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lunes, 25 de mayo de 2020

LUIS FUENMAYOR TORO: LA VERDAD, LAS SANCIONES Y LA COVID-19

En Venezuela hoy, las cosas más que evidentes hay que explicarlas porque hay gente no las quiere entender. Y no es que sean brutos, aunque muchos lo parezcan, sino que están totalmente alienados por sus posiciones políticas e ideológicas. Hoy, tenemos muchas veces que explicarle a la gente y tratar de convencerla de que “el sol sale por el este”. Y no es que rápidamente se dan cuenta que no era por el norte ni por el oeste que salía el astro rey, sino que tardan muchísimo, quizás no en comprenderlo sino en aceptarlo. Llevan tanto tiempo errando y diciendo falsedades, que les cuesta salir de ese pantano y asomarse a la verdad.

Cuando muchacho, me explicaba el Tío Juan, no el de la canción de Alí Primera sino el fundador del Partido Comunista venezolano, que la única forma de dilucidar una discusión era apelando a la realidad de lo que sucedía. Lo hizo con un ejemplo sencillo. Me decía: “imagínate que hay dos personas discutiendo en una calle, sobre si el próximo vehículo que apareciere vendría rodando o volando”. Ambas deberían tener algún argumento para sustentar su predicción. Quien afirmara que el carro vendría rodando diría que “hasta el momento, todos los carros que han pasado por esa calle han venido rodando. El otro, algún argumento daría o simplemente así la creía.

Al pasar el vehículo esperado, la discusión debería terminar. Si pasaba rodando, pues la razón la tenía quien así lo predijo. Si pasaba volando, sería al contrario. He recordado ese pasaje de mi vida muchas veces en los últimos años, pues aunque los carros pasan rodando, quienes afirmaban lo contrario lo siguen afirmando sin hacer ningún caso a la realidad. Claro. Debo decir que la realidad no es tan simple como la del ejemplo, pero eso no significa que no se puedan analizar las cosas un poco más objetivamente y atenerse también “un poco más” a los hechos, de forma de poder determinar los errores cometidos y no seguirlos repitiendo.

Muchas veces, la conducta ante las evidencias aplastantes es simplemente voltear la cara y argumentar cualquier cosa no relacionada con la materia. El caso de las sanciones económicas es uno muy evidente. El desastre nacional comenzó antes de las sanciones. Allí no hay discusión. La destrucción de PDVSA, de la CVG, de las empresas eléctricas, de la CANTV, del suministro de agua, de los hospitales y otros centros, de las escuelas y liceos, de las vías de comunicación, fue muy anterior a la imposición de las sanciones. Pero debería ser también muy claro que éstas incrementan ese deterioro e impiden iniciar un proceso de recuperación.

Pero no. Para unos, las sanciones tuvieron efectos nocivos antes de existir, algo absolutamente imposible. O han existido siempre, incluso en momentos en que el país funcionaba con cierta normalidad. Para otros, son medidas que no causan ningún efecto en la gente sino sólo en Maduro y sus allegados. DirecTV se va del país y dicen que fue porque Maduro les quería imponer algo ilegal. En su locura, afirman que la empresa tenía que cumplir la orden ejecutiva gringa y no las leyes y normas venezolanas, ni el contrato firmado hace años con el Estado. En este caso también influye la cobardía politiquera de quienes impulsan las sanciones, pero cuando éstas golpean a 10 millones de personas, se lavan las manos tratando de evitar daños políticos.

Son como Trump, culpando a los chinos de su incompetencia e indolencia en el manejo de la actual pandemia. O como Maduro, que ante el crecimiento exponencial de los contagios que viene, ya apunta su dedo acusador hacia sus vecinos, para decir que le están mandando venezolanos infectados para arruinarle su estadística. Es una atrocidad, culpar a quienes regresan, de ser armas biológicas. Atrocidad que ya ha tenido su efecto en la conducta perversa y delictiva del gobernador del Zulia, quien ha dicho que a esos venezolanos les hará pasar la cuarentena judicializados en una celda, si se atreven a ingresar por vías alternas a las oficiales. Los han convertido en los leprosos del presente. Creía que lo había visto todo.       

Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro

martes, 10 de septiembre de 2019

MARÍA CORINA MACHADO: VERDAD Y ESPERANZA

Quiero compartir con ustedes mi comprensión de lo que es mi trabajo  político en la Venezuela de hoy. Para mí, una de las tareas fundamentales de un político es inspirar y eso, en nuestra realidad actual, es extremadamente difícil, porque a veces pareciera que todo estuviese perdido. 

Vivimos buscando el equilibrio entre decir la verdad y generar esperanza. Es que cuando se viven momentos tan complejos como el que ahora enfrentamos los venezolanos, la realidad es ruda. Por eso, cuando decimos la verdad, también asumimos la declaración honesta de situaciones difíciles, peligrosas y que nos duelen tanto, que a veces la gente prefiere no escuchar. 

