palmar, antiguo chavista, denunció que quien murió fue un tal Silvino Álvarez, que ejercía como doble de Fidel Castro, quien habría muerto el 5 de marzo de 2013.

Curiosamente, la fecha que le atribuyen a Hugo Chávez, quien no murió el 5 de  marzo de 2013, como se dijo, sino el 30 de diciembre de 2012, según su jefe de seguridad, el capitán Leamsy Salazar.

Fantásticos montajes, urdidos meticulosamente, con cada paso calculado, nada dejado al azar o a la espontaneidad, como corresponde a buenos comunistas-científicos; pero todo tan falso como un museo de cera.

Vidas consagradas a la mentira, no pueden tener ni siquiera una muerte cierta.

FINAL DEL JUEGO

A Yogui Berra se atribuye haber dicho que “el juego no se acaba hasta que se termina”, a Mao que ciertamente “la basura no desaparece por donde no pasa la escoba”, lo que conduce a la idea de que algo queda inconcluso en Cuba, donde nada parece haber terminado con el anuncio de la muerte de Fidel Castro.

Es cierto que los comunistas pretenden transmitir la fingida confianza en que aun con la muerte o el retiro de Raúl Castro, nada cambiará en la isla y todo seguirá como ha sido hasta ahora, luego de más de medio siglo de hegemonía del Partido Comunista Cubano.

Y este es el quid de la cuestión: que se concluya, al menos en occidente, que un régimen de partido único es inaceptable, no sólo por contrario a los Derechos Humanos, por las altas dosis de represión requeridas para mantenerlo, sino porque es impracticable, imposible de realizar, una quimera estéril y cruel.

Se ha establecido que en los países totalitarios el nudo poder se desplaza de las Fuerzas Armadas a la policía secreta; esto es un peligro como una oportunidad, como atestiguan el fin cruento de Lavrenti Beria a la muerte de su amo Stalin y el encumbramiento de Vladimir Putin, de esbirro del KGB a dueño de todo el poder en la Rusia post soviética.

Raúl Castro parece haber resuelto su pugna con el MinInt a favor del MinFar: nombró Jefe de Coordinación de Inteligencia de ambos ministerios a su hijo, coronel Alejandro Castro Espín, delfín y posible sucesor del trono. Las FFAA controlan todo en Cuba, no sólo la represión interna y defensa externa, que es su función formal, sino la economía, mediante empresas que manejan tanto la escasa producción interna como el comercio exterior mediante un holding conocido como Grupo de Administración Empresarial, S.A. (GAESA), que preside su yerno el general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, padre de Raúl Rodríguez Castro, nieto-guardaespaldas y sombra impertinente del tirano.

El método secretista cubano se ha transparentado por lo que hacen en Venezuela, donde los militares han asumido todas las funciones de gobierno y administración, desde los poderes públicos, las gobernaciones de Estado, hasta los fondos, banca, fundaciones, empresas públicas y las privadas que caen bajo régimen de confiscación.

Volviendo a Donald Trump, quien se autodefine como “un negociador justo”, la única veleta para determinar la dirección en que sopla el viento es la medida en que esto sea negocio para su administración. Es desalentador recordar que el tamaño de toda la economía cubana no alcanza a un condado de La Florida, sólo uno entre cincuenta Estados y no el más grande.

Venezuela tiene un poco más, pero eso depende de cómo nos vea el Secretario de Estado, para quien “lo que es bueno para Exxon es bueno para EEUU”, de qué oportunidades brinde la desregulación ambientalista allá y la rebatiña del arco minero del Orinoco aquí.

El plan de Obama, bendecido por el Papa, es llevar a Maduro hasta el 2019 y que haya algún simulacro de elecciones así no sean creíbles; en el ínterin se le vence el período a Raúl Castro en 2018. ¿Podrá Maduro sobrevivir sin su mentor en La Habana? ¿No se rompe el equilibrio entre una ficha de Cuba en la presidencia y otra de Irán en la vice? ¿Pondrá Rusia aquí su anunciado puerto para submarinos nucleares, como hizo en Siria?

Es un dicho venezolano, no repetido en ninguna otra parte, que: “La esperanza es lo último que se pierde”; pero no parece que pueda tenerse a falta de todo lo demás.

Luis Marin
lumarinre@gmail.com
@lumarinre
Caracas - Venezuela

sábado, 28 de noviembre de 2015

GUSTAVO PARDO, HUMANIDAD, SOLIDARIDAD, COMPASION. CASO CUBA

Las últimas noticias indican que se exacerba la desesperación de los cubanos por huir del infierno castrista; no obstante, en esta oportunidad se ha conformado una alianza del mal contraria a la aspiración de nuestros hermanos.

Hasta que se produjeron los acuerdos Washington-Habana, Ecuador constituía la silenciosa ¨puerta de escape”; de la cual, aunque conocida por todos, oficialmente nadie hablaba. ¿Por qué? Corrían muchos dólares en la cuestión, los cuales iban a parar a los bolsillos de la mafia Castro-Correa y de los pandilleros y autoridades fronterizas colombianas, centroamericanas y mejicanas (todos son lo mismo).

Ahora todo ha cambiado, ante la avalancha de emigrantes cubanos y el interés Castro-Administración Obama por derogar la Ley de Ajuste cubano, se ha establecido un cinturón de hierro para cortar el incontenible flujo de desesperados cubanos hacia EEUU. Dicho eje se encuentra integrado por la corruptela de Peña Nieto, y por los compromisos ideológicos de Daniel Ortega y Rafael Correa.

Lo que nunca antes había sido imaginable: a esta maquinación se ha sumado el escandaloso silencio en que permanece la administración radicada en Washington, acción que cierra el cerco establecido por la confabulación anti-cubana.

Creo un deber de todos los cubanos, brindar apoyo a nuestros hermanos en desgracia. Se requiere actuar por todos los medios posibles a nuestro alcance:

Escribamos a la Casa Blanca como presunto autor intelectual del siniestro complot anti-cubano, anti-demócrata y anti-libertario.

Enviemos artículos de opinión y comentarios a la prensa plana de nuestras respectivas comunidades.

Comuniquémonos con nuestros Congresistas: presionemos para que actúen en defensa de esos miles de hermanos varados en distintos países.

Hablemos en las emisoras radiales, televisivas, por Internet, etc.

Protestemos frente a los consulados y embajadas de México, Ecuador, Nicaragua; y por supuesto, ¡ante las legaciones diplomáticas del régimen criminal de los Castros!
Acepto que los cubanos no somos perfectos. También acepto que mezclada en esa masa de refugiados, vendrán decenas de agentes infiltrados; así como otros a los cuales les resultará difícil adaptarse al modo de vida prevaleciente en esta gran nación. Pero, a pesar de todo, la mayor parte de estos cubanos vienen a buscar un nuevo modo de vida, a trabajar, estudiar, y a luchar por salir adelante.

Los cubanos que escapan de la miseria, la falta de oportunidades y la opresión castrista; no son terroristas, ni pondrán en riesgo la vida de ningún ciudadano estadounidense.

Contra la trama de la izquierda internacional; ¡AYUDEMOS A NUESTROS HERMANOS!

Gustavo Pardo
masonhabana78@yahoo.es
@GustavoPardo18

Estados Unidos