En los últimos años he recorrido y he visitado rincones oscuros de nuestro país, he sido testigo de situaciones que han tocado cada fibra humana y he tenido la difícil tarea de contar hechos desgarradores: desde el asesinato de los militares por parte del ELN en Perijá hasta las masacres y el horror de las mafias de Upata. Ahora, más recientemente, el tráfico de niños y el crecimiento de las redes de prostitución en Paria.

Sé que resulta indignante, pero creo en la fuerza de la verdad; solo así podemos entender lo que enfrentamos y estar totalmente preparados para derrotarlo. Solo así seremos capaces de asumir los errores que hemos cometido y advertir aún más sobre lo perverso que ha hecho el régimen, con todo el dinero del mundo y al mejor estilo del castro-comunismo cubano: penetrar con sus tentáculos los distintos sectores de la sociedad para ir corrompiendo y quebrando gente y, así, apaciguar a la sociedad, manejarla como una marioneta. 

“La corrupción es un seguro para todos”, me dijo un amigo refiriéndose a los métodos del régimen cubano. Por eso, no podemos convertirnos en la concreción de esta afirmación. Esa es la parte dura y cruda de la realidad y que, solo enfrentándola con la verdad, podremos generar la credibilidad y la fuerza necesaria para derrotarla. 

Pero, al mismo tiempo, es indispensable que como líder político se señale y se valore lo valioso y extraordinario que tenemos los venezolanos: el instinto natural y la herencia histórica para conquistar el objetivo libertario que nos hemos planteado, que no solo pasa por el desalojo de la tiranía, sino también por erradicar un sistema criminal y de complicidad que financia y enriquece a mucha gente. 

Hoy, que vivimos las horas más oscuras en nuestro país, es cuando más debemos mostrar esa fuerza inquebrantable de nuestra lucha. Seamos capaces de entender que los pasos que hemos transitado juntos en las últimas horas contra el régimen de Maduro para acorralarlo y debilitarlo, son reales. 

Demuestran, además, el profundo rechazo de todo un país que se resume en la madre venezolana que sufre la agonía de ver a su hijo morir por falta de medicamentos, de la familia separada por miles de kilómetros producto de la emigración, del joven con la esperanza rota de un futuro próspero en Venezuela, de cada estómago vacío antes de dormir, del insomnio más grande de la historia producto de largos días y noches oscuras.

Que justamente sea nuestra verdad más difícil y dura, el impulso para determinar nuestra capacidad de resiliencia para ser protagonistas de la lucha y el avance hacia un solo propósito. El régimen y sus aliados han cometido errores que contribuyen a que ese camino se acelere y fortalecen la determinación de Occidente.

Como ejemplo, el anuncio de las FARC de retomar la lucha armada y la obvia presencia de sus cabecillas en distintos eventos públicos en Venezuela, o la divulgación de la presencia militar rusa en la frontera, un hecho que ha levantado alertas en todo el mundo.

Hoy vemos cómo se está asentando la noción y el entendimiento del carácter criminal del régimen y se intensifican las acciones que profundizan su aislamiento. En esta misma dirección se enmarca la decisión de la petrolera china CNPC de no comprar petróleo venezolano en el mes de agosto, y también el viaje del Presidente de Colombia, Iván Duque, a las Naciones Unidas, donde presentará el expediente que demuestra la íntima relación entre Maduro y la FARC y la forma cómo convirtieron nuestro territorio en su santuario criminal. 

También, esta misma semana, el diputado de Brasil, Eduardo Bolsonaro, planteó en la Cámara de Diputados de ese país y el Comité de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional, considerar al PSUV como un grupo criminal. Sé que todavía estamos transitando en medio de la tormenta y eso nos puede hacer pensar que nunca saldremos de ella. Sin embargo, nuestra capacidad de resistencia, la que ya hemos demostrado, es nuestra garantía; de allí proviene la certeza de que por muy duro que sea el camino, si avanzamos en la dirección correcta alcanzaremos el objetivo de todos. Que nuestro norte sea siempre la verdad y la esperanza con fundamentos sólidos y ciertos.

María Corina Machado
@MariaCorinaYA  

martes, 9 de abril de 2019

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL, LA VERDAD SOBRE EL CO2 ANTROPOGÉNICO

Recientemente el periódico español ABC publicó una noticia que decía “Un estudio internacional con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha determinado que los océanos han capturado de la atmósfera 34 gigatoneladas (miles de millones de toneladas métricas) de dióxido de carbono generado por el hombre entre 1994 y 2007. Los resultados del estudio, liderado por el profesor Nicolas Gruber, del centro ETH de Zurich, y publicado en Science, indican que esta cifra se corresponde con el 31% de todo eLCO2 antropogénico emitido durante ese tiempo”
 https://www.abc.es/natural/cambioclimatico/abci-oceanos-absorben-31-por-ciento-generado-hombre-201903251328_noticia.html

Nosotros no ignoramos la existencia de gases de efecto invernadero (G.E.I.) que contribuyen a que la Tierra tenga una temperatura tolerable para la biomasa, sin embargo, a nuestro entender, este tipo de noticias y estudios que se hacen, son sesgados porque destacan o ignoran lo que les conviene, como lo veremos más abajo.

Así las cosas y para poder entenderlo de forma correcta, deberíamos conocer las respuestas de las siguientes preguntas: 1) ¿Dé qué está compuesta la atmósfera? 2) ¿Cuánto CO2 hay en nuestra atmósfera? 3) ¿Cuánto CO2 produce la naturaleza y cuánto produce el hombre? 4) ¿Por qué hay científicos que afirman que el CO2 que produce el hombre es insignificante para producir cambios climáticos? 5) ¿Qué hay detrás de todo este asunto de lo que hoy llaman la descarbonización? 6) ¿Cuáles son los intereses que hay detrás de todo esto?

Aquí la respuesta a las cuatro primeras preguntas; la atmósfera está compuesta de un 78% de hidrógeno, un 21% de oxígeno, un 0,9% de argón y un 0,1% de trazas de otros gases, entre esas trazas de otros gases se encuentra el 95% de vapor de agua, luego aparece el CO2 con poco más del 3% de esas trazas y el neón con solo 1%. Repetimos, solo existe un 3% de CO2 de ese 0,1% de trazas y la naturaleza produce más del 93% de ese CO2, la actividad del hombre solo produce una ínfima parte, así las cosas y una vez hecho los números, se calcula que el total  del CO2 en nuestra atmósfera solo representa el 0,035% de todos los gases que la componen y el C02 que produce el hombre es de solo el 0.001%, si esto es así, debemos preguntarnos honestamente y racionalmente ¿puede el hombre producir el calentamiento global con el CO2 que produce?  Abajo unos gráficos que explican lo anterior y en el siguiente enlace se explica en detalle lo que aquí resumimos.
https://www.youtube.com/watch?v=IkhRCmI94z4

Breves comentarios que confirman lo expuesto.  El sitio de Internet DW nos explica que “La proporción de las emisiones de CO2 ocasionadas por el hombre es irrelevante” Los escépticos del cambio climático alegan que el dióxido de carbono es inofensivo y que la naturaleza necesita el gas”. http://www.dw.de/el-ser-humano-no-es-responsable-del-cambio-clim%C3%A1tico/a-16842123

Tom Harris, director ejecutivo de la Coalición Internacional del Cambio Climático, con base en Ottawa, Canadá nos explicó hace algunos años en un artículo titulado “La verdad acerca del CO2” que “El aumento de los niveles de CO2 no imponen un riesgo directo a la salud humana. Las concentraciones de CO2 en los submarinos puede alcanzar niveles bien por arriba de las 10.000 ppm, 25 veces más que los actuales niveles atmosféricos, sin que se registren efectos perjudiciales para las tripulaciones”. También afirmó que “De los aproximadamente $1.000 millones de dólares que se gastan diariamente en todo el mundo en las finanzas del clima, nada más que el 6% se dedica a ayudar a las sociedades vulnerables a adaptarse a un cambio del clima. El resto es dedicado a tratar de detener eventos climáticos que podrían suceder algún día –o no”.
http://www.mitosyfraudes.org/calen15/la_verdad_acerca_del_co2.html

Roy W. Spencer, el principal científico de estudios del clima en la NASA Marshall Space Flight Center, en Huntsville, Alabama afirma en su libro ‘The Great Global Warming Blunder: How Mother Nature Fooled the World’s Top Climate Scientists’ que “una mayor cantidad de CO2 en la atmósfera puede ser más favorable para la vida en la Tierra”.

Esto lo demuestran otros estudios que analizan el efecto del dióxido de carbono en el metabolismo de las plantas. El periódico ecuatoriano El Comercio nos explica que “uno de estos estudios fue publicado en la revista Global Change Biology, en noviembre del año pasado, puso a prueba la resistencia a altas temperaturas de dos especies de café –Coffea canephora y Coffea arabica- . Al principio, cuando los árboles fueron expuestos -en un área controlada- a 42°C ninguno sobrevivió. Pero cuando añadieron más CO2 bajo las mismas condiciones, la respuesta de ambas especies fue sorprendente. Al aumentar este gas, la fotosíntesis y la absorción del agua en las plantas fue más eficiente. ¿La conclusión? ­El aumento del CO2 en la atmósfera podría mitigar el impacto de las altas temperaturas por el calentamiento global en la vegetación”. http://especiales.elcomercio.com/planeta-ideas/planeta/febrero21-2016/emision-co2-beneficios-cultivos-cafe

Para nosotros, las dos últimas preguntas que hicimos al inicio de este escrito las entendemos así: a) La descarbonización es otro invento ambientalista más, constantemente cambian los nombres del supuesto problema. b) Todo está ligado a los intereses que tienen los inversionistas y desarrolladores de las nuevas tecnologías renovables, c) Existen los intereses políticos de los comunistas (hoy disfrazados de verdes) que están contra el capitalismo, d) No podemos olvidar mencionar la cantidad de certificados ecológicos y ambientales que se han vendido y que existen en el mercado mundial y e) Por supuesto por los impuestos que nos han obligado a pagar con este cuento del calentamiento global producido por el hombre.

Por lo que la gran pregunta que debemos hacer es: ¿Qué va a pasar cuando se acepte que el hombre no causa calentamiento global alguno y que los cambios climáticos se deben a cosas más naturales como la entrada de rayos, cósmicos, los ciclos de la actividad solar, el cambio del polo magnético, la actividad de los volcanes submarinos, los efectos de El Niño y una cantidad de cosas que todavía ignoramos?  La respuesta es simple, una gran mayoría de ONGs dedicadas exclusivamente a defender la teoría errada desaparecerían, todos esos certificados ecologistas y ambientalistas que han inventado no valdrían nada y los impuestos ambientales tendrían que ser eliminados.

Por ahora podemos decir sin temor a equivocarnos que: 1) El CO2 que produce el hombre es insignificante. 2) No se ha probado científicamente que el CO2 antropogénico sea el culpable del supuesto calentamiento global. 3) El CO2 es bueno para las plantas.

Carlos Vilchez Navamuel
@carlosvilchezn

miércoles, 28 de noviembre de 2018

VÍCTOR RODRÍGUEZ CEDEÑO, LA VERDAD Y LA JUSTICIA EN UN PROCESO DE TRANSICIÓN IRREVERSIBLE


Las noticias sobre la congelación de cuentas y la confiscación de bienes en el extranjero de ex funcionarios y allegados al régimen chavista/madurista muestra el criminal saqueo del que ha sido objeto Venezuela durante los últimos veinte años, en medio de la mayor impunidad y la más despreciable complicidad de unos y otros.

Las prácticas de corrupción durante estos años son conocidas. Los autores y los montos no son un misterio. Lamentablemente, hacer pública la verdad no ha sido fácil. El poder tenía la capacidad de ocultar esta realidad. Los tribunales y los órganos de justicia nacionales, en lugar de hacer su trabajo, han actuado como cómplices, ejecutando las directrices políticas que les imponen desde las más altas esferas del poder.

Dada la magnitud del saqueo y el impacto en otros países, es decir, su carácter transnacional, esta aberración ha abierto el espacio a órganos extranjeros que han investigado y comprobado la desviación de recursos públicos venezolanos, sobornos de todo tipo, pagos indebidos, el saqueo, en pocas palabras, en perjuicio de un país destruido y sumergido en una crisis humanitaria compleja. Una situación que finalmente se le fue de las manos al régimen, aunque ahora, sin mayores argumentos ni razones, soliciten con mucho afán, la extradición de algunos emblemáticos a quienes quizás convenga mas tener en el país que fuera, en función de cooperadores.

En Venezuela, durante este nefasto período que ya se acerca a los 20 años se han cometido además de crímenes internacionales y violaciones sistemáticas de derechos humanos, graves delitos de alcance transnacional relacionados con la corrupción, el narcotráfico y el apoyo al terrorismo, cuyos autores enfrentarán la justicia dentro o fuera del país, lo que no quiere decir, de ninguna manera, que se les castigue por venganza, retaliación o simplemente por un pase de facturas.

Muy lejos de eso. No es así de simple. No podemos desconocer la necesidad de reencontrarnos y de transitar juntos, sin discriminación, hacia una reconciliación nacional, en la que el perdón, sin impunidad, no está excluido; en el que la verdad debe establecerse y en el que la justicia deberá aplicarse cuando se determine la responsabilidad de los autores de tales crímenes y sean procesados y castigados.

No se trata, insisto, de promover la venganza. Nada más ajeno a eso. Hay espacio en la aplicación de la justicia que habrá de permitir su más sana y conveniente consideración. La verdad, el perdón, la preservación de la memoria histórica son instituciones sobre las que debemos reflexionar para avanzar en el proceso de reconstrucción del país. Invocar la justicia no puede ser contradictorio con ninguna negociación política que conduzca a acuerdos para superar la catástrofe, pero no puede ser parte de ella.
Determinar la verdad es quizás lo más importante en estos momentos. Debemos saber qué pasó realmente y por qué.

En un período de transición que más temprano que tarde tendremos ante nosotros, deberá crearse una Comisión para el Esclarecimiento de los hechos. No puede ser una Comisión más, como las creadas hasta ahora con fines meramente políticos y movidos más que todo por la venganza, el odio y la mentira.  Esa Comisión deberá crearse mediante una Ley en la que se establezca su estructura, su composición, su mandato, sus objetivos, el alcance de sus trabajos, la naturaleza de sus conclusiones, que deberán ser vinculantes, sin pretender otorgarle un carácter jurisdiccional.

Debe constituirse entonces una Comisión que integrada por personalidades nacionales y extranjeras del mayor prestigio garantice dentro y fuera una investigación independiente y responsable sobre los hechos ocurridos desde 1992, hechos hasta ahora confusos, no esclarecidos todavía, cuando emerge el proceso que nos ha hundido en la miseria. Tendría la facultad esta Comisión de investigar y determinar los hechos relacionados con crímenes de lesa humanidad y violaciones sistemáticas de los derechos humanos, pero también, con un mandato más amplio, que le permita conocer otros hechos igualmente graves relacionados con la corrupción y el narcotráfico.

A estos efectos, en particular, la Comisión deberá incluir un Grupo de Expertos sobre la corrupción y delitos conexos, que identifique y cuantifique los delitos; establezca los mecanismos necesarios para recuperar los capitales en manos de entidades extranjeras y constituya y ponga en marcha un Fondo para que con esos recursos se proceda a la reparación a las víctimas y de sus familiares por todos los actos y arbitrariedades cometidas en este periodo; se atienda con prioridad la crisis humanitaria compleja que nos golpea y se ocupe también del retorno de miles de venezolanos que por huir de la crisis dejaron el  país, un tema que ya ha sido abordado por la Asamblea Nacional.

Victor Rodriguez C.
@vitoco98

lunes, 18 de abril de 2016

FERNANDO FACCHIN B., ¿COMISIÓN DE LA VERDAD Y LA JUSTICIA?

Recién se  instaló la “Comisión de la Verdad y la Justicia”, un verdadero aquelarre político, un baile de escobas al estilo “Halloween”, integrado por personajes de ética cuestionada, mercachifles de la política, chulos de oficio, con escasa solvencia moral para admitir la crisis humanitaria y la destrucción del país en manos de un régimen incapaz, ineficaz, inepto y verdugo de los venezolanos, una estafa nacional, son sólo cómplices del desastre que vive el país.

Siniestros personajes incapaces, como el régimen todo, para alcanzar  consenso en torno al interés general, menos, para alcanzar la veracidad de lo que ocurre en el país.

Son los mismos personajes que han amparado desde sus posiciones políticas la gran estafa del SSXXI, una de las mayores vilezas cometidas contra un país. Han contribuido a convertir a Venezuela en un país donde los derechos retroceden y donde los servicios que el ciudadano recibe del Estado son de una calidad insultante,  “Estado de Desecho”, líder internacional del narcotráfico, blanqueo de dinero, desempleo, avance de la pobreza, desprestigio de la clase política gobernante, desigualdad entre ricos y pobres, impunidad de los poderosos, manipulación de la realidad, imperio de la mentira y decenas de suciedades más,  personajes sin grandeza ni solvencia ética que imparten lecciones sobre la vieja e insostenible doctrina castrista y dan lecciones de democracia y libertad, pero, definitivamente, el legado del galáctico es para no querer recibir lecciones de nadie. 

En ninguna de las actuaciones del régimen han salido bien los derechos humanos, nunca ningún oficialista en los últimos 17 años, respetó la libertad, el pluralismo, la justicia  y la tolerancia pasó todo a ser una intolerable degeneración colectiva de la ética política, social y económica.  Cárceles con características de campos de concentración, juicios amañados a los disidentes políticos, hambrunas provocadas acompañan al régimen en su recorrido nefasto por el país, crisis humanitaria contra los ancianos, los niños, los enfermos, los impedidos, con la complicidad de los “samperes”, “evos”, “correas”, “castros” y sin excepción.   

Lleva el régimen casi 18 años prometiendo abundancia y generando miseria, hablando de libertad e imponiendo la esclavitud, prometiendo la igualdad y generando la división y el odio, clamando por la paz e imponiendo el terror y la guerra, promulgando el respeto e irrespetando al ciudadano, prometiendo el hombre nuevo y destruyendo al individuo…Ah, pero entonces, sus defensores, muchos de ellos reunidos estos días en el aquelarre de la “Comisión de la Verdad y la Justicia”, una burla más para el país,  alegan que todo eso son dolorosas desviaciones del capitalismo, del imperio, de la derecha, escudándose en su propia degeneración.

Es conocida la cita de Marx, que bien podría haber presidido la base “ideológica” del régimen: “El bien es el mal en cierto sentido. Es el que debe ser eliminado. El mal es el bien puesto que produce el movimiento que hace historia al continuar la lucha”. Esta es la mentalidad oficialista y de los copartícipes en el aquelarre, el mal debe privar sobre el bien, el terror y el hambre amparan al régimen.  Lamentablemente hoy estamos atravesando una dura crisis económica con graves efectos sociales y la gente tiene incertidumbre, está asustada pero brava, además parece que no comprendiera muy bien lo que está pasado.

Pero en el río revuelto de la crisis, los chamanes del aquelarre de la vergonzosa Comisión han visto la gran ocasión para destruir el sistema democrático e imponer su por ahora agazapada tiranía. Los venezolanos demócratas somos mayoría y no dejaremos pasar la gran oportunidad histórica del 6D de ser una Nación tranquila, homologable, próspera y compartible por una inmensa mayoría. No podemos seguir pasando por ignorantes, conformistas, cómodos y masoquistas cómplices del hundimiento, empobrecimiento y desprestigio de Venezuela.

Un régimen constitucional es una garantía para la convivencia, la tranquilidad, la libertad, el pluralismo, la tolerancia, la democracia y la recuperación económica de nuestro sistema de bienestar. Es también lo único que garantiza la unidad y el afecto entre los ciudadanos.

Fernando Facchin Barreto
ffacchinb@gmail.com
@fernandofacchin
Carabobo - Venezuela

sábado, 14 de noviembre de 2015

SAÚL GODOY GÓMEZ, PORQUE LA VERDAD IMPORTA,

Hay gente por allí, diciendo que la verdad no existe, que todo es cuestión de cómo se mire el asunto, a estos “relativistas postmodernistas” solo puedo señalarles que sólo con la verdad es posible unir y desarrollar un país, hacer trasplantes de hígado, sostener un matrimonio estable y feliz, levantar una empresa exitosa, poner a unos hombres en la luna y regresarlos a la tierra, son unos pocos ejemplos donde la verdad hace posible hechos concretos en nuestras vidas; con la mentira no se va a ningún lado, aunque a veces aparente ser la reina de las situaciones.
El concepto de verdad, tradicionalmente, se define como la conformidad del pensamiento con las cosas.  El hilo conductor de esta idea es la concordancia, la adecuación, la correspondencia, también la coincidencia y la rectitud.
Para conseguir la verdad hay que hacer un duro trabajo de análisis de las evidencias que la mayoría de nosotros no hacemos en nuestra cotidianidad, conformándonos a lo sumo, con lo que nuestros sentidos captan y cotejándolo con nuestras experiencias, si hay relación y similitudes, es muy probable que aceptemos como cierto lo que nuestros sentidos nos revelan, sin mayor verificación.
Y es que la información viaja, del objeto de nuestra atención, hasta nuestros sentidos, y de estos, a nuestros centros neurales de procesamiento, lo hace por un camino muy largo donde suceden muchas cosas, donde se filtra y se le agrega a esa información gran cantidad de atributos, hasta que finalmente, decimos “conocer”.
De acuerdo a la teoría del conocimiento, éste proceso se complica cuando obligatoriamente tenemos que recurrir al lenguaje ordinario, que ya, semióticos, lingüistas, antropólogos y sociólogos nos advierten, no es la mejor herramienta para expresar nuestras ideas debido, entre otras razones, a la pluralidad de significados que puede tener una palabra, a las múltiples paradojas que presenta la sintaxis, la denotación, la funcionalidad lógica, significados y significantes.
Es por esta debilidad del lenguaje que los filósofos y científicos desarrollaron otros lenguajes más analíticos, cercanos a las matemáticas, para tratar de reducir estas posibilidades de error.
Pero también juega un papel importante en esta “transformación” de la verdad, la ideología, las creencias, la experiencia y otras múltiples capas de “agregados” que influyen de manera importante el resultado final del conocimiento.
Nietzsche fue uno de los primeros que vio en el lenguaje concordancias que se desvencijaban con el tiempo y que hacía de las palabras y significados “monedas gastadas”, Jaques Lacan, el psicoanalista, fue mucho más radical, consideraba que había una ruptura entre cultura y naturaleza que hace que el hombre siempre se encuentre a distancia de la verdad, la verdad se sustrae del lenguaje y solo podemos instaurar relaciones y/o alianzas con la verdad, como en efecto hace la ciencia, sin llegar nunca a ella.
El hombre todavía duda en afirmar que es realidad y que no lo es, no porque la realidad sea relativa, que algunas veces lo es, sino porque la realidad tiene múltiples planos y en cada uno de estos planos
funciona con unas leyes muy particulares, que se invalidan cuando cambiamos de punto de vista.
Para Berguer y Luckman, ambos estudiosos del marxismo, en su obra La Construcción Social de la Realidad, dicen que la realidad es una interpretación que hace el hombre de su entorno y que tiene un significado subjetivo de un mundo coherente, esa interpretación de la realidad está afectada por lo que ellos llaman “mercaderes de ideas” entre los que se encuentra el Estado, como uno de los principales interesados en “fijar” sus significados en la conciencia del mundo, por medio de sus agentes, discursos, propaganda, etc.
La razón tiende a conservar nuestra integridad para la vida, aquellos que vemos que se hacen daño, que llevan una vida sin control, esclavos de los vicios y las pasiones, pensamos, no tienen razón, algunos filósofos nos dicen que la razón fundamenta el derecho y la ley cuando buscan la equidad y la justicia para todos, lo que nos eleva sobre los animales, pero cuando el derecho y la ley dejan de ser razonables para convertirse en instrumentos ideológicos y de intereses partidistas, lo usan para convertir la gente en animales, seres que responden de manera condicionada a los estímulos sin que medie la razón o el pensamiento.
Dependiendo de la educación, de determinadas condiciones socio-económicas, los sujetos pueden tener acceso a grados superiores de razón, una persona de mayor cultura tiene, supuestamente, una razón que es más compleja y diversa.  Las personas se van cultivando, están en capacidad de darle significados profundos a la vida, de irle asignando contenido moral al mundo.
Todos nosotros estamos sujetos a las desigualdades que existen en la naturaleza y la sociedad, lo injusto que puede resultar que haya personas con un nivel de razón que raya en lo bestial, y que sea la pobreza uno de los limitantes al desarrollo de la misma, aunque conocemos de ejemplos extraordinarios, de personas que se han levantado de la miseria más abyecta y triunfado, gracias a la razón y en buena parte a la voluntad, porque todos nacemos con estas capacidades.
Baruch Spinoza, dijo que lo mejor que puede hacer un hombre por otro, es ayudarlo a razonar, explicarle el mundo, porque, al final, el hombre tiende a la perfección y ésta no la puede lograr solo; la mayor causa de felicidad de un hombre es estar entre gente con la que puede intercambiar y compartir afectos y conocimientos; si la sociedad tiene un fin, éste debe ser el elevar la condición humana y una de sus demandas es, perfeccionar el poder de razonamiento de la gente.
Las personas no deben tener pena por tener razón, la humildad no consiste en dejar que la ignorancia y la mentira triunfen, o se hagan dueñas de una situación; una persona razonable debe tratar de eliminar las incertidumbres, o al menos señalarlas cuando las encuentra; lo que no es razonable es que nos hagamos cómplices de una falsedad o de un error cuando lo veamos; si se nos presenta una duda o nos enfrentamos a lo desconocido, tenemos el deber de buscar mejor información, para no explicarlo con supuestos, al menos que se esté ejercitando la imaginación; ante una injusticia o una barbaridad, la razón nos impulsa a corregir la situación en aras de que se restablezca el equilibrio.
Cuando alguien nos miente y sabemos que lo que dice es falso, la persona razonables está en el deber moral de emplazarlo y descubrir la discordancia, la mentira es peligrosa, sólo lleva a la confusión y a malas decisiones que no solo afectan a la persona de manera individual sino que puede poner en peligro la convivencia social, que en principio y como hemos visto, se basa en la buena fe, en reconocer las cosas del mundo sin grandes verificaciones.
Como dicen los pragmáticos, las asunciones verdaderas son, por definición, las que provocan acciones con resultados deseables.
La razón nos hace ser tolerantes pero solo hasta el punto de no ver nuestros valores reducidos a entelequias inoperantes, o convertirnos en paralíticos morales, por ello es que la razón nos impulsa a la acción, a combatir lo absurdo, a denunciar la ignorancia y el engaño.
En este sentido observa el filósofo español Ortega y Gasset: “la verdad es lo único que esencialmente necesita el hombre, su única necesidad incondicional. Todas las demás, incluso comer, son necesarias bajo la condición de que haya verdad, esto es, de que tenga sentido vivir”, por ello es que la razón nos impulsa a combatir el nihilismo y la desesperanza.
Finalmente, la razón es limitada, no tiene todas las explicaciones a todas las preguntas, aunque intentamos llenar esos vacíos razonablemente, y para ello utilizamos el lenguaje, que debe ser lo más preciso posible, llamando las cosas por su nombre, sin sucumbir al miedo que los ignorantes con poder imponen, cuando no quieren ser descubiertos en las mentiras que viven y predican. –
Saul Godoy Gomez
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul

Miranda - Venezuela

martes, 3 de noviembre de 2015

VÍCTOR RODRÍGUEZ CEDEÑO, VERDAD, JUSTICIA Y RECONCILIACIÓN

Las declaraciones del Fiscal Nieves en relación con los procesos en contra de Leopoldo López y otros presos políticos confirman que en Venezuela se violan los derechos humanos en forma sistemática y que enfrentamos una grave crisis en proceso constante de agudización que afecta a la sociedad entera.

En los últimos tiempos el régimen ha impuesto la mentira y la manipulación,  alrededor de una perversa centralización del poder y del sometimiento de todos los poderes e instituciones al Ejecutivo. Estamos ante un régimen que persigue y castiga, un régimen que recurre a la “justicia” para castigar al opositor, para lo cual se ha armado de una herramienta poderosa: Un Poder Judicial con absoluta falta de autonomía e imparcialidad, un Defensor del Pueblo que ignora sus obligaciones y lejos de proteger los derechos de los ciudadanos actúa en su contra y, unas fuerzas del orden público y unas Fuerzas Armadas ideologizadas que responden sólo a los intereses de un grupo político, la herramienta material de la persecución y el acoso.
Hoy resulta imposible conocer la verdad de todo lo que pasa y ha pasado estos últimos años en el país, más en materia de derechos humanos, violados en forma sistemática y en contra de todos los que de alguna manera se oponen a las arbitrariedades del régimen. Durante estos años, según las confesiones del Fiscal Nieves y de otros magistrados y personajes que se pronunciaron antes, se ha enjuiciado sin fundamento jurídico, en procesos manipulados y aberrantes, a ciudadanos que simplemente han ejercido su derecho a disentir y a protestar pacíficamente, a pensar diferente y expresarse en contra de las arbitrariedades de un régimen que definitivamente abandonó el espacio democrático.
Estamos en medio de una conflictividad política y social creciente, una realidad que ignoran deliberada e irresponsablemente quienes detentan el poder hoy, desde distintas posiciones. Hay una crisis que se agudiza y ante la cual debe prevalecer la sensatez y la inteligencia de la dirigencia política. El anuncio de Maduro de gobernar después del 6D, sin la Asamblea Nacional, con el pueblo y los militares, según sus propias declaraciones,  nos indica el peligroso camino que ha decidido tomar el régimen, dejando de la lado la Constitución Nacional y en consecuencia, el Estado de Derecho.
La experiencia vivida en otros países muestra que tras las crisis y ello por lo general más temprano que tarde, cuando las sociedades se sienten agotadas y acorraladas por la violencia de Estado y por la ausencia de instituciones confiables, vienen tiempos de cambio lo que supone la aplicación de mecanismo judiciales y extrajudiciales que aseguren a las víctimas y a la sociedad en general su dignidad, una justa reparación por los daños causados, el procesamiento y castigo de los autores de las violaciones de los derechos humanos durante esos períodos.
Pero ante todo, se requerirá establecer la verdad de los ocurrido, las razones por las cuales llegamos a esta situación, a las circunstancias en que se han cometido todos esos crímenes. Debemos preservar la memoria fuera de revanchas y venganzas. Las sociedades deben saber lo que pasó y por qué pasó. Hay un derecho humano colectivo en vías de consolidación, el derecho a la verdad, que genera a su vez la obligación a cargo del Estado, de investigar y de procesar y castigar a los autores de las violaciones de los derechos humanos y de la realización de crímenes internacionales.
Hay que erradicar la impunidad, lo que responde a un compromiso asumido por todos los Estados cuando suscribieron el Estatuto de Roma, en 1998. El olvido, el perdón, la amnistía, las leyes de obediencia civil o de punto final o cualquier otro mecanismo adoptado en perjuicio de la aplicación de la justicia, adoptadas en otros países tras las violaciones masivas de  los derechos humanos, no caben en un proceso de justicia transicional. Ésta se presenta, en su conjunto, como una herramienta válida para enfrentar situaciones de esta naturaleza,  un proceso, por cierto, muy distinto a la simple “transición” que algunos plantean para solucionar la crisis en el corto plazo.
Superar la crisis y asegurarse de que las violaciones no se repetirán supone acuerdos y consensos mínimos para hacer efectiva y duradera la reconciliación nacional. Ello implica, ante todo, para asegurar a la sociedad que se transita hacia un verdadero cambio, además de aplicar la justicia en debida forma, la reforma de las instituciones, en particular, el Poder Judicial, las Fuerzas Armadas y del orden público; y, de la legislación penal para que se incorporen los crímenes y delitos contra los derechos humanos que permitan procesar y castigar a los responsables de los crímenes cometidos durante este período, en base al principio de la legalidad que exige el orden jurídico penal.
Victor Rodriguez Cedeño
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